Miguel Capítulo 33

MIGUEL.

Ahora que estoy llegando ya no estoy seguro de querer volver a la tienda de Lidia… han pasado varios días desde que estuve aquí… y seguramente no está sola. Cuando me bajé del vehículo tenía la seguridad de querer ir a verla y hablar con ella pero ahora recordé a su amigo y… ya no sé si quiero entrar. Me detuve a unos pasos de la entrada, di media vuelta y comencé a caminar en sentido contrario,  hacia el departamento, decidido a no volver en muchos días… luego recordé la soledad de mi habitación… la presencia de Gonzalo… las ganas que tengo de hablar con Lidia algo que no sea de la familia… cualquier cosa diferente que me distraiga un poco …  me detuve nuevamente… que idiotez!! Es solo un tipo que está trabajando para ella… no es la gran cosa, no tiene por que ponerme nervioso… volví a girar y acercarme a la tienda… no sé si estaba tan convencido… nuevamente mis pasos se volvieron lentos y pesados al acercarme…   me paré a observar los cambios en la vitrina… así es que el tal Tony ya había comenzado a hacer cambios en la tienda de Lidia…

– ¿Ya te decidiste?

La voz muy cerca de mi oído me alteró profundamente. Me giré dispuesto a golpear… Tony retrocede algo asustado… sostiene un helado en cada mano 

– Tranquilo… sólo es helado… ¿vainilla o chocolate??

Ahora sonríe mientras me enseña ambos helados para que elija

– No.-. no quiero, gracias – respondí bruscamente…

Tony me puso nervioso… no esperaba encontrarlo así.. de hecho no quería encontrarlo así ni de ninguna otra manera, fue un error venir, lo sabía

– Oh, vamos Miguel, es solo un helado…

Vuelve a ofrecerlo pero esta vez se aleja un poco,  devolviéndome mi espacio personal… eso me tranquiliza. Tony me observa con curiosidad…

– Lo siento, no era mi intención asustarte… es que te vi que ibas y venías… estaba en el café, al frente de la calle…

Su disculpa me suena sincera lo mismo que su rostro que expresa que en realidad lo siente, con una expresión amable y una leve sonrisa.

– Chocolate

Respondo estirando la mano y tomando el helado, sin tocarlo a él. Luego, sin ponernos de acuerdo caminamos hasta una banca que hay en la vereda, a unos cuantos metros… la tarde esté terminando y aún hace un poco de calor. Nos sentamos, no demasiado cerca… creo que Tony se ha dado cuenta de que no debe interferir con mi espacio

– ¿Qué haces Miguel?.. ¿estudias?, ¿trabajas?-

– Trabajo – respondo sin muchas ganas de seguir con ese tema

– ¿En qué trabajas? –

– Con el hermano de Lidia… en su empresa-

– ¿Te gusta lo que haces?

Por un instante no se que responder… no he tenido tiempo de pensarlo… ¿me gusta el trabajo?… si… definitivamente si, me gusta todo lo que estoy haciendo ahora… me gusta disparar, la defensa personal, me gusta saber de los contactos y los lugares de la familia y tratar de entender la delicada tela de araña que sostiene todo el negocio… me siento parte de algo grande… importante… me gusta mucho… sonrío al darme cuenta de ello.

– Si, me gusta mucho

 Tony tiene su vista descaradamente pegada en mi…

– Me gusta tu sonrisa… en verdad te gusta lo que haces, son pocas las personas que sonríen así al pensar en sus trabajos 

Ahora se gira y mira a la gente pasar en la calle mientras toma su helado.

– Y a ti, ¿te gusta lo que haces?

Sonríe mucho antes de responderme… en verdad es un hombre atractivo, nuevamente viste un terno oscuro… sus ojos color miel están rodeados de pestañas largas y su sonrisa es preciosa…

– ahhh… no hay nada que me guste más en este mundo que mi trabajo… lo amo!!! – reímos ante su escandalosa expresión de amor por su trabajo – Adoro que me paguen por hacer lo que más me gusta en el mundo!!! –

– Y en qué consiste tu trabajo? 

Me ha picado la curiosidad al escucharlo expresarse de esa manera… además, el helado esta rico, la tarde agradable y Tony… ya no me pone tan nervioso. Es entretenido conversar con alguien diferente… alguien que no sabe nada de tu pasado.

Tony me habla con mucho entusiasmo de lo que hace, de cómo asesora a empresarios, modelos y a todos quienes estén relacionados con el mundo de la moda… ha sido su pasión desde niño y es muy bueno en lo que hace. A pesar de lo joven que es, 23 años, lo solicitan de diversos partes del mundo para los trabajos más variados, re-decorar, organizar desfiles, revistas de moda, asesorar… se atreve y es diferente a lo conocido hasta ahora, su horario siempre está lleno por varios meses. Ha viajado por muchísimos países, incluso vivió un tiempo en Paris e Italia, estudiando con algunos de los maestros de la costura… tiene una forma muy entretenida de contar lo que ha vivido… hilvana las frases de manera perfecta y agrega partes graciosas en todo lo que dice…  me cuenta algunas de las muchas anécdotas que le han sucedido durante sus viajes o en su trabajo y ambos reímos juntos… es muy agradable escucharlo hablar… cuenta lo que le ha pasado con mucha gracia y simpatía

– Viajar es otra de mis pasiones… comencé a viajar a los 16 años… pero aún me queda mucho por recorrer… y tú, ¿has viajado Miguel?-

– No… aún no 

¿viajar?… me parece una cosa de otro planeta… nunca lo he pensado y ahora… tengo mi vida comprometida en este trabajo… ¿tendré vacaciones?… nunca pregunté pero por primera vez estoy pensando en la remota posibilidad de viajar

– No te interesa o aun no has podido hacerlo?

El helado se nos terminó hace rato, pero las ganas de conversar no…

– Nunca lo había pensado… estaba estudiando y luego… empecé a trabajar 

Es una verdad bastante disfrazada, pero es agradable no tener que dar otra explicación… ni recibir una mirada de duda…  puedo, si quiero,  inventarme una vida nueva y Tony no tiene por que saber que no es verdad

– ¿Qué estabas estudiando?

Tony parece interesado en escuchar mi historia ahora…recuerdo lo mucho que me gustaba estudiar…

– Diseño gráfico…- un suspiro se me escapa involuntariamente-  pero no pude seguir así es que ahora estoy trabajando… y me gusta mucho-

– Un momento… ¿diseño gráfico?, ¿sabes dibujar?… ¿lo haces bien? – las preguntas se atropellan en su boca y sus ojos brillan de entusiasmo

– Si… creo que si-

– Eso es exactamente lo que quería escuchar!!! Acompáñame por favor, creo que necesitamos de tu ayuda

Me guía hasta el interior de la tienda, a la oficina de Lidia que en esos momentos está atendiendo personalmente a unas clientas importantes y solo nos dedica una sonrisa al vernos pasar.

– Si te doy algunas indicaciones ¿podrías tratar de dibujar lo que te explique??

Abre lo que parece ser su portafolios, saca su computador y algunos papeles con bosquejos mal dibujados. Me los muestra… contienen anotaciones respecto de los cambios que quiere hacer en la tienda y algunas nuevas ideas que quiere implementar… el desafío me parece interesante… me entusiasma la idea de dibujar nuevamente… además,  es para Lidia, no??. Tomo del escritorio algunos lápices y hojas… Nos embarcamos juntos… yo en el dibujo y él en tratar de explicarme exactamente como debe quedar… me lleva hasta el lugar exacto que quiere cambiar y me explica el cambio que quiere hacer… es fácil seguir sus explicaciones, Tony tiene el don de las palabras y usa el lenguaje de manera perfecta… me impresiona, nunca había conocido a alguien como él.  Luego comienzo a traspasar los cambios al papel… el tiempo se nos pasa volando, entretenidos en lo que estamos haciendo… me había olvidado de lo mucho que me gustaba esto y… de la agradable compañía.

– ¡Perfecto!!… Que bien quedaron… eres bueno Miguel… ¿crees que podrías volver a ayudarme un poco, más otro día? –

Lo miro sintiéndome un poco halagado… y tratando de descubrir si hay algo más en sus palabras… nunca he confiado mucho en la gente a la primera… y no soy bueno sociabilizando tampoco… pero de alguna manera Tony, con sus forma de hablar, hace que todo parezca fácil… comunicarnos ha resultado entretenido.  Su mirada me parece sincera y abierta

– Si – contesto despacio sin revelar lo mucho que me entusiasma volver a dibujar –volveré mañana

Tony deja los dibujos sobre la mesa y concentra su atención en mi

– Gracias… ¿puedo pagarte por lo que has hecho?

– No – rechazo inmediatamente – es para Lidia, no? No puedo aceptarlo

– ¿Puedo invitarte a cenar, entonces?… ¿como una muestra de agradecimiento?

Escucharlo me hace saltar y ponerme de pie… Cenar?… con Tony?… no estoy seguro de querer aceptar… me parece una idea extraña, además, siento que no puedo llegar y salir así nada más… ¿tengo que pedir permiso?… a..él??.

– No es necesario, fueron sólo un par de dibujos 

No quiero problemas con … nadie, prefiero rechazar la invitación… no me puedo imaginar pidiéndole permiso a Gonzalo para salir

– Me siento en deuda contigo Miguel… te robé tu tiempo y me has ayudado a lograr una buena presentación para mi clienta…. Acepta por favor

Se mantiene a unos cuantos pasos míos… ya no invade mi espacio, creo que es más perceptivo y profundo de lo que aparenta 

– No, no fue nada, pero gracias

El chico rebelde y obstinado en mí está haciendo su aparición… Camino hasta la puerta y antes de salir me recuerda

– ¿Volverás mañana, entonces?

No me vuelvo a mirarlo pero le respondo

– Si… mañana – me alejo de prisa.

Llegué bastante tarde al departamento… creo que nunca antes había llegado solo a esta hora. Tengo un sentimiento extraño, como de culpa, por llegar a esta hora pero… no tiene sentido… ¿por qué habría de sentirme así?. Abro la puerta y veo a Gonzalo de inmediato, está cerca del balcón hablando por teléfono. Me mira directamente y rápidamente se despide y corta la comunicación

– Hola

– Hola – contesto cabeza agachada y dirigiéndome rápido hacia el dormitorio

– Un momento…-  camina hasta quedar frente a mí- ¿dónde estabas?

Su voz es demandante pero extrañamente suave a la vez… esta situación es rara… no sé por qué tengo que darle explicaciones…  Levanto mi vista con cuidado… no sé lo que voy a encontrar en sus ojos y no me gusta mirarlo…

– Estaba en la tienda de Lidia

Es una verdad a medias pero… sus ojos son… dulces?? Dios!! Estaba preocupado por mi??… pensé que estaba enojado…  desvío mi vista rápidamente…  aún no resisto mirar a Gonzalo por mucho rato… siempre me altera… me inquieta… ya me puso nervioso

– Te estaba esperando… – está muy cerca de mí… demasiado… quiero salir de ahí –¿ya cenaste?

– No… no quiero ce..

– Acompáñame… está todo listo

¿Por qué me habla de esa manera??…. No quiero escucharlo

– No, gracias… en verdad no quiero

Solo quiero estar solo… no lo quiero tan cerca de mí

– Miguel!!…- respira profundo buscando tranquilizarse – vivimos juntos… ¿no podemos cenar juntos?

No.. no podemos, no quiero… no quiero cenar contigo como si nunca hubiera pasado nada!!!… quiero gritarle todo eso pero sin embargo me quedo pensando… buscando una razón… cualquiera razón, por la cual estoy viviendo con él y no la encuentro. No sé de dónde me sale la valentía para lanzarle

– Quiero vivir con mi familia

Mi voz es apagada y tranquila. La reacción de Gonzalo es inmediata

– NO

– ¿Por qué no??!!! No sé por qué vivo aquí… ni siquiera nos vemos… cada uno hace su vida… no tiene sentido!!! 

Ahora si mi voz salió más fuerte. Lo miro… esta alterado, creo que enojado… pero se contiene. Por unos cuantos segundos no dice nada y luego sonríe muy levemente

– Tienes razón… tienes toda la razón… no nos vemos y cada uno hace su vida…

¿Me va a dejar ir?..

– No sabía que te molestaba pero podemos solucionarlo, ¿verdad?… 

Que?!! No… no es eso, entendió todo mal

-. Desde mañana Miguel, cenamos juntos a las 8 en punto, todas las noches de aquí en adelante

Su voz es firme y directa, como cuando da órdenes.. mierda!! Gonzalo está controlando todo de nuevo… que idiota fui al decir lo que dije – y ahora – sonríe muy cerca de mi rostro, tanto que me olvido de respirar-  ve a lavarte las manos y ven a cenar conmigo

Fue una cena silenciosa… al menos de mi parte. Tengo que admitir que la comida estaba rica y se había tomado la molestia de preparar parte de ella… pero me costaba moverme, respirar y tragar sabiendo que estaba tan cerca y siendo gentil conmigo… me conversaba de cosas generales y en particular me preguntaba sobre lo que hacía con Andrei y cuanto había progresado en lo que tenía que aprender.  Yo respondía solo con monosílabos, evitando levantar mi vista y mirarlo. Había vuelto a mi actitud huraña y arisca de los primeros días. A ratos me sentía igual que cuando recién lo conocí… no quería tener nada que ver con él… pero en aquel entonces, cuando empezamos, yo no sabía quién era Gonzalo ni de lo que era capaz… ahora lo sé… y no sé si eso es mejor o peor… tal vez la ignorancia me hacía más feliz… desee no haberlo conocido nunca. Los minutos frente a él en esa mesa se me hacían eternos… estaba desesperado por salir de así.

En cuanto terminamos de dejar todo ordenado y limpio, desaparecí tras la puerta de mi dormitorio… necesitaba estar a solas… me senté en la cama sintiéndome muy inquieto, casi con ganas de llorar… Gonzalo lograba ese efecto en mi… me quedé agitado… cansado… exaltado…  sentí que los recuerdos amenazaban con salir de donde los tenía sepultados… trague aire rápido… busque los audífonos y puse la música muy fuerte en mis oídos… necesitaba dejar de pensar, distraerme con las canciones y me dejé llevar por la música para no recordar.

Al día siguiente mientras desayunábamos Gonzalo dejó caer una nueva bomba sobre mi… me dijo que de ahora en adelante me iría con él hasta las oficinas… pasaría parte de las mañanas aprendiendo respecto del nuevo proyecto que tenía que empezar dentro de poco. Yo era parte de este proyecto y tenía que conocerlo muy bien.  Lo había escuchado hablar de ese proyecto… una breve imagen pasó por mi mente… Gonzalo y yo… en un restaurant, sonreíamos y él me hablaba del primer proyecto que estaría bajo su responsabilidad… hablaba entusiasmado… su rostro era alegre y me miraba de una manera especial… Dios!! No, no… sacudí la cabeza y me puse de pie rápido, alejándome de la mesa. Su rostro era tan diferente en esa imagen…  ¿Por qué? … cerré de golpe la puerta del dormitorio y me quede respirando muy agitado pegado a la pared… ¿por qué estaba empezando a recordar?… sentí que cada vez se me estaba haciendo más difícil mantener las imágenes guardadas… sepultadas.

 

GONZALO.

-. El primer cargamento llegará junto con las primeras hordas de turistas que lleguen al puerto… posiblemente dentro de unas 6 semanas

Miguel me mira entendiendo y desvía rápidamente sus ojos hacia el mapa que está sobre la mesa.  He decidido que yo mismo voy a entrenar a Miguel sobre la parte estratégica y de logística de este proyecto. De ahora en adelante voy a tomarme un par de horas cada día hasta que Miguel sepa tanto como yo mismo… además… es una buena forma de obligarlo a hablarme … de intentar comunicarnos nuevamente. Podría haberlo hecho Andrei, sabe casi tanto como yo, pero ayer en la tarde sucedió algo que me ha hecho cambiar mi forma de pensar respecto a Miguel.  Se atrasó… nunca llega tarde. Fueron solo un par de horas y me dijo que estaba con Lidia, pero aún así me dio que pensar bastante y me hizo sentir nuevamente ese maldito sentimiento de frustración… no puedo vigilarlo todo el tiempo… pero no saber donde estaba ni con quien estaba fue desesperante, frustrante e hizo brotar lo peor de mi. Recordé todo lo que me ha dicho mi hermana e intenté calmarme y tomármelo con tranquilidad en vez de salir como un loco a buscarlo y traerlo de vuelta… eso habría sido la manera más segura de seguir enojados y pelear… lo que me llevó a pensar en que ya se me están acabando las razones para que Miguel siga viviendo conmigo… cada día se está volviendo más seguro y en algún momento va a querer ser más independiente… como lo que me dijo anoche sobre irse a vivir con su familia…. No… simplemente no…. Espero que no insista… creo que entonces no voy a poder controlarme más… no voy a dejar que se vaya a ninguna otra parte… el acuerdo aun sigue vigente y aunque prometí no tocarlo nunca le dije que el acuerdo se anulaba… yo no me he cansado ni me he aburrido de él… sé que suena estúpido pero no puedo dejarlo partir…  necesito verlo y saber de él cada día… en verdad no podría sentirme tranquilo estando sin él a mi lado.

– ¿Por qué esperar a los turistas?

Su pregunta me trae de vuelta a la realidad, al mapa frente a la mesa y toda la explicación del proyecto que estoy enseñándole a Miguel

– El puerto es el mayor sitio de entrada de turistas nacionales e internacionales al país… eso mantiene muy ocupados al personal policial y de aduanas… es el mejor momento… están más ocupados, distraídos y cansados

Nuevamente sus miradas evasivas… de pronto cierra los ojos y parece pensar o recordar algo pero mueve la cabeza negando y su respiración se vuelve más rápida..

– Hey!… ¿estás bien?

Lo he visto hacer ese mismo gesto varias veces durante los últimos días

– Si – responde rápido, antes de dejar que me acerque. Se toma un instante para normalizar su respiración

– Estuviste con la gente del puerto… – me dice pero parece no estar seguro

– Estuvimos.… tú me acompañaste, ¿recuerdas? 

No sé por qué razón  parece molestarle que le recuerde de nuestra visita. Miguel mueve la cabeza negando en un gesto instintivo y sigue hablando

– Si ya tienes la aprobación de ellos, ¿Por qué esperar a los turistas?  

– Es imposible comprarlos a todos… siempre se corre el riesgo de ser sorprendido. Los jefes del puerto ya me dieron su aprobación pero eso no incluye que todo el mundo haga la vista gorda … es mejor cuando está todo lleno de turistas

Tengo mucho que explicarle y que quiero que entienda a fondo… tengo especial interés cuando lleguemos a la parte de la distribución en las calles… es el terreno donde Miguel se ha movido desde niño y me gustaría saber su opinión sobre nuestra logística… pero eso no será hoy sino hasta dentro de unos días.  Las horas con él se me pasan demasiado rápidas. Me ha estado preguntando directamente y sus ojos nunca se detienen más de lo justo y necesario en mi… sus preguntas son específicas sobre el tema, me doy cuenta que está muy interesado en aprender todo lo relacionado con este proyecto y me da gusto que sea así… pero se mantiene distante, frío, reservado… en ningún momento baja la guardia, pierde el control o se acerca a mí.  Andrei llega a buscarlo cuando ya han pasado dos horas. Cuando están a punto de salir juntos de mi oficina suena mi teléfono

– Don Gonzalo… su padre pregunta por usted.

– Bien, gracias

– Señor… Él pidió que fuera con Don Andrei 

Andrei y yo nos miramos sorprendidos. Supongo que mi papá ha aceptado por fin, después de varias semanas, reconocer la presencia de Andrei.

-. Dígale que vamos de inmediato

Caminamos la corta distancia a su oficina y ambos entramos. Miguel nos espera afuera. Mi papá se pone de pie cuando nos ve y me acerco a saludarlo con un beso.

-. Hijo…- su mirada esta fija en Andrei… por una milésima de segundo se me cruza por la mente la idea de que mi padre haya descubierto lo de Lidia, pero se me olvida de inmediato al ver que mi  padre extiende sus brazos hacia mi amigo. 

-. Bienvenido Andrei 

Se abrazan por unos instantes. Puedo ver cómo mi padre mantiene sus emociones bajo control pero a Andrei le cuesta mucho… está feliz y por fin lo veo relajarse. Esta aceptación es muy importante.

– Gracias. Agradezco mucho estar de vuelta señor

– Te ves bien Andrei. No hay rencores ni odio respecto de los hecho pasados, verdad? 

– No señor. Yo… entiendo bien lo que sucedió y era así como tenía que resolverse 

Aunque está hablando de la muerte de su padre, su voz suena firme y segura.  Mi padre lo examina con detención antes de continuar.

– Bien. Ahora has vuelto para quedarte con nosotros

Ya está… mi papá por fin ha dado su total aprobación para que Andrei permanezca en la familia.

– Si señor. Gracias

Mi padre vuelve detrás del escritorio

– Andrei… ¿Quién es el chico al que estas entrenando?

Siento que la sangre se hiela en mis venas. Miro a Andrei con notoria preocupación ¿qué interés podría tener mi padre en Miguel?

– Es un chico nuevo señor. Está aprendiendo muy rápido

Contesta mirándome también con preocupación

– ¿Por qué el interés padre?… es mi gente

No puedo quedarme callado y con la curiosidad así es que decido intervenir

– ¿De dónde salió?

Pregunta sin mirarnos y sin responderme, buscando algo en su escritorio. Conozco demasiado bien a mi padre como para arriesgarme a mentirle. Aún no sé cuál es su interés un Miguel…

– Lo defendí en una pelea callejera y me llamó la atención su forma de pelear… Lo he mantenido vigilado varios meses pero ya le di mi aprobación

– ¿Una pelea callejera?… Espero que al menos hayan ganado-  su sonrisa me relaja un poco. Ahora levanta la vista y nos mira a ambos fijamente-  ¿Es verdad lo que comentan mis hombre sobre ese chico? 

 ¿De qué está hablando?… pienso rápido… entonces hago la conexión, el único lugar dónde mi gente y la suya se encuentran es en el polígono de tiro… se que Miguel ha impresionado con su puntería y su capacidad para manejar las armas

-. Es bueno… muy bueno – intento que mi voz suene firme y tranquila – es muy difícil que pierda una bala

Andrei suspira aliviado muy disimuladamente

– Siempre has tenido buen ojo para elegir a tu gente, hijo… quiero conocer al muchacho ese

– Está aquí afuera esperando – dice Andrei.

Yo me quedo pensando a toda velocidad. No sé si quiero que mi papá conozca a Miguel.

– Hazlo entrar

Ya es muy tarde. Ahora sólo me queda esperar y ver su reacción. Andrei abre la puerta y le hace señas a Miguel. Brevemente le explica que mi  padre quiere conocerlo. Puedo ver su cara y sus gestos… está sorprendido y algo asustado… y por primera vez me mira a mi buscando apoyo… siento algo caliente y bueno en mi… Miguel me está mirando buscando mi aprobación aunque sea solo por un instante. Camino hacia ellos y me quedo a su lado. Es mi forma de demostrarle mi apoyo.

 – Papá, este es Miguel  

Lo mira detenidamente desde detrás del escritorio. Miguel se queda de pie frente a él.

– Si que pareces un niño… ¿Qué edad tienes Miguel?

– Tengo casi diecinueve, señor

-. Y… ¿es cierto que tienes tan buena puntería como comentan mis hombres?

Se miran y Miguel esboza una sonrisa confiada

– Si señor. Tengo buena puntería

Por la cara de mi padre me doy cuenta que le ha gustado la respuesta tan segura de Miguel.

– Un día de esto vas a competir con Raúl. Si le ganas te quedarás con su puesto cuando se vaya

Me quedo inmóvil al escuchar la propuesta que mi padre acaba de hacerle a Miguel. Raúl es su hombre de confianza. Ha sido su guarda-espalda más cercano  por más 30 años. Raúl es de temer, no solo por su tamaño, sino por su frialdad a la hora de actuar. ¿Para donde diablos se va a ir?… Miguel nos mira sin saber qué hacer. Le hago un gesto para que me espere afuera, él y Andrei salen. Cuando nos quedamos solos le pregunto algo molesto

-. ¿Cuál es el problema papá?… ¿Por qué quieres poner a Miguel a competir con Raúl?

– Raúl esta viejo… está enfermo y no va a durar mucho

– Lo siento. Pero tienes otros que pueden ocupar su puesto

No puedo creer que esté hablando en serio. No quiero que Miguel terminé trabajando para mi padre… lo quiero conmigo.

– Miguel aún tiene mucho que aprender

El tono de mi voz ha molestado a mi padre

– ¿Te olvidas que he enseñado a muchos más que tú?… te enseñé a ti mismo. Ese muchacho tuyo ha impresionado a mis hombres… y no es nada fácil impresionarlos. Me interesa. Quiero ver que tan bien lo hace

Trago saliva… estoy furioso pero no quiero llamar la atención aún mas sobre Miguel. Aún así no quiero que crea que puede tenerlo

– Lo siento padre pero no. Estoy preparando a Miguel para el proyecto nuevo y no tengo tiempo de buscar otra persona 

Le digo en forma tajante arriesgándome a iniciar una discusión. No puedo aceptar su idea. Por unos minutos no me responde.

– ¿Cómo va el proyecto?

– Bien… sólo nos queda esperar la fecha indicada

– Entonces… si todo está funcionando bien, no veo el problema

Se gira y toma el teléfono dándome a entender que la conversación ha terminado.  Mierda!!! no va a dar su brazo a torcer… pero yo tampoco. No voy a dejar que se lo lleve.

Salgo del escritorio muy molesto. Escucho como Andrei le está explicando a Miguel quien es Raúl. Ambos me siguen a mi oficina.

– Necesito un café

Le ladro a mi secretaria al pasar sin detenerme a escuchar su respuesta

Detrás de mi escritorio me giro y miro a Miguel… está sonriendo… el mocoso esta sonriendo para sí mismo porque le gusta el desafío… quiere hacerlo. Quiere competir con quien sea para demostrar lo bueno que es. Eso me molesta más aún.

– Andrei, anoche hubo problemas en el barrio norte. Quiero que vayas a solucionarlo y hables con Martínez… Déjale bien claro que no quiero que se repitan

Andrei asiente. Él también está sonriente… claro! Mi papá acaba de darle la bienvenida de vuelta a la familia… ¿Qué??? Hoy es el día de “todos felices menos Gonzalo”???.

Ambos desaparecen caminando alegremente.

Raúl debe tener cerca de 60 años… quizás más. De acuerdo, papá necesita a otra persona… pero tiene mucha más gente que yo… puede elegir a cualquiera!!! ¿Por qué diablos se le ocurrió fijarse en Miguel??? Porque es bueno en lo que hace???… una pincelada de orgullo me recorre… pero… ¿Qué haría mi mocoso en ese puesto si apenas tiene dieciocho años… mis pensamientos quedan de pronto interrumpidos… recuerdo las palabras de Miguel en la oficina de mi padre …” casi diecinueve”… ¿Cuándo cumple años?… Tomo el celular y llamo a Lidia.

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