Giovanni 9

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CAPITULO 37

VUELVE A MI 3

Espero sentado  en la cama a que salga de la ducha. Las ropas que llevaba están sobre el sillón del dormitorio. Escucho el sonido en su celular de un mensaje que acaba de recibir… Me levanto de un salto y saco su teléfono de entre las ropas… dudo un segundo antes de mirarlo… pero finalmente no resisto y leo el mensaje.. “Gracias, fue maravilloso”… es todo lo que dice… no hay nada más escrito excepto el nombre de quien lo envía “Camilo”.  Dejó el teléfono de vuelta sintiendo que fui el mayor estúpido del mundo… Qué fue lo que quise demostrar?? Quise ser generoso? Grande?…demostrarle que lo amo por sobre todo?…  Dios!! no sé qué fue lo que intenté hacer cuando le dije que podía estar con Camilo pero apenas han pasado 24 horas y he cambiado totalmente de opinión… me siento sobre la cama con las manos tapando mi boca y las lágrimas a punto de saltar… “fue maravilloso…”  no quiero ni pensar en que fue lo maravilloso.

Giovanni sale del baño y se acerca a la cama con la intención de acostarse… luego retrocede a buscar su teléfono. Lo abre, ve el mensaje y sonríe. Con el teléfono en la mano sale del dormitorio. Aprieto fuerte los ojos…  no voy a llorar…  siento que mi mundo se está desarmando. Me voy al baño y al salir paso a buscar una pastilla para dormir… tengo que trabajar al día siguiente y no quiero estar desvelado pensando en Giovanni y ese mocoso… ya he sufrido todo el día… no quiero más, no resisto más. Me meto en la cama y apago la luz.  Rato después lo siento entrar en nuestra cama… me muero de ganas de darme vuelta y abrazarlo… besarlo, hacerle el amor y decirle que fui un estúpido. Giovanni apaga la luz y se acomoda para dormir. Me quedo mirando el vacío hasta que me duermo.

Dos días más pasaron en las mismas condiciones. El segundo día fui yo quien tuvo que salir más temprano de nuestra casa. Giovanni se quedó durmiendo, estaba rendido. No quise  pensar en los motivos de su extremo cansancio. Apenas me despedí con un beso, jurándome a mí mismo que en cuanto pudiera hablaría con él. Lo fui a buscar a la hora de almuerzo, pero me dijeron que no había venido a trabajar hoy. Sintiéndome casi un extraño en su vida por no saber de él, lo llamé varias veces por teléfono pero no respondió. Me quedé parado un rato fuera de su set de grabación con el teléfono aún en la mano… quería irme de de inmediato pero no podía… tenía que volver atrás y saber si Camilo estaba o no en el set. Creo que ya sabía la respuesta…  pero me quedaba una pequeña esperanza…  No. Por supuesto, tampoco estaba. 

El auto fue nuevamente mi refugio. Me subí y manejé sin saber bien a donde iba… solo quería estar solo y que nadie me viera. Después de un rato, ya más tranquilo, al menos en apariencia, tuve que regresar a grabar algunas escenas. Para mi desgracia nos desocupamos tarde. Llegué a nuestra casa luego de haber pasado a comprar algunas cosas especiales para la cena… todo lo favorito de Giovanni…

No me sirvió de nada. Me fui a acostar pasada la 1 de la mañana y Giovanni no había llegado… ni había llamado, parecía que yo había dejado de importarle. Pensé que era mejor que me durmiera puesto que estaba tan enojado que no podía pensar con claridad… tenía miedo de lo que podía hacerle o decirle en esas condiciones… nunca me había enojado tanto con él.  Lo escuché llegar un poco más tarde pero no me moví, me quedé quieto pretendiendo estar dormido. Sentí su peso mover la cama cuando se acostó a mi lado… Dios! Cuanto quería abrazarlo y a la vez matarlo… ¿cómo había podido?… ¿Por qué me había hecho caso??… estaba aún enojado y confundido… no debió tomar en serio mis palabras… me di cuenta que estaba intentando culparlo de lo que yo mismo había comenzado. Tal vez si no le hubiera dicho nada. Giovanni no lo habría buscado ni habrían hecho lo que fuera que hicieron que fue “maravilloso”…

Al tercer día nos levantamos juntos. Giovanni se ve feliz… sin ninguna preocupación ni culpabilidad… claro! ¿Por qué habría de sentirse culpable?? La única cosa diferente es el cansancio en su rostro… lleva tres días acostándose muy tarde… y seguramente muy cansado. Siento que estamos más lejos de lo que nunca hemos estado aunque estamos sentados frente a frente.

– ¿Llegaste muy tarde anoche?-

– No se… no vi la hora-

Sé perfectamente a qué hora llegó. Quiero preguntarle dónde estaba pero no quiero saber la respuesta…

– Gio… ¿Quieres que almorcemos juntos hoy día?-

Me mira como si le hubiera preguntado algo muy extraño…

– ¿Hoy?… si, buena idea- me sonríe y su sonrisa me devuelve un poco de tranquilidad.

Respiro mejor. Hasta aquí ha llegado el juego. Hablaremos a la hora de almuerzo y estoy seguro que podremos encontrar juntos una solución, juntos, como siempre. Voy a decirle derechamente que me equivoqué, que no soy tan liberal como pensaba y que no quiero que vuelva a ver a ese niño…  me imagino que ya se habrá sacado las ganas de él y podremos reanudar nuestra vida sin ningún intruso que interfiera.

Durante la mañana pienso en que todo va a volver a ser como antes y yo voy a tener que encontrar la forma de perdonar y olvidar todo esto… y jamás, nunca más, volver a tener una estúpida idea como esa. Si Giovanni quiere experimentar algo diferente tendrá que ser conmigo. Mis pensamientos se vuelven tristes al pensar que ya perdí la oportunidad de ser el primero en algo más en la vida de Giovanni. Era yo quien debía ser su primer pasivo… debió probarlo conmigo… no con ese mocoso, pero al menos puedo ofrecerle la posibilidad de que lo intentemos.

Un poco antes del mediodía recibo una llamada de Giovanni.

– Francisco… lo siento pero no puedo almorzar contigo-

No… no puede ser cierto… todo lo que he pensado durante la mañana se va a tarro de la basura y volvemos a punto muerto… necesito hablar con él, aclarar esto ahora mismo antes de que siga avanzando…  no soporto más lo que está sucediendo

– Giovanni… ¿Qué pasa ahora? –

– Es que estoy atrasado con el guión y no puedo salir a almorzar… voy a comer algo rápido y seguir trabajando…-

Tengo que creerle, necesito confiar en él… pero no sé si puedo hacerlo

– Gio… necesito hablar contigo –

– Francisco, en serio no puedo ahora-

– ¿En la noche?-

– Si… trataré de llegar temprano-

– No!.. no trates.. llega temprano porque tenemos que hablar en serio-  debe ser primera vez que le hablo a Giovanni de esta manera. Escucho el silencio al otro lado de la línea.

– Voy a hacer todo lo posible- me responde algo molesto.

– Nos vemos en la noche-

– Nos vemos –

 

El resto del día se me hace muy largo y estoy impaciente porque termine.

Al llegar a casa Giovanni aún no ha llegado, pero reconozco que he vuelto algo más temprano de lo habitual.  Frente a un café, en la cocina, me siento a pensar en que voy a decirle y cómo tengo que admitir que fue mi culpa por habérselo sugerido… pero también fue su culpa por decidirse a hacerlo… no debió escucharme y mucho menos debió… no..alto! Esto no está bien… no puedo recriminarlo por hacer lo que yo mismo sugerí… Tal vez Giovanni no habría hecho nada si yo no le hubiera dicho… Dios! Ya no sé qué pensar… solo quiero que llegue luego para hablar.

Los minutos pasan. Para tranquilizarme un poco me doy una ducha, cepillo mis dientes… me cambio de ropa… inconscientemente elijo la ropa que le gusta a él…  sonrío con un poco de tristeza ante mi imagen en el espejo… me he vestido para agradarle.

Un poco antes de las 9, Giovanni entra a nuestra casa. Como siempre, me quedo mirándolo… su aire de niño y su precioso look… Puedo ver que está cansado y lo siento por él, pero no voy a posponer ni un segundo más esta conversación

– Hola Fran– me saluda dese la puerta… nos miramos diferente…

– Hola Gio – me acerco a besarlo… como es lo usual entre nosotros. El abrazo que siguió a continuación no era algo de siempre… pero en el momento en que lo tuve a mi lado no pude evitar que mi cuerpo quisiera sentirlo cerca…

– ¿Y este abrazo?… ¿a qué se debe? – me pregunta aún muy cerca sorprendido por la efusividad con que lo he sostenido entre mis brazos

– Necesitamos hablar… – le digo aún reteniendo su cuerpo. Me empuja suavemente…

– ¿Es urgente?… no he comido nada y estoy muerto de cansancio. ¿Podemos hablar mañana?- sé que es verdad todo lo que me dice pero me pregunto si no estará haciéndolo a propósito… tengo la impresión de que Giovanni quiere evitar el tema…

– No Giovanni. No puede esperar- le respondo serio

– De acuerdo. Solo dame unos minutos, okay?-

Desaparece en nuestra habitación. Escucho la ducha… me da pena y le preparo algo rápido para que coma. Supongo que cansado y con hambre lo más probable es que fácilmente se ponga de mal humor y terminemos peleando… no quiero pelear con él, no me gusta. Las pocas veces que hemos estado enojados, ambos hemos terminado odiando como nos hemos sentido… Tendré que usar todo mi autocontrol para que esta conversación no termine en guerra… Ni siquiera se bien por dónde empezar pero tengo claro lo que quiero conseguir… Camilo, puedes olvidarte de mi niño para siempre… odio haberlo compartido contigo… no vas a volver a tocarlo nunca más.

– Aquí estoy- reaparece en la cocina. Aún vestido con ropas que él llama “cómodas” se ve precioso, su pelo aún mojado…

– Te preparé algo de comer – le extiendo el plato y espero a que se siente frente a mí. Lo prueba, le gusta y se lo come rápidamente.

– Bien, ¿De qué quieres hablar?- me pregunta con tranquilidad.

– Camilo- respondo con una sola palabra.

Veo el rostro de Giovanni cambiar. Repentinamente se borra cualquier gesto amable y su rostro es una máscara seria.

– No vamos a hablar de eso… no voy a discutir ese tema contigo-

– Si vamos a hablarlo Gio… tenemos que hablarlo- respondo con firmeza.

Posiblemente Giovanni es la persona que mejor me conoce en este mundo, mejor que yo mismo incluso y sabe que cuando le hablo de esa manera es porque no estoy dispuesto a ceder.  Me mira analizando que tan seria es mi posición.

– Francisco… no quiero hablar de eso contigo… es… es ridículo– se para y camina… me levanto y voy a su lado

– No quiero que me cuentes nada… de hecho no quiero saber nunca nada de lo que hiciste – lo abrazo y él se deja abrazar y besar- pero ya no más amor… ya no quiero que lo veas más 

Se gira para mirarme de frente

– ¿Cambiaste de idea? –

Cómo diablos admito frente a Giovanni que cambie de idea 3 minutos después de haberle dicho que podía???… y que llevo tres días en el fondo del infierno por culpa de mi brillante idea??? Nos miramos y de pronto una idea aún más terrorífica y amenazante surge en mi mente… le pregunto con mucho miedo

– ¿Quieres seguir viéndolo?- lo sujeto de ambos brazos, apretándolo quizás un poco más fuerte de lo que debiera

– Lo voy a seguir viendo todos los días Fran… estamos trabajando juntos y nos quedan muchos meses más-

Meses!! No.. no… esto no está bien. Un miedo casi irracional se apodera de mi cordura.

– Giovanni, no me estas respondiendo lo que te pregunté…  sabes que no me refiero a tu trabajo con él, sino a… a lo otro-

– ¿lo otro?-

– Si, Lo otro… al hecho de que estás viendo a Camilo en forma privada y… – me enredo, me duele decirlo y mucho más pensarlo… de pronto un dolor muy fuerte se atora en mi garganta y no me deja hablar… el dolor comienza a disminuir en el mismo instante en que las lágrimas comienzan a correr por mis mejillas, desbordándose de prisa y sin control. Giovanni me mira sorprendido… se demora en reaccionar y cuando lo hace me pasa un par de servilletas para secar mis lágrimas

– ¿Y esto?…  no entiendo Fran… ¿Por qué estas llorando?-

– ¿En serio no sabes? – no me sostengo más de pie y me dejo caer sentándome en la primera silla que encuentro…  Ya no me importa que sepa todo lo que he sufrido…  no quiero seguir ocultándole nada…  me duele que haya estado con otro aunque yo mismo se lo sugerí… es mi niño, mi precioso y amado niño… solo mío… quiero que vuelva a ser como antes, como siempre

– Dime por qué– su voz ha cambiado. Ya dejó de ser dura y distante. Ahora está a mi lado, aún no me toca pero sé que está conmigo.

– Me duele… – me llevo mi mano al pecho para indicarle que es mi corazón el que sufre-me duele mucho Giovanni… no puedo imaginar que estuviste con él…  te amo demasiado…  no puedo más

Me mira de una manera extraña

– Francisco… no puedes decirme eso ahora… tu mismo me dijiste que podía… tú me dijiste!!! – me grita… supongo que también se siente extraño ahora.

Abrazo su cintura y lo atraigo hacia mi… no me importa mojar su camisa y su piel con mis lágrimas

– Si amor… lo sé… sé que yo te dije…  se que yo fui el estúpido que te dijo que podías… fue mi culpa– mi voz sale entrecortada por culpa de las lágrimas…

Lo sujeto fuertemente… no quiero ni pensar en que Giovanni pudiera haberse entusiasmado demasiado con Camilo y ahora no quiera alejarse de él… necesito que me vuelva a asegurar que sus sentimientos y su cuerpo son sólo para mi…  que él es todo mío como yo soy de él… que le basta conmigo de la misma manera en que a mí me basta con él… es todo lo que quiero y necesito… yo ya supe lo que era perderlo hace tiempo atrás y no puedo volver a pasar por eso…

– ¿Cambiaste de idea?- me pregunta una vez más. Tomo aire y me tranquilizo… puedo notar que Giovanni también está alterado

– Giovanni… Cambié de idea un par de minutos después de habértelo dicho… –

– ¿Por qué me lo dijiste, entonces??!!-  me grita pidiendo explicaciones

– Porque… te vi entusiasmado con él… en el set de filmación… pensé que necesitabas probar algo diferente… sé que me amas pero eso no evita que el chico te guste… creí que podría soportar que jugaras un poco, darte libertad porque confío en ti…   él te mira con adoración y sé que eso te gusta… pero no puedo, no lo soporto, mi niño…  por favor, dime que no lo vas a ver nunca más-

Estoy abrazado a su cintura suplicando… Giovanni me acaricia como si yo fuera un niño, sus manos sujetan mi cara apretándola contra su cuerpo

– Francisco…- despacio baja hasta llegar a mi boca y me besa muy lentamente… es su sabor de siempre, el que tanto he deseado y echado de menos estos días… la desesperación y el miedo me hacen levantarme de un salto y abrazarlo sin control, besarlo sin poder detenerme y empujarlo suavemente hacia el dormitorio… necesito a mi niño, quiero sentirlo ahora mismo… es mío y lo necesito.  Giovanni me deja, sigue obediente mis indicaciones y finalmente quedamos de pie al lado de la cama sin haber dejado de besarnos. Le quito su ropa y la mía… nos abrazamos sintiendo el calor de nuestra piel fundirse…

-Gio…- tomo su cara entre mis manos y miro sus ojos- dime que no lo vas a ver más-

– ¿Eso es lo que quieres?-

– Si-

Giovanni asiente y por fin asoma una leve sonrisa en su rostro

– No voy a salir con Camilo-

Lo retengo suspirando aliviado y queriendo volver a llorar pero esta vez de alegría… siento el peso desaparecer… no sabía lo mucho que me pesaba hasta que desaparece y vuelvo a sentirme liviano y tranquilo… mío… solo mío… muero sin él

Suavemente caemos sobre la cama. Giovanni bajo mi cuerpo… juego a besar su piel, encendiéndolo y tocándolo en todas las partes que sé que le gusta… quiero darle todo el placer posible…  Giovanni gime despacio y se abandona en mis manos… le gusta lo que le estoy haciendo con mis dedos, mi lengua, mis labios y dientes en su precioso cuerpo… entonces recuerdo… un leve estremecimiento me recorre, pero estoy dispuesto a intentar algo nuevo si eso lo hace feliz y lo mantiene satisfecho. No seré el primer pasivo en su vida… pero quiero que sea feliz por sobre todas las cosas… conmigo, solo conmigo.  Me tranquilizo un poco y sin dejar de acariciar su piel me tiendo a su lado y busco sus ojos

– Giovanni… quiero preguntarte algo-

 

CAPÍTULO 38

VUELVE A MI 4

 

– Giovanni… quiero preguntarte algo

Gira su cara hacia mi…  estamos a escasos centímetros de distancia

– ¿Qué?

– Quieres…  nunca lo hemos hecho, pero…  si quieres..

Giovanni sonríe dulcemente al verme nervioso, sin entender lo que intento decirle

– ¿Qué quieres Fran?

Respiro profundo… no puede ser tan difícil, verdad? Es Giovanni… mi niño, el amor de mi vida… puedo hacerlo, puedo con cualquier cosa por él.

– ¿Quieres penetrarme tú a mí esta vez?

Me mira asombrado… no sonríe, su rostro adquiere una extraña expresión. Entiendo que no esperaba esa pregunta…  acaricio su pelo y sostengo su cara entre mis manos

– ¿Quieres?- insisto

Muevo mi cabeza afirmando… estoy algo nervioso por el hecho, supongo que me voy a sentir raro, pero cuando veo la sonrisa que se forma en su boca y como sus ojos adquieren un brillo de entusiasmo, sé que quiere hacerlo. Le gusta la idea…

– Nunca me lo preguntaste antes…– me reprocha apenas

– No se me había ocurrido… ¿y a ti?- quiero saber si lo había pensado y no me lo había dicho

– A veces…- me responde con sinceridad- Cuando te acaricio y paso mi mano por tu entrada… a veces paso muy despacio tocándote y pensando cómo sería…-

– ¿Por qué nunca me dijiste?- estoy en verdad asombrado… pensé que sabía todo deGio…

– Era solo un pensamiento loco… soy feliz como somos… no andaba todo el día pensando en ello…  es que…  solo a veces se me ocurría…

– ¿Quieres hacerlo?- le pregunto lleno de ternura… quiero que sea feliz y que haga conmigo lo que quiera, que no se quede con las ganas

– Si… si quiero intentarlo– me sonríe con picardía… como si fuera un niño pequeño planeando una travesura… le sonrío de vuelta y nos acercamos hasta que nuestras bocas se encuentran y nos besamos en un beso con mucho significado para ambos…

– Francisco… ¿por qué justo ahora?

Tengo que responder sinceramente…

– No quiero que busques más en otra parte lo que yo puedo darte… quiero que seas feliz conmigo… intentemos lo que quieras mi niño… pero solo conmigo

Me mira serio unos segundos para luego regalarme una de sus sonrisas enamoradas… esas que me hacen saber que es feliz también. Su sonrisa me llena el corazón de un cálido sentimiento…

– ¿Lo vas a hacer por mi?

– Si mi niño… Haría cualquier cosa por ti

Sigue sonriendo…  sus ojos brillan… está realmente entusiasmado y excitado

– ¿Te ha gustado mucho  la idea, eh?- me estoy riendo un poco de él… pero me gusta mucho verlo así…  excitado ante la idea de entrar en mi.

Asiente moviendo su cabeza y mordiendo su labio… señal inequívoca de que no tengo vuelta atrás…  vuelvo a buscar su boca

– Házmelo, mi niño- le digo en su oído… el cuerpo de Giovanni se estremece al escucharme…

– y… ¿si no te gusta?- preocupado

Bueno… eso es algo que no pensé… pero es Giovanni y él quiere intentarlo.

– Eso no lo sabremos hasta que lo hayamos intentado, verdad?- le contesto con una sonrisa para tranquilizarlo. Vuelve a sonreír. Toma un par de almohadones y con su mano me indica que gire

– Déjame ver tu precioso trasero – me dice intentando sonar más firme y seguro de lo que en realidad se siente.  Lo complazco. Aunque me siento extraño… nervioso, lo voy a dejar hacer lo que quiera y estoy dispuesto a disfrutarlo. Las almohadas van a parar bajo mi vientre, dejando mi trasero levantado para él.

– No te olvides de esto… por favor

Le digo entre risas, sacando el lubricante de la mesa de noche y poniéndolo en sus manos

GIOVANNI

No lo había pensado una sino muchas veces… cuando acariciaba a Francisco y mis dedos rozaban la sensible zona de su ano… a veces me imaginaba lo que se sentiría penetrarlo… pero no era un pensamiento que me volviera loco ni me hiciera desconcentrarme de lo que hacíamos… solo… lo pensaba, nada más. Pero ahora mismo, el que me lo ofreciera así… sabía muy bien de dónde venía ese ofrecimiento y que era todo lo que había pensado para llegar a este punto. De seguro me imaginó a mí con Camilo y como yo soy mayor y con más experiencia… no le costó mucho imaginarse quién de los dos jugaba que rol…

Creo que en algún momento le habría preguntado a Francisco si me dejaba hacérselo… tal vez más adelante… no sé, no sentía que lo necesitaba hasta que vi su rostro preguntándome si quería…  me excitó mucho la idea de penetrarlo… el traste de Francisco es muy bonito, firme, redondeado y la idea de hundirme en él me hizo subir la temperatura rápidamente. Terminé de acomodar los cojines bajo su vientre más nervioso y excitado de lo que quería reconocer… su trasero levantado es una deliciosa invitación. Mi pene está reaccionando desde el momento mismo en que lo escuché preguntarme si quería hacerlo. Pienso en todas las veces en que nos hemos hecho el amor y las que más recuerdo no son las de sexo salvaje y descontrolado sino las de infinita ternura… las que han involucrado sentimientos y dulzura, aquellas en que recuerdo la cara de Francisco expresándome su amor y haciéndome sentir amado y deseado con todo su cuerpo y su ser. Ternura y dulzura son la clave entonces.  Beso su espalda y mis manos lo acarician… me acomodo entre sus piernas, separando sus nalgas con mis manos y lo toco despacio… su ano se contrae varias veces… vuelvo a besarlo y a apretar su piel entre mis dedos. Una de mis manos busca su miembro… duro como roca también

– Veo que tampoco te desagrada la idea– le digo en su cuello mientras lo masturbo un poco. Me mira y sonríe con esa sonrisa de placer que tanto me gusta ver en su cara… Dios! Como lo amo…

– Me gusta lo que me estás haciendo…

Lo sigo abrazando y besando… su piel tibia en mi boca… no puedo negar que me siento raro… nunca he jugado el rol de activo… me gusta… no, me encanta sentir a Francisco dentro mío y todo el placer que me provoca… amo sentirme lleno de él… pero esto es algo nuevo, entre los dos, nuestro… lo sigo tocando, besando y acariciando hasta que estoy tan excitado que ya quiero hacerlo… Desde hace mucho tiempo Francisco y yo no usamos protectores… me pregunto si debería usar uno ahora. Sin pensarlo mucho tomo uno de la mesa y me lo pongo junto con mucho lubricante… muy despacio entro en él con uno de mis dedos llenos de lubricante… lo siento estrecho y apretado…  más aún porque me doy cuenta que está nervioso y tenso

– Hey… relájate… tú mismo me enseñaste a relajarme contigo…-

– Parecía fácil cuando te lo decía…-  sonríe nervioso

Sonrió ante su ansiedad… sé lo que debe estar sintiendo… lo he sentido muchas veces y me encanta… espero sinceramente que sea lo mismo para él… no estoy pensando cambiar nuestros roles para siempre ni nada parecido… amo ser penetrado por Francisco y llenarme de él… me gusta ser lo que somos… pero esto es una novedad y también me resulta muy excitante.

Francisco está tratando de mantenerse relajado… he procurado causarle placer con mi dedo dentro suyo y mi boca mordiéndolo despacio y acariciándolo… el segundo dedo se une al primero y puedo sentir como pierde un poco de relajación

– Fran… ¿estás bien?- murmuro cerca de su cara…

– mmhh- me responde sin palabras

– ¿Te duele?

– No…

En verdad quiero saber si para él resulta tan  placentero como lo es para mí pero no quiero desconcentrarlo ahora hablando y preguntando… ni tampoco quiero distraerme yo… la visión de su cuerpo y su entrada a mi disposición me hace sentir muchas cosas nuevas…  Finalmente Francisco suelta la tensión y lo siento comenzar a relajarse y si… creo que está comenzando a gustarle lo que le estoy haciendo…

Con mucho cuidado introduzco un tercer dedo, los separo y estiro hasta que creo está bien… Mientras tanto, estoy dolorosamente duro… me pregunto como lo ha hecho Francisco para contenerse y controlarse todas aquellas veces en que se ha tomado el tiempo para prepararme antes de penetrarme… sobre todo luego de que hemos estado separados por algún tiempo y nos volvemos a juntar…. Estoy comenzando a entenderlo mejor…

Retiro mis dedos… Francisco gira su cabeza y me mira, separo sus piernas con un poco de risa nerviosa y ansiedad en mi cara y con mi mano ubico mi pene justo frente a su entrada. Nuestros rostros están cerca… siento que quiere decirme algo pero no me habla

-¿Qué pasa?…- pregunto al mismo tiempo que comienzo a empujar suavemente sintiendo la presión… esto es diferente… es muy diferente a su mano o a su boca… continuó muy despacio… no quiero causarle dolor o molestia, quiero que sea muy especial para él. Recuerdo toda su ternura la primera vez que me enseñó y me hizo el amor.

Fran niega con la cabeza… no quiere hablar, pero sé que quiere decirme algo. Me detengo. Esto no resulta bien si Francisco no quiere hablarme

– Dime que tienes… ¿no te gusta?- pregunto sin moverme… a medio camino y atrapado, sintiendo la resistencia y que me gusta mucho y sin ganas de retroceder

– Lo siento Gio… es que… me habría gustado… ser el primero con quien lo hicieras… solo eso

Bien, los sentimientos de culpa son terribles y Francisco se los está viviendo a concho… sujeto sus hombros con mis manos y mi cara muy cerca de la suya… termino de entrar en él… Francisco respira de manera diferente… su piel se ha vuelto  sudorosa… posiblemente algo de dolor, recuerdo cuanto me dolió la primera vez… pero estar en él es una sensación diferente… estoy en Francisco, dentro de él!!! ¿es así como se siente cada vez que me lo hace??... un sentimiento muy cálido y dulce me llena mi pecho, en todo mi cuerpo… quiero abrazarlo y no soltarlo nunca más… Francisco es el amor de mi vida, el hombre que me hace feliz cada día y que, por creer que estaba haciendo lo mejor para mí, se equivocó rotundamente y ha estado sufriendo en silencio creyendo que yo no me daba cuenta…

-Fran… eres el primero

Se gira despacio y sus ojos se clavan en los míos… preguntando

– Pero… y..

– SShhh… no lo nombres, no ahora– le digo sin quitarme la sonrisa de satisfacción y comenzando a moverme muy despacio aunque en realidad quiero hacerlo  rápido y fuerte…  pero sé bien lo que es estar al otro lado y lo que él necesita ahora – no vale la pena 

– Giovanni… pero  ¿y el sexo con él?.. ¿o qué?… como fue? …- no puede aguantarse la curiosidad… su cara hace gestos cada vez que me muevo y me fascina verlos… jadea… me siente en él… pero aun así insiste en preguntar…

– Shhhh…  que te calles

Con la seria intención de callarlo cubro su boca con la mía… lo que eran suaves embestidas de mi parte se van transformando en algo un poco más rápido…  lo siento respirar agitado en mi boca y reaccionar a mis movimientos… no me cansaría jamás de mirarlo, lo amo a morir y por eso… solo por eso, voy a terminar de una vez con su agonía

-Eres el primero y el único con quien tengo sexo Francisco… ¿en verdad creíste que necesitaba a alguien más que a ti?

 Francisco no dice nada pero el gesto en su cara es una mezcla de muchas emociones… alegría, tranquilidad más que nada… se emociona y lo puedo ver claramente.

– Te amo Francisco… solo a ti…

– Giovanni…

– Después Fran… después… déjame… ahora… hacer lo que…  estoy haciendo….Aahhaa

– Más fuerte amor… más rápido..- ha recuperado la alegría y la fuerza en su voz

– ¿No te duele?

– No.. no me duele nada hoy día… haz conmigo lo que quieras… soy entero tuyo…

– Lo sé… siempre has sido mío… y yo tuyo

Siento la alegría y la entrega en todo su cuerpo que se mueve hacia mí, pidiendo más, ofreciéndome todo…

En silencio, solamente interrumpidos por nuestros jadeos, el sonido de nuestras respiraciones agitadas y las palabras de amor que me salen en forma natural decírselas, me corro por primera vez dentro de Francisco… no puedo describir la sensación…  me gusta mucho… casi tanto como cuando está dentro mío…  Francisco… no sé si de alegría o de excitación se corre un poco después ayudado por mi mano en su sexo… emocionado…

– Giovanni??- aún no recupera su ritmo normal de respiración pero no puede aguantarse más… a pesar del cansancio y de la emoción que me embarga…  me río…  solo Mariana y yo sabemos lo que hicimos.

– Dime?…- respondo totalmente inocente, demorando lo que quiere saber

– No juegues conmigo, por favor… lo he pasado muy mal pensando que estabas con…

– Lo sé… quería que lo pasaras mal… lo siento, pero te dejé sufrir a propósito

Ahora me siento un poco mal, pero solo un poco… quise enseñarle una lección a Francisco y tenía que ser dura… para que no se le olvidara nunca más.

– ¿Qué fue lo que hiciste?..-  esta derrotado… vencido en su propio juego. Ahora solo me mira deseando saber de una vez que fue lo que pasó. Tendidos sobre la cama… aún desnudos, muy cerca, le cuento lo que ha pasado conmigo

– Francisco… me dolió mucho cuando me dijiste… cuando me diste permiso para estar con alguien más… pensé que ya no me querías, que ya no te importaba tanto… se sintió horrible Fran…

– No mi niño… no es así… es todo lo contrario, yo quería 

– sshhh.. lo sé… lo sé. Déjame continuar

Francisco toma mis manos y las mantiene sujetas

– Me encerré a llorar en el escritorio… de a poco me fui calmando y me quedé con la duda de porque lo habías hecho… tengo que admitir mi culpa… me gusta Camilo… es bonito, sé que está loco por mí… y su admiración es en verdad muy atrayente… pero soy capaz de resistirme, Fran… de eso se trata el amor… no es primera vez ni será la última que alguien que nos atrae se ponga en nuestro camino… pero… ¿estás dispuesto a  arriesgar lo que tenemos por alguien más?…

Francisco se queda mirándome como si me viera por primera vez después de mucho tiempo

– No Gio… yo jamás pondría en peligro nuestra relación nuevamente… eres todo para mí

– Exacto!!… y tú lo eres para mí– me acerco a besarlo para reafirmar lo que le estoy diciendo

– Me gusta divertirme con él y mi ego queda en las nubes cada vez que estamos juntos… pero luego… solo quiero llegar a casa contigo Francisco… no es a él a quien quiero besar ni con quiero estar, sino contigo… lo siento si te hice pensar lo contrario

Francisco suelta mis manos y se lleva las suyas a cubrir su cara… se gira y queda boca arriba…

– Pensé que… no sabes todo lo que pensé…

suelta la tensión y en un suspiro de abandono las lágrimas ruedan por su cara. Mi corazón llora con él… yo también lo pasé mal creyendo que el cariño de Fran por mi había disminuido… que era capaz de pensar en compartirme… morí de pena y dolor. Corrí a refugiarme en Mariana… ella me ayudó a entender que no era así… conoce a su hijo también y me hizo ver el otro lado… el del amor extremo, el miedo, la culpa. Lo abrazo fuerte… soy suyo, el es mío… nadie va a cambiar eso.

– Si, si lo sé… pero estaba muy enojado y dolido Fran… quería hacerte sufrir por atreverte a decir que eres capaz de compartirme… yo no podría compartirte…

– Gio… mi niño… solo quería que fuera feliz… darte todo lo que  quieras…- Se ha ido tranquilizando

– Lo tengo contigo Fran… tengo todo… entiende que si yo te viera con alguien más le saco los ojos y me lo como en pedacitos pequeños… no quiero a nadie cerca de ti como Camilo esta cerca de mí

Juntos. Muy abrazados, mirándonos a los ojos… Francisco entiende y razona lo que le acabo de decir

– Gio… eso no tiene sentido… ¿Tú puedes tener a ese mocoso dando vueltas a tu alrededor pero yo no podría tener a nadie?

– Exacto!… es tu castigo… por atreverte a pensarlo y hacerme sufrir

– Gio… no quiero ver más a ese mocoso rondándote– ahora Fran está algo molesto

– Lo siento… demasiado tarde… ya metiste la pata y ahora vas a tener que aguantarlo

Se levanta brusco y me sujeta

– No lo quiero cerca de ti

me repite lentamente y muy serio

– Bueno… ¿y qué vas a hacer para solucionarlo?

 Sonrió… ahora está entendiendo por fin.  Luego de mirarme fijo un rato, una leve sonrisa torcida se asoma tímidamente en su rostro…

– ¿Eso quieres?… ¿quieres que pelee por ti?

– No es necesario que lo golpees… pero es lo que yo haría si te viera interesado en alguien

Me abraza muy apretado… suspira tranquilo…

– El teléfono… te mandó un mensaje…- está resolviendo sus últimas dudas

– No… Mariana me mandó un mensaje a esa hora.

– ¿Mi mamá?… ¿lo hiciste todo a propósito?

– Si… estuve con ella todo el tiempo que creíste que estaba con él… solo así me creerías en caso de que dudaras y peleáramos

Salgo de la cama y tomo mi teléfono. No quiero que le quede ninguna duda. Busco el supuesto mensaje de Camilo y de ese mismo mensaje me cuelgo para marcar el teléfono… en la pantalla se lee “Camilo”… sin embargo es la voz de Mariana la que responde

– Hola?…

– Hola Mamá…

 La voz de Francisco es de alivio y de sentirse estúpido al mismo tiempo…

– Oh… ¿eres tu hijo?… ¿ya solucionaron todo?

– Si, mamá… gracias… ya lo solucionamos

No puedo evitar sonreír… espero sinceramente que Francisco haya aprendido algo de todo esto… yo no soy “compartible”… no quiero saber que quiera volver a compartirme con nadie… lo quiero celoso y posesivo conmigo.

– ¿Más tranquilo?- Pregunto sintiéndome victorioso

– Si… pero aún no hemos terminado este tema

– Lo sé- me acurruco en sus brazos sintiendo cómo el cansancio del día me está pasando la cuenta 

– Soy tuyo… solo tuyo Fran, desde a primera vez…

– Giovanni?

– mmhhh?

-¿Te gustó?

– Fue lo mejor Fran… te quiero follar todos los días por el resto de mi vida…

lo veo abrir enormes sus ojos y no me aguanto la risa…

– Fue increíble amor…me encantó…  pero te prefiero dentro mío-

Su gesto de alivio me causa más risa aún

– Y tú… ¿Qué tal se sintió?

– Me gustó saber cómo te sientes… ahora sé que tengo que hacer mejor… pero te prefiero como siempre, mi niño… – me abraza y me acaricia- además…

– ¿Además qué?… ¿Qué cosa?

– ¿Cómo lo haces con lo que está chorreando ahora?

Mi risa suena fuerte y llena el espacio…

– Vete al baño a ducharte Fran… hoy te toca a ti…

– De acuerdo… ahora entiendo

se levanta mientras yo me acomodo para dormir sin poder quitarme la sonrisa

Francisco entró caminando despacio al set de filmación donde estaba trabajando Giovanni. Como hacía generalmente, se quedó en el sector oscuro detrás de las cámaras hasta que logró verlo. Estaba en uno de los extremos, donde no filmaban en ese momento. A su alrededor estaban Camilo y una actriz. Los 3, con los guiones en la mano, conversaban seguramente respecto de una escena. Francisco comenzó a acercarse de a poco. Algunas personas se acercaron a impedirle el paso,  pero al ver de quien se trataba, solo lo saludaron y lo dejaron pasar. La actriz se retiró dejando solos a Giovanni y a Camilo en el set… el chico, como tenía por costumbre, se acercó más a su niño, puso su mano en la cintura de Giovanni y comenzó a hablarle muy cerca… sonriéndole y mirándolo con esa cara de admiración y coquetería… Francisco respiró profundo sintiendo como la molestia comenzaba a surgir. Se quedó mirándolos un rato… entonces se fijó en esos pequeños detalles a los que debió prestar atención antes… El cuerpo de Giovanni no se reclinaba hacia el del chico sino que se mantenía estable… el de las sonrisas y gestitos era Camilo… Giovanni no participaba ni coqueteaba… Francisco se llevo la mano a su pera… pensando, moviendo sus dedos y acariciando su propia piel…

Salió de las sombras y cruzó decidido hacia su niño, a reclamar su propiedad.

Camilo lo vio antes que Giovanni y se soltó inmediatamente, mirándolo con algo de respeto y retrocediendo un paso… mal que mal, él era un actor de prestigio y alguien importante en los medios nacionales, además de ser la pareja estable de Giovanni.

– Hola Gio…

Lo abrazó y besó con propiedad…  lo sostuvo entre sus brazos… sintiéndolo… era suyo y lo dejó claro, tocándolo y acercándolo a su cuerpo, moviendo lentamente sus manos por la espalda de Giovanni hasta llegar justo al límite de la decencia.  Giovanni soltó lo que tenía en las manos para abrazarlo y corresponderle. Una sonrisa iluminó su rostro

– Fran… hola…-

no era propio de ninguno de los dos demostrarse amor frente a todo el mundo, siempre eran discretos y preferían guardarse para la intimidad de su casa o de sus amigos, pero en esta ocasión se dieron un beso que no dejó lugar a ninguna duda respecto de sus sentimientos… sus cuerpos muy juntos.  Francisco se separó levemente de Giovanni.

-¿Cómo estás, mi niño?- sonrieron ambos… sabían lo que estaban haciendo

– Bien, amor…- le dedicó una dulce mirada… – Oh, Francisco… él es Camilo, Camilo él es Francisco… mi pareja

Camilo los miraba sin hablar ni pestañear… completamente sorprendido… sabía desde siempre que ellos eran pareja… todo el mundo lo sabía, pero nunca se imaginó verlos juntos, era algo difícil verlos expresarse en público… en el set Giovanni siempre estaba solo y tan accesible…  pero ahora estaba pensando si todo había sido solo un gran error de su imaginación… Giovanni tenía otra vida con Francisco… se notaba el amor entre ellos… la forma en que se tocaban… Francisco era un tremendo tipo… con razón Giovanni jamás había respondido a ninguna de sus claras insinuaciones… no le había sonreído jamás como sonreía ahora ni sus ojos brillaban de esta manera cuando lo miraba a él… se sintió un niño estúpido… Giovanni estaba perdidamente enamorado de ese hombre… mierda!, quien no lo estaría!!!

– Hola..- estrechó la mano que le extendió Francisco

– ¿Terminas temprano hoy día? – pregunto Fran coqueteando y sonriéndole a Giovanni

– Si…- contesto prometiendo muchas cosas en su sonrisa.

Camilo supo que estaba de sobra… no tenía una batalla que luchar… le gustaba Giovanni a rabiar pero supo que  había perdido la guerra antes de empezar… la forma en que se comunicaban esos dos frente a él…

– Los dejo… voy a … hacer algo- se dio media vuelta y arrastró fuera su bonita humanidad…

Se miraron cómplices. Francisco no había quitado su mano del cuerpo que tanto le gustaba.

– Crees que sea suficiente?- pregunto Francisco sonriendo encima de la boca de Giocon muchas ganas de volver a besarlo

– Pues… no sé… es joven… ya sabes, sangre caliente

– ¿Me estas llamando viejo?

– mmhhh… treinta y uno… no es precisamente un niño, no??

– Creo que necesitas que te demuestre un par de cosas, Gio… te lo estas buscando hace rato..

– ¿Qué vas a demostrarme, abuelo?- se reía con esa risa enamorada que lo enloquecía

– Estas en problemas Giovanni… serios problemas– en su mente, Francisco ya estaba pensando en todo lo que iba a hacerle en cuanto llegaran a casa… su niño aún tenía ese cuerpo de adolescente que lo encendía y lo volvía loco en un par de segundos… planearía todo con cuidado… lo sorprendería, lo dejaría agotado y pidiendo que se detuviera… y él no se detendría hasta asegurarse que Giovanni había recibido todo el placer y la felicidad que podía entregarle… él, que estaba dispuesto a todo por hacerlo feliz, ahora más que nunca… solo él era el único que Giovanni necesitaba para ser feliz… lo sabía con seguridad… lo sentía… nadie más que él y estaba dispuesto a gritárselo en la cara a cualquiera que volviera a atreverse a tocar a su niño nuevamente.

Giovanni 8 – especial

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NOTA DE LA AUTORA: Esta parte de la historia la escribí dos años después de haber terminado la primera parte de “Giovanni”. Lo hice como una manera de celebrar la cantidad de personas que habían leído la historia y conmemorar dos años escribiendo homoerótica.  Es una historia corta, solo 4 capítulos, que muestran lo que ha pasado con Gio y Francisco desde entonces.

CAPITULO 35

VUELVE A MI.

FRANCISCO.

Giovanni y yo llevamos un poco más de dos años viviendo juntos. Nuestra nueva casa está cerca de la casa de mis padres, por lo que compartimos mucho tiempo con ellos. La casa es grande, con un inmenso patio que le recuerda a Gio el patio de la casa de su mamá, y un estudio especial para que Giovanni trabaje cuando se siente inspirado; es su pequeño mundo privado. Mi mamá y Giovanni son buenos amigos y pueden estar conversando por horas, salen juntos y jamás se cansan el uno del otro. A Juan José le encanta pasar tiempo con él. Giovanni, en general, tiene muy poca paciencia, pero para mi hermano menor, un niño eterno, tiene toda la paciencia y sabiduría del mundo, lo acompaña y lo mima con una ternura especial. Curiosamente, mi papá también pasa mucho tiempo con nosotros. Giovanni aún le tiene mucho temor y respeto, pero de a poco se ha ido soltando con él… al menos ya no tartamudea en su presencia.

La mayor parte del tiempo nuestros horarios coinciden pero hay días en que no es así y ambos entramos y salimos por separado.  Gio Llevaba tres días llegando tarde.  Lo esperaba para cenar juntos… sé que tiene mucho trabajo ya que están comenzando una nueva grabación en la cual yo no participo. Estoy en el reparto de otra serie en el mismo canal. Los directores evitan ponernos a trabajar juntos, no les gusta la idea de tener a Giovanni escribiendo roles para mí. Funciona bien y a ninguno de los dos nos molesta. Como regla de oro, nos juntamos en casa todos los días para cenar juntos.

Hoy lo veo llegar cansado… Nunca me canso de mirarlo… aun tiene el poder de acelerar mi corazón con tan solo entrar en una habitación. Los años lo han vuelto aún más atractivo y seguro, Giovanni tiene ahora 25 años y es uno de los personajes más populares en las revistas y diarios del showbizz local, no pierde ese aire de eterno adolescente y es simplemente adorable, sigue vistiendo sus ropas estrafalarias y es el consentido de muchos reporteros; todos saben que él y yo somos pareja, nunca lo hemos negado ni ocultado, pero aún así resulta atractivo para el público… su forma de vestir, de hablar e incluso de moverse es especial.  No me preocupa ni me causa celos que sea querido por muchas personas al mismo tiempo…

Al entrar, me regala una sonrisa y pasa corriendo al dormitorio…  unos minutos después escucho el agua de la ducha correr. Algo no me gusta. Giovanni no me besó… no se detuvo a mirarme… pasó directo a la ducha. No me gusta… soy egoísta, quiero siempre su atención en mi… y él lo sabe. 

Cenamos juntos y todo parece normal. Más tarde, busco sus besos… me responde rápido y distraído concentrado en el computador que tiene frente a él… tiene un guión que terminar… conozco tan bien su lenguaje cuando no me habla, no quiere ser molestado.  .

Que Giovanni llegue tarde es algo inusual… y eso es algo sumamente inusual. Le pregunté qué pasaba y me contesto que estaba ayudando a algunos actores con los personajes.  Me voy a la cama y me duermo, frustrado e inquieto… siempre quiero tocarlo y dormirme con su olor en mi nariz y su cuerpo junto al mío.

AL día siguiente me desocupo temprano y voy hasta el estudio donde están grabando la teleserie de Giovanni. Para no molestarlo me quede atrás, algunas personas me reconocieron y saludaron… todos suponen que vengo a verlo o a buscarlo, pero quise esperar a que se hiciera un alto en la filmación o a que terminen. Mientras, me quedo en la zona oscura hasta que de pronto lo veo aparecer… Su presencia ilumina el set… supongo que son mis ojos de enamorado lo que me hacen verlo así.   Giovanni está con unos papeles en su mano, se acerca a un grupo de actores y conversa con ellos…Sonrió al ver la seguridad con la que habla y se mueve… me encanta mi Gio… no puede evitar ser la diva que es y llamar siempre la atención aunque no haga nada especial… luego, se aleja de ellos y se queda solo… buscando a alguien. Entonces un chico joven se acerca a Giovanni sonriendo, le enseña algo en un papel que lleva en una de sus manos, mientras con la otra, muy lentamente… lo abraza por la cintura… demasiado cerca, demasiado amigable.  Me quedo totalmente choqueado… ¿mi Giovanni?? ¿por qué lo abraza?…Desde donde estaba no era fácil verme…  quise moverme… ir a buscarlo, pero… quería ver más… necesitaba convencerme de que no era mi imaginación… estaba en verdad sorprendido. Reconocí a quien estaba tocando a Giovanni…  lo miré demorándome en estudiarlo… sé quién es.

Camilo es un actor nuevo, 18 años, recién salido del colegio, que había comenzado a trabajar muy chico bailando en los programas para adolescentes del canal y derivó hasta las teleseries…  principalmente porque era muy atractivo, pelo castaño claro, con un corte irregular, y algunas puntas totalmente rubias blanquecinas. Su piel parecía estar siempre en verano, tostada y saludable, los ojos café, muy claros, risueños, alegres y sus labios parecían haber sido hechos para besar,  Su porte atlético y de buen tono, su sencilla manera de vestir y su forma de moverse y hablar podrían haber engañado a cualquiera… pero no a mí.  Desde el primer día que lo vi en la televisión supe que el chico era gay.  Eso fue hace ya un par de meses atrás, cuando todavía ni siquiera sabía su nombre ni me interesaba más que como la nueva curiosidad recién llegada al área dramática

Ahora los ojos de Camilo buscaban a Giovanni a cada rato y cualquier excusa era buena para volver a acercarse a él y tocarlo y reírse. Su cuerpo se inclina hacia el de Giovanni. Ese mocoso lo busca y lo toca… 

No había sentido celos así desde Marcos. Ver a ese adolescente bronceado y sonriente tocar a Giovanni fue suficiente para hacerme sentir celos y ganas de golpearlo.  No alcanzaba a ver la cara de Giovanni pero aún así, no vi que le impidiera tocarlo o que se alejara de su contacto. 

Después de un rato y sin decirle nada a nadie, me di la vuelta y me fui.  Me sentía extraño, celoso, enojado, dolido. Esto era completamente inesperado. No sabía cómo reaccionar ni que hacer.

Las horas siguientes, hasta que Giovanni apareció en la casa fueron de mucha pena y angustia. Pensé en ellos juntos y el dolor me llegó hasta el corazón. Imaginar que a Giovanni pudiera interesarle alguien mas era una carga demasiado fuerte para soportarla. Me esmeré en prepararle una cena con sus platos favoritos aunque a ratos recordaba esa mano que lo tocaba y quería tirar todo a la basura… por segundos quería mimarlo y hacerle saber que lo amo y siempre ha sido lo más importante en mi vida… y a los segundos siguientes quería esperar a que entrara y gritarle… preguntarle qué pasaba con ese adolescente…

– Te demoraste en llegar – trato de parecer normal

– Si… hay mucho trabajo al inicio de cada teleserie… ya sabes- Gio se quita la chaqueta y me besa como todas los días… lo retengo pegado a mí y lo beso más intensamente, hundo mi cara en su cuello pensando, asustado, si tal vez voy a sentir el olor de ese adolescente en su ropa o en su piel.

– ¿Qué te pasa? – Me pregunta entre sorprendido y sonriente

– Te eche de menos – respondo buscando en sus ojos…

Me besa nuevamente y desaparece en el dormitorio. Al rato vuelve limpio, con otra ropa y se sienta a comer. Parece el mismo de siempre pero en mis ojos y en mi corazón hay una duda inmensa. Miro sus gestos, su forma de moverse, intentando captar alguna señal extraña, pero no veo nada.

Esa noche le hago el amor en forma especial… me tomo todo el tiempo del mundo en acariciarlo hasta que se desespera. Recorro su cuerpo que conozco tan bien, con especial dedicación, quiero hacerle sentir que mi amor por él está más vivo que nunca. A sus 25 años, Giovanni aun tiene un precioso cuerpo de adolescente

-Francisco… – esta tendido desnudo en la cama mientras recorro su espalda con mi lengua, mis manos en su caderas lo ladean suavemente hasta que nuestros cuerpos quedan pegados, mi pecho en su espalda… despacio separo sus  nalgas… conozco tan bien lo que le gusta y como le gusta. Mi lengua sigue bajando hasta encontrar su entrada. Su respiración se agita en anticipación y yo me deleito  en provocarle placer. Luego, despacio, entro en su cuerpo completamente… Giovanni gime y arquea su cuerpo hacia atrás… sé que le gusta que se lo haga así y esta noche es toda para él. Entro en él una y otra vez con movimientos bruscos… suaves, profundos… más lentos cuando lo siento que está demasiado cerca… acerco mi mano a sus boca y él rápidamente chupa mis dedos hasta mojarlos completamente mientras intenta retener sus gemidos. Mi mano mojada con su saliva envuelve su pene erecto y caliente… adoro el pene de Giovanni… conozco cada trocito de esa piel… su sabor, la forma de la cabeza… las venas que lo atraviesan cuando esta erecto y los testículos suaves y delicados que yacen entre su mata de rulitososcuros

-Te amo, mi niño – Giovanni se da vuelta como puede y estirando uno de sus brazos acerca mi boca hasta la suya. Solo en la intimidad sigo usando ese nombre. Para mí, Giovanni siempre va a ser  el niño inocente y dulce que conocí cuando tenía 17 años, mi niño.

Y así, con mi boca en la suya y mi mano en su delicioso miembro embisto su cuerpo un par de veces más y Giovanni eyacula… sus sonidos quedan guardados en mi propia garganta mientras los mío mueren en la suya.

– Francisco… – hay algo de sorpresa en su voz – eso fue… delicioso-

Salgo de su cuerpo con cuidado pero sigo abrazándolo sin alejarme. Me quedo pegado a todo el largo de su cuerpo. Quiero dormir con él pegado a mí… sentirlo respirar y latir a mi lado. Giovanni se acomoda entre mis brazos y se duerme satisfecho y tranquilo.  Yo me quedo abrazándolo sin poder dormir…  celos…  no puedo imaginarme a alguien más tocando su cuerpo, besando su boca. La imagen del adolescente bailotea frente a mirobándome la tranquilidad.  ¿Por qué querría Giovanni mezclarse con él? ¿no es feliz conmigo?… ¿qué más necesita?… la respuesta me llega tranquila y segura… “curiosidad” ¿cuántos amantes ha tenido? Dos, Giovanni solo ha tenido dos compañeros sexuales en su vida… Uno de ellos fue Marcos con el que nunca llegó a sentir mucho ni a ser una relación completa y el otro soy yo… solo yo. Casi parece normal que sienta curiosidad… Hago un repaso mental de los amantes que yo tuve antes de él y la cuenta es bastante más alta.

Me levanto de la cama. No puedo intentar dormir con estos pensamientos tan perturbadores. Estoy agitado y asustado a la vez… Me sirvo un vaso de licor y lo siento pasar áspero y caliente por mi garganta.  ¿Por qué ahora?… ¿no le basta conmigo?¿no está satisfecho? Paso mis manos por mi cabeza, mi frente y mis ojos tratando de encontrar la respuesta… tal vez es solo un asunto de curiosidad y nada más… simplemente ganas de sexo, tirarse a alguien más sólo porque si… por saber, por conocer, por experimentar… Sé que es feliz conmigo, se bien cuando Giovanni está plenamente satisfecho como ahora… ¿Qué más que eso puede estar buscando en ese maldito adolescente?. No me puedo imaginar a Giovanni enamorándose de un mocoso como Camilo.  Sin embargo y para mi propio dolor, si puedo imaginarlo sintiéndose atraído por su físico y su actitud… ese mocoso lo mira como si Giovanni fuera un Dios… está diciéndole con cada gesto que lo quiere y está dispuesto… maldito Camilo!! ¡Dios! ¿Qué hago ahora?… a mis 31 años me siento seguro de su amor y las experiencias que he vivido me indican que Giovanni no va a dejarme por un mocoso así… déjalo divertirse un rato … escucho una voz que me habla en mi cabeza… déjalo que se entretenga y luego va a volver a ti más tranquilo y queriéndote aún más.  Muevo mi cabeza negándome siquiera a pensar en esa idea, mucho menos a aceptarla. Me tomo de una vez el resto del contenido del vaso. Mi cerebro es un hervidero de pensamientos… egoísta,  no va a pasar nada si lo dejas que se divierta un rato…  de pronto me siento mal, en verdad enfermo. Mis ojos se nublan y siento lágrimas de pena caer por mis mejillas.

– Francisco?… – Giovanni se acerca a mí, desnudo, aún medio dormido… precioso, preocupado. Abro mis brazos y lo retengo muy pegado a mi – ¿Qué pasa? –

– Gio… ¿Eres feliz conmigo?-

– Soy el más feliz de este mundo Francisco… te amo por sobre todo, eres mi mundo- me contesta sin imaginar lo importante de mi pregunta… cansado y con sueño – ahora me vas a decir ¿qué te pasa?-

– Nada… solo… No me hagas caso, a veces soy emocionalmente inestable –

– ¡Tu?! – Giovanni sonríe y me acaricia – ven a dormir. Sabes que te amo con locura – de su mano volvemos a la cama. Giovanni se acurruca entre mis brazos. Beso su pelo, su oreja, su cuello, aspiro su delicioso aroma… no podría vivir sin él, también es mi mundo.

Me aguanté los celos solo dos días más… quise borrar las imágenes y los pensamientos de mi mente, pero volvían una y otra vez. Nuevamente sin avisarle, voy a buscarlo al set a la hora de almuerzo. Me quedo pegado a la oscuridad de la pared, entre cables y cámaras…  Otra vez están juntos. Esta vez la mayoría de los actores y personal se han retirado a almorzar y ellos dos están riendo a carcajadas y practicando algo que parecen pasos de baile. Camilo lo mira con adoración, puedo ver claramente sus intenciones… Giovanni también está riendo con ganas.  Me duele el corazón. No puedo seguir mirando. Doy media vuelta y me devuelvo rápidamente por donde mismo vine.

CAPITULO 36

VUELVE A MI – 2 (cap 36)

Toda la tarde me aguante los celos. Ahora los sentía con más fuerzas. Intenté seguir con mi rutina habitual pero no podía sacarme a los dos de la cabeza… como se tocaban y sonreían. Me fui a casa temprano,  estuve pensando y dándole vueltas en mi cabeza a todo lo que estaba pasando. Era primera vez que nos sucedía algo así… repasé mentalmente nuestra vida juntos, los últimos meses, las ultimas semanas y no encontré ningún indicio que me indicara que Giovanni no era feliz… era solo… ese  adolescente cruzándose por su camino… sonriéndole y tentándolo… me imaginé como despertaba la curiosidad de Giovanni.

En la noche, Giovanni, otra vez, llega más tarde de lo habitual. Lo he pensado mucho… espero no equivocarme, y por sobre todo, espero no arrepentirme ni echar a perder lo que tenemos. Sé de personas que hacen… Giovanni y yo somos adultos… nos amamos, de eso estoy seguro.

Mientras cenamos lo miro a los ojos y le pregunto directamente

– Gio… ¿Qué tal ese chico, el actor nuevo, Camilo? – Giovanni no levanta la vista del plato pero su cuerpo duda y  sus movimientos se detienen unos segundos, justo lo suficiente para saber que la pregunta lo ha afectado. Se encoge de hombros al responderme

– Es un actor joven, tiene un papel importante en la teleserie… está de moda… ¿por qué? – ahora me mira, intrigado

– ¿Son amigos? –

Se demora en contestar

– Si… algo-

Intenta parecer desinteresado pero lo conozco demasiado bien

– ¿Muy amigos?-

Giovanni deja el servicio a un lado y me mira fijamente. Se ha dado cuenta que la pregunta no era común y que hay algo más.

– ¿A dónde quieres llegar Francisco?-

– Solo quiero saber si son amigos –

– Si, somos amigos – Gio está dando la conversación por terminada pero yo solo estoy empezándola

– ¿Te gusta? –

Giovanni levanta la cabeza y me mira airado al instante, deja de comer completamente y me presta toda su atención

– ¿Qué estúpida pregunta es esa? –

– Quiero saber si ese adolescente te gusta –

– Francisco… no sé qué te está pasando por tu cabeza pero no tengo nada con..-

– Te he visto con él en el set – Giovanni se calla, hay incredulidad y sorpresa en su rostro  – te fui a buscar hoy día, y hace unos días atrás… quería almorzar contigo… te vi con él –

– No estaba haciendo nada malo, yo sólo…-

– No importa Giovanni- estiro mis mano y tomo la suya apretándola fuerte entre las mías – no me importa- Giovanni está tratando de entender que es lo que me pasa y que es exactamente lo que estoy diciendo

– ¿Qué, no importa?-

– Dime algo una vez más… dime si me amas –

– Francisco…-

– Sólo dime que me amas igual que siempre – me he puesto de pie y lo abrazo fuerte. Giovanni está quieto… no reacciona… lo he tomado por sorpresa y no sabe bien qué hacer

– Te amo cada día más, ¿te sirve eso? –

– Si, me sirve – respiro su olor… quiero sentirme seguro pero estoy asustado, lo reconozco.

– ¿Qué es lo que no te importa?… ¿No te importo yo?– insiste

– Eres lo más importante en mi vida, mi niño-

– Francisco, juro que no te entiendo. Entre Camilo y yo no hay nada…  él solo es… entretenido, divertido, me río con él, pero nada más –

– Lo sé… sé que te resulta entretenido y divertido – llevo a Giovanni aún abrazado hasta el sillón y lo siento sobre mis piernas – pero no me contestaste lo que te pregunte, no me dijiste si te gusta – 

Esta vez sus ojos se clavan en los míos tratando de leer si estoy enojado, celoso o que… Tomo su adorable cara entre mis manos, beso su boca intensamente, con miedo.

– Solo dímelo… por favor– De pronto Giovanni cambia la expresión de su rostro… me duele hasta el alma ver culpa en su nueva expresión… se siente culpable de que le guste ese chico. Tomo una gran bocanada de aire antes de seguir. Gio mira sus manos que juegan nerviosas

– Yo… es… es simpático… – me mira con desesperación y culpa- lo siento Francisco… perdóname, no voy a volver a juntarme con él, ¿de acuerdo? … perdóname… es que..- lo estrujo y lo acuno entre mis brazo. Muevo mis piernas meciéndolo. Giovanni está a punto de llorar… no quiero que sufra. Yo estoy a punto de morir de pena y dolor… pasan unos segundos hasta que puedo volver a hablar

– No Gio… no quiero eso – no sé de donde saco fuerzas para seguir hablando lo que le digo a continuación – no dejes de verlo…  si tú quieres…  sólo…  prométeme que vas a volver a mi después

Giovanni frunce el ceño… está analizando mis palabras y lentamente está entendiendo lo que le estoy diciendo

– ¿Volver… después? – me mira con los ojos muy abierto y una mueca extraña en su semblante. – ¿Después de que? –  No le contesto directamente.

– Solo quiero que vuelvas a mí, que recuerdes que yo soy el más importante en tu vida. Te voy a estar esperando… como siempre – Giovanni me mira intensamente unos largos minutos… su rostro es de sorpresa y de otros mil mensajes que no se leer ni entender… nunca me había mirado así antes.  Luego de un rato, se pone de pie lentamente y se aleja sin volver a mirarme.

Me quedo sentado en el mismo lugar por mucho rato… no tengo fuerzas para moverme… tengo una especie de puñal enterrado en mi corazón…  acabo de decirle que puede enredarse con ese mocoso si quiere… Dios!!!  Si, eso es exactamente lo que hice… 

Giovanni se encerró en su estudio. No le gusta que lo moleste cuando está trabajando. Sé bien que no está trabajando ahora pero entiendo el mensaje de la puerta cerrada.

Me voy a acostar tratando de no pensar en lo que le dije.  La última vez que miro el reloj son cerca de las 3 de la mañana y Giovanni aún no viene a acostarse. Finalmente me duermo intranquilo.

En la mañana, despierto tarde. Giovanni salió muy temprano de la casa y no alcancé a verlo.  

Este pasa a ser uno de los peores días de mi vida… me cuesta mucho concentrarme en lo que tengo que hacer… sigo viendo en mi mente escenas en las que Giovanni esta con… con Camilo.  Tengo ganas de correr a buscarlo y decirle que lo amo demasiado… que puedo ser o hacer lo que quiera… que no es cierto… que no quiero que esté con él, que no soporto pensar que alguien más va a tocarlo… pero al minuto siguiente pienso que no puedo ser tan egoísta… ¡mierda!, es solo sexo, nada más…  sus sentimientos son míos… me ama…  me parece natural que Giovanni quiera experimentar un poco más…  ese chico se le puso por delante hasta que logró atraerlo… yo sé que me ama… entonces imagino a Giovanni…  a mi niño, tocando y siendo tocado… besado… veo en mi mente su rostro cuando hacemos el amor pero no soy yo quien está con él… no puedo, en serio no puedo.

Me equivoco muchas veces… todo me sale mal. Finalmente entiendo que no puedo trabajar más hoy día y un poco después del mediodía abandono el estudio con una excusa cualquiera. Todos se han dado cuenta de que estoy raro así es que me dejan marchar sin problemas.  Me quedo sentado en el auto mucho rato sin decidirme a marcharme… rabia, dolor… pena… celos… celos que me comen vivo.  En vez de irme a casa como debiera, bajo del auto y me encamino al estudio de grabación donde esta Giovanni, tengo que verlo…  tengo que saber que está bien…  no sé qué es lo que quiero…  pero necesito verlo.   Aún están grabando pero hay pocas personas. Una vez más me quedo en las sombras y mi mirada pasea por todo el lugar buscándolo.  Giovanni no está en ninguna parte. Vuelvo a mirar detenidamente. Esta vez no lo estoy buscando a él. Camilo tampoco está. El dolor es tan grande que no puedo moverme por un rato. No sé cómo llego al auto y me derrumbo… enciendo el motor, no quiero que nadie me vea llorando… avanzo por las calles camino a nuestra casa… si, diablos!!!, nuestra!!, mía y suya… somos como uno solo… esa casa la llenamos de amor, juntos, los dos… pero él no está allí ahora… Cierro la puerta de un fuerte golpe y me dejo caer sobre el primer sillón que encuentro…  duele…  ya sé que yo mismo le dije que podía…  pero eso no evita que me duela… quisiera no haber sabido nunca… “ojos que no ven, corazón que no siente”… el mío siente.

Me quedo tirado mucho rato recordando todo lo que hemos vivido juntos e intentando entender si fallé en algo y por qué de pronto Giovanni necesita de este adolescente… no hay razón, no hay explicación… nuestra relación siempre ha sido buena y sigue siéndolo… Yo soy feliz con él, llena mi vida completamente… Creo que Giovanni es feliz conmigo… es solo parte de la naturaleza humana sentirse atraído por otra persona…  finalmente es hombre…  solo quiere tomar lo que le están ofreciendo en bandeja…  ese mocoso detestable es bonito… y esta meneándose y arrastrándose a los pies de Giovanni y a él le estaba costando resistirse…  es solo eso, nada más… me lo repito muchas veces tratando de convencerme.

Cierro los ojos, me duele la cabeza pero no tengo fuerzas ni para levantarme a buscar un paracetamol. Con los ojos cerrados comienzo a torturarme imaginándolos juntos… Giovanni es ahora el hombre maduro y experimentado que esta enseñado a un adolescente que se ha deslumbrado con él…  abro los ojos de golpe… ¿Qué papel está jugando Giovanni en esta… esta… situación con Camilo??… me siento, buscando aire… sintiéndome atontado y sorprendido…  mierda!!  por supuesto!!! Eso es!!!… siento como una campanazo inmenso retumba justo en mi cabeza… soy un imbécil!!  me paro… y comienzo a caminar… Giovanni está haciendo el rol de activo!!!… algo que yo nunca lo he dejado hacer… no es que no quiera, es solo que… nunca lo hablamos, dimos por hecho que así éramos…  imbécil!!… Imbécil de mi!!… Eso es lo que quiere???!!!… ¿Cómo?.. ¿Por qué nunca antes se me ocurrió pensarlo??!!… ¿Por qué no me lo dijo… no me lo pidió?… yo estoy dispuesto, por él puedo hacerlo. Quiero salir corriendo a buscarlo y decirle que podemos intentarlo y que sé que igual va a ser maravilloso pero… no sé dónde está… se con quien está pero no sé dónde diablos se pueden haber metido juntos… 

Enojado por lo idiota que he sido salgo de la casa de prisa y camino hasta la casa de mi mamá. Necesito compañía y distracción. Me voy a volver loco si sigo imaginándome qué puede estar haciendo Giovanni.

Mi mamá había salido pero almorcé algo rápido en su casa y decidí llevar a Juanjo al cine… al menos así acortaré la tarde y no estaré pensando e imaginando. Me obligo a no pensarlo ni imaginarlo…  es más fuerte y no me concentro en nada…

 Cerca de las 8 de la noche ya no me aguanto más. Giovanni no ha llegado ni me ha llamado. Pulso el botón en mi celular. La llamada suena muchas veces hasta que me pasa a la casilla de mensajes. Lo miro indignado… no me va a contestar???… tan entretenido está que ni siquiera puede contestarme??!!… me siento hervir de rabia e impotencia… en que estaba pensando cuando creí que sería fácil y que podría con esto?… me siento sobrepasado… me ahogo con mis propios sentimientos. De pronto suena mi teléfono… es él!!

-Hola…- respiro tranquilo. No quiero que note mi preocupación ni mi enojo. Solo quiero que vuelva. No puedo ahora estar enojado si él solo está llevando a cabo la idea que yo mismo le di…  pero lo quiero de vuelta en la casa… ahora, quiero verlo y hablar con él.

– Hola ¿Me llamaste?- su voz parece normal. De fondo escucho una música suave. Me cuesta controlarme. Quiero saber dónde está, quiero que vuelva de inmediato conmigo.

– Si …  quiero saber a qué hora llegas?- debería haber pensado algo más inteligente pero la rabia no me deja

– No sé Francisco… estoy ocupado ahora-

– Gio… ¿Dónde estás?-

– Ocupado. Te llamo más tarde, adiós- y sin decir nada más me corta la comunicación…

Miro el teléfono tan sorprendido… Giovanni no es así, no es cortante ni me habla de esa manera… pero… está con él… está ocupado con él…  está haciendo lo que le dije que podía hacer…  no tengo de que quejarme ahora, verdad?… yo mismo le dije…

Sin duda alguna las horas que siguieron fueron de las peores que he vivido. Estaba atento a cada ruido esperando que fuera él. No me acosté… me olvidé de comer. Cerca de la una de la mañana lo escucho llegar por fin.  Me había olvidado de prender las luces. Giovanni las enciende al entrar y me mira sorprendido de encontrarme aún en pie… mi aspecto debe ser de locos… en cambio él se ve fresco y alegre…

– Hola… ¿Qué haces despierto?-

¿Qué hago despierto?… morirme…  me estoy muriendo en pedacitos por falta de ti, mi niño… me estoy consumiendo por pensar que estas con ese mocoso…

– Te esperaba – me paro y me acerco a él. Antes de que me diga algo o se mueva, lo aprieto entre mis brazos… Dios!! Lo he pasado tan mal… lo necesito tanto…

Giovanni me devuelve el abrazo pero no me da su cara ni su boca.  Duele… ¿tendrá aún guardado el sabor de los besos de Camilo?…

– ¿Cómo te fue? – mi voz titubea y es muy despacio… no sé si quiero preguntarle, no quiero escuchar su respuesta… no quiero que sonría y me diga que le fue bien con los ojos brillando de emoción…

– ¿En qué? –

Me desconcierta… ¿en verdad quiere que le pregunte directamente?

– ¿Dónde estabas? – pregunto sin seguir su juego

– Mmmhh… por ahí… pero ya estoy en casa- me contesta encogiéndose de hombros, sin darle importancia alguna. De acuerdo, no me va a contar nada y yo tampoco voy a insistir… no quiero saber nada del tema 

– Tengo hambre… no tuve tiempo ni para comer – se suelta de mis brazos y lo escucho preparase algo en la cocina… solo entonces recuerdo que yo tampoco he comido nada. ¿Ni siquiera se detuvieron a comer?…

Entro a la cocina y lo veo poniendo su cena a calentar en el microondas…  ¿cómo puede seguir tan normal?… ¿Cómo si no hubiera pasado nada?… no se da cuenta de lo que estoy sintiendo?… Me armo del poco valor que me queda y me preparo algo de comer también

-¿Tampoco has comido? – me pregunta sorprendido

Cenamos en silencio en la misma cocina… tan cerca pero lo siento tan lejos…  sigo buscando algo diferente en su actitud pero no veo nada. Está tan lindo y tranquilo como siempre…

– ¿Y tú?…  ¿Cómo estuvo tu día? –

– Bien… normal– respondo pero es una mentira… fue uno de los peores días de mi vida… ¿debería decírselo?… ¿debería decirle que no quiero que vuelva jamás a ver a Camilo ni a nadie?… ¿que tengo mucha pena?… ¿Qué me arrepiento profundamente de haberle dicho que podía hacerlo??… Giovanni termina muy rápido y pasa por mi lado. Se detiene un segundo a acariciar mi brazo

– Me voy a duchar – y desaparece…

Me quedo solo… me siento solo…

Ducharse a esta hora??… quitarte el olor y los rastros de ese mocoso en tu cuerpo??… Tengo que dejar de pensar…  me duele demasiado… ya sé que yo mismo le dije… pero… El miedo de perder a Giovanni es más grande que cualquier otra cosa que siento… lo amo tanto…  mi vida no sería nada sin él…  no hay nada diferente en su actitud…  pero lo siento tan lejos de mi.

Tiro los restos de comida que ya no puedo seguir ingiriendo y me voy al dormitorio en su busca… lo necesito.

Giovanni 7

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CAPITULO 32

MARCOS 4

– Manuel… voy a llamar un taxi para que te lleve a tu casa-  caminó hasta su dormitorio en busca del teléfono, cuando se giró Manuel estaba detrás suyo… sus manos sujetaban el teléfono… no lo vio venir pero sintió el calor de la boca del chico en la suya…

Separó sus manos y quiso empujarlo… pero… pero se enredó en lo que estaba comenzando a sentir

– Manuel…

Quiso separarse haciendo uso de toda su fuerza de voluntad…  él volvió a acercar su boca, tenía su mano en la nuca de Marcos y lo acercaba… se veía tan lindo… con su cara de niño y sus ojos cerrados… suspiraba y lo buscaba. Marcos soltó el teléfono de una buena vez. Sintió el aguijonazo caliente del deseo en su sexo… se había estado conteniendo… en verdad le gustaba este niño que había llegado solo a su casa a ofrecerse en bandeja. Cruzó sus brazos de hombre, atrapándolo en un abrazo cerrado y su boca le enseñó al chico lo que era un beso apasionado… no se detuvo ahí… no podía detenerse ahora… siguió besándolo, sus manos se encargaron de levantar la camisa y llegar directamente a la piel de Manuel…

– Lo sabía… – gemía en su boca aturdido de tanta emoción – Sabía que solo estabas pretendiendo

Marcos no lo soltó de sus brazos pero se largó a reír con él…

– Ven conmigo

– ¿Dónde vamos? – gimió asustado. No quería irse a su casa… quería quedarse aquí con él

– Dijiste que había venido a buscar algo, no?… voy a dártelo, pero cuando estás completamente sobrio

Lo siguió sin poder dejar de sonreír… Marcos preparó café y lo hizo beberlo. Luego se sentaron sobre la cama, cada uno en un lado sin tocarse.

– Cuéntame de ti Manuel– pidió Marcos un poco vencido…

– Ahora??!!! Yo pensé que…

– Pensaste mal… no voy a tocarte mientras estés empapado en alcohol… así es que mientras tanto comienza a hablar. Quiero saber a quién voy a meter en mi cama…-

Manuel sonrió, elevado al cielo por las palabras de Marcos… en su cama… con él… le gustaba tanto… desde que lo había visto se le había metido en sus sueños y se apoderaba de sus fantasías húmedas… llevaba semanas soñándolo y deseándolo… quería conocerlo… ahora iba a ser realidad… ¿Por qué diablos había bebido tanto??...

– Pues… ya sabes casi todo de mi… conoces a mis padres… comencé a actuar desde chico… tengo un tutor… nadie me cuida, me mando solo y voy a ser un gran actor-

– Confianza no te falta

– Soy bueno… voy a ser como tú

– Dime lo que no sé

– Nunca me han gustado las mujeres…

– ¿Novios, parejas?

– Solo flirteos… besos y caricias casuales… nada… nada serio

– Mierda!!… ¿Por qué yo?- 

No le gustaba ser el primero… Marcos tenía gran sensibilidad y entendía perfectamente la responsabilidad que implicaba ser el primero en la vida de alguien… solo quería una sesión rápida de sexo con este adolescente que había aparecido de la nada y que lo perseguía desde hace rato mostrándose y pavoneándose cual pavo real frente a él hasta que se le había metido en los ojos… quería tocar su piel y fundirse con él… pero no quería la responsabilidad de hacerse cargo o ser la pareja de Manuel… lo iba a volver a ver todos los días en es set…

– Me gustas mucho…- dijo Manuel

Manuel intentaba moverse hacia él pero Marcos le recordaba que no iba a meterse con un crío borracho así es que ahora debía esperar. Manuel sonreía… esperaría… esperaría todo el tiempo que fuera necesario porque ahora sabía que Marcos también sentía algo por él.

Se durmió esperando a que Marcos volviera a besarlo.

Despertó muy tarde, aun vestido, con un fuerte dolor de cabeza, una sed de locos y sin reconocer el lugar… saltó de prisa al recordar dónde estaba y que había ido a hacer allí. Las cortinas estaban corridas pero por la luminosidad supo que era de día. Marcos no estaba en el dormitorio. Encontró el baño, se lavo la cara, enjuagó sus dientes y se tomo un buen litro de agua… Quería una ducha y ropa limpia pero la educación no le alcanzó para saltarse las normas más básicas de educación.  Salió del dormitorio despacio… desconcertado.

Encontró a Marcos en el estudio de la casa, tan fresco como una lechuga… leía un guión o algo parecido. La puerta estaba abierta y él se quedó ahí de pie, sin saber bien que hacer…

– ¿Cómo te sientes?- preguntó Marcos dejando los papeles de lado

– Bien… no, más o menos… no sé-

– No estás acostumbrado a beber?-

– No… anoche… mierda!… lo siento, yo… no, en realidad no lo siento– entró decidido al recordar las palabras de Marcos- estoy sobrio– dijo desafiante

– Yo también – dijo Marcos poniéndose de pie y acercándose. Lo había pensado bastante y había tomado una decisión – Eres un chico muy lindo… me gustas mucho, no lo voy a negar más – Manuel sonrió y quiso acercarse pero la mano de Marcos lo detuvo – pero no va a pasar nada entre nosotros…  ni hoy ni nunca, Manuel

– Pero tú me dijiste!!!

– Lo sé… quería que te calmaras y ahora que ya estas sobrio y calmado te lo voy a decir claramente: vete a tu casa y no vuelvas a la mía… no quiero nada contigo

Manuel lo miró sintiendo la frustración y la vergüenza viva en sus entrañas… no se dio cuenta de la forma en que las manos de Marcos se aferraban fuertemente a la mesa… no era verdad… él había sentido la emoción en el beso que le había dado… Manuel desesperaba… sabía que Marcos si sentía algo por él… quería remecerlo y obligarlo… entonces, recordó lo que había leído sobre la vida de Marcos…

– ¿Es por el novio ese que tuviste en tu país?

– No menciones a…  – no podía nombrarlo aún… menos delante del chico – no tiene ninguna relación

– NO es cierto!!… te dejó… después de cuatro años te dejó por otro… PERO YO NO SOY ÉL!!- gritó perdiendo el control…

– Vete a tu casa Manuel… lárgate!!- ahora estaba francamente molesto

– NO!!!. me debes algo que me ofreciste y no me voy a ir

estaba casi llorando de la frustración… en cualquier momento sus sentimientos iban a cambiar de amor a odio… podía sentirlo… tenía que jugárselo todo una última vez. Dio la vuelta al escritorio y se paró frente a él. Marcos estaba a la defensiva, atento a cualquier movimiento del chico

– Mírame… no soy ese Giovanni…-

Escuchar el nombre de Giovanni en labios de Manuel despertó su rabia…

– No lo nombres- dijo despacio en forma amenazante

– ¿Por qué cambiaste de idea?…  es porque… soy virgen?

Marcos calló. Era por eso… era porque le recordaba a Giovanni…  porque le faltaban muchos años para ser un hombre… porque era un adolescente y no quería más líos con chicos…  Manuel se acercó despacio… Marcos estaba preparado para un movimiento brusco de su parte, pero esta suavidad con que se acercaba a su cuerpo… el deseo y el desafío en sus ojos…

– Me lo debes…

sus labios tan tersos y suaves… se acercaba tanto sin darse cuenta de a qué se exponía… o tal vez si se daba cuenta y eso era exactamente lo que quería… Marcos no era de fierro…  Manuel se retorcía en su cuerpo…  supo que iba a caer ante la tentación

– No voy a ser tu novio ni tu pareja

– Acepto…

– No vas a contarle nada a nadie

– Acepto…

– No voy a tratarte en forma especial

– Bien, acepto…

– No vas a volver a buscarme…

Manuel lo besó antes de responder a esa última condición… Marcos respondió tal como lo había hecho la noche anterior, dando rienda suelta al deseo reprimido que sentía por Manuel… le gustó besarlo, le gustó sentir en sus manos el cuerpo dócil y moldeable, se acomodaba a él y lo seguía incitando. Respondía de inmediato con un enorme entusiasmo.  Lo llevó al dormitorio… despacio, con mezcla de besos y caricias lo fue desnudando… sentía algo extraño… le gustaba, no podía negarlo, pero a la vez no pensaba volver a ser bueno y paciente como había sido antes… si Manuel lo quería, bien y si no… ya se podía ir largando.

Manuel se dejó llevar… lo anhelaba desde hacía tanto tiempo… en sus ojos, no había nadie más atractivo que este hombre frente a él que se le había metido entre ceja y ceja y aunque estaba algo nervioso quería continuar, quería saber cómo era su cuerpo, sus besos, que lo tocara…  quería todo con él. Marcos lo empujó despacio sobre la cama… se quitó su ropa… le gustó la admiración que vio en los ojos claros de Manuel.  Lo besó en todo el cuerpo deleitándose con la piel suave que se estremecía y los suaves gemidos nerviosos de Manuel… no tenía miedo… solo estaba un poco ansioso… le costaba creer que Marcos lo había aceptado y estaba ahora haciéndole sentir más excitado y feliz  que nunca en su vida… se sentía arder, la forma en que lo tocaba… su miembro totalmente erecto… Marcos lo acariciaba y Manuel a duras penas se contenía.

– Eres hermoso, Marcos, el hombre más hermoso que he conocido

Se detuvo al escucharlo… le gustó lo que le había dicho… volvió a mirarlo esta vez poniendo atención a lo que en verdad tenía frente a él…  un adolescente precioso, desnudo y deseoso… con un cuerpo bien proporcionado, piernas largas y torneadas que lo abrazaban… sus brazos eran también hermosos… su rostro era una tentación extra… angelical pero con la excitación pintada en todas sus expresiones…  el pelo largo desordenado cayendo en mechones hacia todos lados… su boca húmeda abierta… su sexo erecto… Manuel era excitante… quiso decírselo… quiso hacerle saber que era precioso, que lo excitaba a morir, que su sonrisa y sus ojos eran especiales… su pelo suave… sus piernas alrededor de su cuerpo se sentían maravillosamente bien… quiso hacerlo sentir hermoso y deseable… hacerlo sentir bien… lo deseaba y mucho… pero no dijo nada… había gastado tantas palabras con el otro…  le había dicho tantas cosas tratando de convencerlo, pero nunca… Lo acarició con una de sus manos, a lo largo de todo el torso desnudo hasta enredar su mano en la erección de Manuel… lo frotó con calma regocijándose en los sonidos de su boca y el movimiento sinuoso de su cuerpo joven que se arqueaba en busca de más…

Manuel tenía miedo ahora de correrse en cualquier momento…  estaba tan excitado que no sabía si iba a poder controlarse. Lo vio abrir el lubricante…  sabía para que era… tragó saliva… si estaba asustado después de todo…  solo un poco. Los dedos de Marcos entraron en él… era… raro… no le dolía pero se sentía extraño… le faltaba algo…  de alguna manera loca se sentía solo…  Marcos estaba a su lado… ¿Por qué no le hablaba? Quería escucharlo decirle algo, saber que estaba con él.

Marcos se mantenía en un silencio auto-impuesto… estaba penetrando con sus dedos el ano de Manuel…  era bonito… virgen…  apretado… ver sus dedos hundirse dentro de él era un acto totalmente erótico que lo excitaba… lo hizo con más calma y paciencia de la que tenía pensado… pero solo porque estaba pensando en aquel otro que esperó durante 4 años… se puso un protector.

– Date vuelta- fue lo primero que dijo en mucho rato.

Manuel no supo porque pero se sintió triste… se dio vuelta, no veía su rostro ni sentía más sus besos o sus caricias. Lo sujetó firme de las caderas y despacio lo penetró. Dolió… dolió como el infierno, sintió lágrimas en sus ojos y un nudo que lo atoraba en su garganta pero se aguantó… solo su respiración demostraba el dolor que sentía. Marcos le había dicho que no lo iba a tratar en forma especial y él había aceptado. Estaba dispuesto a aceptar sin quejarse lo que Marcos quisiera darle, le gustaba demasiado. Lo sintió moverse de a poco… lentamente comenzó a entrar y salir de él… el intenso dolor se fue calmando y sintió algo parecido a unos pincelazos de placer… gimió… mezcla de dolor y deseo… llevó su mano a su pene y se frotó con fuerzas… al cabo de unos pocos minutos se corrió como nunca antes… todo su cuerpo se estremeció.  Marcos tenía los ojos cerrados…  estaba completamente concentrado… había esperado cuatro años… el semen salió caliente y espeso quedando íntegramente dentro del cuerpo del chico…  fue un placer inmenso el que lo invadió y lo dejó gimiendo sin aliento. Solo entonces abrió los ojos y salió de Manuel. Lo miró algo asombrado. Estiró su mano y lo acarició… quito su pelo de la piel húmeda de la cara…  la cara de Manuel.

– Manuel…- dijo despacio

– Hola – contesto el chico con una preciosa sonrisa…  estaba adolorido a morir pero no quería que Marcos supiera. Aún quedaban restos de lágrimas en sus ojos. Marcos las quitó con su dedo, con la misma mano siguió trazando un recorrido por la mandíbula, el cuello y el pecho. Manuel se movió hacia esa caricia… la necesitaba, quería un abrazo, un palabra dulce… Rápido, Marcos estampó un beso en su frente y se puso de pie caminando hacia la puerta.

– El baño es esa puerta– le dijo antes de desaparecer.

Manuel se quedó inmóvil sobre la cama… ¿Qué había pasado??… es decir… sexo, claro, había sido sexo… pero… respiró más agitado aún, apretó fuerte los labios… no pudo evitar el llanto que despacio lo envolvió junto a una sensación de pena, sin entender bien porqué la sentía… ¿lo había hecho mal?. Adolorido, se fue al baño.

Cuando Marcos volvió al dormitorio, Manuel estaba vestido, sentado sobre la cama, mirando al suelo. Levantó la vista al verlo…  Algo había cambiado en el adolescente confiado y seguro. Estaba callado. Marcos se sentó a su lado y sin mediar palabras lo besó en la boca, sujetando su rostro entre sus manos. Manuel se desconcertó al punto de no entender nada

– Espera… no entiendo… ¿Qué…

– ¿Estás bien?… ¿te hice daño?

– Estoy bien- respondió algo avergonzado. Le dolía pero podía moverse y disimularlo

Marco lo tomó de la mano

– Ven… ¿quieres desayunar?

Lo siguió en silencio… apretando los labios para soportar el dolor. Frente al desayuno, Marcos comía normal y tranquilo, como si no hubiera pasado nada extraño… pero Manuel presentía que si… no podía explicarse que era, pero tenía la convicción de que a Marcos le había sucedido algo… y si no era eso, entonces él era un desastre

– Marcos… ¿Qué fue lo que te pasó?

– Nada – respondió cortante

– No te creo… algo te pasó y…

– Escucha Manuel… no me pasó nada y punto

– ¿Fui yo?- preguntó despacio y avergonzado

 ¿Qué? NO… no, no no..- se puso de pie y volvió a besarlo- no, eres perfecto… perfecto

Se sintió reconfortado en el abrazo y las caricias que siguieron… Había pensado desayunar y largarse de inmediato… se sentía extraño, mal, triste y no entendía por qué. Pero no se largó… se quedó junto a él porque en su interior tenía la convicción de que a Marcos le había pasado algo importante… sentía pena y curiosidad al mismo tiempo, quería más de él.. lo atraía irremediablemente aunque lo hiciera sufrir… ese hombre lo volvía loco, tan hermoso y misterioso…

Iniciaron una relación a escondidas. Marcos le dijo que si él se daba cuenta que alguien más sabía de ellos, se terminaba de inmediato y para siempre. Manuel se guardó mucho de contarlo… no quería alejarse de Marcos por ande del mundo.  Durante el día, juntos en el set apenas se miraban y el anterior asedio del adolescente había desaparecido. Pero en las noches o en los días que no trabajaban se encontraban en casa de Marcos o en cualquier otro lugar solitario. Marcos disfrutaba del cuerpo de Manuel… encontraba en él todo el placer que le había sido negado antes y se aferraba a él con locura para recuperar ese tiempo perdido. Pasaba mucho tiempo dedicándole todo tipo de caricias y atenciones al ano de Manuel… al punto de parecer una nueva obsesión.

A Manuel seguía gustándole Marcos cada vez más… Seguía encontrándolo cada vez más hermoso… se estaba enamorando del misterio, la madurez y los silencios. Disfrutaba del sexo, pero no sabía si lo que hacían podía llamarse “hacer el amor”… a veces seguía teniendo esa sensación de vacío… no perdía la esperanza. Quería más, esperaba más… quería saber cómo podía traspasar esa barrera tan alta que Marcos tenía alrededor de sus sentimientos. Compartían la cama y el cuerpo… Manuel se entregaba por entero… con toda su energía y alegría… quería hacerlo sonreír y que le entregara un pedacito de su corazón.

Capitulo 33

MARCOS 5 

Manuel tocó el timbre como siempre lo hacía… repetidas veces, con mucha impaciencia. Se río, se estaba ganando una reprimenda. Sabía que a Marcos no le gustaba pero tenía tantas ganas de verlo y se estaba demorando mucho en abrir. Marcos abrió la puerta descalzo y sus ropas algo desordenadas. Cruzó el umbral hacia afuera

– ¿Qué haces aquí?-

– Quería verte– se colgó de su cuello y lo besó con ternura y su dulce sonrisa de siempre. Marcos lo tomó de los brazos y los quitó

– Sabes que debes avisarme si vas a venir de sorpresa-

– Pero estaba solo… y quiero estar contigo– Quiso entrar. Marcos se puso delante de él. Manuel lo miro feo… pensó que estaba castigándolo por lo del timbre… pero al ver su cara entendió que no era eso… volvió a intentarlo y se lo impidió nuevamente… entonces, al mirarlo, entendió de inmediato. Un dolor fuerte en su corazón… muy fuerte.

– ¿Estás con alguien?- pregunto tan despacio que no estuvo seguro si Marcos había escuchado

– Escucha… nos veremos otro día, de acuerdo?-

-Estas con alguien??!! – gritó esta vez… fue muy ágil y se coló pasando rápido por su lado… necesitaba comprobarlo. Entró a la casa y corrió al dormitorio. Abrió la puerta de golpe. José estaba semi desnudo tirado en la cama… en la misma cama donde ellos dos hacían el amor… ¿era amor? Lo quedó mirando fijamente… sin saber qué hacer ni que decir… mareado del dolor que le estaba partiendo el corazón. Llevaban casi 3 meses juntos… Marcos nunca le había prometido nada… pero él pensó que…  eran felices… que tenían algo serio… no esperaba esto… él era tan feliz. Solo respiró con dificultad mirando al otro hombre

-¿Quién es?-

Marcos estaba a su lado. Lo sacó de la pieza y cerró la puerta. Manuel no se daba cuenta de las lágrimas que caían de sus ojos

– Dime quien es, por favor- suplicó… su Marcos, su hermoso hombre estaba con otro hombre… mayor… que seguramente sabía mejor que él como complacerlo… ¿por eso necesitaba a otro??… él no era suficientemente bueno?… o simplemente no lo quería ni un poquito?.. Dios!!… estaba tan feliz con Marcos… nunca pensó…

– Es un amigo-

Sonrió con tanta pena… un amigo… seguramente él ni siquiera calificaba como su amigo. Comenzó a caminar despacio pero decidido hacia la puerta, la atravesó… Marcos no dijo nada…  no lo llamó ni lo siguió…  esperaba escuchar su voz llamándolo, su mano sujetándolo y no dejándolo alejarse… pero no lo hizo… siguió caminando hasta que se dio cuenta que estaba en la calle y que lloraba. Se detuvo. Limpió su cara. Se puso sus lentes de sol y volvió caminando derrotado hasta su casa.

Marcos cerró la puerta de un fuerte portazo. Se lo había buscado… no tenía que haber venido sin avisar… él nunca le había prometido exclusividad ni fidelidad… estaba molesto. José estaba tan nervioso de saber que alguien más lo había visto que buscó sus ropas y también se fue, entremedio de disculpas. Se verían en otra oportunidad, le dijo al partir.

Marcos recordó la cara tan triste de Manuel… debería llamarlo… pensó, pero estaba enojado con todo lo que había pasado…  no debería haber venido así…  no lo llamó.

El día lunes llegó a trabajar de forma habitual. Vio a Manuel cerca del mediodía. Estaba trabajando en una de sus escenas. Se veía bien, normal. Se entretuvo mirándolo… en realidad si tenía talento y posiblemente iba a lograr sus sueños. Manuel no lo miró pero eso era lo que hacían siempre, pretender delante de los demás.  Respiró más tranquilo. Por un instante pensó en ir a conversar con él… pero sería extraño, nunca antes lo había hecho, los mirarían curiosos. Supuso que se verían más tarde.

Pero el más tarde no llegó nunca. No se preocupó mucho el primer día, pensó que seguramente estaba molesto todavía. Cuando pasaron 3 días y Manuel no parecía tener intenciones de aparecer en su casa, lo evitaba en el trabajo y él estaba comenzando a echarlo de menos, tomó el teléfono y marcó su número. El teléfono sonó repetidas veces pero Manuel no le contestó.

Está bien. Hablaré con él mañana. Manuel estaba enojado. Lo había entendido.

Se fue a acostar un poco inquieto. Estaba extrañando su presencia. Durante casi 3 meses Manuel había estado entrando y saliendo de su casa como si viviera en ella; cada vez que llegaba la casa se llenaba de ruido y de vida… el chico sabía cocinar delicioso y le preparaba en forma especial lo que a él le gustaba, siempre estaba de buen humor e intentando complacerlo, quería enseñarle su música, los juegos, el programa de la tele… todo… quería compartir todo su mundo con él… además, lo miraba con tanta admiración y lo trataba como si Marcos fuera lo más importante del mundo…. Si, definitivamente lo estaba extrañando.

Quiso hablar con él al día siguiente pero de algún modo Manuel se volvió escurridizo y no pudo hacerlo. Volvió a su casa bastante molesto. Lo llamó varias veces hasta que finalmente, la cuarta vez, Manuel apagó su teléfono en un claro mensaje de rechazo.

– Nunca te prometí nada!!! – le gritó al teléfono. – Tú aceptaste las condiciones!!!-Sabía que lo había herido y que debería haberse disculpado de inmediato… pero no lo había hecho. No quiso hacerlo… a él también lo habían herido… y mucho.

En cuanto llegó al set al día siguiente comenzó a caminar buscando a Manuel… ahora no le importaba si alguien los veía juntos o si le preguntaban. Necesitaba hablar con él y aclarar las cosas. Lo vio desde lejos junto a un grupo de adolescentes… la mayoría eran extras, conversaban y se reían… muchos de ellos miraban a Manuel con admiración… y como no, pensó. Es el más bonito. Se quedó mirándolo durante varios minutos esperando a que Manuel se diera cuenta de su presencia y viniera hasta él… nunca antes lo había visto así… como realmente era… confiado, alegre, simpático y amigo de todos, era el centro de atención del grupo de chicos. Sus miradas se cruzaron… Marcos quiso sonreírle… Manuel se detuvo en él solo unos segundos para luego seguir hablando con sus amigos… intencionalmente, se acercó de a poco a otro chico, le dijo algo al oído y el chico río… luego se abrazaron y continuaron hablando muy juntos. No volvió a mirarlo. Marcos perdió la sonrisa… los miró incrédulo… dio la vuelta despacio… había entendido y no pensaba rogarle.

Que se vaya al demonio – pensó alejándose.

 Manuel soltó el abrazo al otro chico en cuanto lo vio alejarse… se sujetó firme de su amigo del alma, él que sabía toda la historia y estaba siempre con él

– No me dejes ir a buscarlo… no me dejes, por favor – le rogó sufriendo… Marcos lo llamaba, lo buscaba y él moría por volver a su lado, pero estaba demasiado herido y dolido… Sentía que Marcos lo denigraba y lo maltrataba… su corazón lloraba porque a pesar de todo, quería correr hacia él… pero su inteligencia le decía que no debía seguir con él, que no le convenía, que terminaría más herido y triste.

Se mantuvo distante. No respondió a sus llamadas que a veces eran en la mitad de la noche y hacía todo lo posible por evitarlo en el set. Aun no se sentía preparado para rechazarlo en persona… pero estaba juntando fuerzas. Pasó una semana. Entonces tuvieron que trabajar en una escena en la que aparecían juntos. Manuel llegó acompañado de su amigo que no se despegó de él más que cuando tuvo que actuar. Encendieron chispas en el diálogo, en las miradas… había una corriente demasiado notoria entre ellos dos… sólo se dieron cuenta cuando el director grito “corten” y el silencio era total

– Bueno… muy bueno- continuó el director

– Tengo que hablar contigo– Marcos los sujetó. Esta era su oportunidad… Manuel se había vuelto demasiado difícil de encontrar a solas. El chico lo miró con fingida indiferencia

– No quiero hablar contigo. No me llames más– Moría por dentro… sentía como se resquebrajaba su corazón.

– Manuel, quiero explicarte lo que pasó-

– Lo entiendo… no necesito que me expliques. Eres libre de estar con quien quieras– cómo dolía decir todo aquello

– Quiero estar contigo– lo sujetó firme del brazo, a solo unos escasos centímetros de distancia. Las palabras de Marcos habían calado hondo en el corazón de Manuel… quería estar con él… Dios!! Quería estar con él, era la primera vez que Marcos se lo decía… tenía sujeto su brazo y su cuerpo quería irse con él… Entonces apareció el amigo de Manuel, lo tomó de los hombros y se lo llevó rápidamente. Marcos lo vio irse sin que volviera la vista atrás… a mirarlo… caminaba rápido y el amigo lo abrazaba… ¿tenía otro hombre???… ese chico… no lo dejaba en ningún momento… Manuel tenía otro novio?? ¿lo había reemplazado con tanta prisa?... Sin saber que hacía corrió detrás de él pasando por entre toda la gente que lo miraban asombrados

– Espera- lo tomó nuevamente del brazo… del mismo brazo delgado que lo abrazaba… que echaba de menos y que quería de vuelta

Ambos, Manuel y su amigo se detuvieron sorprendidos

– ¿Es tu nueva pareja?- señaló a su mejor amigo. El chico abrazó a Manuel con más ganas y lo acarició. Marcos miró como la mano del otro se deslizaba por la piel que era suya… que no debía estar tocando ese otro

– Si, Manuel es mi pareja… ¿por qué?-

Se le agotaron las palabras… no supo que decir…  Por eso no contestaba… por eso lo mantenía alejado… se había olvidado de él en tan solo unos días… otro maldito desagradecido!!! Sabía que no tenía que meterse con adolescente…

– Pensé que eras diferente– le dijo con desprecio a la cara de Manuel

– No tienes derecho a decirme algo así… después de todo no hay ninguna relación entre los dos, no es así??- Manuel lo estaba desafiando. Había sucedido exactamente lo que había temido tiempo atrás…  el amor y el aprecio tan grande que tenía por Marcos se estaba transformando en un sentimiento negro y hondo, doloroso y fuerte…

– No, no hay nada-

– Bien… nada- se miraron… Marcos vio por primera vez un sentimiento diferente reflejado en los ojos de Manuel. Ambos dieron media vuelta y se alejaron. Manuel caminaba de prisa… lloraba de pena abrazado por su amigo. Marcos estaba enojado y desconcertado… le costaba creer que tanto amor y admiración se hubieran acabado tan repentinamente… pero así eran los adolescentes. También caminó de prisa en dirección contraria.

El rodaje de la película continuó por otro par de semanas. Marcos y Manuel mantenían sus distancias. Ambos evitaban mirarse y encontrarse a solas. El amigo de Manuel era fiel y lo acompañaba siempre. Marcos los miraba de reojo y sentía un extraño sentimiento… un vacío inexplicable… no sabía si eran celos, rabia o qué.

Ahora faltaba muy poco para que terminaran el rodaje y su agente ya tenía nuevos planes para él; la televisión, tal vez otra película, viajes… un horario lleno. Le pareció bien. Quería dejar la rutina actual. No le gustaba como estaba su vida nuevamente. Llegaba a su casa solo. Es cierto que ahora tenía personal para atenderlo, invitaba a personas que había conocido y de vez en cuando llegaba José o invitaba a alguna otra persona que le parecía interesante y atractivo… pero finalmente nada lo satisfacía como lo había hecho Manuel… Echaba de menos su risa y su compañía, la calidez con que envolvía todos los momentos cuando estaba cerca, tenía una cocinera de lujo que le preparaba cenas deliciosas, pero no sabían tan rico como lo que le había preparado Manuel y el cuerpo… Cielos!! El adorable cuerpo joven y firme, suave y elástico de Manuel… tan hermoso y deseable… recordaba cómo sus manos lo habían recorrido entero, tocando y haciéndolo gemir su nombre y lo extrañaba… ahora se daba cuenta de lo mucho que había disfrutado la compañía de Manuel… y de ese raro sentimiento de vacío que tenía cada vez que lo recordaba.

Estaba en su dormitorio, sobre la cama, intentando dormir. Cerraba los ojos pero Morfeo no quería acunarlo en sus brazos aún… Manuel desnudo, moviéndose y sonriendo… con sus ojos claros sonriendo y su pelo desordenado… sus piernas se abrazaban a él y lo atraían… recordaba clarísimas las imágenes… quería poseerlo, entrar en él… entonces Manuel se negaba una vez más. Sentía rabia e impotencia, lo tomaba bruscamente, sin preguntarle, penetraba su cuerpo precioso y se sentía bien, el sexo era muy bueno… pero aun estaba enojado porque se lo había negado por tanto tiempo…

Marcos abrió los ojos muy despacio… ¿Qué diablos estaba soñando despierto?  Se sentó en la cama… ¿Por qué confundía las imágenes de Manuel y de Giovanni?… Manuel nunca le había negado nada, al contrario, se había entregado por completo y con esa deliciosa dulzura y alegría… comprendió todo en sólo unos segundos… no eran la misma persona, se había vengado en Manuel del recuerdo amargo que le dejó Giovanni… recordó todo lo que le había hecho, la frialdad y la dureza con que lo había tratado… todo lo que quiso hacerle alguna vez a Giovanni había terminado haciéndoselo a Manuel… ¿Cómo había sido tan torpe y dañino?… ¿Cómo pudo tratar así a Manuel?…  por eso lo había olvidado tan rápido.. nunca le dijo todo lo que sentía ni lo feliz que lo hacía, lo pensó… tantas veces pero se calló las palabras… no era a Manuel que se las había dicho, no… al que se las había repetido hasta el cansancio había sido a Giovanni… a Manuel nada… ni cómo amaba su alegría y su entrega… amaba??… se puso de pie más que sorprendido… amaba??… volvió a sentir ese hueco caliente en el centro de su ser… tenía que hablar con él… tenía que hablar urgentemente con Manuel antes que sus caminos se separaran.

Capítulo 34

MARCOS 6

Al día siguiente, llegó más temprano al set, aunque no se veía muy bien. Había dormido muy poco y pensado mucho; estaba lleno de un sentimiento nuevo… culpa; se había portado como un canalla con Manuel y se había demorado tanto en reconocerlo. Ahora que entendía claramente la tontera que había hecho con él, estaba un poco preocupado… ¿podría Manuel perdonarlo?… ¿tenía él que pedir perdón?… se detuvo… diablos!! No era bueno para eso, no le gustaba pedir perdón ni disculparse… su ego era algo grande y se dañaba un poco cada vez que lo hacía. Pero tenía que hacerlo… recordó la cara de Manuel… sus expresiones, tanto cuando estaba tranquilo, como cuando estaba excitado o sonriendo… era importante para él, quería volver a tenerlo cerca y esta vez iba a poner atención a quien tenía a su lado y dejar de compararlo o confundirlo.  Pediría perdón porque lo había dañado aunque su ego sufriera un poco. Manuel se lo merecía… eso y mucho más… ¿Cómo había sido tan torpe?…

Se sentó intranquilo a tomar un café. Aun circulaban muy pocas personas en el lugar… era temprano. Sus ojos estaban pendientes de la entrada… quería ser el primero en saber cuándo Manuel cruzara la puerta. Apenas podía aguantarse las ganas de decirle todo lo que había pensado. Muchos se sorprendieron de verlo tan temprano pero nadie le dijo nada, aparte de saludarlo.  Manuel llegó, pero no estaba solo. Su amigo y pareja entraba con él… ¿Cómo lo hacía este niño para verse bonito a toda hora del día?…

– Hola Manuel – se paró frente a él impidiéndole avanzar. EL chico se sorprendió. No lo esperaba ni lo había visto acercarse. Su amigo fue más rápido

– ¿Qué quieres? –

– Necesito hablar a solas con Manuel…. Por favor– le  pidió mirándolo directamente a sus ojos claros.

Manuel había pasado por muchas etapas y las había ido superando lentamente… al principio estuvo casi encandilado por este hombre mayor y tan sensual que lo había deslumbrado desde el momento en que lo vio… entonces decidió jugárselo todo para conquistarlo… fue entusiasmo al ver que era correspondido, después de tanto desearlo, luego, enamoramiento total… ilusiones múltiples al creer que tenían algo juntos… dolor, angustia, pena enorme al darse cuenta que en realidad no era importante para Marcos… ahora estaba intentando superarlo, no quería tener nada más que ver con él… cuando se detenía a pensarlo se daba cuenta de que Marcos nunca le había dicho ni expresado cariño o amor… siempre se había sentido solo en su compañía y no era bueno sentirse así. Quizás era hora de terminar con todo de una vez y para siempre.  Su amigo iba a decir algo pero él lo detuvo.

– Está bien. Hablemos. Yo también quiero decirte algo-

Marcos respiró aliviado. Hablarían. Caminaron hasta un lugar apartado en completo silencio, cada uno pensando en direcciones totalmente opuestas sobre su relación. EL lugar al que llegaron estaba casi vació.

– ¿Qué quieres decirme? – pregunto Manuel cruzando sus brazos por delante de su pecho en una clara actitud defensiva

Marcos sonrió mirándolo con cariño… Manuel estaba rechazándolo antes d empezar a hablar… pero él no sabía… tenía que explicarle y entonces entendería… lo miró… lo estaba viendo a él y le gustaba mucho, el vació en su pecho de alguna manera desaparecía y era reemplazado por un sentimiento más cálido.

– Quiero… quiero pedirte una cita, llevarte a cenar, lo que tú quieras– sus dedos tocaban el antebrazo de Manuel en un gesto cariñoso que era toda una novedad.

Manuel tragó saliva… no.. no era así como tenían que darse las cosas ahora… así de románticos no.

– Una… cita?… cenar?- no esperaba eso

– Tengo mucho que decirte… explicarte en todo lo que me equivoqué contigo y pedirte perdón- lo miraba directo… sentía que estaba con él. Manuel sintió miedo de ilusionarse nuevamente

– No… creo que no es una buena idea…- negó muy débilmente

– Por favor… dame una oportunidad de explicarte lo que pasó… quiero que sepas cómo me equivoqué contigo–  Marcos hablaba despacio, tenía confianza en que podía convencerlo… Manuel empezó a dudar, aún tenía sentimientos muy profundos por el hombre delante suyo, pero… ya lo había hecho sentir mal, su lógica le decía que huyera… que no lo escuchara y mejor terminara todo de inmediato…  pero se aferró a esos dedos que lo acariciaban con cariño en su antebrazo… los dedos de Marcos, tan hermoso, tan deseable. Se calló y miró a todos lados respirando agitado… sólo tenía 17 y era puro sentimientos a flor de piel…

– ¿Y… tu amigo?- lo miró reprochándole

– No existe… no quiero que exista nadie más- Marcos se acercó un poco más…

Se estremeció al escucharlo… respiró un poco más rápido… ¿Estaba Marcos diciéndole que solo lo quería a él?… ¿era eso?… tenía miedo… sabía que Marcos tenía mucha experiencia y él era un novato… podía volver a jugar con él

– ¿Qué me dices?… ¿aceptas?-

– ¿Solo una cita?- quiso confirmar…

– Solo eso… luego, tú decides-

Esa forma que tenía de hablarle ahora… tan cercana y tierna… se miraron a los ojos, algo había cambiado en Marcos… lo sintió en su interior… estaba diferente, como el siempre había esperado que fuera y nunca antes había sido.

– Quiero saber que tienes que decirme… es solo… curiosidad– estaba aceptando…

Marcos sonrió despacio… Le causaba una ternura inmensa observar la lucha interna de Manuel… era tan niño, tan joven, tan bonito… le gustaba mucho… no podía decir que era exactamente lo que sentía por él pero claramente estaba mejor en su compañía, su corazón estaba más agitado cuando lo tenía cerca… el vacío desaparecía… una sensación de alegría y entusiasmo lo embargaba… quería estar con él, conocerlo mejor, volver a tenerlo en sus brazos.

– ¿Esta noche? – preguntó deseando que dijera que si, ahora que sabía, no quería esperar ni un segundo más.

– Solo voy a escucharte… nada más – dijo en voz alta como su última defensa… se sentía impotente frente a este hombre adulto que ahora tenía en sus ojos esa expresión que tantas veces había anhelado

– ¿Qué querías decirme tú a mi?- preguntó Marcos… le hablaba muy cerca, muy bajito, como si estuviera susurrándole palabras de amor… la mano de Marcos se acercaba a su mano…

– Yo… no… después…- se dio media vuelta y se alejó caminando de prisa… no sabía que había pasado ni porque había aceptado hablar con él… todo fue muy rápido, estaba asombrado de la actitud de Marcos y si, quería escuchar lo que iba a decirle aunque pensaba estar muy atento… no quería que lo hiriera de nuevo.

——— 0 ——–

-. Marcos, si no te apuras voy a irme sin ti!!!- Manuel gritó por tercera vez. El avión salía dentro de un par de horas y ellos ya deberían estar en el aeropuerto pero aún se encontraban en la casa que compartían desde hacía casi tres años

– Tranquilo Manu… tenemos ingresos especiales– paso por su lado y lo besó… estaban atrasados pero se daba el tiempo para besarlo…

– Me vas a volver loco- gimió Manuel cruzando sus brazos en el cuello de Marcos para besarlo con mayor intensidad

– Eso espero, mi amor- sonrió

No sabían cuál de los dos estaba más inquieto con este viaje. Eran sus primeras vacaciones juntos, después de tres años de trabajar en forma ininterrumpida y habían decidido viajar a conocer a la familia de Marcos en su país. Los padres de Manuel y Marcos eran buenos amigos, aunque en un principio no les había gustado la idea de Manuel con un hombre mayor, ahora tenía una muy buena relación. En lo profesional, todos querían a Marcos y a Manuel en sus producciones. Eran la pareja del momento y su popularidad estaba en las nubes… ambos atractivos y adorados por el público.

Un poco más de tres años atrás Manuel había perseguido a Marcos hasta lograr entrometerse por la fuerza en su vida… Había sido un error; Marcos no estaba preparado aún para una relación, venía herido y amargado por culpa de otra relación difícil en la cual había sido dañado… no había logrado sanarse aún cuando Manuel le impuso su presencia y como resultado la relación entre ellos estuvo a punto de quebrarse. Pero Marcos se dio cuenta a tiempo, justo cuando Manuel estaba a punto de decidir olvidarse de él.

Cenaron juntos aquella noche, en su primera cita de verdad. Marcos fue atento y amable como no lo había sido antes. Manuel estaba asustado de verdad… sabía tratar con Marcos cuando él se imponía, cuando todo era a escondidas y cuando no lo trataba con tanto cariño ni le sonreía con tanta dulzura…  pero este nuevo Marcos era intimidante y demasiado bueno para ser real… lo asustaba, no sabía si creer porque era demasiado bueno… demasiado perfecto.  Durante la cena en un restauran muy intimo y romántico solo hablaron de cosas agradables, nada personal. Manuel sintió que Marcos lo estaba interrogando de nuevo y escuchando por primera vez… quería saber todo y lo escuchaba con atención. Al terminar de cenar, frente al vehículo, Marcos le pidió que lo acompañara a su casa para que pudieran hablar con tranquilidad. Se negó, sabía lo que pasaría si entraba nuevamente a su casa. No tenía fuerzas para negarse frente a este Marcos encantador

– De acuerdo… camina conmigo entonces –

Sorprendido, aceptó. Caminaron lentamente…

Marcos le explicó, midiendo cuidadosamente sus palabras, como había sido su relación con Giovanni y de la forma en que había terminado. Por primera vez estaba siendo sincero y abriendo su vida para Manuel. No le explicó los detalles pero el chico pudo entender perfectamente lo importante que había sido en su vida y cuan dolido había quedado Marcos.

– No lo había superado cuando llegaste a mi vida, Manuel… todavía estaba pensando en Giovanni, tenía mucha rabia

Le dolió escucharlo… pero de alguna manera pudo entender que esa había sido la causa del silencio y los vacios que sintió mientras estuvo con él…

Le contó como se había confundido y enredado recordando al otro mientras estaba con él…

– No se parecen físicamente, pero cuando te miraba… lo veía a él.-

La primera reacción de Manuel fue querer salir corriendo, no quería saber que cuando habían estado juntos, cuando lo besaba y le hacía el amor, Marcos estaba pensando en ese otro amor que lo había dejado… eso era difícil de aceptar. Pero luego siguió hablando… se quedó a escucharlo.

 Ni siquiera sé cómo empezar a pedirte perdón- Marcos parecía avergonzado… era tan raro verlo así –fui muy canalla contigo… por favor, dame una oportunidad de demostrarte lo arrepentido que estoy. Quiero ganarme tu perdón y tu confianza nuevamente

Manuel se había quedado sin palabras, tanta información, tan dolorosa… estaba confundido… luego le pedía volver a intentarlo… pero la duda del otro…  

-. No es en él en quien pienso ahora… te extraño a ti, Manuel, extraño tu compañía… todo de ti… Vuelve conmigo- se detuvo en plena vereda y retuvo sus manos entre las suyas… Marcos estaba rogándole… él escuchaba callado…  analizando… no tenía tanta experiencia… no sabía que tenía que hacer…. Los sentimientos lo abrumaban…  Optó por la sinceridad. Marcos estaba siendo sincero. Él también lo sería.

– ¿Cómo sé que no vas a volver a pensar en él cuando estés conmigo?-

– Porque cuando estoy contigo sonrío y me siento feliz, porque voy a mirarte a los ojos cada vez y decir tu nombre en voz alta… porque voy a enamorarme de cada uno de tus gestos y tus sonrisas… de tus suspiros… de tu piel… eres tú, Manuel. Ahora solo eres tú-

Le creyó… arriesgó el corazón ante la elocuencia de las palabras y los gestos de Marcos… ante la mirada limpia y directa…  quería creer con todo su alma que estaba siendo sincero… le gustaba tanto, sabía que era muy fácil enamorarse de él.  Dijo que si… con el miedo comiéndole las entrañas, pero dijo que sí. Quería arriesgarse porque estaba seguro de que Marcos valía la pena.

Lo desnudó despacio, besando y lamiendo con ternura la piel que iba quedando al descubierto. Manuel era un manojo de nervios… ahora parecía que era la primera vez entre ellos… Marcos había graduado las luces, se preocupó de poner una música suave y romántica… de hacerlo sentir tranquilo y confiado… los detalles que nunca antes tuvo, ahora surgían espontáneos y con alegría.

Desconocía a Marcos… tanta dulzura y gentileza… se demoraba en besar sus hombros y su cuello… Manuel gemía despacio… esto era para volverse loco… sus tetillas, aprisionadas entre sus labios y sus dientes… aahhh, nunca lo había sentido así… en su ombligo… lo excitaba hasta el límite. Lo besaba con pasión y luego se separaba un instante para mirar sus ojos…

– Manuel… eres hermoso– repetía su nombre… tal como le había prometido…  lo acariciaba como si nunca antes lo hubiera visto realmente… lo preparó con cuidado, mirando sus ojos todo el rato y sabiendo a quien tenía por delante… repitió su nombre mientras lo penetraba y lo llenaba de placer… Manuel supo que Marcos estaba ahí, con él… la sombra del otro había desaparecido, al mirar en los ojos de Marcos sólo veía su propia imagen reflejada…

– Estas conmigo…- le dijo entre jadeos, sintiéndose lleno de él… en su cuerpo y en su corazón, inundado de sexo y de alegría… por primera vez hacía el amor con él y era maravilloso

– Contigo Manuel… estoy contigo– recuperaba todo el tiempo perdido… lo besaba y llenaba de amor… todo el amor que tenía para entregarle. Le costaba convencerse de lo ciego que había sido… Manuel era precioso y tan joven… tenía tanto que enseñarle y compartir con él… tanto que aprender de él.

——— 0 ——–

Retomaron su relación aunque en verdad, ambos sentían que habían recién comenzado algo, puesto que ahora era como debió haber sido siempre, con cariño de verdad, alegría y pasión. Mantuvieron la relación oculta por unos cuantos meses. Un día cualquiera, ambos estaban de compras en un centro comercial, mucha gente los miraba y los reconocía. Mantenían las distancias ante el público. De pronto, Marcos lo miró de manera especial… le gustaba mirarlo, se lo comía con los ojos… Manuel era la alegría de su vida, ahora sabía que ese sentimiento que albergaba era amor, del bueno, del fuerte, del que embriaga y enloquece… estaba totalmente enamorado y feliz… tenía 30 y tantos años y su Manuel era lo más importante en su vida… Sonrió con todo el cuerpo, los ojos, la boca… las manos… lo que acababa de decidir cambiaba su vida para siempre pero valía la pena… tomó la mano de Manuel, se la llevó a la boca para besar sus nudillos… la cara de asombro de Manuel fue increíble, se detuvo asustado mirando a todos lados e intentando quitar su mano… Marcos se largo a reír…

– Te amo, Manuel– pasó su mano por los hombros de chico y lo atrajo hasta que quedaron juntos…

– ¿Qué haces?… estamos en público-

-Lo sé… ya no me importa… quiero que todo el mundo sepa… te amo y eso es lo único importante

Fueron noticia y tema de discusión por varias semanas pero finalmente nada importante cambió en sus vidas… excepto que ahora era oficialmente una pareja, sin importarles la bendición o el rechazo de nadie más.

——— 0 ——–

Al segundo día de haber llegado al país de Marcos, Manuel conoció a Giovanni. Había visto fotos de él en internet… sabía cómo era físicamente pero Marcos ya no hablaba de él, no sabía que esperar.  Cuando entró al set de filmación de la mano de Francisco se puso tenso… ese era Giovanni, el que tanto le había importado a Marcos varios años atrás. Era bonito, llamativo, pero no parecía una amenaza… se veía claramente que estaba perdido por el hombre que sujetaba su mano…

A propósito, él sujetó más firme la mano de Marcos ´

– ¿Ese es Giovanni?- preguntó curioso. Marcos se volvió a mirarlo y sonrió

– Si. Ven a conocerlo…

El primer instante fue de tensión…  Marcos y Giovanni se dieron la mano con calidez… entonces se miraron y se sonrieron con sinceridad… el abrazo nació en forma natural…

– Me alegro de verte tan bien- dijo Giovanni en un abrazo cerrado que dejaba atrás todos los malos momentos

– Me alegra verte también

Ambos sonreían con cariño. El tiempo había curado las heridas.

Marcos y Francisco se estrecharon las manos. La rivalidad y los sentimientos negativos también habían quedado muy atrás.

– Él es Manuel… mi compañero

Se saludaron. Giovanni lo miró a los ojos y se alegró con toda sinceridad de que Marcos hubiera encontrado alguien con quien compartir su vida.

– Un gusto conocerte, Manuel

– Lo mismo digo- No tenía miedo… Marcos le había demostrado que Giovanni había quedado en el pasado y que él era su presente y su futuro.

Giovanni 6

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CAPÍTULO 29

MARCOS 1

Marcos había pasado los cuatro últimos años de su vida con un gran revuelo periodístico y gran éxito profesional; era un excelente actor además de un tipo muy buen mozo que desde niño había atraído las miradas de hombres y mujeres. Desde que ingresara al mundo del espectáculo, siempre habían existido rumores sobre su homosexualidad pero eso solo parecía volverlo más atractivo e interesante para la mayoría del público. Siempre aparecía bien vestido, amable, sonriente… la imagen perfecta del hombre exitoso y feliz con la vida… y así era, en general.    En detalle, estaba medio enamorado del chico que había conocido en una de sus giras, en un pueblo perdido de no recordaba donde y que había convencido de acompañarlo a vivir con él a la ciudad… Giovanni.  Lo había llevado a su casa y había comenzado a tratar de conquistarlo… Marcos se deslumbró con este niño bonito, bastante más joven que él, a quien no parecía importarle ni su fama ni su dinero…  quien no reaccionaba con sus besos y su cariño… él sabía que habían cientos de otros, hombres y mujeres, que se volverían locos por una sonrisa y la mitad de las atenciones que le prodigaba a Giovanni… pero a este último no le importaban y seguía sumido en sus pensamientos y en su tristeza. Marcos desesperaba… la indiferencia era el mejor desafío que podían ponerle por delante y la sufría con Giovanni todos los días…  quería ser el único en la mente del chico y su constante rechazo y falta de atención lo volvían loco… se había propuesto hacer que Giovanni fuera nuevamente feliz, pero con él, solo con él y para él.

Durante el primer tiempo juntos se desvivió por atenderlo y hacerlo sentir querido… nada era suficiente para alegrar a Giovanni y conseguir una sonrisa duradera en su rostro triste y melancólico… de a poco se fue enterando de su historia de amor, del tipo que lo había abandonado luego de enamorarlo y al cual Giovanni seguía amando sin importarle nada más. Se había entregado en cuerpo y alma, con toda la inocencia de su juventud, sin ninguna protección y ahora estaba partido en mil pedazos dispersos que parecían no juntarse jamás. Su pena y su dolor parecían volverlo más atractivo… era un adolescente precioso con una tristeza permanente y Marcos descuidó todo el resto de su vida para intentar devolverle la sonrisa, le abrió las puertas de su casa y de su corazón en forma incondicional.

Pasaron casi seis meses hasta que Giovanni dejó que lo tocara por primera vez…  sexo oral en el que descubrió que el sabor de Giovanni y su cuerpo eran una de las mejores cosas que había probado en su vida, le encantaban… al principio, Giovanni se abandonaba en sus brazos, sin ser un participante muy activo pero lograba sus momentos de éxtasis en los que su rostro se volvía dulce y apacible. Marcos comenzó a desear ver su rostro así cada vez más y más… él era inteligente… sabía que posiblemente Giovanni estaba pensando en el otro cuando se corría en su boca y se le escapaban esas lágrimas que lo dejaban temblando como una gelatina en sus brazos… pero estaba convencido de que él podía cambiar eso y enamorarlo… era atractivo… las mujeres y chicas se volvían locas por él y su foto adornaba muchos dormitorios juveniles… ¿por qué no podría entonces enamorar a Giovanni?  Había logrado tener acceso a parte de su cuerpo, pero quería más, lo quería todo… quería poseerlo completamente pero Giovanni aún no lo dejaba.   Esa meta se convirtió en uno más de los objetivos en su vida, junto con ser el mejor actor y tener mucha fama y dinero… lo quería todo, iba en camino de tener todo lo que deseaba y Giovanni era parte de lo que quería para ser completamente feliz.

Cuando llevaban juntos casi un año, Giovanni se había acostumbrado a Marcos, a la convivencia juntos, al sexo oral entre ambos, a la casa nueva, a la ciudad y a sus horarios de trabajo… no había recuperado totalmente la alegría pero cuando Marcos volvía del trabajo lo esperaba con una sonrisa y un cálido beso de bienvenida. Cenaban juntos, dormían juntos y la mayoría de las noches sus cuerpos se encontraban en el ritual del placer… Giovanni había aprendido muchas cosas en esos seis meses… sabía cada vez mejor cómo complacerlo y a su vez disfrutar de él…  Marcos lo intentaba de vez en cuando… quería poseer esa parte que Giovanni le seguía negando…  se acercaba y lo tocaba cuando Giovanni bajaba un poco la guardia y parecía dispuesto, pero invariablemente se encontraba con una negativa… seguía viendo en el fondo de sus ojos la imagen escondida de aquel otro que le había roto el corazón y no terminaba nunca de salir de sus entrañas.  “Voy a lograrlo… – se decía a sí mismo – voy a sacar a ese de tu corazón y a dejar ese espacio solo para mí”.

A medida que pasaba el tiempo, Giovanni comenzó a aburrirse en la casa y a desear hacer cosas nuevas, estudiar y superarse. Cuando se inscribió en un instituto, Marcos no estuvo para nada contento… más gente alrededor de Giovanni significaban distracciones y posible competencia, pero Giovanni estaba decidido y ya había comenzado a estudiar en las tardes…  Marcos no estaba muy de acuerdo con eso… quería al chico a su disposición todo el tiempo posible pero esa había sido una de las condiciones que Giovanni había puesto al venirse a la ciudad con él; quería aprender y progresar. Lo que terminó por acabar con su paciencia fue cuando un par de veces, al llegar a su casa, Giovanni aún no había vuelto… no le gustaba la casa vacía y no saber dónde estaba ni con quien. Se cuidó mucho de que no se le notara su molestia. Siempre era agradable con él y no quería cambiar esa imagen, pero estaba muy lejos de aceptar que Giovanni comenzara a volverse independiente y a alejarse de él.

Fue entones cuando Marcos comenzó a pasarle sus guiones con el fin de que se los corrigiera y le ayudara a estudiarlos. Quería que Giovanni sintiera que era necesaria su presencia en la casa. La idea fue un éxito total; Giovanni se entusiasmo tanto que la luminosa volvió a su piel y a su ánimo… se olvidó de salir con los nuevos amigos y todo su tiempo libre lo empleaba en los guiones de Marcos y en sus ensayos. Ahora si parecía haberse olvidado de todo lo que tuviera relación con aquel otro hombre… hablaba entusiasmado de los guiones y de cómo se podían mejorar… hasta en las noches, cuando estaban enredados en la cama, Giovanni recordaba algo de pronto y lo anotaba en su cuaderno del velador.  Marcos lo escuchaba y sonreía encantado. Le gustaba la felicidad que había en Giovanni y le encantaba que la vida del chico volviera a girar en torno a él.

Volvió a intentarlo, sus manos sujetaban el culo de Giovanni… separaba sus nalgas y buscaba su entrada…

-No…- lo dijo despacio pero firme y claro

– ¿Por qué no?… déjame Giovanni, sé que te va a gustar… – estaba a punto de traspasarlo con uno de sus dedos. Giovanni se movió bruscamente, alejándose.

– No, Marcos-

– ¿Cuándo… cuando me vas a dejar?- parecía que esta conversación se había repetido miles de veces entre ellos. Giovanni volvió despacio, se agachó entre sus piernas y sin responderle comenzó a succionar su pene con la habilidad que había desarrollado… Marcos echó la cabeza hacia atrás y disfrutó de lo que le entregaba…  lo abrazó… siempre él, sabía que Giovanni le había entregado todo a ese otro… tendría que armarse de más paciencia, sabía que en algún momento Giovanni le diría que sí.

Siguieron revisando juntos los guiones y Giovanni seguía alterando sus letras cuando podía. Marcos sonreía y lo acariciaba al verlo tan contento.

La primera vez que se lo tomó en serio fue cuando uno de los guionistas le pidió conocer a la persona que escribía las pequeñas anotaciones al lado de sus frases… le habían gustado mucho, eran originales y aportaban chispa y frescura al diálogo. Quería conocer y conversar con quién las hacía.  Marcos se sintió un poco impactado… Giovanni tenía talento genuino???… Estuvo pensándolo durante varios días… Si traía a Giovanni a conocer a alguien más corría siempre el riesgo de que el chico se entusiasmara con otra persona y eso no formaba parte de sus planes… Marcos necesitaba que Giovanni siguiera enfocado solo en él… Hasta que un día el guionista presentó el tema en una de las reuniones del grupo… Marcos se sintió acorralado… ahora se había creado mucha expectación y todos querían conocer al autor de los pequeños cambios en el guión.  Tuvo que decidirse a traerlo presionado por el director y el escritor, entre otros, se había creado mucha expectativa… no era eso lo que él quería, pero ya no le quedaba más remedio que traerlo y tratar de apaciguar las cosas de la menor manera. Giovanni estuvo más que feliz cuando le contó. Alguien había tomado en cuenta su trabajo y eso lo sorprendía y halagaba de la misma manera. Marcos no esperaba la reacción inmensa que esa noticia ocasionó en Giovanni. Su agradecimiento hacia Marcos fue inmenso.

Esa noche, por primera vez desde hacía ya más de un año, Giovanni fue un participante más activo en su relación de sexo… estaba entusiasmado y el entusiasmo había llegado a todas las áreas de su vida… incluyendo el sexo. No le alcanzó para permitirle penetrarlo de una buena vez, pero le entregó su cuerpo como no lo había hecho antes, dejando que tocara toda su piel y abandonándose como nunca antes.

Marcos se felicitó a sí mismo por haber logrado avanzar otro gigantesco paso en su relación con Giovanni. Sentía que estaba más cerca que nunca de lograr su objetivo… tener una relación sexual completa con Giovanni se estaba volviendo una obsesión. Si llevarlo a su trabajo significaba este cambio, entonces bienvenido era.  Le gustaba verlo así, dejando atrás la tristeza y la apatía… Se sentía cada día más atraído y encantado con él… Giovanni había madurado y la salida de la tristeza de su organismo había dejado paso a un extraño aire de misterio y secreto… Giovanni se veía atractivo por donde lo miraran y era solo suyo.

La breve visita de Giovanni al canal fue algo que nadie dimensionó hasta mucho más tarde, cuando todos lo recordaban y querían saber más de él; vestía de manera llamativa y se comportaba como si en realidad no le importara mucho lo que sucediera con él…  el guionista quedó encantado y lo invitó a ser un participante permanente…  la mayoría de las otras personas se fijaron en él y preguntaron quien era… su carisma era inmenso. Ahora Marcos y Giovanni salían juntos en la misma dirección y regresaban juntos en la tarde. Su relación había avanzado pasos gigantescos. No reconocían abiertamente su relación… Marcos nunca había reconocido su homosexualidad, pero las personas más cercanas a él lo entendieron de inmediato. Giovanni era oficialmente “la pareja de Marcos” para muchos de sus colegas y lo trataban como tal.

Cuando Giovanni oficialmente fue integrado como “ayudante” en la siguiente teleserie, Marcos preparó todo un ambiente romántico para celebrarlo… velas, champaña, pétalos de rosas, música apropiada… todo lo más cursi y romántico que encontró a su alcance… incluso, le había comprado una preciosa joya que planeaba entregarle durante el desarrollo de la noche. Había planeado seducirlo completamente…  quería todo y ya no quería esperar más…  Giovanni sonrió encantado cuando descubrió todo lo que Marcos había preparado para él y se sumergió feliz en esta nueva aventura… bebieron champaña aunque Giovanni bebía muy poco, esa noche se dio permiso de hacerlo, presionado por Marcos… mientras jugaban en el jacuzzi, rodeados de cientos de velas y música especial… se besaban y Giovanni parecía estar disfrutando de las caricias y atenciones que le dispensaba a sus genitales… sonreía callado… las manos de Marcos peligrosamente cerca del sitio prohibido pero Giovanni confiaba en que sabría respetar lo  que tantas veces habían discutido… Marcos, por su parte, comenzaba a sentirse seguro después de esperar tanto tiempo…

– Serás todo un éxito, Giovanni-

– Gracias a ti… estoy muy feliz… gracias, gracias- lo besaba… su sueño se estaba volviendo una realidad y eso era solo gracias a Marcos… sin él no habría salido adelante. Marcos lo acomodo encima suyo… los brazos de Giovanni en su cuello… sus propias manos más cerca que nunca de aquella entrada que no debía tocar…

– El talento es tuyo, mi niño…- avanzó despacio un par de centímetros… sintiendo que hoy podía hacerlo

Giovanni se congelo y Marcos lo sintió…

– ¿Qué pasa, mi niño?- pregunto Marcos preocupado-

Entonces vio el torrente de lágrimas que habían comenzado a caer de los ojos de Giovanni… como intentaba contenerlas y como sus manos tapaban su boca para ahogar los sollozos… Marcos se confundió, no supo que pasaba… quiso abrazarlo pero Giovanni lo empujó… salió de la tina, salió del baño… y se encerró en su dormitorio durante mucho rato, sin abrir la puerta ni responderle.

Marcos no entendía que era lo que había pasado pero sabía quién era el culpable… siempre ese idiota en medio…  aunque no entendía por qué justo ahora lo había recordado…  así es que aún estaba vivo??.. aún seguía en la mente y el corazón de Giovanni??… hasta cuándo??… no importa… él estaba ganando terreno, el estaba cada día con Giovanni… Cómo era posible que no se diera cuenta??…  tuvo uno de los primeros arrebatos de rabia y descontrol… Todo lo que había preparado quedó destruido en pocos minutos junto al regalo que le había comprado que desapareció por el desagüe del baño… estaba enojado, frustrado y dolido.

Pasaron varias horas hasta que Marcos se calmó… no podía dormir. Miró a su alrededor el desastre que había causado y se arrepintió. No podía permitir que Giovanni viera lo que había hecho. Golpeo despacio la puerta del cuarto de Giovanni. Le abrió. Se pidieron perdón y cuando Marcos pidió una explicación, Giovanni le contó entre nuevas lágrimas calladas que lo había llamado de la forma en que el otro solía hacerlo… y solo eso había sido suficiente para desencadenar un quiebre en Giovanni.  Marcos supo que la presencia de ese otro entre ellos era más fuerte de lo que había supuesto… no se había ido, solo estaba escondido. Apretó fuerte los ojos y los puños… nuevamente sentía ganas de romper y quebrar todo lo que estaba a su alrededor… pero no iba a hacerlo frente a Giovanni… maldito, maldito… ¿por qué no salía de una vez de sus vidas y los dejaba tranquilos???… Giovanni lo mantenía vivo en su mente… tenía que olvidarlo, tenía que amarlo a él. De a poco, Giovanni se convertía más en una obsesión que en un verdadero amor.

CAPITULO 30

MARCOS 2

Durante los años siguientes la relación de Marcos y Giovanni se volvió firme y estable… con reglas y prohibiciones que para Giovanni eran ley y para Marcos era algo que en cualquier momento derribaría y traspasaría…  cada cierto tiempo volvían al tema y Giovanni volvía a negarse, con suavidad y firmeza, como lo había hecho siempre. Marcos gritaba, se enojaba, su frustración era evidente, pero cuando se daba cuenta que Giovanni podía irse se arrepentía y volvían a sellar un pacto de convivencia que Marcos respetaba hasta el siguiente intento.

Giovanni había cooperado en el guión de un par de teleseries y ahora terminaban de filmar la primera que él había escrito completamente. Había sido un éxito. Seguía teniendo esa figura carismática irresistible. Los reporteros lo habían descubierto y lo amaban… su foto vendía mucho. Ahora Giovanni se sentía más seguro y quería su independencia.

Marcos no se tomó nada bien el que quisiera tener su propio departamento y vivir en él. Entendía sus razones y podía ponerse en su lugar, pero Giovanni emprendía vuelo por sí solo y le molestaba que saliera de su amparo y protección. Él lo había ayudado, él lo había hecho… no quería que lo dejara ni ahora ni nunca. En el fondo de su ser, Marcos sabía que Giovanni nunca le había pertenecido totalmente… habían pasado ya casi cuatro años que estaban juntos y el sexo siempre había sido oral… muy bueno y satisfactorio… pero jamás lo había dejado entrar en él ni nunca había logrado disipar completamente la sombra de ese otro que a veces brillaba en el fondo de sus ojos… lo disimulaba, pero Marcos lo recordaba cuando Giovanni, en los ratos en que se creía solo, suspiraba mirando al vacío… o en las noches en que despertaba angustiado… solo una pesadilla, le decía, pero escuchaba su llanto callado porque no podía volverse a dormir de pura pena. Solo sucedía a veces, la mayor parte del tiempo eran felices y Marcos se sentía seguro. Eran una pareja estable.   Ambos eran inmensamente atractivos para el público. Él siempre estaba de moda y Giovanni comenzaba a subir su popularidad. Le gustaba mucho cómo se veían juntos aunque aún no estaba dispuesto a admitir su condición de pareja frente a todo el mundo; solo sus amigos íntimos lo sabían y los aceptaban.

El inicio de la segunda teleserie escrita por Giovanni fue el fin de todos los sueños y esperanzas que Marcos tenía con respecto a su relación con Giovanni. Nunca esperó que cuando le comentaron que vendría un nuevo actor del extranjero, se tratara del mismo tipo que había dejado una marca a fuego vivo en el corazón de Giovanni, ese que lo había enamorado para luego romperle el corazón. Las reacciones extrañas de Giovanni comenzaron el mismo día que le mostró una foto del actor nuevo, pero no fue hasta que los vio juntos durante la primera reunión que Marcos entendió con quien estaba lidiando. Francisco era atractivo y tenía una forma de ser amable y tranquila que no concordaba con la imagen que se había hecho del tipo que había dañado a Giovanni.

Su primera reacción al conocerlo fue de enojo, celos y molestia…  se sintió seriamente amenazado e hizo todo lo posible para dificultarle la vida a Francisco… pero acto seguido sacó la cuenta y al mirar hacia atrás se sintió seguro de que Giovanni no tiraría cuatro años de relación a la basura solo porque el tipo ese había vuelto. Aún así, se volvió más posesivo y controlador. Quería a Giovanni cerca suyo todo el tiempo y lo más lejos de Francisco.

Lo fue conociendo de a poco y molestándose cada día más… lento pero seguro, Francisco fue ocupando más y más espacios… en la teleserie, entre los actores, en los medios… De pronto, su vida y la de Giovanni comenzaron a cambiar. Tenía clara conciencia de que Giovanni lo buscaba ahora más que antes… se sentía asustado y vulnerable… sentía la mano de Giovanni en la suya más seguido y frente a más gente… su mirada en el  set lo llamaba y él acudía de inmediato… no le importaba que más gente se diera cuenta… entre ellos estaba Francisco que actuaba como perra celosa cada vez que los veía juntos. A Marcos le causaba risa la actitud de Francisco… no era posible que creyera que después de todo lo que le había hecho, Giovanni lo volviera a tomar en cuenta??… no era posible… lo de ellos era firme, estable, todo sabían que estaban juntos, no?. Pero se daba cuenta que Giovanni estaba diferente.

No tardó mucho en darse cuenta de cómo Giovanni se alejaba de él… hacia ya varias semanas que no se tocaban… Giovanni, aunque físicamente estaba a su lado, en realidad estaba muy lejos. Hasta que finalmente, durante una cena los sorprendió juntos en el baño… incredulidad, rabia y decepción… se gritaron unas cuantas cosas y marcos partió a su casa enfurecido… le dolía la traición de Giovanni, él le había dado todo, lo había ayudado a surgir… le debía todo lo que era y no era justo que le pagara así, era un maldito desagradecido. El precio de su enojo lo pagaron varios muebles y adornos de su casa.

Giovanni vino al día siguiente a conversar con él… a terminar su relación. Entre lágrimas y disculpas, le devolvió los regalos más costosos que le había hecho. No los quería de vuelta pero Giovanni se negó a volver a recibirlos. Marcos no lo trató bien, estaba molesto y dolido y quiso hacérselo sentir.

Luego de que se fuera, Marcos no se quedó en la casa llorando su rabia y desilusión; al contrario, a partir de ese día se volvió un fiestero increíble, participaba en todos los programas de televisión a los que lo invitaban, las fiestas y eventos, desplegaba encanto y alegría, su imagen aparecía a diario en revistas y periódicos… era el alma de la fiesta en todas partes. Cada noche tenía uno  diferente a su disposición… hombre, mujer… daba lo mismo… solo quería un agujero donde desahogar su frustración… ese que Giovanni nunca le había entregado. Por dentro lloraba de rabia y esperaba… estaba absolutamente seguro que Giovanni iba a volver de rodillas a pedir perdón.

Las semanas y los meses pasaron rápidos, entre las grabaciones, tanta gente nueva y celebraciones, Marcos no se dio cuenta como pasaba el tiempo y ya llegaba el momento de partir hacia un nuevo país; Le habían hecho una propuesta laboral imposible de rechazar. Siempre creyó que ellos dos partirían juntos y en un lugar nuevo lograrían rehacer su relación y ser felices…  pero ahora llegaba el momento de irse y Giovanni no estaba a su lado ni sabía nada de él. Se habían visto muchas veces en el set de grabación pero Marcos lo ignoraba y se comportaba como si ni él ni Francisco existiesen… solo eran sombras molestas. Todo el mundo se daba cuenta de la antipatía existente entre Francisco y él, aunque la popularidad de Francisco aumentaba rápidamente; a todos les gustaba con ese carácter dulce y tranquilo y él, cada vez que alguien halagaba a Francisco, ponía más y más gente en su lista negra.

Todo dentro de su casa estaba cubierto por telas blancas y fundas plásticas. Su casa no tenía vida desde que Giovanni había partido y ahora se iba él. Solo quedaba su habitación disponible ya que era el último día que pasaba en el país. Había celebrado mucho, lo habían despedido en todo tipo de cenas y fiestas deseándole lo mejor… sus amigos, sus colegas, su familia… Giovanni era del único que no se había despedido. Era quizás la persona más importante en su vida y se iba sin haber hablado con él.

Cerca de las 11 de la noche le llegó una especie de revelación… estaba solo en su dormitorio recordando, cuando de pronto pensó que Giovanni… tal vez… quizás… Giovanni era feliz y no lo necesitaba ni lo recordaba… no iba a volver nunca donde él… quizás era feliz…

Se sentó en la cama. Tomó su celular y marcó el número que tan bien conocía.

– Hola…- Giovanni respondió de inmediato, asustado, nervioso… sabía que lo había reconocido antes de contestar. Ambos sabían bien con quien estaban hablando. Habían pasado meses y solo ahora se comunicaban

– Hola Giovanni– le dio gusto escuchar su voz. Se lo imaginó sujetando el teléfono apretado entre sus manos y su cara de nervios.

– ¿Cómo estas Marcos?… supe que te vas mañana

– Si… me voy. Quería despedirme de ti- de pronto se sintió embargado por la emoción… escucharlo al otro lado de la línea había abierto un espacio de pena y dolor que no recordaba tener… el dolor que nunca había sufrido, que había tapado con orgullo… Le falló la voz. Giovanni se quedó en silencio al otro lado de la línea.

– Te deseo lo mejor…- dijo Giovanni despacio. También se había emocionado.

– Me habría gustado verte…-

– A mi también… Fuiste muy importante en mi vida… eres importante…-  se quedaron en silencio… Giovanni lo consideraba importante?… para él también lo era… recordó al niño herido que había traído a la ciudad y se enorgulleció de saber que lo dejaba hombre y seguro…

– Giovanni… ¿eres feliz?-

La respuesta no se demoró nada

– Si… muy feliz… lo siento… yo no quería que…-

– Está bien… está bien…-

Nuevamente el silencio  pero ninguno de los dos quería cortar la comunicación

– ¿Siempre fue él, verdad?

Curiosamente ya no había enojo en su voz, solo esa gran pena y dolor al darse cuenta de lo ciego y ególatra que había sido al no ver nunca la realidad tan evidente frente a sus ojos.

– Si, siempre– contesto con fuerza pero a la vez mucha culpabilidad

– ¿Me quisiste alguna vez?-

– Si… te quiero, pero no cómo a él-

– Nunca lo olvidaste…- no estaba preguntando sino afirmando

– No…

Volvió el silencio… diferente… se habían confesado y escuchado.

– Marcos… perdón, yo nunca quise herirte, es solo que no puedo controlar lo que siento y…

– No… no sigas, por favor- le dolía escucharlo aunque tal vez en su interior siempre supo que Giovanni era de Francisco en cuerpo y alma- yo… espero que sea feliz, Giovanni-

– Yo también deseo que tú lo seas… muy feliz, eres una buena persona… te deseo lo mejor-

– A veces no basta ser buena persona…-

– Marcos… yo nunca te engañé… tu siempre supiste que yo estaba enamorado de él… nunca te dije lo contrario-

-No… no me lo dijiste. Fui yo solo quien quiso creerlo…-

– Lo siento… lo siento mucho-

– Quise cambiarte, quise hacerte feliz… no lo conseguí-

– Eso no es cierto… fui feliz contigo, muy feliz, te debo mucho… es solo que… el amor es…-

– Ya no importa… solo… recuérdame con cariño… recuerda lo bueno que vivimos juntos…. yo te voy a recordar con mucho amor siempre-

– Si… claro que si

Otro silencio… no quedaba mucho más que hablar…

– Marcos… siempre puedes contar conmigo, como un amigo… siempre voy a estar para ti- 

– Adiós Giovanni-  dolía despedirse de él… dolía mucho

– Adiós Marcos 

Se demoraron unos segundos pero finalmente cortaron. No tenían más que decirse.

Marcos quedó inmóvil sumergido en sus pensamientos y emociones… había sido muy necio y estúpido… ahora entendía que siempre fue él quien quiso creerse superior y capaz de cambiar a Giovanni… él era mejor y adorado por todos… se convenció de que Giovanni también lo adoraría… solo que nunca sucedió. El corazón de Giovanni siempre estuvo ocupado por Francisco. Suspiró. Ojalá él también encontrara un amor así, alguien que lo quisiera de la misma forma incondicional que Giovanni quería a su pareja.

Esperaba que Giovanni lo recordara con cariño… le gustaría en un futuro volver a hablar con él y no ser los desconocidos que habían sido durante los últimos meses. A pesar de todo lo quería… a su extraña manera ególatra lo quería mucho.  Sonrió. Se le había ocurrido una manera de hacer que Giovanni lo recordara mucho tiempo. Tomo el teléfono e hizo varias llamadas. Luego se fue a acostar. Mañana empezaba una nueva vida.

 

CAPITULO 31

MARCOS 3  

Fue bien recibido en cuanto llegó al nuevo país y comenzó a grabar rápidamente. Estaba impresionado por la grandiosidad de los escenarios, la tecnología de punta, sus compañeros de filmación, algunos bastante conocidos, y lo estricto del director y su equipo. No tenía tiempo ni espacio para sus frivolidades ni caprichos. Había llegado a un lugar a trabajar en serio.

Las fans que no sabía que tenía, se agolpaban cada día fuera del set de grabación para obtener su autógrafo o una foto con él. Su contrato era muy bueno. Vivía en uno de los mejores hoteles en forma momentánea mientras le encontraban una casa que cumpliera con todos los requisitos que había solicitado.

Al quinto día de estar filmando lo conoció. Alguien le comentó su historia. Se llamaba Manuel y tenía solo 17 años; era hijo de actores muy conocidos y por eso había llegado a esta película. Era muy atractivo, pelo trigueño largo y ojos claros, soñadores, tenía buen porte y un físico llamativo. Como actor no era muy conocido; debutaba en su primera película aunque tenía experiencia como niño-actor.  El chico lo había observado durante toda esa primera semana en forma insistente. Marcos sentía las miradas pero no estaba dispuesto a arriesgar nada ni a dejarse seducir por las lánguidas miradas de un adolescente encaprichado… por muy bonito que fuera. A veces lo miraba también, estudiándolo, cuando sentía sus ojos sobre él… pero luego decidía que no tenía ganas de intentarlo.

Al octavo día el chico se acercó, lo saludó y le preguntó, nervioso, un par de cosas demasiado típicas… si le gustaba el país, como lo habían recibido, etc. Marcos respondió en forma cortes pero cortante. Tenía 32 años y estaba cansado de los adolescentes. Su relación con Giovanni y la locura de los últimos meses, lo habían desgastado y dejado con una terrible sensación de vacío y dolor. Por ahora, se conformaba con trabajar tranquilo y no enredarse con nadie hasta sentirse más seguro… y por supuesto, no iba a ser con un adolescente!!!.

Pero el chico no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente. Era bastante más complejo de lo que parecía. Manuel, desde muy niño, se había movido en el mundo de la actuación y casi nada ni nadie lo impresionaban. Solo que, ahora mismo, estaba más que fascinado con el nuevo actor llegado de un país frío del fin del mundo… Era simplemente hermoso!!!No podía dejar de mirarlo cada vez que estaban juntos en el set. Tenía mucha personalidad pero por alguna razón se sentía intimidado frente a Marcos…. era el mejor espécimen de hombre que había visto en su vida y quería, a toda costa, conocerlo mejor… al menos comenzar con eso. Como hijo de padres famosos y adinerados, estaba acostumbrado a obtener todo lo que quería… y ahora se había fijado en Marcos. No le gustaba que no le hiciera caso.

Su asedio se volvió constante… siempre estaba cerca y disponible para lo que Marcos necesitara, no le importaba que los demás se dieran cuenta de su interés en el actor. Era joven y se sentía dispuesto a desafiar al mundo.

Marcos no podía calificarlo de molestia… a veces lo miraba y le gustaba lo que veía, el chico tenía un cuerpo bonito y elástico, sinuoso… tentador… y su cara de niño era dulce y muy bonita… sonreía precioso…  pero por todos lados gritaba “peligro”!!! Sus padres eran conocidos y él mismo, con tanta juventud e ímpetus a cuesta, era casi, casi, un arma mortal.  Algunas de las personas que trabajaban junto a él lo molestaban y le hacían bromas con el chico, pero a Marcos no le hacían gracia ninguna… No quería a un adolescente cerca suyo… ya había tenido a uno por varios años y había resultado muy mal… no necesitaba a otro.

A José lo conoció en el hotel mientras cenaba en el restaurant. El destino había decidido jugarle una mala pasada ese día y ponerle por delante la tentación. José tenía aproximadamente su edad, un poco más joven quizás… pelo y ojos oscuros, era buen mozo, vestía un terno elegante y estaba de negocios en la ciudad por unos cuantos días. Se estuvieron observando y midiendo durante todo el rato que duró la cena, ninguno sonreía, ambos preguntándose si estaban en lo correcto o se equivocaban. A Marcos le atrajo de inmediato pero no podía equivocarse ni ponerse en ningún tipo de riesgo. Marcos firmó la cuenta y se puso de pie… pasó por su lado sin mirarlo al salir del restaurant… escuchó los pasos tras suyo pero no se volvió a mirar… ya sabía quién caminaba detrás de él.

Entraron al ascensor y nuevamente el destino lo tentaba… estaban solos. Luego de unos incómodos segundos, José sonrió por primera vez y estiró su mano hacia él.

– Hola. Soy José…-

– Marcos…- respondió estrechando su mano… se quedaron así unos segundos más de lo necesario.

– ¿Una copa? – preguntó José sin perder la sonrisa

– ¿Por qué no?- contestó Marcos, recién retirando su mano.

Subió hasta el piso de José… la copa se transformó rápidamente en sexo… se acercaron demasiado, una mano se enredó en la cintura del otro… los labios se buscaron en forma impetuosa… las ropas cayeron de sus cuerpos… sin preguntas y sin promesas, solo con caricias y movimientos rápidos… cada uno buscaba su propia satisfacción.

– ¿De dónde eres?- preguntó José después

Le contó de donde era y que hacía acá… José le contó que era ingeniero y trabajaba para una empresa muy grande. Estaba de paso en la ciudad. Viajaba constantemente. Tenía esposa y familia. Quedaron de volver a verse la noche siguiente y todas las que él estuviera en la ciudad durante este viaje. Se atraían… pero ambos sabían que era solo un romance pasajero. Al menos Marcos había satisfecho la necesidad sexual que sentía y ya dejaría de mirar a Manuel con alguna intención. Se sentía aliviado y mejor preparado para evadir al chico.

Estuvieron juntos casi una semana hasta que José tuvo que irse. Cenaron juntos y se rieron, se volvieron amigos con derecho a algo más… se contaron sus penas y se escucharon.

– Llámame cuando vuelvas-

– No dudes que lo haré- José se despidió con un apretón de manos y Marcos volvió a su habitación sintiéndose un poco solitario nuevamente.

La filmación iba sin contratiempos y el director estaba contento con su actuación. A veces tenía mucho tiempo libre entre una escena y otra. Era entonces cuando Manuel se le acercaba.

– Sé lo que eres– le dijo una tarde muy seguro. Estaban solos, lejos de los demás. Marcos intentaba leer su guión

– ¿Y qué soy?- preguntó sin aparentar mucho interés

– Tuviste una pareja por 4 años en tu país… un chico-

Dejó el guión de lado para prestarle atención, molesto…  el chico vestía de manera simple pero no importaba lo que usara… era atractivo…

– Eso no es asunto tuyo-

– Bueno, pero no pretendas que no lo eres, entonces-

– No pretendo nada…  lo que soy sólo me interesa a mi-

– Y a mi- sonrió mostrando sus dientes blancos y muy parejos… Marcos lo miró dos veces… era bonita la criatura, su sonrisa iluminaba su cara, sus ojos adquirían chispitas brillantes… pero no… ya había tenido suficiente con los chicos… no.

– No, a ti no te interesa-

– Ya deja de pretender… sé que te intereso también- Se puso de pie… tenía que alejarse ahora. Estaban demasiado cerca… demasiada sinceridad.

– No. No me interesas. Lo siento-

– Es mentira – Manuel rió despacio- He visto como me miras también… ¿por qué mejor no me lo dices de una vez?-

Debió haber seguido caminando y no prestarle atención… eso es lo que debería haber hecho…

– ¿Decirte qué?-

– Que quieres conmigo…- se veía aún más lindo todo sonrojado y coqueto – yo quiero contigo –

Marcos tragó la saliva que se había acumulado mientras lo escuchaba… cerró los ojos… no… adolescentes no… este niño… hermoso… ¿cómo se sentiría su piel en sus manos… se veía tan suave y aterciopelada…. ¿cómo sería escucharlo gemir de placer y dolor?…No… no!!.

– Te equivocas conmigo- comenzó a alejarse… no debería haberlo escuchado

– No me equivoco!!!- gritó Manuel cuando vio que no iba a volver – sé que no me equivoco– dijo más bien para sí mismo – lo sé…- no se iba a dar por vencido… Marcos le gustaba mucho… era la primera vez que se sentía enamorado.

Las semanas siguientes fueron semanas de muchos cambios para Marcos; le entregaron la casa que la empresa había arrendado para él,  era muy bonita, eligió el auto que deseaba, se aprendió el camino y tenía que asistir a un par de recepciones que la empresa había preparado para promocionarlo.

No estaba preparado para ver a Manuel vistiendo smoking, pareciendo mayor y moviéndose con tanta soltura entre personas que a él aún lo ponían nervioso, aunque nadie lo hubiera supuesto a juzgar por lo canchero que se veía, saludaba con su mejor sonrisa y desplegaba todo su encanto. Miró a Manuel una vez. Su pelo trigueño, largo hasta los hombros, sobresalía entre tanta gente seria y elegante. Llevaba el smoking con soltura y estaba rodeado de un grupo de chicos, con una copa en la mano y sonriendo. Se quedó mirándolo más rato del que debería sin darse cuenta de la sonrisa de satisfacción en la cara del adolescente… cuando reaccionó ya era demasiado tarde.  Manuel  estaba plenamente satisfecho de lo que había logrado. Se sintió tonto… Manuel lo había idiotizado con su apariencia y actitud!!! Hizo el serio intento de no volver a buscarlo con la vista el resto de la noche pero fue imposible… lo sorprendió un par de veces más… y cada vez volvió a sonreír mostrando su satisfacción.

Conoció a los famosos padres de Manuel que se encontraban en la recepción.

– Nuestro hijo nos ha hablado mucho de ti– le dijo ella al saludarlo. Marcos quiso decir que no eran amigos y no pensaban serlo tampoco…  pero solo estrechó su delicada mano y sonrió. 

Conoció a muchas personas… intercambió algunas miradas seductoras y recibió propuestas mudas, de hombres y mujeres, que lo miraban con interés. Le gustaba el país, le gustaba el lugar.

– ¿Te gustaron mis famosos padres? – lo escuchó hablar detrás de él… se había pegado a su cuerpo… se giró despacio. Estaban rodeados de gente.

– ¿Qué haces?- se maldijo a si mismo… se había estremecido al contacto

– Tocarte…-

Se alejó un par de pasos… no quería que lo tocara ni quería estar tan cerca. Definitivamente Manuel se estaba volviendo un peligro muy atractivo.

Estuvo en la recepción solo el tiempo que era necesario y en cuanto pudo, avisó a su agente y volvió a su casa. Le gustaban las fiestas… quería conocer gente…  necesitaba la publicidad…  no quería ver a Manuel vistiendo smoking, luciéndose de esa manera y riéndose al darse cuenta de su debilidad.  A solas, en la seguridad de su casa, pudo recrearse recordándolo… y sonreír con la tranquilidad que no había podido tener durante la recepción…  entonces recordó al otro adolescente que había tenido en su vida y perdió la sonrisa.

– No… no vale la pena– se dijo a sí mismo en voz alta.

Aún era temprano y el día siguiente era domingo… se quitó la chaqueta, tomó una botella de agua mineral y se tiró sobre su nueva cama a mirar televisión… algo cansado.

El sonido del timbre a esa hora de la noche y por primera vez en su casa fue totalmente desconcertante. Aún no tenía personal de servicio… se acercó a la puerta despacio, encendió la pantalla que captaba a quien tocaba…  al otro lado de la puerta estaba Manuel… con la chaqueta colgada al hombro, la camisa blanca abierta en varios botones… se pasaba las manos por su pelo en señal de nerviosismo…

– Mierda!!!- murmuró complicado. Esto era un contratiempo inesperado… ¿cómo?… ¿por qué estaba en la puerta de su casa?

Abrió la puerta bruscamente, sin sonreír, no quería que el chico se sintiera bienvenido, de hecho, no tenía ninguna intención de dejarlo entrar.

– ¿Qué demonios haces aquí a esta hora?

El chico lo empujó bruscamente y entró con una fuerza inesperada… parecía molesto

– Ahora no puedes negarlo!!- gritó enojado… arrojó la chaqueta sobre el primer sillón que encontró – no te atrevas a negarlo!!!

 se acercó poniendo su dedo acusatorio por delante.  En solo esos segundos Marcos se dio cuenta que Manuel posiblemente había bebido una copa demás… ¿dónde diablos estaban sus famosos padres?? Y ¿por qué le tocaban a él los adolescentes complicados??.

– No sé de que hablas- intentó tranquilizarlo hablando sin alterarse

– Hablo de mí!!! – gritó exasperado – me miraste!! te quedaste mirándome como un bobo!!-  se había acercado demasiado a él… estaba exaltado, respiraba agitado… sus ojos brillaban…  Marcos supo que no tenía que seguir mirándolo.

– Me sorprendió verte, es todo

Desvió su vista… era actor y sabía actuar muy bien… pero no lo convenció. El chico volvió a ponerse delante de él mientras respiraba embravecido

– ¿Por qué sigues negándolo??.. ¿Qué fue lo que te hice??!!

Nada… Manuel no le había hecho nada… le atraía sobremanera… tanto, que le costaba controlarse, pero era un crío y de esos ya no quería más.

– Mira… bebiste demasiado y tienes que irte ahora… vete a tu casa… tus padres deben estar preocupados por ti

Manuel se largó a reír…

– No, nadie se preocupa por mi… y no voy a irme hasta que consiga lo que quiero

Esto estaba rayando en lo absurdo… no podía echarlo a la calle así nada más…  no sabía donde vivía ni cómo llegar a su casa… debería llamar un taxi…  el chico no tenía intenciones de irse pero  él no tenía intenciones de permitirle quedarse.  No preguntó qué es lo que quería… lo sabía

– Manuel… voy a llamar un taxi para que te lleve a tu casa 

Caminó hasta su dormitorio en busca del teléfono, cuando se giró, Manuel estaba detrás suyo… sus manos estaban ocupadas sujetando el teléfono… no lo vio venir, demasiado rápido… los brazos ajenos lo abrazaron por el cuello… sintió el calor de la boca del chico en la suya.

Giovanni 5

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Capítulo 7 – Aventura

El domingo fue un día fantástico. Temprano tomamos un bus y nos fuimos de aventura hasta un pequeño pueblo rural a una hora de la ciudad. Comimos pan amasado, empanadas, y otras delicias locales, nos entretuvimos paseando por las pequeñas calles antiguas y luego caminamos por el borde del río que cruzaba el pueblito. Parecíamos un par de amigos corrientes. No nos tocamos e intencionalmente evitábamos mirarnos como enamorados cuando había gente cerca de nosotros. Compramos volantines y pasamos mas de una hora compitiendo por ver quien de los dos elevaba más alto su volantín, obviamente le gané, creo que Francisco no había jugado nunca con uno de estos en su vida de niño rico. El inicio de la tarde nos encontró descansando bajo las ramas de un sauce llorón, algo lejos del pueblo, con el sonido del agua adormeciéndonos y el imponente paisaje de la cordillera de los Andes como telón de fondo. Estábamos solos. Francisco y yo nos tomamos de la mano y en silencio nos miramos. En ese instante comprendí el sentido de todas las cosas tremendamente cursi que escribían, cantaban o decían los enamorados, en verdad el cielo era más azul, el aíre fragante a flores, los pájaros cantaban hermoso, el sol brillaba mas intensamente y todas esas cosas que antes me parecían ridículas… sentí que la vida era hermosa, mi felicidad inmensa y ese par de ojos oscuros eran el sentido y la razón de mi vida.

Allí en el silencio del campo me contó detalles de su vida. La casa inmensa donde vivió toda su vida aunque siempre estaba vacía. Como fue desplazado y relegado a segundo plano por este hermano que requería todo tipo de atenciones. Pero el nunca lo culpó. Al contrario, lo adoró desde que lo vio llegar a la casa. La frustración de su padre y la pena de su madre. Los juegos que inventaba con su hermano y el cariño tan grande que sentía por él. De solo recordarlo volvía a llorar cada vez. Yo solo lo abrazaba en silencio. Los años que perdió en la universidad estudiando 2 carreras que no le gustaban, sin terminar ninguna. Las peleas con su padre cuando finalmente entró a estudiar actuación y la pasión que sentía por la actuación. La rabia que sintió cuado su papá le dijo que se buscara una profesión de verdad y dejara esa idiotez. Y finalmente, como tuvo que dejar su carrera sin terminar, abandonar su familia y cambiar completamente de vida debido al drama que el mismo había llevado a su familia.

– Francisco, el problema fue Javier, no fuiste tú 

– Niño, yo llevé a ese tipo a mi casa 

– Pero tú no…

– Giovanni, no sigas. Si yo no lo hubiera llevado nada, nada habría sucedido – me gritó por primera vez.

Su sentimiento de culpa era tan grande que no lo dejaba ver nada más. Abandoné el tema pero me prometí a mi mismo que lo volvería a intentar hasta que me dejara ayudarlo.

A Francisco le encantaba ver películas, se las podía repetir hasta 20 veces y cada vez estudiaba la forma en que se movían los actores y como desarrollaban su papel. Quise saber como pensaba ser actor viviendo en esa ciudad tan pequeña donde nos encontrábamos

– Tengo planes – dijo

– ¿Que planes?

– Sigues siendo un niño muy curioso 

Nuevamente me dejaba sin respuesta, pero yo ya me perdía en la mirada lasciva de sus ojos oscuros y en la forma en que me revolvía el pelo. Nada me alegra más que ver deseo en sus ojos y ser yo el objeto de su deseo.

Volvimos al departamento cerca de las ocho de la noche  bastante cansados. Mi mamá desde hacía días me pedía que le avisara si no iba a llegar. Esa noche por primera vez quise avisarle para que estuviera tranquila. Francisco escuchó mientras yo le decía que no me esperará a dormir  y aunque no me había invitado a pasar la noche, me sentí con derecho a quedarme a su lado.  Me miró sonriendo mientras yo cortaba el celular.

– ¿Algún problema? – le pregunté desafiante

Movió la cabeza negando y siguió riéndose de mi.

Estaba terminando de lavar algunas cosas en la cocina y escuché el agua de la ducha correr. Terminé rápidamente y me acerqué al baño que estaba cerrado. Sin importarme, abrí despacio la puerta. Detrás de la cortina podía distinguir claramente la silueta masculina moverse mientras se lavaba el pelo. No era una ducha muy grande pero cabíamos los dos. Desde el centro de mi ser quería intensamente estar en esa ducha con él.  Me desvestí  dejando la ropa tirada. Corrí la cortina despacio y aunque ya había visto su cuerpo entero desnudo no pude evitar sorprenderme. Era tan hermoso. Francisco estaba de espaldas a mi pero me sintió llegar a su lado. Estiro sus brazos hacia atrás. Abracé su espalda. El agua caía por su pelo y su cuerpo convirtiéndolo en el espectáculo mas erótico que mi mente podía concebir.

– ¿No pudiste esperar? – me pregunto riendo mientras se daba vuelta y me besaba

Negué con la cabeza. Me emocionaba hasta el alma sentir su cuerpo desnudo pegado al mío, allí dentro de esa pequeña ducha. Ambos cuerpos reaccionaban al mismo tiempo y la excitación crecía visiblemente.

Él tomó el jabón y despacio comenzó a pasarlo por mi espalda mientras yo seguía pegado a él. Bajo por mis nalgas y piernas. Yo solo suspiraba y me dejaba lavar. Me dio vuelta y continuó con su tarea de limpieza en mi cuerpo, se entretuvo en mis pezones hasta hacerme gemir, solo entonces continuó bajando. La tensión crecía en mi. Tomó mi pene entre sus dedos enjabonados y comenzó a frotarlo mientras su otra mano se entretenía aún en mis nalgas.

– Niño, ¿te das cuenta de lo que me haces? – su voz ronca, excitada

Sonreí complacido. Su pene estaba totalmente erecto y lo tomé entre mis manos frotándolo despacio. Quería provocarle todo tipo de sensaciones. Entonces nuevamente me giro hacia él y me dio un beso, de esos que incluyen todo, de esos que roban el alma y el aliento. Ambas manos estaban sujetas a mi trasero mientras yo lo sujetaba a él por el suyo. Pero entonces Francisco movió sus dedos lentamente hasta la línea de separación y con precisión puso uno de sus dedos justo frente a mi ano y presionó despacio apenas introduciéndose. La sorpresa y la exquisita sensación de dolor me hicieron gemir y perder completamente el control de mis movimientos y mis piernas se doblaron sin sostenerme. Ambos caímos. Francisco reía y nos encontrábamos enredados en una extraña posición

– Perdón niño… ¿te asusté?

– No.. si..me gustó 

Quería que volviera a hacerlo. Con una mano cerró la llave del agua y ambos nos quedamos mojados y completamente excitados en la tina.

Nos levantamos, nos secamos sin dejar de mirarnos, cómplices. En cuanto estuvimos apenas secos corrimos a la cama. Nos abrazamos riendo y luchando por quedar en la posición superior. No fue una lucha fácil, ambos teníamos suficiente fuerza pero me deje vencer solo porque quería disfrutar de su caricias rápido. Nos abrazamos, besamos y tocamos con urgencia. Decidí en mi mente que esta vez Francisco iba a acabar en mi boca, quería probar su sabor y tener su exquisito miembro a mi merced. Me escabullí rápido hacia abajo hasta quedar frente a su pene, lo sujete fuerte con ambas manos y comencé a presionar mi lengua despacio contra su cabeza. Francisco dejo de moverse, lo sentí jadear algo ininteligible. Confiado, lo absorbí en mi boca, primero lentamente, sujetando ambas manos en la base de su miembro mientras succionaba la parte superior. Luego moví mis manos y lo introduje completamente en mi boca. Sentí arcadas, sentí que era demasiado grande, sentí que tenía el paraíso en mi boca. Lo solté un instante solo para girarnos y quedar yo en la posición superior. Francisco abrió sus piernas y me dejó acomodarme entre ellas. Tomo mi pelo, mi cabeza, entre sus manos y me acariciaba mientras yo succionaba su pene cada vez con mas fuerzas y más fácilmente. Sus gemidos iban en aumento y me excitaban. El sabor de las gotas que eliminaba sabía a cielo.. a gloria, chupé con más ganas hasta que el movimiento de sus manos me indicó que iba a culminar. Despacio tiró de mi pelo hacia atrás para que me moviera pero de un manotazo quité sus manos y seguí haciéndolo, quería que estallara en mi boca… y así fue. Un chorro de líquido viscoso, caliente, me inundó la boca. Pero no pude tragarlo. Solo pude toser y atorarme mientras su semen corría por las comisuras de mis labios. No esperaba que fuera así. Me limpié de un manotazo, molesto.  Francisco me abrazó mientras sonreía. Sentía su sabor en mi boca

– Niño, eso fue delicioso.- y selló sus palabras con un beso que mezclaba nuestros sabores.

– Yo quería

– lo sé. La próxima vez

Nos quedamos abrazados en la tranquilidad del dormitorio. Hasta que Francisco tomo mi miembro aún completamente excitado y se entretuvo dibujando figuras son sus dedos provocándome estremecimientos. Apenas alcanzó a ponerlo en su boca cuando acabé entre gemidos. Yo no tenía ninguna capacidad de aguante frente a sus caricias y acababa en cuanto Francisco comenzaba a jugar conmigo.

– ¿Que pasa niño?

Acabo en cuanto me tocas – dije molesto, aun jadeando

– ¿y?

– No me aguanto – suspire

– Giovanni, no me importa si acabas cuando te miro ¿para qué quieres aguantarte? –

– No lo sé –

– No estás con una mujer, no tienes que aguantarte nada –

Sus palabras sellaron toda resistencia en mi mente. Es cierto. No estaba con una mujer. Estaba con mi hombre y a él le daba lo mismo lo rápido o lento que yo pudiera acabar. Nuevamente me sentí inundado de felicidad. Nos dormimos abrazados, agotados, satisfechos y yo…. completamente enamorado.

 

 

Capítulo 8 – Cambio de Look

Comenzó el mes de Octubre y ya me quedaban pocas semanas de clases. Por primera vez no tenía que preocuparme de estudiar a última hora para sacar adelante mi año. Mi mamá y mi hermana también habían notado el cambio en mi, estaban curiosas y querían preguntarme pero  no les daba la oportunidad de hacerlo. No  quería mentirles. No podía decirles la verdad.

Cuando me miré al espejo en la mañana sentí que la imagen que me devolvía el espejo ya no me reflejaba. Estaba feliz y este personaje de mechas negras largas y ropas oscuras era el antónimo de la alegría.  Junté los escasos ahorros que tenía y partí temprano donde la tía Martita. Ella era una amiga muy querida de mi mamá y la única persona a la cual le había confiado mis secretos. Además era mi peluquera personal y mi “asesora de imagen”, como le gustaba llamarse a ella misma. Nos abrazamos con cariño y tras mirarme Martita se quedo perpleja y empezó a reírse

Estas feliz – no era una pregunta sino una afirmación – ¿encontraste a alguien? 

La abracé muy fuerte al borde de las lágrimas

– Si tía, encontré a alguien y estoy feliz

– Me alegro por ti Giovanni. Cuéntamelo todo.

Mientras trabajaba con mi pelo le fui contando de mi relación. Agradecí su alegría y su apoyo pero más que nada agradecí el fabuloso nuevo look que creó para mi.  Mi pelo estaba con un corte desigual, más largo a un lado y de un precioso color claro, casi miel con mechas aun más claras entre medio.

– Así reflejas la alegría hasta en la cabeza hijo – Nos reímos juntos y tras un sonoro beso salí corriendo.  Francisco estaba trabajando hasta las 10 y aún era temprano. Entre a mi casa derecho a mi dormitorio. En el camino me cruce con mi hermana que me miró sorprendida.

– Guau!  – fue todo lo que atinó  decir

Poco rato después, pequeños golpes en la puerta.

– Hijo, ¿puedo pasar? 

Mi mamá. Ya no tenía forma de evitarlo.. que mas da, pensé, mejor de una vez. Ni siquiera sabía que iba a decirle.

– Te ves diferente, te ves lindo – señaló mi pelo – ¿la Martita?

Asentí – ¿te gusta de verdad? – sabía que lucía bien pero aún así quería que ella me lo confirmara

– Giovanni, podrías andar con un gato en la cabeza e igual te vería lindo– se sentó en la cama. Esto no se veía bien. Me quede en silencio, expectante.

– ¿En qué andas Giovanni? ¿Donde pasas las noches? – No quería mentirle, no quería contestarle

– Eres un niño aún hijo, sólo dime que estas bien y que no tengo de que preocuparme

El tono de su voz era de genuina preocupación y eso terminó derribando mi obstinación. Me senté a su lado y le tome la mano.

– Mamá, en serio no tienes de que preocuparte. Estoy bien, estoy feliz y no me pasa nada malo 

– Se te nota la felicidad – sonrió suavemente – ¿quién es? – guarde  silencio nuevamente – ¿no me vas a contar? 

La miré suplicando que no me preguntara mas

– ¿Es un buen chico? 

Nunca habíamos hablado el tema  de mi sexualidad pero obviamente ella, como madre, lo había adivinado pero me quedé mudo al escucharla, ni siquiera tuve que decírselo. Sentí un nudo en la garganta

– Bueno, solo dile que te cuide y que no te haga daño. – la miré y sonreí aceptando y admitiéndolo todo – Dile que eres mi hijo y que se las verá conmigo si te hace daño.

Nos abrazamos y en ese abrazamos hicimos las paces después de tantos años de guerra.

– Si mamá, es uno de los chico buenos – fue un alivio poder decirlo finalmente – me ayuda a estudiar y me… – mi mamá me miraba expectante- me cocina, me quiere y.. –

– Ya, ya, ya – dijo mientras se ponía de pie con los ojos aguados – no me des los detalles. Solo quería cerciorarme de que te trata bien – se dirigía hacia la puerta

– Mamita – corrí a abrazarla – gracias, en serio gracias. Te quiero mucho-

¿Que más podía desear para que mi vida fuera perfecta?  Lo tenía todo.

Con mi mochila al hombro, jeans celestes muy desteñidos y rotos, un camiseta blanca y un pañuelo rojo anudado en mi muñeca partí esa tarde al café de Pablo. Estábamos un poco distanciados ahora, la mayor parte de mi  tiempo lo pasaba con Francisco y lo había dejado de lado.

– ¿Giovanni? ¡Hombre, que cambio!, casi no te reconozco ¿Dónde andas últimamente?

Se alegró de verme. En verdad me veía diferente. Durante mi caminata hasta el supermercado la gente me había observado con mayor atención que cuando andaba todo de negro… Especialmente algunas estudiantes que a esa hora salían de clases, bueno, ahora era más llamativo. No me aguante las ganas de sorprender a Francisco y entré al supermercado a comprar algo. Me acerque a su caja lentamente con dos cosas en cada mano. Estaba desocupado y su mirada me recorrió entero antes de percatarse que era yo. Al mirarme a los ojos, noté su sorpresa y su boca quedo semi-abierta. Sonreí contento. Aun sin acercarme completamente, me entretuve aparentemente mirando unas revistas pero en verdad, le estaba dando tiempo a que me mirara con detención. Un par de chicas jóvenes, 14 o 15 años, pasaron lentas por mi lado. Una de ellas se detuvo a mi lado a mirar las  revistas y me observó descaradamente. Era bonita.

– ¿Te gustan?- Pregunto la chica indicando las revistas. Me encogí de hombros

– Si, son entretenidas

– Tengo muchas de estas.. me gusta comprarlas todas las semanas. Siempre traen fotos gigantes de mis artistas favoritos, a ti ¿Quién te gusta? 

Estaba pendiente de los ojos ahora ¿molestos? de Francisco y me costaba seguir el hilo de su conversación .

– Casi todos… me gusta la música – contesté generalizando

– A mi también me encanta. – Por suerte su amiga había terminado de pasar sus cosas por la caja y la llamó. La muchacha giro para marcharse, pero antes de ello se volvió hacia mi – Me llamo Mariana – dijo al tiempo que me tendía su mano delgada y elegante – ¿y tú? 

– Giovanni – conteste automáticamente, estrechando su mano

– ¿Italiano? Bonito nombre 

Coqueteaba conmigo. No dije nada más. Desde la caja podía sentir su mirada enojada ¿celoso? .

– Bueno, chao Giovanni!. ¡Ojala nos veamos de nuevo! 

Y se alejo junto a su amiga. Nos quedamos solos nuevamente. Dejé de lado las cosas que había tomado y me acerque a su caja.

– Hola. ¿te gusta?

– Parece que a todas le gusta 

Celos ¡estaba celoso!. Sin poder evitarlo mi rostro se transformó en una sonrisa gigante.

– Quiero saber si te gusta a ti,  lo hice para ti 

Se demoró en responder y cuando lo hizo no me miro

– Te ves bien 

– ¿Eso es todo? 

– Estoy trabajando Giovanni 

Me alejé desconcertado y desilusionado. Yo no tenía la culpa de que me hablara una muchacha. La rabia se apoderó demi. Sin despedirme de Pablo salí del supermercado y comencé a caminar hacia cualquier parte. Estaba dolido, quería llorar o golpearlo,…. me daba lo mismo. Camine muy rápido, casi corriendo sin rumbo alguno. Después de varias cuadras estaba exhausto. Seguí hasta mi casa aunque ya eran cerca de las 6 y tenía que ir a clases. No quería ir. Entre directo a mi cuarto, cerré la puerta y me tire en la cama. Me levanté al segundo siguiente. No podía mantenerme tranquilo. Me quité toda la ropa y me fui a dar una ducha. El agua tibia me relajó un poco pero aún seguía muy molesto. No podía creer que a pesar de la rabia que tenía estaba completamente excitado. Terminé con una ducha bien helada que se hizo cargo de mi problema. Al volver a mi cuarto encontré en el celular dos mensajes de Pablo. Quería saber donde me había metido y si iba a ir clases. No tenía ganas de responderle. Me puse pijamas y me senté con mi hermana a ver televisión. Me miró extrañada pero ni ella ni mi mamá preguntaron nada. Yo no tenía ganas de hablar y ellas parecían presentirlo. Comimos juntos y luego me fui a acostar. Mi mamá me dio un abrazo largo y apretado. Creo que presentía mi pena.

– ¿Estás bien?- pregunto despacito. Asentí con la cabeza y con una sonrisa triste. La besé y me fui a encerrar a mi pieza.

Estuve jugando con mi celular un rato, cualquier cosa, me daba igual. Eran ya cerca de las 10. El zumbido del teléfono me asustó ya que lo tenía en mis manos. “Francisco” leí en la pantalla. Eran las 10:08 Lo dejé sonar sin contestar. Volvió a sonar tres veces más y no contesté ninguna.  Entonces llegó el primer mensaje. “Dnd estas?”. Unos minutos después volvió a repetirlo “Dnd estas?”. Empecé a llorar mientras sostenía la pantalla frente mis ojos… no contesté. El tercer mensaje llegó 10 minutos después. “contesta tu celular”, inmediatamente seguido de un “por favor” ya no estaba llorando pero tampoco contesté. Cinco minutos después “sólo quiero saber si estas bien”. Podía imaginarlo en su departamento tecleando molesto las letras en su teléfono. Entonces tome el teléfono y escribí “estoy bien”, apreté enviar mensaje y acto seguido apague el teléfono. No esperé respuesta ni volví a encenderlo. Me metí dentro de la cama y me quedé dormido con un peso enorme en el corazón.

Pablo me despertó al día siguiente, fresco como una lechuga, instalado en mi casa, tomando desayuno con mi mamá.

– Levántate flojo – me grito y me arrojó un cojín– tu mamá ya nos tiene listo el desayuno

– Ya voy–  sonreí y me levanté.

A pesar de lo ocurrido había dormido bien, cansado y me desperté más tranquilo. Eran cerca de las 10. Me sorprendió mi imagen en el espejo. Aun no me acostumbraba a esta imagen de “rubio” y tal como me sentía, mas valía que me hubiera quedado todo negro.

Capítulo 9 – ¿Jugamos niño?

Luego del desayuno nos sentamos a jugar frente al video. Por toda explicación le dije a Pablo que me había sentido mal y por eso me había ido.

– Te llamé en la mañana, pero tu teléfono está apagado

Entonces, recordé el celular y lo encendí. Los zumbidos se sucedían uno tras otro hasta que finalmente la pantalla me indicó 15 mensajes pendientes de lectura. El último era la llamada de Pablo pero los 14 anteriores eran de él.  No quise mirarlos frente a Pablo así es que guardé el teléfono en mi bolsillo y seguí jugando. Traté de concentrarme en el juego de carreras pero el teléfono me quemaba en el bolsillo. Necesitaba leer esos mensajes.  Me encerré en el baño y los comencé a leer.

10:28 “sólo quiero saber si estas bien”

10:31 “ ¿vas a venir?”

10 36 “bueno, no importa. Bnas noches.

10 41 “ lo siento.. perdóname. ven”

10: 42 “ quiero verte, ven por favor”

10: 44 “estás en tu casa?”

10: 45 “ Eres el rubio más lindo que he visto n mi vida”

11:22 “NO VAS A PRENDER TU TELEFONO?

11:35  ok. Estas enojado. Te veo mañana

11:40 t dije k eras una diva. estas actuando como tal.

12:18 te echo de menos, me haces falta niño.

1:39  te ves demasiado lindo. T quiero comer entero.

01:45 “no puedo dormir, te necesito”

01:59 Giovanni, ¿estas despierto?

No, no iba a volver a llorar. Apreté el teléfono contra mi pecho y quise salir corriendo a verlo pero obviamente no estaba en su departamento a esta hora. Me lave la cara con agua muy fría y decidí que podía esperar hasta la noche. Tal vez si era un poco diva, después de todo. No acompañé a Pablo cuando se fue al café en la tarde y a las 6 ya estaba en clases, algo distraído, esperando las 10 de la noche.

Las clases terminaron por fin y salí muy de prisa hacia la calle. Ahí mismo, frente a la puerta principal estaba mi Francisco. El corazón olvido uno de sus latidos y me quede mirándolo sin creerlo, sólo para comprobar que no era un sueño. Varios compañeros pasaron entre nosotros, se despedían de mi o se hacían bromas. Me puse a su lado y tuve que recordar no besarlo ni tomar su mano.

– ¿Viniste a buscarme?

– Si – empezamos a caminar. No dijimos nada pero ambos sabíamos que íbamos a su departamento.

– ¿Y tu trabajo? – se encogió de hombros

– Salí antes 

Caminamos el resto del trayecto en silencio. Eran sólo 6 cuadras de distancia pero se me hicieron eternas. Evitábamos mirarnos pero sé que ambos estábamos deseosos de tocarnos. Al entrar al edificio tomamos el ascensor aún sin tocarnos a pesar de estar solos. Abrió la puerta del departamento y me dejó pasar primero. Luego cerró la puerta me tomó muy fuerte de los brazos y me empujó contra la pared al tiempo que su boca ya estaba sobre la mía, mezcla de deseo y rabia. Sus manos bajaban y subían por mis costados buscando quitarme la ropa.

– Te portaste como un idiota – le dije empujándolo con fuerzas

– Y tu como una diva 

Volvió a acercarse y sus manos acariciaban lentamente mis brazos. Los levanté, enojado aún, para volver a empujarlo pero él fue más rápido y me sujeto firme contra la pared mientras su boca buscaba la mía.

– ¿Quieres jugar niño? Soy más fuerte que tu – me besaba con violencia, su rodilla presionaba contra mis genitales y podía sentir su erección.

– No.. sólo quiero que no te vuelvas a comportar así – dije con la poca resistencia que me quedaba

– Perdón…, perdón.. eres precioso, te ves precioso… no quiero que nadie te mire o te hable…- me reía despacio –si, estoy celoso, ¿contento? – admitió finalmente

Los besos y caricias se habían transformado en violentos, no me soltaba los brazos y me mordía produciendo una mezcla de dolor y placer. Con fuerza logre soltarme y le respondí de igual manera. Tiré de su pelo, lo besé y chupé su labio hasta que gimió de dolor, devolví sus mordiscos pero solo logré excitarme aún más. En pocos minutos las ropas ya no estaban sobre nuestros cuerpos. Caímos enredados sobre el sofá sin dejar de buscarnos. Sentí el peso de su cuerpo sobre el mío y me deje envolver por su calor y su fuerza, totalmente entregado. Lo abracé alzando mis piernas y ambos miembros se rozaron. Alargué mis brazos y con mis manos los envolví juntos, frotándolos al mismo tiempo. Cerré los ojos dispuesto solamente a sentir. Supuse que el paraíso debía sentirse de esta manera. Mi boca abierta, jadeando, solo recordaba respirar. Continuamos excitándonos durante un rato tocándonos, mordiéndonos y besándonos hasta que la violencia fue cediendo dejando paso a la pasión. De pronto Francisco se levanto y fue hasta su dormitorio, lo escuché buscar algo y volver. Se sentó en el sofá y me indico que me sentara sobre él. No dejaba de mirarme, había algo diferente en su mirada. Sus manos acariciaban mis nalgas fuertemente. Una de sus manos viajó hasta mi boca, pasó sus dedos por mi labio inferior, lo atrape y lo chupé. Retuve su mano entera con las mías y pasé mi lengua por cada uno de sus dedos, envolviéndolos y tirando de ellos.  Retiró su mano y volvió a mis nalgas, uno de sus dedos comenzó a moverse hacia mi ano y entonces comprendí que me estaban diciendo sus ojos.

– Si,  por favor – susurré en su oído mientras lo mordía y tironeaba, logrando hacerlo gemir.  Sus manos se movieron hacia lo que había traído. Abrió un pequeño tubo con un liquido trasparente

– Voy a hacértelo bien mi niño, pero te va a doler – dijo mientras me acariciaba

– No importa – dije al tiempo que me abrazaba a él y quedaba totalmente expuesto a lo que quisiera hacer.

Untó sus dedos con el líquido y al tiempo que me besaba, introdujo muy despacio un dedo en mi ano. La mezcla de dolor y placer era exquisita, gemí dentro de su boca. Francisco movió su dedo dentro de mi empujando. Podía sentir su excitación al máximo. Me eché hacia atrás pidiendo más. Un segundo dedo comenzó a introducirse. El dolor fue más intenso. Me buscó la boca para acallar mis gemidos. Sus dedos estuvieron quietos unos instantes para darme tiempo a acostumbrarme y luego comenzaron a empujar. Se movían con facilidad dentro de mí.

– ¿Esta bien? – me susurró al oído con la voz ronca. Asentí con la cabeza y un sonido de afirmación. No confiaba en mi propia voz. Su otra mano subió por mi espalda y me sujetó firme al mismo tiempo que un tercer dedo se abría paso dentro de mi.

– Aguanta niño,… aguanta un poco –  Con sus tres dedos dentro mío no podía moverme sin sentir dolor. Mi respiración era entrecortada.  Me besaba sin detenerse, creo que para distraerme del dolor. Sus dedos no se movían, esperando –relájate, te va a doler menos si estas relajado – me dijo dentro de mi boca. Lo intenté y al cabo de un rato el dolor fue cediendo.

– Estoy bien 

– Solo dime cuando quieras que me detenga 

No quería que se detuviera. Me dolía pero me gustaba aún más por lo mismo. Sus dedos empujaron…, dolor, placer, dolor… mas placer.  De pronto sus dedos tocaron algo dentro de mi provocándome la mas exquisita sensación de placer. Me estremecí entero, jadeaba, gemía, me sentí mareado. Me abrazó aún más fuerte

– ¿Es ese tu punto de placer niño? – Francisco sabía, se había dado cuenta de mi reacción.

Por primera vez nos miramos desde que habíamos empezado.

No sabía…, juro que no sabía que existiera algo tan intenso en este mundo como lo que sentí en ese momento

– Soy tuyo, soy todo tuyo – le dije entre gemidos sintiendo que perdía toda voluntad y que mi vida era suya.

– Eres mío – selló mi boca con la suya. Despacio retiro sus dedos. Tomo un sobrecito, sacó un protector, lo puso alrededor de su pene y luego se unto con el lubricante.    Yo lo miraba hipnotizado. Sabía lo que venía y me preparé. Me tomo la cara con una de sus manos y me pregunto con la mirada. Asentí moviendo la cabeza. Me aferré a él un poco asustado y cerré fuertemente los ojos. Nada de este mundo me habría hecho moverme de donde me encontraba en ese momento.  Su pene se deslizó suavemente dentro de mi. Esta vez el gemido fue sólo de dolor y mi cuerpo se puso tenso entero. Se detuvo.

– No, no pares – le pedí.

Abrí mis ojos y un par de lágrimas corrieron por mis mejillas.. no sé si  eran de dolor o placer o ambas cosas al mismo tiempo. Me besó los ojos y continuó empujando. El cielo y el infierno juntos dentro de mi recto.

– Niño, mi niño – murmuraba mientras me besaba. – solo dime y me detengo 

Moví la cabeza negando. No quería que  se detuviera. Estaba completamente dentro de mi. Se movió muy lentamente enviando ondas de dolor. Creo que no habría podido detenerse aunque se lo hubiera pedido. Su pene volvió a rozar ese punto sensible dentro de mi, no una sino varias veces. Su mano se aferró a mi sexo y se movía al mismo ritmo que él dentro mío.  Creí que moría envuelto en una nube de placer y exquisito dolor. Sentí en mi estomago el liquido caliente que eyaculé yo mismo. Francisco acabó un par de minutos después.  Retiró su pene despacio y nos abrazamos apretados, el silencio solo roto por los fuertes jadeos de ambos que intentábamos tranquilizarnos.

– ¿Te hice daño? –

Negué con la cabeza. Estaba seguro de no poder hablar sin llorar como un mocoso. Las emociones que me embargaban eran tantas y tan fuertes. Nos quedamos abrazados.

Pasados unos minutos Francisco me movió con cuidado y se levantó. Sentí que corría el agua en el baño. Estaba demasiado adolorido para mirar que hacía o intentar levantarme. Entonces volvió y sin decirme nada, me levanto en sus brazos con cuidado y me llevó hasta el baño. Me dejó en la tina que se estaba llenando de agua tibia y con una esponja comenzó a recorrer mi cuerpo. Me dejé lavar como a un niño y ya no contuve más mis lágrimas.

Capítulo 10

La sensación de dolor me duró varios días pero intenté no prestarle mucha atención y continuar con la vida normal, aunque tenía claro que mi vida ya no tenía nada de normal. Giraba en torno a las horas que vivía con Francisco. Pablo me preguntó varias veces en que estaba metido y no supe que contestarle. ¿Cómo le explicas a tu amigo que tienes una pareja que es hombre y que te vuelve loco?.

Después de esta nueva experiencia, la rutina que habíamos mantenido durante el mes anterior desapareció y cada día Francisco me sorprendía con algo nuevo. Aunque nunca lo expresaba con palabras, me daba muestras de cariño en las cosas que preparaba, en la manera de acariciarme, mirarme y consentirme. A veces, mientras estudiábamos, se quedaba absorto mirándome y me repetía lo lindo que soy… creo que a veces estaba pensando en su hermano y en lo mucho que lo echaba de menos.   No volvió a penetrarme, me estaba dando tiempo a recuperarme aunque se lo pedía insistentemente, de sólo recordar la sensación de tenerlo dentro mío, me excitaba por completo.  Supongo que él también lo quería repetir. Mientras tanto, cada día aprendía junto a él nuevas formas de satisfacernos. Pasaba casi todas las noches con él. Sonreía todo el día y mi nivel de energía estaba por las nubes.

Hacia principios de Noviembre mi mamá llego a casa con mis notas en la mano y una sonrisa en la cara

– Dile que quiero conocerlo – me dijo

– Mamá…no va a querer venir –

– Lo espero a almorzar el domingo y más le vale que venga –

– No sé si puede… a veces trabaja los domingos también –

No estaba seguro de si esto era una buena idea. Nunca había conversado el tema con él aparte de contarle que mi mamá ya sabía de su existencia pero sin una clara identificación. ¿y mi hermana? ¿Acaso mi mamá se había olvidado de ella?.

– Mamá, ¿y la Gianna? – la seguí hasta la cocina

– ¿Qué hay conmigo? – pregunto ella desde dentro de la cocina. No me había dado cuenta que estaba ahí

– Nada – respondí inmediatamente, algo asustado.

Mi hermana era cinco años mayor que yo. No éramos amigos cercanos ni compartíamos muchos intereses en común pero le tenía un profundo cariño. Ella era todo lo buena hija que yo no podía ser y a veces también era un poco mi segunda mamá.

– ¿Es algo sobre tu novio? – preguntó levantando la vista del libro que estaba leyendo. ¡Claro! Era de suponer que también ella ya lo sabía. No dije nada.

– Va a venir el domingo a almorzar – le aclaró mi mamaá mientras le pasaba la hoja con mis notas.

– Ya estaba bueno que diera la cara… me muero de ganas de conocerlo 

Y así sin más el tema quedo zanjado. Mi mamá y mi hermana querían conocerlo.

Esa noche, después de clases, toque la puerta del departamento y me abrió al instante. Como casi todos los días estaba recién duchado y a medio vestir. Su cuerpo era tan hermoso, tan de hombre, sin ningún gesto o detalle que revelara su verdadera naturaleza.  Me colgué de sus hombros y lo bese intensamente mientras le quitaba la camisa que no había alcanzado a abotonar.

– ¿Tienes hambre?

– Si… de ti – conteste mientras mis manos buscaban abrir el broche del jeans.

En solo unos segundos resbalé mis manos hasta envolver su miembro que comenzó a reaccionar de inmediato. Yo? Ni hablar. Antes de tocar la puerta del departamento ya estaba excitado.

– ¿Ahora ya? – pregunto sonriendo mientras el pantalón resbalaba por sus piernas

– En este mismo instante – Mis ropas ya estaban a medio camino al suelo

Quedamos de pie en el centro de la sala, ambos desnudos mientras nuestras manos se movían lentamente tocándonos. Había aprendido algunas cosas que le gustaban, tome una de sus hermosas manos y chupé uno a uno sus dedos, sus orejas eran un punto particularmente sensible, las bese, lamí y mordisquee suavemente, sabía que mis gemidos lo excitaban y ya no me reprimía. Francisco se movió hacia abajo y muy pronto me tuvo atrapado en su boca.

–         Francisco…, quiero….

–         Que niño…, dime qué quieres

–         Te quiero dentro mío

Solo un ronco gemido fue su respuesta. Se perdió un momento y lo escuché abrir el cajón de la mesita de noche. Me apoyé contra una cajonera y doble mi cuerpo hacia delante derribando todo lo que descansaba sobre ella. Cerré los ojos y me deje llevar. Francisco se paro detrás. Escuchaba su respiración irregular y agitada.  Un primer dedo bañado en lubricante se abrió camino fácilmente dentro de mi, seguido luego por  otros dos. Sentí el pinchazo del dolor pero me callé. Esta vez no hubo ni abrazos ni caricias. Yo estaba doblado ofreciéndome mientras él me tomaba por detrás. Luego de unos minutos mi hombre me penetró lentamente primero y luego comenzó a empujar con más fuerza. La sensación esta vez era más que nada de placer. Tomé mi pene con una de mis propias manos y me masturbé. Francisco unió su mano a la mía. Por supuesto, al cabo de pocos minutos yo era un manojo de sensaciones extremas, eyaculé sin poder dejar de gemir. Francisco empujo un par de veces más y cayo agotado sobre mi espalda. Solo entonces me di cuenta que no había usado un protector y su semen caliente me inundo el recto y comenzaba a correr por mis piernas. Piel contra piel. Hizo el intento de salir pero proteste sujetándolo y nos quedamos así unos instantes más. Busque sus ojos

– Te amo –  dije seguro  

–  Niño– me apretó contra su piel

 

 

Capítulo 11 – Familia

– Mi mamá y mi hermana quieren conocerte 

Estábamos en el cuarto apenas iluminado por las luces exteriores, Francisco me abrazaba por detrás y sus dedos jugaban a recorrer mi cuerpo desnudo. Se detuvo hasta su respiración y por varios segundos no dijo nada

– No tienes que ir si no quieres – le ofrecí una salida – no es nada importante 

– ¿Es en serio? – su voz no tenía una gota de humor

– Te invitaron a almorzar el domingo  pero no…

– ¿El domingo? , creo que podría – dijo dudando

– Sólo si quieres 

– Diles que gracias 

– Gracias que ¿si o no? 

– Si, diles que si voy, quiero conocerlas también 

Fue mi turno de sorprenderme entonces. Nunca creí que quisiera ir aunque deseaba que fuera.

El domingo llegó más rápido de lo esperado. Había pasado la noche con él y cerca del mediodía nos dirigimos hacia mi casa… en realidad comenzaba a dudar cual de los dos lugares era ahora mi casa.  Caminábamos separados. Guarde las manos en los bolsillos para evitar la tentación de tocarlo, estaba tan acostumbrado a tocarlo en la intimidad que me parecía natural hacerlo en cualquier parte. Francisco se dio cuenta y sonrió. Creo que podía leerme como a un libro abierto pero no me molestaba. Cuando nos acercábamos lo noté algo intranquilo por primera vez.

Ellas nos esperaban desde hace rato.

– Mamá, el es Francisco, mi…, mi pareja – tartamudee al presentarlo  – y ella es Gianna 

Se saludaron cortésmente pero la situación era algo tensa. Entre ambas habían puesto una bonita mesa para almorzar en el patio trasero. Nuestra casa no era muy grande pero teníamos un patio espectacular. Fue mi hermana, quien al cabo de un rato de tensión, nos hizo reír

– Bueno Francisco, es una pérdida para la mujeres pero me alegro que sea una ganancia para mi hermano; eres muy buenmozo 

Sentí ganas de abrazarla sin embargo hice lo contrario. Alcance la mano de Francisco con la mía y la tomé, estampándole un beso

– Lo sé – dije,  causando la sonrisa de todos ellos.

Desde ese momento en adelante, tanto él como yo nos sentimos en libertad de actuar en forma natural frente a ellas.  Mi mamá quiso saber acerca de la vida de Francisco y a él no pareció importarle contestar sus preguntas aunque no explicó nada acerca de su verdadera familia. Con Gianna congeniaron de forma especial ya que a mi hermana también le interesaba y le entretenía el cine. Conversaron largo rato sobre el tema y creo que a los dos les resulto entretenido. Ambas parecieron aceptarlo sin problemas y el almuerzo resultó bastante más tranquilo y relajado de lo esperado. Me sentía rebosante de alegría. Sentí que por fin estaba en paz con mi familia, con la vida y lo más importante, conmigo mismo.

Después del almorzar, lo lleve a mi dormitorio. No tenía intenciones de hacer nada con él allí, pero quería mostrarle donde estaba yo cuando no estaba con él.  Recorrió lentamente todos los espacios de mi habitación, aunque no eran muchos. Se sorprendió al ver la cantidad de ropa almacenada desordenadamente en mi closet.

– Insisto, eres una diva

Fue todo su comentario al respecto.

Mi computador y el video juego llamaron especialmente su atención. Nunca pensé que él extrañara ese tipo de cosas. Seguramente debía haberlas tenido cuando estaba con su familia pero acá, no tenía nada de eso y no creo que quisiera gastar dinero en comprar ninguna. En realidad Francisco rara vez gastaba dinero en algo extra o fuera de lo necesario pero tampoco parecía importarle. Estuvimos jugando video juegos una buena parte de la tarde.

Francisco se despidió al comenzar a caer la tarde. Mi mamá lo abrazó con cariño al igual que mi hermana.

– Ahora sé con quién esta y estoy más tranquila – le dijo mi mamá – pareces de los chicos buenos 

Abrace y bese mil veces a mi mamá y me fui con él de vuelta a su departamento. Ahora si que tuve que hacer un esfuerzo  grande para no tomar su mano o abrazarlo. Me sentía feliz y esa noche me encargué de hacerle saber lo feliz y en paz que estaba con la vida.

Almorzar con mi familia los domingos se volvió casi una rutina. Francisco y Gianna se sentaban después de almuerzo a mirar una película y discutían todos los detalles de la misma.  Mi mamá averiguo cuales eran los platos favoritos de Francisco y se los preparaba cada vez. Francisco tenía pequeños detalles especiales con ambas; a veces les llevaba flores o chocolates y otras veces se ofrecía para solucionar cualquier problema de orden domestico que hubiera en mi casa, desde cambiar las ampolletas hasta reparar un circuito eléctrico que había fallado. Fue así como de a poco descubrí cosas de Francisco que no sabía, por ejemplo, que había estudiado ingeniería eléctrica dos años pero no le gustó, que hablaba Inglés perfectamente y entendía las películas sin necesidad de subtítulos, que era casi un experto en el computador y se manejaba sin problemas viajando por Internet, que había viajado por varios países junto a sus padres, que le gustaban la literatura clásica, las obras de teatro y que podía pasar toda una tarde de domingo sentado bajo el castaño del patio leyéndolas en mi PC  mientras yo dormitaba a su lado y en otras ocasiones se encerraba en la cocina con mi mamá y cocinaban juntos compartiendo recetas como si se hubiesen conocido de toda la vida.

Las clases terminaron y aprobé todos mis ramos para alegría de mi familia, Francisco y en especial mía. La navidad se acercaba rápido y yo había conseguido un trabajo temporal un una tienda de la ciudad. Era primera vez en mi vida que conseguía un trabajo y aunque no era nada complicado, me sentía a gusto entre las personas. Tal vez este año deba recordarlo como el año de las primeras cosas en mi vida… me habían sucedido cosas importantísimas por primera vez.

La noche del 24 de Diciembre la pasamos con mi mama y Gianna.  Cenamos juntos, intercambiamos regalos y cariño. En algún momento de la noche, mientras los observaba conversar y reír, le agradecí a Dios por la vida que tenía, hice las paces con Él, ya no estaba en guerra sino agradecido.  Francisco estaba triste aunque trataba de no demostrarlo. Me dolía el corazón al ver la pena en sus ojos grandes y pensaba en su hermano, en sus padres, en la otra vida que tenía antes de esta. Quería aliviar el peso de su alma pero solo podía abrazarlo y compartir su pena.

Esa noche, mi mamá nos dijo que era muy tarde para irnos y que mejor nos quedáramos a dormir en la casa.  Él no quería, se sentía incómodo, pero aceptó para complacerme. No puedo explicar con palabras los sentimientos que tuve al ver a Francisco en mi propia cama, la de siempre, bajo el mismo techo que mi familia.

– Tengo algo para ti – dije mientras le entregaba un paquete de regalo.

 Lo abrió con curiosidad. Había gastado casi todo lo que había ganado en comprarle una cadena con un corazón de oro. No era muy grande pero era bonita y estaba grabada con sus iniciales y las mías. La colgué en su cuello.

– También tengo algo para ti 

Fue hasta sus jeans y sacó un pequeño paquete del bolsillo. En verdad no esperaba nada pues sabía que él casi nunca gastaba dinero.  Era una pulsera de plata, de eslabones gruesos, bonita. De un eslabón colgaba una copia de la llave de su departamento. Nos dormimos desnudos, abrazados.

 

 

Capitulo 12

 El día siguiente era feriado. El verano recién había comenzado y el día estaba soleado y caluroso. Los cuatro nos fuimos de paseo a un río cercano a pasar el día. Había muchas personas aprovechando el río ese día. Descubrí otra cosa nueva sobre Francisco, nadaba perfecto y se sentía muy cómodo en el agua. Su mamá lo había obligado a asistir entre otras cosas a clases de natación desde pequeño. ¿Cuántos secretos más tienes? me pregunté mientras lo miraba y dormitábamos bajo el sol de la tarde, con el ruido del agua de música de fondo. 

Gianna se encontró con algunas amigas y  nos presentó como su hermano y un amigo.  Yo las odié desde el momento en que comenzaron a mirar a Francisco, aunque una de ellas me miraba a mi. Dos de ellas le coqueteaban descaradamente y él se dejaba. Me alejé molesto y observé que mi mamá había captado la situación de una sola mirada y no podía evitar la risa

– No es gracioso – dije acercándome

– Hijo, es un joven atractivo, siempre va a haber chicas interesadas 

– Son unas frescas 

– A ti también te miran mucho las chicas

– Yo no les hago caso, no me entretengo con ellas 

– Él tiene ojos solo para ti

Con esas últimas palabras me tranquilicé algo, pero me seguía molestando verlo entre medio de las amigas de mi hermana mientras ellas le coqueteaban. Su mirada se cruzó con la mía y entonces me di cuenta que lo estaba disfrutando, le gustaba ser el centro de atención y la causa de interés para esas chicas. Me pregunté por primera vez si alguna vez había tenido una relación con una mujer.

Al atardecer volvimos a la ciudad y nos separamos de mi mamá y Gianna antes de llegar a la casa. Nos dirigimos al departamento cuando ya estaba casi anocheciendo. El recuerdo de lo que había pasado me daba vueltas en la cabeza y no podía evitar sentirme molesto y … ¿celoso? ¡Mierda! Si estaba celoso. Celoso de cualquiera que captara la atención de Francisco.

Entramos al departamento y sin decir nada me dirigí a tomar una ducha. Al salir del baño, Francisco miraba una película en la tele y me fui al dormitorio. No prendí las luces y me senté frente a la ventana a mirar las luces de la ciudad. Esa noche se veían particularmente bonitas debido a las luces de navidad en muchas casas.  Pensé en las cosas que me habían sucedido en los últimos 4 meses, en las dos mujeres de mi familia, en él, en mis amigos, en las chicas que coqueteaban con él, su familia… creo que la emociones me ganaron en ese momento. Despacio lloré de alegría, de agradecimiento, de pena, de felicidad, de celos… mientras mi vista se perdía en las luces.

No lo escuché entrar pero supe que estaba a mi lado antes de verlo. No me volví hacia él. No quería que me viera llorar aunque ya se había dado cuenta.

– La navidad es triste – me dijo con pena en su voz también

– No sé por qué lloro –  Me abrazó sin decir nada. Entonces me di cuenta que él también comenzaba a llorar.

– Yo si se – nuevamente el recuerdo de su familia me vino a la memoria – nunca había pasado una navidad sin ellos 

Lo abracé yo también. Despacio comencé a besarlo. Quería hacerle olvidar la tristeza.

– No sé cómo están… mi hermano, mi mamá 

Pensé que tal vez debería llamarlos e intentar conversar con su mamá pero no dije nada. El tema estaba prohibido además me asustaba mucho una posible reconciliación. Eso seguramente significaba perder a Francisco, significaba que el se iba y volvía con su familia.  Sentí que lo estaba traicionando en mi mente.   De a poco nos fuimos tranquilizando y permanecimos abrazados fuertemente. De  pronto tomó mi cara

– ¿Y por qué estas triste tu? – preguntó entre enojado y divertido. Me encogí de hombros.

– No sé, por todo… estoy feliz y triste a la vez 

– Niño, es la navidad, a muchas personas la emoción de las fechas los pone así 

– Yo no soy muchas personas – había logrado molestarme por nada y lo empujé alejándome

– ¡Ya apareció la diva! – dijo estirando la mano para alcanzarme. La rabia contenida de la tarde se apodero de mi

– ¡No vuelvas a llamarme de esa manera! – le grité molesto, quitando sus manos de mi. No me hizo caso y me volvió a sujetar

– Giovanni, ¿qué pasa? – ya no se reía

– Nada 

Me escabullí de sus brazos y me fui a buscar mi ropa pues aún permanecía vestido sólo con una toalla en la cintura. Me sentía vulnerable, sensible, molesto, una chispita bastaría para hacerme estallar en ese momento. Comencé a vestirme.

– No – estaba a mi lado, tiro al suelo la ropa y me besó – no – repitió.

Traté de soltarme pero me besó de forma tan intensa que ya no pude moverme

– Dime qué te pasa – pidió despacio

– Nada 

Volví a negar pero ya no me escapaba.

– ¿Nada? – repitió mientras sonreía.

Su sonrisa solo logro aumentar mi molestia. Quise moverme. Me quitó la toalla. Sus manos me sujetaban firmes.

– No significan nada – ambos sabíamos de que estaba hablando – nadie significa nada más que tu niño, tu eres el único que me importa –  Se paseaba por mis nalgas, mi espalda, mi pecho… sus manos volaban como aleteos de mariposa.  Me empujó hasta la cama. Quede tendido sobre la cama mientras él, completamente vestido, me besaba y tocaba. Se puso sobre mí, tomó mis manos y las ubicó sobre mi cabeza.

– No te muevas – me dijo serio. 

Me estaba volviendo loco. Se paseaba por todo mi cuerpo, me miraba detenidamente, me tocaba entero pero no se quedaba en ninguna parte. Su boca rozaba mi pene erecto pero no se decidía. Arquee mi espalda, levantando mis caderas

– Francisco… – estaba pidiéndole. Se acercó a mi oreja,  su lengua paso por mi cuello, húmeda y caliente

– Te dije que no te muevas

Volvió a besarme, mientras sus manos seguían pasando rápidas por todo mi cuerpo dejándome con las ganas de una caricia intensa.  Me callé un rato pero no me aguante

– Francisco… –  alcé una de mis manos para acariciarlo pero inmediatamente fue devuelta a su lugar

– Niño, no vuelvas a moverte

¿Que clase de tortura era esta? Sentí que me desesperaba, que si no me tocaba él, urgentemente necesitaba tocarme yo mismo. 

– Francisco.. ya basta 

– Es tu castigo – su voz sonaba excitada también

– ¿Por qué? 

– Por celoso, por diva,  por excitarme de esta manera… no te muevas dije 

Volví a dejar mis manos quietas. Este juego era una tortura dolorosa

-¿Cuanto rato más?

Pregunté comenzando a jadear. Mi pene estaba comenzando a dolerme. Con una lentitud infernal e intencional y sin quitar sus ojos de los míos comenzó a quitarse la camisa y luego el pantalón y los boxers rozándome cada vez. Abrió el cajón y yo ya sabía lo que eso significaba. Sus manos bajaron hasta mis rodillas, las separó y alzó una de ellas dejándola sobre su hombro. Sus dedos pasaban peligrosamente cerca de mi ano, de mi pene, por todas partes dejándome ansioso, adolorido y exaltado. No podía evitar gemir. Finalmente destapó el maldito frasco de lubricante y lo esparció en sus manos y en su miembro. Sentí sus dedos acercarse lentamente y abrirse camino hacia mi interior… por fin.

– Giovanni – dos de sus dedos estaban ya dentro mío… se acercó hasta quedar a la altura de mis ojos

– nunca más vuelvas a sentir celos 

Otro dedo mas calmaba mi dolor. Alcé mis manos y por fin lo toqué. Así, en esa extraña posición, me sentía vulnerable, completamente abierto, esperándolo, deseándolo a morir. Sus dedos ensanchaban el camino, preparándome para él.

– ¿Escuchaste lo que te dije? – lo había escuchado claramente. Asentí con la cabeza  – dímelo – pidió – quiero escucharte decirlo

– No… no voy a sentir celos nunca más 

Me costaba hilvanar una frase coherente, era un manojo de emociones y sensaciones, quitó sus dedos y la punta de su pene me rozo

– ¿Sabes por qué niño? 

Me hablaba, me miraba, al mismo tiempo que su miembro comenzaba a introducirse en mi causándome sólo placer esta vez

– ¿Por qué? – gemí

– Porque por primera vez en mi vida estoy enamorado…, de ti …, te amo niño 

Se hundió completamente en mi. De seguro hoy era el día de los llorones por que nuevamente las lágrimas rodaban por mi cara. Sus manos buscaron mi pene y su boca buscó la mía.  Bastaron sólo unos minutos para llegar al clímax. Sentí correr el  liquido caliente sobre mi estomago y un momento después Francisco me lleno aún más con su semen. Hoy no me cabía nada más en el cuerpo. Me sentía completamente lleno.

– También te amo 

Lo abrace tratando de contener mis emociones y fallando completamente. Me quede pegado a él.

El verano fue caluroso en todos los aspectos, dulce y entretenido. Fuimos muchas veces al río, pasamos tardes bajo los árboles del patio de mi casa y en las noches, nos dormimos abrazados y pegados a pesar del calor. Francisco no tuvo vacaciones pero se consiguió algunos días libres o cambios de turnos que aprovechamos para salir.  Con la llave del departamento en mi poder, me sentía libre de entrar y salir, lo esperaba cuando llegaba y me hacía cargo de la organización de nuestra morada.

Terminó demasiado rápido y ya en marzo nuevamente empezaba otro año de clases. Me encontré con Pablo y todos mis otros compañeros, los había extrañado pero a la vez me sentí diferente, ¿más maduro?, más tranquilo, mas responsable. No sé que cambios habían operado en mi, pero claramente yo estaba diferente. Por primera vez desee no haber repetido cursos, haber estudiado más.

Volvimos a la rutina de estudiar juntos en las noches. Yo sabía que él llegaba cansado y le agradecía su esfuerzo. Cuando tenía flojera y “me portaba como diva”, según su opinión,  Francisco me amenazaba con algún tipo de tortura sexual lo que generalmente derivaba en un súbito interés por el estudio de mi parte, aunque otras veces, la curiosidad me ganaba y no hacía caso solo para saber con que tortura me iba a castigar. Fue así que descubrí que él podía ser muy terco y obstinado cuando algo se le ponía en la mente.  Durante los exámenes de Mayo tenía que aprenderme una materia especialmente aburrida. Cuando llegamos a ese punto le dije que no pensaba estudiarla, que no importaba la nota. Me sermoneó respecto de la importancia de aprender y prepararse para la vida. Le conteste que estaba cansado. Entonces decidió torturarme con indiferencia y abstinencia hasta que yo me aprendiera esos malditos capítulos. Pasó varios días sin tocarme y no me dejó tocarlo tampoco, seguíamos durmiendo juntos pero cada vez que intentaba tocarlo, sujetaba mis manos.

-¿Ya te lo aprendiste? 

Peleamos, hice varias de mis mejores rabietas de “diva”. Me sentía casi enfermo estando a su lado sin tocarlo y sin que me acariciara.  Al octavo día, me tragué el orgullo y la rabia, me senté a estudiar mientras estaba solo en el departamento. Me demoré una mañana en aprender los temas. Cuando llegué en la noche, abrí la bendita puerta y me abalancé sobre él quitándole la ropa antes que protestara

– Ya me lo aprendí – grite con rabia y desesperación

– Que bueno, …  ya no aguantaba más 

Reconoció correspondiendo a mi violencia, tironeando de mi ropa también. Hicimos el amor con desesperación en el piso de la sala.

– No vuelvas a hacerme esto– le pedí después – no puedo estar sin ti

– Bueno, estudia entonces – me dijo en voz baja. Nunca más dejé una materia sin estudiar, que él supiera al menos.

Giovanni 4

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CAPITULO 25

La historia de Francisco 2 – Rechazo

La cordillera de los andes esta bajo las alas del avión y en la distancia logro ver las primeras luces de la capital… pequeñitas titilan mientras el sol lentamente se esconde. No quise contarle a mi mamá que volvía, tuve miedo de lo que me pudiera decir y que tal vez el timbre de su voz me hiciera dudar. Pero voy a quedarme con ellos, al menos un tiempo. Pienso en ti… estaremos en la misma ciudad niño, respiraremos el mismo aire. Estoy en verdad asustado, soy un hombre de 29 años y tengo mucho susto de verte, aunque no se me nota.

La casa de mis padres se ve igual que como la recordaba. Han pasado tantos años. Debería ser diferente. Yo me siento diferente. La alegría y la sorpresa de mi familia es impagable. Los abrazos y lágrimas de mi mamá me conmueven, en realidad no lo ha pasado bien con su hijo mayor lejos de ella. Mi papá también se ve contento. Creo que lo pone algo nerviosos saber que voy a actuar en la televisión del país pero espero poder demostrarle que soy capaz de hacerlo. Me siento feliz. Juan Jesús esta como loco de felicidad. Me quedo con él mucho rato. Te extrañe mucho hermanito, estoy feliz de verte bien.

Estoy de vuelta en la misma habitación que tenía cuando era un adolescente despreocupado y vivía en casa de mis padres. Siento que esta habitación no me pertenece ya mas. No soy ese adolescente. Soy un hombre, tengo mi profesión, soy bueno en lo que hago… y sólo hasta ahí llegan las cosas buenas que puedo decir sobre mi. Del resto no quiero hablar.  La emoción me embarga. Tengo que presentarme mañana temprano en el canal de televisión para conocer a mis futuros compañeros. Dudo una vez mas… dudo todo lo que sé ¿será una coincidencia el nombre del autor? Y si no es así… Giovanni, verte de nuevo.. cierro los ojos e intento descansar, sin pensar para no asustarme aún más.

Llego muy temprano al canal de televisión. No conozco al director ni a nadie en realidad, solo nos hemos contactado por teléfono. Me reciben bien, muy temprano. No , no hay duda alguna. El nombre completo del autor del guión es Giovanni. Quiero preguntar, quiero saber pero me contengo. Me muerdo la lengua entre los dientes para no hacer más preguntas de las que debo hacer. Me indican una hora y una reunión diaria en la que se reúnen todos quienes trabajan en este proyecto. El corazón me late muy fuerte. Si he de ser absolutamente sincero conmigo mismo la razón principal de mi vuelta es él. Sólo quiero verlo un instante, saber que esta bien. No quiero más que eso. El director me presenta a Sara, la actriz principal. Es muy bonita y agradable. Nos entretenemos conversando y caminamos lento hacia la sala de reuniones. Cruzo la puerta tras Sara y mis ojos recorren la sala con rapidez… ¡Dios! Giovanni. Siento mi cuerpo volverse de plomo, no puedo dar el paso siguiente y me quedo como estatua… no me mira, no me ve… esta igual que siempre.. no, esta mas adulto, más seguro, mas hermoso… tiene un aire trágico.. supelo largo, de un color castaño… no puedo ver sus ojos tras los lentes oscuros pero puedo leer su lenguaje… está asustado.. aún más de lo asustado que estoy yo. Automáticamente camino hacia él… quiero … no sé que quiero, estoy tan emocionado de verlo que no puedo pensar con claridad. El paso de Marcos, el actor principal interrumpe mi caminar. Él se sienta al lado de Giovanni y ambos conversan con los ojos y el cuerpo.  Tomo asiento en un lugar desocupado con mi mente absolutamente confundida… tanto soñé con volver a verte, me duele el estómago de la emoción..no me miras, no reconoces mi presencia… pero sé que sabes que estoy aquí.  Procuro poner atención a lo que hablan las personas adelante.. más no puedo despegar mi vista de él… En pocos minutos me doy cuenta que Giovanni y el actor a su lado son pareja… un dolor ciego me sacude y se instala dentro mío, quemándome. Son pequeños gestos de cercanía entre ellos. Celos… soy tremendamente celoso. No tengo ningún maldito derecho a sentir celos pero no los puedo evitar, no lo controlo. No escuché una palabra de lo que decía el director. Solo puedo concentrarme en los movimientos de Giovanni, en recordar lo que le hice y en sentir su dolor, en la rabia que debe tener en este momento y en mis ganas incontenibles de hablarle… ¡Dios! de tocarlo, de quitarle esos malditos lentes y ver sus ojos nuevamente.

Han pasado varios días y aún no puedo traspasar las barreras que me ha puesto y el tal Marcos no me lo hace nada fácil tampoco. El trabajo es interesante y entretenido. Volví a leer el guión completo y estoy verdaderamente sorprendido del talento de Giovanni. Recordé algunas tardes en aquel departamento que compartíamos en que Giovanni se sentaba a escribir y se concentraba de tal forma que no se daba cuenta que hasta la expresión de su rostro iba cambiando a medida que la historia transcurría en su mente. Siempre ha sido tremendamente expresivo con su cuerpo y lo sigue siendo. Me resulta fácil leerlo y saber que esta sintiendo. Todo su cuerpo me grita ahora que no quiere hablarme que me aleje de él … pero no puedo. No sé a quien pretendía engañar repitiéndome mil veces que sólo quería verlo para comprobar que estaba bien… la culpa me consume, el dolor de lo que le hice me esta matando pero … lo quiero… lo quiero de vuelta. No sé que voy a hacer. Me resulta un infierno verlo cerca de Marcos, cuando se tocan casi sin querer, la mano de Giovanni que lo busca inconcientemente cuando esta nervioso, el constante rechazo de Giovanni a hablarme siquiera, el aire protector que Marcos ha construido alrededor de él. Marcos sabe. Lo supo desde el primer día que lo volví a ver e intentó dejarme claro que mantuviera distancia. Es desafiante y arrogante conmigo. Siento que estoy viviendo el justo castigo y la cantidad de dolor que me merezco por haberlo dejado… Duermo mal, mi genio es explosivo y me siento morir a cada rato de tanto desearlo y quererlo pero soy actor y solo me derrumbo en la privacidad de mi cuarto. Frente a todo el resto soy un actor jugando un rol y parezco estar perfectamente bien.  Sólo mi mamá se ha dado cuenta. Lo sé por los abrazos y las miradas que recibo de ella. Pero aún no puedo hablar del tema, ni siquiera con ella… la culpa y el dolor me muerden el corazón.  En cierta forma recibo el dolor de su rechazo como un merecido castigo… pero las ansias de tenerlo son más grandes. No debería… no después de lo que le hice… necesito su perdón, quiero su amor… me estoy volviendo loco de celos, dolor y culpa. Me refugio en la lectura. Sólo esta semana me he leído varios libros. Me ayudan a despejarme un poco.

La oportunidad de hablar con Giovanni se me presenta el último día de la primera  semana. Marcos se retiró temprano y Giovanni esta con el director. Me quedo haciendo tiempo y esperándolo a pesar de la insistencia de Sara y otros actores para que los acompañe a comer o a salir. Les doy una excusa y me quedo cerca de su vehículo. No puedo creer lo nervioso que me siento. Es Giovanni .. mi niño, pero estoy aterrado. Lo veo acercarse hacia el estacionamiento… esta tan hermoso, me gusta como se mueve, me duelen las ganas de abrazarlo

Me rechaza de plano. Solo puedo hablar con él lo suficiente como para que me quede claro su odio, su rabia y su rechazo… se niega a hablar conmigo aunque se lo suplique… pero prefiero eso, prefiero que me grite y este enojado conmigo a que le sea indiferente. Giovanni se va de prisa y no se da cuenta que aunque me ha rechazado yo me quedo sonriendo… tú tienes más miedo que yo niño y eso es por que aún te hago sentir. Con tus gritos y tu enojo has encendido una pequeña luz de esperanza en mi.

Luego de una semana de vuelta en el país duermo tranquilo por primera vez. Esa noche no abrí el libro que descansaba en mi velador y me atreví a tener un pequeño sueño.

Al día siguiente estoy decidido y mi primer enfrentamiento en con mi propia madre. Está en el jardín entretenida en sus plantas. Juan Jesús juega cerca.

– Mamá… necesito saber –  ella sabe bien de que le estoy hablando. Ve la suplica y el dolor en mi. Nos sentamos a conversar, muy cerca uno del otro. No me da demasiados detalles. Creo que sabe más de lo que me cuenta y no quiero presionarla mucho. Pero me queda claro que Giovanni sufrió un infierno cuando me fui.

– ¿Y ahora mamá? – me mira

– Giovanni tiene una pareja desde hace años hijo – pero su voz no me suena convencida.

– ¿Lo ama? – insisto

– Están juntos – es la escueta respuesta que me da.  –hijo…aun lo amas, ¿verdad? – le confirmo que si con un movimiento de mi cabeza.

– Mamá… ¿Dónde vive? – ella parece dudarlo un instante. Siento que tienen algún tipo de relación y ella no quiere traicionarlo. Pero finalmente se levanta y vuelve con la dirección de Giovanni. Me aferro al pedazo de papel como si fuera un salvavidas.

– Gracias mamá – la beso en la mejilla y por fin leo la alegría en sus ojos.

– Francisco… Giovanni lo pasó muy mal. Él es especial. Ten cuidado de no … –

– No mamá. Nunca más – Mi mamá lo esta protegiendo.

 Me siento más confiado. Sé que no va a ser fácil pero poco a poco mi confianza esta aumentando. Cada vez que veo tu miedo niño mi confianza aumenta aún más.

El domingo fui a su departamento, no me dejó entrar pero al menos me permitió explicarle … al menos me escuchó. Pude sentir parte de su pena y su rabia. Quiero sentirla toda, quiero quitarle todo el dolor de sus hombros y hacerlo mío. Fueron solo un par de frases en las que me recriminó haberlo dejado… me dolieron pero al menos está hablándome… se esta abriendo conmigo aunque sea para matarme despacito.  Le dediqué el resto del día a mi hermano y nuevamente me dormí tranquilo esa noche, sin volver a abrir un libro.

Las semanas siguientes pasaron volando; teníamos mucho trabajo en el set, mis compañeros de trabajo me habían aceptado muy bien (exceptuando a Marcos, por supuesto) y estaba empezando a hacerme de un nombre; los periodistas rápidamente asociaron mi nombre con el de mi familia y mi popularidad aumentó aún antes de que la producción fuera exhibida. Esto pareció enojar especialmente a Marcos que comenzó a ser una molestia en el set; se quejaba constantemente de mi trabajo y había iniciado una  campaña de odio en mi contra. No me quejé ni le di oportunidad de enfrentarme directamente. Pero encontró el mejor método para molestarme. Estaba todo el tiempo con Giovanni; no lo dejaba tranquilo ni un instante, incluso ahora se atrevía a tocarlo y acariciarlo frente a los demás.  Generalmente cuando eso sucedía me alejaba lo más rápidamente posible. Tenía miedo que los celos me hicieran cometer alguna estupidez así es que solo me alejaba de ellos con el corazón encogido de rabia y dolor. 

Una mañana mientras filmábamos vi a Giovanni circular en el set, finalmente podía ver sus ojos, las gafas oscuras desaparecieron. Me alegré mucho de verlo salir del refugio que se había hecho en el segundo piso. No quise acercarme por que sé que lo altero, pero en algún momento nuestras miradas se cruzaron desde la distancia y le sonreí lenta e intencionalmente… quería hacerle saber que estaba feliz de verlo… una sonrisa sólo para él. ¡Dios! Giovanni me sonrió de vuelta… sentí que el piso no estaba tan firme  y quise correr a su lado. Pero me quede donde estaba. Quería acercarme a él lentamente, volver a ganar su confianza de a poco… pero me costaba mucho. Desde entonces, lo busqué todos los días para ver su sonrisa, cuando Marcos no estaba cerca. Por ahora la hermosa sonrisa en su preciosos rostro me bastaba para mantenerme tranquilo y esperanzado.

El proyecto avanzaba bien ahora y a pesar de las estupideces de Marcos conmigo, íbamos a tiempo y según lo programado. El director programó una cena la noche antes del lanzamiento. Fui parte de los invitados. Era la oportunidad de ver a Giovanni de manera diferente… fuera del ambiente de trabajo. Me preparé antes de salir, quería ir a pesar de que sabía que iba a estar junto a Marcos todo el rato. Entré al restaurant junto a Sara, nos llevamos bien con ella; es muy simpática e hiperactiva y tenemos algo más en común; ninguno de los dos es fan de Marcos. Giovanni esta especialmente lindo esta noche. Sus ropas son diferentes a las que normalmente usa para trabajar, vuelvo a ver en él al niño que conocí antes, estrafalario y alocado, llamativo pero a diferencia de antes es un Giovanni inseguro que busca apoyo en Marcos a cada rato.. lotoma.. lo toca, lo busca. Me duele… me aguanto la rabia los celos, el dolor de verlos juntos gran parte de la noche.  Marcos me mira a cada rato… sabe que lo estoy pasando mal y creo que lo esta disfrutando. Reconozco casi todos los movimientos de Giovanni, aún esta nervioso y asustado… que ganas tengo de tranquilizarlo entre mis  brazos y decirle que puede sentirse seguro conmigo… luego recuerdo que soy la causa de su dolor y siento rabia infinita conmigo mismo.  Soy un desastre aunque aparentemente estoy tranquilo y pasándolo bien entre amigos. Luego Sara, sin proponérselo, es la causa que ayuda a desatar la tormenta. Insiste en preguntarme por mi pareja.le contesto que estoy enamorado… miro a Giovanni, yo sé que el sabe que le estoy hablando a él directamente. Pero reacciona molesto diciéndome que él ya se olvido de ese amor… se levanta y se va de la mesa. Todos quedan levemente perplejos. Giovanni siempre ha sido dulce y jamás se altera ni se molesta. Algo se rompe dentro mío al verlo así… las barreras de contención que tenía ya no aguantan más… todas las semanas que llevo aguantando las ganas de acercarme, esperando que supere su temor,  la rabia que siento por su rechazo, los celos de verlo con Marcos… ya todo me da lo mismo en este momento. Me levanto y me voy tras él sin importarme que Marcos se de cuenta.  Entro al baño tras él y sin darle tiempo a  reaccionar lo abrazo y busco su boca… mi boca, siempre ha sido mío… yo lo sé y él lo sabe… Nos reconocemos en ese beso,  Giovanni me corresponde como siempre antes… este beso me confirma todo lo que ya sabía… Giovanni aun me ama.

Capítulo 26

La historia de Francisco – Familia

 

No tengo una explicación para lo que pasó hoy en la mañana; En un par de minutos y con solo una frase di vueltas y cambié toda mi vida, completa; lo más increíble es que no lo había planeado, ni me importó todo el desorden que provoqué y, muy al contrario, me sentí muy bien admitiendo por primera vez, en forma pública, que estoy locamente enamorado y que sucede que es de otro hombre… pero es el más hermoso y el mejor de todos.

La reunión de emergencia me resulto graciosa en vez de alterarme como se suponía que debía haber sido, me senté frente a todos los grandes del canal quienes me miraban expectantes y temían confirmar lo que ya le había dicho al director; estoy enamorado de otro hombre, soy homosexual y por primera vez en mi vida me siento tan tranquilo y satisfecho que no me importa la opinión de nadie más… soy bueno en lo que hago y estoy seguro de poder sobrevivir en base a mi trabajo….. amo con locura a Giovanni, nada más me importa y no voy a sacrificar ni una gota de este amor por nada ni por nadie.  No sé qué les parecería mi actitud … intentaron convencerme de mantenerlo oculto, de bajarle el perfil y de evitar volver a comentarlo jamás… les respondí que no a todo… si quieren que trabaje con ellos deben respetarme, a mí y a él. Se lo prometí y pienso cumplirlo. Jamás voy a volver a arriesgar su amor… ya supe lo que se sentía perderlo y también conozco ahora la alegría de haberlo recuperado… un sentimiento de alegría tan grande que durante toda la reunión no pude quitarme una semi-sonrisa del rostro. 

Me preguntan por mi pareja, quien es y que tipo de perfil tiene… no puedo aún revelar su nombre, no me corresponde hasta conversarlo con él pero mi Giovanni … me río solo de pensar la sorpresa que se van a llevar, su perfil es incluso más público que el mío… Giovanni es una pequeña diva y me encanta que sea así, no podría pedirle que cambie o actúe de manera diferente y el revuelo que va a provocar que sea precisamente él.. y su relación con Marcos.. bueno, ya veremos como se da todo esto.

Estaba muy pendiente de lo que me estaban pidiendo y diciendo pero una parte de mi mente estaba preocupada por Giovanni… y por Marcos. Sólo quería terminar todo esto de una vez para poder estar con él.  Reconozco que con mi actitud precipité las cosas con Giovanni… anoche  me pidió tiempo.. pero ya hemos perdido tanto tiempo. Quiero terminar luego esta reunión

Cuando finalmente salgo de la oficina del director, dos horas después, he conseguido todo lo que quería. Finalmente fue el director quien tuvo que decidir si mi contrato seguía o no en pie y decidió que soy un excelente actor y mas vale que me quedara con ellos antes que me fuera con la competencia… opinó que con algunos cambios en el guión se podría arreglar todo. No pude evitar sonreír al pensar que esos “cambios” se los pedirían a Giovanni. Fuera de las oficinas no hay nadie pero al bajar las escaleras me doy cuenta que están todos expectantes mirándome… son al menos unas 30 personas que fijan sus ojos en mi… me detengo a observarlos… no veo ni a Giovanni ni a Marcos y mi corazón se asusta un poco al pensar que pudieran haberse ido juntos.. entonces, desde el fondo del salón escucho un pequeño aplauso… es un actor secundario… es un muy buen actor pero nunca ha conseguido papeles importantes por su condición de gay… a su aplauso se suma otro y otro y otro… finalmente todos me están aplaudiendo… Giovanni, como me habría gustado que estuvieras aquí conmigo. Siento este aplauso como un pequeño triunfo. Les sonrío agradeciendo y salgo rápido hacia mi vehículo. Una vez dentro busco mi teléfono y llamo a Giovanni. Me contesta casi de inmediato

– Hola – su voz me tranquiliza de inmediato.. lo escucho intimo, relajado, casi feliz.

– Hola. ¿Dónde estas? –

– En tu casa –

¿ Mi casa?? –

– Estoy con tu mamá – cuelgo sonriendo, algo confundido … como pude dudar aunque fuera un segundo.  Llego a la casa de mis padres lo más rápido que puedo. A esta hora del día solo están mi mamá y mi hermano en la casa, además de las personas del servicio. Entro apurado y me encuentro a los tres en la cocina, Mi mamá esta revolviendo algo frente a la estufa y Giovanni con Juan Jesús están preparando una ensalada. Me detengo impactado… no entiendo en que momento Giovanni se volvió tan cercano a ellos pero me impacta más la hermosura de la escena; mi mamá esta sonriendo feliz y Juan Jesús se reclina sobre Giovanni con total confianza y cariño, mientras su eterna cara de niño pequeño lo mira expectante y sus manos separa unas hojas de ensalada que le va pasando. Me emociono sin quererlo, me llevo una mano a la boca y mis ojos se llenan de lágrimas. No me puedo mover. Mi mamá es la primera en reaccionar. Deja lo que está haciendo y se acerca abrazarme.

– Hola hijo – me abraza con cariño – estamos preparando almuerzo – sonríe traviesa… Giovanni me mira pero no deja a Juan Jesús ni lo que está haciendo. Me acerco a ellos. Juan Jesús me abraza y sigue en su ocupación. Me acerco despacio a Giovanni… tengo miedo que todo sea un sueño demasiado bonito … siento que las lágrimas están rodando por mi rostro pero no puedo contenerlas. Giovanni también sonríe travieso… y como si fuera lo más natural del mundo se acerca a mi, me besa y se queda pegado a mi

– ¿Cómo te fue?- me pregunta

– ¿Qué haces aquí?- pregunto al mismo tiempo

– Lo invité a almorzar – contesta mi mamá … nuevamente la sonrisa cómplice en ambos. Entonces comprendo que el nivel de amistad entre ambos es bastante mayor de lo que pensé.. enrealidad parecen amigos muy cercanos. Tomo a Giovanni de la mano y lo llevo a otra sala. Lo beso mil veces antes de poder hablarle aunque él esta tremendamente ansioso por saber que pasó.

– Nada… no pasó nada, me quedo trabajando, me aceptan tal como soy – sus ojos se abren asombrados

– Tenía miedo que… –

– No… no más miedos Giovanni – lo abrazo fuerte – no quiero que tengas miedo nunca más – y en el momento mismo en que se lo digo me doy cuenta que es una verdad absoluta… ya no tengo más miedos, me siento capaz de enfrentarlo todo.. estoy en paz conmigo mismo nuevamente, tengo a Giovanni entre mis brazos y a mi familia de vuelta.

– ¡Giovanni! , ¿cómo estás? – Mi papá entra a la sala y Giovanni se separa de mi de un salto. Ambos se estrechan las manos.  Creo que Giovanni aún se asusta un poco con él pero la actitud de mi papá es…. ¡¡No me lo puedo creer!!! También es amistosa con Giovanni, tal pareciera que todos en esta casa están acostumbrados a la presencia de Giovanni

– ¿Qué le hiciste a mi familia? –  lo enfrento curioso

– Quererlos mientras tú no estabas – me contesta orgulloso. Me acerco a tocarlo pero su mirada me detiene. Me doy cuenta que en presencia de mi papá se siente incómodo si lo toco. Mi mamá entra con una bandeja en la que hay varias copas llenas y Juan Jesús la sigue con una bandeja de aperitivos. Nos reparte un vaso a cada uno.

– Tú papá quiso venir a almorzar con nosotros hoy día – dice mi mamá emocionada – es un día especial… muy especial, ¿verdad hijo?-

Le cuento a mi papá lo que sucedió en la mañana.. es mejor que lo sepa y esté preparado, ya no estoy escondido en el closet sino que he salido a la luz pública y eso también lo involucra a él. Mi papá me escucha atento mientras les cuento con detalles todo lo que sucedió, incluyendo el aplauso. Finalmente y después de un largo rato de silencio. Mi papá asiente con la cabeza, toma su vaso y lo alza

– Esta bien hijo, está bien – bebe un sorbo de su vaso y se detiene en Giovanni, con su mano nos apunta a ambos – y ustedes dos están…  Giovanni.. ¡Dios! Con todos sus años de experiencia uno esperaría otra reacción pero los colores suben a su rostro y se sonroja de la manera más deliciosa del mundo. Me acerco a Giovanni sonriendo.

– Si papá… nosotros dos estamos.. somos…- ¿cómo le explico de una vez para siempre lo que somos? – Estoy enamorado de Giovanni papá… siempre lo he estado y espero que sea para siempre – Mi declaración los incomoda a ambos, a Giovanni y a papá, pero ya lo dije.. notengo más miedo ni vuelvo a sacrificar un segundo de la felicidad que siento con él.

Papá nos mira fijamente a ambos… finalmente se relaja y sonríe apenas – Bueno… al menos es Giovanni… ¡Salud entonces! – y vuelve a alzar su copa.  Suspiro intensamente… mi papá ha aceptado… no … no voy a llorar de nuevo… no voy a llorar… mi mamá y Giovanni lloran como Magdalena mientas yo trato de contener las lágrimas y abrazo a Giovanni por primera vez delante de mi familia.

Fue el almuerzo mas delicioso de mi vida… no recuerdo que fue lo que comimos pero cada vez que recuerdo aquel día sé que lo que sentí estando junto a mi familia alrededor de la mesa fue uno de los mejores momentos de mi vida. Giovanni estaba sentado a mi lado y conversaba con mi mamá como si se hubieran conocido de siempre y Juan Jesús lo buscaba a él mucho más de lo que me buscaba a mi … descubrí durante ese rato que Giovanni y mi mamá se habían estado comunicando desde que yo me había ido, comenzaron tímidamente, llorando ambos por mi ausencia y terminaron refugiándose cada uno en el cariño del otro. Lo amé aún más en ese momento. Quise abrazarlo pero su mirada me detiene cada vez que mi papá está presente.  Está bien. Supongo que hay muchas nuevas reglas que tengo que aprender. Estoy tan feliz que nada me podría molestar hoy día.

Terminado el almuerzo necesito estar a solas con él. Nos vamos a su departamento. No alcanza a cerrar la puerta y la urgencia que sentimos el uno por el otro se nos desborda, entre risas y lágrimas lo desvisto completamente y lo beso en cada rincón de su precioso cuerpo … me quito la ropa y le hago el amor con toda la dulzura que soy capaz de tener… es mágico, lento, delicioso..Giovanni está tan emocionado como yo… solo puede repetir mi nombre tantas veces y con tantas diferentes emociones cada vez… mi dulce niño.. mío nuevamente… mío siempre.

– Fue muy valiente lo que hiciste esta mañana – esta abrazado a mi, aun en la cama, sus latidos aún acelerados…

– No sé si fue valiente.. hice lo que tenía que hacer –

– ¿Te preguntaron por tu… pareja? –

– No dije tu nombre…. aún – Siento su cuerpo ponerse tenso. – Giovanni, no voy a decir nada hasta que tú lo quieras pero en algún momento tendremos que decirlo –

– Lo sé .. es que… Marcos… – nos quedamos abrazados en silencio. El simple hecho de escuchar ese nombre en sus labios me vuelve a causar celos … muchos celos. Mi parte lógica entiende que Giovanni tiene que terminar una relación muy larga con él, pero una parte de mi no quiere que lo vuelva a ver ni a hablarle nunca más.

– ¿Lo quieres? – no debería preguntar… me arriesgo a que su respuesta me dañe pero necesito saberlo

– Si… pero no como te amo a ti. Marcos ha sido muy bueno conmigo… le tengo mucho cariño, pero no lo amo –  Esta bien, puedo vivir con eso, puedo vivir sabiendo que me ama a mi– Francisco… ¿te acuerdas cuando yo estaba celoso? – eso fue hace tantos años atrás pero lo recuerdo claramente.

– Si – Se gira en la cama y su rostro queda directamente frente al mío

– Bueno.. te voy a pedir lo mismo que me pediste tu… te amo… te amo, te amo – me besa toda la cara en mil besos de mariposa –  no lo dudes nunca, nunca. Siempre he sido tuyo y siempre voy a serlo – sonrío como estúpido

– ¿Tanto se me nota?-

– ¿Tus celos?.. si… mucho – ahora se ríe de mi. En un solo movimiento tomo a Giovanni y lo dejo bajo mi cuerpo, sujeto sus brazos con mis manos y lo beso.

– Mio Giovanni… eres mío –

– ¿Y tu?.. ¿de quien eres? – ya no es un juego… Giovanni me esta preguntando en serio

– Tuyo.. desde el primer día que subiste al departamento, desde el primer beso.. soy  tuyo – estoy siendo completamente sincero con él

– Francisco…  quiero creer en ti pero tengo miedo – lo sé… ¡Dios! lo se muy bien.

– No voy a dañarte nunca más… te amo niño… te amo con todo mi ser –

– Y si… –

– Nada Giovanni… nada en este mundo me separaría de ti… créeme por favor – puedo entender su miedo… – solo quiero la oportunidad de demostrarte que puedes confiar en mi

– Sólo prométeme que me vas a decir siempre lo que te sucede… no me ocultes nada, por favor-

– Te lo prometo – y así fue.. siempre.  

La tarde cae lenta sobre la ciudad. Nos quedamos en la cama todo el resto de la tarde. Me sorprendí muchas veces observándolo, tratando de convencerme de que no era un sueño. Su hermosa piel bajo mis dedos… el calor de su cuerpo junto al mío, nuestras piernas entrelazadas, su rostro tranquilo, relajado, sonriente. A ratos simplemente nos mirábamos y sonreíamos felices de estar juntos. Pensé en Lauren y en todo lo que tenía que agradecerle. Si ella no me hubiera impulsado a volver, jamás habría conocido la dicha de vivir un día como el de hoy o la noche anterior.. ¿había sido solo anoche?… no, había sido hace muchos años atrás cuando iniciamos esta historia .. anoche solo la retomamos. Tendría que hablar con Lauren en algún momento y contarle todo lo que me estaba pasando, sé que ella se alegrará por mi.

Cuando estaba terminando la tarde. Giovanni se ducho y partió a ver a Marcos. Me quedé esperándolo, aparentemente tranquilo… no, en realidad quería estar tranquilo pero no lo estaba, quería haber ido con él , estar a su lado en todo momento pero ni siquiera me atreví a sugerirlo. Prendí la televisión y me senté con algo de comer al frente pero mi mente se fue con él.

Capítulo 27

La historia de Francisco 4 – Marcos

Entré como siempre a la casa de Marcos… abrí el portón desde el vehículo y me dirigí al segundo estacionamiento. En el primero ya estaba su auto lo que significaba que ya estaba en casa. Recorro lentamente con la mirada el interior del vehículo. Este fue el último regalo que Marcos me dio y ahora… no quiero ni puedo quedármelo.  Me bajo y toco el timbre de la puerta varias veces. Tengo llaves de la casa pero no quiero usarlas.. ahora es diferente.  Juego con las llaves en mi bolsillo mientras espero nervioso. Es Marcos mismo quien me abre.

– Bueno… ¿y tus llaves? –  se acerca y me intenta besar como todas las veces anteriores, pero giro mi cabeza y me quedo intranquilo esperando su reacción. No es la mejor forma de comenzar… pero no quiero que me bese. Marcos me mira molesto y luego da la vuelta y entra. Lo sigo dentro de la casa hasta la sala. No pensé que fuera a ser tan difícil.  Marcos y esta casa fueron mi refugio por tanto tiempo, sin él no habría podido salir adelante… no me imagino que habría sido de mi vida si Marcos no hubiera aparecido.  Me concentro en recordar que Francisco me espera en mi casa y me vuelve la tranquilidad al cuerpo

– ¿Viniste a despedirte? – Marcos se queda de pie frente al ventanal que da al jardín, de espaldas a mi, esta enojado.

– Vine a conversar contigo –

– ¿A repetirme lo que me dijiste en la mañana?… – se gira y me mira incrédulo, molesto –¿Cómo pudiste Giovanni? –

– No lo busque…. Simplemente sucedió – mi excusa suena tan pobre.. no sé como explicarle que frente a Francisco soy completamente inútil… Lo amo demasiado y no puedo  resistir

– ¿Simplemente sucedió?.. TÚ permitiste que sucediera – se acerca a mi peligrosamente. –¿Ya se te olvidó todo lo que te hizo?, te olvidaste que te dejó botado sin importarle, que te hizo pedazos el corazón… solo recuerda cómo estabas cuando te encontré… piensa Giovanni, piensa bien en lo que estas haciendo–  si esta intentando herirme esta logrando hacerlo… recuerdo claramente cómo estaba hace 6 años atrás.

– Intenté evitarlo, créeme que lo intente –

– ¿Vas a confiar en él, en serio?

– No te esfuerces en asustarme… ya estoy bastante asustado –

Tomo las llaves, de la casa y del auto, y las dejo en una de las mesitas cerca de mí. Marcos me mira molesto

– Fue un regalo Giovanni… no necesito que me lo devuelvas – camina bruscamente hasta mi toma las llaves y las vuelve a poner en mi mano.

– Lo sé – pero no tomo las llaves de vuelta. Quiero calmarlo, no quiero terminar así enojados. Marcos sigue siendo atractivo para mi pero no es Francisco.

– Sólo… gracias Marcos, gracias por todo lo que hiciste por mi – estoy a punto de llorar… mis palabras lo hacen reaccionar. Me toma las manos

– Giovanni… no te vayas con él, no te merece… te va a volver a dañar – me aprieta contra su cuerpo – Quédate conmigo, yo nunca te haría nada malo – lo dejo que me abrace hasta que se tranquilice – cuatro años Giovanni… no tires todo a la basura por él –

– No puedo Marcos – mi voz suena tranquila y segura – no puedo- me suelta

 Intentémoslo… vente conmigo, fuera del país… lo vas a olvidar en un par de días ¿olvidarlo?.. jamás – Yo te puedo hacer más feliz que él –

– No te amo Marcos… – Me duele decirlo así pero creo que debe saberlo

– ¿Y a él si?, ¿lo amas a pesar de todo lo que te hizo?… no le importaste, te dejo botado-  me doy cuenta que no puedo seguir hablando con él, nunca va a entenderme ni sé bien como explicarme. La pena me embarga. Recuerdo los buenos momentos con Marcos y me entristece mucho terminar así

– Lo siento Marcos… – quiero irme pero me sujeta

– Déjame intentar convencerte… – mi cabeza se mueve negando antes que siquiera pueda pensarlo – Me lo debes Giovanni – me quedo helado al escucharlo – Al menos me debes eso.

– Marcos… amo a Francisco

– No te creo… no te creo – pero su mano resbala de mis brazos y me suelta. Me alejo un par de pasos. Marcos se endurece

– Nos vamos a seguir viendo … Sé que vas a volver a mi –

No tengo nada más que hablar con Marcos.  Salgo de la casa y mientras camino hacia la calle me doy cuenta que en ningún momento Marcos mencionó el amor… en ningún momento me dijo que me amaba o algo parecido.

Marcos espero a que el sol terminara de desaparecer sin moverse de pie frente al ventanal. Luego giro, y al pasar frente a la mesita que tenía las llaves que Giovanni había dejado arrojó todo lejos de un solo manotazo… el sonido de cosas rompiéndose y quebrándose fue música para sus oídos en ese momento. Estaba muy enojado. Giovanni se había ido con Francisco. Su Giovanni, él lo había sacado del hoyo en el que lo encontró, él lo había convertido en lo que ahora era…  Estaba seguro de que era un capricho y no tardaría mucho en darse cuenta y volver… su ego no podía tolerar la idea del rechazo permanente… ¡Ah! Pero él no se iba a quedar sentado esperándolo. De pronto le pareció que llevaba muchos años esperando a Giovanni, primero fueron 6 meses para poder tocarlo y luego todo el resto del tiempo para que tomara la iniciativa y finalmente aun estaba esperando a  que le entregara su corazón… tanto esperar para ganar su corazón … pero no lo tenía.  Se fue al dormitorio, se ducho, cambio ropa y salió con destino a uno de los mejores clubs de la ciudad. Si alguien pensaba que él iba a estar triste por Giovanni, se equivocaba; el era Marcos y todos querían estar con él.

La música suena fuerte y dentro del club todos parecen estar disfrutando del momento. Todas las miradas se giran cuando Marcos hace su entrada. Él les regala su mejor sonrisa… percibe la admiración que despierta. Se siente bien. Te lo vas a perder Giovanni.

 Capítulo 28

La historia de Francisco –

Giovanni se demoró bastante en volver a su departamento… necesitaba estar solo… pensar y poner en orden sus ideas, su vida que se había puesto patas arriba en solo un par de días. Caminó bastante por las calles de la ciudad mientras comenzaba a oscurecer, consumido en sus pensamientos. Las palabras de Marcos en sus oídos una y otra vez… ¿vas a volver a confiar en él? … Todo había pasado demasiado rápido, … “tendrá que ganarse tu confianza”  Mariana que los conocía a ambos tan bien… “no hubo un día que no pensara en ti”… las palabras de Francisco… Francisco que se había apoderado de su vida… miró al suelo, veía sus pies avanzar.. un paso, otro… Francisco siempre había sido dueño de su vida, desde que él mismo se la entregó hace tantos años atrás… otro paso, otro…  Francisco que se atrevió a  enfrentar al mundo… Francisco que conocía su cuerpo y su alma mejor que él mismo… no tenía nada más que pensar. Detuvo sus pasos, tomó un taxi. Sólo quería llegar rápido hasta él.

Entró de prisa a su departamento… todo estaba oscuro, por un instante recordó haber entrado a otro departamento, también ansioso esperando ver a Francisco.. y no lo había encontrado.  Un escalofrío helado le recorrió la espalda. Encendió rápido las luces.

Sobre su cama dormía Francisco. Estaba ahí.  Estaba con él. Se tendió a su lado y lo abrazo completamente. Respiró el familiar olor en su cuello, se sintió tranquilo, protegido, seguro. Francisco despertó y le sonrió

– Hola –

– Estas aquí – sólo quería reafirmarlo. Francisco entendió, extendió sus brazos y lo abrazo de vuelta. Giovanni se acomodó en ellos

– Aquí estoy mi niño – lo besó – ¿Estas bien?, ¿Qué pasó? – Giovanni pensó que no tenía sentido repetir todas las palabras de Marcos

– Marcos está enojado, no me perdona… – Francisco se mantiene en silencio. – no va a ser nada fácil seguir trabajando juntos –

– Giovanni, ya pasó lo peor …¿qué mas puede pasar? –

– Te va a hacer la vida imposible –

– No me preocupa.. solo… –

– ¿Qué? –

– Déjame gritarle al mundo que te amo… déjame contar nuestra historia antes que la cuente él – Francisco esta entusiasmado… imparable. 

– Tu en serio quieres echarte al mundo encima, ¿verdad? –

– Amor mío… contigo a mi lado soy invencible – Se ríen juntos. Giovanni accede, que más da que todos lo sepan. Mejor que se sepa por Francisco que por Marcos.

– ¡ah! Y tengo que comprarme un auto – Francisco lo mira sin entender – fue un regalo… se lo devolví –

 Mmmhhhh… ¿tengo que regalarte un auto? – Francisco se esta riendo de él

–  ¡¡ Idiota !! … y lo quiero con chofer 

Se besan, juegan sobre la cama, se abrazan tan fuerte, tan apretados que se confunden el uno con el otro

– Te amo Giovanni

Sus manos recorren su espalda bajando hasta el borde de su ropa interior y siguiendo…

– Te amo Francisco

Él cierra los ojos y Giovanni recorre lentamente, con solo un dedo, toda la piel de su cara, luego hace lo mismo con su lengua, dejando un reguero de humedad y calor, hasta llegar a su boca…

La noche cae sobre la ciudad. No pueden mantenerse separados. Hacen el amor, duermen juntos, buscándose a cada instante. Suspiros de satisfacción, ronroneos de cariño, roces de pasión… todo sucede en esa habitación donde solo ellos dos entienden el significado y la magia de volver a tenerse.

Despertamos juntos abrazados. Es nuevo, es delicioso. Observar a Giovanni vestirse en las mañanas  es todo un espectáculo. Me alegra ver que mi diva aún palpita dentro de su cuerpo. Luego de vestirnos y desayunar, Giovanni marca un número en su teléfono

– Gianna.. hola.. si todo bien. Hay alguien que quiere saludarte – me pasa el teléfono

– Hola Gianna

– ¡Franciscoooo!! Yo sabía.. yo sabía… – ríe sola al otro lado de la línea. Conversamos un rato. Esta casi tan feliz como nosotros. Al terminar me dice

– Cuídalo Francisco, prométeme que lo vas a cuidar esta vez

– Te lo prometo- le contesto en serio

– ¿Qué le prometiste a mi hermana?- pregunta Giovanni curioso mas tarde

– Es un secreto entre cuñados – le contesto misterioso. Solo ríe. Me gusta tanto verlo sonreír.

Llegamos juntos al canal. No me detuve a pensarlo ni le pregunte a Giovanni. Simplemente dí por hecho que era lo normal. Al llegar tomé a Giovanni de la mano y comencé a caminar junto a él sin preocuparme. Giovanni me tira de la mano que sostengo.

– ¿En serio? – me pregunta divertido.

– Muy en serio – estoy totalmente seguro de esto. Tampoco lo duda. Aprieta mi mano..

– De acuerdo –

Entramos juntos, subimos a la reunión diaria en el segundo piso. En el camino nos cruzamos con las primeras personas que nos miraron asombrados.. divertidos.. sorprendidos.  La reunión aún no comienza pero la mayoría de las personas están dentro. Marcos no está. Entramos juntos y a medida que avanzamos hacia un par de asientos vacíos siento el silencio que se va produciendo a nuestro paso. No me molesta no me altera, no me siento desafiante ni agresivo, simplemente estoy siendo yo mismo. Giovanni aprieta mi mano aún más fuerte.  En ese momento entra Sara. Saluda a todos, incluyéndonos y se sienta a mi otro lado. De pronto su vista se fija en nuestras manos

– ¡¡No es cierto!!! – su voz un par de octavas más altas de lo normal y la genuina sorpresa reflejada en su rostro… luego rompe a reír y me da un sonoro beso en la mejilla – ¡¡¿Giovanni te golpeó?!! – otro beso a Giovanni,

No queda nadie sin enterarse en la sala. El director y Marcos entran juntos en ese momento. Marcos no nos mira y toma asiento el su lugar habitual. El director repasa la sala con la vista. Al vernos juntos sus ojos se detiene en nosotros. En sólo unos segundos comprende la situación. Su vista se desvía a Marcos quien aparentemente está ocupado con su teléfono.

– Francisco, Giovanni.. a mi oficina –  se levanta y justo antes de salir se vuelve hacia Marcos –Marcos, acompáñanos por favor –  el silencio es total

– ¿Giovanni es tu pareja? – me lanza directo antes de terminar de cerrar la puerta de su oficina. A estas alturas Giovanni ha escondido ambas manos y no me permite tocarlo ni con la vista. Marcos se mantiene de pie

– Si, Giovanni y yo somos parejas

– ¿Desde cuándo? No entiendo bien… hasta ayer Giovanni… tú estabas con Marcos

El director lo mira directamente esperando una respuesta. La voz de Giovanni surge primero muy despacio pero a medida que va hablado su seguridad y confianza van en aumento

– Nos conocimos hace muchos años, Francisco y yo nos hemos querido desde que yo tenía 17… con una interrupción mientras Francisco se fue a estudiar

– Mientras Francisco te dejó 

Interrumpe Marcos. Quiero pararme y callarlo de una vez pero el director se encarga antes que yo.

– Marcos, ya te va a tocar hablar, por ahora, mantén silencio por favor

– Si, es cierto, Francisco me dejo, pero ahora está de vuelta – me gusta como suena su voz, segura, desafiante – y somos pareja nuevamente.. desde  hace un par de días

– Me imagino que pedir discreción es ahora… demasiado pedir – hasta el mismo director se ríe pensando en la posibilidad de mantener esta relación con un bajo perfil. – bien… mientras estén trabajando conmigo no quiero que su relación interrumpa el trabajo, Giovanni tienes que hacer algunas modificaciones en el guión, necesitamos cambiar el personaje de Francisco un poco.- su mirada se dirige a Marcos – Marcos, ¿hay algún problema en seguir trabajando juntos? –

– Preferiría no tener que hacerlo –

– ¿Quieres renunciar? – pregunta el director asombrado

– No, Yo no.. pero…-

– Pero nada Marcos, Francisco se queda ya se discutió ayer y se queda y Giovanni.. no hay posibilidad alguna de prescindir de él, así es que te vuelvo a preguntar… ¿podemos seguir trabajando juntos con tranquilidad? – La mirada de Marcos es fulminante hacia mi y hacia Giovanni

– Giovanni ni siquiera estaría aquí si no fuera por mi 

– Si, es cierto… tu lo introdujiste aquí pero ahora se ha ganado su propio espacio y lo hace muy bien – el director lo mira expectante…

– Si, está bien… podemos seguir trabajando juntos como una gran familia feliz – contesta sarcásticamente. 

Entiendo que debe estar sufriendo pero eso no me quita las ganas de cerrarle la boca de un golpe. Me contengo. No quiero montar otro show más después del de ayer.  Giovanni y yo abandonamos la oficina. Marcos y el director se quedan dentro conversando.

– No fue tan difícil… ¿o si? – vuelvo a  tomar su mano. Giovanni está tranquilo ahora

– No… si estás conmigo no es difícil – me sonríe

Volvemos a entrar a la sala de reuniones. El efecto sorpresa inicial pasó hace rato, ahora sólo un par de miradas caen sobre nosotros. Marcos y el director vuelven y la reunión continua sin problemas. El día sigue su ritmo casi habitual. Varias personas se acercan a felicitarnos o a darnos su opinión, todas positivas. Para mi no es un día habitual sino el primero de muchos días especiales y diferentes en los que nos tocó trabajar juntos. Mantengo mi mirada atenta en todo momento sobre Giovanni pero lo veo bien, tranquilo. Sus ojos me buscan al igual que los míos a él. Me resulta difícil contenerme y no buscarlo, besarlo y tocarlo cuando me sonríe de la manera en que lo hace. Tengo que aprender a manejar esto.

Al terminar las grabaciones del día, salimos juntos del canal. Manejo hasta la casa de mis padres. No voy a quedarme con ellos, voy a buscar mis cosas. Me quedo con Giovanni porque no puedo estar lejos de él ni un instante. No podría volver a dormir solo sin su cuerpo y su calor al lado mío, no ahora.  Mis padres entienden, mi mamá está feliz nuevamente. Juan Jesús se cuelga del cuello de Giovanni, feliz de verlo.  Mientras cenamos todos juntos mamá me cuenta que la noticia ya circula en los medios de comunicación lo que confirmamos cuando al llegar de vuelta al departamento nos encontramos con un par de periodistas esperando a Giovanni. El estacionamiento es privado, dentro del edificio, pero ya nos han visto juntos.

– ¿Qué quieres hacer? – le pregunto antes de bajarnos de auto. Giovanni me mira y se ríe

– Quiero gritarle al mundo que nos amamos

Me haces feliz niño, muy feliz. Resueltos caminamos de vuelta juntos hacia los periodistas de espectáculo y les confirmamos la noticia. Preguntan mucho, nos toman fotos.

Ya en el departamento el estrés del día me pasa la cuenta y antes de terminar de ver las noticias en la tele me quedo profundamente dormido. Despierto pasada la medianoche y mis manos buscan a Giovanni de inmediato. Esta desnudo a mi lado, dormido. No puedo evitarlo.. mis manos suben y bajan lentamente por su exquisito cuerpo, mi boca en la suya… lo deseo.. lo quiero ahora mismo..quiero estar dentro suyo, quiero hacer el amor con él. Giovanni sonríe y despierta completamente, su cuerpo y el mío reaccionan sincronizados. Lo beso intensamente y me acomodo entre sus piernas separadas, abiertas… esperándome. Alza sus piernas y rodea mi cuello. Mis manos buscan su miembro, erecto, caliente. Giovanni estira un brazo y toma un protector del velador, lo rompe de prisa con los dientes y lo desenrolla sobre mi. Me demoro en su cuello, en sus labios, en su pecho… en sentir su cuerpo temblar ansioso… mis manos suben y bajan por su pene… 

–        Francisco… – mueve sus caderas hacia mi

–        ¿Mmmhhh? – sigo embobado besando y lamiendo su cuerpo

–        Idiota… –

–        Te amo – sonrío…sé lo que quiere. Me quiere a mi.

–        Te quiero ahora…-

–        Te amo para siempre niño –

–        Me estas desesperando –

Entro en su cuerpo, es como entrar en el paraíso, nunca nada ha sido igual a esta sensación… la mejor de todas…sentirme rodeado por él, dentro de él… Giovanni gime mi nombre.. es el más dulce de los sonidos.. cuando pronuncia mi nombre embriagado de pasión y completamente entregado. Le hago el amor lentamente… bebiéndome toda su pasión. Tenemos todo el tiempo del mundo, tenemos toda la vida para seguir amándonos.

Giovanni 3

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Capítulo 19. Angustia.

Cobarde, cobarde, mil veces cobarde… tomo aire con la boca abierta y aún así siento que me ahogo…pero no puedo, simplemente no puedo…,  ni siquiera pensar en encontrarme con él, en realidad, me niego a creer lo que esta pasando. Sin embargo, ahí estaba Francisco en la foto de la revista, más hermoso que en mis recuerdos, su cuerpo más de hombre aún. El impacto ha sido tremendo. Me siento mareado, aturdido. Entro a un café y pido algo. Me siento en una mesa alejada. A esa hora de la mañana hay muy poca gente por lo que nadie nota mi presencia. Esta aquí… ¡Dios mío! Esta de vuelta. Dolor, alegría, angustia, ansiedad, todo los sentimientos marchan al mismo tiempo, confundidos y enredado.. Tomo el celular y marco un número ya muy conocido.  Una voz familiar de mujer  responde.

– ¿Giovanni? – seguramente estaba dormida aún

– ¿Es verdad que está de vuelta? – no tengo tiempo para saludarla ni para ser cortés. Quiero… necesito saberlo de inmediato. Pero ella se queda en silencio antes de responder bajito.

– Si –

– ¿Está con ustedes?

– Si … Giovanni… – corto la comunicación. Después de todo lo que Mariana y yo hemos compartido me siento desilusionado. Pensé que la mamá de Francisco me avisaría con tiempo si algo así ocurría pero ahora me doy cuenta que he sido el último en enterarme. El teléfono suena insistentemente. Es Mariana. Estoy molesto, sumamente alterado. Pulso el botón pero no hablo, solo escucho.

– No sabíamos que venía, fue una sorpresa, ¿alo?, hola, ¿estas ahí?

– Estoy escuchando –

– Llegó ayer muy tarde… yo, discúlpame, debí haberte avisado –

– No..no importa. ¿Mariana? Podemos…- no sé cómo decirlo pero tengo que hacerlo

–. Perdóname pero no quiero saber nada más. No voy a volver a llamarte hasta que … 

¿hasta qué imbécil? ¿Hasta que se vaya? Idiota, está aquí para filmar esa teleserie… está aquí para quedarse por un tiempo largo – yo… adiós – Mariana lo entiende.

Mariana, la mamá de Francisco, y yo hemos mantenido una extraña relación de amistad desde hace 5 años, cuando fui a dejar esa carta a su casa. Comenzó con simples llamadas telefónicas en las que compartíamos nuestra pena.  Yo no tenía amigos en Santiago y a Mariana le faltaba un hijo desde hacía tiempo.

El teléfono vuelve a sonar. Sé que es Marcos pero no quiero contestar. En este momento no soy capaz de hablar con nadie. Salgo del café y comienzo a caminar hacia mi departamento. Son muchas cuadras pero necesito pensar,  calmar mi corazón.  Varias llamadas telefónicas entran a mi celular mientras camino pero ni siquiera me molesto en mirarlas.  Simplemente lo apago. Cuando llego al departamento cierro la puerta con llave, quiero dejar afuera todos los malditos demonios que Francisco me ha traído de vuelta. Me duele mucho la cabeza…, ya no quiero pensar más.   Me acerco a la ventana y me quedo perdido contemplando la ciudad sin realmente verla.

Las horas del día pasan y sigo en completa inactividad. Pero mi mente no deja de funcionar, quisiera huir, escapar, dejar todo tirado y empezar de nuevo donde no vuelva a encontrarlo nunca más, pero se que no voy a tener otra oportunidad igual en la vida. Han sido muchos los años de esfuerzo, la generosidad de Marcos y estoy haciendo lo que mas me gusta. Él tuvo su oportunidad y la aprovechó.  Me convenzo de que mi reacción durante la mañana fue exagerada.  Claro, me sentí impactado por la noticia, pero han pasado tantos años y tanta agua bajo el puente que lo más probable es que ya ni siquiera importe lo que alguna vez existió entre los dos. Sonrió al pensar en la tontera que hice. Me siento nuevamente lleno de energía, desafiante e incluso algo violento.  Son las cuatro de la tarde. Aun tengo  tiempo para llegar al canal.

EL set está en plena actividad. Paso directo a la sala de control en el segundo piso sin mirar a nadie. Allí en las pantallas veo su rostro después de tantos años de añorarlo, llorarlo.  Me siento abrumado, es demasiado. Me quedo hipnotizado mirando sus pequeños gestos y expresiones, el color de su piel, el movimiento de sus labios. Me siento mareado… no voy a llorar. Solo yo se lo que estoy sintiendo. No me he quitado los lentes oscuros y aparentemente todo esta bien.

Busco al director y me disculpo, discutimos algunos detalles. Como si tuviera un imán mi vista se desvía constantemente a la pantalla. Tengo que acostumbrarme a verlo, a escucharlo. En cualquier minuto voy a encontrarlo frente a mi.  Me quedo en la sala hasta que termina la grabación del día y Marcos sube a buscarme.  Sé que él esta aún en el set y me demoro en bajar. Finalmente bajo con Marcos y nuevamente sin mirar a ningún lado salimos directo hacia los estacionamientos. Subo a mi auto y desaparezco rápidamente.

Marcos quiere que vaya con él y le cuesta entender mi necesidad de soledad, pero finalmente lo acepta a regañadientes. Estoy solo en mi departamento.  Me siento frente al computador pero una tras otra tengo que borrar las páginas que escribo.  Mi teléfono suena repetidas veces, Marcos, Mariana,  Gianna. No quiero hablar. Ha sido un día miserable.  Estaba en paz, estaba sintiéndome tranquilo y comenzando a adquirir confianza. ¿Por qué tenía que volver? Me meto a la cama e intento dormir.

En la mitad de la noche me despierto llorando como me sucedía hace 6 años atrás, cuando Francisco se fue.

Capítulo 20 – Un asiento sin dueño

A la mañana siguiente estoy cansado, molesto. Debería ser uno de los mejores días de mi vida, por fin estoy consolidando mi futuro, tengo más de lo que jamás soñé tener, puse mucho esfuerzo y horas de trabajo en perfeccionar el guión para esta teleserie… y sin embargo, aquí estoy, pálido, ojeroso, asustado. Me siento como el niño perdido de hace seis años atrás. Mi estómago apenas puede retener la taza de café que tomo. La ansiedad me esta consumiendo.

Todos los días de grabación se inician con una pequeña reunión alrededor de una mesa ovalada al lado de la oficina del director. Tengo la certeza que hoy no voy a poder escapar de esa reunión. Me imagino la escena muchas veces mientras conduzco hacia el canal. Quiero vivirla en mi mente una y otra vez para acostumbrarme. Es temprano y soy de los primeros en llegar. Llevo puestos mis lentes de sol.

Han llegado ya casi todos, sobre la mesa hay café, galletas y varios otros que normalmente yo estaría comiendo. Hoy no me muevo de mi asiento, saludo, me río y converso con quienes están cerca mío. Pero mis ojos, detrás de los lentes, están pendientes de la puerta de entrada. Faltan solamente el director, Marcos quien siempre quiere hacer una entrada especial, Sara, la actriz principal y Francisco. A mi lado hay un asiento vacío. Todos saben que es para Marcos. Sara y Francisco cruzan la puerta conversando. Ella lleva puesta su mejor sonrisa, él… ¡Dios! Él es una aparición divina, mi mente se queda en blanco. Él busca con los ojos en la sala en cuanto entra y se detiene en mi. El director y su asistente ingresan unos segundos después y ya todos comienzan a tomar asiento y guardar silencio. Me quedo helado cuando Francisco comienza a caminar hacia el asiento que esta vacío a mi lado. Cuando esta a punto de llegar, Sara lo llama por su nombre. Todos se han quedado expectantes. En ese instante Marcos cruza sonriendo, reparte saludos aquí y allá y se dirige a su asiento, a mi lado.  Sara le indica un asiento a su lado a Francisco.  He mantenido mi vista pegada a la mesa. Todo sucedió en no mas de 30 segundos pero para mi acaba de pasar una eternidad.   Siento la mirada de Francisco sobre mi pero no puedo mirarlo. Marcos jamás me ha tocado en público, a menos que estemos en su círculo de amistades muy privado, no más de 10 personas. En este momento me gustaría mucho un abrazo o que tomara mi mano. Necesito fuerzas para seguir. Aunque no lo estoy mirando, se que él me esta mirando a mi.  ¿Cómo podemos estar los dos en la misma sala, así… cómo extraños?  Me angustio. Mis ojos se llenan de lágrimas. Sólo espero que nadie me pregunte nada porque no creo poder hablar.

La reunión termina. Uno a uno todos comienzan a salir  de la sala. Francisco esta aún en la sala. No quiero salir aún. Tengo miedo de encontrarnos juntos en la puerta. Pongo mi mano sobre el brazo de Marcos y le pregunto cualquier tontera. Sólo quiero sentir que está ahí, como siempre.

– ¿Que te pasa hoy día? – me pregunta despacio acercándose a mi.

Marcos nunca ha sabido interpretar mi ánimo así es que hoy debo estar notoriamente mal para que se haya dado cuenta.

– No dormí bien – respondo sintiéndome un poco más tranquilo. Está conmigo.

– Eso te pasa por dormir solo – sonrío. Miro a Francisco. Se ha quedado petrificado mirándonos. Desvío mi vista. Salto de mi asiento y camino hacia la puerta. Quiero correr.

– ¿Giovanni? – escucho la voz de Francisco llamar mi nombre – ¡Giovanni!- pero no me detengo

Marcos aún esta sentado. Es actor, tiene la sensibilidad a flor de piel. Algo acaba de suceder aquí pero no sabe bien que fue. Sin levantarse sonríe y pregunta a Francisco.

– ¿De donde lo conoces? – Francisco esta cerca de la puerta, aún desconcertado.

– Hace tiempo nos conocimos – también es actor, también sabe actuar.

La mente de Marcos esta sumando dos más dos y el resultado no le está gustando nada. Sabe toda la historia anterior de Giovanni, él mismo se la contó pero nunca mencionó nombres. Marcos mismo fue quien le ayudó a juntar sus pedazos dispersos y volver a re-armarse, volver a sentir y a quererse cuando quedo con el corazón aplastado y pisoteado. Esta reuniendo las piezas en su mente, los datos que tiene y las reacciones de Giovanni estos dos últimos días.  Todo encaja demasiado bien.

– Tal vez ya no te recuerda – se pone de pie, a la misma altura de Francisco.

“Tal vez me recuerda demasiado bien” – piensa Francisco pero no lo dice. Sabe bien quien es Marcos y sabe lo importante que es mientras que él, es el actor recién llegado que aún necesita abrirse camino en este país. Se miran, se están midiendo. Marcos sale de la sala.

Ese día fue el inicio de muchos días difíciles. Las grabaciones marchaban bien, los actores en general habían captado la esencia de los personajes. Francisco era… sensacional como actor, siempre tuvo razón; se apoderaba del personaje y lo actuaba maravillosamente bien. El director y el resto de los actores estaban encantados con él.  A mi me parecía un sueño verlo en esa pequeña pantalla. Yo había pasado a ser una sombra. Llegaba temprano y subía directo al segundo piso donde me refugiaba en el rincón menos visible. Luego me retiraba sin conversar con nadie. Evitaba encontrarme con él de todas las maneras en que me era posible y si estaba obligado a estar en la misma sala con él, necesitaba a Marcos a mi lado y él parecía entenderlo, siempre estaba conmigo.

El viernes por la tarde, después de los primeros 5 días de grabación, todos estamos algo cansado. Terminamos temprano y la mayoría del personal se retiró de inmediato. El director me llamó a su oficina; quería hacer algunos cambios. Nos demoramos bastante en ponernos de acuerdo. Al salir, estaba comenzando a oscurecer y el lugar estaba casi desierto.

Ahí, justo al lado de mi auto estaba Francisco apoyado en otro auto, con los brazos cruzados… esperando.  Me congelo por unos instantes, el recuerdo de los días en que me esperaba en la parte posterior del supermercado me deja un nudo en la garganta y me cruza por la mente la idea loca de dar media vuelta y correr, pero no lo hago. Sigo avanzando como en un sueño.

“Estonoestapasando, estonoestapasando” me repito mentalmente mientras me acerco.

– Hola Giovanni – pensé que nunca más iba a escuchar mi nombre así

– hola – contesto sin mirarlo

– ¿Hasta cuando me vas a evitar?

No hay enojo en su voz, tal ves pena… dolor. Estamos frente a frente y me quiero morir ahí mismo

– ¿Evitarte? – me encojo de hombros –  No tengo nada que hablar contigo – tomo las llaves. Quiero abrir rápido el auto y subirme.

– Yo si tengo que hablar contigo – NOOO, no uses ese tono de voz conmigo. Recuerdo esa voz tan claramente. –¿Podemos hablar en alguna parte?, ¿por favor Giovanni? – se acerca aún más a mi. Doy un paso atrás.

– No – quiero que mi voz suene mas firme pero fallo el intento. Esta tan cerca de mí que puedo sentir su calor, su olor.

– Necesito hablarte, por favor… no podemos seguir así, como extraños

– Somos extraños

– no es cierto… no puedes evitarme para siempre

Su mano toca mi brazo y en ese momento algo explota dentro de mi, siento rabia, angustia y un deseo violento me sacude

– ¿Ahora quieres hablarme? – la violencia de mi voz lo sorprende y da un paso atrás

– ¿Ahora si quieres explicarme? ¿Ahora si quieres que te escuche?, pues ahora YO no quiero escucharte, YO no quiero saber nada de ti. Ya lograste lo que tanto querías así es que déjame en paz –

– Giovanni… necesito… –

– No me interesa lo que tu necesites… no me interesa nada de ti 

Subo al auto, lo enciendo y me alejo. Francisco se queda mirándome, desconcertado.

EL sentimiento de violencia y rabia me dura hasta llegar a mi departamento. Quiero golpear algo o alguien. Mientras conduzco recuerdo todas las cosas que debí haberle dicho, todo lo que me hizo sentir y sufrir. Miro hacia atrás en el tiempo y siento pena de mi mismo, siento pena por ese mocoso inocente, enamorado y destrozado, pienso en lo que pudo haber sido y nunca fue… por su culpa.  Ya en el departamento me desmorono por completo. Lloro y grito mi rabia y mi dolor. Siento que he retrocedido en el tiempo.

El sábado me fui a casa de Gianna más temprano de lo planeado. No quería estar solo.  Me recibió con un abrazo y de inmediato me llevo a la cocina tirando de mi mano.

– ¿Ya lo viste, no? – no era necesario preguntar de quien hablaba. Asentí con la cabeza. Lo último que quería ahora era hablar de él.

– ¿hablaron? –

– No Gianna. No hable con él ni pienso hablarle –

– Bien. Bueno… ¿cómo está? –

– No sé Gianna, no sé

Me molestó sentir que Gianna, a pesar de todo lo pasado, le importaba saber de él. Siempre congeniaron. Quise explicarle que estaba viviendo un infierno, que preferiría no haberlo visto nunca más y haber seguido mi vida tranquilo sin él, pero estaba tan preocupada por mi que me callé. Mi sobrina era un sueño y el bautizo estuvo precioso.

El domingo amaneció soleado, un día perfecto para pasear o disfrutarlo. Lo único que yo quería era descansar, no hacer nada. Prendí la televisión y me quede tirado en la cama.  Poco antes del mediodía los golpes en la puerta me indicaron la presencia de Marcos. Me alegré por la interrupción y la compañía.  No era Marcos. En el umbral de la puerta, Francisco me miraba de arriba abajo con sus hermosos ojos, pidiéndome unos minutos de mi tiempo

– ¿Como subiste? – me molesta verlo ahí, se supone que nadie puede pasar sin ser anunciado. Se encoje de hombros. De seguro convenció al guardia con su capacidad de actuación

– ¿Podemos hablar? –

– No – intento cerrar la puerta pero su pie se atraviesa y me lo impide

– Al menos escúchame y después me voy –

La situación es absurda pero no tolero la idea de verlo invadir mi espacio. No quiero en el futuro entrar a mi departamento y recordar que él estuvo ahí.

– Solo quiero hablar contigo Giovanni –

Siempre fue más fuerte que yo, no puedo cerrar la maldita puerta. Dejo de forcejear, la puerta está a medio cerrar, no la abro

–         Te escucho…

–         Déjame entrar

– No. Dime lo que tienes que decir y ya – Francisco suspira al otro lado de la puerta.  Puedo escuchar su respiración pero no puedo ver su cara

– ¿Tienes miedo? – la rabia me invade nuevamente e intento cerrar la puerta pero sigo sin poder hacerlo

– Okay.. okay  – dice Francisco – solo dime que me vas a escuchar y no vas a cerrar la puerta – no contesto. Él retira su pie y yo.. estúpido, no cierro la puerta

– No sé por donde empezar Giovanni, no se como contarte todo lo que viví… te dije que era un cobarde – reconozco esa voz, esa pena en su timbre de voz… – dejarte fue lo más doloroso que me ha pasado en la vida, más que cualquier otra cosa. Escúchame por favor..  mi mamá me encontró finalmente, me había estado buscando y finalmente dieron conmigo. Mi papá no sabía nada. Él aún estaba enojado conmigo. Pero mi mamá… es mi mamá, nos queremos a pesar de todo. Apareció una noche. Me sentí tan feliz, no te puedes imaginar cuanto la extrañaba… no podía volver a mi casa, mi papá no me perdonaba todavía. Le dio pena saber lo que estaba haciendo y como estaba viviendo. Me contó de mi hermano, me tranquilizó.  Le dije…  le dije que… le hablé de ti y de… de lo felices que éramos. En serio le hablé tanto de ti. Me ofreció la única salida disponible, enviarme a estudiar fuera y ayudarme con los gastos –

Le costaba hablar, sus frases salían entrecortadas y el aire se le escapaba entre suspiros. Mis piernas ya no me sostuvieron y me quedé sentado en el suelo escuchándolo, sin verlo, con las piernas recogidas en mi pecho y los ojos completamente aguados. Su voz era el bálsamo que necesitaba hace 6 años atrás.

– ¿Como le dices que no a una oportunidad así?… me estas escuchando?… dime ¿Qué habrías hecho tu?.. ¿qué habrías hecho?. ¿Qué más podía hacer?. En serio que fui un cobarde pero no podía despedirme de ti, estabas tan feliz, eras tan dulce. No pude.. no pude decírtelo, fue la elección mas dolorosa del mundo, si no hubiera sido por ti no sé como habría soportado ese año. Fuiste… eres lo mejor que me ha pasado jamás.  No fue fácil. Mi mamá me mandó a una de las mejores escuelas de actuación.. todo debería haber sido fácil excepto…bueno.. estaba solo, de verdad sólo.. ¡mierda!, no estabas tu Giovanni,.. mi corazón se quedo acá, contigo… no hubo un día que no pensara en ti, hubo días…. pensé que no soportaba más y me quería volver… siempre estuve esperando volver.. no saber de ti fue una tortura… te traicione… se que no tengo derecho a pedirte nada, pero… por favor… déjame entrar

La voz de Francisco se había quebrado hace rato atrás y sus palabras brotaban entre lágrimas… yo sigo meciéndome como un niño… un largo silencio sigue, sólo se escuchan sus lágrimas y las mías.

– Giovanni – grita de pronto – ¿me  estas escuchando?,

Si…,  si Francisco, si te escucho pero no quería escucharte, no quería saber nada de esto, pienso dentro de mi mente. Llévate tu dolor, aléjate de mi, quiero estar tranquilo.

– Me dejaste solo – mi voz sale tan bajito que no se si me escuchó – me dejaste sólo… nunca me dijiste nada… ¿sabes lo que me hiciste?¿sabes cuanto me dolió?

Estiro la mano  y lentamente cierro la puerta. Él no hace ningún intento de sujetarla. No se en que momento se fue. Yo me quedé en el mismo lugar mucho rato… no podía moverme.

Mas tarde Marcos apareció en el departamento. Su presencia fue un aire de frescura. Me sentía ahogado. Ordenamos comida y vimos una película. Su cariño era tan simple, sin problemas ni angustias.

– ¿Estas bien? – me pregunta de improviso. –Te ves triste-

– Solo estoy cansado-

Estamos en la cama pero no nos hemos tocado. Me doy vuelta hacia él. Marcos es en verdad atractivo. Paso mi mano por su pelo y me entretengo jugando con él, lo besó y me pongo sobre él. Marcos sonríe sorprendido, le gusta. Solo entonces me doy cuenta que es la primera vez que tomo la iniciativa en estos 4 años… pero necesito sentir amor, hoy necesito su cariño. 

CAPITULO 21 – Registro de Propiedad.

El lunes, como siempre, llegué temprano al canal. El auto de Francisco ya estaba ahí. Esperé sin bajarme. No sabía que estaba sintiendo pero ya me estaba cansando de que su presencia alterara así mi vida. Quería volver a sentirme tranquilo, recuperar mi vida de antes. Marcos llegó a los pocos minutos y entramos juntos al set. De pronto me sentí mas confiado.. unpoquito mas seguro. Decidí quedarme en el set un rato, en vez de esconderme en mi agujero habitual. Algunos actores se acercaron al verme y comenzaron a pedirme más indicaciones sobre los personajes y situaciones o a sugerir algún tipo de pequeños cambios. El trabajo me absorbió. Francisco estaba ahí. Sentía su mirada… también sentí su lejanía.  De alguna forma supe que no se iba a acercar a mi.. Francisco ya me había dicho lo que tenía que decir. El día transcurrió sin problemas

 Marcos estaba a mi lado cada minuto disponible que tenía. Eso no era algo normal en él cuando había más gente alrededor nuestro. Últimamente se mostraba más protector y posesivo que nunca, incluso en ocasiones me tocaba o abrazaba delante de algunas personas que no eran tan cercanas a nosotros. Creo que estaba tratando de demostrar que yo era de su propiedad.   

Con la confianza recién adquirida y la distancia que Francisco mantenía conmigo, me volví a mover tranquilo, casi como antes, aunque siempre, siempre sabía exactamente en que parte del set estaba Francisco.

Pasaron varias semanas de filmación. No sé en que momento empezó el juego sólo sé que trataba de evitarlo pero no podía; Francisco me miraba desde donde estuviera, a través de personas, luces, cables y el montaje, sus ojos encontraban los míos, la podía sentir como si fuera una caricia que llegara hasta mi, le devolvía la mirada  y entonces sonreía, me dedicaba la mas secreta y la mas hermosa de sus sonrisas. 

El trabajo se intensificó hacia fines de mes y todos estábamos ansiosos esperando el momento de lanzar el programa al aire. 

La noche antes del lanzamiento nos reunimos a cenar en un restaurant del barrio alto de la ciudad. Sara, Francisco, el director y algunos otros eran parte de este selecto grupo. La cena fue agradable y la conversación bastante amena. Marcos esta cariñoso, posesivo esta noche. Me toca y me abraza insistentemente. Cada vez que Marcos me toca o se acerca demasiado a mi, Francisco esta mirando, sé que está molesto.  Por alguna razón eso me hace sentir bien. Me siento algo tenso y pido un trago, me lo bebo rápidamente.  Francisco cada vez se hacía más conocido en el ambiente nacional y le llovían las preguntas sobre su vida. Todos querían saber algo más de él. Con paciencia contestó algunas cosas sobre su vida privada. Sara insistía en saber si tenía pareja

– No… estoy sólo – respondió sin mirarme

– ¡Pero cómo!! En todas las entrevistas has dicho que estas enamorado! Todos nos preguntamos quien es tu misterioso amor

– Si, estoy enamorado – su mirada rozó la mía… apenas

– Que romántico, ¿un amor no correspondido? 

Se produjo un silencio expectante. La sangre me comenzó a hervir. NO tenía derecho a hablar de eso… no era posible. Marcos, que estaba a mi lado, me tomo la mano por debajo del mantel. Quité mi mano, no quería su contacto en un momento en que me sentía tan violento.

– No lo sé.. no se si mi amor es correspondido 

Ahora me miraba directamente. Se podía escuchar el vuelo de una mosca. Todos quedaron en silencio

– Tal ves es un amor olvidado, tal vez es alguien que ya no te recuerda

En ese momento mi voz si sonó firme y con fuerza. Todas las miradas se volvieron a mi. Necesitaba salir… ahora mismo.  Me levanté y me dirigí al baño. Eché a correr el agua fría y me mojé la cara y las mano. Necesitaba el contacto con el agua fría. La puerta se abrió violentamente, Francisco entro directo hacia mi y sin darme tiempo a reaccionar me sujeto entre sus brazos.. ¡Dios!.. sus labios, su deliciosa boca, su sabor… quiero ahogarme en este beso, quiero morir aquí mismo, pegado a su cuerpo, a su olor. Como si necesitara marcar y reconocer su territorio su lengua invade mi boca, como antes… igual que antes, mejor que antes, con violencia y dolor. Si no me hubiera estado sujetando con sus  brazos habría caído. Me separa de él con la misma violencia.

-¿En serio me olvidaste? – sonríe, pero esta enojado…  muy enojado –de lo que te olvidaste es que puedo leerte niño, se exactamente que estas pensando y cuanto me estas deseando, puedo leer el miedo en tus ojos y te estoy dando tiempo… no te olvides que  me dijiste que eras mío y estoy de vuelta para reclamar mi propiedad –me besa nuevamente

– ehemm… – Marcos esta en el umbral de la puerta – ¿y tienes el registro de propiedad?– pregunta mirando a Francisco. Reconozco su tono de voz. Esta indignado. Me alejo de Francisco. Esta situación si es absurda.

– No lo necesito. Sé que me ama – Se da vuelta y lo enfrenta

– Wow… después de tantos años, creo que ni siquiera te recuerda. No sabes en que te estás metiendo – Marcos estira su mano hacia mi.

– Giovanni… – Francisco me está llamando también. 

– Esto es absurdo!!! – grito muy fuerte y me voy.

No vuelvo a la mesa sino que me subo a mi auto y manejo sin rumbo alguno. La única estupidez que puedo pensar es que Francisco me llamo “niño” nuevamente.

No sé cuanto tiempo estuve dando vueltas sin rumbo. No quería llegar a mi departamento. Creo que tenía miedo de enfrentar a Marcos…. Lo había dejado botado. Marcos que ha sido tan bueno conmigo, me ha abierto todas las puertas y me lo ha dado todo…¿cómo pude hacerle eso? ¿como pude?. La respuesta me llega tan clara como si hubiera estado escrita en alguno de los letreros luminosos de publicidad en la calle “Porque no lo amas” . 

Son cerca de las 3 de la madrugada cuando finalmente me estaciono frente a mi departamento. Estoy emocional y físicamente exhausto. Al salir del ascensor lo veo inmediatamente. Esta sentado en el suelo. Se pone de pie al verme. Su mirada es de esperanza, llena de expectativas, de ruego y de súplica… Francisco esta en la puerta de mi departamento.

CAPITULO 22 – Cicatrices viejas y nuevas

 

Son cerca de las 3 de la madrugada cuando finalmente me estaciono frente a mi departamento. Estoy emocional y físicamente exhausto. Al salir del ascensor lo veo inmediatamente. Esta sentado en el suelo. Se pone de pie al verme. Su mirada es de esperanza, llena de expectativas de ruego y de súplica… Francisco esta en la puerta de mi departamento.

– ¿Que haces aquí? , lárgate –

– No.  Necesitamos aclarar esta situación – puedo ver el cansancio y la ansiedad en él

– No hay ninguna situación Francisco, solo existe en tu mente – abro la puerta del departamento

– No, no es cierto – me toca la espalda y se acerca hacia mi.   No sé si fue el cansancio, el dolor acumulado o puramente rabia pero, a pesar de nuestras diferencias de tamaño, me volví hacia él y lo golpee en el rostro con el puño cerrado y toda la fuerza de 6 años de dolor. No se lo esperaba. Levantó sus brazos para protegerse pero un segundo golpe lo hizo tambalear y retroceder. Ya no tengo control sobre mi y le grito

– Me dejaste… yo te amaba, te habría esperado toda la vida si me lo hubieras pedido… me rompiste el corazón 

Quiero seguir golpeándolo. Me atrapa los brazos que intentan golpearlo nuevamente, me abraza fuerte inmovilizándome mientras trato de liberarme

– Giovanni… Giovanni… tranquilo, perdóname por favor… no podemos seguir así 

Estamos dentro del departamento. Ya me esta besando nuevamente. El deseo me surge de las entrañas, intenso, doloroso, casi quemándome. Con desesperación correspondo mordiéndolo y buscando su lengua, quiero sentirla entera dentro de mi boca, tiene sabor a sangre, creo que le rompí el labio o algo, pero no me importa. No me quiero detener. Suelta mis brazos y toma, más bien aprieta mi cara entre sus manos. Tiro fuerte de su ropa al tiempo que él me quita la mía, ¡Dios! Que ansiedad… por fin toco su piel, abro mis manos enteras para sentirlo con las palmas y los dedos y recorrer su espalda, su pecho… sé que estoy llorando pero no me importa.

– Niño… mi niño – me dice al oído

Estoy perdido, totalmente perdido en su cuerpo, en su voz, en su olor.  Me toca y me busca en cada rincón. Lloro, gimo y dejo de lado toda resistencia… no sé que haré mañana pero en este momento nada en el mundo me hará moverme de sus brazos.  El departamento sigue a oscuras. Sin soltarnos, con prisa y sin separar nuestras bocas lo guío a mi habitación.  Las cortinas están abiertas. Nos hemos quedado solamente con los pantalones. Se acerca y comienza a quitármelos.

– ¿Podrás perdonarme algún …?

– Cállate Francisco… cállate 

Estamos desnudos, frente a frente, como antes. Es hermoso, es tan hermoso. Con urgencia nuestros cuerpos se enlazan, caemos a la cama. No tengo tiempo de mirarlo como quisiera, ahora sólo quiero sentirlo, sentirlo en todo mi ser. Separo mis rodillas y empujo su cabeza,  sin demora puedo sentir su boca envolviendo mi pene, entero, me chupa con fuerzas, su lengua me envuelve, había olvidado la maravillosa sensación de placer que siento con él,   arqueo mi espalda, arqueo todo mi cuerpo buscándolo, sus manos sujetan firmes mis caderas.  Aun tengo su cabeza entre mis manos, lo acaricio, me abandono. Estoy a punto de acabar nuevamente en su boca y el solo hecho de pensarlo me hace gemir y eyacular de una vez.  Me quedo agotado, me siento tan bien…

– Nuevamente en tu boca – le digo aun jadeando. Está a mi lado. Rodeándome con sus brazos.

– Sigues teniendo un sabor delicioso niño –

– Ya no soy un niño –

– Siempre vas a serlo – siento mi propio sabor en su boca al besarlo. Estiro mis manos. Su miembro esta completamente duro y caliente. Me separo de Francisco un instante y lo recorro entero con mi vista mientras mi mano vaga curiosa por su cuerpo. El cierra sus ojos y  me deja hacer lo que quiero. Su respiración es entrecortada, su boca esta abierta, expectante. Lo siento mío,.. entregado.  Acerco mi boca y despacio, muy despacio, comienzo a saborear su magnifico sexo… quiero hacerlo sufrir, quiero que me ruegue. Paso mi lengua por la punta de su pene y sólo me entretengo en tocar esa parte. Una de mis manos se desliza entre sus testículos y más atrás. Juego peligrosamente cerca de su ano a ponerlo nervioso, puedo sentir como sus músculos se tensan y él se excita mas cada vez que mis dedos pasan cerca.

– Giovanni… – me esta pidiendo, arquea sus caderas hacia mi. No le hago caso y sigo lamiendo la cabeza de su pene, es delicioso.

– Odio que hayas aprendido a hacer esto –

Se bien que esta erecto y excitado desde hace rato. Debe estar algo adolorido. Me pongo a horcajadas sobre él, una rodilla a cada lado y acerco una de mis manos a su boca mientras con la otra, tomo  la suya y comienzo a chupar sus dedos, uno por uno. Sé que eso lo excita aún más. Es absolutamente erótico sentir mi mano dentro de su boca, su lengua succionando mis dedos, uno a uno. Mi cuerpo roza el suyo… me estoy excitando nuevamente. Francisco levanta su otra mano para abrazarme. No lo dejo. Mis dedos quedan mojados con su saliva. Llevo mi mano hasta mi parte posterior e introduzco un dedo en mi propio ano. Francisco me mira hipnotizado, me arqueo y gimo, es una sensación tan extraña pero placentera, sintiendo su cuerpo bajo el mío

– Déjame hacerlo – se levanta y ahora nuestros cuerpos se tocan

– No – protesto sin mucha convicción

– Entonces déjame ayudarte –

Pone sus dedos en mi boca, los chupo y los mojo. Inmediatamente introduce un dedo al lado del mío. Siento dolor, siento fuego, siento la urgencia enorme de tenerlo dentro mío. Nuestros dedos se entrelazan, estando dentro mío. Con un rugido de su garganta me besa intensamente, dulce, profundo, delicioso.  Creo que esto es el éxtasis.  Tiemblo entero. Francisco de hace cargo de la situación. Yo ya no puedo más. Mueve nuestros dedos fuera y siento su glande tocar mi ano. Se que me va a doler pero le doy la bienvenida al dolor, lo quiero sentir.  Me abraza fuerte y con una sola embestida ya está dentro mió. La segunda embestida me duele aún más, no se si volví a llorar o nunca he dejado de hacerlo. Francisco esta completamente dentro mío. Es doloroso y delicioso a la vez … ¡maldición! ¡Me siento completo!, ahora sé cuales son las piezas que me faltaban para ser feliz. Se queda quieto un rato. Me esta dando tiempo pero yo no quiero

–        Amor… ¿estas bien?-

–        ¿Soy tu amor?

–        Siempre. Siempre mi amor, mi hermoso niño-

Me muevo hacia delante y hacia atrás. Y entonces vuelvo a sentirlo… su miembro roza el punto donde se genera el más exquisito placer y la sensación me hace estremecerme y gemir. Comienzo a sentir ese placer que durante 6 años había olvidado. Francisco no se controla más y se mueve con fuerzas ahora. Es una sensación mágica sentir sus sacudidas de placer dentro mío, escuchar sus gemidos y abrazar su cuerpo sudoroso, escucharlo dejar su alma en mimientras pronuncia mi nombre en el más dulce de los gemidos

– Giovanni… –

– Aquí estoy… aquí estoy Francisco –

– Perdóname… perdóname… –

De mi cuerpo escurre el semen de Francisco. Estamos tan abrazados, tan apretados que nada cabe entre los dos. No quiero soltarlo. Finalmente, la silueta que buscaba detrás de las personas, en los pasillos del hospital y en todos los caminos ha llegado.

El sol entra a raudales por la ventana. Aún es muy temprano pero es el día del lanzamiento y tengo que prepararme no solo para ir al canal sino también para ordenar el desorden en el que se ha transformado mi vida. Intento levantarme a cerrar las cortinas pero Francisco me atrapa y no me deja. Ha sido así toda la noche. No me ha dejado separarme de él ni un  solo instante.

– Quiero cerrar las cortinas – protesto

– No, quédate aquí –

– Son 2 metros y vuelvo – me río

– No – me abraza más fuerte aún.

–  Tenemos que ir a trabajar –

Silencio, no me contesta ni se mueve

– Francisco, ¿que pasa? –

Lo miro y se que algo esta pasando por su mente, puedo suponer que mil cosas están pasando por su mente pero no puedo adivinarlas. 

– Giovanni… – ahora esta serio, muy serio – se que no tengo derecho…

– Dilo de una vez… ¿que pasa? –

– ¿Que significó lo de anoche?… no quiero perderte –  Me quedo en silencio. No sé que contestar.

– Te amo niño, nunca dejé de amarte –

– Dame tiempo Francisco – le dijo cuando finalmente hablo

– ¿Cuanto tiempo? –

– No lo sé –

– Dime al menos que anoche significó algo – ¿Si significó algo?.. significó volver a vivir, significo inyectarme la vida de vuelta, significo morir y volver a revivir… pero no le digo nada

Me doy vueltas en la cama, quiero reír, y entonces, a la luz del día, me doy cuenta de lo que le hice; su labio inferior esta roto, aun con restos de sangre y su mejilla izquierda, justo al lado del ojo, tiene colores que van del rojo intenso al violeta.

– ¡Tu cara! – estiro mis manos para tocarlo y entonces  la vista de Francisco se clava en mis muñecas… en las líneas rojizas que cruzan mis brazos. Me sujeta por ambas muñecas.

– Giovanni… – me está preguntando, yo sé lo que quiere saber, le respondo que si moviendo la cabeza.  Se lleva una de sus manos para cubrirse los ojos – quiero que me cuentes todo… necesito escucharlo – Francisco esta llorando en mi cama mientras besa las marcas en mis brazos.

– Ya no tiene importancia – ¿cómo puedo explicarle el infierno en el que viví?

– Necesito saberlo… por favor –

Entendí que Francisco quisiera saber y de a poco comencé a contarle mi parte de la historia. Me interrumpía para abrazarme, besarme y pedirme perdón. Se que le hacía daño escuchar lo que estaba diciéndole pero creo que él y yo necesitábamos sanar esta parte de nuestras vidas. Le conté de Martita, de Marcos… le conté todo. Cuando terminé me sentí … ¿liviano?,  aliviado, sentí que mi carga no era tan pesada

– Giovanni, te prometo que nunca más voy a causarte daño-

– No puedes prometer algo así, no sabes lo que puede suceder – Me toma la cara, algo violento y me mira directo a los ojos

– Ya aprendí. De ahora en adelante tú estarás en  primer lugar… no voy a volver a causarte daño ni a ocultarte nada… desde ahora todo claro y todo limpio contigo niño, ¿me entiendes? – asiento con la cabeza. Estoy emocionado por sus palabras. Le creo y me asusta mucho creerle.  Me besa la boca, no hay urgencia en su beso, me invade con su lengua, sus manos acercan mi cuerpo al  suyo, esta excitado nuevamente, se pone encima mío y comienza a recorrerme con su boca y su lengua, con infinita paciencia se detiene en cada rincón de mi cuello, mi pecho, mis tetillas y sigue su camino hacia abajo. Esta vez con dulzura, sin la urgencia de la noche anterior. Me pregunto como fue que pude vivir tanto tiempo sin sentirme de esta manera.

Capitulo 23 – El amor de mi vida.

Llegamos al canal por separado. La reunión diaria ya ha comenzado. Me dirijo como siempre a mi asiento al lado de Marcos. No puedo mirarlo y pretendo concentrarme en lo que están tratando en ese momento. Unos minutos después se abre la puerta. Francisco esta recién duchado, hermoso, con su ojo golpeado en colores granate y violeta y su labio partido, aún inflamado. Se produce un murmullo general

-¿Pero… pero que te paso?!!- el director salta de su silla. Supongo que le preocupa más la continuidad del rodaje que la salud de Francisco

– Golpes – contesta sin mirarme dirigiéndose a su asiento

– ¿Te peleaste con alguien? ¿Quién te golpeó? – todos están un poco alterados

– Me golpeó el amor de mi vida – contesta Francisco sin alterarse, con una leve sonrisa de autosuficiencia.

– ¡Vaya puños de la señorita! – se ríe Sara

– Nunca dije que fuera una mujer – La tranquilidad de Francisco es impactante. El silencio que sigue a sus palabras es total.  Marcos esta pidiéndome explicaciones con los ojos. Estoy sumamente concentrado en una pequeña ralladura que tiene la mesa. No sé que va a pasar ahora. El director llama a Francisco y ambos se van a  su oficina. La reunión termina abruptamente en medio del más completo caos. Sigo concentrado en la mesa. Marcos y yo quedamos solos.

– ¿Fuiste tú? – Me demoro pero finalmente asiento  con la cabeza

– ¿Estuviste con él? – pensé que Marcos se iba a enojar, tal vez a gritarme sin embargo en su voz hay dolor. No puedo mentirle.

– Si –

Se pone de pie violentamente, y comienza a pasearse por la sala, se lleva las manos a la cabeza como tratando de entender lo que acabo de confirmarle.

– Giovanni… llevamos cuatro años juntos, ¿no significan nada para ti?, tenemos una historia juntos –  Me callo, no se como contestar a su pregunta – ¿estas enamorado de él?, ¿también es el amor de tu vida? – sale a relucir la rabia finalmente – ¡contéstame! –

¿El amor de mi vida?…no solo eso, es la vida misma , es la energía que me mueve, el aire que respiro, es todo.

– Marcos, lo siento, yo… –

– No., no, no… escúchame, tengo planes para nosotros. Me han hecho una propuesta excelente del extranjero, quieren que me vaya a filmar una película con ellos, tu… tu te vienes conmigo, nos iremos a vivir lejos… –

Tal vez ayer temprano me habría ido con él sin pensarlo mucho, pero hoy, hoy ya no puedo. Lo miro y sonrió con tristeza.

– Vas a estar bien… en serio – Marcos entiende que no me voy con él y que esto es una despedida.

Salgo de la sala de reuniones. El ambiente en el set es de locura.  Francisco aún esta con el director y otras personas importantes del canal.  Todos están pendientes de lo que sucede. Sigo de largo, necesito un poco de tranquilidad.  No me vuelvo al departamento. Conduzco el auto hasta una plaza cerca de la casa de Francisco. Desde allí llamo a Mariana. Ella aparece a los pocos minutos. Nos sentamos en una banca cerca del lugar donde a Juan Jesús le gusta jugar.

– ¿No estas enojado comigo? – me toma la mano. Nos tenemos cariño y confianza.

– No, ya se me pasó – sonrió mirando las montañas al fondo del paisaje, su mano entre las mías

– Pasé la noche con tu hijo – No sé por que pero necesito que lo sepa. Su mano aprieta más fuerte las mías. Sonríe. Me abraza.

– ¿Qué quieres que te diga?-

– Dime que… que puedo confiar en él – sigo mirando al horizonte

– ¿Aún lo amas? –

– Más que a mi propia vida-

– Tiene tu amor… ahora tendrá que ganarse tu confianza –

– Tengo miedo –

– lo sé… ya se te va a pasar –

Mariana me insiste en que vaya a su casa, está tan feliz por mi, por Francisco… quiere vernos a ambos. Acepto algo asustado. Don Jaime me ha visto muchas veces en su casa, con Mariana y con Juan Jesús pero aún tengo la idea de que no le gusta verme ahí y puedo entender perfectamente que se sienta así.  Pero ahora no está. No recuerdo haber visto a Mariana así de feliz antes… sus ojos brillan y su caminar es ligero.. como si flotara. Me abraza muchas veces y ríe a cada rato. Hoy quiere preparar ella misma el almuerzo para todos nosotros. Me entretengo con Juan Jesús mientras espero a Francisco. La situación es especial, diferente, pero lo curioso es que no me siento un extraño en compañía de ambos, me siento muy cómodo con ellos.

 Capítulo 24 – La historia de Francisco – 1

Sabía que estaba mal, muy muy mal , huir como un cobarde para no ver tu dolor, que no era lo correcto .. pero no podía evitarlo. Unos meses atrás me habría ido sin ningún dolor, con la conciencia tan tranquila y el alma llena de felicidad… que mejor que conseguir exactamente lo que has soñado desde niño.. lo que siempre has esperado y sentido y dejar todo atrás sin siquiera pensarlo. Pero ahora… no … no puedo pensar en el dolor que estoy causando, en lo que me duele a mí.. es tan frágil, tan hermoso, tan dulce… se que voy a morir sin él… pero ¡mierda! No hay nada que yo pueda hacer en esa maldita ciudad ni siquiera en este maldito país .. comosobrevivo…necesito dejar de vegetar, quisiera ser un simple obrero, quiero no tener sueños, quiero tener una sola neurona que me alcance exactamente para trabajar en ese supermercado toda mi vida y amarte… amarte cada día, besar tu deliciosa boca.. ver tus ojos verdes llenarse de lagrimas cuando te emocionas, sentir tu cuerpo estremecerse bajo el mío cuando te toco… escuchar solo tu respiración cuando duermes a mi lado.

Me quedo mirando por la ventana mientras el avión comienza a ascender… te amo madre pero te odio por lo que he tenido que hacer… te quiero tanto… ¿Por qué tenías que quererme tanto tu también?.. siento que me voy partiendo en miles de pedazos. Quiero correr a la puerta del avión, abrirla y dejarme caer de vuelta a ti.. antes que veas nada.. antes de dañarte.  ¡Dios mío! He sido el cobarde más grande en la historia de los cobardes de este mundo, egoísta, maldito… ni siquiera puedo llorar.. me duele demasiado hasta para respirar en forma normal… mucho menos soy capaz de hacer rodar una lágrima.

“Excusas Francisco.. solo excusas..” me repite una voz en la cabeza.. ¿mi conciencia?, ¿estoy divariando? Espero que si, espero volverme loco y no pensar más, espero … no espero nada… no espero perdonarme a mi mismo… quiero que este maldito avión se caiga, reviente en el aire y termine con el dolor que me quema y no me deja pensar.

Nueva York es helado, gris, indiferente…el viento siempre sopla, cortante y congelante. No se por que la gente dice que es bonito. Me subo un poco mas el cuello de la chaqueta y sigo caminando. Han pasado meses..meses y no he sabido nada de ti, la necesidad física de ti me quema cada día pero sin embargo te tengo conmigo cada día y a cada instante. Cuando me acuesto en la noche te imagino a mi lado, te deseo tanto..duele como si me quemara…cuando despierto imagino que ya te levantaste y por eso no estas aquí… se que en realidad no estas pero .. me duele tanto pensarlo. Me miento a mi mismo, se que me estoy mintiendo pero de tanto repetírmelo me quedo algo más tranquilo.  Son tantas las veces que me he arrepentido de haber dejado mi teléfono allá.. ¿me habrías contestado?.. ¿me habrías esperado?.. que injusto, ¿Cómo podría haberte pedido eso?… No tengo amigos, no quiero conocer a nadie, solo converso cuando me es absolutamente necesario para no ser un mal educado. Tengo las raíces de una buena educación tan implantadas dentro de mi que no puedo evitarlo …¿por qué no fui una persona más simple, sin necesidad alguna de querer ser más?… ¿Qué es de ti mi amor?… ¿Qué estas haciendo?…¿me odias?. Supongo que me odias con toda tu alma. Mejor.. el sabor amargo del dolor me llena la garganta.. ódiame por favor… ódiame , es más fácil así. Ódiame con todo tu hermoso ser.. pero no me olvides… sigue odiándome eternamente.  Llego al instituto.. tanto que soñé con este lugar, desde niño fue mi sueño estar aquí. Y ahora que finalmente estoy.. me siento tan vacío… solo quiero estar contigo. Suspiro, últimamente es lo que más hago, suspirar. Por estar aquí lo dejé así es que ahora tengo que sacar esto adelante… hace rato dejé de preguntarme ¿Cómo pude?… pude  y por eso soy una mierda. Estoy solo… tengo que seguir.

Nueva York en verano es aún peor que en invierno, el calor es insoportable y en esta ciudad nunca hay silencio.. recuerdo el río y el silencio bajo el sauce, tus ojitos mi niño.. descarto esos pensamientos rápidamente. No puedo, hoy día no puedo. Tengo que concentrarme en lo que estoy estudiando, es importante.. cada palabra escrita en estos texto, cada historia de amor puedo relacionarla contigo, mientras más intensos son los textos mas echo de menos tu amor… nunca mas volveré a amar de esta manera.. lo sé, y lo deje ir… te deje abandonado. Hablé con mi mamá anoche… me cuesta tanto hablar contigo mamá…sé que lo ves y se que estas preocupada por mi.. mi mamá.. ya te perdoné por quererme tanto, por darme lo que yo más quería y alejarme del que más quería.  NO quiero que me cuentes nada, me basta con que me digas que esta bien. No soporto la urgencia cada vez que hablo contigo.. la urgencia de dejarlo todo botado… ¡¡ BASTA!!. ¿Dónde esta el maldito libro?… tengo que estudiarlo…

Una vez más el profesor me elige para el rol principal en desmedro de todos los otros que me miran con resentimiento… no hago más que estudiar, concentrarme y sacarme la cresta.. dejo el alma en lo que estoy haciendo, me merezco este rol aunque sea una obra tan pequeña y sin mucha  importancia, pero a esto es a lo que vine y voy a darlo todo.  Todos los estudiantes querían ese rol… Tengo que buscar un agente, ya me lo han dicho todos los profesores… ¿Qué me detiene?  Muchos de los otros estudiantes tienen agentes y algunos ya trabajan en pequeños roles o sesiones fotográficas para comerciales de TV.. No somos muchos alumnos ahora. El primer año éramos cerca de 50 pero ahora, después de tres años, sólo quedamos los elegidos, como nos llaman, somos 16 y yo debo ser el único que no tiene agente ni le interesa tener uno… ¿Cuándo va a terminar el dolor?.. ¿Cuándo me voy a sentir normal de nuevo?.. Hace unos días me llamó mi papa, ni siquiera me sorprendió. Mi mamá ya me había contado… la sorpresa es que van a venir a verme. Quiero ver a Juan Jesús, mucho. No se si quiero ver a mi mamá… voy a leer en tus ojos mamá.. finalmente he llorado y duele tanto…  

No pude leerla.. no supe interpretar sus ojos ni sus movimientos.. solo sentí cariño de parte de ella, cariño y compasión. Abrazos largos y apretados cuando mi papá no miraba y la sonrisa tan dulce de mi hermano… fue difícil verlo, recordar el daño. Creo que mi mamá tiene razón, él ya lo ha olvidado pero somos nosotros los que seguimos recordándolo, somos nosotros los adultos los que mantenemos el recuerdo de la tragedia vivo en nuestra mente… yo te tengo siempre presente en mi mente niño. Me costo mucho no preguntar, tuve muchas ocasiones de hacerlo. Estuvieron en nueva York más de dos semanas y asistieron a cada una de las presentaciones. Fue una limpieza de familia. Abrazar a mi hermano, no ha cambiado, es impermeable al daño, su fantasía y su espíritu pueden más que un desgraciado…. Un desgraciado.. ¿es eso lo que piensas tu de mi ahora?, seguro debe ser… lo pienso yo mismo de mi…  La noche antes de volver mi papá finalmente me perdonó. Nos abrazamos con lágrimas en los ojos. No podemos jamás olvidar lo que paso, pero podemos aprender a vivir con ello.

Lauren es mi agente. Es una chica joven pero tremendamente entusiasta. Llegó a Nueva York hace un par de años y esta dejándolo todo por salir adelante en su difícil carrera de promover artistas. Me aconsejaronalguien con experiencia, para manejar mi carrera, pero el entusiasmo de Lauren es desbordante y contagioso. Quiero con desesperación volver a sentirme así, apasionado, entusiasta.. estoy seguro de que alguna vez fui así, pero me faltan la energía para llegar hasta arriba, me quedo corto en la ambición.. no se adonde quiero llegar ahora… no, eso no es cierto. Se exactamente adonde quiero ir, adonde quiero estar. Pero es imposible. Ya nada es posible contigo, ha pasado tanto tiempo. Te he relegado a un rincón de mi mente, allí tengo guardado lo mas valioso de mi vida, tu amor, tus sonrisas, tus pataletas, tu curiosidad por aprender conmigo, tus gemidos de dolor y pasión cuando te enseñé, tu cuerpo, tu voz…. reviso uno a uno los recuerdos que tengo cuando me armo del valor suficiente pero la pena y en dolor me desbordan, la nostalgia de ti.. por ti .. no se como pude mi niño hermoso… no se como pude.

He tenido algunos encuentros, pero son chicas.. dulces, suaves redondas, perfumadas. El sexo no es malo..pero no es bueno tampoco. Toco sus cuerpos suaves y redondeados.. mis manos recorren sus curvas y mientras lo hago extraño tu cuerpo angular, duro, hermoso… tu energía, tu vitalidad..tu risa y sinceridad, la entrega total de tu cuerpo y tu vida… te pusiste en mis manos, me lo diste todo… eres tan hermoso Giovanni..me hago a la idea de que nunca más en mi vida el sexo será lo que fue.. pero fue mi decisión, .. mi maldita decisión privarme de ti para conseguir lo que estoy logrando ahora, sonrío con mucha pena, al menos que valga la la pena todo el dolor causado y autoinfligido, si así lo quise, entonces mejor lo hago bien. 

Lauren me trata en forma especial. Creo que mi pena la conmueve. Ella también esta sola en Nueva York .Hace ya un par de meses que es mi agente y hemos logrado avanzar en algunas entrevistas y casting, pero aún no he sido llamado para algo importante. Se que Lauren se esfuerza y creo que a veces es culpa mía… tengo que dar aún mas, tengo que lograrlo. 

Miro las revistas una y otra vez. Ahí esta mi foto. He guardado varias para mi mamá. Se alegró mucho al saber de mi primer trabajo. Algunas personas pasan años en esta profesión antes de conseguir algo. Supongo que el mayor esfuerzo aquí ha sido de Lauren. Ella insiste en que debería partir al otro extremo de USA, la costa oeste es un mejor escenario para triunfar..  “eres muy atractivo Francisco, es más fácil que se abran las puertas para tu carrera” me repite constantemente, pero no lo he pensado en serio. “¿Qué es lo que en verdad quieres?” me pregunta constantemente… “actuar” es mi respuesta. Hay momentos en que siento que eso es lo único que he estado haciendo desde que llegué aquí.. actuando el papel de un estudiante, de un aspirante a actor.. cuando mi verdadera esencia, mi ser se quedó allá… o se murió definitivamente cuando se alejo de ti. Ya van más de cuatro años… ¿será que el dolor nunca va a separarse de mi?… ¿Vas a dolerme por todo el resto de mi vida niño?

 Son ya varias las revistas que se acumulan sobre la mesa, en cada una de ellas está la foto de mi.. del actor que ahora llaman modelo… hot, sexy, atractivo.. son las palabras que usan para describirme. ¡Que lejos están de la realidad! Me marean los set de fotografías, el calor constante, las tomas interminables que duran más de 24 horas para lograr sólo una fotografía, los chicos que se me acercan.. manoseados, ofreciéndose, voluntarios… sólo pienso en ti, puro dulce, inocente.  Hay días en que quiero dejarlo todo en verdad. ¿Soy un quijote peleando contra los molinos? Mi papa me recibiría con los brazos abiertos y me enseñaría rápidamente a llevar sus negocios, pero ahora .. ¿como podría?, ¿de que habría servido todo el dolor? Si dejo todo botado no solo sería un cobarde sino además un perdedor.. un insignificante ser sin valor… aún así lo pienso. Tendría que volver a mi país. Eso no sería tan malo… supongo.

Recuerdo la última vez que me subí a un avión con el corazón estrujado de dolor. Esta vez mi corazón esta aterrado. Vuelvo a mi país. Vuelvo en calidad de actor invitado para filmar la primera serie de mi vida.

Fue Lauren misma la que lo sugirió. “Aquí siempre serás un actor secundario, en tu país puedes ser el primero”. La primera vez que lo dijo ni siquiera la escuche, mucho menos la tomé en serio.. ¿volver a mi país?. Jamás.

Hizo los contactos sin decirme nada. Contacto a los canales de televisión, les habló de un actor y modelo de su mismo país, envió la evidencia necesaria. Tuvo varias respuestas positivas. Lauren es una negociante hábil y con el tiempo se ha perfeccionado mucho. Pasaron varios meses hasta que finalmente tuvo que decírmelo porque el resultado de la negociación fue exitoso.  Me querían de vuelta en mi país para filmar de verdad.  Mi primera reacción fue de enojo, negación… ¿cómo podría volver?… volver.. volver… la palabra de dio vueltas en la cabeza por muchos días hasta que perdió el poder de asustarme y se convirtió en una posible realidad. No fue hasta que Lauren me entrego el guión de la futura filmación que me convencí que tenía que volver.  No puedo negar que vuelvo con el corazón temblando… a ratos el miedo me paraliza y me pregunto que estoy haciendo… no espero más que verlo de lejos, saber que esta bien, que es feliz. En el guión esta el nombre del autor…… no se cómo, pretendo averiguarlo pero el autor de esta historia es mi niño.

Giovanni 2

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Capítulo 13.  

 

Cambios

El primer cambio al que debí haber prestado más atención sucedió a principios de julio y fue la aparición de un computador en el departamento. Llegué una noche después de clases y Francisco ya estaba en el departamento. Un computador nuevo, encendido, estaba sobre la mesa del comedor.

–         ¿Y eso?

–         ¿Te gusta? – estaba entusiasmado

Nos entretuvimos usándolo. Era de excelente marca y muy caro. No le dije nada. Solo pensé que ya estaba cansado de no tener un computador y había gastado parte de sus ahorros en comprarlo.

El segundo suceso que debió haberme abierto los ojos pasó justo frente a mi, pero no fui capaz de entenderlo. El departamento se había convertido en mi casa, el lugar donde pasaba más tiempo, aunque igual compartíamos mucho con mi mamá y Gianna.  De tanto entrar y salir ya había aprendido a conocer a nuestros vecinos en el piso, el edificio en general y hasta la cuadra. Una noche, al abrirse las puertas del ascensor en el piso 9, me encontré de frente a una mujer mayor, elegante a la que no había visto nunca. Se sorprendió al verme y me sonrió. Sentí que me miraba de manera insistente, como si me conociera. Salí del ascensor y caminé hasta la puerta del 908.  Ella entró al ascensor pero no apretó el botón para cerrar la puerta de inmediato. Me volví a mirarla y sólo entonces la puerta del ascensor se cerró.  Me olvidé del incidente en cuanto crucé la puerta y encontré a Francisco con cara de tristeza y los ojos con evidentes señales de haber llorado.  No necesitaba preguntarle. Llevaba más de un año sin ver a su familia.  Deje mis cosas tiradas y lo abracé acariciándolo. Incluso su rostro triste era de una impresionante hermosura.

A veces tenía la sensación de que esta ciudad pequeña, su trabajo y la falta de su familia y amigos le hacían la vida muy difícil. Creo que yo era la única alegría en su vida.

El tercer indicio fue a fines de Agosto. Llovía a cántaros y hacía frío. Francisco estaba trabajando y yo necesitaba levantarme pero tenía mucha flojera. Me sentía tan bien en nuestra cama con evidentes señales de actividad sexual y su olor aún en la almohada. No quería levantarme.  Vencí mi resistencia y me dirigí a la ducha. Al pasar frente al closet tiré de una toalla y sentí que algo caía al piso.  Era una caja de metal que no había visto antes. Se abrió al caer y varios papeles en su interior quedaron regados por el suelo. Me agaché a recogerlos. El pasaporte de Francisco estaba entre ellos, el resto eran papeles escritos en Inglés. Miré la foto del pasaporte y me di cuenta que era reciente. Me quedé desconcertado mirándolo y decidí preguntarle mas tarde.

Me contesto una estupidez y yo le creí. Dijo que en su familia acostumbraban a tener los pasaportes siempre listos para viajar y que él solo quería seguir con esa costumbre. Todos aquellos papeles en la caja eran información sobre obras de teatro y otras cosas que le gustaban. Debí prestar más atención a sus ojos, a sus gestos nerviosos y a la forma en que desviaba la conversación y me distraía abrazándome, besándome y haciéndome el amor con excesiva pasión …  como si estuviera despidiéndose.

Capítulo 14 

 

2 de Septiembre

Fue el segundo día de Septiembre. El invierno comenzaba a ceder y el sol apenas calentaba. Francisco había tenido varios días libres esa semana y había decidido ordenar sus cosas. Yo no era muy amigo del orden pero así y todo lo ayudé durante las horas en que no estaba en clases. Nuestras sesiones de orden no duraban mucho rato… terminábamos enlazados en el suelo, en el sofá, en la cama, todos los rincones del departamento sirvieron para brindarnos placer. Francisco parecía inagotable y su cariño hacia mi era especial en esos días. Después del sexo, me abrazaba con mucha ternura y me repetía una y otra vez que me amaba. Me sentía dichoso.

Abrí la puerta del departamento y me sorprendí al encontrarlo a oscuras. Prendí la luz… tal vez debería haber dado la vuelta y salir corriendo. Comprendí al instante lo que había sucedido.  Estaban los muebles pero no estaba él ni estaban sus cosas. Aunque en el fondo de mi ser lo sabía con certeza, corrí al dormitorio esperando verlo. El closet estaba casi vacío, sus ropas habían desaparecido. Lo llamé a gritos. Como estúpido lo busqué en el baño, en la cocina, bajé al primer piso, recorrí la calle gritando su nombre…  Volví al departamento mareado de miedo, de verdadero miedo.

Las cartas estaban sobre la cama. Una dirigida a mi, otra a su padre.  Abrí la carta a mi nombre con verdadero terror

Giovanni, mi niño, mi amor.

 

No puedo mirarte a los ojos y decirte que me voy. No se como explicártelo, No puedo ni quiero ver el dolor en tu hermosa cara. Soy un cobarde. Te amo con locura mi niño pero ya no soporto la vida en este lugar. Tengo una oportunidad., es la única que voy a tener en mi vida y tengo que aprovecharla. Me voy fuera del país y no voy a volver. Soy una mierda, lo sé.. No espero que me perdones por que yo no me puedo perdonar por lo que te hago.  Me llevo tu sonrisa y tu dulzura conmigo. No sé si me alcanzarán para sobrevivir tu ausencia. Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, soy yo el que más pierde, pero aquí no tengo vida ni futuro… tengo que salir de este hoyo.

Te voy a llevar en mi corazón toda la vida mi dulce niño,

                                    Francisco.

 

Caí de rodillas al suelo. Podía sentir como cada pedazo de mi cuerpo se trizaba y se quebraba con un dolor insoportable. No podía respirar, ni moverme, ni siquiera podía llorar. Me llevé las manos al pecho… que dolor. Me golpee la cabeza contra la pared solo para sentir algo diferente al dolor que me quemaba dentro y no dejaba pasar el aire a mis pulmones. Me quede acurrucado en el suelo, meciéndome, con la carta del infierno pegada a mi corazón hasta que por fin las lágrimas acudieron a mis ojos… Grite su nombre muchas veces…no sé cuanto rato lloré. No recuerdo cuando amaneció ni en que momento me quedé dormido sólo para despertar pensando que había sido una pesadilla y volver a revivir el intenso dolor al darme cuenta que era la realidad.  Recordé mi teléfono y marqué su número. El teléfono sonó en el baño… estaba en el cesto de la basura. Lo estrellé contra la pared y saltó en mil pedazos.., hice lo mismo con cada cosa que encontré mientras gritaba mi desesperación, golpee y patee las pared del dormitorio hasta romperla, destrocé casi todo lo que toqué. El dolor que me causó se sintió bien. Volví a acurrucarme en el suelo, contra la cajonera en la que hacíamos el amor, completamente a oscuras. Todavía me costaba respirar. Escuchaba los ruidos de la calle, del pasillo… me quedé esperando a que se abriera la puerta y entrara él a devolverme mi vida pero nunca entró. Volvió a oscurecerse afuera.  ¿En verdad… podías irte así, sin más?.. ¿cómo ibas a respirar tu también?, ¿puedes respirar sin mi? Hice un esfuerzo y me concentré solamente en respirar sin que me doliera. Tenía sed pero no me moví. Me perdí entre los ratos dormido y el llanto que acudía a mis ojos en cuanto los abría. Quería escapar de allí, correr hasta desmayarme y ojala no despertar nunca más pero me quede hecho un ovillo en el suelo. No… no podía ser cierto… No Francisco.. no se como vivir sin ti.

¿Cuánto dolor puede resistir el cuerpo humano antes de apagarse para siempre?… me quedé esperando apagarme, sabía que mi corazón en cualquier momento se iba a detener para siempre …. esperé a que sucediera.

Al tercer día mi hermana golpeo la puerta del departamento hasta casi derribarla. Me levanté como un autómata solo porque escuchaba mi nombre y tuve un momento de lucidez. Me costaba caminar. Abrí la puerta. No se que aspecto tenía pero la cara de Gianna fue de verdadero susto al verme. Me empujo dentro y cerró la puerta. Me sujetó y me llevó al sofá. ¿Cuántas lágrimas tiene un cuerpo?… parecían inagotables. No se detenían jamás.

– ¿Qué pasó? ¿dónde está Francisco? 

Le pasé la carta, aún no podía hablar. Su cara iba de mal en peor. Nos abrazamos. Ella también lloró conmigo

– Giovanni…. Giovanni… no entiendo –

A la fuerza me llevó de vuelta a la casa, me alimentaron entre las dos y me hicieron tragar algún tipo de tranquilizante. Lloramos juntos y me dejaron en mi antigua habitación con la puerta abierta mientras yo dormía a saltos y ambas se turnaban para vigilarme.  Y tenían razón.  No sé cuantos días pasaron pero ya no soportaba el dolor de abrir los ojos y ver de nuevo el sol, el inmenso vacío que había dentro de mi, la urgencia, la necesidad de él. Me encerré en el baño decidido. Le dí la bienvenida al dolor físico en mis muñecas mientras sentía como la sangre roja y caliente me mojaba las manos y dejaba una mancha en el piso.

Capítulo 15. 

 

6 Años después.

– Marcos llamó nuevamente, insiste en hablar contigo ahora mismo

La asistente del set llega con una nota que le entrega a Giovanni, esta coqueteando con él. En el canal de televisión todos saben que él es la pareja de Marcos, pero eso no evita que tanto mujeres como hombres intenten conquistarlo. Lleva ya 4 años en la ciudad y aún no puede entenderlo. Pareciera que el hecho de ser gay atrae a las personas en vez de alejarlas. Marcos es uno de los actores más famosos de la televisión en el país, además de una buena persona. Ahora quiere que Giovanni vuelva a escribir su parte en una escena. Toma el celular y llama a Marcos. Él contesta luego del primer timbre.

Giovanni abandona el set donde se están terminando de filmar las últimas escenas de la primera telenovela escrita completamente por él. Las  tres historias anteriores fueron colaboraciones con autores ya conocidos, todo gracias a la intervención de Marcos, pero esta es solo suya y los ejecutivos del canal están felices con él.   Sube a su auto nuevo, regalo de Marcos, y se dirige al departamento que compró hace ya casi un mes. Los brazaletes y cordones trenzados de cuero y plata que cuelgan de sus muñecas tintinean mientras conduce. Siempre los usa. Sus brazos nunca están desnudos. No quiere que nadie le pregunte por las cicatrices.

El departamento no es demasiado grande pero es amplio y de grandes espacios, además, tiene una excelente ubicación y una vista preciosa a la cordillera de los Andes. En una de las habitaciones está instalado su estudio donde últimamente pasa la mayor parte del tiempo haciendo lo que más le gusta en el mundo, escribiendo. Todo esta prolijamente ordenado. No quedan rastro del chico desordenado de años atrás.

Suena su celular. Es Gianna para recordarle que el próximo fin de semana es el bautizo de su hija menor, y tiene que asistir. Es el padrino. Tiene que recordar comprar un regalo e invitar a Marcos. Gianna también vive en Santiago con su familia y ambos mantienen una relación muy cercana. Su mamá falleció hace dos años atrás.

Se ducha y cambia de ropa. Su closet ocupa más de la mitad del espacio de su dormitorio.  Unos minutos antes de las 8 vuelve a salir hacia el restaurant de moda en la ciudad donde han quedado de reunirse. 

La llegada de Giovanni al restaurant no pasa desapercibida.  Viste un terno oscuro de diseñador, camisa igual acompañado de una corbata muy llamativa, un pañuelo de seda de colores cuelga de sus caderas a modo de cinturón y varias cadenas tintinean en su cuello además de los infaltables brazaletes en sus brazos.  El movimiento de su pelo rubio, largo, su caminar elástico y seguro, acompañados de su belleza natural atraen la atención del público. Gafas oscuras ocultan sus hermosos ojos verdes.  Algunas personas se vuelven a mirarlo, lo reconocen, cuchichean mientras él camina y algunas más osadas lo llaman y lo saludan por su nombre. El avanza indiferente. Unos minutos mas tarde entra Marcos y provoca un revuelo aún mayor. Al verlos juntos en la misma mesa, varias personas sacan sus celulares y llueven los flash sobre ellos hasta que Giovanni vuelve la cabeza hacia otro lado y Marcos levanta su mano pidiendo tranquilidad. Los rumores sobre ellos circulan desde hace tanto tiempo.  La calma vuelve al local, pero las miradas continúan sobre ellos.

– Lo siento – dice Marcos mientras toma el menú – ya se lo mucho que te molesta. 

Giovanni se encoge de hombros, en realidad no le molesta, no le importa.

– A ti te encanta, ¿no? – Marcos adora la publicidad, le encanta estar en los diarios y revistas, posar para los fotógrafos y es mejor aún cuando su atractiva pareja está también en las fotos.  Se habla sobre ellos dos, pero se habla desde hace tantos años que ya todos parecen haber aceptado su condición diferente.

– Es por la teleserie – explica Marcos no muy convencido.

Como siempre, está preocupado de no incomodar a Giovanni. Sabe que no le gusta mucho salir en público, aunque ahora está más preocupado de otras cosas.  Últimamente Giovanni está levantando vuelo por su cuenta, ya no se lo reconoce solamente como “la pareja de Marcos” en el ambiente televisivo sino que ahora lo están llamando “la joven promesa de escritor”. Marcos no está seguro si le agradan todos los cambios. Llevan casi 4 años juntos. Giovanni ha crecido y se ha desarrollado bajo su alero y justo ahí es donde Marcos quiere mantenerlo. No esta contento con el cambio de casa de Giovanni, aunque se abstiene de decírselo y la petición del canal para que él presente otro guión para una nueva teleserie lo tiene… preocupado. Contento si, por supuesto, después de todo ha sido él mismo quien lo ha llevado hasta donde está, pero el súbito aire de independencia… no termina de agradarle.

Terminaron de cenar temprano y cada uno en su auto se retiro a la casona de Marcos en el barrio alto de la ciudad. Giovanni hubiera preferido quedarse en su departamento nuevo, se siente feliz de poseer algo propio, solo suyo, ganado  por si mismo, por primera vez en su vida. Sólo Giannay Marcos han entrado a ese lugar.  Mariana le sigue prometiendo que “cualquier día va a ir a conocerlo”, pero aún no llega.  Este departamento es su refugio. Allí es donde se quita las máscaras que usa a diario y vuelve a ser él mismo. Pero Marcos insiste en que vuelva con él esa noche y Giovanni accede.

El dormitorio de Marcos es inmenso y esta decorado de manera exquisita al igual que toda la casa. Giovanni conoce la casa de memoria, conoce todos los rincones y secretos de esta casa. Le gusta este lugar grande y elegante donde Marcos lo ha tratado con tanto cariño y lo ha hecho sentir bien. En la quietud de la noche, acompañados por el ritmo de una melodía soul, se escuchan los sonidos de sus voces. Sus figuras se distinguen en el borde de la cama.  Giovanni esta sentado, con el cuerpo hacia atrás y los brazos apoyados en la cama y Marcos esta arrodillado frente a él, entre sus piernas. En los ojos de Marcos hay deseo y adoración. Llevan juntos cuatro años, Marcos ha hecho todo lo que ha estado a su alcance por hacerlo feliz. Marcos aun no logra poseer completamente a Giovanni.

Capítulo 16.

 

La carta.

 (6 años atrás)

Gianna y su mamá lo encontraron al mismo tiempo. Sólo quería seguir adormecido, sentía frío pero no importaba porque el sentimiento de tranquilidad, de vacío era mayor. Se le escapaba la vida y se sentía bien. No recuerda más hasta despertar en el hospital mucho más tarde.

Cuando ya se recuperó y pudo volver a sostenerse en pie, volvió al departamento que ambos compartían. Tenía que volver, tal vez con la esperanza inútil de encontrarlo o tal vez para despedirse de la felicidad que se le había escapado sin darse cuenta. Desde el momento en que se acercaron al edificio todo parecía un sueño que estaba viviendo alguien más, eran sus pies los que lo llevaban y eran sus manos las que sostenían la llave y abrían la puerta, pero seguía sin parecer real.  Gianna lo acompaño, no quería dejarlo solo ni un momento pero él le pidió que esperara fuera. Le prometió que no haría nada estúpido. Ella entendió.  Entró con el corazón encogido de angustia,  recorrió el departamento con la vista, esperando verlo… en cada rincón de aquel lugar había una sonrisa de Francisco, aún podía sentir su olor, su mirada, sus manos que lo habían tocado, su voz que le había dicho que lo amaba…  se demoró mucho en recoger unas cuantas cosas muy elegidas y entonces volvió a ver la carta que Francisco había dejado para su padre. La guardó junto a los recuerdos que se llevaba. Paso sus manos por última vez por la cama, la cajonera, el sofá… se secó las lágrimas de un manotazo y con el corazón hecho mierda dejó la llave sobre la mesita redonda y salió del departamento para siempre.

Volvió a una vida casi normal, excepto por la perenne compañía de Gianna, su mamá y hasta Pablo, que no lo dejaban nunca solo. Pablo había escuchado toda la historia, como toda la escuela y mucha gente más en la ciudad, y pero siguió siendo su amigo.

– Hombre, mientras no te guste yo… – le dijo mientras se sentaba y se quedaba acompañándolo.

Hablaba, respiraba, comía y dormía sólo por que alguien le indicaba que tenía que hacerlo. El llanto no, eso era otra cosa, ese acudía solo a sus ojos a la menor provocación. La carta de Francisco a su padre seguía esperando en un cajón del closet. Se sentía como un incendio que nunca terminaba de arder pero que lo quemaba cada vez que la veía. Hasta que un día habló conGianna. Tenía que entregar esa carta.  Partieron a Santiago un viernes en la noche. Apenas habló durante el camino pero últimamente era así siempre. Hablaba poco, comía poco, se movía poco y suspiraba mucho.

La dirección de la casa estaba claramente escrita en el sobre. El taxi los dejó justo frente a las altas rejas que protegían la casa.

– Tengo una carta para Don Jaime – explicó Giovanni – debo entregársela personalmente

Los hicieron pasar a uno de los varios salones de una enorme casa. Tenia ventanales grandes que daban al jardín y a una gran piscina… la piscina donde aquel monstruo había… un escalofríos le recorrió la espalda al recordarlo y se pudo imaginar a Francisco cuando….

El papá de Francisco entró a la sala. Las piernas de Giovanni se doblaron un poco, pensó que no lo sostendrían. El hombre era una versión mayor de su hijo pero el parecido era muy notorio. Gianna lo sujeto del brazo.

– Tengo una carta para usted de su hijo Francisco

La sorpresa y la desconfianza del padre se hicieron evidentes. Quiso saber todos los detalles antes de recibir el sobre. Giovanni no dudo un segundo en contarle toda la historia, incluso a través del velo de lagrimas que le cortaban el relato de cuando en cuando. Él hombre mayor escuchó en silencio. Su cara no reflejaba mucho el torrente de emociones que lo invadía por dentro. No era nada fácil escuchar a este muchachito hablar de su hijo de esa manera, pero creía su historia. Extendió su mano, recibió el sobre y lo miró detenidamente.

Desde un costado de la puerta se abrió paso la mamá de Francisco. Había escuchado todo pero ella ya sabía la historia completa. Al verla, Giovanni sintió que un enorme peso le golpeaba todo el cuerpo y entendió todo. Era la mujer del ascensor hace un par de meses atrás. En sus ojos no había sorpresa, ella lo reconocía.   Lo miro con pena, con lastima… y con miedo. En sus ojos había una súplica. Por supuesto, Francisco era su hijo y había tenido que ayudarlo pero el papá no tenía idea. Giovanni no dijo nada, no habría podido hablar más aunque quisiera.  Ahora que sabía que fuerza lo había derrotado y se había llevado a Francisco de su lado comprendió de pronto que él no iba a volver, su mamá lo había buscado y ayudado. Él había quedado fuera, nunca le contó. Un nudo enorme comenzó a ahogar su garganta. Se puso de pié con urgencia. Quería salir de allí lo antes posible. Ya no tenía nada más que hacer.  El papá leía la carta y él estaba demás en ese lugar. Gianna lo sujetó y se alejaron.  Poco antes de cruzar la puerta de salida, la mamá de Francisco lo alcanzó.

– Espera – se miraron frente a frente, había dolor en los ojos de él y en los de ella. Ambos lo amaban y lo habían perdido. 

– Soy Mariana, la mamá de Francisco.  Necesito… perdón, quiero hablar contigo

Giovanni siguió caminando. No quería hablar con nadie más del tema, no quería sufrir mas, el dolor lo estaba cansando.

Ella se quedó en la entrada.

– Por favor Giovanni – había lágrimas en su voz – cuéntame más de mi hijo –

– ¿Cómo sabe mi nombre? –

– Francisco me habló de ti. No quería dejarte 

Quedo desarmado. La mujer lo tomó de las manos y los tres se fueron a otro salón.  Era una mujer cálida, dulce y maternal. El dolor por la ausencia de su hijo mayor se le notaba claramente. Ella preguntaba, Giovanni le contaba todo lo que habían vivido juntos. Lloraron por el vacío que había en sus corazones. Así, Giovanni supo que Francisco había dudado y había pospuesto el viaje hasta el último momento sólo para estar con él un tiempo más, le había contado a su mamá sobre él y le había dicho que lo amaba. Pero se había ido igual.

– ¿Dónde está? 

No la miró. Miraba el suelo para que no se le notara la ansiedad que le mordía el corazón. Ella le tomó las manos con sus dedos largos, parecidos a los de su hijo.

– Está en Estados Unidos. Está bien y le gusta mucho lo que está estudiando. Se ha destacado como alumno –

– ¿Va a volver? 

El alma se le iba en esa pregunta y ella pareció entenderlo, Lo abrazó.

– No lo creo Giovanni, no en muy largo tiempo

Fue entonces que apareció Juan Jesús. No  tenía parecido alguno a su hermano. Sus ojos eran trasparentes como el agua pura, su sonrisa de niño permanente y su carita redonda estaba alegre. Abrazó a su mamá y de paso le sonrió a Giovanni. Era un niño grande adorable. El sufrimiento de Francisco le pareció tan enorme de repente. Quería irse. Se sentía totalmente derrotado por el peso enorme de esta familia, por todo el dolor que nunca compartió con Francisco.  Al despedirse, ella le pasó su número de celular.

– Llámame de vez en cuando, por favor

– ¿Para qué?

No entendía que sentido tenía prolongar esta agonía

– Porque tu entiendes mi dolor y yo el tuyo – le dijo la mujer en un abrazo.

Capítulo 17

 

Martita.

Fue Martita la que finalmente lo sacó de aquel agujero negro en el que había caído luego de la partida de Francisco. Despertó en el hospital, con los brazos atados y la instrucción de no poder abandonar el lugar sin tratamiento especial. Escuchó a todos quienes hablaron con él pero solo veía rostros y labios moverse, no escuchaba las palabras. Siempre estaba mirando mas allá, miraba detrás de ellos, hacia el pasillo del hospital, esperando verlo aparecer. Si él no podía vivir sin Francisco, seguro a él le pasaba lo mismo. Tenía la completa certeza de que iba a aparecer, no podían estar separados. Mientras tanto, mientras Francisco volvía, siguió todas las instrucciones que le dieron, tomo todos los remedios que le prescribieron y asistió a cuanto doctor y terapeuta lo enviaron pero nunca dejó de observar por sobre el hombro de las personas, buscándolo. Hasta que apareció Martita a rescatarlo.

Vamos hijo, salgamos de aquí 

Se lo llevo a la peluquería. Lo primero que hizo fue arreglarlo nuevamente. Ya no se acordaba siquiera cuando se había lavado el pelo por última vez.  Al cabo de unas horas, nuevamente se veía atractivo, aunque sus ojos no brillaban ni tampoco sonreía. Pero Martita no lo trató como a un enfermo sino que lo puso a trabajar con ella cada minuto que no asistía a clases. Los primeros meses ayudaba en las cosas más insignificantes y se derrumbaba en cada rincón solitario y oscuro donde podía desahogar su pena. Ella se sentaba en el suelo con él. Lo abrazaba y mecía hasta que se tranquilizaba. Entonces lo apuraba porque el negocio no podía detenerse y había mucho que hacer. Muy luego empezó a sentirse parte del lugar, a dar su opinión sobre colores, cortes, formas, etc.  Las clientas muy pronto, adoraron a Giovanni, les encantaba este chico de aire triste, tan serio y atractivo y a veces esperaban largo rato a que se desocupara para que fuera él mismo  quien las atendiera. Tenía un talento natural para esta actividad y absorbía las instrucciones de Martita con mucha facilidad. Ella veía como de a poco la rutina del trabajo, las horas en la escuela y la preocupación de su hermana hacían que se disipara la nube de dolor que lo envolvía y no lo dejaba respirar a sus anchas, el amor aún le estrujaba el corazón.

Giovanni seguía mirando los caminos distantes esperando verlo aparecer.

Marcos llegó a la ciudad junto a un grupo de actores en una gira para promover la cultura en el país, con gran revuelo de los periodistas locales y aglomeraciones de escolares que se quedaron frente al hotel donde se alojaba y gritaban ante cada una de sus apariciones. Marcos era el actor del momento, 28 años, muy atractivo, trigueño, ojos claros, sonrisa encantadora, y un gran carisma con el público que lo adoraba.  El segundo día de presentación de la obra, la encargada de los peinados cayó enferma a último momento y tuvieron que buscar a alguien en la misma ciudad. Llegaron urgidos donde la Martita a pedir su ayuda. Ella tomó a Giovanni de la mano y se lo llevó en calidad de ayudante. Marcos se sintió atraído por Giovanni desde que este entró por la puerta posterior del teatro. Un chico rubio precioso, llamativo, con un aire de tristeza y un cuerpo tan tentador. Pero no hizo ni dijo nada. Era el actor más solicitado del momento y su condición de gay solo era conocida por un selecto puñado de personas pero jamás por el público. Pidió ser atendido por él y como sus peticiones eran órdenes, Giovanni se acercó y de acuerdo a las instrucciones procedió a peinarlo. Marcos no había experimentado antes nada parecido a las sensaciones que este chico despertaba en él. Sentirlo tocar su pelo, su cabeza… quería que siguiera, que no se detuviera más. Giovanni, además, no actuaba embobado por él ni lo trataba con reverencia…  en realidad parecía que no le importaba lo más mínimo quien era él.

Entabló conversación con Martita quien le entregó información suficiente sobre Giovanni para dejarlo aún más interesado.    El grupo de actores estuvo cuatro días en la ciudad y siguieron rumbo al sur.  Terminada la gira, un mes después, Marcos volvió solo a la ciudad. No se demoró mucho en ubicar el local de Martita y encontrar dentro al chico atractivo que lo había estado acosando en sus sueños y le había estado quitando la tranquilidad.  Martita le sonrió dándole la bienvenida.

Cenaron los tres juntos aquella noche y varias noches más. Marcos, desde el primer momento, quedó fascinado con Giovanni y la indiferencia del chico lo hacía un desafío aún mayor. Con cuidado se acercó a él, le parecía lo mas intrigante y encantador que había encontrado en su vida. Le propuso irse con él a la gran ciudad. Se encargaría de cuidarlo, mimarlo y hacerlo feliz. Giovanni vio el deseo en sus ojos pero no sintió miedo. Le dijo que si, pero quería estudiar, trabajar, desarrollarse y le advirtió desde el primer día que si lo presionaba se volvería de inmediato. Nadie le había hablado así en largo tiempo. Le pareció más fascinante aún. Marcos tuvo mucha paciencia y disfrutó cada instante de la conquista. Lo acogió en su enorme casa, le enseñó a desenvolverse en la vida de la ciudad, lo presentó en su ambiente como su asesor personal y lo espero por casi seis meses. Lo llenó de regalos que él recibió con la misma indiferencia. Se desvivió por conquistarlo.  Finalmente, una noche, Giovanni cedió ante el abrumador cariño de Marcos. Lo dejó besarlo, se dejó llevar hasta la habitación de él, permitió que le quitara la ropa y que sus manos y boca le recorrieran el cuerpo entero y se detuvieran en su sexo haciéndole olvidar el dolor por unos instantes.  Durmieron abrazados aquella noche. Marcos irradiaba felicidad.  Giovanni se seguía sintiendo solo.

Cuando no estaba estudiando, le ayudaba a Marcos preparar su actuación, su presentación y estudiar los guiones que de tanto en tanto corregía porque le parecían faltos de imaginación o simplemente poco llamativos. Con un par de frases extras o comentarios anexos, les inyectaba vida a los textos y el dialogo se hacía más interesante. Al segundo año de vivir en Santiago, uno de los escritores pidió conocerlo. Estaba intrigado por las correcciones que aparecían escritas en el guión de Marcos y que… ¡demonios!, eran buenas.  Simpatizaron desde que se conocieron. El escritor era un señor mayor que amaba las letras más que a nada en el mundo y había escrito ya muchas teleseries. Giovanni, desde el anonimato, aportó frescura, picardía y juventud en la escritura. Se hicieron amigos. Aprendió mucho de su experiencia y así fue como llegó a desarrollar la capacidad de escribir.

Capítulo 18

 

( La actualidad)

El capítulo final de la teleserie fue exhibido ese día y todos en el canal están celebrando el éxito del rating obtenido. Es un buen equipo de gente y Giovanni está contento de trabajar con ellos.

– Ahora nos enfocaremos en el próximo trabajo.  Los quiero a todos aquí mañana temprano para afinar los últimos detalles 

Al pasar cerca de Giovanni, el director le golpea la espalda y lo vuelve a felicitar

– ¡Vamos por la segunda!

 Algo parecido a una sensación de  tranquilidad le invade el cuerpo a Giovanni. No ha sido nada fácil entrar en este ambiente tan cerrado y competitivo. Sabe que las puertas solo se le han abierto gracias a Marcos. Pero ahora, fue su historia la que logró este éxito

Se despide de todos, incluyendo Marcos y se va a su departamento. Come algo rápido y se sienta frente al teclado. La pantalla se va llenando rápidamente de las palabras que brotan en la mente de Giovanni. Los minutos se convierten en horas y el tiempo pasa sin que Giovanni se detenga. Entonces, un golpe en la puerta lo saca de su concentración. Suspira. Es Marcos. Lo sabe antes de abrir. Nadie más puede acceder hasta su puerta sin ser anunciado antes.

– Tenemos que celebrar tu éxito – dice mostrando una botella de champaña mientras entra al departamento.

Giovanni sonríe sin muchas ganas. Él ni siquiera bebe alcohol y Marcos lo sabe. Vuelve de la cocina con dos vasos servidos y le alcanza uno.

– ¡Salud escritor!

Se acomoda en uno de los sillones. Giovanni bebe un par de sorbos y deja el vaso.

– Estaba escribiendo

– No. Esta noche no escribes nada. Vamos a divertirnos, ¿no te das cuenta del éxito que lograste?

– No quiero salir a ninguna parte

El tema queda zanjado. No van a salir pero Marcos tampoco se va a ir.

Giovanni se sienta a su lado y Marcos inmediatamente lo atrapa. Se besan, se tocan.

Mas tarde, cuando Marcos yace dormido en su cama, Giovanni se levanta y vuelve a escribir sin que el otro se de cuenta. Las ideas se agolpan en su mente y tiene que ponerlas en blanco y negro para poder dormir tranquilo.

A la mañana siguiente ambos se dirigen al canal en el auto de Marcos. Es temprano y Giovanni no durmió muchas horas.

– ¿Ya están citados todos los actores?, quiero conocerlos – pregunta Giovanni entusiasmado.

Siempre es un desafío ver como los actores dan vida al personaje que ha salido de su imaginación, aunque él aún no tiene peso en el canal para dar su opinión sobre los actores llamados. Es muy nuevo todavía

– Si, estamos todos – Por supuesto Marcos tiene un rol protagonista en esta teleserie – incluso el tipo que viene del extranjero ya debería haber llegado 

La última frase queda en el aire… se repite como un eco

– ¿Que tipo?

¿Por qué hay una pequeña alarma sonando en su mente?

– El modelo, ese que viene de Estados Unidos, no me acuerdo de su nombre

– ¿Un modelo?

– Si, bueno en realidad es local y es actor, pero se hizo conocido afuera como modelo ¡Ah!, espera 

Mientras el semáforo esta en rojo Marcos gira y busca entre las cosas que están sobre el asiento posterior. Toma una revista extranjera y busca rápido entre las páginas

– ¡Este! – y le alcanza la revista abierta.

Giovanni no dice nada por varias cuadras. En el siguiente semáforo en que el auto se detiene, abre la puerta del vehículo

– Marcos.. tengo que hacer algo importante. Disculpa, nos vemos mas tarde en el canal 

– ¿Qué?!!.. pero… 

Giovanni ya se aleja por la vereda.

Sobre el asiento ha quedado abierta la revista. Francisco sonríe en la foto de publicidad. Está más atractivo que nunca.

Giovanni 1

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Capítulo 1. Desde el Café

 

El papa de mi amigo tenía un pequeño café dentro del recinto de un supermercado. La puerta y vitrina del local daban directamente a las cajas del supermercado y ahí es donde él se sentaba cada día y atendía a cientos de personas que pasaban por la caja numero 7. Siempre era atento, pero nunca sonreía mucho. Había algo de melancolía en su rostro hermoso, en serio, era hermoso. Un tipo masculino, alto,  delgado pero musculoso, con ojos oscuros grandes, tez morena perfecta enmarcada por un pelo castaño oscuro liso que cuando estaba un poco largo le caía sobre los ojos,  se lo apartaba constantemente de un manotazo. Supuse que tendría unos 22 años.

Yo acostumbrar visitar a mi amigo en las tardes, cuando su papá lo dejaba a cargo de la tienda. A veces, pasaba horas mirándolo desde el anonimato que me brindaba la vitrina hasta que aprendí a conocer sus estados de ánimo, su gentileza y sus escasas sonrisas que me alegraban y a ver la tristeza que a veces lo embargaba.

– No se que tanto te gusta mirar a la gente 

Mi amigo me molestaba. Jamás le había dicho que estaba fascinado y algo obsesionado con el cajero de la caja 7.

– mmhh es entretenido, cada uno debe tener una historia diferente.. es divertido imaginar cual es.

– si claro. 

A veces inventaba cuentos respecto de  esas personas desconocidas que siempre tenían giros inesperados y divertidos. Pablo se reía siempre de mis historias y le gustaba que se las contaras.

– a ver, esa niña que va ahí…

Generalmente me señalaba a las chicas bonitas y yo le inventaba rápidamente una historia cursi y los dos terminábamos riendo.

Pablo es un buen amigo aunque nos conocemos solo hace dos años. Él y yo asistíamos regularmente a la escuela nocturna. Éramos un par de chicos problema, ambos habíamos repetido cursos, no nos gustaba estudiar y nuestras habilidades estaban orientadas hacia otras actividades no relacionadas con lo que nuestros padres esperaban. En mi caso, me gustaba todo lo relacionado con la música, tocar instrumentos, bailar, pero lo que más me gustaba en el mundo era escribir cuentos, historias, poemas, etc. Llevaba a un cuaderno todo lo que amaba y atormentaba mi mente, y a los 17 años era mucho.  Mi madre y  hermana esperaban que yo fuera “el hombre de la casa” y me hiciera responsable de sus necesidades, pero yo no tenía el menor interés en ello, por lo que la escuela nocturna era, por ahora, mi única posibilidad. Ambos estudiábamos segundo año. También  era importante para mi todo lo relacionado con la estética, el vestuario y la presentación personal. Siempre me preocupaba de mi vestuario en forma especial y en general todo me queda muy bien dado mi aspecto. No soy muy alto, 1,74, muy delgado, ojos de un verde intenso al igual que mi  hermana y mi mamá. Pero mi mejor atributo, creo, es mi pelo, lo mantengo largo hasta bajo los hombros y cambio constantemente de color. En estos momentos estoy pasando por una etapa gótico medieval; visto entero de negro con un cinturón con muchas tachas, brazaletes de cuero y tachas metálicas, botines negros a media pierna y el pelo intensamente oscuro, mis ojos están  levemente delineados con  líneas negras y cuando me miro al espejo… me gusto a mi mismo.

El cajero tiene una etiqueta con su nombre y una foto al costado izquierdo de su pecho, dice “Francisco”.   Hoy no me he aguantado las ganas de escuchar su voz nuevamente. Llevo más de tres meses observándolo y él nunca se ha percatado de mi existencia. He pasado por su caja muchas veces pero soy sólo un cliente más. Entro al supermercado, elijo un par de cosas cualquiera y me pongo a esperar en la línea de su caja. Debido a mi aspecto la mayoría de las personas me miran pero ya estoy acostumbrado y francamente no me importa. Hay una señora mayor delante mío con un carrito en el que lleva pocas cosas. Francisco la saluda atento. Escucho su voz, es grave, profunda. Me siento estúpido pero mis ganas pueden más y permanezco esperando a que la Sra. termine de pasar sus cosas. Mientras tanto observo sus manos, son grandes, hermosas, dedos largos y mi imaginación empieza a volar.

-.  hola – me saluda

-. Hola

-. ¿sólo esto? – pregunta indicando las dos estupideces que he cogido de las gavetas

-. Si. ¿Cuánto es? 

-.  Son… $12.25 

Le paso el dinero y mi mano roza la suya. Lo miro directo sin poder evitarlo. Francisco me devuelve la mirada. Por un segundo creo ver algo en sus ojos… ¿interés? pero desaparece de inmediato. Pone mis cosas en un bolsa y me las entrega

Gracias por comprar con nosotros – me repite la letanía que todos los cajeros deben decir

– Chao Francisco – no puedo evitarlo

– Chao Giovanni – me dice.

La sorpresa me deja sin movimiento. Me vuelvo a mirarlo, pero ya se ha dado vuelta intencionalmente y esta atendiendo a otra persona. No me vuelve a mirar.  Me alejo despacio boquiabierto y entro al café de Pablo en total desconcierto. Me echo a reír de felicidad en cuanto cruzo la puerta del café.

– Que pasa? – Pablo deja de lado las cuentas y me mira

– Es que…nada, nada especial 

Pero si!!! Todo especial. Sabe mi nombre.. cómo, por qué? Sonrío como estúpido y me pongo de inmediato a pensar cómo voy a conocer a Francisco. Mi imaginación deriva rápidamente más allá de un simple apretón de manos.

Capítulo 2. La espera

Tenemos clases de 6 de la tarde a las 10 de la noche, de lunes a viernes. El supermercado cierra a las 10 de la noche así es que hoy finjo un dolor de cabeza muy fuerte y salgo de la escuela una hora antes. Estoy de pie en la calle frente al supermercado y no se que hacer. Como siempre, he actuado siguiendo solo mi instinto sin pensar mucho ¿esperarlo cuando salga?… ¿entrar e invitarlo a salir?.. ¿Quedarme de pie esperando que me vea y se acerque?. Dios!, creo que no me había sentido tan nervioso nunca. Es cierto, soy gay desde siempre pero nunca he tenido un novio o pareja, solo algunos escasos besos y caricias casuales. Nunca nadie me interesó como Francisco. Opto por esperar a verlo salir y en ese momento decidiré que hacer. Miro el reloj constantemente. Ya son las 10 y las puertas principales se cierran. Pasan 5…..10 minutos y ningún empleado sale del lugar. Entonces caigo en la cuenta de que los empleados han de salir por una puerta posterior. Que estúpido. Corro hacía la puerta posterior y mientras avanzo veo grupos de empleados que ya circulan por la calle… de seguro Francisco ya se fue. Me detengo sin aliento y miro hacia todos lados. Detrás de mi, al otro lado de la calle en un área poco iluminada esta Francisco solo. No va a ninguna parte y me esta mirando fijamente. Cruzo la calle y me acerco. Estoy muy asustado y temo equivocarme, tal vez espera a otra persona, talvez me equivoco.

– hola – lo saludo. Francisco no sonríe

– hola – me contesta.

Ninguno de los dos hace ademán de extender la mano para estrecharla.

– ¿Vives cerca? – me pregunta

Ambos comenzamos a caminar hacia el lado contrario por donde se han ido la mayoría de sus colegas, hacia el lado menos iluminado de la calle.

– Mas o menos. Unas 15 cuadras 

Lo sigo cuando dobla en la esquina. No sé donde vamos ni sé que pasa pero me siento feliz.

– ¿Quieres un trago? – me pregunta sin mirarme

Me gustaría mucho tomarme unos cuanto, pero soy menor de edad y como tengo cara de 12 años siempre tengo problemas. Me mira y parece entenderlo

– ¿Ni siquiera 18? – sube las cejas en gesto de asombro

– 17 – contesto

– Bueno, un jugo entonces 

Caminamos un poco más y nos detenemos frente a un pequeño café, el abre la puerta y entra. Yo lo sigo. Hay unas mesas desocupadas en el fondo y hacia allá se dirige. Me siento frente a él. Estoy nervioso, asombrado. Quiero pedir una explicación pero no se como hacerlo. El mozo se acerca y Francisco pide una cerveza y una bebida. Yo me río burlón. Francisco no dice nada. Me armo de valentía y pregunto.

– ¿Estabas esperándome? 

Me hubiera gustado que la voz me saliera más firme

– Te vi desde la caja parado afuera más de media hora… ¿estabas tú esperándome?

Siento que me hundo en el asiento

– Yo  no sé, algo así

El mozo me salva al aparecer con el pedido.

– ¿Qué haces Giovanni?. ¿estudias? 

– Si… ¿Cómo sabes mi nombre? 

No aguanto la curiosidad

– Lo escuche en el café de tu amigo – me lanza así sin más – Pasas muchas horas en ese café – continúa hablándome

– Si… es mi mejor amigo, lo acompaño

 ¿por qué escuchaste  mi nombre?¿como sabes que paso tantas horas ahí? ¿te has fijado en mi también? 

– ¿A quién le escuchaste mi nombre?

Francisco no me responde, levanta su cerveza y bebe un par de tragos sin dejar de mirarme.

-¿Qué curso estudias? 

– Segundo año – me mira con curiosidad –escuela vespertina– digo por toda respuesta

– Ya veo… y ¿que te gusta hacer, Giovanni? Además de vestirte y arreglarte así – señala mi ropa

– ¿Así como? – me río, nervioso.

Sé perfectamente como  luzco pero quiero escuchar su opinión más claramente… me aprueba o le desagrado?

– Así como te viste… provocativo, diferente, ¿eres un rebelde sin causa? –

Me río, le gusta mi forma de vestir.  – no lo sé – siento que esta coqueteando conmigo pero no sé bien que terreno estamos pisando. – me gusta el arte, la música… toco guitarra, piano y …

– Un artista –  no es una pregunta sino una afirmación. Quiero saber más de él.

– ¿Y tú?, ¿Qué más haces aparte de trabajar en el super? –

– Bueno, tengo dos trabajos,  así es que no me queda mucho tiempo para hacer nada más. Básicamente trabajo, como y duermo– eso explica la ausencia de sonrisa en su rostro. Lo dice de forma tan triste que siento ganas de levantarme y abrazarlo, consolarlo, pero no lo hago.

– ¿Para qué tanto trabajo?

– Estoy juntando dinero – suena decidido y enojado a la vez

– ¿para qué? – siento mucha curiosidad

Nuevamente no me contesta y me siento torpe. Pero me mira intensamente. Termina su cerveza, yo termino lo mío y nos ponemos de pie. Deja dinero sobre la mesa.

La noche de Septiembre se ha vuelto helada.

– Algún día te voy a contar – me dice misterioso afuera, en la calle.

 ¿es una promesa de otra cita?

– ¿Dónde vives? – pregunto esperanzado.

No quiero dar esto por terminado. Cada minuto que paso con él me interesa más y más.

– Vivo aquí cerca

Me indica con la mano un edificio de apartamentos en la calle siguiente.

– ¿Te acompaño? – pregunto descaradamente.

Francisco duda. Mira a todos lados como si buscara algo, finalmente…

– No. Hoy no niño. Otro día tal vez.

Y sin más palabras se aleja. Me quedo allí parado esperando despertar y con más dudas sobre él de las que tenía antes.

Capítulo 3. Clases de Biología

Al día siguiente me cuestiono mucho si ir o no a acompañar a Pablo en la tarde.  Pienso que Francisco se ha dado cuenta de todo el tiempo que lo he espiado pero no entiendo cómo. Tuve por minutos la sensación de que le atraía pero luego tuve también la sensación de que le molestaba contarme sus cosas y estar conmigo.  Nuevamente me gana la curiosidad y voy donde Pablo. Esta vez no busco a Francisco con la mirada sino que paso derecho al café y ya una vez adentro, seguro detrás de la vitrina intento localizarlo.  Ahí esta, como siempre, en la caja 7. Me gustaría saber a quien le preguntó en el café y que otra información sobre mi obtuvo pero no digo ni una sola palabra.

-¡Hey!, te digo que tenemos prueba en la noche ¿estudiaste?

Pablo está con el libro abierto apoyado en la caja registradora y estudia biología entre cliente y cliente.  Sus padres lo tienen amenazado de muerte para que apruebe todas sus clases. No, ni siquiera había recordado que tenía prueba. Mi atención queda dividida entre la biología y las cajas del supermercado. De alguna manera sé que él sabe que estoy aquí observándolo. Pero no mira hacia acá ni una sola vez.

El test de biología fue un desastre. Realmente no sabía nada y además mi mente seguía pegada en Francisco, en su forma de caminar, de mover sus piernas largas, en su pelo liso, en las manos de dedos largos y ágiles que contaban el dinero, envolvían la mercadería, sujetaban el vaso y quitaban el mechón rebelde de pelo que le caía sobre los ojos. Entregué la prueba 8 minutos antes de las 10 y rápidamente, casi corriendo, me fui hasta la puerta posterior del supermercado. Eran las 10:12 cuando llegué. Ahí estaba. Reclinado contra la pared en la misma parte sombría del día anterior. Me acerqué jadeando cansado de tanto correr y asombrado de verlo

– Sabía  – dijo – no tenías que correr tanto – empezamos a caminar lentamente por el mismo camino del día anterior

– Salgo de clases a las 10 – dije por toda explicación

– Te habría esperado 

 ¿a mi?, me esperarías tu a mi?

 No tenía claro si podía preguntar ni si me iba a gustar la respuesta… aunque tal como se desarrollaban las cosas probablemente no me respondería.

– ¿Por qué? –

– Mmmhhh no se… no tengo amigos ni nadie con quien hablar en esta ciudad, tu al menos eres simpático 

Supongo que sus palabras eran sinceras pero me causaron desilusión. Quería ser más que solo simpático.

– ¿Cómo te fue hoy?-  Me preguntó

Le conté respecto de la prueba fallida, le conté respecto de mi relación con el colegio y lo mal que me iba,  de los cursos repetidos, los colegios por los que había transitado, la desilusión que causaba a mi mamá, de las cosas que me gustaban y las que no, le conté toda mi vida resumida en las 3 cuadras  y 10 minutos que nos tomó llegar a la puerta de su edificio. Nos detuvimos. No sabía que decir. Quería que me invitara a subir a su departamento pero a la vez sentía terror de que efectivamente lo hiciera.

– Puedo ayudarte, si quieres – lo miré extrañado – con lo de las clases… yo era buen estudiante, puedo explicarte las materias 

Literalmente sentí mariposas volar en el estómago y en la garganta. Tenía ganas de gritar y saltar y …besarlo, ¡Dios! Tuve que hacer un gran esfuerzo para no saltar sobre su cuello, abrazarlo con fuerzas y besarlo. De pronto..

– Pero ¿a qué hora? – desilusión  en mi voz – siempre estas trabajando

– No, no siempre. Tengo libres los sábados en la noche y las tardes de los domingos, a veces el domingo completo –

– ¿En serio me enseñarías en tus pocas horas libres?– mi voz sonó muy ansiosa pero así era como me sentía

– ¿Por qué no?- se encogió de hombros–  Mejor pasar el tiempo haciendo algo útil que mirando las paredes del departamento 

Quedamos en juntarnos el sábado siguiente después de las 8. A esa hora terminaba su turno el sábado. Ya no me importaba si no me invitaba a subir ahora… faltaban dos días para el sábado y entonces si iba a estar con él, en su departamento. Nos despedimos nuevamente sin darnos las manos ni ningún tipo de contacto. De camino a mi casa sentía que flotaba, que caminaba en el aire. Me subí a una micro sólo para llegar más rápido. Quería estar a solas en mi cuarto para pensar en él. Tenía muchas preguntas que hacerle, quería saber para qué juntaba dinero, por qué siempre estaba triste y porqué no tenía amigos, de donde era, por que vivía solo, quería saber todo sobre él . Pero más que nada quería cerrar los ojos y dibujar en el aire sus hermosas facciones de varón, repetir en cámara lenta sus movimientos… ¿Qué olor tienes Francisco?, sentí que me excitaba de sólo pensar en estar cerca de él y poder sentir su olor.

-¡Mierda! – dije entre sonrisas – voy a tener problemas serios el sábado.

Los dos días que faltaban para el sábado pasaron muy lentos. Fui con Pablo al café pero no volví a esperar a Francisco en la salida del supermercado. Sentí que ya teníamos una especie de cita y no debía acosarlo. Sin embargo el sábado en la mañana me desperté lleno de dudas, como no lo había vuelto a ver mas que desde la vitrina del café necesitaba una confirmación de que la “cita” para estudiar aún estaba en pie. Me duche rápido y me demoré mucho rato en elegir que vestir. Mi mamá quedo sorprendida, tomé desayuno con ella y le dedique tiempo para conversar. Le pregunté si necesitaba algo del supermercado. Me reí mucho de su cara de sorpresa y me entregó una pequeña lista de cosas que necesitábamos.  Salí de la casa cerca de las 12. Normalmente abro los ojos alrededor de las 2 de la tarde, pero ahora eran las 12:20 y yo estaba entrando al supermercado. Tome un carrito, recorrí los pasillos y luego de unos 15 minutos ya tenía todo lo que necesitaba. Me dirigí directo a la caja de Francisco. Había dos personas antes que yo. En cuanto llegue a la fila me vio. Me miró unos segundos más de lo normal pero no sonrió ni me saludo. A pesar del horrible uniforme del supermercado se veía terriblemente atractivo.  Cuando tocó mi turno no dije nada, pasé las cosas que el tomó y paso por el lector de códigos sin mirarme; entonces me di cuenta que estábamos librando una pequeña batalla, yo tomaba las cosas y se las entregaba en silencio pero ni mis manos rozaban las suyas ni las de él las mías. Esperaba con paciencia a que yo soltara lo que sostenía y solo entonces lo tomaba. Cuando quedaba el último tarro en mi carro, lo deje frente a él sin sacar mi mano que cubría casi por completo la parte superior.  Esperó tranquilo, pero yo no moví mi mano. Los segundos pasaron y la tensión creció entre los dos. Francisco se movió en su asiento, tomo el lector de códigos y lo acercó al tarro.

– Son $125 – me dijo sonriendo con autosuficiencia…

¡Dios! Había conseguido que se riera. Me reí yo también soltando el bendito tarro. Me había ganado la batalla pero yo estaba demasiado feliz por haberlo hecho sonreír. Su sonrisa era hermosa. Le iluminaba todo el rostro. Le pasé el dinero y sentí entonces la urgencia de decirle algo respecto a la “cita” de las ocho, pero no fue necesario.

– Departamento 908. No te olvides de llevar tus libros y cuadernos –

– No, no lo olvidaré – conteste aun con la sonrisa pegada.

Cuando llegué de vuelta a mi casa me fui derecho a mi dormitorio a estudiar. No quería parecerle un completo idiota en la noche así es que traté de aprender lo que más pude. Mi mamá entro una hora después y nuevamente se sorprendió al encontrarme estudiando. Me dio un abrazo fuerte que yo le devolví con ganas. Hacía mucho tiempo que mi mamá estaba enojada conmigo y echaba de menos su cariño.

Luego del almuerzo, dormí un rato, mire televisión, estudié otro poco y cerca de las 7 estaba en un completo estado de nerviosismo y mal genio. Me duche largo rato pero nada de lo que había en mi closet (y era mucho) me gustaba o era adecuado para la ocasión… todo me quedaba mal hoy día.

Finalmente elegí unos jeans negro, muy ajustado, zapatillas idem, una camiseta blanca sin mangas llena de tachas y una chaqueta de cuero negra con un enorme estampado en la espalda.  Me colgué un par de cruces en el cuello, dos aros pequeños en una oreja y mis infaltables brazaletes en los brazos. Con la poca paciencia que me quedaba pase el lápiz alrededor de mis ojos y deje mi pelo largo caer desordenado sobre los hombros. Puse los libros en mi mochila y partí. No sabía si realmente los iba a ocupar esta noche.

Capítulo 4. EL color de tu pelo

Toque el timbre del 908 a las 8:25. Supuse que 25 minutos le habrían dado tiempo de llegar a su casa. Abrió la puerta de inmediato y se hizo a un lado para que entrara. Se había duchado recién. Tenía puestos unos jeans deslavados. Aun no había terminado de abotonarse la camisa celeste. Pude ver los músculos de su pecho y su estómago. Su pelo castaño estaba mojado, tenía los pies descalzos y era el espectáculo más delicioso que había visto en mi vida… me quede pegado en el piso… cero posibilidad de movimiento. Me acordé de respirar cuando ya no me quedaba más aire. Francisco me miro aún frente a  la puerta abierta y me regaló otra de sus sonrisas

– ¡Ya entra de una vez! – dijo mientras terminaba de abotonarse privándome del maravilloso espectáculo. Estoy seguro que sonreía porque sabía exactamente lo que pasaba por mi cabeza.

El departamento era pequeño, un dormitorio y una sala que hacía las veces de living y comedor, un baño y una cocina, Tenía muy pocos muebles pero lo poco que había era de muy buen gusto. Me indicó una mesa redonda con cuatro sillas. Me senté en una.  Apagó el televisor, fue hasta la cocina y sirvió dos vasos de jugo. Luego se sentó a mi lado.

– ¿Trajiste tus libros? – ni una palabra de lo que había pasado en la mañana

– Sip! – abrí la mochila y deje los libros sobre la mesa. Entonces si los íbamos a ocupar. Me alegré de haber repasado algo durante el día.

– ¿Qué es lo que más te cuesta?

– Mmmmhhh, en este momento, biología 

– Bueno. Déjame ver que estas pasando

Su atención se centró en mi libro de biología y por primera vez vi al maldito libro de otra manera… entre los dedos de Francisco hasta parecía sexy. La forma en que lo sujetaba… sus manos y brazos. Me reí de mis propios pensamientos idiotas.  Una vez que Francisco vio que materia estaba estudiando comenzó, libro en mano,  a explicarme de forma tan fácil y simple que me sentí estúpido por no haberla entendido a la primera. Francisco se concentró totalmente en lo que estaba haciendo y no se daba cuenta de lo sexy que se veía tan serio y enfocado… me sentí feliz de tener la ocasión de mirarlo a mi antojo, sin miedo a que me descubriera. Tenía que mirarlo para entender sus explicaciones. Me estaba costando trabajo poder concentrarme en lo que decía, en no perderme en su mirada, en no seguir sus manos con mi vista, pero hice un esfuerzo porque no quería parecerle estúpido.

Al cabo de una hora, habíamos avanzado por casi toda la materia y yo había entendido todo. Francisco cerró el libro, se estiro cansado poniéndose de pie. Pensé que debía estar muy cansado y que debía irme para dejarlo tranquilo, aunque no tenia ganas. Recogí mis libros de vuelta en la mochila. Francisco volvió de la cocina con dos vasos y una botella de licor. Sirvió ambos vasos y me extendió uno. Su mano cubría totalmente el vaso. Para poder tomarlo necesariamente debía tocarlo. Lo miré. Sonreía con autosuficiencia. ¡Lo estaba haciendo a propósito!!.  Me puse de pie y me acerqué frente a él. Levante mi mano y cubrí casi completamente su mano alrededor del vaso. Nos quedamos así, mirándonos. Sentí el calor del contacto recorrer mi mano, subir por el brazo y extender un reguero de calor por todo mi cuerpo. Estaba excitado nuevamente. El calor llegó hasta mi cara y supe que estaba rojo por completo

– Te ves lindo cuando te sonrojas – dijo al tiempo que retiraba su mano y se iba a sentar. 

 Tú te ves lindo siempre  quise gritarle.  Me quedé de pie sin saber qué hacer. Volví a sentarme en la silla de antes y tome un largo sorbo del licor. Francisco estaba de espaldas a mi sentado a un lado del sofá

– ¿Quieres ver una película?

Se giró hacia mi. Sujeté firmemente el vaso entre mis manos. En verdad quería arrojarme en sus brazos

 ¿significaba que no quería que me fuera o solo estaba siendo cortés? Me debatí entre lo que debía hacer y lo que quería hacer.

–  ¿No estás cansado? Si prefieres me voy para que descanses – hice además de ponerme de pie

– ¿Qué películas te gustan?– Una vez más evitaba contestarme

– De acción – respondí automáticamente. Tome otro sorbo. Me estaba relajando un poco y la excitación comenzaba a descender.

– Bueno, veamos que hay en la tele – se paseó entre un par de canales y encontró una película de acción antigua, pero buena. Se volvió nuevamente hacia mi y con la cabeza y los ojos me hizo un gesto para que me sentara a su lado.  ¡Mierda! Esto se estaba poniendo difícil. Me bebí el último sorbo que paso caliente por mi garganta y me volví a llenar el vaso. Me senté a su lado, sin tocarlo, con el vaso en la mano. No era una película del cable sino de la transmisión normal por lo que tenía mucha propaganda. Durante la primera propaganda, le quitó el volumen a la tele.

– ¿De que color es tu pelo real? –

– Castaño 

Levanto su brazo y tomó un mechón de mi pelo y lo acarició despacio. El mundo se detuvo por un instante. No escuche ningún ruido ni nada se movía, ni siquiera mi corazón.

– ¿Qué haces? 

Reconozco que estaba asustado y nervioso pero encantado. Francisco no retiró su mano sino que tomo un poco mas de mi pelo entre sus dedos

– mmmhhh, quería saber cómo se siente 

Ante el desconcierto de Francisco tome un mechón de su cabello, el mechón rebelde que le caía sobre los ojos. Sonrió… nuevamente sonrió. Entonces ya no me contuve más. Lo mire directo a los ojos para que supiera lo que iba a hacer, para que con la vista me diera su permiso y muy despacio quede frente a él, tan cerca que él tenía que saberlo. Cerró los ojos y con la mano que aún tenía en mi cabeza me empujo suavemente hacia él. Nuestros labios se juntaron, primero despacio, sin urgencias, tanteando terreno desconocido. Sentí que no podía controlarme mucho rato. Era simplemente deliciosa la sensación de calor, la suavidad de su labio inferior, el incendio que sentía dentro de mi… lamió mis labios con su lengua y luego buscó que separára mis labios y le permitiera entrar a mi boca. Mis brazos estaban ambos apoyados en el sillón a cada costado de Francisco. Sus brazos me envolvieron completamente en un abrazo.

 Entonces nos llegó la urgencia. Abrí mi boca, nuestras lenguas chocaron y forcejeamos con todo para permitir la entrada. Me deje vencer, le permití que su lengua recorriera por completo mi boca, choque mis dientes contra los suyos, me moví buscándolo con desesperación, sin aliento. Lo abracé sin ninguna restricción y finalmente enterré mi cara en su cuello y absorbí por completo su olor de hombre mientras trataba de tranquilizarme. Me sentí totalmente mareado por aquel aroma. Francisco buscó mi cara con sus manos, me sujeto y volvió a besarme. Un gemido involuntario escapó de mi garganta. Me sentí avergonzado.

– Por fin… – dijo Francisco en mi oído, su aliento caliente me causaba escalofríos de placer

– ¿Por fin qué? – pregunte aún pegado a su cara

– Por fin te escucho gemir. Desde que te vi por primera vez quise escucharte gemir por mi– sus palabras desataron un nuevo beso aún más apasionado. Francisco se apodero de mi boca totalmente, su lengua recorrió cada hueco posible en mi boca y su sabor era simplemente delicioso, succionó mis labios hasta que le supliqué detenerse y ambos nos quedamos sin aliento.

– ¿Desde que me viste por primera vez? – repetí perplejo

–  3 meses atrás 

– Pero.. nunca dijiste nada – protesté débilmente

– Pero te veía todos los días.. como no verte Giovanni – sus manos sostenían mi cara – eres precioso, eres un niño precioso. Me cuesta creer que estas aquí conmigo – sus ojos irradiaban felicidad y creí completamente cada una de sus palabras.

– No soy un niño – protesté.

– Si, eres un niño, eres menor de edad y esto que estamos haciendo es completamente ilegal – su mano lentamente recorría mi espalda por encima de la ropa

– Pero eres tan lindo.-

Yo aun permanecía con la chaqueta puesta y sin dudarlo baje mis brazos y me la quité. Al hacerlo note que tanto el como yo estábamos muy excitado. Podía ver claramente ambos bultos hinchados bajo la tela del pantalón. Volví a besarlo con furia y la reacción de Francisco no se hizo esperar, recorrió mi cuello y mis hombros con su boca, dejando una estela húmeda en cada mordisco, en cada beso, sus manos me sujetaban firmemente a la altura de mis costillas. Le devolví cada uno de sus besos en su cuello y soltándome de su abrazo comencé a abrir los botones de su camisa. Pero entonces lo sentirse tensar cada uno de sus músculos y detenerse su avance.

– ¿Que pasa? – quería más, mucho más, lo quería todo, no quería que se detuviera ahora.

–  Eres un niño aún. Tomémoslo con calma, ¿quieres?

– ¿Un niño? ¿Es broma?

– No. es en serio –

– Eso lo puedo decidir yo solo – no podía creer lo que escuchaba.. se iba a detener ahora???!!! – tu no eres tan mayor tampoco, ¿Qué edad tienes?

– Veintitrés

– Déjame decidirlo yo, después de todo es mi cuerpo y es mi vida, no? –

No me contesto, pero pude sentir que el momento había pasado. Me acaricio el pelo

– No lo decides tu solo… – y él ya había decidido

Me levanté bruscamente, molesto. No sabía que hacer. Quería escapar. No quería que viera mi frustración. Tomé mi chaqueta, mi mochila y me dirigí a la puerta. De un salto se paró delante mío.

– Hey… tranquilo 

– Déjame salir – lo empuje pero no se movió

– Escúchame primero y luego, si aún quieres te puedes ir 

Me quede ahí de pie, sin mirarlo pero dispuesto a escucharlo. Suspiró profundamente y apretó los puños. Supe que le estaba costando mucho hablar

– Tengo un hermano menor, tiene tu misma edad.. yo.. no puedo 

– ¿No puedes o no quieres?.. yo no soy tu hermano 

– Lo sé… no te vayas, por favor…quiero conocerte. Dame un poco de tiempo 

Tiempo… a los 17 años todos los minutos son eternos y quieres todo  de inmediato… tiempo.   Deje caer la mochila y como un niño malcriado me senté en el sofá sin siquiera mirarlo, puse el volumen de la TV, recupere el vaso que había dejado olvidado, bebí y fingí concentrarme en la película. Creo que se estaba riendo, escuchaba el sonido suave de su risa pero no me volví a mirarlo. Francisco se sentó en el otro extremo del sofá y estuvimos en silencio por varios minutos. Sabía que me observaba de reojo pero me abstuve de devolverle las miradas. Me termine el contenido del vaso. La cabeza me daba vueltas con todo lo que había pasado en una sola noche, quería abrazarlo, besarlo, golpearlo y llorar… todo al mismo tiempo. Su mano buscó la mía y dejé que la tomara. Me tranquilicé. Su pulgar masajeaba suavemente mi piel.

– Ven aquí –  Me estire en el sofá y apoyé mi cabeza sobre sus muslos. Me acaricio la cara, el pelo.

– Eres tan lindo Giovanni, no es nada fácil –

– ¿Por qué me invitaste entonces? si te hago sentir mal – Se quedó pensando un instante.

– Me ganaste… cada vez que te veía y te quedabas mirándome, cuando pasabas por la caja, cuando entrabas y salías del café con tu aire de niño malo me decía a mi mismo que eres un mocoso chico y debía dejarte tranquilo, pero me fuiste a buscar y … – dejó la frase sin terminar

– Me gustas mucho Francisco –  por fin me digné mirarlo. Deslizó sus dedos lentos por mi rostro.

– Lo sé … tu… tu me gustas mucho también – ¿titubeos? ¿dudas? – especialmente cuando actúas como diva

– ¿Qué? 

– Vamos… – se reía de mi – todo el montaje de “me voy indignado” y “ no te voy a mirar”… eres una diva, una preciosa diva 

Se doblo hacia mi y me estampó un beso. Quise retenerlo pero rápidamente volvió hacia atrás.

Vimos el resto de la película así, él me acariciaba y estaba pendiente de cada uno de mis movimientos. Yo me deje querer pero lo que en verdad quería era otra cosa. De vez en cuando acariciaba su pierna y seguía el rastro hasta el interior de sus muslos pero entonces su mano tomaba la mía y le estampaba un beso. Poco antes de la medianoche Francisco bostezó un par de veces y entonces recordé lo cansado que debía estar. Me puse de pie

– Ya me voy – tomé mis cosas aunque me hubiera quedado con él toda la noche. Al llegar a la puerta me volví hacia él – ¿puedo volver? – pregunte con un hilillo de voz y la ansiedad al máximo. Sonrió cansado, se acerco y me abrazó muy apretado

– Cuando quieras – me dio otro beso rápido en la boca. – tenemos que seguir estudiando 

Me alegré de tener una razón para volver a su departamento. Sin pensar lo que hacía lo besé yo esta vez. Me entretuve en sus labios, los mordisquee y lo obligué a dejarme entrar en su boca. Era el paraíso. No quería un maldito beso rápido de despedida. Él respondió de igual manera y me empujo contra la puerta aún cerrada, sin separar nuestras bocas. Otro gemido, más grande esta vez, se escapó de mi. Lo sentí gemir a él y entonces entendí lo que causaba. Sus brazos me apretaban en un fuerte abrazo. Mis manos buscaban desesperadas la piel bajo su camisa hasta que la sentí. Estaba caliente y suave, podía tocar sus músculos y sentir como se erizaba al pasar mis dedos. Y entonces todo terminó. Francisco dio un paso atrás y tomo aire en un gran suspiro.

– Te veo mañana

Tomé mis cosas y salí lentamente.

Capítulo 5 – La historia de Francisco.

 

No pude dormir bien y desperté tarde al día siguiente. Luego de ducharme y comer algo quise partir al café de Pablo pero primero tomé un libro y estudié un rato, no quería parecer un completo idiota delante de Francisco. Nuevamente  sorprendí a mi mama. Más tarde me fui al café. Pase despacio frente a la caja 7, el corazón medio un vuelco al verlo tan serio y concentrado en su trabajo. Había algo misterioso en su encantador rostro pero el no dio señal alguna de haber notado mi presencia. Las 6 de la tarde, mi hora de clases, se acercaba rápidamente  y aun no lo había contactado. Me habría bastado una simple mirada, no se, algo. Pero llego el momento de irnos sin haberlo logrado. Pensé en comprar algo solo para poder verlo a los ojos, pero no fui.

Estuve muy distraído y ansioso durante las horas de clases. Solo quería que terminara pronto. Salí disparado a las 10 hacia su departamento. Me abrió la puerta de inmediato y me arroje en sus brazos sin importarme que alguien nos viera..
– Pensé en ti todo el día niño, todo el maldito día – me apretó contra su cuerpo. Nos besamos hambrientos uno del otro hasta quedar sin respiración
– Te vi en el super –
– También te vi –
-no me miraste-
-no –
No podía dejar de abrazarlo y besarlo. Lo sentí suspirar al abrazarme y al buscar sus ojos estaba sonriendo.

– Ven a comer algo– me tiró de la mano. La mesa estaba perfectamente puesta para dos. No había nada cursi como candelabros ni flores pero obviamente había estado cocinando para mi. Me costaba trabajo creer que él se hubiera esforzado por hacer esto para mi. Me emocioné mucho.

Nos sentamos frente a frente en la mesita redonda y comenzamos a comer. A mis 17 años los modales en la mesa no eran un tema que me importara mucho pero me dí cuenta que Francisco tenía una forma de comer perfecta. Entonces me puse a pensar que todo en él parecía perfecto, de buena clase, incluyendo su aspecto.

-¿De dónde eres?

– Santiago

– ¿Por qué estas en esta ciudad?

Noté que mi pregunta lo puso incómodo

– No sé… creo que porque no conozco a nadie aquí

– Eso no tiene sentido, ¿hiciste algo malo?, ¿te estás escondiendo o qué? 

Mi pregunta era para reírme de él, pero su reacción me hizo darme cuenta que había dado en el blanco. Bajó la vista y se quedo observando el plato. Me sentí mal por haber preguntado pero tenía mucha curiosidad por saber más de él.

– Cuéntame – tomé su mano por sobre la mesa

– Eres un mocoso muy curioso 

– Cuéntame – ya no me reía

– Bueno, quiero estar en una ciudad donde pueda empezar limpio, sin que nadie me conozca y me apunte con el dedo, donde mi familia no tenga conocidos y donde tampoco me puedan encontrar tan fácilmente

– ¿Por qué? ¿Qué paso con tu familia?

– Tuvimos problemas

– ¿Por qué eres… ? 

El resto de la pregunta quedo en el aire. No me atreví a pronunciar la palabra.

-¿Gay?, supongo que eso también influyó pero no fue la razón principal. O tal vez si. Giovanni, no quiero hablar del tema

– Pero quiero saber

– No vas a dejar de molestarme hasta que te cuente, ¿verdad?

– Nop

– Eres, eres un niño adorable

– Que no soy un niño

Retiramos todas las cosas de la mesa y nos fuimos al sofá. Él se sentó en el mismo lado que la noche anterior y yo nuevamente me acomodé a lo largo del sofá con mi cabeza sobre él. Hundió sus manos en mi pelo y comenzó a hablar mientras me acariciaba

– Mi familia vive en Santiago, mi papá es un empresario al que le va muy bien. Esta acostumbrado a ordenar y que se le obedezca sin cuestionar. Tengo sólo un hermano menor al que adoro ….él es especial

– ¿Qué tiene de especial?

– El es… sufre de… mi hermano es diferente, es un niño eterno… nació con problemas de retraso . Yo… lo quiero mucho. Él es feliz, no se da cuenta de mucho y vive encerrado en su propio mundo infantil

Los ojos de Francisco estaban llenándose  de lágrimas

– Bueno,  mi papá no tolera la idea de que ambos hijos le hallan salido “fallados”. Creo que podría aguantar mis preferencias sexuales pero no puede tolerar que yo no quiera hacerme cargo de sus negocios. Él quiere, no, él me exige que estudia economía y trabaje con él pero no es la vida que yo quiero, yo quiero ser y hacer algo diferente.

– ¿Qué es lo que quieres?

– Quiero ser actor 

Su voz se llenó de orgullo al pronunciar esa frase, le salió del alma

–. Es lo que tengo dentro

– ¿No hay forma de que puedas hacerle entender.. de que te arregles con tu viejo? 

– No. Se lo he repetido muchas veces pero no me  toma en serio. La última vez que estuve con él tuvimos una pelea y no hablo de una discusión, fue una pelea de puños y golpes

– ¿Con tu papá?, ¿por qué?

Mientras más me contaba más quería saber. Él seguía haciendo un esfuerzo por hablar.

– Yo …, yo tenía un – silencio –  una pareja en Santiago. Habíamos estado juntos varios años 

Ya no quería saber más. Los celos me subieron por todo el cuerpo. Nunca los había sentido antes y no quise saber que había pasado con esa “pareja de varios años”. Me aguanté lo mejor que pude pero no debo haberlo hecho muy bien porqué el me miro y comenzó a reírse bajito sin soltarme

– ¿En serio? ¿celoso? – creo que le gusto hacerme sentir celos

– No, para nada – pero me moría de celos.

– Mi pareja, bueno, mis papás no lo querían pero lo admitían en nuestra casa… por mi. Un día… 

Más silencios. Quise decirle que estaba bien, que no me contara más si tanto le costaba  decirlo pero de alguna manera supe que él necesitaba hablar de este problema. Me mantuve en silencio sin moverme, esperando el resto de la historia.

– Se llamaba Javier. Un día en la tarde estábamos en mi dormitorio y me quedé dormido. Cuando desperté Javier no estaba conmigo. Lo busque y lo encontré cerca de la piscina, él estaba,… Giovanni.. él estaba – su voz se quebró –estaba con mi hermanito… el concha de su madre estaba

– ¿Violó a tu hermano? – pregunté de golpe sintiendo parte de la rabia que él debió haber sentido. Francisco asintió con la cabeza

– Habíamos estado juntos más de dos años y nunca vi la clase de desgraciado que era. Mi papá enfureció, me echaron de la casa… mi hermano… Giovanni.. no lo he vuelto a ver más 

No supe que decir. El dolor que llevaba adentro era inmenso. Quise quitárselo. Lo abracé y compartí sus lágrimas. Esa noche lloramos juntos por primera vez, por ese hermano desconocido para mi que era la causa del dolor de Francisco y también la razón por la cual no me tocaba.

Capítulo 6 – Aprendizaje extra-curricular

A partir de aquella noche nuestra relación se volvió más cercana. Ya no pregunté mas por la tristeza que lo embargaba pues ya conocía la razón. Se volvió una rutina correr de clases a su departamento y comer juntos. Francisco cocinaba cosas simples pero deliciosas. A mi me tocaba lavar y dejar ordenado. Es curioso como nunca había movido un dedo en mi casa para ordenar algo, pero en su departamento me gustaba compartir las tareas con él. Luego de comer nos sentábamos a mirar tele, conversar y casi todos los días dedicábamos un rato a estudiar. Con él todo era fácil y entretenido.  Nos habíamos acostumbrado a besarnos y a abrazarnos pero ahora no me atrevía a intentar tocarlo aunque me moría por sentir su piel en mis manos nuevamente y Francisco no me tocaba más allá de acariciarme el rostro, el pelo y ocasionalmente la espalda. El recuerdo del drama de su hermano me detenía cada vez que lo deseaba y eso sucedía muy a menudo. La frustración me estaba haciendo difícil la vida y andaba de mal humor con todo el resto de la gente.

Pasaron tres semanas y Francisco tuvo que trabajar los fines de semana así es que solo nos veíamos un par de horas en las noches. No sé bien en que momento empecé a cambiar pero me di cuenta que me preocupaba más de mis estudios ahora que entendía mejor y mis notas estaban mejorando además ya no me sentía perdido sin un horizonte… mi mundo se había vuelto él, todo mi ser se sentía completamente doblegado y sometido a lo que Francisco quisiera hacer conmigo, ¿es esto lo que llaman amor?

Como todas las noches, salí corriendo de clases y 10 minutos después tocaba la puerta del departamento 908. Él me abrió de inmediato. Sonreímos al vernos y nos besamos como si no nos hubiéramos visto en mil años. Aun peleábamos en silencio por obtener posesión de la boca del otro pero generalmente lo dejaba ganar. Me encantaba la sensación de su lengua dentro de mi boca hasta que me quedaba sin respiración y con todo el cuerpo excitado, especialmente el bulto que se formaba y presionaba en mis pantalones.

Comimos y nos contamos lo que había sucedido en el día. Francisco se alegró cuando le conté la nota en mi último examen. Luego nos sentamos frente a la tele. Como siempre, mi cabeza reposaba sobre sus muslos y él me acariciaba despacio.

– Niño, este domingo no trabajo. ¿Quieres ir a alguna parte conmigo? – pregunto como si no tuviera importancia alguna.

– Sip, Seguro 

– Bueno, es una cita entonces 

No me importaba donde fuéramos mientras estuviéramos juntos. De pura alegría, me levante de un salto y me  senté a horcajadas sobre sus  piernas, lo bese sonriendo y él respondió de inmediato. Me quedé mirando sus ojos oscuros y tristes, las pestañas oscuras que los rodean, la piel morena lisa de sus mejillas, sus orejas perfectas y comencé a darle pequeños besos por todo el rostro y el cuello. Al llegar a las orejas pasé mi lengua muy despacio por el borde de ellas y se movió inquieto. No hice caso de su movimiento y seguí haciendo lo mismo aún más lentamente. Se quedo tranquilo. Baje por su cuello y él no protestó, lo besaba y mordía con la misma intensidad. Supe que le gustaba por que su respiración se volvió irregular y ya no estaba prestando atención a la tele. Hasta que la camisa me impidió continuar. Decidido, comencé a abrir los botones. Entonces sus manos tomaron las mías.

– Déjame seguir – suplique despacio en su oído – por favor

Soltó mis manos y con impaciencia abrí los botones uno a uno, lo miré largos segundos mientras él tenía los ojos cerrados, los labios apretados y la cabeza hacia atrás. Seguí dejando un rastro de besos, chupones y mordiscos por su pecho. Me entretuve en sus pezones, los chupé hasta que se endurecieron y lo escuché gemir. Seguí bajando muy lentamente. Finalmente llegue al borde de su pantalón. No sé si en ese momento él estaba mas excitado o yo, pero me sentía estallar dentro de los boxers. Automáticamente moví mis caderas en busca de fricción y la encontré directamente en su pene tanto o más duro que el mío. Mis manos se movieron ansiosas en el cinturón que me impedía continuar.

– Giovanni 

Era una voz de advertencia pero por dios que yo no estaba para hacerle caso. Lo necesitaba y lo quería ahora.

Volví a ponerme a la altura de sus ojos y comencé a abrir el cinturón sosteniendo su mirada, absolutamente decidido a que nada me lo impidiera. Solté el cinturón, abrí el cierre de su jeans e inmediatamente sentí el movimiento inquieto de su miembro bajo los boxers.

– Niño, ¿sabes lo que estás haciendo? 

Nuestras miradas seguían ancladas

No, no sabía que estaba haciendo. No lo había hecho nunca antes pero estaba absolutamente seguro de que quería hacerlo. Negué con la cabeza antes de hablar.

– No lo he hecho nunca pero voy a hacértelo ahora – respondí sin titubear

– ¿Nunca? 

Volví a negar con la cabeza. Él dudó un instante y luego pareció tomar una decisión.

– Niño, después de esto no hay vuelta atrás 

– Lo sé y no soy un niño

– Eres MI niño 

Con esas palabras terminó por decidirse y algo cambió en él. Se acercó a besarme y sus manos se movieron hacia el borde inferior de mi camiseta. Con un solo movimiento la subió, levante mis brazos, feliz, para ayudarlo a quitarla. Me miró detenidamente mientras sus manos corrían por mi cuerpo.

– Giovanni

Mi nombre sonaba hermoso pronunciado en su suspiro lleno de excitación. Empezó a trazar un reguero de fuego con su boca y su lengua. Luego con un movimiento brusco me abrazo fuerte, me sostuvo en el aire mientras ambos nos poníamos de pie. Sus manos buscaron el cierre de mis pantalones y lo abrió rápidamente. Yo estaba muy nervioso, excitado y algo asustado. Mientras me quitaba mis pantalones, él hizo lo mismo y nos quedamos completamente desnudo frente a frente. Su cuerpo era precioso. Mis ojos se fueron directos a su pene, perfecto, grueso, glorioso, solo quería tocarlo. Me tomó la mano y ambos desnudos caminamos hasta su pieza,  la cortina abierta y sólo la luz proveniente de la sala contigua. Su mano empujo mi pecho y caí despacio sobre la cama.

– Voy a enseñarte niño

En un solo instante Francisco estaba completamente sobre mi cuerpo, lo sentía morder mi cuello, besarme la boca, succionar mis pezones, lamer mis costillas, todo al mismo tiempo, sus manos estaban en todas parte mientras lentamente avanzaba hacia mis caderas. La sensación era embriagadora. Solo podía gemir y excitarme mas y más a cada instante. De pronto sus dedos estaban en el borde de mi pene. Me tomó con una mano y con el pulgar comenzó suavemente a masajear la punta mientras su otra mano se abría paso entre mis testículos, los apretaba suavemente y continuaba hacia atrás. Levante mis caderas instintivamente, lo quería todo. Sus manos me soltaron y se abrió paso hasta mis rodillas. Las empujo separándolas y se ubico entre mis piernas abiertas.

– Giovanni, mírame – obedecí ciego de pasión. Me quedé apoyado en los codos, con el cubrecama fuertemente apretado en ambas manos. Su lengua fue lo primero que sentí, suave, áspera, caliente, deslizarse a lo largo de mi miembro. Luego tomó mi pene completamente en su boca y comenzó a succionar mientras yo me desmoronaba completamente. Ya no podía aguantar mas, quise advertirle pero él ya se había dado cuenta.  Acabé en menos de un segundo con un largo gemido y en la boca de Francisco. Fue el momento más glorioso de toda mi existencia, temblaba entero y no pude contener las lágrimas que estúpidamente comenzaron a caer de mis ojos.  Me cubrí los ojos con ambas manos. Francisco estaba a mi lado, me abrazo y me levantó las manos

– Esas lágrimas son mías 

 y su lengua capturó cada una de las gotas que escapaban de mis ojos

– ¿Más tranquilo? – me preguntó después de un rato. Asentí con la cabeza. Todavía no podía hablar.

– ¿Te tragaste mi semen? 

– Niño, te podría tragar entero, eres muy rico 

Nos abrazamos desnudos sobre la cama. Entonces sentí su pene duro y excitado contra mi. Estiré mi mano para tomarlo y quise girarme pero el se movió

– Déjame – pedí

– Hoy no. Otro día

– Pero 

– No 

Nuestras respiraciones se tranquilizaron hasta un ritmo normal.

– Francisco 

– mmhhhh?

– Nunca había sentido algo así antes. Fue maravilloso, lo mejor que me ha pasado en mi vida 

Por toda respuesta me abrazó aun más fuerte y suspiró, creo que de satisfacción. El sueño me venció totalmente. Me dormí con una sonrisa de triunfo y placer.

Resumen

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RESUMEN GIOVANNI

Hermoso, ansioso, joven e inexperto, Giovanni se abre y se entrega a la aventura del amor dispuesto a entregar todo su ser en busca de la felicidad sin más protección que su juventud y su inocencia. Confía ciegamente sin darse cuenta de cómo puede resultar herido.

Francisco, mayor, misterioso y herido arrastra una carga difícil de llevar pero que, a pesar de su rechazo a enamorarse,  se vuelve más liviana al encontrar al dulce Giovanni. Sin embargo, el peso de su ambición es demasiado fuerte y debe decidir

Un amor intenso, sin barreras ni limites que cambia la vida de ambos para siempre.