Miguel Capítulo 54

LOS HERMANOS

Irrumpieron los tres de golpe en la oficina de su padre. La secretaria no alcanzó a reaccionar. Los tres pasaron de prisa frente a ella y entraron sin siquiera golpear. Gonzalo el primero, seguido de una Lidia decidida y exaltada ante las posibilidades que se abrían para ella y finalmente Daniel, que recién comenzaba a entender el alcance de su propio poder.

Don Jaime levantó a vista al escuchar que se abría la puerta bruscamente. Por fin llegaba Gonzalo. Lo esperaba desde temprano… tenía que hablar con él… y Lidia… y bueno!!… pero si hasta Daniel venía entrando.   Los vio situarse en una sola línea frente a su escritorio. Sus rostros eran poco amistosos… se reclinó en su asiento. ¿Qué estaba pasando? ¿De qué venían estas miradas?… ¿Gonzalo había convencido a sus hermanos?… no le gustaba nada verlos a los tres tan juntos, con la misma actitud.

Padre e hijo se miraron en silencio. Se conocían bien las miradas y los gestos… se estaban enfrentando antes de comenzar a hablar

– Gonzalo- Don Jaime permanecía sentado. Reconocía la presencia de su hijo mayor como líder. En edad, Lidia había nacido  primero… pero era mujer.

– Necesitamos hablar papá

– Si, así es – se reclinó un poco más en su sillón y les indicó los asientos frente a su escritorio. Su mente funcionaba a toda velocidad.  Esperó a que se sentaran para continuar. No había descansado bien la noche anterior y no estaba en su mejor momento.

– Me has decepcionado, Gonzalo

Solo una frase, dura y cruel, seguida de un profundo silencio.

– Lo sé

Acusaba el golpe. Amaba a su padre… siempre habían estado tan unidos… se conocían tan bien… dolía escucharlo

– Te crié para que fueras el mejor… te enseñé todo. Te lo di todo… eras mi mano derecha. Tuvimos la oportunidad de ser los más poderosos. Nunca volveremos a tener una oportunidad igual- No gritaba ni se exaltaba… hablaba con una calma forzada, nacida de la rabia más profunda… lo que hacía que sonara aún más poderoso.

– Es cierto papá. Me criaste bien y me enseñaste todo, pero… me enamoré

Todos quedaron en silencio frente a esa confesión, tan simple y tan grande a la vez.

Don Jaime sentía la presión de la sangre en sus venas… su cuello latía fuerte… las manos apretadas en el sillón…  le indignaba escuchar a su hijo mayor hablar de esa manera… a Gonzalo.. por dios!! Gonzalo estaba destinado para cosas magníficas… para ser el mejor y llegar más alto que nadie… había tenido la oportunidad que nadie más tendría… era no solo su elegido, su propio hijo, su sangre, sino que hasta Lino y los demás, había sido capaces de ver lo bueno que era… Lino también lo había elegido y ahora… nada…  lo dejaba todo botado por un muchachito de mierda sin valor alguno??… un chico cualquiera que se podía encontrar en cualquier esquina… Se había enamorado!!!  De un chico!!! Gran cosa!!!

La rabia hervía en su interior, la sentía burbujear por todo su cuerpo y producirle calor… recurría a todo su control para mantenerse tranquilo.

– ¿Y decidiste dejar todo botado porque te… enamoraste?- el sarcasmo era notorio

– Papá… Acaso no entiendes la importancia…?

Lidia quiso intervenir hablando con relativa suavidad.

– Silencio Lidia! – Cortó el viejo de golpe, francamente molesto por la intervención de su hija – es un asunto entre hombres

Respondió lo que acostumbraba y que siempre la hacía callar… Solo que no tomó en consideración los cambios que se habían producido en las últimas 48 horas.

Ninguno de sus hijos era hoy el mismo de hace dos días atrás.

Gonzalo dejó el poder por el amor, la falta de Miguel lo volvía peligroso

Lidia quería poder real… dominar y manejar. Estaba dispuesta a cualquier cosa por conseguirlo. María lo tenía. Ella también quería.

Daniel se había dado cuenta de lo valioso que resultaba, le ofrecían reemplazar a Gonzalo… el poder que podía llegar a tener. Era uno de los herederos. Su actitud era diferente.

Lidia escuchó como su padre la callaba usando el mismo viejo argumento de siempre. Nada en este mundo, y en ese momento, podría haberla molestado más. Sintió un aguijonazo en su vientre y una bofetada en su rostro al escuchar la razón que le daba su padre… los años de silencio y frustración se cobraban su precio

– ¿Asunto entre hombres?… y una mierda!!! – gritó poniéndose de pie, sorprendiéndolos a todos -Gonzalo se enamoró y tiene derecho a ser feliz… pueda hacer su trabajo tan bien como lo viene haciendo desde siempre

Don Jaime levantó las cejas y la miraba como si fuera una desconocida… ¿Lidia lo desobedecía?… ¿se atrevía a contestarle? ¿desde cuándo se había vuelto rebelde? Apoyada por sus hermanos… ¿Qué diablos pasaba?… se enojaba más y más cada minuto, sentía calor en su cuerpo… rabia… pesaba más de lo que creía… estaba tan molesto que hasta costaba hilvanar las ideas claramente

– Lidia – advirtió su padre, pero ella estaba cansada de callarse  y obedecer

– No papá… ya me cansé de estar callada!!. Tal vez tú no sabes lo que es el amor y por eso no te importa… pero ¿ni siquiera te importa que tus hijos seamos felices??- se acercó peligrosamente al escritorio, apoyándose con ambas manos sobre la mesa y siguió hablándole más de cerca-  Tú aceptaste la ridícula idea de casar a Gonzalo con una desconocida… solo por poder, por TUS ansias de poder… No las nuestras ni las de Gonzalo… solo las tuyas padre!!!-  sentía la lengua desatada y un volcán en erupción en su interior. Don Jaime la miraba… mudo, por primera vez, frente a ella y su fuerza 

– Ya es suficiente Lidia!!- quiso gritar y ponerse de pie, pero de pronto sintió que no podía… su voz salía despacio… la tensión y los malos ratos de los últimos días se cobraban su precio… se hundía en el sillón y comenzaba a transpirar…

– No queremos una vida como la tuya… ¿Qué te parece eso, papá?…. a nosotros, tus hijos, no nos gusta la vida sin amor!!! Yo estoy enamorada de Andrei pero mi felicidad con él depende de ti… ¿te da lo mismo que yo sea  feliz??- la fuerza de Lidia era impresionante en esos momentos… ninguno se atrevía a interrumpirla… estaba hablando desde el sufrimiento de todos los años separada de Andrei y discriminada por ser mujer, entre otras cosas.  Se giró y se acercó a Gonzalo, posando su mano sobre el hombro de él en un claro gesto de apoyo.

– Siempre te ha obedecido… ha sido el más fiel de todos los que te rodean… te adora!! Gonzalo ha vivido pegado a tu sombra desde que era un niño… pero le pediste que sacrificara su felicidad papá!!!- volvía a alzar la voz-  ¿te diste cuenta de eso??!!! Le pediste que dejara a la persona que ama para casarse con una desconocida…  No se puede papá!! No puedes pedirle un sacrificio tan grande!!! Menos en nombre de una causa tan tonta como tu poder!!!- las lágrimas habían comenzado a rodar despacio por las mejillas de Lidia.  Gonzalo y Daniel se pusieron de pie y, abrazada, la trajeron de vuelta a su asiento. Daniel buscó agua para ella.

Don Jaime escuchaba y miraba asombrado… por muchas razones… Lidia hablándole de esa manera era impresionante… por primera vez se sintió muy molesto pero, a la vez, orgulloso de su hija. Luego, las palabras… lo que había dicho y la forma en que los tres estaban conectados… sus hijos contra él… sus propios hijos!!! La miró de frente, asegurándose que estuviera bien, antes de responderles pero Lidia habló primero

– ¿Qué sabes ahora que no supieras de siempre, papá?… ¿Qué a tus hijos les gustan los hombres?? Todos lo hemos sabido siempre, no?

– La persona que ama es un hombre- su voz sonó dura y fría.

Daniel no se inmutó… Gonzalo sonrió con ironía…

– Es un mocoso nada más…

Pronunció las palabras casi para sí mismo. Se volvió hacia su padre

– Si. Es un hombre. Estoy enamorado de otro hombre. Es mi vida. No te voy a dar explicaciones por ello. Amo a Miguel  y puedo hacer bien mi trabajo… soy el mismo de ayer. No he cambiado por estar enamorado

Volvían al desafío y a mirarse…

-¿Qué no has cambiado??!!! Tiraste a la basura la mejor oportunidad de tu vida. A eso yo lo llamo un cambio dramático

Sentía que su corazón latía fuerte y rápido en su sien… quería gritar pero no podía, levantarse y hablarle golpeado… se sentía extraño

– Conseguiré todo eso por mi mismo padre. No necesito a la hija de Lino para ser el más poderoso. Amar a Miguel no me impedirá hacerlo

Se habían dicho todas las verdades. Estaban en lados opuestos…

– Yo también estoy enamorado de un chico

Daniel habló fuerte, claro y pausado, sin moverse del lado de su hermana.

No le decía ninguna novedad. Don Jaime vigilaba a sus hijos y sabía todo eso… en el papel… en la teoría. Escuchar la confesión de sus bocas era otra cosa… no soportaba la idea de que sus dos hijos mayores fueran así… mientras todo estuviera escondido no había problemas… pero sacarlo a la luz??… se sentía enfermo de rabia, sintió que comenzaba a molestarle su propio cuerpo y el aire escaseaba en sus pulmones… ver a los tres tan unidos en su contra… confesándose abiertamente… escapaban de su control… esto no podía ser

– Tú te callas!!… ya hablaremos al respecto

Don Jaime se agitaba… necesitaba más aire… con el dedo apuntaba a Daniel y le ordenaba callar… su rostro comenzó a volverse rojo… y su mano a temblar

– Puedo callarme si quieres… pero eso no va a evitar mi amor por Coque

Las palabras comenzaron a atragantarse en su garganta… Don Jaime sentía que perdía el control de lo que pasaba frente a él… Daniel también lo desafiaba… desagradecidos…  les había dado una buena vida… llena de lujos y regalías… Había pasado por alto sus faltas, sus encaprichamientos con otros hombres…  ¿y así le pagaban?? Reclamándole en nombre del amor??… quien necesitaba amor si tenía el poder suficiente para comprar todo lo que quisiera??…  no entendían nada de la vida… sus hijos eran unos malagradecidos… solo le quedaba Claudio… tendría una tarea enorme para educarlo…

Quiso gritarles, echarlos de la oficina, sacarlos de su vida y dejarlos en la calle… que aprendieran a rascarse con sus propias uñas… a ver si la vida iba a ser tan bonita entonces!! A ver si Coque se fijaría en Daniel cuando lo viera pobre y sin futuro… y Miguel… sintió un ramalazo de odio hacia él… ese era el peor… un interesado, un cualquiera de la calle… no le prestaría atención a Gonzalo si no tuviera un centavo… interesados… todos eran unos interesados!!!  Se puso de pie dispuesto a hablar con ellos… a dejarles las cosas claras… la primera puntada de dolor le dio de lleno en el centro del pecho abarcando su hombro y extendiéndose hacia su  brazo izquierdo… lo dejó sentado nuevamente… segundos después sentía aún más dolor en su pecho…  algo lo oprimía… lo aplastaba… tensión en su mandíbula y la sensación de mareo y falta de aire… ¿Qué pasaba ahora?… se llevó la mano al pecho intentando calmar el dolor… no supo en qué momento cayó al piso… dolía… no podía respirar…

 

Los tres estuvieron sobre él al mismo tiempo cuando lo vieron caer. Gonzalo fue el primero en reaccionar y llamar una ambulancia. Le ordenó a la secretaria ubicar a los médicos y que estuvieran atentos a la llegada de su padre. Supo de inmediato que lo que pasaba era grave.

 

-Por Dios!! ¿Qué le pasa a tu padre??!!- Andretti entró a la oficina de golpe seguido de los paramédicos de la ambulancia… todos actuaban con rapidez… los segundos eran valiosos.

 

– Papá… quédate conmigo papá. No te vayas– Lidia apretaba su mano en la ambulancia.

Estaba aguantándose las lágrimas ahora. Don Jaime apenas podía respirar aunque tenía oxigeno conectado a su sistema respiratorio

Gonzalo y Daniel le seguían en otro vehículo. Ya había despachado un chofer para recoger a su madre y traerla a la clínica.

 

– Es un infarto – pronunció el doctor, quitándose la mascarilla y mirando a todos los presentes en la exclusiva sala de pacientes de la mejor clínica de la ciudad

– ¿Se va a morir?- preguntó Claudio pegado a su madre.

El doctor devolvió la mirada al chico, luego busco los ojos de Gonzalo. Lo conocía. Sabía con quienes estaba tratando. Vio la misma pregunta en los ojos de toda la familia

-Estamos haciendo todo lo posible. Lo trajeron justo a tiempo

Gonzalo se acercó al doctor y le indicó con el rostro que necesitaban hablar a solas. Se movieron alejándose un poco del grupo familiar.

– ¿Qué tan grave es?

– Bastante grave. Está en serio peligro pero estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance

– ¿Está consciente?- necesitaba hablarle

– A ratos. Pero no puedes verlo. Deberá permanecer aislado hasta que esté fuera de peligro. Lo siento Gonzalo. Te avisaré cuando puedas hablar con él

Asintió lentamente… su padre estaba fuera del juego… al menos temporalmente. Se sentía algo culpable… posiblemente él era la causa del infarto de su padre… debió enojarse tanto con él que terminó enfermando. Y ahora… no podría verlo ni hablarle… mucho menos preguntarle donde estaba Miguel. Mierda! todo se complicaba en vez de solucionarse.

Se volvió hacia la familia. Nadie lloraba, pero todos estaban preocupados. Le habló a su madre.

– Esta en las mejores manos mamá. Solo nos queda esperar

Ninguno abandonaba la sala de espera. De pronto se abrió la puerta y Andrei entró mirando a Lidia y deteniéndose luego en Gonzalo. Se quedó inmóvil… esperando. Lidia miró a Gonzalo… era el jefe ahora. Necesitaba su aprobación. Gonzalo no resistió la mirada dolor de su hermana. Asintió apenas con la cabeza en un gesto que todos percibieron y entendieron. Lo autorizaba a estar con ellos pero no lo perdonaba.

Volvieron tarde a la casa. Las noticias sobre Don Jaime no variaban mucho. Gonzalo los acompañó a todos hasta la casa paterna. Dejó a su madre reposando un poco más tranquila. Luego se dirigió a Lidia y Daniel.

– Mañana temprano. En las oficinas

Todos entendieron. Tomaban el control.

 

Al día siguiente, Gonzalo pasó muy temprano por el hospital a comprobar la salud de su padre. Estaba estabilizándose pero aun no estaba fuera de peligro. Seguía aislado en la Unidad de Tratamientos Intensivos. Pidió autorización para verlo. Necesitaba hablarle. Le concedieron 5 minutos.

Envuelto completamente en elementos de protección, llegó hasta su padre. Conectado a varios monitores que medían el funcionamiento de su cuerpo, parecía haber envejecido en horas… se veía débil, viejo y cansado. Gonzalo se sintió aturdido… confundido… ¿qué había pasado con su padre?… el shock lo dejó casi sin habla… el viejo era el culpable, sabía que estaba detrás del desvanecimiento de Miguel… pero… por Dios!!… No esperaba lo que veía frente a él… nunca se imaginó verlo así… era su padre y estaba en riesgo de muerte… El peso de lo que estaba sucediendo cayó de pronto sobre sus hombros… se quedó de pie a su lado esperando a que abriera los ojos y se diera cuenta de su presencia. De pronto no aguantó más y tomó su mano.

Don Jaime abrió los ojos… lo miró fijo unos instantes y entonces sus ojos, siempre tan frío, se llenaron de lágrimas…

¿Su padre estaba llorando?… Gonzalo estaba tan impresionado que no podía ni hablar… jamás habría imaginado esta escena… no supo qué hacer… solo mirarlo… su padre lloraba y apretaba apenas su mano. Sintió que su propio corazón lloraba con el hombre en la camilla… le costaba reconocerlo pero sabía que lo amaba

– Papá… tranquilo. Estoy aquí contigo

Don Jaime no hablaba. Solo las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Las máquinas cambiaron su ritmo, sonaron algunas alarmas y una enfermera se acercó de prisa a revisarlo.

– No debe agitarlo. Tiene que estar muy tranquilo- dijo la mujer mirando seriamente a Gonzalo. Entendió. No podía hablar con su padre de nada que lo alterara… no hasta que mejorara.

– Solo quería verte papá. Ya hablaremos después. Todo va a estar bien. Procura mejorarte

Se acercó y besó la mejilla del hombre a través de la mascarilla que cubría su boca.

– Tranquilo, de acuerdo?

Se alejó sintiendo que el mundo había cambiado para siempre… había visto a su padre como nunca antes… débil y enfermo. Se invertían los roles… Ahora todo era su responsabilidad… todos querrían apoyarse en él… se convertía en el hombre fuerte de la familia…  era él quien tenía el poder total.

Sujetó al doctor del brazo en cuanto lo vio.

– ¿Por qué está así mi padre?… tan débil… llora… es otra persona

– Tuvo un infarto muy grande, Gonzalo. Quedará sensible por mucho tiempo. Tendrá que cambiar su vida si quiere seguir viviendo

– ¿Qué tanto tiene que cambiar?

– Considerando el daño… tu padre nunca volverá a ser el mismo. Lo siento

Movió la cabeza. Entendía. Todo cambiaba irremediablemente.

Entró al edificio de las oficinas a las 9 en punto de la mañana. Todos lo miraban diferente. Se había corrido como reguero la noticia del infarto de Don Jaime. Todos sabían en quien estaba el poder ahora. Entró raudo a su oficina. Su secretaria entró tras él.

– Don Gonzalo. ¿Cómo esta su papá?

Le contó brevemente y le pidió que le informara en cuanto llegaran sus hermanos. El teléfono no paraba de sonar y muchas personas querían hablar con él. Le pidió a su secretaria controlar las llamadas.

Lidia y Daniel ingresaron a su oficina unos minutos después.

– Muy bien Lidia ¿querías poder?… lo tendrás ahora. Dividiremos las responsabilidades y cada uno se hará cargo de una parte…

Sin habla, Lidia escuchaba y asentía. Tendría que cambiar su vida, su tienda… su mundo. Estaba más que preparada y decidida a dar lo mejor de sí… sabía que podía… había esperado por esto toda su vida.

Estuvieron un par de horas encerrados en la oficina. Algunos gerentes entraban y salían. Andretti y otro par de directores antiguos se quedaron con ellos buena parte de la mañana.

– No tomarán decisiones importantes sin consultarme…- habló dirigiéndose a sus hermanos, quienes asintieron de inmediato –  pero las decisiones están en nuestras manos, ¿está claro?

La última parte fue para los directores, quienes también se daban cuenta del cambio del poder. No mencionó que el cambio era, posiblemente, permanente, de acuerdo a lo que le había dicho el doctor

– Perfectamente claro- respondieron todo

Abandonaron la oficina. Los hermanos se quedaron solos

– ¿Tú que harás? – preguntó Daniel.

Gonzalo lo meditó un momento. Estaba su madre y sus hermanos para encargarse de su padre. Había mucha gente de confianza para trabajar junto a Lidia y Daniel. No podía alejarse mucho, era necesario aquí… pero necesitaba encontrar a Miguel.

– Voy a buscarlo- respondió seguro

– ¿Ya sabes dónde está?

Negó con la cabeza… no sabía dónde estaba, explicó… solo sabía que estaba en el norte, que su padre estaba involucrado y que los negocios de la familia abarcaban parte del norte. Comenzaría por ahí.

 

ANDREI

Gonzalo no había vuelto a hablarle desde la última vez que le solicitó información por teléfono. Andrei se había hecho cargo completamente del proyecto nuevo y estaba ocupando casi todo su tiempo. Rápidamente se había rodeado de la gente de su mayor confianza… todo estaba funcionando bien pero apenas si tenía un instante para ver a Lidia o intentar acercarse a su amigo. No podía dejar este negocio. Era el proyecto de Gonzalo y no quería defraudarlo. Sabía que había viajado al norte hacía un par de días atrás. También sabía a qué había ido. Por Lidia se enteró de que había vuelto sin encontrar a Miguel, mal genio y frustrado.  No estaba en ninguna de las sucursales conocidas del norte, nadie lo había visto… no lo conocían.

Hacía días que Andrei le daba vueltas a algo en su cabeza… se estaba arriesgando, pero Don Jaime seguía en el hospital, fuera de riesgo vital en este momento, pero definitivamente no volvería a tomar el mando, hasta dentro de un largo tiempo.

Se estacionó directamente frente al restaurant. Pensó en este lugar solo porque había seguido a Migue poco antes de que desapareciera y lo había visto entrar en el… quizás aquí estuviera la clave. También sabía que eran negocios de la familia, pero dudaba que Gonzalo o alguien más supiera de la existencia de este lugar, la segunda oficina de Don Jaime. Los negocios ocultos.  Entró fingiendo estar tranquilo y seguro. La verdad, se sentía nervioso. Con la gente de aquí adentro no se jugaba. A algunos de ellos los conocía en persona… de otros, solo sabía su nombre y su fama… peligrosos y difíciles. Pero él también tenía sus mañas…

Pasó caminando despacio a través del restaurant hasta encontrar el pasillo que lo llevaba a las oficinas de atrás. Nada mas intentar entrar al pasillo, se encontró con un par de hombres que le impedían el paso

– Busco al jefe- dijo con voz cansada intentando apartarlos de su camino. Lo miraron fijo intentando amedrentarlo pero Andrei les devolvió una mirada aún más feroz.

– ¿Quién lo busca?- preguntó el más joven

– Pues… de parte de su jefe

Se miraron en silencio y lo escoltaron hasta la oficina del fondo. Al lado de la que usaba Don Jaime. Un hombre de edad parecida a la del padre de Gonzalo lo recibió. Andrei lo reconoció. Lo había visto con su padre muchos años atrás… sabía quién era.

-. Vaya… Andrei. ¿A qué se debe el honor?- también lo había reconocido

– Como estás Suarez. – estrechó su mano – Ya sabes que Gonzalo está al mando ahora. Necesita información sobre cómo está funcionando esto

No era verdad. Gonzalo no tenía idea ni el tampoco, se estaba arriesgando pero lo dijo con tanta seguridad que el hombre le creyó. Andrei no sabía qué operación era pero sospechaba que podía tratarse de algo en el norte, donde posiblemente estaba Miguel. Desesperadamente quería comprobarlo. Necesitaba encontrar a Miguel y llevarle la información a su amigo… quería ser perdonado.

– Todo está normal. Los dineros en las cuentas y no hay ninguna novedad– Respondió el hombre tranquilo

La respuesta lo desanimaba. Necesitaba más información.

– Quiero comprobarlo– pidió descaradamente mirándolo fijo.

El hombre mayor dudó un momento pero luego recordó que Andrei era la mano derecha de Gonzalo, el hijo del jefe que estaba enfermo y desaparecido. No conocía a Gonzalo pero sabía que era difícil. Si Gonzalo había enviado a Andrei… mejor le entregaba todo. Se puso de pie de mala gana, tomó las llaves y lo condujo hasta la oficina de Don Jaime, indicándole que estaba a su disposición. Andrei entró mirando todo con curiosidad. El hombre entró junto con él cerrando la puerta.

– Está todo registrado correctamente

– Quiero verlo- Seguía hablando con autoridad.

El hombre sacó una libreta del cajón del escritorio además de un montón de comprobantes perfectamente ordenados.

– Gastos, órdenes y depósitos

fue poniendo los documentos delante de Andrei. Se sentó en el sillón que era de Don Jaime y adoptó una postura relajada y tranquila, que estaba muy lejos de sentir. Con calma, miró los papeles frente a él.  Comenzó a leerlos y a intentar entender… 10 minutos después tenía claro de que se trataba todo esto… sorprendido era poco decir. Una idea original y lucrativa… el viejo era más zorro de lo que todos creían… ¿dónde diablos estaba este lugar?… no había dirección en ninguna parte… podía estar en cualquier lugar del país pero estaba casi seguro que era el norte.

– Quiero hablar con el encargado – ordenó

– ¿Para qué?. Esta todo en regla, no?

– El número– pidió alzando levemente la voz.  El hombre dudó…

– En el cajón de la derecha

Andrei lo abrió. Una antigua libreta telefónica… llena de cientos de números.  El hombre lo miraba. Si Andrei sabía tanto, de seguro tendría que saber el nombre del encargado, no?…Andrei comenzó a transpirar… la libreta amenazaba con temblar en sus manos. Lentamente pasó las hojas hasta llegar a la letra “M”… buscó con calma. Si no encontraba el nombre de Miguel iba a estar en problemas. Respiró tranquilo… se contenía a duras penas… lo había encontrado!!! Al final de la lista… son caligrafía reciente, estaba el nombre de Miguel y un número telefónico. Se sabía observado por el hombre.  Giró la libreta hacia él.

– Llámalo. Quiero escuchar que todo está bien.

Contenía la emoción en su voz. No podía ser él mismo quien hablara con Miguel.

– ¿Sabe que el jefe está enfermo y Gonzalo está a cargo?

– No. No lo saben

Andrei tomó nota de que hablaba en plural. Miguel no estaba solo.  El hombre, malhumorado, se acercó al teléfono y marcó el número que aparecía en la libreta. Andrei repitió en su memoria el número varias veces. Necesitaba recordarlo.

– No se lo menciones. Solo quiero escuchar cómo está funcionando todo –  le ordenó

Contestaron la llamada al cuarto timbrazo… Andrei quiso gritar de alegría… era la voz de Miguel.

– Habla Suarez – dijo el hombre mayor a su lado

– ¿Para qué llamas? – pregunto Miguel

– Solo quiero saber si todo está bien

Miguel se quedó en silencio. Era extraño que lo llamara alguien que no fuera Don Jaime y para una razón tan extraña.

– ¿Y Don Jaime?

Preguntó Miguel. El hombre miró a Andrei quien le respondió con una mirada fría

-.Me pidió que preguntara si todo está bien- mintió el hombre

– Todo está como siempre- respondió Miguel desconfiado al otro lado de la línea

– Bien. Le informaré

Cortó la comunicación. Miraba a Andrei con arrogancia y desafío. Ya le había dicho que no había novedades y ahora se lo había demostrado.

Andrei fingió estar interesado en los documentos frente a él.

– Aquí hay mucho dinero

Comentó mirando los números en los registros de depósito. El hombre mayor no respondió.

– Quizás Gonzalo quiera darse una vuelta y comprobar todo en persona– necesitaba una dirección… una indicación de dónde diablos estaba ese lugar

– Don Jaime solo visitó ese peladero cuando recién se instaló… nadie visita jamás ese lugar olvidado de la mano de Dios

Andrei se puso de pie. Era hora de retirarse. Estaba comenzando a volverse sospechoso.

– Se lo diré al jefe. Él toma las decisiones

Pasó por su lado caminando con calma. Ya se iba cuando el hombre mayor lo llamó.

– Andrei…

Se volvió despacio… desconfiando, ¿sospecharía?…

– ¿Cómo está el viejo?

Respiró tranquilo… el hombre se veía genuinamente preocupado por Don Jaime

– Mejora lentamente

– ¿Volverá a hacerse cargo?

Andrei se encogió de hombros. En verdad no sabía. Nadie sabía que tanto iba a cambiar la vida de Don Jaime luego del infarto. No quería ser mala persona, pero le gustaba mucho como Lidia, Gonzalo y Miguel estaban manejando las cosas. Sonrió, mientras se subía al vehículo, recordando algo en particular; su Lidia, con poder, se había vuelto una gata salvaje que lo enloquecía aún más.  Esa mujercita suya era una caja de sorpresas. Los tenía a todos anonadados.

Encendió el vehículo, miró la hora preguntándose dónde encontraba a Gonzalo a esta hora…era urgente hablar con él.

 

GONZALO

Los días pasan rápido. Entre mi padre hospitalizado y hacerme cargo de los negocios las horas se me diluyen fácilmente… pero en cuanto me quedo un momento a solas siento la falta de Miguel… tan grande como si no pudiera respirar… mi mente se llena de él, de su sonrisa.. de su cuerpo sobre el mío, sus gestos, su olor… y solo puedo sentir el dolor de su ausencia.

Lo busqué infructuosamente en las ciudades del norte. Nadie sabía de un chico son sus características, no había cambiado el personal ni se había agregado nadie nuevo. Tengo a varias personas trabajando para mi, buscando a Miguel en esa área. Todos los días me informan pero no hasta ahora no hay ni un maldito progreso.  Parece como que se ha evaporado…

Mi padre mejora lentamente. Aun esta en cuidados intensivos. El infarto había sido significativo. Según el doctor pasarán varias semanas antes de que pueda volver a una vida relativamente normal y dependerá mucho de su recuperación, una vez que vuelva a la casa. Sigo  impresionado. Mi padre está todo sentimental y frágil… su personalidad ha cambiado. Verlo conectado a tubos y mangueras que monitorean sus signos vitales ha sido muy fuerte.  Mi madre pasa mucho tiempo con él. Nosotros nos turnamos para verlo un rato corto todos los días. Cada vez que entro a verlo me pregunta apenas por los negocios… lo tranquilizo diciéndole que tengo todo bajo control, junto a los directores. No quiere saber más tampoco. Nunca le he mencionado que Lidia está haciendo su parte y Daniel aprende a la velocidad de la luz. Solo unos pocos minutos de conversación cada día y la menor señal emocional lo afecta de inmediato. Se niega a hablar de ningún problema. La frustración se apodera de mi cada vez que salgo de la sala de cuidados intensivos sin una respuesta clara… sentimientos encontrados de rabia y pena frente a mi padre. Me pregunto si alguna vez volverá a ser el mismo hombre fuerte de antes.

Es tarde. El día ha sido largo nuevamente. Me detengo a comprar algo de comer y subo a mi departamento.  La cena espera enfriándose… me quedo de pie frente a la que fuera la habitación de Miguel… soñando con todo lo que pudo ser… tengo que encontrarlo… será una batalla inmensa con mi padre. Sé que se negará a ayudarme… El timbre me saca de mis pensamientos.

– Necesito que me escuches

Andrei está en la puerta.

Verlo me produce emociones extrañas. Por un lado lo extraño mucho… es la única persona cercana a mí y que me conoce mejor que nadie… el único amigo que he tenido en mi vida…lo extraño… siento su ausencia y extraño su compañía cuando me quedo solo… el peso de toda la responsabilidad que me ha tocado asumir sería más fácil si Andrei estuviera conmigo… pero entonces… recuerdo lo que pasó y que por su culpa Miguel pudo desaparecer… vuelvo a sentirme enojado. No hemos hablado directamente desde hace muchos días. Se ve ansioso…

– ¿Es importante?- pregunto sin moverme aún de la entrada, impidiéndole el paso.

– Muy importante

Andrei avanza sin importarle que yo se lo impida y me mueve empujándome hacia un lado… no es algo típico de él ser así. Una vez adentro me mira expectante

– ¿De qué se trata? – ha logrado despertar mi curiosidad. Sonríe… Andrei sonríe…

– Ya sé donde está- me suelta con voz de triunfo

Lo escucho inmóvil… sé muy bien de qué está hablando. Siento mi corazón acelerar sus latidos… mierda!!  Andrei sabe dónde está Miguel!!!

 

Una hora después, Andrei me sigue mientras entramos al restaurant. Esta vez nadie nos detiene. En una de las mesas reservadas, está Suarez, cenando con algunas amistades. Se pone de de pie al vernos

– Don Gonzalo- saluda respetuoso

– Quiero información- suelto sin ser amable

– Como no. Sígame por favor

Ya dentro de su oficina Suarez me explica rápidamente cómo funcionan las actividades en el norte

– ¿Dónde queda este lugar?

Me mira dudando… siempre ha trabajado para mi padre, es un hombre mayor… es mi empleado… está bajo mi mando ahora, pero aún así sigue dudando. Seguramente recuerda instrucciones de mi padre. Sostengo su mirada en espera de una respuesta. Baja su vista. He ganado. Se levanta y busca entre sus cajones.

– Este es un mapa del lugar. Esta totalmente aislado. Es imposible encontrarlo sin ayuda

Miro el mapa… una pequeña estrella señala un punto en el medio de la nada, cercano a la frontera… un pequeño punto alejado de toda civilización… completamente abandonado. Ahí se encuentra mi Miguel… se me encojé el corazón al pensarlo en ese lugar… ¿Cómo diablos llegó Miguel hasta allá?… ¿Qué pensaba mi padre al enviarlo al fin del mundo?… ¿Qué haces allá tan lejos mocoso?… quiero tomar el primer avión… quiero correr a buscarlo.

– ¿Cuántas personas hay en ese lugar?

– Tres en el lugar y una en la ciudad – me aclara de prisa – El de la ciudad organiza las entregas

– ¿Quién es el responsable?

– Su padre contrató a uno nuevo… llegó al lugar hace poco

Miguel!! mi padre puso a Miguel a cargo en ese lugar imposible… ¿Cuándo hablaron?… ¿Cómo convenció mi padre a Miguel?…

– ¿Por qué se ha vuelto tan importante ese lugar?- pregunta de pronto Suarez sin comprender porque en un mismo día ese pequeño punto en el norte del país se ha vuelto importante

– Le haré saber si necesito algo más de usted- respondo cortante. El hombre recuerda su lugar y vuelve a guardar silencio. Yo estoy a cargo ahora y se lo he dejado claro.

Salimos del restaurant con el mapa en la mano y el número de teléfono de Miguel en la otra, Instrucciones a Suarez de mantener silencio y seguir todo en forma normal.

Estoy tan emocionado que me cuesta mantenerme tranquilo. Aprieto ambos papeles en mis manos… son tesoros valiosos… con ellos encontraré a Miguel mañana mismo.

– Andrei – me giro para hablarle… de pronto no sé qué decirle…  nos miramos… es mi amigo, si no fuera por él, seguiría sin tener idea de dónde encontrarlo… me habría tomado mucho tiempo hacerlo sin la ayuda de Andrei…  estiro mi mano en silencio y le entrego las llaves de mi vehículo. Andrei entiende. Las toma, también en silencio..

– ¿Cómo supiste dónde buscarlo? – pregunto en el camino

– Vi a Miguel entrar aquí una vez. Sólo supuse que podría estar relacionado

Silencio nuevamente…

– ¿Porqué me fallaste Andrei?… ¿Por qué dejaste solo a Miguel?

Esta vez no hay gritos ni reproches… solo necesito saber que fue lo que pasó, arreglar de una vez esta situación.  Andrei guarda silencio sopesando su respuesta… lo veo dudar… finalmente parece decidirse. Estaciona el vehículo y me habla mirándome de frente

– Fue una orden de tu padre– me suelta tan tranquilo

– ¿Cómo?

– Tu padre me llamó y me ordenó dejarlo solo…

No necesito mucha más información… si mi padre le ordenó dejarlo es porque sabía que Miguel iba a partir… estaban de acuerdo y Andrei estorbaba en sus planes…

– Debiste decírmelo antes- le reprocho con suavidad

Andrei no responde. Algo en su actitud me hace preguntarle

– ¿Te prohibió decírmelo?

Lo miró expectante… aprieta sus puños con un poco más de fuerza… finalmente asiente, solo su cabeza se mueve lentamente. No pronuncia una palabra. Está rompiendo un acuerdo con mi padre…

– ¿Sabías que Miguel tenía trato con mi padre?- insisto… tengo que saberlo todo

– No podía hablar Gonzalo. Tienes que entenderlo

La rabia que sentía contra Andrei comienza a suavizarse y a desaparecer… recuerdo la historia de su padre y los sentimientos que él tiene al respecto… entiendo ahora que estaba amenazado por mi padre y no podía hacer mucho más… pienso en que debió ser duro para él también… fui injusto… fui impulsivo… mierda! nunca debí suponer que Andrei me traicionaría por gusto… ahora entiendo su posición… nunca fue una deslealtad…

– Andrei…

Estiro mi brazo con la mano abierta. Él no se demora más de un segundo en estrechar mi mano de vuelta. Sonreímos…

– Lo siento. Fui impulsivo.

– También lo siento. No podía hablar…

Solo ahora me doy cuenta de lo mucho que lo había echado de menos… es mi amigo. Pasado el momento sentimental, ambos recuperamos la normalidad. Andrei vuelve a conducir.

– Voy a decirte algo que nadie sabe, ni siquiera Lidia.  El viejo se va a recuperar pero nunca volverá a ser el mismo

Es primera vez que lo digo en voz alta. Es una noticia que nadie espera. Todos creen que mi padre, el mismo de siempre, regresará en cualquier momento

– Puedes hablar con tranquilidad. Quiero saberlo todo ahora

Andrei se sorprende de la noticia. Luego, comienza a contarme…  de a poco voy uniendo las piezas y entendiendo…

 

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