Miguel Capítulo 43

Capítulo 43

Subí su cuerpo sobre mi pecho… sabía que eso le gustaba mucho… crucé mis brazos sobre él, medio abrazándolo, medio sujetándolo. No lo iba a dejar…

– Miguel… tenemos que hablar

– ¿De qué? – contestó con la voz relajada, dulce y cargada de sueño…

– No te duermas… es importante

– Te escucho…-

– Necesito que me prometas algo antes

Esta vez mis palabras lo hicieron reaccionar. Levanto su cara y me miró… sonreía tranquilo… mierda… Miguel estaba feliz… sentí una grieta abrirse en mi corazón… le iba a hacer daño… no quería… pero necesitaba decírselo… no quería engañarlo…  ¿cómo podía evitar decírselo?… se iba a enterar de todos modos… quería ser yo mismo quien le dijera. Solo tenía que explicárselo y asegurarle que mi amor por él no cambiaba. Sonaba fácil… no. No lo era.  Apreté fuerte mis labios hasta que se volvieron una línea blanca. Miguel solo me miraba…

– ¿Qué pasa?

– Prométeme que me vas a escuchar hasta el final… que vas a tratar de entender-

Su cuerpo se puso tenso… sentí sus músculos abandonar la posición relajada… Miguel conoce mi tono de voz y entendió que no estaba bromeando… era algo serio. Lo seguía manteniendo abrazado y no pensaba soltarlo

– Dime

– Promételo primero

– Te lo prometo…

Antes de hablar lo volví a poner sobre mi pecho… mis brazos cruzados sobre él y mi boca casi besando su pelo y su cara

– Voy a contarte lo que pasó hoy en el puerto…

Miguel suspiró aliviado… volvió a relajarse… me sentí peor…pero ¿qué podía hacer?… trague saliva… empecé a hablar

– Ya sabes que Don lino controla más de la mitad del puerto, verdad?….

– mmmhhh- respondió afirmativamente con un simple sonido.

– Está enfermo y se va a morir pronto

Se quedó callado… escuchando, quizás impresionado por la noticia.

– Su hijo será su heredero, pero es muy joven ahora, solo tiene 15 años

– Y ¿qué hará entonces?

Sentí mis músculos tensarse…

– Entregará el control del puerto al futuro marido de su hija…  hasta que crezca su hijo

Despacio esperé a que mis palabras entraran en su mente y las entendiera una por una… la pregunta precisa se demoró menos de 30 segundos

-¿El futuro marido de su hija?… no entiendo…

– Quiere casar a  su hija con alguien de otra familia…

La tensión volvió… estaba entendiendo

– Pero… Gonzalo?…

Dejé de respirar… él también detuvo su respiración

– Con quien quiere casarla?…

Me miraba… lo había pensado, el pensamiento había cruzado veloz por su mente pero lo había desechado inmediatamente por demasiado loco o demasiado estúpido… me miraba algo inquieto… quería que le respondiera, que le diera un nombre cualquiera… de otra persona y yo… me mantuve en silencio.

– Dime que no estás diciéndome lo que creo entender…

Solo apreté mis brazos en torno a su cuerpo que intentaba separarse de mi… me quedé en silencio… no sabía que decirle… solo sujetarlo pegado a mi cuerpo… esperando… sintiendo cómo empezaba a dolerme dañarlo…

-Gonzalo?… Gonzalo!!?? – había entendido

Sonrió con incredulidad moviendo su cabeza… negando… esperaba mi sonrisa… para reírnos juntos de una mala broma… pero nunca sonreí

– NO.. no.. nooo..

Su voz cambiaba de la incredulidad al odio.. a la rabia…

– Tengo que hacerlo, Miguel…

Su respiración era un volcán en llamas…

– SUELTAME!!… SUELTAME!!!

Me empujaba, sus brazos y piernas pateaban intentando alejarse

– Tengo que casarme con ella, Miguel… –

– DEJAME!!!… NO… NO ES VERDAD…

– NO… NO VOY A SOLTARTE, NI AHORA NI NUNCA…

Aguanté sus golpes desesperados, aguantaría cualquier cosa con tal de no dejarlo moverse de mi lado

– VAS A CASARTE…- jadeaba desesperado… – VAS A CASARTE!!!???- gritaba…

Mierda!!… de nuevo en mis ojos las malditas lágrimas…. ¿por qué me he vuelto tan idiotamente sentimental?… lo solté despacio… ya no me quedaban fuerza… en serio estaba en el fondo, ver el dolor en sus ojos me hizo sentir el mío propio… ¿a qué mierda me estaba condenando?.. ¿Cómo me salía de esta situación?

Miguel saltó sobre la cama y me enfrentó… sus ojos echaban chispas de rabia…

– TE VAS A CASAR??!!.. NO, NO TE VAS A CASAR!!! 

 Miguel estaba enfurecido… impactado… dolido… su rostro deformado… le faltaba el aire… quise abrazarlo nuevamente… me dolía casi tanto como a él

– Y CUANDO MIERDA PENSABAS DECIRMELO?!!!

– TE LO ESTOY DICIENDO AHORA… SOLO PASO HOY MIGUEL… YO… NO HE TENIDO TIEMPO PARA PENSAR…

Gritaba él, gritaba yo… nuestros sentimientos expuestos

– PERO YA DECIDISTE CASARTE!!!

– DIME QUE MIERDA QUIERES QUE HAGA… DIME Y LO HAGO… DAME LA MALDITA SOLUCIÓN!!!

Gritábamos ambos… frente a frente, desnudos sobre la cama

– NO LA AMAS!!!

– NO LA CONOZCO MIGUEL!!!… NI SIQUIERA LA CONOZCO!!!-

– NO PUEDES CASARTE IDIOTA!!!

Me golpeó fuerte en la cara con su puño cerrado… me aguanté el golpe… dolió… pero me dolía más algo adentro, en mi pecho…  sujeté sus brazos… forcejeamos un poco… Miguel se resistía… lo sujeté entero… conteniéndolo… conteniéndome… pegados… abrazados… llorando

– Gonzalo… no puedes… no puedes…

Me apretaba con todas sus fuerzas… como si fuera a perderme… cómo si fuera a ser cierto que yo me iba a casar…

Silencio… solo me quedé en un estoico silencio… no podía contestarle que si podía… era el puerto, era mi lealtad puesta a prueba… mi familia… mis torcidos valores en juego… lo abracé hundiéndome en su cara, su cuello, su pelo… sentía su dolor y su desesperación… igual que la mía

– MIERDAAAAA!!!… ¿Por qué mierda???!!! ¿Por qué tú??!!

Sus gritos habían disminuido de intensidad pero no su dolor…

Nos calmamos luego de unos minutos… permanecimos abrazados… conteniéndonos… odiando lo que se nos venía por delante…

– ¿Por qué tú?

Pregunto un poco más tranquilo, dispuesto a escucharme

– No podemos perder el puerto… esta el riesgo de que quede en manos de nuestros enemigos

– Gonzalo… por favor… dime que no es verdad…-  me pidió… casi rogando…

Baje la vista… no podía mirarlo… dolía

Miguel esperó unos segundos… luego se levantó de la cama… desnudo, caminó por la habitación… sin rumbo, dando vueltas… se notaba la desesperación en sus pasos y en su cuerpo… me sentía igual, pero era él quien necesitaba de mi ahora. Me levanté despacio… me acerqué con cuidado y lo tomé entre mis brazos… me dejó hacerlo… quería calmarlo, calmarme… pero no sabía cómo hacerlo…

– ¿Es una orden de tu padre?

Bueno… no me lo había dicho con esas mismas palabras, pero…  sí, mi padre me lo había pedido, él daba por hecho que yo iba a hacerlo… asentí… lo apreté un poco más fuerte… silencio.

– ¿Es… definitivo, entonces?

Sus ojos me miraban esperanzados… tan llenos de súplica… No fui capaz de responder… todo el valor me abandonó frente a su mirada esperanzada… Silencio… Miguel movía la cabeza negando… respiraba adolorido… me dolía a mi también…

– Pero dijiste que me amas…

– Te amo…

– Gonzalo… nooo… por favor nooo

Odie el momento… odié escucharlo rogarme y no poder decirle lo que él quería escuchar… odié ser hijo de mi padre y tener que cumplir con mi lealtad… quise ser un tipo cualquiera que podía decidir su futuro sin ninguna presión… quise poder mandar todo a la mierda y quedarme para siempre con él… con mi mocoso querido.

Apretado contra mi… era todo lo que podía hacer ahora, apretarlo contra mí para poder encontrar juntos una solución a este maldito problema… tenía que existir una solución, yo no era capaz de dejar a Miguel… simplemente no podía, lo que siento por él es mucho más grande que yo mismo.. ¿una vida sin él?… una mierda de vida…

De pronto se separó de mí. Sentí el frío y el vacío… Se sentó en la cama… mirando hacía un punto imaginario frente a él…

– No voy a ser tu amante Gonzalo

Lo sabía… sabía que Miguel iba a decirme algo por el estilo. Reconozco que sentí una intranquilidad tremenda… la sola idea de perderlo me causó temor… confiaba en poder convencerlo… hablarlo…

– Me amas, mocoso… no te olvides que me ama

Sé que mi voz sonaba a amenaza pero… necesitaba una seguridad de que nuestro lazo no iba a romperse… no podría soportar perderlo nuevamente… sentí algo parecido a una pincelazo de miedo…

– ¿Y tú me amas a mí, no?…- sarcasmo y una sonrisa irónica..- igual vas a casarte con una desconocida

– Miguel… es el precio de mi lealtad con esta familia, con mi familia

Me sentí estúpido y enrabiado al tener que defender una idea que no compartía pero que tenía que cumplir

– Y YO?… NOSOTROS?? QUE PASA CON NOSOTROS, TODO A LA MIERDA???… NO IMPORTA NADA???

Gritaba nuevamente y las lágrimas caían de sus ojos…

Me abalancé sobre él tirándolo sobre la cama… lo dominé por la fuerza, sujetando sus muñecas y sus piernas con mi cuerpo sobre él.

– ¿NO ME ESCUCHASTE CUANDO DIJE QUE TE AMO?

Le grite enojado… su mirada era puro dolor… perdí fuerzas al ver su sufrimiento… al sentir el mismo dolor

– No me escuchaste, amor… te amo, mocoso… te amo

Ya no gritaba… susurraba y lo acariciaba esperando convencerlo…

Apretó fuerte los ojos… ya no quería llorar pero el agua escapaba igual por los costados de sus ojos…  buscaba aire con la boca abierta en rápidos jadeos… solté sus manos, tomé su rostro… me quise ahogar en su boca… besarla tanto, tanto, que no se nos olvidara nunca… hasta dejarlo adolorido… Miguel respondió besándome con la misma desesperación y violencia… excitados una vez más… comenzamos una batalla por poseer la boca del contrario mientras nuestros cuerpos se buscaban y se retorcían, tocándonos… acariciándonos. Empujé sus piernas separándolas bruscamente y busqué su entrada… necesitaba reafirmar que era mío… a pesar de todo era mío y nos amábamos.

No lo penetré despacio esta vez sino con fuerzas, con una nueva urgencia de hacerlo mío… abrazándolo y reteniéndolo… Miguel se me entregaba una vez más… dolió… se abrazó a mí mientras gemía su delicioso dolor… sus dedos y uñas enterrados en mi espalda… yo, profundamente dentro de él… mío… cabalgamos juntos… bocas, labios, lenguas… manos… piernas enredadas, necesitándonos… sin saber donde terminaba uno y empezaba el otro… confundidos, necesitados, asustados… gemidos de placer y sufrimiento por  partes iguales… el clímax llegó antes de lo esperado sorprendiéndome en intensas oleadas de placer… el semen de Miguel sobre mi estómago… nuestros gemidos tenían algo de dolorosos… nos quedamos en silencio… solo escuchando el ruido de nuestra exaltada respiración… muy apretados en un abrazo cerrado.

-. El día que te cases voy a desaparecer de tu vida

Tenía su rostro pegado al mío… escuche sus palabras claras y horribles en mi oído

-. No Miguel…  no puedes.

Lo apreté aún más… ¿Qué mierda estaba pensando hacer?…

-. Si, si tú puedes casarte, yo puedo desaparecer para siempre

Ahí estaba el orgullo y la férrea determinación que ya conocía tan bien

-. No vas a hacer eso… es una sentencia de muerte… no puedes dejar la familia, Miguel, no puedes dejarme a mi

ahí estaba mi miedo y mi propia desesperación.

No me respondió… entendí que mil cosas estaban pasando por su mente… necesitaba tiempo… estaba seguro de que podría razonar con él… Bajo ningún punto de vista podía permitirle abandonar la familia… era traición y no podría volver nunca más… era una condena a no volver a vernos jamás… sería una muerte segura… pero necesitaba tiempo para hablarlo con él… maldito tiempo que no tenía… había que responder de prisa para no despreciar a la niña y todo lo que significaba… suspire desesperándome…  Miguel y yo aún sintiendonos uno solo…

-. Eres el único en mi corazón, Miguel. Nunca habrá nadie más

Mantenía los ojos apretados… el gesto de dolor en su rostro…

-. No lo entiendes… yo no podría verte con… con otra persona…

– Miguel… es solo una fachada… nadie podría reemplazarte

– Gonzalo… no… no me lo pidas porque no puedo… yo no sirvo… no sé cómo hacerlo… no puedo, no puedo

Quería pedírselo… necesitaba escuchar que nunca me iba a dejar, que aceptaría lo que fuera para que siguiéramos amándonos… ¿cómo podía ahora seguir viviendo sin él?… sería una verdadera mierda, un infierno saber que nos amamos pero no podemos estar juntos… no, no lo acepto…  por un momento me puse en el lugar de Miguel… El dolor me llegó fuerte… un calor hondo y desagradable… doloroso… supuse que era lo mismo que sentía él… Mi miguel… tan porfiado y orgulloso, ¿cómo podía pedirle que se tragara su orgullo y se conformara con ser mi amante, mientras yo tenía otra vida junto a mi… mierdaaaa!! mi supuesta esposa?, ¿cómo podría volver a cortarle las alas que yo mismo había roto y luego ayudado a reconstruir con tanta dificultad y paciencia, a fuerza de tanto dolor?… lo recordé dañado y destruido… ¿Cómo podría hacerle eso nuevamente? me llené de una oscura desesperanza al entender que no podía desgarrarlo nuevamente… lo amaba demasiado para rebajarlo a un segundo lugar… mierda!… para volver a romper su orgullo…  dolía mucho… me costaba hacer entrar el aire a mis pulmones… no quería romperlo… no quería… pero no podía dejarlo tampoco…

Seguíamos abrazados… llenos de amor y dolor… comprendiendo el cruel juego del destino…

-. Quédate conmigo

Sus ojos hinchados llenos de lágrimas… asintió moviendo su cabeza y mordiendo su boca para controlar el llanto.

-. Quédate hasta el último momento conmigo, por favor– le supliqué… también lloraba…

– Si…- me abrazó fuertemente…

Con desesperación y dolor nos buscamos la boca… mezcla de saliva y lágrimas… de placer y tristeza… abrazados, fundidos en el dolor… sabíamos que nos amábamos y que teníamos contadas las horas que podríamos estar juntos… nuestro amor tenía fecha y hora de término… le repetí mil veces “te amo”… pensaba repetírselo cada segundo que estuviéramos  juntos hasta que llegara el momento de… no quería que lo olvidara nunca.

 

LIDIA

Andrei llegó 25 minutos tarde a su cita con Lidia. Eso no ocurría nunca.  Andrei siempre era puntual, pero la conversación con Don Jaime lo había retrasado y ahora tenía que ingeniárselas para inventar una mentira convincente… Lidia lo conocía demasiado bien y no era fácil engañarla… por un instante se detuvo y miró a su alrededor antes de entrar el edificio del antiguo departamento de Gonzalo… estaban en alguna parte… no sabía dónde, si tuviera tiempo se dedicaría a buscarlos con detención… seguro los encontraba… él sabía ahora que, en alguna parte, ahí mismo, alguno de los hombres de Don Jaime vigilaba a Lidia y sabía que él iba corriendo a encontrarse con ella.

Tomó el ascensor, miró su rostro en los espejos del mismo… estaba preocupado y se le notaba en la cara, la conversación con Don Jaime, las noticias sobre Gonzalo… en verdad había razones importantes para preocuparse pero tenía que relajarse… Lidia se iba a dar cuenta… intentó relajar sus gestos y ensayar una sonrisa…

Apenas alcanzó a golpear y ella abrió la puerta de inmediato… Dios!! Era tan bella su Lidi… especialmente cuando lo miraba así, seria, enojada… con las manos en la cintura y lista para comenzar una guerra… hasta cuando estaba furiosa era bella

– Lidi

Sabía perfectamente que estaba molesta por su retraso pero igual se acercó a besarla antes de que pudiera empezar a preguntar… la desarmó con el beso… Lidia subió los brazos y lo abrazó… sus labios delicados se abrían para dejarlo entrar… ella suspiraba… todo está bien, pensó Andrei… todo está bien…

-¿Dónde mierda estabas, amor?

No, no todo estaba bien… su voz era de hielo y sus ojos de fuego…

Aún abrazados, muy juntos… ella lo taladraba con sus preciosos ojos perfectamente maquillados

– Lo siento Lidi… me demoré, a último minuto salió algo y… me retrasé…  perdón…- intentó sonreír…

Lidia lo miraba estudiándolo…

– ¿Qué pasa Andrei?- ya no estaba enojada…

– Nada… solo estoy… bien… con muchas ganas de abrazarte y …

Quiso volver a besarla pero Lidia puso sus delicadas manos en su pecho empujándolo… su mirada era ahora aún más intensa y curiosa…

– Dime qué sucede

Mierda!!! ya sabía lo que iba a pasar… Lidia no se quedaría tranquila hasta que le contara algo… solo que cual de todas las malditas cosas podía contarle… pensó rápidamente… le temía más a la reacción de Lidia al saberse vigilada por su padre que a su reacción al saber que el destino de Gonzalo se había decidido hoy, en el puerto… quizás… podría disfrazar un poco las cosas…

– Son problemas del trabajo, amor… no quiero hablar de eso

Lidia sonrió más suave y dulce… lo atrajo hacía su cuerpo y comenzó a besarlo… ella sabía las diferentes formas en que podía enloquecer a Andrei… besos suaves y dulces cuando estaba alegre… besos cortos, rápidos y húmedos cuando estaba apasionada y él necesitaba escuchar su voz… besos intensos y profundos cuando quería conseguir que él le dijera lo que no quería contarle…

A los pocos minutos, Andrei se perdió en los besos y en las delicadas manos en su cuerpo… intensos y profundos… de esos que lo hacían olvidarse de todo lo que lo rodeaba excepto esa mujer entre sus brazos…  sus manos ya tocaban la piel de Lidia… tan malditamente suave que parecía seda… ¿Cómo lo hacía esta mujer para mantener su piel así?… perfumada… exquisita… sintió el calor acumulándose en su sexo… ahh la deseaba, como la deseaba… ella era, lejos, lo mejor de su vida.  Tiró de la ropa de Lidia dejando su parte superior más expuesta… sus senos cubierto por esas prendas de encaje tan sensuales… dejaban ver parte de lo que él quería… pero no todo… era un exquisito juego misterioso…

Se acercó a lamer y besar con cuidado el borde de sus pechos… sus manos buscaban quitar el resto de la ropa… la quería desnuda… gimiendo y aprisionándolo, como la fiera que era en la cama…

– Amor…

Una de sus delicadas manos sujetaba su cabeza justo donde él quería estar… entre sus pechos que generosamente se insinuaban y pedían ser estimulados sin restricciones y la otra mano buscaba en la entrepierna de Andrei… apenas lo rozaba…

– Cuéntame que pasa…

Andrei supo que estaba perdido, hoy todos lo manipulaban y manejaban… especialmente esta preciosura entre sus brazos, la amaba con todo su ser, nada se comparaba con el amor que sentía por Lidia… no podía negarle nada… Comenzó a hablar.

 

Andrei recuperaba de a poco el aire en sus pulmones… Lidia lo dejaba exhausto pero sonriendo como si no hubiera preocupación alguna en este mundo, solo ese delicioso placer que ella le proporcionaba… la dueña de su persona… su hermosa Li…

-Vamos… vístete de prisa

Lidia saltó de la cama interrumpiendo sus pensamientos. Le arrojó sus ropas al tiempo que ella comenzaba a vestirse

– Lidi… ¿dónde vamos?

Ella lo miró como si Andrei fuese retardado. Estaba más que claro dónde tenían que ir…

– Necesito hablar con Gonzalo ahora mismo

Sentenció abrochándose la blusa de prisa

Gonzalo casarse con una imbécil desconocida??? Ni muerto!!… por sobre su precioso cadáver!!! Su hermano no sería el juguete de una cualquiera desconocida… además, él ya estaba enamorado y por si fuera poco, a Gonzalo no le gustaban las mujeres… El puerto? A quien mierda le importaba el puerto!!!

 

DON JAIME

Recordaba… solo en su oficina… cuando se inició en el negocio de la familia era poco menor que Daniel… solo un mocoso que se sentía grande y quería salir adelante… había sido difícil, riesgoso y muy amargo… su vida de niño y joven había sido dura y sangrienta… habían quedado muchos de sus amigos en el camino pero él había logrado sobrevivir y a fuerza de muchas guerras y batallas había llegado hasta donde estaba… su posición ahora era segura pero para que continuara siendo así de estable y buena necesitaban el acceso al puerto… Rojas lo sabía, le había costado muy caro enemistarse con él… al perder el acceso al puerto sus negocios habían disminuido bastante… él no iba a dejar que algo así le pasara a su familia… Gonzalo le era leal… se casaría con la hija de Lino.  Por un instante pensó en todo lo que sabía sobre el nuevo “amor” de su hijo… Miguel… le había costado tanto aceptar que Gonzalo era diferente… lo sabía desde que era un adolescente pero siempre esperó que con el tiempo cambiara… pero fue al contrario… poco a poco Gonzalo le demostró que no necesitaba cambiar para poder hacer bien su trabajo y su vida, era fuerte y poderoso a pesar de “ese” detalle… ¿se enamoraban tal como el resto de la gente?… supuso que si, solo que le costaba mucho aceptar que ese chico que andaba con Andrei todo los días, era el amor de su hijo…  no lo creía… Había estudiado a Miguel en detalle, sabía casi todo sobre él… su familia, sus gustos, la convivencia con Gonzalo, el regalo del departamento, su infalible puntería… el extraño problema que lo había hecho terminar en manos de Lidia… sonrió orgulloso… Lidia había demostrado que era de armas tomar… volvió a ponerse muy serio…  ¿en verdad Gonzalo estaba tan entusiasmado con él?… ¿sería algo de verdad??… amor…  Él sabía que uno podía recuperarse de un corazón roto y seguir viviendo… El también había conocido el amor… hacía muchos años atrás se había enamorado de una mujer mayor… la más hermosa y dominante mujer que jamás existió… fue lo más romántico e intenso que vivió en su vida hasta que ella se alejó para no volver nunca más… se cansó de esperar… pero fueron muchos los años en que fueron amantes y disfrutaron de una buena vida… nunca había amado a su esposa… había sido también un matrimonio por conveniencia… la respetaba, era la madre de sus hijos, le había dado una buena vida y la defendería a morir ante cualquier eventualidad… pero el amor lo había conocido en otra parte… tal vez a Gonzalo iba a pasarle lo mismo… algún día conocería el amor y tendría su propia amante… hombre o mujer, daba lo mismo, para ese entonces Gonzalo sería tan poderoso que nadie podría ni siquiera mirarlo feo… Estaba muy orgulloso de su hijo mayor… a pesar de su orientación sexual era todo lo que él esperaba de un hijo… y como tal, Gonzalo cumpliría con su palabra y se casaría con quien él le indicara… ahora… solo necesitaba encargarse de desaparecer el único obstáculo en la vida de Gonzalo que lo podría hacer dudar…

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