Capítulo 30

Capítulo 30

 

BRUNO

El impacto del choque había mandado a los tres chicos al hospital, dos de ellos heridos de gravedad. El tercero había estado a punto de morir cuando el vehículo comenzó a quemarse. Gracias a la llegada de bomberos se pudo salvar, pero había recibido quemaduras importantes.

Bruno abrió los ojos cuando sintió que algo apretaba su brazo. Estaba en una sala de hospital. Tenía un brazo inmovilizado. Había cosas conectadas a su cuerpo y maquinas con ruidos extraños. Se asustó. A sus 18 años no le gustaban los hospitales. Quiso levantarse de la cama para irse

-. ¿Dónde crees que vas?

Su hermana Paloma había pasado la noche con él, vigilando sus signos vitales y preocupándose. Estaba de turno cuando Bruno ingresó al hospital lleno de sangre y heridas.

-. Quiero irme a casa

-. No puedes irte. Tienes fracturas y una seria contusión. Quédate tranquilo

Tal vez eso explicaba porque sentía su cabeza como una roca pesada…  Dios!! ¿Qué había pasado?… De pronto, como un balde de agua fría, la noche anterior se presentó en imágenes en la mente de Bruno, recordándole todo lo que había sucedido. Fue como si plomo muy pesado cayera sobre él y le robara el aire y la energía. Se dejó caer contra la almohada, notando recién el dolor en todo el cuerpo.

-. ¿Qué pasó anoche? – preguntó Paloma, cautelosa

“anoche… la peor noche de mi vida”

-. No sé – respondió taimado – no me acuerdo

-. ¿No te acuerdas??!! – repitió ella subiendo levemente el tono de voz – tu amigo Jeffrey tiene quemaduras graves, Teo se hizo mierda una rodilla, hay policías esperando afuera para hablar contigo y medio pueblo anda tratando de saber de ti… y tú… ¿no te acuerdas???? – ahora Paloma estaba alterada.

Las noticias dejaron a Bruno helado. En sus oídos retumbaron los gritos de Jeffrey cuando la camioneta estalló en llamas…

-. Oh Dioooos…

La cabeza le iba a reventar…

¿En verdad habían destruido la casa de Leila?… ¡Todo era culpa de Carline!!!  ¡De Carlos!! ¡Del maldito mentiroso traidor!!! ¡Ese chico lo había engañado y le había hecho creer era una mujer!!! ¿Cómo fue tan estúpido???  ¿Por qué nunca notó que era un hombre?…  Oh Dios!!  ¡Por eso no pudo tocarla!!! ¡Oh por todos los cielos!! ¡Había dejado que él lo chupara y lo viera desnudo!!! Había eyaculado seducido por un hombre!!!… Bruno sentía que caía en un precipicio… Le había creído las mentiras!!!… es más!!!  Se había paseado y besado con ella por todo el pueblo ¡Si hasta lo había presentado como su novia!!!  Lo había engañado!! Él no sabía… nunca había notado nada raro.. es que.. él parecía… una chica…  Tenían que entenderlo!!!

-. Yo no sabía… – gimió en voz alta mirando a Paloma con los ojos llenos de desesperación – yo en verdad creí que ella era una chica…

Bruno estaba turbado y movía las manos para tratar de explicarse… comenzaba a desesperar

-. Tú la viste… tú también pensaste que era una chica ¿verdad que si?.. dime!! tú la viste también!!!

Paloma dejó la molestia de lado de inmediato y tomó la mano de Bruno. No había necesidad de que Bruno explicara. Ya lo sabía. Todos en el hospital lo sabían… de hecho, era la noticia del momento en todo el pueblo.

-. Nos engañó a todos – dijo sintiendo lástima

Paloma se había enterado por las personas que llegaron al hospital al saber del accidente. Todos estaban impactados por la revelación del chico y quienes lo habían presenciado en la escuela, se detenían a contarlo con lujo de detalles a quien quisiera escucharlo.

-. Yo no podía saber… todos lo vieron… parecía mujer… ¿verdad?

Bruno estaba pidiendo que su hermana le confirmara

Golpes en la puerta interrumpieron el momento. Bruno apretó la mano de Paloma

-. ¡No quiero hablar con nadie!!! – suplicó pensando en los curiosos – no dejes que nadie entre!!

-. ¡Cálmate! Te hace mal agitarte

Antes que Paloma pudiera llegar a ella, la puerta se abrió y un hombre de traje oscuro entró al cuarto, seguido de un policía en uniforme

-. ¿Está despierto el joven? – preguntó dirigiéndose a la enfermera – Soy el Inspector Rozas. Necesitamos interrogarlo sobre lo que sucedió anoche

Bruno hizo un esfuerzo para superar el dolor que el causaba apretar la mano de su hermana, pero no la soltó… necesitaba asirse a algo que lo mantuviera cuerdo y pegado a la realidad. Todo estaba mal. Tendría que explicarlo…  Habían actuado ciegos de rabia…  La casa de Leila… donde se escondía Carlos…  ella sabía todo y era parte del engaño… demonios!!! La habían destrozado y ahora tendrían que responder por eso… Jeffrey estaba quemado y Teo malherido… Y Carline… el corazón le dolió como si una mano oculta lo estuviera estrujando hasta romperlo… Carline no existía.

-. ¿Estuvo usted anoche en la casa de la señora Leila? – preguntó el inspector sacando una libreta de apuntes

-. Usted no entiende… ella estaba protegiendo al… al chico ese

-. ¿Estuvo o no?

-. Si, pero…

-. ¿Usted y sus amigos destruyeron su propiedad? – afirmó el inspector en tono de amenaza

-. Si!!! Pero usted no me está escuchando! – Bruno comenzaba a alterarse. La cabeza le iba a reventar – Leila sabía de Carline. Ella era su cómplice

-. Si… escuché la historia de la chica que era chico

-. Eso!! Exacto!! era hombre y me hizo creer que era mujer

-. Eso no es un delito – el inspector se encogió de hombros – Destruir propiedad privada si lo es

-. Pero… – la incredulidad de Bruno era absoluta.

-. Además, habían bebido antes de conducir. Los exámenes de sangre lo confirman

-. ¡Yo no iba manejando!!! – grito Bruno a punto de desfallecer del dolor en su cabeza

-. Eso se lo puede explicar al Juez

-. ¿Qué juez…?

-. Usted y sus amigos tendrán que comparecer ante la justicia por destrozos a la propiedad privada además de los daños ocasionados al vehículo contra el cual colisionaron. Hay una mujer herida.

Bruno estaba sin palabras. ¿lo estaban culpando a él? A él???!!! ¿Es que nadie se daba cuenta que lo habían engañado???!! ¿Que le habían hecho creer que era una mujer??? ¿Cómo que eso no era un delito???.. Dios!! Su cabeza…

-. Ya es suficiente – dijo Paloma interponiéndose entre Bruno y el inspector – el paciente no está en condiciones de seguir respondiendo sus preguntas ahora.

De mala gana los hombres dejaron el cuarto.

-. ¿Qué mujer herida? – preguntó Bruno alarmado

-. La señora que chocaron anoche. Se va a recuperar, pero le tomará tiempo. Ahora tienes que descansar

No!. No tenía tiempo para descansar. Había que aclarar todo esto cuanto antes. Nadie estaba tomando en cuenta que se habían reído de él delante de todo el pueblo. Una vez más hizo el intento de salir de la cama, pero no pudo.

-. Si no haces caso te daré un tranquilizante. Entiende. Tienes un Traumatismo encéfalo-craneano. Recibiste un golpe directo en la cabeza.

Bruno se dejó caer vencido por el dolor. Apretó los puños y cerró los ojos para ocultar la frustración. Maldita la hora en que fueron a chocar!! ¡Maldito Teo que no se fijó por donde iban!!! Necesitaba salir del hospital… tenía que aclarar su situación… él no sabía… no sabía!!!

 

CARLITOS

Llegaron a la Agencia de modelos Zita pasado el mediodía. Quizás, una semana atrás se habría sentido intimidado al entrar a las oficinas de la agencia de modelos, pero ahora se sentía tranquilo y algo más lleno de confianza entre tanto lujo. Partiendo con las personas que los recibieron, todo el lugar respiraba elegancia, buen gusto y modernismo. Muchos espejos, cristales, paredes blancas con majestuosas fotos de sus mejores modelos entre elaborados bouquets de flores y muebles de estilo.

-. Don Nelson los espera – dijo la chica alta, recién salida de una revista de pasarela. Carlitos no se intimidó por medir 15 centímetros menos ni vestir a la moda.

La oficina de Don Nelson era amplia, con un gran escritorio reluciente de madera oscura delante de grandes ventanales, además de sillones y mesitas de estilo con fotos y detalles lujosos.

-. Bienvenidos – dijo el dueño dejando su computador y acercándose a saludarlos con una gran sonrisa – estaba impaciente por que llegaras

Por un segundo, Carlitos se preguntó si debería haber cuidado más su apariencia… Con el asunto del ataque a la casa de Leila se le había olvidado prepararse mejor. Don Nelson se veía distinguido. Su aspecto era impecable. Carlitos no podía decir que clase de ropa usaba porque sus conocimientos no alcanzaban a tanto pero el traje definitivamente estaba hecho a la medida y combinaba perfectamente con la camisa y los accesorios como cinturón, zapatos, reloj. Respiraba elegancia por todos lados. El corte de pelo perfecto. Tenía una imagen madura pero muy bien cuidada y atractiva.

-. Gracias, señor – respondió el saludo

Se sentaron en los hermosos sillones y les sirvieron café.

-. Entonces, Carlos ¿Estás listo para empezar? – preguntó Don Nelson.

Joao tosió suavemente llamando la atención

-. Sucedió algo

La reacción de Don Nelson sorprendió a Carlitos. Miró a Joao y se volvió repentinamente serio y casi despreciativo hacia el fotógrafo. El cambio fue muy brusco

-. ¿Qué sucedió?

Su voz y actitud era completamente diferente al hablar a Joao

-. Carlos lo hizo público. Ayer se descubrió en su fiesta de graduación frente a sus compañeros. En el pueblo ya sabe quién es Carline.

Carlitos notó que Joao también estaba diferente. Hablaba bajo y con la mirada huidiza, como si se sintiera amedrentado.

“¡Rayos! Es mi culpa”, pensó Carlitos, “Es porque ya todo saben”

Sorpresivamente, la risa de Don Nelson llenó el silencio en la oficina, sorprendiendo a los dos recién llegados

-. ¿Así es que te expusiste en plena fiesta de graduación? – Volvía a ser el tipo agradable con Carlitos

-. Si, señor…

-. Eso fue muy original! – celebró Don Nelson.

Carlitos respiró aliviado. No estaba molesto.

-. Ya luego me contarás de eso. Tendremos mucho tiempo para conversar – el hombre se puso de pie – Ven conmigo. Voy a mostrarte la agencia para que veas el tipo de trabajo que tendrás.

La siguiente media hora la pasaron recorriendo las diferentes áreas de la agencia y Don Nelson le iba explicando. En algunas de las enormes salas había grupos de personas trabajando: se veían modelos, fotógrafos, ambientación, vestuario, mucho personal que cumplía diversas labores… Carlitos pensó que se parecía mucho al rodaje de una película. Miraba todo fascinado

-. Se requiere paciencia para este trabajo. Los modelos deben esperar mucho por la preparación del escenario, recibir el maquillaje y vestimenta

-. Yo puedo hacer eso…- respondió Carlitos de prisa

Don Nelson lo fue introduciendo en lo que significaba el trabajo del modelo.

-. A veces pueden ser fotos, otras veces videos de publicidad. Más adelante podrás hacer pasarela y presentaciones en vivo

Carlitos lo escuchaba maravillado. Podía verse en cualquiera de esas situaciones.

-. Con tu aspecto andrógino, podremos ofrecer muchas opciones a los clientes. Será interesante ver las propuestas que te lleguen

Joao seguía esta conversación atentamente, pero sin participar. Más tarde volvieron a la oficina. Don Nelson buscó unos papeles en su escritorio

– Estas son las condiciones que te ofrezco, Carlos. Es un contrato que debes firmar para poder trabajar en “Zita”. Aquí está detallado en qué consistirá tu trabajo. De todos modos, seré yo siempre quien decida lo que más te conviene para tu carrera.

Le extendió unos documentos que llevaban por título “Contrato de Trabajo”. Carlitos los tomó con manos temblorosas. No esperaba que todo fuera tan rápido y bien.

-. Nunca he firmado un contrato – dijo nervioso, pero feliz.

-. Léelo con calma. Joao y yo te dejaremos para que lo estudies. Volveremos en unos minutos.

Carlitos quedó solo en la oficina. El contrato tenía tres hojas. Comenzó a leer dándose cuenta que estaban en un lenguaje demasiado formal, difícil de entender. Le habría gustado que alguien le ayudara a comprender, pero, por otro lado, estaba terriblemente aliviado de que su actuación de la noche anterior no hubiera estropeado su posibilidad de trabajo. A Don Nelson no le había molestado perder la exclusividad de la revelación y eso era muy bueno. Tendría más cuidado con lo que hacía de ahora en adelante.  Además, le había dicho que él mismo supervisaría lo que fuera mejor para su carrera…

-. Oohhh…

La exclamación salió impensada cuando Carlitos llegó al punto que hablaba sobre su sueldo y sus “regalías”.  Rayos! ¡Esto era super interesante!!! Absorto en la lectura, subió los pies al sillón y se enroscó como culebra para leer más cómodo.

 

Joao seguía a Nelson por el pasillo que circulaba entre las diferentes salas de trabajo. En algunas de ellas había personas ocupadas trabajando.  Joao se detuvo un momento a observar

-. ¿Te trae recuerdos de tus días de gloria? – preguntó Don Nelson, ácidamente.

Joao no respondió. Siguió al hombre hasta una sala desocupada al final del pasillo.

-. Yo no sabía que el chico iba a descubrirse…- comenzó Joao a dar explicaciones – solo me enteré cuando ya estaba hecho

-. Entonces, no sirvió de nada que te pidiera lo mantuvieras bien vigilado

-. He estado con él a toda hora. Era una simple fiesta de graduación y nunca me dijo que pensaba hacer

La mano en alto de Nelson cortó las explicaciones de Joao

-. ¿Quién es el amigo de Carlos? El chico que lo fue a buscar al concurso ¿Qué importancia tiene?

Don Nelson preguntaba acosando

-. Ninguna. Carlos andaba con él porque deseaba vengarse por los años de bullying en la escuela. Eso es todo

-. ¿Vengarse de él? – preguntó Nelson intrigado

-. Carlos hizo que se interesara en Carline y la presentara como su novia para luego dejarlo en ridículo cuando se reveló.

Nelson escuchó atento y por primera vez, sonrió

-. Es un chico inteligente además de bonito. Tiene fuerza y potencial. Me agrada – se acercó a Joao y le cruzó el brazo por los hombros – pero tú sabes bien el tipo de chicos que me agradan ¿no es cierto?

Joao mantuvo silencio, incómodo por el brazo en sus hombros, pero sin atreverse a protestar. Don Nelson se daba cuenta. Esa era justamente su intención.

-. Fuiste valiente al atreverte a hablarme. Nunca pensé que volvería a saber de ti

Don Nelson se alejó de Joao un par de pasos

-. Don Nelson, ha pasado tanto tiempo…

Alguna vez lo había llamado “Nelson” a secas… pero eso pasó cuando eran amigos… muchos tiempo atrás

-. Muchos años… ocho para ser exactos – respondió Don Nelson con brusquedad

-. ¿No podría darme una oportunidad? – Joao estaba casi rogando y Nelson lo disfrutaba  – Nunca volveré a fallarle. Le aseguro que aprendí la lección y seré leal con usted

-. ¡No hables de lealtad!!! – rugió Don Nelson, indignado

-. Lo siento. Yo no pretendía referirme al pasado

La mención del pasado y la lealtad había molestado enormemente a Don Nelson. Dejó pasar angustiantes segundos antes de preguntar

-. ¿No te interesa saber que fue de Oliver?

Joao permaneció cabizbajo, sin saber que responder. Hacía tanto tiempo que no pensaba en el chico del problema y escuchar su nombre le produjo escalofríos. No deseaba tocar el tema ni revolver en el baúl de los recuerdos de su pecado… Don Nelson esperaba una respuesta.

-. Imagino que todo terminó para él, también – dijo eligiendo una frase poco comprometedora

-. Nunca volvió a posar – había un certero dolor en la forma de pronunciar las palabras de Don Nelson. Súbitamente, se volvió hacia Joao y lo encaró – Yo lo amaba… yo amaba a ese traidor

Joao bajó la cabeza y cerró los ojos. Ocho años de aislamiento y dolor. Relegado a desaparecer en el anonimato de un pueblo pequeño porque se había metido con el chico equivocado. Oliver. El adolescente que Don Nelson adoraba. Una belleza de cuerpo perfecto y rostro de ángel. El más bello que jamás había pasado por la agencia y por sus vidas. Un adonis de piel perfecta aterciopelada, sonrisa inocente, pómulos marcados, ojos azules intensos y rostro ingenuo de niño. ¡Dios!!! Era imposible resistirse a él… Oliver era tan hermoso que la gente se emocionaba al mirarlo… y él había caído hechizado como un idiota. Don Nelson los descubrió casi de inmediato.  ¡No sabía qué había hecho Nelson con ese chico!! Nunca pudo ni tuvo el valor suficiente para averiguar. Tal vez estaba muerto o había regresado a su pueblo natal o… quien sabe. Don Nelson tenía suficiente poder para haberlo castigarlo de la peor manera. Y él huyó como Nelson le ordenó. “No quiero volver a verte” le dijo. Y Joao corrió asustado de perder la vida si permanecía en la capital

-. Lo siento… lo siento tanto… reconozco todo el daño que le causé y le pido perdón una vez más

Don Nelson pareció calmarse ante la mansedumbre de Joao

-. Han pasado ocho años. Solo le pido una oportunidad de volver a trabajar con usted. No soporto la vida en un pueblo… por favor – Joao seguía rogando

El silencio de Don Nelson se volvía sofocante

-. Le traje a Carlitos porque sé que es lo que le interesa…

La mención de Carlitos suavizó el semblante de Don Nelson.

-. El chico es inocente… no sabe nada del mundo – insistió Joao – supe que le gustaría en cuanto lo conocí

-. ¿Inocente? – Don Nelson alzó una ceja como muestra de interés – ¿estás seguro?

-. Si. Estoy seguro

-.  Te mantendrás alejado de él. No quiero que le hables ni lo mires sin mi permiso.

Joao suspiró, genuinamente aliviado.

-. Lo prometo. Será como usted diga. Solo quiero fotografiar como antes

Don Nelson se arregló la solapa de su elegante terno, enderezó su postura y desde su altura le dedicó una mirada a Joao

-. No volveré a perdonarte así es que no te equivoques.

-. No lo haré. Gracias… muchas gracias

-. Volvamos ahora con el chico. Quiero que firme el contrato ya mismo

-. Pero, ¿No va a ponerlo a prueba? ¿Ver si responde a la cámara o si sabe trabajar?

Nelson se giró hacia Joao con una sonrisa de suficiencia

-. Lo que no sepa, yo mismo voy a enseñárselo.

-. Pero un contrato tan temprano…  

Don Nelson se mostró condescendiente

-. No tienes idea de lo que me has traído, ¿verdad?

Joao alzó las cejas en desconcierto. ¿De qué estaba hablando Don Nelson?

-. Los videos de la revelación de Carlitos están rompiendo records en las redes sociales desde anoche. Todo el mundo está hablando del chico que cumplió su venganza tan brillantemente. ¡Es un éxito antes de haber comenzado! Ya he recibido llamadas de clientes preguntándome por él.  Carlitos es “EL” nombre del momento y YO lo voy a manejar.

 

 

 

7 comentarios sobre “Capítulo 30

    1. Hola Annya! Algo extraño pasa aquí, no? Joao no es tan decente ni bueno como suponíamos… en el proximo caps sabremos más de que se trata todo esto. Gracias! <3

  1. Esto.. Esto no suena a buena o dita 🤔
    ¿Quién es este personaje y por qué transmite esa vibra de ilegalidad?
    Verdad que Carlitos va a ser lo suficientemente inteligente para ver el peligro? 😱

    1. Y por cierto… Por qué siempre vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro. ¿Por qué Bruno no quiere ver que esto son solo las consecuencias de sus actos? 😕
      A «apechugar» mijo. ¡Aguántese como los hombres! 😤

      1. porque Bruno.. es Bruno. Creo que le hace falta madurar, aprender, darse de bruces contra el suelo para poder «ver» la realidad. Recuerda que es un niño mimado y arrogante.

    2. Hola! Hasta ahora Carlitos va ciego viendo solo lo que le conviene. Tiene muy poca experiencia y si.. tiene mucha vibra de cosa ilegal y siniestra. Confiemos en que Carlitos sepa ver a tiempo.
      Gracias! <3

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