CAPÍTULO 9 Quienes Debían Protegerlos Los Lastimaron

CAPÍTULO 9

Quienes Debían Protegerlos Los Lastimaron

BLASTER

 Cuando conocí a Isobel, supe que ella iba a ser el gran amor de vida. No sólo era físicamente hermosa, también en el interior era una mujer extraordinaria. Aún lo es. Tuve la suerte de que le dijera “sí” a los lirios que le compré y al poco tiempo nos casamos. Ambos soñábamos con tener una familia grande, que la casa estuviera llena de las risas de nuestros hijos y posteriormente de nuestros nietos.

La noticia de nuestro primer hijo me hizo el hombre más dichoso sobre el mundo, pero a los pocos meses Isobel abortó. El golpe fue muy duro, sin embargo, ella lo intentó dos veces más, aunque el resultado fue el mismo. La última vez, casi la pierdo, en ese momento decidimos no intentarlo más. Ahora se dice fácil, pero nuestro matrimonio peligró tantas veces. Nos amábamos, pero nos sentíamos incompletos.

Isobel se culpaba, sufría mucho por nuestros hijos muertos. Entonces, cuando nuestra relación estaba llegando a un punto crítico; la vida nos regaló una segunda oportunidad en la forma de dos niños que llegaron a la puerta de mi empresa, sus nombres eran Alain y Yotam. Lo reconozco… Nos tomó tiempo, pero Isobel y yo lo teníamos todo, salvo hijos y esos niños no poseían absolutamente nada más que el uno al otro. Casi se podría decir que era el destino el que llegáramos a quererlos y que ahora estuvieran con nosotros, dándonos problemas tal y como se supone que deben hacer los hijos.

Lo siento Blaster, te mentí… porque en ese momento no sabía que decir —sabía que Alain estaba siendo honesto, sin embargo, en este momento estaba muy enojado con él—.  Lo hice porque la verdad es demasiado dura como para contarla.

¿No te hemos dado motivos suficientes para que confíes en nosotros? —Le reprocho molesto, él agacha la mirada, pero no era eso lo que buscaba de él— ¿No te abrí las puertas de mi casa, y no te di un lugar en mi mesa como uno de mis hijos? ¿No te he apoyado en cada decisión que has tomado…?

¡Lo siento!

Quiero la verdad, Alain—exigí—y esta vez hablo enserio.

El tiempo había hecho lo suyo  y ahora él era un hombre de treinta y un años, era mi mano derecha en la empresa y también mi mejor amigo. Confiaba plenamente en él, no de a gratis, Alain se ha ganado cada gramo de mi confianza, cariño y respeto. Es joven, pero muchos viejos matariamos por su determinación.

Te lo diré, pero a cambio prométeme que Yotam aún podrá quedarse estos días en tu casa.

Ustedes siempre serán bienvenidos en esta casa —aseguré, resaltando la palabra.

Aun así, prométeme que podrá quedarse.

Parecía angustiado, como si estuviera por confesarme algo atroz, a pesar de eso le prometí que Yotam podría quedarse el tiempo que necesitase sin importar lo que estuviera por decirme. Sólo entonces, comenzó a hablar.

Nací en Greystone, mis padres eran de esa ciudad. No teníamos mucho dinero, pero vivíamos bien. Mi padre daba clases particulares de inglés y mamá era repostera, no profesional… pero te juro que hacía el mejor pastel de manzana con chocolate del mundo… Era una buena vida Blaster —la sonrisa que segundos atrás adornaba su rostro al recordar a su madre, se volvió una delgada línea que acentuó la humedad de sus ojos. — Pero hubo un accidente… una furgoneta derrapó, el conductor perdió el control y se estampó contra el auto de mi padre, mandándonos por un desfiladero. Ellos murieron casi al instante. Los médicos dijeron que sobreviví de milagro, pero pasó muy poco tiempo antes de que deseara haber muerto junto con ellos.

Yo tenía siete años, acababa de cumplirlos. Como no tenía a nadie más que se ocupara de mí, Servicio Social me asignó a un monasterio en Wicklow. San Patricio…

Yotam llegó al mismo orfanato dos años después. El tan solo tenía cinco, por azares del destino nos volvimos cercanos. Estamos juntos desde entonces… Yotam era un niño hermoso, tan pequeño —sentí impotencia al verlo llorar, Alain era un hombre fuerte, rudo… pero derramaba lágrimas porque su corazón ya no podía soportar tanto dolor. —A pesar de todo, en cuanto me gané su confianza él comenzó a reír casi todo el tiempo. Sin embargo; cuando cumplió siete, toda esa alegría en él se esfumó. Ellos se lo arrebataron todo.

Hablamos poco más de dos horas y lo que escuché me afecto a tal grado que en cuanto finalizó su relato, lo apreté entre mis brazos para consolarlo. Lo sostuve con tanta fuerza, porque no podía quitarme de la cabeza la imagen de ese par de niños con sus caritas sucias que llegaron a pedir trabajo, hace ya tantos años atrás. No era justo. Las personas que debían protegerlos… los lastimaron.

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Autoras. Con muchas historias por contar.

2 Responses to CAPÍTULO 9 Quienes Debían Protegerlos Los Lastimaron

  1. irezeru says:

    Que horror! Esto es tan real que me eriza los vellos nada más de imaginarlo 😢

    Qué pasará ahora? Llegó el momento de revivir todo de nuevo?
    Tengo una duda; Si Alain es Patrick, Yotam es… (se me acaba olvidar el nombre del otro niñito 😢), cómo es que se juntaron de nuevo si yo me quedé en que Patrick lo había dejado atrás mientras escapaban? 🤔

    • Átame novelas says:

      Hola Irezeru. Efectivamente es una situación muy difícil de tan solo imaginar. Pero que cause reacciones como la tuya, me hace pensar que quizá lo estoy haciendo bien.
      Llego el momento de volver al pasado. Y también de poner a prueba la relación entre Alain y Yotam. Sobre Jacob y Yotam, todo se explica más adelante. En el capítulo 12 en adelante se cuentan más detalles del pasado.
      Gracias por tomarte el tiempo de escribirme. Espero leerte de nuevo pronto.

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