Miguel Capítulo 21

GONZALO

No sé que esperaba encontrar… tal vez una foto o una indicación cualquiera que me volviera a confirmar lo que ya sabía…  revisé completamente la habitación de Daniel aprovechando que no estaba en la casa pero no encontré nada… ni una maldita señal de Miguel o de su relación con él. Me encierro en mi departamento… me mentiste Miguel… de un manotazo vuelan los primeros adornos que encuentro a mi paso… me mentiste…   es un nudo que me aprieta, sordo y feo en el medio de mi estómago…. Me dejo caer en el sillón… enciendo un cigarro…  ¿se conocieron en el gimnasio?… ¿Qué son?… aspiro profundamente…  ese brazalete con las letras entrelazadas no es símbolo de amistad… entrelazadas… como ellos deben haber estado… ¿Daniel?!! ¿Fue Daniel el que se quedó con la virginidad de Miguel?!! El sólo pensarlo me hace saltar del sillón y volver a dar otro manotazo desparramando y rompiendo objetos a mi alrededor. Daniel no es lo que yo pensé…  no es un niño…  imagino a mi hermano enredado entre las piernas de Miguel…  el odio se siente caliente y burbujeante en el centro del pecho y quema fuerte…  así es que eres como yo entonces…  también te gustan los chicos… solo que te metiste con el chico equivocado… este es mío, para hacer lo que yo quiera con él… y lo que quiero hacerle ahora es matarlo… muy despacio.  Ahh Miguel… ¿Pensabas en Daniel cada vez que tocabas ese brazalete?… ¿deseabas que fuera Daniel el que te hacía el amor?… sexo… es solo sexo, no es amor.  Te pedí lealtad Miguel… y me traicionaste.  Deberías haberlo pensado mejor…  Ni te imaginas lo caro que lo vas a pagar, no sabes cómo te voy a hacer sufrir. Me arde el cuerpo, me siento en llamas,  siento tanta rabia…¡¡Dios!!! Pero que imbécil, te creí cada una de tus caras…  de las palabras que me dijiste. La rabia me ahoga.

Estuve varias horas… mirando las paredes y dejando que mi mente imaginara todos los escenarios posibles… engañado por un mocoso de mierda!!!… Cuando me levanté ya sabía lo que tenía que hacer. Primero tenía que partir por encargarme de Daniel.

El director del colegio me recibió de inmediato. Cuando le expliqué que quería saber sobre el comportamiento de Daniel últimamente se sintió aliviado. Había estado faltando mucho a clases este trimestre, sus notas habían bajado considerablemente y se notaba un cambio fuerte en su personalidad… incluso le había faltado el respeto a algunos de sus profesores… abandonaba la sala de clases sin autorización, vivía pendiente del teléfono y no demostraba interés en estudiar.  Se alegraba que alguien de su familia se preocupara por él.  Me muerdo las ganas de golpearlo… pedazo de idiota!!! Es tanta mi ira que golpearía a cualquiera pero estoy aquí con otro propósito. Recibo el informe de conducta de mi hermano y me voy directo a mi oficina.  Me siento a estudiarlo en detalle. Están indicados los días en que Daniel faltó a clases…  los miro con calma… no quiero creerlo pero…  tengo claro a qué fecha corresponden… es la semana que le regalé al mocoso…  por un instante la rabia se transforma en dolor…  es peor el dolor que la ira…  Miguel…  me traicionaste a propósito…  no fue hace mucho tiempo atrás. Estuviste con el imbécil de mi hermano durante la semana que me pediste de plazo… ¿lo tenías todo planeado?… ¿hace cuanto tiempo que se arrastra esta relación?…  ¿hace cuanto que Daniel asiste a ese gimnasio?… Dios!!! las dudas y las preguntas sin respuesta me están volviendo loco…  solo imaginarlos juntos basta para experimentar los más violentos sentimientos.  Me levanto y doy un par de vueltas. Debo hablar con mi padre ahora mismo y no quiero que se dé cuenta de mi estado.

– Creo que tenemos un problema serio con Daniel

Papá nunca ha estado presente en ninguna de las actividades escolares de sus hijos. No tiene idea de cómo funciona ese mundo y no le gusta enterarse de eso tampoco. El colegio es un tema que no le interesa. Él solo espera que sus hijos cumplan con lo que deben hacer y cuando hay que poner dinero está dispuesto a gastarlo. 

– ¿Qué pasa con Daniel?

– Tengo un informe del colegio. Es malo. Ha bajado sus notas, se ha vuelto insolente y no tiene interés en estudiar

Mi papá me mira esperando que le diga la solución al problema.

-. No se puede desperdiciar el talento que tiene Daniel – insisto – Creo que hay que mandarlo a un colegio diferente, uno mejor, un internado tal vez, un lugar que lo haga más fuerte y donde desarrolle todo su potencial

Me mira algo desilusionado pero preocupado.  Se ha acostumbrado a la presencia de Daniel en la oficina.

– Solo será por el tiempo que le queda… no es tanto. Pero es por su propio bien

Mi papá confía ciegamente en lo que le digo… nunca le he dado razón alguna para que dude de mi.

– A tu hermano no le va a gustar la idea- pero lo está pensando…

– Tiene malas notas, no estudia y falta mucho a clases… se va a perder si no hacemos algo 

Pongo frente a él el informe del colegio que avala lo que le estoy diciendo. Papá suspira… convencido.

– Tienes razón Gonzalo… Es por el bien de Daniel, hazlo ahora mismo.

Cierro la puerta, salgo de las oficinas.  He dejado a Daniel fuera del juego. Cuando mi padre toma una decisión no la cambia fácilmente. Sólo tengo que encontrar un lugar alejado donde mandarlo. Es mi hermano… pero por ahora no quiero verlo…  siento ganas de golpearlo a él también.  Lo imagino tocando a Miguel y quiero…  matarlo.  Me encierro en mi oficina y busco un internado donde enviarlo. Luego de un par de llamadas y unas cuantas transferencias de dinero, Daniel está inscrito en un colegio bastante lejos de nuestra ciudad. Es un buen colegio, con un régimen estricto de asistencia.  Va a odiarme… pero nunca más de lo que lo odio yo en este momento.

Vuelvo donde mi padre y le informo que Daniel ya está matriculado y de cuánto costó matricularlo

-¿Es un buen colegio?

– El mejor 

En verdad es bueno y lo mejor es que está bastante lejos. Papá se queda pensativo un momento.

– Creo que has hecho bien Gonzalo, Daniel necesita madurar, alejarse de Lidia que lo consiente demasiado. Encárgate de todo.

No hay vuelta atrás. Daniel se va lejos.

Ya está terminando la tarde… es la hora en que normalmente paso a buscar a Miguel… Miguel es mi siguiente objetivo…  

Andrei golpea la puerta y entra a mi oficina. Los años lo han tratado bien. A pesar de ser mi amigo puedo apreciar que es un hombre muy atractivo, tiene ese aire de extranjero, pelo claro, ojos profundamente azules, sigue siendo delgado. Pienso en Lidia y en lo que hará cuando se entere. Tengo que preocuparme de mantenerlos separados también

– Ya he revisado todo esto… ¿Qué más debo saber? 

Le he entregado a Andrei toda la información del nuevo negocio.

– Ahí tienes todo lo que hemos avanzado hasta ahora… quiero tu opinión sobre lo que nos falta por hacer-

– Esto es grande. Vamos a pensarlo bien

Nos embarcamos en la revisión de las diferentes etapas… el tiempo se me pasa rápido… cada cierto rato me acuerdo de su traición, de su preciosa cara que quiero estampar de golpes…

-. ¿Qué te pasa Gonzalo? – Andrei me mira preocupado.

– Estoy bien

Asiente con la cabeza. Me conoce lo suficiente como para no presionarme. Salimos juntos de la oficina y nos vamos a cenar a un restaurant.

– ¿Y ya buscaste un lugar para vivir?

– Estoy en eso… El fin de semana me cambio

– Bien… Andrei, hay algo que debo decirte – ambos dejamos de comer.

– Creo que sé lo que me tienes que decir

Hay algo de pena en su expresión. Me quedo en silencio esperando a que continúe

_ ¿Es sobre Lidia?- asiento con la cabeza

– No puedes acercarte a ella

– De acuerdo… lo supuse. Gonzalo… dime como esta, por favor

Bueno, veo que él tampoco se ha olvidado de ella. Tengo claro que Lidia también sigue enamorada de él, a pesar de todos los hombres con los que sale.

– Lidia está bien. Tiene una tienda y se ha dedicado a ella de lleno. Lo hace bien.

Andrei asiente asimilando la poca información que le he entregado. Rápido cambiamos el tema. No tiene sentido seguir hablado de ella por ahora. Estoy seguro que más adelante volveremos a tocar el tema más a fondo. Nos despedimos fuera del restaurant. Son ya las 9 de la noche.

Me siento en el jeep… las manos y el cuerpo entero caliente… de rabia. Conduzco rápido hasta mi casa. Lo primero es encargarme de Daniel. No debería verlo ahora… estoy muy alterado, pero necesito información de primera mano. Necesito que me cuente sobre su relación con Miguel.  Entro a la casa, escucho voces en la cocina, la de Daniel en particular. Respiro profundo varias veces.

– Buenas noches

Están todos terminando de cenar, incluyendo a papá.

– Hijo, ¿ya cenaste?

– Si mamá… pero un café me vendría bien

Daniel está al lado de Lidia. Ambos conversan sólo para ellos. Por primera vez miro a mi hermano como a un hombre… apretó fuerte los puños conteniendo la ira. Es un hombre.

– Daniel- se gira hacia mi… serio, recién me doy cuenta que mi hermano rara vez me sonríe-tengo que hablar contigo-

– ¿Ahora?

– En cuanto termines de comer

-¿Qué quieres hablar don Dani– Lidia…  su defensora y protectora.

– Tranquila… es cosa de hombres Lidia me mira molesta… algo nerviosa.

– Yo voy con Daniel – me informa muy segura

– Lidia… es asunto de hombres, no te incumbe

Mi padre levanta la cabeza y mira molesto a Lidia… ella se calla. Sabe hasta dónde puede llegar.

Terminada la cena subo al cuarto de Daniel. Él me sigue de cerca. En mis manos la carpeta del colegio de Daniel y las recién impresas formas de admisión en el nuevo colegio.

– ¿De qué quieres hablar?

Se queda cerca de la puerta abierta…  no me quiere en su habitación. Retrocedo y cierro bien la puerta. Luego me enfrento a él. No puedo evitar mirarlo con odio…  con tanta rabia. Es mi hermano pero de pronto se ha transformado en un extraño…  tengo que contener mis deseos de golpearlo…  especialmente en sus genitales, reventárselos…  te quedaste con lo que era mío…  me robaste la primera vez de Miguel.

– Tu informe del colegio- le paso los papeles de la carpeta. Daniel los mira sin entender nada -. Has faltado a clases, bajaste tus notas, te has vuelto irresponsable e irrespetuoso-

– ¿Y a ti que te importa?- me tira los papeles de vuelta. Caen al suelo desparramados

– Me importa. Si vas a ser parte de la empresa no necesitamos un vago… tienes potencial y vas a tener que aprender a usarlo.

Daniel está intrigado… un poco enojado… un poco asustado.

– Solo he faltado un par de veces… no fue tanto

Bien… se está defendiendo… está comenzando a dar explicaciones. Tomo asiento…  una persona sentada es menos atemorizante que alguien de pie

– ¿Por qué faltaste Daniel? Tú eras un alumno responsable

Daniel me mira debatiéndose entre contarme o echarme de su cuarto. Creo que sospecha que hay algo más de fondo en esta conversación. Mi actitud es demasiado segura para no tomarme en serio

– Tenía algo importante que hacer

– Tu informe dice que faltaste varios días… ¿Qué era eso tan importante que tenías que hacer? ¿No lo pudiste hacer después de clases?

Daniel se ha puesto nervioso…  ha comenzado a caminar por la habitación y su mirada se desplaza a uno y otro lado, como buscando excusas.

– Tenía que ver a alguien

La mano de mi hermano instintivamente busca el brazalete y lo acaricia…  Dios!!! Me sujeto firme de la silla…  me está costando mucho controlarme. Centro mi mirada en la carpeta…  no quiero mirarlo por unos segundos.

– ¿Alguien?…- repito…  su mano continua girando el brazalete

– ¿Acaso tu nunca faltaste a clases?!!

– Si, pero nunca baje mis notas ni fui irresponsable, ¿A quién tenías que ver?

Daniel da un par de vueltas pensando, nervioso…  está decidiendo que puede o quiere contarme

– Es una persona importante en mi vida… tenía que hacerlo

 “es” no dijo “era” o “fue”… todavía es importante…  mierda!!

– Bueno… estamos preocupado por tu rendimiento. Si crees que hay personas que son más importantes que tus estudios…

Dejo la frase sin terminar… que él suponga lo que significa como amenaza.

– No… bueno si, pero ya no

Lo miro despacio… pretendiendo estar…  desinteresado.

– No te entiendo Daniel… quiero ayudarte pero no me dejas… no entiendo lo que me estás diciendo –

– Es que … conocí a una persona especial …- pongo la mejor de mis sonrisas de hermano sorprendido

– ¿Te gusta alguien?

Los dientes apretados y todo el cuerpo tenso…  Daniel duda pero finalmente parece decidido a contarme…

– Gonzalo… ¿puedo confiar en..

– Dani!!

La puerta se abre de golpe y Lidia entra mirándome directamente pero dirigiéndose, protectora,  al lado de Daniel. Hay un cruce de miradas entre ellos, cómplices. Me quedo en total desconcierto. Maldita bruja… ¿Quién mierda la invitó?. Daniel reacciona de inmediato sintiéndose apoyado…  el momento pasó.

– ¿Algo más que quieras decirme?-

Me lanza desconfiado. Se ha cerrado completamente. Los miro a ambos.

– Si… hay algo más

Le extiendo la carpeta. La abre y ambos miran incrédulos los formularios y documentos

– A partir de la próxima semana te vas a un nuevo colegio-

– Gonzalo!!, no serias capaz de..!!

Mi hermana me mira furiosa… creo que ahora a ella le gustaría golpearme. Estoy mandándole lejos a su chiquito

– Es por su bien Lidia… papá ha decidido mandarlo a un internado- no hay una sombra de duda en mi voz

– ¿Queee?!! No. No me voy a ir a un maldito internado

Daniel pretende sonar seguro pero hay tanto miedo en su voz

– Empiezas la próxima semana. Ya está decidido

– Eso fue muy bajo… desquitarte con él… aunque viniendo de ti, era de esperarse algo así!

Las palabras de Lidia me desconciertan… ¿Cómo sabe que fui yo?… ¿Por qué ..?

– Es por su propio bien, así dejaras de malcriarlo

Despacio y sintiéndome mejor que hace un rato atrás, los dejo sumidos en el desconcierto.  Daniel no ha tenido ni tiempo para reaccionar, pero le ha quedado claro que es una decisión inapelable.  Me alejo del dormitorio y los escucho consolarse y regañar… todavía no  he terminado contigo Daniel, sólo estoy empezando.

Me acosté temprano. Mañana iba a ser un día muy agitado, necesitaba hacer muchas cosas y tenía que dormir bien. Mañana, Miguel…

 

Deja un comentario