Miguel Capítulo 31

DANIEL

Alex estaba en un curso paralelo al mío, por lo tanto tenemos la misma edad o quizás un año de diferencia, sin embargo Nicolás esta en un curso más bajo al de Coke, por lo tanto debe tener 14 o 15… es en verdad, bastante chico.  Me siento un poco perdido intentando obtener información sobre Nicolás… todo lo que he aprendido del internado proviene de Coke o de Carlos, pero a Coke no puedo hablarle del tema y Carlos no lo conoce.

Intento localizarlo durante las horas libres, especialmente durante la hora de almuerzo… Nicolás esta siempre pegado a Alex; me puedo dar cuenta que a él no le importaba en lo más mínimo lo que los demás puedan decir… mira a Alex con idolatría y lo sigue cual perro faldero… es en verdad un rubio precioso, con su pelo liso largo, sus ojos celeste agua y su forma de ser totalmente indiferente de todos los demás… pero totalmente dependiente de Alex… Nico es exactamente lo que Coke no había querido ser en su relación con Alex, sumiso y dependiente.  Mi interés por él aumenta cada día, no sé bien de que se alimenta este interés… ya no estoy seguro de querer molestar a Alex puesto que no hemos vuelto a cruzarnos, pero me encanta la idea de quitárselo… la sensación de poder y control que significaría transferir esa mirada de adoración del rubio sobre mí… ya no más sobre Alex… algo en mi interior grita y clama por sentir esos ojos celeste mirarme de esa manera… se está volviendo casi una obsesión. La oportunidad de acercarme a Nicolás es casi nula; o yo estoy con Coke o Nicolás está pegado a Alex. Sin embargo, de tanto observarlo furtivamente he aprendido varias cosas sobre él; las comidas que no le gustan y siempre rechaza, la forma en que sonríe cuando Alex toca su cuello, el movimiento de su boca justo antes de enojarse… una especie de puchero de niño malcriado… come muy poco y generalmente su bandeja regresa casi intacta, sin embargo siempre devoraba ávidamente todas las frutas… su constante preocupación por el teléfono celular… solo se despega del teléfono cuando esta con Alex o si algo le interesa mucho. Cuando no está con Alex, está rodeado de los mismos tres chicos que, al parecer, son sus amigos más cercanos y lo tratan con cierto respeto… me intriga mucho Nicolás… es terriblemente malcriado, mañoso y altanero… exactamente todas las cosas que yo quiero aprender a controlar. 

La oportunidad se me presenta sola un día en que terminé rápidamente un examen y el profesor me pidió que fuera a buscar un libro a la biblioteca. Salgo de la sala  y al dar vuelta en uno de los pasillos, delante de la puerta de una sala de clase, esta Nicolás, completamente sólo, tecleando rápido sobre su celular, con cara de afligido. Somos las únicas dos almas en este lugar y en este momento. Esta oportunidad no se me iba a repetir dos veces así es que  rápidamente me acerque directamente hasta quedar a su lado… ni siquiera  se molestó en mirarme… altanero y orgulloso

-. ¿Estás bien? 

Pasaron unos segundos y solo entonces se dignó levantar su vista del teléfono y mirarme… estaba a punto de llorar y me hizo sentir genuina preocupación

– ¿Te puedo ayudar? – le pregunté acercándome un poco más.

Nicolás no retrocedió pero me miro como si no me viera y solo movió su cabeza negando

– ¿Nicolás, verdad? – insistí. Dejó el teléfono y volvió a mirarme – es en serio, ¿puedo ayudarte en algo?  Estas bi??  

Entonces dos gotas cristalinas, como correspondían a su preciosa cara, se deslizaron de sus ojos hacia sus mejillas y comenzaron a rodar mientras me miraba fijamente

– Mi hermano tuvo un accidente…

La noticia era preocupante, con razón estaba así… pero yo sólo me quede pegado en el sonido de su voz… un niño pequeño no habría hablado de forma más dulce que él, gesticulando entero con su preciosa boca y suspirando de pena

– Lo siento… ¿le pasó algo?

– No lo sé… estamos esperando noticias y…

Mas gotas de cristal resbalaban por sus mejillas pálidas. Arriesgándome, lo tomé con seguridad de su delgado brazo y lo guié hasta una de las bancas en los jardines justo frente a nosotros… todos estaba en clases, solos, los dos, en aquel inmenso jardín… me extrañó que se dejara llevar sin protestar… pero me siguió obediente… seguramente algo choqueado por la noticia. Miré su rostro mojado y con mi pulgar limpié sus mejillas secando las lágrimas… me miro sin realmente verme… su piel era tibia y suave.

– ¿Quieres que me quede contigo mientras esperas noticias?

Volvió su vista al teléfono que permanecía mudo, luego me miró y asintió con su cabeza haciendo un delicioso gesto con su boca… lo había visto hacer eso muchas veces para Alex… me sentí inmensamente bien de que lo hiciera para mi, aunque las circunstancias eran totalmente diferentes… las lágrimas no dejaban de salir. Fui hasta una fuente cercana en el pasillo y le traje un vaso de agua que bebió lentamente.

– Nicolás… háblame de tu familia… ¿Cuántos hermanos tienes?

Quise distraerlo de su pena y me dio resultado. Comenzó a hablarme de su único hermano,  me contó varias cosas de su familia… y algunas sobre él mismo…  Nicolás necesitaba hablar sobre su familia en esos momentos y yo me quedé con él. No escuché todo lo que me dijo pero si me quedé nuevamente maravillado por su voz, era delicioso escucharlo hablar y notar todos los gestos de su rostro. Miraba constantemente el teléfono, muy preocupado, hasta que al cabo de unos 15 minutos finalmente recibió un mensaje…

– Está bien!! No le pasó nada…

Gritó de la alegría y se abrazó a mi… por un instante pensé que los dioses estaban de mi lado hoy día… lo abracé de vuelta sintiendo el calor de su cuerpo

– Me alegro mucho Nicolás, ahora todo va a estar bien

Me miro directamente con sus ojos claros… estas vez si me estaba viendo

– Gracias… disculpa, no sé tu nombre… – se notaba confundido

– Soy Daniel – sonreí levemente

– Gracias, Daniel

Mi nombre, pronunciado por esa voz deliciosa… era adictivo… mi obsesión por el chico sólo crecía minuto tras minuto 

– te agradezco que me acompañaras… ¿Cómo sabes mi nombre? – me pregunta sin moverse del asiento donde nos encontramos. Creo que mi respuesta era clave… tengo que responderle algo que lo deje pensando en mi

– Bueno… sólo llevo un par de semanas en este internado, pero me aprendí de inmediato el nombre del chico más lindo del lugar 

Sus ojos me miran serios… altanero… fríos… siento algo helado recorrerme entero. Entonces, luego de largos segundos esboza una preciosa sonrisa, muy coqueta

– ¿El chico más lindo?

Ha dejado de lado su celular… eso es una buena señal, tengo toda su atención. Le sonrío de vuelta mientras me pongo de pie

– Si… lástima

Me encojo de hombros aparentando indiferencia

– ¿lástima qué? – sigue interesado

 mmmhhh… que tengas novio… me habría gustado invitarte pero…- dejo la frase sin terminar-  Ya debo irme, Me alegro que tu hermano este bien

Comienzo a alejarme de él… esperando que me detenga

– Espera!!

Victoria!!! Me giro lentamente… me mira y sonríe nervioso… ¿Nicolás nervioso?? Eso es nuevo… me hace sentir bien

– Gracias… yo estaba un poco asustado… por mi hermano…

Sentí que quería seguir conversando conmigo

– No fue nada… nos vemos

Tengo que hacer un esfuerzo para girarme y seguir caminando alejándome de él… pero si quiero captar su interés tengo que dejarlo ahora. Luego de un par de metros me vuelvo a mirarlo… aún está en el mismo lugar observándome, le sonrío al tiempo que le cierro un ojo… sonríe de vuelta.   Bien!!!… esto está funcionando mejor y más rápido de lo esperado. Corro a la biblioteca y vuelvo por otro camino hasta mi salón de clases.

Durante la hora de almuerzo no hago ningún intento de cruzar mi vista con Nicolás, aunque intencionalmente me he sentado un lugar que queda dentro de su campo visual y puedo sentir que me observa de vez en cuando con notoria curiosidad, pero Coke está conmigo.

– ¿Qué te pasa Daniel?

– Nada, ¿por qué?

– No sé… estas raro, distraído

Pone su cara de tristeza que me parte el corazón, Coke es frágil para algunas cosas como estas y muy fuerte para otras.

– No Coke… no me pasa nada. Ven, Vamos a otro lado

Salimos del salón hasta nuestro lugar secreto en los antiguos laboratorios… lo beso y acaricio hasta que la sonrisa aparece nuevamente en su rostro. La alegría que refleja en sus ojos me hace sentir bien. Coke tiene un efecto tranquilizante sobre mí, sus abrazos me llegan al alma y me calman la ansiedad.

– No me pongas más esa cara de tristeza- le pido.

Sonríe y me da un beso delicioso…

– Nunca más- me abraza fuerte trasmitiéndome su cariño.

 MIGUEL.

Como un autómata me subo al vehículo de Andrei… estoy profundamente alterado aunque no lo parezco…  no quiero nunca más mostrar debilidad delante de… él…amor??  Se dio cuenta que sentía amor??  Apenas alcanzo a cerrar la puerta antes que las estúpidas lágrimas salgan de mis ojos… me muerdo fuerte los labios tratando de ahogar el dolor… sabor a metal en mi boca… ¿Cómo se atrevió a decirme eso… a hablar de amor  después de lo que me hizo???… No me disparó por que sentía amor??… nada de eso tiene sentido… me reiría si no me faltara el aire… me ahogo en mis pensamientos… entonces porqué.. porqué, por el amor de Dios, casi me destrozó??!! … porqué me dañó de esa manera??!!! AMOR???!!! Que amor??!! De que mierda hablas???!!!  No puedo evitar gritar fuerte y golpear el volante con ambas manos…  Quiero borrar el tiempo, quiero que desaparezca todo lo que he vivido y volver a ser el de antes… antes de conocerlo… no soporto el sentimiento que me aprieta el corazón… no sé que es pero no quiero sentirlo… por favor que se vaya… no quiero sentirlo.

Andrei hace el intento de subir al auto pero al ver mi estado se detiene y me mira unos instantes

– ¿Estás bien? ¿Quieres hablar?

Niego con la cabeza, ni siquiera soy capaz de responderle usando palabras 

 okay… llámame si me necesitas

Andrei se aleja y desaparece de mi campo visual. 

Continuo derramando lágrimas por varios minutos hasta que me tranquilizo un poco… tengo a Gonzalo en una esquina de mi mente… es un agujero negro donde he metido todo lo que tiene que ver con él, con los sentimientos, el dolor… los recuerdos…  y no sé… en verdad no sé si quiero abrirlo e investigar lo que ahí tengo guardado… no sé si quiero volver a recordar lo que sentía por él antes de… Oh Dios!!.. duele… duele fuerte… las imágenes de su rostro se me confunden… por un momento es el hombre sonriente que me mira seguro y protector y al segundo siguiente es el loco desquiciado que me quiso matar… no quiero… en verdad no quiero.  Respiro profundo y me abrazo cruzando mis propios brazos alrededor de mi cuerpo…. NO… no… no quiero pensar en él, decido firmemente, en nada que se relacione con él… es malo, es dañino.  Lo elimino de mis pensamientos… Quiero estar tranquilo. Despacio siento que pongo una gruesa tapa a ese rincón de mi mente y olvido todo lo que allí hay. Intencionalmente concentro mi vista en mirar cualquier cosa que esté delante de mí… árboles, pasto… sigo las líneas de las ramas… recuerdo mis clases de dibujo…  cualquier cosa hasta que me tranquilizo totalmente.

Han pasado ya más de 10 minutos y me bajo en busca de Andrei. Me he comportado como un estúpido y no quiero que me vea así, nunca más, menos ahora que soy algo así como su “persona de confianza”.

 Andrei… ya podemos irnos si quieres

– Bien, vamos  ¿puedes conducir?

Lo pienso un momento y considero que si, puedo hacerlo

– Si… estoy bien. Lamento lo que pasó

Nos subimos al auto y antes de hacerlo partir me detiene

– Espera un momento… necesitamos hablar

Con todas las fuerzas de mi ser suplico interiormente que no sea sobre… sobre… él. No quiero ni hablar ni pensar más en… él.

– Miguel… ¿has pensado que va a pasar con tu vida de ahora en adelante?

La pregunta me toma completamente desprevenido… medito unos minutos antes de responderle

– ¿Puedo elegir lo que quiero que pase?

No sé hacia dónde va la pregunta de Andrei pero, al pensarlo, me doy cuenta que no sé si estoy en libertad de poder elegir lo que quiero hacer con mi vida… siento que los cables que me mueven están manejados por … por…  mierda!!! por Gonzalo!!! ¿Cómo es posible que ni siquiera en mis pensamientos pueda pronunciar su nombre sin sentir escalofríos?

– Puedo ofrecerte una opción interesante – su voz es absolutamente seria – pero tienes que pensarlo bien porque si aceptas, luego no tienes la opción de renunciar

– ¿De qué se trata? 

pregunto más que nada por darle a pie a que comience a hablar… creo ya sé lo que me va a decir

Con calma y muy claramente, Andrei me explica lo que significa pertenecer a la Familia y lo difícil que es ingresar a ella, como así mismo lo imposible que es renunciar, una vez que estas dentro. Lo escucho atentamente mientras enumera parte de lo que tendría que hacer… nunca es un trabajo específico, aunque son muchos y variados cada día…  estas ahí para lo que sea necesario y los beneficios son increíbles. También me explica lo que se espera de mi y todo lo que tendré que aprender si es que acepto.

-. ¿Disparar??

Inconscientemente sonrió… recuerdo lo que pasó

– Si… y no te rías, no fue divertido Miguel… te tuve en la mira – lo recuerdo ahora… Andrei me apuntaba directamente

– ¿Confías en mi para volver a pasarme un arma? – pregunto algo divertido aunque a él no le ha hecho gracias… imagino lo que debió sentir al tener que apuntarme

– Es una petición especial de Gonzalo… quiere que aprendas a manejar todas las armas 

Se me acaba la sonrisa… es él el que esta confiando en mi entonces… ya sabe … idiota!! ya sabes que no pude… no represento un peligro para él.

Andrei interrumpe mis pensamientos al continuar explicándome algunas de las reglas no escritas que hay que cumplir… aunque creo que ya las sabía todas… pasé tanto tiempo en la calle desde niño, que tengo muy claro todo lo que me dice. 

-. Una cosa más  Miguel… y muy importante 

Su voz vuelve a adquirir ese tono de seriedad que a veces tiene  cuando habla de cosas importantes

– Si vas a pertenecer, le debes absoluta lealtad a Gonzalo… ¿me entiendes? 

Un escalofrío sube por mi espalda

– ¿Qué significa eso? – pregunto con la voz casi sin fuerzas

– Significa que sus órdenes se obedecen sin preguntar ni cuestionar y lo defiendes con tu vida si es necesario

Andrei no está bromeando… me lo está diciendo totalmente en serio

– ¿Tú estás dispuesto a eso??… ¿darías tu vida por él?

– Si, absolutamente – me responde sin dudarlo un segundo

 ¿Dar mi vida por él?… ¿defenderlo a toda costa?…si estuviera en peligro?? vuelve a dolerme algo en el centro de mi pecho… como si un peso fuerte me oprimiera y no me dejara respirar con libertad… defenderlo a pesar de lo que me hizo??

– Puedes tomarte unos días para pensarlo, pero no te demores mucho… estoy haciendo una excepción contigo-

– ¿Cómo es eso?

– A nadie se le da tiempo para pensarlo, eres o no eres miembro de la familia, es un asunto de lealtad

– ¿Por qué haces una excepción conmigo?

Ya sé la respuesta… pregunté pero no quiero escuchar la respuesta. Andrei se siente algo incómodo al responderme

– Gonzalo me lo pidió

Sabía que no quería saberlo…

 Andrei… cuando dices que tengo que obedecer sus órdenes… eso incluye…

Mierda, como le pregunto??

– No Miguel… lo que ustedes dos tienen no está incluido. Solo me refiero al trabajo.  Tu relación con él…

– No tengo ninguna relación con él!!! No tenemos nada!!! 

Lo interrumpo… no tengo nada con él. Andrei me mira con paciencia

– Miguel, no sé que tienen o tuvieron pero no me mientas, es una de las primeras reglas que tienes que aprender, a mi no me mientas nunca. Soy responsable de ti

Me callo. No sé que mas decirle… solo quería dejarle en claro que no tengo ninguna relación con él ni pienso tenerla tampoco.

Los días pasaban y yo seguía viviendo en el departamento con Gonzalo aunque nuestro contacto era bastante limitado. Andrei pasaba temprano a buscarme y yo me convertía en su sombra durante todo el día… Me encontraba en una especie de periodo intenso de aprendizaje… algo que me alegraba mucho es que había vuelto a la práctica de defensa personal, pero con otro profesor y en otra parte… un aprendizaje mucho más duro e intenso.  Con Andrei aprendía mucho sobre diferentes cosas pero mis momentos favoritos eran cuando íbamos, casi a diario, al campo de tiro a practicar y mi conocimiento sobre las armas mejoraba muy rápido… descubrí que eran una nueva pasión, me encantaban las armas, todas!! y sobre todo dispararlas, especialmente porque mi puntería era muy buena. Andrei era mi instructor en esta materia.

De a poco fui conociendo los diferentes lugares, los negocios y a otros miembros de la familia, los de la parte de Gonzalo… reconocí en particular el rostro de uno de ellos que fue el que se quedó conmigo cuando… … sucedió aquello. No era su culpa, supongo, estaba obedeciendo ciegamente a … su jefe. Eran amables conmigo pero también algo distantes, supuse que con el tiempo nos conoceríamos mejor. Había algunos bastante jóvenes, aunque ninguno tanto como yo. Se notaba que se conocían muy bien y tenían buenas relaciones entre ellos.

Cuando tenía unas horas libres, antes de llegar al departamento pasaba siempre a conversar con Lidia… necesitaba el cariño y la compañía de alguien más.  Andrei me dejaba cerca de la tienda y se iba… no decía nada… aunque yo sé que se moría por entrar a verla pero no podían… sólo se encontraban algunos días en el departamento de Gonzalo.

Ella había adoptado la costumbre de regalarme cosas, ropa, generalmente. Se entretenía enseñándome a vestir y se había propuesto firmemente que yo aprendiera a vestirme correctamente.  Cuando protesté y le dije que ya no quería nada más solo me miró y se río

-. No me importa si tú lo quieres o no… YO quiero regalártelo… me entretengo y me produce alegría  Miguel… déjame malcriarte, por favor???

Bueno, finalmente era la misma sangre corriendo por las venas de la misma familia, no?… decididos a salirse con la suya sin considerar demasiado al resto… Me dejé consentir, ya que eso significaba también que pasábamos más tiempo juntos.   Lidia extrañaba terriblemente a Daniel, pero nunca hablábamos de él. Teníamos al otro hermano demasiado cerca para arriesgarnos a mencionar a Daniel.

El día que le conté a Lidia que había aceptado formar parte de la Familia esperaba otra reacción de su parte, pero no le gustó nada, aunque fuera su propia familia.

-. Es una vida muy dura Miguel… aún estas a tiempo, di que no… haz otra cosa-

– No quiero hacer otra cosa. Me gusta esto y puedo ser duro… ¿no me crees capaz? – me miró con sus ojos de cariño

– No quiero que te vuelvas así… no quiero que cambies,  me gusta cómo eres ahora- me abrazaba con cariño

– Estoy bien así Lidia. Prefiero aprender y ser duro… así no me pueden volver a  herir – ambos sabíamos de qué hablaba.

Nuestra conversación fue interrumpida por golpes en la puerta de su oficina

 Sra Lidia??

El dueño de esa voz era un hombre joven, aproximadamente unos 22 años… buenmozo, pelo castaño oscuro corto,  ojos cafés claro, vestido de elegante terno oscuro y poseedor de una de las más cautivantes sonrisas que había visto en mi vida… entro sin prisa en la oficina buscando a  Lidia pero su mirada se quedó pegada en mi

– Tony!.. llegaste!!

Lidia salió a su encuentro y ambos se besaron en cada mejilla. El recién llegado, Tony, me miraba insistentemente

– Recién… acabo de bajar del avión y me vine directo hasta su tienda

Las palabras eran para ella pero sus ojos volvían a mí una y otra vez… sonreí tratando de evitarlo… me sentí halagado y algo intimidado…

 – y él es..??  le pregunto a Lidia por mí.

– Miguel, un buen amigo

– Hola Miguel – se acercó.

Hice el intento de extender mi mano para saludarlo pero él continuó acercándose ignorando mi mano, hasta saludarme con un beso en cada mejilla… sentí que me ruborizaba … olía a un suave y delicioso perfume… tenía una barba cortita y muy cuidada que raspó suavemente mis mejillas.

– Tony va a trabajar conmigo por un tiempo, Miguel – me aclaró Lidia – es un experto en moda a nivel mundial… no sabes lo mucho que me costó conseguir su asesoría

– Estoy feliz de estar aquí

Seguía a mi lado y me miró al pronunciar esas palabras…  me puse nervioso

– ¿quiere mostrarme la tienda ahora o … está ocupada con su joven amigo?-

– Yo.. yo ya me voy Lidia

La mirada intensa de esos ojos claros con largas pestañas me ponía demasiado nervioso… además ellos tenían que trabajar y yo estaba algo cansado.

– No es necesario que te vayas Miguel, acompáñanos

– No gracias Lidia… estoy un poco cansado

– ¿Quizás otro día? – preguntó el recién llegado aventurándose. Me atreví a mirarlo… me sostuvo la mirada… directa… invitándome.

– Quizás

Respondí misterioso y divertido. Besé a Lidia y salí rápido, no sin antes dirigir una última mirada al atractivo Tony… me encontré con sus ojos todavía fijos en mí. Nos sonreímos y salí sintiéndome un poco más liviano y alegre… hacía mucho tiempo que no me sentía así.

Como muchos otros días me fui caminando hasta el departamento que aun compartía con… él.

Generalmente, cuando volvía al departamento, me encerraba en mi habitación y casi nunca veía a Gonzalo… solo lo escuchaba cuando llegaba y algunos ruidos que hacía en la casa… por instinto sabía cuando estaba estudiando o cuando se había ido a dormir… pero no me gustaba recordar su presencia así es que subía el volumen del televisor o me ponía los audífonos y escuchaba música… no quería recordar que estaba ahí… que ambos estábamos bajo el mismo techo.  No pensaba en él, automáticamente, cada vez que aparecía en mi mente lo eliminaba pensando en otra cosa… no tenía interés alguno en verlo.

A veces, Andrei tenía que ir a las oficinas donde siempre se encontraba con Gonzalo. En aquellas ocasiones me sentaba tranquilo a esperarlo, aunque fuera largo tiempo, con mi vista perdida en alguna revista, diario o simplemente en algún cuadro de la pared, pero no lo miraba ni daba muestra alguna de reconocer su presencia… él hacía lo mismo… tal parecía que ninguno de los dos existía para el otro pero estaba bien así… Gonzalo había pasado a ser para mi sinónimo de un “jefe” de la familia y no pensaba nunca ni quería recordar lo que alguna vez había existido entre los dos.

Esa noche estaba de vuelta en mi habitación, pensando en la razón por la cual no podía irme a vivir a otra parte… no tenía sentido para mi seguir viviendo bajo el mismo techo que Gonzalo, cuando de pronto él golpeó la puerta de mi habitación.  Me quedé inmóvil unos segundos… ¿en verdad escuché los golpes?

-. Miguel, abre la puerta – lo hice.

Nos miramos como desconocidos, al menos yo lo miré así.

– ¿Cómo estás? –

Eso?? ¿Golpeó mi puerta para saber cómo estoy?!!…

– Bien – respondí secamente.

Ambos aún de pie a cada lado de la puerta… Su mirada intensa me hizo sentir incómodo

– Estaba pensando… ¿quieres ver a tu familia? 

Dios!! ¿por qué siempre sabe cuál es mi lado más débil???.. Intenté por todos los medios ocultar mi ansiedad… mi voz no me traicionó sonando dura y desafiante

– Por supuesto que quiero

He hablado con ellas casi a  diario pero no es lo mismo… ya se me agotan las explicaciones y no sé que mas decirles o inventarles.

Gonzalo se acercó un paso hacia mi… debería retroceder… su presencia me altera, me pone nervioso… no quiero sentirlo tan cerca pero tampoco quiero demostrarle que me importa así es que me quedé firme donde mismo estaba, sujetándome con fuerza de la manilla de la puerta.

– ¿Puedo confiar en ti?

La pregunta me tomó desprevenido, no la esperaba… por unos instantes recuerdo… es el “Jefe”… tiene que haber confianza, no puedo responderle que no.

– Si, si puedes

– Lo sabía – sonrió arrogante… – puedes ir a verlas mañana

Suspiré aliviado y sonreí feliz. Cerré la puerta muy ansioso… no podía esperar a  que llegara mañana.

El reencuentro con mi familia fue muy especial… no sólo porque volví a verlas sino también por todo lo que tuve que contarles y explicarles. Lo primero que hizo mi mamá fue abrazarme fuertemente para luego retarme por muchos minutos por ser tan desconsiderado y desaparecer así… ¿cómo le explicaba?… ¿cómo podía siquiera empezar a contarle todo lo que me había pasado?Así es que hice lo que tenía que hacer y agregué una nueva mentira a la ya larguísima colección de mentiras en que se había convertido mi vida para ellas… sólo que había algo de verdad esta vez

-. ¿Cómo que no vuelves a estudiar? – ambas me miraban incrédulas

– Es que este trabajo es mejor, mamá. Además tengo un contrato por mucho tiempo y ya lo firmé

No existía tal contrato pero si era verdad que mi nuevo trabajo era por largo tiempo… para toda la vida.

Mi mamá me miro y meneo la cabeza… creo que vio la decisión en mi y supo que no podía hacer nada para cambiarla

– Estas diferente Miguel… casi pareces un hombre ya 

Me reí fuerte

– Soy un hombre mamá…

-. Está bien hijo… que sea lo que Dios quiera y me volvió a abrazar demostrándome lo feliz que estaban de verme.

La felicidad se estropeó un poco cuando les dije que ya no volvería a vivir con ellas… al menos por un tiempo, era parte de mi trabajo, un horario especial… pero el departamento seguía estando disponible para que lo ocuparan.

Nali se veía bien… en el tiempo que había transcurrido había  madurado y se había vuelto más bonita aún. Le estaba yendo bien en el colegio, sus notas habían mejorado. Pude comprobar que no solo sus notas eran mejores… sus modales, su forma de moverse, sentarse y caminar… Gonzalo había tenido toda la razón al  hablarme de ese colegio. Nali se estaba convirtiendo en una verdadera señorita de modales educados y lo mejor, estaba feliz con las nuevas amigas que tenía.

El tiempo con ellas se me pasó muy rápido y pronto tuve que despedirme. Andrei me esperaba afuera. Teníamos un trabajo que hacer esa noche.

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