INTRODUCCIÓN

Decir adiós, duele casi siempre.

      No, duele siempre. La ausencia puede ser insuperable cuando olvidar es imposible. Los seres humanos no fuimos diseñados para resignarnos a perder.

      Un objeto, la oportunidad, una persona o el

Decir adiós, duele casi siempre.

      No, duele siempre. La ausencia puede ser insuperable cuando olvidar es imposible. Los seres humanos no fuimos diseñados para resignarnos a perder.

      Un objeto, la oportunidad, una persona o el amor mismo. Esos amores que se van y no vuelven jamás. A mí me sucedió. Lo perdí todo y en un mismo día, aunque no precisamente en ese orden. El dolor posterior a la despedida terminó endureciendo y congelando mi corazón. La forma en la que sucedieron las cosas no me dio tiempo para asimilar la nueva vida que tendría que vivir sin él.

      Fuimos más que ese triste momento, sin embargo, son esos últimos minutos con Johan los que siguen repitiéndose en mi mente cruel e incesantemente. Despidiéndonos cada día, mientras me dejo engañar con la falsa idea de unos segundos más con él. Confinado a un vida de luto permanente.

      Un beso marcó la diferencia. Delicioso como el primero, doloroso por ser el último. Con la desesperación y el dolor palpitando en mi interior. Ardoroso de deseo pero rebosante de un profundo respeto ante su sufrimiento. La última vez que me embriague con su olor, que sentí el calorcito de su piel. Sus ojos cerrados, sus ojos que no volvieron a abrirse. He despertado cada mañana deseando que la posibilidad, la persona, el amor y el objeto, no hayan desaparecido y que el dolor de su ausencia deje de atormentarme.

amor mismo. Esos amores que se van y no vuelven jamás. A mí me sucedió. Lo perdí todo y en un mismo día, aunque no precisamente en ese orden. El dolor posterior a la despedida terminó endureciendo y congelando mi corazón. La forma en la que sucedieron las cosas no me dio tiempo para asimilar la nueva vida que tendría que vivir sin él.

      Fuimos más que ese triste momento, sin embargo, son esos últimos minutos con Johan los que siguen repitiéndose en mi mente cruel e incesantemente. Despidiéndonos cada día, mientras me dejo engañar con la falsa idea de unos segundos más con él. Confinado a un vida de luto permanente.

      Un beso marcó la diferencia. Delicioso como el primero, doloroso por ser el último. Con la desesperación y el dolor palpitando en mi interior. Ardoroso de deseo pero rebosante de un profundo respeto ante su sufrimiento. La última vez que me embriague con su olor, que sentí el calorcito de su piel. Sus ojos cerrados, sus ojos que no volvieron a abrirse. He despertado cada mañana deseando que la posibilidad, la persona, el amor y el objeto, no hayan desaparecido y que el dolor de su ausencia deje de atormentarme.

JOHAN es una historia que se desarrolla a través del presente y pasado de Ángel, así como de breves relatos obtenidos del diario de Johan. Un relato que promete sensibilidad y cuenta de primera mano, al corazón de los lectores, un hecho de la vida real.

      Esta obra se encuentra  registrada bajo el número 1711144810774 con una licencia Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0

      Los establecimientos aquí mencionados, así como los nombres de la mayoría de los personajes son fidedignos y se cuenta con un permiso por escrito para su publicación en esta obra.

Deja un comentario