Lucas 2

CAPITULO 4

LUCAS

La puerta se cerró y me quedé solo en la sala de vestuarios… Emilio tenía un amigo… y ese amigo era tan atractivo y llamativo… estaban muy juntos cuando entré a su oficina.… ¿era el novio de Emilio?… su pareja???  su amigo especial?? Se notaba que se conocían bien… Me puse entero triste… me había sentido tan cercano a él durante todo este mes… juntos para todos lados, él haciéndome caso y buscándome para pedir mi opinión… nos reíamos y compartíamos todo… me hacía sentir que era alguien importante para él…  compramos juntos las cosas para su departamento… almorzábamos y cenábamos… y ahora había llegado David… lo odié nada más verlo…  Dios!!  Que feo,  no se debe andar repartiendo odio así como así, pero la verdad es que eso fue lo que sentí… odio contra su atractiva figura, sus modales, el pelo rubio, brillante y perfumado que le caía sobre sus lindos ojos claros… todo él entero me causaba odio… ¿Cómo podría jamás pensar siquiera en competir contra alguien así?.. tan…tan… tan diferente y exótico… él parecía un pavo real frente a mi… un pollo deslavado y desteñido… volví a llorar, estaba solo, a esa hora generalmente practicaba baile cuando no había nadie más pero hoy solo quería llorar… quería irme para mi casa y no volver más al club, pero sabía que no podía hacerlo… Emilio me necesitaba… ¿verdad? O en realidad ni siquiera eso era cierto??..  tal vez ahora que había llegado su amigo ya no me necesitara más… me dolía algo dentro del cuerpo.. el corazón supongo… me había ido enganchando con Emilio de a poco… primero solo lo encontraba atractivo e interesante… además me gustaba ser su amigo… él me tomaba en cuenta… pero luego paso a ser otra cosa… me quedaba embobado contemplándolo mientras me hablaba… era tan cálido y gentil… me perdía admirando las pequeñas arruguitas que se formaban alrededor de sus ojos cuando se reía… me gustaba todo de él, era tan amable, correcto y buena persona… era abierto y cariñoso conmigo… nadie me había hecho sentir así jamás…. tenía pensamientos horribles con él a veces y me sentía morir de vergüenza y deseo…  pero no podía controlarlos… soñaba no solo con tocar sus labios con los míos… soñaba y anhelaba mucho más… cosas que no conocía…  no sabía… pero las sentía…  quería que me tocara… en las noches no podía dormir y me tocaba solo en mi cama pensando en su cuerpo, en sus ojos, en las frases y sonrisas que habíamos cruzado durante el día, tratando de descubrir si alguna de ellas tenía un doble significado… un niño.. eso es lo que soy para él, un niño, algo despierto, que le ayuda con su negocio… no sabe que me muero por él… que no puedo sacarlo de mis pensamientos todo el maldito día, que ando distraído en clases y lo único que quiero es que llegue luego el momento de estar junto a él nuevamente.  A veces me toca… me roza sin querer, al pasar a mi lado, provocándome escalofríos y unos deseos locos de colgarme de su cuello y besar sus labios…  ¿cómo se sentirá ser  besado por él?…  debe ser delicioso…  tiene una boca bonita y sensual…  me gustaría tanto pasar mis dedos por el contorno de su boca… recorrerla despacio sintiendo la textura de sus labios… otras veces me toca intencionalmente…  un abrazo casual, aprieta mi mano sin darse cuenta cuando algo lo pone nervioso…  quiero devolverle esas caricias pero me muero de vergüenza… tengo 16 años… estoy malditamente lleno de hormonas dando vueltas y a ratos siento que voy a explotar… que no voy a controlarme y me voy a abalanzar sobre él y decirle todo lo que siento… no sé cómo me sucedió ni qué hacer con todo esto que siento… cada día me lo aguanto pero cada día me pesa más…  creo que Emilio se moriría si supiera… no sabría que hacer conmigo  y posiblemente no querría volver a verme… es tan difícil,  ¿por qué me tenía que interesar en alguien como él?…  ¿por qué mejor no le hago caso a Yuko?… siempre me está invitando a salir  y es muy dulce conmigo… es bien atractivo, pero no me gusta…  solo tengo ojos para Emilio…  maldito Emilio que en estos momentos debe estar almorzando y riéndose con su amigo David…  pues que se lo pasen muy bien juntos… que lo disfruten y se atraganten con la comida!!!…  espero se enfermen los dos por comer algo envenenado…

No estoy claro de por qué lo hago, pero me levanto y pongo la música…  la necesito… me quito las primeras capaz de ropa y aparece mi cuerpo que siempre está escondido… delgado, bien formado… mis brazos y piernas son largos y están muy bien tonificados debido al ejercicio y al baile…   frente a todos los espejos comienzo a bailar… la música me llena la mente y el alma… mi cuerpo adquiere vida propia y me muevo, cierro los ojos y me imagino a Emilio… los movimientos son sensuales y provocativos…  a ratos bruscos y violentos…  me gusta imaginar que bailo para él…  los minutos pasan y las canciones se suceden una tras otra… la transpiración corre por mi cuello y mi espalda… pero ya me siento un poco mejor.  Cuando ya estoy cansado, me detengo y apago la música. No quiero que alguien vaya a descubrirme.  Rápidamente voy al baño de los chicos y me ducho. Vuelvo a vestirme con mis ropas extra grandes y sueltas… me siento mejor, aunque recuerdo que ellos ya deben estar por volver. Se me aprieta el estómago…  Me detengo frente al espejo. Ensayo mi sonrisa… tengo que convencerlo de que no me pasa nada… no salgo hasta que no me siento listo y mi sonrisa ensayada es perfecta.

Sé exactamente el momento cuando entran a la oficina de Emilio; dos segundos después manda a alguien a buscarme.

– Lucas – recuerdo mi sonrisa… la dibujo en mi cara de la mejor forma posible… mis ojos fijos en David… no debo perder la sonrisa – estuvimos conversando sobre tus ideas… – ahora mis ojos en él… – vamos a hacerlo – me anuncia feliz esperando mi reacción…  ahora sonrío de verdad…  el entusiasmo me llena por completo… mi primer impulso ha sido lanzarme a abrazarlo… pero me contengo, con un esfuerzo.

– ¿Cuál de los dos? – pregunto esperanzado

– Los dos criatura… ambas ideas son buenas – David responde –pero vamos por una primero-  Miro a Emilio contento…  ya no volvemos a mencionar lo que pasó antes.

El resto de la tarde se nos va en buscar y revisar el plano del diseño del club, dibujar y pensar en todos los detalles una y otra vez… Emilio pide mi opinión para todo y aunque creo que no le gusta, David me escucha y a veces hasta accede a lo que sugiero.

Estamos trabajando juntos… a veces es tan literal que sobre el dibujo en la mesa nuestros cuerpos se rozan…  su brazo sin querer roza el mío… es como si me tocara fuego o hielo… lo miro, cada vez que me toca lo miro y siento…  no sé que siento pero quiero tocarlo de vuelta… tocarlo y besarlo de verdad… Emilio no se da cuenta para nada… no tiene idea de lo que me hace. Sin embargo David me sorprende observándolo… sé, por el calor que siento, que mis mejillas se han vuelto rojas bajo su mirada. Desvío la vista pero ya es tarde… estoy seguro que él se ha dado cuenta de mi reacción. No me dice nada, solo siento que de vez en cuando me observa con más atención que antes.

De a poco me voy dando cuenta del tipo de relación tan cercana entre Emilio y David… han trabajado juntos, tienen sus propias bromas e historias que comparten…  son amigos desde hace muchos años y hablan sobre personas y situaciones que no conozco… a veces me siento perdido y excluido… quiero llorar de rabia y de pena, pero me aguanto y sigo a su lado pretendiendo que todo está bien. David no pierde la ocasión de tocarlo, abrazarlo y a veces hasta le da algunos besos en la mejilla sin tener motivo para ello… me siento morir cada vez que eso pasa…  siento que el alma se me cae hasta los pies y me cuesta mucho volver a levantarla.  David tiene licencia para eso y mucho más… lo abraza, lo llama por nombres cariñosos… cuando llega la hora de irme en las noches me siento morir de celos al dejarlos juntos…  para Emilio soy un crio, pero soy un maldito crío que se muere por estar con él…  y no de la forma en que él se lo imagina sino de la forma en que yo lo deseo… frustración… es la palabra que mejor me describe por ahora. Cada noche llego a mi cama y me cuesta mucho dormirme… mi cabeza y mi corazón están llenos de él… siento cosas… deseo… me duermo enojado y frustrado.

Al principio, Domingo parece enredado con los cambios que le plantean, pero muy luego está entusiasmado y  buscando al contratista requerido para iniciar los arreglos. Me mira de otra forma cuando Emilio le cuenta que fue mi idea… me siento feliz, orgulloso.  No es que tenga autoridad ni nada por el estilo, pero ahora puedo pasearme tranquilo por todo el club y nadie me corretea ni me da instrucciones ni me piden favores… me gusta este nuevo estatus… me gusta mucho, aunque todavía no puedo tomarme un Cosmopolitan completo.

Emilio me llama a su lado cuando tiene que contarle las novedades a los bailarines… me deja a miexplicar la idea y luego él les explica los detalles; van a ser 7 salas al principio… si funcionan, se podrían ampliar hasta doce. En ellas, los clientes podrán solicitar un baile privado que puede ser todo lo provocativo que ellos quieran… pero no incluirá sexo explícito jamás… quien sea sorprendido haciéndolo será despedido de inmediato. Se les pagará una comisión más alta por el nuevo servicio. Los chicos están muy entusiasmados y casi todos ellos me felicitan por la idea.

David es quien parece haberse hecho cargo del proyecto…  habla con Domingo y con el contratista, discuten los detalles y es quien lleva la voz principal; elige la mayoría de la decoración y exige que los cambios se hagan según sus instrucciones, lo supervisa todo… no me cae bien pero tengo que reconocer que hace un buen trabajo y las salas rápidamente están pareciéndose a lo que tenía en mente…. Algunos días tuvimos que suspender los almuerzos y comíamos algo rápido en el mismo club para poder adelantar los trabajos. La mayor parte de la remodelación debía hacerse durante el día mientras el club permanecía cerrado para los clientes.

Dos semanas después, finalmente las salas están listas… no todas son iguales, están decoradas de diferentes maneras, tiene un sillón o sofá muy cómodo, alfombras gruesas, una pequeña mesita para dejar un vaso… y otros diferentes artículos de decoración…  luces tenues e indirectas, aunque hay un interruptor que puede iluminar directamente la pequeña plataforma sobre la cual se ejecuta el baile… es opción del comprador decidir si quiere usarla porque de esa manera el bailarín no puede verlo ya que está recibiendo toda la iluminación directamente sobre su cuerpo… eso fue idea de David y reconozco que es buena. Me imagino que algunos clientes preferirán no ser vistos.

Al comenzar el show de aquel día viernes había mucho nerviosismo en todos nosotros… bailarines incluidos. En la entrada del club pusimos un gran letrero que publicitaba las salas para bailes privados, había, además, varios chicos, muy bonitos y llamativos, especialmente contratados para repartir folletos y explicar a  los clientes de que se trataba aquello y finalmente, al inicio del show se explicó a todos los asistentes el nuevo servicio que brindaba el club. David, Emilio y yo permanecimos en una de las mesas laterales observando todo lo que pasaba. El show fue muy bueno, como siempre, y al terminar las peticiones para bailes privados no se hicieron esperar… Danny superó lejos a todos los demás.. todo el mundo quería un baile privado de Danny y esa misma noche se “agotaron” las reservas para él. Sonreímos en la mesa cuando nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. Era un éxito. El segundo más solicitado fue una sorpresa para mí… Yuko. Me costaba imaginar a Yuko, mucho más serio que el resto de los chicos, bailando en privado para otros hombres… me sentí raro… un poco mal… pero también pensé en la otra parte, Yuko necesitaba el dinero para algo serio y me alegraba que pudiera conseguirlo. Las siete salas estuvieron ocupadas toda la noche y hubo que pensar en qué hacer con quienes solicitaban reservas anticipadas para la noche siguiente. David me felicitó con un efusivo abrazo y un sonoro beso en la mejilla

-. Eres genial chico!! – y se fue rápidamente a conversar con los clientes… le encantaba esa parte social y a mí me gustaba aún mas porque eso significaba que estaba lejos de Emilio.

– Gracias Lucas… resultó muy bien – nos habíamos quedado solos en la mesa. Emilio tomo su vaso y lo levantó para chocarlo con el mío… solo jugo, ya había copado mi ración de medio Cosmopolitan y no me permitieron más aunque fuera día de inauguración.

– De nada…- sentía cosquillas en mi interior, Emilio me miraba directamente y sonreía. Era un éxito y se me había ocurrido a mi!!!. Estaba feliz y muy orgulloso.

– ¿Sabes que esto nos va a dejar mucho dinero? – me pregunto serio

– Eso espero! – Contesté sin dejar de sonreír… ya sabía para donde iba la conversación. Emilio quería “recompensarme” pero para mí su atención y su amistad era lo más hermoso que me había pasado en la vida. No quería ni escuchar hablar del tema así es que me levanté y fui a ver cómo estaban los chicos. Me recibieron con abrazos y efusivos saludos… contentos porque sus ingresos aumentaban… sentí algo diferente, me miraban de otra manera, con… respeto??. Seguían siendo mis amigos y bromeando conmigo pero ninguno de ellos me habría pedido ahora que le trajera agua o alguna otra cosa… ¿cómo podría Emilio pensar en pagarme por esto?... Lo que me hacía sentir no tenía precio.

El club seguía prosperando y los salones privados atraían a más y más público. Ya, a la segunda semana, David decidió llevar a cabo la nueva remodelación para ampliar las salas a doce.  Me alegré porque de este modo le dejaba tiempo a Emilio para seguir preocupándose del Club y estar más tiempo conmigo…  Hemos vuelto a una rutina muy parecida a la que teníamos antes…  David no puede acompañarnos a almorzar ni a ninguna otra actividad así es que de nuevo somos los dos solos.

Hoy es jueves… día de atrevernos a pedir lo más terrible del menú. Con toda intención elijo un restaurant que sé no tiene muchas cosas raras. Nuestros platos resultaron bastante ricos así es que nuestros ánimos están de lo mejor. Emilio pide la cuenta y antes de levantarnos de la mesa, pone su mano sobre mi muñeca

– Lucas… quiero hablar un asunto serio contigo- Dios!!!  Siento que todo mi estómago se contrae… me imagino mil cosas en tan solo unos minutos, buenas y malas.

– Dime –  mi voz suena natural aunque por dentro estoy muriendo de nervios… ¿será posible que Emilio se haya dado cuenta de mis sentimientos??… ¿me va a decir algo al respecto???  Será el fin de nuestra amistad??

– Escucha… me has ayudado mucho, en serio mucho y tu idea nos está haciendo ganar más dinero…  tengo que recompensar tu trabajo de alguna manera – siento alivio y tristeza al mismo tiempo… por solo unos segundos me ilusioné esperando otro tipo de palabras.

– No es necesario Emilio…  ya le subiste el sueldo a mi tío…  eso es suficiente-  no me gusta esta conversación, ya se ha repetido varias veces.

– No, no es suficiente – hay algo diferente esta vez… hoy está completamente decidido – quiero saber si quieres dinero o quieres que haga algo por ti … o ambas cosas… lo que has hecho por mí es muy importante Lucas – quiero gritarle que lo quiero a él… que lo volvería a hacer mil veces tan solo por saber cómo se siente un beso suyo… sus labios sobre los míos…  pero opto por mirar hacia otro lado… no le digo nada – si no me dices lo que quieres voy a elegir yo por ti crio – Justo en ese momento, al escucharlo llamarme así, se me ocurre algo que pedir. Me vuelvo hacia él

– Ya sé que quiero – le respondo serio. Se muestra interesado de inmediato

– Que bueno, dime-

– No vuelvas a llamarme “crio”, ni “niño” ni “chico”- le lanzo de una vez. Emilio me mira boquiabierto…

-¿En serio?… no sabía que te molestaba…- está desconcertado

– No soy un crio Emilio… tengo 16 años- y estoy loco por ti…

– Yo… lo siento Lucas… no volveré a llamarte así, pero eso no es suficiente… pídeme algo más o voy a decidir yo de que manera recompensarte-  Está tan serio y hermoso… me quedo perdido mirándolo… creo que él piensa que estoy tratando de decidir que quiero cuando en realidad solo estoy aprovechando el momento para perderme en sus ojos… imaginarme que por alguna mágica razón me mira de otra manera…. Por Dios!!! Ya sé lo que quiero!!!

– Hay otra cosa que quiero – esta vez bajo la vista… me estoy muriendo de vergüenza pero es mi oportunidad y no voy a dejarla pasar… puede que nunca más se me presente

– Bien, ¿Qué quieres?-  respiro profundo… siento que las palabras se me atoran en la garganta y no puedo sacarlas… lo miro y respiro agitado…

– Quiero bailar en el club – le digo muy rápido y cierro fuerte los ojos… no aguanto ver su mirada. Silencio… solo silencio

– Repíteme lo que quieres Lucas- habla muy lento y pausado… no sé si no me escuchó porque hablé muy rápido o no se convence de lo que le pedí. Abro los ojos… los suyos son de completo asombro

– Quiero que me permitas bailar en el club… aunque sea solo una vez- me mira fijamente… serio… no dice una palabra. Los minutos pasan y quiero desaparecer… que la tierra se abra y me trague

– Quieres bailar… igual que los chicos… que Danny y Randy… ¿eso quieres?

– Si…- mi voz es apenas un murmullo. Puedo escuchar ahora su forma de respirar… también esta agitado, alterado con mi petición. Abre la boca para decir algo pero no sale ningún sonido… se lleva las manos a la cabeza… las pasa por su pelo repetidas veces… vuelve a mirarme confundido

– Crio… perdón, Lucas… ¿Estás seguro que eso es lo que quieres? –

– Si – ya lo dije.. ahora espero que me lo conceda.

– Pero… habrá mucha gente… muchos hombres mirándote… ¿ya lo pensaste? –  ¿Qué si lo pensé? Lo vengo pensando desde que tenía 10 años

– Estoy seguro Emilio… ¿vas a dejarme o no? – la conversación me está alterando…

– Bueno… si.. supongo que si… – me mira expectante… no sé por qué pero tengo la certeza de que está esperando que le diga que es una broma y no es verdad…  de a poco, una sonrisa se dibuja en mi rostro… de pura felicidad

– Gracias..- esta vez no me contengo y soy yo quien toma su mano… estoy tan feliz. Emilio mira mi mano posarse sobre la suya…  despacio gira su mano hasta quedar con la palma hacia arriba y envuelve mi mano en la suya traspasándome su calor… no me suelta.  Me mira intensamente, diferente… el corazón me late desbocado…  por largos segundos no puedo apartar mis ojos de los suyos…  siento que algo está pasando entre los dos y no sé que es…

– La cuenta señor – el mozo llega con la cuenta y nuestras manos se separan automáticamente. Soy un maldito cobarde y me pongo de pie… salgo del restaurant y lo espero afuera, cerca del auto… ¿qué fue lo que recién paso?… mi corazón aún no recupera sus latidos normales…  ¿me estoy pasando películas e imaginando cosas o en verdad Emilio tomó mi mano y me miró… diferente??

Emilio sale del restaurant y se sube al vehículo sin mirarme. Conduce de vuelta en silencio. Sólo cuando ya hemos llegado al club y el vehículo está estacionado nuevamente me pregunta

– ¿Cuando quieres hacerlo?

– No sé… ¿el sábado? –

– ¿Este sábado?… ¿pasado mañana? – su voz tiene un leve timbre de histeria

– Puede ser el próximo entonces – así me da más tiempo para prepararme

– Es el día que hay más gente – ¿acaso pretende que suene como una amenaza? .… que me asuste y cambie de idea?

– Lo sé – abro la puerta y me bajo. Camino rápido sin esperarlo y me pierdo dentro del club. Estoy muerto de vergüenza pero total y absolutamente feliz… voy a bailar!!.. Dios!! Voy a bailar!!… recuerdo lo que pasó…  me tomó la mano… me miro diferente… corro hasta esconderme en las cortinas detrás del escenario. A esa hora es el lugar más desierto del club.

Me hago un ovillo en el suelo, juntando mis rodillas con mi barbilla. Me abrazo las piernas y me muevo hacia adelante y atrás… estoy feliz… emocionado… también estoy asustado… voy a bailar!!… tengo que ensayar… mucho… desde ahora mismo… tiene que ser perfecto… voy a bailar para él.

 

CAPITULO 5

EMILIO 3

– Bueno… ¿vas a contarme que te pasa, babe?- David se para frente  mí y me mira fijamente. Son las 11 de la mañana del día viernes y estamos en mi departamento tomando el desayuno que él mismo acaba de preparar

– ¿Pasar?… nada, no me pasa nada– a que se refiere David?, a mi no me pasa nada

– Emilio, cariño… puedes hacerte el tonto con quien quieras pero conmigo no – Se cruza sobre su silla y toma su café… – te conozco demasiado bien- no me despega los ojos de encima… pero en verdad no sé de qué está hablando

– David… no me pasa nada –

– Bien… entonces ¿a qué se debe el genio de los mil demonios que andas trayendo??… ¿y todos los regañidos de ayer en la tarde?? y  ¿por qué te fuiste a acostar tan enojado?… ¿soy yo?… ¿hice algo que te molestó?-

Me pongo a pensar un momento… yo no soy mal genio… de hecho creo que una de mis virtudes es el buen carácter que tengo… pero esta vez David tiene razón… si estoy molesto… todo me molesta… hasta esta conversación me molesta.

-. Déjame en paz un rato… mi vida ha cambiado mucho, ¿has escuchado hablar del estrés??– no tengo ganas de discutir con él ahora

– ¿Estrés?.. ¿tú?… válgame Dios!!..- David toma el diario y comienza a leerlo sin volver a mirarme, haciéndose el ofendido… –bueno, cuando quieras contarme no sé si voy a querer escucharte – pero en verdad no tengo nada que contarle.

Terminamos el desayuno y nos vamos al Club. David tiene su propio auto pero por comodidad y ahorro viajamos en el mismo. Los viernes y sábados son los días de mayor actividad…  la cocina desde temprano comienza a funcionar preparando las delicias que se servirán en la noche… el bar es reaprovisionado, el personal de limpieza trabaja en pleno a esta hora de la mañana… Sólo los bailarines no aparecen hasta más tarde. David desaparece en su proyecto de remodelación…  se escucha el martillar, las sierras y todo el ruido ocasionado por los maestros que trabajan apurados en la construcción de las nuevas salas. Antes, el ruido no me importaba pero ahora todo me molesta… ¿Qué me pasa?…

Yo no tengo un minuto de calma… tal parece que hoy todos necesitan algo de mi… el contador necesita la aprobación de algunas cuentas… Domingo entra varias veces a mi oficina y me pregunta una y otra cosa… ¿Por qué no pueden hacer algo sin mi?… y ¿Dónde está Lucas?!! ¿Por qué no está cuando lo necesito??!… cuando estoy a punto de gritar su nombre llamándolo recuerdo que es viernes y aún está en el colegio……  dieciséis… tiene solo dieciséis … y quiere bailar… el próximo sábado… delante de todos los clientes… en el escenario… dieciséis apenas… son todos hombres…gays… ¿por qué Lucas quiere hacer algo así?.. se da cuenta de lo que significa que todos lo estarán mirando??.

– ¿Y qué me dice Don Emilio?- Domingo aún está esperando la respuesta a lo que me preguntó.

– Si, disculpe… está bien Domingo- por unos instantes me olvidé que estaba en mi oficina. Domingo sale y cierra la puerta. Salto de la silla y comienzo a pasearme por la oficina… ¿Por qué le dije que si?… es un niño… solo tiene dieciséis años… no entiendo que me hizo decir que si… estábamos hablando de recompensarlo, pero económicamente… me tomó por sorpresa… no pude negarme ¿Qué diablos va a hacer Lucas delante de todos esos hombres?…

– Emilio… Necesito que me ayudes con la elección de… – David abre la puerta de golpe y me molesta mucho

– Hazlo tú por favor… yo no quiero elegir nada ahora- le contesto antes que termine de hablar…  David estira su mano indicándome que ya entendió y sale de mi oficina con un sonoro portazo…  Diablos!  David tiene toda la razón, mi genio ha cambiado… supongo que estoy muy estresado, creo que la carga de trabajo y las trasnochadas me están pasando la cuenta. De pronto siento que la oficina me agobia… que todo este lugar me agobia y necesito aire… sin decir nada a nadie tomo las llaves y me subo al auto… no se hacia donde voy pero muy pronto estoy avanzando por la costanera… con el mar azul de telón de fondo a un costado.  Me detengo frente a la playa y me bajo del vehículo.  Caminar siempre ha sido una actividad que me relaja… sin ningún rumbo en particular… solía caminar varios kilómetros al día, a buen paso… pero hace mucho tiempo que no lo hago. Bajo hasta la playa, me quito los zapatos y doblo el borde de mis jeans… camino un buen rato… no quiero pensar mucho, solo quiero despejarme… Hay poca gente a esta hora… algunas gaviotas sobre la arena…  las olas tratando de alcanzar mis pies una y otra vez…  bailando sobre la arena… bailando… bailando…  No, no voy a dejar que baile… no puedo permitirlo… es un niño y además qué puede saber Lucas de bailar… es un crío, aunque no le guste que lo llame “crío” es lo que es… Los demás chicos saben lo que hacen, tienen experiencia, pero Lucas no tiene idea… es chico…  ¿de dónde habrá sacado esta estúpida idea de querer bailar??…  me detengo y entonces me doy cuenta que tengo los puños y el cuello totalmente apretados, tensos… Lucas??… estoy preocupado porque Lucas quiere bailar???… caigo sentado sobre la arena… me quedo inmóvil solamente escuchando el sonido del mar reventando sobre la arena…  por supuesto que estoy preocupado por él… es un niño… puede equivocarse y… claro!!! Exacto!!  Eso es lo que me preocupa!!… es chico…  puede equivocarse y entonces pasaría un muy mal rato…  tal vez se reirían de él… no puedo dejar que eso pase… es mi amigo, no? Tengo que cuidarlo… es muy chico…  sonrío, ya no me siento agobiado. Simplemente le diré que es un niño y que no puedo autorizarlo y…ooohhh.. diablos!! Maldición!!   Ya le dije que si… fue lo único que me pidió… tantas veces que le he insistido en que quiero recompensarlo por todo lo que ha hecho por mi… y entonces va  y me pide esto… no me gusta… pero él??… estaba feliz… no tengo suficiente corazón para prohibírselo… ya le dije que bueno. Mis músculos vuelven a contraerse… me quedo un largo rato sentado mirando el mar y con cara de preocupación… al menos ya tengo claro que es lo que me preocupa y molesta… pero desgraciadamente no sé aún cómo resolverlo

Paso gran parte de la tarde encerrado en mi oficina… Lucas no ha aparecido… no sé donde está… si no iba a venir al menos debió avisarme… no?… sabe que me preocupo por él… su tío no se preocupa mucho, menos ahora que Lucas se ha vuelto más independiente… ¿donde se habrá metido??

La llamada de los abogados de mi padre me resuelve gran parte del problema.  Tendré que viajar la próxima semana. Hay plazos que se vencen y ya debo firmar y hacerme cargo oficialmente de recibir lo que resta.

Por alguna razón que no me explico, me siento aliviado de abandonar el club por unos días. Voy a partir el domingo para estar el lunes temprano donde me han citado y pasaré varios días fuera. Supongo que entre Domingo, David y Lucas pueden hacerse cargo del club mientras yo no esté.

Veo a Lucas aparecer cerca de las 7 de la tarde. Entra a mi oficina con las manos en sus anchos pantalones y con la cabeza baja… de su pelo tomado en una coleta se han escapado algunos mechones cobrizos que le caen, rebeldes, sobre la cara…  sus ojos oscuros me miran preocupado

-. Hola…-

– Hola – contesto serio

– Yo… lo siento, llegué tarde pero estuve…-

– No te preocupes Lucas. Está bien. Puedes llegar a la hora que quieras y también puedes no venir… no estás obligado, no?  No es necesario que pases todo el tiempo aquí en el club. Me magino que tienes otras cosas que hacer también –  Supongo que lo que estoy diciendo es verdad, pero mientras lo digo me molesta pensarlo. Él abre mucho los ojos y me mira sorprendido… muy triste

– No… lo que pasa es que…-

– Lucas!, yo entiendo que tengas otras cosas que hacer y es normal a tu edad. Puedes ir con tus amigos cuando quieras… no tienes que pasar aquí todo el día. Solo quiero pedirte que estés presente en el club la próxima semana. No voy a estar y David puede necesitar tu ayuda- ¿de dónde… de que parte de mi estúpido cerebro salieron esas palabras??!!! Lo estoy hiriendo…

– ¿No vas a estar?…-

– No-

– ¿Dónde vas y cuando vuelves? – pregunta ansioso

– Voy a resolver algunos asuntos y no sé cuando vuelvo- 

– Pero… pero vas a estar aquí el próximo sábado, ¿verdad?- su cara es de genuina preocupación… es el día de su baile, por supuesto!!!

– No sé cuando vuelva… tal vez llegue el sábado pero no lo sé –  Juro que no sé lo que me pasa. Tengo claro que sólo voy a estar fuera un par de días… estoy seguro que volveré antes de sábado pero… pero… pero… quiero hacerlo sufrir… quiero que tal vez, solo, se arrepienta de esa estúpida idea del baile y…

– No te preocupes. Voy a venir todos los días por si David me necesita- su voz me provoca una pequeña quebradura en el alma…  puedo sentir como se abre una pequeña grieta…  esta triste y sentido conmigo. Se da media vuelta y sale despacio de mi oficina. Tengo tiempo para detenerlo… pero no lo hago. Me quedo sentado viendo cómo  se va… sintiéndome mal conmigo mismo pero sin la fuerza suficiente para pedirle que vuelva y me perdone por portarme como un estúpido.  No sé qué bicho raro se ha apoderado de mi pero estoy actuando como un loco…

Esa noche veo el show desde la barra del bar, converso con algunos clientes… con los más habituales ya nos conocemos bastante… conversamos y nos reímos. David hace bastante vida social también pero se mantiene distante de mi… Creo que aún no me perdona mi comportamiento estúpido de la mañana… tendré que disculparme con él más tarde. Los chicos bailan muy bien, el show es entretenido y luego las salas de baile privado se llenan rápidamente. Es una buena noche en el Club.

Sin embargo me retiro temprano. Estoy cansado. Alrededor de la 1:30 de la mañana ya estoy en mi cama… David tiene sus propias llaves, puede llegar a la hora que quiera. Apago las luces e intento dormir… pero no puedo, todavía estoy molesto conmigo mismo. Empiezo a tratar de entender las razones de mi comportamiento…  solo entonces me doy cuenta que no vi a Lucas en todo el resto de la tarde y la noche… Diablos!!… ¿Qué se hizo ese crío… niño… Lucas?? … no solo voy a tener que disculparme con David sino también con él… sí que me porté como un grandísimo imbécil!!! Sintiéndome pésimo me cuesta aún mucho más quedarme dormido.

El sábado me disculpé temprano con David. Me miró como a un insecto raro… esas miradas que solo él puede dar, subiendo un perfecta ceja en su perfecto rostro

-. ¿Y ya descubriste qué te pasa? –  si… ya lo sé, pero no voy a decírtelo

– Voy a salir de viaje unos días- le contesto cambiando la conversación.

– ¿Adónde vamos?

– Oh No!… tú no vas a ninguna parte… necesito que te quedes a cargo del club – sus ojos se abrieron muy animados – junto a Domingo y a.. a Lucas-

– mmmhhh.. esta bien. Pero que quede claro que yo estoy a cargo. ¿Dónde vas?-

– Voy a conversar con los abogados y a finiquitar algunas cosas – me mira pidiendo más detalles

– Voy a recibir la casa… de mi padre-

– Cielos cariño! ¿Estás seguro que no me necesitas? –  David siempre ha estado conmigo… en los buenos y en los malos momentos… pero esto es algo que tengo que hacer solo… voy a ver cómo vivía… sus cosas aún deben estar en esa casa…  las de toda su familia. No estoy seguro de que vaya a ser un viaje agradable, pero tengo que hacerlo.

– Gracias David, pero te necesito acá… ya sabes. El club no puede parar y confío en ti-asiente entendiendo lo que le digo.

Llegamos al club temprano. Generalmente, los días sábados, Lucas es el primero en salir a recibirme y a contarme los detalles de lo que está sucediendo adentro y los comentarios de la noche anterior… pero hoy no está… no ha llegado aún… recuerdo lo pesado e hiriente que me porté ayer con él y pienso si aún estará sentido… quiero disculparme con el crio,… diablos! Tengo que acostumbrarme a dejar de llamarlo así.    Luis está trabajando ya en el bar y tengo ganas de preguntarle por Lucas…pero sigo de largo y solamente lo saludo… no hay señales de Lucas.

Fuimos a almorzar tarde con David ya que yo seguía esperando a que Lucas llegara.  Durante el almuerzo David volvió a insistir en querer saber que me sucedía. Volvimos a discutir.

No aparece… las horas pasan y Lucas no aparece… espero ansioso a que llegue, en cualquier minuto tiene que aparecer, pero hasta este momento, las 7 de la tarde, Lucas aún no da señales de vida… ¿le habrá pasado algo?..

Di un par de vueltas por el club… Me guardé bien de no preguntarle a nadie por Lucas y de ocultar la ansiedad que sentía…  caminé por todo el club pensando que podía estar con los chicos, o en la parte de la remodelación…  tal vez en la cocina… nada… ni una señal de Lucas. Al día siguiente me iba de viaje y quería disculparme con él antes de irme… pero no llegaba. En este momento mi genio realmente era de lo peor… ya no solo estaba molesto porque lo había autorizado para bailar sino porque lo necesitaba y no llegaba… ¿lo necesitaba?… ¿para qué?… bueno… él siempre sabe cómo está funcionando todo y viene a contarme de los chicos y…  Diablos!.. nada que no pudiera hacer yo mismo… ¿Qué era entonces?… ¿por qué me molestaba y enojaba su ausencia…?

-Hola!!! … planeta tierra llamando!!! – David me toca suavemente el brazo para hacerme volver a la realidad.

– Oh, lo siento… dime-

– Emilio, baby…me estas cansando, en serio – David se sienta en uno de los sillones de mi oficina y me indica que tome asiento a su lado. Con delicadeza toma mis manos y las sujeta firmemente, sus lindos ojos grises sobre mi y el rostro preocupado – ¿Qué es lo que te pasa?… ¿es por lo de la casa de tu padre? –

– No… yo, no se… estrés, ya te dije, cansancio-

Me mira sin creerme una palabra

– Será… estrés!, seguro. – gesticula dándome a entender que no me ha creído nada – como quieras. Vine a preguntarte si tienes alguna instrucción especial para el club mientras estés fuera –

– No… lo mismo de siempre…  funcionamiento normal –

– Perfecto!!… ¿Cuándo vuelves? –

– No estoy seguro… lo antes posible – mi respuesta no lo satisface pero no insiste.

– De acuerdo, ¿te vas mañana de madrugada, no?… supongo que te irás a dormir temprano entonces-

– Si… supongo que si-

– Bueno…- un par de besos y un apretado abrazo – nos vemos a la vuelta… los clientes ya están llegando así es que me voy a supervisar –

– David… una cosa más…- no sé porque siento que tengo que contarle… tal vez Lucas quiera practicar en el escenario o algo… odio tener que decírselo pero creo que es necesario por si acaso. Mi amigo se vuelve hacia mi nuevamente – es sobre Lucas… él va a bailar el próximo sábado – la voz me sale muy despacio y me cuesta decirlo.  David me mira y luego retrocede los pasos que había avanzado

– ¿Cómo? – se vuelve a sentar frente a mi

– Es que me pidió que lo dejara bailar… y le dije que bueno –

– ¿En el escenario?!!… ¿cómo los otros chicos?!! – está tan asombrado como lo estaba yo

– Si… algo parecido a eso…- primero mantiene su mirada intensa sobre mi… luego se relaja y finalmente se levanta y camina hacia la puerta con una pequeña sonrisa… pero a mitad de camino comienza a reírse… se vuelve a mirarme y algo parece desatar aún más risa en él

– ¿Qué??!! – le grito molesto y algo perplejo…

– Ay cariño… eres un grandísimo idiota!!!- muerto de la risa desaparece tras la puerta. No entiendo que es lo que le ha causado tanta risa. A mi sigue sin parecerme graciosa la idea de ver a Lucas sobre el escenario con todos los ojos sobre él.

CAPITULO 6

LUCAS 3

Está sucediendo tal y como pensé que iba a suceder… con la llegada de David, Emilio ya no me quiere más cerca suyo… supongo que era de esperarse pero no quería que pasara… si no me hubiera atrasado, tal vez no se habría enojado… pero me atrasé en llegar porque me entretuve ensayando… desde que me dijo que si podía bailar me he vuelto loco practicando… aprovecho que quedo solo en la casa… quiero que mi baile sea perfecto… tengo la rutina planeada en mi cabeza desde hace tantos años… es una rutina muy buena…  tiene partes lentas y provocativas y otras un poco más rápidas y casi agresivas… pero es muy buena!! la he ido perfeccionando cada vez más… he visto a tantos chicos bailando y tantas rutinas diferentes… puedo comparar… estoy seguro que a Emilio le va a gustar… si es que vuelve antes del sábado…¿por qué tenía que irse justo ahora?… ¿Por qué de pronto ya no me quiere más a su lado?… … David, es la única respuesta que se me ocurre. Mientras no estaba David sólo compartía conmigo… yo era su único amigo aquí y me necesitaba. Pero ahora, obviamente prefiere a un hombre de su edad con quien conversar y compartir… se aburrió de mi parloteo de “crio”… de “niño”… como tanto le gusta llamarme… No soy un maldito crío!!! me mandó a entretenerme con mis amigos… ¿Cuáles amigos Emilio??!!! Cuáles???!!  No tengo ninguno…  o acaso no te has dado cuenta??!!! Los únicos que podría considerar amigos son los chicos que bailan en el club, pero nuestra amistad solo tiene lugar mientras estamos en el club… podría llamarlos más bien mis colegas de trabajo… amigos??… tú eres el único al que considero como tal… el único que he tenido en mi vida… y ahora me estas alejando de ti… nuevamente las lágrimas me corren por las mejillas… es imposible competir con David.

No importa, si esta es la única oportunidad que voy a tener de bailar, voy a hacerlo muy bien. Me seco las lágrimas y vuelvo a poner la música… estoy todo el día solo en casa… mi tío se fue a media mañana al club y no va a volver hasta muy tarde… empiezo a bailar… no sé si quiero ir al club… ayer me dijo cosas que me dolieron mucho… lloré bastante y no me olvido de sus palabras… me está echando de su lado… sigo bailando cuidando de no equivocarme… no quiero que vuelva a herirme… prefiero no ir por ahora y así evitar encontrarnos… quizás qué podría decirme ahora.

El día se me pasa en eso… sólo en bailar. Me tomo unos ratos de descanso cuando estoy completamente agotado.

Al comenzar a caer la noche empiezo a sentirme triste… me imagino todo el bullicio y la actividad en el club… me lo estoy perdiendo… y es sábado, el día de mayor concurrencia… tal cómo será el próximo sábado!!!  En sólo unos instantes la energía parece haber vuelto a mi organismo. Me ducho rápidamente y por sólo un segundo pienso en vestir las ropas de antes… las que dejan ver perfectamente el largo de mis piernas, la perfecta curva de mi trasero y todo el resto de mi cuerpo… pero me arrepiento de inmediato… me gustaría, en verdad me gustaría volver a usarlas pero el temor a que me vuelvan a llamar con nombres feos o tener que enfrentar a los chicos u hombres insinuándose sobre mi y tratando de agárrame.. no, ni pensarlo. Me visto con mis extra grandes de siempre… y el pelo?… ¿qué tal si solo por esta noche me dejo suelto el pelo? Acabo de lavarlo y cepillarlo… esta brillante…bonito… me detengo frente al espejo… los brillos castaños cobrizos son luminosos… las ondas amplias y hermosas… puedo reconocer y admitir que mi pelo es bonito… demasiado bonito para ser hombre, no?. Tomo el elástico con que lo sujeto siempre y sin pensarlo dos veces me lo sujeto en una coleta. Agarro la chaqueta a la pasada y salgo con dirección al club… afuera, está comenzando a oscurecer.

Cuando llegó al club está en pleno movimiento, entro directamente al vestuario de los chicos… no estoy seguro de querer encontrarme con Emilio o David ahora. Falta poco para que se inicie el show…

-. Hola Lucas!!.. – Yuko es el primero en verme y acercarse a saludarme. No hay nada malo en su forma de verme. Su mirada es siempre limpia y directa…

– Hola Yuko – le sonrío. Luego los otros chicos se toman un momento de su tiempo para acercarse también… parecen felices de verme… ¿qué dirían si les contara que voy a bailar?… como ellos… no, todavía no voy a decirles nada, pero el próximo sábado voy a necesitar su ayuda y su apoyo… me acuerdo de inmediato de las primeras veces de varios de ellos… y ahora entiendo claramente el sentimiento que los embargaba… más de alguna vez me senté con algunos para ayudarlos a tranquilizarse… vaya! Quizás ahora tengan que ser ellos los que me tranquilicen a mí!!

El rato avanza y esta vez me quedo detrás del escenario observando todo… un poco para evitar encontrarme con Emilio y otro poco para mirar el show desde una nueva perspectiva… ahora voy a ser yo el que va a estar en el escenario y va a ser diferente. Desde la oscuridad y la protección en que me encuentro intento buscar a Emilio entre la clientela del club… lo veo… esta cerca del bar conversando con algunos clientes habituales… David no está cerca… también lo puedo ver. Me gusta observar a  Emilio cuando no puede verme y no sabe que lo estoy mirando… su forma de hablar, de moverse, los pequeños gestos amigables que hace con sus manos… su cara cuando sonríe… ya he aprendido a distinguir cuando sonríe de verdad y . cuando esta simplemente siendo educado… Me dan muchas ganas de ir a quedarme a su lado como lo hacía siempre … antes… pero hoy, por primera vez, tengo miedo de su reacción… ayer fue hiriente conmigo… recuerdo lo que me dijo y me vuelvo a convencer de que ahora prefiere a sus amigos adultos … no voy a ir.

El show termina… comienzan los bailes en la barra y los bailes privados… son muchos… la actividad ahora no se detiene ni un momento…  los chicos hacen apuestas sobre quien será el más solicitado… casi todas las noches gana Danny, pero un par de veces ha habido otros preferidos.  Las horas continúan y de pronto comienzo a sentirme cansado. Sin pensarlo mucho me voy hasta el bar que está lleno de gente, paso del otro lado de la barra y me acerco a mi tío. Necesito dinero para volverme a casa.  Hoy no tengo el privilegio del auto esperándome. Emilio ni siquiera sabe que estoy aquí. Luego de unos minutos ya tengo lo que necesito y vuelvo a salir de la barra…  solo para tropezarme directamente con quien estaba tratando de evitar

– Lucas!! – su sorpresa es verdadera y el gesto en su rostro… en verdad parece feliz de verme

-Hola… ya me iba – no sé porque le digo eso, estoy tratando de evitarme líos

– No..no. no no.. – me toma del brazo – necesito hablar contigo.. pensé que no estabas aquí… ¿Dónde estuviste metido crí… Lucas?– . crío.. crío… no importa cuántas veces se lo pida… siempre voy a ser un crío para él. Nunca va a verme de otra manera.  Emilio me lleva hasta su oficina… no sé si alegrarme o esperar lo peor… siempre que alguien me dice “necesito hablar contigo” suena a problemas.

– Estaba con los chicos –

– Pero ni siquiera me fuiste a saludar…- me reprocha… no sé que responderle… cómo estaba ayer… creí que era mejor no acercarme..

– Yo… lo siento…-

– No, ya entiendo Lucas.- se sienta en uno de los sillones y me indica que me siente frente a él.. vaya, parece peor de lo que esperaba… es ahora cuando me va a decir que no venga más al Club??? – El que lo siente soy yo – comienza a decirme captando toda mi atención- ayer… bueno… ayer te dije cosas pesadas y…  estaba molesto, pero nocontigo Lucas… estaba molesto por… otra razón y terminé siendo desagradable contigo…- siento una corriente cálida recorrerme entero… me está pidiendo disculpas… ¿puedo besarlo ahora???  Ya mismo?? – ¿puedes disculparme?… por favor… lo que te dije no era verdad… sólo estaba molesto – entonces me pasa algo de lo más estúpido… siento que se me cierra la garganta y que estoy a punto de llorar… no era verdad… todavía me quiere como su amigo…

– ¿Por qué me lo dijiste entonces? – mi voz sale entrecortada. Diablos!! Emilio se da cuenta que estoy a punto de llorar y en un acto totalmente inesperado se cruza hasta donde estoy y me abraza muy apretadamente

– Lo siento crío… perdóname, estaba molesto por… otro problema… me disculpas, por favor?- Las lagrimas se desbordan de mis ojos pero el sentimiento que de pronto me embarga es peor aún… el calor de su cuerpo se traspasa a través de la tela de nuestra ropa… me abraza fuerte y puedo oler su aroma… sentir sus brazos alrededor mío… me quedo quieto apoyado en su hombro, mareado, con todo lo que de un solo golpe estoy sintiendo… calor… sensaciones… su cuerpo… Dios!.. quiero… quiero… levanto mi cara un poco y lo miro… es un imán… no puedo evitar que mis ojos se vayan directo a sus labios… me quedo hipnotizado… no sé si me acuerdo de respirar… Emilio no se mueve tampoco… creo que…

La puerta se abre de golpe… El ruido proveniente de la sala inunda la oficina y la voz de David sobresale entre todo lo demás

-Emilio!!… me olvidé de… – se queda inmóvil aún con el pomo de la puerta en su mano… mirándonos fijamente… serio… muy serio. Emilio se levanta rápidamente y yo siento un frío inmenso… me apoyo en el respaldo del sillón… aunque quisiera no podría levantarme ahora… estoy temblando entero. Respiro profundamente.

– ¿Qué… que pasa David? – Emilio se ha alejado unos cuantos pasos, acercándose a David. Su voz suena nerviosa. David aún no recupera el movimiento. Sus ojos pasan rápidamente de Emilio a mí y viceversa… Finalmente suelta la manilla de la puerta y camina… muy lentamente, hacia Emilio.

– Cariño… olvide pedirte que me dejes firmadas las órdenes de…-

– Ah! si… por supuesto-  Emilio va hasta su escritorio y hace lo que le pide. Busca las órdenes y comienza a firmarlas. David sigue moviéndose lentamente… como si estuviera investigando la escena de un crimen y temiera pasar a borrar evidencias… me mira… directamente y nada agradablemente… me mira mientras Emilio firma los papeles.  No soporto sentir su mirada sobre mi… no le gustó lo que vio al abrir la puerta y supongo que debe querer una explicación o simplemente matarme…  De un salto me pongo de pie y camino… no, en realidad corro, fuera de la oficina… Dios!! Estuve a punto de besarlo… si David no hubiera entrado e interrumpido… adiós control… estoy seguro que habría tocado sus labios con los míos… no habría podido resistirme.   Sigo caminando rápido hasta salir del club. Siempre hay taxis fuera del club. Me subo al primero que veo y le indico la dirección de mi casa.  En el camino las emociones me asaltan y me confunden… quería besarlo… debí haberlo hecho… me muero por saber cómo se sienten sus labios… pero… si lo hubiera hecho… sería el fin de todo… no podría jamás volver al Club ni a mirarlo a los ojos… moriría de vergüenza.

Ya en mi casa descargo mi frustración llorando como un niño… como un crío… es lo que soy, no?.. eso es lo que él cree.

El Domingo Emilio se fue temprano. Fui al Club en la tarde. Se sentía extraño el Club sin él… me había acostumbrado tanto a su presencia.  Le había prometido que iba a ir todos los días por si David me necesitaba pero creo que a David no le hacía ninguna gracia verme ahí.  Estaba viendo el decorado de una de las salas… la parte gruesa de la remodelación ya estaba casi terminada y solo restaba decorarlas. Me acerqué despacio… recordando las miradas de la noche anterior… no estaba seguro si iba a recibirme bien o que…

-. Hola Lucas – no había desviado su vista de las telas que revisaba en ningún momento pero igual me vio

– Hola – solo entonces me miro a través del mechón de pelo intensamente rubio que le cubría la mitad del rostro…  sonrió

– ¿Me ayudas a elegir? – dijo al tiempo que me enseñaba un grueso muestrario de telas – son para cubrir las paredes… ¿te gusta esta.. o es muy aburrida? – me acerqué a mirar las telas… todas me parecían hermosas y no me alcanzaba la imaginación para verlas recubriendo las paredes.

David se movió un poco del sofá donde estaba y me dejó espacio para sentarme junto a él.

-. Son todas bonitas-

– Ay nooo!!!… algunas podrían estropear el lugar para siempre!! Mira esta por ejemplo…-  insisto, todas me parecían bien pero a juzgar por los resultados de la decoración en las salas ya existentes, David entendía mucho de decoración.

– Creo que no soy el indicado para ayudarte… no logro diferenciarlas…-  me encogí de hombros

– Supongo que no…a tu edad aún no sabes diferenciar muchas cosas, verdad? –me lanzó mirándome muy feo… luego se volvió hacia el hombre que esperaba pacientemente frente a David – Quiero esta – dijo indicándole una de las telas en particular. Luego su atención se volvió hacia mí – yo si puedo diferenciar claramente lo que quiero – sonrió… – ¿Así es que vas a bailar el sábado?- sentí que enrojecía completamente…

– Si –

– Y … ya has bailado anteriormente? –

– No.. –

-mmhhh ¿Estás seguro de que quieres hacerlo? – Que?? También David quería convencerme de no hacerlo??

– Si, estoy seguro – me miró e hizo un gesto extraño con su boca

– No es fácil Lucas… puede parecerlo pero te aseguro que es un trabajo difícil… pararte ahí, frente a cientos de personas y exhibirte… así… bailando casi desnudo… pueden ser muy crueles- Ahhh.. ya entendí, ¿ese era el juego? ¿Ponerme nervioso??

– No, no es nada fácil – la voz me salió un poco más molesta de lo que quería y se dio cuenta. Ya no quería seguir hablando con él… tengo claro que no le caigo bien y no siente ningún aprecio por mí.

– Voy a estar por aquí si me necesitas – le digo poniéndome de pie. David me sujeta de la muñeca y me mira fijamente…

– ¿Necesitarte??… mmmhhh… no, creo que no– me suelta de golpe. Bien, ya entendí, pero se lo prometí a Emilio.

– Voy a quedarme un rato por cualquier cosa… – mis palabras claramente le molestan – Emilio me pidió que viniera todos los días de esta semana y pienso hacerlo – sus ojos grises despiden chispitas brillantes… me voy… no quiero volver a hablar con él a menos que sea necesario.

En la sala de vestuario están Danny y Yuko… ambos han decidido montar un baile juntos y han llegado temprano para practicarlo. Me saludan cariñosos, especialmente Yuko. Aún estoy un poco molesto pero al escuchar la música y verlos bailar se me olvida rápidamente.

– ¿Ya te podemos quitar los harapos?? – me grita Danny por sobre el sonido de la música mientras sigue bailando

– Luego me los voy a quitar – le grito de vuelta. No sé porqué pero ambos dejan de bailar y se quedan mirándome fijamente

– ¿Te los vas a quitar?- se acercan a mi

– Si…- contesto algo avergonzado…

– ¿Cómo es eso? – pregunta Yuko. Está bien. Voy a contarles… tengo que aprender a superar la vergüenza que siento… si voy a bailar frente a todos…

– Es que… voy a bailar- digo muy despacio mientras miro al suelo…   silencio… ninguno de los dos dice una  palabra

– No entiendo… ¿vas a bailar? ¿Qué?… ¿Dónde?– Yuko se sienta a mi lado

– Voy a bailar en el escenario… el próximo sábado- esta vez lo dije bien. Levanté mi rostro y los miré a ambos. Las miradas que me devolvieron eran de total desconcierto.

– ¿Estás diciendo que…? – las palabras se atropellan en la garganta de Danny

– Si… eso mismo, voy a bailar tal como lo hacen ustedes-

– ¿Sabes bailar? – Yuko me pregunta incrédulo.

Al diablo con todo. Si van a criticarme mejor que empecemos ahora cuando aún tengo tiempo de arreglarlo. Cambio la música y hago algo que jamás pensé que haría frente a ellos. Primero suelto mi pelo y lo sacudo para que vuelva a tomar cuerpo… luego me quito el polerón ancho. Debajo solo tengo la ropa con la que acostumbro bailar… una camiseta larga sin mangas, muy ajustada y bajo el ancho pantalón, un par de calzas oscuras. Danny y Yuko no hablan… sólo me miran como si fuera un extraterrestre. Danny, sin quitar sus ojos de mi, se deja caer al lado de Yuko para seguir mis movimientos. La música empieza… primero me quedo paralizado pensando en que me están observando… pasan unos segundos y entonces siento el hormigueo bajo la piel… las notas musicales ya han comenzado a entrar en mi organismo y nada puede detenerme… me sé la coreografía de memoria… el espacio es pequeño pero aún así suficiente para ejecutar todos los movimientos… por instantes me olvido que ambos están ahí… mi atención totalmente puesta en los pasos y movimientos que estoy ejecutando… no los veo ni los escucho… solo la música y yo…  la canción termina y mi último movimiento también. Respirando muy apurado… mitad cansancio y mitad nervios, me vuelvo a mirarlos…  Aún están viendo al extraterrestre..

– Lucas… – dice uno primero

– Lucas… – dice el otro

Los miro expectante… echo de menos mi ropa grande… me siento casi desnudo bajo sus miradas. El primero en reaccionar es Danny, de un salto está a mi lado y me abraza fuerte

– Mierda Lucas!… me vas a dejar sin trabajo!! – qué?? Le pareció bien??

– ¿Te gustó? –

– Gustarme??!!. Lucas… no quiero volver a verte nunca más con esas porquerías de ropas… ¿por qué ocultas este pedazo de cuerpo glorioso que tienes… ¿chico por Dios??!!… eres hermoso… – me toma de un brazo y me hace girar para mirarme por todos lados… me río de pura alegría…- y ese baile… donde encontraste esacoreografía… y esos movimientos tan sensuales… ¿cómo… cuándo aprendiste a moverte así?!! … eres bueno… pero muy bueno… demasiado bueno… no te quiero aquí!!– se está riendo conmigo… pero está feliz… y yo estoy que reboso de alegría

– En serio te gusto?-

– Lucas… eres muy bueno bailando… además eres… – Yuko se ha puesto de pie… no parece tener muchas palabras en su vocabulario hoy día… me hace un gesto indicando todo mi cuerpo… de arriba abajo… – eres… eres… –

– Sexy… hermoso… divino!! – Danny completa las palabras que le faltan a Yuko. La alegría se me nota hasta en las pestañas. De un momento a otro mi situación entre ellos ha cambiado completamente… una y otra vez me hacen repetir el baile, corrigiendo pequeños detalles y sugiriendo algunos movimientos más atrevidos… pero los he impresionado y les ha gustado mucho.

– ¿Qué ropa vas a usar? – Me pregunta Danny después de largo rato que llevamos practicando, tanto ellos como yo

– No sé… no lo he pensado aún-

– Malo.. muy malo, debemos ir a comprar algo muy especial – sentencia Danny.. ¿comprar ropa?… no había pensado en eso

– No se hable más del asunto. Mañana vamos de compra Lucas… y juro que te araño la cara si apareces con esos malditos harapos!!!-

Danny y Yuko mantuvieron en secreto lo que habían visto… entre los tres decidimos que sería más divertido sorprenderlos a todos. Fuimos de compras. Por primera vez en dos años volvía a vestir ropas ajustadas… y me sentí tan bien… me gustaba usarlas.  Al lado de ellos nadie se atrevió a decirme nada ni a mirarme de manera extraña… pero el resto del tiempo seguí usando las ropas grandes.  Los chicos decidieron por mi luego de hacerme probar un par de tiendas completas… unos jeans oscuros, muy delgados y elasticados que se pegaban a mi cuerpo como una segunda piel… una camiseta muy escotada, por todos lados, que no me tapaba absolutamente nada… pero era hermosa y agregaron una remera con mangas, completamente de tela de malla, que caía larga sobre la camiseta hasta mis caderas… la idea era que mientras estuviera bailando, rompiera de un solo tirón la tela de mallas y la arrojara lejos, justo antes de los movimientos más provocativos… la idea era genial… pero me daba mucha vergüenza.  Danny y Yuko se las arreglaron para hacerme ensayar muchas veces… a ratos creo que ellos estaban más entusiasmados que yo… eran buenos amigos… tal vez me equivoqué al considerarlos solamente compañeros de trabajo.Yuko en particular, se había portado extraordinariamente bien conmigo… seguía gustándome mucho su forma limpia y directa de mirarme y decirme las cosas de frente… podía ver interés en su mirada y me sentía un poco halagado… pero mi mente y mi corazón seguían totalmente concentrados en Emilio.  Lo echaba mucho de menos… sentía su ausencia casi como un dolor físico… me había acostumbrado tanto a compartir mi tiempo con él… a hablarnos todos los días… recordaba una y otra vez el momento en que tomó mi mano en el restaurant… y cuando casi lo besé en su oficina… quería verlo pronto.

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