Miguel Capítulo 46

Capítulo 46

MIGUEL

Muy temprano al día siguiente iniciamos el viaje de vuelta. Había un pesado silencio, que no tenía mucho que ver con la hora ni con el sueño, sino con el hecho de saber que tal vez esas habían sido nuestras mejores horas y que no se repetirían… al menos yo tenía claro que no iban a volver a existir.

Gonzalo se negó a prender su celular hasta que llegáramos a la ciudad. Tampoco prendí el mío. En el camino, dormité un rato sobre sus piernas…  el manejaba intentando no distraerse… tarea bastante difícil considerando que estaba sobre sus piernas y acariciando su sexo…  Antes de entrar a la ciudad se detuvo en un pequeño restaurant. Nos bajamos y con un café en la mano nos sentamos cerca del vehículo…

-¿Cuándo vamos a hablar, Miguel?

-¿Hablar?… ¿de qué?

Me miró esperando a que reaccionara

– Necesito respuestas…

– Ya te respondí-  miré el paisaje… no quería ver su cara. Sabía que no era eso lo que quería escuchar. Se acercó hasta que casi nos tocábamos

– Sabes bien… muy bien, que no te voy a dejar marchar

Por qué mierda tenía que decirme cosas así si sabe que no puedo…  respondí molesto lo primero que se me ocurrió.

– No soy yo quien se va a casar

Vi su gesto de rabia de inmediato… rabia e impotencia… justamente a este punto era al que no quería llegar

– Miguel… mierda!! Sabes que no puedo hacer nada

– Lo sé – respondí despacio sin dejarme asustar por su actitud ni alterarme tampoco… ya tendría después suficiente tiempo para llorar a gritos y cortarme las venas si se me daba la gana…

– No puedes dejarme

Sorbí despacio otro poco de café mirando a la nada… si podía…  planeaba hacerlo, no iba quedarme a verlo casarse… pero no le dije nada.

En un pesado silencio subimos al vehículo y reanudamos la marcha. Podía sentir el mal genio y la molestia de Gonzalo.  Pasó de largo por todas las calles conocidas sin decirme a dónde íbamos y se dirigió directamente al centro. No quise preguntar nada porque sabía que estaba enojado. Detuvo el vehículo en una calle muy céntrica y se bajó dando un fuerte portazo. Me miró preguntado si lo acompañaba pero no me moví. Seguí mirando su figura hasta que se perdió en una galería de tiendas.  Pasó un rato largo… casi cerca de una hora y ya empezaba a preocuparme que le hubiera pasado algo. Me bajé inquieto, sin alejarme mucho, y lo busqué con la mirada. No lo veía por ninguna parte. Encendí mi celular… no hice caso de ninguno de los mensajes… solo me fije en los últimos recibidos pero ninguno era de Gonzalo. Lo llamé. Apagado. Empecé a plantearme seriamente llamar a Andrei… no sabía dónde estaba Gonzalo.

De pronto, caminando en forma enérgica, lo veo aparecer de la misma galería donde se había perdido rato atrás. Subió al vehículo sin decirme nada

– ¿Dónde te metiste??!! No sabía si te había pasado algo…

-¿Preocupado por mi?- sonrió con arrogancia

– Imbécil!!…

– Sí… un imbécil que te ama 

No respondí y me giré hacia la ventana demasiado molesto… ¿a qué creía que estaba jugando?… ¿le hacía gracia que me preocupara por él?… ¿lo había hecho a propósito?… suspiré enojado.

Llegamos a su departamento. Por muy enojado que estuviera no pensaba dejarlo solo… le había prometido quedarme con él hasta el último momento y quería cumplirlo… Pensé que tenía que ir a mi casa a buscar unas cuantas cosas… tenía que trabajar también…Andrei de seguro no debía estar muy contento con nosotros… conmigo, por haber apagado mi celular.   Entre al dormitorio y tomé el teléfono con la intención de prenderlo. Gonzalo entró detrás de mí y me lo arrebató

– Pero que…??!!

Me beso callándome y empujándome contra la pared… sujetando fuerte mis brazos y restringiendo mis movimientos con su cuerpo. El pequeño enojo que habíamos tenido nos estaba forzando a ser un poco violentos… su lengua me invadía entero y su cuerpo presionaba contra el mío dejándome claro su enojo… y su amor… su excitación y sus ganas… Dios!, ¿iba a ser así hasta que nos separáramos???… respondí con la misma violencia… me calentaba mucho tenerlo enojado aprisionándome contra la pared… metiéndose entre mis piernas y su pelvis empujando la mía…

– Deja de ser tan difícil Miguel… eres mío y lo sabes

YO??? ¿yo era el difícil?… ahora estaba más molesto que antes…  ¿qué más quería que le diera?… ¿mi sangre??  Como pude solté mis manos y lo empujé fuerte de sus caderas, alejándolo… entonces lo escuche quejarse y moverse brusco hacia atrás

– ¿Qué… pasó?- pregunte mirándolo incrédulo y olvidando mi enojo… no podía haberle dolido que lo empujara…

Gonzalo me miró varios segundos antes de moverse… se levantó la camisa… abrió el cierre de sus jeans oscuros y dejó al descubierto un parche sobre su cadera… lo miré con extrema curiosidad… se quitó el parche de un tirón… en su piel rojiza y un poco inflamada, había un tatuaje recién hecho… una “M” rodeada de un discreto corazón.

– Ahora sabes que soy tuyo…

 

 

DANIEL

Abracé a Coque en forma muy discreta. Tenía ganas de robarle besos y acariciarlo, fundirme en su cuello y marearme con su aroma… me sonreía coqueto, sus ojos brillaban de felicidad y sé que quería lo mismo que yo… pero no estábamos solos. Nos miramos sonriendo cómplices, igual felices de vernos y decididos a comportarnos frente a nuestras hermanas mayores.

– Lidia, él es Coque

Se saludaron con un beso y una sonrisa. Estábamos en la misma casa a la que habíamos ido él y yo la vez anterior. María estaba detrás de Coque.  María… la futura esposa de Gonzalo.

Cuando Lidia me contó lo primero que sentí fue el impulso de reírme de lo absurda de la situación, ¿Gonzalo casado?… ¿y con una mujer?? pero luego me puse en su lugar  y se me acabó la risa de inmediato. Pensé en Miguel… se que se aman y lo deben estar pasando mal, sobre todo después que Lidia me contó que ahora estaban juntos. Podía entender las razones de su padre y de mi padre… pero… Gonzalo casarse con la hermana de Coque?? Era tan descabellado.

Le ofrecí mi ayuda a Lidia. No sabíamos qué hacer, pero por ahora, lo mejor era conocer primero a la novia, pero solo como la pareja de Coque y su hermana… no íbamos a mencionar a Gonzalo ni el futuro matrimonio… pretender que estábamos aquí solamente dispuestos a conocer a su hermana y presentar la mía. Queríamos saber quién era y como era María… solo eso nos bastaba por ahora.

– Daniel… Lidia, ella es mi hermana, María

Vestía impecable y muy femenina. Se movía tranquila y con seguridad. Nos saludamos, ella sonreía levemente… justo lo necesario para parecer agradable

– Un gusto enorme conocerte!!!.– Lidia tenía su propio juego… no sabía hacia dónde iba pero me sorprendió verla comenzar a intentar acercarse a María…

Se sentó junto a ella en el sillón. Podía ser encantadora si se lo proponía…

– Es una casa hermosa… Me encanta la decoración!!

– Si… es de nuestra familia, desde hace mucho tiempo– respondió María educada sin alterarse mucho.

– Y, ¿qué haces María? – preguntó mi hermana nuevamente.  Entonces ya supe lo que estaba intentando…

Miré a Lidia y nos entendimos con solo mirarnos.  Discretamente tomé a Coque de la mano y le indiqué que saliéramos a la terraza. Se quedaron solas.

– Cómo está tu padre?- pregunté cuando nos quedamos a solas, aún bajo la mirada de ellas pero sin que nos escucharan… Coque se puso triste

– Creo que le queda poco tiempo. Empeora muy rápido

Sentí pena por él y preocupación por mi hermano… pasé mi brazo por su espalda atrayéndolo

– Lo siento…

¿Podía confiar en Coque?… ¿Sería capaz de entendernos?… ¿de ayudarnos? Era quien mejor conocía a María…me había demostrado muchas veces que sí podía hacerlo… lo necesitábamos de aliado si queríamos conseguir algo

– Coque… tengo que contarte algo importante, muy importante

 

LIDIA

Estaba admirada de la chica que tenía frente a ella… era tan joven pero de alguna forma le recordaba a Gonzalo… su seriedad, concentración y seguridad… parecía que jamás se soltaba ni perdía la compostura… siempre respondía lo justo y preciso, ni más ni menos… absolutamente controlada y algo fría…  Dios!!! Lidia pensó que ella debería ser quien se quede a cargo de su familia… de seguro lo haría perfecto… al menos actitud no le faltaba!!!  pero no se dejaría amedrentar por una mocosa de 19 años!! Costaba creer que esa era su edad, físicamente parecía menor, tan delicada y femenina, pero era una roca solida… a no dejarse engañar por su apariencia, pensó mientras seguía conversando de temas diversos… necesitaba encontrar algún tema que fuera importante para María… necesitaba crear un vínculo que las convirtiera en amigas… urgentemente necesitaba saber más de ella… traspasar esa muralla de frialdad y exquisita cortesía con que le había ofrecido jugo y se había desplazado como si flotara. Ida y vuelta, aún con la bandeja en mano, era toda perfecta y precisa…

– María, tienes un pelo precioso!!! – dijo Lidia justo antes de beber su jugo… la vio detener sus movimientos y llevarse la mano al pelo… lo acarició y los ojos le brillaron…

– ¿Te gusta?… lo cuido mucho, no es fácil tener el pelo así de largo y…

Eureka!! Lidia quiso saltar de alegría… lo había encontrado.  Mujer después de todo…

Se entretuvieron conversando del tema del pelo, de las cremas y cuidados… Lidia entendía bastante pero María parecía una experta. En algún momento ambas reían entretenidas… María se había soltado perdiendo su gravedad pero hablaba muy poco de ella misma…. Solo cosas generales… Daniel las miró desde la terraza… su hermana lo había hecho nuevamente.

– Y ¿tienes novio? – preguntó Lidia pretendiendo indiferencia.

María perdió un poco la sonrisa… sus ojos brillaron un breve instante… pareció querer volver a sonreír … pero fijó sus ojos en Lidia

– No

– Pues yo tengo uno, pero es algo complicada nuestra historia… ¿quieres que te la cuente?…- se acomodó en el sillón y la miró demostrando mucha simpatía y amistad… complicidad, necesitaba crear más lazos con María, tenía que recurrir a todo. Le resumió su historia con Andrei sin incluir su nombre… solo una breve pincelada que despertara el interés de la jovencita… y lo logró

– Vaya!! Tu historia es increíble. Espero que te cases con él y sean felices

– Ojalá!!… lo amo mucho, quiero pasar el resto de mi vida con él

– El amor… es bonito

– ¿Te has enamorado?

– no… yo no.

María se puso de pie bruscamente

– Voy por más jugo- su sonrisa había vuelto a ser de hielo.

Lidia la miró alejarse…  era dura… estaba comenzando a dudar… pero no le iba a ganar.

Daniel y Coque entraron, de la mano. Habían decidido que podían mostrarse cariñosos frente a ellas.

Pasaron el resto de la tarde juntos, los cuatro. Lidia observaba y retenía en su mente cada detalle de María… esperaba y analizaba.

 

GONZALO.

Mi padre me citó a su oficina temprano. Luego de un café comenzamos a hablar del motivo de nuestro encuentro

– Quiere una boda muy rápida, Gonzalo

– ¿Cuándo?

– Una semana

Trague saliva… se me aceleraron los latidos… una semana

– ¿Cuál es el problema?- preguntó mi padre mirándome fríamente… ¿cómo le explicaba cual era mi problema?… ¿cómo le hacía entender que cualquiera opción que eligiera iba a defraudar a alguien, a perder….

– Ninguno- respondí frio también

Me explicó en detalle el acuerdo al que querían llegar. Estaban esperando solamente mi confirmación y la querían dentro del día. Todo tenía que ser de prisa debido a la enfermedad. Me casaría con su hija y tendría acceso al control total de las operaciones de su familia por un lapso de 5 años; recibiríamos un porcentaje de las ganancias que lograra obtener más los beneficios adicionales que nos brindaría manejar el puerto y representar a dos familias, aunque no podría poner nada de su familia a mi nombre… solo a nombre de mi esposa o de su hermano menor y futuro jefe. Aún así era más que interesante… Don Lino se había preocupado de todo…

– Hay una clausula especial, Gonzalo

-¿Qué clausula?

Se levantó y me entregó un papel que tenía sobre el escritorio.

“El matrimonio no podrá disolverse antes de 8 años; el esposo se obliga a guardar fidelidad absoluta a su esposa durante ese periodo de tiempo para lo cual cesara todo tipo de relaciones actuales o pasadas con cualquier individuo y no podrá iniciar nuevos contactos que impliquen deslealtad hacia su futura mujer”

– No se le escapó ningún detalle…

Me molestó mucho… estaba más que molesto, enojado pero solo lo dije en voz baja y contenida, arrugando el maldito papel entre mis manos

– Te tendrán vigilado Gonzalo… ya me lo advirtió y me pidió que te lo dijera… siempre estarás vigilado

Comencé a caminar en la oficina de mi padre… demasiado enrabiado y agitado para permanecer sentado o tranquilo.

– Papá… esto es absurdo… no acepto este tipo de presión… ocho años?… no, no lo acepto, NO LO ACEPTO!!!

Ya no pude contener mi enojo. Mi padre ni siquiera se movió… manteniendo la tranquilidad y su característica frialdad

– No es tanto tiempo, Gonzalo. Ocho años pasan rápido y más aún cuando estás en control de todo

– Por qué ocho años??!!… solo estaré a cargo por cinco!!!

– Quiere asegurarse que estarás del lado de su familia, apoyarás a su hijo y …

– ¿Y qué??!!

– No dejarás sola a tu mujer en caso de que hayan tenido hijos…

Por primera vez mi padre se sentía algo incómodo de hablarme

– Hijos??!!… no voy a tener hijos con esa…

Suspire y comencé a intentar controlarme… hijos?, ocho años??… ocho años sin Miguel??… no… no podía…

– Hay más Gonzalo…

– Más?… qué más??!!

– Las otras familias se han molestado… no les gusta que nuestro poder crezca tan desmesuradamente. Quieren tu palabra de que mantendrás el equilibrio

Con que ya estaban comenzando a temerme… deberían… deberían todos tener miedo de mi… voy a cobrarme cada minuto que me hagan pasar lejos de Miguel… voy a cobrármelo con todos!!…

– No voy a prometer nada a nadie… ahora yo estaré al mando

Papá me miró fijamente… se puso de pie, pensé que iba a gritarme o a enojarse, pero de pronto empezó a reír…

– Eres mi hijo Gonzalo… no dejes que te amedrenten – aún riéndose me abrazó – tú estarás a cargo… tú serás el más poderoso– me dijo mirándome con fiereza..-déjalos que se asusten… no habrá nada que puedan hacer una vez que estés casado

No… no había nada que se pudiera hacer… ni yo ni ellos…  nadie… nada.

Salí de la oficina desesperado por ver o saber de Miguel. Me senté tras mi escritorio y tomé mi teléfono.

“Te amo, eres todo para mi”

Se lo envié… ¿podría entender todo lo que estaba diciéndole en ese mensaje?… luego me quede contemplando todo a mi alrededor… sin saber que hacer… prisionero por 8 años… estaba controlando mi enojo y desesperación… un mensaje entró a mi teléfono

“te amo tb” 

Miré la pantalla largo rato…

 

MIGUEL

El día podía haber sido cualquier día normal de actividad y trabajo; hicimos las cosas rutinarias y no pasó nada especial… Yo había salido con Gonzalo temprano del departamento y luego me fui con Andrei; Gonzalo se fue a hacer sus cosas… nos volveríamos a encontrar más tarde, en el departamento.  Parecíamos estúpidos enviándonos mensajitos de amor por el teléfono que me hacían sonreír y recibir una mirada burlona de Andrei. No me dijo nada ni me preguntó nada, sabía bien que Gonzalo y yo habíamos estado juntos…

Cerca de las 5 de la tarde recibí una llamada. No reconocí el número pero si la voz. No puedo explicarme porqué pero no me sorprendió… es más creo que de algún modo sabía que iba a llegar; no por eso dejé de ponerme nervioso.

– Andrei, tengo que ir a un lugar- dije estacionando el vehículo y pasándole las llaves

– ¿Dónde vas?… ¿vamos juntos o te llevo?

– No… está bien así. Nos vemos más tarde

Don Jaime quería hablar conmigo en un lugar diferente a su oficina. Era lógico… no me parecía raro… estaba nervioso. No sabía que esperar pero tenía una idea de que iba a tratar nuestra conversación.

Reconocí el restaurant como uno perteneciente a la familia. Entré decidido y sin preguntar, pasé hacia el fondo. Había visto esos salones anteriormente. Reconocí a los guardias. Me miraron y me hicieron pasar. Supuse que me esperaban.

Don Jaime estaba en un sillón grande detrás de un escritorio… ¿tenía otra oficina entonces?.. no pensaba preguntar, sabía que no estaba ahí para eso.

– Miguel! – se puso de pie… daba la impresión de estar casi alegre de verme. Sonrió con una media sonrisa que podía haber sido alegre pero no me convenció. Estaba a la defensiva…

– Don Jaime…

Extendió su mano y se la estreché, me indicó dos sillones…

– Usted dirá– dije yo

– ¿Cómo estuvo la playa Miguel?…- preguntó con voz firme y aparentemente amigable.

Sentí que enrojecía hasta las pestañas. Me había desarmado completamente con solo esa pregunta…

– bien- respondí muy bajo y tartamudeando… muriendo de vergüenza… me había dejado claro que sabía todo y no tenía sentido tratar de pretender.

– Me alegro… Gonzalo necesitaba un descanso antes de su matrimonio

No respondí… solo lo miré expectante… ¿quería deshacerse de mí?… Podía hacerlo sin ningún problema, yo no era nadie importante… más que para Gonzalo… al pensarlo casi sonreí con ironía… casi todos los miembros de su familia me habían dañado de alguna manera… ¿Por qué no ser el patriarca quien descargara el golpe final?

– Gonzalo va a casarse dentro de una semana- dejó la sonrisa y la máscara de amabilidad. Su voz fue gélida

Una semana?… no… no lo sabía… una semana?… solo una maldita semana??… sentí el golpe duro y punzante…

– No quiero que nada interrumpa su matrimonio. Es muy importante

De pronto dejó de importarme todo… solo una semana… ya no me asustó más una posible amenaza de su parte ni nada… estaba sintiendo que me quebraba por dentro… una semana nada más…

– Lo entiendo, señor

– Eres de la familia Miguel y yo siempre protejo a los nuestros

Lo miré sin entender de que estaba hablando. Frio, duro, directo… sus ojos eran dos gemas heladas…

– Tengo un nuevo puesto para ti. Estarás a cargo y recibirás bastante dinero

– ¿Qué puesto señor? 

No es como que pudiera rechazarlo tampoco… solo quería saber dónde iba a tener que irme y que era lo que tendría que hacer.

– Te lo diré antes de partir.  No quiero que nadie sepa dónde estarás.

Claro… solo lo sabría unos minutos antes de alejarme… así no corríamos el riesgo de que pudiera escapárseme y contarle a Gonzalo… Asentí con la cabeza… todo me daba igual…  no importa donde fuera…  me iría callado.

– Mi familia? – me atreví a preguntar un poco nervioso… eran lo único que tenía valor para mi ahora… quería que quedaran protegidas, sobre todo si no iba a poder comunicarme con ellas… me sentía morir… creo que si alguien me  hubiera amenazado con un arma en ese momento ni siquiera habría hecho el intento de defenderme…

– Estarán bien cuidadas. Será mejor que vuelvan al departamento que te regaló Gonzalo. Puedo cuidar mejor de ella en ese lugar

Volví a asentir despacio… pensé decirle que no había aceptado el regalo… que había intentado devolvérselo porque no lo quería pero supe que no era importante, a él le daba lo mismo…

-. Tampoco podrás decirles dónde vas a estar. Ya veremos más adelante cómo te comunicas con ellas-

Solo… aislado y posiblemente vigilado… me iba a quedar solo nuevamente… tendría dinero, tal vez poder… pero no tendría nada más… estaría lejos y solo… esta vez no tendría a Lidia ni a Andrei ni a Daniel… a nadie. Gonzalo creería que había desaparecido….  De que me podía quejar?…  Don Jaime solo estaba dándome lo que quería…

Asentí.

– Está bien señor

Creo que él esperaba un poco de resistencia de mi parte…  no iba a dársela.

– ¿Estás entendiendo lo que te propongo, Miguel?

– Si, señor

Me miró fijamente…

– Te irás dentro de una semana

¿Exactamente el día que se case Gonzalo??… claro… por supuesto.. ¿y de preferencia a la misma hora??

– Si, señor

– Te entregaré lo que necesites la noche antes… Nos reuniremos aquí mismo

-¿Lo que necesite?- pregunté sin entender…

– Si, vas a necesitar instrucciones, un teléfono nuevo… una moto… varias cosas

Solo entonces, al escuchar cómo me estaba comprando con una moto y un puesto nuevo de trabajo, levanté mi vista para mirar su rostro… sonreí con arrogancia… mi orgullo solo estaba dormido…

– No quiero una moto, señor

– No es un regalo.  La vas a necesitar… tendrás muchos kilómetros que recorrer a diario… no podrás hacerlo a pie…

Callé… iba a necesitarla? no podía negarme entonces.

– Insisto en que nadie debe saber dónde estarás. Son muy pocas las personas que saben de la existencia de estos negocios

Bueno, estaba claro… me estaba mandando a un lugar donde nadie podría buscarme porque ni siquiera sabían de su existencia… ¿sabía Gonzalo?… mierda!!!… qué más daba… no importaba si sabía o no… ya no me importaba nada.

– Entiendo… no le diré nada a Gonzalo– respondí automáticamente, sin pensar.

Me miró molesto porque había mencionado a su hijo

– Ni a Andrei, ni a nadie. Espero lo entiendas muy claramente. – me recalcó con voz que me sonó a amenaza- eres de la familia Miguel… es la única razón por la que sigues vivo

– Lo entiendo, señor .

Me quedó mirando… de arriba abajo… estudiándome en silencio… supuse lo que se estaría preguntando al mirarme así…

– Sabes… no eres mal chico… solo que… eres un chico 

Levanté mi cara… podía darme el lujo de ser arrogante… si se enojaba y me mataba, me daba igual

– Soy un chico… y nos amamos… pero no se preocupe. Él va a cumplir con usted y se va a casar con ella-

No me tembló la voz ni me sentí asustado… solo quería que todo terminara pronto… me sentía desangrar… me esperaba una semana de intenso dolor…

– Tienes cojones– me dijo mirándome molesto pero con una extraña sonrisa

– Sigo siendo un hombre… aunque ame a su hijo

Me puse de pie… ya quería salir

– Supongo que te refieres a Gonzalo o… ¿tal vez estás hablando de Daniel?

Me quedé de pie temblando de rabia…  sabia todo… si era así, tenía que saber con claridad que estaba hablando de Gonzalo… solo quería hacerme saber que él estaba enterado de que había andado con Daniel también. Humillarme un poco más. Me giré a mirarlo con furia… me miró de igual manera

– Usted lo sabe todo, no?… sabe que estoy hablando de Gonzalo

Se puso de pie también. Se acercó a mí en actitud amenazante.

– Estarás a cargo en dónde te envíe… pero espero no volver a verte en mucho tiempo Miguel. No quiero saber de ti más que para informarme de las operaciones.

– No se preocupe… sé desaparecer cuando quiero hacerlo

– Entonces desaparece bien… que nadie te encuentres, ¿has entendido?

Dude… solo por un momento dudé

– Si señor- respondí en voz muy baja, sobrepasado por todo…

Salí del restaurant. Caminé muy rápido alejándome… no sabía adónde iba a ir a parar a descargar mi pena y dolor…  posiblemente me estaba enviando al infierno mismo pero no importaba… tomaría lo que me estaba ofreciendo y desaparecería. Estaría lejos de Gonzalo… vivo, pero para el caso bien podría considerárseme muerto…  caminaba casi corriendo…  una semana…  solo tenía una semana para estar con Gonzalo antes de que se casara… empecé a correr…  estaba lejos, casi al otro lado de la ciudad pero corría hacia él…  necesitaba que me abrazara y tranquilizara…  solo una semana antes de que todo terminara para siempre.

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