Lucas 1

CAPITULO 1

EMILIO

 

Vi el gran letrero desde la distancia… imposible perdérselo… era grande y llamativo, había que estar ciego para no verlo. Estaba ubicado en una de las avenidas más grandes de la ciudad, pintado en estridentes colores y adornado con luces que por ser de día no estaban encendidas. No se encontraba en pleno centro pero estaba muy bien ubicado. Disminuí la velocidad y observé el edificio desde fuera. Lo primero que me asombró era el tamaño, no esperaba algo tan grande. Llegué hasta el lugar,

entré al amplio estacionamiento propio, bien cuidado y a esta hora del día casi completamente desierto.  Miré todo con detención desde dentro del vehículo sin poder convencerme aún… hasta hace una semana atrás solo era Emilio, el fotógrafo del periódico de un pequeño pueblo vecino a esta gran ciudad costera, no era un mal fotógrafo pero mi trabajo distaba mucho de ser lo que había soñado.

Yo quería fotografiar grandes cosas… me gustaba plasmar en blanco y negro o en tonos sepia, la vida que transcurría a mi alrededor…los detalles de la naturaleza… la belleza de las cosas simples… siempre tenía una cámara a mano. Pero en el periódico solo fotografiaba noticias irrelevantes o torpes accidentes…  novios en su matrimonio, quinceañeras en sus fiestas de reina y alguna que otra vez las celebridades que pasaban por el pueblo. Pero todo eso había cambiado tan drásticamente hacía una semana que aún no me lo creía completamente.

Yo era un ser absolutamente solitario de familia en este mundo; mi madre había fallecido hacía unos cuantos años atrás producto de un cáncer que consumió su vida y sus ahorros. No tenía tíos ni tías… y por ende tampoco tenía primos. Lo más cercano que tenía a un familiar era David… aunque finalmente solo era mi amigo.  Terminé de estudiar mi profesión gracias a una beca que me ofrecieron. Era bueno en lo que hacía y creía que podía  hacerme un buen futuro como fotógrafo si algún día lograba salir de ese pueblo.

A mi padre mejor ni recordarlo. Desapareció el día que supo que mi madre estaba embarazada… tenía otra familia, un  nombre que cuidar… tenía que desaparecer y romperle el corazón a mi mamá y dejarme un hondo rencor pues, aunque no lo conocía en persona, lo odiaba desde la distancia.

Desapareció. Por exactamente 26 años nunca supe de él hasta que hace dos semana atrás volvió a reaparecer en completa gloria y majestad… llenando no solo los espacios incompletos de mi vida sino la atención de toda la prensa nacional:  su foto y la de su “otra”, verdadera y legítima familia, estaba en casi todos los periódicos importantes.

Yo conocía su nombre y al principio creí que se trataba de una coincidencia, pero entonces volví a mirar las fotos de él y me di cuenta del gran parecido físico; ambos teníamos el pelo castaño oscuro, él con unas cuantas hebras plateadas y el mío más largo y desordenado, los ojos grandes y oscuros, la misma forma de mandíbula, cuadrada y la nariz recta y bonita. Si nos miraban juntos fácilmente podrían deducir que  compartíamos los mismos genes. El resto del cuerpo no guardaba parecido alguno. Yo soy delgado y de buena contextura; tal vez mi padre fue así cuando joven pero ahí en las fotos, se veía a un hombre mayor, algo gordito, que sonreía a la cámara… sonrisa.., quizás él tenía una sonrisa fácil pero yo no soy muy bueno para sonreír, no soy un ser triste pero la risa no brota fácilmente de mis labios.

Me sentí extraño… mirar las fotos de ese hombre, sabiendo que era mi padre, que había muerto junto a toda su familia en tan horrible accidente… y no sentir absolutamente nada… hasta el odio y rencor se me habían pasado, simplemente  no  importaba… mi mamá ya no estaba para sufrir por él y yo había perdido irremediablemente la oportunidad de llegar a conocerlo de cerca alguna vez… se había ido para siempre.

Ahhh!! pero el destino tenía sus propias jugadas diferentes y divertidas. Los abogados llegaron a hablar conmigo causando gran revuelo en el pequeño periódico. Todos elegantes y con aires de autoridad preguntaron por mi y pidieron hablarme en privado. Con mucha parsimonia y palabras rebuscadas me explicaron que yo era el único heredero de la pequeña fortuna de mi padre… ¿era un chiste?.. ahora que se había ido para siempre y que jamás podría hablarme venían a entregarme el dinero del muertito?? El director del periódico, que era mi amigo y que había insistido en estar presente me calmó y me aconsejó. Firmé donde había que firmar, estreché las manos de los abogados, recibí los informes y guardé las tarjetas de presentación con los números de teléfonos por si necesitaba comunicarme con ellos.

Atontado.. aturdido, sin poder reaccionar aún, me tomé el resto de la tarde libre y me fui a mi casa donde leí con cuidado los documentos que me habían entregado. Lo primero que llamo mi atención fue saber que mi padre me había reconocido legalmente, Lo segundo.. que no existía tal beca de estudios sino que había sido él quien me había pagado los estudios en forma secreta y lo tercero… que ahora era dueño de muchas cosas… casas, vehículo y hasta un par de negocios… además de una cantidad importante de dinero en el banco. Curioso cómo cambia de golpe la vida. Fue capaz de reconocerme como su sangre, de pagar mis estudios pero no fue capaz de acercarse nunca a saludarme…

Y aquí estaba ahora, frente al Club que había heredado y que según me habían contado los abogados, era el tesoro más apreciado de mi padre.  Un club, grande, elegante… imponente y que yo no tenía la mas mínima idea de cómo manejar… jamás siquiera había entrado en uno. Mi vida había transcurrido en el anonimato, yo nunca me había destacado en algo ni había sido llamativo… siempre me mantuve en el lado sombrío de la vida… tranquila, pacífica, sin sobresaltos.  Tal vez David podría ayudarme… David siempre había estado un poco enamorado de mi… medio en serio medio en broma siempre me lanzaba indirectas… desde que éramos niños e íbamos juntos al colegio y él si sabía de estas cosas… clubs, vida nocturna, música y baile… David estaba ahora encargado de la sección de vida social del periódico y lo disfrutaba mucho… iba a necesitar su ayuda… yo no tenía idea que hacer con todo lo que estaba mirando y que a cada momento me parecía más monstruoso y complicado.

 

Descendí del auto y comencé a caminar lentamente entre los pastelones de cemento… plantas y macizos de flores por el costado, mucha iluminación que de noche debía darle un ambiente muy especial al lugar.  Empapándome del ambiente del lugar, entré por la puerta posterior… abierta y con algunas personas que pasaban y me miraban curiosos pero no se detenían… cada uno ocupado en lo suyo. Muchos espejos, cerámicos oscuros, gruesas alfombras,  metal… pistas… barras….barras??? Acaso tenía espectáculos? bailarines??? Un bar enorme… muchas mesas… a pesar de faltar toda la iluminación nocturna, que seguramente hacía de este lugar una maravilla aún mayor, tuve que reconocer que el lugar era fantástico… se notaba que mi padre había invertido una buena cantidad de dinero aquí

– Hola

Me volví al escuchar una voz que me hablaba. Era un niño vestido con ropas que claramente le nadaban de grandes, oscuras y extrañas,  con una escoba en la mano y una cara casi infantil que me miraba muy serio, interrogándome

-. Hola- contesté entre nervioso y divertido. El chico me seguía mirando. Tenía los ojos de un precioso azul oscuro y el pelo largo tomado en una coleta que lo hacía parecer aún más infantil

– Buscas a alguien?  

Este chico era el único entre tantas personas que había notado mi presencia

– Bueno…- contesté algo cohibido a pesar de ser el dueño de todo aquello – quiero conocer el lugar

– ¿No habías venido antes?- el chico dejó la escoba y me miro interesado

– No…  es la primera vez que vengo

– De noche es mucho más entretenido pero… ven, te voy a mostrar igual

Parecía encantado de tener una persona que le prestara atención y hacer de guía de turismo… Lo seguí encantado. Me llevó por las diferentes áreas del lugar; primero, me mostró la enorme cocina donde, a pesar de la hora, la actividad era mucha, los enormes congeladores donde se almacenaban productos, luego me llevó por los salones, el área donde los bailarines se preparaban para el espectáculo y la sala de vestuario

– ¿Qué… que tipo de espectáculos hacen acá?– sentí algo de temor preguntarle al niño… podía suponer la clase de shows que eran y no sabía si ese niño tan pequeño era el indicado para responder

– Son fantásticos… aunque podrían mejorarse mucho, algunos son un poco flojos y sólo están acá porque son bonitos y atraen a los clientes pero hay varios bailarines que son muy buenos.. a los clientes les encantan y pagan mucho por estar en primera fila… – respondió con una seguridad poco esperada en un chico de su edad…  este niño sabía de todo… era una excelente fuente de información… me estaba cayendo muy bien.

Pasados unos 25 a 30 minutos, el chico me había mostrado todo sin que nadie nos interrumpiera y me había contado del club más que cualquier otra persona podía haberlo hecho.

– Y ¿con quién puedo hablar de negocios aquí? – le dije sabiendo que él no era la persona indicada para ello

– El nuevo dueño no ha llegado aún, pero puedes hablar con el administrador

– ¿Administrador?

– Si, sígueme

Ni siquiera sabía que el club tenía un administrador pero seguí al chico por el gran espacio del club

– Espera… ¿Qué haces tú aquí? – le pregunté deteniéndome cerca de lo que parecía un gran mesón de atención del bar. El lugar me había impresionado en verdad. El  niño parecía amistoso y quizás podría entregarme algo de información antes de conocer a dicho “administrador” que, sin duda alguna, sabría de este lugar mucho más que yo. No quería parecer completamente ignorante

-De todo un poco – fue la escueta respuesta un poco tímida, mientras encogía los hombros.

– Este lugar es inmenso.. ¿qué es esto? – señalé lo que parecía un escenario

– Es el lugar donde se hace el show principal todas las noche… acá – me señaló unas especies de pasarelas – es donde bailan los chicos… aunque no todos son muy buenos, pero.. es lo que hay… y allá atrás – siguió indicándome una puerta grande y pesada al fondo del local. – Están las oficinas y las bodegas – el niño hablaba despacio, bajito, como si en realidad le costara hacerlo por timidez pero a la vez parecía ansioso de querer demostrar que lo sabía todo.

– ¿y esto? – señalé el mesón detrás de mí

– Es el bar… es un lugar muy difícil cuando el local está lleno, pero los barman saben manejarlo bien – sonrió algo satisfecho. Miré nuevamente el lugar. El niño no me quitaba los ojos de encima… tenía una cara agradable, pecas en el rostro. Sus ojos constantemente miraban al suelo, tímidos

– ¿Cómo te llamas?

– Lucas

– Hola Lucas, soy Emilio- le dije sonriendo y estirando la mano para estrechársela.

El niño reaccionó muy rápido… dejo de sonreír para mirarme algo aturdido y asustado

– Oh no… Emilio… ¿como el nuevo dueño?- preguntó abriendo mucho los ojos y adquiriendo un rubor encantador en sus mejillas.

– Sip… como el nuevo dueño –asentí

– Yoooo  ooohhh.. lo siento mucho señor… espéreme aquí por favor.. – hizo el intento de salir disparado, pero lo pensó mejor y se volvió hacia mi nuevamente – lo de los bailarines no es cierto… son todos fantásticos

Luego de eso salió a toda carrera, desapareciendo tras una de las tantas puertas del local.  Sonreí y me quedé esperando su regreso. Mientras tanto recorrí lo que había a la vista… muchas mesas pequeñas con primorosas lámparas individuales de vidrio pintado, elegantes sillas, sillones alargados, la larga pasarela que serpenteaba entre las mesas para los clientes. De pronto se abrió la puerta por donde había desaparecido Lucas y re-apareció acompañado de un hombre mayor, fortachón y de pelo muy oscuro, que se acercaba a mí con pasos  decididos.

– Buen día – me estrechó la mano – Me dice el niño que usted es Don Emilio, el nuevo propietario

Lucas permanecía alejado, un poco escondido detrás de unas sillas, mirando de reojo.

-. Pues si, soy Emilio Martinelli el nuevo propietario

-. Es un gusto conocerlo señor. Me llamo Domingo y soy el administrador… bueno, era..o seré.. no sé bien ahora-  sonrió nervioso moviendo sus manos, sin saber bien qué papel continuaría desempeñando.

– Esta bien Domingo. ¿Puede indicarme como funciona todo esto?

– Claro… por aquí Don Emilio… voy a mostrarle el lugar

– No es necesario – sonreí mirando a Lucas -alguien ya me lo mostró entero

Lucas me sonrió de vuelta… cómplice y divertido… que encantadora sonrisa tenía ese niño.

Seguí a Domingo hasta lo que sería mi oficina; un escritorio grande, muebles para almacenar documentos, un par de sillones… todo decorado en colores oscuros, espejos y metal… nada de mi gusto ¿sería esto lo que le gustaba a mi padre?.

Domingo me explicó en detalle el funcionamiento del club, se tomó todo el tiempo necesario para hacerme entender con claridad y responder mis preguntas. Se veía que el hombre entendía perfectamente su trabajo. Luego me presentó con todas las personas que se encontraban ahí en ese momento y que trabajaban en el lugar: cocineros, bailarines, administrativos, guardias, barman… etc. Había mucha gente, al menos unas 20 personas,  que dependía de mi ahora.  Sentí el peso de todo lo que este enorme lugar significaba.

-. Yo.. hay una oficina pequeña al lado de la suya Don Emilio… es la mía. Cualquier duda que tenga voy a estar ahí… lo dejo solo un momento- Domingo tenía unos 40 años, era alto y macizo, con un bigote muy cuidado y ojos muy despiertos y atentos.

– Gracias Domingo… este… no hay ningún cambio por ahora – lo vi suspirar aliviado – usted continúa en sus funciones hasta nuevo aviso

Domingo sonrió asintiendo y  cerró la puerta de mi nueva oficina.  Me quedé solo en lo que era el lugar de mi padre… Con calma, me senté en el sillón frente al escritorio… uno a uno abrí los cajones y revisé los papeles y documentos… no sé que esperaba encontrar… tal vez alguna indicación de que había querido a mi madre o de que se preocupaba por mi pero no había nada de eso. En una libreta encontré la foto de una chica relativamente joven y atractiva. No tenía nombre, solo un número de teléfono en la parte de atrás..¿sería su amante?… estaba tan concentrado en mi investigación que no escuché la puerta abrirse y solo noté a Lucas cuando ya estaba a mi lado y me tendía un vaso de jugo fresco

– Pensé que tendría sed señor– me dijo tímidamente

– Ahhh! Que paso Lucas?? Hasta hace un rato era solamente Emilio y ahora de pronto soy “señor”??

– Es que no sabía si….- sus ojitos azul oscuro sonreían alegres

– Trátame de tú por favor… no me hagas sentir ma– le dije riendo… el rió también, me gustaba su sonrisa.

-. Bueno… gracias señ… Emilio… a mi tío no le va a gustar nada que te tutee

– No te preocupes por eso… ¿Quién es tu tío?- el jugo estaba fresco y delicioso

– Es el dueño del bar… o sea, no lo es en realidad pero así se llama el mismo. Cree que el bar es suyo y nadie se atreve con él… es el único pariente que tengo, se llama Luis y ha trabajado aquí desde que se inició el negocio… hace unos 25 años, cuando tu papá recién lo inauguró- 

“mi papa”… me llamó la atención… mucho, saber que Lucas y todos los de aquí  habían conocido a mi padre.

– ¿Conociste a mi padre?

– Claro que sí… Don Mauro era muy bueno conmigo… yo le caía muy bien – respondió orgulloso

No sé que me pasó en ese momento pero sentí una pequeña puntada de celos… mi padre se había dado el tiempo para conversar con este niño, para dejar en él una buena imagen…  pero sin embargo nunca se preocupó de buscarme a mi… su propio hijo.  Miré hacia otro lado para no revelar mis sentimientos.

-¿Ya almorzaste Lucas?- le pregunté desviando el tema

– No… a veces almuerzo algo en la cocina y otras veces… nunca tengo mucha hambre en todo caso– su voz había cambiado…

¿Qué pasa niño?.. ¿nadie se preocupa d etu almuerzo?.. ¿Qué hace tu tío por ti?

– ¿Crees que tu tío te daría permiso para ir a almorzar conmigo?

Abrió mucho los ojos, gratamente sorprendido

– ¿En serio? ¿almorzar?… claro que si.. nunca sabe donde estoy ni le importa!-

– Pues ve corriendo a avisarle

Desapareció como un fantasma tras la puerta

Lucas, el niño que había conocido a mi padre… quería que me contara cosas sobre él.

Volvió rápidamente. Al salir del club me di cuenta que ya todos sabían quién era yo. Me sonrieron amablemente y pasé de ser inexistente  a ser objeto de curiosa investigación… todos los trabajadores me miraban examinándome. Fingí indiferencia. Nos subimos al vehículo

-. Bien Lucas… soy nuevo en esta ciudad, ¿dónde vamos a almorzar?

Pensé que mi pregunta lo iba a desconcertar, después de todo, que tanto podía saber un niño? Pero no, me miró con total seguridad

-. ¿Qué te gustaría comer… carne, mariscos. Italiana, sushi..? –

Sonreí.. este niño estaba alardeando de lo que sabía o fingía muy bien saberlo

– Me gustan los mariscos y pescados – contesté pensando en complicarlo…pero se alegró

– Excelente! a mi también!!.. vamos entonces al restaurant de la playa.. aunque.. es un poco caro– termino tímidamente

– No te preocupes Lucas… el dinero no es problema- 

Aun me sonaba extraño pensar y decir cosas así. Hasta hace unas semanas solo dependía de mi sueldo de fotógrafo y era muy limitado.

Me indicó el camino. No estaba mintiendo. Realmente sabía dónde estaba el restaurant, a orillas de la playa. No era demasiado grande pero era muy acogedor, la comida estaba deliciosa y tenía una gran variedad.

Lucas comió encantado… no sé que tenía este niño que me hacía tanta gracia… su forma de disfrutar de las pequeñas cosas, su alegría natural… sus lindos ojos y su enorme simpatía natural. En cierta forma me recordaba aspectos de mi cuando tenía 12 años…  bastante abandonado, clamando por atención, aparentando que todo está bien… aunque debo reconocer que Lucas es mucho más rápido e inteligente que yo a esa edad.

– ¿Está bueno?- le pregunté indicando su plato

– Delicioso… ¿y el tuyo? – le extendí mi plato para que probara… con su tenedor sacó delicadamente un trocito y lo probó…

– mmhhh, la próxima vez voy a pedir eso… digo, perdón… no es que tengas que invitarme de nuevo.. solo lo dije…- se complicó entero tratando de explicarse…

Me largue a reír… era tan abierto y directo, un niño feliz… tan diferente a como había sido yo. Siempre tímido y asustado, escondido de todos y tratando de pasar completamente inadvertido.

– Cuéntame de mi padre– le pedí a Lucas

– Claro… – terminó su comida y me miro un poco más serio – Don Mauro era un hombre bueno, no iba demasiado al club pero lo quería mucho, supongo que por asuntos de familia, todos sabíamos que a su esposa y familia no les gustaba mucho la idea del club… ya sabes, es un club para homosexuales… no deja muy bien a la familia, pero a él le encantaba…

Lucas era muy claro para expresarse… quizás demasiado para un niño tan joven. De pronto se me ocurrió una idea extraña… tenía que preguntarle

– Lucas.. mi padre.. era… era…

-¿Gay? – el chico terminó la frase que yo no pude completar… se quedó pensativo un rato – no lo creo… le gustaba mucho compartir con ellos… admiraba a los chicos, era amigo de todos, pero nunca lo vi con uno de ellos en plan de … conquista.. ya sabes, no? como lo hacen los hombres que vienen al club

No sé si me sentí aliviado o decepcionado… me habría gustado saber que tal vez lo era… así al menos tendría una excusa válida para explicar porqué a mi me atraían los hombres… aunque hasta ahora, a  mis 26 años nunca había tenido una pareja estable… solo ocasionales flirteos y alguna que otra turbia relación temporal. David era también lo más cercano a una pareja, excluyendo el hecho de que no nos tocábamos ni nos besábamos ni teníamos sexo… pero si compartíamos mucho tiempo juntos.

– ¿Qué hacía mi padre en el club? –

La cara de Lucas se animó

– Compartía con todo el mundo… se preocupaba de los detalles, era generoso e invitaba mucho a sus clientes favoritos… saludaba a todos el mundo… tu papá era muy querido y respetado… ya sabes, por su forma de ser- me miró suponiendo que yo entendía de que estaba hablando… luego calló al ver mi expresión y su mirada fue interrogativa

– No Lucas… no tengo idea como era. Nunca lo conocí – no sé porque me estaba confesándole al chico algo que me era tan íntimo y delicado

– Yo… lo siento Emilio… pensé que.. tu padre era genial… – Sus ojos se volvieron tristes…

Desde ese momento Lucas fue la mejor fuente de información sobre el hombre que me había engendrado y que ahora, tan súbitamente, había desaparecido y cambiado mi vida por completo. Me contó todo lo que sabía sobre él… pequeñas anécdotas en las que revelaba a un hombre cariñoso y muy simpático… cercano a las personas, preocupado… todo lo que nunca fue conmigo… Creí cada una de las palabras de Lucas pero me costaba y me dolía cada vez mas darme cuenta que con ese carácter tan amigable, nunca se hubiera acercado a  mi.

– Gracias Lucas… creo que ahora conozco mejor a Don Mauro

Estaba algo emocionado y triste a la vez. Quise cambiar el tema, ya había recibido demasiada información y tenía que analizarla para entenderla mejor, digerir lentamente y buscar con que conformarme.

– y tú? – pregunté mirándolo directamente – ¿Qué es de tu vida Lucas?… ¿tu familia?, ¿vas al colegio?… o solo vagas todo el día en el club??

Sonrió nuevamente… linda su sonrisa. Cada vez me gustaba más

– Solo tengo a mi tío… mis padres murieron poco después que yo nací y mi tío era el único hermano de mi mamá. El me ha criado hasta ahora. Y si, voy al colegio, solo lo hago porque me gusta.. a mi tío le da lo mismo lo que haga.. estoy en tercero –

– ¿Tercero?… básico??… no entiendo – no me calzaban la edad y el curso del chico.

Lucas se largó a reír con ganas

– Si.. ya sé, le pasa a todo el mundo. Tengo 16 y estoy en tercero de enseñanza media

Mi boca literalmente se abrió de asombro… la criatura de hermosa sonrisa frente a mi parecía un niñito no mayor de 12 años… con sus ojos brillantes, su pelo cobrizo, largo, en una coleta, con flecos sueltos que le adornaban la cara y unas preciosas pecas en el rostro… un verdadero niñito  y me estaba diciendo que tenía 16 … con razón podía expresarse de esa manera y sabía todo lo que sabía

– ¿Es en serio? – pregunte realmente sorprendido.

Lucas no hablo pero extrajo de su pantalón suelto y varias tallas más grandes que su cuerpo, una billetera y de ella sacó su carnet de identidad… me lo extendió. Lo tomé sin dudarlo… efectivamente tenía 16 años… en un par de meses más cumpliría 17. Se lo devolví y sonrió victorioso.

-. No todos parecemos lo que somos, ¿verdad?- me dijo con aire triunfante

– No… supongo que no

– Tú, por ejemplo – me miro directamente – no pareces gay pero lo eres – no estaba preguntando, lo estaba afirmando.

Lo mire serio… quizás algo molesto, nunca nadie me había hablado del tema tan directamente… era algo que prefería mantenerlo oculto

– ¿Cómo lo sabes? – no fui capaz de negarlo. Se encogió de hombros

– No sé… siempre puedo reconocerlos, supongo que debe ser porque he pasado casi toda mi vida metido con ellos en el Club – hablaba del tema con tanta naturalidad que dejó de molestarme.

Pedí la cuenta y dejamos el restaurant. Volvimos al Club. Habían pasado ya varias horas y el ambiente ahora era totalmente diferente. En cuanto entramos Lucas desapareció diciéndome que tenía que ir a ayudar a los artistas… me sentí un poco desconcertado. Mi primera noche en este lugar y me sentía tan fuera de mi ambiente… no sabía que esperar ni que hacer. Aún faltaban un par de horas para abrir al público. Me encerré en la oficina y llamé por teléfono a David. Le conté del club… le dije que era demasiado grande y no me sentía capaz de manejarlo… Escuché el sonido de David al otro lado de la línea y pudo imaginarlo sonriendo con arrogancia.

-. Tranquillo cariño… ya estoy viendo que voy a tener que ir en tu ayuda… déjame ver mi agenda.. mmhhh, está bien, llegó el martes. No hagas ninguna estupidez hasta que yo llegue nene, de acuerdo? 

David me llamaba con todo tipo de sobrenombres… pero era mi amigo, era inteligente y necesitaba su ayuda. Este barco me parecía inmenso y yo no me sentía el capitán adecuado para guiarlo. No entiendo mucho de negocios.. los números no son mi fuerte. Por un momento pensé en la idea de venderlo… deshacerme del problema, tomar el dinero e invertirlo en algo que me fuera más fácil de manejar o sólo dejarlo en el banco que acumulara intereses. Mi vida era simple y no tenía grandes gastos. Podría vivir tranquilo y sin sobresaltos.

Me quedé solo en el escritorio. Afuera comenzaba a escucharse música y sonidos de conversaciones de los primeros clientes que ya comenzaban a llegar. Debería salir a conocerlos… ¿Dónde estaba Lucas?… me sorprendí pensando en él… quería su compañía para pasar esta primera noche conociendo el club… mi club.

CAPITULO 2

LUCAS

Como siempre pasaba al inicio del espectáculo todos los chicos me pedían a gritos que les llevara o trajera montones de cosas.. maquillaje, el cinturón olvidado, las cremas con brillos de colores… todo a último minuto… y no es que fueran pesados conmigo, es solo que siempre estaban apurados, arreglándose a última hora… pero hoy día era diferente… por alguna razón mis pies parecían tener alas y volaban con una rapidez increíble.. Me sentía lleno de energía… además se había corrido el rumor de que el nuevo dueño estaba presente y por supuesto todos querían lucir lo mejor posible. Danny era la estrella del show… es realmente precioso, parece una princesa y los hombres se vuelven locos cuando baila en la barra o en el escenario… Danny siempre gana mucho dinero y lo gasta en puras tonteras… dice que se va a conseguir un novio rico que lo saque del mundo en que vive… espero que sea así porque se gasta todo lo que gana en un rato… y su belleza no va a ser eterna. Danny es quizás el más amable conmigo, aunque todos me tratan bien.  Yuko es el único que me mira y me trata de manera diferente. Yuko tiene 20 años, el pelo muy negro y los ojos claros; un físico envidiable y una sonrisa preciosa;  es estudiante durante el día y por las noches baila para ganar dinero y pagar sus estudios. Lo hace muy bien. Me ha dicho varias veces que le gusto y que quiere invitarme a salir… El nunca me pide nada a gritos ni me apura. Siempre es dulce y amable conmigo.

– ¿Cuándo te vas a sacar esos harapos Lucas?- A Danny nunca le ha gustado mi forma de vestir. Sonrío, esta conversación sucede casi todos los días.

– Cuando te vuelvas feo – le contesto

– Uuufff!.. vas a tener que esperar toda la vida!!! – se ríe.. él y los demás chicos. Pero ninguno de ellos sabe la verdadera razón. Desde hace ya casi dos años que solo me visto con este tipo de ropas exageradamente grandes y sueltas… todo por culpa de mis compañeros de colegio. Vestí ropas normales hasta los 14 años… fue entonces cuando comenzaron a molestarme y a ponerme nombres de niña y a llamarme “mariquita” y otros nombre feos. En verdad mi cuerpo es delgado y muy bien formado, pero eso no lo sabe nadie… o ya no lo recuerdan… cuando usaba ropas ajustadas o al menos “normales” mis compañeros de colegio se burlaban de mí, me hacían la vida imposible… me acorralaban, incluso llegaron a golpearme sin tener ningún motivo… hubo algunos de ellos que se me insinuaron abiertamente, de mi curso y de otros cursos mayores. Fue muy desagradable. Lo pasé muy mal durante aquella época y no tenía a nadie que me ayudara. Posiblemente si le hubiera dicho a mi tío me habría contestado que me cortara el pelo, me vistiera como macho y me agarrara a combos hasta hacerme respetar.   Hasta que un día me paré frente al espejo y decidí que con mi pelo largo, suelto y con ropas algo ajustadas en realidad parecía casi una niña… tal vez si tenían razón al llamarme por esos nombres pero no me gustaba. Ese mismo día salí en busca de ropas diferentes y guardé todas las anteriores para no volver a usarlas nunca más. Los primeros días se rieron de mi, pero al cabo de una semana ya nadie más volvió a molestarme y el problema se acabó.

Como regla general de la vida, a mí nunca me pasaban cosas buenas… como mucho, las cosas era simplemente “no malas”.. pero ¿buenas??… como lo que me pasó este mediodía??… jamás me pasaban a mí.  Lo vi en cuanto se bajó de su auto… parecía perdido y sin saber qué camino tomar…  pero era muy atractivo… me gustó con tan solo mirarlo, aunque inmediatamente supuse que era bastante mayor que yo… lo miré desde la protección que me brindaban las ventanas oscuras… nunca me había sucedido que me gustara alguien con tan solo mirarlo pero este hombre que se venía acercando lentamente era más alto que yo, posiblemente 1,80 o algo así, delgado pero bien formado… tenía un aire de timidez… parecía no pertenecer a este loco lugar… su ropa era bastante común, jeans gastados y una camisa celeste con algunos pequeños dibujos…  su cara es muy masculina pero atractiva… cuando vi que se acercaba a la puerta no me aguanté las ganas de saber quién era y corrí, haciéndome el desentendido, hasta chocar con él… no sé qué fue lo que me paso, yo no actuaba por impulsos… mi carácter es más bien reservado, callado…  pero algo me impulsó a querer conocerlo…  jamás me imaginé que se trataba de Emilio Martinelli, el hijo de Don Mauro y nuevo dueño del Club. De haberlo sabido no me habría acercado ni le habría hablado la mitad de las cosas que le dije… Pero como no me enteré hasta muy tarde le mostré todo el lugar, le conté todo lo que quería saber… y ahora me quede pegado pensando en él… es sencillo, abierto, atento, delicado y se interesó en mi… en mí??!! Yo que soy un pobre pájaro al que nadie nunca hace caso… tal vez hablé demasiado… siempre cometo ese error, cuando estoy nervioso o algo me entusiasma mucho, me pongo a hablar como loro y no puedo callar… Emilio es lindo y no lo sabe… Creo que tiene más de su padre de lo que él mismo cree.

-Lucas!! Agua por favor!…- Randy me grita desde una esquina. El lugar donde los chicos se preparan está cubierto entero de espejos y tiene muchas luces por lo que es muy caluroso. Corro a buscar el agua… tengo que concentrarme en lo que estoy haciendo. –Gracias encanto– me dice Randy mientras se contonea frente al espejo. Hoy estrena un atuendo nuevo y en realidad se ve magnifico?… magnifica?? .. da lo mismo, estoy seguro que tendrá mucho éxito. Él, como todo el resto de los chicos, son muy atractivos y el uso de maquillaje y ropas adecuadas los hace verse aún mejor. Desde una de las esquinas siento la mirada de Yuko sobre mi… le sonrío y me contesta con una sonrisa también. Yukoes de los pocos que no usan demasiado maquillaje ni vestuario brillante.

El show va a comenzar en unos momentos y ya todo parece bajo control.  El club, hoy día, está lleno de gente, los viernes siempre son así.   Me quedo quieto en una esquina… generalmente estoy al alcance de los chicos mientras están bailando en caso de que necesiten algo, nos entendemos con las miradas y ya los conozco muy bien… no trabajo en el club, no tengo un contrato, ni recibo un sueldo, aunque ellos generalmente me dan algo de dinero cuando terminan de bailar…  Lo que nadie sabe es que soy capaz de seguir los pasos de baile de cada uno de ellos…  cada vez que estoy solo o que tengo tiempo bailo y bailo hasta quedar rendido… mi pasión es el baile. Me sale de dentro… del alma… me transporto a otro mundo y caigo en una especie de trance… solo escucho la música y mi cuerpo adquiere vida propia… nunca lo he hecho en público, nadie sabe de mi pasión…creo que mi tío se molestaría mucho si lo supiera…  pero la llevo muy dentro de mi como el mayor de mis secretos. Las notas musicales entran por mis poros y mi cuerpo no puede evitar moverse… Sueño, muy tontamente, con que algún día me permitan bailar como aRandy o como a Danny… sé que puedo hacerlo… solo tengo que cerrar los ojos, escuchar la música y olvidar que hay tantos ojos mirándome… quizás, algún día pueda lograrlo.

Pero hoy no quiero quedarme con ellos… tengo mayor curiosidad por saber que está haciendo Emilio y qué le parece el espectáculo. Quiero volver a verlo. Despacio, sin que nadie lo note, me desaparezco desde detrás de las pesadas cortinas y me voy por el pasillo hasta llegar frente a su oficina… la puerta está cerrada. Pienso en entrar pero no tengo ninguna excusa… ¿la necesito?… si, me da vergüenza entrar así nada más. Me quedo pegado a la pared pensando cuando de pronto la puerta de su oficina se abre y sale él acompañado de Domingo. Ambos me miran… Domingo algo molesto por mi presencia ahí

– Hola!!- Emilio se alegra de verme – ven, acompáñame, quiero ver como  es esto- me estira la mano indicándome acompañarlo. Puedo sentir los ojos enojados de Domingo sobre mí, de seguro mi presencia cerca suyo le molesta… normalmente soy invisible en este club… no soy nadie.  Cabeza gacha y cerca de él avanzamos por el pasillo. Emilio se queda congelado al pasar del pasillo al salón… está lleno de gente, hay mucho ruido y música… y por supuesto la decoración, con todas las luces encendidas, es espectacular… mira hacia todos lados y una sonrisa se dibuja en su rostro… luego es una mueca, mezcla de asombro y sonrisa lo que queda grabado en su rostro, me mira

– Lucas!!!- está sorprendido… su rostro parece el de un niño pequeño que se acaba de ganar el premio mayor… sé que es un gesto instintivo y que no tiene importancia alguna… ninguna, pero su mano toma la mía y la aprieta fuerte… para él es solo el reflejo de la emoción que lo embarga… debe haber cerca de 350 personas en el club en estos momentos… para mi es una corriente de electricidad que me hace temblar… pero él no se da cuenta… está demasiado asombrado.

Serpenteando entre la gente llegamos hasta la mejor mesa, se la han reservado para él hoy día. Domingo se detiene a saludar a algunos clientes y aprovecha de presentar a Emilio… suelta mi mano para poder saludar. La mayoría de los clientes son homosexuales… casi todos ellos visten en forma llamativa o elegante.  En cierto modo esto también es nuevo para mí… he visto esto desde siempre pero nunca de tan cerca, nunca antes me había atrevido a sentarme en esta ubicación.  El ruido no permite conversar más que a gritos… la música, alegre y divertida, suena muy fuerte. Uno de los chicos del bar se acerca hasta nosotros y nos pregunta que queremos beber. Todos miramos a Emilio

– Quiero un margarita, por favor – Domingo pide lo suyo y ambos me quedan mirando

– Es menor de edad – dice Domingo claramente molesto

– ¿Qué quieres? – me pregunta Emilio sin hacer caso de Domingo

– Nada… estoy bien así –

– Ah!, vamos Lucas, pide algo – me insiste, miro a Domingo de reojo pero ya está enfrascado en una conversación con algunos clientes. Sonrío. Siempre he querido probar uno

– Un Cosmopolitan – le pido al chico del bar… lo conozco, me sonríe y me giña un ojo

– No te lo vas a beber entero, ¿de acuerdo?- Emilio me dice al oído. Le aseguro que no. Es la hora. La típica música que anuncia el inicio del show comienza a sonar

– Ya va a empezar- le digo al oído. Algunas luces se vuelven más tenues y se encienden las del escenario… en anunciador aparece en escena.. saluda al público presente, cuenta algunas bromas que hacen reír a la gente y luego resalta las cualidades del primer bailarín…

– Ese es Randy – le explico a Emilio antes que salga – lleva como 4 años en el Club, es muy bueno pero tiene un novio con el que vive hace dos años – Emilio me sonríe… mi corazón se olvida de latir una vez… su sonrisa me alegra y me pone nervioso

– Gracias… – Me dice al oído – necesito toda la información que puedas darme –Domingo vuelve a poner atención a nuestra mesa… está claramente molesto de mi cercanía con Emilio, pero decido no hacerle caso. Disfruto contento de la mitad de mi Cosmopolitan… en realidad es rico… me temo que podría enviciarme con esto. Pero le hago caso y me bebo solamente la mitad. Paso todo el resto de la noche sentado al lado de Emilio explicándole quién es quién y cómo funciona cada cosa. A ratos él se para y conversa con algunos de los clientes que Domingo le presenta. Lo hace bien… tiene la misma capacidad que tenía Don Mauro para entablar relaciones con las personas. El show es especialmente bueno esta noche. Danny, la estrella del club presenta un espectáculo que arranca gritos y muchos vítores de los espectadores. Los chicos se esfuerzan porque saben que está el nuevo dueño y sacan más aplausos de lo normal… algunos de ellos se dan cuenta de donde estoy sentado y me miran con una sonrisa curiosa.

– ¿Te gustó? – pregunto mucho rato después cuando el show general ha terminado. Ahora es cuando los chicos bailan en forma individual en las barras y los clientes les dejan dinero en sus escasas prendas de ropa y a veces en los lugares más increíbles.

– Mucho..- es todo lo que me dice pero lo noto muy pensativo. Se ha tomado ya dos margaritas. – Acompáñame Lucas- Emilio se pone de pie y se dirige a su oficina. Me siento feliz de que me invite…  hoy ha sido uno de los días más felices de mi vida. Domingo no nos acompaña, tiene que cuidar el funcionamiento del club que a esta hora se encuentra aún mas lleno que antes. Cierra la puerta y se deja caer en uno de los sillones

– ¿Siempre es así? – me pregunta agotado

– ¿Qué cosa? – me siento frente a él

– La cantidad de gente, el espectáculo… todo… toda esa locura – ¿Qué estoy detectando en su tono de voz?.. ¿no le gustó acaso?

– Bueno… si, casi siempre es así aunque hay días en que es mayor aún –  Emilio contrae su cuerpo y se lleva ambas manos a la cabeza, cierra los ojos…

– ¿Qué te pasa? – lentamente retira sus manos y me mira

– No puedo Lucas…  no puedo con todo esto, es demasiado…  yo soy un fotógrafo…  vengo de un pueblo pequeño, tengo una vida tranquila… no sé cómo manejar todo esto, creo que tengo que venderlo… alguien que entienda del negocio… –

No.. no, no no puede ser.. esto está mal

– No, no puedes! – le grito lo primero que siento poniéndome de pie, algo alterado

– Si puedo… esto es demasiado grande para mi… ¿ya viste la cantidad de gente ahí afuera? –

-. Emilio.. por supuesto que puedes hacerlo… te ví esta noche cuando hablabas con la gente.. eres igual a Don Mauro- sin saberlo acabo de decir una frase que resulta clave

– ¿Igual a mi padre? – tengo absolutamente toda su atención… me pone nervioso que me mire de esa manera

– Si… la forma en que tratas a la gente… sólo tienes que aprender a manejar todo esto, hay gente que trabaja para ti y puede ayudarte… por favor inténtalo– nervioso, se pone de pie y camina por la oficina, lo sigo con la vista

– Lucas… yo no creo que… es demasiado, en serio –

– EL club ya funciona por si solo… todos saben lo que tienen que hacer, sólo tienes que supervisar… no es tanto– yo sé que puede hacerlo, no quiero que lo venda… no quiero que venga otra persona y…  tampoco quiero que se vaya él

– ¿Supervisar qué Lucas??, ni siquiera sé que es lo que tendría que supervisar…-está completamente desalentado

– Pero yo si sé… yo te puedo indicar que es lo que tienes que ver hasta que aprendas a hacerlo solo– estoy siendo demasiado entrador, lo reconozco, pero en verdad si sé que es lo que tiene que hacer. Emilio detiene su paseo y me mira fijamente

– ¿En verdad sabes?- lo dice como una pregunta pero creo que él ya sabe la respuesta

– Si, si sé – le respondo con absoluta seguridad. Se queda un rato en silencio… me mira de vez en cuando, está pensándolo… quiero hablar más y tratar de convencerlo pero recuerdo que siempre hablo mucho y me quedo callado… no quiero que se vaya.

– ¿Y me vas a ayudar? – ¿lo convencí?… ¿eso es un si??

– Sí, te voy a ayudar en lo que me pidas- Dios! Eso sonó demasiado comprometedor pero… estoy dispuesto a hacer todo lo posible. Emilio acorta la distancia entre los dos, vuelve a sentarse frente a mí y estira sus manos pidiéndome las mías. Sus manos son cuidadas, elegantes, nunca ha trabajado en algo que se las estropee. Alargo despacio mis manos anticipando sensaciones que me crean verdaderas mariposas en el estómago. Sus manos son suaves y firmes. Envuelve mis manos en las suyas…

– Lucas… voy a hacer la prueba… por un tiempo… pero necesito que estés a mi lado… sé que eres un niño aún pero confío en ti, ya me demostraste que sabes mucho de este club… ahora dime… ¿estás en verdad dispuesto a ayudarme?- me mira ansioso…  yo lo miro extasiado… no puedo creer mi suerte… voy a pasar todo mi tiempo con él… quiero morir… salir corriendo gritando de alegría, quiero colgarme de su cuello y oler su aroma… Dios! Que estoy pensando!!

– Si… voy a ayudarte en todo – tira de mis manos y ambos nos ponemos de pie. Me abraza muy estrechamente

– Eres un crio adorable Lucas… gracias

¿Un crio?… no quiero ser un crío… de pronto se me vuelve más espeso el aire y algo se me atraganta en la garganta… siento el calor de su cuerpo que me abraza… no es una sensación de crío lo que siento… no quiero ser un crío para él.

 

CAPITULO 3

EMILIO

Han pasado ya tres semanas desde que me hice cargo del club… mi vida ha dado un vuelco total, me he acostumbrado a vivir de noche y a dormir en las mañanas… nunca salgo del club antes de las 3 o 4 de la madrugada. Las primeras noches Lucas se quedaba conmigo… pero al cabo de unos días el chico se quedaba dormido en cualquier rincón del club así es que le prohibí quedarse pasado las 11, al menos de lunes a jueves, cuando tiene clases. No le gustó mucho que se lo impusiera pero finalmente aceptó y a las 11 en punto hay un vehículo esperando para llevarlo a su casa. A veces olvido que ya se ha ido y sigo buscándolo pero entonces recuerdo y me siento bien de saber que está descansando

Manejar el club no ha resultado tan complicado como esperaba… la ayuda de Lucas ha sido invaluable, sin él no habría tenido idea que hacer… tenía toda la razón el chico cuando me dijo que podíamos hacerlo. Estoy casi convencido… casi. Solo espero la llegad de David y su experta opinión. David aún no puede despegarse de su trabajo, tiene que esperar una semana más para poder renunciar. Le ofrecí pagar todos sus gastos pero David no aceptó. Llegará dentro de una semana.

Mientras tanto Lucas se ha convertido en mi compañero inseparable. El niño es extremadamente inteligente y genial para muchas cosas.

Lo primero que hice fue buscar un lugar donde vivir. Visitamos varias casas y departamentos. Encontré un departamento que me gusto de inmediato a solo un par de cuadras del club. Lucas me acompañó a verlo y me dio su aprobación.  Su precio era exorbitante pero cuando revisé mis cuentas me di cuenta que podía arrendarlo sin problemas. No quería comprar nada aún… no estaba totalmente decidido… no tenía claro que hacer.  Con Lucas recorrimos las diferentes tiendas de la ciudad buscando muebles y decoración para el departamento. Lucas, como buen adolescente tiene gustos divertidos y especiales; su prioridad eran la televisión, el computador, equipo de música y todo lo que le interesa a los niños… se sintió feliz cuando le di permiso de que eligiera lo que más le gustara de esas cosas para el departamento. Es un niño curioso. No le molesta ni se siente celoso de comprar todas estas cosas aún sabiendo que son para mí… no sé bien qué clase de vida tiene él. Sólo me deja ver chispazos de su vida… frases a medias que me permiten vislumbrar lo que es su vida.  Su tío, Luis, es un hombre brusco y de pocas palabras. Está hace muchos años a cargo del bar en el club y desempeña muy bien su trabajo pero no se preocupa del chico para nada. A veces, mientras estamos de compras, quiero regalarle algo pero sé que se sentiría ofendido si lo hiciera, es orgulloso, y probablemente su tío lo obligaría a devolvérmelo. Por lo que Lucas me ha dado a entender a Luis no le hace mucha gracia nuestra amistad… Cree que Lucas es un niño metiche y le reclama que deje de molestarme.  Para zanjar el problema de una vez, hablé directamente con él y le pedí que autorizara a Lucas a ayudarme. El hombre se sintió confundido y por supuesto autorizó a Lucas para que trabajara conmigo. Cuando se lo comunique a Lucas se puso muy feliz… me lanzó una de esas miradas extrañas que me da a veces… es algo así como agradecimiento… admiración… no se… no lo hace muchas veces, pero cuando me mira así me confunde.

El departamento quedo cómodo y agradable. Es lejos el mejor lugar en el que he vivido, pero lo aprovecho bastante poco ya que nunca estoy en él, solo para dormir. El resto de mi tiempo se consume completamente en el Club. Llego a media mañana y la actividad nunca se detiene… es increíble de todo lo que hay que preocuparse, Domingo conoce bien su trabajo pero igual me consulta muchas cosas antes de tomar decisiones. Cuando no está Lucas me siento un poco perdido. Tiene clases solamente en las mañanas y llega al club alrededor de las 2 de la tarde.

Lucas generalmente pasa desapercibido bajo el disfraz que usa; tiene unas facciones preciosas, pómulos altos y delicados, es pecoso, su pelo tiene un lindo tinte cobrizo y sus ojos azul oscuro son maravillosos cuando se ríe… pero todo eso queda camuflado bajo el extraño atuendo de ropas que usa… siempre son muy anchas, grandes, oscuras y descuidadas.. están limpias, pero parece haberlas heredado de alguien varias tallas mayor que él. Creo, sin embargo, que no le molestan… no sé.   Aún no me siento con la suficiente confianza para preguntarle. Es curioso… hablamos mucho de mí, de mi vida y le he contado la mayoría de mis cosas, pero él es extremadamente reservado con lo suyo… cada vez que le pregunto algo un poco personal me cambia el tema o me contesta con respuestas evasivas… no insisto. Necesito su ayuda y no quiero molestarlo. Me agrada el niño y disfruto mucho de su compañía. Almorzamos y cenamos juntos casi todos los días. Las cenas son en el club y los almuerzos, la mayor parte de las veces, en algún restaurant de la ciudad… Lucas sabe donde están ubicados casi todos. Nos hemos hecho el propósito de dejar un día, los jueves, para pedir los platos más extraños del menú… todo nació de la idea de ir haciendo cosas nuevas en el club y derivamos a ir probando cosas nuevas en el menú… es así como nos hemos reído mucho probando caracoles, zarajos, riñones, criadillas, y varias otras cosas raras… A Lucas en general le provocan mucho asco, pero como hicimos el trato, es valiente y las prueba…  me da un poco de pena… pero solo un poco… es mucho mas la risa que me causa verlo probar las comidas extrañas…  pone caras divertidas, hace gestos que me causan risa… pero invariablemente termina echándose a la boca lo que ha pedido…  hay días en que creo que odia los jueves pero no se queja nunca y parte igual conmigo, aún sabiendo que es el día de las comidas raras.

En el club al principio lo miraron raro… les llamó mucho la atención esta especie de “amistad” extraña entre los dos… pero muy pronto se les olvidó la novedad y se acostumbraron a vernos juntos. Domingo tuvo que aceptar su presencia en las reuniones y muy lentamente todos comenzaron a darse cuenta del nuevo rol que le había asignado a Lucas… los chicos dejaron de pedirle mandados, Lucas había pasado por una especie de promoción…  pero siguieron tratándolo bien ya que él mantuvo su misma actitud tímida y amigable.

Yo no sé bien cómo agradecerle todo lo que ha hecho… el crio es genial, sabe perfectamente todo el funcionamiento y me ha ayudado hasta en los más mínimos detalles… tiene claro los precios que se deben pagar por los productos para la cocina y el precio al cual podemos venderlos luego… incluso tiene algunas ideas bastante innovadoras respecto a una mejor distribución de los espacios en el club… no puedo hacer más que solo agradecerle. Le ofrecí pagarle un sueldo por sus servicios… está en verdad trabajando para mi, pero se negó de plano a recibirlo, ni siquiera a discutirlo. Tendremos que volver a conversar este tema del sueldo… tengo que recompensarlo de alguna manera.

Entre las ideas que Lucas me ha sugerido hay dos que me llaman mucho la atención… creo que en verdad son buenas pero prefiero esperar a David… quiero escuchar su opinión antes de tomar una decisión. Lucas cree que deberíamos innovar en el espectáculo; ofrecer algo así como una noche de principiantes en que chicos nuevos muestren su show y que sea el público el que decida si siguen o no… tal vez ofrecer algún premio.. no sé bien.. la idea me parece entretenida y me gustaría que Lucas y David la discutieran antes de ponerla en práctica; la otra idea de Lucas es más bien bastante fuerte, pero por lo mismo muy lucrativa. Hay un espacio cerca de las bodegas que se podría remodelar y convertirlo en varios salones pequeños para “bailes privados” que los clientes tendrían que comprar con el chico que deseen… Nada de relaciones sexuales abiertas en el club… pero si un baile privado, sólo para el cliente con el chico que le guste… excitante, interesante… No sé de dónde saca Lucas estas ideas pero ambas me parecen geniales… ha pasado toda su vida en este lugar y está absolutamente empapado del ambiente del club.

A veces me pregunto que más podría llegar a ser este chico si tuviera los medios para desarrollar toda sus habilidades; Lucas es muy inteligente y no me gustaría que se “perdiera”… de alguna manera voy a tener que encontrar la forma de ayudarlo a desarrollar todo su potencial.

El lugar y el trabajo han resultado ser muy absorbentes; ni siquiera he tenido tiempo de hacerme cargo del resto de mi “herencia”. Cuando llegue David voy a tener que hacerme el tiempo para ir a revisar el resto de las cosas que recibí, incluyendo la casa de mi padre. Los abogados me han llamado un par de veces pero les he contestado que aún no tengo tiempo.

De a poco he ido conociendo a los clientes del club; hay algunos a los que se les puede encontrar casi todas las noches de la semana, hay otros que tienen días fijos para asistir… la mayoría son gente alegre y muy desinhibida que busca diversión… No puedo negar que me han hecho cambiar un poco mi forma de ser; antes de estas semanas, creo que no me atrevía ni a confesarme frente al espejo mi condición de homosexual… ahora puedo aceptarlo con mayor tranquilidad… a ninguno de los que viene al Club parece preocuparles su condición. Algunos de ellos coquetean abiertamente conmigo… he recibido un par de insinuaciones bastante directas… pero no estoy interesado, todavía no conozco a nadie que me llame tanto la atención como para quererlo de pareja… supongo que algún día encontrare a alguien. Por ahora estoy demasiado ocupado haciéndome cargo de todo esto… okay, de acuerdo, me estoy divirtiendo mucho también. Fue Lucas el primero que se dio cuenta…

– Te está gustando, ¿verdad?- eran las cuatro de la tarde y mirábamos como los chicos ensayaban sus rutinas y Luis reaprovisionaba el bar

– ¿Qué cosa? – le pregunte distraído

– El club… ya no tienes esa cara de sufrimiento como en los primeros días – Sonreí… tenía razón Lucas, yo ya no sufría pensando en la tremenda carga que tenía que llevar, se me había vuelto más fácil, en gran parte, gracias a él.

– Si… me está gustando –  Lucas sonrió alegrándome el momento.

En el escenario Danny ejecutaba un baile especialmente difícil y erótico… era difícil quitarle los ojos de encima con esos movimientos y con lo hermoso que era. Cuando se equivocaba volvía a comenzar desde el principio… era un perfeccionista y eso me parecía bien

-¿Te gusta? – volvió a la carga Lucas

– ¿Qué cosa ahora? –

– Danny – contestó muy despacio. Lo miré intrigado… me estaba preguntando si me gustaba ese chico… volví a mirar a Danny… realmente era un chico bonito y bailaba muy bien

– Baila bien… es bonito – le contesté con sinceridad. No me di cuenta en que minuto Lucas desapareció. Sólo cuando quise hablarle noté que ya no estaba. Lo busqué por varias horas pero no apareció hasta tarde.

– ¿Dónde te metiste? – le pregunte en cuanto lo vi. Estaba algo molesto con él

– Tenía algo que hacer – me contestó con la mirada baja y un aire de misterio

– ¿Qué tenías que hacer? – qué diablos podía tener que hacer que me excluyera… es un niño de 16 años!!! Lucas no tenía secretos conmigo… o al menos eso creía yo.

– Es algo personal – y volvió a cerrarse cual ostra. No me dijo nada más.

– No vuelvas a desaparecerte así – le dije con un tono de voz un poco más alto de lo normal. Desconcertado, molesto conmigo mismo, lo dejé solo y me fui a encerrar a la oficina… ¿Qué diablos me estaba pasando?... por supuesto que Lucas tenía derecho a su vida privada y personal… ¿por qué me molestaba que me excluyera?... todos los adolescentes tienen siempre cosas que hacer… cosas de su edad… de su mundo… pero igual me molestó que me dejara fuera… tuve que quedarme un rato encerrado, hasta tranquilizarme. Luego salí y ambos pretendimos que nunca había pasado nada.

Cuando David llegó el viernes de esa misma semana no hubo nadie que no notara su presencia… no era demasiado alto, pero si muy atractivo, muy bien vestido, rubio intenso, corte irregular que le caía sobre sus ojos claros… caminaba y se comportaba con un aire autoritario que le abría siempre la mayoría de las puertas. A sus 29 años aún parecía un joven de 20.

-. Ya llegué muñeco… no me digas que te has hecho cargo de todo esto tu solo…- David estaba igual que yo al principio… sumamente impresionado por el lugar. Estábamos en mi oficina los dos solos. Eran cerca de las 11 de la mañana.  Lucas nunca estaba a esa hora, por sus clases. Tenía muchas ganas de que ambos se conocieran.

– Muy bien… cuéntamelo todo– David era completamente adicto al café. Pedí que le trajeran uno de la cocina y comencé a contarle todo lo vivido en este club durante el último mes… me miraba con los ojos muy abiertos. Cuando terminé salimos a recorrer el club… se lo mostré entero bajo la mirada atenta de todos quienes se cruzaron en nuestro camino… David era la persona más llamativa que podía existir… no solo por su aspecto físico, sino también por su personalidad, sonreía a todo el mundo, lanzaba besos como si se tratara de saludos comunes… pero tenía una mente sagaz y rápida… podía ser un experto negociante y entendía muy bien el negocio de los espectáculos. Le gustó el club de inmediato, le gustó mucho.

Le hablé de Lucas, le conté lo maravilloso que era el niño, todo lo que me había ayudado y le conté sobre las ideas que me había dado.  David me escuchó sin interrumpirme… detalle que aprecié bastante porque eso no era lo normal en él.

– ¿Y dónde está ese chico maravilla? – me preguntó cuando terminé de hablar. Miré la hora.. Lucas aún estaba en clases

– En clases… va a llegar más tarde –

– ¿Clases?!!! ¿Qué edad tiene tu nuevo asesor?–

– ¿Asesor? – me reí… en realidad no estaba tan lejos de la realidad, Lucas podía recibir el título de mi asesor – tiene 16…-  David se quedo boquiabierto… me miró como si no me creyera…  esperando que en cualquier momento le dijera que era una broma

– Bueno… me muero de ganas de conocerlo – no sé qué fue lo que note en su voz… pero algo no estaba bien

– Es un niño David… pórtate bien con él – lo amenacé

– ¿Moi?… por supuesto cherie…- era su típico tono de voz irónico…-  ahora explícame de nuevo esto de las nuevas ideas– Nos volvimos al escritorio a estudiar los detalles de las nuevas ideas

Cuando Lucas llegó, nos encontró a ambos muy juntos, apoyados sobre la mesa del escritorio, revisando las posibilidades reales de instalar salones pequeños para “bailes privados”.  Abrió la puerta con toda tranquilidad, como lo hacía siempre pero se quedo inmóvil al advertir la presencia de David. Ambos se miraron fijamente.

– Hola Lucas… pasa… este es mi amigo David– lo vi dudar… pero terminó por entrar. David se alejó de mi lado y se acercó al chico

– Hola Lucas… soy David– no le tendió la mano sino que le estampó un sonoro beso en la mejilla. Lucas sonrió intranquilo, me miró nervioso

– Hola- contestó muy tímido. David lo estaba examinando de arriba abajo… por supuesto desaprobaba las ropas de Lucas. Quise intervenir antes de que se creara un problema serio

– Estamos revisando tus ideas Lucas – ambos se acercaron a la mesa

– ¿y.. se pueden hacer?- Lucas estaba muy entusiasmado

– Cariño… son ideas estupendas!!- Sancionó David. Lucas sonrió encantado- sólo tenemos que descubrir la forma de mantener el lugar controlado… ya sabes, chicos semi desnudos y bailes privados… no podemos transformar el lugar en un prostíbulo

– David…- le reproché suavemente

– Pero es una idea muy buena Lucas… muy buena en verdad-

– Vamos a almorzar – sugerí- continuaremos la conversación durante el almuerzo – David y yo nos pusimos en movimiento.  Lucas se quedo donde mismo estaba… me miró solo un instante con esos ojos preciosos

– Yo… yo ya almorcé… mejor los espero acá-

Sabía que estaba mintiendo, sólo quería saber por qué… siempre almorzábamos juntos y él nunca almorzaba en otra parte.

-. Voy en seguida David – le dije pasándole las llaves del vehículo – espérame en el auto por favor- David salió y me quede a solas con Lucas… un Lucas diferente, confundido, cuyos ojos me evitaban y tenía una actitud nerviosa que no le conocía

– ¿Qué te pasa? – me acerqué hasta quedar a su lado… aún no me miraba. Se alejó de mí de inmediato

– Nada… es que no tengo hambre-

– Lucas… no me mientas… dime qué te pasa-

– Nada… no quiero almorzar hoy día– caminó rápido hasta la puerta y salió dejándome solo… fue igual que si me hubiera caído un balde de agua muy fría en todo el cuerpo… ¿Qué diablos le pasaba a Lucas?. Reaccioné solo unos segundos después y salí en su búsqueda… no soportaba que me dejara de esa manera ni que me ocultara los motivos que tenía para no ir conmigo hoy día… había poca gente en el club a esa hora. Salí al pasillo y pensé a qué lugar podía haber ido Lucas… supe la respuesta de inmediato… me fui derecho a la sala de maquillaje y vestuario de los chicos… la puerta estaba cerrada, la abrí con cuidado… primero escuché su llanto, antes de verlo… ¿Por qué diablos estaba llorando Lucas?… al fondo de la sala, sentado sobre  una de las sillas estaba hecho casi un ovillo. Me escuchó llegar y secó sus lágrimas de inmediato.

No lo dudé y me senté a su lado.

– Me quieres contar que te pasa?- pregunté con voz muy suave. Se demoró en responderme

– No…-

– ¿Te pasó algo en el colegio?-

– No…-

– ¿Tienes algún problema? – movió la cabeza asintiendo

– ¿Puedo ayudarte? – soltó algo parecido a una risa

– No..- me dolió su respuesta. Somos amigos y si él tiene un problema quiero ayudarle, quiero resolverlo para que vuelva a ser el de siempre

– Dime qué puedo hacer entonces–  Lucas respiró profundo… luego pareció cambiar.

– Nada Emilio… discúlpame, ya estoy bien. Vete a almorzar con tu amigo y a la vuelta conversamos, bueno?- su voz había vuelto a la normalidad

– No quiero ir a almorzar sin ti – no me parecía divertido ir sin él… estaba acostumbrado a su compañía. No sé qué efecto tuvieron mis palabras sobre él, pero volvió a quedarse quieto, como antes cuando lloraba

– Mañana voy… lo prometo– lo miré… nunca había visto sus ojos azules con lágrimas y sentí mucha pena… quise abrazarlo pero él se paró de un salto, como si se hubiera dado cuenta de mis intenciones  –no hagas esperar a tu amigo… estoy bien… cuando vuelvas hablamos

Pensé en David, recién llegado… seguramente tenía hambre.

– Está bien, pero a la vuelta vamos a conversar Lucas –  no me gustaba pensar que tenía algún problema y no quería mi ayuda… éramos amigos, ¿no?… él siempre estaba cuando yo lo requería… necesitaba devolverle la mano

– Claro– contestó fingiendo que no pasaba nada

Salí de la sala sintiendo que no debía hacerlo, con una sensación extraña… pero David me estaba esperando.

 

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