Capítulo 70

CAPITULO 70

 

Adamir fue el primero en despertar. Estiró sus músculos en la cama y, antes de terminar de abrir los ojos, pensó que se sentía muy bien, lleno de energía y con una sensación liviana y alegre bailoteando en su interior. Miró el desorden en el dormitorio. No era algo que viera habitualmente; como buen dominante le gustaba todo ordenado y perfectamente ubicado en todo momento… paseó su vista sobre las ropas tiradas y en lo único que pudo pensar fue en el momento en que Max se las había quitado… Max..  Oh Dios!! se llenó de una sensación placentera al recordar, sus ojos dorados se suavizaron y su cara adquirió una expresión soñadora… Max…

Max era una maraña de ondas castañas revueltas sobre la cabecera, entre sábanas blancas. Su cuerpo se adivinaba en posición fetal. Adamir no quiso despertarlo de inmediato como habría hecho normalmente… se sentía estúpidamente feliz mientras lo miraba dormir a su lado. Estiro su mano y enredó un mechón del pelo de Max en sus dedos…  suave… sedoso… el pelo de Max se veía alegre, lleno de ondas juguetonas esta mañana… volvió a sonreír tontamente… ¿Qué le pasaba?… ¿acaso le había dado alguna especie de locura?…  había visto a Max mil veces pero sentía que solo ahora lo “veía” de verdad y le encantaba lo que descubría… como se movía, reía, bailaba, comía, gesticulaba y decidía por sí solo que deseaba tocarlo…

Buscó a Max bajo las sábanas… pudo sentir las costras del semen de la noche anterior endurecido en las sabanas y en su cuerpo, algo que lo habría enfurecido en cualquier otro momento… pero ahora no le importó… tenía más importancia la urgencia que sentía en la punta de los dedos… aahhhh.. Max desnudo… su piel caliente y suave… Maldicion!! Quería apretarlo fuerte, estrujarlo y llenarlo de besos por todos lados, gritar esa cosa extraña y feliz que sentía dentro…

Max se movió ondulando sobre el colchón antes de abrir los ojos… las manos de Adamir estaban sobre su cuerpo.. oohhh.. era muy agradable despertar así… ronroneo bajito… bajaban por su estómago y caderas, jugaban… se detenían envolviendo su miembro… Mierda!!! tenía una erección matutina!!! Abrió los ojos bruscamente… claro… ¿cómo no después de lo que había pasado anoche??

-. Buen día, Max

Adamir sonrió encantado al descubrir la erección de Max… solo eso bastaba para que su cuerpo iniciara el rápido proceso de excitarse

-. Buen día, amo – respondió sin mirarlo

-. ¿Estabas soñando conmigo? – la pregunta era juguetona… la actitud de Amadir relajada y amistosa

Max no podía responder… no sabía si había estado soñando con él o no pero si sabía que al pensar en lo que habían hecho la noche pasada su cuerpo se  endurecía… se estiró perezoso como un gato… Adamir lo frotaba suavemente… era delicioso lo que le hacía sentir… había algo tan… natural? en lo que estaban haciendo… Adamir lo miraba y Max sentía que podía hablar, opinar, tocar y moverse saltándose todas las reglas… ¿podía, en verdad?  Recordaba lo que sabía… Adamir sentía algo por él y eso le daba confianza…

Se demoró mirando los ojos del amo en busca de respuestas…

Se demoraron los dos en perderse y volverse a encontrar en los ojos contrarios… extrañados… sorprendidos… se estaban viendo por primera vez sin ninguna de las habituales barreras que usaban para mirarse…  era un momento intenso…

Adamir fue el primero en sonreír

-. Ven. Vamos a la ducha

La mano estirada lo invitaba. No había órdenes.

Adamir se sentía ligero… cómo si flotara y la luz del sol que iluminaba tras la cortina hubiera entrado directamente en su corazón. Arrastró a Max consigo bajo el agua en un abrazo… se ducharon, besaron y acariciaron… los dos un poco asombrados de la necesidad que sentían de tocarse y estar juntos.  Adamir se pegaba a la espalda de Max… su erección, endurecida,  se frotaba contra las redondas nalgas del menor que se movía sinuoso, invitándolo sin palabras pero con todos los movimientos de su cuerpo… Adamir sostuvo el cuerpo de Max apretado contra él… Max estiró sus brazos… las palmas de sus manos abiertas contra los azulejos lo ayudaban a sostenerse… de pie bajo la ducha… Adamir lo buscaba, lo abría y el aceptaba… el ruido  del agua que caía amortiguaba los gemidos y el obsceno sonido de sus cuerpos chocando… el miembro de Adamir encontraba placer en el caliente interior de Max, placer en la forma en que el menor se movía y lo seducía… placer en besarlo y disfrutar de su cuerpo… placer en ser tocado y acariciado… Placer en poseer a Max…

 

Se vistieron sonriendo e intercambiando miradas

-. ¿No tienes más de esa ropa que te pasó Sergio?

-. Te gusta?

Ninguno de los dos notó que Max había respondido con una pregunta a la pregunta de Adamir, no lo había llamado amo tampoco…

Max sintió las manos de Adamir en su torso… lo abrazaba y lo atraía… se demoraba en su cuello y en su pelo húmedo

-. Me gustas mucho más sin ropa…

Max río… Adamir en su cuello… las cosas que le decía y hacía… era incitante…

-. Vamos a desayunar. Tengo hambre

El amo enredó su mano en la de Max y así abandonaron la habitación

 

Sergio y Nazir conversaban cuando Adamir y Max llegaron al comedor. Las miradas de los dueños de casa se fueron disimuladamente a las manos entrelazadas de los recién llegados… Sergio levantó una ceja… había una mezcla de sonrisa y curiosidad aunque nadie dijo nada. Max agachó la cabeza sintiéndose nervioso y concentrándose en servirse el desayuno

-. ¿Vas al hospital hoy? – preguntó Nazir

-. Luego del desayuno. El doctor me pidió algunas cosas – respondió Adamir comiendo con ganas – mmmhh… esto está muy bueno ¿lo hiciste tú? – su mirada se dirigió a Sergio quien se sorprendió con justa razón. Nunca en todos los años de conocerlo Adamir había elogiado algo… además, era lo mismo que había comido ayer y el día anterior…

-. Si. Los hice temprano

-. Están muy ricos… – dijo tomando otro. En el camino se acercó a Max y susurró en su oído – deberías aprender a hacerlos – le beso el cuello

Max enrojeció… no por el pedido sino por la forma en que le hablaba y se acercaba… seguía sintiéndose un poco confundido. Tenía claro que hacer y cómo actuar cuando Adamir era su amo y él no tenía ningún derecho… pero lo que sucedía ahora era diferente… sabía algo que le otorgaba una ventaja… Max se dejaba llevar por su instinto y estaba comenzando a disfrutar de lo que pasaba, pero no se confiaba demasiado… no podía olvidar todo lo que Adamir le había hecho… seguía temiendo que el Amo cariñoso y alegre que tenía frente a él se transformara en cualquier minuto en el amo controlador de la isla y todo terminara en su contra… sin haber tenido tiempo de escapar… No podía descuidar su objetivo.

Desayunaron abundantemente… compartían miradas, sonrisas y gestos que no pasaron desapercibidas para Nazir y Sergio.   Cuando terminaron, Sergio preguntó:

-. Adamir, hoy es día de compras. ¿Crees que Max pueda acompañarme? Voy al mercado, no es gran cosa.

Adamir se detuvo… suspiró mirando a Max y volvió sus pasos para detenerse frente a él… sus manos se movieron solas… deseaba tocarlo, en ese minuto, dentro de un rato… todo el día si fuera posible… era una necesidad que no le interesaba controlar… posar sus manos sobre la piel de Max… parecía que nunca tendría suficiente de él…

-. Supongo que quieres salir, ¿no? – preguntó bajito pegado a su oído y enredando la nariz en el pelo de Max

Max ladeo la cabeza al sentir cosquillas… la risa asomó en sus labios y sus brazos se alzaron para tocar de vuelta… asintió moviendo la cabeza y mirándolo esperanzado. Esta vez no tuvo miedo de mostrar lo mucho que deseaba salir… presentía que Adamir lo iba a permitir y estaba ilusionado

-. ¿Serás un buen chico? – Adamir preguntó sonriendo y arrinconándolo despacio hasta que Max chocó contra la pared a su espalda… Adamir pegó su cuerpo al de Max…  De pronto las manos de Max subían por la espalda del amo trazando un camino con sus uñas… Adamir contuvo un gemido…

-. Siempre soy un buen chico – respondió Max risueño al ver el gesto de Adamir frente al estímulo en su espalda… retorció su bien formado cuerpo en una expresión de placer… Oh! era genial saber que le provocaba cosas cuando lo tocaba!!!

-. Guarda eso para más tarde – Adamir le habló más bajo,  más ronco y más cerca. Unieron los labios…las lenguas… el deseo de besarse… Adamir  tomó entre los dientes una parte del labio inferior de Max… el menor lo miró travieso mientras volvía a pasar su mano en la espalda… Si. Definitivamente era un pequeño perverso y pecaminoso que lo estaba enloqueciendo

-. Vienes? – preguntó Nazir desde la puerta

Ir?… o volver al dormitorio con Max?… pasar la mañana juntos enredados en la cama… tal vez consiguiera que Sergio lo hiciera bailar y…  demonios!! No podía olvidarse de Santiago!!!

-. Si. Ya voy

Lo sostuvo firme de la punta de la barbilla mientras lo besaba de despedida

-. Lleva los guardias – le dijo serio a Sergio al pasar delante de él.

 

 

Había varios lugares en la ciudad donde comprar verduras y frutas y cualquiera de sus empleados podía hacerlo pero a Sergio le gustaba elegirlas una por una… amaba la feria con sus coloridos personajes, los olores y colores de los vegetales. Le gustaba hablar con los feriantes y que lo reconocieran y llamaran por su nombre.

Revisaba su lista mientras el automóvil avanzaba por las calles.

-. Vamos a comprar frutillas para esta receta – dijo Sergio leyendo en voz alta lo qué iban a comprar – a Nazir y a mí nos gustan mucho las frutillas frescas

La mención de las frutillas trajo un recuerdo doloroso a la mente de Max…

-. Frutillas en canela  – dijo recordando las últimas frases que cruzara con Mati. Se calló asustado al darse cuenta de que lo había expresado en voz alta

-. No, no.. las mejores frutillas vienen de Canela pero no se mezclan esos ingredientes – aclaró Sergio distraído

-. ¿Cómo? – preguntó Max intrigado

Villa Canela… es un pueblo del interior donde cultivan las mejores frutillas del país

Max perdió el habla y la respiración…

Frutillas en Canela”…

Mati había dicho que iba a cultivar frutillas en Canela…

Oh por todos los santos!!!….

Sería posible que…???

-. ¿Dónde queda ese lugar?

-. Esta cerca… ¿te gustaría conocerlo?

-. Si. Mucho. ¿Podemos ir, por favor ?

Max estaba súbitamente emocionado, casi alterado y no podía disimularlo…Mati… ¿estaba Mati en ese lugar?… o ¿sería solo una coincidencia de nombres?  ¿Le había dejado una pista Matías sobre su paradero?… o acaso estaba loco??  Max dirigía a Sergio una mirada ansiosa llena de súplicas

Sergio dudó un segundo pero no pudo con la expresión de Max ni con sus propias ganas de darle un poco de alegría a la vida de Max… pensó en las pocas oportunidades que tenía el chico de realizar sus deseos…  Nazir le había dicho que podían divertirse mientras estuviera en la ciudad y fuera seguro… en el vehículo detrás de ellos había dos guardias que los seguían… no sería un problema

-. De acuerdo – sonrió asintiendo y provocando una gran sonrisa en Max.  Sergio instruyó al conductor sobre el cambio de rumbo

Solo es una hora. Compraremos todo allá y volveremos antes de que nuestros hombres lleguen a casa. Es un pueblo pequeño y pintoresco. Te va a gustar, Max.  Nazir y yo a veces vamos y….

Muy pronto el paisaje de calles y edificios cambió para dar paso a un valle verde y fértil, solo algunas casas aisladas y potreros cercados con diferentes animales… caballos, cerdos… vacas…  graneros, cultivos. Sergio seguía hablando y le contaba a Max algo que él no escuchaba aunque parecía hacerlo. Se veía tranquilo y reposado echado hacia atrás en el asiento y disfrutando del paisaje… su mente estaba hecha un revoltijo… Mati le había dicho “Frutillas en Canela”.. se refería a esto?… estaba Matías en ese lugar? se lo había dicho intencionalmente en secreto para que Santiago no escuchara… Oh Dios!!! Que haría si lo encontraba??… abrazarlo, correr y gritar de alegría… su hermano de mentiritas… su única familia en el mundo… sentía ansiedad…  ooohh sería increíble si lo encontraba.. volver a verlo… ¿cómo haría para hablar con él? ¿Qué le diría?… en ese momento se dio cuenta que si por alguna casualidad maravillosa llegaba a encontrarlo no podría acercársele…oh dios!!!… había mucha gente con él… estaba Sergio y el chofer y los guardias de Nazir,  tal vez hasta pondría en riesgo la vida de Mati y la libertad que había costado tanto lograr… vaya.. Mati no tenía idea del precio que Santiago estaba pagando por su libertad… sus pensamientos viajaron a la última vez que vio a Matías y a Santiago juntos. No le cabía duda que había algo entre ellos dos. Matías había hablado de felicidad, pero ¿cómo podía ser feliz con alguien que le causaba daño y dolor?.. le había mostrado las marcas en el cuerpo… Mati no merecía eso. Entendía que Santiago había sido bueno con él… pero en su mente no había espacio para aceptar una relación sadomasoquista, menos una que maltratara a la única persona en el mundo que quería en forma incondicional. Matías era un niño y de seguro no entendía.. no sabía.. eso era dañino

Los vehículos seguían avanzando, Sergio continuaba hablando de cosas triviales… el paisaje se volvía más hermoso y surgían los primeros campos de cultivos frutales…

Max pensaba de prisa…  la posibilidad era una en un millón… no tenía ninguna certeza… quizás y Matías ni siquiera sabía dónde iba a vivir cuando se despidieron… pero…  su corazón latía de prisa… los últimos días habían sido completamente diferentes a todo lo que viviera antes, casi podía calificarlos de buenos… especialmente ahora que Adamir andaba… diferente. Quizás el destino se había cansado de encapricharse con él, quizás era hora de que le pasaran cosas buenas a él también… quizás.. si encontraba a Matías.

 

El chofer guardó las bolsas con las compras en la cajuela del auto. Los guardias se mantenían cerca pero en realidad no había peligro; un terreno despejado en un costado del pueblo donde los comerciantes se reunían a vender sus productos, sin multitudes ni aglomeraciones. Sergio había disfrutado eligiendo y regateando frutas y verduras. A Max le habría gustado estar más consciente de lo que Sergio hacía y hablaba pero su atención estaba puesta en todo lo que sucedía a su alrededor; miraba cada rostro y buscaba a Mati entre la gente que circulaba por el lugar… ¿con quien vivía?.. ¿dónde estaba? ¿Qué hacía a esta hora?.. ¿estaba bien?… un milagro, solo uno… por favor…

-. Max!! Max!!

Se giró bruscamente. Sergio lo esperaba junto al vehículo

-. Ya estamos listos

-. Voy

No.. .no quería irse aún… Mati estaba en alguna parte de estas calles… lo presentía…

El vehículo comenzó a moverse avanzando lentamente. Era mediodía. Las clases habían terminado en las escuelas y de pronto había muchos estudiantes de uniforme llenando las calles… gente joven como él… Max enloqueció girando su cabeza hacia todos lados… demasiados chicos… no alcanzaba a verlos a todos

-. Max, sucede algo?

-. Estudiantes… – murmuró Max sin dejar de ver sus rostros

-. Si. A esta hora van a sus casas a almorzar. Por cierto ¿tienes hambre? Hay una dulcería que sirve una tarta de frutillas deliciosa en este pueblo

-. Si!! Si.. – cualquier cosa que significara quedarse otro poco en el lugar

Ingresaron al centro del pueblo. Las calles eran antiguas y angostas. Las tiendas parecían haber sido sacadas de una revista de décadas anteriores… había menos estudiantes y más gente adulta. Max no perdía la esperanza. El vehículo se vio obligado a detenerse detrás de un camión pequeño del cual descargaban algunas cajas…

Lento… como si flotara entre todas las personas, Max se fijó en un chico de uniforme escolar que caminaba tomado de la mano de una mujer mayor… era delgado… tenía el pelo oscuro y los ojos verdes… Dios… se parecía…

Sintió que la garganta se le apretaba y los ojos se le llenaban de lágrimas…

Mati!!!… Matías… mati…

No podía moverse… estaba pegado al asiento del vehículo y temblaba…  ¿estaba soñando?… era en verdad su amigo???!!!

Matías se acercaba con esa mujer… caminaba lento e iba con la cabeza agachada… estaba muy delgado y se veía desanimado… Oh Dios!! No podía creerlo… era Matías quien se acercaba hacia ellos por la vereda…

El chofer tocó dos veces la bocina para apurar a quien le impedía avanzar… el sonido hizo que Max reaccionaria y despertara del ensueño en que estaba… ¿Qué hacer?.. Dios!!!… que podía hacer? Tenía que hacer algo!!!  Mati pasaba por el lado del vehículo, tan cerca de él… y continuaban caminando… los iba a perder… no.. no podía…

Como si hubieran escuchado sus gritos internos, la mujer se detuvo unos metros más allá y le preguntó algo a Matías, el negó con la cabeza pero ella insistió con una sonrisa y mucha ternura… ¿Quién era esa mujer?… actuaba protectora como una madre… pero Mati no tenía Mamá… los siguió con la vista y los vio subir unos peldaños y entrar a un negocio… “Gelatería Canela”

Oh si!! Eso era!! Gracias Dios!!

-. Mira, helados!! Quiero tomar helados!!!

Max gritó casi en el mismo momento en que el auto se ponía en marcha… abrió bruscamente la puerta del vehículo y se lanzó a la calle a correr sin esperar nada ni a nadie…

-. Pero… la tarta de frut… Max.. MAX!!! Ay Dios, no…

Por unos segundos todo fue confusión. El chofer tuvo que detenerse nuevamente sin tener espacio para estacionar el vehículo, Sergio abría la puerta y se bajaba detrás de Max… el vehículo de los guardias estaba un poso más atrás y tardaron unos minutos en darse cuenta de lo que pasaba…

Max sabía que tenía segundos… solo preciosos segundos para llevar a cabo su plan. Subió saltando los escalones y entró corriendo al local de los helados. Dentro había poca gente… a un costado del mesón estaba Mati recibiendo un helado… solo. La mujer que lo acompañaba pagaba en la caja unos metros más allá.

Ahora o nunca…

No detuvo su carrera y se lanzó contra Matías en un movimiento intencional y controlado. Chocó contra él empujándolo y el helado que Mati sostenía en las manos cayó al suelo.

Matías se asustó al sentir que era empujado pero a la vez alguien lo sostenía de los brazos para evitar que cayera. Levantó la vista y se topó casi encima con el rostro de Max que lo miraba ansioso, emocionado y feliz.

Matías abrió los ojos y la boca para gritar… su cuerpo tuvo un gesto instintivo de querer abrazarlo  al reconocerlo pero el intenso apretón en sus brazos y el súbito pedido de silencio en la cara de Max lo dejaron sin habla ni reacción… solo miraba como quien ve un fantasma

-. Disculpe… no me di cuenta – dijo Max en voz muy alta para que todos escucharan – Mati, no digas nada. Solo escucha por favor- le susurró al oído

-. Que.. que haces… por qué… donde están…– balbuceaba Mati tan sorprendido que no atinaba ni a pensar… Los ojitos verdes de Matías brillaban de lágrimas y de deseos de estrecharlo.. no se convencía de que estaba viendo a Max

-. Solo escucha y finge no conocerme… – volvió a repetir Max y la mirada de Mati le aseguró que ya había entendido

-. Que sucede aquí? – Clara llegó hasta ellos y vio el helado en el suelo y la extraña expresión de Mati – Matías, estas bien?

-. Disculpe señora.. yo me tropecé con su.. hijo?

Max se puso de pie y recupero la calma

-. Si. Como si fuera mi hijo y eso que está en el suelo es su helado – respondió Clara

-. Lo siento señora.

. No importa. Fue mi culpa. Cómprame otro Clara, por favor – la voz de Mati se escuchó llena de emoción y al borde del llanto. Sus ojos no se despegaban de Max

-. ¿Pasa algo, cariño? – preguntó Clara sosteniendo a Matías con delicadeza

-. No.. nada

Sergio entró corriendo al local con cara de asustado. -. Max!! MAX!!!

Detuvo sus pasos y suspiró al ver a chico dentro. Imágenes terroríficas de él dando explicaciones a Adamir habían alcanzado a pasar por la mente de Sergio… se calmó al verlo.   Los guardias ingresaron tras Sergio.  A Matías le tomó un segundo darse cuenta de lo que pasaba. Instintivamente se pegó a Clara buscando protección… se alejó unos pasos con ella hacia la caja… Max no estaba solo… comprendía y se asustaba…

-. ¿Estás loco? Casi me matas del susto – Sergio le hablaba aún agitado.

-. Lo siento, Sergio… pero ya viste los helados que venden aquí??!!! A propósito, pasé a chocar con ese chico y estropee su helado

-. Oh… vaya… ¿ahora quieres helados?

-. Si, por favor. Helado de frutillas en Canela – Max dijo la frase muy lentamente para Sergio pero su mirada estaba puesta en Matías… con esa frase le develaba algo que solo ellos dos entendían, las palabras claves que lo habían traído hasta aquí. Matías sonrió a través del velo de lágrimas y emoción… Max disimuló su sonrisa lo mejor que pudo… se miraban con tanto cariño y angustia a la vez.

-. Está bien. Tomaremos helados, entonces

Sergio se dirigió a la caja y se paró justo detrás de Clara.

-. ¿Me permite pagar por el helado que mi amigo pasó a botar? – preguntó Sergio amablemente a Clara pero ella rechazó el ofrecimiento.

Mati y Max estaban a solo unos centímetros de distancia… les ardían las manos y el cuerpo por abrazarse y gritar la emoción que sentían de volver a verse, pero tenían muy en cuenta al par de hombres que vigilaban a Max a unos metros de distancia. Disimuladamente y sin poder resistirse, Max movió su pierna de manera que tocara la de Matías… Matías levantó su brazo y paso a rozar a Max con el antebrazo mientras miraba hacia otro lado… era su forma de abrazarse.

-. Me asustaste mucho, Max. Por un momento pensé que…. lo siento..  me imaginé dándole explicaciones a Adamir…

Sergio, ajeno a toda la emoción de Max, le hablaba de lo recién ocurrido pero Max tenía prisa por hablar de otra cosa. Le había pedido a Mati que escuchara y tenía cosas importantes que revelarle.

-. Sabes? – dijo Max con ensayada tranquilidad, hablando bajo y sin mirar a Matías sino a Sergio – a pesar de que fue una tragedia me alegro de lo que pasó sino nunca nos habríamos conocido

Sergio hizo un gesto de sorpresa… el cambio de tema era súbito

-. ¿Te refieres al accidente de Santiago? – pregunto Sergio

Max sintió como el cuerpo extremadamente delgado de Matías se quedaba inmóvil y su respiración se detenía. No lo vio pero pudo sentir los ojos de Mati clavados en él, pidiendo más, desesperándose…

-. Si, eso. Si Santiago no hubiera saltado de ese acantilado hacia el mar nunca nos habríamos conocido

Clara recibió el ticket en ese momento y avanzó hacia los helados… Mati no pudo seguirla… se movió levemente para reclinarse contra un mueble buscando apoyo para no caer… Max no lo escuchaba respirar…

-. Fue un accidente terrible. No me imagino que razones puede haber tenido ese hombre para saltar y…

-. Yo sé porque lo hizo – interrumpió Max antes de que Sergio diera a Matías alguna pista de que Santiago aún estaba vivo – él se enamoró de un imposible y sufrió mucho al darse cuenta de que nunca podrían estar juntos

De reojo Max vio como Mati se estremecía al escucharlos y su cuerpo perdía fuerzas… resbalaba lentamente hacia el suelo… Max sintió una pena honda, le estaba causando dolor a su amigo y lo sabía pero tenía que entregarle un mensaje a Matías y no conocía otra forma

-. ¿Cómo?… ¿Se enamoró de uno de los chicos de la isla?– Sergio estaba interesado, hablaban bajo pero era suficiente para que Mati escuchara bien

-. Si. Se enamoró perdidamente de un chico pero él sabía que era malo y no quiso seguir haciéndole daño. Por eso tomó esa decisión

-. Max!! Eso es terrible! Que pasó con el chico? Qué hizo Adamir?

-. Nada. Adamir se enteró muy tarde, después que el chico ya estaba libre en otro lugar.

-. Que historia tan dramática

– Si… sabes… Santiago habló conmigo justo antes de saltar y me dijo que deseaba que su chico fuera feliz… que si alguna vez lo veía le dijera que lo perdonara y que lamentaba todo lo que le había hecho.

-. ¿Y lo has visto?!!

-. No. debe estar en un lugar seguro muy lejos de aquí.

En ese momento Clara, en el otro extremo del local, se dio cuenta del bulto en el suelo que era Matías

-. Mati!!! Mati hijo, ¿Qué tienes?

Sergio pagaba los helados. Max no pudo evitar dirigir sus ojos hacia Matías… el dolor lo golpeó hondo al verle la cara de sufrimiento a su amigo y sentir como le imploraba con el desconsuelo marcado en sus ojos verdes…  Max sabía que lo estaba destrozando pero él sentía que lo hacía por el bien de Matías… Su hermano necesitaba iniciar una vida lejos de Santiago y su dañina personalidad sádica… sin embargo no resistió verlo tan abatido y a pesar del riesgo que significaba, se acerco a Mati y Clara

-. Disculpe señora ¿Puedo ayudar en algo? – preguntó preocupado

Clara lo miró perpleja. Los guardias se movieron inquietos acercándose…

-. No sé qué le pasa – dijo Clara alterada intentando levantar a Matías – Está tan débil

Max le ayudó a ponerlo de pie sujetándolo de las costillas e impresionándose al percibir su delgadez. Matías se sostuvo del brazo de Max apretándolo con todas sus fuerzas en una súplica muda… Max lo abrazó…

Clara preguntaba insistentemente a Matías pero el chico no podía hablar… ni llorar… ni moverse… sus ojos abiertos muy grandes y llenos de brillo acuoso.. en la boca un gesto de intenso dolor

-. ¿Te duele algo? Mati!! dime, por favor – preguntó Clara una vez más.

Todas las personas en la Gelateria se comenzaban a preocupar

-. ¿Podemos ayudarle, señora? – esta vez fue Sergio quien se dirigió a Clara

-. Yo,., ya no sé qué más hacer… está tan delgado… es que no come nada… Mati.. Mati, cariño, háblame

Los guardias se aproximaron a Max en ese momento y fue eso lo que permitió a Matías volver a conectarse con la realidad… ver las sombras oscuras moviéndose hacia él… hacia Max.

-. Yo… entiendo – dijo despacio

-. ¿Entiendes? ¿Qué entiendes? – preguntó Clara francamente preocupada

Los chicos se miraron… Max pedía perdón por contarlo todo en forma tan brusca y causarle tanto dolor; Matías le decía con los ojos y gestos que había entendido y que dolía como el infierno

-. Entiendo cuando me dices que debo comer más, que estoy débil – le hablaba a Clara pero miraba a Max

-. Ay cariño. Me asustaste mucho

Clara lo envolvió en un abrazo maternal y al hacerlo, rompió el contacto entre los chicos. Los guardias se acercaban… ya no era posible volver a hablar con Mati…  Max hizo un esfuerzo enorme por contenerse… Dios!!!! como quería correr y abrazarlo, consolarlo del dolor que le había causado y decirle que se alegraba mucho de que tuviera una mujer que lo quería y cuidaba como si fuera una madre… Santiago si se había preocupado de Mati… lo había dejado en buenas manos… Estaría bien… todo estaría bien ahora

Clara sostenía a Matías y le ayudaba a caminar mientras abandonaban el local por una de las puertas laterales… Mati volvía su carita triste hacia atrás… los labios apretados y una mirada desolada…

-. Vamos

Sergio esperaba que Max caminara junto a él… los dos guardias muy cerca de Max… sus pies se negaban a moverse… respiraba muy rápido como si  su resistencia fuera a romperse en cualquier instante.  Max se mordió fuerte el interior de la boca… sintió el dolor y el sabor de la sangre… ni siquiera eso logró disminuir el golpe emocional…

-. Si, vamos

Recibió el helado… no tenía ganas de comerlo… se volvió repetidas veces a buscar a Mati con la mirada… también se giraba… Mati se alejaba con esa mujer llamada Clara … se alejaba creyendo que Santiago había muerto porque eso era lo mejor para él… empezar una nueva vida sin el peso del recuerdo de Santiago y su amor tortuoso… Max confiaba en la última conversación que tuvo con Santiago donde le dejó ver que había alejado a Matías para siempre de su vida…

Era lo mejor…

Al menos Mati si tenía una posibilidad cierta de iniciar una nueva vida apoyado en el cariño de esa señora

-. Adamir llegará pronto a la casa. Debemos apurarnos

Las palabras de Sergio lo golpearon duramente volviéndolo a la realidad…

El auto avanzaba… Mati solo era un punto indefinido que se difuminaba por la ventana…

Max lengüeteaba el helado de frutillas… frutillas de Canela… no eran buenas… tenían sabor a lágrimas y tristeza.

16 comentarios en “Capítulo 70

  1. Siempre cometo el mismo error con tus historias! !!!! Me ilusiiono cuando todo va bien, pero BANG !!! llega el drama y la tragedia. No me gustó que Max le mintiera Mati :”( Eso me enojo mucho. Solo quiero Santiago este sano y con Mati. Ellos son la mejor pareja y siento que ellos son los que más van a sufrir y quizás no terminen juntos.

    • Hola!!
      Lo siento… En mi defensa valga decir que Adamir y Max siguen felices… sirve eso?
      Yo sé que lo que Max le dijo a Mati no fue lo mejor pero por otro lado tienes que pensar que Matías tiene su vida estancada esperando por Santiago asi es que tal vez Max no estuvo tan equivocado en lo que hizo. Además. para Max el sadismo es inaceptable.. el caracter de Max no le permite aceptarlo y no quiere eso para su hermano. Supongo que nos pasaría a cualquiera de nosotros que tuviera una persona amada en situación parecida, no crees?
      No sé que decirte para quitarte la pena.. solo espero poder actualizar pronto y continuar con la vida de mis personajes.
      Gracias por el cariño <3 Besos!! Nani

  2. Gracias por el capítulo!! Puff está muy interesante!! Ya no se a qué atender!! Pobre Mati, espero que esté con Santiago pronto!! Menos mal que los guardias de Adamir no conocían a Mati, que sino se liaba buena… Y espero que dure lo de Max y Adamir.
    Acabo de leer el capítulo y ya quiero más 😳, pero bueno eso también me pasa con tus otras historias. Sobretodo con esta y con la de “La Confiserie”.

    • Hola Rous!
      Yo también siento pena por Mati.. me partía el alma verlo tan triste y casi enfermo de dolor a medida que Max iba hablando.. pobrecito bebé… Fue una casualidad enorme que Max tuviera la oportunidad de verlo y hablarle. En el próximo cap les contaré mas de lo que pasa con Mati.
      Adamir y Max.. en realidad me desconciertan.. yo tengo pensada una cosa para ellos y zas… me salen con sonrisitas y provocaciones y no me dejan seguir con lo que yo quiero.. me da risa verlos así.. todos enamorados y babosos.. jajajajajaaa.
      Gracias por amar mis historias!!! La confiserie me encanta, amo los personajes y lo que les sucede a ellos.
      Actualizo pronto esta historia. No creo que Mati y Max me dejen dormir tranquila hasta que suba algo más de ellos..
      Besos y Gracias!!! <3 Nani.

  3. ¡Hola, Nani!

    Ahhh… Ya volvimos al drama… Entiendo que Max crea que es lo mejor para Mati, pero él no puede entender la relación entre esos dos 🙁 y lejos de hacerle un bien a Mati creo lo va a terminar por romper.

    Por otro lado me encanta que Adamir y Max estén tan coquetos. Es tan raro y bonito leer sobre un Max que coquetea con Adamir, y un Adamir que deja de lado sus sus obsesiones dominantes para ser más humano… ¡Ya era hora! Ya está saliendo de mi lista negra(?) Y que conste que me fascina todo el rollito del BDSM, pero es que Adamir parece una máquina de tortura!

    Ay, Nani, ya quiero saber qué va a pasar. Me tienes atada a estos hombres jajaja.

    Saludos~

    • Hola Abigail!! es verdad lo que dices y es la razón para que MAx hiciera lo que hizo, él no puede entender ni aceptar una relación sado.. ya sabemos como es el carácter de ese chiquillo, verdad?. En el siguiente cap veremos que pasó con Mati. Intento escribir y basarme solo en lo que ellos me muestran en mi pantalla mental, te juro que ellos saben mucho mejor que mi “yo consciente” lo que desean para sus vidas.
      Max y Adamir… es casi increíble ver al amo todo coqueto y feliz.. me encanta. Espero que le dure… una máquina de torrura?? shit!! es que vive de eso.. jajajajajaa.
      Gracias por el cariño hacia la historia. Me alegra mucho. Besos. Nani.

  4. Realmente la pareja de Adamur y Maxi es algo que no deseo, pues él es un niño y el otro un psicópata secuestrador y trastornado, además de un imbécil que cree hacer feliz a la gente al obligar a niños a convertirse en objetos, esclavos a una corta edad.

    Esperó ver a Max escapando, es mi personaje favorito. Por tener ideas claras, saber vivir y rechazar la sumisión. Mati es demasiado extremo en cuanto a docilidad, pero es dulce y amable. Al estar en una situación merecedora de pánico, se aferró a aquel que le ofrecía protección, y ahora está sin él.

    Santiago, igual de despreciable que Adamir, pero por lo menos él reaccionó. Uno de los pocos que se arrepintieron de sus errores.

    Al principio Sergio me pareció una persona racional, pero apoyar el “amor” que más bien es obsesión de Adamir por un crío y animar la relación es… Wow. Nazir que ignora los crímenes de su hermano.

    Adoro cómo escribes, porque creas humanos. Con defectos, no hay nadie perfecto. Desprecio a todos. Y me gustan por igual. Así es la humanidad, real.

    Y quiero ver a Adamir en la cárcel. En serio, que le den. Max merece una vida normal lejos de un desquiciado.

    ¡Eres una gran escritora, no dejes que tu talento muera! Al igual que las tristes rosas.

    • Hola Alexia!
      Creo que Max tiene muy claro el tipo de persona que es Adamir.. al menos el Adamir controlador, obsesivo y que lo ha hecho sufrir tanto. NO te puedo negar que ahora está muy desconcertado al descubrir a un Adamir sonriente, cariñoso y casi feliz.. o se.. le cuesta entender y no sabe como reaccionar.. Max tampoco conoce el amor y es apenas un crío de 14 años aunque bien vividos eso si, mucho más experiencia que Mati, recuerad que Max robaba y delinquía antes de ser secuestrado.
      Mati… sip, es cierto, se aferró a la única protección que alguien jamás le brindó y en las peores circunstancias de su vida. Santiago se cnvirtió en su todo y ahora que no está y que lo cree muerto.. pues vamos a ver que hace.
      Gracias por lo que me dices sobre mi forma de escribir. Soy adulta y conozco un poco de relaciones humanas y lenguaje no verbal. Intento crear personajes reales dentro de toda la fantasía de las historias. Jamas dejaré de escribir!! amo hacerlo. Mil Gracias!!! <3

  5. Que rapidez cuando ví la actualización creí que moriría pero cuando Santiago le dijo a max que canela era una villa compense a llorar y no es solo por decirlo es enserio me gustó mucho eso fue hermoso que por fin supo como encontrar así hermano pero cuando entendí sus intenciones casi muero pero de dolor con Mati oh! Pobre Mati su tormento es más grande se que max y adamir están bien pero aun así sigo triste 😢😰 bueno ahora espero con ansias el próximo y ver que pasa bueno como siempre muy bueno este capítulo sin cosas malas no habría historia “gracias”…

    • Hola Idalia!!
      Se encontraron… te juro que sentía en mi piel la necesidad de ambos de abrazarse y entregarse cariño y consuelo.. pero era imposible. Max sentía que tenía una misión que cumplir y lo hizo aunque le costara unas grietas en el corazón de Matías. En el proximo cap sabremos que pasa con Mati. Por suerte tiene a Clara que lo ha adoptado como un verdadero hijo en su corazón.
      El drama.. cierto.. sin drama y problemas no habría historia que contar, verdad? Es increible como toda la historia de M&M está reducida a un resumen de solo 4 páginas word en mi computador y termina transformándose en mas de 250 mil palabras y 70 capítulos hasta ahora… en serio increíble.
      Gracias!! abrazo cariñoso. Nani.

      • Genial si es increíble y yo que pensaba que ya nos habías dado todo un libro 😘 pero con todo y eso tu historia es genial y la amo gracias por fin un poco más de Mati lo esperaré con ansias oh Mati no sabes cómo me gustaría consolarlo bueno gracias Nani hasta el próximo capítulo😘😢

    • Hola!
      Hasta ahora están teniendo una vida de mierda, verdad?
      creo que Matías tiene oportunidad de una vida “normal” junto a Clara, después de todo ese fue el regalo y sacrificio que hizo Santiago. Si te fijas bien, Mati esta estancado esperando a que Santiago venga y Santiago claramente expresa que desea dejar libre a Mati y que tenga una buena vida lejos de él. Creo que Max hizo bien… por duro y doloroso que parezca.
      Max esta feliz con Adamir… a ratos, luego se acuerda de todo lo pasado y de sus ganas de escapar e intenta controlar lo que esta sintiendo y enfocarse en escapar y ser libre…
      Trabajando en el siguiente cap. Gracias!! <3 Besos. Nani.

      • Hola hola!!!

        Le he agarrado mucho cariñito a esta historia. Y es que es imposible no hacerlo! Te lleva de los mas lindo y dulce a lo más bajo y obscuro de la vida… Casi que me da miedo como escribes, Nani jajajajajaja

        He decidido que en cada comentario que escriba pondré una nota al calce; “Max no quiere ni querrá nunca a Adamir” hasta que llegue a donde tenga que llegar para que se haga realidad jajajajajajajaja XD

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