Miguel Capítulo 10

Miguel

No sé qué mierda voy a hacer ahora… tengo a Daniel metido hasta el fondo de mi alma… su cariño, su ternura, su sonrisa, las ganas que tengo siempre de tocarlo y que me toque…  Ayer no fui a clases… ayer… ¡Dios! ayer fue un día de locura, no puedo creer que haya sido tan solo ayer… siento que conozco a Daniel de toda la vida, me gusta tanto su forma de ser y como puedo ser yo con él.. me siento en libertad de ser yo mismo, no estoy preocupado de parecerle bien o mal…  Hoy, él tampoco fue a clases aunque yo no puedo darme el mismo lujo. Tengo esa bendita beca y debo asistir a clases obligatoriamente… ya he perdido bastantes horas. Solo fui a las clases que tenía en la mañana. Daniel me estaba esperando al mediodía, cuando terminaron, nos habíamos puesto de acuerdo. Fuimos a comer algo juntos y luego nos fuimos caminando hasta el departamento.  Nunca antes había hablado tanto en mi vida… Daniel quiere saber todo sobre mi… desde mi color favorito hasta los recuerdos de mi niñez…

– Daniel.. yo no soy como tú… yo vengo de un lugar diferente al tuyo

 

– Lo sé… eso te hace más interesante.., cuéntame cómo es tu mundo-

 

– No te va a gustar – me da mucha pena decirle

– Cuéntame igual

Empiezo a contarle de a poco… Daniel es muy curioso y me pregunta todo… sin juzgarme ni mirarme feo… termino contándole toda mi vida… casi toda, no le hablo de Gonzalo, pero le cuento casi todo el resto y sigue a mi lado… sin asustarse ni rechazarme… tampoco ha cambiado la forma en que sus ojos verdes me miran.

– Me gusta tu mamá… debió ser difícil sacarlos adelante a ti y a tu hermana

 

– Si pero a veces es muy dura conmigo

 

– No creo que tu le facilites las cosas, o si? 

 

– ¿Y tu? ¿Eres un niño rico malcriado?

Estamos desnudos sobre la cama… tal parece que no somos capaces de mantener la ropa sobre nuestros cuerpos una vez cruzamos la puerta de este departamento. Su cuerpo entero me abraza mientras yo, también por primera vez en mi vida, me siento con la libertad y confianza de acariciarlo, tocarlo, besarlo… hacer con él lo que se me venga en gana… es tan rica esta libertad que Daniel me entrega

– Algo así… un poco malcriado pero bastante rico – me cuenta de su familia, de su padre siempre ausente, trabajólico y con muchos tipos de negocios, tampoco tiene una buena relación con su mamá… menciona al resto de sus hermanos por primera vez, la extraña relación con su hermano mayor al que odia desde hace mucho tiempo y la relación tan cercana con su hermana mayor. Tiene también un hermano menor al que quiere mucho

– Mi hermana es genial… tú deberías agradecerle…

 

– ¿Yo?.. ¿por qué?

 

– Si no fuera por ella no podría haberme escapado de clases ni del castigo… nos queremos mucho

 

– ¿Por qué odias a tu hermano mayor?

No le gusta hablar de él

– Es un enfermo… un pervertido… simplemente no lo soporto

 

– Cualquiera podría decir lo mismo de nosotros

 

– NO!! No es igual… él siempre tiene muchos amantes… es cruel… de verdad lo odio

 

– ¿Cómo sabes todo eso?

 

– Lo he visto…

 

– ¡A tu hermano?! ¿Con sus amantes?!!!… eres un pervertido!

Me burlo de él… pero Daniel se queda quieto… pensativo, algo triste

– Si… a veces creo que lo soy..

 

– Daniel?…

 

– En serio Miguel… pude haberme alejado. No tenía que quedarme a observarlo… pero no podía alejarme… era un atracción morbosa, enfermiza, pero no podía evitarlo

 

– ¿Qué edad tenías?

 

– Unos 10 creo…

 

– Eras un niño… te debe haber impactado mucho. ¿nunca lo hablaste con alguien más?

 

– No… es primera vez que se lo cuento a alguien

 

– Daniel – lo abrazo.. no quiero que este triste – eras un niño curioso. No eres un pervertido ni nada parecido… me dijiste que soy tu primer amante… ¿cómo podría ser?–  Daniel se gira despacio

–  ¿Por qué yo Miguel? ¿por qué me elegiste a mi?

 

– Porque eres diferente… contigo me siento mejor que con nadie más en este mundo

 

Daniel me da otro de esos abrazos en que me entrega su alma y yo me derrito

– Entonces ¿Por qué tienes que irte con…  

 

En su voz hay súplica y dolor..

– Ssshhhh… 

Callo su boca con un beso.. no quiero que me lo recuerde, no quiero que su imagen esté entre nosotros. La pasión nos enciende en cosa de segundos… de pronto necesito la humedad y el calor de su boca… quiero sentir su piel con urgencia… aun estoy algo adolorido pero lo quiero en mi de nuevo… nos besamos, ninguno de los dos puede parar… bajo por su cuello mordiéndolo y besándolo … ya se que su cuello es especialmente sensible… me demoro en dejarle un rastro con mi lengua… su sabor… es delicioso… la piel de Daniel tiene un sabor delicioso…me gusta lamerlo… mis manos suben y bajan alrededor de su erección…  gime despacio mientras me busca, me toca … me hace sentir… me mira  y me transmite toda clase de emociones…lo busco derechamente, le indico lo que quiero…me siento a horcajadas sobre él y tomo un protector del velador… Daniel quiere protestar pero mi mano sobre su boca lo calla.

– Ssshhh… no me digas nada… si me duele te lo digo, bueno?

 

Me mira con sus ojos grandes y su boca abierta… no me aguanto y lo beso, mi lengua dentro de su boca… sobre sus dientes, en su paladar, uniéndose con la suya… mojándose con su saliva. Daniel me toma con fuerzas y me deja bajo él… Con mucha calma repite lo que me hizo ayer… me enloquece la concentración y la ternura que pone en hacerlo… sentir sus dedos dentro mío… ni siquiera sabía que podía llegar a sentir esta clase de abandono  y de entrega… me quedo totalmente en sus manos, sintiendo intensamente cada toque, cada caricia… sus dedos son en este minuto el centro de mi ser… el dolor pasa enseguida…es mucho más intenso el placer que me provoca

– Miguel?

 

– Estoy bien

Con cuidado retira sus dedos… siento el vacío… estoy excitado… Daniel cambia nuestros lugares y me deja a mi sobre él… es más fácil controlar el dolor de esta manera… toma el protector… se lo quito y se lo pongo, toma una cantidad grosera de lubricante y lo deja en él y en mi. Muy despacio comienzo a bajar sobre él… no puedo negar que me duele pero no quiero detenerme… quiero aprovechar cada minuto con él. Me gusta sentirlo llenándome… el dolor cede y la sensación de placer aumenta… frota mi pene con sus manos… las sensaciones de placer se multiplican por todas partes de mi cuerpo. Daniel tiene los ojos cerrados, su boca entreabierta y la respiración muy acelerada… es tan lindo… me gusta hacerle sentir cosas. Quiero que sienta conmigo lo que no ha sentido nunca antes.

GONZALO.

Hoy no vino a clases este mocoso. Lo esperé a la salida y como siempre pensé que era el último en salir pero esta vez la sala estaba vacía. ¿Dónde mierda estás Miguel?.  Ayer tuve que atender un negocio importante y no pude prestarle atención aunque no puedo negar que pensé en él varias veces durante el día… te tengo unas ganas Miguel… Maldito el minuto en que acepte esta semana de plazo… aunque la excitación crece en mi por minuto… es un juego interesante, no recuerdo haber sentido este interés antes en mi vida, ni que me haya durado tanto. Bueno, si no está en clases estará en su casa.  Tiro con molestia mis cosas dentro del vehículo y conduzco hasta su casa.  No me gusta tener que venir hasta acá, pero no me aguanto las ganas de verlo.

-Si? 

 

Esta debe ser su hermana. Es la versión femenina de Miguel, aún adolescente pero igual de bonita. Solo abre un poco la puerta.

– Hola – le dedico mi mejor sonrisa  -¿está Miguel?-  la chica me mira realmente asombrada..sus mejillas se vuelven rojas

– No, no está-

 

– ¿Dónde puedo encontrarlo? – no quita sus ojos de mi, impresionada como buena adolescente, pero dudando si entregarme información… aquí vamos engañando a esta chiquilla por ti Miguel – Soy el nuevo jefe de Miguel, necesito hablar urgentemente con él- ahora si he terminado de impresionarla, abre la puerta completamente lo mismo que su boca

– Oohhh… Miguel está en clases.. no ha llegado todavía, siempre llega tarde

 

 mmhhhen clases, eh?.. esto comienza a intrigarme

– Tu eres Analía, verdad? 

 

Sonríe sorprendida de que sepa su nombre

– SI!!! ¿cómo sabe mi nombre?

 

– Mucho gusto, soy Gonzalo

Extiendo mi mano y Analía la mira sin poder creerlo, la toma y se sonroja a más no poder

– Tu hermano habla muy bien de ti

– Nali… todos me dice Nali 

 

– Nali.. que bonito… ¿Crees que podrías acompañarme a buscar a tu hermano?

 

– Acompañarlo?? 

 

– Si… ya sabes, a buscarlo… es que es urgente hablar con él

 

Nali mira dos y tres veces el vehículo… dudando, me vuelve a mirar a mi y finalmente sonríe aceptando. Se sube al vehículo conmigo.  Ahora entiendo porque Miguel tiene tanto miedo de que algo malo le pase a su hermana.

 MIGUEL

Nos separamos apenas hace media hora pero ya lo echo de menos… tengo su olor pegado en mi piel, en mis manos… me quedan 3 días con Daniel. Es la persona que mas cerca he tenido en mi vida.. mi amigo, mi compañero… con el único que soy real … hemos vivido y compartido una vida entera en estos dos días.

Rápidamente se está haciendo de noche así es que apuro mis pasos… mierda!!.. me duele el cuerpo al caminar rápido…pero igual se me pinta una sonrisa en la cara… al recordar el origen del dolor. Recuerdo que Nali puede estar sola y comienzo a correr.

– Nali… ya llegue!!!

Abro la puerta y entro corriendo… Nali está sentada frente a la mesa del comedor haciendo sus tareas. No hay señas de mi mamá en la casa.

-Hola – apenas levanta la cabeza de los libros

– ¿Por qué estas estudiando tan tarde?- me acerco a besarla

– ¡AH! Verdad!!… es que salí en la tarde… ¿a que no sabes con quien??

Pienso en cuál de los estúpidos que la rondan podrá ser

– nunca vas a adivinar!!!

Debe ser uno nuevo porque la cara de enamoradiza que tiene ahora no se la había visto antes

– Ni idea Nali… ¿con quién saliste? y ¿por qué saliste?

 

Camino hacia la cocina

– Con tu jefe…

 

Canturrea a mi lado… Mi mente se queda en blanco por una fracción de segundo… sólo una milésima de tiempo me toma entender lo que me está diciendo. Me giro muy brusco y la sujeto de los hombros

– ¿CON QUIEN??!!!

 Nali se asusta de mi voz y retrocede pero no la suelto

– Con Gonzalo.. tu jefe

Me recorre un frío completo desde el cerebro hasta la punta de mis dedos… paralizante…Nali?? … con ese imbécil??!!

 

– EXPLICATE!!!

 

– Suéltame!!! … vino a buscarte y como no estabas fuimos a buscarte a tu universidad… pero no te encontramos… después me llevó a tomar helados… eso es todo!!!

La suelto pero la sigo mirando con rabia y tanto miedo…

– COMO SE TE OCURRE SALIR CON EL??!! Ni siquiera lo conoces Nali por el amor de Dios!!!

 

– Es tu jefe!!, se sabía mi nombre y dijo que necesitaba hablarte…

 

¡Mierda!! Gonzalo… quiero matarlo

– ¿Que mas te dijo?

 

– Nada más… solo dijo que necesitaba hablar contigo urgente

 

– Nali..- me acerco hasta quedar pegado a su cara– nunca, nunca más vuelvas a dejar que se te acerque… nunca más– le hablo excesivamente duro

– Miguel.. no veo por qué… es un caballero y es muy…

 

– Nali!!… es en serio, ese tipo es peligroso

 

– ¡Peligroso?!! Miguel fuimos a tomar helados… ¿Cuál es el peligro??

 

Cómo te explico preciosa… cómo te lo digo

– No es una buena persona Nali…

 

– Bueno ¿cómo es la cosa?, ¿no que es tu jefe?

Nali esta muy enojada ahora

– SI!!, pero no es….- respiro profundo… mierda! tengo que cuidar lo que digo – solo no vuelvas a estar cerca de él.. por favor Nali?… soy tu hermano y sé lo que te digo

 

Me encierro en mi dormitorio. El miedo me sube y me baja en el estómago… ¿Cuál es el mensaje Gonzalo?…me perdí, desaparecí por dos días y me amenazas demostrándome que puedes hacerle algo a mi hermana… a mi familia? De pronto me asusto mucho al pensar que mi mamá aún no llega a la casa, pero entonces la escucho llegar… cansada y hambrienta… la misma actitud de siempre por lo que deduzco que nada extraño le ha sucedido.  Si Gonzalo quería asustarme lo ha logrado de nuevo… más que nunca. Solo ahora vengo a reflexionar…  no debí desaparecerme por dos días completos.. a pesar del acuerdo.. de la semana de plazo, Gonzalo ya tiene… tiene… derechos sobre mi. Me estremezco… en verdad me asusta mucho pensar lo que pudo haberle hecho a Nali… entiendo el mensaje. Me siento en mi cama a esperarlo con el corazón latiéndome de prisa en el pecho… pensando en que quede de juntarme con Daniel mañana y, por primera vez, sintiendo un poco de miedo de hacerlo.

– Miguel… Miguel

La mano pequeña de Nali me mueve suavemente

– Despierta Miguel …  te buscan

 

Por su forma de hablar sé inmediatamente quien es. Salto de la cama y con paso rápido llego hasta la puerta. No hay nadie, pero el auto negro está estacionado afuera en la calle.  Cierro la puerta de mi casa y sin dudarlo camino hasta el auto, emputecido pensando en lo que paso con mi hermana. Un hombre sale de la nada y detiene mi carrera.  Luego que me examina, me abre la puerta trasera. Sé que adentro esta Gonzalo aunque no puedo verlo. Me siento a su lado, nervioso y enojado

–  ¿Cómo estás?

Su voz es tranquila, agradable… mientras que yo tengo ganas de matarlo

– ¿Por qué te llevaste a mi hermana?!!

No alcanzo a gritarle pero el enojo y el miedo se notan claramente en mi voz

– Aahhh, Nali…

Odio escuchar el nombre de mi hermana en sus labios

– Es adorable tu hermanita. Solo fuimos a dar una vuelta Miguel… ella no es mi tipo

Ríe despacio. Lo miro con verdadero odio

– No te acerques a ella!!! 

Su expresión cambia. No le gusta lo que acabo de decirle, pero no me importa, es mi hermana de la que estamos hablando

– Ten cuidado Miguel

 

Sus ojos me miran fijamente, enojado… aún así acerca su mano y la pasa por mi pelo… baja despacio por mi cuello…

– No quieres que me vuelva a molestar contigo, verdad?

¡Mierda! me molesta sentir su mano en mi piel.  Estiro mi mano y sujeto la suya firmemente para que no siga bajando por mi cuerpo

– ¿Qué pasa?… ¿no te gusta? – mitad serio mitad burlón

– No

 

Libera su mano y sujeta mi barbilla

– Ya te va a gustar…-  odio que haga eso – te traje algo Miguel

Gira hacia el lado contrario y me extiende un paquete pequeño

– ¿Un regalo?… no es parte del acuerdo, no lo quiero

 

Su rostro se altera de inmediato, por un segundo recuerdo su golpe y creo que puede repetirlo, pero se relaja

– Esto si lo necesitas y no es un regalo – pone el paquete decididamente en mi mano –ábrelo 

Es una orden. Lo abro. Es un teléfono celular de última generación. Me encanta, pero me cuido mucho de no demostrárselo.

– No lo quiero

 

Le extiendo el paquete de vuelta pero no lo toma, en vez de eso, antes que me alcance a dar cuenta, toma mi cara y la acerca a solo centímetros de la suya

– No me importa si no lo quieres… úsalo- su voz es amenazante

– ¿Para qué?

 

– Ahhh Miguel… para que no vuelvas a desaparecer nunca más –acerca mi rostro aún más al suyo – Quiero saber siempre donde estas, aprende a usarlo y a contestarlo, ¿me entiendes?

Su aliento roza mi mejilla… ya no sonríe. Ha vuelto a asustarme.

– si – contesto en un susurro.

Me suelta y vuelvo a sentarme lejos de él

– ¿Dónde estuviste ayer y hoy?

 

– Ocupado

 

Mi voz refleja el miedo que estoy sintiendo. Gonzalo me mira fijamente… demasiado rato. Sigue molesto.

– ¿En qué?

 

– En mis cosas

 

Gonzalo suspira, esta cansándose de mis respuestas

– Sabes Miguel… estoy a punto de perder la paciencia contigo… de olvidarme de tu maldita semana, ¿eso quieres?

 

– No- estoy completamente derrotado… – lo siento – mi disculpa tiene el poder de tranquilizarlo.

– ¿Ya cenaste?

 

– Si

 

– Lástima… ¿quieres acompañarme?

 

– No puedo, tengo que estudiar

Me mira fijamente, creo que esta tratando de decidir si estoy diciendo la verdad.

–De acuerdo

– Ya me voy

 

– ¿Así nada más?

Gonzalo intenta hacer una especie de puchero

– ¿Qué quieres? – pregunto cabreado

 

– Mucho… quiero todo de ti, pero me conformo con esto por hoy

Sus manos acercan mi cuerpo al suyo con una facilidad asombrosa, sus labios tocan los míos lentamente… no quiero besarlo… no quiero nada con él ahora… mis pensamientos vuelan hacia Daniel. Empujo a Gonzalo y retrocedo

– En serio tengo que estudiar

Pongo mi mano en su pecho y lo empujo, pero de un solo golpe la quita de su cuerpo

 

– Y yo en serio quiero esto

Esta vez usa su fuerza para sujetarme… su boca… su maldita boca me besa con fuerza… no se detiene hasta hacerme abrir la mía… su lengua…  que es lo que me está haciendo con esa lengua …¡mierda Gonzalo!… sujeta firme mi cuerpo y me deja pegado al suyo… me besa hasta que respondo a su contacto… hasta que ya no quiero moverme ni puedo respirar. Cuando me suelta, me quedo jadeando, atontado, mirando sus ojos tratando de entender que fue lo que pasó

– ¿y?.. ¿no estabas apurado por estudiar?

Sonríe satisfecho. Me muevo despacio hacia la puerta pero antes

– Gonzalo?… no te acerques a mi hermana 

Estoy pidiéndoselo a la vez que dándole a entender que ya capté su mensaje.

– No me obligues a tener que averiguar donde estas

 

Me bajo del vehículo y este se pone en marcha desapareciendo en unos instantes. Me quedo parado en la calle sosteniendo el celular… completamente desconcertado… me pasa cada vez que estoy con él, me aturde…. Siempre está mil pasos más adelante que yo.

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