Miguel Capítulo 39

CAPITULO 39

 

MIGUEL

 

Mi mamá, mi hermana y yo nos cambiamos a otro departamento durante el fin de semana. Era un poco más pequeño, pero estaba muy bien ubicado y nos gustó… no tanto como el otro pero estaba bien.  Ni mi mamá ni Nali estaban super felices… tengo que reconocerlo, pero aceptaron calladas lo que yo dije. Me sentí jefe de familia… era raro, por primera vez era lo que yo decía lo que se hacía, aunque tenía una razón de peso para sacarlas de ese lugar.

El lunes muy temprano me armé de valor y subí hasta la oficina de Gonzalo, con las llaves en la mano para devolvérselas. Aproveché que era temprano y aún estaba solo. Levantó la vista y dejó de lado lo que estaba haciendo en cuanto me vio

– Miguel!!… pasa

Se acercó. Me indicó uno de los sillones pero no quise sentarme

– ¿Cómo estás?

¿Por qué mierda aún tenía la habilidad de ponerme nervioso simplemente estando a mi lado?… ni siquiera necesitaba hablar… bastaba que yo supiera que estaba ahí para ponerme nervioso

– Bien… ¿y tú? – respondí un poco cortante

– Muy bien

Me miró esperando saber a qué había ido… creo que tenía algo de miedo… sabía que se iba a enojar al devolverle las llaves y el departamento. Tomé las llaves en mi mano y se las indiqué. Me miro curioso sin entender

– Son las llaves del departamento. Te lo estoy devolviendo

Su rostro se volvió una máscara sin expresión. No estiró la mano para recibir las llaves así es que las dejé sobre su escritorio

– ¿Por qué estás haciendo esto?

Gonzalo estaba conteniendo el enojo

– Es que… ya no tenemos un trato, verdad?… puedo pagar mi propio departamento para mi familia 

Se quedó pensando mis palabras un momento, luego sonrió algo irónico… o triste…

– ¿Cuánto más te vas a alejar de mi?

– No… no tiene nada que ver con eso

Quise defenderme, en serio no estaba relacionado con alejarme de él… no

De pronto se movió rápido, tomo de un manotazo las llaves y las empujo sobre mi mano, la cerró fuerte levantándola y clavándomela sobre el pecho…

– El departamento es tuyo… haz lo que quieras con él

Me quedé mudo… sin entender a qué se refería con que era mío… luego de mirarme fijamente un rato, se volvió tras su escritorio y, sentándose, comenzó a revolver sus papeles

– Gonzalo… no entiendo – murmuré muy despacio… sabía que estaba furioso… no me había atrevido a mover la mano de mi propio pecho, aún sujetando la llave. Levantó la vista

– Dije que el departamento es tuyo… está a tu nombre desde hace meses… le diré al abogado que te entregue los documentos… haz lo que quieras con él… ahora déjame tranquilo. Tengo mucho trabajo

Me quede un poco choqueado… sin saber que hacer… ¿me había regalado un departamento?… ¿me estaba echando de su oficina?… despacio di media vuelta y comencé a caminar hacia la puerta… lo miré una vez más… seguía enojado… no, no estaba enojado… había algo más… estaba triste???…. no me miraba… toda su atención en los papeles que tenía frente a él, ignorándome a propósito. Cuando estaba a punto de salir de su oficina supe que no podía hacerlo así nada más

– ¿Me regalaste un departamento?

No se movió ni se inmutó con mi pregunta… siguió ignorándome. Me ganó el orgullo y el enojo.  Me volví hacia atrás hasta quedar tocando su escritorio nuevamente.

– ¿Me regalaste un departamento? – le pregunté en un tono más fuerte de voz.

Esta vez dejó los papeles, suspiró profundamente antes de mirarme

– Si, hace meses atrás, cuando… cuando no sabía dónde estabas pensé que tu familia debía estar tranquila si algo te sucedía…

– Pero… no puedes regalarme algo así!!!

Subí mi tono de voz. Gonzalo también pareció enojarse un poco más. Se levantó y caminó hasta mi lado.

– Creí que habíamos dejado ese punto claro tiempo atrás… tu aceptas lo que yo quiera regalarte y no me vengas con tus arrebatos de orgullo ahora, mocoso

– No puedo aceptarlo… no estamos hablando de una camisa Gonzalo… es un departamento!!!

Se quedó mirándome fijamente… caminó un par de pasos a mi alrededor… luego se paró tras de mí, muy cerca… podía sentir su respiración algo agitada… y la mía entrecortada

– ¿Hasta cuando Miguel?

– ¿Hasta cuándo qué?

Estaba jugando conmigo… estaba muy cerca y sabía que me estaba poniendo nervioso… casi sentía su calor y su boca muy cerca de mi cuello… me quedé esperando un roce que nunca llegó… anhelándolo

– ¿Hasta cuando me vas a tener esperándote?

Idiota… imbécil, ¿cómo no se me había ocurrido que era lo que me estaba preguntando?..a veces creo que frente a él me vuelvo completamente estúpido

-. No… yo.. no sé – me sentí tan torpe

– Ya decídete luego… te echo de menos

Sus manos finalmente me tocaron en una caricia que esperaba y deseaba hacía rato… abrazó despacio mi cintura y su boca tocó en un suave beso mi cuello… sentí que me flaqueaban las rodillas… ¿por qué me hacía eso?… necesitaba afirmarme de algo… mi cuerpo lo buscó sin que pudiera evitarlo… me recliné apenas hacía él… lo sentí suspirar… de pronto, terminó tan brusco como había empezado. Se alejó de mi con una sonrisa de engreído y de alegría… yo le había respondido… mierda! hacía mucho tiempo que no le veía esa cara

– Bien, si no viniste a entregarme amor… entonces lárgate a trabajar mocoso!!!

Su cara estaba… alegre… sus ojos brillaban y su expresión era tan hermosa… no se qué fue lo que pasó pero la mía se volvió alegre también… sonriendo di la vuelta y salí… lo miré una última vez… me seguía mirando y sonriendo. Cerré la puerta y sentí algo rico… caliente y lleno de energía dentro de mi pecho… mi pecho!!!… idiota!, las llaves las tenía todavía en la mano apretada en mi pecho…  empecé a caminar como autómata… ¿era dueño del departamento?… no podía aceptar un regalo así… ¿cómo iba a devolvérselo?… Guardé la llave y decidí pensarlo después… por ahora mi mente tenía demasiada energía. Bajé las escaleras corriendo… y sonriendo.

Andrei llegó al poco rato y nos pusimos a trabajar de inmediato… A lo largo del día… cada vez que me acordaba volvía a sonreír. No lo volví a ver ese día, pero lo tuve presente en mi mente… creo que ya era hora de que empezara a pensar en que quería hacer… y cuanto me importaba Gonzalo.

Tony me seguía llamando cada noche… sólo que esa noche, al contestar el teléfono, seguro de que era él, me llevé una sorpresa

– Quiero verte…

Daniel estaba al otro lado de la línea… no sé bien que sentí… quería verlo también, tenía sentimientos especiales por Daniel… me sentía muy a gusto con él, pero… no quería volver a tener otro tipo de relación más que una de amistad… me sorprendí de mis propios pensamientos

– Claro… ¿mañana?

Quedamos de acuerdo en juntarnos al día siguiente después de las horas de trabajo. Ninguno de los dos dijo nada pero creo que ambos sabíamos que era mejor no mencionar este encuentro a nadie. Colgué sintiéndome extraño… Daniel estaba de vuelta… se veía bien, más tranquilo, seguro… me gustó verlo conversar conmigo como si nada malo hubiera pasado… aunque había pasado y tampoco era correcto desentendernos del tema… supongo que en algún momento lo tendríamos que conversar… me puse a pensar en todas las ocasiones en que había estado con Daniel… fue lindo vivir con él esa primera experiencia… fue muy idiota de mi parte pedírselo… que contradictorio… aún ahora seguía pensando que no me habría gustado que Gonzalo fuera el primero… me acordaba claramente lo bruto y brusco que había sido… mierdaaaa!! También recordaba que me había gustado a rabiar… ¿por qué..??  ¿Cómo es que él siempre sabía….?… ¿tan trasparente soy para Gonzalo?… siempre supiste lo que quería, verdad?… aunque ni yo mismo lo admitiera y me muriera de miedo, tú siempre supiste… Respiré hondo, tirado a oscuras sobre mi cama… no me había dado el tiempo de pensar en Gonzalo… no quería hacerlo… todavía me asustaba y me ponía nervioso.

El teléfono volvió a sonar… esta vez me preocupé de ver quien era antes de contestar… Tony… sonreí sintiendo que esta situación era un poco ridícula… ¿me estaban llamando mis pretendientes?... no pude evitar reírme con ganas… era más que absurdo…

– Hola

– ¿Soy yo la causa de la alegría en tu voz?

– Hola Tony

Seguí riéndome pensando si era así como se sentían las muchachas populares… Conversamos brevemente de lo que habíamos hecho en el día. Intencionalmente omití contarle acerca de Daniel… aunque disfrazara los personajes, él, probablemente sabría por Lidia que su hermano regalón estaba de vuelta. No quería que comenzara a unir piezas de información. Tony quería salir conmigo, pero ya me había comprometido con Daniel. Inventé una excusa y quedamos de juntarnos al día subsiguiente. Todavía me reía al cortar la comunicación… la risa se me quitó al pensar en Gonzalo… ¿contaba como uno de mis pretendientes?… no… él no cabía dentro de esa calificación… él no me iba a llamar jamás… ahora era yo el que tenía que buscarlo si quería regresar con él… y no era una prueba ni un “veamos si es que resulta”… si yo volvía a su puerta podía tener la seguridad de que iba a ser para un tiempo muy largo… nuevamente evitaba pensarlo… no quería… ¿por qué tenía tanto miedo de hacerlo?… ya llevaba varias semanas lejos de él y aún no me había sentado a pensar en mis sentimientos por él… creo que ya era hora de que lo hiciera… recordé lo que había pasado en la mañana… nadie más tenía la capacidad de hacerme sentir así…

 

DANIEL

Dejé pasar un par de días antes de llamar a Miguel… La curiosidad me estaba matando. Quedamos de juntarnos al día siguiente.  El verano se veía prometedor… mi trabajo (o aprendizaje, cómo lo llamaba mi hermano) al lado de Gonzalo era mucho más interesante y entretenido de lo que había supuesto… las horas se me pasaban rápidas y siempre había gente entrando y saliendo de su oficina… decisiones que tomar, órdenes que seguir… Miguel era, tal vez, el único que nunca entraba… otra curiosidad que agregar a la lista.  Durante el día hacíamos muchas cosas… me había ofrecido salir con Andrei o con él mismo más adelante para que viera todo de cerca… me entusiasmaba la idea… en verdad quería aprender. Había mucho más de lo que se veía a simple vista, el delicado equilibrio de poderes repartido entre diferentes familias, las reglas no escritas que manejaban este submundo… había personas claves en cargos más claves aún… había lugares de especial importancia a los que no se podía descuidar la atención… Esta parte del negocio era mucho más emocionante si es que uno se negaba a ver la parte mala y dañina… en verdad no me importaba mucho… si había gente que compraba, usaba y necesitaba de esos productos… allá ellos!!!… para Gonzalo ni siquiera era un tema que pensar… simplemente veía el negocio como eso… un negocio, sin importar lo que vendiera, traficara o el uso que se le daba a lo que él entregaba… me estaba pareciendo a él?… bueno, mi padre era igual… supongo que estaba en nuestra familia.  A veces papá se aparecía por la oficina de Gonzalo y nos veía a ambos trabajando juntos… lo notaba en sus ojos, nos miraba con orgullo… en particular a Gonzalo… y creo que ahora podía entender mucho mejor el por qué… Gonzalo era su mano derecha, era su persona de confianza, era quien no lo defraudaba jamás… había estado a su lado desde muy chico y se conocían a la perfección… de hecho papá lo dejaba actuar con absoluta libertad y Gonzalo sólo recurría a él cuando algo le quedaba muy grande o no sabía qué camino tomar para resolver… me daba cuenta que era capaz de admitir cuando algo lo superaba y buscaba a mi padre… eso me daba aún más confianza en él… No tomaba decisiones si no estaba completamente seguro y cuando se arriesgaba generalmente acertaba en su apuesta… entendí ahora más claro que nunca, la importancia de ser una sola familia y era mucho mejor si estábamos todos del mismo lado… no me convenía jamás estar del lado contrario de Gonzalo… podíamos tener puntos de vistas diferentes y discutirlos… pero para el mundo de afuera, éramos un solo bloque. Eso era aún más poder, verdad?… Estaba aprendiendo mucho y me encantaba. Tendría que labrarme mi propio camino para llegar a la altura de Gonzalo y que papá me mirara de la misma manera… no me asustaba el reto… me encantaba la idea… había una gran telaraña de empresas y negocios… espacio más que suficiente para no competir con Gonzalo.

No habíamos vuelto a encontrarnos con Miguel ni a hablar derechamente del tema pasado… pero a veces, medio en broma y medio en serio, nos hacíamos comentarios al respecto… como cuando me pedía que viera algo importante y me exigía que no me equivocara sino quería que me diera “otra pateadura”… ¿lo estábamos tomando a la broma?… bueno… supongo que era una forma de suavizar las cosas… pero llegaría el momento en que tendríamos que hablarlo… yo necesitaba hablarlo con él… Gonzalo había sido demasiado cruel y demasiado injusto… yo nunca supe que Miguel había sido SU juguete particular… supongo que parte era mi culpa también… yo sabía que Miguel estaba con alguien y que me había pedido que lo dejara en paz… pero me negué a hacerlo… y maldito el resultado que había logrado.

Por las tardes, cuando se acababa el trabajo me quedaba descansando en mi pieza antes de bajar a comer o hacer otra cosa… Lidia o Claudio reclamaban mi compañía pero a veces necesitaba estar solo un rato… pensar… entonces me acordaba de Coque… quería estar al lado de él… quería su sonrisa y sus palabras cariñosas… esa manera tan única y especial con que mi pecoso suavizaba mis heridas y hacía desaparecer mis preocupaciones y cansancio… quería su cuerpo bajo el mío… sus gemidos en mis oídos… quería acariciarlo y hacerle el amor… diablos!!!… quería a Coque cerca de mí… en verdad lo estaba echando de menos mucho más de lo que me había imaginado… había tenido el teléfono en mis manos muchas veces… listo para llamarlo, quería escucharlo… y cada vez me arrepentía… volvía a escucharlo en mi mente diciéndome que lo llamara solo cuando estuviera decidido… la seriedad y la seguridad con que me había hablado… me frenaba no estar completamente seguro… no podía equivocarme de nuevo…  ¿me interesaba Miguel todavía?… no puedo negar que me había emocionado mucho al verlo… esperaría hasta volver a hablar con él para llamar a Coque…

Miguel y yo nos encontramos en el centro comercial que ambos conocíamos… el lugar donde había comprado aquellos brazaletes… me dio mucho gusto verlo llegar…  hasta su forma de caminar era diferente… ya no quedaba mucho del chico tímido… ahora era un hombre… muy atractivo por cierto.  En el piso inferior del centro comercial había unas estupendas canchas de Bowling… jugamos un rato, tuve que enseñarle pero aprendió muy rápido. Nos entretuvimos y aprovechamos de conversar… luego de las preguntas típicas sobre nuestras familias, estudio, trabajo, llegamos a temas más importantes…

– ¿Sigues con Gonzalo?

Supe que mi pregunta era incómoda pero tenía que hacerla. Miguel no me contestó de inmediato… parecía dudar sobre la respuesta… igual que mi hermano… ¿Qué diablos pasaba aquí?… ¿estaban juntos o no?… decidí que ya que no podía saber nada a través de Gonzalo, Miguel tendría que contarme que era lo extraño que sucedía aquí

– Miguel… Gonzalo y tú… ¿tienen algo verdad?

Me miró sin negar ni confirmar mi pregunta

– Ya cuéntame de una vez… se nota que hay algo entre ustedes dos y Gonzalo actúa igual de raro que tú…

– Gonzalo actúa raro??

La cara de Miguel se pintó con una curiosa sonrisa… ya!… no me cupo duda alguna… estos dos tenían algo todavía… Miguel no sonreía de esa manera tan tonta por cualquier motivo.

– ¿Quieres explicarme que pasa entre ustedes?… mejor aún cuéntame que sucedió desde la última vez que nos vimos en adelante… hasta ahora… ¿de dónde salió tanto cambio?… por favor

Miguel empezó a contarme despacio… Lidia?? Mi hermana se había robado a Miguel delante de las narices de Gonzalo y Andrei?!! Wow!!, eso sí era genial… dejamos el juego de lado… nos metimos de lleno en la conversación… a Miguel le costaba hablar… se notaba que no lo había pasado bien… Lidia lo había intercambiado por un permiso para estar con Andrei… Dios!! Todos, de una u otra manera, nos habíamos aprovechado y usado a Miguel… si yo no hubiera insistido tanto en perseguirlo y dejarle ese brazalete de recuerdo Gonzalo posiblemente nunca se habría enterado de nada…  Me contó cómo había vuelto a vivir con Gonzalo y de a poco, gracias a Lidia y Andrei había comenzado a trabajar con la familia…

– Y eso es más o menos todo

– ¿Cómo todo??… y en que parte están tú y Gonzalo ahora?…- casi grité, estaba omitiendo la parte más importante del relato

– Daniel… no quiero hablar de eso…

– A la mierda Miguel… quiero saber, tengo derecho a saber… yo estuve metido en esto también… dime que pasa ahora… ¿están juntos?

– No

– ¿Están separados, entonces… cada uno hace su vida, no pasa nada entre ustedes?

– No… tampoco es eso…

Se notaba que Miguel estaba muy incómodo. Me quedé un rato en silencio, pensando… tratando de entender…

– Miguel??… estas enamorado de Gonzalo?

De pronto sentí que las piezas del rompecabezas que estaba tratando de armar habían calzado … ¿estaban enamorados???

Miguel solo cambió el ritmo de su respiración…

– ¿Por qué me preguntas eso?

– Miguel… No me cambies la conversación… ¿Si o no?-

Su mirada rehuía la mía… Miguel estaba… sonrojado… se veía tan lindo… pero supe con toda seguridad que no era para mí… Miguel nunca fue para mí… desde el momento en que mi hermano puso sus ojos sobre él…

– No lo sé… – respondió en un murmullo…

No sabía?? … pero no era una negación…¿cómo podía estar enamorado de Gonzalo después de lo que le había hecho… de cómo lo había tratado… cómo lo exhibió delante de mí?… era su juguete??… se había enamorado??… entonces se me ocurrió algo todavía peor…

– ¿Gonzalo está enamorado de ti?

Esta vez Miguel se movió en el asiento nervioso…

– Eso pregúntaselo a él

Lo quedé mirando en silencio… estaba aprendiendo a conocer las mil caras de Miguel… no necesitaba preguntárselo… ya lo sabía, Miguel me lo estaba contando con su respuesta

– ¿Porqué no están juntos?- pregunté dando por hecho que era lo que correspondía… a pesar de todo el daño que se pudieran haber hecho había algo entre ellos dos que era innegable… Gonzalo lo defendía y lo protegía a su manera… Miguel reaccionaba diferente cada vez que hablaba de él…

Ahora Miguel miraba el piso… creo que buscaba una manera de responderme sin contarme todo…

– ¿Por qué no están juntos?- volví a insistir

– Lo estoy pensando…- nuevamente murmuró bajito

Nada… nada en este mundo me habría sorprendido más que su respuesta… Miguel lo estaba pensando… Miguel!!??? No dependía de Gonzalo sino de Miguel… y mi hermano??… estaba esperando como niño bueno a que su juguete se decidiera??… claro!! Por eso fue que me dijo que ahora no era el juguete de nadie… De pronto miré a Miguel de manera distinta… Gonzalo estaba enamorado de él… Gonzalo si sabía entonces lo que era amar a alguien aunque seguramente de una manera retorcida y extraña… pero si sentía amor por Miguel… también entendía que Miguel tuviera que pensarlo… no debe ser fácil ser la pareja de Gonzalo…

– ¿Él te quiere, verdad?- pregunté solo por preguntar… estaba seguro de que era así. Ahora entendía la conversación, las miradas y la forma de hablarme aquel primer día que me dijo que Miguel trabajaba para él. Miguel no me respondió con palabras pero me hizo un gesto como indicando que al parecer así era…

De pronto la situación me hizo sonreír… ¿En qué momento se habían dado vuelta las cosas de manera tal que ahora Gonzalo esperaba a Miguel??… Dios!! Tenía que estar muy enamorado para aguantar algo así… no supe si alegrarme o entristecerme por él… estaba confundido, divertido y asombrado… sonriendo le pregunté

– ¿Qué fue lo que le hiciste?…

Miguel me miró serio, pero luego de ver mi cara llena de risa no se aguanto y también sonrió apenas

– Nada… no hice nada

– Bueno… supongo que ahora tendré que llamarte cuñado

– Daniel… no juegues con esto… si Gonzalo sabe que te conté algo… ya sabes cómo es

– No te preocupes… creo que me gusta la idea de tenerte de cuñado

– Idiota!!!

Más tarde… de vuelta en mi dormitorio la cabeza me daba vuelta llena de toda la información que había recibido… así es que Gonzalo si estaba enamorado… de Miguel… me quedé largo rato pensando en ello… los dos juntos… testarudos, orgullosos y llevados de sus ideas… no sé cómo se las arreglarían para estar juntos… Entendía tan bien a Miguel… mientras más de cerca trabajaba con Gonzalo más me daba cuenta lo dominante e intenso que era… en verdad debe ser difícil convivir cada día con él…  ¿Como evitaría Miguel desaparecer bajo el dominio de mi hermano?? … De pronto miré la hora… eran un poco más de la medianoche… era bastante tarde pero necesitaba hablar con alguien

“Estas despierto”…

Escribí el mensaje y lo envié. A los pocos minutos me respondió

“no, estoy durmiendo

sonreí y marqué su número… como ansiaba escuchar su voz…

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