Capítulo 17

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Lo esperó impaciente en la puerta de su casa. A esa hora no había nadie y faltaban pocos minutos para que Juanfe terminara sus clases… paseaba de arriba abajo por la calle, ansioso… quería contarle rápido… si esto era muy importante para él, solo podía imaginar lo que sería para Juanfe…

Lo vio acercarse caminando sin prisa con la mochila en la espalda y la camisa del uniforme colgando del pantalón… Juanfe era muy atractivo… pero caminaba cabizbajo y… triste??…  De pronto el chico levantó los ojos al sentirse observado y pareció recibir una carga de energía. Enderezó su espalda y corrió hacia Cristián, abrazándolo y pegándose a su boca,  a pesar de estar en plena calle.

-. Entremos. Tengo que decirte algo

Se sentaron en la sala. Juanfe lo apuraba para que le contara sin tener idea de qué se trataba

-. ¿Qué es?… Dime… ¿Qué pasa?

Sentados lado a lado, Juanfe reía con toda inocencia y sus dedos picaban a Cris para apresurarlo. Estaba feliz de verlo.

-. Se trata de Adrián- comenzó Cristián tratando de mantener la seriedad que requería el momento, pero la alegría lo recorría por dentro…

Los dedos de Juanfe se detuvieron… el cuerpo se enderezó, tensándose, y el rostro perdió toda sonrisa

-. ¿Qué pasa con él?

Juanfe siempre  tenía miedo de escuchar sobre Adrián, aunque estuviera en la cárcel… aunque no fuera a salir en los próximos 5 años… solo escuchar su nombre le producía una desagradable sensación de temor.

Cristian lo sostuvo de los hombros, mirándolo de frente. Quería ver como en sus ojos iba a desaparecer el temor y ser reemplazado por otra emoción

-. 25 años de cárcel – pronunció con voz firme y triunfadora…

Juanfe escuchó y se tomó unos segundos para procesar en su mente… ¿significaba que..?  preguntó con la vista fija en los ojos de Cris… Sin palabras Cristián le confirmó que si… ese sería el tiempo de ese maldito en la cárcel…

Fue un gesto mezcla de sonrisa, llanto y emoción… los ojos claros de Juanfe se inundaron de lágrimas y sus brazos se cerraron, firmes, alrededor del cuello de Cristián… temblaba cobijado por él… por fin podría comenzar a olvidar, dejar atrás ese recuerdo doloroso… podría volver a sentirse seguro.

Se abrazaron compartiendo un sentimiento tan importante para ambos… justicia… liberación… todo lo malo quedaba en el pasado y podía volver a creer…

Le costaba encontrar que decir, abrumado por las emociones

-. Gracias… gracias Cristián… no sé que habría hecho si tu no hubieras aparecido

Las palabras le brotaban sinceras del alma… quería que Cristián supiera lo importante que era en su vida y lo mucho que le debía

Cristian estaba feliz… había visto el miedo desaparecer de los ojos que tanto amaba… las lágrimas de Juanfe significaban mucho más que alegría… ahora todo estaba donde debía estar… incluyéndolos a ellos… juntos y abrazándose sobre ese sillón

-. Tampoco sé que habría sido de mi vida sin ti, Juanfe

Cris no era persona de usar palabras románticas pero últimamente le brotaban sin pensarlas y sus gestos incluían flores y peluches… lo peor? Se sentía bien al hacerlo y decirlas para Juanfe… sobre todo cuando miraba su carita agradecida y enamorada… no le importaba expresarle lo mucho que le importaba y lo quería… estaba cambiando gracias a Juanfe y le hacía bien.

Juanfe lo buscó en un beso especial… necesitaba demostrarle todo lo que sentía en su corazón en ese momento y la única forma era el contacto físico… las palabras no alcanzaban para revelar lo que sentía… lo besó con hambre y regocijo

Se sujetaban con ambas manos y el beso agarraba intensidad… la alegría que sentían los volvía audaces y, por unos segundos, se olvidaban de las reglas que ellos mismos habían establecido… los cuerpos se movían en perfecta sincronía acercándose cada vez más… ninguno soltaba la boca del otro aunque el aire comenzaba a faltarles… lo que sentían era muy fuerte…

-. Déjame contarte todo

Cristián hizo un esfuerzo cuando sintió que la sangre burbujeaba demasiado caliente en su cuerpo y se agolpaba en su entrepierna… no lo soltó… no podía desprenderse de ese abrazo… de la calidez del cuerpo de Juanfe aplastado sobre el suyo…  pero alejó su boca cortando la intensidad del beso y recuperando lentamente la cordura que tan fácilmente perdía con él.

– Si, dime…

Cristián le relató los hechos principales omitiendo detalles innecesarios y dolorosos. Lo más importante era saber que su declaración había tenido peso en la condena de Adrián, junto a la de otros chicos que habían corrido igual suerte que él. Nada bueno le esperaba a ese hombre por al menos 25 años.

Juanfe corrió al teléfono para contárselo a su mamá quien también lloró emocionada al otro lado de la línea.  Pidió premiso y llegó hasta ellos en pocos minutos. Se abrazaron los tres…  madre e hijo agradecían a Cristián emocionados y liberados…

Cristian escuchaba los agradecimientos y se preguntaba que habría sido de su existencia si nunca hubiera cruzado su camino con el de Juanfe… si aquella noche hubiera seguido de largo sin prestar atención al chico lloroso y destrozado en medio de la calle… todo lo que era ahora, lo que tenía, lo que aprendía, las posibilidades de un brillante futuro estaban relacionadas con él… era él quien se sentía agradecido de haberlo encontrado… tan valioso y preciado.

Almorzaron juntos. Una comida cualquiera que les pareció maravillosa pues el ambiente que reinaba era muy grato y feliz. Cris respondió aclarando todas las preguntas que ambos le hicieron sobre la nueva sentencia hasta que todas las dudas estuvieron resueltas… ya no había más que hablar sobre ese sujeto. Se cerraba un capítulo de la vida de Juanfe.

Más tarde, la mamá volvió al trabajo y quedaron solos en la casa.

-. Tú lo hiciste posible…

Más que una pregunta Juanfe afirmaba… su instinto le decía que Cristián había tenido algo que ver con todo…

-. Si… también voy a contarte eso

Era bueno poder, de una vez por todas, abrir su corazón plenamente y volverse casi trasparente con Juanfe… decirle toda la verdad de lo que había hecho por él.

-.¿Recuerdas la última noche en el otro departamento?… te pedí que me respondieras “si” o “no” y nunca supiste que te estaba preguntando-

-. Si, lo recuerdo. ¿Qué era?

-. Denunciar o no a Adrian Araneda y tú me dijiste que si-

Cristián explicó todo; cómo su anterior jefe lo había llevado a trabajar en las oficinas de AA y había encontrado la información de sus actividades ilegales, guardando una copia que luego fue a parar a manos de Ramírez.

Juanfe escuchaba atónito.  Sabía!!!… siempre supo que Cristián estaba involucrado pero nunca había imaginado hasta qué punto todo había dependido de él…

Cristián solo parecía frío y desinteresado… algo apático con los demás…

La realidad era que Cristián le había demostrado muchas veces cómo se volvía posesivo, apasionado y exagerado con todo lo que tuviera que ver con él…

Saberlo le provocaba una nueva ola de emociones bonitas… se sentía querido y protegido… Cris lo había arriesgado todo por él.

-. ¿Fue por eso que cambiaste de departamento?

-. Si. No quería que fueran a encontrarme y luego a ti

-. Debiste decirme

Cristián pensó que el momento era maravilloso… estaban comenzando a sentirse en paz… los dos solos… con los corazones abiertos el uno al otro… tal vez debería volver a trabajar… pero no podía alejarse de Juanfe hoy… era un día especial. Ramírez entendería.

Se quedaron en la sala disfrutando de sentirse bien juntos… tendidos sobre el sofá… la cabeza de Juanfe sobre las piernas de Cris… la mano de Cris jugaba en el rostro y pelo de Juanfe… en la televisión alguien hablaba pero ellos no escuchaban…  solo tenían ojos para mirarse, recordar y pensar en la felicidad que les esperaba…

-. Si. Debí hacerlo pero…

-. Pero ¿qué?

-. Ya nada… no vale la pena recordar

-. Quiero saber– insistió Juanfe

Cristian guardó silencio unos instantes para luego mostrarse decidido

-. Llegaste con Enrique… no me gustó verte llegar con él…

Juanfe levantó la cabeza, asombrado de verdad…

-. ¿Te pusiste celoso?

Cris quedó callado… que mas daba ya… había admitido tanto

-. Si

-. Quise quererlo… era un buen amigo… pero no pude

-. No quiero que tengas un amigo cercano… tengo celos de cualquier persona que se acerque a ti 

Respondió moderando la inquietud que lo asaltaba cuando recordaba lo cercano que Enrique había llegado a estar de Juanfe… aun tenía una gran duda… ¿se había atrevido a tocarlo? Cristián se controló. No quería arruinar el grato momento preguntando una estupidez.

Juanfe sonrió encogiéndose y acercándose aún más a Cristián… Dios!!! hacía toda una vida que no se sentía tan bien…

-. Me gustan tus celos- declaró contento, ajeno a la preocupación de Cristián. Un nuevo beso… muchas caricias controladas…

Los minutos pasaban rápidos… la televisión seguía encendida y ninguno prestaba demasiada atención… era mucho más interesante la piel del otro… sus ojos… su respiración, sus manos… simplemente estar juntos y unidos

-. Quiero hacer algo especial contigo-  dijo Cristian con toda seriedad jugando con un mechón de su pelo – celebrar este día especial

-. Yo también – respondió Juanfe con una sonrisa maliciosa…

Claramente, no estaban pensando lo mismo.

Cristián sonrió al darse cuenta de las intenciones tras la respuesta de Juanfe. Le soltó el pelo y puso sus manos sobre los hombros del menor

-. Estoy hablando de cenar o bailar o algo así – aclaró sin perder la alegría

-. Ahá… también podemos hacer eso- seguía sonriendo… aún más maliciosamente… Juanfe sabía exactamente cómo quería celebrar y dónde quería hacerlo… el departamento de Cris lo llamaba

– Podemos celebrarlo de muchas maneras –por si acaso Cristián no había comprendido del todo, una de las manos de Juanfe tomó rumbo hacia la entrepierna de Cris… avanzaba rápido y decidido… no quería detenerse… la respiración sorprendida y agitada de Cristián le dijo que iba por buen camino…

-. Juanfe…

Era un reclamo a la vez que un ruego…

No respondió nada ni le hizo caso… su mano llegó a destino y se posó con ganas sobre el bulto que sobresalía entre las piernas de Cristián… aaaahhh por fin se había atrevido… movió su mano sobre la tela sintiendo la dureza e imaginando la forma… deseando poder tocar directamente y sintiendo calor en su cuerpo

-. Juanfe…

Cris siempre supo que era mala idea quedarse solos en cualquier lugar… y no había hecho nada para evitarlo… la mano de Juanfe sobre su miembro se sentía tan bien… no quería que la quitara pero no estaba bien…   adulto…  Mierda!! recordó que él era el adulto y tenía que ser responsable.

-. Juanfe

Esta vez su nombre fue pronunciado con mayor seriedad y la mano de Cristian se detuvo sobre la que lo acariciaba, quitándola.

Algo explotó en Juanfe… era un día especial… el día que dejaba en evidencia que los débiles también podían ganar, el día en que recuperaba su dignidad y su libertad para actuar y moverse con tranquilidad… el día en que se diluía su miedo…  en que comenzaba a olvidar el nombre de quienes le habían hecho daño… se sentía seguro y confiado…. y Cristián no lo dejaba celebrar como él quería.

-. No!- protestó fuerte liberando su mano atrapada y volviendo a ponerla sobre el miembro de Cris – no me cortes las alas… quiero aprender contigo

La petición de Juanfe, la forma tan decidida en que lo decía y la mirada en sus ojos, descolocaron a Cristián… creía que tenían todo aclarado y que estaban de acuerdo en esperar… ¿por qué el cambio brusco en Juanfe ahora? ¿Por qué lo hacía más difícil de lo que ya era para él?…

-. Juanfe, no…

-. Tú también quieres…

La evidencia era notoria, su miembro estaba en estado de erección y Juanfe podía sentirlo bajo la tela

– enséñame

Cris quitó la mano nuevamente y se puso de pie…

-. Ya te expliqué las razones… no es que no te desee… es solo que eres muy chico y vamos a esperar…

-. No quiero esperar

Juanfe se paró a su lado, desafiándolo.

Demonios!!!… Si algo ocasionaba la actitud de Juanfe era volverlo aún más deseable… contradiciéndolo y declarándole abiertamente que lo deseaba… pidiéndole que le enseñara…

-. Pero… dijimos que…

-. No. Tú dijiste…- se acercaba hasta rozarlo sin quitarle los ojos de encima – yo no estoy de acuerdo-

En silencio, Cristián reconoció lo mucho que le estaba costando no dejarse llevar… quería desnudarlo y enseñarle… tocarlo con las manos abiertas y recorrer su piel con la boca… aprender a conocerlo entero y deleitarse en él… diablos!! Mil diablos!!! Estaba cansado de controlarse y desearlo con locura…

-. Juanfe… eres menor… lo que te pasó… no quiero ser un monstruo como ellos 

-. No te compares con esos… tú jamás me harías daño

-. Nunca

-. Sé que soy malo al pedirte esto… debería estar agradecido porque me respetas y me cuidas… pero no puedo evitar lo que siento… soy malo

-. No – interrumpió Cristián bruscamente – no eres malo Juanfe, es normal que te excites y me desees

-. Pero tú dijiste que era por mi bien

Si… maldición. Si!! lo había dicho pero nunca con la intención de hacerlo sentir mal…¿cómo habían llegado a eso?

-. Juanfe. Es normal lo que sientes…

Algo cedió suavemente en Cristián. Su cuerpo dejó de pelear aceptando la dulce caricia de Juanfe sobre su sexo y sus manos lo abrazaron… ¿se había equivocado?… ¿dejó que Juanfe desarrollara sentimientos equivocados de culpabilidad por desearlo? No.. no quería agregar eso a la ya complicada situación sexual de Juanfe.

-. Escúchame. No eres malo Juanfe… es normal lo que sientes… yo me muero por ti cada vez que te veo, me excito… deseo tocarte y hacerte cosas… me he estado conteniendo y no es nada fácil

-. Pero… te ves tan tranquilo… en cambio yo quedo como loco

Lo miró con su rostro avergonzado y esperanzado… deseaba que Cristián borrara sus preocupaciones y le dijera que estaba bien desearlo tanto y excitarse al estar junto a él

– Creo que… tal vez me equivoqué

Susurró en un suspiro, con mucha dulzura y muy cerca de su rostro. Su intención había sido buena, pero no quería que nada le causara dolor o pena a Juanfe… nunca…

-. No quiero llevar el recuerdo de lo que me pasó por dos años más en mi cabeza

Ahora estaban ambos de pie abrazándose… las manos de Juanfe rodeaban el torso de Cris y le hablaba mirándolo con su carita de niño apenado… tan dulce e inocente… si… inocente. Esa era la primera palabra que venía a la mente de Cristián cuando miraba sus ojos limpios de maldad… inocente a pesar de lo sucedido…

-. Es todo lo que sé… lo único que conozco… dame memoria nueva, Cristián. Enséñame y haz que solo recuerde lo que aprenderé contigo…-

Cris lo escuchó inmóvil… ¿cómo nunca se le había ocurrido a él pensar algo así?… Juanfe solo conocía lo malo del sexo…  había querido protegerlo pero… tal vez, esa no era la forma…

-. Es todo lo que sabes…- repitió más para convencerse a sí mismo

-. Cuando estoy excitado es por ti… – confesó Juanfe avergonzándose deliciosamente… sus mejillas ardían-  pero mi memoria siempre me trae el recuerdo de lo que pasó aquella noche en  la disco y…

La boca de Cris le cerraba la suya besándolo con pasión… ¿era esa la respuesta?… ¿lo había hecho cambiar de opinión?.

-. Lo siento Juanfe… voy a enseñarte lo mucho que te amo y lo bonito que es hacer el amor… voy a llenar tu mente de recuerdos hermosos de los dos – le besaba los labios, las mejillas el cuello… lo apresaba y estrujaba contra su cuerpo… sus manos ya no se contenían más… Cristián respiró profundamente sintiéndose aliviado… se estaba dando permiso para mandar la responsabilidad a la mierda y se sentía muy bien.

– ¿Vas a enseñarme?

-. Voy a enseñarte

Se había cortado la última de las líneas de cordura en Cristián y solo quedaba la deliciosa locura de pensar en hacerle el amor a Juanfe. Ahora no podía dejar de tocarlo y besarlo…  no se apartaban de él.

Juanfe respondía de igual manera… liberando todas sus ganas de perder el control y entregarse completamente.

Los besos crecían en profundidad… sus cuerpos en contacto… Cristián tuvo un momento de lucidez… estaban en casa de Juanfe y su mamá podía llegar en cualquier minuto.

-. Vamos a salir ahora… te llevaré a comer y a bailar… luego iremos a mi departamento y vamos a hacer el amor hasta volvernos locos– se miraban de manera diferente… intensamente… provocadoramente – ¿de acuerdo?- reían los dos… afirmaban con la cabeza y volvían a reír, besándose y declarando lo mucho que se amaban. Las expectativas de lo que traería esta noche hacían que los dos estuvieran chispeantes y excitados

-. Muy de acuerdo

Juanfe corrió hasta su cuarto a ducharse prolijamente, se cambió ropa dos o tres veces… cuando estuvo listo le avisó a su madre que saldría con Cris y luego corrió de vuelta a Cristián que esperaba pacientemente.

Lo admiró de arriba abajo… Juanfe sabía cómo ponerse más atractivo aún… sus manos deseaban explorar…

-. Te ves lindo – se acercó al oído a decírselo, sujetando su cabeza para tenerlo cerca de su corazón.  Quería una cita perfecta… quería llenar la cabeza de Juanfe de todo el amor que sentía por él.

Comieron poco y muy liviano, ninguno tenía mucha hambre… no de comida, al menos.

Comenzaba a anochecer cuando se internaron en una conocida disco. Cristián sujetaba fuerte la mano de Juanfe dándole confianza. Al chico le gustaba la música, bailar y cantar… pero había dejado de hacerlo desde aquella horrible noche porque cada vez lo asaltaban los malos recuerdos… Juanfe era alegre por naturaleza, pero su memoria estaba empañada de tristeza.

Muy bien, si iba a  poblar la mente de Juanfe de nuevos recuerdos, borraría todo lo malo y crearía nuevas memorias hermosas.

Comenzó tratándolo con gentileza y dulzura…  incitándolo a bailar y a moverse a su lado… dándole seguridad… no lo soltó en ningún instante… bailó con él acariciándolo y seduciéndolo… movía sus manos lenta y firmemente por la espalda de Juanfe deteniéndose justo unos centímetros bajo la cintura y respondiendo con una sonrisa seductora cuando Juanfe lo miraba exigiendo más… ahora se movían al compas de una música más alegre… las caderas sincronizadas… lo sujetaba con fuerzas impidiéndole alejar su pelvis de la de él… roces calientes en ambos cuerpos… el erotismo estaba en todos los movimientos que hacían… la verdad era que Cristián había comenzado a seducirlo desde el momento en que se dio cuenta de lo equivocado que había estado… Juanfe lo necesitaba de todas las maneras posibles en que dos personas que se aman, se entienden y se necesitan y el sexo era una parte muy importante… ¿hacía una verdadera diferencia un par de años más o menos?… solo para la ley… en la vida real, nadie cruzaba una línea imaginaria de madurez por el solo hecho de cumplir dieciocho años… otras cosas eran más importantes, pensaba Cristian sosteniéndolo y moviendo su cuerpo que se deslizaba junto al de Juanfe…  lo notaba tan feliz… con la mirada chispeante e incitante… bailaba y le coqueteaba… se acercaba a besarlo… Juanfe estaba feliz y eso no tenía precio… nada era más valioso que la confianza y alegría que veía en él ahora

“Es más importante hacerte feliz… amarte y demostrártelo… tú eres lo más importante… quiero llenarte de mi y de mi amor”…

El erotismo del baile los tenía en un estado muy alerta de excitación… pasado un rato, ninguno de los dos deseaba seguir en este lugar… tocarse como lo estaban haciendo ya no era suficiente

-. Llévame a tu casa– le pidió Juanfe frente a él, apretándose contra su sexo…

-. Vamos

Sin dudarlo, Cris lo tomó de la mano y lo guió hasta la salida. Abordaron un taxi. La noche aun era joven pero ellos tenían prisa. No se hablaron ni miraron durante el corto trayecto hasta el departamento de Cristian.

En el ascensor se desató la locura… bastó un pequeño roce de la mano de Juanfe sobre la de Cris para que este se abalanzará sobre él sin poder refrenar su lujuria…

-. Te deseo Juanfe… te deseo mucho

Olas calientes le afiebraban el cuerpo… sentía la dureza del menor chocando contra su cadera y el calor aumentaba aun más

Cris abrió la puerta con torpeza aún enredado en la boca de Juanfe… sus manos temblaban… Había soñado tantas veces con este momento… y ahora era real. Juanfe estaba a su lado… todo para él… deseando que le enseñara y terminara la lección de seducción que habían comenzado meses atrás.

Manoteando, logró encender una luz y cerrar la puerta… Juanfe lo miraba con su rostro precioso lleno de nervios, sonrisa y expectativas…

-. Al fin, Juanfe 

Avanzaron el uno hacia el otro. Cris comenzó a  besarlo con calma, conteniendo el impulso caliente de apoderarse de su boca y de su cuerpo… pero se encontró con un Juanfe cargado de intensiones diferente… había esperado demasiado y ahora quería todo… con Cristián jamás tendría miedo… no quería besos suaves ni caricias tranquilas

-. Cris… Cris… hazme de todo

-. Juanfe…

-. Todo… contigo quiero todo

No necesitó que se lo repitiera dos veces… toda la suavidad y dulzura que había pensado emplear en su primera vez se fue a la basura… Juanfe lo hacía perder el control y le estaba rogando por placer sexual. La fuerza del abrazo lo hizo llegar hasta la pared… Juanfe estaba entre sus brazos dispuesto a todo

-. Dime que nunca te tocó… dímelo

Por unos segundos, Juanfe no entendió de qué hablaba Cristián… tan sumido en el momento… pero luego reaccionó, comprendiendo…

-. No.. nunca… nadie… solo tú 

Cristián suspiró aliviado y aumento el agarre sobre el cuerpo de su amado niño, le sujeto el rostro para encontrar su boca…

Fue un beso diferente… obsceno y cargado de lujuria… bocas abiertas, lenguas en contacto y entrega total…  Cristián hacía uso no solo de su experiencia sino también de los poderosos sentimientos que Juanfe despertaba en él…

Juanfe lo hacía desde la inexperiencia pero aprendía de prisa… sentir… quería tanto sentir a Cris en él…  los dos sabían que no tenían que preocuparse ya más del control… querían disfrutar de esta sensación diferente de comerse el uno al otro sin barreras… se deseaban e iban a consumar este amor fundiéndose en un solo… Juanfe, completamente rendido, le entregaba su cuerpo y su vida…

Cuando se acabó el aire, Cris se detuvo un momento para mirarlo… necesitaba comprobar que todo estaba bien y Juanfe no estaba asustado o sorprendido por la vehemencia de su pasión…Juanfe estaba sobrecogido por lo que sentía… su cuerpo, sumiso ante él,  esperaba ansioso más caricias… Cris tuvo que tomarse un momento para mirarlo… Cielos!!! se veía más hermoso que nunca… con los labios rojos e hinchados de besos… los ojos semi cerrados… esperando por él… Cris moría de amor y pasión… la turgencia de su miembro, apretado entre la ropa, le exigía liberación y satisfacción.  Nunca había sentido excitación igual.

Cristián comenzó a quitarle la ropa murmurándole palabras de amor en su oído… besos en sus hombros… la voz más ronca… Juanfe era plastilina en sus manos… su cuerpo delgado y grácil se deshacía de nervios, de amor y deseo. Se movía, acomodándose, para dejarlo quitarle las prendas que lo cubrían. Cuando su torso estuvo desnudo, Cristián lo abrazó con dulzura…  lo recorrió con su lengua y sus labios… los pequeños gemidos de Juanfe lo incitaban aún más

-. Deseaba tanto hacer esto…

Succionaba suavemente una de sus tetilla hasta endurecerla… escuchaba feliz los gemidos de satisfacción y dolor del menor pidiendo más… luego, perdía el control y chupaba fuerte, mordiendo y entregándose a la lujuria de la piel caliente y sedosa de Juanfe

-. ¿Estás bien? – preguntaba Cris cuando recordaba que era su primera vez

-. Sigue… no te detengas… por favor- respondía el menor, vacilante… mareado de sensaciones nuevas…  estaba conociendo el placer sexual pleno por primera vez y la intensidad de lo que sentía lo aturdía… su cuerpo le hacía saber que aún tenía mucho que aprender… no tenía idea… no se imaginaba que pudiera ser así… tan arrebatador y magnífico… tan enloquecedor… cada músculo de su cuerpo se sentía sensibilizado y latiendo… especialmente su polla… erecta y dura… aun aprisionada entre las telas, pidiendo atención.

Cris le callaba la boca con mas besos mojados y dulces… con la lengua lo recorría hasta aprenderse el camino de los gemidos… cumplía sus exigencias volviendo a besar y morder… chupaba… lo transportaba a un mundo diferente donde solo existía la sensación de placer que aumentaba voraz

Juanfe no se quedaba quieto… le quitó la camisa y admiró el torso de Cris… tal como lo recordaba… marcado, firme y acogedor… le gustaba mucho… besaba y lamia de forma instintiva, le buscaba la boca en besos calientes y lascivos… deseaba ver más… conocer todo su cuerpo.

Cristián lo llevó hasta el dormitorio… parte de sus sueños durante estos meses había sido volver a ver a Juanfe jugar sobre su cama… esta vez, sin ropas.

-. Te voy a desnudar… quiero verte

Juanfe no respondió pero se acercó a él permitiéndole libre acceso a su pantalón… muy pronto, voló lejos dejándolo solo en su ropa interior de suave algodón oscuro… con una mano Cris apresaba y frotaba su miembro entre las manos por sobre la tela… se sentía duro y juguetón… con la otra le acariciaba la mejilla

-. ¿Listo para aprender?- preguntó con la voz más dulce del mundo

-. Si… desde hace meses estoy listo para ti- su voz temblaba pero no era de miedo

Cris se quitó toda la ropa que le sobraba…

Juanfe abrió los ojos y la boca… lo examinaba de arriba abajo… siempre le había gustado el cuerpo de Cris que adivinaba bajo la ropa… pero verlo así… en persona… desnudo frente a él con solo su pelo largo y oscuro por todo ropaje, era maravilloso… fuerte y sólido… con un beso efusivo le hizo saber cuánto le gustaba…

-. Cris –  repetía su nombre en mil entonaciones diferentes… pero Cris entendía cada suplica.

-. Ven conmigo

Depositó a Juanfe sobre la cama… lo cubría de besos y caricias… deseaba mucho más pero se tomaba el tiempo para estimularlo al máximo.

Juanfe, aún con su ropa interior puesta, lo envolvía en un abrazo de piernas y brazos… sentía toda su piel en contacto con la de Cris y quería llorar de la emoción que lo embargaba

-. Date vuelta

De un cajón extrajo lubricante y protector. Juanfe tragó saliva… sabía que la penetración de Cris en su cuerpo le iba a doler pero el dolor físico no le importaba… sentía algo tan rico en su alma… nada se comparaba con la sensación que Cris le estaba haciendo vivir… ojalá que no terminara nunca.

Se quedó quieto esperando…

Cris tomó la tela de su bóxer con cuidado y la fue bajando hasta descubrir el último tesoro escondido de Juanfe… su culo redondo y suave… No pudo evitar un sonido de admiración y sus manos y boca lo buscaron de inmediato para tocarlo y convencerse… necesitaba experimentar con sus dedos esa deliciosa textura redondeada y firme…   Diablos!!!! era para él… Juanfe le ofrecía toda esa hermosura… atrapó entre sus dedos los glúteos de Juanfe, los mordió y los besó cien veces… le dio la vuelta despacio y lamió sus testículos y su miembro… no sabía que pudiera ser tan delicioso hacerlo… lo miraba extasiado…

Juanfe estaba desnudo sobre su cama y se retorcía de placer emitiendo exquisitos gemidos y suspiros… jadeando su nombre…

-. Eres como un sueño, Juanfe… eres todo lo que he soñado en mi vida

Ahí estaba de nuevo ese romántico escondido en su interior…  afloraba y se manifestaba en las palabras bellas que salían de su propia boca, sin siquiera pensarlas

– Me gustas mucho… eres tan bonito, mi amor 

Le repetiría muchas veces las mismas frases… es que no podía dejar de hacerlo… estaba fascinado por la visión de Juanfe desnudo en su cama

Juanfe escuchaba extasiado… todo lo que le hacía se sentía tan bien y tan intenso… las caricias suaves, los apretones firmes, la suave lengua húmeda… los dientes fuertes que le producían un delicioso dolor…  quería retribuirle y decirle lo mucho que le gustaba él también… pero no encontraba las palabras… aún no sabía manejar este tumulto de emociones fuertes y solo se limitaba a sonreír, gemir y sentir… atesorando cada palabra de Cris

-. Voy a prepararte

Sintió como Cris separaba sus nalgas y mojaba su ano con una crema fría y gelatinosa… luego sus dedos ingresaba en él resbalando sin dolor ni molestia… solo la rara sensación de saber que Cris estaba dentro de él… se movía instintivamente hacia él

-. ¿Duele?- preguntó besando su espalda

-. No…-  se asombró de poder responderle…

Cris jugaba con sus dedos dentro de él… los movía y separaba…  la sensación era muy obscena… lúbrica… caliente… su cuerpo se estremecía de gusto… un tercer dedo hizo ingreso…Juanfe tensó su espalda… eso sí lo había sentido.

-. No… no te pongas tenso… relájate… ¿duele mucho?

Dolor?… no… dolor era desearlo y no poder tenerlo… dolor había sido estar separados sin saber donde estaba ni si volvería a verlo alguna vez… eso era dolor… lo de ahora, era una caricia diferente y  deliciosa que anunciaba más placer…

-. No… no me duele

Su ano se estiraba alrededor de los dedos y le producía molestia pero aún así Juanfe fue capaz de respirar profundo y relajar sus músculos… confiaba en Cris y si le decía que se relajara, eso haría… En este momento Juanfe haría cualquier cosa que Cris le dijera… estaba en sus manos y le gustaba que así fuera

Luego de unos minutos, los músculos se sintieron más elásticos…  Juanfe estaba listo… subió sobre él… repartió besos en su espalda y cuello… Cris sintió todo el cuerpo de Juanfe pegado al suyo

-. Te amo, te amo…

Con su mano sujeto su glande frente a la entrada de Juanfe y presionó con firmeza y suavidad

Lo sintió penetrar su cuerpo… primero fue solo abrirse para recibirlo y sentirse morir de gusto… las manos de Cristián sujetaban sus hombros ahora… de pronto fue una sensación caliente de dolor intenso… el pene de Cris estaba casi entero dentro suyo y dolía… un gemido de dolor lo traicionó

-. Juanfe?- pregunto deteniéndose

-. No. Estoy bien

Su voz trémula de emoción y dolor lo delataba… sus ojos se habían llenado de lágrimas… si, en verdad le dolía pero era capaz de aguantar eso y mucho más…

-. Sigue… no te detengas

-. Te esta doliendo

-. No.. 

-. No quiero dañarte

No sabía que era capaz de retomar el control en un momento de tan alta excitación… pero sí era posible. Dañar a Juanfe no estaba en sus planes y se daba cuenta  que le estaba causando dolor-

-.  Crís… sigue… soy todo tuyo

Juanfe giró un poco su rostro para mirarlo a los ojos… Cris perdió la respiración al verlo… sus ojitos brillantes y su rostro perlado de sudor lo volvían más hermoso.. ¿cómo resistir la petición que le hacía?… espero unos segundos hasta que el rostro de Juanfe recuperó parte de su normalidad

-. ¿Mejor?

Pudo elaborar una sonrisa para preguntar… moría por embestirlo con fuerzas… por saciar toda su sed de satisfacción… por entrar en este chico que le había robado la calma con su sonrisa y su dulzura.. Dios!! lo amaba hasta la médula de sus huesos… y por ese amor tan grande era capaz de contenerse y tomarlo con calma

-. Nunca estuve mejor en mi vida

Juanfe sonrió a pesar del dolor… La maravilla que sentía dentro suyo, en su alma y corazón,  superaba el dolor físico, largamente… lo que decía lo sentía real… Cris en su espalda y dentro suyo era lo mejor de toda su joven vida.

Cris lo embistió suavemente hasta sentir sus nalgas chocar contra su ingle… sus bolas rozaban los deliciosos glúteos… el paraíso en la tierra… fue aumentando lentamente la presión,  muy atento a la respiración de Juanfe… cuando los jadeos adoloridos cambiaron su ritmo convirtiéndose en gemidos y ronroneos supo que todo iba bien… el cuerpo hasta entonces tenso de Juanfe volvió a ser maleable en sus manos…

-. ¿Estás bien?- no podía evitar preocuparse por él

-. Si… si.. si…- se lo habría repetido mil veces

-. ¿Te gusta?

Si le gustaba?? Nada era mejor en este mundo que volverse uno solo con Cristián… no podía negar que aún sentía dolor… pero sabía que pasaría y muy pronto habría olvidado que alguna vez le dolió… su cuerpo parecía desconocerlo todo… a pesar de las molestias, reaccionaba caliente y excitado… Cris embestía su culo y su pene recibía la atención de sus manos… le decía frases empalagosas y dulces de puro amor… lo tocaba como nadie antes lo había hecho… su cuerpo era una sola fibra de placer desde los pies hasta la cabeza… no aguantaba más… se corría en manos de Cris y un gemido hondo y profundo acompañaba su placer que se volvía un líquido blanco y espeso…

-. Cristián… te amo… te amo…

No sabía porque las lágrimas habían vuelto a sus ojos… no tenían nada que ver con el dolor esta vez… se inundaba de emoción y necesitaba una vía de escape… hacer el amor con Cris era lo más lindo que le había pasado en su vida

Cris lo apretó fuertemente embistiéndolo hasta casi llegar al orgasmo… salió del cuerpo de Juanfe, arrojó lejos el protector y comenzó a masturbarse para llegar al climax… Juanfe se giró de prisa… a pesar de las lágrimas y la emoción que lo abrumaba sabía lo que deseaba… se miraron al los ojos entendiéndose claramente… Juanfe cerró los ojos y abrió la boca… todo entre ellos era íntimo en ese momento… pero recibir el semen de Cristián en su rostro y boca tenía para él un significado simbólico… nacía a una nueva vida libre de los dolores del pasado… de la mano de Cris caminaba seguro hacia un futuro diferente… entro caliente y duro en su boca… alcanzó a succionar un par de veces y el líquido inundó su cavidad… sabía bien… tenía el sabor de Cris… sabor a infinita felicidad… tragó despacio… nunca se había sentido tan erotizado y lleno de amor. Cris se dejó caer sobre él y le buscó la boca cuando aún no terminaba de tragar…

-. Te amo… te amo…  

Los dos repetían al mismo tiempo…  Juanfe era toda una mezcla de amor, lágrimas y sensibilidad extrema… se abrazaba a Cristián sabiendo que era lo mejor de su vida… se cobijaba en su cuerpo… tan hermoso lo vivido con él.

Cristián lo rodeaba con sus brazos… lo protegería con su vida si fuera necesario… ya no podía estar sin él… ahora comprendía que nunca antes había hecho el amor con ningún otro de los que estuvo… solo había sido sexo… la experiencia con Juanfe no tenía comparación… por Dios!!… lo llenaba de pie a cabeza con sentimientos profundos de amor y placer… no podía hacer nada más que estrujarlo y besarlo…

Así, apretados el uno en brazos del otro, satisfechos los cuerpos y henchidas de amor las almas, cerraron los ojos vencidos por el agotamiento y el descubrimiento de esta extrema felicidad.  No se soltaron en ningún momento… nunca jamás se volverían a soltar.

Tenían todo el resto de sus vidas para experimentar… harían el amor miles de veces más y de mil maneras posibles… ahora que sabían lo que era amarse y entregarse, no podrían detenerse… la compañía y el amor del otro completaba sus vidas…  estaban enamorados y en paz.

Capítulo 16

0

Juanfe se puso de pie… caminó unos pasos mirando al vacío, su frente ceñida… el gesto en su rostro era difícil de identificar…

Cris lo siguió… Juanfe no lo estaba tomando bien…

-. Lo hago porque te quiero…- explicó Cris

Juanfe se mantenía en silencio… los minutos pasaban

Cris comenzaba a necesitar escucharlo… que le dijera algo… lo que fuera, pero que le hiciera saber que pensaba…

-. Entiéndeme… no es fácil pero eres menor… y… Juanfe di algo…

Nada… caminaba despacio por la sala, con las manos juntas frente a su boca y los ojos fijos en el vacío.

-. Por favor… di algo

Juanfe se giró para enfrentarlo… su rostro, generalmente dulce y amable, estaba serio

-. ¿Y qué puedo decir?… tú ya tomaste una decisión- se encogió de hombros…

Sus palabras desconcertaron a Cris… sonaba frío… se daba cuenta que no le había gustado pero era por su propio bien…

-. Es por ti. No te enojes… podemos esperar… vamos a estar juntos

Cruzó sus brazos alrededor de sus hombros anhelando el cálido contacto…  deseaba que Juanfe lo entendiera y lo apoyara… la espera no iba a ser fácil… lo hacía por su bien.

El menor se dejó abrazar… todo era muy reciente… tenía que pensarlo… no le gustaba…nooo… odiaba lo que Cristián estaba pensando pero no supo que decir en ese momento… lo había tomado por sorpresa… él deseaba más, quería estar con Cristián de todas las maneras posibles, demostrarle su amor y recibir el suyo… pero… quizás, estaba siendo demasiado promiscuo…

Se sintió mal…

Cris estaba haciendo esto por él y sin embargo, él no parecía tener la capacidad de apreciar el sacrificio y el esfuerzo…  deseaba tocar y ser tocado…

¿Estaba mal desearlo?… ¿querer todo con él?

Recordaba lo que había sentido cuando Cristián lo tocó y lo besó aquella vez…

¿Era tan malo querer más de eso?… ¿Cris no quería???

-. Claro – sonrió un poco forzado…

Comieron algo que prepararon juntos. El ambiente de a poco se fue relajando hasta que Juanfe volvió a sonreír. Estar juntos lo alegraba demasiado y no podía mantener otra actitud más que una de felicidad… haber recuperado la compañía de Cristián era muy importante y aunque la noticia lo había dejado preocupado, Cristián sonriendo frente a él, aligeraba su corazón y lo llenaba de dicha.

Conversaron hasta tarde… se besaron y abrazaron… enredaron sus manos… ninguno de los dos intentó nada que pusiera en juego la reciente declaración de Cris… sus besos terminaban cuando comenzaban a sentir que la pasión se les iba a desbordar por los dedos y no iban a aguantar no tocarse…  había algo de rigidez en esos momentos pero los dos lo ignoraban…

Cris no estaba dispuesto a reconocer que esto resultaba incómodo… controlarse y ser el adulto era una mierda

Juanfe estaba intentando aprender donde comenzaban los límites de lo que podía o no hacer…  todo era nuevo… confuso… tener a Cristián tan cerca… estar solos… y que fuera él mismo quien le dijera que no podían… costaba asimilarlo…

Cuando se hizo tarde,  Cristián lo acompañó hasta su casa. Lo beso largamente en la puerta.

-. Sueña conmigo…

– Si… tú también

Juanfe entró a su casa.

Tirado sobre la cama, en la habitación solo iluminada por el breve resplandor de la luna que se colaba por el espacio entre las cortinas, Juanfe no podía dormir…

Se encogió en la cama volviéndose pequeño… deseando que los brazos de Cris lo envolvieran y sus besos se fundieran en el espacio de su cuello… deseo dormirse sintiendo la piel desnuda de Cristian contra su propia piel desnuda…  no podía evitar que su cuerpo sintiera calor al pensarlo… ¿era tan malo?… Cris hablaba de respetarlo… ¿debería sentirse sucio por desearlo?…

Cerró los ojos sabiendo que tardaría en dormirse… su cuerpo deseaba algo diferente al sueño…

-. Hubiera preferido dormir contigo que soñarte…

Al día siguiente, lo que el profesor hablaba frente a la clase escapaba completamente de su atención… lo veía moverse y explicar como si mirara la televisión sin sonido…  no podía escucharlo ni entender… su mente estaba completamente ocupada por sus pensamientos…

¿Qué tenía de malo desearlo?… ¿no se supone que era un sentimiento normal cuando dos personas se aman?…

¿Acaso él era anormal?… porque… Cielos!! Si lo deseaba… quería estar con Cristián… desnudos…  como habían estado aquella vez en que lo hizo sentir tan bien

Tal parecía que el tema no iba a abandonar sus pensamientos hasta que lo resolviera… solo tenía eso en su mente… nada más. La frase retumbaba en su mente como tambores de guerra: Cristián no iba a tocarlo hasta que cumpliera dieciocho…

Apenas tenía dieciseis!!!.. dos años??

En serio iba a esperar dos años??!!!…

De pronto la clase junto a sus compañeros resultó insoportable… necesitaba más espacio

-. Permiso, señor

No esperó respuesta. Abandonó la sala de prisa sin mirar atrás.

Se quedó en el patio… a ratos se paraba y daba vueltas… luego se sentaba y permanecía mirando al vacío…

Estaba actuando en forma estúpida.

Sí que lo estaba haciendo.

Cristián y él estaban juntos y no había nada más importante que eso.  ¿Cuánto había soñado con volver a estar con Cristián llegando a creer que nunca sería realidad?… había derramado tantas lágrimas por él… ansiado su compañía y su cariño y ahora… tenía todo eso y más… Cris era su pareja, su novio… su todo… estaba a su lado y le decía que lo amaba…

Suspiro mirando al cielo…

¿Por qué sus pensamientos eran tan sucios?… ¿Por qué no podía conformarse con todo lo bueno que ya tenía?… se miró las manos… sus manos que deseaban tocarlo… su cuerpo que deseaba sentirlo… su… su sexo…

Maldición!!! Era un estúpido!!… era un crío calenturiento y raro…

Cristian tenía toda la razón… a él lo habían violado y era mejor esperar… necesitaba tiempo para… para… … … ¿para qué diablos necesitaba tiempo?… aaahhh!

Se puso de pie por enésima vez y buscó respuestas en el aire…

Cris lo amaba…

Él amaba a Cris…

Todo estaba bien…  todo estaba bien

Si Cris creía que de alguna manera eso le hacía bien y quería esperar… esperarían… No había nada más que él pudiera hacer… solo acceder a lo que Cristián deseaba porque el sexo era de a dos…

Si fuera por él… correría ahora mismo a su lado y le pediría que… basta!!! Eso no iba a pasar así es que mejor detenía la locura de sus pensamientos.

La decisión que había aceptado lo dejó más tranquilo… no es que estuviera de acuerdo, pero en su interior y luego de lo que le había sucedido, Juanfe entendía claramente que el sexo y toda la intimidad que conlleva, es un acto de dos personas que están de acuerdo y lo desean… no es el resultado de una persona obligando a otra…

Se puso de pie… camino de vuelta a su salón de clases y pidiendo disculpas volvió a su lugar.  Se mantuvo ausente… intentaba concentrarse… en verdad quería dejar de pensar en ello… no sabía qué más podía seguir dándole vueltas si ya estaba todo decidido… suspiraba a cada rato… cerraba los ojos y por arte de magia sentía las manos de Cris en su cuerpo y sus labios besándolo… el recuerdo de aquella noche en que le enseñó, se apoderaba de su mente como si no tuviera nada mejor que hacer…

Cielos!! Esto le pasaba porque Cris le habían mostrado el fruto prohibido y ahora no podía parar de desearlo. Iban a ser años muy largos y lentos… pero al menos estarían juntos… eso le devolvía la calma. Cris estaba con él y no pensaba alejarse. Si estaban juntos podrían soportarlo.

Haciendo un gran esfuerzo, Juanfe se concentró en su clase. Ahora que todo mejoraba en su vida quería volver a tener buenas notas y ser de los mejores en su clase.

Las clases terminaron y se fue cabizbajo de vuelta a su casa. Debería estar alegre… irradiando energía y felicidad por todos los poros de su piel… pero estaba… raro… inquieto… sintiéndose estúpido, sucio  y casi inmoral. Era un tonto. Tenía todo pero deseaba más… y ese más que deseaba lo estaba haciendo sentir raro… como si fuera indigno… o no entendiera… o estúpido.

Almorzó en silencio, sin prender la televisión. Hizo sus deberes y luego se tiró sobre la cama a descansar un rato… Cristián le había dicho que vendría más tarde y moría de ganas de verlo.

El timbre de la puerta lo despertó y saltó de la cama confundido… Dios!! era tarde y seguro Cris estaba en la puerta.

-.Ya voy…- gritó fuerte… se lavó la cara, enjuagó sus dientes y pasó un peine por su pelo… seguía teniendo cara de sueño.

-. Estabas durmiendo…

Cris sonreía comprensivo entrando en su casa y cerrando la puerta. Juanfe adormilado era una cosa adorable que lo llenaba de calidez

-. Si… estaba cansado– se abrazó a él acomodando su rostro en el hueco de su cuello y llenándose de su dulce aroma.

-. ¿No dormiste bien?

-. Eehh… no… si-   de pronto no quería dar explicaciones sobre qué lo había mantenido despierto – pero ya estoy bien

-. Vamos a comer algo… y luego…- Cris sacó de su bolsillo dos entradas al cine y las movió frente a sus ojos.

-. Comida…- sonrió.

En poco tiempo estuvo listo y salieron en dirección a un restaurant.  La película de acción resultó entretenida y como era día de semana no había mucha gente; pudieron sentarse cómodamente en los asientos de atrás y sostener sus manos unidas… Juanfe dejó caer su cabeza sobre el hombro de Cris… nadie los molestó ni se fijó en ellos.

Cuando salieron del cine ya era tarde. Habían pasado varias horas.

En la entrada se despidieron con una sonrisa tierna y un beso suave y dulce… Juanfe no quería separarse… se abrazó a Cristian y le ofreció su boca… el beso se volvió más largo e intenso… la lengua de Cris jugaba y exploraba en la boca de Juanfe… lo dejaba sin respiración y sintiendo cosas deliciosas en todo el cuerpo… Juanfe aguantó hasta que sus manos no pudieron más y se pegaron como lapas al cuerpo de Cris por sobre la delgada camisa…

-. Buenas noches

Cristián se separó bruscamente dejándole una sensación de vacío… se alejó un par de pasos y lo miró con una sonrisa… mezcla de ternura y disculpa…

-. Te amo – murmuró y se fue de prisa…

CRISTIAN

Caminaba con las manos metidas en los bolsillos, la cabeza gacha y una sensación extraña en el cuerpo…

Un día…

Solo vinticuatro horas para volverlo loco…

Nada más que eso le había tomado a Juanfe hacer mierda todas sus barreras y dejarlo excitado hasta casi perder el control… con ganas de enseñarle de que se trataba el sexo… de desnudarlo de prisa y amarlo con todo su ser… Técnicamente,  Juanfe no era virgen… pero en su mente, Juanfe era el más virgen y puro de todos los chicos que conocía…

Soplaba un ligero viento frío en la calle… Cristian no lo sentía… aun tenía calor.

Llegó a su departamento y cerró la puerta de prisa. Quería volver a salir corriendo y… estrujarlo en sus brazos… comérselo a besos y fundirse con él… ser uno solo y llorar de emoción al ser recibido en su cuerpo… sujetarlo fuerte con sus manos y….  maldición… maldición… lo había pensado todo el día mientras hacía su trabajo… estaba feliz, enamorado… quería que todo terminara rápido y nada lo distrajera para poder estar con él… todo su tiempo y su mundo se limitaba a Juanfe. Intencionalmente había pensado en un restaurant y una película…lugares públicos, abiertos y con muchas personas…

La ducha fresca calmó su cuerpo.

El sueño demoró mucho en llegar.

No tenía idea que iba a ser tan difícil.

A pesar de la inquietud que los embargaba la semana  pasó rápida y seguían sintiéndose felices. La mutua compañía les bastaba para llenarse el corazón de alegría y ternura. Se tomaban de la mano en cada ocasión que podian, sin molestar a nadie y procurando no causar problemas. Los besos eran muchos… rápidos, dulces, tiernos y cariñosos… lentos sensuales… alto!!…  se separaban…. se reían juntos y hacían muchas actividades que, aunque simples, a ellos les parecían maravillosas porque compartían tiempo junto.

Juanfe lo sorprendió un par de veces esperándolo fuera de su lugar de trabajo. Cristián quedaba maravillado cuando abandonaba su escritorio tras un día completo de trabajo pensando en él y lo encontraba justo afuera… fresco, descansado, ansioso y sonriente. Su corazón latía de prisa y se olvidaba de todo lo malo… Juanfe podía iluminar su vida con su sola presencia.

Salieron a varias partes y hubo días en que se quedaron en casa de Juanfe, especialmente en época de exámenes, cuando tenía que hacer muchas tareas y estudiar, pero su mamá estaba en la casa.

Se sintieron como antes… frente a frente en la mesa, Cris le explicaba muy concentrado yJuanfe…. Dios!! Juanfe se perdía en sus ojos oscuros poniendo cara de embobado… mirando el movimiento de sus pestañas largas y oscuras… adivinando el movimiento de sus labios….

-. No me estas escuchando, verdad?

-. No- respondía con una sonrisa ancha y todo el descaro del mundo

Cristián intentaba enojarse y ponerse serio pero la dulzura de Juanfe le ganaba… terminaban riendo, besándose y vuelta a intentar entender los problemas de matemáticas.

Durante este tiempo, Cristián no volvió a sugerir que fueran a su departamento.  Este era un tema que se había vuelto incómodo para ambos… no lo mencionaban pero estaba muy presente en sus mentes. Cada día, cuando se juntaban y pensaban que hacer o adonde ir… el tema del departamento prohibido no era mencionado… y ambos sabían porqué.

Separarse en las noches se volvía cada vez más difícil. Cris era quien reaccionaba siempre mejor y con rapidez, alejándose de él cuando las cosas se ponían de color intenso.

Juanfe había estado a punto de mandar todo al demonio un par de veces… pero se contenía sintiéndose culpable de no ser completamente feliz con todo lo que ya tenía… pero es que su cuerpo necesitaba más… Como nunca antes, necesitaba tocarse en las noches para poder desahogarse antes de dormirse… y aun así era frustrante… no le bastaba con sus manos y su mente. Quería a Cris pegado a él…  sentir el calor de su piel en la suya… tenerlo sobre y dentro de su cuerpo…

Desgraciadamente, junto al sentimiento de excitación sexual estaba naciendo un absurdo sentimiento de culpa: lo deseaba y comenzaba a sentirse sucio y depravado… si Cris podía soportarlo con tanta tranquilidad… ¿Qué clase de enfermo era él que no aguantaba mirarlo sin desearlo?… ¿Por qué no podía contener sus ganas de seguir besándolo con más intensidad?… ¿de abandonarse en sus brazos y rendirse al placer de ser amado de todas las formas en que el amor se demuestra???… Cris parecía sobrellevarlo bien… ¿por qué a él le costaba tanto?… quizás estaba enfermo… o loco… o era un degenerado…  ¿era consecuencia de lo que le había pasado??… 

 Cris llegó con ojeras oscuras al trabajo… nadie le preguntó nada pero se notaba claramente que la noche no había sido tranquila.  Ramírez pensó, al principio, lo mismo que todos los demás compañeros de trabajo… Cris había tenido una noche fenomenal de sexo escandaloso con el pequeño Juanfe… pero al mirarlo detenidamente notó detalles que escapaban al ojo de los demás… sus movimientos lentos y nerviosos… su rostro apesadumbrado… la notoria falta de energía… y la escasez de una sonrisa iluminándolo.

No. No había sido una noche de sexo desenfrenado lo que tenía así a Cris. Algo diferente le sucedía y no era bueno

-. Cristián. A mi oficina

-. Señor?

-. Toma asiento

Lo miró detenidamente… intentando leer más allá de los simples gestos pero no pudo descifrar nada…

-. ¿Te pasa algo? – pregunto con calma

-. No señor

Demasiado rápido, sus sentidos alertas, la mirada huidiza y la negación muy acentuada… Cris estaba mintiendo.  Lo observó en silencio unos instantes… suficientes para que Cris entendiera que Ramírez no le creía…

-. Bien. Me lo dirás cuando estés listo

Ramírez dio por hecho que ambos entendían que mentía pero no iba a presionarlo. Como siempre, Ramírez podía esperar, y si era importante, Cristián llegaría solo a contarle.

Mientras tanto, había otro tema que tratar con Cristián.

-. Llegó esto. Sé que te va a gustar

Puso una carpeta en sus manos. Cris leyó el título y se tensó…  tragó saliva agarrando con firmeza el documento entre sus manos.

Comenzó a leer con prisa siendo observado atentamente por Ramírez.

Sostenía entre sus manos una copia de la resolución de juez que, luego de un rápido juicio cerrado y las claras evidencias condenatoria, había cambiado la condena de Adrián. No solo fue la declaración de Juanfe. En el documento se leían las declaraciones de otros chicos que habían descrito situaciones similares de abuso y que habían pesado en forma rotunda frente al juez para cambiar la condena a una de mayor peso y tiempo. Adrian era trasladado a una cárcel de alta seguridad bajo el cargo de abusador de menores. Se le consideraba un sujeto peligroso para la sociedad y no tendría derecho a fianza hasta que hubieran pasado al menos 15 años de cárcel, de una condena total de 25 años.

Cristian termino de leer y por primera vez se quebró por completo frente a su jefe… tembló… un largo suspiro y luego apretó fuerte la carpeta contra su pecho y las lágrimas rodaron libres por sus mejillas…  agachó la cabeza sintiéndose avergonzado… pero el maldito que había dañado a Juanfe recibía un castigo de verdad… ni su dinero ni sus influencias habían servido para librarlo de la cárcel. Cris siempre había tenido temor que, de alguna manera, Adrian Araneda se las ingeniara para evadir el castigo… Pero no… ahí… entre sus manos, estaba la evidencia de su condena, firmada por el juez y sin derecho a apelación por lo rotunda de las evidencias… el monstruo quedaba recluido entre rejas por largo tiempo… sufriría en la cárcel lo mismo que le había hecho sufrir a los chicos…. A su Juanfe.

Ramírez se sintió impactado por las lágrimas de Cris… no era primera vez que uno de los oficiales que trabajaban para él se quebraba en sentimientos frente a él, pero tuvo que reconocer que le agradaba sentir la emotividad y el apasionamiento de su empleado y amigo por lo que hacía… entendía que este era un caso que le tocaba directo el corazón, pero aun así, Cristían tenía sentimientos importantes  por el trabajo que hacía y eso le gustaba mucho.

-. Se hizo justicia, Cristian… se hizo justicia, gracias a ti

Posó su mano sobre el hombro de Cris y lo apretó mientras sentía el cuerpo de Cris dejar de temblar.

-. Siempre tuve miedo de que no lo condenaran… pero tenía que hacerlo por Juanfe, señor… tenía que arriesgarme

– Resultó bien. Habrá muchas veces en que resultará mal o se nos escaparan los culpables… pero son las veces como esta las que nos hacen creer en la justicia y seguir luchando

-. Si. Es cierto– ya se calmaba. Una sonrisa comenzaba a dibujarse en su cara.

Tenía que contárselo a Juanfe… a su mamá… quería que ellos supieran que Adrian no volvería a ser una molestia y estaba pagando en la cárcel por el daño causado.!

-. Vete a contarle a tu chiquillo– dijo Ramírez como si hubiera leído su mente

No se hizo de rogar…

-. Gracias – murmuró apresurado y se giró para salir rápido pero al llegar a la puerta se detuvo y lo pensó mejor. Lentamente giró y regresó hasta donde Ramírez lo observaba.

Cristián se plantó frente a él con los ojos aun llorosos y estiró su mano.

-. Gracias señor. Gracias por creer en mí y por todo lo que ha hecho. Me ofreció una oportunidad y cambió mi vida para mejor. Muchas gracias

Ramírez no se lo esperaba. La emoción subió por su cuerpo y se le apretó en la garganta sin permitirle hablar. Estrechó en silencio la mano de Cris sin articular palabra alguna… solo pudo mover su cabeza en señal de asentimiento.

Cris tenía alas en los pies… Subió a un taxi pero nada parecía suficientemente rápido para llegar donde Juanfe… Era una noticia importante!!! Una primicia.. era justicia, por fin.  Por primera vez, Cristian experimentaba el gozo de enviar a alguien malo a la cárcel… y este era muy malo. Le había hecho tanto daño a Juanfe.  Se sentía eufórico… Quería verle la carita y los ojos cuando le contara… hoy era un día especial… invitaría a Juanfe a cenar o quien sabe donde… el corazón le latía de prisa…  lo celebrarían como correspondía!!!

Capítulo 15

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Cristián volvió a su casa sintiéndose una persona diferente; todo lo que había pasado con Juanfe lo había cambiado y sabía que los cambios eran mejores para su vida; se sentía más liviano y seguro, no sabía que tan pesada era la carga que se había echado encima cuando se prometió a si mismo demostrarle a todos que él podía triunfar… ahora… el peso había desaparecido… no era importante…  él era distinto.   Juanfe llenaba su vida de una manera mucho más completa… su familia podía esperar… no los necesitaba como a este niño… estaba  lleno de un sentimiento de amor cálido y que lo hacía sonreír tontamente… ni siquiera hambre tenía… no de comida al menos.

Tenía hambre de Juanfe… eso si tenía… y mucha.

Volvió a imaginar el contacto con su boca y con su cuerpo… era excitante desearlo y saber que él estaba sintiendo lo mismo…

Apenas si podía esperar a que llegara el día siguiente… deseaba estar de nuevo con Juanfe y mostrarle todo su mundo nuevo… abrirle las puertas de su corazón y dejarlo entrar y apoderarse de su vida… estar a solas con él…

Ahora haría las cosas bien, dándole a Juanfe el lugar que correspondía… serían una pareja… lo cuidaría y protegería porque era muy chico e inexperto… le enseñaría a crecer… ninguno de los dos volvería a estar solo… aaahhh… imaginó el cuerpo de Juanfe, sería suyo… su precioso cuerpo en sus manos… tocarlo y enseñarle lo que había quedado a medias…

Un pensamiento idiota cruzó su mente…

Todavía no sabía nada???… nadie más lo había tocado?… ¿seguía siendo solo suyo…??

Enrique??!!!… no… no se habría atrevido??

No. Juanfe era solo suyo.

El fuego de los celos le quemó brevemente el pensamiento al suponer todas las veces que ellos dos habían estado juntos mientras él estuvo ausente y recordar que Juanfe había querido aprender a besar con él para compartirlo con Enrique… y a dejarse tocar.. y… aaahhh mierda!!!!

Se levantó de un salto del sillón donde se había dejado caer para soñar y pensar… inquieto… con los celos vivos

No se habría atrevido!!!

Lo mataría si había tocado a Juanfe!!!

Era solo un niño… y además un niño dañado!!!

Había que tratarlo con cuidado!!!… era especial!!!…   era tan chico!!… necesitaba ser tratado de…

Se quedó inmóvil mirando al vacío…

Juanfe era chico…

Tenía 16 años… pero totalmente inexperto…

Por su mente pasaron las páginas que había leído en alguno de los libros que Ramírez le diera a estudiar sobre asuntos legales…

Juanfe era menor…  Podían acusarlo de violación…

No solo eso…

Él era el responsable y el adulto en esta relación…  le correspondía a él cuidarlo y cerciorarse de que estuviera bien…

¿Quería hacer las cosas bien con Juanfe?…

Si… claro que si… pero… ¿cómo iba a soportarlo?!!

No había ningún “pero” que pudiera ser válido

Cerró los ojos dejándose caer de vuelta en el sillón con una actitud de derrota…

Tenía una guerra en su mente…  una que había perdido antes de comenzar a luchar

Lo que deseaba con locura contra lo que dictaba su sentido de la responsabilidad recién adquirida…

Noooo… noooo…

Solo había una forma de hacer bien las cosas…

Pero…  pero… es que…

Abrió los ojos… casi llenos de lágrimas…

¿Tendrían que esperar dos años?… ¿hasta que Juanfe fuera mayor de edad?…

Abrió los ojos mirando al vacío… tan sumido en sus pensamientos que no veía nada… tan difícil darse cuenta que “hacer bien las cosas con Juanfe”  incluía esperar a que el chico fuera mayor de edad para tener sexo con él…

Se llevó las manos al rostro… su gesto era de dolor… aceptación de la dura realidad.

Lo deseaba con locura… estaba hambriento de su piel desde que lo tocara por primera vez… sería un suplicio…

Pero también lo amaba… Quería que Juanfe se sintiera amado, especial, protegido… que creciera seguro y feliz… para que eso sucediera… tendría que respetarlo y enseñarle a respetarse a si mismo… estaría a su lado en cada etapa de estos cambios… no volvería a alejarse de él por nada del mundo… solo que… ay Dios!!! No lo tocaría hasta que cumpliera los dieciocho…

Su rostro se volvió serio y concluyente.

¿Era capaz de esperarlo?.

Pensó en él… luego, pensó en estar sin él…

No. no podía alejarse de Juanfe… pero si podía esperarlo… aunque llorara lágrimas de sangre…

Había tomado una decisión que era muy difícil para él… pero era buena para Juanfe.

Dos años… si estaban juntos podría hacerlo…  Si lo amaba de verdad… aprendería a esperarlo…

Inspiró profundamente… soltando el aire despacio…

Haría todo bien con Juanfe esta vez… lo amaba demasiado para que fuera de otra manera. Posiblemente sufriría y tendría que aprender a complacerse solo durante todo ese tiempo… pero Juanfe no merecía ni una gota menos de su amor y respeto…

De pronto la cara de angustia se fue transformando hasta volverse una sonrisa…

-. Ya me estás haciendo sufrir…  solo unas horas de ser tu pareja y ya estoy sufriendo por ti…

Se levantó del sillón con una decisión tomada. Podría abrazarlo y besarlo a su gusto… tomar su mano, acariciarlo… estarían juntos y aprenderían a conocerse mejor. Cuando llegara el momento, Juanfe sería mayor y todo estaría bien.

Cristián durmió tranquilo y despertó pensando en él. Su primer movimiento fue para tomar el teléfono y llamarlo. Tenía que escucharlo…

Se saludaron y hablaron unos pocos minutos… se dijeron palabras dulces y frases cursis. Acordaron juntarse en la tarde, después de clases… La voz de Juanfe sonaba ilusionada… la de Cris también, pero  tenían algo que conversar… la decisión de la  noche anterior… tenía que comunicárselo a Juanfe.

Se despidieron cariñosos.  Cris inició su rutina del día… alegre… enamorado… lleno de ilusiones.

Tal parecía que no había forma de quitarse la sonrisa tonta del rostro. Trató de ponerse serio al ingresar a la oficina de Ramírez… recordaba sus palabras “no vuelvas sin una sonrisa en tu rostro”… Diablos!!!… el viejo tenía razón siempre.

-. Buenos Días, Jefe

Ramírez levantó la vista de la pantalla… sonrió nada más mirarlo… supo de inmediato que Cristián estaba bien… a su ojo experto no escaparon las señales que trataba de disimular…

Cris respondió con otra sonrisa…

-. Muy bien. Ahora que ya está todo bien, vete a trabajar tranquilo

-. Si, señor

Dio media vuelta y cuando estaba a punto de salir, Ramírez le volvió  a hablar.

-. Cristián… Hay un chico esperando… me gustaría que tú atendieras su caso

Era una petición inusual. Cris aun no podía llevar ningún caso por su cuenta debido a su falta de experiencia… pero Ramírez creía en Cristian y en sus habilidades.

-. Yo?… si… ¿por qué?

Ramírez se levantó, tomó una carpeta y se la extendió a Cris. Toda su atención en el caso entre manos.

-. Es un caso complicado. Asesinatos. El chico escapó vivo pero es muy difícil y se ha negado a cooperar hasta ahora. Esta asustado y creo que contigo podría relajarse…

-. Conmigo??!! Pero si yo… no tengo… exper…

-. Justamente por eso…  Hemos intentado todo lo conocido y nada resulta. Tú solo… habla con él. Sabe bastante pero no quiere decir nada…

Cristián abrió la carpeta… solo un par de hojas… unas fotos de un hombre y una mujer asesinados a tiros… leería todo en detalle y hablaría con el chico… Se sentía nervioso a la vez que entusiasmado. Era su primer caso… Todo mejoraba en su vida.

-. Si no creyera que puedes hacerlo, no te lo daría

-.Si. Gracias señor. Lo leeré ahora mismo

Se encerró a leer en detalle antes de ver al chico… Cuando empezó a leer aún tenía a Juanfe en su mente… pero luego de un par de líneas ya estaba totalmente sumergido en el caso…  Era impactante…  fuerte y triste. Leyó el nombre del chico… vio la foto… Volvió de prisa donde Ramírez.

-. No puedo, señor… yo… conozco al chico

-. ¿Qué tan bien lo conoces? ¿Son amigos?

-. No señor

-. ¿Entonces…?

Ramírez esperaba una respuesta…  Cristián recordó la discoteque… un chico delicado y de aspecto dulce al que se había acercado… Jordi… el mismo que lo miraba desde la foto.

-. Estuve bailando con él en una disco… hace… poco tiempo atrás- confesó apenado

Ramírez levantó las cejas en señal de sorpresa

-. ¿Tuviste sexo con él?

-. No, señor– negó de prisa. Sentía su rostro arder de vergüenza… pero tenía que decirlo.

– ¿Algún tipo de manoseo?… ¿besos?

– No, señor. Solo bailamos. Fueron unos cuantos minutos

Ramírez meditó en silencio…

-. Tal vez es mejor si te recuerda… legalmente no hay ningún impedimento para que veas su caso. El chico es arisco y complicado… ve con cuidado y no

-. No señor. Ni siquiera lo mencione

Sabía lo que iba a decirle y quiso evitar escucharlo. No se metería con Jordi ni con nadie más. Su mundo era Juanfe, solo tenía ojos para él.

Salió de la oficina de Ramírez. Suspiró profundamente. Cristian estaba avanzando muy de prisa. No se había equivocado al apostar por él, Esperaba que pudiera ayudar en el caso del chico.

JUANFE

Terminaron las clases y Juanfe fue uno de los primeros en precipitarse hacia la puerta. Tenía prisa. Quería ver a Cristián.   Caminó más rápido que de costumbre. Ya en su casa corrió a la ducha, se cambió ropa y esperó impaciente mientras comía algo rápido…

Cuando el timbre de la puerta sonó, Juanfe se sobresaltó de la emoción y corrió a abrir.

Se miraron con los ojos brillantes, una media sonrisa y sin saber cómo actuar… ¿darse la mano? ¿besarse?… resultaba encantador mirarlos turbados, ahora que eran pareja sentían como si fuera la primera vez…

-. ¿Estás listo?

Cristián entró a la casa cerrando la puerta.

-. Si. Voy por mis cosas

Justo antes de girar, Cris lo atrapó de la cintura… no podía esperar. Juanfe se detuvo. Sonrió y le ofreció su boca…

-. Hola – murmuró Cristián sobre sus labios cuando terminó de besarlo

-. Hola – respondió Juanfe recuperando el aliento… se sentían tan ricos los besos de Cris… quería más… muchos más besos…  tenía que ir a buscar su mochila y… naahhhh… todo podía esperar… volvió a besarlo pasando sus manos tras la nuca y acercando su cuerpo al de Cris… se besaron largamente…

-. Trae tus cosas

Salieron de la casa caminando lado a lado.  Tenían toda una tarde para ponerse al día en lo que le faltaba a Juanfe saber sobre Cristián.

Había estado en las oficinas antes pero no había tenido tiempo ni ganas aquella vez, para poner atención al lugar donde trabajaba Cristián. En ese momento había poca gente debido a la hora y Cris le fue explicando cada cosa que hacía y el lugar donde pasaba el tiempo trabajando cuando no estaba con él.

Se sorprendieron de encontrar a Ramírez aún en la oficina… Cris recordó sus palabras cuando dijo que era triste llegar a una casa sola…  Lo saludo detrás del cristal de la ventana pero el mayor los invitó a pasar. Titubeando, Cris le presentó a Juanfe… Ramírez fue educado y cordial. Luego de unos minutos corrieron fuera del cuartel para irse de prisa a la casa de Cris… comenzaba a oscurecer.

Le gustaba el nuevo departamento de Cris. Como siempre, estaba ordenado… reconoció algunas cosas y muebles que había en el departamento anterior… cada uno de ellos le traía un recuerdo bonito a su mente…  este lugar  era un poco más grande que el anterior… había cosas nuevas… pero ya aprendería a conocer todo.

Juanfe fue recorriendo todo con curiosidad… Cris caminaba a su lado, manteniéndolo abrazado y se besaban y acariciaban cada vez que Juanfe se detenía para comentar algo.

Cuando entró al dormitorio se sintió emocionado… se parecía tanto al dormitorio anterior… los mismos muebles y ubicados de la misma manera… Juanfe recordó las cientos de veces que pasó las tardes tirado en esa cama viendo tele o perdiendo el tiempo mientras Cris estudiaba… recordó el sentimiento de tranquilidad y protección que lo envolvía… cómo Cris lo había hecho sentir tan seguro…

-. Siempre me ha gustado tu cama…

Se soltó de sus brazos y entró en la habitación. Se sentó sobre la cama…

-. ¿Por qué?

No tenía nada especial. Era una cama común y corriente…

Cris se sentó al lado de Juanfe… su torso pegado a la espalda del menor y sus labios buscando su cuello

-. Porque huele a ti…

 “porque puedo imaginar cuando duermes desnudo… porque tu cuerpo descansa y se relaja aquí”…

No se atrevió a decirlo en voz alta pero sus pensamientos hicieron que sintiera calor… imaginar el cuerpo desnudo de Cris… los labios de Cris en su cuello, las caricias con su nariz no estaban ayudando a calmarlo…

Se giró despacio… Cristián seguía en su cuello… le buscó la boca… amaba sus besos. Comenzaron jugando, riéndose y dejándose besos pequeños… Juanfe se tendió sobre la cama y con sus manos tras el cuello de Cris lo llevó con él…

-. Estoy feliz… pensé que nunca más volvería a estar en tu cama…

Sus palabras hicieron sonreír al mayor… a Cris le gustaba ver a Juanfe en su cama… demasiado… se veía tan lindo… perfecto… deseable… Diablos!!!

-. ¿Quieres algo?… – pregunto Cris separándose de Juanfe… – jugo? Coca? 

Juanfe sintió el vacío… fue una sensación extraña… estaban tan bien juntos… ¿qué había pasado?…  deseaba más besos, caricias… quizás… algo más… pero Cristián se había puesto de pie y se alejaba hacia la cocina… como si huyera.

-. Agua fría.- murmuró despacio yendo tras él.

 Se sentaron frente a frente… olvidaron prender las luces y ni recordaron que existía la televisión… solo ellos dos y todo lo que tenían que decirse… Cris lo tomó de las manos y se las acariciaba mientras seguía hablando… se miraban de frente… Hacía mucho tiempo que Juanfe no se sentía tan bien… era increíble pensar  que todos sus días podrían ser así de ahora en adelante… con Cristián… lo miraba directo a sus ojos oscuros y sentía fuego en su interior… no podía evitarlo… Cris le estaba contando sobre algo especial que le había pasado por primera vez en el trabajo hoy día… en serio quería poner atención pero se estaba desviando al mirar su boca… el pelo largo moviéndose sobre sus hombros… sus dedos sobre sus manos… adivinar el torso bajo la ropa… sus piernas, tan cerca de las suyas…  su voz que sonaba íntima

Juanfe se dejó llevar por lo que sentía… no podía ni quería controlarse…

De un salto paso al asiento al lado de Cris… al segundo siguiente lo había callado con su boca… estaba besándolo… sus manos eran incontrolables y estaban buscando la piel de Cristián bajo la ropa…

-. Juanfe… Jua…fe…

Respondía a los besos de su niño… no podía no hacerlo… solo llevaban horas juntos y ya se estaba preguntando cómo demonios iba a hacerlo para lograr esperar dos años… toda la tarde había sido una maldita tortura… mirarlo caminar y moverse frente a él… sus propios ojos, descarados totales, se posaban sobre el culo redondo y firme del menor… los desviaba  a propósito al sentir que su cuerpo comenzaba a reaccionar y la sangre se agolpaba donde no debía… aún no.  Y ahora, lo tenía a su lado… delicioso, entregado… dispuesto…

Que mierda era esto de ser maduro y responsable… comenzaba a odiarlo.

Los labios de Juanfe se sentían suaves y húmedos sobre su boca… algo rugía en su interior… levantando sus manos apresó el rostro de Juanfe y correspondió al beso hasta dejar al menor sin aliento… entonces… le buscó las manos que se metían bajo su camisa… Juanfe lo estaba tocando y no quería ni siquiera pensar en ello… sabía dónde llegaría si seguía por ese camino… diablos!! Tendría que aprender a controlarse… y por sobre todo… pedirle a Juanfe que entendiera.

-. Tenemos que hablar de algo importante

Cris lo dejó solo nuevamente al ponerse de pie y encender la luz…

Otro balde de agua fría sobre Juanfe… su desconcierto y desilusión eran claramente notorias en su expresión… ¿qué estaba pasando?… estaban solos en el departamento… podían hacer lo que quisieran y él quería…  pero Cristián…

-. ¿Qué pasa?

¿Estaba haciendo algo mal?… ¿por qué Cris se alejaba cada vez que lo tocaba?… por unos segundos Juanfe se sintió cohibido… tal vez se estaba apresurando demasiado…  debería aprender a esperar un poco… pero… es que tenía tantas ganas de aprender con él y tocarlo y que lo volviera a hacer sentir como aquella vez…  se le calentaba la sangre cuando estaba junto a él…

-. Juanfe… sabes que te quiero mucho

No le gustó para nada el inicio de aquella conversación… ni la actitud de Cristián al acercarse a él como si estuviera pidiendo disculpas por lo que iba a decir a continuación…   se quedó quieto esperando… sin estar seguro de que le gustaría lo que iba a escuchar…

-. Pero..??

-. Eres menor… quiero cuidar de ti y quererte de la mejor forma posible… quiero que esta vez todo salga bien entre nosotros…

Al menos le estaba diciendo que lo quería y deseaba su bienestar… eso estaba bien, no?… ¿qué más estaba guardándose Cristián?

-. Yo también quiero que estemos bien…

A Cris le estaba costando hablar… nunca antes había pensado este tipo de cosas… para él, el sexo era algo rápido con quien estuviera de turno y que le producía placer instantáneo y luego se olvidaba… pero con Juanfe no era así… le importaba demasiado… tenía todos sus sentimientos involucrados en esta relación… lo miraba a los ojos y le dolía el alma… odiaba haber llegado a esta decisión pero sabía que era lo correcto..

-. Te amo, Juanfe

Fue Cris quien lo besó bruscamente esta vez… con tanto amor y pasión en ese beso… como si estuviera pidiendo su perdón…

-. Tendremos que esperar, Juanfe…- anunció mientras lo abrazaba estrechamente… era reconfortante poder al menos sentir su cuerpo tibio pegado al suyo…

-. ¿Esperar, que?

-. Tu y yo… No tendremos sexo hasta que seas mayor de edad…

Entendió en seguida… Cris aún lo mantenía abrazado pero igual sintió que algo frío se instalaba en su cuerpo…

¿Era una broma?…

-. ¿Cristián?

Se separó de él empujándolo levemente… necesitaba verlo a los ojos para saber si era cierto o se estaba riendo…

No había ninguna sonrisa en la cara de Cris… solo la seriedad propia de alguien que está comunicando una decisión importante…

La boca de Juanfe se abrió junto con sus ojos…

-. Estás hablando en serio…

No era una pregunta… se daba cuenta de que Cris no estaba jugando… su cara se fue transformando hasta volverse una mueca seria de asombro

-. Juanfe… lo hago por ti… te amo, te deseo… no sabes cuanto… pero… quiero hacerlo bien contigo… esperar hasta que tengas edad para…-

-. ¿No vas a tocarme?- pregunto en un tono de voz más alto de lo normal – ¿hasta que cumpla dieciocho?

Cristián intentó abrazarlo, pero Juanfe no lo dejó… manoteó para soltarse… necesitaba mirar sus ojos… leer en ellos que era lo que pasaba en realidad

-. Quiero cuidarte… hacer lo que es mejor para ti… ¿entiendes? te amo… te amo, Juanfe

Juanfe quería decirle muchas cosas… rebatir lo que estaba escuchando… también era su decisión!!!… Cristián no podía hacerle esto… pero sentía como si alguien lo hubiera golpeado con un bate de baseball en plena nuca… totalmente atontado y helado… ¿no lo amaba lo suficiente?… o tal vez… ¿lo amaba demasiado?… esperar dos años??

Sus ojos claros miraban fijamente a Cris… su rostro reflejaba tanta pena… sus hombros caídos… era un golpe rotundo que no había esperado…

Capítulo 14

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Cuando Marcela llegó a su casa encontró a Juanfe encerrado en su dormitorio. Golpeó a su puerta pero no quiso salir, ni hablar, ni cenar.  Quizás debería haber insistido… pero la experiencia que había ido adquiriendo en el conocimiento de su hijo le indicó que era mejor dejarlo tranquilo. Entendía… estaban pasándole muchas cosas… Cristián había reaparecido, la denuncia que habían hecho… eso era suficiente para alterar su tranquilidad. Deseaba abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien, que no tenía que preocuparse tanto… pero supo que sus palabras sonarían sin sentido para su hijo.

Dentro del cuarto Juanfe seguía sin moverse. La rabia seguía dando vueltas por su cuerpo… ¿Cristián sentía algo por él?.. ¿se estaba enamorando?… ¿y él había arruinado sus planes?… recordar las palabras de Cristián solo lograba enfurecerlo aún más…

No tenía derecho a abrumarlo así…

Se iba… se mandaba a cambiar… lo dejaba botado sin importarle que fuera de su vida  y luego volvía diciéndole que había tenido miedo y que estaba enamorado…

Pues que siguiera teniendo miedo toda su vida!!!!

No entendía esa clase de amor…

Había soñado tanto con encontrar a alguien con quien compartir su vida… dejar atrás la soledad en la que vivía sumido desde chico y sentirse acompañado…  deseaba alguien que le dijera que su extrema sensibilidad no era algo malo, que estaba bien jugar y llorar cuando tenía ganas, que entendiera su forma de ser diferente… deseaba tanto encontrar a alguien… y ese alguien en su sueños siempre se parecía a Cristián… siempre actuaba como Cristian antes de desaparecer, lo besaba y tocaba cono Cristián… siempre era Cristian!!! Maldita sea!!!

¿Así es que Cristián tenía miedo?.. y ¿Qué diablos creía que le pasaba a él??… temblaba de solo pensar en Cris… ahora tenía miedo de enfrentar sus sentimientos… Cristián había representado la total seguridad, el apoyo incondicional… y lo había echado de su casa!!! El también sentía!! Que acaso no podía verlo??!!!! Sentía un vacío aún más grande que cuando Cris se fue sin decirle… ahora era él quien lo había echado…

Se metió a la cama aun furioso… herido… cansado… confundido. El sueño demoró mucho en llegar, cuando sus ojos ya estaban hinchados y enrojecidos de llorar…

Mejor así… que Cristián se fuera con su miedo a otra parte… que le hablara de sus temores y sentimientos al mocoso con el que andaba… que se escondiera en su trabajo de detective… que se largara para siempre… él aprendería a encontrar la forma de llenar el enorme vacío que sentía… de reemplazar la imagen de Cristian por la de alguien más… tenía que haber alguien más… algún otro así de perfecto como era Cris antes… que se fuera para siempre…

-. Para siempre…- repitió despacio antes de quedarse dormido.

CRISTIAN.

Nada había resultado como creyó que sería… lo había echado todo a perder… Juanfe no quería saber de él… y lo peor… se asustó cuando fue a tocarlo!!!

Cerró de un portazo el departamento al entrar y comenzó a pasearse como león enjaulado…

Juanfe estaba actuando como un mocoso chico… un necio… un taimado… un… un… se le acababan las palabras para calificarlo

¿Por qué no  entendía sus razones?… eran claras.. eran fáciles de comprender… eran… eran… tan débiles y sin sentido ahora que las revisaba en su mente…

Se tomaba la cabeza entre las manos… tiraba de su propio pelo de la pura rabia que sentía… golpeaba el sillón… gritó para dejar escapar toda la tensión que había acumulado…

Él, siempre tan tranquilo y dueño de su persona, estaba totalmente fuera de sí. Por primera vez algo lo descolocaba de tal manera que la tranquilidad desaparecía de su persona y no sabía qué hacer… no estaba preparado para esto, nunca había pensado que algo así le pasaría…. Pero… es que… le dijo…  le costó… pero con palabras claras le dijo que se estaba enamorando de él y a Juanfe no le interesó… solo se preocupó de su pena y su miedo…

Cristián se detuvo un momento dejando caer los hombros en una actitud de derrota…

Sus miedos… todos los miedos de Juanfe…

Respiró en silencio con la vista fija sin realmente ver…

Tenía tanto miedo de la vida… es que lo habían dañado tanto… nunca había tenido un padre para apoyarlo, luego el maldito de Adrián y sus amigotes… y para rematarlo todo..él.

Tenía muchas razones para tener miedo a la vida.. a los sentimientos… al amor…

Su rostro fue dejando atrás el enojo para dar paso a la comprensión…

Por supuesto!!  Claro que si!!!…

Eso era lo que había pasado… Juanfe estaba asustado…  tenía miedo de él… de que volviera a herirlo.

Dios!! Dios!!! eso era!!!!

No todo estaba perdido… ¿quién mejor que él para entender los miedos de Juanfe?

Aun había esperanzas… tenía que haberlas… no podía darse el lujo de perder a ese niño adorable… tan lindo, que despertaba en él tantas emociones increíbles … lo conocía bien, lo amaba tanto… le era necesario en su vida… tenían que continuar juntos…  de otro modo, todo se volvía plano y carecía de sentido…

-. Dios!!!…. es verdad.. – repitió asustado de sus pensamientos… – es verdad…- nada parecía bueno si no estaba Juanfe presente…

Se daba cuenta que todo lo que antes era primordial para su existencia, la motivación de cada uno de sus días, pasaba a segundo plano… demostrar su valor ante sus padres, ser importante… comprar una casa… Un vehículo…

-. Nada importa sin ti…-

Se dejó caer en el sillón… respiraba agitado… medio sonriente, medio asombrado…  las expresiones en su rostro cambiaban de prisa… el pasado se iba volviendo borroso… lo que creyó importante dejaba de serlo… tenía algo nuevo por lo cual luchar… algo que era mucho más importante… una motivación que lo abarcaba todo… Juanfe.

-. Maldito Ramírez…- tenía razón… el viejo tenía razón en todo lo que le había dicho.

Le costó mucho mantenerse quieto… tenía ganas de salir corriendo nuevamente a hablar con él… decirle que había entendido y pedirle que no tuviera miedo…  quería reír y abrazarlo… besarlo para acallar sus protestas y repetirle mil veces que estaba seguro con él…

El departamento se le hizo chico… necesitaba más espacio… estaba lleno de una energía que pocas veces había experimentado… no tenía sentido intentar dormir cuando estaba completamente pasado de revoluciones y solo quería que llegara luego el día siguiente para buscarlo.

Se calzó sus zapatillas deportivas y ropa cómoda… recorrió varias veces las cuadras trotando… las imágenes de lo que había pasado en la tarde pasaban por su mente… algunas lo enojaban pero más que nada, lo hacían sonreír… Dios!! es que Juanfe enojado se veía tan bonito, tan deseable… sus ojos tenían chispas de fuego pasional cuando le gritaba que se fuera de su casa… Juanfe envuelto en pura pasión…  corría más fuerte… sonreía…

Mañana… que llegara pronto mañana.

Habló con Ramírez y fue exactamente lo que el viejo detective había predicho: Cristián, por voluntad propia,  le contó la historia completa de su vida, de lo que había sucedido con Juanfe y la maldición que Adrián Araneda había significado en la vida del menor. Ramírez entendió todo y termino de calzar las últimas piezas del puzle que ya casi había resuelto por su cuenta.

-. Necesito solucionar mi problema señor-

Había una media sonrisa satisfecha en la cara de Ramírez.

-. Pensé que habías dicho que no había nadie importante en tu vida, que no tenías tiempo para el amor

Cristián sonrió a medias… sintiendo como al calor sacudía sus mejillas… era bochornoso reconocerse enamorado, pero a la vez, se sentía bien.

-. Me equivoque al decir eso-

-. Me alegra que lo hayas entendido– Ramírez se puso de pie. Cristián se volvería un gran detective. Tenía la capacidad de cambiar, de ver más allá, tenía la inteligencia necesaria pero también tenía ese “extra” que se necesitaba para ser uno de los mejores… y estaba en su equipo. Él lo había descubierto y se sentía orgulloso de su propia habilidad.

-. Ve a buscarlo y no vuelvas sin una sonrisa en la cara-

-. No sé si sea tan fácil, señor–  ya le había dicho todo… ahora podía decirle también que estaba nervioso y no tan seguro como le habría gustado estar. Quería confiar en él. Ramírez le había demostrado con creces que era una persona digna de su aprecio y confianza

-. ¿Lo quieres?-

-. Si –

-. Entonces puedes hacerlo

Ramírez lo miró irse. La nostalgia lo invadió… Cristián estaba haciendo lo que él nunca se  atrevió a hacer cuando fue el momento adecuado… abrió el cajón de su escritorio y buscó una foto antigua en la que aparecía él, cuando era joven, junto a una chica sonriente… su mirada, normalmente dura y algo cínica, se volvió triste…

Debió haberla buscado…

Cristián apenas tenía tiempo de llegar a la hora… quería sorprender a Juanfe a la salida del colegio… un lugar público donde no pudiera rechazarlo.

Cuando llegó, los escolares hacían abandono del establecimiento y la calle estaba llena de adolescentes y vehículos.  Se acercó con cautela, mirando atentamente y deseando no haber llegado tarde. Juanfe siempre salía de los últimos. Miró hacia las escaleras buscándolo y de pronto lo vio.  Diablos!! No estaba solo.  Enrique había tenido la misma idea de ir a buscarlo y caminaba con él. Los dos conversaban absortos sin prestar atención a nadie más. Se quedó quieto mirándolos. No le gustó ver a Enrique al lado deJuanfe. Entendía que no tenía ningún derecho… no podía reclamarle nada… pero los celos no eran agradables de sentir.  Los sentimientos dulces y esperanzadores que traía fueron reemplazados por algo un poco más fuerte. Avanzó hasta ellos y los alcanzó cuando ya se alejaban de la multitud.

-. Juanfe!!!-

Ambos chicos se volvieron. El rostro de Juanfe pasó rápido de la sorpresa a la molestia, pero no escapó al ojo de Cristián la primera impresión de Juanfe… que no fue de rabia…

-. ¿Qué haces aquí?! No quiero verte– se giró con la intención de alejarse.

-. Necesito hablarte… por favor– Diablos!!! Estaba rogándole en frente de Enrique… pero no le importaba con tal de conseguir su atención – No podemos seguir así

Juanfe hizo como que no había escuchado y siguió avanzando…

-. Juanfe…  escúchame, por favor-

Enrique miraba a ambos confundido y luego comenzó a seguir a Juanfe… se alejaban…

-. Juanfe!!!…-

Cristián pensó en seguirlo… pero algo lo mantuvo inmóvil en su sitio. Juanfe no podía irse así nada más…  no… no era posible…

Juanfe seguía caminando de prisa pero a medida que se alejaba sus pasos se volvieron más lentos y pesados… indecisos… escuchaba la voz de Cristián… sabía que estaba ahí por él… recordaba sus explicaciones, anoche las había vuelto a pensar y aunque no quería… tal vez… solo tal podía entender… un poco… Cris también había tenido miedo… pero más que nada tenía en la mente todo lo cercano que habían sido y el nivel de confianza que llegaron a compartir… mierda!! Cristián había sido su refugio durante tanto tiempo… llegar a su casa cada día sintiendo que era un lugar tan seguro y amigable…

Algo pasó en su corazón… el peso de los recuerdos y sentimientos compartidos comenzó a tener más peso y valor

No podía… no tenía el corazón tan duro… Ahora.,. pasado el enojo inicial y la sorpresa del día anterior, no se sentía tan fuerte ni valiente…. No era capaz de dejarlo botado tal como lo había hecho él… sabía bien cuánto dolía… conocía el orgullo de Cristián y cuanto tenía que haberle costado lo que estaba haciendo parado en la calle rogándole… sabía que lo estaba hiriendo… comenzó a transpirar…

-. Juanfe, no- la voz de Enrique sonó dura a su lado– sigue caminando

Si… si… tenía que seguir… lo mejor era alejarse…

¿por qué entonces le costaba tanto?.. ¿Por qué sentía que con cada paso estaba despidiéndose de algo maravilloso?…

Sus pasos se volvieron tan pesados que ya no pudo moverse… tenía rabia consigo mismo… por ser tan débil… por no tener el coraje suficiente y seguir alejándose hasta perderlo para siempre…  porque le dolía saber que ya no volverían a compartir la maravillosa intimidad que existió entre ellos…

Juanfe se detuvo cuando había avanzado unos cuantos metros más. Permaneció inmóvil en el mismo lugar…

Cristián notó el movimiento del cuerpo del menor… estaba de espalda pero respiraba rápido y temblaba como si estuviese llorando…  Enrique le hablaba, preocupado, peroJuanfe no le hacía caso.

Cuando Juanfe finalmente se dio vuelta, Cris pudo ver las lágrimas en su cara… lo miraba fijamente y no tenía una expresión de tristeza sino de rabia… Cris no aguantó más. Se acercó cubriendo rápido los metros de distancia, sabiendo que nada podría detenerlo en ese momento. Ese niño lloroso era lo más valioso que existía en el mundo para él

-. Fuiste un cobarde – afirmó Juanfe con rabia en la voz… lo miraba con los ojos llenos de agua y dolor

-. Si, lo fui-  no se detuvo.. solo aminoró la marcha

-. Fuiste egoísta – seguía recriminándole

-. Pensé solo en mí. Tuve miedo-

-. Me hiciste sufrir- dolía decirlo

-. No volveré a hacerlo nunca más… – jamás, jamás volvería a dañarlo

-. ¿Por qué habría de creerte?

-. Porque me conoces mejor que nadie-

-. No eres mi hermano-

-. No quiero ser tu hermano- No… no quiero serlo..

En ese punto Juanfe dejó de llorar… su rostro se volvió serio y su mirada aún más penetrante… desafiante.

-. ¿Qué quieres ser entonces?-

¿Y se lo preguntaba ahí??!! Delante de Enrique… en plena calle…

Cristián no desvió sus ojos de los de Juanfe… de pronto entendió lo que el menor estaba haciendo… Si él estaba tan seguro de lo que quería, entonces que se lo demostrara… que lo gritara a los cuatro vientos… sin miedo y con mucha seguridad.. que le confesara delante de todos lo que deseaba… Juanfe quería certeza, una prueba real, una demostración sin dudas.  A eso había venido, no? A vencer con Juanfe los miedos que lo atormentaban, a brindarle seguridad.

-. Quiero estar contigo-  respondió con la voz firme y muy clara… no supo cómo sus dedos se habían enredado con los de Juanfe y se apretaban. Tuvo miedo de su reacción, pero no lo estaba rechazando… aceptaba su mano.

-. No quiero–  protestó… Sin embargo la mano de Juanfe lo retenía y sus dedos se habían aferrado más a su mano

-. Si… si quieres-

Juanfe seguía negando, moviendo la cabeza lentamente, pero sus dedos se estaban trenzando entre los de Cristian y se apretaban más y más… Cristián suspiró un poco más confiado y le buscó los ojos

-. Nunca más Juanfe… nunca volveré a herirte…-

Por primera vez en esos largos minutos, el rostro del menor dibujó apenas una sonrisa, tan breve que Cris no estuvo seguro de haberla imaginado…

-. Pero no sé quién eres ahora-

Sus manos hablaban otro idioma… estaban tan unidas y se acariciaban…

-. Soy el mismo de siempre… no he cambiado-

Cristián se acercó otro paso hacia Juanfe… quería  abrazarlo… coronar esta cercanía que estaban logrando… sin embargo la figura de Enrique interponiéndose entre ellos los hizo volver bruscamente a la realidad

-. Un momento… dijo que no quiere… ¿Juanfe?- pregunto Enrique que hasta el momento se había quedado quieto escuchando el diálogo entre ellos dos… nada contento.

Para Juanfe también fue como despertar de un sueño. Retiró bruscamente su mano separándose de Cristián.

-. Yo… tengo que irme-

-. ¿Podemos hablar más tarde?- preguntó Cris esperanzado

Juanfe asintió levemente con su cabeza y luego se alejaron caminando rápido.

Cris quedó de pie en la vereda sintiendo como si un tren lo hubiera arrollado y no tenía claro en qué parte había ido a parar…

¿Le había dicho que si?.. ¿le había respondido?… ¿Qué había pasado?.  Se quedó ahí mismo hasta que se perdieron de vista. Miraba su mano… la misma que había entrelazado con Juanfe… de pronto sonrió.

-. Si puedo… si puedo-

Se alejó corriendo del colegio. Tenía cosas que hacer antes de ir a la casa de Juanfe más tarde. Flores?.. un peluche??… chocolates?? diablos!!!.. nunca había intentado conquistar a alguien antes… ¿Cómo se hacía esto???

La paciencia no era una de las virtudes de Cristián. Sabía que no tenía que presionarlo y darle un poco de tiempo… pero estaba consumido por la ansiedad… miraba la hora cada diez minutos y parecía que el tiempo avanzaba más lento hoy.

Jamás se hubiera imaginado que él iba a ir caminando por la calle con lo que llevaba ahora entre sus manos. La gente lo miraba… algunos sonreían con agrado, otros lo miraban casi con burla… pero Cristián seguía avanzando a prueba de balas… nada ni nadie podría detener lo que sentía y las ganas que tenía de llegar pronto y ver la expresión en el rostro de la única persona que le importaba en el mundo…

A las 6 de la tarde en punto estaba de pie frente a la puerta de su casa, esperando que le abriera… todo nervios y emoción… venía dispuesto a hacer lo que fuera por volver a ver una sonrisa en el rostro de Juanfe, por recuperar al amigo y descubrir el amor.

Tocó el timbre y espero inquieto.

Detrás de la puerta, Juanfe lo esperaba desde hacía rato… lleno de emoción… Se sentía como un niño de nuevo… no es que fuera tan grande tampoco, pero por alguna razón, Cristián lo hacía sentirse niño de nuevo…

Ahora estaba más tranquilo. Hacia unas horas atrás había peleado a gritos con Enrique.

-. ¿Por qué le dijiste que viniera a tu casa?-

Enrique honestamente no entendía y creía tener motivos suficientes para reclamarle.Juanfe lo había llamado durante la mañana, todo llanto y confusión, para contarle que Cristián había aparecido en su casa, que lo odiaba y no quería saber nada de él. Enrique sintió que podía avanzar otro paso y le dijo que iría a buscarlo cuando terminaran las clases. Nada más verlo, Juanfe comenzó a contarle… todo iba bien pero entonces Cristián había aparecido; Juanfe, por más que repitiera que no quería verlo, terminó diciéndole que sí, que hablarían… ¿Qué poder tenía Cristián sobre Juanfe?… lo hacía llorar con facilidad, le alteraba el ánimo y lo convertía en gelatina…  Enrique estaba molesto. Cristián conseguía de Juanfe, con facilidad, todas las cosas que él jamás conseguiría…

-. Dime… ¿por qué le dijiste eso?-

-. Fuimos amigos…-  ¿en verdad ya no lo eran más?…

-. Pero qué clase de amigos??? te dejó botado… ¿ya no te acuerdas? Es un cretino egoísta- Enrique estaba alterado y Juanfe intentaba calmarlo…

-. Tuvo razones para hacerlo…- respondió despacio sin creer que lo estaba defendiendo…

-. ¿Cómo que tuvo razones?!!!… ¿y todo lo que sufriste y lloraste??!!-

Enrique se molestaba más a cada momento y Juanfe no sabía porque eso estaba comenzando a enojarlo a él también. No quería defender a Cristián delante de Enrique… no quería traicionarse… quería seguir enojado con él… pero de a poco… sin saber cómo, las razones de Cristián comenzaron a tener sentido… a cobrar vida y hacerle reales. Los miedos de Cris… también tenía sus propios temores, solo que nunca los había expresado en voz alta… a él siempre le había parecido que Cristián era una roca firme sobre la cual apoyarse, pero… era humano… también tenía susto como cualquiera… era extraño entender eso de Cris

-. Es que él me explicó…- no quería defenderlo pero no podía callar…

-. Ahora lo estas justificando??!!-

-. NOOO… bueno… es que…-

-. ¿Te explicó también lo que hace con el chico que tiene de pareja?-

-. No es su pareja – Cris se lo había dicho… quería creerle aunque sonaba dudoso

Enrique se largó a reír, receloso y disgustado… sus planes se iban diluyendo…

– ¿Y tú le estas creyendo todas las mentiras que te contó?…-

-. Cristian no miente- la frase salió de su boca con rapidez y seguridad. En todo el tiempo que había conocido a Cris había aprendido eso de él, no mentía…. Nunca mentía… la idea quedó dando vuelta con fuerzas en su mente…

Cris no mentía…

Tenía que suponer entonces que toda su confesión era real??… que le había dicho solo la verdad??

-. Ya veo que te convenció…- se sentía la derrota y la molestia en las palabras de Enrique

-. Tú no sabes toda la historia-

Juanfe se daba cuenta de lo contradictorio que sonaba; primero lo llamaba para pedirle su consuelo y comprensión, hablándole pestes de Cristian y diciéndole que ya no quería volver a verlo… luego aceptaba encontrarse con él y al rato después lo estaba defendiendo…

-. NO!!! No sé la maldita historia. Cuéntamela – exigió Enrique cruzándose de brazos delante de él

-. No puedo. No tengo derecho a contarte lo que me dijo- lo que Enrique pedía era imposible… no iba a traicionar la confianza de Cristián, no discutiría sus asuntos con él.

Enrique se molestó mucho. Sintió que Juanfe estaba jugando con él y sus sentimientos. Terminaron gritándose frente de la puerta de su casa

-. No me llames para que venga corriendo a consolarte entonces!!!- Enrique estaba totalmente cabreado

-. No lo haré nunca más- Le dolía perder a un buen amigo pero… pero… diablos!! No soportaba que alguien hablara mal de Cristián sin saber sus razones, sin entender toda la historia…  solo él, únicamente él tenía derecho a enojarse con Cris…

Enrique lo miró una última vez y con mezcla de emoción y enojo… dio media vuelta para alejarse… había tenido suficiente… Juanfe estaba ciego y no iba a cambiar… un día sus esperanzas subían al cielo y al día siguiente lo sepultaba para siempre… amigos… Juanfesolo quería que fueran amigos, pero él ya había superado esa etapa hacía tiempo. No quería amistad. Quizás era hora de cambiar la página.

Juanfe se quedó solo en su casa. Repitió para sí mismo cada una de las frases que había dicho antes para explicarle a Enrique la conducta de Cristián…

Había tenido miedo…

Siempre decía la verdad…

Se sentó con la mirada fija en el vacío… Cris tenía una familia… había  hecho tantos sacrificios en su vida… ¿Cómo es que había tanto que él desconocía de la vida de Cris?

No se demoró mucho en encontrar la respuesta a la interrogante en su mente…

No sabía los secretos de Cristián porque nunca le había preguntado… Todo había girado siempre en torno a él…  había sido ”él” primero que todo… habían sido sus miedos y sus verdades las que habían primado en su amistad…

-. Siempre fue sobre mi…-

Cris le había ayudado a resolver su vida… le había prestado su hombro para que llorara… le había regalado todo su tiempo… le había ayudado con sus estudios aunque él tenía mucho más que estudiar… recordó la cantidad de veces que Cris gastó dinero en él… el dinero que tan cuidadosamente ahorraba para todo lo que quería demostrarle a su familia… ¿y él lo había acusado de egoísta???

-. No… no eres egoísta…- hablaba solo, pero escuchar su propia voz confirmaba sus pensamientos.

Juanfe entendió que había querido decir Cristian cuando le dijo que “él había aparecido para arruinar sus planes”

Poco a poco la niebla de dudas y miedos que rodeaban su corazón fueron aclarándose… como si fueran lavadas con agua cristalina… pudo ver que todas las actitudes de Cris, durante el tiempo que se habían conocido, confirmaban lo que le había dicho…

Si… lo había herido… lo había dejado solo… pero… estaba protegiéndose de sus propios temores… de pronto la cara de Juanfe se iluminó con una sonrisa…

Cristián también había tenido miedo de lo que sentía…

Sonrió… nervioso y feliz al mismo tiempo… solo ahora sintió las mariposas revolotear en su estómago…

Los planes de Cristián no incluían enamorarse… y le había dicho que estaba enamorado de él!!!!…

Se abrazó cruzando sus brazos alrededor de su cuerpo y no aguantó la risa… sonó clara y cristalina… musical…

Cristián estaba enamorado de él!!!

Río… ¿Cuánto tiempo hacía que no reía??… le hacía bien… reír… Cristián…  su vuelta le hacía bien.

Cuando Cristián golpeo a su puerta un par de horas más tarde, Juanfe llevaba rato esperándolo y deseando verlo.

Un hermoso ramo de rosas fue lo primero que vio. Se desconcertó… definitivamente, no esperaba flores… ¿Cristian y las flores?… no iban juntos…

-. Son para ti- Cris estaba sonrojado. Le acercaba las flores y las depositaba en sus manos.

Nunca nadie le había regalado flores… estaba emocionado… más que las flores, a Juanfelo emocionaba saber que Cristián las había traído para él.

-. Gracias…- murmuró muy bajo recibiendo las rosas– nunca me habían regalado flores

Cristián sonrió satisfecho. Le gustaba ser la primera persona que le regalaba flores aJuanfe… quería ser el primero en muchas cosas en la vida de Juanfe.

-. Eso… no es todo –

Cristián buscó entre los arbustos y sacó un enorme oso de peluche… en su mano, el oso portaba un letrero… “Perdóname”   Cristián se lo entregó un poco avergonzado… la gente en la calle lo había mirado tanto y no le había importado, pero ahora, al entregárselo aJuanfe… sintió el calor subir a sus mejillas.

-. ¿Me trajiste un oso?-  

-. Si-

Juanfe lo recibió con ambas manos… oso y flores entre sus brazos… de Cris… para él… Cris que nunca gastaba dinero en nada extra ni se tomaba tiempo para este tipo de cosas románticas…

Abrió la puerta un poco más y Cristián entró a la casa con él.

Juanfe estaba oculto tras el oso… pero no pudo evitar el sonido y Cristián lo escuchó…

-. ¿Estás llorando?- no había alarma en su voz… pura dulzura

-. No…- negó débilmente

-. ¿Juanfe?-

-. Un poco…-

Se detuvieron al entrar a la sala. Juanfe seguía ocultando su rostro tras el oso… Cristián se lo quitó despacio hasta ver las lágrimas que caían despacio rodando lentas por sus mejillas…

-. ¿Por qué lloras?- con el pulgar quitó las lágrimas… ni siquiera recordó si estaba bien o no tocarlo…

-. No sé…-

Sí sabía… sabía perfectamente bien que Cristián no era una persona de gastar dinero en esos regalos, lo conocía tan bien y por eso mismo se sentía tan emocionado… Cris estaba haciendo un verdadero esfuerzo para reconciliarse con él… le había pedido perdón y él lo había echado de su casa… las imágenes de los cientos de momentos compartidos cruzaban veloces por su mente… el llanto, el dolor, el consuelo, las risas, el apoyo incondicional… una a una caían las defensas de Juanfe… se llenaba de emoción y sentimientos… volvía a ser un niño desnudo frente a Cris…

-. Dime que pasa…-  preguntó Cris con ternura

Ya no quería pelear, ni explicar ni nada… no quería perder tiempo hablando… solo quería abrazarlo… moría de ganas de tocarlo…

Fue como si ambos se hubieran puesto de acuerdo para acercarse y fundirse en un abrazo tan estrecho y emocionado que les llegaba hasta el alma…   Sin hablarse… sin decirse nada… solo estrecharse y sentirse por largos minutos…  los cuerpos tan pegados que sentían el calor y el cariño, la emoción de saberse juntos luego del miedo que habían sentido ambos al perderse… en ese apretado contacto entre sus cuerpos se estaban diciendo mucho más de lo que las palabras podían expresar…

Las lágrimas continuaban cayendo por el rostro de Juanfe… Cristián estaba al borde de comenzar a derramarlas… sus emociones querían desbordarse… lo apretó con más fuerza…  sentía las manos de Juanfe en su espalda, sus dedos enterrados en sus músculos… los brazos delgados del menor que se aferraban a él… Cris respiró llenándose de alegría y amor… un sentimiento cálido de locura lo envolvía… tan grande, tan inmenso…  Juanfe lo abrazaba también, lo envolvía con su olor y su calor…  se había quedado sin palabras que decir… todo lo que había pensado explicar, moría en su garganta… nada era capaz de superar este contacto y lo que los hacía sentir.

Permanecieron abrazados por varios minutos…

Cuando al fin se calmaron, se separaron sin dejar de mirarse… ambos comenzaron a hablar al mismo tiempo

-. Juanfe… lo siento, lo siento mucho…-

-. Cristián, no debí echarte… yo…-

Callaron… se miraban y se largaron a reír…

¿Qué podía decirle Cristián que expresara exactamente cómo se sentía, su arrepentimiento y su pena… sus sentimientos por él?….

¿Cómo podía resumir Juanfe todos los pensamientos y descubrimientos de las últimas horas… haber madurado de golpe y entender a Cristián de una manera completamente nueva??

Seguían mirándose, reencontrándose y revelándose mil cosas sin hablar

Cristián levanto sus manos y enmarcó el rostro de Juanfe… sin quitar sus ojos oscuros llenos de emoción, de los claros de él. Se fue acercando hasta que su boca rozó apenas la de Juanfe… no se le ocurrió otra manera de expresar lo que sentía y quería que Juanfesupiera… ya le había abierto su corazón, le había dicho lo que sentía… ahora, un beso tendría que revelarle todos los secretos que no sabía cómo explicar…  Se sorprendió al sentirlo tan entregado y suave… tan dispuesto a ser besado

-. Voy a besarte-

– Si-

-. ¿No tienes miedo?- preguntó Cristián a un centímetro de su boca

-. No-

-. Juanfe… fui tan torpe… perdóname-

La respuesta de Juanfe fue llenar el espacio que lo separaba de la boca de Cristián…  no supo de dónde le salió el valor pero necesitaba ya ese contacto… anhelaba besar a Cris… a su amigo, a su confidente… a su amor… su amor…

Dulzura y suavidad… breves caricias que los hacían estremecer… se dejaban besos suaves en los labios y se miraban sonriendo… se comunicaban de una manera nueva que les encantaba..

Poco a poco los besos fueron intensificándose hasta que ya no se pudieron separar y se besaban con pasión… Oh Dios!! la boca de Cristián sobre la suya y su cuerpo que lo estrechaba… Juanfe se ahogaba de amor… en ese beso, poco a poco, soltaba sus miedos y volvía a confiar… entendía todo lo que había pasado y sabía que Cristián era la persona indicada… lo sentía, tenía la certeza de estar en lo correcto… la lengua de Cris se internaba en su boca con cuidado, tanteando despacio… Juanfe separaba sus labios para recibirlo y se sentía morir… Cristián lo besaba como siempre había deseado… había tanta rendición en sus besos…  ternura, cariño, protección y deseo… nunca lo habían besado de esa manera antes… Cris lo hacía sentir todo un cúmulo de sensaciones maravillosas.

Cuando la emoción los abarcaba por completo, escucharon la puerta abrirse y tuvieron que separarse.  Marcela llegaba a su casa.

No había forma de que pudieran disimular lo que estaba pasando. Aunque habían dejado de tocarse, la excitación seguía marcada en sus rostros y movimientos… con solo mirarlos se podía ver la locura que habían estado sintiendo.

Marcela estudió a Juanfe antes de hablar… le brillaban los ojos e irradiaba luminosidad. Tenía una aparente cara de seriedad pero la alegría se le notaba en todo el cuerpo. Lo mismo pasaba con Cristián.

Los saludo calmada mientras por dentro se preguntaba que hacer…  pero no alcanzó ni siquiera a ordenar sus pensamientos.

-. Mamá, vamos a salir…  vuelvo más tarde- Juanfe tomó de la mano a Cristián y lo arrastró hacia la puerta, pasaron caminando rápido por su lado,

-. Juanfe!!-

-. Estoy bien mamá. Vuelvo después- no quería explicar nada… quería hablar y estar a solas con Cristián.

Marcela alcanzó a estirar su mano para atrapar el brazo de Cristián. No sabía que decirle… pero sentía que tenía que proteger a su hijo… es verdad que Cristián había sido para Juanfe más apoyo que ella misma… pero ahora…

-. ¿Vas a cuidarlo?- fue todo lo que pudo preguntar mirándolo a los ojos

-. Si. Lo prometo-

Ella asintió. Despacio fue liberando su brazo. Le creyó… Cristián estaba feliz… Juanfeestaba irradiando alegría… suspiró relajándose y entonces vio el oso y las flores… tomó el letrero de la mano del oso… terminó sonriendo… los chicos estaban juntos.

Salieron de la casa sin tener un destino fijo… caminaban con calma… solo querían estar juntos y hablar… tenían tanto que decirse.

Cristián comenzó a hablar primero. Le explicó en detalle nuevamente lo que le había pasado, la importancia extrema que le había otorgado a cosas que, a pesar de ser valiosas, no eran un propósito en la vida, volvió a contarle de su familia, le habló de la rabia que sintió al escuchar que lo consideraba un hermano y los celos al verlo entusiasmado con Enrique… le dijo todo lo que había pasado, sin omitir lo que había sufrido lejos de él y como había cambiado el sentido de su vida…

Juanfe lo escuchó con calma, esta vez y fue entendiendo… le contó, a su vez, de sus miedos y lo que él significaba…le aclaró que Enrique nunca pudo ser nada más que un amigo y que comprendía ahora lo que Cristián le explicaba…

De pronto eran los mismos de antes… no se dieron cuenta en qué momento de la conversación terminaron de desaparecer todas las barreras y obstáculos y ambos volvían a ser los de siempre… más maduros y comprensivos… más seguros y felices… seguían hablando…  recuperaban el valioso lazo de amistad y cariño que los había unido en el pasado…

Cuando las luces de la calle se encendieron se dieron cuenta que ya era de noche. El tiempo había pasado volando

-. Tengo que volver-

-. Lo sé… – lo sujetaba de los brazos… no quería soltarlo. No habían vuelto a besarse… solo sus dedos se habían enredado más de una vez y se buscaban. – quiero verte de nuevo-

-. Puedes verme cuando quieras… somos amigos, no?-

-. No. no quiero que sea mi amigo –

Juanfe sonrió sonrojándose y ocultando su rostro… sabía lo que Cristián estaba diciendo…

-. ¿No somos amigos entonces?- pregunto sonriéndole con fingida inocencia

Cristián se entusiasmó… le gustaba este juego… le gustaba este Juanfe coqueto y provocador con él… era nuevo y delicioso…

-.  Ni amigos ni hermanos – le tomó el rostro entre las manos y dejó de sonreír – quiero que seas mi pareja –

La sonrisa también se borró del rostro de Juanfe… Cristian hablaba en serio… era su Cristián de siempre… su pareja… el sueño de siempre que se volvía realidad… El Cristián con el que tanto había soñado estaba frente a él… las palabras no le salían… demasiado emocionado… solo podía mirarlo y asentir aguantándose las ganas de llorar, de besarlo… de todo.

-. ¿Qué me dices, Juanfe?… respóndeme– le pedía con ternura

Cris necesitaba escucharlo… quería oír de la boca de Juanfe una respuesta afirmativa… quería guardar esa música en sus oídos… había escuchado miles de veces la voz del menor pero nunca había sido tan importante como ahora

Habían caminado de vuelta y ya entraban en el jardín de la casa.

-. ¿Pareja?

-. Si… tu y yo

Juanfe lo miraba con esos ojos claros llenos de sonrisa misteriosa…  asintió moviendo su cabeza y mordiéndose el labio inferior

-. Si Cristián… juntos, tu y yo

Se abrazaron de una forma nueva… cercana e intima… aunque se conocían muy bien, esto era como volver a conocerse nuevamente, dejar el estatus de amigos para iniciar el de enamorados

-. Sabes que estoy enamorado de ti… – Cristián le murmuraba al oído

Juanfe lo apretaba más en respuesta… ¿tenía Cris alguna idea de lo mucho que le gustaba escucharlo decir eso?… con esa voz tan sensual… si… por Dios!! Si… él también sentía lo mismo

-. Si… me lo dijiste…- respondió en un murmullo que Cris apenas alcanzó a escuchar…

Sonreían y no podían soltarse… se acariciaban con ternura y se hablaban con los ojos… ya dentro de unos minutos tendrían que separarse y ninguno de los dos quería hacerlo

-. Vendré por ti mañana – anunció Cris – quiero mostrarte mi mundo para que seas parte de el-

-. Te estaré esperando…- 

Abrió la puerta de su casa… era tarde y al día siguiente tenía clases… no quería que Cristián se fuera… solo serían unas horas separados… pero ahora que todo estaba bien entre ellos no quería dejarlo.

Cristián permaneció en la entrada… tenía que irse…  dejarlo dormir… quitar sus manos de los brazos de Juanfe.  Se sentía lleno de energía y alegría… lo miraba sin cansarse, llenándose los ojos con la hermosura del menor, la dulzura y ternura que le provocaba… Volvería. Nada en el mundo podría evitar que volviera a buscarlo al día siguiente…

Capítulo 13

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Más tarde, Juanfe pensó que le habría gustado poder fingir indiferencia… pero Cristián estaba frente a él y la sorpresa era demasiado grande…  Se quedó inmóvil mirándolo como si fuera una aparición… estaba tal y como Enrique le había contado… sano, vivo, sin un rasguño ni signos de enfermedad… saludable, atractivo… su pelo se mantenía largo y brillante… lo miraba con sus ojos oscuros intensos y una leve sonrisa… se notaba que estaba algo inquieto…

-. Hola

Una simple palabra de su boca… Cris lo saludaba como si nada diferente hubiera pasado entre ellos… como si no le hubiera roto el corazón en millones de pedazos… como si nunca hubiera desaparecido

-. Hola

Respondió porque no supo que más decir… se habría lanzado a sus brazos y aferrado a su cuerpo… le habría comenzado a gritar todo lo que tenía guardado en su corazón… le habría gustado golpearlo, echarle en cara su sufrimiento y besarlo con la misma intensidad… apretarlo fuerte y mantenerse pegado a él… pero no pudo… se quedo inmóvil, demasiado sorprendido y aturdido de verlo aparecer frente a él…

-. ¿Cómo estás?

Cris ladeó su cabeza un poco para mirarlo mejor… sus movimientos de las manos denotaban su nerviosismo… Juanfe estaba frente a él y lo hacía sentir muchas cosas… nervios… culpa… amor… deseo… ganas de abrazarlo y escucharlo reír… odiaba sentirse incómodo frente a él.

-. Bien… y tú?-

Pero, que es lo que estaba pasando??? ¿Por qué jugaba así con él??!!  Hola?? Como estas??  Eso era todo??… ¿en serio Cristián?.. en serio vas a tratarme como si nada hubiera pasado???… no hay explicaciones ni preguntas??… ¿por qué me haces esto??…Juanfe se estaba enojando cada minuto que pasaba sin escuchar lo que deseaba oir de la boca de Cristián… recordando cada dolor provocado, cada lágrima derramada… su indiferencia… aparecía de la nada y se comportaba como si nunca lo hubiera herido…

-. Bien… ¿vas a tu casa?

A Juanfe le estaba costando creer esto… ¿solo así?… ¿aparecer y nada más??… ¿dónde están todas las explicaciones que me debes?… Acaso no merezco que me digas nada más??  éramos amigos!!! Éramos mucho más que amigos…

-. Si…

Comenzaron a caminar sin hablar… sin tocarse… rígidos.  Al cabo de unos cuantos metros, Juanfe no pudo más… sentía que explotaba…  se volvió hacia él y lo miró fijamente directo a los ojos… respiraba agitado… había algo muy fuerte en sus ojos claros…

Cristián se detuvo… Dios!! ahora era cuando… ahora tenía que reconocer todo lo que había hecho y pedirle perdón… sabía que tenía que hablar pero estaba tan impactado de verlo y descubrir sus propios sentimientos… se sentía abrumado por la intensidad de lo que estaba sintiendo… no sabía por dónde empezar… sus instintos lo habían guiado cuando se bajó del vehículo para hablar con Juanfe… no había pensado que decirle… solo… quería mirarlo.. estar cerca de él.

-. Juanfe…- estaba rogando con la voz… antes siquiera de decir algo había comenzado a rogar-

-. ¿Ese es tu vehículo? – preguntó  Juanfe señalándolo- ¿vas a dejarlo ahí?- 

Cuando se detuvo, pensó encararlo, gritarle su dolor y exigirle que le explicara lo que había pasado… pero al ver la mirada de Cris se acobardó… esos ojos y ese rostro habían sido tan cercanos y amigos…  habían sido tanto… lo había besado con sus labios y habían compartido todo… y ahora lo trataba como si fuera un extraño que no merecía ninguna explicación???!!!  Sintió como una barrera comenzaba a alzarse en su interior… el frío lo envolvía… tenía que protegerse de Cristián… eso si era una novedad… protegerse de su protector… pero lo había herido y podía volver a hacerlo… se recubrió de una capa de hielo… no le iba a mostrar su dolor… había aprendido que sus niñerías cansaban a Cristián y lo habían alejado.

Cristián se desconcertó y miró el vehículo que tenía una pequeña inscripción en la puerta “Policía de Investigaciones” y una placa diferente…

-. Si.. bueno…  Trabajo en investigaciones ahora… soy un detective… o sea… voy a serlo- se enredó en explicaciones… la frialdad de Juanfe lo había impactado.

Cristian un detective?… su respiración se detuvo y sintió una puntada de dolor… ¿eres un detective ahora?.. y él nunca se había enterado de nada de eso?.. Cristián había cambiado su vida y nunca le había contado nada… ¿Qué pasó??!!… y la universidad?? Y tus planes??… ¿Qué fue lo que hice tan mal para merecer que me dejaras fuera??!!! dolía… lo seguía mirando… se sentía tan lejos de Cristián… el que caminaba al lado suyo no parecía el mismo de antes… Juanfe se sintió nuevamente herido… Cris lo había excluido de todo lo que pasaba en su nueva vida… no tenía idea de los cambios que había experimentado ni que hacía ahora… lejos… tan lejos… seguramente compartía su vida con nuevas personas… con ese chico que había visto Enrique…

No se atrevía a hablar más. Tenía las lágrimas atragantadas en la garganta. Quería llorar… golpearlo… Que estúpida conversación!!!!.. De todo lo que había imaginando que pasaría cuando lo encontrara, nunca pensó en algo como esto…

-. Y el colegio… ¿Cómo vas?

La voz de Cristián era forzada

-. Bien. Todo bien

Él también podía jugar y aparentar indiferencia

No era verdad. Sus notas eran muy malas y se había despreocupado de todo… pero Cristián solo preguntaba por cortesía… supuso que en realidad, no le interesaban ni él ni sus notas… a Cris ya no le importaba él.

 Seguían avanzando en un desagradable silencio…

Cristian supo que sería difícil volver a hablarle… se conocían tan bien…. Esta conversación era incómoda y falsa… quería decirle otras cosas… diferentes, explicarle… contarle lo que había pasado por su mente y su cuerpo… pero se notaba que  Juanfe estaba enojado y molesto… respondía altanero y arrogante… casi petulante… no le daba espacio para decir nada… y lo entendía… sabía el shock que estaba causándole pero… necesitaba hablarle

-. Escucha… me gustaría conversar contigo, si tienes tiempo

Juanfe sonrió para sí mismo… una sonrisa amarga y dolorosa apareció en su rostro… ¿desde cuándo tenían que pedirse cita para hablar?

Llegaban frente a su casa. Cruzó la reja de entrada sin responderle… no confiaba en su voz.

Cristián lo acompañó aunque no había sido invitado a entrar.

-. ¿De qué quieres hablar?

Ahora quieres explicarme?… por fin me vas a decir la razón de tu desaparición?

Abrió la puerta de su casa y entró. Cristián cruzó por primera vez el umbral de la puerta sorprendiendo a Juanfe. Nunca antes había querido ir a su casa ni conocer a su madre… No dijo ni hizo nada. Estaba tan dolido y cerrado… frío… distante…

-. Es… sobre Adrian Araneda

Juanfe se quitaba la mochila de la espalda cuando escuchó lo que decía… sus movimientos se congelaron por múltiples razones… escuchar el nombre de Adrián le producía un temblor, bastaba su nombre para sentir rabia y temor… luego… ¿era por eso que lo había buscado?.. Dios!!! no había vuelto a aparecer porque quisiera explicarse o recuperar su amistad… lo buscaba por algo relacionado con Araneda!!!

-. Discúlpame un momento

Tiró la mochila en cualquier parte y abandonó de prisa la sala dejando a Cristián solo y desconcertado.

Cerró la puerta de su habitación y ya no pudo retener más las lágrimas… Cristián estaba en su casa!!!  Un Cristián que no parecía el mismo. Había vuelto pero no para quedarse ni de la manera en que él lo había pensado… Cris volvía para… ¿hablar sobre Araneda?.. ¿eso era para él más importante que la amistad que tenían?…

No… corrección… ya no tenían…

Se sujetó de la pared cuando sintió que las piernas no lo sostenían… esa era la cruda verdad… Cristián y él ya no eran amigos… cerró los ojos unos minutos hasta que logró calmarse…  lo estaba esperando en la sala. Corrió al baño y se lavó la cara, acomodó su pelo y respirando profundamente decidió volver y terminar todo de una vez.

Cristián miraba lo que lo rodeaba con mucha curiosidad… en la sala había muchas fotos de Juanfe y su mamá… juanfe cuando niño… tan lindo.. la sala estaba decorada de manera simple pero muy acogedora.. imaginó las horas que Juanfe pasaba en este hogar… su mente divagaba entre la cálida sensación de encontrarse por fin dentro de su casa y los nervios tremendos que le producía saber que ahora tendrían que hablar… estaba preparado para explicarle… tenía miedo de lo absurda que sonarían sus explicaciones.

Un tintineo de llaves atrajo su atención cuando la puerta se abrió y entró una mujer. Se volvió de frente a ella. La mujer lo miró sorprendida, casi asustada

-. Soy Cristián, amigo de Juanfe

Se adelantó rápidamente a decir para tranquilizarla

Ella lo miró largamente. Cerró la puerta con tranquilidad. Así es que este era el famoso Cristian que había desaparecido y roto el corazón de su hijo; el que lo había ayudado cuando ella no supo hacerlo… el que habían buscado tanto… ¿qué hacía solo en el medio de su sala?

-. Hola, Cristián. Soy Marcela, la mamá de Juanfe

Extendió su mano para saludarlo… no tenía claro que sentir… por un lado estaba agradecida porque lo había ayudado mucho pero por otro lado, lo había hecho sufrir tanto…

-. Mucho gusto, señora

Estrechó la mano de ella y sintió satisfacción de poder hacerlo… la mamá de Juanfe. Por fin la conocía… ¿Por qué diablos había retrasado tanto este momento?

Juanfe apareció justo en ese instante. Los tres se miraban en un silencio pesado

-. ¿De qué querías hablar?

Había frialdad suficiente para que su mamá y Cristián se dieran cuenta de lo diferente que estaba…

Cristian tragó saliva… mierda!!! todo se estaba complicando…

-. Yo… te dije que ahora trabajo para investigaciones y… es sobre…

Se detuvo bruscamente mirándolos a ambos ¿sabía la mamá de Juanfe?… no podía contar ni preguntar delante de ella…

-. Puedes hablar– dijo como si hubiera adivinado las preguntas en su mente – mi mamá sabe todo

Hubo un gesto de él hacia ella que enterneció a Cristián. Juanfe se acercó a su mamá y ella le abrazó en un gesto de protección claramente muy maternal. Los miró fascinado, Juanfe había arreglado la relación con su madre… eso estaba muy bien. Entonces se dio cuenta de que lo miraban esperando a que continuara.

-. Juanfe, esto es delicado y difícil pero es importante

Se sintió extraño hablar así… como si su único papel en esta conversación fuera la de un detective lejano a la familia… Cristián estaba sumamente incómodo.

La mujer tomó asiento y le indicó al resto que lo hicieran también. Juanfe se sentó al lado de su madre y Cris en otro sillón… así estaban las cosas ahora … en bandos separados.

Cristián explicó en forma detallada y muy pausada lo que había pasado con Adrián Araneda. Estaba en la cárcel por otras razones pero podría salir en corto tiempo. Sin embargo, había otra denuncia y si a eso, se sumaba la de Juanfe, entonces… era muy probable que Araneda fuera sentenciado y cumpliera una muy larga condena.  Omitió decir que él había sido el autor de la condena de Araneda… que lo había enviado a la cárcel para castigarlo por lo que le había hecho a él… omitió decirle que se sentía extraño hablándole de esa manera… tan distante… omitió decirle que se confundía con la frialdad en sus ojos… que no le gustaba nada…

-. En resumen, ¿quieres que mi hijo presente una denuncia?- preguntó ella

-. Solo si él quiere- Cristián lo miraba intensamente esperando una reacción, peroJuanfe se había refugiado en un plano diferente donde se volvía inalcanzable. No lo miraba, estaba distante, ausente, frío.

-. Juanfe?- pregunto ella tanteando terreno

-. Lo haré. Quiero que pague por lo que me hizo-  su voz era plana.. difícil detectar algo más que resentimiento

-. Puedo llevarlos o venir a buscarlos cuando quieran…- ofreció Cristián rápidamente

-. No. Gracias. Solo dime dónde debemos ir- respondió de prisa

Cristián les indicó la dirección, cabizbajo, sorprendido…

-. Iré con mi mamá mañana- Juanfe estaba de pie frente a la puerta. A su lado estaba ella…

-. Yo… los estaré esperando-

-. Bien. Adiós y gracias-

Antes de terminar de pronunciar las palabras, Juanfe dio media vuelta y desapareció hacia el interior de la casa dejándolo solo con ella… lo siguió con los ojos… ¿Qué mierda??!! nada de esto había resultado como él lo había pensado… por un segundo pensó correr tras él

-. Gracias, Cristián. Esto es muy importante para nosotros

Para ustedes???… solo para ustedes?? Lo es para mí también!!! Juanfe significa mucho en mi vida!!!

-. Si.. ehhh.. yo.. de nada

Y de pronto estaba fuera de la casa caminando de vuelta hacia el vehículo… con la moral por el suelo y el ánimo destrozado…

JUANFE

Se encerró en el dormitorio… pensó que en cuanto cerrara la puerta se iba a poner a llorar desconsoladamente pero no fue así… se sentó sobre lo primero que encontró y se quedó con la mirada vacía dirigida hacia la nada… ¿Qué demonios había pasado hacia unos minutos??… ¿Dónde estaba Cristián, su amigo?.. ¿Quién era ese que había venido a buscarlo??… ese vacío tan hondo que sentía dentro de él…

No le había dicho nada… ninguna explicación… ni siquiera había mencionado el pasado en común… era como si hubiera ignorado todo lo que alguna vez hubo entre ellos

Tenía otra vida… detective… una de la que él no tenía idea…

Tenía un chico con el que salía a bailar… ¿sería su pareja permanente?..

Cristián era otro…

Su Cristián no existía…

Despacio… casi en cámara lenta su rostro se fue arrugando y comprimiendo hasta que por fin soltó las lágrimas y el dolor…

Cristián había estado en su casa… pero su amigo Cristián, el que hacía latir su corazón de manera diferente… ese…  no había vuelto.

Pasado el mediodía del día siguiente, Juanfe y su madre llegaron a la delegación. Alguien los atendió en cuanto dijeron de qué se trataba  los hizo pasar a una sala especial.

Cristián se enteró cuando Ramírez fue a hablar con él.

Había estado inquieto toda la mañana esperando a Juanfe. Había dado por hecho que preguntarían por él.

-. El chico amigo tuyo… vino a hacer la denuncia

Anunció Ramírez entrando al lugar donde trabajaba Cristian. Saltó de la silla, nervioso, alegre,., preocupado

-. Iré a atenderlo

-. No… ya se fueron. Hizo la denuncia y se retiró

-. Pero…

El desconcierto era total. Juanfe había estado en su lugar de trabajo y no había preguntado por él.

Salió a buscarlo de todas maneras, pero no lo encontró ni en el recinto ni afuera en la calle…

Juanfe se había ido sin hablar con él.

Trató de volver a su computador hasta el fin del horario de trabajo pero simplemente no pudo aguantar.

La situación era tan absurda… tan tonta… no tenía sentido. Solo estaba demorando algo que tenía que haber hecho de inmediato en cuanto lo vio… ¿Qué le pasaba?… ¿de qué tenía miedo?.. ¿Qué esperaba para aclarar todo??

-. Necesito retirarme, señor- entró de golpe a la oficina de Ramírez.

-. Ya me parecía que habías esperado demasiado- respondió sin levanta la vista de sus papeles – vete a buscarlo de una vez y arregla tus asuntos con él. No me sirves si estás distraído

Con un movimiento rápido tomó un par de llaves y se las arrojó a Cristián.

Las atrapó al vuelo. Suspiró agradecido, mirándolo.

-. Gracias, señor

– Si… si… vete de una vez

Estacionó frente a su casa a media tarde.   Entendía lo que había hecho Juanfe al ignorarlo… le estaba devolviendo la mano, o al menos eso era lo que el chico creía, pero se equivocaba. Y él estaba ahí para aclararlo todo. Ya no más estupideces… nosoportaba lo que estaba pasando.

Se bajó del auto muy decidido y toco el timbre. No podía demorar un segundo más lo que tenía que hacer. Juanfe abrió la puerta aún en su uniforme escolar. Se sorprendió al verlo en su puerta… se veía niño, triste… apagado. Sus ojos se iluminaron al verlo pero su rostro se volvió duro

-. ¿Qué haces aquí?

-. ¿Cómo que qué hago aquí?

Sin darle tiempo a reaccionar, pasó por su lado y entró a la casa

– Tenemos que hablar-

-. Ya hice la denuncia

No se había movido y mantenía la puerta abierta, aferrado con todas sus fuerzas a la madera… sosteniéndose. Cristián entrando de golpe a su casa y pidiéndole hablar de ellos…

-. No vine a hablar de la denuncia… quiero hablar de nosotros

Lo vio cerrar los ojos y asir aún con más fuerza el pedazo de madera entre sus manos… lo conocía tan bien, estaba a punto de desmoronarse.

-. Juanfe…- la voz se le volvió un suspiro. Se puso a su lado, tan cerca que se tocaban– hablemos por favor- suplicó

-. ¿De qué quieres hablar?

Soltó la puerta y pasó por su lado con destino a la sala. La cercanía de Cristian lo ponía nervioso.

Cris entró a la sala tras él

-. De lo que hice… de… mi desaparición. Quiero explicarte

-. No me debes ninguna explicación. Es tu vida. Haz lo que quieras con ella

Era su resentimiento el que hablaba por él…  vete con ese chico, vete a vivir tu nueva vida de detective

Estaban escalando en la distancia que los separaba… las palabras se volvían cada vez más duras…

Cristian se tomó un momento de silencio para tranquilizarse. Era su culpa. Tenía que asumirla y buscar la forma de arreglar todo esto. Estaba de pie frente a Juanfe… frente al chico que significaba más que todo el resto de las cosas de su vida… lo había herido y tenía que ser suficientemente hombre para reconocerlo y suplicar su perdón.

-.  Lo siento. No debí hacer lo que te hice. Nunca debí abandonarte

Toda la coraza que Juanfe había logrado construir a su alrededor en las últimas horas comenzó a resquebrajarse… este que hablaba ahora sí era Cristian, su amigo. Miro al techo… miro a todas partes intentando contener la emoción… pensando si debía abrirse y confiar de nuevo… ¿lo volvería a herir si lo hacía?… Cristián le había demostrado que podía ser muy duro cuando quería…

-. Juanfe?…-

Los minutos pasaban y se mantenía en silencio… sin decir nada y sin mirarlo… decidiendo… aguantando…

De pronto respiró profundo y se volvió hacia Cristian

-. ¿Por qué lo hiciste?

Era un susurro lastimero… tanto dolor expresado en la pregunta…

-. Miedo… rabia… idiotez

Ahora parecían tan estúpidas sus razones…

-. ¿Miedo a que?- preguntó desafiante.

Juanfe aún estaba de pie. Cristián se paró a su lado. Se miraban de frente…

-. Miedo a ti… a lo que estaba sintiendo

-. ¿De qué manera podría yo causarte miedo?

Su pregunta era tan genuina… ¿cómo él iba a ser causa de temor en Cris?… Juanfe bajaba sus defensas…

Cris lo tocó apenas de la espalda… se sentaron en el sofá… cercanos. Sus rodillas casi se tocaban. Las manos de Cristián tendían a buscar las de Juanfe… pero se detuvo en el último segundo

-. Fui un idiota Juanfe… tuve miedo de los sentimientos que me despertabas… que aun me despiertas

Una corriente cálida pasó temblorosa por el cuerpo de Juanfe… ¿de qué sentimientos hablaba Cristián?

-. No te entiendo Cristián. Si me vas a dar una explicación, dime claramente de qué estás hablando

Estaba tan cerca, se veía tan bonito, enojado, difícil… exigiéndole…

Cristián se acercó a él, estiró su mano y con mucho cuidado, temiendo su reacción, la pasó por su pelo hasta llegar a su nuca… la expresión de su rostro era de ansiedad y felicidad… Juanfe… tan cerca… se volvía irresistible… ya estaba cansado de fingir… de aparentar… quería decirle lo que sentía en su corazón… dar rienda suelta a lo que le provocaba.. hacerle saber cuánto le importaba y como lamentaba haberse alejado… No le dio tiempo de alejarse al menor.

-. Hablo de esto, Juanfe

Movió su cuerpo y sus labios rozaron apenas los de Juanfe… un toque tan suave y delicado pero que lo llenaba de sensaciones maravillosas…  tuvo que hacer un esfuerzo para contenerse… le habría gustado seguir, besarlo con toda la pasión que tenía reprimida pero tendría que esperar… primero necesitaba saber que diría él.

Juanfe no se atrevió a moverse… Lo había besado… Cristián había tocado sus labios con los suyos… lo había besado!!!

Abrió los ojos muy grandes… ¿esos eran su sentimientos?… no entendía nada… ¿cómo era que estos sentimientos lo habían llevado a alejarse de él?… lo besaba, pero ¿y el chico que lo acompañaba ahora?…

-. Cristián ¿Qué me quieres decir?- pero su forma de hablarle había cambiado… estaba rogando por entender claramente

-. Siento algo muy fuerte por ti, Juanfe– su mano subió hasta quedarse quieta en la mejilla de Juanfe – pero tengo tanto que explicarte- le hablo con ternura

– Pero…- quiso alejarse… la mano firme de Cris sobre la suya, lo detuvo.

-. Déjame explicarte todo, por favor

-. Explícame entonces

De lo primero que le habló fue de su familia… esa que nunca había mencionado antes. La sorpresa hizo abrir mucho los ojos a Juanfe… ¿familia?… guardó silencio acumulando mil preguntas que ya haría después… ahora quería escuchar.

Cristián le contó de sus orígenes muy humildes y difíciles, de cómo sus padres luchaban por cada peso, a diario, y lo que el éxito significaba para ellos… le contó de sus hermanos que apenas recordaba, de lo mucho que lo molestaban y se reían de él con bromas crueles e hirientes… del frío en el invierno, de la humedad y el abandono…le dijo que había llegado solo a la escuela porque nadie se acordó de llevarlo… le habló de la ayuda que recibió del profesor, omitiendo los detalles de su relación con el hombre… de cómo había tenido que aprender a salir adelante completamente solo… de los tiempos difíciles en que apenas tenía para comer, pero había seguido luchando, era terco y decidido… tenía que lograrlo… se había propuesto metas fijas y no quería que nadie lo desviara de su camino… necesitaba un título profesional, conseguir mucho dinero, comprar una casa grande, un vehículo del año y un futuro seguro… tenía que demostrarle a sus padres y hermanos lo equivocados que habían estado al reírse de él…

Cuando Cristián comenzó a hablar se sumergió en un mundo en el que nunca había estado antes… la catarsis le era algo desconocido… no sabía mucho sobre compartir sentimientos tan íntimos… siempre había estado solo hasta que Juanfe apareció en su vida…  de a poco fue sintiendo alivio. Hablar del tema frente a los ojos claros del chico, sosteniendo su mano entre las suyas, le producía mucho consuelo y tranquilidad…  Se apasionaba hablándole de las cosas que tenía que lograr y de cuanto quería demostrarle a su familia que se habían equivocado al no creer en él… necesitaba borrar la sonrisa de burla en los ojos de sus hermanos…

Juanfe escuchaba anonadado… por primera vez Cristián le revelaba todos sus secretos… le abría su corazón y le contaba todo lo que antes evitaba… aprendía cosas nuevas de él que no había imaginado… entendía ahora sus ansias de estudiar siempre y ser el mejor… de no perder tiempo en tonteras y de gastar poco dinero… entendía la vida dura y difícil que había llevado… no sentía lástima… la confesión de Cristian despertaba en Juanfe un bonito sentimiento de orgullo

-. Y entonces apareciste tú- Cris lo miró con los ojos cargaditos de ternura… –apareciste a arruinar todos mis planes- acarició su mano y sonrió con algo de pena

Las palabras le llegaron como una cachetada… ¿de qué manera lo había arruinado?

-. ¿Por qué?.. ¿Qué hice?

 ¿de qué lo estaba acusando??

-. ¿Aún no te das cuenta?- sonreía con una dulzura que no le había visto jamás… Cristián…  todo dulce y tierno… no lo había visto así antes…

-. No… ¿Qué hice? 

Levanto con sus manos la de Juanfe y la puso sobre su pecho, en el lugar exacto en que palpitaba su corazón

-. Te metiste aquí… en mi corazón-

Juanfe apretó los labios mordiéndose el inferior… estaba comenzando a entender… tenía miedo de lo que estaba escuchando…  sonaba irreal…

– Te empezaste a volver más importante que todos mis planes… me alejabas de mis metas… solo quería estar contigo

Respiraba muy rápido… Cris le estaba diciendo que era importante… que había tenido miedo porque era importante…. ¿se atrevía a volver a confiar?.. ¿se atrevía a ser feliz?…lo miraba a los ojos… Cristian estaba siendo honesto desde el fondo de su ser… pero aún tenía mucho dolor acumulado… miedo a volver a sufrir…

-. Yo no sabía… nunca quise…

¿De qué se disculpaba?… no tenía idea…

-. Cuando me pediste que te enseñara… ¿recuerdas?-

¿Cómo podría olvidarlo?… los besos de Cristián y sus manos sobre su piel… quizás uno de los mejores momentos de su vida hasta ahora

Asintió con la cabeza… inseguro.

-. Si, claro que si

Cris quería seguir hablándole… llevaba mucho rato dando explicaciones pero la cara deJuanfe lo estaba haciendo perder el control… deseaba besarlo con todas sus ganas pero aún veía cierta resistencia en él…  Juntó las manos frente a su propia cara… sus ojos brillaban de la emoción… sonreía tan tontamente al mirarlo… por Dios!!  era tan lindo… significaba tanto… ¿cómo pudo ser tan torpe???!!!

-. Ese día me di cuenta que… que mi cariño por ti había cambiado

-. Cambiado, ¿Cómo?

Le tomó ambas manos y las acercó a su boca…

-. No quería dejar de besarte… quería seguir enseñándote… quería que aprendieras todo conmigo… me di cuenta que me estaba enamorando de ti

Se miraban directo a los ojos…

En los de Cris brillaba la esperanza…

En los de Juanfe asomaron lágrimas… no sabía de que eran… ¿lloraba de alegría?… ¿lloraba de miedo?, ¿de rabia?…  comenzó muy lentamente a negar con la cabeza, fue subiendo de intensidad hasta que de pronto retiró bruscamente sus manos, se puso de pie y abrió de par en par las puertas de su corazón dejando salir los mil demonios que se habían acumulado en estos meses…

-. Pero… Cristián…

Hablaba atropelladamente… entre sollozos y gritos, clamaba directamente desde su dolor

– Descubriste que estas enamorado y por eso me dejaste???… ¿qué clase de amor es ese??… ¿sabes todo el dolor que me causaste? No tienes idea de lo que me hiciste pasar!!! Cómo puedes venir ahora a decirme que lo hiciste porque me amas??!!! –

Juanfe había perdido el control…. Le gritaba su frustración y su rabia… parecía haber aumentado de tamaño y estatura…

Cristián trató de acercarse… de ayudarlo… entendía su reacción… no la quería, odiaba verlo así… pero comprendía que merecía escuchar todos sus reproches… la culpa y el dolor le mordían el alma

-. Lo siento… lo siento…

Lo seguía por la sala donde Juanfe había comenzado a caminar dando vueltas

– perdón… se que te causé mucha pena

-. NOOOO… no sabes… no sabes todo lo que me hiciste pasar- había rabia en sus palabras – enfermé de tanto extrañarte…

-. Déjame ayudarte… déjame intentar arreglar todo el daño…-

Arreglar el daño… como iba a devolverle todas las lágrimas… todas las horas de pena… ¿cómo iba a reparar la confianza que se había quebrado?

-. No fuiste capaz de llamarme… de decirme que estabas bien… no sabía que te había pasado.. creí.. creí tantas cosas…

-. Escuche tus mensajes…

-. Los escuchaste??!!! Y no fuiste capaz de responderme??!!!

-. Los escuche todos juntos hace dos días…-

Juanfe se tapó el rostro con las manos… todo dolía demasiado… le decía que lo amaba y que por eso se había alejado de él… no… no… NOO!!!  era menor pero hasta un idiota entiende que eso no funciona así… ¿Qué podía espera de Cristián?… él sabía bien todo el daño que ya había recibido antes… ¿Por qué tuvo que herirlo él también?? La persona en la que más confiaba… no quería volver a creer… lo volvería a herir

-. No te entiendo Cristián…  me dejaste y no te importó nada lo que me pasara…

-. Juanfe… dijiste que me querías como un hermano mayor

-. Eehhh?…  

Lentamente el recuerdo llegó a su memoria… le había dicho a Enrique que Cris era como su hermano mayor… esta vez la incredulidad cubrió todo su rostro…

-. Yo no te quiero como a un hermano… no quiero ser tu hermano…

Cristián sentía como Juanfe se alejaba de él… seguían estando en la misma habitación, pero la distancia entre ellos se había ampliado. Trato de remediarlo… ahora que se había liberado de las ataduras en sus sentimientos, deseaba tenerlo cerca… no podía permitir que siguieran distanciándose… estiró sus brazos en un intento de abrazarlo… Juanfe lo vio venir y reaccionó como lo había hecho antes con Enrique… de pronto no quería ser tocado por Cristián… no quería que nadie lo tocara. Saltó hacía atrás levantando sus manos y poniéndolas frente a él en señal de defensa

Fue un instante decisivo.

El instinto de Juanfe se defendía del daño causado e intentaba prevenir un futuro dolor

Cris quedó con sus brazos en el aire sintiendo como se quebraba la maravillosa relación que habían tenido… le dolió mucho observar el rostro asustado de Juanfe… temeroso de su cariño… de sus brazos…

El silencio se volvió denso… se miraban sin hablar

-. No eres mi hermano. Eras mi amigo

“Eras?”… no… no..

-. Aun lo soy, Juanfe. Sigo siendo tu amigo

Bajó los brazos sintiéndose incómodo… ahora no sabía cómo comportarse con él… ¿se había acabado todo trazo de intimidad entre ellos?… por los mil demonios!! ¿por qué había sido tan insensato???!!!

-. Los amigos no se alejan sin decirte nada…

-. Juanfe.. te expliqué.. te acabo de decir todo lo que

– No te importé… te dio lo mismo lo que pasara conmigo… solo te importó lo que tú sentías…

-No… no fue así

¿Cómo le explicaba las horas solitarias de dolor que había sufrido él también?… ¿Cómo le hacía entender que él también lo había echado de menos y… y… y nada.. no había hecho nada por remediarlo… por evitarle la pena…

-. Juanfe…

-. No me buscaste… ni siquiera una llamada…

Parecía un niño de pie en medio de la sala… hablaba al aire…  levantaba sus hombros y los dejaba caer en un gesto de decepción… las lagrimas bañaban sus mejillas… enumeraba todos los hechos… sumaba las explicaciones de Cristián… y no le gustaba el resultado

-. Juanfe, no… detente..

Cris estaba comenzando a desesperar… tenía que detenerlo

-. Tienes una nueva vida…

seguía enumerando las cosas que los habían apartado

– No sé nada de ti ahora…- sonreía con tanta tristeza

– Puedo contarte.. quiero que seas parte de mi vida…-

Juanfe ya no lo escuchaba…

-. Tienes a otro chico…

-. ¿Qué?.. no.. no tengo…

-. Enrique te vio con él…

-. Lo conocí esa noche… solo estuvimos juntos 5 minutos.. Juanfe

Volvió a intentar acercarse… se le escapaba de las manos… la pena de Juanfe lo abarcaba todo… se volvía inalcanzable

Juanfe retrocedió nuevamente… se alejó mirándolo con los ojos inyectados de pena… repentinamente, el chico estaba al lado de la puerta de entrada… Cristián lo vio tomar el pomo y abrirla…

-. No quiero verte… ahora soy yo quien no quiere verte, Cristian

Las lagrimas caían despacio pero había hablado claramente

-. Juanfe no… escúchame…

-. Ya te escuché… vete de mi casa

-. Juanfe…

-. VETE DE MI CASA!!!

El grito provenía del dolor acumulado, de las todas penas infringidas, de las horas de soledad que había gastado llorando, de la desconfianza frente al mundo que le demostraba una y otra vez que no podía confiar en nadie… todos eran egoístas… todos querían solo lo que les interesaba a ellos mismos… a ninguno le importaba dañarlo, pisotearlo…

Cristián pasó frente a él caminando cabizbajo… aún incrédulo de lo que estaba pasando… se detuvo para mirarlo y quiso  volver a hablarle… Juanfe ladeó su rostro indicándole la salida…

-. No quiero verte más

-. Somos amigos… tenemos que arreglar esto…

-. Tú lo echaste a perder… ya no quiero tu amistad que hiere

Cristián atravesó el umbral sin creer al extremo que había llegado todo esto… como su propia estupidez lo estaba haciendo perder a la persona más importante en su vida…

Se quedo estático en el jardín mirando la puerta varios minutos…

-. Lo siento… lo siento…  JUANFEEEEE, LO SIENTOOOO

Grito frente a la puerta cerrada sin encontrar respuesta ninguna… lo sentía tanto… no era posible que Juanfe lo estuviera echando… todo estaba arruinado.

Capítulo 12

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Enrique quería hablar con él al día siguiente, pero Juanfe no podía esperar, tenía urgencia por saber de Cristián, así es que lo convenció de juntarse esa misma tarde.

Al atardecer se juntaron en la misma plaza de siempre. La ansiedad hacia presa de Juanfe. Estaba desesperado por saber de Cristian… ¿Estaba bien?… ¿tenía una enfermedad incurable?… ¿sufría de amnesia?.. ¿quería verlo?…

Enrique comenzó a hablar despacio pero ya pronto estaba relatándole todo lo ocurrido la noche anterior… sin omitir al chico castaño que lo acompañaba.

Juanfe escuchaba…

En completo silencio…

Solo recordaba respirar cuando se ahogaba…  el aire dolía al entrar en sus pulmones… le dolía todo el cuerpo… sentía un malestar general…

-. Y… eso es todo. Se fue de prisa…

Se había ido… había roto la conexión… no quería saber de él… estaba con un chico… no existía ninguna enfermedad ni ninguna de las excusas que había inventado en su mente para intentar justificar la ausencia de Cristián…

Nada de eso era válido…

Solo había una única y cruel realidad…

La peor de las realidades era verdad…

La que tanto se negaba a aceptar…

Cristián lo había descartado de su vida y no lo necesitaba…

Estaban sentados sobre el pasto en el centro de la plaza… era el atardecer… la hora en que se terminaba el trabajo y los empleados cruzaban cerca de ellos caminando de prisa hacia sus hogares…  Juanfe miraba sin ver a nadie… miraba desesperado…

Crueldad… todo era tan cruel…

¿Por qué??… ¿por qué??… quería una explicación… quería entender… Le había mentido cuando le dijo que era parte de su casa y su vida… que era bienvenido… mentiras… Cris le había mentido!!!… Por Dios… dolía tan fuerte… pensó que después de tanto tiempo habría dejado de ser tan importante… que ya habría aprendido…

-. Juanfe… di algo

Enrique lo miraba preocupado

¿Decir?… que podía decirle?… que se sentía una mierda?… que quería hacer un agujero gigante y desaparecer en él para siempre?… Que tal vez él mismo había hecho que Cristián se alejara al inmiscuirse demasiado en su vida?… ¿Qué todas sus ilusiones estaban muriendo y le dolía mucho?… ¿Qué la única persona que despertaba sus sentimientos lo había dejado abandonado sin decirle nada…??… ni siquiera una explicación se había merecido… ¿tan poca cosa era para Cristián??…

Cristián…

Había estado con él durante los momentos más intensos de su vida…

Lo había apoyado y ayudado… habían compartido tanto!!… no entendía… en serio que no podía entender cómo Cris había sido capaz… Todo eso que vivieron juntos fue real!!!.,. porqué??  ¿cómo pudo desecharlo como si no tuviera ninguna importancia??… ¿cómo?? ¿Cómo diablos???

Si lo tuviera frente a él en ese momento le arrancaría los ojos y lo golpearía hasta matarlo… luego lo besaría hasta volver a dejarlo sin aire… besarlo… abrazarlo… tocarlo…

-. Juanfe?? Estas llorando?

– No- se limpió el rostro con tranquilidad secando las lágrimas- no. No lloro

No debía llorar. Cristián lo había dejado y no le había importado hacerlo… ni lo que pudiera pasarle… solo se había ido…  ahora estaba con otro chico…  sentía una lengua de fuego quemarle el interior… celos!!!  se sentía tan tonto e idiota… a él si le importaba tanto Cristián…  mucho… demasiado… sentía celos de un chico desconocido que era abrazado por Cristián…  ¿lo tocaba como lo había hecho con él?…

-. Juanfe… tienes que dejar de sufrir por él. Ese tipo está bien. Desapareció porque quiso hacerlo. No le pasa nada malo…  Enrique le decía puras verdades… difíciles de aceptar y entender… pero realidades al fin y al cabo – si quisiera verte…

Dejó la frase sin terminar… no había necesidad de decirlo… ambos sabían

-. Si…

Quería hablar y ser fuerte… pero se le quebraba la voz y el alma…

Enrique lo veía tan frágil y niño… en un gesto de protección quiso pasar sus brazos por su espalda para atraerlo y confortarlo, pero se contuvo al recordar la reacción de Juanfe al ser tocado… Tendría paciencia… mucha paciencia…  le gustaba mucho… era triste contarle todas estas cosas, pero Juanfe estaba sufriendo por alguien que no se lo merecía… sentía que tenía que abrirle los ojos a la realidad… además… Enrique aún quería una oportunidad… no perdía las esperanzas de llegar a tener algo con ese niño tan dulce y triste…

-. ¿Cómo era el chico?… el que estaba con Cristián

Era una estupidez preguntarlo pero necesitaba saber cómo era… tener un punto de comparación… quizás entender por qué no lo había querido a él…

-. Muy joven… atractivo… no sé Juanfe… un chico bonito

No estaba mintiendo… podía haberle contestado cualquier cosa, pero la verdad es que ese chico… Jordi?… era bien atractivo.

Una nueva estocada en su corazón… estaba con un chico bonito… él era poca cosa comparado con él… un mocoso de mierda inseguro y llorón… metiche, molestoso y siempre abusando de él y necesitándolo…  las lágrimas volvieron a brotar y esta vez se sintió molesto… enojado… no podía seguir llorado por Cristián…  ya había entendido el mensaje… Iba a aprender de una vez.

-. Bien por él…

Intentó sonreír con amargura…

Bien que tuviera un chico lindo… bien que se olvidara de él y siguiera con su vida… bien que se fuera a la mierda y saliera de su mente para siempre… bien que ya había entendido…

-. Tengo que irme- necesitaba estar solo…

-. Juanfe… vas… ¿vas a dejarlo ya?

Se quedó inmóvil… ¿dejarlo?… si, claro  solo dime como me lo saco del corazón, de mis sentimientos y de mi mente… ¿cómo dejo de pensar en él y cómo me quito las ganas de verlo y sentirlo?… dejarlo… tendría que aprender…

-. Claro

Había tanta tristeza en su respuesta que Enrique no se atrevió a pedir lo que deseaba… ya tendría su oportunidad más adelante.

Cuando Juanfe llegó a su casa parecía un alma en pena… se dejó hacer sobre la cama como un peso muerto… no quería pensar ni imaginar… otro chico estaba con Cristián… no le pasaba nada… solo no lo quería a él… sentía algo tan fuerte y doloroso… los imaginaba juntos… lo necesitaba tanto pero Cristián a él no…

No prendió la luz cuando oscureció… se quedó tirado sobre la cama sin comer ni moverse hasta que llegó su madre, horas más tarde y lo encontró encogido en posición fetal, con un gesto de dolor en su rostro de niño, profundamente dormido.

 

CRISTIAN

Trataba de concentrarse en su trabajo… Ramírez le había pedido que encontrara evidencias para un caso en el que trabajaban… miraba la pantalla, leía cientos de datos… pero no lograba retenerlos en su mente… escapaban… se diluían… lo único que se repetía una y otra vez era la voz de Juanfe en los mensajes que había escuchado durante la noche…

Lo había llamado mil veces…

Su voz… su preciosa voz…

Juanfe lo echaba de menos… claro!!!… si era como su hermano mayor…  él no extrañaba a sus hermanos… ni siquiera los recordaba… pero Juanfe le decía una y otra vez que lo llamara… que necesitaba verlo.. que quería hablar con él… había mensajes enojado, angustiado… suplicando… llorando… mensajes en los que le pedía con la voz entrecortada que por favor lo llamara y le dijera que pasaba… otros en los que puteaba a viva voz y lo amenazaba con matarlo cuando lo encontrara… los últimos mensajes eran tristes… Juanfese había ido apagando de a poco y su voz se escuchaba cada vez más débil y enferma…

Cristián se sorprendió cuando las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos al escuchar el primer mensaje y no dejaron de hacerlo hasta llegar al último…

Apretó el teléfono entre sus manos… lo pegó a su corazón como si contuviera a Juanfe… lo había ido imaginando mientras lo escuchaba… podía imaginar su pena y su dolor… estaba destrozado… también él se sentía así en ese momento…

De pronto una pregunta surgió en su mente… ¿Por qué lo había abandonado?… la importancia de su propósito en la vida comenzaba a perderse… las palabras de Ramírez cobraban importancia… “nada tiene sentido si estas solo”… “si no tienes con quien compartir, a quien amar”…

Eran cerca de las seis de la mañana y quería salir corriendo a buscarlo…  abrazarlo con locura, tan fuerte que se fundieran en uno solo… pedirle perdón… reparar el daño… volver atrás…

Entonces recordó que, para Juanfe, él era un hermano mayor… que sus sentimientos no eran correspondidos… desde alguna parte del fondo de su mente escuchó la voz de su antiguo profesor…”no dejes que nada ni nadie te desvíe del camino”… su familia… su profesor… tenía tanto que demostrar…

Demasiadas cosas en su mente…

Se quedó sentado hasta que logró dejar de temblar y  llorar.

Cuando se calmó, el sol estaba asomando en el horizonte…  estaba tan cansado y confundido que apenas atinaba a moverse… miraba al vació… en su mente había una guerra a punto de comenzar… sus sentimientos contra sus convicciones y aspiraciones… No… ahora no.

Se tomó un vaso de agua fría y se metió a la cama a descansar aunque fuera un par de horas. Apagó su mente como pudo… no quería pensar… no podía pensar… deseaba no sentir… se sintió cobarde por primera vez… lo había herido mucho más de lo que había supuesto… culpa… pena… solo cerró los ojos y aguardó hasta que llegara el sueño.

Despertó un par de horas después, angustiado y triste… tuvo que correr al trabajo y aún así llego atrasado y ojeroso.

Mientras intentaba trabajar, los mensajes se repetían en su mente…

La voz dulce de Juanfe suplicándole llamarlo…

Su voz enojada amenazándolo…

Luego lloraba y le pedía que le explicara por qué no lo llamaba…

-. Porque casi lo pierdo todo por ti!!!  respondió en voz alta, casi gritando…

-. ¿Qué pierdes?

La voz de Ramírez lo asustó. No lo había escuchado acercarse

-. Nada… lo siento. Hablaba solo

-. Estas ausente, Cristián. ¿Qué te pasa hoy?

-. Nada, señor

-. No me mientas a mi… no tengo tiempo para juegos. Ven conmigo.

Ramírez no toleraba que intentaran hacerse los listos con él. Conocía muy bien cuando alguien mentía y podía entenderlo en un sospechoso o en alguien que intentaba defenderse de las acusaciones formuladas en su contra… pero entre su personal, eso era intolerable… menos en Cristián.

Entraron a su oficina y cerró la puerta.

-. Creo que ha llegado la hora en que me digas toda la verdad, Cristian

-. ¿Qué verdad?

Ramírez sonrió. Cris era tan listo pero a veces parecía torpe

-. Te lo dije cuando te conocí, ¿recuerdas? Algún día tendrías que decirme todo y ese día ha llegado

Ramírez giró hacía su escritorio, tenía una actitud de superioridad que era desconcertante…  tomó una carpeta con documentos que extendió hacia Cristián

  • Lee esto y luego hablaremos-

Cris tomó asiento frente al escritorio y comenzó a leer rápidamente… sus ojos se iban abriendo cada vez más… entre sus manos figuraba una denuncia hecha por los padres de un menor que aseguraba haber sido drogado y violado en la misma disco por un hombre y sus amigos, de manera casi idéntica a lo que había pasado con Juanfe… la denuncia estaba fechada un par de semanas antes de lo sucedido a Juanfe. Este menor había sido golpeado brutalmente además… había terminado en un hospital por varios días… violencia innecesaria.

Las manos de Cris temblaban al leer… recordaba todo lo sucedido y volvía a sentir rabia… sabía que Adrián lo tenía que haber hecho más de una vez y ahí estaban las pruebas… sería suficiente para que Adrian no saliera de la cárcel… esto era una bendición y una maldición al mismo tiempo…  si Juanfe se sumaba a esta denuncia y lo identificaba, Araneda no volvería a ver la luz del sol… pero eso significaba que tendría que hablar con Juanfe… tendría que buscarlo, contarle y preguntarle… volver a tomar contacto con él…

-. Los padres del menor son muy influyentes y han insistido mucho. Nos pidieron que intentáramos averiguar algo…-

Ramírez hablaba con mucha seguridad

-. La descripción del violador…  concuerda con un conocido tuyo

La mirada de Ramírez sobre Cristián no admitía duda alguna. Ramírez había hecho la conexión, sabía con certeza quién era el violador… sabía que Cris tenía más información y estaba esperando a que la entregara.

-. Dijiste que denunciaste a Adrián Araneda porque había herido a una persona que querías

-. Si, señor… dije eso

-. ¿Tiene alguna relación con este expediente?

La pregunta estaba demás… Cristián supo que Ramírez tenía todo claro, pero estaba esperando a que él hablara… pero no era decisión suya… exponerlo aquí… era una decisión que Juanfe debía tomar, no él.

-. Yo… necesito tiempo señor. Tengo que hablar con alguien antes de responderle 

-. No te olvides donde estas ahora. Es tu deber denunciar a quien hace daño y abusa

-. Lo sé, señor

Ramírez veía que Cristián estaba al límite… lo había observado extraño y abstraído durante toda la mañana… estresado y a punto de reventar… tal vez si lo presionaba un poco obtendría la confesión que quería pero no estaba seguro de lo que podría costarle… presionar a Cristián no parecía una buena idea dado su personalidad… posiblemente, al hacerlo rompería la buena conexión entre ellos dos.   Le daría espacio y le permitiría abordarlo de la manera que él deseaba. Quería resultado. Ramírez era amante de la justicia

-. Bien. Habla con quien tengas que hacerlo y usa los medios que necesites

-. Gracias, señor

Cristián salía de la oficina, se veía preocupado y complicado.

-. Cristián… ¿te importa esa persona, a nivel personal?

Se detuvo afirmado en el marco de la puerta… ¿importarle?… como la vida misma… como el aire que respiraba…

-. Mucho, señor

Ramírez entendió de prisa…

-. Esconder lo que sucedió solo lo volverá débil. Debe enfrentar lo que le pasó para poder superarlo y vivir sin miedo

Esas palabras!!…  Eran casi idénticas a lo que le había dicho Juanfe cuando le pidió que lo ayudara a cobrarse del daño de Adrián… había dicho que necesitaba vengarse para superarlo…

Cristián se quedó mirando a Ramírez como pidiendo ayuda. Se sentía perdido… estaba comenzando a pensar que lo que había hecho por Juanfe no había sido suficiente… lo recordó herido, violentado y desamparado en la calle… él solo había atinado a querer protegerlo… ampararlo y guardarlo… y luego… luego lo había dejado abandonado y solo…

-. Es casi un niño…

Soltó las palabras, llenas de sentimientos,  sin pensarlas…  no era el mismo desde anoche… todo parecía haber cambiado…

Ramírez respiraba satisfecho a pesar de su inquietud por Cristián… las piezas comenzaban a encajar y él siempre necesitaba entender el puzzle completo… Cristián estaba enamorado de un adolescente y ese chico había sido violentado por Araneda… esa era la verdadera razón por la cual el correo electrónico había llegado a sus manos. Una venganza personal.  Miró a Cris apoyado contra la puerta… por primera vez veía a un joven débil y dudoso… era como cuando él se alejó para siempre de Mariela… ¿se había alejado Cristián de ese chico a causa de Araneda?…

-. Con mayor razón si es tan joven… tiene toda una vida por delante y debe empezarla bien, sin arrastrar una carga como esta

Ambos sabían de qué hablaban aunque no lo hubieran dicho textualmente

-. Yo… volveré a trabajar ahora…

-. Tómate tu tiempo… pero no demores demasiado

Se arrastró hasta su escritorio… sentía el cuerpo pesado y un extraño revoloteo en su estomago…

Tenía que buscar a Juanfe…   se lo debía… para que pudiera estar tranquilo y saber que Adrián Araneda pagaría por lo que le había hecho…

Cerró los ojos con fuerza…

Volver a ver a Juanfe…   el revoloteo en su estómago se intensificó hasta casi causarle dolor…

Volver a mirar sus ojos en directo y a hablarle… lo fue imaginando lentamente… su cuerpo… su olor…  su boca… los besos que habían compartido…

Abrió los ojos de golpe.

Quería verlo…

Le dolía el estómago… sus manos sudaban….

Necesitaba ver a Juanfe con urgencia… quizás no se atrevería a hablarle… solo mirarlo desde la distancia… pero desde que escuchara los mensajes la noche anterior la idea de verlo rondaba su cabeza…

Ramírez lo autorizo para que usara uno de los vehículos del equipo.  Manejó con cuidado dándose cuenta que estaba muy alterado. Primero pensó en buscarlo en su casa… nunca había conocido a su madre… siempre fue un egoísta y jamás quiso arriesgarse a conocerla… dolía la culpa… saber que había actuado como un imbécil…

Entonces recordó que, por la hora, posiblemente estaba en el colegio. Eso es!!! Lo vería desde lejos… solo iba a mirarlo… después, quizás más adelante decidiría hablarle… o tal vez…  suspiro agotado… no sabía que haría… tal vez nunca se atrevería… solo tenía claro que necesitaba verlo… la confusión en su mente se aclararía cuando lo viera…

Estacionó a media cuadra de distancia de las puertas del colegio y esperó con paciencia a que sonara el timbre que anunciaba el fin de las clases por ese día. La calle se vio inundada de grupos de niños y adolescentes que corrían, gritaban, jugaban… Cristián movía sus ojos rápidamente por entre la multitud, buscándolo… quince minutos después todo volvía casi a la normalidad… Juanfe no estaba!!!… pensó que tal vez lo había perdido entre tantos otros chicos… giró sus ojos lentamente hacia las grandes puertas de salida… como si hubiera sabido… presentido… Juanfe cruzaba solitario las puertas, bajaba los tres peldaños y llegaba hasta la calle… caminaba lento en su uniforme escolar… cabizbajo… más delgado… hermoso…  con su mano izquierda se quitó un mechón del rostro pero no sirvió de nada… volvió a taparle medio rostro un segundo después…

Cristián sonreía estúpidamente dentro del auto preso de una emoción que lo abarcaba todo… no podía apartar sus ojos de él… del niño que le había quitado la tranquilidad… era tan hermoso verlo… ¿cómo no se había dado cuenta antes de lo lindo que era?.. no… si lo sabía… siempre supo que Juanfe era hermoso… los cristales oscuros lo protegían… lo seguía, comiéndoselo con los ojos… pasó caminando lento frente al vehículo y Cristián pudo verle el rostro … triste… abatido… apesadumbrado… aún así precioso. Sintió esa tristeza directamente en el corazón… se llevó las manos a la boca para ahogar un grito… ¿aún estaba triste por él?… ¿sería otra la causa de su tristeza?… no le gustó verlo así… recordaba al chico lleno de energía que entraba en su departamento, desordenándole la vida… contagiándole la locura… esa locura de la que hablaba Ramírez… esa maravillosa y bendita locura…

-. Juanfe

Fue un susurro… el chico no lo habría podido escuchar… pero fue, a la vez, mucho más que eso… fue la manifestación de su opción… fue la aceptación del hecho de que Juanfe era más importante… se le llenaron los ojos de lágrimas y la garganta se le volvió un nudo apretado… había cometido un error… había actuado estúpidamente… ese niño que se alejaba caminando despacio y cabizbajo era lo más importante de toda su maldita vida sin sentido si no estaba él… y lo había herido… ahora entendía… nada tenía significado… él que creía tener toda su vida resuelta era un soberano estúpido… Enrique tenía razón, Ramírez tenía razón… él había estado ciego…

JUANFE

Siempre era uno de los últimos en salir del colegio… no le gustaban los tumultos de chicos en la salida que empujaban y atropellaban, así es que arreglaba sus cosas despacio y emprendía una lenta caminata hasta su casa…  el día estaba agradable y caminaba intentando no pensar…  iba contando las líneas del pavimento y tratando de no pisar ninguna…  tenía tantos cambios que hacer en su vida y no sabía por dónde empezar… no prestó atención cuando un vehículo oscuro se aproximó y se detuvo un par de metros delante de él en una calle tranquila y casi vacía, a dos cuadras de su casa.  No vio la puerta del chofer abrirse… por el rabillo del ojo detectó una figura borrosa que salía del auto y se quedaba de pie a pocos metros frente a él… levantó la vista apenas, cuando se dio cuenta que la figura le impedía el paso… su rostro triste comenzó a cambiar casi en cámara lenta… el gesto de tristeza se fue borrando para ir dando paso a uno de absoluta incredulidad y sorpresa… sus ojos y su boca se abrieron grandes, casi marcando una sonrisa que no alcanzó a ser… luego, fue una interrogante… lo miraba a los ojos y no… no podía creer… un segundo más tarde el ceño de su rostro se frunció en un gesto de profunda rabia y dolor.

Capítulo 11

0

Cris ingresó a la delegación por la puerta ancha… Había ayudado a resolver un caso complicado cuando Ramírez lo puso a prueba y se había hecho acreedor de un trato especial. Lo recibieron bien. Siempre se necesitaba gente con habilidades.

Su tiempo libre había desaparecido pero le gustaba mucho lo que estaba haciendo. Terminaba pronto las clases en la universidad y todo su tiempo lo dedicaría a prepararse para ser un buen detective. Tenía muchos cursos y programas que aprobar y tanto que aprender… pero estaba feliz. No tenía tiempo libre. No le alcanzaban las horas para dedicarse a nada que no fuera cumplir con sus nuevas obligaciones. Ni siquiera le quedaban unos minutos para pensar en… en nada ni en nadie.

Ramírez y él se habían vuelto cercanos.

El hombre lo llamaba a su oficina cada vez que tenía un caso complicado y trabajaban juntos en resolverlo. Se entendían bien sin usar demasiadas palabras.

Ramírez estaba haciendo con Cristián algo que siempre había deseado hacer pero no había podido hasta ahora… le enseñaba todo lo que sabía, le traspasaba sus conocimientos. Cris lo agradecía infinitamente. Ramírez seguía siendo un hombre serio y exigente, pero la relación entre ellos era diferente a la que tenía con todos los demás. Para Cris, Ramírez era una imagen parecida a un padre… un tutor… alguien que representaba seguridad y autoridad. Para Ramírez, Cris se acercaba a lo que le habría gustado como hijo… si estuviera casado y se hubiera dado el tiempo de tenerlos.

Hasta ahora, un mes desde que Cristián empezara a trabajar con ellos, la relación era puramente profesional y basada exclusivamente en el trabajo, pero congeniaban muy bien.

Ese día, ambos se habían quedado trabajando más allá de la hora de cierre y estaban entusiasmados con algunos resultados que estaban logrando.  Cuando el reloj marcaba las 10 de la noche, Ramírez dio la sesión por terminada.

– Vamos a cenar, Cristian. Yo invito hoy

Cris lo miró sorprendido. Hacía tanto tiempo que no conversaba de forma social con alguien.  Solo dentro de la oficina compartía con más personas. El resto de su vida, lejos ahora de la universidad, era muy sola, apenas si dejaba tiempo para descansar. Cenar con Ramírez sonaba… bien.

Fueron caminando a un restaurant ubicado cerca del edificio.

– Eres un solitario Cristián. ¿No tienes novio, pareja… un amigo especial?- la pregunta fue hecha con tanta naturalidad que no le molestó.

Nunca habían conversado del tema, pero Cris daba por supuesto que Ramírez sabía casi todo sobre su vida, incluyendo su inclinación sexual.

– No

No estaba seguro de querer discutir su vida tan abiertamente ni mucho menos de querer recordar a ese alguien que había sido especial.

– No es normal… debes buscarte alguien. No hagas lo mismo que yo. Llegar a mi edad sin compañía es muy deprimente

– No lo necesito

Ramírez sonrió burlón… esa era la misma respuesta que daba él a la edad de Cristián…

– Todos necesitamos a alguien en nuestras vidas… alguien que nos saque de la rutina y nos vuelva un poco locos

Cris se puso tenso… casi a la defensiva… Juanfe lo había vuelto loco… casi había logrado desviarlo de su camino…

– No lo creo

Ramírez puso sus ojos sobre él, atentamente…

– ¿Qué pasó con él?- lo había leído en su expresión

– ¿Con quién?

– Con quien recordaste hace un segundo atrás

– No recordé nada

Lo negaría hasta la muerte. Juanfe no era tema de discusión con nadie… no era nada… se había ido… ya no existía… todo había terminado antes de empezar

Era raro hablar con su jefe de un tema tan personal… pero sintió que había confianza entre los dos… Ramírez se ganaba cada vez más su respeto y admiración.

– ¿Y tú… nunca tuviste novia, pareja… alguien especial?- preguntó Cris para desviar la conversación.

Ramírez dejo de comer…

Solo por la forma en que recibió la pregunta, Cristian se dio cuenta que si había o hubo alguien especial.

– Se llamaba Mariela. Era hermosa, divertida y cocinaba como los dioses… nos reíamos mucho cuando estábamos juntos…

Ramírez había dulcificado su expresión y parecía extrañarla mucho

– ¿Y qué pasó?

– La cambié por mi trabajo… muy mala elección. La peor

– Pero… si no hubieras hecho eso, tal vez no serías jefe ahora

Ramírez lo miró con una sonrisa amarga dibujada en el rostro

– No me importaría no ser el jefe si ella me esperara cada noche… tendría un hogar y no solo una casa

Sus palabras y expresión impactaron duramente a Cristián… el éxito, el dinero… ascender y salir de la miseria era todo para él… ser alguien… lograr cosas… eso era lo más importante… Admiraba a Ramírez pero lo que estaba diciendo no le gustaba… no le parecía real… Lo miraba con cierta compasión pensando en lo equivocado que estaba… o quizás… Ramírez nunca había pasado hambre y privaciones… no sabía lo que era tener que luchar para llegar a ser reconocido y tener acceso a comodidades

– ¿Te parece una tontera?

Ramírez había vuelto a leer sus pensamientos en el gesto de su rostro.  Había sido una falta de tino dejarle ver lo que sentía.

– Creo que los logros son importantes

Aventuró muy despacio, defendiendo su punto de vista

Ramírez se detuvo a mirarlo. Cada vez más, Cristián parecía una copia de él cuando joven.

– Logros?… si… son importantes. Te proveen el dinero suficiente para tener bienes materiales, pero la falta de alguien con quien compartirlos, hace que no valga la pena tenerlos

Cristián lo escuchó sin convencerse del todo… pero impresionado…

– Yo pensaba igual que tú… me alejé de todos para conseguir el puesto que tengo. No tuve tiempo para nadie más… solo trabajar

Ahora tenía toda la atención de Cristián…

– Y mira lo que conseguí… soy el jefe, todos me estiman y me respetan… pero cuando se cierra la oficina y todos van a casa con sus esposas e hijos… nadie tiene tiempo para mí… no hay nadie que me espere en mi casa… nadie con quien compartir el silencio y las alegrías…

Se detuvo justo a tiempo… comenzaba a emocionarse un poco más de lo adecuado… no sabía porque le contaba esto a Cristián… excepto que el chico le caía bien y no quería que terminara solo… lo veía seguir el mismo camino que había tomado él.

Terminaron de comer en silencio. Ramírez pensando en que Cristián necesitaba cambiar y encontrar un compañero. A él le daba lo mismo la orientación sexual de Cristian… había visto demasiada miseria humana en sus años como detective para darle importancia a la inclinación sexual de alguien. Le bastaba con que fuera una buena persona. A Cristián lo estimaba por su intelecto, sus capacidades y su personalidad tan parecida a la suya. No merecía ser infeliz.

Las palabras de Ramírez quedaron flotando en el aire… Cristián las pensaba… trataba de masticarlas y tragarlas… pero aún no podía… Ramírez… había cambiado a su novia por el trabajo… no era feliz… ¿cómo podía no ser feliz?… tenía un buen trabajo, un estupendo salario, una casa hermosa, un auto del año…

Pero… decía que no era feliz… que le faltaba compañía…

Tal vez decía la verdad… Ramírez no era un tipo alegre… se le notaba la soledad… tal vez solo era el exceso de trabajo…

El si era feliz… o estaba en camino de serlo

Tenía todo lo que necesitaba.

Estaba en el camino correcto para lograr su propósito… le demostraría quien era a todos los que no creyeron en él… no volvería a tener cosas de segunda clase… nadie se olvidaría de matricularlo o de contar con él.

No soñaba con ser millonario… soñaba con vivir una buena vida.

Las palabras de Ramírez lo confundieron… terminó de comer pensando en que nunca lo había visto reír… o feliz… o entusiasmado planeando un fin de semana o una tarde especial con alguien… como lo hacían sus otros compañeros de trabajo.

Tal vez Ramírez no sabía apreciar todo lo que tenía. Él sería feliz con eso… ya le había quedado claro que los sentimientos podían echar todo a perder… arriesgarse a sentir podía ser… doloroso.

Se despidieron y Cris se subió a un taxi. Cuando el chofer le preguntó donde lo llevaba, Cris dudó. Aún no era demasiado tarde… había trabajado todo el día pero estaba lleno de energía. Quería seguir despierto… quería algo más de acción.

Desde hacía tres meses… desde que estuvo con Juanfe no había estado con nadie más.

Miró su reloj… casi medianoche. Repentinamente entusiasmado, le indicó que lo llevara a un Club. No conocía muchos. Siempre asistía a la misma disco de Adrián, pero dio una dirección diferente. No quería correr el riesgo de encontrarse con… alguien de su pasado.

El club estaba ubicado a unas cuantas cuadras de su nuevo departamento. Entró confiado aunque era primera vez que visitaba el lugar. Algo en su personalidad se había vuelto un poco más firme luego de su nuevo trabajo. Aun le faltaba mucho para ser un verdadero detective y portar un arma, pero el entrenamiento estaba funcionando.  Se veía un hombre joven, seguro y atractivo. La ropa casual que vestía le quedaba bien. El pelo largo que Ramírez odiaba seguía en su lugar. Los ojos penetrantemente oscuros atraían a quienes lo miraban.

Avanzó por el local…  brillo, luces de colores, buena música y muchos chicos… cruces de miradas… gestos coquetos…  piel expuesta. Se sintió mejor. Esto era lo que buscaba… diversión por una noche sin ningún compromiso.

Avanzó hasta encontrar un garzón que lo llevó hasta una mesa desocupada.

– ¿Desea compañía, señor?- pregunto el garzón luego de anotar su pedido.

– No. Gracias– él mismo buscaría su compañía  esta noche.

Esperó su bebida… bebió despacio… se empapaba del ambiente… La música lo entusiasmaba… hacía tanto tiempo que no se divertía y bailaba ni se daba permiso para pasarlo bien.  Algunos chicos pasaba delante suyo mirándolo en forma coqueta… otros más osados se acercaban a preguntarle… Cris los despedía con una sonrisa fría y cortes… no eran lo que buscaba… ninguno de ellos era lo que buscaba…

Se puso de pie y comenzó a recorrer el local… algunas parejas de chicos se besaban y toqueteaban abiertamente…

Se quedó apoyado contra una de las columnas que rodeaban la pista de baile. Pasó sus ojos despacio sobre quienes bailaban… las luces de colores resaltaban  lo cuerpos hermosos de hombres y adolescentes que se movían sensuales y provocativos… incitantes… le gustaba un buen cuerpo de hombre… pero sus rostros no concordaban con lo que él quería ver.

¿Qué diablos le pasaba?… había muchos chicos en el lugar… tenía que ser muy ciego para que no le gustara ninguno…

Volvió a mirar… en verdad deseaba compañía esta noche.  Detuvo su avance al ver un chico solo, a unos cuantos metros de él… era un chico joven… también observaba todo desde fuera de la pista. Parecía que estaba escondido detrás de una de las columnas… Tenía el pelo castaño y los ojos muy grandes…  se veía tan niño… tan fuera de lugar… nervioso… tenía un vaso que sostenía con ambas manos y bebía sorbos de una pajilla… los ojos inquietos… ¿un chico inocente?? Un golpe de recuerdos le hirió la memoria… le recordaba a otra persona.  Se sintió irremediablemente atraído…

– Hola- saludos acercándose.

El chico lo miró atentamente… y luego sonrió. Cris sintió un ramalazo de desilusión… no había timidez en sus ojos claros.

– Hola- saludo de vuelta

Con solo una palabra y unos cuantos gestos se dio cuenta que estaba equivocado… el chico era joven pero parecía tener experiencia… no se veía tímido ni inocente… no era como… no era lo que buscaba… mierda, ¿acaso nadie era lo que él quería?

– Quieres bailar?

El chico se acercaba, engatusador… era  atractivo… sonreía y estiraba sus brazos delgados… los ponía alrededor del cuello de Cris… movía su cuerpo delgado y firme, incitándolo…

– Anda… baila conmigo- hacia un gracioso puchero y se acercaba un poco más moviéndose al ritmo de la música…

Cristian lo miró atentamente… nadie era lo que él buscaba así es que… ¿Por qué no?… a fin de cuentas daba lo mismo… solo quería olvidarse de todo un rato y sentir un cuerpo cálido a su lado.

– ¿Cómo te llamas?

– Jordi – el chico se movió hacia la pista…

– Y tú?

– Cristián

Se internaban en la música.. Cris lo seguía dócil… Jordi, eh?… poca ropa… buen cuerpo… lo recorrió con la vista de arriba abajo… era bonito… firme… sensual aunque para él no estaba ni cerca de la sensualidad de… no,  no era como… maldición!! Ya basta!!!…

Molesto, se concentró en lo que estaba pasando… en el cuerpo de Jordi que se movía bien y coqueteando… en la música, las luces… en olvidar las palabras de Ramírez… en dejar de lado todo lo que lo preocupaba… solo quería divertirse con un chico lindo y no pensar…

Cris comenzaba a sentirse acalorado… habían bailado unas cuantas canciones seguidas… Jordi se movía bien… estaban en un costado de la pista llena de gente… súbitamente sintió un golpe brusco en sus costillas seguido de un empujón… alguien lo había golpeado con él codo, muy fuerte… Cristián se volvió molesto. Le había dolido… quien lo golpeó estaba bailando torpemente… era un tipo grande y mayor… estaba bebido y no muy consciente de sus actos.

– Maldito borracho– se quejó en voz alta

– Eh… lo siento amigo… lo siento… no fue mi intención

El borrachín detuvo sus movimientos y se disculpaba con voz pastosa y grandes gestos… trataba de tocarlo para disculparse…  algunas personas dejaron de bailar para mirar lo que pasaba…

– Olvídalo

Muchas personas los estaban observando… estaba llamando la atención y eso no le gustaba… además, por su reciente trabajo, debía evitar todo tipo de conflictos.

Tomó a Jordi por la cintura y comenzó a guiarlo hacia su mesa… no miraba a las personas mientras avanzaba… no era un gran problema… podía mejorar su ánimo… Jordi estaba con él…  aún quedaba mucha noche por delante… hasta que alguien se detuvo firmemente delante de él haciendo que casi lo chocara… por un segundo pensó que era el borrachín… levantó la vista molesto, deseando terminar el problema cuanto antes… y entonces lo vio.

Cris abrió mucho los ojos… no era una equivocación… se puso tenso de inmediato… el corazón comenzó a latirle muy rápido… deseo que fuera una error… pero no lo era. Se miraron reconociéndose… ninguno agradado de ver al otro. Los recuerdos que Cris tanto intentaba ocultar comenzaron a removerse y a acudir de golpe a su mente, llenándolo de emociones contradictorias… Enrique estaba parado firme como una roca impidiéndole avanzar… no había ninguna confusión… lo miraba fijamente… acusador… desafiante… paseaba sus ojos a la mano que sostenía la cintura de Jordi… había un gesto de repulsión y molestia en la cara de Enrique…

Por pura inercia, Cristián soltó al chico que acababa de conocer… como si fuera algo malo tocarlo…

– Vaya… el misterioso Cristian

Enrique saludaba pero no era amable… tenía un gesto de pocos amigos

– Hola y adiós

Respondió Cris secamente y dio media vuelta para alejarse. No quería hablar con él… no quería saber nada de nada. Solo quería continuar la noche en paz…

– Espera, Cristián!!– Jordi partió tras él…

Alcanzó a avanzar unos pocos pasos entre la gente, cuando sintió que Enrique venía tras él

– Pensé que te había muerto

Enrique lo enfrentaba… no lo iba a dejar tranquilo.

– Estoy vivo- respondió secamente.

Hizo ademán de seguir caminando pero Enrique volvió a plantarse frente a él. Venía con ánimo de discusión… se notaba que quería enfrentarlo… las manos tensas y el cuerpo en pie de guerra

-. ¿Cómo fuiste capaz de hacerlo sufrir así?!!!- le grito en plena cara

La respiración de Cris se volvió agitada… esto no estaba pasando… no era real… no quería que pasara… estaba hablándole de Juanfe…  no quería escuchar…

– Déjame pasar

Necesitaba salir de prisa… intentó escabullirse por el costado.

– ¿Sabes cuánto te ha buscado?

Enrique lo sujetaba bruscamente de la camisa, lo tironeaba y le hablaba muy encima…

– Sal de mi camino!!

Podía defenderse… pero por alguna razón no lo hacía…  ¿Qué le pasaba? ¿Por qué dejaba que lo tratara así?…

– Suéltame!!!-

– Claro!!!  ¿Para desaparecer de nuevo?!!! Eso sabes hacerlo bien… pensé que te importaba!!!

No podía continuar avanzando a menos que lo empujara de vuelta e iniciara una posible pelea…  Jordi estaba pegado en su espalda… Cristián se quedó quieto…

¿Si me importaba?… claro que me importaba… me importaba tanto!!! Estuve a punto de abandonar todo por él… no sabes nada… cállate!! Cállate!!!

De pronto perdió toda su fuerza… todo lo que tan celosamente trataba de borrar y olvidar acudía a su mente y se llenaba de sentimientos que pensó, había eliminado…

Si me importaba… demasiado

La música seguía sonando fuerte… Enrique lo desafiaba… Cris suspiró profundamente… cediendo… aplastado por el peso del recuerdo… algo rompía su contención… Permanecieron así por largos segundos… Jordi hablaba algo pero ni Cris ni Enrique le ponían atención… Dios!! era  insoportable…  no aguantó más. Enrique sabía de Juanfe… él quería saber también…

– ¿Cómo está?- preguntó muy despacio… casi tímidamente… lo imaginaba en su mente… Juanfe…

– ¿Cómo está?!!! – río con ironía – Pregúntale a él mismo si quieres saber

Enrique estaba conteniendo sus ganas de golpearlo. La pregunta lo había molestado mucho. Enrique era testigo del quiebre de Juanfe a causa de Cris, de la desesperación del chico por este amigo desaparecido, de cómo el chico se había abandonado al dolor y se había alejado de todo y de todos… había vuelto su vida una mierda por tanto tiempo a causa de Cristián… y de repente, él lo encontraba tan tranquilo en un club, con un chico a su lado… nada le preocupaba… Cristián había seguido su vida sin recordar a Juanfe nunca más mientras el otro pobre crió seguía pensando y sufriendo por este imbécil… Enrique estaba realmente furioso. Juanfe no merecía sufrir por esta basura

– Enrique… tú no entiendes… 

Quiso aclarar Cristián

– Ni me interesa entender!!!- rugió fuerte – Solo sé que fuiste una mierda!!! lo dejaste solo y abandonado- había subido la voz y con el dedo le golpeaba el pecho con fuerza…

– Estaba contigo- se defendió tontamente

Enrique rió irónicamente… Con él!!!…  ja!!!   Ojalá Juanfe hubiera estado con él… ojalá le hubiera dado la oportunidad de hacerlo feliz… ojalá lo hubiera dejado acercarse… pero se había cerrado como una ostra y se había dedicado a sufrir y llorar por su amigo desaparecido… un amigo que lo había olvidado tan rápidamente… que lo trató como un desechable…

– Eres un pobre idiota. No te mereces ni una de sus lágrimas

Lanzó sus palabras con rabia y lo empujó con la intención de botarlo, de iniciar una pelea para descargar su rabia. Cris retrocedió tambaleando… las manos de Jordi lo sujetaron.

Cris no devolvió la afrenta… Enrique pasó delante de él y se volvió hacia Jordi que se había quedado mudo observando la escena.

– Aléjate de esta mierda… no vale la pena

Se había hecho un círculo de gente alrededor de ellos… Cris quedó solo en el centro… estaba tan choqueado que no atinaba a reaccionar…

– Cristian?

 Jordi preguntaba tímidamente… casi con miedo de acercarse a tocarlo… parecía más joven aún… los ojos muy abiertos… solo un crío.

– Déjame

Respondió Cris descompuesto… ya no quería nada con nadie… el incidente había estropeado su noche… solo quería que lo dejaran tranquilo… ¿Por qué mierda había venido a este lugar??! Había sido la peor idea del mundo…

Aire fresco… eso era lo que necesitaba ahora.  Se abrió paso a empujones hasta la salida, olvidando al chico detrás.

El frío de la calle se sentía agradable… tenía el cuerpo caliente y la mente hecha un embrollo después del violento encuentro… comenzó a caminar de prisa hacia su departamento… parecía que intentaba escapar de los pensamientos que portaba en su mente…

Enrique no estaba con Juanfe… con quien estaba Juanfe?…

No… no tenía que pensar en eso. Ya era pasado… olvidado… enterrado…

¿Solo y abandonado?? No!!… se había quedado con Enrique… no lo había dejado solo…

Caminaba más de prisa… deseaba olvidar todo lo que había escuchado…

¿Lo había buscado?, lo buscó a él?… se llevó la mano a la boca para tapar un grito que amenazaba con salir de su garganta…

¿Lo había hecho sufrir?…

Comenzó a correr… se movía en grandes trancos, pasaba a toda prisa, sorteando los obstáculos de la calle y las pocas personas que encontraba…  no detuvo la loca carrera hasta que llegó a su departamento… jadeando y agitado…

Cerró la puerta y se quedó afirmado contra la pared…

Merecer sus lágrimas?… ¿Juanfe había sufrido por él?...

Resbaló despacio por la pared hasta caer sentado en el suelo. Se cubrió el rostro con ambas manos… cerró los ojos… ¿lo echó de menos?… nunca había querido detenerse a pensar en que había pasado con Juanfe… siempre rehuía el pensamiento… pero ahora Enrique se lo había restregado en la cara…  lo imaginó sufriendo… echándolo de menos de la misma forma loca en que él lo había extrañado….

No… no es verdad– dijo en voz alta y escuchó su propia voz tan insegura y tiritona…Juanfe lo extrañaba como a un hermano… un hermano mayor… eso había dicho…

Suspiró muy profundamente y se quejó sin saber de qué… no era un dolor físico… le dolía todo el cuerpo y la mente…

Dios!! maldición!!! lo extrañaba… seguía deseando estar con él, olerlo, tocarlo, escuchar su voz… no era un cariño de hermanos… por un segundo la angustia se volvió insoportable… volvió a sentir todo, absolutamente todo, como un gran shock emocional… devastador… arrasador…

Sentado en el suelo solo respiraba y dejaba que el dolor fluyera por sus venas… ya iba a pasar… siempre pasaba…

Pensó que lo estaba superando… creyó que bastaba con dejar de pensarlo… pero solo necesitó un encuentro fugaz con alguien de su pasado para que todo volviera con fuerza arrolladora… ahí estaban… uno a uno aparecían todas sus memorias y recuerdos… todos los rostros de Juanfe, sus gestos, su sonrisa… la alegría y la pena que le producía… su voz… su risa… sus lágrimas… los besos…

Se quedó varios minutos sentado en el piso consumiéndose en el dolor de saber que lo había hecho sufrir… no era capaz de moverse y ponerse de pie…  se pasó las manos por la cara intentando limpiar los recuerdos que lo acosaban…

Aun no aprendía… seguía deseando verlo, hablarle…

– ¿Para qué? Maldición… ¿para qué?- gritó fuerte…

No quería ser su hermano ni su mejor amigo ni su confidente… nada de eso… quería revolcarse con él en su cama… hundirse en su cuerpo… hacerle el amor de la forma más pasional que conociera… quererlo lentamente… bruscamente… quería enseñarlo y empaparse de Juanfe por todos lados… exprimirlo, estrujarlo, amarlo, adorarlo, cuidarlo, besarlo… lo quería todo suyo… solo suyo

-. Qué gran idiota soy

Nada de eso pasaría nunca…

Había sido un día de mierda. Primero Ramírez y su charla sobre la soledad y luego Enrique…

No importaba… nada tenía ninguna importancia…

Tampoco contaba lo que sentía… un tren arrollador que lo golpeaba con toda su fuerza…Juanfe se metía por todos sus poros y lo volvía loco… la locura esa de la que hablaba Ramírez… dolía sentir tan fuerte… necesitaba expresarlo… no podía contener tanta pena y dolor… un gemido extraño escapó de su garganta… parecía un animal herido… desconoció el sonido de su propia voz

Se puso de pie y se dirigió al baño. El rostro en el espejo no se parecía a él…

– Ya basta… basta!!!

Tenía que calmar esta insensatez… él no era así…

Se lavó la cara con agua fría… mucha agua fría hasta que la realidad fue surgiendo a su alrededor… departamento… trabajo… cama… dormir. Esa era su realidad. La que lo llevaría a cumplir sus sueños. No había nada más.

Desnudo en la cama, intentaba inútilmente dormir…  Juanfe en su mente… las palabras de Enrique se repetían una y otra vez… se mezclaban con los consejos de Ramírez…  no quería pensar ni sentir pero era inevitable…  no había forma de controlar sus pensamientos.

El suelo que pisaba había desaparecido… en su lugar, Juanfe llenaba su cabeza de emociones y su cuerpo de sensaciones… incómodas… intensas…

Se giró en la cama para acomodarse mejor… sus ojos… quizás fue su inconsciente… pero se detuvieron directamente sobre el cajón del mueble en el que había archivado todos los recuerdos…

Lo miró con un gesto de dolor en su rostro… ahí dentro estaba el teléfono…

Caminó como autómata… abrió el cajón. Intentó encenderlo pero no funcionaba, estaba descargado. Lo conectó y lo dejo sobre su velador… mañana lo vería… era puro masoquismo… tenía que comprobar las palabras de Enrique… no sabía qué sentido tenía hacerlo… solo… quería saber.

Se volvió a tender en la cama y cerró los ojos… necesitaba dormir para quitarse totalmente del cuerpo la locura que había sido esa noche.

Comenzaba a relajarse un poco cuando los sonidos empezaron… el primero lo asustó porque no entendió de que se trataba…

Zzzzmmmmm… zzzzmmmm…

Los mensajes entraban uno tras otro a su teléfono que ya tenía un poco de batería…

Zzzzmmmm.. zzzmmmm.. zzzmmmm

Otro… otro….

Se sentó bruscamente en la cama… ¿se había echado a perder?... tomó el teléfono y examinó la pantalla… la garganta se le contrajo en un nudo apretado que no le permitía tragar…

Zzzzmmm… zzzmmmm…

Mantuvo el teléfono en su mano sin apartar la vista de la pantalla… las notificaciones se sucedían una tras otra…. todos tenían el mismo remitente… eran muchos… muchos mensajes… todos de él… la pantalla se volvió borrosa cuando los ojos se le llenaron de agua… Enrique no había mentido… tenía miedo… no debió conectar ese teléfono… pero ya era tarde… los mensajes no se detenían… su mano temblaba… no se atrevía a abrirlos y leerlos… tampoco era capaz de desconectar el aparato y apagarlo…

Se quedó mirando fijamente el teléfono que temblaba en su mano y sintiendo que, con cada mensaje que entraba, el vacío y el dolor se volvían más y más grande…

JUANFE

Su libreta de notas, por primera vez en muchos años, no contenía solamente éxitos y felicitaciones… Juanfe se había convertido en un estudiante promedio durante el último semestre. Le costaba estudiar… no tenía ganas de nada y seguía actuando impulsado solo por el hecho de tener que moverse y asistir a clases… pero nada le importaba mucho… ni siquiera las peleas o groserías que le gritaban a veces… dejaba todo pasar… andaba ausente y desanimado… se ponía la misma ropa todos los días y si no fuera por su madre, ni siquiera se molestaría en peinarse. El brillo de su pelo y sus ojos no era igual que antes, pero al menos comenzaba a recuperarse… muy lentamente.

Había vuelto a asistir regularmente al colegio impulsado por ella y ante el  irrebatible argumento de no querer repetir el año… mientras menos tiempo estuviera con sus compañeros, sería mejor. Quería terminar luego el colegio… quería estudiar en un lugar diferente, cambiar de gente… quería empezar de nuevo. Por ahora, toleraba lo mismo de siempre con la esperanza de terminar pronto. El resultado le daba lo mismo… buenas notas… malas notas… que importaba.

Con la libreta guardada en su mochila y con un claro gesto de desgano, llegó a su casa. Estaba solo.  Su mamá había agotado todos los permisos en su oficina para acompañarlo durante varias semanas y ahora le tocaba trabajar en serio para recuperar los días que había faltado.  Juanfe mencionó que tal vez él también debería buscar un trabajo pero su mamá se opuso de manera terminante. Quería que estudiara y surgiera. Lo haría. Le parecía una tarea titánica…cansadora…  pero lo intentaría.

Estaba mejor… al menos ya no tenía ganas de morirse a cada rato ni sentía que el mundo se había terminado. Tomaba sus pastillas regularmente, había comenzado a asistir a un gimnasio en un horario donde había poca gente…  le costaba mucho relacionarse con otras personas… nunca había tenido buenas experiencias… primero fueron los niños del colegio, siguió Adrián y luego la partida de Cristián… las personas no eran su fuerte pero tenía que aprender a convivir con ellos o al menos a mantenerse cerca de ellos. Se aventuraba muy lentamente. A su mamá le había tomado semanas convencerlo de aceptar la idea del sicólogo e ir al gimnasio. Al final, aceptó para no seguir discutiendo. Ella lo acompañó los primeros días y de a poco lo fue dejando solo.Juanfe hablaba poco y jamás sonreía. Pero se entretenía con los ejercicios y la pena comenzaba a disiparse muy lentamente…

Dejó la mochila tirada en cualquier parte. Comió algo porque sentía que le dolía el estómago de tan vacío que lo tenía. Había perdido varios kilos y parecía más niño que nunca. Estaba haciendo un esfuerzo consciente por comer… nunca sentía hambre y se olvidaba fácilmente de la comida durante muchas horas en el día. Entendía que necesitaba alimentarse.  Sin embargo, luego de un par de mordiscos ya no pudo tragar más. Dejó el plato en la cocina… no tenía ganas de limpiar. Solo un gran cansancio.

Tenía tareas que hacer… pero no le alcanzabas las energías en ese momento. Arrastró su cuerpo hasta el sofá y se dejó caer. Encendió la televisión  y comenzó a pasearse entre los canales. Al menos mirando tele su mente se mantenía ocupada y muchas veces se quedaba dormido… ya no lloraba a cada rato, como antes… ahora solo tenía sueño y apatía total… dormir era una bendición que lo sumía en la inconsciencia… le gustaba dormir.

Estaba comenzando a cerrar los ojos cuando sonó su celular. Respondió sin mirar el nombre en la pantalla.

– Hola

– Juanfe, anoche encontré lo que buscabas

Enrique estaba al otro lado de la línea… escuchó la frase completa pero no entendió de que hablaba

– Enrique?… no entien…

Súbitamente las alarmas se encendieron en su mente… él solo estaba buscando una única cosa!!! Se despejó al instante… irguió su cuerpo en el sillón apretando fuerte el teléfono en sus manos – ¿lo encontraste?!! – gritó con la voz repentinamente llena de energía.

Capítulo 10

0

Se había acostumbrado bien a su nuevo lugar. Ya no quedaban restos de ninguna caja ni nada que indicara que era nuevo en el departamento. Los cuadros estaban colgados, la loza guardada, la ropa en el closet y, como siempre, todo estaba prolijo y ordenado.

Era bastante tarde cuando Cristián volvió a su hogar. Dejó el bolso con sus cuadernos y laptop sobre el sillón, con un gesto cansado. Venía de su nuevo trabajo. Quedaba lejos y tenía que volar de clases al trabajo para llegar a tiempo. Era una empresa grande y moderna que permitía diversidad de horarios al tener servicio las 24 horas para sus clientes. Le gustaba su nuevo empleo. El lugar era limpio y sano. Nada de jugadas sucias como las de su antiguo jefe. Obviamente no ganaba lo mismo que el dinero contaminado que había alcanzado a recibir pero al menos se sentía bien, tenía su conciencia tranquila y le alcanzaba, incluso, para comenzar a ahorrar nuevamente. Lo único malo era llegar a casa pasada la medianoche. No importaba… no tenía más que hacer… ya se estaba acostumbrando como lo había hecho con todos y cada uno de los grandes cambios que había enfrentado en su vida.

Abrió el refrigerador… se detuvo mirando el contenido… más por costumbre que por verdaderas ganas de comer… había perdido un par de kilos en los 2 meses que habían transcurrido desde que se mudara… en realidad no tenía hambre… se olvidaba de comer entre la prisa por correr de los estudios al trabajo y viceversa… su vida se limitaba a estudiar y trabajar.

Cerró el refrigerador sin sacar nada. Bebió agua fría y decidió que estaba demasiado cansado para hacer cualquier otra cosa. Dormir… olvidarse de todo y solo dormir.

Al salir del baño, se quitó la ropa y se metió en la cama. Le gustaba la sensación de las sabanas limpias y frías en su piel. Apagó la luz, soltó todo el aire de sus pulmones y cerró los ojos agradeciendo la comodidad…

Oscuridad…

Silencio…

Solo dormir…

Juanfe…

Abrió los ojos bruscamente…

Ya iba a pasar… tenía que pasársele como todas las otras veces en que la imagen de Juanfe, excitado con sus besos y caricias, aparecía en su mente…

Se propuso pensar en algo diferente. Volvió a relajarse… su clase… sus compañeros… se vio a si mismo caminando en los patios de la facultad… apretó fuerte todos los músculos de su rostro…

¿Qué hacía Juanfe aún en sus pensamientos?…

Enojado consigo mismo, cerró fuerte los ojos… no… ahora no…  no quería pensar en él porque cada vez que lo hacía terminaba mal… cada una de las veces que se había dado la licencia para recordar su cara, sus conversaciones, su olor en la cama o los besos que habían alcanzado a compartir… terminaba con un dolor profundo en el centro del pecho… un hueco en el estómago… la urgente sensación de deseo en su bajo vientre… la necesidad de saber de él… no.. no.. NO!!

Encendió el televisor… daba lo mismo lo que estuvieran pasando… se concentró en mirar las últimas escenas de una película…

No estaba funcionando… se suponía que tenía que ir olvidándolo… dejando de pensar en él… apretó aún más fuerte los labios…

Fuera!!… fuera de mi mente!!!

Sus ojos enfocados en la pantalla… no estaba viendo…

Solo eran luces difusas…

Las imágenes que su mente se empecinaba en mostrarle una y otra vez eran mucho más poderosas…

Juanfe sentado frente a él en la mesa del viejo departamento… ponía esas caras y gestos que hacía cuando no entendía algo y trataba desesperadamente de comprender, sin preguntarle, porque sabía que él también estaba estudiando… podía ver con toda claridad los gestos de su boca, la mano apretando el lápiz… su piel pálida y delicada… el suave pelo cubriendo parte de su rostro… le producía ternura… ahora entendía que eso que había sentido cuando miraba a Juanfe era ternura…

En la siguiente imagen, Juanfe estaba sobre su cama con los audífonos puestos y el televisor prendido… ¿por qué hacía eso?… o escuchaba música o veía tele… siempre hacía las dos cosas… a veces lo desesperaba… lo encantaba…  era un pendejo chico… Cris sonreía en su cama al recordarlo…

No…  esas no… eran las imágenes que más temía…

Apretó los puños y se preparó anticipando el dolor que vendría…

Ahora Juanfe estaba pidiéndole que le enseñara… lo traía de vuelta del pasillo… lo sentaba frente a él… le tocaba los labios… su pulgar movía su labio inferior… era suave y caliente… esa textura húmeda… le abría un poco la boca y Juanfe, obediente, hacía todo lo que le pedía… su imagen grabada a fuego en sus recuerdos… tan lindo… los ojos grandes mirándolo directamente… desesperado por aprender… el chico no sabía besar… pero esos besos eran los mejores de toda su vida… recordaba…

Ya… ya estaba comenzando a molestarle… tenía que dormir y dejar de pensar…  ahora Cris… ya déjalo.

Tocarlo lento para no asustarlo… esa forma diferente de seducir… con calma y ternura… ver sus ojos abrirse asustados con cada nueva caricia atrevida para luego calmarse y entonces encenderse de excitación… recordaba el borde de su camiseta… El la había levantado para quitársela mientras Juanfe levantaba sus brazos… su respiración algo errática… era un niño… delicado…  delicioso… seguía teniendo ganas de besarlo y morderle sus hombros, su pecho y su cuello… de marcarlo intensamente, con sus dientes y su boca… explorar todo lo que le había faltado por conocer y tocar…

Ya está… ya lo hiciste idiota… ¿ahora estás satisfecho?… nuevamente todo lleno de angustia y dolor… ¿porqué sigues pensándolo?…. te gusta el sufrimiento…

Apagó la tele… el cuarto quedó a oscuras y en completo silencio… Cristián respiraba como si estuviera a punto de llorar…

Recordó la maldita noche en que lo conoció… un crío inexperto preparado para conquistar el mundo con su sonrisa confiada y tan llena de vida… no había alcanzado a dar ni un paso cuando la realidad del mundo lo noqueó y lo dejo sangrando y herido… ¿Qué habría sido de Juanfe si él nunca se hubiera cruzado en su camino?…

¿Qué haces ahora, Juanfe?…

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El Capitán de la brigada de Delitos Informáticos de la Policía de Investigaciones era un hueso duro de roer. No era conocido por ser el mejor en las artes marciales ni las armas… de hecho ni siquiera se destacaba por su agilidad física ya que era un poco gordito y no demasiado alto a sus 42 años… pero todo se le perdonaba… cuando alguien tenía un caso complicado y necesitaba de las habilidades de Ramírez, jamás salía decepcionado: el detective siempre veía bajo el agua y encontraba al culpable con tenacidad inquebrantable. Su inteligencia era sobresaliente y su habilidad frente a un computador era para todos sorprendente. Dirigía la unidad con mano de hierro y jamás, nunca jamás descansaba hasta encontrar lo que buscaba.

El caso de la estafa de impuestos había comenzado como una denuncia anónima recibida en su correo electrónico. Recibía muchas denuncias pero ésta en particular, le llamó la atención por la brevedad de la nota, la seguridad de las palabras y la cantidad de archivos que acompañaban al correo.  Luego de abrir el primero, tuvo la seguridad de que todo era verdadero y enorme. El caso estaba claro. Varias empresas de conocidos hombres de negocios que en este momento estaban detenidos en espera de una condena. Eso ya no lo preocupaba. Había logrado demostrar su culpabilidad… pero Ramírez no estaba tranquilo.

Más allá de la culpabilidad de los imputados, había algo que lo molestaba… y que quería resolver para estar tranquilo… ¿Quién era el denunciante anónimo?…

A Ramírez siempre le llamaba la atención la gente inteligente y sagaz. Veía un cerebro astuto, organizado, hábil y capaz tras esta denuncia… ¿Qué la había originado?… ¿Por qué esa persona quiso denunciarlos?… ¿qué había obtenido al denunciar?… le faltaba algo para completar el puzle… odiaba no saberlo todo.

Reconoció el sistema fácilmente… nada simple… complejo pero delicado, bien hecho… ¿era la huella de un experto?… Pocas veces alguien despertaba su admiración pero quien hubiera hecho esto lo había conseguido.

El denunciante se había infiltrado y logró tener acceso directo a la base de datos… le costó un muy breve esfuerzo darse cuenta de que el equipo estaba intervenido. El denunciante había dejado su huella en la forma de un pequeño dispositivo… pero ya no había un aparato receptor… seguramente lo había destruido… no quería ser encontrado… no quería el reconocimiento ni los créditos. Eso llamaba aún más su atención.

Ramírez había supuesto todo. Se imaginó que el acceso lo logró por medio de la empresa que prestaba mantención a los equipos… ¿era uno de los miembros del equipo en busca de venganza?… ¿por qué?… ¿qué más había detrás?… Las interrogantes sin respuestas no lo dejaba en paz… necesitaba saber.

Habían tomado declaración al dueño de la empresa de servicios computacionales que hoy se encontraba entre los detenidos… pero no había logrado obtener más información sobre quien pudiera ser… en medio del escándalo generado nadie se preocupó demasiado de revisar en busca del denunciante.

No… definitivamente no estaba tranquilo… no lo necesitaba para el caso pero quería identificarlo. Se había vuelto personal… quería conocerlo y Ramírez no se detendría hasta lograrlo.

Movió el mouse, abrió el caso y comenzó a investigar en su busca… toda la información estaba ahí… solo había que saber encontrarla.

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El fin del año escolar se acercaba y por primera vez Juanfe no estaba entre los más sobresalientes.  Ya no peleaba ni discutía con nadie… simplemente ignoraba y no escuchaba. Se sentaba callado en uno de los últimos asientos y miraba por la ventana o simplemente se quedaba como estatua esperando que pasaran las horas… algunos días ni siquiera iba al colegio…

Enrique lo había buscado e intentaba animarlo… pero estaba irremediablemente triste y nada lo hacía reaccionar y salir de la aparente apatía… Aún lo llamaba de vez en cuando…Juanfe no respondía al ver su número. No tenía nada contra Enrique… es solo que su amigo tenía demasiada energía y entusiasmo y él no quería hablar con nadie, mucho menos salir.

Está cayendo en depresión” había dicho el doctor y le había dado unas pastillas que tomaba cada día. Lo había citado para que volviera a conversar con él. Juanfe nunca fue… no iba a contarle su vida a un extraño… sabía que era un médico… pero él no estaba listo para hablar con nadie más.

Ni siquiera las noticias de la detención de Adrián le interesaban…

Su madre era la única que podía acercarse a él. A veces se pasaba la tarde entera hecho un ovillo en un mismo sillón… ella llegaba silenciosa y lo abrazaba… lo acunaba y le pasaba las manos por el pelo en gestos de cariño. Juanfe se quedaba quieto agradeciendo el contacto que le recordaba que estaba vivo…

¿Por qué nunca más le había hablado?… ¿Acaso no lo extrañaba como él?… ¿Cómo había podido olvidarlo tan rápido?…

Su madre y él lo habían buscado en muchas partes… el antiguo trabajo de Cris ya no existía… no estaba en la universidad… lo intentó buscar en otras partes pero nunca tuvo suerte… era como si la tierra se lo hubiera tragado… desapareció sin dejar ninguna pista…

Lo que más dolía era saber que Cris no lo extrañaba ni lo necesitaba como él…

– Es una etapa, hijo. Ya va a pasar

Deseaba que así fuera…

Ella lo acompañaba todos los momentos libres que tenía. Se habían vuelto muy unidos y agradecía mucho la fuerza de su madre y su capacidad para aguantar su ritmo… sin escándalos por lo sucedido, sin regañarlo por no moverse, sin gritarle ni presionarlo… solo su tranquila presencia a su lado… haciéndole sentir que estaba ahí para él… lista para actuar cuando lo necesitara.

Juanfe esperaba…

Al principio había esperado cada minuto pegado al teléfono…  Cris tenía que llamarlo… se veían todos los días… por supuesto lo iba a echar de menos y lo llamaría… seguramente tenía algún problema que le impedía llamarlo… lo solucionaría en cualquier momento… Cris siempre solucionaba todo…

Cuando pasaron varias semanas se dio cuenta, con enorme tristeza, que Cris no lo echaba de menos, no lo necesitaba… no iba llamarlo. Su sentimiento no era compartido…

Se quebró como cuando una piedra se estrella contra un vidrio… nada suave ni progresivo… Juanfe se rompió totalmente, de un día para otro, al darse cuenta que Cris no iba a volver… lo había programado todo para desaparecer sin dejar huellas… comprendió no lo encontraría a menos que Cristián quisiera verlo…

Lo echaba de menos…

Cada día, cada minuto, lo echaba de menos y dolía mucho saber que, tal vez, no lo iba a ver nunca más…

Dos meses de enorme soledad… de sentir el corazón roto… de derramar millones de lágrimas… de intentar salir a flote…

Cristián…

Pensaba mucho en él…

Su nombre dolía… se sentía un vacío negro y hondo que el cariño de su madre no podía llenar.

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Cristián despertó asustado y se sentó de golpe en la cama… estiró la mano y rápidamente encendió la luz… respiraba agitado y su cuerpo esta bañado de sudor… aún sentía la angustia de la pesadilla…

¿Por qué lo atormentaba en sus sueños?…

Mientras dormía, su mente mezclaba las cosas… veía a Juanfe en la disco donde lo conoció, llegaba todo alegre y curioso… era un niño buscando aventuras… Adrián se le acercaba… él intentaba advertirle y arrancarlo de su lado pero Juanfe le gritaba que lo dejara en paz… que lo había abandonado y no era su amigo… que lo había dejado botado… se iba con Adrián a los baños… él sabía lo que iba a suceder y le gritaba desesperadamente que escaparan juntos… quería evitarle el sufrimiento…  Juanfe lloraba mientras era tironeado y le decía que no era su amigo… que lo había abandonado…

Dios!!! Que estúpida pesadilla… no era primera vez que soñaba lo mismo…  Saltó de la cama totalmente despierto. Buscó un vaso de agua fría y lo bebió hasta el fondo.

No había que ser muy listo para entender el significado del sueño…

¿Se sentía culpable de haberlo dejado solo?…

Excusas… solo estaba inventando excusas.

Juanfe no estaba solo. Tenía a su amigo…

Se dejó caer en el sillón…

¿Habría aprendido con Enrique todo lo que él no alcanzó a enseñarle?…  apretó fuerte el vaso entre sus dedos… Cuando se dio cuenta de que estaba a punto de romperlo, dejó el vaso sobre la mesita… se tomó unos instantes para no hacer nada más que mirar al vacío…

Tenía sus estudios, su trabajo, una vida tranquila… metas que cumplir… nadie lo molestaba ni lo interrumpía… no necesitaba a nadie… ni nada…

Nadie lo hacía sonreír…

Nadie lo necesitaba…

Nadie lo divertía con su conversación y sus ideas locas…

Nadie cenaba con él…

Nadie dejaba su olor en su cama…  su olor a niño…

Nadie gemía y le entregaba su cuerpo para que lo besara…

No. Se llevó las manos al rostro… necesitaba despejar su mente… esto estaba pasando todos los límites…

Dos meses sin saber ni una palabra de él…

Podía seguir aguantando…

En algún momento se iba a pasar…

Se levantó de prisa y se metió a la cama molesto… apagó la luz de un manotazo innecesariamente violento…

Dormir… trabajar y estudiar… nada más… esa era su vida y en eso tenía que enfocarse… metas que cumplir… sin distracciones.

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El teniente Ramírez también estaba despierto a la misma hora.  Miraba la pantalla en su oficina y sonreía…  Lo había descubierto, siempre lo hacía.

Existía alguien más, alguien que, por alguna razón desconocida, ni el tipo de la tienda de computación ni ninguno de los otros habían mencionado… ¿Por qué?… ¿reservado para venganza personal?… posiblemente… ¿qué era lo que había detrás de todo esto?… casi podía sentirlo… faltaba algo..

Ahora estaba aún más intrigado sobre este desconocido… pero aquí… al revisar los datos sobre su tienda, lo había descubierto. Tenía un nombre. Podía comenzar a investigarlo.

– Cristián… de seguro tienes mucho que contar- dijo mirando el nombre que había escrito en un papel…

Apagó el computador y se fue a su casa. Nadie lo esperaba. El trabajo era su vida. Era un solitario pero al menos estaba tranquilo.

Alrededor de las 3 de la tarde del día siguiente ya tenía una dirección, un rostro. La imagen que se había hecho en su mente no coincidía con este chico de mirada fría, ojos oscuros y pelo largo. Se había cambiado hace poco de universidad. La fecha coincidía con la denuncia. ¿Quién era este chico?

Ramírez se encontró haciendo algo que iba en contra de todos sus principios. No había causa alguna contra Cristián, no tenía motivo para perseguirlo pero quería saber sobre él… seguía intrigado… algo en las piezas del puzle seguían sin calzar.

Se tomó el tiempo para encontrarlo en la universidad. No fue difícil. Durante un par de días lo siguió. Era la imagen de otro solitario. Trabajaba, estudiaba y no tenía tiempo libre. No se juntaba con nadie y su teléfono apenas si recibía o hacía llamadas. Casi no sonreía.  No existían cuentas bancarias con dinero a su nombre excepto una normal, con una pequeña cantidad… no parecía ser miembro de una pandilla ni de la mafia… siempre tenía su laptop cerca y trabajaba en una empresa de servicios de computación donde hacía bien su trabajo..

Al cabo de varios días había llegado a un par de conclusiones: primero, tenía la absoluta seguridad de que Cristián era quien había enviado el mensaje. Ahora solo necesitaba descubrir la razón y segundo, quería conocerlo. Lo intrigaba la seriedad y el tipo de vida esforzada. Tenía una idea en su mente.

Lo esperó en la entrada de su edificio a que llegara en la tarde. Era el único día libre de Cristian en el trabajo. Lo vio acercarse con una par de bolsas de supermercado. Lo siguió de cerca. Ramírez tenía aspecto de buena persona. No intimidaba hasta que comenzaba a hablar.

Cuando Cris se detuvo a buscar la llave para abrir su departamento, Ramírez se acercó.

– Nadie te mencionó. Tu nombre no aparece en ninguna parte

Cris se volvió bruscamente a mirarlo, sorprendido de la conversación de un extraño

– Perdón… ¿me habla a mi?- respondió poniéndose a la defensiva

– Ni tu antiguo jefe ni los empresarios que denunciaste… ninguno de ellos te mencionó

Cris sintió una corriente fría recorrer su espalda. Soltó las bolsas listo para defenderse de este extraño… su respiración acelerada… sus puños apretados… pensó que ya estaba fuera de todo…

– No sé de qué habla. Me está confundiendo con otra persona

Trató de abrir rápido con la intención de cerrar pronto y dejarlo fuera… pero estaba nervioso y su mano temblaba

El extraño permaneció en silencio unos instantes. Luego, muy lentamente, se abrió la chaqueta y tomó una placa que le enseñó.

– Detective Ramírez. Quiero hablar contigo

Sintió un alivio muy grande al saber que no tenía intenciones de dañarlo… no era un mafioso, era un detective, pero a la vez seguía intentando querer negarlo todo… maldición!!! Eso era el pasado y debería estar enterrado, olvidado.

– No tengo nada que hablar con usted

– Nada que hablar… entonces, solo escúchame.

Ramírez hablaba lento, confiado…

Cris quiso fulminarlo con la mirada… pero se equivocó rotundamente. Ramírez no era belicoso ni agresivo. Tenía un aire tranquilo, pausado, demasiado confiado… Supo que no tenía sentido intentar negar nada. El detective que tenía frente a él estaba seguro…

Tomó la chapa de identificación que le había mostrado con un movimiento brusco y la examinó para comprobar si era real. Se la devolvió con otro gesto poco amigable.

Abrió la puerta, tomó las bolsas y entró. No cerró la puerta… pero tampoco lo invitó a pasar.

Ramírez entró observando todo detalladamente. Era un buen observador y podía sacar muchas conclusiones, rápidamente, tan solo al mirar el ambiente que rodeaba a las personas.

Solitario… fue su primera conclusión. No había signos de compañía o una pareja, organizado, eficiente.

Cris dejó las bolsas en la cocina mientras se tomaba unos minutos para tranquilizarse. No le gustaba nada todo esto… absolutamente nada.  Casi lo había descartado de su cabeza. Pensó que estaba fuera de peligro…

– ¿Por qué lo hiciste? – preguntó Ramírez asomando en la puerta de la cocina

– ¿Acaso importa?

Cris se encogió de hombros

Bien. Cristián no se dejaba intimidar. Acababa de reconocer su participación aunque Ramírez ya  sabía eso. No iba a hablar… y él quería saber.

– Si. Importa

Volvieron a la sala. Aunque no lo habían invitado, Ramírez se sentó frente a Cris.

– Me molestan los ladrones

Ramírez sonrió incrédulo, seguro de que a Cristián los ladrones le importaban un rábano.

– ¿Sabes cuánto tiempo estarán en la cárcel?- pregunto Ramírez a quemarropa

La pregunta desconcertó a Cris. Mucho… esperaba que mucho tiempo…

– Las penas por delitos económicos son cortas. Por eso nadie te mencionó

Se miraron fijamente. Cris estaba comenzando a entender.

– Quieren encargarse de ti en persona-

No supo que decir… esto no estaba en sus planes… ¿encargase de él?… entonces… ¿sabían?… el silencio era peor que los gritos… por eso nadie lo buscó… esa era la razón…

– ¿Cuánto tiempo?

– 5 años, máximo

5 años… alcanzaba a terminar su carrera y luego a desaparecer… pero… cómo?… dónde?… tendría que buscar una nueva identidad… nunca podría llegar muy lejos… Dios!!Juanfe!!! … no podría verlo nunca más… llegarían a Juanfe a través de él y entonces Adrián entendería todo…

Pensaba a toda velocidad… confundido… enredado…

Ramírez observaba el caos que estaba causando en la mente de Cristián. Era lo que buscaba.

– Voy a confesarte algo, Cristián. Estoy aquí por mi cuenta. No es una misión oficial. Quería conocerte

– ¿Por qué?

– Tú me cuentas tus motivos y yo te ofrezco una solución

Sus motivos eran privados… además… ya no importaba… Juanfe estaba lejos… ya no quedaba nada más que los recuerdos dolorosos.

¿Solución?… ¿Qué solución podría ofrecerle?

– Tenía motivos personales para hacerlo

– Si. Sé que fue personal ¿Cuáles motivos?

Fue extraño. Cristián, que nunca hablaba con nadie más allá de lo necesario, sintió que podía confiar en este hombre mayor que le hablaba con franqueza. Había algo en la aplastante seguridad del hombre que lo inducía a confiar.

Lo miró largamente… analizándolo, antes de decir…

– Venganza personal

Ramírez sonrió. Estaba comenzando a despejarse la interrogante.

– Dime más

– Uno de ellos le hizo daño a una persona que me importa… importaba- se corrigió a sí mismo. Ya no debería importarle – quiero que se pudra en la cárcel

Diablos!!! Se sentía bien decirlo…admitir que había sido él. Pero no diría nada más. Lo que callaba involucraba a Juanfe.

Ramírez suspiro aliviado.

– ¿Qué tipo de daño?

– Del peor de todos

Ramírez comprendió que Cristián no hablaba de dineros ni de impuestos. También supo que esto era lo más que podría presionar por ahora.

– Está bien. Ya me contarás todo más adelante

Cris no supo si reír o enojarse. Ramírez hablaba con tanta soltura y confianza… como si creyera que todo lo que decía fuera a suceder… ¿Cuándo esperaba que le contara?… estaba loco… no le diría nada más…

Iba a pedirle que se fuera pero el detective empezó a hablar.

– Te investigué. Sé todo sobre ti y te voy a dar una oportunidad

Cris alzó las cejas… ¿Oportunidad?…

Esto era lo máximo… los equipos y lo que podía lograr con ellos era realmente el sueño de toda su vida… se sentía un niño frente al mejor juguete del mundo… todas las horas que pasaba ahí le parecían segundos… nunca tenía suficiente ni nunca se cansaría de esto…

Había pasado apenas una semana desde la conversación con el detective Ramírez.

Quizás por mera curiosidad o por sentirse halagado, Cris aceptó lo que Ramírez le ofreció y fue al día siguiente a las oficinas del detective… tímido y receloso… aún pensando que podía ser una trampa…

Ramírez lo esperaba. Lo recibió bien y le mostró el lugar, le explicó lo que hacían y los equipos que tenían.  Cris deseó no moverse de ahí nunca más.

Le había ofrecido la oportunidad de entrar a la Brigada de Delitos Informáticos. Al principio solo sería un aprendiz… tenía muchos cursos que tomar y demasiado que aprender, pero sería tratado en forma especial si demostraba tener habilidad…

Ramírez lo puso a prueba: le dio una semana de plazo para descubrir algo nuevo del caso en el que trabajaban. Le sobraron días. Cada hora libre que tenía se sentó frente a los computadores del lugar. Al tercer día Cris llegó con la respuesta.  Ramírez apenas sonrió aunque se sentía orgulloso. Su instinto no fallaba. Había visto en Cris su propia imagen de cuando era niño

– Te tienes que cortar el pelo y vestir decente si quieres seguir aquí

Fue todo lo que Ramírez comentó.

Cris sonrió. Entendió que esa era la manera del detective de decirle que lo había hecho bien y la oferta seguía en pie. Estaba aprendiendo a conocerlo. Era más frío que él y su mente analítica era admirable.

– Mi pelo no está en discusión, señor

por primera vez en su vida, Cris sentía que alguien se merecía su respeto. Le gustaba este hombre que lo trataba bien sin más interés que sus habilidades. Lo hacía sentir importante y le estaba ofreciendo la mejor posibilidad de su vida. Todos comentaban que Ramírez era frío y duro… pero él tenía otra opinión. Lo sentía cercano. Lo entendía.

Salió del edificio de Investigaciones sintiéndose bien… como hacía mucho tiempo no se sentía. Dios!!! sí le gustaba la idea de trabajar en esto… era como tener licencia para  hackear e investigar a medio mundo… descubrir los crímenes y castigarlos… era una imagen romántica del trabajo… lo sabía… pero era muy entretenido… lo quería.

Caminaba ágil y liviano… el viento jugó con su pelo dejándoselo sobre los ojos… ¿cortárselo?.. nop… no pensaba hacerlo…  Juanfe le había dicho tiempo atrás que le gustaba su pelo largo…

Juanfe…

Capítulo 9

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Al quinto día, luego de enviar el correo electrónico, Cristián acomodaba las cosas en su nuevo hogar.  La televisión estaba prendida cuando escuchó la noticia…

 “… se esta investigando a un grupo de empresas por posible fraude al fisco… las sumas podrían ser millonarias… involucrado reconocido empresario… una denuncia anónima”…

Corrió hasta el televisor… estaba comenzando a suceder.

Se dejó caer sobre el sillón… los cojines aún estaban guardados en una de las cajas…   no terminaba de desempacar lo que le había tomado solo un par de horas empacar… su energía se había ido a la mierda… todo se había ido a la mierda…

Su teléfono celular antiguo volvió a sonar en ese momento… lo había dejado en el dormitorio… no sabía porque no lo había tirado… No, eso no era verdad… si lo sabía. Tenía un celular nuevo con otro número y ese era el que estaba utilizando… pero el celular antiguo era su única conexión con su mundo anterior… con Juanfe.  Se levantó con energía, producto de la rabia que sentía, y apagó el aparato para que no lo molestara más. Ni siquiera se molestó en mirar la pantalla del celular. Sabía que era Juanfe  quien intentaba encontrarlo.

No lo había llamado…

No le había enviado un mensaje con su dirección ni pensaba hacerlo.

Había tomado una decisión por su propio bien.

No estaba dispuesto a mendigar por el amor de Juanfe. Era más fácil olvidarlo y seguir el camino que se había trazado desde un principio. Necesitaba surgir, ganar dinero y triunfar… no tenía tiempo que perder persiguiendo a un mocoso de quince años que andaba jugando a experimentar… que lo consideraba un hermano… que le volvía la vida patas arriba cada vez que se veían… por él cual ya había hecho demasiadas locuras… le había permitido entrar demasiado en su vida y lo estaba pagando muy caro. Su profesor se lo había advertido pero no supo escucharlo… Juanfe podía ser el más bonito del mundo… el más adorable, dulce y deseable mocoso… pero él, Cristián, no lo iba a perseguir ni iba a gastar más de su tiempo en él.  Juanfe ya no lo necesitaba. Había aprendido a salir adelante y tenía un nuevo amigo… pronto vendrían otros y, de seguir cerca de él, estaría obligado a ser testigo de cómo descubría el amor en otros brazos… escucharlo hablar del tarado de Enrique o de otros…

A la mierda con todo… no tenía tiempo ni ganas que perder en tonterías.

Se iba a olvidar de su existencia. Iba a borrarlo de sus recuerdos hasta que fuera solo una imagen borrosa.  Ya lo había decidido.

No había forma de que Juanfe lo encontrara.

En un último y doloroso cambio, Cristián había buscado otra universidad que reconociera sus ramos ya aprobados y no perdiera años de estudio. Lo habían recibido con los brazos abiertos debido a su excelente historial académico. Le costaba más dinero y había tenido que hacer uso de toda su  pequeña reserva… en este momento no tenía nada, pero se había conseguido un trabajo temporal y estaba a la caza de uno permanente. No lo asustaba la pobreza. La había vivido durante demasiado tiempo y podía adaptarse. Si lo asustaba desviarse del camino que se había trazado.

Era bueno en lo que hacía. Se lo decían todo el tiempo. Podía llegar lejos e iba a hacerlo. Entendía que había estado a punto de echar todo a perder… sus planes para el futuro y la expectativa de una vida mejor… tenía personas a quienes debía demostrarle lo mucho que valía… pero por sobre todo, tenía que probárselo a sí mismo.

– No volveré a caer

Sentenció en voz alta al tiempo que apagaba el antiguo celular y lo guardaba en un cajón. Del rostro alegre y sonriente que Juanfe había logrado rescatar no quedaba nada. Cristián había vuelto a ser el chico serio y frío… más frío que nunca.

– Ahí te quedas para siempre

Cerró el cajón con fuerzas… era un pequeño acto simbólico. El cajón cerrado representaba lo que dejaba atrás, olvidado y enterrado.  Ya pronto dejaría de doler y estorbar.

JUANFE

Corrió hacia el departamento de Cristián cuando salió de clases… pero llegó tarde.

El portero le informó que se había mudado temprano ese mismo día y el departamento estaba vacío…

Fue tanta la angustia de Juanfe que el hombre tuvo que abrir el departamento y mostrarle que no quedaba ningún mueble ni nada. Juanfe revisó cada uno de los rincones y paredes desnudas… nada… ni una letra para él… ni un papel con una dirección… nada de nada… solo el vacío de su partida…

Sentía como si le hubieran arrancado un pedazo de su persona… miedo, nervios… el suelo se tambaleaba… no sabía dónde estaba Cristián y no le respondía el teléfono… quizás le había pasado algo y por eso no contestaba… se sentía desarraigado… perdido… su lugar de refugio había desaparecido… y la persona que lo cobijaba y protegía… ¿dónde estaba???

– Dígame donde se fue– pidió con desesperación

– No sé. Dijo que él pasaría de vez en cuando por aquí en caso de que le llegara una carta o algo… pero no quiso decir donde se cambiaba… bien porfiado su amigo…

– Pero no puede haber desaparecido así nada más!!!- gritó.

– Mira chico… el joven pagó lo que debía y desapareció… no sé donde está. No puedo ayudarte – respondió el portero con brusquedad. Segundos después desapareció dejándolo solo en el medio de la entrada del edificio…

Solo…

Estaba solo.

Salió a la calle y se sentó en las escalinatas. Tomó el celular una vez más y volvió a llamarlo… lo había hecho ya más de 20 veces desde la noche anterior y Cris nunca respondía…

– Responde!!- gritó mirando el teléfono, sintiendo crecer un  verdadero temor de que Cristián hubiera desaparecido de su vida para siempre – por favor, responde…

 El miedo fue aumentando a medida que pasaban las horas y se convertían en días y no tenía ninguna noticia de él… pasaba día y noche pendiente del teléfono, se volvió irritable y triste, dejó de prestar atención a los profesores… al mundo a su alrededor, olvidó comer y estudiar, lloraba en cualquier momento y la ausencia de Cristián se convirtió en una pesadilla.

¿No lo quería?… era la única explicación… el temor de haber cansado a Cris con su presencia constante se veía confirmada por este desaparecimiento tan repentino… pero entonces recordaba lo que le había dicho aquella noche mientras lo besaba y tocaba… se había sorprendido de saber lo que Juanfe pensaba y le había asegurado que no era una molestia ni abusaba… le dijo que era parte de la casa…  que siempre era bienvenido… ¿por qué le dijo eso si no era verdad?… no, estaba equivocado… Cristián no le mentía… nunca le mintió…

Entendía menos, las lágrimas caían de sus ojos sin control… ¿para qué lo había llamado esa noche entonces?.. cuando le contó que se iba…

Trataba de calmarse para poder pensar… 5 días de ausencia habían hecho estragos en su inseguridad y aunque Juanfe no se daba cuenta, estaba en su dormitorio, acurrucado en una esquina, como un animalito asustado, como el chico de los primeros días luego del incidente con Adrián… Le faltaba Cristián… lo echaba tanto de menos.

Había vuelto a ver a Enrique, a insistencia de él, pero no le había vuelto a dar oportunidad de estar a solas ni de acercarse, aunque él las buscaba y se molestaba al no lograr momentos de intimidad.

– Juanfe… quiero besarte de nuevo

Le decía con cariño, recurriendo a toda su paciencia

– Ahora no. Tengo que buscar a Cristián

La sola mención de Cristián hacia que Enrique se molestara.

Dejaron de verse.

Enrique esperaba que al alejarse, Juanfe lo buscara…

Juanfe tenía toda su energía puesta en encontrar a Cristián.

Al tercer día fue a buscarlo a la universidad. Se quedó esperándolo en la salida donde se encontraban usualmente… recordaba su horario. Estuvo más de dos horas sentado, esperando… pasaron cientos de chicos y adultos pero ninguno era Cristián. No se atrevió a preguntar, hablar con extraños le producía pavor.

Volvió a su casa tarde cuando ya estaba oscuro… se había aguantado el miedo a la oscuridad por la única esperanza de encontrar a Cristián.

Lo llamaba al celular por necesidad… cada vez con menos esperanzas de que le respondiera… pero tenía que seguir haciéndolo… quizás en algún momento…

La esperanza se negaba a morir.

La segunda vez que fue a la universidad a buscarlo se demoró mucho rato en decidirse pero, finalmente, se atrevió a detener a unas chicas que salían del mismo edificio donde estudiaba Cristián. Preguntó por él.  Parecían amigables e inofensivas… por eso se les acercó tímidamente.

Si… conocían a Cristian pero no lo habían visto.

– No ha venido a clases hace días… tenemos una clase juntos pero… ahora que lo mencionas…  no lo he visto

Las chicas sintieron lástima por el chico tan triste que preguntaba por su amigo y se le aguaban los ojos… parecía tan esperanzado de encontrarlo… se tomaron un tiempo para hablarle y le indicaron dónde estaba la oficina de secretaría. Allí podrían informarle mejor.

– Buena suerte…- le dijo una de ella con una sonrisa triste

Mirando a todos lados y sintiéndose muy nervioso, Juanfe se internó en el edificio. Gente entraba y salía, el pasillo… buscó el letrero que indicaba “secretaria”… había varias personas adentro… intimidado, pero sobrepasado por la necesidad de saber de Cris, se acercó a una de las mujeres que atendían y pidió información. Mintió al decir que era su primo y lo estaba buscando por un asunto familiar. La mujer se tomó unos minutos y volvió con un papel en la mano

– Ya no estudia aquí… se retiró hace dos días.

-. Como?.. no.. es un error. Él estudia aquí.

-. Lo siento pero se retiró

– No es posible… ¿dónde estudia ahora?

– Eso no lo sé… pidió los papeles para hacer el cambio pero no sé donde los habrá llevado–

La noticia lo dejó impactado. Ahora si no tenía ninguna oportunidad de encontrarlo más que el teléfono que Cris no respondía… su animó terminó de desmoronarse.

Volvió a su casa y pasó frente a su madre sin verla ni saludarla… sumido en su pena y confusión.

Ella lo llamó pero Juanfe no la escuchó ni se detuvo…

Su mamá comenzaba a desesperarse. Veía que Juanfe no comía, tenía los ojos rojos e hinchados todo el día y parecía enfermo.

Hacía tiempo sospechaba que algo más pasaba en la vida de su hijo, pero él había cerrado las puertas de la comunicación y la dejaba fuera. Tenía miedo y dudas sobre cómo tratar con este adolescente que dejaba de ser un niño y se convertía en hombre…

Fue tanta su preocupación que partió al colegio a averiguar qué pasaba… Juanfe era una sombra triste y oscura.

En el colegio le agradecieron la visita y le dijeron que estaban a punto de llamarla ya que estaban tan preocupados como ella. Nadie sabía que pasaba. Juanfe no quería hablar… pegado al teléfono marcaba repetidas veces como un autómata… su vida se había centrado en el repiquetear del celular que nunca contestaba y en un mensaje que nunca llegaba.

Su mamá golpeaba la puerta del dormitorio… sabía que tenía que responder pero no se movió de la cama… solo levantó la mano y miró su celular… vacio… ni mensajes ni llamadas… apretó las teclas como autómata… desde hacía unas cuantas horas las llamadas no pasaban. Cris había apagado su teléfono en una clara señal de no querer ser molestado…

– Hijo… ven a cenar

No se molestó en responder… no tenía ánimo.

– Juanfe… ven a comer algo- gritó un poco más fuerte

No lo asustaban los gritos de su madre… nada podía ser peor que el abandono de Cristián.

La mujer no aguantó más… le había preparado la cena y esperaba conversar con su hijo. Entró al cuarto de golpe. Juanfe ni siquiera reaccionó… solo seguía pegado al teléfono, ignorándola

– Ven a comer…- ella intentó de buena manera sin obtener respuesta…

– Pasas el día pegado a ese teléfono… si no vienes a comer te lo voy a quitar

Todo se volvió rojo… negro… caliente

-. NO TE VOY A PASAR MI CELULAR… NO TE ATREVAS A QUERER QUITARMELO

Estaba de pie… con la mano en alto…miraba a su madre desde su altura… con rabia… furioso… ella retrocedía…

– Juan Felipe, ¿Qué es lo que te pasa?

No reconoció la voz de su madre… asustada. La miró como si despertara de un trance… Bajó la mano de prisa…

– Hijo…

– No quiero hablar, déjame solo!!!-

Cerró la puerta despacio. La escuchó alejarse.

Apretó el teléfono en sus manos… no podía perderlo… era su única posibilidad… quizás si lo cansaba lo suficiente Cristián accedería a responderle… aunque fuera para gritarle… Pero que estaba pensando??… Cris nunca le había gritado… excepto esa vez que lo besó a la fuerza… el recuerdo del beso desató lágrimas… Cristián le había enseñado… lo había tocado con tanta ternura y cariño… nadie más podría tocarlo y hacerlo sentir como él… era lo mejor de este mundo, con él se sentía mejor que con nadie más… y se había marchado sin decirle adonde podía seguirlo… oh si… lo seguiría a donde se fuera… era la persona más importante en su vida… nada tenía significado si no podía compartirlo con Cristian…

Las lágrimas no se detenían jamás… se quedó dormido tirado sobre la cama y seguía sollozando aun en sueños.

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 La mamá de Juanfe se quedó afirmada en la pared, un poco más adelante… conteniendo la inmensa pena que sentía pero dejando escapar las lágrimas que inundaban sus ojos tristes.

Desde hacía meses sentía que había perdido a su hijo. Al principio fue solo preocupación de verlo cambiar… era un niño y podía sucederle algo… quería protegerlo a toda costa… no había un padre en la casa… ella corría con todas las responsabilidades.  Con el paso de las semanas se fue dando cuenta que su hijo estaba cada vez más lejos… hasta sentirlo un completo extraño.  Juanfe cambiaba y ella no era partícipe de los cambios… dejaba de ser niño… se relacionaba con otras personas, tenía horarios diferentes, no le preguntaba ni le obedecía… la distancia entre los dos crecía como un abismo.

La pena comenzó a invadirla… es cierto que nunca tenía tiempo, pero Juanfe era todo el motivo de su vida, la razón por la cual hacia todos los sacrificios. Se había equivocado?… la respuesta fue dolorosamente afirmativa… no sabía cómo reparar el daño; Juanfe era inaccesible.

Comenzó por lo más básico.  Los cambios que había hecho en sus días ni siquiera fueron notorios para Juanfe; llegaba más temprano y le preparaba comida que el chico apenas miraba… lo esperaba para hablar pero Juanfe pasaba directo a su habitación… apenas la saludaba y no respondía a sus intentos de acercarse… quizás era demasiado tarde… quizás ya había perdido a su hijo para siempre…

———  0  ————

Despertó en su cama, muy  temprano,  tapado con las cubiertas… ¿su mamá?

Lo primero que hizo fue un acto automático. Apretó las teclas del teléfono y escucho la grabación que indicaba que el usuario no estaba disponible. Su cabeza estaba pesada y no se sentía bien. No recordaba cuando fue la última vez que había comido o bebido algo.

En la cocina encontró a su madre. Al mirarla, la imagen de ella, asustada bajo su mano levantada le llegó como una bofetada. Se sintió podrido… cómo había sido capaz…

– Mamá… perdóneme, No sé que me pasó- dijo acompañado de las pocas lágrimas que le quedaban. Se quebraba con facilidad.

La mujer estiró sus brazos y se movió…

Juanfe no supo que pasaba… se encontró envuelto en el abrazo de su madre… en su palabras de tranquilidad y en su olor de siempre… el de su infancia… primero fue un instante de desconcierto ante lo inesperado del gesto… sin embargo, su sensibilidad no aguantó permanecer indiferente… lo de Cristián le había golpeado duro y estaba extra sensible… el gesto de su madre desarmaba todas las defensas…  quiso aguantar y contenerse.. pero no pudo y se aferró a ella con todas sus ganas… rompiendo el dique de contención de sus emociones…  era el único posible salvavidas que le quedaba en el mundo… Vertió todas la fuente inagotable de lágrimas en sus hombros… mojando su ropa y su pelo… sollozaba y su cuerpo temblaba, pero su madre lo sostenía con fuerzas.

– Dime como puedo ayudarte Juanfe… ya no te conozco… no se qué hacer por ti – le pasaba las manos por el pelo y lo abrazaba…también lloraba – te quiero hijo- Juanfe no hablaba, solo se sujetaba a ella, a su calor y al amor que tanto necesitaba encontrando un poco de alivio para su adolorido corazón.

– Mamá… mamá…

No podía hablar nada más… solo sostenerse de su cuerpo y su cariño…

Cuando se calmó, se miraron como hacía tanto tiempo no lo hacían. En silencio, con los ojos llenos de agua y una sonrisa de amor…

Su madre le sirvió desayuno…  lloraban… se volvían a conectar y toda la pequeña fortaleza de Juanfe se resquebrajaba… la necesitaba… la amaba… era su madre… no le quedaba nadie más.

– Come

Ya le haría las preguntas más tarde… solo estaba feliz de haber vuelto a encontrar a su hijo

Comió frente a ella devorando todo con rapidez… de carreras corrió al baño a vomitar… su madre lo sostuvo hasta que ya no tenía nada más que arrojar.

– Voy a llevarte al doctor-

– No. No tengo nada- protestó

Entonces, fue como si su madre se rompiera… el torrente de lágrimas bajaba por sus mejillas y las palabras salían todas atropelladas, causadas por el miedo y el dolor

– Como puedes decir que no tienes nada… has perdido peso, estas demacrado… apenas te sostienes… me estoy muriendo de la preocupación hijo… desde hace meses que eres otro y no me dejas ayudarte… te espero en las tarde pero no me hablas… ya no te conozco… has cambiado tanto… dime qué te pasa Juanfe por favor

Nunca la había visto así… siempre había pensado en su madre como una mujer fuerte y dura, segura…  pero la persona frente a él estaba sufriendo tanto como él…

En el suelo quedo todo rasgo de fortaleza…

– Me violaron mamá… me violaron… 

Volvía a ser un niño pequeño y asustado

La vio arrugar el gesto, abrir los ojos y llenarse de amargo dolor…

En el pasillo, frente al dormitorio, recibió el abrazo que tanto había necesitado aquella vez… el sonido ahogado del grito de su madre que lo estrujaba sin soltarlo… el calor que le traspasaba al acogerlo… resbalaron hasta quedar arrodillados en el suelo, desarmados… despojados…

– Ni niño… ni pobre hijo… 

Su llanto era desgarrador… lleno de culpa y tristeza.

Juanfe había abierto el pozo del dolor que tanto se había esforzado en sellar y lo dejaba escapar todo… las palabras corrían por su boca en medio del llanto… herían los oídos de su madre haciéndole sentir el infierno que había vivido… Le habló de todo… de su gusto por los chicos, de la soledad de su vida… del desprecio de los demás… del miedo y la soledad… de Cristian, de cuanto lo había ayudado. No podía detenerse… su angustia disminuía a medida que le hablaba… se volvía más liviana… necesitaba desahogar todo el tormento que llevaba cargando… le contó todo…

No supieron cuanto rato permanecieron abrazados en el suelo… nada importaba más que los brazos de su mamá que seguían rodeándolo a pesar de haber escuchado la cruda verdad de su vida.

No se separaron en todo el día y esa misma tarde ella le rogó que lo acompañara al doctor. Juanfe no quería ir pero su mamá le prometió que estaría con él y que no tendría que contar nada que no quisiera. Fue un chequeo rápido. Juanfe estaba deshidratado, demasiado bajo de peso y con las defensas muy bajas dictaminó luego de unos exámenes.

Al menos físicamente no tenía nada más.

Mentalmente era otra historia.

Regresaron a casa y como cuando era niño, compartieron la misma cama y se entregaron cariño… había tantas preguntas que ella quería hacer, pero tendrían que esperar pues veía la fragilidad de su hijo… la culpabilidad se la comía viva… había fallado como madre, pero esperaba tener tiempo de reparar todo lo que no había hecho por Juanfe cuando la necesitaba.  Después tendría tiempo de seguir lamentándose.

Hablaron mucho, lloraron mucho más y volvieron a tejer delicados lazos de confianza entre los dos.

– Mamá… necesito encontrar a Cristián

Estaba apoyado en su hombro. Con su mamá le pasaba algo parecido a lo que sucedía con Cristián… ella podía tocarlo y si quería asfixiarlo con su cariño… lo necesitaba, se sentía tan bien.

– ¿Estás enamorado de ese joven?

Resultaba extraño preguntarle eso a su hijo, ella había soñado con nietos y otra vida para él, pero resultaba peor perderlo y verlo sufrir sin poder ayudarlo

La pregunta tomó por sorpresa a Juanfe… su boca quiso responder que “no” en forma automática… pero algo en su cerebro se atascó y no pudo hacerlo… miró a su madre extrañado… como si estuviera cuestionando lo que le preguntaba

– No me asusta hijo… no me importa que estés enamorado de un chico si eso te hace feliz

¿Enamorado de Cristián?… no… no… no?? Solo es mi mejor amigo…no… es que él… solo cuida de mí y me hace sentir bien… nos reímos y… cuando me toca es como… si él tuviera algo en sus manos… enamorado??!!  Pero … no… uno sabe cuando se enamora… no?… siempre sabe.. es que… uno siente cosas… especiales… por… esa persona… 

¿Cómo las que tú sientes por él?

El dialogo se desarrollaba en su mente… seguía apoyado en el regazo de su madre… ella lo miraba sin entender todos los gestos de sorpresa que Juanfe hacía… abría los ojos y la miraba interrogando…

– No… creo

Hablo muy lento y titubeando… Cristián representaba tanto… lo abarcaba todo… enamorado???… ¿Cómo sabe uno cuando está enamorado?…

Su madre esbozo quizás la primera sonrisa del día

– Está bien hijo 

Aceptaba lo que fuera, lo que Juanfe quisiera entregarle… lo estaba recuperando con una carga de dolor profunda… todo lo que Juanfe le había contado entre sollozos le había partido el corazón pero sabría ser fuerte para su hijo… ella era una mujer luchadora, había salido adelante sin un padre para Juanfe ni nadie que los apoyara. Saldrían delante de esta también. Solo le importaba que estuvieran juntos. Demasiado tiempo habían estado separados. Cambiaría su vida, cambiarían sus prioridades… estaba entendiendo que su hijo era más importante.

– Juanfe… perdóname por no haber estado contigo… te trate como un niño y no supe ver como cambiabas- 

Todo era tan fuerte… la perdida de Cristián lo dejaba desolado pero el cariño que le estaba demostrando su madre llenaba huecos de soledad y dolor en su alma… agujeros oscuros enormes que pensó que tendría para siempre… se limpiaba… se calmaba y sentía que el mundo no era tan horrible…

– No importa mamá… ya nada de eso importa

Se abrazaba más fuerte y buscaba refugio en ella.

Por primera vez en varías noches durmió sin llorar.

Su madre pidió permiso en su trabajo y decidió faltar por varios días. Su hijo la necesitaba.

Mientras tomaban desayuno la televisión estaba encendida… pensó que se había equivocado al ver la imagen de un hombre salir custodiado entre dos policías… había mirado de reojo y cuando quiso prestar atención ya había pasado… pero se quedó con la mirada fija en el televisor y prestó atención a lo que hablaban.

“Producto de una denuncia anónima se descubre la mayor red de estafadores del país… el cabecilla ha sido detenido… juicio comienza la próxima semana…”

Lo mostraron una vez más y esta vez pudo distinguir perfectamente como la siempre sonriente cara de Adrián estaba descompuesta en miedo y enojo… gritaba a las cámaras de los reporteros, un par de policías lo llevaban esposado y lo subían en una patrulla. Detrás, otros policías portaban computadores y documentos de su propiedad”

Adrián era un estafador y había sido detenido…

Su mente quedó en estado de shock…

La justicia se encargaba de castigar al culpable de haberle causado tanto daño… no eran sus manos las que lo castigaban, ni era por su causa… pero le alegraba profundamente saber que ya no estaría suelto para seguir acosando y violando a otros como él…

Respiró profundamente aliviado… sintiendo como el aire entraba de lleno en sus pulmones… Adrián iba a ir a parar a la cárcel.  Si había una justicia divina…

Tomó el celular y rápidamente marcó el número de Cris… tenía que contarle… tenía que compartir esto con él… era muy importante… Cuando escuchó la grabación recordó… Cris no le respondía… se había ido para siempre…

La alegría provocada por el encierro de Adrián se sintió opaca y reseca…   si Cristian no estaba para que celebraran juntos no se sentía como una venganza tan dulce…

Capítulo 8

0

Cristián estaba tan entusiasmado con los nuevos sentimientos que bullían en su interior que sentía que su energía se multiplicaba. Muy temprano revisó los anuncios que ofrecían arriendos. Encontró rápidamente uno que le gustó; no tenía muchas pretensiones por ahora, se conformaba con algo básico… lo único que necesitaba era que estuviera lejos del anterior y fuera un lugar donde Juanfe pudiera llegar fácilmente. Pagó en efectivo varios meses, lo que convenció al dueño de arrendárselo de inmediato. Dedicó el resto del día a empacar sus cosas; no tenía mucho y era ordenado así es que la tarea resultó fácil.

Más tarde, contrató una camioneta de mudanzas que se presentaría muy temprano al día siguiente; de madrugada bajarían sus cosas y desaparecería de este lugar sin avisos ni escándalos.

No fue a la universidad pero ese día no tenía ninguna clase importante. Al menos hoy no tenía que trabajar… Todo estaba organizado y listo. Quizás estaba exagerando.  Las autoridades demorarían al menos un par de días en estudiar y verificar todo y para cuando Adrián o su jefe pudieran relacionarlo con la denuncia, él estaría fuera de su alcance. Tenía tiempo. Pero prefería prevenir. Sabía de lo que eran capaces y no quería que llegaran a él ni mucho menos al chico.

No estaba seguro de si Juanfe vendría, pero tenía muchas ganas de verlo. No le había dicho ni una palabra sobre su mudanza ni mucho menos sobre las razones que tenía para hacerlo.  Su vida cambiaba… se mudaba, se arriesgaba, se involucraba… dejaba de lado la indiferencia que caracterizaba su vida hasta ahora… valía la pena… todo valía la pena porque se enamoraba… río solo al pensarlo… se enamoraba de Juanfe… del crío que daba vueltas por su casa desde hacía meses… del mismo que había encontrado destrozado en la calle… al que había ayudado a reconstruir poquito a poco… Juanfe… Dios!! era una locura… pero estaba feliz.

Recordó lo sucedido el día anterior… tocarlo… besarlo… aún podía imaginarlo temblando bajo sus manos… fue increíble… y estaba seguro de que lo que vendría después sería incluso mucho mejor.

JUANFE

La cabeza no le alcanzaba para poner atención en clases… apenas si le alcanzaba para pensar con cierta lógica y mantenerse despierto.

Había llegado tarde a su casa y en un estado de euforia que no lo dejó dormirse ni relajarse…  se metió a su cama… necesitaba estar solo pero le había costado horas poder dormirse… inquieto, ansioso… y feliz a la vez.

Lo que habían hecho con Cristián ocupaba toda su mente… no podía dejar de pensarlo… se había sentido tan bien…  Cris le había ayudado a abrir una puerta que contenía sensaciones maravillosas… Cielos!! su propio cuerpo era una fuente capaz de entregarle todo eso. Juanfe estaba sorprendido. Hasta ahora, tocar su cuerpo solo había servido para causarle dolor y recuerdos traumáticos… pero ayer… las caricias de Cristián le habían enseñado que también era posible tocar y sentir de otra manera… una que era maravillosa.

Se acarició el cuerpo en la cama… se sentía diferente… un cosquilleo agradable…  su propia mano otorgándole placer… pensaba en Enrique… en su sonrisa y su cuerpo…. en el beso que quedo sin terminar… Cristián se inmiscuía en sus pensamientos y la sensación se volvía más intensa… aceleró sus movimientos… su ultimo pensamiento antes de correrse fue para Cristián.

Al día siguiente despertó igual de inquieto. La llamada de atención del profesor lo bajó de la nube en la que estaba… pero siguió sin poder concentrarse… volaba lejos de la sala de clases y de sus compañeros… Enrique… quería ver a Enrique. Tenía temor y ganas al mismo tiempo. Quería saber si lo aprendido con Cristián lo preparaba para repetirlo con Enrique…

Durante el recreo lo llamó. Acordaron juntarse en la tarde. Pudo notar la voz emocionada de Enrique. Él también lo estaba. Le gustó escucharlo… hoy estaba extra sensible… aún tenía el recuerdo muy vivo de las manos de Cristián tocándolo… sentía su cuerpo diferente… todo lo maravilloso que había sentido aún revoloteaba en su piel…

Se reunieron en el mismo lugar de siempre. Juanfe lo vio desde lejos y le encantó el aire de chico malo… apoyado en la pared con una pierna doblada y la sonrisa torcida… era la viva imagen de James Dean en su actitud de chico rebelde… solo le faltaba el cigarro colgando de los labios.  Sonrió sintiendo calambres en el estómago. Le gustaba y mucho.

– ¿Qué quieres hacer?

Preguntó Enrique. Caminaban juntos sin ningún destino…

– Lo que tú quieras

Mentía… sabía lo que quería hacer con él pero no se atrevía a pedirlo.

Enrique lo notó diferente desde el momento en que lo había llamado. Era como si Juanfe se hubiera vuelto más accesible… como si hubiera bajado barreras que hasta ayer tenía.

– ¿Quieres… ir a mi casa? podemos comer y… no sé… ver una película… si quieres…

Enrique preguntó receloso…  recordaba lo que había sucedido cuando intento tocarlo… era una especie de prueba…  si aceptaba querría decir que su sensación de queJ uanfe estaba distinto no era errada.

Juanfe recibió la pregunta con una idea parecida…  Si… era lo que quería…  deseaba experimentar…

– Claro- contestó encogiendo sus hombros y aparentando indiferencia.

Ninguno de los dos dijo o hizo algo, pero los dos entendieron que algo era diferente hoy día.

En el camino se distrajeron conversando de cualquier tontera. Enrique quería preguntarle… saber que había ocasionado su reacción cuando quiso besarlo… pero mantuvo silencio, no estaba dispuesto a romper la delgada línea que los estaba volviendo a unir.

Ya en la casa llevaron algo para comer al cuarto y se tendieron sobre la alfombra a mirar una película. Estaban muy cerca uno del otro… casi se rozaban. A Enrique no le cabía duda ahora. Juanfe estaba diferente.  Comían en silencio… sin mirarse. Ambos aparentando estar interesados en lo que miraban… de pronto era Enrique quien lo observaba de reojo y luego era Juanfe quien hacía lo mismo… lo repitieron varias veces… crecía entre ellos una cierta tensión…

Repentinamente Enrique tomó el control y detuvo la película. Ya no quería seguir con este juego de miradas. Quería agarrar el toro por las astas…

– ¿Quieres hablar?

– ¿De qué?

No quería… ese era un tema que no iba a hablar con nadie, nunca… podían intentar un beso, pero no hablar sobre el pasado.

Enrique cruzó sus piernas apoyando su espalda sobre el costado de la cama. Estaba más lejos pero podía mirarlo de frente.

Juanfe se enderezó también… quedaron ambos sentados sobre la alfombra, a un escaso metro de distancia…

– Dime que pasó el otro día

No tenía intenciones de herirlo, solo quería entenderlo.

– Nada- se encogió de hombros – solo fue una tontera

– Juanfe… por favor. Necesito saber

– No hay nada que saber – mintió – solo me asusté– intentó sonreír

Enrique giró sus ojos hacia el techo… suspiró…  de acuerdo… Juanfe no quería contarle… no podía obligarlo… pero  ¿cómo diablos iba a saber a qué atenerse entonces?… quería tocarlo, tenía tantas ganas de robarle un beso… intentaría algo diferente, quizás honestamente avanzaba más rápido.

– Te asustaste mucho… yo solo quería robarte un beso

Juanfe bajó la vista… de pronto la alfombra se veía interesante… nervios… algo subía y bajaba en su estómago… un beso?… si… quería un beso… dejarse tocar?… si… si podía… ya lo había hecho… con Cris.

– Ya te dije que no fue nada…

La voz era insoportablemente coqueta… las mejillas acaloradas… esperaba… nervioso… pero estaba enviándole todas las señales a Enrique.

No se demoró más de unos segundos en leerlas y entenderlas. Con una sonrisa en todo el rostro, Enrique se acercó…

– ¿Y si lo intento de nuevo?

No respondió…

– ¿No vas a asustarte?

La película seguía sonando pero ninguno le prestaba atención. Lo que estaban viviendo era mucho más entretenido

– No sé… – lo miró, con el rostro bajo… sonreía… – no creo…

Juanfe le estaba coqueteando descaradamente… estaba esperando a que lo besara… lo invitaba con su actitud. Enrique volvió a repetir lo que intentó hacer la vez anterior. Cruzó su brazo por detrás de los hombros de Juanfe y lo atrajo… con mucha cautela tocó sus labios…

Juanfe cerró los ojos… lo que quería estaba sucediendo… el contacto con los labios de Enrique se sentía bien… suave… húmedo… sus brazos lo aprisionaban y su hombro le cubría parte de la cara… estaba nervioso… feliz… su boca se movía… se sentía… sentía… aire… necesitaba aire…

Bastó solo medio segundo para cambiar bruscamente… de la nada le faltaba el aire y se sentía ahogado. No podía respirar… el contacto con los labios de Enrique había dejado de ser importante… el brazo que lo sujetaba era una prisión… quería su espacio… se le agitó la respiración… estaba haciendo un esfuerzo para no gritar y empujarlo… era el mismo sentimiento de unos días antes… solo que ahora sabía reconocerlo y por eso estaba más preparado para manejarlo. Levantó sus manos y empujó suavemente a Enrique… agradeciendo la distancia y poder respirar a su antojo…

– Juanfe…

Enrique había deseado tanto besarlo… ahora que lo había hecho se sentía dichoso. Aun tenía sus brazos cruzándole los hombros…

Juanfe esta conteniéndose a duras penas… estaba a punto de gritar que lo soltara… se refrenaba pero estaba consciente de cada dedo apoyado sobre su ropa… de la cercanía de los cuerpos… no era como con Cristián… era muy diferente

– Juanfe?- insistió Enrique… esta vez no se daba cuenta de nada… el beso le había nublado la capacidad – ¿te gustó?

No estaba resultando como lo había imaginado en su mente… el contacto con la boca de Enrique no le había despertado las sensaciones que deseaba sentir… tal vez necesitaba aprender mejor… solo lo había hecho una vez con Cris… se quedó en blanco… ¿gustarle?… si respondía que “si” posiblemente quisiera besarlo de nuevo… y si contestaba que no… diablos!!! no podía hacer eso…

El sonido del teléfono en su bolsillo lo salvó de tener que responder. Lo tomó de prisa, como quien toma una tabla de salvación y con una sonrisa tonta miró la pantalla… “mensaje de Cristián”…

Deslizó el dedo y buscó el mensaje  “necesito hablar contigo. ¿Puedes venir?”

Quizás era la primera vez que recibía un mensaje de él. El contenido era preciso… importante. Cristián lo necesitaba.

– Tengo que irme

Aprovechó el momento y se levantó, separándose de Enrique.

– ¿Por qué?

¿irse ahora?… justo cuando comenzaban?… no… ¿Qué podía ser tan importante para que saliera tan apurado?

-¿dónde vas?

– Es mi mejor amigo… me necesita

“Mi mejor amigo”… no le gustó el sonido de esas palabras… un sentimiento feo se cruzó por su mente… Juanfe había mencionado a un único amigo pero esta interrupción y la prisa que afectó a Juanfe le molestaron. Sintió que el otro era más importante que los besos, que él.

– Pero…

Le hizo un gesto con las manos… indicándolos a ambos. Juanfe enrojeció…

– Podemos seguir después…

– Te acompaño, entonces

Dictaminó posesivo, siguiéndolo, sin darle oportunidad a decir que no.

Caminaron hasta la calle, tomaron el bus y unos 40 minutos después tocaban frente a la puerta de la casa de Cristián.

Las horas habían pasado muy de prisa para Cristián, el día se le había hecho corto y todo cambiaba… por Juanfe, con Juanfe… cuando la tarde llegaba a su fin y el chico no aparecía, sintió que necesitaba verlo, contarle que se iba y decirle donde iba a estar. Explicarle como llegar… incluso ponerse de acuerdo para que lo ayudara a desempacar mañana… arreglarían el nuevo departamento juntos… sonaba como algo divertido… los dos… Estaba seguro que le gustaría el nuevo lugar… lo dejaría hacer a su gusto y crear su propio rincón…

Cuando el timbre anunció la llegada de Juanfe, Cris abrió casi corriendo, ansioso…

– Hey!!… ¿Qué pasó aquí?

Como siempre, Juanfe entró sin esperar a ser invitado a pasar… en la puerta quedaron los otros dos… Enrique y Cristián se miraron de frente… ninguno de los dos agradado de ver al otro…

– Ah! él es Enrique

Juanfe le dijo sin prestar atención… el departamento estaba desarmado… los muebles y cosas estaban en cajas… muchas cajas…

-¿Qué pasó Cristián?-  había angustia en su voz

– Enrique…

Repitió Cristián… no estiró su mano para saludar… Enrique tampoco lo hizo. Entró inspeccionando todo con la mirada. Cristián lo siguió de cerca… su casa… su territorio…

– Me voy a otro lugar

Aclaró Cristián de mala gana, volviendo su atención hacia Juanfe…

¿Por qué venía a su casa con ese tipo?… ¿Qué estaba haciendo con él?… no le gustaba… para nada

– No es nada de otro mundo. Solo voy a cambiarme

– ¿Dónde?.. ¿Por qué?

La angustia aumentaba… esto era algo inesperado y lo desequilibraba… la casa de Cristian desaparecía?… pero… no podía ser…

– Cristián!!! ¿por qué te vas?- estaba casi gritando.

La atención de Enrique volvió a centrarse en Juanfe… no le gustaba la extrema preocupación que demostraba por su amigo, estaba al borde de la histeria porque el tal Cristián se cambiaba

– Tranquilo Juanfe 

Enrique necesitaba establecer su propiedad. Se acercó a Juanfe y cuando estaba muy cerca, intentó tomarlo nuevamente de los hombros…

La actitud posesiva de Enrique no pasó desapercibida para Cristián que lo taladró con la mirada… no soportaba ver la mano de ese tipo tocando a Juanfe…

– Es que tú no entiendes…- Juanfe se explicaba con Enrique – Cristián es como mi hermano mayor…  yo no sabía nada de esto

La mano de Enrique permanecía en el hombro de Juanfe… Cristián la miraba hipnotizado… sin atreverse a moverse… herido de muerte… las palabras que Juanfe acababa de pronunciar eran como un cuchillo filoso que atravesaba su piel…

Un hermano mayor…??

Le cortaba las alas… de raíz…

Su hermano??… era así como lo veía???

Caía en picada y se reventaba contra el suelo…  la sorpresa y el malestar se volvieron una debilidad física… se afirmó en una de las cajas… como era tan estúpido!!! Por el amor de Dios!!!… su hermano???  Cómo se le había ocurrido suponer otra cosa!!!… por qué diablos se había estado ilusionando… Juanfe mismo le había hablado de Enrique… pero nooooo… él quiso suponer que podía cambiarlo todo…. ¿no le había advertido su antiguo mentor sobre el riesgo de enamorarse de otra persona??… le había dicho muchas veces que lo podían herir… que no debía enamorarse… pero él había insistido en querer seguir a su corazón… y ahí estaba el resultado… con solo un par de palabras Juanfe lo despojaba de toda ilusión, le quitaba el derecho de amarlo como lo estaba haciendo… su hermano mayor??…

Respiraba apenas… muy lento… Se giró para no verlos… ni a Juanfe ni a Enrique… no quería verlos…

Juanfe, totalmente ausente a lo que sus palabras provocaban, continuaba exigiendo

– Cristián… ¿adónde te vas?…

Seguía preguntando, pero Cris ya no quería escucharlo. Solo quería que desaparecieran de su departamento lo antes posible, necesitaba estar a solas para desahogar su frustración, su pena… el nudo que lo estaba ahogando por dentro.

– Necesito cambiarme de casa

Por ti!!! Lo hice por ti!!!  Que idiota, no?.. ni siquiera me preocupé de preguntarte antes… solo supuse que tú también sentirías lo mismo… casi tenía ganas de reírse de su propia estupidez… reírse y gritar…

– Solo quería avisarte que me voy… luego te daré mi nueva dirección

– Pero explícame.. quiero saber qué…

– No tengo tiempo ahora… tengo que terminar de empacar. Te hablo luego

Cristián no soportó más. Abrió la puerta y les indico el camino de salida.

– En serio tengo que terminar de arreglar todo esto

No necesitaba justificarse… los estaba despidiendo

– Quiero ayudarte

-. NO!!… no, gracias. Lo que me queda, puedo hacerlo solo

Enrique quitaba su mano del hombro de Juanfe pero no se alejaba. El chico estaba tan conmocionado por los acontecimientos que apenas se había dado cuenta de que Enrique lo tocaba…  sin embargo los otros dos lo sabían perfectamente… las miradas que cruzaban no dejaban lugar a dudas. Enrique marcó su territorio y su propiedad, dejando claro que la relación entre él y Juanfe era cercana, íntima y posesiva… lo había tocado frente a Cristián y Juanfe había aguantado ser tocado…

Cris sonrió amargamente ante tamaña estupidez… el mismo le había enseñado ayer!!!  Él mismo lo había tocado para demostrarle que podía soportarlo… disfrutarlo… como lo había hecho él… si… le había dicho que pensaba en Enrique… que había tratado de besarlo, que por eso quería aprender… y que esperabas idiota!!! ¿Que dejara todo por ti??… ¿que con solo tocarlo y excitarlo ibas a enloquecerlo?  ¿Hacer que se olvidara de este… de ese… imbécil?? Le estaba costando controlarse…

-. Ya vete… va a oscurecer y tengo mucho que hacer

Juanfe le tenía miedo a la oscuridad… cualquier excusa era válida… pero seguía sin moverse del medio de la sala… aturdido.

– Dijiste que querías hablarme

recordó el mensaje recibido

– Si… bueno, era para decirte que me voy… ya lo sabes… me voy

El tono de su voz daba por terminada la conversación

– Pero… no entiendo…

– No hay nada que entender. Se terminó el arriendo y voy a vivir en otra parte. Luego te doy la dirección

– Dámela ahora-

– Luego Juanfe… en serio… me queda mucho por hacer. Te la envío por mensaje más tarde, No me la sé de memoria y no recuerdo donde la escribí   

Disculpas tontas… excusas… quería que se fueran…

Enrique había entendido hacía rato. Cristián los quería fuera… se había dado cuenta de todo… absolutamente de todo, el desconcierto de Cristian al verlos llegar a los dos… la molestia porque tocó a Juanfe y ahora las ganas de echarlos de su casa. Lo tocó suavemente del brazo… temeroso de provocar un rechazo frente a Cristián y retroceder todo lo que había avanzado hasta ahora.

– Vamos Juanfe. Tu amigo tiene mucho que hacer todavía

Lo empujaba despacio hacia la puerta… también quería salir de ahí cuanto antes

– ¿Cuándo te vas?…

Todo se veía tan… listo… empaquetado… como si fuera a desaparecer de inmediato

-. Pronto

Fue la misteriosa respuesta de Cris

– ¿Qué tan pronto??!

Casi gritaba… Enrique lo guiaba hacia la puerta y Cristián no hacía nada por detenerlo…

– Te aviso luego…

Volvía a tocarlo… la mano de Enrique volvía a tocar a Juanfe… apretó con fuerza la madera de la puerta entre sus dedos mientras pasaban frente a él…

Ya a punto de cerrar, Juanfe se volvió…

-. ¿A qué hora me avisas?

Era tan raro… Cristian y él eran tan cercanos… como decidía algo así sin consultarle, avisarle, decirle…  no podía irse así nada más… desaparecer sin que él supiera… ¿por qué lo hacía?… quería quedarse, sentía que tenía que estar ahí… con Cristián…

–  Cuando encuentre la dirección…

Cris vio a Juanfe dudar… pudo anticipar el siguiente movimiento del chico… no lo quería en su casa ahora… estaba cabreado y molesto… celoso y enojado… dolido… sintiéndose estúpido…

– Te envío un mensaje más tarde, ¿de acuerdo?

Juanfe titubeó… se detuvo frente a la puerta que Cris intentaba cerrar.

Entonces Enrique tuvo su momento de oro… detrás de Juanfe… lo sujetaba apenas del brazo pero estaban muy cerca… tan cerca que se estiró apenas y alcanzó la cabeza de Juanfe con su boca… un leve roce parecido a un beso en su pelo… una caricia tan leve y sutil… los ojos de Enrique puesto en Cristian, desafiándolo,  pero las palabras dirigidas aJuanfe…

– Vamos Juanfe… ya te dijo que te va a avisar… tu amigo está ocupado ahora

Ocupado??… Desarmado… desolado… perdedor…

Enrique tiró despacio de Juanfe hasta que se alejaban por el pasillo… se iban… los dos juntos… Enrique con una sonrisa vencedora…

Contrario a lo que Cristián quería hacer, cerró la puerta muy lentamente. Apoyó su espalda contra ella… solo respiraba… su mirada paseaba por entre todas las cajas que contenían un resumen de su vida… un hermano mayor… cambiaba su vida por él… y eso es lo que representaba para Juanfe… lo quería… como se quiere a un hermano… cerró los ojos porque algo le molestaba demasiado en la garganta… no podía ser verdad… él no lloraba nunca… nunca… jamás…

 Enrique quería volver llevarlo a su casa pero Juanfe había cambiado de opinión. Estaba muy alterado. Se dirigieron a la casa del chico.

No tenía intenciones de invitarlo a entrar, pero sin saber cómo, de pronto, Enrique saludaba a su mamá, ella sonreía y se mostraba encantada con la visita de un amigo… toda una novedad, les ofrecía jugos y ellos, finalmente, se quedaban a solas en su cuarto.

El rato se le hizo eterno. No quería que lo volviera a tocar ahora… cuando aún no aprendía bien… necesitaba más tiempo… no solo por la sensación de ahogo que había pasado cuando lo beso sino porque su mente estaba ausente… necesitaba pensar..ordenarse… Cristián… se iba… se mudaba y no le había dicho una palabras… era como una traición… ayer nada más habían estado tan juntos, tan cercano… recordarlo lo hacía sonreír…

– Hey… planeta tierra conectando con Juan Felipe…

Enrique hacía ruidos raros e intentaba lograr su atención.

– Lo siento… estoy preocupado– terminó confesando

– ¿Por tu amigo? 

No le había gustado Cristián… tal vez eran ideas suyas pero no había conexión entre ellos… lo sentía como un rival.

– Si… es que todo es tan repentino

– Ya te dirá…- se acercó un poco… sabía lo que quería– tranquilo… es solo un amigo que se muda

Sus palabras molestaron a Juanfe… NO!… Cristian no era “solo un amigo”… era mucho más que eso y se había quedado tan preocupado de ver todos los cambios, de no estar a su lado… sentirse desplazado… era algo importante y Cris no lo había tomado en cuenta…

Sintió la mano de Enrique al tratar de capturar su brazo… su tensión aumentó… no estaba de humor…

-. Yo… no quiero

Era un niño chico amurrado

-. Juanfe… todo va a estar bien. Deja de preocuparte

-. Es que no entiendes… Cristián nunca había hecho algo así… siempre me dice… me cuenta todo – a la angustia que sentía se había agregado la pena…

Enrique estiro sus brazos con la intención de cruzarlos en su espalda… Dios!… quería tocarlo… le gustaba mucho y el beso lo había dejado con gusto a poco… el chico era tan lindo.

Juanfe sintió los brazos y el cuerpo cerca suyo… cerró los ojos… tenía que aprender… tal vez solo necesitaba relajarse y dejarse llevar… estaba pendiente de su respiración… no era real que se ahogara… solo era una sensación estúpida en su mente… no se ahogaba… todo estaba bien… era solo Enrique que lo abrazaba… eso es… así… respira tranquilo… no te aceleres… tranquilo… ya basta… tranquilo…

– No…

No fue el grito desesperado que le nacía del alma… fue un murmullo suave algo asustado acompañado de sus brazos que empujaban a Enrique haciéndolo retroceder…

– Por favor… no…

Lo superaba… no lo soportaba… sentía cada caricia como si tuviera una serpiente enroscándose en torno a él… lo apretaba y le impedía respirar, moverse… se asfixiaba.

Enrique lo vio encogerse y alejarse… estaban en su casa, en su cuarto… en su propio ambiente donde debería sentirse más seguro… había pensado que sería una buena idea intentarlo en su propio dormitorio.

– ¿Me vas a decir de una buena vez que te pasa?

Lo enojaba la actitud de Juanfe… se cerraba y no le hablaba… ¿cómo podía entenderlo?… ¿es que no se daba cuenta que solo quería ayudarlo?

– Nada…

El efecto de la molestia de Enrique fue fulminante… sus palabras duras le dolían y se quebraba… la gota que rebalsaba el vaso… se encogió más y más hasta que una lágrima comenzó a rodar por su mejilla

– No me pasa nada

Enrique no alcanzó a ver la pena ni a escucharla en su voz… estaba excitado y frustrado…

– Llámame cuando quieras contarme

Se le agotó la paciencia. Salió del cuarto y abandonó la casa.

Juanfe no se molestó en seguirlo y calmarlo… se quedó donde mismo estaba sintiéndose miserable… Enrique se había molestado con él… pero su pensamiento estaba ocupado por la  “traición” de Cristián… no le había dicho nada… de seguro lo sabía hacía mucho tiempo… quizás… oh Dios!!! quizás era verdad lo que él creía… se había convertido en una molestia para Cris y no quería seguir siendo su amigo… se mudaba y no le había dicho nada.

Tomó su celular y lo chequeó con desesperación… no había mensajes ni llamadas de Cris… nada.

Se sentó donde primero cayó su cuerpo…

No debió dejar solo a Cristián.

¿Por qué había sido tan estúpido?

Miró el reloj… era demasiado tarde para volver… pero no para llamarlo…  tomó el celular y marcó su número… quería escucharlo y decirle que iría mañana, después del colegio,  a ayudarlo y a hablar con él, a conocer el nuevo lugar… quería acompañarlo… pero el teléfono sonaba y sonaba hasta pasar a casilla de mensajes… Lo intentó varias veces… Cristian no respondió.