Capítulo 2

Tras cerrar la puerta me abandonan las fuerzas y caigo de rodillas, resbalando por la puerta… mi boca se abre grande y se me escapa un gemido adolorido… no me aguanto las lágrimas… ¿qué hice??.. por Dios.. Que acabo de hacer??!!!

-. Rodri… abre… abre, por favor- está en mi puerta… golpeando enojado porque la he cerrado con seguro… golpea una y otra vez… sentado en la cama solo quiero que se vaya para poder llorar en paz y morir de pena de una buena vez…

– Abre!!, Rodrigo, abre la puerta!!-

Por supuesto… de idea fija como todos los curados… no importa que no le haga caso. Manoteo mi cara para eliminar las huellas de las lágrimas que rodaban de mis ojos.  Abro bruscamente la puerta… violento… molesto… Andrés  casi al perder su punto de apoyo

-. Qué??- respondo de mal humor… dispuesto a todo…

Andrés clava sus ojos en los míos…  hay tanta duda en ellos

– Rodrigo… lo que dijiste… no es posible… es una broma, verdad?- me mira suplicándome que le confirme que no es verdad, que todo seguirá igual entre nosotros… No se da cuenta… no quiere darse cuenta… estamos tan cerca… él, afirmado contra la pared… yo, sujetándome con fuerzas de la puerta… lo he perdido… toda mi vida… siento el dolor tan grande y el deseo mordiéndome con ganas… está aquí… ya lo sabe… qué más da, ya lo perdí todo… con una rabia y una energía que desconozco, tomo su cara con mis dos manos y bruscamente lo beso en sus labios… muero con la sensación… no sé lo que está haciendo él ni me importa… tampoco sé que estoy haciendo yo… loco, loco de deseo, rabia, amor…. todo, absolutamente todo mi mundo y mi vida en este momento es solamente ese roce con su labios… Rodrigo no reacciona… mi lengua intenta traspasar la barrera de sus labios fuertemente cerrados… pero es imposible…  me separo para respirar… miro sus ojos, abiertos, grandes… sorpresa, incredulidad… su boca se abre para intentar decir algo… veo sus labios moverse, abrirse despacio… tan cerca de mi… esta vez mi lengua entra en su boca y toca la suya… sintiendo por primera vez su sabor… mierda!! estoy llorando como idiota mientras lo sujeto y lo beso… mi sentencia de muerte… este es el único beso que te daré Andrés… mi recompensa por amarte en secreto durante 12 años… al pensar eso pongo aún más pasión y más agarre en esa única vez que tendré para recordar el resto de mi vida… su sabor… su saliva…

Sus manos en mi pecho me empujan con firmeza…

– Rodrigo…- es un reproche… está herido, dolido, asustado, asombrado… me alejo… no está enojado ni quiere golpearme

– Lo siento Andrés.. lo siento… perdón- no es verdad… no lo siento para nada… es más… Quiero seguir haciéndolo, quiero volver a besarlo y tocarlo…

Me mira con lástima… pena… quiero desaparecer…

– Vete… por favor, déjame solo –

Niega con la cabeza… no quiere irse, entiendo lo que está pasando con él… su lástima por mí es muy grande… hemos sido amigos por tanto tiempo y nunca me vio sufrir… ahora no es capaz de dejarme pero tampoco es que quiera nada más… esta confundido…

– Rodrigo… ¿podemos hablarlo?… estoy… Rodri… no sé qué hacer… pero… no llores… –

De pronto me abraza, como lo hemos hecho siempre… un abrazo fraterno de amigos, casi hermanos… me rompo… no aguanto más y lo abrazo con fuerzas dejando mi cara en sus hombros y lloro como si fuera un niño pequeño… abandonado al dolor de saber que he echado a perder todo… que Andrés ya no volverá jamás a buscarme….  Es el último abrazo…

Despacio entramos a mi habitación. Andrés camina afirmándose en mí y yo en él… mi mano en su hombro… siento el calor que emana de su piel…el roce de su cadera… el deseo surge rugiendo en mis entrañas… nunca he estado con un hombre pero las ganas de verlo desnudo… de tocar su piel y hacerle el amor son muy fuertes… duelen.

– Andrés… mejor vete… déjame solo, por favor-

Estamos sentados en mi cama, mirándonos, ambos algo empapados de alcohol… es el peor lugar del mundo para tener a Andrés… o el mejor… ya perdí el control con él al besarlo y no sé cuanto autocontrol más tengo… o si quiero usarlo…

-. Yo… no sabía Rodrigo… nunca supe… siempre estabas para mi… pero nunca me imagine…- me mira con sus ojos que ahora están más oscuros que claros… su pelo desordenado… su ropa algo desarmada… no me ha reprochado el par de besos que le di…

– Nunca pude decirte nada… siempre tenía miedo-

12 años??… ¿desde que nos conocimos?- me mira casi sonriendo… con incredulidad evidente… es extraño, pensé que iba a querer matarme, o golpearme…

– Si… yo… desde siempre…-

Nos quedamos sentados, sin tocarnos aunque muero de ganas de saltar sobre él y volver a besarlo… acariciarlo con ternura… desnudarlo… he visto su cuerpo en ropa interior muchas veces… o en traje de baño… sé lo hermoso que es… pero nunca lo he visto completamente desnudo… tengo que dejar de pensar en eso ahora… estoy dolorosamente duro de solo pensarlo…

-. Rodri… nunca pensé que tú fueras gay …. No pareces…-

Es el fin… el adiós…

Me echo hacía atrás en la cama…

– Nunca he estado con un hombre… esto sólo me pasa contigo- lo sabía… si comenzaba a hablar iba a terminar contándole todo

– Pero… yo no soy gay…-

-. Por eso nunca te lo dije… porque sé que no lo eres-

Andrés, posiblemente sin tener idea de lo que está pasando por mi mente, se recuesta a mi lado… mirando hacia el techo, concentrado en lo que piensa… es difícil contenerme… está en mi cama… son 12 años de esperar por él…

-. ¿y… cómo sabes que tú en verdad lo eres?… dijiste que nunca has estado con ningún hombre…-

¿Está provocándome?… no, posiblemente sea el alcohol que no lo deja pensar con claridad… seguro que es eso, sino, no estaría tirado aquí en la cama conmigo… habría salido corriendo de mi casa hace rato… es lo que va a hacer mañana, en cuanto despierte y recuerde lo que le confesé… va a salir volando y no voy a verlo más…

-. Te deseo Andrés… por eso lo sé-

¿Ese fui yo?… ¿me atreví a decirle eso??… pestañeo rápido… ¿en verdad fui yo quien dijo eso?…

-. Pero… somos hombres Rodri… dos hombres!!–

Me mira con los ojos muy grandes y sonríe estúpidamente… como si no lo supiera… algo pasa en mi… su sonrisa, su cara que tengo tan claramente grabada en mi corazón… su cuerpo en mi cama, tan relajado y sin preocuparse… si supiera todo lo que quiero hacerle… correría a perderse.

Me levanto un poco y me giro hacia él… mi intención escrita en mi rostro

– No… no te atrevas…- pero sonríe… ¿desafiándome??… es mi imaginación…  es el alcohol, debe serlo… ¿por qué mierda no sale de mi pieza?? de mi vida??…

Me atrevo… muy lento me atrevo a volver a acercarme y besarlo

-. Rodri… no lo hagas…- es lo último que alcanzo a escuchar… luego, su boca bajo la mía… todo se vuelve sensaciones y sentimientos… las ganas mordiéndome en todo el cuerpo… el deseo exigiéndome que tome más…

Cruzo mi mano por su cuerpo y lo atraigo hacia mí por la cintura… Andrés no es un chico delgado y debilucho… tiene un hermoso cuerpo de hombre y solo es un poco más bajo que yo… pero, si quisiera, bien podría de un golpe fuerte alejarme de él en unos segundos…  siento el calor que emana de su cuerpo pegado al mío…  lo beso con desesperación… saboreando los labios que tan bien conozco en mi mente… con todo el amor retenido durante tantos años y mi cuerpo se acomoda aún más cerca del suyo… Andrés permanece quieto… tan tranquilo que me desconcierta… me separo un poco para mirarlo

– Somos hombre… – es lo único que vuelve a repetirme serio… antes de que atrape su boca abierta y vuelva a invadirlo… esta vez estoy más tranquilo y pensando un poco más… acaricio su lengua que esta quieta… tan asustada pero deliciosa… su paladar.. cada uno de sus dientes… su sabor me intoxica… no dejo de besarlo por un largo rato hasta que siento que sus labios se han movido apenas… respondiendo… mi respiración acelerada a mil… responde?.. Andrés me responde??

– Andrés??…- necesito saber… preguntar… solo me mira… muy abierto sus ojos, pero no hace ningún gesto… tampoco se aleja. Me atrevo a más… mis dedos se mueven despacio sobre su ropa… sintiendo su piel bajo la tela… con mucho susto… estudio sus reacciones… nada… los muevo un poco más confiado… entonces su respiración cambia… se vuelve un poco más rápida, en una inspiración brusca… un solo gesto que para mi es una clara invitación… estoy loco… lo sé… enloquecí esta noche… pero no quiero detenerme… mis labios retoman su posición sobre la de él… dentro de su boca mi lengua… mis manos levantan su ropa y tocan su piel… frenesí, locura, descontrol… cúlpenme de todo lo que crean que soy culpable… no puedo controlarme ya más… no quiero hacerlo… recorro su preciosa cara con mis labios.. la línea de su mandíbula… su cuello… perdiéndome completamente en el camino… mis sentidos perdidos en él… su piel bajo mis dedos… Andrés no me dice nada mientras lo sigo tocando, besando… mis caricias se vuelven más audaces y mi lengua se atreve a explorar sintiendo el sabor de su piel… mis dedos abren los botones de su camisa… recorro su pecho con mi boca, mi lengua, chupo despacio… todo en él es precioso para mi… me levanto a mirarlo con el corazón agitado y temeroso… sus ojos fuertemente cerrados, sus labios entreabiertos… no va a detenerme… continúo, no sé lo que hago… solo quiero más de él, vuelvo a su boca, mis dos manos en sus tetillas… en su pecho… respiro tan agitado que creo que me va a dar un ataque o algo… al borde de la locura… ¿y si me atrevo a continuar?… si me atrevo a… que mierda!! ya me atreví a romper el dique que contenía mis sentimientos y ya sé que esta será solo una oportunidad en mi vida… luego desaparecerá para siempre… me odiará… pero ahora… me permitirá?… pienso todo esto y mientras lo sigo besando… bajo mi mano hasta el borde de sus jeans, busco el broche y lo abro… entonces, en un solo movimiento brusco su mano detiene la mía.

-. No… no Rodrigo…- sabe perfectamente lo que iba a hacer. Su mano envuelve firme mi muñeca evitando cualquier movimiento de la mía…

Siento que mi cara enrojece… es un ardor casi insoportable… vergüenza… deseo, frustración… he tenido en unos minutos mucho más de lo que tuve jamás… pero quiero más… lo quiero todo con él.

-. Andrés…–  me he quedado sin palabras… no sé qué decir… esta con la camisa abierta, lleno de mis marcas y más bonito que nunca antes… el deseo duele en mi sexo… tan duro…

Me alejo de él tendiéndome sobre la cama a su lado… mi mano busca la suya… entrelazo mis dedos con los suyos… me deja… sus dedos no aprietan los mío pero me deja… intento calmarme… tranquilizar la locura interior que siento… los minutos pasan… silenciosos… solo su mano y la mía. De pronto su respiración se vuelve acompasada y tranquila. Andrés se ha quedado dormido en mi cama… atravesado sobre ella… lo miro con ternura… le hago cariño despacio en su cara de niño grande… su pelo… beso su hombro… el beso lo despierta un poco y se mueve acomodándose de lado… en posición casi fetal… como un niño… la ternura me invade… pero la excitación no disminuye. Me levanto y voy al baño… con una masturbación rápida y el recuerdo de las poderosas imágenes que acabo de vivir, soluciono mi problema.  Ya más tranquilo pienso en cargarlo hasta su dormitorio… pero luego lo pienso mejor… la vida me está regalando una oportunidad… traigo un par de cobertores y muy despacio para no despertarlo, me acomodo pegado a él… sintiéndolo respirar y disfrutando de su olor y su cercanía. Me duermo con una sonrisa y mi brazo cruzado sobre él… a pesar de que tengo claro que es la última vez que estaré tan cerca de él.

Mañana será otro día… el peor de los días de mi vida…

Amanecemos juntos… despierto con la alarma y la apago rápido. Andrés seguía durmiendo… Dios!.. me duele la cabeza como si me la estuvieran partiendo. Lo miro y su rostro está apacible… sereno… Dios!! Irá a recordar todo lo que pasó anoche???… que pregunta más tonta??!! Como un ladrón me escabullo de mi propia cama, me ducho rápido… me detengo frente a mi cama a mirarlo… ultima vez, supongo… ahora, a la luz del día y sin el alcohol, no me atrevo a tocarlo…   Salgo hacia la oficina cargando con el peso de lo que hice anoche… sufriendo por anticipado.

El día pasa lento y cada minuto es una tortura… no puedo evitar preguntarme e imaginar… ¿ya despertó?… ¿ya se fue?… ¿ya me odia para siempre?… Llegan las cinco y no quiero irme… quiero mantener la incertidumbre… no quiero la certeza ni la vergüenza ni nada…

6: 30 de la tarde… invierno… sigue lloviendo y ya está oscuro cuando cruzo el portón de entrada a mi casa. Bajo del auto… todo me duele, todo me pesa… ya ha comenzado el duelo de mi amor… quiero un rincón tranquilo para morir por unos días… sin que nadie me hable o me moleste… solo respirar y morir.

Entro… esta todo oscuro, como antes, como siempre…debería prender las luces y tal vez comer algo… pero no puedo ni quiero… camino hacia las escaleras…

– Llegaste tarde hoy día-

Mi pie queda en el aire y mi mano sujeta en el pasamano evita que me caiga… Andrés sale de la cocina… que si está iluminada

-. La cena estará lista en media hora… si quieres descansar…- vuelve a perderse en la cocina… dejándome temblando y sin haberme atrevido a girar mi cara para mirarlo… no fue mi imaginación… Andrés sigue aquí… no se ha ido… ¿no recuerda?… ¿no sabe ¿lo que pasó?… imposible… amaneció en mi cama… tiene que saberlo.

Dejo mis cosas en un sillón cualquiera y muy lentamente… como si me costara dar cada paso, sin convencerme de la evidente realidad, me acerco a la cocina… aterrado es una buena palabra para describirme…

Esta iluminada, hay un delicioso olor a comida, la música suena y Andrés se mueve en ella como si fuera el dueño de todo… como si nada hubiera pasado anoche… ¿pasó?.. o estuve soñando?… no.. no fue un sueño… lo miro asombrado… aguantándome la respiración desde la puerta… me mira casualmente y sigue haciendo lo suyo…

-. ¿Cómo te fue hoy?…-

Esto es irreal…

– Bien-  respondo automáticamente… ¿Qué es lo que pasa aquí?… ¿por qué actúa tan normal?… no me atrevo a moverme ni a preguntar… ni a nada… Andrés está en mi casa aún… no quiero hacer nada que lo pueda llevar a irse…

Sigue actuando como si nada hubiera pasado. Me cuenta cosas que escuchó en la radio y que no le importan a nadie… lo escucho en silencio… Luego sirve los platos. Cenamos y me habla y pregunta como el día anterior antes de la locura… como todas las veces anteriores… yo… estoy tan desconcertado, lo miro repetidas veces…  no me atrevo a preguntar… no quiero decir o hacer nada que pueda estropear esto… no sé qué es esto… no hay nada diferente en él…  pero está aquí… conmigo… pensé que no lo vería más y sigue aquí… sonriente, alegre… mi amigo de siempre.

Luego de la cena nos sentamos en la salita pequeña a ver televisión… es lo que hacíamos antes… una película o serie… no puedo concentrarme en nada… lo miro, recuerdo anoche… él está mirando la tele como si nada hubiera sucedido…

– Andrés…- lo llamo despacio… tentativo… me mira desviando su atención de la tele…

– mmhhh?- no hay nada especial en sus ojos… parecen los de siempre

– Nada…-

La lluvia cae fuerte afuera… el frio invierno es cruel… aquí dentro de mi casa, en esta pequeña salita estoy comenzando a sentir un poco de calor… no se fue… sigue siendo mi amigo… no sé que estamos haciendo pero… esta aquí. Es lo único que me importa.

Cuando la película termina, subimos a nuestras habitaciones.

– Buenas noches Rodri…- desaparece rápido en su habitación y cierra la puerta. Ni siquiera fui capaz de responderle.

Ya en mi cama el desconcierto es tan grande… que me cuesta mucho conciliar el sueño… lo recuerdo… anoche… los besos… su cuerpo… no entiendo que pasa… ¿será que en realidad no tiene ningún otro lugar donde ir?… dijo que soy su único amigo…  pero tiene a su novia… ex novia… Dios… no sé qué pasa… ni sé cómo debo actuar ahora. He vivido toda mi vida ocultando este amor tan grande… he vivido una mentira… la realidad ahora es diferente pero ninguno de los dos parece querer enfrentarla…  Andrés está durmiendo en la pieza del frente… en mi casa, bajo mi techo… y lo sigo amando… suspiro profundamente. En piloto automático me meto a la cama y me duermo.

Las cosas siguieron exactamente iguales durante dos días más. Andrés me esperaba al llegar de la oficina y actuaba como lo había hecho siempre… yo había perdido un poco el miedo de aparecerme en mi propia casa y no encontrarlo… pero la incertidumbre me estaba carcomiendo de a poco… tenía que hablarlo con él en algún momento… solo que nunca era el momento adecuado… y nunca iba a serlo tampoco.

– Necesito un par de cosas Rodri… ¿podemos ir al supermercado?-

Sonrío apenas y digo que si… es primera vez que Andrés me lo pide directamente… antes siempre insinuaba o sugería… pero ahora es… como si fuéramos una pareja… primer cambio… estoy loco??… me imagino que nuestra vida normal sería así si fuéramos pareja… no, no sería tan así… estaría pegado a él todo el día cubriéndolo de besos y de amor…

El supermercado está lleno de gente a la hora en que llegamos… entre ellos encontramos a una mujer joven bastante atractiva y bien vestida que Andrés se acerca a saludar…

– Rodrigo… ella es Claudia-

Mi mano sale en forma automática a saludarla… Claudia… la novia que quiere casarse… una sonrisa glacial…

– Hola… mucho gusto- no… no es un gusto conocerte.

Sigo de largo y se quedan conversando… Echo varias cosas en el carro mientras recorro lo pasillos esperándolo… no tengo idea que estoy echando ni que estoy haciendo… está con la novia… vuelta a sentir el temor de perderlo… vuelta a los mismos sentimientos enfermizos de pena y dolor… ahora ya no se que más esperar. De pronto siento rabia… quiero que este sufrimiento eterno termine, han sido 12 años de sufrir por él…

Cuando estoy tomando las bolsas para llevarlas al auto, sin esperarlo, él aparece y toma algunas. En silencio caminamos al estacionamiento. Ninguno de los dos dice nada en el trayecto de vuelta, ni cuando dejamos las bolsas sobre la mesa de la cocina… Estoy molesto… La tensión es terrible, la puedo sentir en el aire… entonces juntos, al mismo tiempo, intentamos tomar una bolsa y nuestras manos se tocan…  ambos las retiramos como si el contacto nos quemara… ninguno de los dos vuelve a moverse… ambos sabemos que tenemos que hablarlo…

-. Andrés… – estoy super agitado… siento el corazón latiéndome en la boca

– Rodrigo…- 

– Sí recuerdas lo que pasó y lo que te dije… verdad?-

No nos estamos mirando… yo al menos, no me atrevo a hacerlo… no todavía

– Si-

Trago saliva…

– ¿y..?-

Bruscamente abre una de las bolsas y comienza a guardar el contenido en los diferentes cajones… no se queda quieto ni me mira. No me habla. Me paro frente a él y le impido moverse…  no sé si tocarlo… mis manos quietas, pegadas a mis propias piernas aguantándome para no tocarlo

– Quiero saber qué piensas– ahora si miro su rostro… por unos segundos me mira y luego desvía su vista…

– No sé, Rodri… no sé que pienso-

De pronto me parece más niño aún de lo que es… por un instante siento que él necesita más ayuda que yo… está muy confundido. No podemos seguir evitando esta conversación…

– Siéntate…-

Me hace caso. Nuevamente estamos frente a frente en la mesa de la cocina… allí mismo donde se inició todo hace unos días atrás…. Andrés no está enojado, está nervioso… asustado diría yo… ¿por qué?… soy yo quien va a perderlo… ¿no es así?… Una pequeña luz de esperanza me ilumina, tan débil, que casi no a quiero sentir… ¿voy a perderlo?… será posible que…

– ¿Cómo que no sabes Andrés?, te dije lo que sentía por ti… te dije que…-

– No lo repitas… por favor… no todavía-

¿no todavía?… qué.. qué diablos significa no todavía?… me atraganto intentando respirar normal… el aire se me ha vuelto demasiado liviano…

– ¿Qué quieres decir?-

Ahora baja sus ojos… juega nervioso con sus manos…

– Necesito que… yo necesito… que..- Dios… está comenzando a transpirar…

– ¿Qué cosa necesitas Andrés?-

¿Tiempo para encontrar otro lugar donde irte?… ¿tiempo para arreglar tu vida con Claudia?…  ¿necesitas dinero para sobrevivir en otro lugar?… que es lo que quieres?… dímelo de una vez, maldita sea!!!

– Necesito que… me des… tiempo para aceptarlo… para… yo… es todo nuevo Rodri… no sé cómo…-

Mi mano se va directo a mi boca… el aire… lo necesito… muerdo mis uñas.. mis dedos..

Lo miro fijamente.

– Andres… – mi voz tiembla… literalmente, mi voz tirita al salir de mi garganta- ¿Qué me estás diciendo?… habla claro por favor…-

Ahora… solamente ahora, sus ojos vuelven a mirarme

– Bueno… eso… necesito que me des tiempo para aprender-

– ¿Aprender a qué?- 

Esperanza… mi vida pende del hilo de la esperanza… nunca sentí tanta ansiedad…

-. Recuerdo que me besaste… muchas veces…- a Andrés le cuesta más hablar… su voz es entrecortada y nerviosa… sus ojos, a veces, me miran y luego vuelven a sus manos…

– Si… te besé porque… porque tenía tantas ganas de hacerlo… yo lo siento si te disgustó…-

– No…-

– No, qué?

– No me disgustó… al principio si pero… luego… ya no-

Me paro de un brinco… necesito caminar, moverme… quiero abrazarlo, volver a besarlo, gritar… pero entiendo que me está pidiendo tiempo… mis manos quitan el agua de mi cara… lágrimas… no le molestaron mis besos… Dios!!…

De pie, a su lado…

– ¿Vas a quedarte?- 

Las notas de mi voz son profundas… aterrado por segunda vez… esperando… rogando.

Por largos segundos Andrés no dice nada… luego su cabeza se mueve asintiendo…

-. Si…- muy despacio… apenas se escucha

Me quedo contemplando… tan agitado que duele contenerme… me giro y saco un vaso, lo lleno de agua y comienzo a beber… agua fría… muy fría… es exactamente lo que necesito ahora.

Vuelvo a sentarme… sonrío… me río solo… lo miro y me río… Andres sonríe tímidamente…

– No sé que estoy haciendo Rodri…-

– Lo sé… yo tampoco sé-

Nos miramos… Andrés toma mi vaso y bebe un par de tragos… del mismo vaso… es simbólico… no me cabe tanta felicidad en el cuerpo… tengo que expresarla de alguna manera

– Puedo… abrazarte?… solo abrazarte- prometo rápidamente

Se ríe nervioso…

– Si..-

De pie en la cocina lo abrazo con cuidado, como si pudiera huir o quebrarse en cualquier momento… tratando de hacerme a la idea de que ha decidido quedarse e intentarlo conmigo… es el sueño de mi vida y acaba de volverse realidad… sus brazos también tímidos al principio, de pronto se aferran a mí… su cabeza descansa en mi hombro…  su olor me envuelve… intensificamos la fuerza de la unión… sintiéndonos por primera vez de manera diferente… no me alcanza el cuerpo para contener tanta emoción…

-. Andrés… puedo hacerte feliz… puedo hacer que seas muy feliz conmigo-

– Rodrigo… tranquilo, de acuerdo?…- me mira y luego baja su vista – tengo… miedo-

-. No Andrés… no tengas miedo… por favor- necesito tranquilizarlo.. sé que debe estar muy asustado… pero está conmigo, en mi casa y en mis brazos… no puedo permitir que el miedo lo haga huir.

– No puedo prometerte nada.. solo sé que… no estoy huyendo y quiero intentarlo.-

Suspiro intensamente apretándolo con suavidad… conteniéndome. Me basta con eso… es más de lo que jamás esperé.

-. Y Claudia?-

– Terminamos-

Otro suspiro de alivio… vuelvo a acentuar la fuerza de mi abrazo… una de mis manos acaricia su espalda por sobre la ropa… nos separamos despacio… su rostro… me mira… sus labios invitan…

– Puedo…?- pregunto pero sin espera respuesta acerco mi boca a la suya… esta vez, besarlo sin culpa, es lo más maravilloso que me ha pasado… sus labios responden apenas a mi beso y se mueven buscando con lentitud y ansiedad…  entiendo y me tranquilizo… solo un beso suave a pesar de que siento rugir mi interior… tenemos que aprender de a poco… él a quererme y yo a controlarme para no asustarlo… pero la mentira ha terminado… en mis brazos tengo la prueba de ello

La siguiente semana podría calificarla como la más hermosa de mi vida… todo adquirió un significado nuevo… salía tarde de mi casa para desayunar juntos y volvía corriendo justo a las cinco de la tarde… Andrés me esperaba… lo besaba al entrar… todavía reíamos avergonzados, como si estuviéramos haciendo algo malo… pasábamos el tiempo juntos haciendo lo que nos gustaba… en las noches cada uno dormía en su cuarto… el último beso era justo frente a la puerta de su habitación… procuraba besarlo rápido  y desaparecer… quería con locura entrar a su cuarto y aprender con él… tocarlo… Me dormía excitado pero dichoso…

Recuerdo con absoluta claridad la primera vez que Andrés me besó por su cuenta… estábamos cenando y él había invertido mucho tiempo preparando algo muy especial… un plato difícil, pero que le quedo espectacular. Puso la comida frente a mí y se quedó de pie esperando a que le dijera como estaba… lo probé… posiblemente una de las mejores cosas que he probado en mi vida… aparte de sus labios, su boca..

-. Está delicioso… – sonrió alegre y se acercó a besarme… un beso rápido, nada apasionado… pero me besó… luego nos miramos, ambos sorprendidos… se ruborizó completamente… me puse de pie y lo abracé..

-. Gracias… me besaste…-

– Si… me gusta… besarnos…-

Sonreí con el pegado a mi cuerpo… quise besarlo con locura, apasionadamente, desnudarlo y recorrerlo entero, mostrarle como se sentiría besarlo en todas parte, enloquecerlo… pero solo respiré… su aroma y besé su pelo…

-. Me haces feliz Andrés… muy feliz-

Lo escuché sonreír también…

-. Y tú a mi…-

Durante la siguiente semana nos atrevimos a llegar un poco más lejos… nos distraíamos de la televisión o de otras ocupaciones… y de pronto nos encontrábamos enredando nuestros cuerpos en el sillón… besándonos y acariciándonos con un poco más de violencia… entonces, cuando la cosa amenazaba con escaparse de control, Andrés saltaba y se aleja de mi… tranquilizándonos ambos.

Nunca le reproché ni le dije nada porque entendía perfectamente lo que le pasaba… a mí también me ponía nervioso pensar en el sexo entre los dos; habíamos sido amigos desde siempre… pero ahora nos mirábamos de forma diferente… nos deseábamos pero, sobre todo para él, se sentía raro… sin embargo, mis manos y mi cuerpo pedían por él… dolorosamente.

La escena volvía a repetirse día tras día… ambos las buscábamos… creo que los dos estábamos un poco al límite de nuestra capacidad de aguante. Fue en esos días en que compré condones, lubricante y todo lo necesario… me sabía de memoria todo lo que había que hacer después de leer mil páginas en internet y de soñar otras dos mil veces en hacerlo con él…   me excitaba con solo tenerlo frente a mi… el beso de buenas noches frente a su puerta, en las noches, se volvió largo y desgarrados… ambos lo entendíamos…  el deseo estaba presente pero veía la mirada de susto en Andrés y me contenía, ni siquiera lo presionaba… tenía ya mucho más de lo que había soñado… podía esperar todo el tiempo que él necesitara.

Una noche de esas, el temporal de invierno arreciaba sobre la ciudad. Comenzó una tormenta eléctrica muy fuerte y la electricidad desapareció dejándonos sin la televisión que mirábamos y completamente a oscuras… estábamos abrazados sobre el sillón… recién terminábamos una ronda de besos apasionados… nos quedamos quietos… a oscuras, ocasionalmente un relámpagos nos iluminaba levemente…  ninguno hizo el intento de moverse para buscar una linterna…  Fui yo… tenía que ser yo el que diera el primer paso… estaba dispuesto a detenerme a la primera señal pero quería intentarlo… busqué su boca con cuidado y lo acaricié con mis manos… pronto mis dedos tocaban su piel… Andrés solo respondía a todo lo que le hacía… volví a abrir su camisa como lo había hecho aquella primera vez… me dejó… sé que estaba agitado por su forma de respirar pero no me estaba deteniendo ni rechazando… a ciegas, exaltados mis sentidos por la falta de luz, besé su cuello y comencé a bajas por su torso… lo escuché gemir muy despacio… no podía detenerme… estuve besándolo y conociendo su sabor por varios minutos… bajé mis manos resbalándolas sobre sus jeans… quería saber… sonreí muy bajito al sentir su erección… Andrés había dejado de respirar cuando mi mano lo tocó por sobre la ropa… subí a buscar su boca… para recordarle respirar y para evitar que me dijera un “no”… quería callarlo y ayudarlo… quería todo de él… mi mano siguió acariciando su erección hasta que sentí que ya se había acostumbrado… entonces solté el broche y abrí el cierre de su pantalón…  se movió inquieto… creo que quiso hablar pero finalmente solo dijo mi nombre

-. Rodrigo…- no sonó como un rechazo… sonó a invitación…

Busqué entra la tela y su piel… encontré lo que quería… lo envolví en mi mano… casi al borde de las lágrimas nuevamente… tenía el sexo de Andrés en mis manos y su boca abierta bajo la mía… algo que era el más loco de mis sueños hasta hace unos meses atrás… moví mi mano sobre su erección, quería hacerlo sentir placer… mi otra mano abandonó su pecho para abrir más su pantalón y buscar sus testículos y acariciarlos… envolverlos. Pasado el susto inicial, Andrés se relajó y me dejó hacer… su pene aumentó de tamaño más aun y subió su temperatura… estaba excitado a mil… quería más… bajé a besarlo y a lamerlo, a absorberlo en mi boca y a hacer con mi lengua sobre él, todo lo que había leído… era mi primera vez también, pero en mi mente lo había practicado muchas veces… era delicioso sentirlo así… lo escuchaba jadear y gemir… se había abandonado a mis caricias y le gustaban. Supuse que no estaba haciéndolo tan mal ya que luego de unos minutos de intensa felación Andrés se corrió en mi boca…  sentí su chorro caliente en mi paladar, en mi garganta… maravilloso… no puedo describir lo que sentí… era el mejor de los sueño hecho realidad. Respirábamos agitados.

– ¿Estás bien?- pregunte un poco más tranquilo

– Si…- respondió y supe que estaba sonriendo…  Quería saber más… ¿que había sentido?, ¿le había gustado?… ¿podía competir con sus mujeres?… pero no dije nada… creo que tenía un poco de miedo a su respuesta.

Volví a quedarme a su lado… mi mano lo acariciaba descuidadamente… estaba muy excitado, queriendo tocarme pero no iba a hacerlo delante de él

– Rodri…-

– Dime…-

Silencio… por su respiración entrecortada supe era algo importante lo que quería decirme

– ¿Que pasa Andrés?… puedes decirme lo que sea..- pensé de todo en pocos segundos… el sexo había sido horrible… no le había gustado… quería irse… Dios.. ¿qué era??

-. ¿Puedo…? no sé cómo hacerlo pero… ¿puedo tocarte?- habló muy rápido

Apreté los labios y los ojos… demasiado feliz de lo que acababa de escuchar… busqué su boca en la oscuridad… tocándolo con mi mano hasta encontrarla y besarlo…

-. Nada me haría más feliz…-

Sus manos inseguras comenzaron por mi cara… mi cuello… abrió mi camisa muy lentamente… desesperantemente lento, para luego tocarme con cuidado… lo escuché moverse, sentí sus besos en la piel de mi pecho, sobre mi estómago…  suaves y alucinantes…

-. ¿Qué sientes…? – él se atrevía a preguntar lo que yo jamás me atreví…

– Me encanta que me toques… no te asustes Andrés pero me excitas mucho… –

– Lo sé…-

– ¿Como lo sabes?-

– Porque me pasa igual cuando me tocas…-

Me sentí aliviado… me gustó saber de su boca que se excitaba cuando lo tocaba… ya lo había comprobado pero fue hermoso escucharlo.

Andrés no se atrevió a llegar más lejos aquella noche pero para mí, habíamos avanzado a pasos agigantados.  Al despedirnos nos demoramos mucho rato en besarnos y acariciarnos… la oscuridad se había vuelto nuestra cómplice y nos costaba más separarnos. Aún abrazados, me atreví a sugerir…

-. ¿Quieres dormir en mi cama?… solo dormir Andrés… no voy a forzarte ni nada… lo prometo-

Retrocedió… su  cuerpo se movió instintivamente hacia atrás… solo un poco… sé que lo estaba asustando… pero tal vez…  me quedé esperando… pensando en lo que le había dicho y deseando ser capaz de cumplirlo

– Solo dormir?…- no sé si estaba pensando en voz alta o preguntándome…

– Solo dormir…- confirme volviendo a acercarlo hacia mí.

Dormir juntos por primera vez fue un asunto difícil… nos metimos a la cama… generalmente duermo desnudo pero busqué un pijama. Nos acostamos sin tocarnos…

– Rodrigo… ¿te molesta si… si me abrazas?-  su voz era la de un niño asustado… sentí que me derretía de ternura… me moví en la cama y lo abracé… nuestros cuerpos quedaron juntos, acomodados para dormir… no puedo decir que me dormí de inmediato y tranquilo con él en mis brazos… me costó mucho dormirme porque estaba a mi lado y lo sentía respirar y moverse… desperté muchas veces… recordaba que estaba durmiendo conmigo y sonreía… lo abrazaba con más fuerza y cerraba los ojos sintiéndome en paz… tan feliz como pocas veces lo había sido.

Despertar juntos no fue tan fácil… mi erección se erguía como un muro entre los dos… imposible de ocultar, imposible de disimular… estábamos durmiendo juntos y él tendría que haberla sentido tocando su cuerpo. Andrés aún dormía así es que intenté moverme discretamente, escabullirme de la cama para ducharme e irme a trabajar

-. No te vayas todavía…-

Me sentía incómodo… Andrés y yo habíamos sido amigos casi gran parte de nuestra vida… pero vernos así como estábamos ahora era algo nuevo…

-. Tengo que ir a trabajar…-

– Si, pero quédate un rato más conmigo-

¿Sabía lo que estaba pidiendo??… ¿o solo era mucho sueño hablando a través de sus labios??..

Volví a acostarme a su lado sin poder resistir la tentación… intentando mantener una distancia prudente. Andrés se giro y su brazo pasó sobre mi pecho… su cuerpo pegado al mío… su erección tan dura como la mía, tocándome… sonreí sin poder disimular mi agrado… dejó de importarme… si a él no le importaba… lo envolví en mis brazos…

– ¿Qué vas a hacer hoy?-

– mmmhh. No sé… quiero buscar un trabajo. Necesito hacer algo

La sola idea de pensar en que Andrés saliera de casa a buscar algo que hacer me asustó… siempre encontraba algo y a alguien… pensé en todas las veces anteriores que partió detrás de un sueño y de una mujer…

-. No necesitas trabajar…- las palabras salieron de mi  boca antes que pudiera pensarlas

Abrió los ojos y me miró

-. Si necesito… tengo que hacer algo-

Quédate en mi casa… cuida de mi, de nuestro amor… haz de este lugar nuestro hogardéjame cuidarte y protegerte  pero no lo dije. Solo suspiré pensando en la nueva amenaza para lo que recién estábamos comenzando.  Lo atraje un poco más subiendo su cuerpo sobre el mío…

De pronto me soltó y me miró… primero asustado y luego sonriendo apenas… su piel lentamente comenzó a adquirir una intensa tonalidad roja… nuestras erecciones estaban muy cerca… casi tocándose

– Prometí no tocarte… pero no puedo evitar excitarme– expliqué con tranquilidad.

Andrés cerró los ojos…

– Yo tampoco…-

– No puedo controlarlo Andrés… pero no voy a tocarte si no lo quieres…-

-. Si quiero… pero… solo eso…- sé lo que estaba diciéndome… la palabra “penetración” era un tema al cual aún no llegábamos…

Bajé mis manos buscando su pene… duro, caliente… excitante… me moví hasta que quedaron tan cerca que pude juntarlos con mis manos… masajeándolos despacio, unidos… se sentía bien… Andrés, en su primer movimiento valiente,  unió su mano a la mía… sus ojos seguían cerrados… aumentamos el ritmo… buscando satisfacción… más y más intenso..

-. Mírame- pedí cuando estábamos cerca…… sus ojos siguieron cerrados…

-. Andrés… mírame – quería que tuviera claro que estaba conmigo… no quería suponer que estaba pensando en alguna de sus novias anteriores.  Abrió los ojos y me miró directamente… nuestras miradas juntas fueron un detonante intenso…

Nos corrimos ambos casi al mismo tiempo, nuestros ojos anclados… ver el placer tan claro en su mirada fue algo especial que me gustó mucho y me dejó sonriendo todo el día.

Desde ese día comenzamos a dormir juntos. Las cosas de Andrés seguían en su dormitorio pero en la noche, solo se metía en mi cama… nos acostábamos temprano… mirábamos televisión en la cama… leíamos… conversábamos… acariciándonos y casi todas las noches teníamos algún tipo de actividad sexual ligera… caricias, roces… besos y de vez en cuando me dejaba tenerlo en mi boca, pero aún necesitaba convencerlo… excitarlo hasta que no pudiera negarse.  Andrés sentía que todo era malo y estábamos equivocados… no sabía cómo explicarle que mi amor y necesidad de él era tan grande que no podía ser mala… para mi, amarlo era lo mejor del mundo… la mejor sensación… no podía ser un error… Lo veía dudar y me volvía esa sensación eterna de miedo… de que se fuera y me dejara solo nuevamente… de que decidiera que no valía la pena…

Esa misma semana Andrés encontró un trabajo, eran solo unas pocas horas al día en una tienda muy grande, pero él estaba contento y me alegré con él. Por un lado me gustaba que fuera un lugar con tanta gente puesto que eso evitaba el contacto tan estrecho con alguna mujer pero a la vez, las posibilidades de conocer otras personas eran mayores… tenía algo de miedo… lo reconozco. Andrés ahora se había vuelto toda mi vida… estas semanas que habíamos pasado juntos significaban todo para mi… Sabía que él también tenía sentimientos hacia mi… pero le costaba aceptarlos y mucho más reconocerlos. Decidí que era tiempo de presionar un poco… el miedo no iba a ganarme.

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