M&M Capítulo 76

CAPITULO 76

El camino hacia el teleférico ascendía por uno de los cerros que bordeaban la ciudad. Max veía los carros en altura pasar sobre ellos… parecía divertido… Algún otro día de su vida subiría de verdad a un teleférico. Por ahora, iba tomando nota del paisaje y, mentalmente, preparando la ruta de escape. Había menos casas y mas vegetación… tendría que descender por entre medio de los árboles, sorteando las casas… al llegar abajo se dirigiría hacia las calles más apartadas… caminaría de prisa, se quitaría su chaqueta y la llevaría enrollada en la mano. Llamaba demasiado la atención y era fácil de reconocer… no se detendría por nada del mundo hasta llegar a un lugar dónde se sintiera seguro. No sabía cómo abandonar la ciudad pero ya se le ocurriría. La tentación por dirigirse a Villa Canela era grande… quizás esa señora que protegía a Mati también podía cuidar de él… al menos por unos días. Maldición! No era justo que arriesgara la seguridad de Matías. Se las arreglaría solo. Podía hacerlo y, si era necesario, volvería a robar para poder alejarse rápido de este lugar…

-. Llegamos

Era una explanada no demasiado grande; un techo amplio indicaba la entrada al lugar con unas cuantas casetas donde comprar los tickets y más adelante se veían circular los carros del teleférico. No había tantas personas como Max había esperado… pero iba a hacerlo de todas maneras.

-. Vaya y compre dos tickets – ordenó Adamir al chofer entregándole dinero. El hombre se movió de prisa hacia una de las casetas

-. ¿Cómo esta Santiago? – preguntó Max llevado por una última gota de curiosidad. Observó atentamente la respuesta de Adamir

-. Está mejor – el ceño de Adamir fruncido y cierta dureza al hablar –  No va a volver a la isla

Lo abandonaba?… ¿por eso respondía molesto? Max no pudo evitar que la respuesta lo sorprendiera… Se separaban… ¿Qué había pasado?

-. ¿Qué va a hacer?

En el mismo momento en que formulaba la pregunta, Max pensó la respuesta “Va a buscar a Mati!!” Su corazón se aceleró ante esa perspectiva. No tenía que pasar esto. Santiago se había despedido de Mati y lo había dejado libre… si se encontraban volvería a abusar de su amigo y Mati iba a aceptarlo.

-. Va a comenzar a trabajar

-. ¿Cuándo saldrá del hospital? – interrumpió, apremiado por sus pensamientos y pensando en sí tendría tiempo de advertirle a Matías.. le diría que Adamir lo buscaba para que se fuera lejos, donde Santiago no lo alcanzara

-. Tal vez en una semana

Una semana! Si. Tendría tiempo

El chofer regresó con las entradas. Descendieron del vehículo en el momento en que el celular de Adamir sonaba. El amo miró la pantalla y con un gesto de preocupación, atendió la llamada al costado del auto. Max se agachó pretendiendo abrochar sus zapatillas, sus ojos se movían rápidos calculando los espacios y mirando de reojo las vías de escape en espera de que el chofer subiera al vehículo… eso le daría  valiosos minutos para correr

-. Pero!!! ¿Cómo diablos pasó esto?!! ¿Dónde están?

El amo alzó la voz visiblemente enojado. Max supo que algo estaba muy mal cuando la mano de Adamir se posó como garra en su hombro, sujetándolo fuertemente.  Se quedó inmóvil…

-. Sube al auto!!!- gruñó Adamir sin dejar la conversación telefónica –       ¿y el programa de la subasta?

NO… Max sintió como en ese preciso minuto, la libertad se le escapaba de las manos. El chofer no había alcanzado a subir al auto y ahora lo estaba mirando fijamente… ¿Qué había pasado?  Se encontraba entre ellos dos, el guardia encima suyo y Adamir no soltaba su agarre. ¿Cómo iba a correr?? Max se levantó con la culpabilidad y el miedo pintado en la cara, pensando en que la llamada telefónica lo estaba delatando… pero como lo habían descubierto???… No había forma!!

-. Exequiel, envíame el avión cuanto antes. Vuelvo a la isla de inmediato

¿Qué?? No, no, no.

Adamir lo empujó dentro del vehículo. Max estaba confundido por el brusco cambio de situación. La llamada no era sobre él… era Exequiel desde la isla…

-. Esto nunca había sucedido!!! – gritó Adamir al teléfono – llévenos a la casa de prisa – le ladró al chofer – lo siento… será en otra oportunidad – le dijo a Max con voz suave de disculpa volviendo su atención de inmediato al teléfono.

El vehículo se puso en marcha… Max respiraba agitado y acalorado enfundado en la chaqueta… Había perdido la oportunidad!!! Adamir había dicho que volvían de inmediato a la isla!!! NOOO… se movió de prisa para mirar por la ventana y calcular la velocidad del auto… abriría la puerta y se arrojaría… Dios!! el hombre se había tomado en serio lo de volver de prisa.. iban a mucha velocidad.

-. Toma nota de todos los datos. ¿Qué maldita ciudad es???!!!  – Adamir continuaba alterado en el teléfono, aún así se tomó un minuto para dirigirse a Max –  Ponte el cinturón – le ordenó cuando las ruedas chirriaron en una de las curvas

Pero… no!!  con el cinturón de seguridad era más difícil!!!

-.  Envía el avión ya mismo!! Volveré a llamarte.

Adamir cortó la llamada muy alterado. Sus ojos se posaron en Max

-. El cinturón! – volvió a ordenarle al tiempo que se ponía el suyo.

Max estiró las manos para tomar el cinturón que le correspondía… algo agrio y caliente le subía por la garganta… abrió la boca como si fuera a gritar pero no emitió ni un sonido… retuvo el aire…

-. Max… lo siento pero es una emergencia… Maldición!!! es algo grave.

Lo tranquilizaba pensando que los gestos de Max eran a causa de la desilusión de no subir al teleférico… estaba demasiado ocupado del problema que Exequiel le había contado como para darse cuenta de lo que pasaba con Max. Nuevamente utilizaba el teléfono.

-. Nazir? Tenemos un problema mayor. El equipo de tierra… los capturaron en plena faena.. si.. están detenidos por la policía!!! No… no sé…

Max perdió algo de su propia agonía al entender la noticia que había alterado tanto a Adamir. ¿Así es que los malditos que secuestraban chicos por el mundo habían sido capturados por la policía?… su boca se torció en una sonrisa. Agachó la cabeza para disimularlo. Eso era fantástico!!! Que los hicieran pagar por todo el daño que habían causado a tantos chicos como Mati y él.

-. Voy camino de la casa. Encuéntrame allá. Tenemos que resolver esto.

“Resolver??” que iban a resolver si los había capturado la policía “en plena faena”?? no podían resolverlo tan fácilmente, no?? Estaban secuestrando menores de edad!!!  Max seguía atentamente la conversación.

Llegaron de vuelta a la casa de Sergio en la mitad del tiempo. El guardia de la isla se acercó de inmediato a recibirlos.

-. Max, arregla tus cosas. Volvemos a la isla – luego se dirigió al guardia – Ayúdelo a empacar y preparar todo

Los hombros de Max se hundieron unos cuantos centímetros… había perdido la oportunidad de ser libre y ahora volvía a tener al guardia encima suyo… en pocas horas volverían a la isla. Casi no podía moverse…

-. ¿Dónde están las maletas, señor? – preguntó el guardia dirigiéndose a Max.

Abrió los ojos muy grandes… lo había llamado “señor”??? Max indicó el closet con la mano en un movimiento que requirió esfuerzo…

-. ¿Comienzo a guardar su ropa?

Movió la cabeza sin dejar de mirarlo… ¿el hombre iba a guardar su ropa?…  cómo se explicaba lo que estaba pasando… el guardia lo había visto todos estos días de la mano de Adamir… ¿por eso lo trataba con respeto??… todo era como un remolino gigante del que no podía salirse… ¿Qué iba a hacer ahora???

-. Max!!! Es verdad que se van ya mismo? – Sergio interrumpió sus pensamientos entrando a la habitación

-. Eehh.. si.. si – lo miró desolado buscando un consuelo imposible… ya no había nada que hacer.

-. Voy a extrañarte mucho – Sergio lo abrazó  con sentimiento

Todo estaba pasando demasiado de prisa… Su vida volvía a cambiar en un nuevo giro inesperado y Max no tenía voz ni voto en lo que acontecía… justo ahora que se había decidido a escapar… Aún no era capaz de asimilar el nuevo escenario de su vida… no podía ser verdad…

-. Prométeme que volverás

Max lo miró desamparado… ¿qué?? ¿Cómo podía pedirle que hiciera una promesa así?… ¿se le olvidaba que era un esclavo y no se mandaba solo? o ¿Sergio estaba burlándose de él??

-. No puedo prometerlo – respondió uniendo todas sus energías en una respuesta gélida y seria

-. ¿Por qué no? – Sergio preguntó con toda inocencia

-. Porque como tú sabes soy uno de los esclavos de la isla – Max usó las palabras con frialdad y sonaron como cuchillos afilados – no puedo hacer lo que quiera.

Sergio retrocedió… lo miró confundido… él no había querido molestarlo.

-. Max, lo siento… yo solo quería decir que me gustaría verte de nuevo… en verdad te tomé mucho cariño

-. Eso tienes que preguntárselo a Adamir

Se volvió despacio hacia el closet, dejando a Sergio con las palabras atoradas en la garganta y la confusión patente

-. Déjame ayudarte a ordenar tus cosas – ofreció Sergio

-. No es necesario. Ya tengo ayuda. Gracias- Escupió veneno en sus palabras hacia Sergio.

Max no supo que tomaba del closet y doblaba para echar en una de las maletas. Actuaba de forma automática… Enojado por no haber podido escapar y herido de muerte con la perspectiva inmediata de volver a la isla… miedo, rabia, confusión… descargaba toda su rabia contra Sergio…. él también sabía que era un chico secuestrado y no le había ayudado a escapar ni nada!!! Todos eran malos y malditos!!!

-. Salga del cuarto – ordenó Sergio al guardia y el hombre obedeció de inmediato.

Max se iba a girar pero antes sintió un tirón en el brazo y un empujón brusco

-. ¿Se puede saber qué te pasa?

Había olvidado la fuerte personalidad de Sergio detrás de su dulzura. Ahora lo tenía encima de él, acorralando contra una pared y exigiéndole explicaciones sobre su actitud…

¿Quería respuestas??? Pues se las daría!!!

-. Pasa que siempre supiste lo que yo soy – contestó Max en voz baja y oscura…la mirada fiera y rebelde había vuelto a sus ojos

-. Si. Siempre supe quien eres. ¿Cuál es el problema con eso?

-. ¿El problema??!!! No me ayudaste!!! Sabes que no estoy aquí por gusto, que fui secuestrado y me tratan como esclavo. No puedes imaginar por todo lo que he pasado y como han abusado de mi.

Sergio seguía encima de él pero las palabras de Max lo habían afectado directamente en el corazón… Si, le tenía cariño de verdad y se había preguntado muchas veces lo que Max le echaba en cara en este momento… Sabía que Max no era libre y se había sentido mal muchas veces pensando en lo vulnerable que era el chico

-. No puedo ayudarte, Max. No puedo ir contra Nazir y Adamir.

-. ¿Por qué? ¿Te quedarías sin su valiosa protección? ¿Te quitarían el dinero de las compras? ¿Por qué??  – gritaba como loco – Sabes que no es correcto!!! Está mal y tú los apoyas!!!

-. NO! Yo no los apoyo!! No apruebo lo que hacen pero no puedo… tú no sabes, no entiendes…

-. Sabes? No me interesa!!! Eres de la misma clase que ellos. Solo déjame en paz y no sigas fingiendo que te importo

-. Max, en verdad me importas!!!

Sergio había perdido su postura… Max lo había desarmado.

Max se abrió paso empujando a Sergio quien no se resistió y lo dejó pasar

-. Tengo que terminar de empacar para… oh Dios!… Vuelvo a ese maldito lugar

Las emociones chocaron y colapsaron en Max. El llanto brotó descontrolado avergonzándolo y enojándolo aún más. Que mierda llorar frente a Sergio…

-. Lo siento, Max – farfulló Sergio dolido

Max ni siquiera se volvió a mirarlo o se dignó responder. Siguió echando cosas en la maleta arrojándolas con furia

-. Nazir es mi amo

Lo dijo tan despacio que Max se preguntó si había escuchado bien

-. ¿Me quieres engañar más todavía?

-. No te miento. Nazir es mi amo. Lo juro

Max movía la cabeza de derecha a izquierda… no tenía sentido lo que Sergio decía… No era posible…

-. Puedo probarlo

Max dejó caer el último atado de ropa en la maleta y cesó todo movimiento

-. Sígueme. Solo serán unos segundos… por favor…

Max dudaba de lo que Sergio decía… pero… lo aseguraba con tanta fuerza. Desconfiando, caminó tras de Sergio. Salieron del cuarto al pasillo y luego de unos pasos estaban en la puerta del dormitorio de Sergio.

-.. No puedes decirle a nadie que has estado aquí

Max no respondió… ¿de qué se trataba esto?

El cuarto era enorme y muy bien decorado pero Sergio no se detuvo sino que siguió avanzando hasta una puerta en la pared del fondo y, usando una llave, la abrió

-. Entra conmigo

Antes de cruzar el umbral y ver que había del otro lado, Max supo que Sergio le decía la verdad.

Se detuvo bajo el marco de la puerta. Una mirada rápida a la habitación fue suficiente para que perdiera el aire de sus pulmones y desapareciera la agresividad que traía consigo. A su mente acudieron las imágenes de la habitación en la isla. Esta sala era mucho más sofisticada, más grande y con mayor cantidad de implementos… algunos le recordaron a Max lo que había visto en aquella casa de ventas. Sin darse cuenta comenzó a estremecerse… en su mente volvía a la isla y al cuarto donde lo esperaba una cadena.

-. Como… puedes…? – jadeaba al respirar y miraba a Sergio con horror

-. ¿Por qué no escapas?!!! no entiendo… tienes libertad para ir y venir…

-. No quiero escapar. Amo a Nazir.

-. Pero él… usa estas cosas contigo!!!

-. Amo a Nazir incluyendo todo lo que me hace. Estoy con él porque quiero.

Esta revelación aturdía a Max… ¿cómo era posible que Sergio aceptara ser golpeado y utilizado? A su mente acudieron las palabras de Mati diciendo algo parecido…

-. Estás loco… todos ustedes están locos!!!

Corrió de vuelta al dormitorio. No quería saber nada más… todos estaban dementes… no había esperanza alguna de ayuda…

Las maletas esperaban listas a un costado y el guardia esperaba por él. Max no sabía cuánto más podía resistir antes de estallar, quería gritar y desahogar el torbellino de su mente, rebelarse, enloquecer…

-. Don Adamir está en la oficina con su hermano. Me ordenó que cargara el vehículo. ¿Hay algo más que desee llevar?

Parecía una pesadilla… no era real que volvía hacía atrás…

-. No… no… – balbuceó Max aturdido

El hombre tomó las maletas y abandonó el cuarto. Max respiraba jadeando… le faltaba el aire… le dolía el pecho, el estómago… Sergio era un esclavo por voluntad propia… siempre había creído que Sergio era feliz… ¿cómo podía ser feliz siendo un esclavo y torturado? Había látigos, una cruz en X y elementos de castigo en la sala de su dormitorio… Nazir… ¿le hacía lo mismo que Adamir le había hecho a él?

-. Ah. Aquí estas. Vamos Max. El avión nos espera

Max dio un salto al escucharlo entrar.

Adamir se veía preocupado pero usaba un tono de voz calmado para hablar con él. Lo esperaba para que dejaran la casa y emprendieran el viaje de vuelta

Max sintió la desolación apoderarse de él… fue como si toda su energía y esperanzas resbalaran por su cuerpo y cayeran al piso… un manto de angustia y tristeza lo cubría, lo estrujaba y se llevaba sus posibilidades de escapar… no había hacia dónde mirar en busca de esperanza

Caminó arrastrando los pies detrás de Adamir. En el corredor esperaban Sergio y Nazir. El amo se despidió de Sergio de manera educada agradeciéndole la estadía y luego, avanzó junto a Nazir, conversando.

-. Hablaré con el contacto en esa ciudad.  Ya lo están ubicando. Te llamaré en cuanto tenga noticias – dijo Nazir

-. No te olvides de Santiago – Adamir se notaba abrumado

-.Déjalo en mis manos. Él es mi problema de ahora en adelante

– Gracias… eres invaluable hermano – Adamir extendió la mano y Nazir la retuvo

-. Llama por teléfono a  mamá. – sugirió  seriamente

Adamir asintió. Si. Lo tendría presente entre tantas cosas. Su madre. Por supuesto.

Los hermanos se alejaron hacia el vehículo que esperaba para llevarlos al aeropuerto.

De pronto Sergio y Max estaban frente a frente, solos en el corredor. No usaban palabras pero se comunicaban a través de las miradas. Max se puso tenso cuando Sergio se adelantó a abrazarlo

-. Perdóname. No está en mis manos hacer algo por ti. No puedo – se lamento muy bajito

La tensión consumía a Max. Mantuvo su cuerpo rígido y las manos pegadas a sus caderas. No fue capaz de responder… dio un paso atrás.

Había lágrimas en los ojos de Sergio cuando Max se separó de él y caminó sin mirarlo ni hablarle. Era su forma de rechazarlo.

Minutos más tarde, Max estaba en el vehículo que avanzaba hacia el aeropuerto privado donde esperaba el avión. Todo había sido un sueño… La realidad era que volvía a la isla.

Cargaron de prisa el avión.  Adamir pendiente de él. Subieron juntos… como en una pesadilla.

-. ¿Te da miedo volar? – preguntó Adamir ajustándole el cinturón. El rostro de Max estaba casi descompuesto

Max decidió que era más fácil mover la cabeza y asentir.  Sus miedos reales eran mayores y más profundos. No tenía palabras para hablar.

-. No pasa nada – Adamir entrelazó su mano con la de Max – llegaremos en poco tiempo. Cierra los ojos y duerme.

Max cerró los ojos. No creía poder volver a dormir tranquilo nunca más.

 

NAZIR

No eran muchos los traficantes de esclavos en el mundo, se movían dentro de un círculo muy cerrado y aunque la mayoría nunca se conocían cara a cara, sabían sus nombres y lo importante que era protegerse entre ellos cuando las circunstancias amenazaban el negocio de todos. Nazir tenía grandes contactos; los favores entre la gente de su clase y posición costaban mucho dinero y a veces vidas humanas. La detención del equipo de tierra en una ciudad puerto de un país en otro continente era un asunto que no se podía descuidar. Los hombres que se hallaban detenidos eran leales y podía contar con su silencio pero había uno en fuga además de mucha información suelta que podría, eventualmente,  vincularlos a ellos. Tras unas cuantas llamadas telefónicas, Nazir obtuvo un nombre, un número de teléfono y la recomendación de que alguien en esa ciudad era seguro y confiable.

-. Hola – respondió una voz controlada con un marcado acento latino

-. Quiero hablar con Teddy Rojas – dijo Nazir

Hubo un largo silencio al otro lado

-. Teddy Rojas ya no existe – respondió Gonzalo, extrañado de recibir una llamada al antiguo teléfono personal de Teddy -¿Quién habla?

Nazir tuvo un momento de confusión. No fue un “Teddy no está”  o un “llámelo más tarde” sino que, directamente, le indicaban que Teddy había dejado de existir

-. ¿Quién reemplaza al señor Rojas? –preguntó Nazir ya no tan tranquilo

-. ¿Quién llama?

Gonzalo estaba curioso pero tenía poca paciencia. Ante el silencio en la línea iba a colgar cuando la persona dio su nombre y apellido. Gonzalo entrecerró sus ojos oscuros pensando… ese nombre le resultaba conocido…  había escuchado a su padre y amigos hablar de esa familia en otro país… gente poderosa y de mucho dinero. Intrigado, decidió mantener la conversación ahora que el tal Nazir se había identificado y que el número al cual llamaba solo lo habían conocido algunos contactos especiales de Teddy.

-. Mi nombre es Gonzalo. Teddy Rojas murió hace unas semanas. Sus negocios están en mis manos ahora. ¿Puedo ayudarlo en algo?

Nazir titubeó…  ¿Contarle el problema a un completo desconocido?… Demonios!! ¿Qué más podía hacer?  Viajar a ese país o contratar abogados era acusar culpabilidad inmediata

-. ¿Qué negocios del  Sr. Rojas maneja usted?

-. Todos

Gonzalo podía percibir el desasosiego en Nazir

-. ¿Todos?  – quiso confirmar

-. Legales e ilegales – respondió Gonzalo divertido y con el descaro que lo caracterizaba intuyendo que eso era lo que Nazir deseaba saber– Puede hablar con libertad. Es una línea segura.

-. Tengo un problema delicado en su ciudad – declaró Nazir

-. Usted dirá

-. Hay ciertas evidencias que preferiría desaparecieran

-. ¿Evidencias… humanas?

-. No. Se trata de un yate y un vehículo

-. De acuerdo. Puedo ayudarlo con eso

Gonzalo escuchó un suspiro de alivio al otro lado de la línea

-. Volveré a llamarlo para darle los detalles

-. Estaré atento.

Gonzalo cortó la llamada. ¿Desaparecer un yate y un vehículo?… ¿En qué lío se hallaba esta familia? Solicitar su ayuda era algo relativamente común entre algunas familias y conocidos de diferentes partes del mundo. Los servicios se pagaban con favores o en sumas muy elevadas, pero recibir una llamada para Teddy de alguien desconocido era, al menos, peculiar.

Salió de su oficina y entró a la de Jorge. Puso un papel con un nombre sobre el escritorio de su lugarteniente

-. Quiero saber sobre esta familia, ¿puedes averiguar algo?

Jorge miro el papel y luego a su jefe

-. Puedo informarle hasta qué desayunaron hoy en la mañana, si quiere – respondió Jorge con algo de descaro

Gonzalo le devolvió una sonrisa irónica. Era agradable ver como Jorge había crecido y se había convertido en un excelente reemplazo para Andrei.

-.Me basta con saber en qué negocios ilegales andan y qué tan confiables son.

– Deme unos minutos, jefe.

Jorge se puso a teclear en sus sofisticados equipos nuevos.

Gonzalo volvió a su oficina pensando que seguramente, al otro lado del mundo, Nazir estaba averiguando quien era él.

 

MATÍAS

Su existencia había dado un nuevo giro importante cuando descubrió las agujas; su nivel de angustia había disminuido y el secreto placer masoquista que sentía al castigar su cuerpo le permitía enfrentar los días con mayor tranquilidad. Descargaba su tristeza y ansiedad en cada pinchazo que se propinaba… se abría al dolor físico hasta convertirlo en gozo oscuro. Su cuerpo quedaba exhausto y su mente aplacada.

Su mayor preocupación era Clara. Podía darse cuenta que ella no se tragaba su aire de fingida tranquilidad… lo extraordinario era que, lentamente, la tranquilidad iba llegando a él; sabía con certeza que iba a arrastrar consigo, durante toda su vida, el vacío de la pérdida, pero de tanto fingir estar calmado y ayudado por la tortura y placer al que se sometía casi a diario, su mente se estaba apaciguado de verdad.  Matías no hacía muchas cosas; la escuela era su único deber y lo cumplía sin chistar. Fuera de eso, podía pasar horas sentado en el patio mirando las plantas crecer o en el jardín delantero observando el mar.

Clara siempre lo mantenía en su radar, atenta a cualquier cambio. Solo lo perdía de vista cuando llegaban sus alumnos a recibir clases particulares. Tenía cuatro alumnos hasta ahora y no deseaba más. No mientras Matías necesitara de ella.

-. No sabía que usted es la madre de Matías – dijo el chico al terminar la clases

-. ¿Lo conoces? – preguntó ella notando que tenían una edad parecida lo que los ponía en cursos cercanos

-. Estamos en la misma aula… pero él no habla mucho

Vaya! Esto era sumamente interesante.

Tobías era, físicamente hablando, lo opuesto a Matías; un muchacho grande, de cuerpo bien desarrollado para sus 13 años, ojos castaños y pelo oscuro ensortijado, rostro agradable y vivaz. Su pasión eran los deportes, tenía una mente dispersa y observadora, carecía de hábitos de estudio pero era amable y educado. La madre de Tobías estaba encantada de que Clara pudiera ayudarlo a mejorar sus notas, especialmente porque vivían apenas a unas cuadras de distancia.

Clara se preguntó si ese chico representaba una oportunidad de ayudar a Mati.

-. Sufrimos una gran pérdida en la familia. A Matías lo afectó de manera especial. Era muy cercano con mi hermano

-. Vaya… se murió su tío – dijo Tobías mirando hacia el jardín donde Matías estaba anclado a un asiento, vista perdida en el mar– yo… no sabía. Lo siento mucho Sra. Clara

-. Gracias. Matías aun está de luto.

-. Por eso es tan callado, entonces?

-. Si. Han sido muchos cambios, nos mudamos a esta ciudad… todo es nuevo para nosotros aquí. Matías empezó en la escuela… es difícil para un adolescente

-. Si… yo he vivido siempre aquí. Supongo que no es fácil hacer nuevos amigos

-. Quizás tú podrías ayudarlo

Tobías era un chico de pueblo de gran corazón y nobles sentimientos

-. Claro que si!! – respondió entusiasmado

-. Pero no debe saber que yo te lo pedí

-. No le diré, profesora

-. Gracias, Tobías.

 

Durante la segunda clase del día siguiente, el profesor de historia pidió a los alumnos formar grupos de a tres para preparar una tarea

-. Matías, ¿quieres hacer el trabajo con nosotros?

Levantó la cabeza. Sus ojos verdes vieron a Tobías mirarlo de manera amistosa. Lo reconoció como el chico que tomaba clases en su casa. Detrás de él otro chico desconocido que también sonreía de manera amable. Esperaban su respuesta

-. Yo… no soy bueno trabajando en grupos – estaba intimidado. Nunca había hecho nada parecido.

-. Nosotros tampoco, pero el profesor nos evaluará de a tres. Podemos intentarlo

-. Está bien – Matías aceptó más que nada para no crear conflicto ni atraer más atención sobre él. Era muy extraño hablar con otros chicos

-. Excelente! – aplaudió Tobías – Vamos a elegir el tema

Esperaron a que los siguiera. Matías caminó con ellos sintiendo como toda la clase lo observaba

-. Vamos a trabajar juntos ¿Cuál es nuestro tema, profesor?

El maestro se alegró de ver que Matías era parte de un grupo. Quizás Tobías no era un alumno de excelencia académica  pero era bueno ver que el chico nuevo por fin participaba con alguien. Los maestros hablaban de él y se preguntaban cuándo comenzaría a integrarse. Siempre solo y callado. Les dio el tema. Quedaron de reunirse en casa de Tobías a las 5 de la tarde.

Cuando las clases terminaron, Matías reunió sus cosas en silencio y caminó hacia su casa. Los nervios se fueron calmando… Iba ajuntarse a estudiar con sus compañeros… con Tobías y el otro chico cuyo nombre no recordaba. Los había visto en los recreos… siempre corriendo detrás de una pelota y bromeando. Eran los más rápidos en la clase de gimnasia… No sabía mucho de ellos excepto que eran ruidosos, alegres y se veían amables cuando lo invitaron. Relajó sus hombros… levantó la cabeza de cara al sol… sonrió inquieto… a las cinco, en casa de Tobías… ninguno parecía saber cómo hacer el trabajo… pero el tenía a Clara!!!  Podía preguntarle para no parecer tan torpe!… sonrió más ampliamente apurando el paso…  después de todo, no era tan malo.

 

ADAMIR

Max había mantenido los ojos cerrados durante el vuelo. Adamir sabía que no estaba durmiendo pues ante cualquiera pequeña turbulencia, la mano de Max apretaba la suya, instintivamente. Adamir tenía mucho dando vueltas en su mente… Lo más urgente era lo del equipo de tierra y la próxima subasta. Nunca había hecho una subasta sin Santiago… Santiago… Nazir había sido su salvación y estaba agradecido. Se sentía culpable y arrepentido de haber pensado en deshacerse de él pero se habían juntado muchas cosas al mismo tiempo y no estaba pensando con claridad… se le había escapado de las manos y se había enfurecido… Esperaba que Exequiel pudiera suplir en  parte lo que Santiago hacía en la Isla… no estaba seguro, Exequiel era bastante torpe para ello. Demonios!!! Tendría que revisar todo cuidadosamente, más trabajo para él… quizás debería aplazar la subasta por primera vez… mancharía su reputación pero tal vez, era conveniente que viajara a ese país donde estaba detenido su equipo… aunque eso podía ser peor… diablos!! ¿Habría ubicado Nazir a la persona clave para ayudarlos con la destrucción de evidencia y protección?… esperaba recibir el llamado en cualquier momento. Estaba ansioso por esa llamada… llamar… tenía que llamar a su madre… sensación de angustia… Una parte de su mente se resistía… la amaba, si, pero los sentimientos hacia sus padres estaban dormidos desde hacía años. Desconectarse de ellos y superar su rechazo había sido un proceso doloroso… ¿Cuál era el propósito de volver a quererlos si solo sería para despedirse y sufrir?… Maldición!!!

Adamir no se dio cuenta que su mano estrujaba la de Max hasta que el chico emitió un quejido y movió los dedos

-. Lo siento – se disculpó de prisa, olvidando todo y estudiando una vez más el rostro y cuerpo que lo tenían cautivado… Max… solo él podía ser una brisa fresca entre tanto problema… siempre era hermoso aunque hoy su rostro no estaba en calma como los días anteriores… “la quemadura… el vuelo”… dos razones para que Max mantuviera el ceño algo fruncido y la mandíbula apretada.  Apenas llegaran a tierra le pediría un analgésico a la Sra. Celis. No quería ver a Max sufriendo…

De pronto su mente quedó en blanco

¿Qué iba a hacer con Max de vuelta en la isla?

Demonios!!  No había tenido tiempo para pensarlo… pero había ciertas cosas que daba por seguras: Max no iba a volver al cuarto de entrenamiento ni a la sala de los esclavos donde cualquier amo pudiera acercarse a él. Oh no! nadie tocaría a Max!… ¿en qué situación lo dejaba eso?… volvió a recorrerlo de arriba abajo con la vista… sus formas alargadas, torneadas y firmes se adivinaban debajo de la ropa. Suyo. Lo quería para él de manera exclusiva… Y lo quería como había sido en la ciudad… bajo su control, pero con sus atuendos vistosos y su actitud desfachatada… Adamir sonrío sin saberlo y se le iluminaron los ojos… Max era irresistible… lo calmaba y lo inquietaba pero de manera positiva… era como una necesidad bajo su piel. ¿Estaba perdiendo el juicio? Estaban llegando a la isla… ¿Cómo explicaría a los otros amos que Max era solo para él?… un momento!… ¿A quién diablos tenía que explicárselo? Él era el amo de la isla, el dueño de todo y no tenía que dar explicaciones si las reglas cambiaban. N sus empleados y tendrían que respetar su deseo. Quería a Max a su lado y lo tendría…

Oh por Dios!!

Santiago…

¿Esto era lo que había querido Santiago con tanta vehemencia? ¿Por culpa de un deseo insatisfecho como este  había decidido terminar su vida? ¿Por qué no había podido entenderlo?… Un chico exclusivo para él… Matías, el mocoso de los ojos verdes y docilidad a toda prueba… ¿Cómo surgía un deseo de este tipo? ¿Qué les había pasado?… ¿tantos años de aislamiento en la isla los estaban afectando? ¿o era cosa de la edad necesitar una compañía permanente?  Que diferente habría sido todo si Santiago se lo hubiera pedido ahora…  por fin lo comprendía. Max era precioso, fantástico, entretenido… quería dormir con él todas las noches y amanecer juntos… lo divertía y lo relajaba… un abrazo con él, unir sus cuerpos y mirarse a los ojos lo hacía olvidar todos los problemas y volver a sentirse en paz… satisfacer su apetito sexual con Max era sublime… ¿era esto el gran secreto de tener un esclavo permanente y exclusivo?

Santiago había hablado de amor…

Su rostro perdió color y, como si hubiera recibido un golpe,  recostó su espalda contra el asiento sin soltar la mano de Max…

Amor… ¿Qué demonios era el amor?

Nazir se proclamaba enamorado de Sergio… pero no había una cosa tangible y específica que Adamir pudiera ver como una diferencia entre su necesidad de tener a Max como esclavo exclusivo y lo que hacía Nazir con Sergio… eran la misma cosa, no?… claro! Estaba todo lo de la casa y la vida juntos en la ciudad… pero… Max podía vivir con él en su casa!!! Así quedaría claro que nadie podría tocarlo y que solo le pertenecía a él. Tal como lo hacía la mayoría de sus compradores… un esclavo exclusivo… Adamir sintió que por fin lograba entender de qué hablaban sus compradores cuando se declaraban fascinados con un esclavo… eran la misma cosa que ese sentimiento idealizado llamado amor

-. Estamos por aterrizar, señor – anunció el piloto frenando sus pensamientos.

-. Max… despierta. Estamos aterrizando

El hombre a cargo de su avión era un experto y el avión se posó en la pista con mucha suavidad. Exequiel y un par de hombres los esperaba al final de la pista. Descargaron las cosas y subieron las maletas en el único todo terreno que había en la isla.

-. Vamos Max

Adamir pensó que era natural que Max pareciera confundido. El viaje había sido repentino y no sabía qué lugar ocuparía ahora. Sintió que su decisión de llevarlo a su casa era un delicioso secreto que sorprendería a Max.

-. Llévame directo a mi casa – le ordenó a Exequiel

Adamir ocupaba el asiento del pasajero y Max se había sentado atrás, al lado de un guardia. Exequiel conducía. El silencio era tenso pero los amos necesitaban hablar en privado. Todos descendieron al detenerse frente a la casa.

Max vio como el guardia descargó las maletas. Entre ellas iban sus cosas nuevas directo a la casa del amo… su chaqueta… aros… la ropa… ¿ya no le pertenecían?… no sentía pena de perderlas… ya no le importaban…  ¿Qué sentido tenía tener todo eso aquí en la isla donde no podría usarlo?

-. No te quedes bajo el sol. Ven adentro.

Adamir lo llamaba desde la puerta. Max obedeció callado. El guardia salió y se ubicó a prudente distancia de la casa. Adamir y Exequiel comenzaron a hablar. Parecía importante ero Max estaba tan impactado que no escuchaba ni veía.

-. Max, ve al casino y pide algo fresco para beber. Había olvidado el calor aquí en esta época del año

Siguieron hablando. Max dio la vuelta despacio… el casino… entonces, ¿Podía andar libremente por las instalaciones? Caminó por los pasillos de madera que conectaban los edificios…  el familiar paisaje lo fue deprimiendo… era hermoso pero no para él… los recuerdos brotaban en borbotones en su cabeza y sin poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a correr calladas por sus mejillas, sentía el gusto salado en los labios. Manoteó su rostro para limpiarlo antes de entrar al casino. Se detuvo por el golpe de recuerdos que azotaron su mente. Cuando logró calmarse, miró alrededor. Todos los ojos estaban pendientes de él…

Una especie de jadeo intenso le cortó la respiración al ver los ocupantes del casino.

Oh Dios!! ¿Quiénes eran esos niños desconocidos de ojos llorosos en las mesas con vasos de jugo verde, vigilados por guardias? Había cuatro chicos, muy niños y asustados, algunos lloraban pero no se atrevían a levantar la cabeza.

Había nuevos esclavos en la isla…

El gesto de Max fue totalmente espontáneo; se cubrió la boca con la mano para no gritar pero aun así un extraño sonido animal le brotó de la garganta

-. ¿Qué necesitas? – preguntó rudamente una de las mujeres cuyo rostro le resultó familiar

Max respiró profundo recuperando la respiración y la voz, sintiendo la ira crecer…

-. Adam… el amo Adamir desea que le lleves algo fresco para beber

La miró con frialdad y le hablo duramente. La mujer cambió su actitud de inmediato

-. ¿Ya llegó el amo? ¿Dónde le llevo el pedido?

-. A su casa – ladró Max

Salió con urgencia del casino. El sonido lastimero del llanto de los chicos le hería el alma… nuevos chicos… tendrían que vivir lo mismo que él y Mati habían pasado… Corrió y se tropezó… se sujetó de la barandilla y fijó los ojos en el paisaje mientras se calmaba… volver a esta pesadilla era insoportable… allí en la distancia alcanzaba a ver la punta del acantilado desde el cual Santiago había saltado… no supo cuantos minutos pasó mirando sin realmente ver. Que maldita suerte la suya, como deseaba volver el tiempo atrás y haber escapado una de esas tantas veces que dejó pasar por andar sintiéndose engañosamente feliz. Tenía tanta rabia consigo mismo.

Los pasos apresurados de la mujer con una bandeja lo hicieron volver a conectarse con la realidad. Caminó detrás de ella… ni siquiera sabía hacia donde tenía que ir… seguramente volvería a ese cuarto que odiaba.  Sujetó el nudo que le ahorcaba la garganta.

Ya estaban en la casa de Adamir. La mujer saludaba al amo y servía dos vasos

-. Sírvale un vaso a Max – ordenó Adamir

La mujer reaccionó confundida pero le ofreció un vaso a Max antes de retirarse. Lo recibió. Necesitaba deshacer el atoro en su garganta.

-. Ve a descansar, Max. Te ves exhausto

Si. Descansar era una buena excusa para estar solo, pero… ¿dónde?

Adamir se puso de pie, tomó su mano sin importarle que Exequiel los viera

-. Ya vuelvo – le indicó a Exequiel

Cruzó con Max la famosa puerta que separaba el resto de su casa.

Adamir había saciado su curiosidad más inmediata con la información qu ele entregó Exequiel. Las cosas estaban complicadas. Dos de los tres hombres de tierra habían sido sorprendidos mientras atacaban a un chico que solía dormir en un sitio eriazo solitario y oscuro… era tarde y la policía jamás circulaba por la zona, excepto esa única noche en que fueron llamados, alertados por algún curioso que reparó en el furgón merodeando el sector. Se encontraron con ellos de frente; policía y secuestradores. Solo uno alcanzó a escapar. Habían confiscado el furgón que contenía armas, elementos y químicos para drogar y retener a las víctimas. No sabían qué más pistas  podía haber en ese vehículo. El tercer hombre estaba escondido y era quien había llamado, pero se le buscaba intensamente. Por otro lado,  Exequiel estaba retrasado con  la subasta. Si, tenía mucho que hacer pero quería tomarse un instante para sorprender a Max.

Entraron a un cuarto grande y luminoso, grandes ventanales hacia la playa, maderas blancas y decoración azul. Una cama doble. Adamir se detuvo al borde de la cama y atrajo a Max hasta sostenerlo de  la cintura. Sintió como el chico se ponía tenso

-. ¿Te gusta? – su mirada abarcó el cuarto y el paisaje

-. Es… muy linda

-. Es tu dormitorio a partir de ahora – anunció lleno de orgullo

La mirada inexpresiva de Max y su confuso pestañeó no era la reacción que Adamir había anticipado en su mente

-. ¿Voy a vivir aquí?

Adamir estaba tan contento que dejó pasar la falta de entusiasmo de Max culpando nuevamente al viaje y al dolor de la quemadura y, por sobre todo, al supuesto shock de la sorpresa.  Lo abrazó y no se resistió a besarlo

-. Vas a vivir en mi casa y este será tu cuarto

Max abrió la boca

Ahí estaba la maleta que contenía todas sus cosas. ¿Vivir con Adamir? ¿Era él el nuevo reemplazo de Santiago?… ¿Qué significaba esto?

-. Voy a pedir un analgésico para tu brazo. Ponte  cómodo mientras tanto. Puedes recorrer la casa – hablaba de prisa, gesticulaba y se notaba satisfecho – Tengo que trabajar con Exequiel ahora.

Max aun no atinaba más que a mirarlo y seguir pestañeando… actitud que Adamir interpretó como efecto de la sorpresa

-. Ahora vives aquí conmigo – le dijo  en tono íntimo y cariñoso… Subió las manos por su espalda para volver a abrazarlo y  besarlo a gusto… si no se iba de inmediato iba a tumbarlo sobre la cama y….– te veo más tarde  

Adamir salió del cuarto complacido. Había sorprendido a Max pero más que eso, su entusiasmo era total: Max estaba bajo su techo y lo tendría cerca cada vez que quisiera.

-. El esclavo… ¿se queda en tu casa? – indagó Exequiel

-. Max vive conmigo a partir de hoy – anuncio Adamir recalcando el nombre de Max y  sin alterarse ni darse por enterado del gesto sorprendido en el rostro de Exequiel

-. Revisemos la programación de la subasta – ordenó a continuación – ¿Están las fotos de todos los chicos en el foro de intranet?

-. Si. Hay mucho interés por mi esclavo asiático – informó Exequiel orgulloso.

Minkim era, sin duda alguna, quien mejor se vendería,. Las ofertas por él ya habían comenzado a llegar.

7 comentarios en “M&M Capítulo 76

    • Hola! Siiii, un crossover con algunos de los protagonistas de “Miguel”, me parecen las personas indicadas para ayudar a Nazir y Adamir. Por favor, no mueras; no ves que me quedo sin lectores??? jajajaaa. Gracias a ti!!!
      Saludos cariñosos, Nani.

  1. ¡Hola, Nani!

    Hace tiempo que no te comento los capítulos, es que la uni me consume, pero aquí estoy siempre pendiente de las actualizaciones.

    Qué buen capítulo. La verdad es que me alegra un poco ver al Max de antes, le da más emoción a todo y es que Adamir sí se pasó de la raya como para que de la nada Max le perdone todas las que le hizo pasar, además de que me molesta un poco que Adamir siga sin reconocer sus sentimientos, mira pues qué inmaduro nos salió el amo y señor, también me gustó que Max le echara en cara a Sergio su enojo, no es que me caiga mal Sergio, tú sabes que Sergio y Nazir son mi pareja favorita junto con Santiago y Mati, pero la verdad es que Max estaba en todo su derecho de reclamarle; Sergio queriendo compararse con Max cuando su situación es totalmente diferente, nonono.

    ¡Ya quiero saber qué va a pasar!

    Saludos~

  2. Ay!!! Nos dejas en lo mejor!!
    Tengo emociones encontradas!…. quiero que dejen de secuestrar niños para que no los hagan sufrir pero a la vez no quiero q atrapen a Adamir para ver qué pasa con Max
    Adoro tu historia… espero con ansias el proximo capitulo

    • Hola Camila!
      Yo sé que a estas alturas a muchos les pasa lo mismo… Estamos seguros que Adamir es malo pero no queremos que le corten las alas o vaya a parar a una cárcel… Vamos a ver que me muestra la pantalla mental para saber que sucede con los problemas del amo y su relación con Max.
      Gracias por querer la historia!!! <3
      Espero actualizar pronto. Saludos cariñosos. Nani.

  3. Ooooooh! Dios mío cuando entendí lo que pasaba con Gonzalo casi muero estoy super feliz y eso significa que no puede salir mal no los encontrarán bueno eso espero por que como te dije a un que me crean loca me encanta la idea de que max y Mati se queden con sus amos claro que con sentimientos bien especificados o y mi corazón latía muy rápido cuando max estaba apunto de escapar cuando adamir lo sujeto dije siiiiii más tiempo para la verdad y comprensión, por otro lado Mati y Santiago su reencuentro es lo que más espero pero lo veo cada vez más lejano😣😢 pero bueno seguiré esperando con ansias y también el próximo capítulo por que Nani me dejas como siempre con ganas de seguir leyendo tus increíbles historias gracias

    • Gracias Idalia <3
      Los secuestradores estaban en la ciudad de Gonzalo y es por eso que Nazir tiene que recurrir al más poderoso para que le ayude a solucionar el problema. Solo recuerda que Gonzalo tiene otros valores y la trata de blancas no es de su agrado.
      Santiago y Mati parecen estar alejándose, verdad?? veremos pronto si es así o sucede algo que los acerque. Sobre Max solo puedo decirte que esta muy pero muy enojado consigo mismo por haber desaprovechado las oportunidades que tuvo. Esta absolutamente convencido que nada fue real y que tanto Sergio como adamir solo se burlaron y rieron de el mientras estuvo en la ciudad.
      El próximo cap pronto. Muchas gracias. Un abrazo. Nani.

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