Capítulo especial 3

Marlene, Roberto y Skylar llegaron a la casa del campo al quinto día.  Seguía lloviendo y el clima no tenía intenciones de mejorar. Corrieron hacía el interior desde el vehículo… no les importaba quien estuviera dentro. Era la casa de su madre y nadie iba a ejercer derechos sobre ella.

Luisa estaba sola en la casa y se asomó a la ventana al escuchar ruidos. Los vio aparecer en estado de pánico. Aterrada, llamó de inmediato a Hans por el teléfono celular y se encerró en el dormitorio con llave. No estaba dispuesta a salir y a ser atropellada por ellos… su nerviosismo afectaba al bebe y ese era el único seguro de vida que tenía. El bebé que no había deseado tener significaba una buena vida de aquí en adelante y por eso ahora lo cuidaba. Desde la ventana vio a Roberto y Skylar… supo perfectamente quienes eran… Dios! estaban buenos los dos… casi tan buenos como algunos de los compañeros que había tenido en sus clases y con quienes había tonteado un poco. Lástima que fueran tan pobres como ella.

-. Que desperdicio!!!

Murmuró para sí misma refiriéndose a los recién llegados y cerrando la cortina. Sería mejor que Hans se apurara.

Cuando Hans entró a la casa, la tensión en el aire se podía palpar como algo vivo… En un costado estaba Marlene con su hijo y Skylar… frente a ellos, un Hans furioso por partida doble…

Lo primero que había hecho al entrar fue gritar como demente al ver a Roberto y Skylar… pero nadie le hizo caso. Cuando intentó agarrar a Skylar para sacarlo por la fuerza, Roberto se puso delante de él para protegerlo, dispuesto a trenzarse a golpes con su padre… Skylar no se quedó atrás y aunque no era un experto en combos y patadas, estaba dispuesto a dar lo que pudiera…

El fuerte ruido ensordecedor los dejó a todos helados…

-. Mejor nos calmamos

La voz de Marlene sonó fría y aterradora… y la mirada sobre su marido era gélida.

Hans siempre guardaba un arma sobre la repisa de la chimenea. Era una medida de protección puesto que vivían en el campo solos ellos dos. Le había enseñado a dispararla muchos años atrás.

Los tres quedaron paralizados, pero Marlene, con calma, volvió a poner el seguro en el arma y a bajarla. Había sido una advertencia nada más.

-. Estás loca, mujer!!  gritó Hans fuera de sí.

En cualquier otra oportunidad se habría acercado a ella para quitarle el arma y regañarla… esta vez no se movió.

-. Si. Será mejor que tengas cuidado porque estoy un poco loca

La altísima tensión del momento la hizo reír…  Dios!!! Se había sentido tan bien al disparar… no podía para de reír, algo histérica.

Roberto se acercó despacio a calmarla con un abrazo y unas cuantas palabras cariñosas, un beso en la frente. Sujetó el arma en sus manos. Abrió el mueble donde su padre guardaba más armas, la dejó allí y le puso llave al mueble. Se guardó la llave en un bolsillo.

-. No creo que necesitemos nada de ahí

Luego de una hora de fuerte discusión y recriminaciones, Hans perdió el control y decidió largarse de la casa al ver que no podía contra todos ellos.  El solo hecho de ver al rubio en su living, con su hijo y su mujer lo enfurecía a tal punto que no podía ni pensar… Si pudiera, lo habría golpeado hasta echarlo a patadas de su casa…

Subió la escalera con fuertes trancos en busca de Luisa. Se marchaba, pero solo sería temporal.

Toda la propiedad estaba a su nombre así es que no sería permanente. Hablaría con el abogado mañana mismo. Tan enojado como estaba, pensaba dejarlos a todos en la calle…

Media hora después, Luisa y él abandonaron la casa en medio de la lluvia.

-. Te pudrirás aquí sola

Fue lo último que le dijo Hans a su mujer antes de subir al vehículo con una Luisa llorosa y asustada nuevamente. Nadie le había gritado a ella directamente pero había escuchado todo escondida en el dormitorio y se sentía nerviosa.

-. No.. no lo creo

Respondió Marlene triunfante abrazando a su hijo y a Skylar. Se largaban y no quería volver a verlos.

Hans no soportaba ver  a su hijo y su pareja… se enfurecía aun más. Atrás quedó la casa. Manejaba de prisa. A pesar de la lluvia y el viento… aún furioso al pensar que en su casa estaba ese par de desgraciados… y él no podía sacarlos de ahí.  Se habían atrevido a acusarlo a él!!! Ellos!! Los degenerados e inmorales lo acusaban a él!!! Demonios!! Qué asco como se miraban y tocaban… eso no era su hijo… no podía provenir de sus genes… quizás Marlene había tenido un amante…

Luisa se quejó sujetando su vientre y distrayéndolo de sus locos pensamientos… la fuerte discusión la había alterado mucho y desde hacía rato sentía dolores.

-. Calma Luisita… nos iremos a un hotel y mañana te compraré una casa en la ciudad

Luisa sonrió triunfante al escuchar a Hans… una casa… ya no importaba si le dolía el vientre… tendría una casa para ella en la ciudad… ay Dios!!! Su mamá se sentiría orgullosa de cómo había resultado todo… la traería a la ciudad para que criara al niño… no pensaba hacerlo ella. No le gustaban los críos.

Hans tomó la mano de Luisa para tranquilizarla. No le convenía que se alterara en su estado. Comenzaría toda su vida de nuevo con ella.  Por lo pronto le compraría una casa donde pudieran estar cómodos hasta que naciera su niño. Recuperaría el campo y tendría una buena vida con Luisa y su hijo… Hans tuvo la capacidad de sonreír a pesar de todo el drama. No todo era malo… al fin estaban solos.

Descuidó el volante un instante para acercarse a besar a Luisa…

Roberto dejó a su madre profundamente dormida luego de que tomara un relajante y se dirigió a su antiguo dormitorio.

A pesar de la situación, Roberto caminaba lento y mirando todo a su alrededor… le parecía increíble estar en su antiguo hogar.   La casa se mantenía casi idéntica a cuando él y Erica vivían aquí… las personas habían cambiado mucho… se preguntaba si él había sido la causa de que su familia se desmoronara… tal vez… si se hubiera casado con una mujer y hubiera llevado la vida que todos consideraban “normal”, nada de esto habría sucedido… tal vez sentía algo de culpa… pero no le alcanzaba para arrepentirse ni para llenarse de negatividad. Estaba profundamente enamorado y era feliz con Skylar… simplemente no hubiera podido vivir de otra manera desde el momento en que lo conoció.

Sus sentimientos eran conflictivos… si hubiera hecho lo esperado de él, quizás todos los demás estarían felices… pero él seria desgraciado sin Skylar…

Se detuvo a pensar si había sido egoísta… Maldición!!… cada quien elige la vida que desea vivir. Erica estaba bien y era feliz en Alemania y mis padres… se les acabó el amor… mi madre me prefirió y mi padre se alejó de ella.

La quería mucho y todo lo que pensaba hacía que sintiera que ella era más importante que nunca. Tenía una deuda con su madre. En estos momentos, ella estaba frágil y triste. Siempre había sido una mujer fuerte pero ahora lo necesitaba… los necesitaba a los dos.  Marlene volvería a ser fuerte una vez que se repusiera del dolor.

Entró a su antiguo dormitorio. Marlene les había ofrecido prepararles otro cuarto donde estarían más cómodos pero rechazaron el ofrecimiento. Dormir apretados en la misma cama que cobijara a Roberto de niño, tenía un significado especial para ellos… aún estaban sus cosas en el dormitorio…

Skylar lo esperaba caminando alrededor y examinado el dormitorio lleno de recuerdos… fotos que nunca había visto, trofeos y diplomas, libros que Roberto había leído de niño… dibujos de sus perros… cada uno de los detalles le entregaba un poco más de información sobre quien había sido de adolescente el hombre que amaba. Le gustaba adquirir nuevos conocimientos sobre él… recibir pinceladas de su vida antes de conocerlo.

Lo sintió entrar pero no soltó el álbum de fotos. Roberto lo abrazó por la espalda

-. Eras bonito desde niño

Skylar estaba  concentrado en las fotos de Roberto adolescente, rodeado de sus compañeros de colegio.

Roberto sonrió ante la ocurrencia…

-. Aquí el único hermoso eres tú

Sus brazos lo rodearon y al apoyarse en el hueco de su cuello se dio cuenta de lo cansado que estaba y lo difícil que había sido ser testigo del fin del matrimonio de sus padres… lo apretó un poco más fuerte y suspiró cerrando los ojos. Skylar tenía el poder de calmar su tristeza… su olor le calmaba el dolor y la pena

-. ¿Ya se durmió?

Skylar cerró el álbum y volvió su atención hacia él llevándolo hasta la cama

-. Si. No despertará hasta mañana

– Es una mujer fuerte pero tu prima fue capaz de destrozarla… es una mocosa maldita

-. No la culpes solo a ella… mi papá tiene su buena dosis de culpa también…

Se quitaban la ropa entre los dos… hablaban despacio pero estaban molestos y tristes…

-. Lo va a dejar una vez que consiga todo lo que quiere…

-. Seguro que si… tu papá está ciego y resentido

Ya estaban dentro de la cama… acostumbrados a su cama de medidas especiales que les permitía dormir sin tocarse si lo deseaban, esta cama pequeña les resultaba una novedad… era justo lo que necesitaban en estos momentos de pesadumbre… Estar tan juntos que fuera imposible no tocarse y abrazarse. Roberto pasó su brazo por la espalda de Skylar atrayéndolo. Pegados… desnudos, en silencio… cada uno sumido en sus pensamientos repasando los hechos del día y pensando en el futuro

-. Nunca nos va a pasar algo así, ¿verdad?

Skylar expuso sus pensamientos en voz alta.  Roberto se tomó unos segundos para responder.

-. Depende de nosotros solamente… no dejar entrar a nadie más

Fue el turno de Skylar de demorar en responder

-. Eres mío… si alguien se te acerca lo rebano en pequeños pedacitos y se lo doy de comer a nuestros perros

Roberto rió ante la respuesta tan poco madura…

-. Hay muchas más posibilidades que se acerque alguien a ti… nada más mírate como eres de hermoso!!

Skylar rió de vuelta… jamás necesitaría de alguien más en su vida… Roberto llenaba todos y cada uno de los espacios de su vida de manera perfecta.

-. Si… a veces me miran…- respondió sabiendo lo que estaba ocasionando

-. ¿A veces te miran?!!!

Roberto los había visto muchas veces… hombres y mujeres que se giraban descaradamente a comérselo con los ojos… pero tenía claro que Skylar era solo suyo porque él así lo deseaba… jamás dudaba de su amor… era parte de la personalidad de Skylar saberse admirado…

-. Si… a veces…

Lo estaba desafiando… era su manera de indicarle lo que quería…

No se demoró en reaccionar… el cuerpo cálido de Skylar era lo que necesitaba ahora para alejar los pensamientos de tristeza. Comenzó besándolo con suavidad pero Skylar respondió necesitado… sujetando entre sus manos el rostro de Roberto… enredando sus piernas con las de él y frotando su cuerpo contra el de Roberto…

-. En tu cama de niño? – pregunto Skyar  malicioso

-. Si… Vamos a pervertirla

Amarse era primordial en esos momentos… un poco de fantasía y de juego… algo que los hiciera olvidarse del drama y les devolviera la creencia en la felicidad.

Dos hombres adultos sabiendo exactamente que deseaban y como lo querían… se entregaban a hacer crecer el placer del otro porque al hacerlo surgía el placer propio…

Roberto recorría el cuerpo de su amado, estimulándolo y arrancándole suspiros… de un minuto a otro su mirada había cambiado y se había vuelto lujurioso… sus cuerpos respondían al contacto íntimo.  Skylar era por siempre su fascinación… satisfacía no solo su cuerpo sino todo su ser…  llegaba hasta lo más profundo de su alma…  Echó hacia atrás el cobertor descubriendo su cuerpo… le gustaba mirarlo… afuera la lluvia y el viento, adentro, él solo escuchaba los sonidos suaves e incitantes de Skylar…  su cuerpo lo seducía como siempre… lograba endurecerlo en pocos segundos… su lívido no conocía límites cuando se trataba de él. Le gustaba acariciarlo, tener entre sus manos su carne suave y su piel… besarlo y morderlo… lamerlo, chuparlo… todo lo que arrancara una nota de placer de la garganta de su rubio precioso. Lo sedujo con caricias hasta reconocer en su voz y movimientos que  Skylar estaba preparado para él.  Se acomodo entre sus piernas… recogió en sus ojos la sonrisa que anticipaba el placer en Skylar… lo estaba deseando y se lo hacía saber con sus movimientos… su pene entró con suavidad y Skylar gimió más fuerte ante el contacto… Roberto recorrió con su boca abierta una de sus piernas levantadas dejándole besos y pequeños mordiscos… continuó internándose… conocía bien el camino del placer y siempre quería recorrerlo con él.

Skylar se entregaba por completo, con tanta confianza y deseo… exponía su cuerpo y su alma sin reserva alguna sabiendo que en manos de Roberto estaba seguro… Hacer el amor con él era siempre especial. Vaciar el alma de dolores, dejar en paz el pensamiento y solo concentrarse en el calor que lo inundaba y anticipaba cosas maravillosas… tocar la piel del otro para dar y recibir placer… Abría sus labios y recibía sus besos, su lengua y su sabor… tan íntimo y delicioso… el sabor de Roberto en su boca y en su cuerpo…  estiraba su cuerpo de manera sensual envolviéndose alrededor de Roberto… incitándolo… tentándolo.  La voz ronca de Roberto en su oído repitiéndole una y mil veces lo mucho que lo amaba y todo lo que quería hacerle ahora mismo mientras lo sujetaba enredando su pelo rubio y largo entre sus dedos y así acomodarlo para poder acceder a donde quisiera…   Skylar devolvía cada beso y cada mordida… le encantaba tocar el cuerpo de Roberto sabiendo lo que le gustaba que le hiciera… sus manos envolvían con suavidad sus testículos acariciándolos… luego sus dedos subían por la suave piel de su polla y se detenía en la uretra… su lengua pasaba despacio recogiendo su sabor y escuchando un gemido ronco… masajeaba… chupaba…  inventaba caricias nuevas para sorprenderlo… se erotizaban mutuamente. Se atraían y se amaban y no había nada más sublime y sensual que la fuerza del amor entre ellos dos… Habían bailado tantas veces esta danza del amor… sin embargo, sentirlo dentro suyo, embistiéndolo con fuerza pero a la vez, con ternura y cariño, siempre estaba rodeado de magia… aaahhh.. Roberto sabía bien como llevarlo al orgasmo… sentía el clímax crecer y acumularse en su miembro… el mundo se reducía a ellos dos en ese cuarto y en su cama de niño… tenía algo de pecaminoso hacerlo aquí… imaginar al niño inocente dormido en este mismo lugar… Los movimientos se volvieron más intensos, el cuerpo de Roberto se endurecía y tensaba, sudaba y sus músculos lo oprimían, lo envolvía llevándolo con él…   las palabras de Roberto brotaron más sucias en su oído… él sabía bien cuánto lo calentaba escucharlo decir lo que le estaba haciendo con palabras fuertes y groseras… su placer se ensalzaba al máximo… gemía con más ganas y se sentía a punto de alcanzar la cima… su mente en blanco… solo sensaciones y placer… las expresiones de Roberto en su oído… no existía nada más en ese momento… apretó los músculos de su recto cuando sintió que su placer se volvía líquido, de su boca abierta escapaban los sonidos de su gozo que Roberto recogía en besos robados a medio respirar…

No importa si el mundo se estaba cayendo a pedazos fuera del cuarto. Ahí dentro se tenían ellos dos y eso seguía siendo la razón más valedera para que su vida continuara

-. Te amo tanto Skylar…. No sabría vivir sin ti

Apenas recuperaba la normalidad de su respiración pero necesitaba decírselo asi… abrazados y mojados de sudor… satisfechos y enamorados.

La emoción del orgasmo liberaba los sentimientos extremos del día… Roberto lo sostenía con delicadeza entre sus brazos fuertes sintiendo que en él encontraba las respuestas que le permitían seguir adelante

-. No voy a ninguna parte sin ti, mi amor. Eres mi vida… Eres todo. Te amo y ya no pienses cosas tristes, por favor

Skylar se quedó quieto entre sus brazos… no había ningún otro lugar donde quisiera estar. Juntos podían lograr lo imposible, ya lo habían demostrado más de una vez.

-. Estoy triste…- confesó Roberto

-. Lo sé. Yo también… pero todo se resolverá. Ya verás

Cerraron los ojos juntos… sin soltarse. Les esperaba un nuevo día difícil en sus vidas.

El amanecer fue mucho más duro de lo que habían supuesto.

Marlene despertó antes que los chicos y como cada día vivido en su casa, se dispuso a preparar el desayuno. Echó leña a la estufa para mantener el calor.  Se sentía extrañamente tranquila… como la quietud que precede a una fuerte tormenta.  El día estaba muy oscuro y ya no llovía como la noche anterior. El viento se había calmado. Cuando tuvo casi todo a punto, fue a buscar a los chicos.

El ruido de una sirena la distrajo… ¿de dónde escuchaba una sirena?… ¿la radio o el televisor? Entonces vio el reflejo de luces de colores rojo y azul que bailaban en las paredes… miró hacia la puerta de calle… por los cristales entraban los reflejos y la sirena de una patrulla policial volvió a sonar.

Un dolor hondo le clavó el pecho…

Abrió la boca y lo supo sin que nadie se lo dijera… un grito ahogado se le escapó del pecho…

Cuando se enojaba tanto y perdía el control manejaba como un loco…

El camino tenía muchas curvas y subidas… Anoche llovía tan fuerte…

Apretó los ojos para contener las lágrimas y en vez de abrir la puerta a los policías, fue caminando tranquila a despertar a Roberto… lo necesitaba una vez más.

Bastó un momento de descuido… Hans besó a Luisa justo en el momento en que parte del camino desaparecía.

Normalmente era un arroyo pequeñito que cruzaba por debajo del camino, al borde del cerro, pasando por una tubería de alcantarilla. Pero la lluvia de esa noche hizo subir el caudal del arroyo hasta transformarlo en un río que comenzó a correr desbocado anegando la tubería, socavando sus bordes y sobrepasando la carretera… segundos antes de que Hans pasara por el camino, la tubería cedió arrastrando el pavimento y dejando el camino cortado por un profundo socavón… una trampa mortal para quien se aventurara por allí esa noche.

Ni aunque Hans hubiera ido con todos sus sentidos puestos en la conducción se habrían podido salvar del accidente… la lluvia y la oscuridad disfrazaban el peligro.

El vehículo cayó primero al pozo de varios metros para luego ser arrastrado cerro abajo hasta estrellarse en los árboles de un tupido bosque. Hans y Luisa estaban vivos pero heridos… el miedo y la adrenalina a tope no les permitían darse cuenta de la gravedad de sus lesiones… Hans estaba atrapado en sus piernas y no podía salir… Luisa intentaba abrir la puerta aplastada contra los árboles…

 -. Sal por atrás!! le gritó Hans.

Ya vería como escapaba él, pero Luisa y su bebé tenían tanto por que vivir…  como pudo, entre gritos y terror, el agua y el barro culebrando entre ellos, la ayudo a moverse para que saliera gateando por el vidrio roto trasero…  Luisa se sintió a salvo cuando logró pasar los cristales sin cortarse… se dejó caer a lo que ella pensó era suelo firme pero el agua del estero, convertida en barro líquido, seguía pasando por abajo con inusitada fuerza… en cuanto sus pies dejaron el vehículo fue arrastrada por el caudal de agua y lodo…

Hans vio con desesperación como ella se perdía… quiso gritarle pero tenía sangre en la garganta…  la angustia le duró muy poco… otro vehículo de gran tamaño había caído en la trampa mortal y, al igual que ellos, era arrastrado a toda velocidad contra él.  Dejó de existir en solo unos segundos debido al fuerte impacto.

7 vehículos cayeron aquella noche en ese camino y 27 vidas se perdieron incluyendo niños y adultos.  La ayuda llegó en cuanto comenzó a amanecer y, con los primeros rayos del sol, las personas pudieron distinguir la trampa mortal a tiempo… dieron aviso y  en poco tiempo se movilizó toda la fuerza necesaria para rescatar a los sobrevivientes.  Los vehículos, apilados uno sobre otro, casi todos aplastados por un gigantesco camión cargado de troncos, habían sido la causa de muerte de la mayoría de los pasajeros.  Sin embargo había dos sobrevivientes en muy mal estado. Luisa era una de ellos.

-. Es una embarazada!!! Aún está viva!! gritó el rescatista que la encontró enredada entre árboles y ramas a unos metros de los vehículos.

La subieron a la primera ambulancia que llegó al lugar.  Aguantó viva hasta casi al llegar al hospital.  Luisa murió producto de los severos traumas cuando la camilla ingresaba al hospital.

-. El bebé sigue vivo- gritó la enfermera que los recibió, al notar los latidos en el estetoscopio.

Fue una cesárea de emergencia practicada sobre un cadáver… El quejido agudo del bebé los hizo llorar a todos quienes estaban presentes en el quirófano.  Estaba vivo… Era una cosita de pelo rubio y tan pequeña… con tanto riesgo, tan débil que no alcanzaba a llorar…  Lo pusieron bajo todos los mayores cuidados y en solo unas horas se convirtió en un milagro de vida para los doctores y enfermeras acostumbrados a ver la muerte de cerca.

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