Capítulo 11

Cris ingresó a la delegación por la puerta ancha… Había ayudado a resolver un caso complicado cuando Ramírez lo puso a prueba y se había hecho acreedor de un trato especial. Lo recibieron bien. Siempre se necesitaba gente con habilidades.

Su tiempo libre había desaparecido pero le gustaba mucho lo que estaba haciendo. Terminaba pronto las clases en la universidad y todo su tiempo lo dedicaría a prepararse para ser un buen detective. Tenía muchos cursos y programas que aprobar y tanto que aprender… pero estaba feliz. No tenía tiempo libre. No le alcanzaban las horas para dedicarse a nada que no fuera cumplir con sus nuevas obligaciones. Ni siquiera le quedaban unos minutos para pensar en… en nada ni en nadie.

Ramírez y él se habían vuelto cercanos.

El hombre lo llamaba a su oficina cada vez que tenía un caso complicado y trabajaban juntos en resolverlo. Se entendían bien sin usar demasiadas palabras.

Ramírez estaba haciendo con Cristián algo que siempre había deseado hacer pero no había podido hasta ahora… le enseñaba todo lo que sabía, le traspasaba sus conocimientos. Cris lo agradecía infinitamente. Ramírez seguía siendo un hombre serio y exigente, pero la relación entre ellos era diferente a la que tenía con todos los demás. Para Cris, Ramírez era una imagen parecida a un padre… un tutor… alguien que representaba seguridad y autoridad. Para Ramírez, Cris se acercaba a lo que le habría gustado como hijo… si estuviera casado y se hubiera dado el tiempo de tenerlos.

Hasta ahora, un mes desde que Cristián empezara a trabajar con ellos, la relación era puramente profesional y basada exclusivamente en el trabajo, pero congeniaban muy bien.

Ese día, ambos se habían quedado trabajando más allá de la hora de cierre y estaban entusiasmados con algunos resultados que estaban logrando.  Cuando el reloj marcaba las 10 de la noche, Ramírez dio la sesión por terminada.

– Vamos a cenar, Cristian. Yo invito hoy

Cris lo miró sorprendido. Hacía tanto tiempo que no conversaba de forma social con alguien.  Solo dentro de la oficina compartía con más personas. El resto de su vida, lejos ahora de la universidad, era muy sola, apenas si dejaba tiempo para descansar. Cenar con Ramírez sonaba… bien.

Fueron caminando a un restaurant ubicado cerca del edificio.

– Eres un solitario Cristián. ¿No tienes novio, pareja… un amigo especial?- la pregunta fue hecha con tanta naturalidad que no le molestó.

Nunca habían conversado del tema, pero Cris daba por supuesto que Ramírez sabía casi todo sobre su vida, incluyendo su inclinación sexual.

– No

No estaba seguro de querer discutir su vida tan abiertamente ni mucho menos de querer recordar a ese alguien que había sido especial.

– No es normal… debes buscarte alguien. No hagas lo mismo que yo. Llegar a mi edad sin compañía es muy deprimente

– No lo necesito

Ramírez sonrió burlón… esa era la misma respuesta que daba él a la edad de Cristián…

– Todos necesitamos a alguien en nuestras vidas… alguien que nos saque de la rutina y nos vuelva un poco locos

Cris se puso tenso… casi a la defensiva… Juanfe lo había vuelto loco… casi había logrado desviarlo de su camino…

– No lo creo

Ramírez puso sus ojos sobre él, atentamente…

– ¿Qué pasó con él?- lo había leído en su expresión

– ¿Con quién?

– Con quien recordaste hace un segundo atrás

– No recordé nada

Lo negaría hasta la muerte. Juanfe no era tema de discusión con nadie… no era nada… se había ido… ya no existía… todo había terminado antes de empezar

Era raro hablar con su jefe de un tema tan personal… pero sintió que había confianza entre los dos… Ramírez se ganaba cada vez más su respeto y admiración.

– ¿Y tú… nunca tuviste novia, pareja… alguien especial?- preguntó Cris para desviar la conversación.

Ramírez dejo de comer…

Solo por la forma en que recibió la pregunta, Cristian se dio cuenta que si había o hubo alguien especial.

– Se llamaba Mariela. Era hermosa, divertida y cocinaba como los dioses… nos reíamos mucho cuando estábamos juntos…

Ramírez había dulcificado su expresión y parecía extrañarla mucho

– ¿Y qué pasó?

– La cambié por mi trabajo… muy mala elección. La peor

– Pero… si no hubieras hecho eso, tal vez no serías jefe ahora

Ramírez lo miró con una sonrisa amarga dibujada en el rostro

– No me importaría no ser el jefe si ella me esperara cada noche… tendría un hogar y no solo una casa

Sus palabras y expresión impactaron duramente a Cristián… el éxito, el dinero… ascender y salir de la miseria era todo para él… ser alguien… lograr cosas… eso era lo más importante… Admiraba a Ramírez pero lo que estaba diciendo no le gustaba… no le parecía real… Lo miraba con cierta compasión pensando en lo equivocado que estaba… o quizás… Ramírez nunca había pasado hambre y privaciones… no sabía lo que era tener que luchar para llegar a ser reconocido y tener acceso a comodidades

– ¿Te parece una tontera?

Ramírez había vuelto a leer sus pensamientos en el gesto de su rostro.  Había sido una falta de tino dejarle ver lo que sentía.

– Creo que los logros son importantes

Aventuró muy despacio, defendiendo su punto de vista

Ramírez se detuvo a mirarlo. Cada vez más, Cristián parecía una copia de él cuando joven.

– Logros?… si… son importantes. Te proveen el dinero suficiente para tener bienes materiales, pero la falta de alguien con quien compartirlos, hace que no valga la pena tenerlos

Cristián lo escuchó sin convencerse del todo… pero impresionado…

– Yo pensaba igual que tú… me alejé de todos para conseguir el puesto que tengo. No tuve tiempo para nadie más… solo trabajar

Ahora tenía toda la atención de Cristián…

– Y mira lo que conseguí… soy el jefe, todos me estiman y me respetan… pero cuando se cierra la oficina y todos van a casa con sus esposas e hijos… nadie tiene tiempo para mí… no hay nadie que me espere en mi casa… nadie con quien compartir el silencio y las alegrías…

Se detuvo justo a tiempo… comenzaba a emocionarse un poco más de lo adecuado… no sabía porque le contaba esto a Cristián… excepto que el chico le caía bien y no quería que terminara solo… lo veía seguir el mismo camino que había tomado él.

Terminaron de comer en silencio. Ramírez pensando en que Cristián necesitaba cambiar y encontrar un compañero. A él le daba lo mismo la orientación sexual de Cristian… había visto demasiada miseria humana en sus años como detective para darle importancia a la inclinación sexual de alguien. Le bastaba con que fuera una buena persona. A Cristián lo estimaba por su intelecto, sus capacidades y su personalidad tan parecida a la suya. No merecía ser infeliz.

Las palabras de Ramírez quedaron flotando en el aire… Cristián las pensaba… trataba de masticarlas y tragarlas… pero aún no podía… Ramírez… había cambiado a su novia por el trabajo… no era feliz… ¿cómo podía no ser feliz?… tenía un buen trabajo, un estupendo salario, una casa hermosa, un auto del año…

Pero… decía que no era feliz… que le faltaba compañía…

Tal vez decía la verdad… Ramírez no era un tipo alegre… se le notaba la soledad… tal vez solo era el exceso de trabajo…

El si era feliz… o estaba en camino de serlo

Tenía todo lo que necesitaba.

Estaba en el camino correcto para lograr su propósito… le demostraría quien era a todos los que no creyeron en él… no volvería a tener cosas de segunda clase… nadie se olvidaría de matricularlo o de contar con él.

No soñaba con ser millonario… soñaba con vivir una buena vida.

Las palabras de Ramírez lo confundieron… terminó de comer pensando en que nunca lo había visto reír… o feliz… o entusiasmado planeando un fin de semana o una tarde especial con alguien… como lo hacían sus otros compañeros de trabajo.

Tal vez Ramírez no sabía apreciar todo lo que tenía. Él sería feliz con eso… ya le había quedado claro que los sentimientos podían echar todo a perder… arriesgarse a sentir podía ser… doloroso.

Se despidieron y Cris se subió a un taxi. Cuando el chofer le preguntó donde lo llevaba, Cris dudó. Aún no era demasiado tarde… había trabajado todo el día pero estaba lleno de energía. Quería seguir despierto… quería algo más de acción.

Desde hacía tres meses… desde que estuvo con Juanfe no había estado con nadie más.

Miró su reloj… casi medianoche. Repentinamente entusiasmado, le indicó que lo llevara a un Club. No conocía muchos. Siempre asistía a la misma disco de Adrián, pero dio una dirección diferente. No quería correr el riesgo de encontrarse con… alguien de su pasado.

El club estaba ubicado a unas cuantas cuadras de su nuevo departamento. Entró confiado aunque era primera vez que visitaba el lugar. Algo en su personalidad se había vuelto un poco más firme luego de su nuevo trabajo. Aun le faltaba mucho para ser un verdadero detective y portar un arma, pero el entrenamiento estaba funcionando.  Se veía un hombre joven, seguro y atractivo. La ropa casual que vestía le quedaba bien. El pelo largo que Ramírez odiaba seguía en su lugar. Los ojos penetrantemente oscuros atraían a quienes lo miraban.

Avanzó por el local…  brillo, luces de colores, buena música y muchos chicos… cruces de miradas… gestos coquetos…  piel expuesta. Se sintió mejor. Esto era lo que buscaba… diversión por una noche sin ningún compromiso.

Avanzó hasta encontrar un garzón que lo llevó hasta una mesa desocupada.

– ¿Desea compañía, señor?- pregunto el garzón luego de anotar su pedido.

– No. Gracias– él mismo buscaría su compañía  esta noche.

Esperó su bebida… bebió despacio… se empapaba del ambiente… La música lo entusiasmaba… hacía tanto tiempo que no se divertía y bailaba ni se daba permiso para pasarlo bien.  Algunos chicos pasaba delante suyo mirándolo en forma coqueta… otros más osados se acercaban a preguntarle… Cris los despedía con una sonrisa fría y cortes… no eran lo que buscaba… ninguno de ellos era lo que buscaba…

Se puso de pie y comenzó a recorrer el local… algunas parejas de chicos se besaban y toqueteaban abiertamente…

Se quedó apoyado contra una de las columnas que rodeaban la pista de baile. Pasó sus ojos despacio sobre quienes bailaban… las luces de colores resaltaban  lo cuerpos hermosos de hombres y adolescentes que se movían sensuales y provocativos… incitantes… le gustaba un buen cuerpo de hombre… pero sus rostros no concordaban con lo que él quería ver.

¿Qué diablos le pasaba?… había muchos chicos en el lugar… tenía que ser muy ciego para que no le gustara ninguno…

Volvió a mirar… en verdad deseaba compañía esta noche.  Detuvo su avance al ver un chico solo, a unos cuantos metros de él… era un chico joven… también observaba todo desde fuera de la pista. Parecía que estaba escondido detrás de una de las columnas… Tenía el pelo castaño y los ojos muy grandes…  se veía tan niño… tan fuera de lugar… nervioso… tenía un vaso que sostenía con ambas manos y bebía sorbos de una pajilla… los ojos inquietos… ¿un chico inocente?? Un golpe de recuerdos le hirió la memoria… le recordaba a otra persona.  Se sintió irremediablemente atraído…

– Hola- saludos acercándose.

El chico lo miró atentamente… y luego sonrió. Cris sintió un ramalazo de desilusión… no había timidez en sus ojos claros.

– Hola- saludo de vuelta

Con solo una palabra y unos cuantos gestos se dio cuenta que estaba equivocado… el chico era joven pero parecía tener experiencia… no se veía tímido ni inocente… no era como… no era lo que buscaba… mierda, ¿acaso nadie era lo que él quería?

– Quieres bailar?

El chico se acercaba, engatusador… era  atractivo… sonreía y estiraba sus brazos delgados… los ponía alrededor del cuello de Cris… movía su cuerpo delgado y firme, incitándolo…

– Anda… baila conmigo- hacia un gracioso puchero y se acercaba un poco más moviéndose al ritmo de la música…

Cristian lo miró atentamente… nadie era lo que él buscaba así es que… ¿Por qué no?… a fin de cuentas daba lo mismo… solo quería olvidarse de todo un rato y sentir un cuerpo cálido a su lado.

– ¿Cómo te llamas?

– Jordi – el chico se movió hacia la pista…

– Y tú?

– Cristián

Se internaban en la música.. Cris lo seguía dócil… Jordi, eh?… poca ropa… buen cuerpo… lo recorrió con la vista de arriba abajo… era bonito… firme… sensual aunque para él no estaba ni cerca de la sensualidad de… no,  no era como… maldición!! Ya basta!!!…

Molesto, se concentró en lo que estaba pasando… en el cuerpo de Jordi que se movía bien y coqueteando… en la música, las luces… en olvidar las palabras de Ramírez… en dejar de lado todo lo que lo preocupaba… solo quería divertirse con un chico lindo y no pensar…

Cris comenzaba a sentirse acalorado… habían bailado unas cuantas canciones seguidas… Jordi se movía bien… estaban en un costado de la pista llena de gente… súbitamente sintió un golpe brusco en sus costillas seguido de un empujón… alguien lo había golpeado con él codo, muy fuerte… Cristián se volvió molesto. Le había dolido… quien lo golpeó estaba bailando torpemente… era un tipo grande y mayor… estaba bebido y no muy consciente de sus actos.

– Maldito borracho– se quejó en voz alta

– Eh… lo siento amigo… lo siento… no fue mi intención

El borrachín detuvo sus movimientos y se disculpaba con voz pastosa y grandes gestos… trataba de tocarlo para disculparse…  algunas personas dejaron de bailar para mirar lo que pasaba…

– Olvídalo

Muchas personas los estaban observando… estaba llamando la atención y eso no le gustaba… además, por su reciente trabajo, debía evitar todo tipo de conflictos.

Tomó a Jordi por la cintura y comenzó a guiarlo hacia su mesa… no miraba a las personas mientras avanzaba… no era un gran problema… podía mejorar su ánimo… Jordi estaba con él…  aún quedaba mucha noche por delante… hasta que alguien se detuvo firmemente delante de él haciendo que casi lo chocara… por un segundo pensó que era el borrachín… levantó la vista molesto, deseando terminar el problema cuanto antes… y entonces lo vio.

Cris abrió mucho los ojos… no era una equivocación… se puso tenso de inmediato… el corazón comenzó a latirle muy rápido… deseo que fuera una error… pero no lo era. Se miraron reconociéndose… ninguno agradado de ver al otro. Los recuerdos que Cris tanto intentaba ocultar comenzaron a removerse y a acudir de golpe a su mente, llenándolo de emociones contradictorias… Enrique estaba parado firme como una roca impidiéndole avanzar… no había ninguna confusión… lo miraba fijamente… acusador… desafiante… paseaba sus ojos a la mano que sostenía la cintura de Jordi… había un gesto de repulsión y molestia en la cara de Enrique…

Por pura inercia, Cristián soltó al chico que acababa de conocer… como si fuera algo malo tocarlo…

– Vaya… el misterioso Cristian

Enrique saludaba pero no era amable… tenía un gesto de pocos amigos

– Hola y adiós

Respondió Cris secamente y dio media vuelta para alejarse. No quería hablar con él… no quería saber nada de nada. Solo quería continuar la noche en paz…

– Espera, Cristián!!– Jordi partió tras él…

Alcanzó a avanzar unos pocos pasos entre la gente, cuando sintió que Enrique venía tras él

– Pensé que te había muerto

Enrique lo enfrentaba… no lo iba a dejar tranquilo.

– Estoy vivo- respondió secamente.

Hizo ademán de seguir caminando pero Enrique volvió a plantarse frente a él. Venía con ánimo de discusión… se notaba que quería enfrentarlo… las manos tensas y el cuerpo en pie de guerra

-. ¿Cómo fuiste capaz de hacerlo sufrir así?!!!- le grito en plena cara

La respiración de Cris se volvió agitada… esto no estaba pasando… no era real… no quería que pasara… estaba hablándole de Juanfe…  no quería escuchar…

– Déjame pasar

Necesitaba salir de prisa… intentó escabullirse por el costado.

– ¿Sabes cuánto te ha buscado?

Enrique lo sujetaba bruscamente de la camisa, lo tironeaba y le hablaba muy encima…

– Sal de mi camino!!

Podía defenderse… pero por alguna razón no lo hacía…  ¿Qué le pasaba? ¿Por qué dejaba que lo tratara así?…

– Suéltame!!!-

– Claro!!!  ¿Para desaparecer de nuevo?!!! Eso sabes hacerlo bien… pensé que te importaba!!!

No podía continuar avanzando a menos que lo empujara de vuelta e iniciara una posible pelea…  Jordi estaba pegado en su espalda… Cristián se quedó quieto…

¿Si me importaba?… claro que me importaba… me importaba tanto!!! Estuve a punto de abandonar todo por él… no sabes nada… cállate!! Cállate!!!

De pronto perdió toda su fuerza… todo lo que tan celosamente trataba de borrar y olvidar acudía a su mente y se llenaba de sentimientos que pensó, había eliminado…

Si me importaba… demasiado

La música seguía sonando fuerte… Enrique lo desafiaba… Cris suspiró profundamente… cediendo… aplastado por el peso del recuerdo… algo rompía su contención… Permanecieron así por largos segundos… Jordi hablaba algo pero ni Cris ni Enrique le ponían atención… Dios!! era  insoportable…  no aguantó más. Enrique sabía de Juanfe… él quería saber también…

– ¿Cómo está?- preguntó muy despacio… casi tímidamente… lo imaginaba en su mente… Juanfe…

– ¿Cómo está?!!! – río con ironía – Pregúntale a él mismo si quieres saber

Enrique estaba conteniendo sus ganas de golpearlo. La pregunta lo había molestado mucho. Enrique era testigo del quiebre de Juanfe a causa de Cris, de la desesperación del chico por este amigo desaparecido, de cómo el chico se había abandonado al dolor y se había alejado de todo y de todos… había vuelto su vida una mierda por tanto tiempo a causa de Cristián… y de repente, él lo encontraba tan tranquilo en un club, con un chico a su lado… nada le preocupaba… Cristián había seguido su vida sin recordar a Juanfe nunca más mientras el otro pobre crió seguía pensando y sufriendo por este imbécil… Enrique estaba realmente furioso. Juanfe no merecía sufrir por esta basura

– Enrique… tú no entiendes… 

Quiso aclarar Cristián

– Ni me interesa entender!!!- rugió fuerte – Solo sé que fuiste una mierda!!! lo dejaste solo y abandonado- había subido la voz y con el dedo le golpeaba el pecho con fuerza…

– Estaba contigo- se defendió tontamente

Enrique rió irónicamente… Con él!!!…  ja!!!   Ojalá Juanfe hubiera estado con él… ojalá le hubiera dado la oportunidad de hacerlo feliz… ojalá lo hubiera dejado acercarse… pero se había cerrado como una ostra y se había dedicado a sufrir y llorar por su amigo desaparecido… un amigo que lo había olvidado tan rápidamente… que lo trató como un desechable…

– Eres un pobre idiota. No te mereces ni una de sus lágrimas

Lanzó sus palabras con rabia y lo empujó con la intención de botarlo, de iniciar una pelea para descargar su rabia. Cris retrocedió tambaleando… las manos de Jordi lo sujetaron.

Cris no devolvió la afrenta… Enrique pasó delante de él y se volvió hacia Jordi que se había quedado mudo observando la escena.

– Aléjate de esta mierda… no vale la pena

Se había hecho un círculo de gente alrededor de ellos… Cris quedó solo en el centro… estaba tan choqueado que no atinaba a reaccionar…

– Cristian?

 Jordi preguntaba tímidamente… casi con miedo de acercarse a tocarlo… parecía más joven aún… los ojos muy abiertos… solo un crío.

– Déjame

Respondió Cris descompuesto… ya no quería nada con nadie… el incidente había estropeado su noche… solo quería que lo dejaran tranquilo… ¿Por qué mierda había venido a este lugar??! Había sido la peor idea del mundo…

Aire fresco… eso era lo que necesitaba ahora.  Se abrió paso a empujones hasta la salida, olvidando al chico detrás.

El frío de la calle se sentía agradable… tenía el cuerpo caliente y la mente hecha un embrollo después del violento encuentro… comenzó a caminar de prisa hacia su departamento… parecía que intentaba escapar de los pensamientos que portaba en su mente…

Enrique no estaba con Juanfe… con quien estaba Juanfe?…

No… no tenía que pensar en eso. Ya era pasado… olvidado… enterrado…

¿Solo y abandonado?? No!!… se había quedado con Enrique… no lo había dejado solo…

Caminaba más de prisa… deseaba olvidar todo lo que había escuchado…

¿Lo había buscado?, lo buscó a él?… se llevó la mano a la boca para tapar un grito que amenazaba con salir de su garganta…

¿Lo había hecho sufrir?…

Comenzó a correr… se movía en grandes trancos, pasaba a toda prisa, sorteando los obstáculos de la calle y las pocas personas que encontraba…  no detuvo la loca carrera hasta que llegó a su departamento… jadeando y agitado…

Cerró la puerta y se quedó afirmado contra la pared…

Merecer sus lágrimas?… ¿Juanfe había sufrido por él?...

Resbaló despacio por la pared hasta caer sentado en el suelo. Se cubrió el rostro con ambas manos… cerró los ojos… ¿lo echó de menos?… nunca había querido detenerse a pensar en que había pasado con Juanfe… siempre rehuía el pensamiento… pero ahora Enrique se lo había restregado en la cara…  lo imaginó sufriendo… echándolo de menos de la misma forma loca en que él lo había extrañado….

No… no es verdad– dijo en voz alta y escuchó su propia voz tan insegura y tiritona…Juanfe lo extrañaba como a un hermano… un hermano mayor… eso había dicho…

Suspiró muy profundamente y se quejó sin saber de qué… no era un dolor físico… le dolía todo el cuerpo y la mente…

Dios!! maldición!!! lo extrañaba… seguía deseando estar con él, olerlo, tocarlo, escuchar su voz… no era un cariño de hermanos… por un segundo la angustia se volvió insoportable… volvió a sentir todo, absolutamente todo, como un gran shock emocional… devastador… arrasador…

Sentado en el suelo solo respiraba y dejaba que el dolor fluyera por sus venas… ya iba a pasar… siempre pasaba…

Pensó que lo estaba superando… creyó que bastaba con dejar de pensarlo… pero solo necesitó un encuentro fugaz con alguien de su pasado para que todo volviera con fuerza arrolladora… ahí estaban… uno a uno aparecían todas sus memorias y recuerdos… todos los rostros de Juanfe, sus gestos, su sonrisa… la alegría y la pena que le producía… su voz… su risa… sus lágrimas… los besos…

Se quedó varios minutos sentado en el piso consumiéndose en el dolor de saber que lo había hecho sufrir… no era capaz de moverse y ponerse de pie…  se pasó las manos por la cara intentando limpiar los recuerdos que lo acosaban…

Aun no aprendía… seguía deseando verlo, hablarle…

– ¿Para qué? Maldición… ¿para qué?- gritó fuerte…

No quería ser su hermano ni su mejor amigo ni su confidente… nada de eso… quería revolcarse con él en su cama… hundirse en su cuerpo… hacerle el amor de la forma más pasional que conociera… quererlo lentamente… bruscamente… quería enseñarlo y empaparse de Juanfe por todos lados… exprimirlo, estrujarlo, amarlo, adorarlo, cuidarlo, besarlo… lo quería todo suyo… solo suyo

-. Qué gran idiota soy

Nada de eso pasaría nunca…

Había sido un día de mierda. Primero Ramírez y su charla sobre la soledad y luego Enrique…

No importaba… nada tenía ninguna importancia…

Tampoco contaba lo que sentía… un tren arrollador que lo golpeaba con toda su fuerza…Juanfe se metía por todos sus poros y lo volvía loco… la locura esa de la que hablaba Ramírez… dolía sentir tan fuerte… necesitaba expresarlo… no podía contener tanta pena y dolor… un gemido extraño escapó de su garganta… parecía un animal herido… desconoció el sonido de su propia voz

Se puso de pie y se dirigió al baño. El rostro en el espejo no se parecía a él…

– Ya basta… basta!!!

Tenía que calmar esta insensatez… él no era así…

Se lavó la cara con agua fría… mucha agua fría hasta que la realidad fue surgiendo a su alrededor… departamento… trabajo… cama… dormir. Esa era su realidad. La que lo llevaría a cumplir sus sueños. No había nada más.

Desnudo en la cama, intentaba inútilmente dormir…  Juanfe en su mente… las palabras de Enrique se repetían una y otra vez… se mezclaban con los consejos de Ramírez…  no quería pensar ni sentir pero era inevitable…  no había forma de controlar sus pensamientos.

El suelo que pisaba había desaparecido… en su lugar, Juanfe llenaba su cabeza de emociones y su cuerpo de sensaciones… incómodas… intensas…

Se giró en la cama para acomodarse mejor… sus ojos… quizás fue su inconsciente… pero se detuvieron directamente sobre el cajón del mueble en el que había archivado todos los recuerdos…

Lo miró con un gesto de dolor en su rostro… ahí dentro estaba el teléfono…

Caminó como autómata… abrió el cajón. Intentó encenderlo pero no funcionaba, estaba descargado. Lo conectó y lo dejo sobre su velador… mañana lo vería… era puro masoquismo… tenía que comprobar las palabras de Enrique… no sabía qué sentido tenía hacerlo… solo… quería saber.

Se volvió a tender en la cama y cerró los ojos… necesitaba dormir para quitarse totalmente del cuerpo la locura que había sido esa noche.

Comenzaba a relajarse un poco cuando los sonidos empezaron… el primero lo asustó porque no entendió de que se trataba…

Zzzzmmmmm… zzzzmmmm…

Los mensajes entraban uno tras otro a su teléfono que ya tenía un poco de batería…

Zzzzmmmm.. zzzmmmm.. zzzmmmm

Otro… otro….

Se sentó bruscamente en la cama… ¿se había echado a perder?... tomó el teléfono y examinó la pantalla… la garganta se le contrajo en un nudo apretado que no le permitía tragar…

Zzzzmmm… zzzmmmm…

Mantuvo el teléfono en su mano sin apartar la vista de la pantalla… las notificaciones se sucedían una tras otra…. todos tenían el mismo remitente… eran muchos… muchos mensajes… todos de él… la pantalla se volvió borrosa cuando los ojos se le llenaron de agua… Enrique no había mentido… tenía miedo… no debió conectar ese teléfono… pero ya era tarde… los mensajes no se detenían… su mano temblaba… no se atrevía a abrirlos y leerlos… tampoco era capaz de desconectar el aparato y apagarlo…

Se quedó mirando fijamente el teléfono que temblaba en su mano y sintiendo que, con cada mensaje que entraba, el vacío y el dolor se volvían más y más grande…

JUANFE

Su libreta de notas, por primera vez en muchos años, no contenía solamente éxitos y felicitaciones… Juanfe se había convertido en un estudiante promedio durante el último semestre. Le costaba estudiar… no tenía ganas de nada y seguía actuando impulsado solo por el hecho de tener que moverse y asistir a clases… pero nada le importaba mucho… ni siquiera las peleas o groserías que le gritaban a veces… dejaba todo pasar… andaba ausente y desanimado… se ponía la misma ropa todos los días y si no fuera por su madre, ni siquiera se molestaría en peinarse. El brillo de su pelo y sus ojos no era igual que antes, pero al menos comenzaba a recuperarse… muy lentamente.

Había vuelto a asistir regularmente al colegio impulsado por ella y ante el  irrebatible argumento de no querer repetir el año… mientras menos tiempo estuviera con sus compañeros, sería mejor. Quería terminar luego el colegio… quería estudiar en un lugar diferente, cambiar de gente… quería empezar de nuevo. Por ahora, toleraba lo mismo de siempre con la esperanza de terminar pronto. El resultado le daba lo mismo… buenas notas… malas notas… que importaba.

Con la libreta guardada en su mochila y con un claro gesto de desgano, llegó a su casa. Estaba solo.  Su mamá había agotado todos los permisos en su oficina para acompañarlo durante varias semanas y ahora le tocaba trabajar en serio para recuperar los días que había faltado.  Juanfe mencionó que tal vez él también debería buscar un trabajo pero su mamá se opuso de manera terminante. Quería que estudiara y surgiera. Lo haría. Le parecía una tarea titánica…cansadora…  pero lo intentaría.

Estaba mejor… al menos ya no tenía ganas de morirse a cada rato ni sentía que el mundo se había terminado. Tomaba sus pastillas regularmente, había comenzado a asistir a un gimnasio en un horario donde había poca gente…  le costaba mucho relacionarse con otras personas… nunca había tenido buenas experiencias… primero fueron los niños del colegio, siguió Adrián y luego la partida de Cristián… las personas no eran su fuerte pero tenía que aprender a convivir con ellos o al menos a mantenerse cerca de ellos. Se aventuraba muy lentamente. A su mamá le había tomado semanas convencerlo de aceptar la idea del sicólogo e ir al gimnasio. Al final, aceptó para no seguir discutiendo. Ella lo acompañó los primeros días y de a poco lo fue dejando solo.Juanfe hablaba poco y jamás sonreía. Pero se entretenía con los ejercicios y la pena comenzaba a disiparse muy lentamente…

Dejó la mochila tirada en cualquier parte. Comió algo porque sentía que le dolía el estómago de tan vacío que lo tenía. Había perdido varios kilos y parecía más niño que nunca. Estaba haciendo un esfuerzo consciente por comer… nunca sentía hambre y se olvidaba fácilmente de la comida durante muchas horas en el día. Entendía que necesitaba alimentarse.  Sin embargo, luego de un par de mordiscos ya no pudo tragar más. Dejó el plato en la cocina… no tenía ganas de limpiar. Solo un gran cansancio.

Tenía tareas que hacer… pero no le alcanzabas las energías en ese momento. Arrastró su cuerpo hasta el sofá y se dejó caer. Encendió la televisión  y comenzó a pasearse entre los canales. Al menos mirando tele su mente se mantenía ocupada y muchas veces se quedaba dormido… ya no lloraba a cada rato, como antes… ahora solo tenía sueño y apatía total… dormir era una bendición que lo sumía en la inconsciencia… le gustaba dormir.

Estaba comenzando a cerrar los ojos cuando sonó su celular. Respondió sin mirar el nombre en la pantalla.

– Hola

– Juanfe, anoche encontré lo que buscabas

Enrique estaba al otro lado de la línea… escuchó la frase completa pero no entendió de que hablaba

– Enrique?… no entien…

Súbitamente las alarmas se encendieron en su mente… él solo estaba buscando una única cosa!!! Se despejó al instante… irguió su cuerpo en el sillón apretando fuerte el teléfono en sus manos – ¿lo encontraste?!! – gritó con la voz repentinamente llena de energía.

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