Lucas 13 – Fin

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CAPITULO 37

David y Antonio.

David se sentía extraño preparándose para un cita con Antonio… ¿debería cambiar su estilo habitual de ropa por algo menos formal?… ¿parecer más… amigable, tal vez?… menos formal, menos elegante… más casual… diablos!!!, No. Él no era amigable ni dulce ni suave ni femenino ni amanerado… y no pensaba cambiar por agradarlo. Si quería una cita con él, pues que lo aguantara tal como él era. Caminaba  por el dormitorio y no dejaba de mirarse frente al espejo. Estaba nervioso… no sabía que esperar… siempre había estado del otro lado… era extraño sentirse cortejado y en el rol cambiado… pero a la vez tenía mucho de novedoso y excitante. Estaba muy asustado… a decir verdad… estaba un poco aterrado.

Había pasado el resto de la noche anterior y casi todo el día siguiente, pensando en lo que había sucedido.

David, desde que podía recordar, había asumido el papel de dominante y protector, de manejar las situaciones e imponer el orden y la razón… lo necesitaba, fue una de las armas que encontró para poder salir adelante y alejarse del mundo de la pobreza y tristeza en el que vivía su familia. No había tenido muchas parejas en su vida… solo un largo y equivocado sentimiento por Emilio y luego Danny… el resto solo habían sido relaciones pasajeras en las que siempre jugó el rol de activo. Eso lo ayudó a salir adelante…  se había acostumbrado a tener todo bajo control. Desde adolescente había aceptado ese rol… ahora se preguntaba si en realidad era el que le correspondía.  Su actitud frente a lo sucedido la noche anterior, en que Antonio había tomado completamente el control y lo había sometido a su soberano capricho, lo desconcertaba totalmente y le hacía dudar… le había gustado mucho… olvidarse, entregarse… solo sentir tan fuerte… fue muy agradable dejarse guiar y aceptar lo que él proponía… solo tenía que cerrar los ojos y dejarse llevar… sin pensar, sin preguntarse, sin necesidad alguna de tener que justificarse ni siquiera ante él mismo, en el espejo… Cielos! Había sido maravilloso poder hacerlo pero a la vez era aterrador. Eso significaba entregar muchísimo poder y control a Antonio… ¿sabría él lo que estaba haciendo?… alguno de los dos tenía siquiera una idea de en qué se estaban metiendo?… era mucho dominio, mucho control… entendería Antonio plenamente lo que él necesitaba?? Era el indicado para entregárselo??? Podía confiar en él?… Diablos! Ni siquiera sabía él mismo que era lo que quería y necesitaba ahora… hoy no era el mismo de ayer… lo pensaba y analizaba desde todos los puntos de vista posibles pero no lograba llegar a ninguna respuesta… no sabía que es lo que había entre ellos, aparte de una poderosa atracción física y un entendimiento sexual que funcionaba maravillosamente bien… prueba de ello era el dolor que sentía en la parte baja de su espalda y la permanente sonrisa estúpida en su cara, durante todo el día… no podía saber… estaba seguro de que Antonio tampoco entendía lo que les estaba pasando… pero de algo si tenía certeza total… lo quería nuevamente, quería más de lo de anoche.

Antonio estaba alegre. Tarareaba una canción mientras se arreglaba para su cita. Recordaba al rubiecito… su cuerpo contra la pared, sus gemidos cada vez que lo embestía… su cara, mezcla de placer y dolor… ah diablos! Tenía que cambiar el hilo de sus pensamientos o no iban a alcanzar a cenar antes de volver a hacérselo… lo deseaba, lo había pensado todo el día… y se calentaba de solo imaginarlo… quería verlo ya mismo, besarlo, tocarlo… hacerlo gemir nuevamente… no sabía qué era lo que David despertaba en él, solo sabía que no podía quitárselo de la cabeza y que estaba embriagado de la sensación de vitalidad y energía… de sentirse vivo y encantado con la vida.

Llegó a la dirección que David le indicara. Se detuvo un momento frente a la puerta del departamento y tomo aire tranquilizándose, chequeo que su ropa estuviera bien… no sabía porque pero era importante verse bien… David siempre estaba perfecto y él no quería ser menos… Diablos! Tal vez necesitaba ropa nueva… siempre decía que compraría y luego nunca se hacía el tiempo. Golpeó y espero.  David abrió unos segundos después. Perfecto, como siempre.  Se miraban sin saber bien que hacer. Tontamente, David sintió como el calor subía a sus mejillas. Se enojó mucho consigo mismo por reaccionar así y ocultó su rostro mirando hacia otro lado.

-. ¿Estás listo?- preguntó Antonio

Asintió y comenzaron a caminar juntos dejando el edificio. Subieron al auto. No era necesario preguntar dónde iban. Si había algo que Antonio sabía de David, era que tendría que darle solo lo mejor; el rubiecito era exigente, conocedor y amaba el lujo. Nada de lugares pequeños o discretos, nada íntimo ni secreto. Ya sabía que con él, eso no iba a funcionar. Antonio sonrió mientras lo pensaba… a él siempre le había gustado lo reservado y poco llamativo, nunca quería atraer atención hacia su persona puesto que nadie conocía su condición… pero David?…  era demasiado vistoso y provocativo por sí solo… tan rubio y elegante y … mierda!! Qué hacia pensando tanto y dándole tantas vueltas??… ¿Desesperándose por agradarlo? ¿solo quería follárselo, verdad?.. oh si… quería volver a tenerlo una y otra vez… conocer su cuerpo al dedillo, pasar sus manos por toda esa piel que había visto anoche pero no había tenido tiempo de disfrutar como se merecía… quería follárselo duro y que enloquecieran juntos, como la noche anterior…. escuchar sus gemidos ahogados, sentirlo… lo quería no una, sino cientos… miles de veces nuevamente… hasta conocerlo de memoria… Dios! Esto no estaba bien… David lo tenía loco… ¿Se daba cuenta de lo que le hacía?

En el restaurant, fueron recibidos por el maitre y escoltados hasta la mejor mesa, que Antonio había reservado con tiempo. Un lugar hermoso, elegante, de mucha clase. La cena, las bebidas, la atención y el ambiente eran de lo mejor.  De lejos, parecían dos antiguos amigos conversando y riendo tranquilos… de cerca… se sentía la atracción y el deseo como una corriente entre ellos

David se sentía muy a gusto y sonreía, alegre. Le gustaba todo el lujo y la atención. Se sentía intrigado por el personaje que tenia frente a él. Apenas lo conocía, nunca habían hablado mucho, sin embargo,  había follado con él como si fueran animales primitivos y le había entregado algo que nadie más había conquistado. Ya sabía que era de cuidado y que no se jugaba con él.

-. Háblame de ti- le pidió a Antonio.  Quería conocerlo más.

Antonio lo miró ladeando la cabeza…  David lo tenía cautivado. Comía con elegancia, se movía de una forma que le encantaba… se quitaba el mechón rubio de los ojos de una manera especial… quería quitárselo él… cuando lo tuviera desnudo bajo su cuerpo… quería tenerlo sudado y excitado, gimiendo y suplicándole…  no supo como comenzó a hablar de su vida… perdido en los ojos grises que lo miraban con interés y en las imágenes que su mente fabricaba… habló de todo… lo que nunca antes le había contado a nadie más terminó contándoselo a David aquella misma noche mientras bebían un delicioso vino y comían una cena de lujo… abrió las puertas de su corazón y su mente sabiendo que el hombre que tenía frente a él podía entenderlo sin dar explicaciones… era su igual… era un compañero… no era alguien a quien cuidar y proteger, sino alguien con quien compartirlo todo en un mismo nivel. Hacía muchos años que no se sentía así de cómodo hablando sobre si mismo

David entendía perfectamente, asentía, preguntaba, comentaba en forma inteligente.  Le sorprendía la forma en que Antonio manejaba sus negocios y el celo exagerado con el que defendía su intimidad

-. ¿Por qué tanto odio con los periodistas?… eres un personaje público? 

Quizás en cualquier otra ocasión, Antonio se habría molestado con esa pregunta, todos sabían de su molestia con las fotografías y las menciones en los periódicos,  pero viniendo de David y preguntada con tanta tranquilidad, le pareció aceptable y hasta le gustó que estuviera interesado en su vida.

-. No me gusta que me persigan y me fotografíen… siempre quieren saberlo todo

David lo miró intrigado

-. Pero ¿te das cuenta de la ventaja que eso puede significar para tus negocios?

Antonio lo miró en silencio…. Ventaja?… de qué hablaba el rubiecito?

-. ¿Qué quieres decir?

David se echó para atrás en la silla… Antonio tenía un arma poderosa y no sabía usarla. Le agradó saberlo y explicárselo.

-. Publicidad… es un arma que vende mucho… tu imagen y tus empresas conocida por todo el mundo…  venderías más que toda tu competencia

-. Pero… eso suena a espectáculo.. a que no te tomen en serio… es farándula

-. No lo es si sabes usarlo a tu favor

– Explícame, rubiecito- se acercó a él por encima de la mesa, hablándole claramente intrigado y sorprendido… mierda! este rubio se volvía mejor a cada instante

David se acercó a él por sobre la mesa también… sus rostros muy cerca…

-. Si vuelves a llamarme “rubiecito” puedes ir olvidándote de tocarme esta noche- le habló lento y lo miró de frente, sin dobleces ni juegos escondidos… ambos lo querían, ambos lo sabían, pero David estaba harto de escuchar que lo llamaba así.

Antonio se perdió en los ojos grises que lo miraban amenazante… seguían frente a frente, tan cerca, podía olerlo… casi sentía su calor… quería besarlo y que lo besara de vuelta como solo él sabía hacerlo… quería tirarlo al suelo aquí mismo delante de todos y volver a poseerlo… tenía demasiado de salvaje y de animal lo que sentía por él

-. Te voy a tocar igual… me tienes loco, David- la confesión nació del fondo de su alma… como todo lo que había dicho esa noche

David sintió un escalofrío al escucharlo hablar… llamarlo por su nombre, quizás por primera vez… David se derretía frente a Antonio y entendía claramente lo que él le hacía… no podía manejar sus sentimientos ni sensaciones… se le hacía agua la boca por el hombre frente a él… se le notó en los ojos, en la piel que se erizaba entera aun sin ser tocada… solo con su voz y sus palabras.  Antonio se dio cuenta. Sintió prisa por estar a solas con él.

-. Vamos- sacó unos cuantos billetes grandes de su bolsillo y los dejó sobre la mesa. De pie, esperó a que el rubio caminara delante de él. Subieron al vehículo. Volvieron a bajar frente al lujoso hotel en que Antonio se hospedaba.

-. ¿Tu hotel?- preguntó mientras descendía del auto, extrañado de que lo hubiera traído aquí. En esta ciudad era como llevarlo a su propia casa

-. ¿Te conformaría con otra cosa?- preguntó entregando las llaves al chico del hotel que corrió a recibirlas… lo miró esperando la respuesta. David lo meditó un instante…

-. No, en realidad no. Si me quieres, te va a costar caro- caminó raudo frente a él entrando al hotel y dirigiéndose a la suite

Antonio no respondió… lo miró avanzar… en su interior pensó que el rubiecito lo valía… le iba a dar todo el lujo que deseara solo por verlo feliz… ya no se aguantaba… esperaba que no hubiera cámaras en el ascensor.

La suerte no estaba de su lado. Las había. David siguió la mirada de Antonio fija en las cámaras de seguridad… sonrió. Entendía. Él sentía el mismo apuro

-. ¿Por qué nunca lo has hecho público?

-. ¿Qué cosa?

Estaba distraído… malditas cámaras… quería agarrarlo del culo… besarlo hasta que le doliera.

-. Eres homosexual

David pronunció las palabras en forma dura captando toda la atención de Antonio

-. No es algo que quiero divulgar. Prefiero mantenerlo en secreto

– ¿Te avergüenza?

Cada segundo estaba más interesado

-. Supongo que si… me mirarían extraño

Salían del ascensor. Buscaba la tarjeta para abrir su habitación. David lo tomó del brazo, deteniéndolo.

-. No te das cuenta, ¿verdad?

-. ¿De qué?

–  Del dinero y el poder que tienes, la fama y todo eso…

-. ¿Qué tiene que ver?

David rió… para ser tan millonario e inteligente, en algunas cosas Antonio era como un niño

-. Puedes ser y hacer lo que quieras. Eres de los pocos afortunados que no necesita de la aprobación de nadie, ¿lo sabías?

David le quitó la tarjeta de las manos y entró a la suite… era un amante del lujo y la comodidad… la habitación simplemente lo deslumbró. Abrió los ojos muy grandes y comenzó a caminar despacio, tocando y admirando…

Antonio se quedó pegado en la puerta unos minutos… ¿Ser y hacer lo que quisiera?… bueno… hacía mucho tiempo que sabía que no necesitaba la aprobación de los demás… sus negocios marchaban cada vez mejor… Siguió a David dentro de la habitación. Era genial estar con alguien que lo hiciera pensar y replantearse algunas cosas… ¿qué podía ver David que a él se le pasaba por alto?… lo encontró en el bar de su suite…

-. No está mal el lugarcito este…- dijo notoriamente impresionado

Antonio sonrió,.. le daba mucho gusto agradarlo e impresionarlo. Pensó en su casa de campo… a David le encantaría. Se acercó hasta abrazarlo, lo empujó despacio nuevamente contra la pared, inmovilizándolo… le buscó la boca

-. Dame uno de esos que tú sabes – pidió.

David lo complació… lo besó con fervor… se moría de ganas de hacerlo desde hacía rato

-. ¿Por qué siempre me tienes así?- preguntó mirando sus brazos y su cuerpo atrapados

-. Me gusta dominarte… hacer contigo lo que quiera… ¿te molesta?

La respuesta de Antonio lo encendió… si lo hubiera dicho otra persona, lo habría golpeado y mandado a la mierda… pero Antonio… tenía esa capacidad de excitarlo con sus verdades y su sinceridad

-. Depende de lo que quieras hacer…

Dejó sus brazos tranquilos… mentía… no dependía de nada… ya no le interesaba moverlos… quería lo que Antonio quisiera hacer con él… fuera lo que fuera…

-. ¿Quieres que te lo diga?- le preguntó al oído… muy bajito… lamía despacio el lóbulo de su oreja… David reaccionaba… Antonio continuó chupando y tironeando suavemente con sus dientes… su aliento dentro de la oreja…

Dios!! Si, quería escuchar y que le dijera todo lo que pensaba hacerle…

-. Dímelo…

David sabía se estaba comportando diferente a quien era… se estaba confundiendo… ya no era el dominante… no al menos en este plano…  No podía con Antonio… pero le gustaba ser como estaba siendo… le producía escalofríos y temblor… ansiedad, adrenalina… calor… su cuerpo actuaba por cuenta propia… quería dejarse llevar… era delicioso sentirse deseado de esta manera tan intensa…

-. Voy a desnudarte despacio…  esta vez voy a saborear todo tu cuerpo… voy a besarte y chuparte en cada rincón… te voy a enloquecer… te voy a morder y marcar para que no te olvides de mi… – le hablaba lento y profundo… salpicado de besos y lamidas, sus manos lo apresaban y acariciaban- luego, muy lentamente voy a ponerte en cuatro patas y a comerme tu culo… voy a meter mi polla dentro de ti… y…

David se movió liberándose de golpe, buscándolo…  lo necesitaba…  sentía el calor demasiado intenso por todo su cuerpo… escucharlo era hipnótico… ¿Qué mierda le hacía este hombre?… necesitaba que comenzara ya…

-. Déjate de amenaza y hazlo de una vez…- murmuró justo antes de volver a besarlo… su lengua se mezclaba con su saliva, jadeos acelerados…  todo era caliente y mojado… … aferrados el uno al otro…

Antonio cumplió su palabra… le quitó la ropa despacio, entre beso y beso… David se dejaba hacer y cooperaba para facilitarlo… lo dejó desnudo en la cama… Cielos!… como era de hermoso este hombre… le encantaba todo lo que veía… lo iba a saborear muy despacio y entero… quería aprenderse el sabor de su piel…  Antonio apenas se quitó la chaqueta y desabotonó su camisa… le quitó las manos cuando David quiso desvestirlo, quería tenerlo desnudo y dejarlo vulnerable. Se excitaba al sentir la diferencia. Así, comenzó despacio a besarlo en todas partes… pasaba despacio su lengua y lamía la piel… le gustaba… era un placer tocarlo… se detenía a observarlo… fascinado con sus gemidos y reacciones… le susurraba suavemente palabras de admiración que nunca antes pensó que podría decir… pero David despertaba cosas diferentes en él… mordió su hombro y la parte baja de sus costillas hasta dejarle una marca… David aguantó… quería esa marca. Luego, en el lado contrario de su cuerpo, Antonio dejó un chupón en su cadera… David era un muñeco entre sus manos, se deshacía como cera derretida… Antonio sabía donde tocar y de qué forma hacerlo para que el rubio dejara de pensar y se abandonara totalmente…  De pronto David ya no aguantó más. Quería tocar a Antonio, necesitaba sentir el calor de su piel… esta vez  los manotazos de Antonio no lo ahuyentaron… lo miró fijamente… Antonio cedió y se dejó desvestir…  desnudo también, se tocaban con lentitud sobre la cama… conociéndose y encantándose… había algo de magia en los dos cuerpos que se miraban y acariciaban por primera vez… la violencia del día anterior se fue apoderando de ellos de a poco… la intensidad de las caricias fue subiendo y pronto estaban buscándose con desesperación. Antonio giró a David sobre la cama y tiró de sus caderas hasta subirlas.

-. En cuatro patas, te lo dije- su voz era ronca y profunda

David se quedó cómo Antonio lo quería… era primera vez que estaba en esa posición… vulnerable y expuesto… tremendamente excitado…  lo sintió en su culo, besaba, lamía y mordía… suave, brusco… delicado… caliente… ansioso… sujetaba sus piernas separándolas… sostenía sus testículos… le hacía sentir cosas que nunca antes había pensado iba a sentir alguna vez… mierda!!… era bueno y excitante… David gemía… sentía que perdía el control nuevamente…

-. Eso es rubiecito… gime más fuerte.. me gusta escucharte

-. No me… llames… rubiecito…- pidió apenas, con voz ahogada

Antonio detuvo lo que estaba haciendo. Lo giró bruscamente y de pronto era David quien estaba abajo y Antonio en cuatro patas sobre él… lo miraba a los ojos muy de cerca

-. Dejemos algo claro – Antonio le habló muy golpeado- en la cama eres mi rubiecito, te guste o no. Fuera de aquí, no volveré a llamarte así… pero aquí…- se aferró a su pene, ejerciendo cierta presión, David gimió… le gustaba esa brusquedad y la forma en que lo dominaba-aquí, cuando te tengo así, eres mi rubiecito, ¿entendido?

David no supo que hacía…  solo asintió con la cabeza… respiraba muy rápido. Ya estaba advertido… sería el rubiecito en la cama… de pronto, ya comenzaba a gustarle el nombre.

-. Rubiecito – Antonio lo miraba y ahora sonreía – vuelve a ponerte como estabas y no vuelvas a interrumpirme. Tengo un trabajo importante allí atrás

No lo pensó… le gustaba, lo quería… obedeció de inmediato, loco de impaciencia por dejar que siguiera con su trabajo importante.

Antonio de pie al final de la cama movía sus caderas y embestía bruscamente sujetando al rubio firmemente de las caderas… no podía controlar la excitación tan grande que sentía ni las exclamaciones de placer que salían de su garganta… si, si, lo enloquecía, el cuerpo del rubio era perfecto para el suyo… David tenía el poder en sus manos para transportarlo al mundo de un placer maravilloso… tenía la llave y la clave… mierda! cómo lo hacía este rubiecito para encenderlo y tenerlo así…?

David en cuatro patas se dejaba embestir… dolía… el miembro de Antonio en su cuerpo se sentía grande e imponente… se abría camino dentro de él a como diera lugar y él estaba comenzando a aprender a recibirlo… le gustaba… dolía, pero era mayor el placer que le provocaba… su propio pene, duro y tan caliente, reaccionaba como loco y era capaz de correrse apenas era tocado… totalmente bajo el hechizo de ese hombre que hacía y deshacía con su cuerpo y sus emociones… gemía… de pronto se dio cuenta que estaba gimiendo el nombre de Antonio y pidiéndole más… se desconocía… Antonio tenía todo el poder en sus manos para dibujar con él a su gusto.

Explotaban envueltos en una nube de intenso placer… se quedaban muy juntos respirando agitados hasta controlarse… se miraban y sonreían… desconocían esta faceta de ambos… todo era nuevo…  se sentían tan a gusto en compañía del otro… fascinados con lo que el otro les hacía sentir y cada uno convencido de que el otro poseía la clave para desatar algo mágico en ellos mismos.

 

 

 

 

 

CAPITULO FINAL

DAVID

David abrió la puerta, entró cerrando tras él. Sus ojos grises recorrieron la oficina, admirando en silencio. Si… era perfecto. Le gustaba mucho el resultado de la nueva decoración… más acorde con la personalidad de su… (sonrió con los ojos brillantes al recordarlo)… la personalidad de su novio, desde hacía ya casi de dos años. David creía que lo eran desde la primera vez que estuvieron juntos. Nunca lo hablaron, nunca se dijeron que seguirían saliendo o le buscaron nombre a lo que había entre ellos, simplemente dejaron que las cosas ocurrieran a su propio ritmo… sin forzarlo…   pero ambos supieron, desde el comienzo, que lo que tenían era demasiado fuerte e intenso para dejarlo pasar como si fuera solo una relación casual.

Luego de aquella primera cita ambos tuvieron la certeza de que querían más.

David siguió con su trabajo en el club, pretendiendo que la vida no había dado un tremendo vuelco. Trabajaba como siempre y todo parecía igual… por fuera. Por dentro… ni siquiera sabía que nombre ponerle a lo que Antonio le había hecho… todo, absolutamente todo era su culpa… le había trastocado la vida… lo había hecho sentir tan feliz que tenía miedo de no volver a experimentar nunca más lo que le había dado ese maldito huaso… temblaba al recordar… lo que había hecho con él no tenía nombre… su cuerpo respondía de maneras insospechadas al cuerpo de Antonio… se había entregado con los ojos cerrados y las manos vendadas… y quería más. No se lo pidió. No le dijo nada. Solo se despidieron cuando esa cita terminó y cada uno partió a lo suyo al día siguiente, sin un compromiso de volver a verse o de una futura cita… Excepto que… no podía dejar de pensar en él. Cada noche miraba la puerta del club esperando verlo. Mierda!!  era desesperante… angustiante no saber si volvería o no.

Hasta un par de días después en que lo vio aparecer tan tranquilo, como si nada le preocupara en el mundo. Sus miradas se encontraron rápidamente… ambos se buscaban… quedaron inmóviles… anclados mirándose. Sonrieron apenas desde la distancia. Solo eso fue suficiente. David suspiró tranquilo, sus hombros se relajaron y supo que había vuelto por él.

Antonio siguió volviendo cada vez más seguido al club. El rubiecito se le había metido en los ojos, en la mente y en el cuerpo… lo extrañaba y se sentía inquieto cuando pasaba muchos días sin verlo. No se preguntó qué es lo que sentía ni qué es lo que quería de esta situación… solamente volvía una y otra vez sin darse cuenta de cómo se estaba involucrando demasiado en lo que él creía era una relación pasajera de sexo… el mejor sexo de su vida.

Al principio no se hablaban dentro del club sino que se esperaban y encontraban fuera. No sabían porque… quizás por Danny… era extraño… ahora ambos lo recordaban, hablaban de él y sonreían con ternura… era tan niño, tan demasiado dulce… ¿cómo pudieron pensar en él como pareja?… ¿Cómo Danny podía darles la brutalidad animal que había entre ellos y que los volvía locos?… nadie, ninguna otra persona era capaz de provocarles lo que entre ellos se provocaban y que disfrutaban muy intensamente.

Poco a poco la gente se fue dando cuenta de la presencia de Antonio cada vez más a menudo en el Club hasta que alguien los vio irse juntos una noche… y la voz se corrió con celeridad. Ya todos murmuraban y se preguntaban que había de cierto en el rumor. Antonio fue el primero en darse cuenta… pero no le importó tanto mientras se mantuviera entre las paredes del club. A David si le importaba y le preocupaba. Su condición había cambiado. Era la pareja de Antonio ahora y lo verían de forma diferente. No estaba seguro de lo que eso le causaba… Seguía pidiéndole a Antonio mantenerlo en secreto. Llevaban meses saliendo juntos y aún no se decidía a dejar que Antonio lo tocara o besara delante de alguien más.

Pero una noche, el dominante huaso se dio cuenta que se había vuelto muy posesivo con David y se cansó de ocultarlo. Entró al club como cada noche. Se sentó en su mesa habitual. Emilio, Lucas y algunos otros invitados lo acompañaban y todos estaban pasando un buen momento. David se acercó a la mesa en su rol de anfitrión, cuidando de no pararse cerca de Antonio.

-.¿Todo bien?

La mano de David se posó descuidadamente en el hombro de Emilio, cerca de su cuello… era su amigo… su hermano. Pero a Antonio le molestó ese gesto tan tonto. Sabía que David había estado enamorado de Emilio durante mucho tiempo, él mismo se lo había confesado… ver la familiaridad entre ellos le hizo calentar la sangre. Diablos!!… estaba celoso… no quería que el rubiecito tocara a nadie más de esa manera. Lo miró fijamente. David sintió la mirada y al verlo supo que había cometido un error… retiró su mano pero ya era tarde… de inmediato entendió lo que Antonio iba a hacer… quiso dar media vuelta y desaparecer pero su voz lo detuvo.

– David

Se puso de pie y esperó a que el rubio fuera hasta él.

Todos en la mesa quedaron en silencio. Habían escuchado los rumores… pero nadie tenía pruebas. Algo estaba pasando aquí.

David se detuvo casi en el aire. Había alcanzado a girar para alejarse. Transpiraba helado… lo iba a hacer… el muy bruto lo iba a hacer… respiró, reprimiendo las ganas de correr.

– Si?

Giro con la sonrisa congelada en su rostro… sus ojos ardían de rabia pidiéndole que se controlara

– Ven aquí

Ya conocía esa voz de mando… aparentemente tan suave y dulce pero Antonio la usaba con él solo cuando estaban en la intimidad… era la voz con la que lo manejaba y conseguía cualquier cosa de él… ¿cómo se atrevía a usarla aquí?… mierda… mierda!!!… lo miró unos segundos… dudando… luego sintió que todo el mundo los observaba. Sería peor desobedecerlo. Antonio lo traería a la fuerza. Sabía de lo que era capaz. Caminó hasta llegar a su lado. Antonio le sonrió complacido. Solo tenía ojos para él.

– Hola, mi rubio hermoso

Con una de sus manos lo tomó de la cabeza y la otra se adueñó de su espalda. Lo sujetaba con fuerzas. Le buscó la boca y se apoderó de ella. Ahí… delante de todo el mundo marcó su propiedad y dejó más que claro cuál era el status de su relación.

David primero sintió horror… enojo… pero a medida que el beso se alargaba, se fue relajando y dejándose conquistar… Diablos!!! … ya que mas daba… todos estaban mirándolos… que hiciera lo que quisiera con él… no tenía fuerza de voluntad cuando se trataba de Antonio. Alzo sus brazos cruzándolos detrás de su cuello y atrayéndolo para besarlo mejor.

Primero fue un silencio casi total en el club… luego los murmullos y gritos llenaron el ambiente.

– David???!!!

Emilio lo miraba con una gran sonrisa desde su lugar… Lucas a su lado no dejaba de reírse y dar gritos emocionados… más allá algunos clientes aplaudían y otros le hacían gestos de aprobación… el rubio de hielo se estaba derritiendo.

– Si.. si.. ya que mas da… este huaso bruto quiere conmigo- dijo David a modo de explicación para todos en la mesa. Estaba sonrojado.

– ¿Yo quiero contigo?… ¿no se te olvida algo?- no lo soltaba, lo mantenía sujeto y lo miraba esperando a que continuara hablando.

– Si, bueno… los dos queremos… y… bueno… es que…

– David y yo estamos saliendo desde hace un tiempo- declaró Antonio en voz alta mirándolo a los ojos-

David se quedó quieto. Por un instante no importó nada más que lo que acababa de ocurrir. Antonio, por primera vez, se atrevía a admitir, frente a un cierto público, su condición de gay… se emocionó. Lo hacía por él y para él. Antonio estaba comenzando a cambiar. Le sonrió dulcemente, como casi nunca lo hacía y se abrazó a él.

– Lo estas admitiendo- le dijo despacio en el oído sintiéndose orgulloso.

– No quiero que nadie crea que puede acercarse a ti- respondió Antonio. Pero no era solo eso. Era mucho más…

Las bromas y sonrisas duraron toda la noche. David se sorprendió de no sentirse molesto… tal vez algo avergonzado, pero finalmente alegre de que ya todo hubiera pasado y fueran libres de vivir su relación… o lo que fuera que tuvieran.

Danny se enteró al terminar su presentación. Escuchó el comentario cuando volvió a la sala de vestuario… todos estaban hablando de ello… ¿David y Antonio?… no… tenía que haber un error… ¿David y Antonio?!!! Pero no podía ser… ellos eran… Oh Dios!!! Se vistió a toda prisa y corrió como loco al salón. Se detuvo en la entrada para ubicarlos. Allí estaban. Sentados, muy cerca uno del otro. Antonio tenía su brazo sobre el hombro de David y lo atraía hacia él, posesivamente. David se dejaba abrazar… Danny miraba todo como si fuera una escena imaginaria… escapada de una loca fantasía… No pudo quedarse quieto y comenzó a acercarse a ellos, sin quitarles los ojos de encima.

– ¿Es verdad?- preguntó cuando estuvo al lado de ellos. Antonio y David saltaron al escucharlo… se pusieron de pie… los tres se miraban… raro… bizarro… muy extraño.

– Si Danny- esta vez fue David quien habló. Por unos segundos Danny no reaccionó ni dijo nada… solo los miraba.

El era tan feliz con Klaus… quería que todos fueran felices y en especial estos dos.

– Me alegro tanto por ustedes… es… es… no sé que es, pero es bueno.. muy bueno…- reía nervioso y los volvía a abrazar.

 

Al principio de su relación, primaba más que nada el sexo… fuerte, duro, violento y apasionado… pero en las horas que seguían al sexo, lentamente, se fueron vaciando el uno en el otro… se contaron sus vidas, conocieron sus miedos y virtudes, sus cualidades y defectos… comenzaron a sentir admiración por el otro y a desear su compañía… no se dieron ni cuenta en qué momento se convirtieron en amigos verdaderos.

Pasó más de un año para que David fuera el primero en entender que estaba absolutamente enamorado de Antonio. El sentimiento lo asustaba… sabía que el huaso tenía sentimientos por él también, pero no tenía ninguna certeza de que fuera lo mismo que él sentía.  Calló sus sentimientos y los oculto de la mejor manera posible… se sentía algo tonto habiéndose enamorado tan descuidadamente y de alguien que siempre querría mantener la relación oculta… con quien posiblemente no tenía ningún futuro. Se preocupó si nuevamente había cometido el mismo error de enamorarse de una causa perdida. Pero era demasiado tarde… sus sentimientos por Antonio eran ya demasiado fuertes. Se armó de valor y disfrutó plenamente de cada encuentro semanal… con algo de temor a que fuera el último cada vez.

Antonio viajaba al menos un par de veces al año fuera del país por asuntos de negocios. No le gustaba hacerlo pero, simplemente no podía evitarlo.  Estaba en Asia cuando se dio cuenta con toda claridad lo mucho que extrañaba a David… estúpidamente se preguntó por qué no lo había traído… a él le habría encantado, lo echaba de menos, quería su compañía… ¿por qué no lo invitó? ¿Por miedo al qué dirán?… diablos!! David tenía tanta razón, él no necesitaba la aprobación de nadie para estar con otro hombre… ¿Por qué entonces se seguía negando a aceptar todo esto plenamente?… el amor no era para jugar… amor?… había usado esa palabra?…. amor??… se dejó caer pesadamente en el delicado sillón de la habitación… pensando… entendiendo tan claro como el agua que eso era lo que sentía por el rubiecito… amor.. mierda!!! estaba enamorado… se cumplían casi dos años de su relación con él y solo ahora atinaba a entenderlo… ¿qué sentiría David?. No quiso esperar a volver para saberlo. Tomó el teléfono y lo llamó… eran 12 horas de diferencia… pero necesitaba escucharlo.

– Hola?…- David tenía voz de sueño… lo imaginó de mañana, aun en su cama después de acostarse tarde… con el pelo rubio despeinado y esos ojos soñadores de amanecida

– ¿Estás durmiendo desnudo?-  no pudo evitar que su imaginación preguntara primero… lo escuchó reír suavemente

– Me llamas desde tan lejos para tener sexo telefónico?-

– No es mala idea… pero no te llamo por eso-

– ¿Qué quieres, entonces?-

– Saber cómo estás?-

David calló unos segundos… algo era extraño en esta conversación… nunca lo llamaba y mucho menos para preguntar algo tan banal

– Estoy bien- respondió con precaución – y tú?-

– Bien… aquí, en este país extraño, a medio mundo de distancia de ti y preguntándome… que estoy haciendo aquí, sin ti – lo dijo de manera casual pero su corazón latía desesperado… quería saber qué opinaba David… estaba confesándose.

David escuchó y sintió un nudo muy ciego cerrarse en su garganta… se llevó la mano a cubrir la boca para evitar gritar… Antonio lo echaba de menos… Antonio le estaba diciendo mucho más de lo que estaba escuchando. Se calmó con un suspiro profundo.

– Bueno… disfruta tu viaje… será el último que hagas sin mi-  estaba cruzando una línea y lo sabía… calló esperando la respuesta.

Antonio apretó el teléfono… La felicidad de estar enamorado y ser correspondido lo envolvía de pie a cabeza.

– Será como tú digas de ahora en adelante, rubiecito– admitió su amor incondicional

Ambos sentían lo mismo… a miles de kilómetros de distancia, sentían igual.

– Vuelve pronto– promesa… deseo… ansiedad

– Me voy de vuelta hoy mismo– anticipación… compromiso y excitación.

Lo esperaba en el aeropuerto. No les importó que hubiera mucha gente. Solo importaban ellos dos. En un abrazo de largos minutos cerraron su compromiso.

No volvieron a separarse desde aquel día. Esa misma noche Antonio le pidió que vivieran juntos y fueran novios… lo quería en su vida, quería que trabajara con él y estuviera cerca suyo todo el día. David aceptó sin pensarlo demasiado. Quería ser feliz.  Le explicó lo que significaba tenerlo de novio, era celoso, exigente, se metería en toda su vida, sería un verdadero dolor de cabeza… lo amenazaba con lo peor… Antonio reía y lo abrazaba… incontrolables sus ganas de poseerlo, besarlo y callarlo… lo quería todo con él… quería todas y cada una de las molestias y beneficios que David traería a su vida… El era luz, alegría, encanto y atracción, entusiasmo y locura… el le daba la vida que quería y esperaba con ansias que comenzara a intervenir en todo y pusiera su tranquilo mundo de cabeza.

EL PRESENTE.

David caminó dentro de la oficina de su novio…  Antonio ya no se molestaba en ocultarlo ni siquiera a la prensa. Habían dejado de ser noticia muy rápidamente. David siempre tuvo razón… nunca fue importante mantener el secreto. No había afectado para nada sus negocios.

David revisaba los detalles de la nueva decoración. Quería una oficina perfecta para su novio…  darle un gusto a quien le permitía, le consentía y le animaba todos sus caprichos… dos años después y Antonio seguía aceptándole todas sus locuras… como la de secuestrarlo de sus horas de trabajo y pasar la tarde comprándole un guardarropa nuevo o comprar pasajes para un exótico lugar de vacaciones, o cambiar la decoración de su oficina. En la única parte donde David no había hecho nunca cambios era en la casa de la hacienda… era demasiado hermosa y perfecta. Solo había agregado un closet más grande en su dormitorio… imposible guardar todo en uno tan pequeño.  Le encantaba pasar los fines de semana y los días que podían escapar, en ese maravilloso campo… solos al fin… dedicarse el tiempo para ellos y no medir ni contenerse al momento de amarse… las paredes eran gruesas y el personal de confianza… no importaba el ruido ni los gritos ni los gemidos… solo importaba que volvían a enloquecer como animales primitivos… oh si… los días en la hacienda era especiales y memorables. Los esperaban con ansias.

Esas eran las cosas frívolas y banales  de las que David se ocupaba y ya ni le preguntaba, sino que simplemente hacía y le encantaba poder hacerlas. Trabajaba con él desde hacía ya dos años encargándose de las relaciones públicas de las empresas y de cuanta cosa se le ocurriera… David era impredecible… se metía en todo lo que creía que podía mejorar y normalmente lo hacía… tenía muy buen ojo para detectar dónde las cosas podían cambiar para mejor. En este tiempo había adquirido suficiente poder como para que todos le temieran en las oficinas y sus órdenes fueran cumplidas con mayor rapidez que las de Antonio. Se paseaba por las oficinas sintiéndose el dueño.  Todos sabían bien del temperamento del rubio y nadie quería enojarlo.  A veces era una reunión de visitantes extranjeros en la que David era encantador, sobresalía y negociaba  con ellos como si fuera el encargado, consiguiendo lo que parecía imposible… otras veces era algo tan simple como el envase de alguno de los productos que producía las empresas de Antonio… David entraba a su oficina y sostenía el envase delante de las narices de Antonio.  El lo miraba con suspicacia… ya lo conocía… no se atrevía a desafiarlo porque sabía que David solo actuaba cuando estaba segurísimo de ganar.

– Dímelo de una vez. No soy capaz de ver que  tiene.- Por mucho que lo mirara… seguía siendo un maldito envase.

Entonces David le daba una larga y razonable explicación sobre porqué un buen producto como este no se vendía bien… todo era culpa del diseño del envase.

Antonio sonreía… tenía un ejército de personas trabajando para él  pero ninguno era capaz de ver lo que David detectaba… lo adoraba… muy rara vez con dulzura y ternura sino mas bien con fiereza y posesividad… adoraba al rubio con locura…  le daba toda la libertad para que interviniera donde quisiera intervenir y no permitía que nada ni nadie lo detuviera. Le gustaba verlo hermoso… oliendo al perfume más caro mezclado con su piel, bien vestido y elegante… o mejor aún, completamente desnudo, en su oficina.

A veces, David entraba a tratar con él algún tema de negocios… Antonio se desviaba… ¿era la forma de moverse?… ¿o el gesto que hacía al quitarse el mechón?… ¿quizás ese pequeño detalle que hacía con la boca?… mierda! no sabía que era pero comenzaba a excitarse y a desearlo…

– Rubiecito…- pedía con voz ronca interrumpiéndolo… acercándose y estirando las manos para tocarlo…

David lo escuchaba y de pronto olvidaba de que estaba hablando… lo había llamado por su nombre especial… ya nada era tan urgente como escuchar que Antonio lo llamaba así… con esa voz y mirada lujuriosa… sabía exactamente que quería… solo bastaba ese nombre para que comenzara a sentir hormigueo en su zona íntima… su cuerpo se contraía y empezaba a prepararse… lo miraba con una sonrisa desafiante. Antonio cerraba la puerta de la oficina con llave.

– Quítate ese traje tan elegante, rubiecito, si no quieres que lo haga pedazos

– No te atreverías– respondía comenzando a dudarlo… su Armani?… jamás!!

– Sabes que si lo haré…- amenazaba sonriendo arrogante y amenazantemente seguro.

Se quedaba reclinado sobre la puerta, esperando verlo obedecer.

David lo hacía con gracia… todos sus movimientos eran sensuales y hermosos… como toda su persona. Desnudo, magnífico… incitante… plantado firmemente frente a él… tenía un magnetismo especial que lo atraía irremediablemente.

Antonio sentía estrecho su pantalón… necesitaba más espacio para su miembro hinchado… comenzaba a besarlo, manoseando descaradamente todo su cuerpo desnudo, sintiendo como el suyo de afiebraba…  sabiendo que David lo iba a enloquecer con sus besos en los siguientes minutos… a veces ni sabía lo que hacía mientras el rubio tomaba el control de los besos… era enloquecedor…

Contra el escritorio… David, afirmaba sus manos sobre la mesa… sus piernas firmemente plantadas en el suelo y su culo al aire… ofreciéndoselo a Antonio para que lo destrozara a su gusto. Los envolvía la pasión y el desenfreno…

Antonio de pie tras él, con los músculos tensos,  comenzaba por besarlo, morderlo y dejarle las marcas que tanto le gustaban… el trasero de David era muy hermoso… le gustaba maltratarlo… hundir sus dedos en su ano… tentarlo y jugar con él…  sabía que el cuerpo de David se volvía maleable entre sus manos… cuando ya no daba más lo embestía duramente, como les gustaba a los dos…  entraba su pene de una sola vez, en un movimiento fuerte y continuo, sin detenerse…  haciéndolo gemir fuerte y ahogar un grito… otras veces lo hacía tan lentamente que lo desesperaba y lo obligaba a suplicar…

– Rubiecito… tienes el culo más caliente que haya visto en mi vida… – sujetaba sus caderas y se hundía en él… “perfección” era la palabra que venía a su mente al pensarlo.

David respondía como un salvaje…  sus movimientos y su forma de amarlo nunca eran tranquilas… se giraba y lo besaba… lo chupaba y mordía… se aferraba a él hasta sentir que ya nada más de Antonio podía entrar en él… completamente empapado de su ser… entonces suspiraba tranquilo… lo tenía todo… siempre estaban los dos llenos de pasión y calentura por el otro.

Se vestían con calma luego de usar la ducha de la  oficina. Nadie los interrumpía cuando la puerta estaba cerrada. Antonio lo miraba y sonreía de felicidad genuina.  David, aparte de ser su amante y su amor, era la mejor persona que tenía en su empresa. Era su complemento perfecto. Le gustaba mimarlo y consentirlo… David siempre le exigía solo lo mejor y él estaba más que feliz de poder dárselo, le gustaba que no se conformara con nada menos que lo máximo. Consentirlo era su placer secreto.

David le correspondía con todo el amor de su alma… de a poco… con una lentitud y una paciencia asombrosa, Antonio había ido penetrando el alma del rubio hasta cubrirla completamente y hacerse dueño de su vida, sus pensamientos y sus deseos. Le tuvo toda la paciencia del mundo y le aceptó, dichoso, todos y cada uno de sus caprichos y exigencias… incluso fue más lejos que él, al otorgarle poder para intervenir en sus negocios… lo hizo sentir amado, importante y necesario… le ganó el corazón y la mente. Ahora ya no sabía cómo vivir alejado de él. Se complementaban tan bien que era imposible pensarlos por separado a estas alturas.

Antonio le daba todo… los lujos que pensó que solo serían sueños, se volvían reales con él…  se sentía completo, confiado y feliz como nunca antes y tenía la seguridad de que este amor era para siempre…

 

LUCAS

Vivir con Emilio era maravilloso… todavía no se acostumbraba a su nueva vida… cada día, cuando despertaba a su lado, volvía a sentirse emocionado, sonreía al recordar lo hermosa que era su vida ahora… se quedaba mirándolo hasta que lo veía moverse… lo besaba despacio, Sus manos lo buscaban para acariciarlo con delicadeza…

-. Buenos días mi amor-

Se sentía en el cielo desde que despertaba hasta que se dormía… nunca se había sentido tan bien ni la vida había sido tan bonita como ahora. Era un premio… no tenía claro que era lo bueno que había hecho en la vida… pero vivir con Emilio era su premio cada día.

Lucas se duchaba siempre primero y se vestía rápidamente. Preparaba el desayuno para ambos y esperaba a Emilio con su mejor sonrisa. Desayunaban entre bromas y caricias conversando sobre lo que les esperaba durante las siguientes horas hasta que volvieran a estar juntos. Los primeros días, las caricias terminaban con ambos revolcándose en el piso o en la cama… era imposible contenerse cuando comenzaban a tocarse… se deseaban… Lucas nunca tenía suficiente… siempre quería más y Emilio enloquecía con su crío cerca… excitado, los ojos brillantes de lujuria, los labios humedecidos con su propia lengua y esa sonrisa perversa en su rostro… Lucas se iba al colegio con una sonrisa imposible de borrar… le sobraba energía y animo… podía conquistar el mundo si quería.

En las noches, era el primero en volver a casa ya que Emilio no lo dejaba permanecer hasta tarde en el club los días que tenía clases… llegaba a su casa… la casa que compartía con su amor. Tenía sus propias llaves. Curiosamente, en casa de su tío era un desordenado… pero aquí, en este nuevo hogar, se sentía orgulloso cuando todo estaba limpio e impecable… no quería ver desorden. Sabía que a Emilio le gustaba así y él se preocupaba de complacerlo… tanto… que poco a poco se fue dando cuenta que a él también comenzaba a gustarle el orden… reía solo… estaba madurando y estaba feliz, sólo la música era imposible de cambiar… mientras ordenaba o estudiaba, sonaba fuerte en el reproductor.

Emilio estaba igual. Sabía de sobra que la vida con su crío no iba a ser fácil, había vivido solo por tantos años… estaba acostumbrado a la soledad y a la tranquilidad… pero… lo había pensado mucho y siempre ganaba la opción de querer estar con él… lo amaba tanto… su alegría, su olor, su sonrisa, su pelo… su delicioso cuerpo. Quería despertar con él cada mañana e irse a dormir pegado a su cuerpo… cobijarlo en el suyo y dormirse pegados.

Lucas lo sorprendió desde el primer minuto en que cruzó la puerta de su departamento con la idea de vivir juntos. Hablar con su tío no fue un problema. El hombre aceptó la idea y casi se sintió feliz… sentía que era una especie de formalización del compromiso entre ellos y una seguridad para su sobrino. Lucas seleccionó cuidadosamente lo que quería llevar a su nueva vida… dejó atrás todos los recuerdos feos de aquella época en que se vestía para desaparecer… ya no quedaba nada de aquel pobre chico… se sentía otra persona. Se deshizo de todo aquello y con solo una maleta entro a la que ahora era su casa. Pasó la primera tarde acomodando sus cosas en los espacios que Emilio había dejado para él… miraba y se emocionaba al ver sus ropas junto a las de él… los zapatos… todos los pequeños detalles.

Emilio esperaba el desorden con que lo había amenazado y estaba preparado para tener paciencia con ello… pero no llegó jamás. Hasta ahora, Lucas era una pareja perfecta… tan adorable y complaciente.  Emilio llegaba a casa cuando cerraba el club. Algunos días lograba arrancarse un poco antes y dejaba a David a cargo. Cuando llegaba, Lucas dormía pero tenía el sueño liviano y se despertaba de inmediato… estiraba sus brazos y acercaba su cuerpo a él… lo quería, lo deseaba… aunque hubieran estado retozando en el sillón de la oficina durante la tarde… Lucas siempre quería más. Emilio solo sonreía y le daba lo que su chico quería… era imposible negarse a su preciosa carita… al pelo revuelto con el que despertaba… y a ese cuerpo de ensueño…  lo miraba con esa cara especial

– Hazme el amor… – pedía con voz de sueño

– Estas durmiendo Lucas- le respondía solo para molestarlo

– No. No estoy dormido… mira– tomaba la mano de Emilio y la guiaba hasta su sexo… –ves como  no estoy dormido – sonreía y comenzaba a besarlo… a buscar sus tetillas y las acariciaba hasta endurecerlas y dejarlas adoloridas… gemía despacio retorciéndose de puro placer… seguía recorriéndolo… se apoderaba de su cuerpo moviéndose sinuosamente… se montaba sobre él con las piernas abiertas y restregaba su sexo… lo chupaba… Emilio jadeaba, completamente entregado a este niño que sabía exactamente qué hacer con él y como enloquecerlo. Lucas había perdido toda la vergüenza que tuviera al principio… era un amante de lujo que sabía entregar placer y pedir lo que necesitaba…

La vida juntos se desarrollaba muy bien.

 

EL PRESENTE.

Fue una tarde de verano cuando Lucas ya había salido del colegio y se encontraba practicando en la agencia para una nueva publicidad.  Trabajaba horario completo y le estaba yendo muy bien. Pablo lo llamó a su oficina y le dijo que tenía una sorpresa para él. Dentro lo esperaban algunas personas. Tres

en total. Reconoció a dos de ellos de inmediato y quedó mudo de la sorpresa. Los había visto en la televisión y en las revistas de espectáculos. En persona, eran más llamativos aún. El más joven de los tres, completamente rubio y vestido de manera llamativa y perfecta,  se puso de pie y se acercó a saludarlo. Era un hombre muy hermoso.

-. Hola Lucas. Soy Giovanni. No sé si me ubicas-

Extendió la mano como un autómata para responder… le sonreía… Giovanni era un guionista de la televisión, pero era famoso por su particular estilo y por lo hermoso que era… tenía su propio público que lo seguía y adoraba.

-. Si… sé quién eres-

¿Qué hacían estas personas en la oficina de Pablo?… saludo a Francisco, el actor… un hombre alto y muy atractivo… la eterna pareja de Giovanni y luego a otro hombre que le presentaron como un director del canal de televisión.

-. Quieren hablar contigo…- Pablo lo miraba como si supiese algo más… Lucas estaba asombrado. Se sentó para poder concentrarse… ¿estaba despierto, verdad?… no soñaba…

Fue Giovanni el que comenzó a hablar. Le dijo que lo había visto en los avisos publicitarios y le gustaba su rostro…  Había imaginado un rol y escrito un papel para él, en una nueva teleserie… no era muy importante pero solo sería para comenzar… ¿Acaso le interesaba incursionar en la televisión? Preguntaba Giovanni con una sonrisa muy dulce y traviesa… tenía unos ojos profundamente verdes que cautivaban… era un hombre adulto pero seguía teniendo un aire de niño que lo hacía encantador… Lucas no pudo sino asentir…  sentía que todo era tan irreal… lo querían a él y lo habían venido a buscar expresamente. El director estaba de acuerdo. Pablo estaba de acuerdo. Francisco le contaba que era lo que tendría que hacer y que podía esperar… Lucas quería pellizcarse para saber que no estaba en un sueño.   Lo miraban esperando su respuesta… era mayor de edad hacía rato… tenía 19 años… podía decidir solo…  ¿trabajar en televisión?… ¿Con ellos?… en serio?… Quería gritar!!! Sentía que recibía un golpe de energía y necesitaba pararse, moverse hacer algo… Correr a los brazos de Emilio y abrazarse fuerte… temblaba.

-. Si. claro que si– respondió aparentemente tranquilo.

Eso había sido solo el año anterior. Su vida había dado un giro total. Ahora no solo modelaba para las mejores y más exclusivas marcas nacionales  e internacionales sino que su rostro era reconocido en todas partes por la popularidad de la teleserie. Sabía actuar. Le habían enseñado y aprendió con facilidad. Giovanni fue adaptando el guión a medida que su personaje se volvía más popular e importante y le daba mayor participación. Estaba feliz con ellos. Trabajaba muy a gusto y ganaba una considerable cantidad de dinero que le permitía una independencia económica que nunca soñó.

Emilio lo alentaba y lo apoyaba… Lucas sabía que, a veces, Emilio tenía miedo… celos, inseguridad… pero también sabía que no tenía razón alguna para temer. No importaba si él era un simple mocoso de colegio o uno de los jóvenes actores más populares del país… Emilio era el dueño de su corazón y se lo dejaba claro en cada oportunidad que podía.

Habían dejado el departamento y ahora vivían en una hermosa casa frente al mar. El Club había crecido y, tanto él como Emilio, podían tener tranquilidad financiera.

Cenaban tarde en la terraza de su hogar. Emilio llegaba tarde del club y Lucas se había retrasado con algunas escenas… pero ya estaban juntos y a pesar del cansancio, el tenerse frente a frente los ponía de buen humor… Terminada la cena, la chica que los atendía retiró todo de la mesa y los dejó en privado… Había sido un día largo. Lucas se levantó de su asiento y se fue a sentar directamente sobre las piernas de Emilio… llevaba en la mano una copa. Tenía un aire de confianza… belleza, tranquilidad… del chico tímido y dulce no quedaba nada… Lucas exudaba sensualidad y seguridad…

-. ¿Sabes que quiero?- preguntó con malicia, bebiendo un sorbo.  Sus labios húmedos apenas rozaron el cuello de Emilio dejando una estela de aliento tibio…

Emilio metió las manos bajo su ropa y lo sostuvo de la cintura… acariciando suavemente

Lucas sonrió abiertamente… sus ojos oscuros tenían chipitas brillantes… era estúpido preguntarlo… siempre quería lo mismo…

-. Sé lo que quieres- la fascinación del mayor por Lucas crecía cada día… lo veía cambiar y crecer… le encantaba el hombre en el que se convertía… sostuvo su delicada mandíbula entre sus dedos y lo acercó para besarlo. El sabor del licor mezclado con el propio de Lucas era delicioso. El beso se volvió más intenso…

-. Dámelo- pidió mirándolo directamente a los ojos.

Emilio se sintió subyugado por la mirada de sus ojos azul oscuro… podía ser un actor popular y las chicas y chicos morían por él… pero para él, era su crío de siempre… el que lo seguía enloqueciendo y lo tenía completamente enamorado. Lucas era simplemente irresistible para él.

De pie, tomó firmemente la mano de Lucas y se dirigieron al dormitorio.

Grandes ventanales ofrecían una preciosa vista al mar y a la costanera iluminada de la ciudad.  Ahí mismo, con el hermoso paisaje de fondo, en la semi oscuridad, Emilio lo desvestía con cuidado… le gustaba descubrir lentamente el cuerpo de Lucas… tan suave y hermoso… sus brazos largos… la suave curva del hombro… lo besaba con delicadeza y se dejaba envolver por su olor… Lucas echaba la cabeza hacia atrás quitando su sedoso pelo cobrizo… le daba acceso total a él…a donde quisiera tocarlo.

– Eres precioso mi crío-

– Tengo 20… ya no soy un crío-

– Que absurdo niño… siempre vas a ser un crío para mí-

En el silencio de la noche solo se escuchaba el sonido de sus cuerpos… Lucas se sentaba lentamente sobre Emilio entrando en su cuerpo la virilidad de su hombre… Dios!! Lo seguía deseando todo el día y cada día… sus entrañas ansiaban sentir el miembro de Emilio dentro suyo…  era un pequeño pervertido… se movía lentamente intentando alargar el momento mientras sentía olas de emoción y calor intenso recorrerlo… Emilio sabía perfectamente cómo moverse y tocarlo para llevarlo al orgasmo… si se movía demasiado rápido era capaz de correrse y terminar todo en segundos… Emilio lo acariciaba pasando sus manos por el cuerpo delicado de Lucas… tan hermoso…  le decía una y otra vez lo mucho que lo amaba… sentía como su propio cuerpo se tensaba y anticipaba la explosión…

Lucas volvía a sonreír como niño… solo Emilio podía hacerlo sentir así… amaba su vida con él… adoraba ser por siempre el crío de Emilio.

Fuera de estas paredes podía ser cualquier otro personaje, pero solo aquí, abrazado a su cuerpo desnudo y caliente, satisfecho y cansado, era donde se sentía en casa… seguro y amado.

 

DANNY

Amanecieron juntos, abrazados, en el cuarto de aquel motel… envueltos en una bruma de deliciosa tranquilidad, de paz… de amor… del maravilloso sentimiento que prima después de la satisfacción total del sexo, cuando hay verdadero amor.

Klaus llevaba unos cuantos minutos mirándolo mientras dormía… embelesado en la observación… Danny estaba a su lado nuevamente. Era real. De carne y hueso… su piel tibia… podía ver como su pecho subía y bajaba suavemente al ritmo de su respiración… tranquilo… confiado entre sus brazos… le gustaba el aroma de Danny, su pelo revuelto… la forma en que se abandonaba en sus brazos… no podía quitar sus ojos de él… finalmente todo volvía a ser como siempre debió ser… Klaus respiraba tranquilo… agradecido de la segunda oportunidad que le daba la vida de ser feliz.  Lo sintió moverse… despertando.

– Buenos días, mi amor–   Acarició su mejilla y dejo un suave beso. En un movimiento lento, le quitó el pelo del rostro para encontrar sus ojos

Danny apenas abrió los ojos se encontró con los celestes de Klaus… su sonrisa fue hermosa… maravillado… emocionado… entreabrió la boca y dejó escapar un suave sonido… mezcla de sorpresa y alegría… Klaus… había dormido junto a él. Sonrió más ampliamente, apretándose contra su cuerpo. Klaus cruzó sus brazos para acogerlo… enredó sus piernas con las de Danny… desnudos los dos, sus cuerpos se comunicaban… amor… solo amor

– ¿Eres real, Klaus?….- muy lentamente movía sus manos y las pasaba acariciando los músculos… se miraban profundamente… entregándose todo lo que sentían.

– Buenos días– saludó de vuelta. Suspiró largamente, su alma en paz… y cerrando de nuevo los ojos se acurrucó en su pecho… estrechándolo y permitiéndose regalarse el placer de escuchar su corazón latir, apoyado sobre su piel tibia…  respiró ampliamente… quería llenarse del aroma de Klaus… besó su pecho… se quedó quieto… tan lleno de tranquilidad… de perfección, de alegría infinita… un sentimiento que no tenía desde hacía tanto tiempo… probablemente desde que estuviera viviendo con Klaus mismo hace un millón de años atrás…  cuando eran tan críos y no sabían nada de nada… Klaus producía esos sentimientos en él.

Se ducharon juntos… hoy no parecían tener la capacidad de mantenerse separados… se tocaban como si no lo hubiesen hecho nunca antes… se miraban y reían tontamente… volviéndose a besar y acariciar… Klaus hundía sus dedos llenos de champú en el pelo de Danny, acariciando el casco de su cabeza… llenos de espuma… dichosos… extasiados en un sentimiento que los abarcaba por completo y hacía imposible que se contuvieran… necesitaban expresarse todo lo que estaban sintiendo… la emoción de este reencuentro… si no era con palabras entonces sería con los gestos de cariño y devoción que se dedicaban a cada segundo

Klaus intentaba controlar sus emociones… despertar con Danny y volver a tenerlo en su vida, era lo más grande que le había sucedido jamás… no sabía si había un límite para lo que sentía… todos los sentimientos de dolor y tragedia que había acumulado en estos años, se derretían y sentía que Danny era capaz de volverlo libre… de deshacer las cadenas que lo aprisionaban en su interior, de borrar todo lo malo con su sonrisa… de hacerlo creer que existía la posibilidad de felicidad para él también… tan dulce y delicioso… tanta ternura en su persona… tan valioso para él.

Salían de la ducha… Klaus, de pie, detrás de su apetecible cuerpo, intentaba secarlo con la toalla pero las ganas irrefrenables de volver a poseerlo se apoderaban de sus sentidos… las formas de Danny seguían enloqueciéndolo…

– Danny…-

Giró despacio su cabeza… sonreía y cerraba los ojos, ofreciéndole su boca… su cuerpo… su vida… un beso largo y húmedo… sus sabores se mezclaban en la cavidad de Danny… sus lenguas se acariciaban… lo sostenía con firmeza de su pelo húmedo…

– Quiero hacerte el amor ahora, en la tarde… en la noche… siempre…

Se emocionaba al escucharlo. Era una declaración de amor completa… La erección de Klaus entre sus nalgas… se apretaba contra él… incitante… dispuesto y deseoso también… Klaus siempre iba a  tener acceso libre…

Sobre la cama Danny estaba sobre su espalda, con la piernas levantadas sobre los hombros de Klaus… el alemán lo tocaba con ambas manos… sostenía sus caderas y lo penetraba sin quitar la vista de sus ojos profundos… había algo tan etéreo y mágico en el rostro de Danny… sus labios entreabiertos gemían dejando escuchar su gozo…  sentía como Klaus ingresaba en él… le gustaba el roce, amaba sentir como Klaus lo llenaba lentamente … el placer lo envolvía impidiéndole pensar… solo sentir…   sus cuerpos comenzaban a chocar suavemente… moviéndose cadenciosamente… bailando a un ritmo que solo ellos conocían y recordaban…  respiraba agitándose… Klaus lo cogía con movimientos suaves y profundos…  el calor se acumulaba en su vientre… el sudor comenzaba a perlar su cuerpo… su rostro se volvía más hermoso aún, si eso fuera posible, en una muestra de placer profundo y felicidad verdadera… entregado… completamente… su cuerpo se abría gustoso de recibirlo… succionaba con sus músculos el pene dentro de su recto y sentía un placer inmenso al estrecharlo entre sus paredes…

Klaus lo miraba embelesado… la belleza de Danny siempre lo había vuelto loco… desde que lo vio por primera vez supo que era especial… ahora, verlo en la cama mientras lo volvía a poseer… mientras lo estimulaba sin darle tregua… era arrebatador… escucharlo gemir de placer era parte de su pedacito de paraíso personal… quería ser, por siempre, el dueño del placer de Danny, proporcionárselo cada vez que quisiera… quería ver su rostro y sentir su presencia a su lado por el tiempo que le quedara de vida… todo adquiría sentido con él a su lado…  aceleró sus movimientos al sentir como las oleadas de placer comenzaban a acumularse en su interior… deseosas de explotar en un torrente líquido y desencadenar el placer máximo que solo alcanzaba con Danny…

– Klaus!- jadeaba… pedía

Danny bajó sus piernas y se acomodó sobre las rodillas separadas de Klaus, sin dejar resbalar su miembro fuera de él… lo quería más cerca… piel contra piel… Klaus lo sostuvo apretado contra su cuerpo, hundiendo su rostro en el pelo de Danny… olía a shampoo, a sexo, a puro amor…  se movían a un mismo ritmo, sus cuerpos se conocían, se recordaban y respondían… llegaban juntos a la cúspide del placer y su amor se volvía líquido perlado que expulsaban sobre y dentro del cuerpo del otro… intenso y caliente… sus bocas pronunciaban el nombre de su amado y se juraban amor… las fuerzas los abandonaban pero se las ingeniaban para mantenerse unidos… pegados por el sudor pero sin ganas de alejarse… respiraban agitadísimos en brazos del otro.

– Danny… te amo, te quiero conmigo por el resto de mi vida- estaba emocionado nuevamente. La dicha lo volvía sentimental… Danny lo convertía en puras emociones…

Danny se abrazaba a su cuello… aún lo tenía dentro suyo… no quería soltarlo todavía…

– Te amo Klaus… para siempre, te amo-

Se miraban y la intensidad de sus sentimientos los dejaba sorprendidos… solo llevaban horas juntos pero parecía que lo hubieran estado desde siempre… estaban muy seguros de lo que sentían y no tenían miedo de decirlo en voz alta. No eran sentimientos pasajeros… ellos no eran desconocidos y sabían bien que el lazo que los unía estaba hecho del más fuerte metal… esto no era pasajero… era la vida misma. Con un abrazo lleno de suspiros y delicadas caricias sellaban un pacto que ninguno nombraba pero ambos conocían… se amaban y se entregaban por completo al otro.

En el camino de vuelta a su casa, Danny le contó de la existencia de un abuelo en su vida. Klaus lo miraba asombrado escuchándolo hablar con tanto cariño de un hombre que había conocido en un hospital. Acompañó a Danny hasta la casa. Quería conocer al abuelo.

Isaías lo recibió con tranquilidad y curiosidad cuando Danny se lo presentó. El viejo, tan astuto, notó algo diferente en la forma en que ellos se relacionaban… Isaías los miraba y se dio cuenta de inmediato que estaba viendo algo especial… la forma en que Danny tocaba a ese chico… como se miraban con complicidad… su nieto se abandonaba por completo, reposando en el cuerpo del rubio… se dejaba llevar… y Klaus… la misma historia, respondía de igual manera al contacto con Danny. No le cupo duda alguna. Lo que había entre su nieto y ese chico no era algo nuevo. Ese nivel de intimidad entre ellos era algo que no se lograba en un par de días. Entonces supo que estaba conociendo al mismo Klaus del pasado de Danny. Su actitud cambió de inmediato… a la defensiva… desconfiado… atento a saber que estaba pasando. Recordaba al Danny del hospital…

Escuchó la explicación del abandono pero seguía sin terminar de aceptar al chico que reclamaba a Danny como suyo con los gestos, las palabras y la mirada.  Por primera vez Isaías se sintió algo molesto con una pareja de Danny. Lo había herido en el pasado y no quería que volviera a hacerlo.

Pasarían varias semanas para que aprendiera a aceptarlo. Klaus se daba cuenta y hacía lo imposible por complacer al abuelo. Fue una ocasión especial y triste la que le brindó la oportunidad de conocer mejor a Klaus y terminar de aceptarlo.

Danny estaba en el club. Seguía bailando y siendo un éxito… solo que ahora bailaba para Klaus… sonreía para él y se arreglaba solo para él… enamorados hasta en las miradas que se daban mientras bailaban.  Al terminar su función se fue a la sala de vestuario. Cuando golpearon la puerta abrió rápido, convencido de que encontraría a Klaus, pero no. El guardia le avisaba que alguien lo buscaba y quería hablar con él.  El hombre decía que era su hermano… Lo esperaba afuera. Danny sintió que el piso se movía y el cuerpo se volvía de gelatina, el color desapareció de sus mejillas… ¿Julio?… ¿estaba su hermano nuevamente afuera?… su humor cambió rápidamente… recordó la violencia de la última vez… estaba Felipe, estaba Don Mauro… ahora solo tenía a Klaus.

– Voy en un momento- respondió al guardia tratando de sonar firme. Se sentó un momento en la sala. Necesitaba tranquilizarse y prepararse mentalmente. Se tenía a si mismo también… tenía que ser fuerte. Julio era su cruz, su maldición… el hombre que lo había dañado de por vida… No escuchó cuando la puerta se abrió y entro Klaus.  Lo abrazó por la espalda. Algo en el olor de Klaus, en su forma de abrazarlo y en su exquisita ternura, lo hicieron romper en llanto.

– Danny?!. ¿qué pasa?- Klaus se acuclillaba delante suyo y le sostenía las manos…

– Es mi hermano… esta esperándome afuera-

El rostro de Klaus se endureció. Él había sido el primero que escuchó la historia del daño a manos de su propio hermano. Danny solo era un mocoso de 14 años, recién llegado a la ciudad… recordaba claramente como sufría mientras le contaba a medias palabras… sentía un odio visceral contra aquel hermano abusivo. Se puso de pie, decidido a enfrentarlo. Danny lo tomó sujetándolo, conocedor de las intenciones de Klaus. Le sonrió tristemente.

-. No, Klaus. Déjame hacerlo a mí. Ya es hora de aprender a defenderme– lo besó con la dulzura que solo él podía poner en un momento así y cubriendo su cuerpo con una gruesa chaqueta larga, salió a encontrarlo.  Pasó frente a los guardias y entre los grupos de jóvenes en la entrada. Se detuvo y lo buscó… un poco alejado veía en las penumbras la silueta de alguien que lo miraba fijamente. Caminó decidido. Sus pasos fueron perdiendo fuerza al acercarse a su hermano. Sus ojos se fueron abriendo cada vez más grandes…

– ¿Julio?- preguntó creyendo que tal vez se equivocaba

– Hola Danny– era la voz de Julio en aquel hombre extraño… envejecido, desarreglado y mal agestado… Danny sabía exactamente la diferencia de edad entre ellos… diez años… pero el hombre que tenía frente a él parecía 30 años mayor… su espalda curvada… su rostro ceniciento y arrugado prematuramente. Lo miró sin entender que había pasado para que Julio estuviera así…

– Estas muy bien… me da gusto verte– incluso la voz de Julio era diferente… avejentada

– No puedo decir lo mismo- sabía que estaba siendo cruel… pero si había alguien merecedor de su crueldad era su hermano… recordar lo que le había hecho cuando era un inocente que no sabía nada…

Julio se miró a sí mismo y sonrió amargamente.

– ¿Qué quieres? – preguntó Danny muy frío y controlado. Julio lo miraba y le costaba hablar…

– Vine a avisare que murió mamá… ayer… por si quieres ir-

La noticia lo impactó de forma inesperada. Su madre se había ido y ya nunca tendría la posibilidad de volver a verla… su madre… la que nunca lo buscó ni le demostró cariño… la mujer que lo trajo al mundo pero nunca se ocupó de él… la mamá que  lo desechó… Sus ojos se llenaron de lágrimas y sintió que tambaleaba… las piernas de lana.

– Danny?- la voz de Klaus y sus brazos que los sostenían firmemente.

– Estoy bien- respondió como autómata apoyándose en él.

Allí, de pie en los estacionamientos del club, Julio continuó la historia y Danny se enteró que su padre había fallecido el año anterior y su madre moría luego de una larga enfermedad. Julio estaba solo. Su mujer e hijos lo habían abandonado y había perdido su trabajo hacía ya largo tiempo. Era un don nadie… desengañado y desilusionado… un hombre amargado que vivía en el dolor y la tristeza. Miraba a Danny como quien ve a su salvación. Klaus lo mantuvo protegido en todo momento, impidiéndole acercarse. A medida que Julio relataba la penosa historia de su familia, Danny se sentía cada vez mas lejos de aquello… su mundo no eran ellos… su propia sangre no le era cercana… él se había ido y lo habían excluido… nadie lo echó de menos lo suficiente para buscarlo y Julio… no valía la pena.

Cuando terminó de hablar, Julio desapareció en la noche de la misma forma misteriosa en que llegó. Danny no le preguntó dónde estaba quedándose ni nada de eso… su hermano era un completo extraño.

Una vez a solas con Klaus, se derrumbó en llanto y dolor… frente a la casa de Danny, Klaus lo sostenía y acurrucaba. Lo calmaba pero a la vez le permitía dejar correr, en lágrimas, la pena que lo agobiaba.

– Era mi mamá, Klaus… aunque no me quisiera, era mi madre-

– Lo sé Danny. Lo sé-

Entraron de madrugada, juntos a la casa del abuelo y por primera vez Klaus pasó la noche junto a Danny, acariciándolo y estando a su lado. En algún momento de la noche el abuelo despertó con el llanto de Danny. Se levantó asustado y se sorprendió al encontrarlos juntos, abrazados y vestidos bajo el cobertor. Klaus le contó los detalles. El viejo abrazó a su nieto y lloró junto a él. Una madre, por muy fría y dura… era importante en la vida de todos. Esa fue la primera vez que el abuelo miró con ojos diferentes a Klaus. Estaba con su nieto cuando lo necesitaba. Eran momentos difíciles y Klaus estaba con él preocupándose de atenderlo y acompañarlo, con exquisita ternura.

Al día siguiente, temprano, viajaron al sur en el primer avión. Klaus los acompañaba. En la tarde, los tres juntos entraron a la pequeña iglesia en que despedían los restos de su madre. Danny quiso ir solo a despedirse de ella. Miró fríamente el rostro inerte en el ataúd. No la reconoció. La mujer que estaba enterrando no tenía relación alguna con la imagen que tenía guardada en su memoria. Fue una ceremonia triste. Al terminar, Julio se acercó a Danny.

– Hay cosas que entregarte Danny. Te corresponde la mitad de todo

Danny lo miró con desprecio. No quería nada de ellos ni de su hermano. Había perdido el miedo que Julio le inspiraba. No le quedaba sino rabia y dolor contra él.

– Puedes quedártelo todo. No me interesa-

– No es tan fácil. La ley dice que es tuyo. No me lo puedo quedar- La actitud de Julio era diferente. Actuaba desde la incomodidad de su pobreza y difícil situación. La vida se había encargado de hacerle pagar el daño que cometiera. Su familia lo despreciaba, no le quedaban amigos, no conseguía trabajo desde que lo echaran en forma deshonrosa… su madre enferma era lo último que le había quedado y ahora… no tenía nada. Miraba a Danny y lo veía tan bien, tan altivo y diferente… con un aura de seguridad y confianza que lo atemorizaba… acompañado de personas que lo amaban. Como deseaba volver a ser parte de la vida de Danny…

– No lo quiero. No puedes obligarme- fueron las últimas palabras que cruzó con su hermano.

Partieron de vuela rumbo a la ciudad esa misma tarde, sin despedirse de Julio ni visitar su antigua casa ni la ciudad… Danny no quería revivir recuerdos. Solo quería regresar pronto a lo que era su vida actual.

De a poco la vida se fue normalizando y retomando un buen curso. Klaus y él se juntaban todos los días, cada vez que podían. Danny lo visitaba en su trabajo y lo acompañaba. Klaus acudía cada noche a estar con él y lo dejaba en la puerta de su hogar. El momento de despedirse cada noche se volvía cada vez más doloroso para ambos. Querían estar juntos, vivir juntos y ser solo uno… dormirse y despertar pegados… pero Danny jamás sería capaz de abandonar a su abuelo y Klaus lo entendía. Pasaban juntos algunas noches en un motel pero la ansiedad de separarse cada vez comenzaba a consumirlos y a molestarlos. Las despedidas en el auto se alargaban y terminaban con ambos excitados y frustrados.

Fue Isaías mismo quien se encargó de resolver la situación. Era viejo, pero no tenía un pelo de tonto. Los chicos llegaron de madrugada, como cada noche. Estacionaron el auto y antes de comenzar la ronda de besos y caricias, Isaías los llamó y les indicó que pasaran. Quería hablar con ellos. Una vez los tres estuvieron sentados en la sala, Isaías comenzó a hablar.

– Estoy viejo pero no soy tonto Danny. Todo lo que poseo en este mundo será tuyo, cuando yo no esté– se acercó a Danny y le hablaba directo, solo a él…- no lo sabes nieto, pero la casa y todo lo que poseo en el mundo está a tu nombre- había dulcificado su voz y le hablaba ahora con cariño

– Cómo?!- Danny no tenía idea de lo que Isaías le contaba

– Así es. Eres el único familiar que me importa en el mundo y todo lo mío es tuyo ¿está claro?-

– Abuelo, yo no puedo aceptar…-

– Ya es muy tarde para eso niño. Don Mauro dejó todo arreglado antes de morir y los documentos están firmados hace tiempo-  No le daba otra opción más que aceptar callado

La emoción hacía presa de Danny. Enterarse de que el abuelo le dejaba todo a él era increíble… se emocionaba hasta las lágrimas. Ese viejo era, en verdad, su única familia. Klaus sostenía fuerte su mano y lo abrazaba conocedor de la extrema

sensibilidad de Danny, sabía que lo necesitaba cerca, aún cuando estaba feliz.

– Abuelo… son las 3 de la madrugada. ¿Por qué me lo cuentas ahora?-

– ¿Por qué?!!.. te diré porque…- se sentó frente a ambos y les habló golpeado– Una de las desventajas de usar audífonos es que los escucho cada noche mientras se quedan en el auto y se besan y se despiden cien veces antes de decidirse a soltarse!!!…- el color inundó las mejillas de Danny y la vergüenza en las de Klaus… no sabían que el abuelo los escuchaba–  los viejos dormimos poco… luego, me paso el resto de la noche pensando en que me vas a decir, en cualquier momento, que te quieres ir a vivir con este alemán y dejarme botado.

– No abuelo.. nunca te dejaría- Danny aclaró rápidamente…

– Lo sé hijo.. lo sé. Pero también sé que quieres estar con Klaus. – Los miraba fijos a ambos – ¿no es así?-

Klaus tragó saliva… era cierto. Danny miró al suelo. No era un niño. Era un hombre pero se sentía como un adolescente pillado en falta.

– Ya soy viejo Danny. Ustedes no necesitan pasar por esto por mi causa– Su voz era extrañamente decidida. Les comunicaba una decisión, no les estaba preguntando. Esta vez le habló directamente a Klaus.

– Me has convencido Klaus. Creo que en realidad quieres a mi nieto. Eres bienvenido en mi casa, la casa de Danny-

Danny y Klaus se miraban… ¿Qué era lo que Isaías estaba diciendo?… ¿estaban entendiendo bien?… no se atrevían a hablar…

– ¿Abuelo…? – confundido

– Puedes vivir aquí Klaus… con nosotros. Esta casa necesita un poco de amor. Danny y yo estamos muy solos– Isaías sonreía con picardía y ternura

– Abuelo?!!- Danny cada vez estaba más sorprendido… su abuelo ni siquiera le había preguntado…

-. Los dejo para que piensen– el abuelo se ponía de pie y se retiraba, dejándolos en la más absoluta sorpresa…- Ah! me olvidaba – se volvió a mirarlos. Con cuidado se quitó los audífonos y los retuvo en sus manos… los miraba divertido– Pueden hacer lo que quieran chicos… como dije… esta casa necesita amor y yo no escucho nada sin esto– Levantó los audífonos, mostrándoles que ya no los tenía puesto. Se dio media vuelta y desapareció en su habitación.

Pasaron unos segundos antes de que alguno de los dos reaccionara.  Danny quería explicarle, decirle a Klaus que no se sintiera forzado ni obligado… que su abuelo había decidido por su cuenta… que bien podían esperar… pero no alcanzó a terminar sus pensamientos… un Klaus ansioso y excitado lo tomaba de las mandíbulas y cerraba sus labios en torno a los suyos… se ponía de pie y apretaba su cuerpo firme contra el de Danny…

-. Tu dormitorio…- exigió Klaus. Danny se dejó llevar… Klaus lo deseaba ahora y él estaba más que dispuesto a complacerlo. Se desnudaron despacio… hacerlo en la propia casa tenía un sentido diferente… era como casarse… adquirir un compromiso serio… se abrazaron y se amaron con ternura. Klaus lo tomó con cuidado y lo arrastró con infinita dulzura hasta el climax… esta noche, hacer el amor con Danny, en su propia cama, tenía un sentido especial.

– Vamos a ir de compras más tarde–  dijo Klaus. Las palabras aun le salían agitadas por el esfuerzo del sexo…

– ¿Qué vamos a comprar?- Danny quería reír… en su cama… con su abuelo aprobando su relación… con Klaus que no había querido esperar ni un segundo más para comprometerse y amarlo… su relación con Klaus era oficial… firme, estable…sellada con ambos cuerpos encontrándose y satisfaciéndose bajo ese techo…  se sentía diferente… adulto, maduro, real…  más feliz de lo que podía recordar. Ahora solo tenían que seguir creciendo y amándose… madurando juntos. Klaus se subió sobre él… reía también. Lo sujetó de las costillas… a punto de hacerle cosquillas…

– ¿No lo sabes?..- sus dedos se movían despacio… incitándolo…Danny comenzaba a sentir las cosquillas y se retorcía despacio, negaba con la cabeza… ¿Qué necesitaban comprar?-

– Una cama grande Danny… para los dos-

Se besaban dulcemente… la felicidad escapaba por todos sus poros. Se quedaron abrazados, estaban en paz… tenían lo mejor de la vida.

– Klaus… –

– Si?-

– ¿Recuerdas lo que hicimos con mi primer sueldo en la okupa?-

Klaus cerró los ojos y recordó. Claramente los vio a ellos mismo, varios años más jóvenes, casi unos mocosos, comprando una colchoneta para cubrir el duro suelo donde Danny dormía sobre un pedazo de alfombra… había pasado mucho tiempo de aquello. Eran tan inocentes y niños entonces… Ya no eran esos chiquillos inmaduros… el tiempo les había enseñado a valorar lo que ahora tenían.

– Compramos una colchoneta…- sonrió para Danny, quitándole el pelo de los ojos en una caricia llena de ternura que acostumbraba hacerle

– ¿Y mañana será una cama completa?… ¿para ti y para mí?–  Klaus entendió… a su manera, Danny estaba preguntando si se arriesgaba con él… si quería vivir junto a él.

Klaus le buscó los ojos…

– Si amor… una cama completa para ti y para mi… en este dormitorio y junto a tu abuelo. Es perfecto para mi… ¿Estás de acuerdo?-

La felicidad era como un torrente líquido que circulaba a toda prisa por el cuerpo de Danny… no podría dormir… lo sabía… estaba demasiado feliz. Klaus y él juntos nuevamente… y esta vez harían bien las cosas y sería para siempre.

 

EL PRESENTE.

La empresa de Klaus crecía rápidamente. A través de Lucas y sus nuevos amigos, se había contactado con la televisión y le ofrecían cada vez nuevos y mejores contratos. Era un excelente profesional y lo demostraba en cada uno de sus trabajos. Ahora tenía mucho más gente trabajando para él pero a Klaus le gustaba supervisar todo personalmente. Nada quedaba del chico irresponsable del pasado. Cuidaba su nombre y su reputación con trabajos de excelente calidad y profesionalismo a toda prueba. Su vida giraba en torno a Danny. No sabía cómo lo hacía… solo sabía que estaba muy enamorado y que cada día que pasaba se sentía más y más atraído por él. Respiraba tranquilo cuando llegaba a casa y lo encontraba. Lo abrazaba hundiéndose en su cuello, respirando su olor y el mundo volvía a adquirir  todo el sentido necesario. Danny era su seguridad y su refugio, su fortaleza y su amor.

Danny había dejado de bailar hacía un par de años atrás, cuando David se retiró para trabajar con Antonio. Emilio le ofreció reemplazarlo. Seguiría en el club pero sus funciones y su cargo serían diferentes. Aceptó algo asustado. Reemplazar a David no era fácil. No tenía su personalidad ni sus conocimientos… pero tenía, sin embargo, algo nuevo y diferente, que encantó a los clientes… la dulzura y ternura de Danny eran una nota de frescura en el club. Aprendió lo que le faltaba y muy pronto desarrollaba una personalidad más fuerte que solo utilizaba en su trabajo. Conocía todo en el club, de principio a fin y aunque su modo era diferente al de David, supo llevar todo a cabo a la perfección. Al principio se sentía extraño, pero  aprendió lo que le faltaba y muy pronto desarrollaba el trabajo a la perfección. Emilio estaba feliz con él en este nuevo cargo.

Lucas y Danny continuaban su amistad. Ahora que Lucas se volvía famoso, mucha gente se acercaba a él. Sin embargo, el chico se aferraba cada vez más a sus amistadas verdaderas. Danny siempre estuvo cerca. Compartían mucho y cuando ya eran hombres adultos, tenían entre ellos un lazo de amistad que atesoraban como algo muy valioso. Nunca perdieron contacto.

Klaus estaba agradecido con Emilio por haber sacado a Danny del escenario. Jamás lo habría pedido ni se lo habría insinuado, pero su ego masculino se resentía al ver todas las miradas posándose sobre Danny… el cambio de trabajo fue ideal para todos.

La vida en casa del abuelo fue un cambio que solo aportó cosas buenas para todos. Klaus tenía una personalidad tranquila y se adaptaba a todo… muy pronto estaba alabando al abuelo por sus deliciosas comidas y pasaban mucho rato conversando. A Klaus también le gustaban los juegos de cartas y fueron muchos los atardeceres que compartían los tres, sentados en el precioso jardín, jugando cartas, conversando o escuchando al abuelo contar sus historias mientras ellos dos se acariciaban… nunca habían sido tan felices.

Klaus estaba sentado sobre el pasto y conversaba distraído con el abuelo… el jardín estaba, esa primavera, en su máximo apogeo… Danny, también sobre la hierba, con su cabeza sobre las piernas de Klaus, su pelo claro desparramado, miraba el movimiento de las hojas en el árbol sobre ellos… la mano de Klaus lo acariciaba… suspiraba profundamente… sus ojos se cerraban… estaba en el mejor lugar del mundo, con la mejor compañía y en completa tranquilidad… su alma, su corazón… su vida entera estaba bien.

– Klaus…- lo llamó despacio.  Klaus desvió su atención del abuelo para mirarlo con profundo amor…

– Qué?

– Te amo-

Klaus sonrió… ya conocía tanto a Danny que sabía lo que le estaba pasando… era solo la felicidad que rebalsaba su corazón y necesitaba escapar en forma de palabras… estiro la mano y tomo una flor… había miles en el jardín ese año… quito los pétalos con cuidado y los fue dejando caer despacio sobre el rostro y el pelo de Danny mientras lo miraba sonriente… Danny sentía los suaves pétalos caer sobre su piel… como una caricia de Klaus… respiraba el aroma de la flor. Cuando terminó de adornarlo, se acercó hasta depositar un beso en sus labios

– Te amo también, Danny-

Isaías los miraba y sonreía muy quieto… llevaban varios años juntos. Su nieto estaba feliz y tranquilo como nunca antes. Klaus le había demostrado en este tiempo que era un buen hombre. Se había ganado totalmente su corazón. Se sentía agradecido con la vida. Tenía por compañía a dos personas maravillosas que se ocupaban de él de la misma forma en que él cuidaba de ellos.  Sabía que en la intimidad estos dos no tenían nada de la tranquilidad que ahora demostraban, aquí, sobre el jardín… pero le gustaba saber que se amaban y que lo aceptaban y  compartían su vida con él… era un anciano… no sabía cuánto tiempo le quedaba en este mundo, pero el que fuera, sería muy agradable compartirlo con Danny y con Klaus y la felicidad que destilaban.

Lucas 12

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CAPITULO 34

DANNY 22

 

Muy tarde ya, Danny cruzó el espacio entre el pasillo y el salón… se veía físicamente agotado pero con una extraña tranquilidad en los ojos y en el cuerpo. Al primero que buscó con la vista fue a Lucas. En cuanto se vieron, el chico se puso de pie y caminó hacia él…..

– ¿Cómo estás?

Lucas lo tocó suavemente de los hombros… Danny se veía exhausto, Suspiró… profundamente… ¿Qué si estaba bien?… ¿cómo podía explicarle a Lucas lo que sentía en solo unas palabras? Ni siquiera podía explicárselo bien él mismo… solo sabía que estaba tan sensible y llorón… y feliz… y triste a la vez…

– Estoy bien Lucas… Gracias

Se abrazó a él sorprendiéndolo… lo abrazaba porque estaba llenos de emociones, porque si Lucas no hubiera existido entonces Klaus jamás habría dado con él… porque… estaba feliz… tan agradecido con él… porque necesitaba un abrazo…

– ¿Quién es Klaus, Danny?

En ese momento Klaus salió del corredor y se dirigió a la mesa donde ya se despedían los otros invitados. Sus ojos claros se cruzaron con los de Danny… se hablaban sin necesidad de palabras… no hubo sonrisas… solo fueron unos segundos pero la comunicación fue intensa

– Alguien importante Lucas… luego voy a contarte todo… ahora…

Sus ojos buscaron a David y Antonio… los vio juntos en una de las mesas… tragó aire en una buena cantidad poniéndose más firme y empuñando las manos

– Ahora tengo otro asunto que arreglar- su voz estaba algo agitada… todo había cambiado… tan rápido… ahora todo era diferente.

– Danny… estoy aquí si me necesitas- Lucas sintió la necesidad de decirle eso… que supiera que no estaba solo

– Lo sé Lucas

Le dio un beso en la mejilla… cada día Lucas le era más cercano y preciado.

Lucas volvió de prisa a su mesa mientras Danny se alejaba hacia la mesa que compartían David y Antonio. Sus invitados se retiraban. Se despidió de todos. Solo quedaba Klaus que parecía no tener ganas de retirarse… estaba tanto o más sensible que Danny. No podía controlar mucho sus ojos… se le iban a mirar a Danny una y otra vez…

– Klaus… ¿estás bien?- le preguntó Lucas directamente… lo veía igual como a Danny… cansado pero con una extraña tranquilidad… una seguridad que no tenía hasta hace unas horas… algo brillaba en sus ojos ahora… como si supiera algo importante que antes no sabía

– Si, perfectamente bien – le sonrió cómplice. Si antes estimaba a Lucas, ahora le estaba infinitamente agradecido

– Lucas… no tienes idea lo importante que ha sido esta noche.

Lucas esperaba la reverencia de Klaus, pero en vez de eso fue atrapado por su brazo izquierdo y le dio un abrazo cariñoso.

– Estoy en deuda contigo para siempre, Lucas. Gracias-

Le sonrió y con tranquilidad Klaus dio media vuelta y comenzó a alejarse junto a los demás.

– Qué fue eso?- pregunto Emilio entre sorprendido y sonriente… había visto el abrazo y el murmullo de Klaus al oído de Lucas.

El chico seguía mirando como Klaus se retiraba… son una sonrisa de alegría y comprensión…

– Creo que… no estoy seguro… no sé –Le respondió muy despacio a Emilio… sospechaba que había algo fuerte entre ellos… Danny y Klaus, pero no tenía nada claro…- creo que… amor, tal vez?-

 

Quedaba poca gente… ya era muy tarde… Danny caminó despacio… tragó saliva… pocas veces sus nervios lo habían atacado de la manera en que lo hacían ahora… estaba agotado, todos sus sentimientos a flor de piel… solo quería… ni siquiera él mismo sabía que quería… se sentía débil…   tiempo para estar solo, para mirar la nada y sonreír… digerir todo lo que estaba pasando y entender la importancia.

David y Antonio estaban compartiendo la misma mesa y lo esperaban

– Danny- Antonio se puso de pie, seguido de David… Danny se sintió pequeño e indefenso… ¿por qué diablos estaba metido en esta situación?

– Hola… sé que dije que iba a hablar contigo… con ustedes… pero

– Necesito hablar contigo Danny, ahora– exigió Antonio. No era un hombre acostumbrado a esperar y ya llevaba demasiados días esperando por Danny.

Danny no tenía fuerzas ni ánimo… la conversación con Klaus había sido demasiado para sus sentimientos… no podía… ahora no.

Negó suavemente con la cabeza apretando los labios… las lágrimas a punto de caer…

-Lo siento… no puedo ahora… me disculpo… no puedo

Todo lo que había pensado y planeado para su futuro se enredaba y se diluía… nada era igual ahora…

– ¿Estás bien?

David conocía esos pequeños gestos de Danny… le notó el agotamiento y que estaba haciendo un gran esfuerzo. Intentó sostenerlo

– Estoy..- suspiró largo y profundo- estoy… cansado

– Te llevo a tu casa

David se puso de pie y tomó a Danny del brazo en una actitud un poco protectora… Antonio se puso al otro lado de Danny… era una situación un poco absurda. Danny se detuvo… estaba en verdad agotado pero de pronto  ya no le importaba nada…  solo tenía ganas de llorar y rendirse, de abandonarse y no pensar… que alguien más cuidara y se hiciera cargo de él por una rato…  los miró… ¿Alguno de ellos entendía lo que le sucedía?.. ¿Podían saber lo que estaba sintiendo?… no, ninguno… ninguno de ellos lo conocía como Klaus ni era capaz de ver un poco más allá… de conocerlo tan íntimamente como Klaus… él lo miraba y llegaba directo a su alma… ninguno de los dos podía hacer eso… ni podrían jamás…. Es cierto que David lo besaba y lo dejaba temblando, es verdad que su cuerpo respondía de inmediato a cada toque y a cada roce de David… tenía magia en su cuerpo para hacer reaccionar el suyo… pero no confiaba en David… siempre iba a tener desconfianza, era casi tan inseguro como él, tal vez más que él mismo… tuvo la oportunidad en sus manos de enamorarlo para siempre, de hacerse dueño de su corazón cuando él se lo ofreció integro… solo le había pedido que no lo hiriera… y fue justamente lo que hizo…  dejó pasar la oportunidad… no le dio importancia ni supo reconocerla hasta que fue demasiado tarde… solo cuando lo perdió se dio cuenta que lo quería… de paso dañándolo y volviéndolo más y más desconfiado… lo había echado todo a perder… irremediablemente…  no era agradable recordar eso… y Antonio?… Dios!!  Antonio era una bellísima persona, era todo lo que alguien como él podía desear para ser feliz… dispuesto a compartir con él todo lo que tenía y a  asegurarle una vida cómoda y protegida para siempre… una vida tranquila, sin sobresaltos… sin tener que trabajar, lejos de todo… en la hacienda… viviendo tan regalado y protegido… no… tampoco quería eso para su vida, no quería sacar a su abuelo de su casa y llevarlo lejos, no quería dejar de bailar y ser dependiente… no quería encerrarse y olvidarse de vivir bajo las luces y el aplauso… le gustaba su libertad… su independencia… quería una vida llena de emociones intensas y profundas… de pasión y de locura…  le gustaba y lo hacían sentir vivo… quería estar con alguien que lo tomara de la mano y se sintiera orgulloso de besarlo en público o en privado… que lo exhibiera como su pareja… frente a todos…

-Danny?

Antonio y David lo miraba raro… habían llegado al exterior del club… Danny estaba llorando callado… le había tomado semanas pensar en Antonio y David… ahora sabía claramente porque le había costado tanto… ninguno de ellos podía ofrecerlo todo lo que él quería…  no era tanto tampoco, él no exigía demasiado… pero… ya sabía… ahora que había tenido frente a él a alguien que si le ofrecía todo lo que esperaba… ahora sabía… ahora entendía que podía dejar sus protecciones de lado… podía olvidar sus barreras y simplemente entregarse entero… eso podía hacerlo con él… pero no con ninguno de quienes lo miraban ahora.  Su llanto se fue transformando en sonrisa… los miraba a ambos y aunque las lágrimas seguían resbalando despacio por sus ojos, su boca tenía una sonrisa y sus ojos un brillo especial…

– Lo siento…- dijo tan callado y triste

– ¿Por qué lo sientes?

David quiso sostenerlo pero Danny dio un paso atrás… levantando las manos  pidiendo espacio… alejándose de ambos

– Lo siento… yo no sabía… lo siento

Dio media vuelta y echo a caminar de prisa hacia el taxi que esperaba un poco más allá. Se subió y se alejó sin volver a mirarlos… estaba huyendo… no tenía fuerzas ahora… no podía enfrentarlos ahora y decirles lo que había descubierto… era injusto… pero mañana… seguro que mañana podría hacerlo.

KLAUS

Klaus salió fuera del club y tomó su auto. No era un auto deportivo de lujo…  ni uno demasiado caro tampoco. Klaus había heredado dinero que le dejó su padre pero ahora, luego de la dramática experiencia en la cárcel, se había vuelto más sabio y maduro… no necesitaba tantas cosas superfluas y lujosas… por supuesto le gustaban, pero por ahora, invertiría todo en salir adelante con su productora… ya más adelante vendrían los gustos y los lujos.   Condujo despacio… estaba algo desconcentrado y muy emocionado…. Danny… suspiró profundamente… ese era el mayor lujo que podía tener en su vida… el regalo más exquisito… su pequeño Danny… tan maravilloso como lo recordaba… precioso… no sabía cómo había sido capaz de separarse de él hacia unos minutos atrás… si hubiera podido, se habría quedado pegado a su piel para siempre… Danny… lo dejó solo, con ellos… con esos dos hombres que esperaban por él, no le había gustado hacerlo pero lo dejó porque Danny se lo pidió. Le había contado sobre ellos… obviamente no le gustó escucharlo, odiaba saber que alguien más se había enamorado de Danny, que lo había besado… tocado… que lo esperaban porque querían estar con él… apretaba fuerte los puños mientras Danny le contaba y él imaginaba… sentía la puntada de los celos quemándolo… no tenía derecho,  lo sabía… solo le cabía esperar que aún hubiera un espacio en el corazón de Danny para él…  entendía…  habría sido muy estúpido suponer que él sería por siempre el único… sobre todo cuando Danny había creído que lo había dejado botado… No iba a pensar en Danny conversando con ellos ahora…  Solo quería recordar que lo había encontrado, que se habían besado y que Danny le había dicho que volverían a hablar… que le habían brillado los ojos y se habían mirado con tanto amor… tenía todas sus esperanzas puestas en esas simples palabras que le había dicho… “Volveremos a hablar Klaus”… esperaba y confiaba en él… confiaba en que el poco rato que habían estado junto hubiera sido para Danny tan fuerte e intenso en emociones como lo había sido para él.

Llegó a su casa. Estaba agotado. Ya en la cama quiso cerrar los ojos para dormirse… las imágenes de Danny bailando, sorprendiéndose, sonriendo, llorando… hablando… besándolo… todas las mil emociones de la noche desfilaban frente a él… no se dio cuenta que sonreía… estaba tan feliz en su interior… tan en paz… finalmente en paz.

————– 0 ————–

 

David y Antonio quedaron inmóviles, como estatuas, mirando el taxi alejarse

– ¿Qué fue eso?

David lo sospechaba… presentía pero no quería aceptarlo… no quería

Antonio lo miró en silencio… había mucho reproche en sus  ojos… ya no contra David… no tenía sentido seguir molesto con él, ambos habían perdido… ¿es que acaso este rubio idiota no se daba cuenta?

– No voy a rogarle… no soy el perro faldero de nadie

Declaró Antonio a nadie en especial… Pensaba compartir su mundo con Danny… le había ofrecido todo lo que tenía… su propio mundo a su disposición… le había costado tanto encontrar a alguien así de especial… estaba herido y enojado.

– ¿Crees que… ?

– Ahh por Dios!!! Que no lo viste??!!!

Antonio subió la voz, dio vuelta y volvió a entrar al local… debería irse… su hotel estaba cerca, pero sentía que hervía por dentro… tenía mucha rabia… había visto a Danny desaparecer de su alcance en solo unos minutos…  el chico se había alejado de ellos… no solo físicamente… su mirada… lo habían perdido… idiotas!! Peleándose entre ellos para que llegara ese tal Klaus y se los levantara en frente de las narices!!!.

Pidió una nueva copa en la barra… con voz fuerte y molesta… David llegó a su lado

– Esta vez invito yo- dijo Antonio sin mirarlo

– No… gracias. Ya me voy

David parecía más destrozado que antes… había entendido

– No quiero beber solo

Declaro Antonio mirando al rubio con detención por primera vez desde que lo conocía… David le devolvió la mirada… desafiante… incrédulo… ¿le estaba pidiendo que lo acompañara? Aceptó la copa que le ofrecía y sin decirle nada se dirigió a una de las mesas más solitarias y  oscuras del local… no quedaba mucha gente.  Antonio lo siguió por inercia… se sentía un poco perdido además de enrabiado.  Durante varios minutos bebieron en silencio…  David estaba notoriamente más afectado que Antonio.

– No ha dicho nada aún… no puedes asegurar nada…

– Hombre!!… ¿Qué acaso no lo viste?!!… ¿no se supone que lo conoces mejor que yo?… ¿no te fijaste en su cara?!!

Le molestaba que David se aferrara a un imposible… que pusiera esa cara de lástima y dolor… que quisiera seguir creyendo cuando estaba todo tan claro… ese tal Klaus vuelto a aparecer de la nada… diablos!!Danny ya no era para ellos… para ninguno de ellos

– No lo creeré hasta que Danny me lo diga

Antonio se largó a reír… había algo patético en David… la forma en que se empeñaba en sufrir y tener esperanzas… él sabía de esto…

– Eres patético… Danny nos dejó fuera a los dos

David lo miró incrédulo, dolido, afectado…  estaba sufriendo por Danny desde hacia tanto tiempo… se cansaba del dolor… de quererlo y esperarlo… de sentir tanta culpa por haberlo dejado ir la primera vez… pero lo amaba… ¿sería verdad que lo habían perdido?… quería esperar hasta escucharlo de la boca misma de Danny… pero algo en su interior le decía que si… se quedó mirando fijamente a Antonio sin pensar mucho en lo que hacía… sus ojos fijos enlos otros y su mente en otra parte… Antonio era un hombre buenmozo… imponente… ¿tendría razón?…

De pronto la mirada de Antonio estaba fija en él también… nunca antes se había detenido a mirarlo… era un rubio muy bien parecido… con esos ojos grises tan tristes, semi cubiertos por el mechón rebelde que caía cubriéndolos… tenía un cuerpo bien formado y siempre vestía tan elegante… tuvo ganas de remecerlo, de zarandearlo hasta hacerle entender que ambos habían perdido… que dejara de estar triste y esperanzado… no había nada más para ellos… Antonio estaba enojado… molesto… con la adrenalina a mil… excitado.

David notó claramente como la mirada de Antonio cambiaba… volvió de golpe a la realidad… sintió el calor recorrerlo… ¿se estaba excitando con la mirada de este hombre?… desvió sus ojos… diablos!!… seguro había bebido demasiado…

– Deja de mirarme así… – la sola idea lo hacía reír…

– ¿Así cómo?

Sonreía arrogante al preguntar… seguía mirándolo intensamente… recién se daba cuenta que David tenía unos ojos perfectamente grises y bonitos… tal vez era el alcohol, el despecho y la molestia hablando a través de ellos.

– Solo… olvídalo

David se bebió el resto de su copa al seco sin quitar la mirada desafiante de sus ojos, se puso de pie y se alejó rápidamente dejando a Antonio solo y molesto.  Necesitaba aire… pensar… aclarar su mente… pensar en Danny… y este loco que lo miraba… No!!  Se fue a buscar sus cosas hacia su oficina que había construido al lado de las salas de baile… estaban todas desocupadas a esta hora de la madrugada.  Antonio??… estaba loco… ¿Qué hacía pensando en él?… la forma en que lo miraba… no… ni siquiera por despecho… él nunca… además… él no era un maldito pasivo… Diablo!!! Por qué se estaba explicando algo tan tonto como eso?… no tendría ni siquiera que estar perdiendo el tiempo pensándolo.

Recogió sus cosas… muy de prisa. Dio media vuelta y salió al salón. Antonio ya no estaba… respiró tranquilo. Abandonó el Club.  Ya no vivía con Emilio, ahora tenía su propio lugar. No estaba lejos, siempre iba y venía caminando pero hoy estaba cansado y molesto, hubiera preferido irse en su auto. Comenzó a avanzar por la acera. Escuchó el vehículo detenerse a su lado

– Sube

No tuvo que mirarlo. Antonio estaba a su lado… lo miraba con la ventanilla abierta y muy cerca suyo…

– No, gracias- respondió mirando hacia el frente, quitándose el mechón de los ojos con un movimiento seco y levantando la barbilla… ¿Quién diablos se creía este arrogante?.

Antonio avanzó lentamente en su vehículo a la par con los pasos de David por un par de metros y luego aceleró alejándose

– Como gustes rubiecito…- le gritó, pero un poco más adelante se detuvo bruscamente y bajó del auto a encararlo, tan enojado que parecía haber perdido el control, se acercó amenazante… alto, grande y muy molesto…

– ¿Cuál es tu maldito problema?!!! Solo intento ser amable contigo…

Antonio estaba en verdad enrabiado con todo lo que había sucedido en una sola noche… y David parecía ser ahora el objeto en el cual descargar su ira… pero el rubio tampoco estaba en paz, David rara vez se exaltaba o decía garabatos pero ahora brotaron solos de su garganta, a gritos…

– Mi problema???!!! Mi problema eres tú, maldito huevón arrogante!!! Lárgate al infierno!  Puedes meterte tu amabilidad por donde te quepa!!!

Lo desafiaba con la vista y los movimientos… se medían… dándose cuenta de la existencia del otro por primera vez…

– No estoy pretendiendo violarte en mitad de la avenida!!! Solo iba a llevarte a tu casa!!!

– Violar…!!! Crees que soy idiota huevón??

Ambos se gritaban… Antonio sonrió con sarcasmo…

– No deberías usar palabras tan feas, rubiecito

– Rubiecito??!!!

David se había estado conteniendo pero no aguantó más… ese nombre, aplicado a él, en boca de Antonio, desató su ira, lo empujo con ganas, aun sabiendo que el otro era mucho más alto y fuerte

– A quien mierda llamas rubiecito??!!!

Este hombre era desesperantemente arrogante…

La sorpresa de verse empujado hizo que Antonio tambaleara levemente… tenía fuerza el rubiecito después de todo… quizás era efecto del alcohol también… devolvió el empujón

– A ti!!  Tú eres un rubiecito, no?

De pronto Antonio cambió su mirada y su mano se fue directamente al pelo de David… lo tocó tomándolo entre sus dedos

– Es rubio…

Tiró del pelo y lo sostuvo con fuerzas… no supo lo que hacía cuando besó a David con furia… sujetándolo del pelo mientras el otro intentaba soltarse… forcejeaban… lo empujó hasta dejarlo aprisionado entre su cuerpo y su vehículo… era un beso animal, feroz… de puro instinto, de pura excitación… su cuerpo entero presionaba contra el del rubio.  David dejó de luchar y comenzó a responder… con tanta fiereza como la que recibía… peleaban y se exploraban violentamente… ambos intentando ganar el control. Se separaron cuando sintieron que les faltaba el aire… se miraban sorprendidos… ninguno de los dos entendía nada… no sabían que acababa de suceder…

– Imbécil!- masculló David… sin soltarlo

-Idiota!- Antonio seguía sonriendo con ferocidad

-Tarado

Volvieron a juntar sus bocas en un acto nacido de la rabia… tironeándose y tratándose en forma brusca.

De pronto Antonio comenzó a reír despacio… no era una risa alegre ni sincera… era forzada y dura… extraña…

– Nos vemos rubiecito, mal genio

Con una rapidez increíble volvió a besarlo, luego subió a su auto y desapareció a toda velocidad…

A David le tomó unos minutos hacer que su cerebro conectara nuevamente con el resto de su cuerpo… estaba aún más indignado… qué diablos!!! Se habían besado… NO!!! él lo había besado… él había sido el idiota que lo había besado…  qué demonios le sucedía al tipo este???!!!… que bicho le había picado??!!! Se pasó el dorso de la mano por la boca en un claro gesto de intentar eliminar el beso aquel… Muy agitado, siguió caminando hacia su casa… todo lo ocurrido durante la noche le daba vueltas… la imagen de Danny que le causaba pena y preocupación se mezclaba con la imagen de Antonio que le provocaba rabia y enojo… se durmió de prisa, muy cansado.

 

 

Antonio había instalado una verdadera oficina en la suite de su hotel. Su secretario personal le ayudaba en todo y era su mano derecha. Fue él quien recibió a Danny muy temprano cuando entró pidiendo hablar con Antonio. Lo conocía, sabía quién era y la importancia que tenía para su jefe así es que lo hizo pasar de inmediato. Antonio se puso de pie en cuanto lo vio. Danny estaba precioso esa mañana… vestía de colores claros y sonreía con timidez… él lo miró sintiendo pena… era primera vez que llegaba a su hotel y ya presentía a que había venido.

– Quiero hablar contigo- le dijo Danny con voz muy suave, acercándose. Antonio lo abrazó… ya sabía… comenzaba a despedirse y le dolía

– Ya lo sé

Lo retuvo pegado a su cuerpo grande y protector… Danny se dejó abrazar… solo tenía sentimientos de gratitud hacia Antonio… le había ofrecido poner el mundo a sus pies pero no podía aceptarlo… no quería venderse, no estaba enamorado de Antonio…

Danny comenzó a explicarle… Antonio lo detuvo.

– Solo dime a que has venido, Danny

Se miró las manos en un gesto tan enternecedor… Antonio quería recordarlo siempre con ese gesto…

– Vine a decirte que… que no puedo aceptar tu ofrecimiento. Lamento haberte hecho esperar tanto pero necesitaba tiempo

Eran solo palabras y Antonio no quería escucharlas, ya sabía lo importante… Danny había venido a despedirse y a rechazar su ofrecimiento. Vio la determinación en sus ojos y supo que la decisión era definitiva

– Yo también lo lamento

Dolía el amor propio, los sentimientos… todo dolía en muchas partes de su cuerpo

– No siempre se puede ganar

– Gracias por todo Antonio. Fuiste muy generoso conmigo pero…

– Sssshhhh. No quiero saber lo mucho que me agradeces o me estimas, no es eso lo que quería escuchar

Puso sus dedos sobre la boca de Danny. Él se quedó en silencio. Quería decirle muchas cosas y agradecerle todo, pero Antonio no quería escuchar nada de eso. Se guardó las palabras, no podía decirle lo que quería él escuchar. Se miraban… no había mucho más que decir entonces.

– Te habría hecho muy feliz… te lo habría dado todo

– Lo sé… sé de tu generosidad pero… tú no quieres que yo este contigo por interés… mereces más que eso… eres muy bueno

No era nada fácil para Antonio seguir pretendiendo estar tranquilo cuando por dentro se sentía muy triste… había alcanzado a imaginar una vida completa y feliz junto al chico que tenía frente a él en ese momento…. Recordó lo que le había dicho anoche al rubiecito mal genio… él no era un perro faldero que rogaba por cariño.

– Bien, Danny-  pero no, no estaba bien… se sentía desilusionado… dolido- no me amas… no puedo forzarte a amarme

– Lo siento… en verdad lo siento mucho

Minutos más tarde Danny abandonó el hotel sintiéndose triste pero más tranquilo. Había dado el primer paso hacia el camino definitivo.

Antonio lo observaba alejarse desde la ventana de su suite… sentía un vacío en el estómago…

-Nos vamos de vuelta a la hacienda– le dijo a su secretario – no tengo más que hacer aquí

 

CAPÍTULO 35

DANNY 23

Danny respiró tranquilo al abandonar el hotel. Sentía un peso desprenderse de sus hombros. Antonio era fácil de tratar… un caballero… con él podía conversar sin problemas y fue fácil que entendiera lo que quería decirle. Tal vez debería sentir pena por lo que había pasado pero solo sentía tranquilidad y una cierta ligereza.  Antonio era ahora solo un buen recuerdo y la completa seguridad de que el dinero no era lo que lo hacía feliz. Tenía la urgencia de ser libre. Ahora tenía una razón importante para desear cortar todos los lazos que lo ataran con alguien.

Siguió caminando pensando en lo que venía…  David… no iba a ser tan fácil pero necesitaba urgentemente hacer con él lo mismo que acababa de hacer con Antonio… tenía que terminar lo que fuera que hubiera tenido con David. Ya no podía seguir con ninguno de ellos… no ahora que había comprendido la razón porque nunca ellos pudieron llenar completamente su vida… Klaus… suspiro y sus labios no pudieron evitar curvarse en una deliciosa sonrisa… Klaus… Klaus… Klaus… quería gritarlo… No importaba demasiado cual fuera el resultado de lo que pasara entre ellos…  Suspiró y siguió caminando mientras pensaba… no se habían prometido nada, él no le había dicho con palabras que quería que iniciaran una vida juntos… no habían tenido tiempo de hablar más que del pasado y explicarse y entenderse… por ahora, Danny solo tenía la seguridad de que Klaus no tenía comparación alguna con nadie más y él… no quería menos que eso, quería lo máximo.

Caminaba rápido sintiendo que flotaba… sus pies apenas tocaban el pavimento y volvían a alzarse con ligereza… su cuerpo no pesaba nada… en su mente se mezclaban recuerdos de lo que habían sido sus momentos con Klaus cuando todavía era un crío y se habían seducido, jugando, en aquel cuarto destartalado de la okupa, recordaba como Klaus le enseñó que el sexo podía ser sin dolor y placentero… la inmensa felicidad cuando vivieron juntos… era hasta hoy, la mejor época de su vida… luego lo que recién había pasado la noche anterior, cuando lo abrazó sobre el escenario y luego en la oficina de Emilio… y sobre todo… Dios!!! sobre todo, pensaba en lo que esperaba que fueran los momentos que crearían juntos en el futuro.  Su caminar era ágil y elástico, liviano… fluido… hacía tanto tiempo que no se sentía así de bien y feliz… sentía los rayos de sol sobre su piel… la brisa en su pelo… todo se sentía bien.

Llegó al club mucho más temprano de la hora acostumbrada y buscó a David inmediatamente. Sabía que él debería estar en su oficina a esa hora.  Era triste tener que hablar con David, lo había visto sufrir y preocuparse por él… era un buen hombre pero… no lo amaba, no sentía por él ni la mitad de la emoción que Klaus despertaba en él …  Klaus… por Dios!!! estaba idiotizado!!!  no podía evitar sentirse feliz… pensar en Klaus lo hacía sonreír y sentir emociones en todo su cuerpo… había estado todo el día revoloteando en su mente… quería volver a verlo. Pensó en ir a buscarlo muchas veces durante el día… Lucas sabía dónde podía encontrarlo, pero se contuvo pensando que, aunque no tenía ningún compromiso formal, aún tenía un lazo con David… tenía que romper todo, cortar todo y estar libre, disponible… Klaus… habían tantas promesas en sus ojos anoche, en su abrazo, en lo que se dijeron, de la forma en que lo hablaron y cómo se miraron… recordaba todo, cada detalle de su rostro, de sus preciosos ojos claro… el abrazo en el escenario… Diablos!, tenía que enfocarse y concentrarse. Ya estaba llegando a la oficina de David. Se detuvo un momento y respiró profundo antes de golpear y abrir la puerta.

-. Hola… ¿puedo entrar?

Se asomó apenas por la puerta semi abierta.

David estaba sentado a medias sobre la mesa del escritorio y leía unos documentos que tenía en sus manos. Al verlo, se puso de pie de inmediato y dejó los papeles de lado. Su cuerpo se tensó.  También presentía pero, a diferencia de Antonio, David no tenía esa fortaleza ni estaba preparado para dejar ir a Danny… aún tenía una pequeña esperanza que se negaba a abandonarlo. El chico era todo lo que tenía ahora que Emilio y él habían clarificado su relación.  Su trabajo y Danny formaban su mundo… no se convencía de que lo estaba perdiendo, no quería.  Lo miró, serio… preparándose para el dolor… por algo Danny estaba en su oficina a esta hora tan temprana… quería verlo…  pero no quería escucharlo.

– Hola Danny…- caminó hasta él. Se miraron unos instantes… sus miradas hablaban diferente lenguaje esta vez… luego David lo abrazó. – Pasa. Siempre eres bienvenido –

Danny sintió el temor en ese abrazo, David estaba nervioso y asustado y tal vez, tenía la razón para estarlo. Su pena se volvió grande pero… ¿qué más podía hacer? Se sentaron en el sillón.

– David… necesito hablar contigo

– ¿Quieres un jugo, café… algo? 

El rubio hizo el intento de ponerse de pie pero Danny lo sujetó de la muñeca y tiró de él suavemente.

– No quiero nada. Siéntate. Tenemos que hablar- su voz era suave pero firme.

Aun de pie, David suspiró profundamente sin mirarlo y procedió a sentarse.

– Claro. Dime

Esto era mucho más difícil… pensó Danny. No le gustaba hacerle daño pero estaba viendo directamente frente a sus ojos como se lo estaba causando.

– He tomado una decisión, David y quiero decírtela

David asintió moviendo la cabeza y lo miró esperando a que continuara hablando. No dijo ni una palabra

– Yo… te tengo mucho cariño… aprendí a conocerte y creo que eres una gran persona – bajo el tono de voz – pero no estoy enamorado de ti. Lo siento

Ambos se quedaron en silencio… mirándose… largo rato.

– Es por Antonio?- preguntó David

– No… no es eso..

– Es el tipo de anoche, entonces?

Danny calló. Quiso insistirle en que la razón era que no lo amaba pero luego pensó que no tenía sentido mentir… definitivamente Klaus era la razón por la cual ahora tenía todo tan claro… además, si Klaus y él llegaban a tener algo, era más que seguro que alguna vez vendría a buscarlo al Club y David los vería juntos… solo estaba suponiendo pero….  Calló. No dijo nada esperando que David entendiera su silencio.

Y así fue. David comprendió que lo que Antonio había dicho la noche anterior era totalmente cierto… Klaus les había arrebatado a Danny en solo unos minutos…

– Danny… no lo conoces bien… no sabes cuánto puede haber cambiado… solo estuviste un rato con él… ¿cómo puedes estar seguro?… a mí me conoces bien y sabes…

Danny lo calló. Pocas veces en su vida había estado tan seguro de algo como de lo que sentía por Klaus, de quien era Klaus y de lo maravilloso que era… cada segundo que pasaba sentía crecer su ansiedad, su amor, sus ganas de verlo, de escucharlo… tocarlo… segurísimo… tan seguro que llegaba a doler la falta de él.  Tomó una mano de David y se la llevó sobre su propio corazón

– Estoy seguro aquí… aquí dentro sé lo que siento-

– Te dejó abandonado una vez… te hizo daño, no deberías confiar en él

– Tú no deberías hablar de daño, David… tú menos que nadie

Se estaban acalorando y comenzando a herirse. Se dieron cuenta y se calmaron.

– Danny… no sé qué hacer con lo que siento por ti

Danny entendió. Recordó la época en que el moría de amor por Klaus creyendo que lo había abandonado… esos sentimientos de dolor y angustia, de amor no correspondido, eran tan fuertes…  supo cómo se sentía David pero no tenía la solución… no sabía que decirle para evitarle el sufrimiento… Hizo lo primero que se vino a su mente y lo abrazó.

– Lo siento, David. Perdóname, pero no puedo

David lo abrazó de vuelta, apretándolo contra su cuerpo con muchas ganas.  Era un abrazo diferente… una despedida dolorosa.

– Te ofrezco mi amistad… es todo lo que puedo darte

– Lo sé Danny… es solo que… yo quería más de ti

Danny no quiso decirle que lo había tenido todo… que lo tuvo incondicionalmente a su merced y lo dejó escapar… pero ahora no era el momento de ahondar más en la herida. Danny solo quería terminar en paz… sin herirlo… no quería terminar en una guerra, David y él se seguirían viendo en el club. Tal y como se sentía ahora, lo único que deseaba era terminar todo en paz para poder correr como loco a los brazos de Klaus… estaba siendo egoísta, pero por una vez en su vida, quería serlo.

Se separaron y se pusieron de pie. Se miraban con algo de tristeza.  Danny estiro su mano.

– Amigos?- propuso con una sonrisa triste

David lo miró largo rato antes de decidirse a estirar lentamente su propia mano, reticente… pero finalmente asintiendo lentamente con su cabeza

– Amigos- sentenció. Estrechó su mano, con fuerzas… de pronto tiro de ella y tuvo el cuerpo de Danny pegado al suyo

– Es mi despedida Danny– le advirtió al tiempo que lo sujetaba de forma posesiva y buscaba su boca… Danny no lo esperaba pero a pesar de la sorpresa no fue capaz de negarse a recibir un beso de David… quiso mantener sus labios juntos pensando que solo sería un casto beso de amigos… pero David no se lo permitió… lo obligó a separarlos y a dejarlo entrar en su boca… se tragó su sabor, acarició su lengua, se despidió de cada recoveco en la boca de Danny hasta dejarlo sin aire y temblando… en verdad los besos de David eran sensacionales.

– No vuelvas a hacer eso… ya no puedes- jadeaba entrecortado… acelerado… algo molesto consigo mismo por seguir sintiéndose excitado con los besos de David.

– No dejes que me acerque a ti, entonces– sonrió David sintiéndose orgulloso de lo que sabía provocaba en Danny

Se miraron… sonrieron… era el final de la relación que habían conocido. Danny entendió… David se despedía de él a su propia manera.

– De acuerdo. No vuelvas a acercarte a mí

Amenazaba con una sonrisa que no podía evitar ser dulce… Danny era, en esencia, un chico demasiado bueno y dulce.

David solo movió sus cejas en un gesto que indicaba que no sabía si lo haría o no. Danny siguió sonriendo y negó moviendo la cabeza… salió despacio de la oficina de David. Cerró y se quedó pegado a la puerta por fuera… suspiró.   Ahora era libre… ahora tenía toda la libertad para dedicar su vida y su tiempo a lo que más quería en este mundo… Klaus.

 

KLAUS.

Despertó temprano y contento. Recordó de inmediato. La sonrisa de Danny… el abrazo y todo lo que habían hablado bailaba en chispazos en su mente. Se levantó lleno de energía.

El día en el trabajo se le hizo largo y tedioso… estaba haciendo lo mismo que hasta ayer le fascinaba pero ahora estaba ansioso e inquieto porque el día terminara pronto… más aún cuando trabajaba mirando a Lucas en la sala del lado y el chico le recordaba tanto a Danny… a su Danny. Lo había pensado todo el día… a ratos se tocada los labios y recordaba los beso que se habían dado… se llenaba de una emoción tan grande… Danny… estaba a tan solo unos pasos de él… se preguntaba qué diablos hacía en su trabajo cuando podía ir ya corriendo a encontrarse con él…  ¿parecería demasiado ansioso?… ¿sería demasiado repentino si volvía a buscarlo hoy mismo?… Diablos!! Que importaba!!…  no le importaba nada… era Danny y se conocían demasiado bien… Danny siempre había sabido la locura que él era capaz de desatar en sus sentimientos y en su cuerpo… como lo volvía loco…  Tenía que verlo. No bastaba con ayer… lo necesitaba.

Cerca de las 5 de la tarde ya no aguantó más y dejó a su ayudante terminando el trabajo mientras él se dirigía de prisa a su casa. Se duchó, cambió ropa, pensó en que debería comer algo pero no podía tragar nada ahora… lo único que quería en su boca eran los labios de Danny… su sabor único.

Llegó al club cerca de las 7 de la tarde. Estaba nervioso… inquieto por volver a verlo, como si fuera un adolescente. Recordaba haber dejado a Danny hablando con esos dos hombre anoche… y aunque le había dicho que no tenía de que preocuparse, se preocupaba igual. Danny seguía siendo tan lindo como siempre y posiblemente aun no terminaba de darse cuenta de lo que era capaz de provocar. En las puertas del club ni siquiera estaban los guardias… aún no abría el local. Entró sin que nadie lo detuviera y caminó despacio acostumbrando sus ojos al cambio de luz.

– Klaus?- se sobresaltó al escuchar su nombre. Emilio se cruzó en su camino.

– Emilio. Hola– se saludaron y se miraron analizándose

– ¿Buscas a Danny?- la pregunta lo tomó por sorpresa. No esperaba algo tan directo… pero si, era  a quien buscaba. Asintió con la cabeza antes de pronunciarlo en palabras.

– Si… yo… quiero ver a Danny

Klaus nunca había sido tímido sino todo lo contrario… pero estaba muy nervioso ahora,

– Ven conmigo. Debe estar en la sala de vestuario

Emilio entendía todo… quizás si hubiera sido otra persona lo habría tratado de manera diferente pero sentía que Lucas estaba involucrado en todo esto y casi era su deber ayudar a Klaus. Lucas no lo perdonaría si no lo hacía… y a Emilio no le gustaba nada cuando Lucas se enojaba. No pasaba casi nunca, Lucas tenía muy buen temperamento.  Solo en un par de ocasiones Lucas se había enojado con él, pero Lucas enojado … le producía una pena enorme y unas ganas de solucionar todo de inmediato para evitar su molestia, para que volviera a sonreír… adoraba demasiado a su crío como para verlo enojado con él.

– Dame un segundo

Emilio se perdió tras una puerta y Klaus esperó inquieto frente a la puerta cerrada. Solo unos segundos después la puerta se abrió… Danny estaba frente a él y lo miraba con la misma cara de asombro que tenia él. Emilio pasó por el lado… dijo algo pero ninguno de los dos lo escuchó ni se dio cuenta… estaban demasiado concentrados en ellos mismos… fijando sus ojos en los contrarios, sintiendo el corazón alocado… repentinamente intimidados… queriendo abalanzarse sobre el otro… pero no sabiendo que hacer…

– Hola… tenía que verte

Klaus se explicaba. Danny no necesitaba explicaciones. Frente a frente, sin tocarse

– Yo también…

Yo también todo… verte, tocarte, hablarte... no lo dijo con palabras pero estaba implícito en su mirada, en lo que le decía con sus ojos y su cuerpo.  Siguieron mirándose y de a poco fueron dibujando una sonrisa… tierna y dulce. Se hablaban sin palabras.  Klaus estiro su brazo y paso rozando el cuello de Danny que se inclinó hacia la mano para sentirlo. El contacto le erizó toda la piel… el brazo de Klaus en su cuello. Cerró despacio los ojos. Klaus lo acercó suavemente, empujándolo desde la nuca hasta  llegar a su boca. Ninguno se opuso ni necesitaban preguntarse… lo deseaban y besarse les parecía lo natural entre ellos. Danny sintió los labios de Klaus sobre los suyos… primero, solo una leve presión, tan etérea y ligera como una pluma… calor sobre su boca.

– Danny…- suspiró Klaus… sentía sus labios y los reconocía como los de su amor… el de siempre… el chico que le había robado la calma desde que lo conociera… la emoción lo embargaba.

Danny seguía con los ojos cerrados pero el cuerpo completamente entregado hacia Klaus… solo quería sentirlo. Se besaron despacio, reconociéndose… acercaron sus cuerpos hasta tocarse completamente. La mano de Klaus lo sostenía de forma posesiva. Danny abrió sus labios al contacto con la lengua de Klaus que de pronto se volvía más exigente… cerraban sus labios en un contacto perfecto… lo sentía, su sabor, su lengua húmeda dentro de su boca, queriendo absorber todo de él… encendiendo algo que estaba dormido desde hace tanto tiempo… quiso entregarle todo…

La puerta se abrió de pronto interrumpiendo el maravilloso contacto y uno de los bailarines pasó por su lado, disculpándose. Se separaron un poco, respirando agitados…  se miraban…  se comían con los ojos… se expresaban tanto en el brillo de sus miradas… estaban comenzando a sentir la locura que significaba volver a encontrarse… las palabras estaban demás… ambos sabían… la emoción los embargaba desde la punta de los pelos de la cabeza hasta los pies… solo podían mirarse y emocionarse casi hasta las lágrimas… se fundieron en un apretado abrazo que dejó sus cuerpos en contacto total

– Klaus… Klaus…

Era una mezcla de suspiros y gemidos con su voz de niño dulce… lo sentía duro contra su cuerpo, respiraba su aroma… se sentía mareado… no había mejor lugar en el mundo.  Klaus lo apretaba contra él, sosteniéndolo firme.

– Ven conmigo- susurró en su oído. Danny asintió… ahora, ahora mismo. No podían esperar ni un minuto más. Luego tendrían tiempo de hablar… de ponerse al día y de decidir cosas importantes.. pero ahora mismo… sentían las ansias vivas del uno por el otro.

Danny entró al cuarto de vestuario y se acercó a Yuko… le murmuró algo al oído, vio la sorpresa en la cara de su amigo pero no tuvo tiempo para detenerse a pensar ni a esperar… no podía. Por primera vez en tantos años dejaba todo botado… le pedía a Yuko que lo reemplazara porque él se iba con Klaus en este mismo minuto.

Salieron caminando de prisa por la puerta principal, tomados de la mano con firmeza, como si no pudieran separarse, la mano de Danny encajaba perfecta en la de Klaus. Nadie detuvo a Danny ni le preguntó nada. Él no se habría detenido tampoco. Nunca en su vida había sentido la urgencia que sentía en este momento con tanta seguridad de estar haciendo lo correcto. Quería a Klaus en su cuerpo, sobre él, dentro de él… como nunca había querido a nadie. No se hablaron… no era necesario.

Subieron, en perfecto silencio, al auto de Klaus y este condujo de prisa al primer lugar que vino a su mente. Danny no lo reconoció al principio hasta que estuvieron dentro del cuarto… entonces recordó esa habitación.

Klaus había recordado el motel al que lo llevara cuando aún era un crío… el lugar donde planearon su vida juntos y decidieron tantas cosas… le pareció que era el lugar apropiado para volver a encontrarse y plantearse nuevos desafíos. No era la misma habitación, pero todas eran muy parecidas.  Aún de la mano cruzaron la puerta.

– Klaus… este es el mismo lugar…

Por la voz de Danny se podía deducir toda la emoción que estaba sintiendo

Klaus sentía que no podía hablar… un nudo apretado cerraba su garganta…  el tiempo había retrocedido y todas las cosas horribles que le habían sucedido se disolvían… el dolor desaparecía y en su lugar se instalaba este sentimiento caliente y agradable que tomaba por completo el control de su cuerpo… deseo que lo derretía… por ese chico frente a él que le sonreía con cariño y amor… por sus ojos de color miel, su pelo suave y ondulado… su cuerpo menudo, perfecto… excitante… era un momento completamente mágico que había soñado tantas veces desde el sufrimiento de aquella horrible celda… Sin soltar su mano lo abrazó hundiéndose en su cuello… besándolo sin detenerse… convenciéndose de que era una realidad.

Danny levantó su mano y se quitó el pelo del cuello ofreciéndoselo a Klaus, quería darle todo lo que le pidiera… quería ofrecerle todo lo que era… se rendía ante él.

– ¿Quieres algo de beber?- preguntó Klaus muy despacio separándose brevemente pero aun sin soltarlo. Lo miraba con tanto amor.

Danny negó con la cabeza… solo quería a Klaus… lo tenía frente a sus ojos… lo miraba y su respiración se aceleraba notoriamente… estaba al borde de las lágrimas… Klaus que nunca lo había dejado intencionalmente… Klaus que había sido su primer amor verdadero… su Klaus… una seguridad muy grande se apoderó de él… estaba frente al hombre que era su compañero de por vida… lo supo con toda seguridad… nadie más podía darle todo lo que recibía de Klaus… sintió que la emoción lo consumía al tener esa certeza… se llevó ambas manos a la boca para suprimir un gemido que amenazaba con escapar de su garganta… sus ojos se nublaron…

– Danny?- la voz de Klaus también temblaba, Se daba cuenta del estado de Danny pero se sentía incapaz de tranquilizarlo ya que él estaba igual… urgido, necesitado… excitado… de su cuerpo, de su ser, sus palabras, su cariño… lo quería todo con él, absolutamente todo, quería a Danny en su vida para siempre… tal y como era… lo bueno, lo malo… todo… solo Danny lo hacía sentir que la vida era hermosa y que valía la pena.

La urgencia les llegó de golpe, consumiéndolos como si de un incendio se tratara… su bocas se juntaron enloquecidas, y sus cuerpos afiebrados de deseo. Klaus levantó la ropa de Danny quitándosela de la parte superior del cuerpo… Danny levantó sus brazos para ayudarlo… Klaus lo miraba… en silencio y con la emoción en los ojos… se acerco y lo tocó… Solo eran las manos de Klaus sobre los músculos de su pecho… sobre sus tetillas… pero eran las de él y eso era suficiente para hacerlo gemir y respirar entrecortado. Eran sus dulces palabras en su oído… su lengua en el cuello… en sus orejas… Danny quitó la camisa de Klaus… se miraban y sonreían… se besaban, se tocaban, se decían lo mucho que se habían extrañado y repetían sin cesar el nombre del otro… los pantalones desaparecieron rápidamente. Se miraban… Klaus, son un pequeño esfuerzo,  tomó la cara de Danny entre sus manos

– Soy un bruto Danny… debería reconquistarte lentamente y hacerte saber todo lo que siento antes de tomarte así… pero no puedo… te deseo demasiado… me vuelves loco

Tomo la mano de Danny y la puso sobre su entrepierna… dolorosamente duro y erecto. El efecto de Danny sobre Klaus siempre había sido devastador… se volvía loco de solo mirarlo

Danny sonrió al escuchar lo que le decía… ¿reconquistarlo?… para qué?… si era suyo… le pertenecía a Klaus… ¿acaso no se daba cuenta?… ¿Cómo creía que él también podía esperar?…

-. Soy tuyo Klaus… siempre lo he sido- con su mano lo acariciaba…

Klaus cerró los ojos al escucharlo… suyo… su Danny. Estaba rebosante de felicidad y amor… todo el triste  pasado desaparecía de la mano de su amor… él curaba y cerraba todas las heridas con su cariño y sus palabras.

Danny lo besó intensamente… pasando sus manos por el cuerpo de Klaus… la tregua se acabó. Despacio cayeron sobre la cama. Ambos se necesitaban de inmediato.

Klaus separó las piernas de Danny y se instaló entre ellas… con sus dientes mordisqueó suavemente su piel hasta llegar a su erección… por sobre la tela del bóxer lo mordía y chupaba. Danny temblaba de gusto y se arqueaba… recordaba que Klaus siempre hacía eso… comenzaba desde la parte interna de sus muslos, subiendo hasta llegar a su pene… Klaus tomó la última prenda de ropa sobre el cuerpo de Danny y tiró de ella con su único brazo, hasta quitarla…. En el proceso fue dejando un reguero de besos y caricias que lo hacían temblar y pedir más… volvió a subir por la cara interna de sus muslos… lo sujetaba de las caderas y con delicadeza lamía su miembro humedeciéndolo con su saliva… abría su boca y lo engullía… goloso… lo quería todo.

Danny recordaba… siempre había sido así con Klaus… nadie más lo hacía sentirse de esta forma… se entregaba por entero, ninguna barrera entre ellos… podía ser quien era… se sentía maravilloso poder estar así… totalmente abierto y entregado sin reservas.

El rostro de Klaus al lado suyo, ambos mirándose fijamente… Klaus se abría camino despacio dentro de Danny… dolía un poco… hacía tiempo que Danny no tenía sexo… pero aún así se ofrecía, con su cuerpo entero dispuesto hacía él.  Klaus se daba cuenta y por ello iba despacio pero no podía parar… su deseo por Danny era lo más grande que hubiera sentido jamás… además, él lo alentaba con sus besos y su cuerpo lo pedía… ondulaba y se acercaba hacia él a pesar del gesto de dolor

– Me detengo?- pregunto sabiendo lo difícil que sería hacerlo

-No… no… no

Danny abría su boca respiraba jadeando… era el mejor dolor del mundo y quería sentirlo… Klaus estaba en su cuerpo… eran uno solo en ese momento… quería todo el dolor y todo el placer que eso le causaba. Danny lo abrazó cruzando ambos brazos a su alrededor y atrayéndolo más hacia él… Klaus entendió y lo embistió profundamente hasta quedar completamente dentro del cuerpo de Danny.

– Te amo, Danny… te amo con locura, lo sabes, verdad?

– Si… si… te amo Klaus, te amooooo..

Jadeaba, respiraba de prisa y se sentía en un sueño. Dolía… lloraba, reía, se abrazaba a él y quería gritar y dar las gracias por estar con él y haberlo vuelto a encontrar… tan lleno, tan pleno… tan feliz.

 

LUCAS

Lucas estaba a punto de entrar a la oficina de Emilio cuando vio a Danny y a Klaus… se miraban en el fondo del pasillo y hablaban algo despacio…  solo para ellos, sin percatarse de su presencia ni de nada de lo que sucedía a su alrededor… concentrados solo en ellos. Le gustó mucho lo que veía… había tanta ternura en ambos al mirarse… Sonrió y suspiró… los miró unos segundos más y luego entro decidido… sin recordar golpear, obviamente, hasta que ya estaba dentro.

Cuando Emilio se cruzó con Klaus fue porque venía recién llegando al club, algo muy poco usual en él que pasaba casi todo el día trabajando en su negocio. Pero este día era especial.. no porque él recordara las fechas ni nada parecido… simplemente porque había decidido que quería un día especial con Lucas… por lo tanto había decidido crear una fecha imaginaria para celebrarlo juntos… en realidad no sabía cuánto tiempo llevaban juntos… meses, claro!!! pero no tenía idea del tiempo exacto… lo que si sabía era que estaba feliz, enamorado,  que Lucas había cambiado su vida y eso, merecía ser celebrado.

Entró a su oficina y se puso a trabajar de inmediato. Las personas entraban y salían. Llegada cierta hora la mente de Emilio se predisponía para pensar en Lucas… era como un reloj automático…. Lucas siempre terminaba de trabajar y volaba hacia él. Era curioso cómo podía estar todo el resto del día sin pensar mucho en él, pero en cuanto llegaba la hora en que Lucas aparecía, sentía como su cuerpo comenzaba a necesitarlo… sus pensamientos eran solo para él y aunque tratara de concentrarse en su trabajo o en cualquier otra cosa… solo su crío dominaba su mente…  Emilio lo esperaba… se quedaba expectante hasta que lo veía aparecer… ¿sabría Lucas el efecto que tenía sobre él?… sonrió tontamente… claro que lo sabía y se aprovechaba de ello… aunque no iba a quejarse… era maravillosa la forma en que Lucas se aprovechaba.

– Hola

Lucas le quitaba los papeles, tomaba las manos de Emilio y las ponía en su cintura… lo miraba y lo derretía. Tiró del crío hasta dejarlo sentado en su regazo… antes de besarlo le acarició el rostro… Lucas se dejaba acariciar y sonreía con los ojos cerrados al sentir las manos de Emilio en su cuerpo.

– Hola, mi crío hermoso

No sabía cuántos miles de besos se habían dado hasta ahora pero era interminable su necesidad de más y más de Lucas… le encantaba su sabor, sus labios, la forma en que respondía y lo provocaba… Emilio se sentía cada día más enamorado. Adoraba a Lucas… ¿Cómo pudo preocuparse alguna vez de la diferencia de edad entre ellos?

Se besaban como si no existiera nada más importante en este mundo que ese contacto entre ellos dos…

– ¿Viste quien está con Danny? – pregunto después de un rato. A Emilio le gustaba mucho esa cara de complicidad con que Lucas lo miraba… hoy estaba muy especial… se veía bonito, con una de esas fachas increíbles que le ponían en la agencia… estaba feliz… y él esperaba hacerlo más feliz aún.

– Klaus

– ¿También los vistes juntos?

– Lleve a Klaus hasta Danny

La sonrisa de Lucas se ensanchó. Sabía que Emilio rara vez permitía o alentaba los romances dentro del club.

– ¿Tú lo llevaste?

– Danny es tu amigo, no?

Lo abrazó agradecido. Entendió que lo había hecho por él. Emilio nunca terminaba de sorprenderlo. A veces actuaba como un crío igual que él, y otras veces era un adulto completo…solo sabía que lo amaba, que le llenaba su vida… que estaba loco por él.

– Gracias Emilio

Lo besó en la boca… con ganas… comenzando a sentir como su cuerpo respondía al contacto con Emilio… siempre le sucedía, siempre lo deseaba… a veces se preocupaba de si era normal lo que sentía… tanto deseo y ganas de él… hacer el amor con Emilio era, lejos, lo mejor de su vida.

Emilio lo conocía bien. Él mismo le había enseñado todo a Lucas hasta que de pronto quiso comenzar a experimentar por su cuenta… le pedía cada cosa a veces… pero todo era maravilloso con él…  aprendían juntos y lo disfrutaban.  Ahora sentía como el cuerpo de Lucas sobre él, había cambiado su forma de moverse… ya no era el chico cariñoso que había entrado unos segundos atrás… ahora se movía sinuoso y le hacía saber que se estaba excitando y lo deseaba.

Emilio se mantuvo frío unos instantes. Lo puso de pie a su lado.

– Dame un segundo Lucas

Terminó de ordenar unos papeles frente a él mientras Lucas lo miraba con curiosidad… quería que terminara pronto para arrojarlo sobre el sillón.

– Muy bien, vamos- lo tomó de la mano y lo guió hasta la puerta

– ¿Dónde vamos?… espera

Esto era diferente ¿A dónde quería llevarlo?… reunión?, trabajo… él quería otra cosa… lo quería desnudo sobre el sillón

Emilio se giró hacia él y puso su mano sobre la boca de Lucas.

– Sshhhh sígueme, crío

Había algo en la forma en que Emilio lo miró y le habló que lo hizo callar y seguirlo obedientemente… intrigado. Sus ojos brillaban… cuando a Emilio le brillaban los ojos solo era por algo muy bueno.

Salieron del club, subieron al auto y Emilio condujo hasta su departamento. Subieron y ya frente a la puerta se volvió hacia Lucas.

– Espérame aquí un segundo, por favor?

Su cara seguía misteriosa y sus ojos brillaban más aún. Lucas asintió… ¿de qué se trataba?… no lo sabía pero estaba muy intrigado… curioso. Emilio entró y unos minutos después abrió la puerta y lo miró con una de las sonrisas más bellas que le hubiera visto jamás

– Pasa Lucas…

Lo tomó de la mano tirando suavemente. Las luces del departamento estaban apagadas. Solo una muy tenue luz indirecta iluminaba la mesa perfectamente puesta para dos en la terraza… uno de los chef del club esperaba para servirles, sin mirarlos, muy discreto.  La música sonaba suave en el fondo… y el resto era un escándalo de velas en cada rincón y flores… muchísimas flores… alzó los ojos y los vio… globos rojos en forma de corazón, cada uno escrito con letra de Emilio… “Te amo, crio”… “eres maravilloso”… “Feliz día mi amor”… “gracias por hacerme feliz”… ooohh era todo tan hermoso… Lucas había visto algo así solo en las películas de televisión… se paró en la sala sin poder creer lo que estaba viendo. Emilio lo abrazó pegándose a su espalda y volviéndolo a la realidad

– Feliz aniversario mi amor

– ¿Aniversario?… pero no es…

– Si lo es… es nuestro aniversario, es el día perfecto para celebrar que nos amamos y que me has hecho el hombre más feliz de la tierra

Lucas estaba tan sorprendido que no podía hablar… no era su aniversario… el sabía perfectamente los días y las fechas… pero Emilio había preparado toda esta belleza para él??… sintió un nudo en la garganta… Dios!! Como amaba a este hombre…

– Feliz aniversario Emilio

Se giró hasta quedar de frente… hablo entrecortado, sobrecogido por la emoción… suaves lágrimas caían por sus mejillas… se besaron. Emilio lo miró de frente… era un hombre y estaba loco por Lucas. Había preparado todo esto porque sabía que a él iba a gustarle y quería agradecerle la felicidad que había traído a su vida

– Lucas…- estaba serio, lo miraba directo – gracias. Soy muy feliz contigo

Lucas no pudo más… lloraba como un crío abrazado a Emilio… miraba los globos y leía lo que había escrito en cada uno… se había tomado el tiempo para preparar todo esto… se sentía tan especial….

Cenaron en la terraza entre velas y flores… aguantándose a duras penas las ganas que tenían de arrojarse el uno sobre el otro. Cuando terminaron el plato principal, el chef llevó el postre y se retiró. Era el postre favorito de Lucas. No tenía muchas ganas de seguir comiendo… la verdad es que quería a Emilio de postre… pero se portó educado y hundió la cuchara en el postre… chocó contra algo duro. Curioso, miró a Emilio. Sonreía… demasiado confiado. Sin poder aguantar más hurgó con la cuchara hasta encontrar un pequeño tubo que extrajo con los dedos. Emilio seguía sonriendo

– ¿Qué es esto?- preguntó…

Emilio se encogió de hombros

– Mmmhh cosas de los postres.. creo…

– ¿Cosas de los postres?

Lucas abrió el cilindro. Dentro había una nota escrita con la preciosa caligrafía de Emilio

“Vive conmigo”

Trago aire a montones… las lágrimas caían sin que llorara… miró la nota varias veces antes de atreverse a mirar a Emilio

– Soy muy desordenado…- fue lo primero que pensó

– No me importa- respondió serio

– Escucho música demasiado fuerte…

Seguía necesitando más aire… se le atoraban las emociones en la garganta…

Emilio se daba cuenta de lo que estaba pasando… Lucas estaba tan emocionado que no pensaba con claridad… era un gran paso y lo sabía… era chico, también lo sabía… pero más que nada tenía tan claro que lo necesitaba en su vida… quería dormirse y despertar con él todo los días, aguantar su desorden y su música, sentir su olor al entrar a la habitación, ver su ropa y sus cosas en el dormitorio, tomar desayuno juntos… mimarlo… quererlo… a su lado.  Se acercó y se acuclilló al lado de Lucas, poniendo las manos en sus rodillas y acariciándolo. Las lágrimas no dejaban de caer de los ojos de Lucas aunque pareciera que no hacía intento alguno por llorar… solo resbalaban… Lucas no se atrevía a mirarlo aún

– Lucas… mírame- pidió despacio

Lentamente, él enfocó los ojos de Emilio… ¿en serio quería que viviera con él?… ¿cómo?… ya era tan feliz como estaban y ahora Emilio le ofrecía la posibilidad única de ser más feliz aún…

– No tienes que decidir de inmediato– lo tranquilizó – puedes pensarlo si quieres

– No..- respondió despacio. Mirándolo

– No?- pregunto Emilio sintiendo que el alma caía a sus pies

– No quiero pensarlo… ya sé la respuesta

Se levanto y moviendo la silla se acuclilló a su lado

– Si… si quiero vivir contigo

Lloraba y reía… vivir con Emilio… era un paso tan serio, tan de grande… pero quería hacerlo. Su tío no lo echaría de menos y su vida podía continuar… mejor que nunca.

Riendo se besaron… el aire olía a flores, la música sonaba deliciosa en el fondo… se desprendían de la ropa… sus cuerpos se veían hermosos a la luz de las velas y mientras hacían el amor, Lucas se desconcentraba mirando los globos de corazón que flotaban y pensando que jamás quería olvidar este día… era el mejor, el que marcaba el inicio de una nueva etapa en su vida.

CAPITULO 36

DAVID

Miraba distraído a sus perros en el jardín… nunca le había pasado esto anteriormente. Los perros esperaban para jugar con él y él?… … …  él esperaba por algo más… algo que no sabía que era pero que lo había mantenido inquieto durante todos los días que llevaba en su hacienda… sintiendo que el silencio y la tranquilidad lo oprimían. Quizás, habían sido demasiados días seguidos en la ciudad… se había quedado con el gustillo por  las luces, el ruido y la ciudad… el club…  demasiadas noches seguidas en el club de Emilio… ahora, después de casi una semana en la hacienda,  sentía que la quietud del campo, que antes era todo para él, se volvía una carga de soledad  demasiado pesada… algo le faltaba… lo intranquilizaba al terminar el trabajo diario y volver a su casa… ya no quería prender el computador y seguir ocupándose de sus negocios… que lo hiciera su secretario y todo el montón de gente que trabajaban para él en sus empresas… no tenía cabeza para ello ahora… ¿sería Danny aún dando vueltas en su mente?… quizás el chico era más importante de lo que él mismo creía…   se sentía solo y no le gustaba. Cerró la cortina de golpe, sin mirar a los animales nuevamente. Tomó una decisión. No tenía nadie a quien responder por sus actos. Como siempre, haría lo que se le diera en gana hacer.  Mañana volvería a la ciudad y esta vez no sabía qué motivo lo impulsaba a volver.

 

Fue extraño como se sintió casi en casa cuando llegó a la misma suite del hotel en la que había estado antes. Le gustó la forma familiar en que lo recibieron y le dieron su misma habitación. ¿Sería lo mismo cuando llegara al club?  Estaba ansioso… no sabía bien porque… seguramente, volver a ver a Danny lo tenía ilusionado… no entendía bien… sabía que Danny estaba con otra persona… ¿habría terminado también con el rubiecito mal genio?… ¿estaría de muerte el rubiecito al sentirse abandonando?…  sonrió… una sonrisa muy tonta se dibujó en su cara al recordar de pronto como había besado al rubiecito… que temperamento que tenía ese hombre!!!… bueno, no solo temperamento… tenía muchas cosas más…  ese pelo rubio que le caía sobre sus ojos grises… la forma de  mirar de esos ojos… peligroso… despedían fuego cuando se enojaba… como esa noche en que lo besó…  y su facha… siempre con esos trajes tan elegantes… como si quisiera demostrar siempre lo apuesto que podía verse… y lo conseguía el muy tarado… se veía apuesto… muy apuesto…

Antonio miraba por la ventana y seguía sonriendo, aún con más ilusión, sin darse cuenta de lo que estaba haciendo y sintiendo.

Entró al club poco antes que se iniciara el espectáculo. El lugar estaba casi lleno. Siempre había muchos clientes pasándolo bien en el local. Pidió su mesa habitual a uno de los chicos y este, al reconocerlo, le sonrió con amabilidad y lo condujo hasta la misma mesa. Antonio se sentó solo. Sabía que, con solo un par de llamadas telefónicas, habrían sobrado amigos para acompañarlo esa noche… pero por alguna razón no quería compañía… quería estar solo para poder actuar mejor y más tranquilo… ¿actuar?… ¿qué estaba pensando?… Danny??… que iba a decirle o hacer con él?…  se sentía en blanco… algo perdido… no sabía que quería con Danny. Suspiró. Dejaría que la suerte y el destino decidieran. Por lo pronto solo se sentaría a observar y a disfrutar… a eso había vuelto, no?.   Recorrió el local con la vista…   mirando… buscando… se quedó pegado en el extremo de la barra cuando lo vio. El corazón se le agitó y su respiración se detuvo un instante… se tomó un trago apurado… ahí en la esquina, vestido mejor que nunca y con su gracia y desplante habitual, David conversaba con un par de clientes… en un ángulo desde el cual no podía ver a Antonio…  siempre haciendo relaciones públicas e intentando controlar el funcionamiento del local… llamativo… atractivo… intrigante… su trato amable y la seguridad que demostraba con los clientes era parte de lo que hacía….  Antonio sabía cuál era el trabajo del rubiecito en el club… lo había aprendido a conocer cuando esperaba por Danny… había sido su rival y a él le gustaba saber con quién se enfrentaba. Se acomodó en la silla y lo siguió mirando atentamente aprovechando que él no podía verlo. David hablaba y se movía con confianza… sonreía con mucha amabilidad… tenía una sonrisa bonita… a él nunca le había sonreído… de pronto quiso que esa sonrisa y esa gentileza fueran para él. Siempre que habían hablado, habían discutido… pero ahora…. Ahora era diferente… quería ver a David de otra manera…  era el encargado de atender a los clientes, no?… pues, él era un cliente… un buen cliente… quería que lo atendiera a él…   Dios!!! ¿Qué estaba pensando?… El rubiecito mal genio??… pero… si era divertido desafiarlo… le gustaba mucho cuando se enojaba… y lograba hacerlo perder el control… era hermoso el rubiecito cuando se enojaba, su cuerpo se ponía tenso y sus ojos destilaban furia…

David, ajeno al escrutinio al que lo estaba sometiendo Antonio, continuaba su conversación con un par de clientes. Parte importante de su trabajo eran las relaciones públicas y lo disfrutaba. Invitar a un trago, darles la bienvenida, solucionar pequeños y grandes problemas, hacerles sentir bien… todo ello lo manejaba a la perfección, Los clientes volvían y él quedaba satisfecho.  Se despidió de quienes hablaban con él para moverse por el local. Ya pronto empezaría el espectáculo y podría sentarse tranquilo a mirarlo.

Antes de verlo sintió que alguien lo miraba fijamente.  Estaba acostumbrado, sabía que tenía un look muy atractivo y eran muchos quienes se le insinuaban pero él nunca se enredaba con los clientes… eso era genial para su ego, pero nada más… había conversado con algunos en más de una oportunidad… pero solo había sido Danny al único al que había dejado entrar en su corazón. Giró despacio intentando ubicar al propietario de la mirada que sentía sobre él… un pequeño escalofrío recorrió su espalda y se quedó inmóvil observando los ojos de Antonio que apenas le sonreía desde su mesa… sintió que la rabia crecía en él… ese idiota… el idiota tarado y anormal que lo había besado a la fuerza… no… maldición. Suspiró relajando su mandíbula y sus hombros que se habían puesto en tensión al verlo… no era posible que estuviera de vuelta. Decidido y muy molesto, caminó derecho hasta su mesa.

– ¿Qué haces aquí?- inquirió

Antonio sonrió… Hermoso… enojado se veía muy hermoso, se sentía muy a gusto con él al lado… ahhh… esto era vida.

Se puso de pie y lo miró desde su altura

– Hola rubiecito mal genio

Saludo con voz melosa y profunda…  mirándolo directamente a lo profundo de sus ojos grises, sabiendo que lo molestaría

A David la molestia le subió a nivel máximo cuando escuchó como lo llamaba y el tono de voz que usaba… que se creía este imbécil??!!.

– Deja de llamarme así!!!- demandó enojado y cortante. Nadie le faltaba el respeto a él… nadie que estuviera en este club lo trataba de esa manera

– Veo que sigues igual de mal genio…

Sorbió un trago de su bebida sin apartar sus ojos del rostro de David… le gustaba lo que veía…  el rubiecito enojado…  le gustaba mucho.

– ¿A qué has vuelto?

– Se supone que me des la bienvenida y me digas que estas feliz de verme de vuelta en el club…

Su tranquilidad y su sonrisa de prepotencia eran pasmosas y enfurecía aún más a David

– ¿No estás feliz de verme?

– Y una mierda que estoy feliz de verte!!-  ladró – feliz estaría de saber que no vuelves nunca más

Antonio  era más alto… y arrogante… y lo miraba de esa manera que lo enfurecía, pero no pensaba callarse ni ser agradable con él aunque fuera su trabajo

– responde… ¿a qué volviste al club?

Se miraron retándose… desafiándose… Antonio sentía la sangre correr rápida por su cuerpo…. Dios!! Le gustaba discutir y molestar al rubiecito… lo estaba disfrutando… movió su vista de los ojos de David a su boca… ni cuenta se dio de lo que estaba haciendo hasta que tuvo los labios de él en su visión… y un deseo loco de volver a besarlo se apoderó de él

– ¿Qué haces?

David retrocedió un paso… se dio cuenta de dónde miraban los ojos de Antonio y eso fue demasiado…

– Nada… no hago nada

De pronto dejó de ser divertido… le estaba produciendo otro efecto… se estaba excitando al mirar la boca del rubio y recordar ese beso… se sintió molesto. Le dio la espalda y se sentó a su mesa en silencio.

– Mantente lejos de mí

David siseó yendo hacia la barra. Ver al animal este lo había alterado. Pidió un trago y se quedó observando el show que ya comenzaba.  La escena le recordaba una semana atrás… ambos, en posiciones casi idénticas, esperaban por Danny y todo había salido mal… pésimo. Se llevó la mano a la boca e inconscientemente la pasó por sus labios.

Antonio estaba silencioso en la mesa, concentrado en sus propios pensamientos… se había asustado al mirar la boca de David… al hacerlo se dio cuenta de lo mucho que la deseaba besar… de golpe sintió que encontraba la respuesta a la intranquilidad que lo había estado agobiando… respiró agitado… planteándose algo que no le cabía en su propia mente… no era por Danny que estaba ahí… eso ya lo había dado por superado…  entonces… ¿había vuelto por el rubiecito?… sentía los latidos de su corazón  acelerados nuevamente… la energía rugiendo por sus venas… las ganas de tomar otro beso por la fuerza o como fuera… pero quería otro beso… diablos!!! esto no estaba bien… el rubiecito era terrible, mal genio, temperamental, belicoso… arrogante… salvaje… mierdaaaa.. era muy excitante!!!    Le gustaba… no era amor… no… nada de eso… no tenía ningún sentimiento por el más que las ganas locas de querer besarlo y … Dios!! Se tomó la cabeza con las manos y despacio volvió su vista atrás hasta ubicarlo en la barra… lo recorrió de arriba abajo… comprobando si sus pensamientos estaban  en lo correcto… Maldición!! Estaba demente… Si, si quería desnudarlo y tenerlo bajo su cuerpo… saber cómo era…  poseerlo en forma dura y violenta… nada de dulzura ni de caricias tontas… solo sexo crudo y salvaje… con ese salvaje que no quería saber nada de él.

Las luces disminuyeron de intensidad y el espectáculo comenzó.  Antonio movió levemente su asiento… quería tener  a David dentro de su rango de visión… bebió lentamente… miraba a ambos lados… David y el chico que bailaba. Se calmó un poco. Cuando salió Danny fue imposible dejar de observarlo… bailaba tan bien y con tanta gracia… estaba más hermoso que antes si es que eso era posible. Al terminar su baile, de las primeras mesas saltó Klaus a aplaudirlo de pie… Danny lo miraba, Klaus le devolvía la mirada… había allí algo mágico de lo cual él no era partícipe pero podía reconocer… amor del más fuerte y puro. Se movió un poco y sus ojos tropezaron con la mirada de David sobre él… serio, grave, sin sonreír. Antonio levantó su copa saludándolo… David dio media vuelta y se alejó hacia su oficina sin responder a su saludo. Antonio sonrió. Le gustaba el desafío… le gustaba mucho que no lo tuviera servido en bandeja.

– Esto va a ser interesante

Terminó su copa y se levantó en dirección a donde el rubiecito había desaparecido.

 

David cerró la puerta de su oficina de un solo golpe seco. Le molestaba sobremanera la presencia de Antonio en el club… no podía echarlo, no tenía razón alguna para hacerlo… pero no quería verlo… maldito prepotente… y la forma en que lo miraba… quien mierda se imaginaba que era???… acaso creía que porque tenía tanto dinero todos iban a rendirle pleitesía??… que le dieran… que se fuera a la mierda…

– Maldito imbécil!!- gritó a toda voz arrojando un libro contra la pared… el ruido lo tranquilizó… ver lo que había hecho lo calmó.

– ¿Quién es el imbécil?

Tan fuerte había sido el golpe al cerrar la puerta que solo rebotó en la cerradura sin realmente cerrarse. Antonio la encontró a medio abrir y cruzó, colándose en la oficina. Se quedó apoyado contra la pared… mirándolo maldecir y desahogar su rabia… ¿tanto lo molestaba?… su sonrisa se ensanchó… el rubiecito molesto era de lo mas mono… le encantaba cada vez más.

– Sal de mi oficina!!! – pidió David encaminándose hacia la puerta y manteniéndola abierta para que saliera

Antonio caminó en dirección contraria, adentrándose más y mirando todo alrededor

– Tienes buen gusto

La oficina era pequeña pero con una decoración exquisita. A David le gustaba el lujo. Ya se había dado cuenta en su forma de vestir.

– Que te largues, imbécil

– Imbécil?… entonces… ¿soy yo el imbécil al que maldecías?

– Ya te lo quisieras..

Jamás lo reconocería frente a él… era un idiota y no le iba a dejar ver cuanto lo afectaba

– Si no te largas llamaré a los guardias para que te saquen a patadas y no puedas volver nunca más-

Antonio se volvió despacio… le hacía gracias la amenaza y el descaro de David… ¿Cuánto tiempo había pasado sin que alguien se atreviera a amenazarlo a él??… todos tenían miedo de su poder y dinero… y ahí estaba David… con sus ojos fieros y el mechón rubio cayendo sobre su rostro… sin ningún temor de él…

Caminando con calma se acercó al rubio, tan cerca que pudo sentir su olor… inesperado… se sintió aturdido… era delicioso.

-Hueles muy bien…

Las palabras salieron de sus labios antes de que pudiera pensarlas

David, que se había erizado al sentirlo tan cerca, se enfureció al escucharlo… ¿Qué diablos le importaba a este gigante cómo olía él?… acaso intentaba coquetearle… se largó a reír

– ¿Huelo bien?… si… me lo han dicho antes…- respondió con descaro, riéndose un poco de Antonio-  ahora largo!!!

Antonio se molestó al escucharlo reír… quería dominar la situación pero las palabras se habían escapado de sus labios. No le gustó que se riera así de él… Con un golpe fuerte de su pie en la puerta, la cerró y obligó a David a soltarla. En un movimiento rápido lo atrapó por ambos brazos y lo empujó contra la pared más cercana… lo inmovilizó al mantener sus brazos sujetos… era ahora o nunca… sin dudarlo y antes de darle tiempo a reponerse de la impresión, estampó sus labios sobre los del rubiecito… la sorpresa de lo que hacía era excitante… Mierda!… tibios, húmedos, suaves… le gustaba lo que hacía y con quien lo hacía. Chupó gustoso los labios que estaba saqueando e intentó abrirse paso hacia su interior… rápido antes que David lo mordiera o pateara.

David sintió que la puerta escapaba de sus manos y su cuerpo era empujado contra la pared… los labios de Antonio estaban sobre los suyos, chupando y provocándole… todo con asombrosa rapidez… pero… pero… No de nuevo!!! ¿Qué mierda le pasaba a este hombre??!!!!… quiso gritarle pero su boca se lo impedía… moverse, pero su cuerpo grande lo mantenía inmóvil… levantar una rodilla y darle donde más le doliera, pero sus piernas estaban plantadas firmes frente a las suyas… se ahogaba… el beso le robaba el aire… no le quedaba más opción.

Un cuarto de segundo  antes de sentir los dientes de David en sus labios, Antonio se separó de él… agitado y revolucionado…  mierda con el rubiecito!!!… como le gustaba besarlo a la fuerza…

– QUE MIERDA TE PASA??!!!- grito David enfurecido

Antonio aún lo mantenía sujeto… era mucho más grande y fuerte. Aunque David intentaba soltarse, no podía. Tenía las manos ocupadas así es que solo disponía de su boca…

– Solo estaba saludándote

Soltó lentamente sus manos pero la respuesta de David fue impresionante. Al sentirse libre, actuó como una fiera embravecida y se abalanzó sobre él golpeándolo fuertemente en el rostro y el estómago… Antonio retrocedió por la fuerza del golpe… David se quedó con las manos y el cuerpo en posición de ataque… esperando para volver a golpearlo… sus ojos eran brasas brillantes

– Si, yo también te saludo como corresponde

Estaba tan enojado que a duras penas controlaba sus ganas de hacerlo pedazos… quebrarle los huesos… romperle la cara… era más bajo y con menos cuerpo que Antonio pero en ningún caso era debilucho y además, la furia que sentía, lo volvía un rival poderoso.

– Me gustó más mi saludo…- respondió Antonio sobreponiéndose a los golpes recibidos y sobándose el mentón. Era una fiera… salvaje y difícil… Diossss!! Le gustaba… así… belicoso y embravecido… ¿se atrevería a enojarlo un poco más aún?  Sin pensarlo y con la cabeza algo agachada se lanzó de golpe contra su cuerpo en un movimiento que David no pudo anticipar… no lo esperaba…  el golpe los lanzó contra la pared e hizo que David perdiera el equilibrio… Antonio lo sujetó y lo volvió a inmovilizar pero no se atrevió a besarlo… esta vez no estaba desprevenido y posiblemente lo mordería, así es que, sujetándolo,  pasó su boca por el rostro de él mientras su cuerpo lo aplastaba… tocando suavemente… oliendo, sintiéndolo… furioso, respirando agitado y gritándole barbaridades… no hizo caso de nada… concentrado en sentir el cuerpo del rubio contra el suyo y su piel en sus labios… sonrió. Ya había sido bastante por una noche.

Se alejó, soltándolo y preparado para cualquier tipo de reacción de él…

David se había dado cuenta de la inmensa fuerza de Antonio… a pesar de toda la rabia que sentía, el gigante lo había dominado… se sintió algo intimidado pero no se lo iba a demostrar… ¿Qué diablos hacía oliéndolo y besuqueando su rostro y su cuello?…  El cuerpo de Antonio era grande, fuerte, duro.. había podido sentirlo contra el suyo… ¿Qué q.uería de él?… no entendía… nada de nada… ahora si estaba totalmente desconcertado…

Antonio lo soltó y vio como David, en vez de reaccionar intentando golpearlo, se quedó mirándolo con mucha curiosidad… no entendía que estaba pasando… por qué insistía en besarlo y tocarlo… ¿qué estaba buscando?… ¿qué quería Antonio?… ¿por qué con él?

Se miraron fijamente por escasos segundos… Antonio leyó la duda y las preguntas en los ojos grises de David… desconcierto… intrigado… Suficiente por una noche. Se enderezó y sin mirarlo caminó hacia la puerta de salida.

– Antonio – llamó tranquilo David un segundo antes que saliera de su oficina.

Antonio se detuvo al escuchar su nombre, expectante…

– Dime…- esperaba que le dijera de todo… que lo amenazara con los infiernos y quien sabe que mas.

David se acercó demostrándole que no le tenía miedo y le habló muy cerca y mirándolo fijamente

– No te vuelvas a acercar a mi… jamás

Lo pensó un instante… alejarse?… olvidar toda esta locura y volver a refugiarse en la tranquilidad de su vida cotidiana… su casa, sus perros, sus negocios.. su vida???… NO mierda!! no quería eso… quería quedarse molestando al rubiecito y robándoles más momentos como el que acababan de vivir… se sentía eufórico, lleno de vida… el rubiecito lo alegraba, le aceleraba el corazón… lo excitaba…  Sonrió al mirarlo y respondió irónico

– No puedo asegurar que cumpliré tu petición

El rostro de David al escuchar la respuesta era de total incredulidad y rabia contenida. Su respiración se aceleró notoriamente. Se acercó hasta tocarlo con su dedo índice sobre el pecho, demostrándole que estaba controlado y que no le importaba su poder ni su dinero ni le tenía una gota de miedo, dispuesto a matarlo si se atrevía a volver a intentar algo…

– Escucha… quizás no me hayas entendido. No quiero que te acerques a mi

Se miraban midiéndose… desafiándose

– Te escuché… pero no creo poder cumplirlo. a medida que Antonio decía las palabras se daba cuenta de lo ciertas que eran.

– me gustan… demasiado- dijo despacio… casi al aire, como si lo estuviera analizando y descubriendo el mismo también

– ¿Qué demonios es lo que te gusta?-

Sonrió… esto era demasiado entretenido… sentía excitación y locura en todo el cuerpo. Quería volver a tocarlo, a besarlo… quería mucho con David…  quitarle el mechón de los ojos… saber cómo se sentía su piel… más besos… muchos más.  Se alejo un paso antes de responder… por su propia seguridad. Ya estaba claro que el rubiecito mal genio se las traía y podía enfurecerse y atacarlo

– Pues… tus besos– se encogió de hombros, sonriendo arrogante, dio media vuelta y salió de la oficina antes de que David respondiera. Tendría que ser suficiente por hoy.

David se quedó mirando cómo se alejaba… estaba tan enojado que necesitaba hacer algo o sentía que iba a reventar… la puerta fue nuevamente el blanco de su furia. El fuerte ruido del portazo retumbó en toda la oficina… se quedo temblando… de rabia, impotencia… ganas de matarlo… caminó unos cuantos pasos de ida y vuelta intentando calmarse… se quitó el pelo de la cara con un manotazo violento.  ¿Le gustaban sus besos???… se quedó pensando… ¿le gustaban los besos que le había robado a la fuerza??… de pronto empezó a reír como loco

– Y todavía no sabes cómo podría besarte yo…

 

Ese estúpido pensamiento loco fue suficiente para que David cambiara su forma de pensar respecto de Antonio. De pronto dejó de ser un personaje molesto para convertirse en un desafío… alguien que no lo conocía… que no sabía quién era él ni cómo eran sus besos y que necesitaba una lección para enseñarle algo de humildad.   David se encontró pensando en él con una sonrisita de autosuficiencia durante el resto de la noche y el día siguiente.

Cuando el Club abrió sus puertas al público, David vigilaba constantemente la puerta, esperando verlo aparecer.

 

Poco antes de las 12 de la noche, Antonio hizo su ingreso. Había tenido algunos problemas en su empresa durante el día y se había desocupado tarde, estaba cansado… pensó dormirse temprano y olvidarse de todo por una noche… Ya en la cama, se dio cuenta que no podía descansar… David perturbaba su tranquilidad… traía al rubiecito a su mente y se llenaba de adrenalina, de excitación y de sentimientos que le resultaban confusos pero que lo hacían sentirse bien. Hacía tiempo que no se sentía así de bien. Era inútil intentan seguir ahí. De un salto salió de la cama.  Se duchó de prisa y salió hacía el club.

Se vieron nada más entrar Antonio a la sala… parecía que se esperaban mutuamente… Se miraron fijamente. Ninguno de los dos hizo un gesto para saludarse o sonreír… solo se siguieron con la vista  por unos cuantos minutos de intensa comunicación sin palabras.

David estaba en una mesa con algunos clientes pero así y todo, Antonio fue capaz de distinguirlo de inmediato… tan rubio… tan llamativo.  Era tarde y el Club estaba lleno esa noche. No quedaban mesas disponibles así es que Antonio se sentó en uno de los taburetes de la barra. Con su vaso en mano, bebió lentamente mientras observaba con todo descaro al rubio. Se le aceleraba el corazón… se sentía lleno de vida al verlo.

David sabía que estaba siendo observado… volvieron a cruzar sus miradas unas cuantas veces más… La arrogancia con que lo miraba Antonio lo enfurecía aunque él también lo miraba con todo descaro. Se tomó el tiempo para recorrerlo de arriba abajo… mierda! era impresionante el muy imbécil!!! Tenía que reconocer que era un tremendo tipo…

El juego de miradas descaradas duró mucho rato. Ambos sentían electricidad cuando sus ojos se quedaban pegados en los contrarios… pero ninguno de los dos hizo el intento de acercarse a conversar… solo se miraron.

De pronto uno de los chicos del bar se acercó a David y le hablo al oído. David lo escuchó, se puso de pie excusándose con sus invitados, salió tras el chico. Cruzaron una de las puertas y se perdieron. Antonio esperó pacientemente a que volviera. Quería más… de lo que fuera, pero quería más.  Después de un rato bastante largo, vio pasar al mismo chico que se había ido con David. Lo interrogó

– ¿Dónde está Don David?- lo sujetó y preguntó en forma brusca

– Don David se retiró del Club hace un rato, señor- respondió el chico asustado

¿Se había ido??… maldición… lo dejaba con ganas de más… ansioso, deseando volver a besarlo. Molesto, dejó el dinero sobre la barra y se retiró de vuelta al hotel.

El rubiecito estaba jugando con él a propósito.

 

La noche siguiente, Antonio volvió al club. Esta vez no pidió su mesa habitual sino que se quedó de pie en uno de los extremos de la barra. Ahora tenía muy claro a que iba y necesitaba una “posición estratégica”. David demoró en aparecer. Había tenido algunos pequeños contratiempos con la entrega de mercaderías y estaba atrasado. Antonio lo siguió con la mirada desde que lo vio entrar… mierda! era capaz de perdonarle lo que había hecho solo por la forma en que iba…  el rubiecito se veía muy bien. Vestía un traje impecable de colores oscuros que le daba un toque extra de sensualidad contrastando con su piel clara, sus ojos grises y el pelo intensamente rubio.

Sin saber que era objeto de un detallado seguimiento, David se desplazaba tranquilo y seguro entre los clientes del Club, comprobando que estuvieran a gusto y que no hubiera problemas… se detenía y conversaba con algunos de ellos… Antonio observó por primera vez como David era seguido por muchos ojos más que lo miraban con deseo e intención…

– Vaya… vaya con el rubiecito- murmuró para sí mismo

No le hacía gracia comprobar que no era el único con intenciones hacia él… pero también se dio cuenta de la indiferencia con que David reaccionaba a tantas miradas y palabras de halago. Bueno, ciertamente  interesados no le faltaban…

Un par de personas que Antonio conocía por sus negocios ingresaron al lugar y se ubicaron cerca de él. Cuando lo reconocieron se acercaron a saludarlo.

Terminó siendo invitado a sentarse en la mesa con ellos. Accedió. Era difícil explicar que prefería estar solo en el rincón observando al rubiecito…

David lo vio cuando salió de las sombras y caminó hasta la mesa acompañado de un par de personas. Era imposible no verlo, su figura alta y enérgica llamaba siempre la atención. Su primera reacción fue sentir molestia al verlo aparecer de la nada… ¿Cuánto rato llevaba observándolo?… pero luego… sintió algo más… una especie de inquietud que lo hizo dibujar una leve sonrisa en su rostro mientras desviaba su rostro hacia otro lado. Ahora conocía la razón de porque Antonio estaba de vuelta en el Club y posiblemente en la ciudad… “le gustan mis besos” pensó llenó de vanidad, recordando que aún no conocía lo que en realidad era un beso suyo. Desde ese momento David cambió. Se sabía observado por él, el juego continuaba, pero en ningún momento cruzó su mirada con Antonio ni le hizo saber que reconocía su presencia. Se volvió más amable y sonriente con los clientes y conocidos… los saludaba más cariñoso y compartía con ellos pasando un buen rato, sonriendo y rozándolos levemente con su mano o su brazo… inclinándose hacia ellos en forma intencional… riendo con quien le hablara… se sabía objeto de miradas de algunos de ellos y por primera vez se permitió devolver algunos comentarios galantes y aceptar el halago de aquellos que nunca antes habían sido alentados por el frío y sensual David. Circulaba lentamente entre los clientes. Hoy todos querían hablar con el rubio que de pronto era acosado por muchos interesados… hoy no eran desalentados ni detenidos por los fríos ojos grises sino que eran recibidos con una sonrisa…

Antonio apretaba el vaso fuertemente entre sus manos… el rubiecito estaba actuando muy especial esta noche… ¿era un espectáculo privado para él?… ¿Qué mierda era lo que estaba haciendo y porque no se dignaba mirarlo?… ¿era su forma de demostrarle lo poco que le importaba?… si, entendía… posiblemente lo estaba haciendo a propósito para molestarlo… conocía la naturaleza humana y David estaba recurriendo a juegos que eran estúpidos… pero diablos!! Sabía toda la teoría de lo que sucedía… eso no evitaba que estuviera sintiéndose molesto y agitado… lo estaba ignorando y siendo objeto de atención de los demás… su jueguito estaba resultándole… furia… la sentía dentro suyo y le estaba costando manejarla… David no era así… nunca, en todo el tiempo que había pasado en el club, había visto que David dejara que otros coquetearan con él… se reía y conversaba con todos.. era el centro de atención hoy día… El humor de Antonio comenzó a cambiar lentamente… el rubiecito lo estaba provocando… a pesar de que sabía que lo hacía a propósito… igual sentía… ¿Qué mierda era lo que sentía?… molestia… rabia… ganas de apartar a todos esos tipos de un solo manotazo y llevarse a David a un lugar donde pudiera besarlo y tocarlo a su antojo… sin importar todo lo que gritara y se enojara… que llorara de rabia… quitarle ese traje tan elegante a tirones y  descubrir que era lo que lo tenía loco por él…

Tuvo que dejar ese hilo de pensamiento cuando su cuerpo comenzó a reaccionar… notoriamente excitado y un poco nervioso por las imágenes casi violentas que había visto en su mente. Quitó su vista del rubio y se concentró en la conversación con sus amistades por un rato.

El espectáculo comenzó y las luces bajaron de intensidad. Los chicos bailaban muy bien y resultaban muy atractivos, pero, como siempre, Danny era la estrella. Antonio fue capaz de mirarlo esta vez de manera diferente… Danny despertaba en él una especie de ternura… recordaba con cariño lo que habían vivido… Danny era pura dulzura. El rato que pasó sin ver a David le hizo bien. Volvía a estar tranquilo y dueño de su persona.

Cuando las luces regresaron a la normalidad, Antonio comprobó que David ya no estaba en la sala, lo buscó disimuladamente con la mirada pero no lo encontró. ¿Estaría en su oficina?… moría por levantarse y comprobarlo. Se excusó y partió hacia la oficina de David.

Desde el fondo de la barra, en la misma parte oscura y poco visible en que Antonio se ubicara al principio, David sonreía y seguía con la vista los movimientos de Antonio.

Golpeó varias veces la puerta hasta que finalmente la abrió para comprobar que David no estaba dentro. Dio media vuelta y entonces lo vio, a unos cuantos metros, apoyado contra la pared…

– ¿Me buscabas?- preguntó son una sonrisa de arrogancia

Antonio se quedó inmóvil. Atrapado en su propio juego. El rubiecito lo estaba provocando hoy día más que nunca…

– Si. Quiero hablar contigo

Antonio se acercaba lentamente. David se puso en guardia. Sabía que usando la fuerza Antonio siempre le iba a ganar

– Mantén tu distancia!- le advirtió

Antonio sonrió pero se detuvo. Entendía. Hoy… ahora… en este momento… no supo que le pasaba, pero no quería molestarlo… de pronto quería otra cosa con él… las sonrisas y la amabilidad que tenía con esos otros…

– Sal conmigo- le pidió mirándolo a un metro de distancia.

David ciertamente estaba preparado para cualquier estupidez de Antonio… pero esto lo tomaba totalmente por sorpresa… ¿salir con él?..

– ¿Salir?…

– Una cita… cenar, conversar… lo normal que hace la gente en una cita

Repentinamente era muy importante que David aceptara… quería pasar tiempo con él, quería conocer que había detrás de esa apariencia tan bonita… quería conocer a David… antes de volver a besarlo. Sabía, con toda certeza, que iba a besarlo nuevamente.

– Estás loco

David se enderezó y comenzó a alejarse. En un par de trancos, Antonio estaba a su lado y lo tomaba fuertemente del brazo

– No estoy loco. Sal conmigo

David se quedó estático. Sentía la fuerza de la mano de Antonio en su brazo y estaba impresionado… pero no estaba asustado ni enojado esta vez… solo que… no quería aceptar… tenerlo cerca era peligroso… era… tentador, era una estupidez pensarlo siquiera. Respondió sin mirarlo

-No

– Sabes que no ruego… así es que acepta de una vez

– No

Liberó su brazo del agarre y se alejó un par de pasos. De pronto se giró y lo miró

–. Pero estoy muy halagado por tu interés– había mucho sarcasmo en sus palabras –mejor búscate a alguien que te sirva…

Antonio se confundió al escucharlo…¿Qué le sirviera?.. ¿A qué se refería? David rió abiertamente al ver su expresión confundida… valientemente volvió a acercarse a él antes de hablar

– Tu y yo somos iguales. Búscate un chico lindo y dócil para besarlo

David sabía que se estaba arriesgando al desafiarlo así pero no podía aguantarse las ganas de provocarlo y molestarlo… verlo confundido era genial.

Antonio entendió… mierda!! Nunca se había detenido a pensar en ese pequeño gran detalle. Lo volvió a tomar del brazo y a sujetarlo firmemente

– No quiero un chico lindo y dócil… ya encontré lo que me interesa

– Pues a mí no me interesas. Suéltame

– Solo si accedes a salir conmigo

Estaban tan cerca… sentía el calor del cuerpo de David pegado al suyo… lo enloquecía tener al rubio cerca y no poder besarlo… quería besarlo, perderse en ese olor y hacerle cosas. Se acercó con esa intención pero el rubio lo vio venir y giró su rostro dejándolo con las ganas

David sonrió de forma irónica… despectiva

– Olvídalo!!! 

En esa palabra resumía todas las respuestas… el beso, la invitación, todo. Nuevamente liberó su brazo en un movimiento brusco.

Antonio lo dejó ir… activos… ambos eran activos… eso era lo que le estaba diciendo… mierda!! miraba a David alejarse pensando en la verdad que le había dicho… se movía bien… era desafiante hasta en su forma de caminar.. altivo, altanero el rubiecito… lo quería… activos ambos?… Repentinamente sonrió… ¿por qué David había pensado ya en eso?… sonrió con más ganas… si llegó a esa conclusión era porque también había estado pensando en él… el rubiecito también estaba interesado. No era un problema… el juego solo se volvía más interesante.

Con una amplia sonrisa abandonó el Club.

David siguió caminando tranquilo hasta que desapareció de la vista de Antonio. Necesitaba urgente un momento a solas pero no quería ir a su oficina… cruzó rápido el salón y se refugió en la oficina de Emilio. Cerró la puerta con fuerzas. Temblaba. Había estado a punto de caer… tentado completamente por la cercanía de Antonio… ¿qué le estaba pasando?… Era un idiota ¿Salir con él?.. estaba loco el prepotente ese… no iba a salir con él… no.. en serio que no!!! ¿Había encontrado lo que le interesaba?… ¿estaba en serio interesado en él?… la cabeza le daba vueltas.. ¿cómo era posible que estuviera perdiendo tiempo pensando el Antonio?…  Quería darle una lección, quería verlo descender de su torre de arrogancia, que cayera de bruces al suelo y dejara de molestarlo… eso era lo que iba a hacer y nada más… no!! Absolutamente nada más… se dejó caer en el sillón… todavía no recuperaba el total dominio de su cuerpo… era tan grande… tan imponente… y esa voz de mando que tenía… no pedía, ordenaba… mierda… no se había encontrado con alguien así antes en su vida… era impresionante… ya basta!!!… solo quería enseñarle una lección, demostrarle que con él no se juega. Un par de horas más tarde se retiró a su casa. Antonio estaba en sus pensamientos cuando se durmió y lo volvió a estar cuando despertó.

 

A Antonio le pasó algo parecido. Saber que David pensaba en él y había analizado su situación le subió el ánimo y le infundió confianza… pero luego recordó que no aceptaba salir con él ni cedía un poquito en sus intentos de mantenerse distante… tenía trabajo por delante… le encantaba.

Funcionó un poco ausente ese día. Esperaba el momento para volver al Club.  Llegó temprano. Había invitado a un par de personas. Esta vez fue él quien decidió iniciar un nuevo juego y no mirar a David ni prestarle atención. El rubiecito se sabía atractivo… quizás le haría bien un poco de desprecio.

David se paseaba por la sala sin acercarse a su mesa. Antonio intentaba mantenerse en la conversación con los amigos o mirando el espectáculo… pero inconscientemente sus ojos buscaban al rubio… solo una rápida ojeada para saber que hacía y volvía a su conversación.

David entendió rápidamente el juego… también pretendía no prestarle atención. Se sorprendió mirándolo en un par de ocasiones pero se sintió desilusionado al ver que Antonio no lo miraba ni se daba por enterado de su existencia. Que se imaginaba!!!… lo perseguía… lo invitaba a salir… y luego ni se acordaba que existía??!!! Era insoportable!!!

En cierto momento de la noche, la molestia de David pudo más que su interés. No soportaba ser ignorado. No lo había mirado en ningún omento y parecía muy entretenido con sus amigos. Sin volverse y con su mejor caminar cruzó el salón y desapareció rumbo a su oficina.  Fueron solo unos cuantos los pasos que alcanzó a dar en el pasillo, antes de sentirse atrapado y empujado dentro de una de las salitas de baile privado

– Estas esquivo esta noche, rubiecito

Antonio le hablaba en su cuello.. sentía el aliento caliente… pasaba despacio dejando un reguero de calor.

Así es que ahora le interesaba y decidía atenderlo… pues él no estaba  de humor ahora… se giró para enfrentarlo y decirle que se fuera al demonio… pero algo pasó entre ellos… la mano aún lo sostenía del brazo… los rostros estaban demasiado cerca y los ánimos demasiado calientes… no alcanzó a decir nada… se miraron en silencio… ambos sabían lo que iba a pasar…

Antes de besarlo, Antonio lo sujeto firme de los brazos, no quería que el rubiecito se moviera. Luego buscó su boca y lo besó con desesperación… necesitaba hacerlo… pegó sus labios a los de David buscando un contacto que deseaba con desesperación

David no quería moverse… estaba esperando este momento… en su mente lo había imaginado varias veces… quería enseñarle por fin lo que era un beso verdadero.

Antonio no esperaba lo que sucedió.

David comenzó a responder a su beso. Separó él mismo sus labios sin que tuviera que forzarlo… lo dejó entrar un instante en su boca para luego empujar su lengua con la suya e invadir lentamente su boca… moverse en ella provocándolo y despertándole sensaciones desconocidas…   inesperadas… deliciosas… excitantes… sus labios se movían expertos sobre los de Antonio y su lengua le hacía cosas… que.. Dios!!! . David levantó uno de sus brazos, librándose del agarre y sostuvo a Antonio por el cuello… lo besó de la forma más experta que conocía… jugando, provocando y seduciéndolo… supo que había tenido éxito cuando después de unos cuantos segundos, Antonio se quedó inmóvil y no atinaba a reaccionar. Se separó despacio mirándolo a los ojos. Antonio era todo sorpresa

– Mi Dios!!!- atinó apenas a murmurar.

No. No es tu Dios. Soy yo- respondió David sintiéndose victorioso… Ya está. Le había demostrado que con él no se juega… al menos en el campo de los besos, él era el mejor

– Que forma de besar…

Estaba impresionado… el beso ese había sido, lejos, el mejor de toda su vida… el rubiecito… mi madre!!! David besaba como los dioses… ¿de qué más se estaba perdiendo en la vida??!!!

David estaba más que satisfecho con lo que había logrado… la cara de sorpresa de Antonio era su triunfo… ahora… tenía que irse… alejarse y dejarlo con las ganas… ahora que sufriera  al saber lo que se perdía y que se largara para siempre. Quiso escabullirse pero Antonio lo atrapó contra la pared. Respiraba agitado y le buscó la boca

– No te muevas- le ordenó logrando enfurecerlo una vez más.

Este beso fue una guerra… David ya le había demostrado lo bien que sabía besar y quería escapar… pero Antonio, ahora más que nunca, quería más… mucho más. Lo besó deseándolo del todo… David no respondió al principio.. se movía tratando de soltarse… poco a poco fue dejándose llevar… encendiéndose con el beso… algo lo estaba entusiasmando… la forma en que lo intentaba… en que lo sujetaba y quería persuadirlo… cómo su cuerpo se pegaba al suyo e intentaba convencerlo… Antonio era insistente… atractivo… grande… y estaba loco por él… terminó respondiendo… el contacto se fue transformando en algo salvaje y violento… se agredían con los labios y la lengua al intentar dominar el beso… ambos competían de igual a igual. Se separaron, sin aliento ambos, solo lo suficiente para tomar aire y volver a unir sus bocas… sus brazos atraían el cuerpo del otro contra el suyo, sujetándose y agarrándose… estaban sintiendo puro deseo y pasión descontrolada…  se quedaban sin aire.

David fue el primero en reaccionar al escuchar voces cerca de ellos… alguien se acercaba. Puso sus manos frente a él, separándose y sin decir nada caminó hasta su oficina. Antonio lo siguió, no pensaba dejarlo ahora.  Cerró la puerta tras él. Frente a frente, muy cerca… se miraban con ojos nuevos…

– Bésame como sabes hacerlo – ordenó Antonio tomándolo bruscamente y atrayéndolo hacia su cuerpo

Las órdenes enfurecían a David. Era tanta su rabia que le buscó la solo boca para demostrarle de lo que era capaz… Antonio enloquecía con la forma de besar del rubio… despacio lo fue empujando hasta chocar contra una pared… así era como lo quería tener… inmóvil y bajo su cuerpo… el beso era intenso y salvaje… querían más… buscaban más el uno del otro… se dejaban llevar por lo que estaban sintiendo… pura pasión fuera de control

Me gustas rubiecito – le sostenía la cara con sus dos manos… se alegraba de ver como David se dejaba acariciar y no intentaba alejarlo… estaba excitado a morir, completamente encendido por el rubio entre sus brazos

David estaba más confundido que antes… estaba loco… sentía fuego en las entrañas, en el cerebro… ardía… este hombre le estaba quitando la cordura… los besos con él eran tan… Dios!! Tan fuertes e intensos… él sabía hacerlo, besar era su especialidad… pero Antonio tenía algo que hacía que todo se volviera locura y descontrol… no lo dejaba pensar… él siempre era tan  medido, sabía cómo actuar y que hacer en cada situación… pero Antonio con su brusquedad, su prepotencia, sus palabras y su experiencia… esa forma que tenía de intentar dominarlo…  lo hacía perderse.. es más..Por Dios!!  quería perderse..  quería esta locura que no había vivido nunca antes.. solo dejarse llevar…

– Cállate – respondió poniendo su mano en la parte de atrás del cuello de Antonio y empujándolo hacia él… jugaba con sus labios… chupaba… mordía despacio y luego lo asaltaba brutalmente con su lengua… luchaban por el dominio de la boca del otro…

Antonio no era él mismo cuando estaba con el rubio… era una fiera que desconocía… con brusquedad, ya sin temer a su reacción, le quitó la chaqueta… David se dejó hacer, bajo sus brazos para ayudarle… también estaba necesitando más contacto. Hizo su parte con la ropa de Antonio… los botones saltaban y la urgencia era palpable… a ninguno le importaba lo que sucedía con las prendas de ropa… tironearon con desesperación hasta que estuvieron desnudo de la cintura hacia arriba y sus pieles quemaban al contacto con la otra… se besaban, lamían, gemían ambos, se dejaban chupones en los hombros y el cuello.. se mordían el lóbulo de la oreja.. la oficina era un hervidero de pasión y gemidos… habían perdido completamente el control de lo que estaba pasando allí dentro.

Antonio intentó girar el cuerpo de David y ponerlo de espaldas a él… sabía hacia donde iba. David entendió de inmediato y lo empujó fuerte, haciéndolo retroceder… el pelo desordenado, los labios hinchados de tantos besos y mordiscos… el torso del rubio desnudo, respiraba agitado… lo miraba amenazante

– No…

Antonio se repuso del empujón… lo miró y sintió que no respondía de sus actos de ahora en adelante… era lo más excitante que había visto en su vida

– Si

Se acercó y volvió a arrinconarlo, sujetándolo por la fuerza y girándolo de cara a la pared. David intentaba soltarse, entre beso y beso… chupones y lamidas… estaba mareado de tanta excitación

– No… no te atreverías

La mano de Antonio se colaba entre la tela y la piel… los glúteos de David en su mano… duros, firmes…  aaahh  mierda..  no podía aguantarse… tenía que tener al rubio a como diera lugar…

– Si, si me atrevo Rubiecito… voy a metértela- Apretó sus nalgas y lo besó con violencia – y te va a gustar

Nunca… jamás, entendería que fue lo que le pasó esa noche, pero al escuchar decir eso a Antonio, sintiéndose  arrinconado y dominado… David quiso que se la metiera… deseó sentir como el miembro de Antonio lo rompía en pedazos y lo hacía partirse de dolor y placer…  fue una sensación tan fuerte que sus piernas se doblaron y solo pudo expresarla con un par de lágrimas que cayeron de sus ojos… no entendía que le estaba pasando

Antonio lo sintió tambalear y lo sujetó… no podía detenerse ahora… buscó el botón, el cierre… le bajó el elegante pantalón y todo el resto, bruscamente, dejando su culo al aire… era hermoso… quiso besarlo y lamerlo… chuparlo y marcarlo, dejar sus dientes en esa carne tan blanca y suave… pero tenía una urgencia mayor… sobre todo ahora que David parecía haber dejado de pelear

David estaba asustado de lo que sentía… nadie lo había penetrado jamás… siempre había sido él quien poseyera a sus acompañantes… ¿Qué estaba haciendo?… ¿por qué de pronto quería ser penetrado por la brutalidad de Antonio?… el hombre era demasiada energía en movimiento, arrasador, atropellador… se lo llevaba consigo… cerró los ojos para evitar que más lágrimas cayeran… Antonio iba a hacerlo y él iba a dejarlo…

– Estas listo?- preguntó él despacio lamiendo su oído

Antonio se había quitado la ropa lo más rápido posible… de un bolsillo extrajo un protector y enfundó su pene que demandaba atención… alcanzo a duras penas a esparcir algo del lubricante que siempre tenía a mano… David contra la pared… los dos desnudo… el rubio estaba quieto… demasiado bueno… lo quería ahora mismo

David no respondió… no podía hacerlo… responder era consentir… acceder… dejarse… y no debía… no debía pero lo hacía… ardía.. se consumía en un sentimiento que no entendía.

Antonio lo abrazó cruzando sus brazos a la altura del los hombros, sujetándolo y acariciándolo al mismo tiempo

-. Vas a ser mío rubiecito

La cabeza de su pene tocaba su ano… empujó y lo sintió entrar… un molestia fuerte acompañada de una sacudida de excitación que fue a dar a su propio pene

– No.. no..- alcanzó a protestar con el último rastro de cordura que le quedaba… movía su cabeza negando pero acercaba su trasero deseándolo. Sus manos abiertas contra la pared y las de Antonio sobre ellas…

– Demasiado tarde, ya eres mío, rubiecito

Antonio empujó penetrándolo… se daba cuenta de lo apretado que entraba y de cómo el cuerpo de David era la funda perfecta para su pene… empujó una vez más entrando su pene hasta la mitad y comenzando a sentir gloria.  David gritó… le dolía… era un bruto, lo sabía… pero no podía aguantarse. Se detuvo un momento dándole tiempo a David para respirar. No se atrevía a preguntarle por miedo a lo que pudiera decirle.  Quitó una de sus manos y con cuidado, temiendo a la reacción, tomo el miembro erecto de David en sus manos… caliente, duro… suave y sedoso… lo quería en su boca pero no podía ahora… David volvió a gemir… no supo si de placer o dolor… comenzó a masajearlo… de pronto era importante que David también se sintiera bien. Le buscó los ojos y vio lágrimas… sintió que era un bruto, un animal… y lo peor de todo era que quería serlo con él…

– Lo siento… lo siento…- murmuro mientras besaba su cuello, le soltaba la otra mano y con las suyas lo masturbaba… gemían ambos… Los sonidos de David lo enloquecieron nuevamente. Se acabo el tiempo de paciencia y Antonio volvió a moverse, esta vez entrando completamente en el rubio de una sola fuerte estocada.

David esperaba cualquier cosa pero no el maldito dolor que estaba sintiendo… cuando pensó en que deseaba ser partido en dos no se refería a que fuera literalmente cierto… dolía como el infierno… no podía ni siquiera moverse… apenas respirar… las manos de Antonio en su pene lo distraían levemente haciéndolo sentir un poco de placer… quería más… quería olvidarse que había permitido que lo penetraran, lo violaran… había entregado el control de lo que sucedía…  quería placer. Le buscó la boca a Antonio y comenzó a jugar con ella al tiempo que tragaba aire en pequeñas cantidades… jadeaba… al sentir las suaves embestidas… se calentaba… dolía pero a la vez era placentero… extraña maldita mezcla… Entre sus dientes el labio inferior de Antonio.. lo fue mordiendo despacio cada vez que Antonio lo embestía… el sabor metálico de la sangre en su boca… no lo soltó… se enredó en más besos con él mientras su trasero ardía de dolor y placer.

Incontrolable… le gustaba todo de David… comenzó a embestirlo con más fuera y rapidez… sentía que el orgasmo estaba cerca. Su cuerpo chocaba contra los glúteos del rubiecito y producían un sonido erótico.. eran sus pieles chocando y aplastándose… aceleró las caricias sobre el miembro de David al sentir que se corría… Aaahhhh… poderoso… se derramaba en el rubio… delicioso… mágico… acababa dentro de ese magnífico culo y se perdía en el placer

David gimió, jadeo y grito al mismo tiempo… dolía todo, se sentía hecho mierda… pero el chorro de semen escapaba con fuerza de su pene ensuciando las manos de Antonio y dejándolo sin aliento… agotado.

Se separaron y tal como estaban resbalaron despacio hasta el suelo… uno al lado del otro… David apenas podía con el dolor de sentarse… agitadísimos… recuperando su ritmo normal de respiración.  En silencio… recobraban también la cordura y la sensatez.. esa que habían perdido completamente hacia un rato atrás.  Antonio fue el primero en hablar. Aun no eran capaces de mirarse a los ojos.

– Eres lo máximo, Rubiecito

– Vuelve a llamarme así y juro que te rompo la cara

Antonio se rió despacio… con algo de ternura…

– ¿David, entonces?

– Si. Ese es mi nombre

– ¿Estás bien?

David quiso decirle que estaba adolorido… que lo había hecho mierda, que apenas se podía mover y que… que estaba feliz?? Que se sentía dichoso?.. que no sabía donde habían escapado todas sus neuronas??… que había perdido la cordura??… siguió respirando agitado… ahora no se atrevía a mirarlo… tenía miedo de lo que ese hombre había hecho con él… lo había anulado y se sentía bien.  Se quedó en silencio, cabeza gacha… reuniendo valor para ponerse de pie y alejarse. Quizás alguna vez lograría olvidar lo que había pasado recién.

Antonio se puso de pie. Desnudo se veía más imponente aún. Frente a él, estiró su mano. David lo miró sintiendo que quería abofetearlo

– Déjame ayudarte… por favor

Antonio había cambiado su tono de voz. No había arrogancia ni desprecio… lo miró dudando. Finalmente estiró su mano y él la sujetó, ayudándolo. David se paró con dificultad. Ahora dolía más que antes. El baño de su oficina estaba a un costado. Caminó de la mejor forma que pudo y se encerró en el baño, dejándose caer despacio bajo el agua de la ducha… lloraba… ¿Qué era lo que acababa de hacer?

Antonio esperó pacientemente. Pudo haber tomado su ropa y desaparecer… pero no pudo… lo que había sucedido era especial… tenía que hablar con el rubiecito… con David.

Varios minutos después salió del baño completamente repuesto.

Caminaba más lento y cuidadoso pero su rostro volvía a tener la confianza de siempre. Antonio lo esperaba apoyado a medias sobre su escritorio.

Se miraron sin saber cómo empezar.

David solo quería que se fuera de una vez y para siempre de su vida. Había llegado al límite de lo que podía aguantar. Le temía…  lo había subestimado… había hecho con él lo que se le dio la gana. Lo manejó a su gusto. Era más peligroso de lo que creyó.

– ¿Aún aquí?- pregunto pretendiendo no darle importancia a lo que había sucedido.

Antonio lo miró y entendió de inmediato. Estaba asustado.

– David, Ven aquí un momento

Estaban a un par de metros de distancia. Caminar esos pasos hasta él suponían para David una rendición… NO… no más.

Antonio entendió una vez más. Se puso de pie y se acercó al rubio que se había quedado quieto… deseando que abandonara su oficina ahora mismo pero sin atreverse a pedirlo.

Frente a él, Antonio comenzó a acariciar su rostro mirándolo con ternura.

– Eres magnífico… me vuelves loco

David escuchó sintiendo que el corazón se le desbocaba y sus neuronas nuevamente perdían todo orden lógico… ¿Qué estaba diciendo?

– Por favor, acepta salir conmigo… déjame conocerte

Por fin levantó la vista… Antonio lo miraba con verdadera adoración en los ojos… estaba completamente cautivado por todo lo que había vivido con el rubiecito, por la forma en que le infundía vida a su vida… por lo que era, por sus besos, su cuerpo… su genio y la locura que le contagiaba… quería mas de eso… mucho más… lo quería todo.

Fue desconcertante para David verlo así… pidiéndole y mirándolo esperanzado… no se estaba riendo, ni se estaba burlando… estaba hablando en serio.

– ¿En serio quieres salir conmigo?

– Si… por favor di que si

Diablos! Que tenía que perder?… solo la cordura nuevamente… y volver a repetir lo que ya habían hecho… ¿Qué tan malo podía ser?… sonrió para sí mismo… no era malo… le había gustado y mucho.

– Solo si me llevas al mejor restaurant de la ciudad- respondió con una hermosa sonrisa…

 

 

 

 

Lucas 11

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CAPÍTULO 31

 

DANNY 19

 

Antonio llegó temprano al club, cuando aún había muy poca gente. Cuando ingresó, todos quienes trabajaban en el club lo miraron de una manera diferente… había sido objeto de comentarios durante toda la semana… para algunos era el novio rico de Danny… una especie de príncipe azul soñado… para otros era el que le estaba “levantando” el novio a David.

Antonio se sintió observado pero era parte de su vida llamar la atención donde quiera que fuera, cada vez que abandonaba la hacienda, así es que siguió tranquilo, sin preocuparse mucho.  Danny acudió de inmediato a saludarlo. Lo esperaba en el salón principal.  Lo saludó con un  inocente beso en la mejilla y su mejor sonrisa, frente a quienes estaban pendientes de observarlos. Danny no quiso mirar a su alrededor… no quiso saber quiénes estaban y quienes no… lo tomó del brazo y lo condujo hasta una de las salitas de baile en la parte posterior. No estaban ocupadas a esa hora y quería estar y hablar con él a solas.

– Me da gusto verte – dijo Antonio deslizando sus manos para estrecharlo en un abrazo… Danny volvía a sentirse protegido entre aquellos brazos fuertes y cariñosos.

– A mi también- era verdad, pero había más- Antonio… tengo que decirte algo-estaba atorado… necesitaba aclararlo lo antes posible. Su naturaleza no se prestaba para engaños.

Antonio tenía mucha experiencia. Se sentó tranquilo a escucharlo pero no cortó el contacto con él.

– Dime mi rubio bonito…- tiró despacio de Danny hasta dejarlo sentado sobre él… como un niño pequeño… con su mano le acomodaba el pelo… lo acariciaba. Se había acordado mucho de Danny y se había preguntado muchas veces si no estaría idealizándolo… pero al verlo de nuevo se dio cuenta que no… que Danny era perfecto… ideal.

Danny lo miró a los ojos… recordaba todo lo que habían vivido solos en su hacienda… había sido tan bonito, ¿serían capaces de continuar con su historia si tenían que dividirse entre el campo y la ciudad?…

– No sé ni cómo empezar…-

Lo notó complicado y no le gustó lo que vio… recordó inmediatamente al otro hombre que Danny había mencionado… ¿se trataba de eso?… ¿había vuelto a aparecer en su vida?… no le gustaba nada lo que estaba pensando

– ¿Pasó algo Danny?-

– Si… es que… estoy muy confundido Antonio– le costaba mirarlo pero sabía que tenía que hacerlo. Antonio entendió de inmediato… conocía las señales y se puso en alerta… la mirada nerviosa que rehuía sus ojos… el movimiento de las manos… Danny le gustaba demasiado para perderlo así nada más… estaba dispuesto a todo por retenerlo

– ¿Se trata del tipo que te engañó? – preguntó remarcando el engaño intencionalmente… no lo soltaba, sus manos seguían acariciándolo.  Lo vio dudar y debatirse, sus ojos inquietos… intentar hablar sin complicarse

– Me fue a buscar… quiere volver conmigo– dijo muy despacio…

Antonio guardó silencio un rato… muy molesto por dentro pero intentando evitar demostrarlo… Danny era demasiado dulce y bueno… el tipo ese lo había herido una vez y probablemente volviera a hacerlo de nuevo, Danny no merecía estar con alguien así…

– ¿Qué le respondiste, Danny?- su tono de voz se mantenía tranquilo

– Antonio… no sé qué hacer…no quiero jugar con nadie por eso te estoy contando-

– Quiero saber que sientes tú

– Ese es el problema… – se notaba la angustia en sus ojos y en su expresión –No sé lo que siento –

Se sintió algo herido en su amor propio y en sus sentimientos… habían vivido algo especial y muy hermoso durante los días que estuvieron juntos… quería creer que para Danny había sido igual de especial que para él y que de esos día habían nacido sentimientos importantes… no quería escuchar que no estaba seguro de quererlo ni que no sabía que sentía.

– Creo… que te he hecho mucha falta… que te has confundido al no tenerme cerca-  sonrió para tranquilizarlo aunque por dentro no se sentía sonriente ni feliz. No lo iba a perder… no después de todo lo que le había costado encontrarlo.

Danny respiró más tranquilo. Le había dicho y se había quitado la mayor parte del peso de la culpa de encima, pero Antonio parecía no creerle lo que le estaba diciendo.

– Si… me has hecho falta, pero… es cierto lo que te digo, estoy confundido y no sé…-

– Danny… vuelve conmigo-

– ¿Cómo?-

– Vuelve conmigo a la hacienda… quédate allá conmigo para siempre

Nada lo habría sorprendido más que esta extraña proposición que Antonio le decía mirándolo con toda seriedad

– No puedo… está mi abuelo y mi trabajo y…-

– Olvida los problemas… los resolveremos de a poco… no necesitas trabajar Danny, tendrás todo lo que necesitas… tu abuelo… dijiste que le gustaba el campo y las flores, no?-

¿Le estaba proponiendo que Isaías viviera con ellos?… Dios!! Su abuelo se moriría sin su jardín, sin su casa llena de recuerdos… y él?… necesitaba su trabajo y su propio dinero… no quería ser la carga de nadie…

– No… no puedo Antonio… no es tan fácil-

Antonio tomó aire y se preparó para decir algo que venía pensando desde hacía varios días pero que aún no terminaba de decidir… tal vez necesitaban más tiempo, conocerse mejor… solo que al ver la indecisión de Danny, al pensar que podía perderlo recordó todo el tiempo que llevaba solo, buscando a alguien que pudiera compartir su vida sus sueños… se hacía mayor y cada día se volvía más difícil…  sus pensamientos volvieron en esa dirección y decidió rápidamente

– Vive conmigo Danny… se mi compañero para siempre, mi casa… todo lo mío será tuyo también

Danny saltó de sus brazos… aturdido e incrédulo… lo que le estaba proponiendo era la realización de todos sus sueños… no tendría que trabajar más, su abuelo estaría protegido y cuidado… Antonio y él serían felices para siempre… ¿Qué era lo que lo hacía saltar retrocediendo???

– No… no lo sé… yo… gracias… entiendo lo que me estás diciendo… pero…-

– Danny… sé que todo va muy de prisa pero no quiero perderte. Me tomó mucho tiempo encontrarte – se levantó y volvió a acogerlo en sus brazos – no voy a dejarte ir-

Danny se sintió más atrapado que nunca. Antonio era perfecto… significa seguridad y protección…  solo que no le daba esos malditos besos que David le daba… ni le hacía sentir lo que David provocaba en él… Dios!!! ¿Por qué no podía decidirse??!! Que era lo que estaba mal con él!!??

Antonio lo seguía mirando en espera de una respuesta, demasiado confiado en si mismo

– Dame un poco de tiempo… necesito pensarlo– su voz era  una súplica y una disculpa al mismo tiempo

– Claro que si mi rubio bonito… claro que si- pero no pensaba darle todo el tiempo del mundo a solas con ese otro tipo… se quedaría con Danny hasta que se decidiera por él… no sabía quién era su competencia, su rival, pero se sentía más que preparado para ganarle cualquier batalla.

– Danny… ¿Quién es él?-

– Trabaja aquí en el club-

Eso fue un golpe bajo que molestó a Antonio… con razón había ganado terreno… lo tenía cerca suyo todos los días. Bueno… la hacienda podía resistir un tiempo sin él. Ahora quería conocerlo y saber contra quien estaba compitiendo.

Regresaron al salón. Danny tenía que actuar dentro de poco. Al cruzar las puertas hacia el salón Antonio lo soltó y caminó a su lado. Solo entonces Danny se dio cuenta de una de las cosas que no le gustaba de Antonio… con él, todo era a escondidas, nunca había confesado públicamente su naturaleza homosexual…

Se quedó en una de las mejores mesas de la sala esperando ver el show. Algunas personas que lo conocían lo saludaban y se acercaban a hablarle. Había bastante gente, como era normal los días viernes, pero a pesar de eso pudo sentir sobre él la mirada insistente de alguien… se giró despacio… cerca de la barra, a unos cuantos metros de él, se encontraba un hombre muy atractivo, vestido de manera impecable y con un sexy mechón rubio que caía sobre sus ojos grises y cubría parte de su rostro… tenía una copa en la mano y lo miraba fijamente sin importarle que se diera cuenta de su mirada… no era atracción… no estaba coqueteando con él… supo de inmediato quien era por la forma en que lo miraba y lo desafiaba con los ojos y el cuerpo… ese rubio era el otro… el que intentaba quedarse con Danny. Antonio no quitó sus ojos tan rápido… lo estudió analizándolo con sus conocimientos… no le gustó lo que vio ni a la conclusión que llegó… demasiado decidido, demasiado desafiante… parecía tener una cierta seguridad.  EL show de Danny estaba por comenzar… se apagaron las luces… dejaron de estudiarse… ambos se concentraron en quien tenían delante en el escenario.

 

LUCAS

Lucas trataba de concentrarse en lo que el fotógrafo y las demás personas le indicaban pero sus ojos y su atención se distraían al escuchar el ensayo de la pegajosa canción de su comercial y al ver a las personas de sonido que trabajaban en la sala continua

– Lucas!!! Pon atención por favor-

Ya le habían llamado la atención demasiadas veces hoy día

– Lo siento… me distraje, pero no volveré a hacerlo-

– Está bien. Tomemos 10 minutos de descanso-

El fotógrafo estaba algo molesto y lo pudo sentir, tendría que disculparse con él más tarde pero como era una bonita persona sabía que lo disculparía. Lucas corrió desde donde estaba a la sala del lado… quería escuchar de nuevo la música del comercial y hablar con el productor musical y su asistente que trabajaban con otras personas en dicha sala

– Hola Lucas- lo saludó el asistente acercándose a estrecharle la mano- ¿cómo estás?-

– Muy bien… me encanta el sonido, está quedando muy bueno, es muy pegajosa!!!-

– Pues… el jefe se ha tomado mucho tiempo y esfuerzo en crear solo lo mejor- ambos miraron al rubio que respondía al título de jefe. El devolvió la mirada… estaba ocupado dando algunas indicaciones a otras personas pero a modo de saludo levantó su mano izquierda… ya vendría en unos minutos a saludarlo

– ¿Qué le pasó a tu jefe en su brazo?- preguntó Lucas curioso. Se había dado cuenta que la reverencia con la que su jefe saludaba y se despedía tenía una explicación bastante lógica… su brazo derecho estaba casi inmóvil… lo había observado largo rato mientras estaban trabajando en salas continuas y se había dado cuenta que el rubio intentaba mover el brazo a veces pero no podía hacerlo… solo su brazo izquierdo respondía con normalidad

– Tuvo un problema hace muchos años atrás- dijo el ayudante por toda explicación. Lucas no quiso preguntar más, quería saber pero temía ser impertinente

– ¿Todo bien? – preguntó Pablo entrando a la sala. Respondieron que si a coro. El productor musical se acercó a ellos. Había algo particular en esta persona, en su sonrisa sincera, en sus ojos claros… a Lucas le caía muy bien sin conocerlo demasiado y daba la impresión de ser algo mutuo. Nuevamente lo saludo con esa pequeña reverencia que le daba un aire de caballero antiguo. Lucas respondió con una reverencia igual y su más deliciosa sonrisa.

– Como estas, Lucas? – preguntó el rubio

– Feliz… muy bien-

– Lucas… hemos planeado juntarnos una noche de la próxima semana para celebrar el inicio del comercial, ¿te gustaría acompañarnos?.. quizás quieras invitar a Emilio- Pablo y casi todos sabía de su relación

– Claro… me gustaría mucho… y a dónde iremos? – se le había ocurrido algo

– Pues … no lo sé– Pablo no había pensado tan en detalle la invitación todavía

– ¿Qué te parece si nos vamos al club… yo invito!!!- dijo Lucas sintiéndose grande y seguro por primera vez en su vida. Pablo y los otros dos lo miraron con una genuina sonrisa… Lucas era realmente encantador, resultaba imposible rechazar su invitación cuando la hacía con esa sonrisa tan bonita

– Me parece bien… gracias Lucas- Pablo fue el primero en responder. Le gustaba mucho el club de Emilio, era, sin duda, el mejor de la ciudad. El productor y su ayudante también aceptaron la invitación. Se juntarían el viernes en el club para conocerse mejor y celebrar. El lunes siguiente iniciaban la filmación del comercial y estarían todos muy ocupados.

Lucas respiró satisfecho. De seguro a Emilio no le importaría que él hubiera invitado a un par de personas. Era primera vez en su vida que se tomaba la libertad de invitar a sus colegas… rió de solo pensarlo… era un chico de mundo ahora, invitaba a sus colegas y se codeaba con productores musicales y publicistas, fotógrafos y gente de la televisión… tenía ganas de correr a los brazos de Emilio para celebrarlo… que lo tomara y lo calmara como solo él sabía hacerlo… comenzó a excitarse de solo pensar en lo que le hacía cuando quería tranquilizarlo…

-. Lucas… continuamos- la voz de uno de los ayudantes interrumpió todo. Se despidió con una sonrisa y partió de vuelta a seguir posando. Se juntaría con sus colegas el viernes siguiente en el club. Se sentía grande e importante. Estaba ansioso por estar en brazos de Emilio y contarle todo.

 

DANNY

Terminado el show, Danny corrió hacia la sala de vestuario. Se quitó la ropa de actuación… comenzó a vestirse con la suya… sus ojos estaban pendientes de la puerta… estaba esperándolo… tenía la certeza de que iba a abrirla y aparecer en cualquier momento… seguía poniéndose la ropa sin despegar sus ojos de la puerta… y así fue efectivamente. David cruzó la puerta, lo buscó con la mirada por entre los otros chicos. Avanzó derecho hacia él, caminaba despacio y tenía la mirada triste. Al  verlo entrar el resto de los chicos comprendieron y, sin que nadie dijera nada, abandonaron la sala dejándolos solos

– Bailaste muy bien hoy- se mantenía cerca pero sin tocarlo y le hablaba serio… David estaba ¿dolido? ¿molesto?

– Gracias- sentía la molestia y la tristeza de David… no necesitaba decirle nada…

– Danny…- lo vio dudar y hacer un extraño gesto de dolor… David quería saber, preguntar, pero no sabía cómo ni si tenía derecho a hacerlo

– Voy a respetar lo que te dije…- se acercó hacia él levemente… le daba pena lo que estaba pasando y no quería que David sufriera por culpa suya. Sus palabras tuvieron un efecto inmediato, el gesto de David se relajó y lo abrazó en un fuerte suspiro, buscando su cuello

– ¿Te vas a ir con él?-

– Me va a llevar a mi casa –

La cercanía con David lo confundía aún más… Antonio esperaba al otro lado de la pared… Hacía un rato atrás se había besado con él… ahora David estaba besando su cuello… esto no estaba bien… pero… le gustaba lo que le hacía… Antonio, David…

– David…-

– Si… lo siento- lo soltó

Quedaron muy cerca el uno del otro… no sabían que hacer… la sombra de Antonio entre ellos. De pronto David no aguantó más y sujetándolo, lo besó en la boca con ganas… dándole a entender claramente todo lo que sentía…

– Te veo mañana– dio media vuelta y salió. Danny quedó temblando levemente… nadie besaba como David.

Tras cerrar la puerta, David se dirigió a la oficina de Emilio. Estaba vacía. Emilio y Lucas se habían retirado temprano esa noche.  Cerró la puerta despacio y se quedó pegado a la misma aun sin quitar sus manos del tirador… le dolía presenciar lo que estaba viendo… Antonio sentado esperándolo y saber que se iban juntos… Habían cruzado miradas con Antonio, cada uno sabiendo que se estaban disputando el amor de Danny… ¿hasta dónde podía llegar?… ¿era capaz de forzar a Danny a quedarse con él?… avanzó hasta dejarse caer en uno de los sillones de la oficina… no… no iba a forzar a Danny… iba a esperar su decisión dejándolo en completa libertad… eso costaba más que seguir acosándolo y persiguiéndolo… Cerró los ojos y se lo imaginó yéndose del club con Antonio en ese mismo momento… dolía mucho… era cansador estar sufriendo todo el tiempo… ni siquiera quiso pensar en lo que harían al salir del club… confiaba en que Danny sería capaz de cumplir lo que le había dicho, pero igual…  el amor de Danny le estaba doliendo demasiado, se estaba cansando de sufrir.

 

Antonio y Danny se retiraron rápidamente del club. Danny no miró hacia ningún lado ni se despidió de nadie. Le había prometido a David que no tendría sexo con nadie y pensaba cumplirlo… ahora, solo tenía que explicárselo a Antonio.

– ¿Te quedas conmigo?- preguntó él sonriendo en cuanto subieron a su auto.

– Antonio… no… verás… es que no voy a pasar otra noche contigo hasta estar seguro de… de mis sentimientos-

Antonio detuvo el movimiento que había iniciado para poner el vehículo en marcha… había viajado con la seguridad de compartir la noche con Danny… quería estar con él… habían pasado cada noche juntos en la hacienda…

– Danny… esto es absurdo… pasa la noche conmigo. Quiero demostrarte lo feliz que te puedo hacer… déjame recordarte lo que vivimos- estaba seguro de poder convencerlo

– No…no puedo hacerlo-

Esto representaba para Antonio un problema importante… tenía muchas ganas de estar con Danny, lo había echado de menos y se había acordado tantas veces de la calidez de su cuerpo.

– Danny, quiero estar contigo– insistió, serio. Era un hombre adulto… no le gustaba este juego de niños

Danny calló y miró por la ventana un instante… lo había prometido… no quería romper su promesa…  no quería estar con ninguno hasta no decidir.

– No, lo siento pero no– respondió firme

El silencio se hizo pesado entre ellos. Antonio miró detenidamente a Danny… era un adolescente… lindo… dulce y excitante… tenía actitudes y forma de pensar de adulto a veces, le había tocado vivir cosas duras pero ahora mismo, nervioso pero decidido, algo encogido en el asiento, parecía un adolescente aún menor que sus 19 años… lo quería… Dios!!! Si que lo quería… de acuerdo… tendría que seguir y aceptar su decisión… sonrió tontamente al darse cuenta que iba a aceptar lo que Danny proponía

– Me vas a hacer sufrir toda la noche- le dijo sonriendo

– Lo siento…- respondió un poco más tranquilo al ver la sonrisa en Antonio

Lo llevó a su casa… Antonio seguía sonriendo… esto era como volver a la adolescencia y tener una novia inocente

– Danny… no quiero presionarte pero no me voy a ir hasta que te decidas y te vayas conmigo– las palabras de Antonio impresionaron a Danny. Sabía bien lo importante que era, la gran cantidad de cosas que hacía cada día…  se estaba quedando en la ciudad por él

– Antonio… no es necesario que te quedes por mi

– Si, si lo es – se acercó y lo rodeó con sus brazos… nadie había dicho que no podía besarlo y acariciarlo.

 

Antonio se quedó durante toda la semana. Para cuando llegó el jueves, Danny estaba con los nervios a flor de piel y deseando mandarlos a ambos a congelarse con los pingüinos en la Antártida o a cualquier parte donde ya no tuviera que verlos, sentir sus miradas y enfrentarse con su propia indecision… estaba llegando al límite de su paciencia… sabía que era su culpa y su problema… tenía que decidirse luego… ya no soportaba esta situación. Se había pasado muchas horas pensando… sentía que tenía una guerra interna entre su corazón y su mente… Su corazón se decidía claramente por David… se dejaba llevar por él y se sentía envuelto en una pasión que Antonio no lograba despertar en él… su mente le gritaba que lo que había esperado toda su vida estaba ahí, frente a él, ofreciéndole amor serio, seguridad y protección para el resto de su vida… Dios!! A veces quería gritar fuerte y vaciar su mente… Lucas había tenido tanta razón al decir que si pudiera mezclar a ambos obtendría exactamente lo que necesitaba.

A lo largo de estos días, ambos, David y Antonio, habían adoptado una actitud diferente con él… Antonio trabajaba desde sus oficinas en la ciudad durante el día… a veces, aparecía a buscarlo para llevarlo a almorzar, saludaba con extrema cortesía y conversaba con su abuelo quien estaba disfrutando mucho esta guerra por Danny; no intervenía, solo se sentaba al lado de Danny con su fuente llena de cerezas y las compartían en silencio. Antonio había comenzado a hablar de sus planes para cuando estuvieran juntos en el campo… incluía a su abuelo y hacía parecer todo tan hermoso Cada noche aparecía puntualmente en el club crispando los nervios y la paciencia de David quien ahora se mantenía a distancia de Danny. Había hablado con él y le había dicho que le daría su espacio para que decidiera tranquilo… pero que no creyera ni por un momento que había dejado de quererlo. Danny sentía sus miradas cuando se cruzaban en el club… había tristeza en David.

– Hola Danny – Lucas entró a la sala de vestuario a interrumpir sus pensamiento… se sintió agradecido de verlo tan alegre y bonito como siempre…  si había alguien con quien quería estar ahora era con su amigo Lucas y su contagioso buen humor

– Lucas- Se levantó y lo abrazó. Lucas cruzo sus brazos por la espalda de Danny y lo abrazó de vuelta… habían conversado durante estos días, Lucas lo había escuchado y sabía lo difícil que estaba resultando todo para Danny… la presión que sentía sobre él.

– ¿Cómo estás? – la respuesta de Danny fue encogerse de hombre y un gesto de incertidumbre en su rostro…

– Y tú? ¿Cómo va ese comercial?

El rostro de Lucas se iluminó… mañana cenaba con sus nuevos amigos y Emilio había estado de acuerdo y feliz de que Lucas los hubiera invitado al club… había dado instrucciones para preparar una mesa especial y se serviría solo lo mejor para los invitados de Lucas.

– Empezamos el lunes, pero mañana vienen mis amigos a cenar al club… ¿bailarás algo especial para ellos?

– Por supuesto que sí- Danny se alegraba por Lucas, el mundo del más chico cambiaba y se expandía

– Gracias-

– Lucas… quiero hablar contigo, ven- Danny no esperó a que Lucas le respondiera sino que lo tomó del brazo y tiró de él hasta el área de estacionamiento, fuera del club. Ahí, con un poco de viento rozando su cara, se sentía con más espacio y tiempo para decidir

– ¿Qué pasa Danny?

– Ya sabes que he estado pensando… mucho, casi no duermo de tanto pensar y… creo que ya sé lo que voy a hacer

Lucas lo había visto desesperarse durante la semana; había conocido a Antonio y le parecía un hombre muy bueno… indicado para Danny, aunque también creía que David era especial y tenía mucho amor para su amigo… Lucas pensó que no le gustaría estar en el lugar de Danny.

– Cuéntame

– Si, te voy a contar pero quiero que me digas si estoy equivocado… ¿puedes escucharme y ayudarme?

– Puedo darte mi opinión si la quieres… – respondió Lucas sintiendo que el peso de la responsabilidad era grande… ayudar a Danny a decidir con quién compartiría su vida era importante…

 

CAPITULO 32

DANNY 20

Lucas caminaba inquieto de un lado para otro… nunca antes había tenido invitados propios… nunca antes se había sentido que podía llegar a tenerlos… Emilio y todo lo que tenía su nuevo mundo eran fantásticos, le daban una seguridad y una protección que le encantaba… Dios! Amaba a ese hombre con todo su ser… pero ahora mismo estaba tan nervioso que solo daba vueltas y más vueltas. Revisó la mesa una vez más… todo estaba perfecto… igual a como estaba hace media hora atrás… Era aun muy temprano pero no sabía qué hacer más que pasearse y esperar… Danny aun no llegaba y Emilio estaba ocupado hablando con unas personas en su oficina. Fue hasta el bar y le ayudó un rato a su tío a reponer algunas botellas, luego dio un par de vueltas en la cocina donde volvió a revisar lo que servirían para sus invitados más tarde…se veía delicioso… el personal de la cocina no estaba contento con sus continuos paseos y vigilancia así es que Lucas abandonó la cocina de mala gana

– Ven acá- Al salir de la cocina se encontró con Emilio que tiró suavemente de él. Lucas se abrazó fuerte a su cuerpo- te estaba buscando

– Creo que está todo listo

– Lo sé mi crio… solo falta una pequeña cosa…

– ¿Qué… qué cosa?

Lucas miró a todos lados pensando en que podía faltar… había revisado todo hasta el cansancio. Emilio lo llevó hasta su oficina, cerró la puerta con seguro… Lucas comprendió y empezó a sonreír.

– ¿Qué crees que falta?-  la sonrisa de Emilio denotaba lascivia y anticipación

– Tranquilizarme… estoy nervioso- devolvió la sonrisa… se colgó del cuello de Emilio comenzando a besarlo

– Lo sé… por eso te fui a buscar… estas muy nervioso

Ambos reían… era su propio juego… lo habían inventado para ellos… Emilio jugaba,  medio en serio medio en  broma, a tranquilizar a Lucas haciéndole el amor… lo besó tortuosamente lento… apenas deslizando sus manos sobre el cuerpo del chico… Lucas desesperó, quería sentir intensamente… profundizó el beso y tiró muy fuerte de Emilio hasta que ambos cayeron en el sofá…

– No juegues conmigo

Lo amenazó Lucas mientras se quitaba la ropa. Emilio reía… no podía con él… con esa carita preciosa y ese puchero… era demasiado adorable…  lo traía loco, cualquier cosa que Lucas quisiera era una orden para él… estaba tan enamorado que no sabía que más hacer para complacerlo… solo quería que su crío fuera tan feliz como lo era él, la sonrisa de Lucas valía todo para Emilio. Lucas enredaba su cuerpo alrededor del de Emilio… lo sujetaba con fuerzas, lo besaba y le mordía los labios…

– Tómame ahora Emilio… te quiero ahora

La risa desapareció del rostro de Emilio para dar paso a la urgencia de satisfacer a su crío… se desnudó, lo besó y acarició por todas partes… nunca se cansaba de mirarlo y sorprenderse… tan delicado y hermoso… con cuidado introdujo sus dedos bañados en lubricante

– Nooo.. te quiero así nada más… ahora mismo

 Protestó Lucas… tenia urgencia por sentirlo dentro suyo… lo quería entero, brusco y de inmediato… le gustaba tanto tenerlo dentro de su cuerpo.

– No voy a dañarte Lucas – respondió serio Emilio… con eso no transaba… estaba tan consciente del daño que podía hacerle… siempre lo preparaba… era demasiado valioso para causarle una gota de daño o dolor… Lucas se dejó llevar por él ritmo que Emilio le marcaba… se abrió entero para él… que hiciera y deshiciera con su cuerpo… solo suspiraba y gemía buscando sus dedos, su roce… nada era mejor en este mundo que tener a Emilio entre sus piernas sabiendo lo que le iba a hacer dentro de unos segundos… los dedos desaparecieron… lo sintió entrar… su ano se estiró para recibirlo, su cuerpo entero quedo expectante… avanzó rápido hasta llenarlo… gimió… gimió fuerte en su oído olvidando cualquier otra preocupación en este mundo y concentrándose sólo en su cuerpo que hervía al calor que le proporcionaba Emilio…

 

Salieron de la mano de la oficina… nada les importaba si los demás se daban cuenta de lo que hacían… tan felices y enamorados que el mundo comenzaba y terminaba en sus miradas…

Pablo y Cristian, los dueños de la agencia de publicidad, fueron los primeros en llegar junto al fotógrafo,  al maquillador y la pareja encargada del aprendizaje de Lucas… se sentaron alrededor de la mesa… ya comenzaban a llegar algunos otros clientes y el lugar comenzaba a animarse.  Lucas se veía luminoso y más tranquilo… Emilio lo miraba y no podía evitar sonreír enamorado… el sexo lo apaciguaba y lo dejaba luciendo aún mas adorable…

– ¿Qué?- preguntó Lucas bajito al ver que lo miraba tanto

– Tienes cara de satisfecho…- le contestó disimuladamente en su oído sin soltar su mano y dejando un beso en su mejilla

– Lo estoy- contestó con una sonrisa pero sin poder evitar sonrojarse…

Pablo y Cristián conversaba animadamente, estaban muy contentos con el trabajo de Lucas, habían tenido muy buen ojo al elegirlo meses atrás… ambos eran muy buenos en su profesión y tenían mentes muy creativas… al mirarlo sonrojarse frente a Emilio se les ocurrían varias ideas para usar en diferentes publicidades… el chico era simplemente adorable y su potencial era mucho.  La mesa se llenó de copas con bebidas y deliciosos aperitivos.  De pronto, Lucas se puso de pie de un salto al ver entrar al productor musical y su ayudante… corrió hasta ellos por entre los otros clientes para saludarlos y traerlos a la mesa

– Hola, bienvenidos- saludo haciendo una pequeña reverencia

– Hola Lucas – respondió sonriendo. Lucas se habían ganado un pequeño espacio en su corazón… no se podía contra la sonrisa y la espontaneidad del chico… su carisma cautivaba completamente

– Ya conocías este lugar?- preguntó al productor mientras guiaba a ambos hacia la mesa

– No, es primera vez que salgo en plan social desde que llegué de vuelta a la ciudad

– El club es de mi novio… ¿estuviste fuera mucho tiempo?

– Varios años- respondió con un pequeño dejo de tristeza

Llegaron a la mesa. Emilio se había puesto de pie para saludar a los recién llegados.

– Buenas noches… bienvenidos, soy Emilio

– Buenas noches – el asistente del productor estrechó la mano que Emilio ofrecía mientras el productor hizo otra pequeña reverencia…

– ¿El novio de Lucas? – preguntó con una sonrisa el productor

– El mismo – el orgullo brotaba por cada poro de Emilio

– Hombre afortunado. Un gusto conocerte… Soy Klaus…- respondió el productor musical tomando asiento en la mesa… de frente al escenario donde el espectáculo comenzaría dentro de poco.

 

Danny se cambiaba ropa con toda calma en la sala de vestuario… esta era una noche especial por dos razones diferentes; la primera y más importante para él, era que sabía que, luego de su presentación, su vida iba a cambiar. Había decidido hablar con ambos, por separado… primero hablaría con el hombre a quien le diría adiós… suspiró profundamente… era tan doloroso… no tenía derecho a hacerlos sufrir más… tampoco quería seguir alargando su propio dolor pero sentía que al decirle adiós a esta persona perdía un pedazo de algo que amaba… lo había pensado tanto… ambos tenían algo que él quería y necesitaba, ninguno de los dos, por sí solo, era capaz de llenar todas sus expectativas y deseos… tal vez no existía la perfección o tendría que aprender a lograrla… pero tenía que decidirse… sentía que había algo de injusticia en tener que decirle adiós a uno de ellos… él también le proporcionaba algo que quería… sin embargo,  no podía quedarse con dos amores…  la decisión, por triste que fuera,  ya estaba tomada. Luego, hablaría con él… con quien había decidido quedarse… rogaba a Dios no estar equivocándose… nunca había logrado llegar a sentirse completamente seguro… sabía que echaría de menos lo que el otro tenía que ofrecerle, pero si se había decidido por este… respetaría totalmente su propia decisión y haría todo lo posible por ser feliz y hacer feliz a esa persona.

Lucas lo había mirado entendiéndolo cuando le contó… no le dijo si era lo mejor o lo peor… solo le dijo que lo entendía… Diablos!! Esto estaba costando más de lo que era bueno para su salud mental…  Danny dejó de pensar en el hombre del cual se despediría…  movió su cuerpo despejándose y se concentró en su propia imagen frente al espejo… tenía que lucir especial esta noche, Emilio y Lucas le habían pedido que diera lo mejor y que hiciera una presentación más larga… él era la estrella del club, cuando bailaba todos se quedaban en silencio admirándolo… estudió su imagen frente al espejo mientras aplicaba un poco de delineador para resaltar sus ojos… no parecía un chico de 19 sino uno mucho menor… su piel era delicada y su pelo tenía un brillo especial esta noche… al menos su físico seguía siendo de adolescente menor… tal vez, solo sus ojos reflejaban la madurez y la sabiduría producto de todo lo que le había tocado vivir… tenía ojos sabios… había aprendido con el tiempo y las experiencias… no había sido nada fácil pero en este momento se sentía muy seguro de su persona y maduro… comparado con el adolescente que alguna vez llegó a la ciudad tantos años atrás… Diablos! Se estaba poniendo sentimental… mejor dejaba de pensar tonteras y se vestía con sus ropas nuevas… le quedaban bien, lo sabía… esperaba poder complacer a los amigos de Lucas… sonreiría y bailaría con ganas… definitivamente esta era una noche especial.

 

Antonio llegó temprano, como lo había hecho cada noche durante la última semana. Danny solo tuvo tiempo de saludarlo rápidamente… le explicó que esta noche estaba especialmente ocupado… pero le dijo que quería que hablaran mas tarde. Tal vez fue su forma de decirlo, la seriedad con que lo miró… algo en Danny hizo que Antonio entendiera que había tomado una decisión. Se sintió tranquilo y hasta un poco feliz… la indecisión e inseguridad lo cansaba…  Confiaba en que Danny se quedaría con él. Tomó asiento en su mesa habitual, relativamente cerca de la barra y casi frente al escenario. El chico del bar ni siquiera preguntó sino que le sirvió lo mismo de cada noche que Antonio agradeció con una sonrisa. Al igual que todas las noches de esa semana David estaba de pie cerca de la barra… habían llegado al punto de saludarse… se veían cada noche y ambos sufrían por el mismo chico… no habían conversado nunca pero sus miradas ya no contenían ni el odio ni la rabia de los primeros días… quizás, habían llegado a entender que ambos querían a Danny… pero no dependía de ellos… eran rivales, pero ambos estaban en la misma situación.  David levanto su vaso a modo de saludo… Antonio respondió levantando el suyo. David casi lograba entender que Danny se hubiera encaprichado con Antonio… el tipo era atractivo y podía ofrecerle a Danny todo tipo de lujos y comodidades… lo que él le ofrecía era algo distinto, no estaba rodeado de tanto lujo pero sabía que le llenaba el corazón a Danny… se habían visto hacia un rato atrás… como cada noche antes de empezar el espectáculo, David se detenía un momento en la sala de vestuario para saludarlo y recordarle que lo estaba esperando… solo una frase y un saludo para alimentar su alma… a veces, cuando estaban solos le daba un beso… de esos que sabía lo dejaban temblando y con la respiración agitada… ahora Danny quería hablar con él… supuso que había tomado una decisión y estaba seguro que su corazón y sus sentimientos serían más importantes… confiaba en Danny… sería él.

 

Lucas estaba rebosante de alegría… hacía rato ya habían dejado de hablar de trabajo para enfocarse en anécdotas personales… la conversación era tan entretenida y todos lo estaban pasando muy bien… Emilio no había escatimado ni un detalle, bebían y comían de lo mejor… el productor era quien menos hablaba pero escuchaba atento las historias de los demás. La luz bajó de intensidad… el espectáculo comenzaba.

El presentador anunciaba cada número… algunos más atractivos que otros pero los chicos en escena siempre lograban atraer la atención de los clientes… Danny, como la estrella del show, era el último en salir. Cuando el presentador lo nombró, Lucas sonrió con ganas.

– Es mi mejor amigo… ya verás lo bien que lo hace- le habló despacio a Klaus que estaba a su lado mientras la intensidad de la luz en la sala decrecía y una suave oscuridad los envolvía.

 

Danny inició el baile con una rutina rápida y entretenida… música alegre y contagiosa… giraba y se movía rítmicamente, sonreía… brillaba… las luces de colores sobre él no le permitían ver al público, pero en una mirada rápida se pudo dar cuenta que el club estaba lleno esa noche… sabía que en alguna parte David y Antonio estaban pendientes de él…

 

Todos en la mesa de Lucas miraban a Danny con atención, cautivados por la gracia del chico y su baile… nadie se fijó en el rostro de Klaus… como había perdido todo el color y sus ojos se habían llenado de lágrimas… en la semi oscuridad, Klaus se llevó la mano izquierda a la boca para suprimir un grito que se atoraba en su garganta…

 

La música era ahora algo más lenta y sensual que lo acostumbrado… le habían pedido que hiciera algo especial y Danny sabía que sus movimientos lentos eran muy eróticos y atrayentes… solo se escuchaba la música y alguno que otro sonido de admiración…  se movía intencionalmente sensual…  estaba inspirado esta noche…

 

Klaus no supo lo que estaba haciendo… no controlaba su cuerpo ni su mente ni sus sentimientos… se puso de pie unos instantes antes que terminara la presentación de Danny, movido por sus propios instintos… por una fuerza superior que lo movía sin dejarlo pensar…  ni siquiera se daba cuenta de las lágrimas que seguían cayendo de sus ojos… caminó directo hacia el escenario entremedio del silencio de la sala sin que nadie lo notara mucho… Lucas lo vio ponerse de pie y caminar… lo siguió al notar las lágrimas… sin saber porque… casi al llegar al borde del escenario dos de los guardias lo miraron con la intención de detenerlo, pero se abstuvieron al verlo en compañía de Lucas.

– Klaus?- preguntó Lucas tomándolo suavemente del brazo… sabía que algo importante estaba pasando… Klaus distrajo su atención de Danny para mirar al chico… su rostro era una extraña mueca llena de tantos sentimientos al mismo tiempo…

– Danny…

Fue todo lo que salió de su garganta… miraba a Lucas sin realmente verlo

– ¿Lo conoces?- preguntó Lucas desconcertado y preocupado

– Es Danny…

En ese momento terminó la música y Danny se detuvo para sonreír y agradecer al púbico… miraba a todos y a nadie en particular… respiraba agitado por el baile y sonreía feliz… entonces vio dos figuras muy cerca del escenario…  reconoció a Lucas de inmediato… miró a la otra persona un poco desconcertado…

 

Klaus subió al escenario de un salto apoyándose solo en su mano izquierda… quedó de pie a unos pasos de Danny

 

Danny abrió mucho los ojos… reconoció esa figura familiar… no podía ser… era…  por Dios!!!… se quedó inmóvil… se llevó las manos al pecho… su boca se abrió en un grito mudo y sus ojos se llenaron de lágrimas

– Danny… te encontré

Klaus no supo lo que decía… no sabía lo que hacía… solo necesitaba tocarlo para saber que era real.

Klaus se abalanzó sobre Danny encerrándolo en un abrazo tan apretado del cual Danny no podía escapar… su brazo derecho había sufrido horrores en la cárcel y casi había perdido la movilidad pero aquí mismo… frente a los sentimientos de tener a Danny frente a él, pudo moverlo hasta apretarlo y acercarlo a su cuerpo…

Danny era incapaz de reaccionar… tampoco quería escapar… era Klaus… Dios!! Era Klaus… Klaus… no podía pensar… no podía ser… pero era… si era él… sus brazos se movieron muy lentos subiendo hasta cerrarse sobre la espalda de Klaus… su cuerpo se sintió débil… estaba llorando y no le importaba… Klaus lloraba también…

 

El escenario quedó a oscuras y las luces de la sala volvieron a la normalidad…

 

Antonio vio toda esta escena y se levantó preocupado… David caminó unos pasos acercándose hacia el escenario… sin saber cómo, se encontraron los dos juntos, lado a lado, mirando asombrados como Danny lloraba y se abrazaba a un sujeto extraño en el escenario…

 

Klaus no soltaba a Danny… lo había buscado desde el momento mismo en que volvió a la ciudad pero nadie sabía de él… había recorrido los lugares donde habían compartido… Leo ya no existía… la okupa había dado paso a un edificio de departamentos… los antiguos conocidos habían desaparecido… recorrió los restaurants del área pero no había nadie que pudiera darle un solo dato del paradero de Danny… Klaus había pasado todos estos años esperando volverlo a ver… amándolo y soñándolo… echándolo de menos y recordándolo… pagando la culpa de haber sido un idiota inmaduro… durante todo su tiempo en la cárcel lo único que lo mantuvo esperanzado fue la imagen de Danny… saber que en alguna parte el chico seguía existiendo… sufrió cada minuto pensando que lo había dejado solo, tan inocente y dulce… lo había dejado en manos de los lobos de la ciudad y eso fue su peor castigo… sufrió mucho, vivió varios infiernos… pero nada fue peor que pensar en lo que habría sido de Danny sin él.  Ocupó gran parte de su tiempo en buscarlo al volver a la ciudad hacía solo un par de meses… pero nunca se le ocurrió buscar a un bailarín… ni menos en el mejor lugar de la ciudad…  pero aquí estaba… Danny… su mismo niño de antes… estaba de nuevo entre sus brazos… o era un sueño?

 

Lucas se había quedado helado al mirar esta escena… era capaz de sentir la emoción que embargaba a ambos personajes sobre el escenario… era tanta, se sintió contagiado de esos sentimientos. Fue Emilio quien subió al escenario y los condujo hasta su oficina. Los clientes seguían mirando desconcertados que era lo que pasaba… ¿era parte del espectáculo esta pareja que no se soltaba y lloraban uno en brazos del otro?

Danny y Klaus avanzaron a ciegas hasta entrar a la oficina de Emilio. Lucas tomó a Emilio de la mano y salieron dejándolos a solas. Lucas conocía a Danny lo suficiente como para saber que ellos necesitaban privacidad. No entendía que pasaba ni de donde se conocían pero sabía que algo importante acababa de sucederle a su amigo.

 

Ambos estaban de pie… uno frente al otro… tan cerca… ninguno de los dos terminaba de convencerse de que lo que estaban viviendo era real. Danny tenía ambas manos sobre su boca y sus ojos aun llorosos miraban a Klaus como si se tratara de una aparición… un fantasma, un espejismo

– No puedo creerlo… no puedo… Danny – Klaus intentaba mantenerse firme… pero se desbordaba en sentimientos

– Klaus… – Danny no podía controlar lo que sentía, su voz aún no reaccionaba… el alemán estaba de  pie mirándolo… Klaus… el mismo Klaus de antaño… con su cara llena de emoción y felicidad… Klaus… tal vez con unas cuantas líneas más en su rostro… un poco más maduro… pero seguía siendo el mismo que lo había cautivado… con sus ojos claros tan llenos de emoción…

– Te busqué por todas partes…-

– ¿Me buscaste?… me dejaste… te fuiste sin decirme nada… – volvía a llorar… recordó el dolor cuando Klaus lo dejó… había dolido tanto

-No… nunca Danny… nunca…- negó con la cabeza… ¿cómo podía Danny creer que él lo dejaría por voluntad propia?…

Klaus lo miró en silencio unos instantes… Danny, tal como lo recordaba, solo un poco más grande y más maduro, pero seguía siendo su mismo niño lindo… quería pellizcarse y morderse para convencerse que no estaba soñando. Despacio, Klaus volvió a acercarse a Danny y a perderse en otro abrazo cerrado… le costaba mucho usar su brazo derecho pero estaba tan feliz… lo abrazo usando ambos… Aunque hubiera querido, Danny no podía negarse… era Klaus… ese Klaus que lo había marcado de por vida…

– Ven Danny… tengo que contarte una larga historia-  Lo tomó del brazo y lo llevó hasta el sillón… Danny se dejó llevar… callado, emocionado, dolido al recordar… ansioso de escuchar… sin recordar nada más que al hombre que tenía en frente.

Klaus comenzó a contarle su historia…

 

 

CAPITULO 33

 

DANNY 21

 

Klaus estaba  completamente emocionado… había encontrado a Danny… cuando casi había perdido la esperanza de volver a ver su cara y oír su voz…  lo recorría de arriba abajo con sus ojos…… sentía algo atragantado en su garganta que le impedía tragar y respirar bien…  sonreía estúpidamente… le costaba convencerse de que el mismo Danny de antes, estaba ahí, frente a él… provocándole las mismas emociones incontrolables que siempre le causó… seguía teniendo exactamente el mismo efecto sobre él…  y lo estaba mirando de vuelta, igual de emocionado,  esperando que le diera algún tipo de explicación…

Klaus quería decirle todo, quería retroceder el tiempo y borrar los años de distancia entre ellos… quería… Dios santo!!!… quería todo de vuelta… todo lo mágico que habían tenido…

En la oficina de Emilio,  sentados frente a frente, muy cerca… Klaus y Danny… mirándose con tanta alegría, con ganas… ambos tan emocionados…

– Fue un infierno sin ti…- fue lo primero que le dijo…- fui muy tonto Danny… voy a contártelo todo pero nunca voy a vivir lo suficiente como para terminar de arrepentirme- le costaba hablar con claridad… se quedaba mirándolo y sonreía tontamente… Danny seguía teniendo ese efecto mágico sobre él… ahora, quizás más, acentuado por el hecho de haberlo echado tanto de menos… de haberlo soñado tantas noches… de extrañarlo y arrepentirse tanto

Se calmó un poco y comenzó a hablar aunque le temblaba la voz… y se detenía cada cierto rato para tomar aire y tranquilizarse… partió recordándole a Danny el tiempo que habían vivido juntos… diciéndole que, para él, había sido el mejor tiempo de su vida… no tenían mucho dinero pero se tenían a ellos…

Danny lo escuchaba embelesado… los ojos de Klaus seguían siendo cristalinos y celestes… preciosos… su voz… también pensó que nunca más volvería a escucharla… su rostro era casi el mismo de antes… solo unas cuantas líneas pequeñas mostraban el paso de 5 años entre ellos… el pelo de Klaus ya no era tan corto y militar como antes… ahora le caía un poco más largo y suave hacía uno de los lados de su cara… Danny recordaba también… no quiso decirlo, no podía hablar…  se había acostumbrado a suprimir los recuerdos de Klaus porque le resultaban dolorosos… los tenía todos y cada uno sepultados bajo capas de duro acero en su corazón…  pero para él también había sido el mejor tiempo de su vida… estaba casi en shock… ver a Klaus era tan inesperado… tan … maravilloso…  los días con Klaus… su memoria los conocía muy bien…  habían sido todos especiales… tanto amor y plenitud… había sido lo mejor… recordaba ese inolvidable cumpleaños que hasta el día de hoy lo hacía llorar cada vez que llegaba esa fecha… por su culpa había aprendido a odiar los cumpleaños… sin Klaus no eran lo mismo…

Danny lo miraba con el alma pendiendo de un hilo muy delgado… temía que el hilo se cortara y sumirse en un abismo de confusión… Klaus!! Estaba frente a él y le revolucionaba toda la vida…  sin darse cuenta, se buscaron las manos y con ellas tomadas, como si nunca hubiera pasado el tiempo, y la ansiedad pintada en sus caras, Klaus comenzó a hablar.

Le contó de a poco sobre los temores e inseguridades que había sentido en el pasado,  de cuando Danny gastaba todo su dinero en mantenerlos a ambos, de cómo se había sentido tan mal por ello… sintió que abusaba del menor… recordó lo que le había dicho su padre, ahora muerto, cuando le gritó que Danny, a pesar de ser menor, era más adulto y responsable que él… como todo eso se junto y lo llevó a comenzar a odiarse a si mismo

-. ¿De qué hablas?- Preguntó Danny… mirándolo con mucho dolor reflejado en el rostro…

– Tú pagabas todas nuestras cuentas…-

– Klaus?…- no podía ser cierto… ¿era por eso que se había ido?… ¿por esa estúpida causa lo había dejado solo y sufriendo tanto?… volvía a sentir el sufrimiento de aquellos días, se acordaba de todo…

– Danny… fui muy inmaduro-

– No me importaba Klaus… el dinero no era importante…- Quería llorar… de pura rabia y dolor… a quién diablos le importaba el dinero cuando se tenían el uno al otro… cuando su amor era muchísimo más valioso.

-. Lo sé… ahora lo sé… escúchame por favor– no le soltaba las manos, se las acariciaba, nervioso…  y se seguían mirando tan de cerca… era increíble… tenía las manos de Danny entre las suyas.

Le contó del día que lo despidieron de ese último trabajo y como eso ocasionó un quiebre y una crisis en su existencia. Entonces, nuevamente sin trabajo, no tuvo cara para presentarse frente a él y sentir que seguía viviendo a sus expensas… no volvió a la casa que compartían… se abandono al alcohol, las drogas y otros vicios con los amigos que había conocido de antes… como lo convencieron de viajar a volverse traficante de droga al desierto del norte… bastaba con un par de kilos, un par de veces… lo hicieron parecer tan fácil…  Klaus hablaba con dificultad… Danny escuchaba sintiendo toda la pena y el dolor…

– Quería dártelo todo Danny… quería que fueras feliz…- con su mano izquierda acarició el rostro acongojado de Danny y en su gesto le pedía un millón de disculpas por haber sido tan tonto e inmaduro… se miraron en silencio… solo con las expresiones de sus rostros se decían muchas cosas

– Yo era feliz contigo Klaus- respondió Danny… esa simple frase rompía todas las barreras y los remontaba a lo que antes fueron…

Se quedaron quietos… Danny aún no sabía qué más era lo que había salido mal. Klaus no terminaba su historia… pero recordar todo lo que vivieron y sintieron era un detonante demasiado poderoso sobre sus sentimientos… Klaus se aproximó un poco más cerca de Danny… lo volvió a abrazar… sin preguntar… le parecía natural hacerlo… a Danny tampoco le preocupaba que Klaus lo tocara… el también tenía necesidad de sentirlo cerca…

– ¿Dónde estuviste todos estos años Klaus? – preguntó con voz de niño pequeño y con tanta pena… aún creyendo que Klaus lo había dejado solo intencionalmente

– En la cárcel-

Las palabras entraron despacio en la mente de Danny…  lo miró horrorizado… en la cárcel?… pero… como era eso posible… Dios!! En la cárcel?? Y él nunca había sabido nada??… se quedó quieto, expectante… sintiéndose perdido… todo lo que había pensado y creído era falso???

Klaus prosiguió con su historia… Quería tener mucho dinero para que ambos tuvieran una buena vida… pero en vez de eso, fue a dar a la cárcel con una sentencia de varios años cuando lo detuvieron en la frontera con la droga en su cuerpo. Gracias a la ayuda de su padre no quedó en el área de presos peligrosos pero igual, su vida fue un verdadero infierno allí dentro… era jovencito, rubio y buenmozo… su voz se quebraba a ratos…

-. No voy a darte detalles Danny… pero fue muy feo lo que viví allí dentro…-

Instintivamente Danny lo abrazó… Dios!! en que infierno había estado Klaus y él nunca supo… siempre creyó que lo había dejado abandonado sin siquiera despedirse… debió saberlo… suponerlo al menos… había algo de culpa en su abrazo… Klaus no lo había abandonado intencionalmente… más bien había necesitado de él y fue él quien nunca supo.

Klaus correspondió al abrazo… se quedaron sentados muy juntos, sus cuerpos tocándose… parecía que no podían estar separados

-. ¿Por qué nunca me lo hiciste saber?-

– ¿Decirte que estaba en la cárcel?.. ¿Para qué iba a arruinarte más la vida?…-

– Porque siempre creí que me habías abandonado…- no se estaba aguantando las lágrimas… Klaus lo sostenía con su brazo izquierdo

– Danny eras mi vida… nunca entendiste que eras lo más importante… cómo iba a abandonarte voluntariamente??… Jamás Danny… Jamás…-

– Creí que ya no me querías… que me abandonaste… fue horrible, Klaus- volvía a tener 14 años y a sentirse como un niño perdido

Klaus odiaba escuchar eso… supuso y pensó tantas cosas estando en la cárcel… se preocupó tanto por Danny pero no había una maldita cosa que pudiera hacer… muchas veces estuvo a punto de llamarlo y contarle… pero eso solo habría arruinado aun más al chico… … lo habría amargado y que podía hacer… como iba a entenderlo… Danny creyó que lo había dejado… ni su padre ni su hermano lo ayudaron cuando se los pidió… dijeron que no estaban para andar fomentándole las tonteras que se le ocurrían con el niño ese…

Ahora le había dicho todo lo que había pasado con él… se sentía casi aliviado de haber vaciado su alma con Danny… era doloroso, pero ahora… ahora necesitaba el perdón…

Se miraban… Klaus seguía pidiendo disculpas con sus ojos… sus cuerpos aún en contacto… pero Klaus ya no aguantaba más… necesitaba más de Danny

-. Por Dios Danny… ven aquí – tiró suavemente de su rostro, juntando sus manos alrededor de su cara y atrayéndolo muy lentamente… casi con miedo de que la ilusión se rompiera… Danny supo que Klaus iba a besarlo y se quedo esperando el contacto… sin respirar… sin pensar… acercó su boca a él… era Klaus y quería besarlo… sintió electricidad pasar por su cuerpo al tocar sus labios… todo volvía a su memoria… fue un beso mágico… solo labios contra labios… suave, dulce… un contacto cálido y levemente húmedo… contenía exactamente todos los ingredientes necesarios para hacerlos volar a ambos… transportarlos a los recuerdos y sensaciones… el sabor de Klaus era el mismo de siempre… la dulzura y suavidad de los labios de Danny estaba intacta a pesar de todos los años…  se separaron despacio, agitados… ambos sintiendo miedo de soltarse… de no poder controlarse y dejarse arrastrar por la pasión que veían en los ojos contrarios…

Sonrieron un poco avergonzados por lo que acababan de hacer…  Klaus no retiraba sus manos del rostro de Danny…  el contacto visual era intenso… los ojos celestes de Klaus seguían hablándole

-. Klaus…-  suspiró Danny sin poder contenerse más

Danny sintió el minuto exacto en que su caparazón comenzó a resquebrajarse … pequeñas grietas en la armadura de protección que le había tomado años construir para resguardar su corazón… Klaus era demasiado cercano, estaba alojado en su corazón desde antes… se había instalado en lo profundo de su ser cuando tenía solo 14 años y nunca más había salido de allí… solo se había quedado quieto unos cuantos años…

Esta vez volvieron a besarse pero con todo lo que tenían que entregarse… los labios abiertos de Danny dejaban paso a Klaus para que explorara y reconociera todo… él, como era su costumbre antes, lo besaba sujetándolo fuertemente de la nuca… Klaus le cedió el paso a Danny… se exploraban el uno al otro… suspiraban y se volvían a buscar… había avidez, ansiedad y un toque de locura en aquel contacto…se pusieron de pie para poder besarse y tocarse con mayor propiedad… se sujetaban y se atraían… gemían sus nombres como si estuvieran en la danza del amor…

-. Klaus… oohh… Klausss-

– Danny… mi Danny…-

Se separaron un poco, respirando agitados…

-. No me abandonaste…  no fue que me dejaste…- Danny estaba llorando… reía y lloraba acariciando la hermosa cara de Klaus… tenía un remolino de pensamientos e ideas girando en su cabeza

-. Nunca Danny… nunca…- lo volvía a besar y a retener a su lado… Klaus estaba mareado de emoción… ninguno de los dos se alejaba del otro…

 

Lucas y Emilio, actuando sospechosamente extraños, volvieron a la sala donde todos los clientes seguían divirtiéndose… la música sonaba fuerte y entretenida, había mucha risa y alegría…  un poco más allá David terminaba su copa… Antonio había vuelto a su mesa y miraba atentamente todo el movimiento hacia la oficina de Emilio… David aún seguía de pie mirando hacia el pasillo desde donde emergían Emilio y Lucas… sabía que Danny estaba en la oficina de Emilio con ese tipo que lo había hecho llorar en el escenario… con el que se había abrazado… todo esto resultaba demasiado extraño… esperó un poco más, inquieto y ansioso… pero no se aguantó demasiado rato… habían pasado ya unos 10 a 15 minutos y Danny no salía… tenía que saber de qué se trataba esto, ahora. Decidido, dejó el vaso en la barra y se dirigió a la puerta que conectaba con el pasillo y la oficina de Emilio. Antonio lo vio moverse y se levantó detrás suyo… no se iba a quedar esperando, también quería saber… hablar con Danny.

-. Cielos!! – Lucas se percató del movimiento de ambos… no sabía quién era Klaus ni que significaba en la vida de Danny… pero tenía muy claro que  ambos eran importantes en la vida del otro… había sentido la emoción de ellos un rato atrás y ahora… no!!!… Se levantó de un salto de la mesa donde estaba con Emilio y corrió a detenerlos… no sabía cómo ni porqué pero tenía que proteger a Danny.

Emilio vio a Lucas saltar y entendió en un segundo lo que sucedía. Con más calma pero sin perder un momento, siguió a Lucas.

David estaba a punto de tomar la manilla de la puerta para abrir la oficina de Emilio… Antonio lo seguía un par de pasos atrás…

– David!!!- Lucas gritó muy fuerte… demasiado fuerte… tal vez con la intención de advertir a Danny más que de detener a David, pero fue suficiente para que David detuviera su avance y se girara a mirar a la comitiva que lo seguía… Antonio, Lucas y más atrás, Emilio.

– ¿Qué pasa Lucas?- preguntó algo molesto

– Danny está ocupado ahora- avanzó muy rápido situándose delante de la puerta… impidiéndole el paso.

– ¿Quién es? – preguntó Antonio refiriéndose a quien estaba dentro con Danny

– Trabajo con él… Se conocen de antes… ahora necesitan privacidad– Lucas respondió tranquilo… Emilio había llegado a su lado… se sentía más seguro.

– ¿De dónde lo conoce?, ¿quién diablos es? –  David parecía muy molesto

– Pues… no lo sé, es productor musical y es mi invitado… se llama Klaus-

– Klaus?!!- repitieron ambos a coro… tanto David como Antonio conocían el nombre… sabían quién era… Antonio recordó cuando Danny le contó su vida, tenía una excelente memoria y rápidamente asoció el nombre a los recuerdos… David también sabía quien había sido… el que había desaparecido misteriosamente sin decirle nada… el que le había roto el corazón… y que ahora reaparecía tan misterioso como antes…  Ambos se quedaron de pie mirando la puerta cerrada y Lucas firmemente plantado frente a ella. Los dos sintiendo que debían entrar…

– Creo que será mejor que todos esperemos en la sala- Emilio los estaba invitando educadamente a volver al salón y dejar a Danny y su oficina tranquilos

De mala gana giraron sin decir una palabra. Ninguno de los dos a gusto… algo olía terriblemente mal y lo estaban sintiendo. Cruzaron la puerta hacia el salón y ambos se dirigieron a la barra

– ¿Qué tomas? – preguntó David sin ser amable pero tampoco mal educado

– Whisky – respondió Antonio sin pensarlo

David pidió las bebidas y le entregó la suya a Antonio

– ¿Sabes quién es?- preguntó Antonio sin mirarlo, concentrado en mover los cubos de hielo en su vaso

– Si… ¿tú?- tampoco lo miraba.

– También-

Bebieron en silencio…  ahora compartían algo más que el amor por Danny, compartían el temor de saberlo hablando a solas con ese Klaus de antaño.

 

Klaus había salido de la cárcel unos cuantos meses antes debido a su buena conducta. Los años detrás de las rejas le habían enseñado mucho, aprendió a fuerza de puro dolor, garras y dientes. Físicamente seguía siendo buenmozo a pesar de los años que habían transcurrido y las calamidades que había pasado… se había vuelto más firme y musculoso en la cárcel… aprendió a pelear y tenía un buen cuerpo de hombre, excepto que durante algunas riñas su brazo resultó cada vez más herido hasta que finalmente perdió la movilidad del mismo casi por completo… solo podía hacer movimientos limitados con el, pero su fuerza interna había crecido; atrás quedaron toda la flojera, las comodidades y las inseguridades… muy atrás quedó el irresponsable que había sido… eso lo aprendió muy bien, Sabía que iba a salir pronto de ese infierno y estaba ansioso por empezar de nuevo… buscar a Danny era una de sus prioridades, nunca había dejado de pensar en el… ni un solo día pasó sin que lo recordara y añorara.

Su padre había fallecido en el intertanto, solo tenía a su hermano con quien estaba ahora muy distante y a su madre que lo visitaba regularmente cuando su delicada salud se lo permitía.  En cuanto salió, volvió a la ciudad, a la casa materna. Descansó unos cuantos días, costaba volver acostumbrarse a tanta libertad y falta de horarios, sin amenazas… poder caminar libremente por donde quisiera, sin que nadie le gritara.  Recibió el dinero que su padre le había dejado al morir y comenzó a pensar en su futuro. Al tercer día comenzó a buscar a Danny, pero nunca dio con nada relacionado con su paradero… ni con las personas que habían existido en ese entonces… se desesperaba pero seguía insistiendo… no tenía idea que podía haber pasado con él. Recorrió las calles muchas veces, los lugares donde lo recordaba… pero nada. Pronto, su futuro se volvió urgente… la música seguía siendo su pasión y ya que no podía tocarla decidió invertir su dinero en una pequeña productora musical… toda la energía que le quedaba la invirtió también en esta empresa, se rodeó de un par de buenas personas y de a poco estaba logrando abrirse camino… todo funcionaba casi perfecto… excepto el hueco hondo y doloroso que sentía en su pecho por la falta de Danny… hasta ahora… hasta llegar a encontrarlo en el lugar y el momento menos esperado… Había estado a punto de no venir a la cena… no se sentía demasiado animado, pero Lucas era tan simpático y adorable que no quiso rechazar su invitación…  agradecía enormemente haber venido.

-. Debiste habérmelo dicho Klaus…- Danny no sabía cuánto tiempo llevaban conversando… Klaus le había contado todo y respondió a todas sus preguntas.… se habían vuelto a sentar pero seguían tocándose, tomados de las manos… acariciándose– no te imaginas todo lo que  pasé… siempre creí otra cosa… te habría esperado…-

Un silencio siguió a las últimas palabras de Danny… le habían salido del alma… hubo una pausa durante la cual se miraron fijamente… ¿se daba cuenta de lo que estaba diciendo?… ¿lo habría esperado?… ¿todavía?

– Danny… ¿Qué fue de tu vida?- Klaus quería saber que había pasado con él, quería saberlo todo… especialmente quería saber si había alguien importante en su vida ahora… necesitaba saber esa información.

Ahora fue el turno de Danny de comenzar a contar… le habló de Don Mauro, de la oportunidad que le había dado y como había cambiado su vida…

– Tú me enseñaste a bailar, ¿recuerdas? – le brillaban los ojos a Danny… los gratos recuerdos del pasado lo asaltaban dejándolo sensible

– Me acuerdo de todo, Danny- sellaba sus palabras con más besos sobre la suave piel del chico

Le contó de su querido abuelo, de Felipe… luego Danny  quedó en silencio… luego estaban David y Antonio… recordó que ambos lo estaban esperando… ahora mismo, en el salón… no quería hablar de ellos son Klaus.

– ¿Hay alguien en tu vida, Danny?-

Esperanza… se le salía por la voz…

Le bastó ver la expresión de Danny para comprender… no… no podía haber llegado tarde..esa era una posibilidad que nunca se había planteado… Danny era suyo, siempre había sido suyo

– Danny? – estaba suplicando con su voz…

Danny movió la cabeza… espantando los recuerdos de quienes estaban al otro lado de la puerta…

-¿Lo amas?- preguntó Klaus muy despacio… se negaba a aceptarlo…

Danny se movió inquieto…se puso de pié y se alejó un poco, necesitaba algo de distancia para pensar. No podía… ahora no podía hablar con nadie ni decidir nada… Klaus había vuelto… su mundo estaba de cabeza…

– No sé como explicártelo Klaus…-

Klaus se puso de pié y fue tras él… se quedó muy cerca pero sin tocarlo.

– Con palabras Danny… explícame con palabras, quiero saber-

– No tengo una pareja… pero…-

Klaus soltó el aire que retenía en sus pulmones… Danny no tenía pareja y eso era todo lo que quería saber… no necesitaba nada más que escuchar eso d sus labios… se acercó por detrás… bajó sus manos lentamente por los brazos desnudos de Danny hasta llegar a enredar sus dedos con los suyos… la mano derecha con menos fuerza en los dedos… luego lo besó en el cuello y siguió hasta llegar a la boca… Danny movió su cabeza para dejarle espacio y acomodarse a las caricias… sus dedos estrechaban fuertemente los de Klaus… de pronto no parecía que hubieran pasado años entre ellos.. sino que solamente necesitaban explicarse la ausencia para seguir como siempre

– Danny… vuelve conmigo- sus palabras muy claras en el oído de Danny-

Aun enredados los dedos, Klaus cruzó sus brazos por delante del tórax de Danny, abrazándolo… meciéndolo, volviendo a sentirle el olor y el sabor… tenía en sus brazos a Danny… era un milagro… recordaba al mocoso de 14 años con el que había conocido el amor… Danny tenía 19, él tenía 26… ahora podía ofrecerle un futuro estable… lo que Danny quisiera… les quedaba toda la vida por delante…

Danny se giro para mirarlo con una sonrisa algo complicada…

– Yo… necesito contarte algo Klaus-

 

 

Había pasado bastante más de una hora y ambos estaban muy preocupados… ya habían bebido juntos unas cuantas copas, quizás una más de lo necesario… se habían sentado ambos a la mesa de Antonio… sin dejar de mirar la puerta que comunicaba a la oficina de Emilio… esperando que se abriera en cualquier momento…

– Ese… el Klaus ese… fue el que lo dejó botado– dijo David molesto

– Si… sé quien es… llevan mucho rato dentro-

El chico del bar se acercó a ellos y puso un par de platos con comida en la mesa frente a ellos… lo miraron extrañados.

-Se los envía Don Emilio.- Dijo por explicación.

Más allá Emilio y Lucas también miraban todo lo que sucedía… aun con sus invitados en la mesa. Lucas no pensaban moverse del local hasta saber que estaba pasando…  estaba preocupado por Danny…  pero de una manera diferente… lo había visto sorprendido y…feliz??… Dios!! Quién era ese rubio con el que Danny lloraba?… no parecía un llanto de tristeza sino de mucha alegría… ahora estaba nervioso…  pero tendría que aguantarse sus nervios solitos… por ahora… la oficina estaba ocupada, tenía a sus invitados y además… no quería perderse ningún detalle de cómo Antonio y David habían comenzado a comer juntos y a hablar… y Danny con Klaus aun estaban encerrados en la oficina, después de casi dos horas…

Lucas 10

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CAPITULO  28

DANNY 16

Danny no se sorprendió demasiado cuando supo que alguien había solicitado una hora completa en su compañía… no era lo habitual pero a veces sucedía. Usualmente, un baile duraba solo 15 a 20 minutos.  Entró al privado y sonrió al reconocer a quien estaba dentro… sentado con mucha comodidad, sintiéndose dueño y señor del lugar… se notaba que estaba acostumbrado a que lo reconocieran y trataran de manera especial. Había visto su foto en algunos periódicos y revistas. Era más alto y atractivo en la vida real.

– Hola Danny- se levantó para saludarlo… eso ya era diferente a lo habitual. Un caballero. Estrechó su mano. Tenía una forma cálida y segura de dar la mano.

– Hola… Antonio, verdad?- él sonrió… Danny lo miró un poco hipnotizado… tenía una sonrisa preciosa y lo hacía sentir pequeño con su altura.

-Si… ¿quieres beber algo?-

– No, gracias… no bebo alcohol-

– ¿Podemos conversar un rato?-

Esto definitivamente no era común… generalmente sus clientes solo querían verlo bailar y disfrutarlo de la forma en que se les antojara… pero conversar? o beber juntos? No… eso no era común. Antonio se quedó de pie sonriéndole… había solo un sillón en el lugar y su educación le impedía hacer uso de el… de pronto y con toda tranquilidad se sentó sobre la plataforma, dejándole espacio para que se sentara a su lado… Danny sonrió y lo hizo.

– ¿No quieres que baile? – preguntó algo sorprendido

– Si… pero después. Quiero conocerte primero-

Nunca bailó para Antonio aquella noche. Era el tipo más entretenido que había conocido en su vida, buen conversado y mejor aún para saber escucharlo… comenzó de a poco con las preguntas normales y esperadas pero lentamente fue variando hacia temas más profundos… hizo las preguntas adecuadas y obtuvo toda la información que quería… Danny no se dio cuenta cómo estaba contándole cosas al poco rato de estar allí en la salita juntos. Mientras hablaban, Danny comenzó a sentirse intrigado y atraído por este hombre alto, auténtico y original, con gran visión del mundo, con tanta experiencia y seguridad… además buenmozo y con la sonrisa más hermosa que hubiera visto en su vida. Alguien que sabía hacerlo sentir seguro y protegido… no supo explicar por qué… tal vez los años y la experiencia pero sintió que podía confiar en Antonio.  Supo reconocer que estaba tratando con un hombre y no con un chico inseguro. Cuando ya se dio cuenta que no iba a bailar para él, se levanto ágilmente y trajo otro sillón… sonriendo, ambos se sentaron más cómodos.

Antonio estudiaba bien todo lo que le interesaba antes de embarcarse en cualquier aventura, del tipo que fuera… negocios o personal… había pasado por varios grados en diferentes universidades y aunque en el exterior era un hombre sencillo de campo,  tenía muchos conocimientos de empresario para llevar adelante todos sus negocios y proyectos… Rara vez se equivocaba pues estudiaba todo muy bien y se preparaba para los acontecimientos. Ahora estaba aplicando todos sus conocimientos de relaciones humanas para hablar con Danny… preguntaba y analizaba… se sentía cada vez más irremediablemente atraído por el chico que estaba sonriendo con simpleza frente a él pero necesitaba saber dónde podía clasificarlo… ya había decidido que quería algo con él… le resultaba demasiado atractivo para dejarlo pasar… el problema  era que Danny respondía a todas sus preguntas de manera demasiado correcta… con cada respuesta y actitud subía más y más en su escala de apreciación y valorización… este chico no era un prostituto, no era un zafado ni una loca… era diferente, especial… no calzaba con el prototipo del ligue de “una noche y te olvido”… lo iba sorprendiendo gratamente a medida que hablaban y quería saber más… sentía que Danny no encajaba en este ambiente… era como encontrar una pequeña joya en el lugar más inesperado.

La hora se les pasó demasiado rápido y ambos quedaron con ganas de más… de mucho más…

– Acepta salir conmigo, Danny- pidió Antonio educadamente al terminarse el tiempo juntos recordando que el chico no aceptaba invitaciones. Danny sonrió… ya había aceptado en su mente.

– Bueno…-

– ¿Mañana?-

Sonrió ruborizándose levemente y asintiendo con la cabeza

– Claro-  quedaron de acuerdo en la hora y lugar. Luego Antonio abandonó el club y se dirigió a su hotel con una nueva sensación en su interior… feliz.

Danny se quedó con una sonrisa en la cara… lo había pasado muy bien… le había encantado conversar con Antonio… se sintió muy cómodo… a pesar de su fama y popularidad era muy cálido e interesante. Salió de la sala y entró al salón principal… estaba lleno a esa hora y muchas personas lo llamaban o saludaban. Siguió caminando derecho hasta la sala de vestuario. Antonio no era como lo pintaban en los periódicos… era simple y muy simpático, atractivo… alto… ¿en verdad iba a salir con él?… ¿con uno de los solteros más populares?… bueno, nunca había salido con alguien famoso… sí los había conocido en el Club, pero no había tenido una cita con ninguno… hasta ahora. Sonrió al pensar en el nombre por el que lo llamaban los periódicos y la interminable lista de mujeres que se le acercaban… nadie sabía que era gay?… o bisexual al menos??  En realidad podía ser ambas cosas… no sabía. Mientras caminaba perdido en sus pensamientos, David apareció en su campo visual. Se detuvo de golpe sintiendo algo fuerte en el pecho… algo que dolía y se parecía al sentimiento de culpa… sabía que David ocupaba una parte importante de su corazón… estaba pensando seriamente en perdonarlo… darle una segunda y muy estudiada oportunidad… pero estaría muy atento… cualquier cosa tonta que David hiciera y no lo volvería a ver nunca más… le costaba volver a confiar y a entregarse como lo había hecho antes… mierda! ¿Por qué había sido tan estúpido de echarlo todo a perder??!!! Nunca, durante todo el tiempo que estuvieron juntos lo había tomado en serio, había jugado con sus sentimientos… Ahora siempre iba a estar pensando en que lo había traicionado… no quería ser como esos locos maniáticos celosos que desconfían de sus parejas y viven persiguiéndolos y acosándolos… si lo perdonaba iba a tener que ser para volver a confiar plenamente… y aún no se sentía así… aún estaba enojado y dolido. Lo quería… es cierto, pero por ahora era un amor con mezcla de rabia, desconfianza y dolor… esperaría a que se le pasaran todos esos sentimientos negativos, no volvería con David hasta asegurarse que sus sentimientos volvían a ser buenos hacía él… Antonio era una distracción muy agradable por el momento… sonrió con más confianza… era libre… no tenía ningún compromiso oficial con nadie, podía salir con quien quisiera… y si,  definitivamente si quería salir con Antonio.

 

Fueron a ver el estreno de una obra y luego a cenar en el exclusivo restaurant del hotel más lujoso de la ciudad, en forma privada y con todo el lujo esperado de un lugar así… Danny recordó a Felipe…  si no hubiera sido por lo que vivió con él, ahora estaría terriblemente asustado y nervioso… pero Felipe le había enseñado como moverse en el mundo del lujo y la exclusividad. Lo recordó con cariño. Siempre le iba a agradecer lo que habían vivido juntos. Se dio permiso esa noche para ser feliz esa noche… bebió champaña, se rió mucho y comió cosas ricas… fue lo más natural y simple con Antonio… de la misma manera que estaba siendo él, solo que a Antonio le costaba ser simple… era una persona con tantos conocimientos y tanto que contar… hablaba de Paris, Tokio y Nueva York de la misma forma que él hablaba de su casa… Cuando llegaron al tema de su hacienda Danny quedó absolutamente cautivado por su forma de referirse a ella… este hombre seriamente amaba el campo y los animales… hablaba con un entusiasmo inmenso y su cuerpo entero se animaba y alegraba al conversar de su tierra, de los cultivos, de sus caballos y la vida en el campo. Le relataba cosas entretenidas y lo hacía reír con sus historias.

– ¿Nunca has vivido en el campo? – pregunto soñador

– No… nunca-

– Es fantástico, Danny. Podría pasarme horas explicándote las maravillas del campo pero es algo que tienes que sentir aquí adentro- se llevó la mano al pecho. Danny lo miró con cierta envidia… era increíble la pasión con la que hablaba… no pudo evitar preguntarse si su pasión se extendía de igual manera a otras áreas de su vida… estaba más que fascinado por el atractivo y la seguridad de Antonio – me gustaría invitarte Danny… ¿quieres ir a pasar unos días a mi hacienda?-

Danny abrió los ojos muy grandes… su primer pensamiento fue para todas esas mujeres de sociedad que morirían por una invitación como la que él acababa de recibir

– ¿Es en serio? – preguntó entusiasmado acercándose un poco más hacia él por sobre la mesa que los separaba. Antonio sonrió y sus ojos se encontraron con los suyos… él estiró su mano para envolver completamente la de Danny provocándole un estremecimiento.

– Si, muy en serio- su mirada prometía muchas cosas

¿Por qué no?… pensó Danny… no he tomado vacaciones en mucho tiempo y esta es una invitación única que no se volverá a repetir jamás… por un instante pensó en “todo” lo que significaba aceptar la invitación… se daba cuenta perfectamente de la atracción entre ellos y por su mente ya habían pasado preguntas estúpidas como si la diferencia de alturas sería importante y la pasión de Antonio… le atraía mucho… tanto, que estaba comenzando a sentirse asustado.

– Acepto tu invitación-

Antonio le dedico una de esas sonrisas especiales… Dios!!!  la sonrisa de este hombre podía derretir un iceberg…

– ¿Cuándo? – su mano aún estaba sobre la suya, su pulgar se movía despacio acariciando su piel. Danny estaba contento, inquieto, nervioso y…

– No lo sé… es que tengo que hablarlo… y prepararme y…- este hombre lo ponía nervioso cuando lo miraba fijamente, lo hacía sentir aún menor de lo que era…

– ¿Con tu abuelo?-

– Si… y mi trabajo y organizarme… y… –

– Danny… es una visita al campo, no te vas a mudar a Tokio- Antonio reía. Danny suspiró profundamente y se tranquilizó

– Tienes razón… es que… yo… no sé…- calló… no podía explicarle porque estaba nervioso

– Lo sé… yo también-

Sus palabras lo hicieron detenerse… aterrizar y encontrarse con su rostro hermoso y serio… mirarse a los ojos y decirse sin palabras lo que estaban sintiendo… ese “yo también”… dicho con tanta simpleza y seguridad significaba un reconocimiento de lo que sentía…  Danny se quedó sin palabras… su mente solo ocupada por los sentimientos que experimentaba en esos momentos

-¿Tienes pareja, Danny?- pregunto sin dejar de mirar sus ojos y sin soltar su mano

– Algo así-

Antonio sonrió, un poco preocupado… “algo así”?? qué significaba eso?

– Explícame eso un poco – pidió

– Me engañó… creo que lo amo pero estoy enojado-

– ¿Crees que lo amas?…-

– Me engañó…-

– ¿No están juntos ahora?-

– No-

– Bien… entonces. ¿Este fin de semana?-

– Este??!! Bueno… ¿puedo responder mañana?-

– Dime que si ahora – dejó su rostro serio para adoptar esa sonrisa carismática. Danny sabía que todo esto era una locura… pero ¿Cuántas locuras felices había hecho en su vida??

– De acuerdo – respondió con la voz apenas saliendo de su garganta… recién entonces Antonio quitó su mano de la de Danny

– Viajaremos juntos… te esperaré-

– ¿Vas a quedarte por mi?- no podía creerlo

– Creo que vale la pena- respondió con una enigmática sonrisa

Antonio volvió a entrar al mismo hotel luego de dejar a Danny en un taxi. ¿Sería verdad tanta maravilla?.. Danny le parecía una de las personas más dulces y atractivas que había conocido en su vida… era un chico simple, sin contaminar, aunque vivía metido en un ambiente que se prestaba fácilmente para ello. Al llegar a su suite se quedó recordando lo que habían conversado y rememorando las facciones y gestos del chico… le gustaba, lo quería con más ganas que antes. Iba a llevarlo al campo… eran muy pocas las personas que recibían una invitación para ver su vida en la intimidad de su casa pero se sentía entusiasmado ante la idea de tener a Danny allá y mostrarle su hacienda… tenerlo cerca… sonriendo se quedó dormido.

A la mañana siguiente, 10 minutos después de haber despertado, tomó su teléfono y llamó a su secretario particular que dormía un par de pisos más abajo

– Conocí a alguien anoche. Quiero que me averigües todo lo que puedas sobre él– le dio los datos… no era desconfianza. Solo necesitaba asegurarse de que Danny era en realidad la joya que parecía ser. Había despertado demasiado su interés.

Danny despertó alegre… la idea de un viaje lo entusiasmaba mucho… vacaciones?! Si… quería vacaciones y un viaje… recordó a David… su sonrisa se esfumó lentamente… lo quería… pero… suspiró profundo… haría el viaje y a la vuelta decidiría que hacer…

 

 

– Danny… necesito hablar contigo- 

David entró a la sala de vestuario bruscamente y habló sin importarle que hubiera más chicos presentes. El resto de los chicos desaparecieron por arte de magia… solos nuevamente… Danny lo esperaba. Había hablado con Emilio y Lucas hacía un rato atrás… Sabía que David se enteraría dentro de poco. Finalmente, el hecho de que Lucas estuviera presente fue una ayuda tremenda. Emilio dudaba en concederle vacaciones tan de prisa… de un día para otro… Lucas se ofreció a reemplazarlo y Emilio casi muere al escuchar la idea… definitivamente Emilio no iba a dejar a su chico subirse al escenario para que todos lo vieran

– Danny casi nunca toma vacaciones… tienes que dejarlo ¿por favor?- cuando Lucas le hablaba así, Emilio no sabía qué hacer… no podía negarle nada… lo quedaba mirando hasta que sonreía y se daba por vencido.

– ¿Cuánto tiempo quieres Danny? – preguntó Emilio

– Dos semanas-

– De acuerdo… tómatelas–  Lucas premió a Emilio con un beso…  Danny supuso que el resto del premio se lo daría más tarde.

No lo había invitado por dos semanas, ni siquiera sabía por cuánto tiempo lo había invitado, pero pensó que sería buena idea descansar de su trabajo y alejarse un poco de David… hasta que se le pasara la rabia y el dolor…y sí, no se iba a engañar a sí mismo, también quería conocer mejor a Antonio… le gustaba, se sentía atraído y aún era libre de poder hacer lo que quisiera…

– ¿Te vas de vacaciones? – preguntó David algo molesto y dolido al mismo tiempo

– Si-

– ¿Dónde vas?- preguntó con mucha delicadeza… David sabía que estaba pidiendo más información de la que debía… no tenía ningún derecho… pero necesitaba saber que estaba pasando… No le gustaba la idea de que Danny se alejara por dos semanas… no le gustaba nada.

Danny se encogió de hombros… no le gustaba esta conversación… él no sabía cómo jugar este juego…  era nuevo para él… se detuvo a pensarlo fríamente…  era libre, no tenía ataduras con David ahora…  pero… a pesar de saber que podía hacer lo que se le diera la gana, se sentía extraño,  algo culpable. ¿Cómo lo hacían esos que tenían un novio diferente cada día?… tenía que aprender a ser diferente…

– Voy a salir fuera de la ciudad unos días…- contestó sin mirarlo y rogando por que no le hiciera más preguntas… no quería mentirle pero tampoco quería decirle la verdad… no tuvo esa suerte

– ¿Solo?- David estaba a su lado… podía oler su aroma…   se quedó en silencio. David subió su mano por su brazo como ya se le había hecho costumbre… Danny lo dejó…  no podía negarse…  simplemente no podía… esa mano subiendo despacio era el preámbulo de sus besos… Él lo sujeto y lo acercó hasta encontrar su boca… ahí estaba de nuevo David apoderándose de sus sentidos y haciéndolo olvidarse de todo… solo el contacto con sus maravillosos besos lo podía dejar así de alterado… sus bocas se separaron luego de unos minutos… David pegó su frente a la de Danny y le habló muy despacio… sus manos aún lo retenían cerca de él

– Danny… Danny… dime que vas solo o con tu abuelo, por favor-

Debería sentirse feliz… ahora tenía el poder de causarle tanto o más daño del que él le había causado… sería su venganza…  su hora del triunfo… pero no era así… no se sentía bien… sentía un nudo en el estómago y no le gustaba ver a David así como estaba ahora… él no podía dañarlo y disfrutarlo.

No respondió… David fue lentamente comprendiendo el silencio de Danny. Se alejó un par de pasos… tenía los puños apretados y el cuerpo en tensión, su respiración se iba acelerando más y más conforme pasaban los minutos… David quería hablar, preguntar, saber… pero entendía que no tenía derecho…

– Solo dime… dime si  tienes algo serio con esa… esa… persona– estaba de espaldas a Danny pero él podía ver su cara en los espejos… por un instante sintió que quería correr a abrazarlo y tranquilizarlo, llenarlo de beso de arriba abajo y reír con él… pero no se movió.

– No lo sé- volvió a responder sin mirarlo. No tenía nada con Antonio… excepto la certeza de todo lo que implicaba haber aceptado su invitación.

David cayó sentado en la silla que se encontraba más cerca suyo.  Miró a todos lados buscando… miró sus manos… las entrelazó… pensando en la respuesta que le había dado Danny… su Danny… había otro, se había demorado demasiado en volver… por supuesto que había otro que quería quitárselo… celos, rabia… ganas de retenerlo y obligarlo a reconocer en voz alta lo que le daba a entender cuando respondía a sus besos

– Danny…- dijo despacio… mirándolo,  pidiéndole

– Volveré en dos semanas –

David quería pedirle que no fuera a ninguna parte con nadie más… que él podía llevarlo de vacaciones a Paris, a Egipto, a la China o a cualquier parte del mundo que quisiera, si eso lo hacía feliz… pero que fueran juntos… y felices… se quedó ahí mirándolo sin decirle nada… sintiendo que Danny volvía a escurrirse entre sus dedos y deseando volver el tiempo atrás y no haberlo herido nunca… no tenía derecho ahora… solo debía aguantar y esperar…

– David… – Danny comenzó despacio a hablar, le costaba un poco hacerlo pero sintió que tenía que decirlo… era lo justo – yo… entiendo si después de esto las cosas… las cosas entre nosotros cambian… está bien-

– ¿Cambian?… no entiendo, ¿Qué quieres decir?-

– Si cuando vuelva ya no te intereso… está bien… podemos ser amigos, no?- auch!.. le dolió pronunciar y pensar eso… pero tenía que ofrecerle una salida. Estaba diciéndole abiertamente que se iba a ir con otra persona y David no tenía la obligación de seguir esperando por él.

– Que ya no me intereses???… – se puso de pie mientras hablaba y caminó decidido hasta él… Danny supo lo que iba a hacer antes que lo besara con fuerzas y algo de violencia, sujetando su cabeza y robándole nuevamente la tranquilidad con ese beso en el que se perdía en su boca… sus sentidos nublados…  no fue uno… fueron tantos que perdió la cuenta… se ahogaba en sus besos y seguía queriendo más…

– Espero que te sirvan para recordarme mientas estés fuera– no lo soltaba y le hablaba encima de su boca mirando sus ojos…

– David.. yo…- no sabía que decir…

– Vuelve pronto…- otro beso–   no creas que te voy a dejar tranquilo- uno más… intenso, apasionado- y  no se te ocurra enamorarte, ¿me estas escuchando?-pasaba sus manos acariciando su pelo y su cara, resbalaban por su cuerpo y lo atraían hasta dejarlo entero pegado a él… – no se te ocurra, de acuerdo?-

Danny apretó sus labios… quería reír de alegría… de tranquilidad… sentía un sentimiento cálido recorrerlo… lo abrazó fuerte… esta vez tuvo claro que era él quien lo estaba abrazando y besando. No le dijo nada más… ¿qué podía decirle?…

David salió de la sala una vez que hubo dejado muchos besos más en su boca y abrazos en su cuerpo. Cuando ya estaban comenzando a dolerle los labios y su cuerpo estaba pidiendo algo más…  Danny respiró tranquilo.  David lo iba a esperar… Sabía que iba a estar con otra persona pero aún así lo iba a estar esperando cuando él volviera… sonrió… pensó en Antonio… pensó en David… ¿en qué se estaba metiendo?…

 

Durante todo el día siguiente Danny estuvo pensando en lo que debía hacer… el viaje lo entusiasmaba muchísimo, así como también Antonio… ¿Sería sólo su imaginación que recordaba tan interesante y atractivo a Antonio?… ¿Era así en la vida real?… Todos los pensamientos que Danny había tenido sobre olvidar el viaje murieron en el mismo instante en que Antonio puso un pie en su casa… volver a verlo fue refrescante, alegre… excitante. Saludó con mucha educación a su abuelo y conversaron un rato sobre las plantas… se podía ver claramente que Antonio entendía mucho sobre ellas. Era un hombre que se sentía cómodo en cualquier situación, se adaptaba rápidamente y lo deslumbraba con su actitud, lo hacía sentir que él era capaz de manejar cualquier cosa que le pusieran por delante… y él se estaba poniendo justamente en su camino.  Abrazó a su abuelo y se despidieron con cariño. Tras la reja de salida estaba el auto de Antonio. Danny dejó su bolso en la parte de atrás y se subió junto a él.

– ¿Listo para la aventura?- Preguntó Antonio tomando su mano como si le perteneciera.  Danny no la quitó… al contrario, apretó un poco la mano de Antonio entre las suyas, sonrió un poco nervioso.

– Más que listo…- 

Las miradas de ambos prometían y ofrecían muchas cosas. Sonrieron cómplices.

 

CAPITULO 29

DANNY 17

CAPITULO 17 – DANNY Y LUCAS

Antonio normalmente usaba su helicóptero para viajar entre la hacienda y la ciudad, pero      ahora quería compartir el tiempo con Danny durante el viaje por carretera; era un hombre que tenía casi todo lo que se puede desear pero las personas con capacidad de sorprenderlo eran muy pocas… por eso, estaba más que dispuesto a entregar su tiempo a Danny, quien lo sorprendía mucho y muy gratamente. Eran casi dos horas las que tenían que cubrir.  Conversaron de todo durante el viaje; Antonio preguntaba con esa habilidad especial desarrollada a base de estudios y experiencia y se encantaba cada vez un poquito más con Danny, con sus respuestas simples y sabias… con la ternura y los restos de inocencia que aún quedaban en él…  lo miraba largamente, confirmando con sus ojos lo que Danny le decía y luego sonreía aprobando… Danny no entendía esas miradas de observación, pero le gustaba la sonrisa final… le contó de a poco su vida… sin saber cómo, termino hablando de su hermano, de sus padres, de la tristeza del primer tiempo… Klaus aún lo emocionaba y lo enojaba de igual manera… su abuelo de mentiras que era su conexión más real con lo que significaba una familia, Don Mauro… todo… por primera vez y frente a alguien que tenía tanta experiencia y sabiduría, Danny se sinceró sintiéndose aliviado y nervioso al mismo tiempo. La historia de su vida no era una de las mejores, pero quería que Antonio la supiera… había algo en él que lo hacía confiar…  Antonio escuchaba y aprobaba. Danny era irrealmente encantador e interesante.

A pesar de los fueres sentimientos que experimentaba al hablar, Danny se encargó de la música y Antonio se sorprendió al descubrir que sus gustos musicales no eran tan disparejos. Finalmente, después de dos horas que les parecieron muy cortas, los portones de la hacienda aparecieron ante sus ojos.

La casa y el paisaje era magníficos, Danny miraba asombrado intentando calzar la magnificencia que veía con el hombre encantador que tenía a su lado…  grandes jardines antiguos que parecían parques inmensos rodeaban la casa, estaban en la pre-cordillera y las montañas nevadas se veían tan cerca… largos corredores asoleados, muebles antiguos y valiosos… salones elegantes… todo era de clase y buen gusto. Varios sirvientes salieron a recibir a Antonio. Los trató a todos con cordialidad. Se notaba la buena relación entre el dueño y su gente. Almorzaron. Danny había perdido la capacidad de hablar. Estaba realmente impresionado. Sabía lo que era la riqueza… recordaba a Felipe, pero este señorío… este tipo de clase y estilo era algo nuevo y diferente.

Luego del almuerzo, Danny descansó un rato en la habitación que le habían indicado… pero estaba demasiado inquieto para quedarse tendido sobre una cama y salió por las enormes puertas de su habitación a caminar por el parque que parecía invitarlo. Se asustó un poco al ver un par de perros enormes que se acercaban a él, pero un jardinero, se encargó de tranquilizarlos y se quedaron junto a él, acompañándolo en su recorrido; uno oscuro como la noche y el otro con manchas blancas… enormes y juguetones.

Antonio se encerró en su escritorio a trabajar rápidamente mientras creía que Danny descansaba; pero solo vio las cosas más urgentes dejando a su secretario a cargo de todo el resto. Tenía una entretención que lo apuraba, no quería malgastar su tiempo en papeles y empresas cuando Danny estaba descansado bajo su mismo techo. Golpeo despacio la puerta de la habitación de Danny, entró y volvió a salir al jardín en su búsqueda. Lo encontró caminando junto a  sus dos gran Danés

– Veo que ya conociste a Trueno y Escarcha –

Se acercó. Sus perros eran una de las debilidades de Antonio. Al sentirlo cerca los animales corrieron donde su amo. Antonio les hizo cariño y les habló como si fueran niños…

– Son magníficos… todo esto es magnífico- Danny no podía evitar sonreír… le encantaba el lugar, la compañía, agradecía estar donde estaba

Los caballos los esperaban ensillados. Antonio le enseñó a montar en uno de los caballos mas mansos de la hacienda. Danny subió nervioso pero feliz… la sensación de montar un caballo era nueva y le encantó. Recorrieron parte de la hacienda por anchos caminos de tierra rodeados de antiguos encinos. Antonio le explicaba sobre las plantaciones y las cosechas… Danny entendía lo que le hablaba y le parecía interesante, pero más que nada se quedaba pegado admirando el porte y la seguridad con que hablaba y se movía… el dominio absoluto que tenía sobre el potro negro y brioso que montaba… Antonio era una estampa para comérselo entero y Danny había sucumbido totalmente…

-¿Qué pasa? – preguntó a propósito, sonriendo confiado… sabiendo exactamente qué era lo que le pasaba a Danny que llevaba ya un buen rato mirándolo

– Nada…- se sonrojó…  Antonio sonrió confiado… tanto tiempo había esperado por alguien así… al pasar los años había llegado a perder la esperanza. Ahora estaba ilusionado. También lo miraba y le gustaba mucho… cada vez más.. se había quedado encantado con Danny desde que lo viera en el escenario de aquel club…

El resto de la tarde se les fue rápida entre recorrer los potreros, conversar con los obreros y el capataz y revisar los sembradíos y animales. Antonio con paciencia le explicaba todo. Era genial la vida en el campo…  Danny quiso manejar un tractor y se sintió alegre como niño cuando Antonio le dijo como hacerlo y lo dejó dar vueltas a su gusto. Cuando llegaron de vuelta a la casa estaba comenzando a entender y a amar el mundo privado de Antonio, el campo era su pequeño paraíso y aquí dentro, él era amo y señor. Estaba todo sucio, tierra, caballos, etc… pero no importaba, se sentía relajado y feliz. Se duchó y cambió ropa.  Cenaron en la terraza. El aire limpio y los sonidos de la naturaleza. La cena deliciosa y la compañía… la mejor.  Terminaron de comer. Antonio se paró y tomó su mano con tanta naturalidad como si siempre hubiera pertenecido entre las manos de él.

Ven. Vamos a caminar un rato– despacio, de la mano se internaron por los senderos del parque…

– Me gusta tu hacienda, tu vida aquí es soñada…-

Antonio sonrió

– No siempre es tan idílico, pero no la cambiaría por nada del mundo

– No me lo imaginaba así… es tan… perfecto-

Antonio detuvo su marcha.

– Solo hay una cosa que la haría aún mejor- estaban frente a frente. Danny tenía que alzar la vista para mirarlo. Se sentía pequeño. Antonio lo miraba con muchos sentimientos en sus ojos… admiración, ternura, deseo… su mano le acariciaba la cara… su dedo pulgar pasó despacio rozando su labio inferior…

Danny no preguntó a que cosa se refería… sabía cuál iba a ser la respuesta. Se sentía totalmente embriagado por la situación… las suaves caricias de Antonio lo estaban excitando y volviendo débil a la vez…  él se movió despacio para besarlo. Lo hizo con dulzura y suavidad la primera vez, sujetando su barbilla con una mano y tocando apenas su cintura con la otra… Tanteando con lentitud los labios de Danny. No tenía prisa por volverse apasionado y violento… había esperado mucho por alguien como Danny y quería disfrutarlo al máximo… sabía, con su larga experiencia, que todo iba a llegar, solo quería saborear con intensidad cada momento.  Se siguieron besando y acariciando. Danny sentía que estaba frente a un maestro,  alguien que podía enseñarle a él, no era solo su tamaño… era toda su persona que lo hacía sentir protegido, pequeño, que Antonio sabía más

– Me alegro de haberte conocido, me gustas mucho – Le hablaba con seguridad.  Se internaron un poco más por los caminos del jardín… los perros correteaban a su alrededor… unos cuantos pasos, otros pocos besos y caricias… bajo los grandes árboles que mecían suavemente sus hojas… con una brisa tranquila y perfumada a su  alrededor… era un sueño… un hermoso y placentero sueño. Antonio disfrutaba mucho un paseo así de simple con Danny tomado de su mano, anticipando lo que vendría después… se controlaba para no arrástralo sobre el pasto del jardín y llenarlo de besos… quería que todo fuera bien hecho, no quería asustarlo…

Cuando ya había oscurecido y se habían dado tantos besos, volvieron a la casa llenos de ansiedad y deseo; sus manos entrelazadas y los cuerpos tocándose. La quietud y la tibieza de la noche era espectacular.

Caminaban por el corredor, cada uno debía ir a su propio dormitorio.  Antonio se paró delante de a Danny. Estaban frente a la puerta de su habitación. Lo rodeo con sus brazos, sin apretarlo, solo movía sus dedos acariciando su espalda… provocándolo.

– Danny, quiero hacerte el amor –  No había segundas lecturas ni posibilidad de error… Antonio era siempre muy directo para expresar lo que quería. Danny también lo quería…

– Si…- respondió en un suspiro emocionado.

La habitación de Antonio era enorme y señorial. Sin prisa,  Antonio desvistió a Danny… se notaba como disfrutaba quitar cada prenda de ropa y acariciar la preciosa piel del chico rubio que se dejaba acariciar y que, con el lenguaje de su cuerpo y sus suaves gemidos, pedía más sin palabras…  le gustaba la forma en que Antonio lo tocaba y lo hacía sentir… sus manos grandes y firmes en su cuerpo… a pesar de la diferencia de edades y experiencias, los dos sabían lo que estaban haciendo…

Antonio disfrutaba tocando a Danny por primera vez, conociendo su piel y sus reacciones, descubriendo dónde y cómo le gustaba ser tocado… parecía tan suave y delicado, pero sonreía con sorpresa al darse cuenta que había fortaleza y confianza tras la fachada del niño dulce… sabía lo que quería y lo indicaba, le hacía saber sin restricciones cómo quería ser tomado… Antonio quería hacerlo sentir bien… darle todo, explorar el cuerpo de Danny hasta habérselo aprendido…   escucharlo gemir y abandonarse…

Para Danny era extraño abandonarse así… siempre procuraba causar placer a su pareja… complacer… era extraño quedarse así, solamente recibiendo… tanto y tan bueno… quiso devolverle a Antonio toda la atención que estaba recibiendo.. se movió…

– No mi rubio bonito… esta noche es para ti, déjame hacerte feliz…- Se complacía en complacerlo…

Danny se limito a suspirar y sentir. Era diferente a todos sus amantes anteriores… no se había encontrado todavía con alguien que tuviera tanta experiencia ni supiera brindarle tanto placer. Lo acomodó sobre la cama, se deleitó observándolo

– Solo déjame amarte, Danny… – lo besaba lentamente, con cuidado, como si Danny fuera algo infinitamente valioso, sus dedos seguían la línea de su cuello, bajaban acariciando su pecho… sus manos extendidas abarcaban gran parte de su pecho… acariciaba sus tetillas con los pulgares… su boca perdida en la de Danny, tocando, probando… La urgencia les llegó de pronto cuando ya no bastaba con las caricias y los besos… ambos se sujetaron firmemente y se besaron con mayor apasionamiento, Danny abrió su boca para dejarlo entrar plenamente y Antonio tomó posesión de ella. Respiraban agitados y sus cuerpos se buscaban para saciar las ganas que se tenían desde que habían conversado la primera vez. Podía sentir su erección tocarlo.

Antonio se levantó un momento para buscar lo necesario en alguna parte de su closet. Danny contempló su estupendo cuerpo deslizarse por la habitación completamente desnudo y seguro…  sintió que el deseo se incrementaba, fuerte y doloroso…  era un hombre especial… era el que había idealizado en sus sueños… y lo  quería dentro de él. Antonio separó las piernas de Danny con gentileza pero firmeza… entró sus dedos en él… Danny  lo dejó actuar, no tenía que guiar ni indicar… Antonio sabía bien. Su pene se hundió despacio en Danny hasta llegar al fondo haciéndolo gemir…

– Dame más Danny, déjame escucharte…-

Se apretó al cuerpo de Antonio, su cara enterrada en su pecho, las embestidas se volvieron más rápidas y placenteras… Danny lo complacía gimiendo cada vez que lo sentía entrar… se tocaban de una manera que les gustaba mucho… ambos expertos, ambos se daban placer mutuo…

 

Se durmieron abrazados, satisfechos y cansados de todo un día completo de actividad en la que el pequeño mundo de Danny parecía haber girado en 180 grados.

Cuando despertó en la gran cama se demoró solo unos segundos en recordar dónde estaba. Se estiró con pereza… su cuerpo estaba algo adolorido pero no lo suficiente como para evitar que una sonrisa de alegría se le pintara en el rostro. Se levantó, duchó y vistió para partir en busca de Antonio.  Una de las sirvientas le indicó donde encontrarlo. Golpeo la puerta y descubrió a Antonio trabajando sentado tras un gran escritorio de madera. Se paró de inmediato al verlo y acudió a recibirlo con un beso, una cálida sonrisa y los brazos abiertos que lo envolvieron pegándolo a su pecho de hombre

– No quise despertarte… dormías tan apacible… parecías un niño pequeño-

Abrazados salieron del escritorio para dirigirse a desayunar

– Gracias… creo que estaba muy cansado– se detuvieron en el medio del corredor… se besaron como correspondía… reconociéndose y degustándose.

– Eres increíble Danny– suspiró Antonio acunándolo entre sus brazos.  Él se dejo envolver por esos brazos, sintiéndose protegido y querido.

Los días pasaron demasiado a prisa en el campo; todas las mañanas amaneció en la cama de Antonio, abrazado por él y cobijado en su cuerpo grande y acogedor. Tenían toda la libertad que necesitaban en ese lugar, no había testigos de su amor más que los empleados así es que caminar de la mano, caer rodando abrazados sobre el prado o contemplar las estrellas sobre una manta cerca del bosque de encinos mientras bebían un vino antiguo y caro, era algo que podían hacer sin restricciones.

 

Al terminar el cuarto día, Antonio sorprendió a Danny guardando sus cosas personales en la maleta

– ¿Tienes que irte?- preguntó mirándolo directo a los ojos. Antonio no estaba acostumbrado a pedir ni a preguntar…

– No…- respondió dudando… quería quedarse con él

Se quedó otra semana completa en la que aprendió a manejar bien su caballo, el nombre de los diferentes cultivos… rodaba con los perros por el prado y su pelo se llenaba de hierbas cuando se besaban acostados sobre el jardín… nunca había sentido tanta libertad… pero recordaba que lo estaban esperando y se le hacía lejano todo aquello que lo esperaba… lo evadía… ahora no era el momento.

Cuando llegó el día que tenía que partir, tanto Antonio como Danny se sentían muy cercanos y unidos… ninguno pensaba en terminar lo que habían comenzado… pero tenían ideas diferentes respecto a que esperar a continuación

– No quiero dejarte ir…-

Danny de pie en la sala entre las piernas abiertas de Antonio que estaba sentado y lo sujetaba abrazando a su cuerpo, pegado a su estómago… reteniéndolo

– Tengo que irme…- reía despacio – tengo que trabajar…  mi abuelo esta solo…-podían seguir viéndose… eso esperaba

-Ven… siéntate aquí un momento-

No habían hablado del tema en serio en ningún momento, solo se habían dejado llevar por todo lo que sentían pero Antonio entendía que estaban frente a alguien que podía significar un gran cambio en su vida… sabía que él era mayor pero eso no era un obstáculo entre ellos… estaba cansado de la soledad y feliz de haber encontrado a Danny; tenía los medios y la forma… podía ofrecerle una muy buena vida a Danny… pero también entendía que a Danny no se llegaba a través del dinero sino del corazón, el chico era puros sentimientos… ahora solo necesitaba que Danny accediera y quisiera intentarlo con él… entendía que solo tenía 19…  era mucha la diferencia, pero no estaba dispuesto a dejarlo escapar fácilmente… sentía que valía la pena intentar algo más serio e importante con Danny… recordó que había mencionado a otro… pensó cuidadosamente las palabras a decirle…

Danny se sentó a su lado… las manos de ambos entrecruzadas y los cuerpos muy juntos

– Danny… han sido de los mejores días que he vivido- lo miraba a los ojos, Antonio era sincero y directo

– Para mí también…- se expresaba con sinceridad…

– No quiero que terminemos… quiero seguir contigo, mi rubio bonito-

Danny sonrió… le gustaba como lo llamaba, al principio solo era en la intimidad pero ahora lo llamaba así todo el tiempo… Antonio era la personificación del sueño de amor y seguridad que se había formado en su mente…  Era mucho más de lo que se había atrevido a soñar alguna vez…  sonrió y lo miro sintiendo algo que parecía amor… sin embargo, Los ojos claros de David aparecieron en su mente… sus besos… la mirada de dolor cuando partió

– Tampoco quiero dejar de verte…- respondió pensativo…

– Me dijiste que había alguien más…-

Calló… ahora tenía que pensarlo… era imposible seguir postergando una decisión… Antonio entendió su gesto… en los 10 días que habían pasado juntos había aprendido a conocer las expresiones de Danny y a encantarse con ellas

Levantó despacio la barbilla de Danny para obligarlo a mirar sus ojos…

– Quiero ser el único…-  pidió con su honestidad de siempre

no quiero compartirte”… había dicho David…

Danny no supo que decir… tenía que hablar con David… estaba sintiendo cosas fuertes por Antonio, pero no era menor lo que sentía por David…

– Rubio bonito… voy a ir a verte todas las semanas…- Antonio se dio cuenta de lo difícil que le resultaba a Danny responder en ese mismo momento. Lo abrazó y le habló bajito muy cerca de su oído – te quiero para mi… aquí, a mi lado-

Danny lo miró asombrado… ¿quedarse con Antonio..?  ¿no era eso lo que quería, acaso? Lo que había pensado y anhelado… pues ahora lo tenía ahí… frente a él…

Se volvieron a abrazar y besar… sus cuerpos se atraían y rozaban…

Se despidieron… ninguno dispuesto a dejar de verse…

– Voy dentro de poco a la ciudad– le dijo Antonio en el último beso…  no le gustaba abandonar el campo, pero iría a verlo, a buscarlo – no quiero que me olvides – sonreía y se quedaba pegado en su boca… sin soltarlo… no quería…

– Estaré esperándote…- lo abrazó fuerte y unió sus labios con los de él por última vez… se terminaba los días mágicos…

Cuando bajó del helicóptero que lo había traído de vuelta y la realidad de Danny se volvió nuevamente las casas, calles y el ruido de la ciudad, se sintió triste… en otro lugar, no tan lejano había un mundo diferente esperando por él… Antonio lo había invitado a que intentara ser parte de ese mundo… a su lado y lo que hasta hace poco tiempo atrás era un sueño imposible, ahora se había vuelto una realidad… solo tenía que tomar una decisión.

 

LUCAS Y EMILIO

Emilio había vuelto a recuperar su tiempo con el regreso de David. Se habían sentado frente a frente y habían conversado largo y tendido sobre todo lo que había pasado… prevaleció la amistad de tantos años y el cariño que ambos se tenían… el inmenso bache que se había creado en la relación se esfumó y volvieron a ser los de siempre… David lo llamaba nuevamente por nombres graciosos como lo había hecho toda la vida… solo que ahora sabía que no tenía nada más que esperar de Emilio que su fuerte lazo de amistad… era más que suficiente… un amigo era algo muy valioso y respetaba mucho esa amistad; su amigo era feliz con Lucas; no recordaba haber visto antes a Emilio como andaba ahora… no dejaba de sonreír, lleno de ánimo y felicidad… la cara de Emilio cambiaba y se volvía toda azúcar y melaza cuando Lucas estaba cerca.

– Adivina qué pasó??!!– Lucas abrió la puerta de la oficina de Emilio de golpe… siempre entraba así, sin tocar… Emilio siempre sabía cuando era él por su forma de interrumpirlo… pretendía regañarlo pero siempre estaba demasiado feliz de verlo.

Levantó la vista justo a tiempo para verlo correr hacia él y arrojarse encima suyo,abrazándolo y repartiendo besos por toda su cara

– Adivina… adivina!!!…- Lucas estaba especialmente ansioso e inquieto y lo miraba expectante

– No sé Lucas… cuéntame que pasó– lo sujetaba de la cintura para que no se cayera… se movía como loco, sin poder contener la alegría. Se paró de un salto y gritó su noticia

– Voy a filmar un comercial!! – sus ojos irradiaban alegría y miraba esperando la reacción de Emilio. Se levantó tras él y lo abrazó fuerte… su crío se convertía en adulto… no quería dejarlo ser adulto, quería conservarlo niño a su lado para siempre… era egoísta y desesperado… irreal, imposible… pero lo amaba tanto… crecerían juntos… este era uno de los primeros pasos grandes de Lucas y quería estar a su lado todo el camino

– Crío… te felicito!! – lo envolvió en un gran abrazo y lo levantó haciéndolo girar en la habitación. Sus bocas unidas… Lucas invadió la suya con fuerzas… lo dejó… estaba tan llenó de energía que era imposible detenerlo. Sintió el roce de su lengua en la suya… en sus dientes, su paladar… Se quedaron juntos, muy pegados…

– Emilio… es un comercial en serio, importante, para la televisión…-  le contó todos los detalles… caminaba, giraba, se movía… su cuerpo parecía no contener todo el ánimo que tenía, lo tocaba, seguía moviéndose…

– Comenzamos en dos semanas… voy a filmar un comercial de verdad!!!- se volvió a lanzar a sus brazos corriendo y saltando… Emilio lo contuvo… Lucas era un volcán en erupción… ya sabía lo que tenía que hacer para ayudar a Lucas a gastar toda esa energía que lo estaba volviendo loco. Aún con él en sus brazos, caminó hasta la puerta y pasó el cerrojo… solo ese acto fue suficiente para que Lucas comprendiera al instante la mirada de Emilio. Sonrió y comenzó a morderse los labios, anticipando… apretando su pelvis contra la de Emilio y su boca, su lengua, nuevamente invadió la que tanto amaba… Se dejó llevar hasta el sillón grande… inquieto, quiso sentir la piel de Emilio en sus dedos de inmediato… tiró de la ropa hasta sacarla…  Emilio solo con jeans lo enloquecía… estaba enamorado de ese hombre con locura… amaba cada centímetro de su piel, se excitaba al tenerlo tan cerca, mirándolo con deseo…  ahora tenía muy claro lo mucho que a Emilio le gustaba que se concentrara en sus tetillas y se las estimulara hasta dejarlas rojas, hinchadas y adoloridas…  las besó de a una, absorbiéndolas en su boca, mojándolas con su saliva, chupando fuerte y raspando muy suave con sus dientes… Emilio lo desnudaba y él movía su cuerpo para ayudarlo sin soltarse de su pecho…  Emilio se movía con cuidado, le gustaba sentir a Lucas colgado de él…  se quitó los jeans y el resto… le separó las piernas muy abiertas dejando una levantada en el sillón… sus manos investigaban en sus genitales… Lucas gemía sobre el pecho de Emilio… encima de una de sus tetillas… se ubico frente a su entrada y lo penetró de una sola vez… sin ser brusco ni violento pero empujando con seguridad hasta tenerla toda dentro de su crío. Lucas sintió que el aire abandonaba sus pulmones… se sentía bien tener a Emilio dentro suyo… lo soltó para acomodarse mejor… quería tenerlo entero, que llegara hasta el fondo, quería sentir las bolas de Emilio chocando en su culo…  se movieron a un mismo ritmo… comenzando con lentitud para muy luego agarrar un ritmo frenético en búsqueda de la ansiada liberación y el exquisito placer… se abrazaron fuerte en el momento en que llegaron, sudados, acalorados… dichosos, jadeando sus nombres…

– Emilio… te amo… te amo…- su voz era la de un niño pequeño

Emilio lo beso aún sin recuperarse del todo, sosteniéndolo en sus brazos, donde Lucas se quedaba sin moverse…  con él, volvía a ser el niño que había conocido

– Dos semanas para comenzar el comercial?

Lucas asintió moviendo su cabeza

– Si… ¿por qué?

– Dios!!. Voy a necesitar vitaminas…

 

CAPÍTULO 30

DANNY 18

DANNY

 

El abuelo lo recibió con su mejor sonrisa. y un cariñoso abrazo. Le había preparado su comida favorita y lo esperaba con ansias, aunque habían conversado a diario por teléfono echaba de menos a su nieto y estaba muy contento de tenerlo de vuelta.  Se sentaron a la mesa… Luego de solo unos pocos minutos juntos, Isaías fue capaz de leer la nueva alegría en los ojos de Danny. No dijo nada. Había visto a Antonio. Le parecía bien… pero también había visto al rubio que lo había venido a buscar unas semanas atrás. Suspiró tranquilo… mejor exceso que falta.

Danny se sentía feliz y preocupado al mismo tiempo… tenía extrañas sensaciones en su corazón… recordaba a Antonio, el campo y sus labios se curvaban en una sonrisa y sus ojos se volvían soñadores… era un sueño todo aquello… luego pensaba en David, lo había dejado por dos semanas… ahora tenía que dar la cara y hablar con él… tendría que buscarlo y decirle… solo que no sabía que quería decirle, estaba confundido y enredado como nunca antes lo había estado… pensaba en Antonio y sentía alegría… era exactamente lo que había preparado y formulado en su mente para una vida casi perfecta y feliz… así era, verdad?… luego recordaba a David… sus besos, lo que le hacía sentir… cómo lograba manejarlo con sus caricias y toques…  y todo volvía a confundirse… si tan solo lo hubiera tomado en serio desde el principio… aún no podía terminar de estar en calma con él… aún tenía sentimientos encontrados… ¿qué tenía que hacer para superarlos de una buena vez?… y más importante aún, ¿quería hacerlo?.

Por ahora, pensaba pasar los días que le quedaban de vacaciones tranquilo, en casa con el abuelo, dedicándole todo el tiempo y el cariño… quería llamar a David, saber de él… pero aún no tenía claro que decirle así es que se aguantó las ganas. No se sorprendió demasiado cuando al segundo día de haber llegado, David apareció en su casa antes de la hora de almuerzo, bien vestido y sonriente.

El rubio estaba feliz de verlo… lo miraba a los ojos intentando leer y saber… ansioso de estar juntos nuevamente…

– Volviste… pensé que me llamarías- se notaba algo triste. Estaban solos en el jardín, sentados bajo la sombra de un enorme árbol que el abuelo Isaías decía haber plantado hacía mucho tiempo atrás

– Lo siento… debí llamarte. Es que… –

David estaba expectante esperaba a que Danny continuara hablando… quería escuchar que lo había echado de menos y que lo perdonaba, que estaba dispuesto a darle una nueva oportunidad… se negaba a pensar cualquier cosa diferente… aunque se daba cuenta que no lo había llamado cuando llegó.  Lo vio tan hermoso y luminoso… Danny tenía un leve bronceado, los días de relajo le habían hecho bien a su espíritu y a su cuerpo…  lo reflejaba en su piel… tenía ese aspecto de eterno adolescente… de niño de ojos grandes tan expresivos. No pudo reprimir más sus ganas y se acercó hasta quedar muy cerca suyo…  sin abrazarlo pero sus cuerpos se tocaban

– Dime al menos que me echaste de menos…- pidió sin mirarlo

Danny se demoró unos segundos…

– Pensé en ti… me acordé de ti-

Sintió el golpe…

– Danny?- estaba preguntando todo lo que quería saber…

– Lo siento David… yo… no te hice caso… lo que me pediste que no hiciera… creo que lo hice

David respiraba muy tranquilo para toda la conmoción que sentía dentro… cerró los ojos… recordaba… le había pedido que no se enamorara… Tomó la mano de Danny entre las suyas… era mucho más pequeña y delicada, la piel tersa y los dedos delgados… finos, una mano hermosa como todo el resto… la sostuvo fuerte entrelazando los dedos con los suyos

– Crees… que… podrías contarme que pasó?-

Danny se sorprendió de la petición pero entendió. David necesitaba saber que terreno pisaba ahora… le había dicho que lo esperaba y que entendía, pero necesitaba saber dónde estaban parados ambos ahora

– Estuve en casa de otra persona todos estos días…- comenzó muy despacio, sabiendo que lo dañaba con sus palabras

– Ya sé dónde y con quien estuviste… los chicos del club estaban como locos hablando de tu buena suerte.-

Se quedaron en silencio… las manos aún entrelazadas…  David acariciaba despacio la mano de Danny moviendo apenas su pulgar.

– ¿Fue así Danny?… ¿tuviste buena suerte?-

Se demoró en responder

– Dormí con él-

La mano de David no soltó la de Danny… solo la apretó un poco más fuerte…

Los segundos pasaban y seguían en silencio… sin haberse separado…

– ¿Lo quieres?- su voz denotó lo que sentía… no salió ni firme ni segura.  Danny se tomó su tiempo para contestar…

– No sé… siento algo importante por él – 

David ni siquiera respiraba

– Pero también siento algo importante por ti…-

El aire salió de sus pulmones por fin dejando espacio para que entrara aire fresco…  Se llevó la mano de Danny a su boca y la besó con fuerza

– Te quiero Danny… no me voy a dar por vencido, no me importa la fama ni el dinero de Antonio… solo dime que aún puedo tener esperanzas- le hablo despacio con la mano de Danny aún pegada a sus labios y mirándolo directamente a los ojos

– David… no sé que siento… nunca antes me sentí dividido de esta manera… tú… me importas mucho y necesito…- la boca de David lo calló. Era todo lo que necesitaba escuchar… se ponía todo más difícil, lo sabía… Antonio era un competidor importante pero no lo suficiente como para dejarlo fuera de combate. Él tenía a Danny cerca suyo todos los días… lo conocía mejor. Lo volvería a conquistar… conocía su cuerpo y sus sentimientos… sabía tanto de Danny y solo quería volver a amarlo y que lo amara como había sido antes

Danny abrió su boca y recibió a David… respondió a sus besos como lo había hecho siempre… perdiéndose y sintiendo intensamente… se sentía liberado del peso que guardaba… no tenía secretos con él ahora… le había confesado toda la verdad… no tenía más verdad que agregar… no sabía que sentía ni a cuál de los dos quería más… también sabía que no podía ni quería resistirse a los besos de David… le gustaba el rubio con su forma de ser… le gustaban sus manos que lo abrazaban suavemente y lo tocaban con cariño… esa boca.. esos labios… lo que David le hacía con solo tocar su boca era… indecente y delicioso.

– Te voy a pasar a buscar más tarde. Te voy a llevar a divertirte- se había puesto de pie y le hablaba besando su pelo y manteniéndolo junto a él… intentando por todos los medios posibles disimular la pena que había sentido

Danny sonrió resignado… había algo en David que lo hacía sentir bien…

– Y no me digas que no… quiero estar contigo, necesito que me dejes demostrarte lo que siento… quiero ganarte Danny-

No es una competencia David… son mis sentimientos-

– Lo sé… quiero creer que en el fondo de tu corazón aún me quieres– lo volvió a besar… Danny calló

– No sé lo que siento… estoy confundido- lo miró pidiendo comprensión y ayuda.

David lo abrazó… parecía un niño pequeño, confundido y algo nervioso

– Danny… déjame pasar tiempo contigo, no voy a presionarte si no quieres… pero tienes que ser justo conmigo también-

Quedó de pasarlo a buscar más tarde. Danny estuvo todo el día sintiéndose extraño… tal vez hubiera preferido quedarse solo y pensar… era extraño volver a recibir los besos y caricias de David cuando  aún no se borraban los besos de Antonio… se sentía partido… si tan solo pudiera decidirse ya… pero… David parecía haberse tomado las cosas con más calma de lo que esperaba… quizás si se hubiera enojado y le hubiera gritado y exigido… le habría dicho de inmediato que lo dejara en paz… pero así… de esa forma tan dulce que aceptaba las cosas y le decía que aún lo amaba… no podía negarse… más aún cuando al volver a verlo su corazón se alegró… ¿en que se estaba convirtiendo?… tenía sentimientos fuertes por dos personas… ambos sabían de la existencia del otro y estaban dispuestos a esperar su decisión… no parecía tan terrible ni tan difícil… solo tenía que tomar una decisión… pero se partía en dos… Antonio llenaba todas sus esperanzas y le ofrecía un futuro maravilloso… era el sueño perfecto hecho realidad… dulce, conocedor, lo hacía sentir protegido y querido… David… eran otros sentimientos… sus besos lo hacían perderse… encendía su cuerpo y su alma… se conocían mejor, sabía bien quien era David y aunque lo había engañado… no podía dejar de sentir cosas fuertes por él…

Salió con David en la noche. Fueron a un lugar increíble, lleno de luces, colores y música; David sacó a relucir una faceta desconocida para Danny… también era un buen bailarín y estuvieron bailando, conversando y riendo hasta tarde. Lo fue a dejar a su casa de madrugada. Se habían divertido mucho y en ningún momento David había intentado besarlo ni nada de eso, aunque sentía sus miradas deseándolo. Estaba haciendo su mejor esfuerzo por ser lo que Danny quisiera. Al detenerse frente a la casa, Danny no hizo el intento de bajarse de inmediato… El rubio, al ver que Danny no escapaba corriendo sonrió feliz… anticipando sus labios y su sabor… se acercó despacio, acariciando apenas la piel de su cuello

– Me he portado bien toda la noche…- le dijo riendo en su oído. Danny sonrió… se había dado cuenta de eso

– Lo sé y te lo agradezco…-

– Puedo besarte ahora?- antes de esperar respuesta lo besó… Danny se había quedado a esperar sus besos… la pasión que David encendía en él era diferente… Se separaron agitados… ambos sabían lo que podían esperar del otro… se habían hecho el amor muchas veces y David deseaba con muchas ganas volver a tenerlo… pero Danny no quería nada hasta estar más claro en sus sentimientos.

– Tengo que irme ahora…-

– Danny…- no era un reproche… solo quería un poco más

– David… gracias por ser tan comprensivo y entenderme. Yo… estoy intentando…-

– Te quiero, Danny– lo calló con otro beso…

 

Pasó los dos últimos días con su abuelo; David lo llamó un par de veces y lo mismo hizo Antonio… la voz de ambos lo emocionaba… estaba casi más confundido que antes… pensaba en seguir su vida con uno de ellos… pero sentía un vacio respecto del otro… ambos tenían cosas que Danny quería y necesitaba.

El lunes se presentó en el Club mucho más temprano de lo normal. Quería enterarse de lo que había pasado en su ausencia, saludar a quienes eran su segunda familia y a la vez practicar un poco más, puesto que se había alejado por dos semanas. Se abrazaron fuerte con Lucas… quizás Lucas no se había dado cuenta, pero Danny notó de inmediato los cambios en él

-Estás más alto y fuerte… mírate nada más!!-

– No es cierto… estoy igual-

– Estas cada día más lindo, Lucas– le dijo  con cariño desordenándole el pelo… si hubiera tenido que describir su relación con Lucas lo habría calificado de su hermano menor.

-¿Cómo esta todo con Emilio?-

– Bien – contestó sonrojándose levemente al recordar las cosas que habían hecho hacía un rato atrás

– ¿Así de bien, eh?- se río Danny haciéndolo enrojecer un poco más

– ¿Y tú? – se atrevió a preguntar Lucas – ¿cómo esta todo con David?-

La cara sonriente de Danny perdió algo de su expresión

– ¿Todavía no lo perdonas? –

Se sentaron en el escenario… no había nadie cerca y podían conversar a gusto

– No es eso…- comenzó despacio Danny – es que… pasó algo y ahora no sé qué hacer-

-¿Quieres contarme?… puedo guardar tu secreto-

Danny lo miró agradecido… si, Lucas bien podía ser su hermano menor y él necesitaba conversar con alguien…

Lucas lo miró con sus ojos grandes azules muy atentos… Danny estaba abriéndose con él y eso era especial…  supo que tenía que escuchar en silencio y aprender a guardar solo para él todo lo que le contara… aprendería a ser su mejor amigo, tal como Danny había sido con él.  Se sintió feliz de merecer la confianza de su amigo. Danny le contó lo que Lucas aún no sabía… su visita al campo, lo que había pasado con Antonio… ambos sabían que existía otro en su vida…  la confusión que tenía en sus sentimientos… no podía decidirse…

– Dime cómo es Antonio- Pidió Lucas… conocía bien a David pero quería saber qué tipo de persona era Antonio. Danny se lo describió… parecía perfecto e ideal

– Pues… no sé cómo ayudarte… estás hablando de lo que sientes en tu corazón y ahí sólo mandas tú… no puedo ayudarte a decidir tus sentimientos… solo puedo decirte que ambos parecen buenos para ti-

Danny lo miró un poco asombrado… Lucas crecía rápidamente.

– Es verdad… no sé Lucas… estoy confundido-

–  Danny… si eliges a Antonio, ¿vas a irte?- No le gustaba pensarlo… se había encariñado mucho con Danny y no quería que se fuera.

– Pues… no sé Lucas… no lo había pensado… me gusta lo que hago… no sé hacer otra cosa

Esa simple pregunta de Lucas abrió una gran incertidumbre en su mente… si, es cierto que el campo era maravilloso y vivir allá con Antonio sería un sueño… pero él no podía dejar a su abuelo ni tampoco depender económicamente de Antonio…

-Gracias Lucas… me has dado algo en qué pensar-

– Sabes, creo que si los echaras a ambos en una batidora saldría la mezcla ideal que necesitas…- rió despacio… Lucas se había vuelto afectivo y cariñoso. Danny lo abrazó de vuelta

– Tienes toda la razón-

– Quiero contarte algo importante!!!- volvía a ser el adolescente entusiasmado y ansioso – voy a filmar un comercial para la televisión –

Danny lo miró admirado… no era tan extraño después de todo…  Lucas no sabía lo adorable que era… se volvieron a abrazar… con más ganas aún… ambos crecían, ambos cambiaban, dejaban atrás al niño en ellos y sus vidas se volvían más de adultos.

David apareció un poco más tarde. Danny practicaba. Se quedó observándolo desde una esquina… le gustaba ver el cuerpo elástico de Danny doblarse, estirarse, girar y moverse… hermoso… lo había tenido en sus manos… tan seguro y entregado… ¿Cómo no fue capaz de darse cuenta de lo que arriesgaba?…  se recriminaba. Estaba enojado consigo mismo desde hacía mucho tiempo… debió saberlo, debió advertirlo…  Danny se movía al ritmo de la música y ocasionalmente lo miraba y sonreía… su dulce sonrisa lo llenaba de un sentimiento cálido y profundo. Cuando terminó de ensayar se dirigió a la sala de vestuario seguido de cerca por David.

Sus manos en la cintura esbelta, atrapándolo y atrayéndolo hacia él

– No… tengo que ducharme.. estoy todo transpirado…- protestaba con poca convicción

Pero David no lo soltó… lo besó callándolo. Estaba excitado de tanto mirarlo.

– Me vas a volver loco Danny…- profundizaba aún más su beso

– David… no es mi intención…-

– Lo sé… pero no puedo evitarlo… dime cuando te vas a decidir? –

– Yo.. no sé… no sé nada aún…-

Y volvían a caer en el juego de la seducción. Danny intentando controlarse para no alimentar esperanzas en David que no sabía si podría cumplir pero el rubio lo seguía donde quiera que fuera dentro del club… a veces desde la distancia, otras veces encima suyo, tocándolo… perdiéndolo en sus labios… tal parece que se había propuesto no desaparecer de su vida, hacerle saber que estaba presente y con él, en todo momento… sin presionarlo más que con sus besos

Los días se les pasaron rápidos en este juego y ya pronto llegaba el fin de semana. Danny recibió una llamada de Antonio el día viernes temprano

– Te he echado mucho de menos mi rubio bonito-

– ¿Vas a venir? – preguntó Danny evitando responderle… si, lo había echado de menos también, quería su compañía… pero se sentía culpable… los momentos que había pasado con David habían sido muy buenos… no se arrepentía de los besos ni de los roces de su pelvis en su cadera… de la sonrisa lasciva del rubio cuando lo acariciaba ni de lo decidido que parecía a reconquistarlo… se había sentido muy bien en su compañía

– Voy a verte en un par de horas Danny… –

– Te estaré esperando-

Dio mil vueltas en su casa, pensando y desesperando…  qué iba a hacer en la noche, cuando David y Antonio estuvieran juntos… Dios!! Era todo tan complicado… había tratado de ser justo, no ocultaba nada, ambos sabían… pero esto era desesperante… ¿Cómo se quedaba con uno sin ofender al otro?… ¿Cómo lo hacía para no herir a nadie? …

El abuelo Isaías lo miraba y sonreía… hace mucho rato ya que se había dado cuenta de lo que pasaba… pero lo prefería así… que le sobraran los interesados a cuando andaba lánguido y tristón, dejándose caer en los sillones y derramando lágrimas y suspiros… al menos ahora estaba lleno de energía y parecía feliz, a pesar de la preocupación. Decidió entregar su aporte para ver si lograba calmarlo.

– ¿Y qué pasa ahora?… ¿va a venir el huaso a verte?… ¿se te juntaron los dos?-se sentó al lado de Danny con mucha tranquilidad mientras comía cerezas recién recogidas del árbol del jardín

Danny se giró brusco a mirarlo. A veces olvidaba lo suspicaz que era su abuelo… lo entendía todo con solo mirarlo… necesitaba solo un par de detalles para entender la película completa

– Si… se juntaron los dos- dijo echándose un par de cerezas a la boca

– Bien-

-Abuelo… ¿cómo, bien?… no sé qué hacer!!! – casi gritaba

– Y ¿por qué tienes que hacer algo tú?… son ellos los que te quieren a ti, no?… déjalos entenderse entre ellos… tú mi niño, solo déjate querer-

Se quedó sin palabras un momento..

– Pero…-

– ¿Le prometiste algo a alguno de ellos?

– No abuelo… aún no sé qué hacer-

– ¿Entonces?-  lo miró triunfante. Danny lo miraba perplejo… tal como lo planteaba su abuelo… pues… sonaba lógico… dejarse querer… que se entendieran entre ellos… sonaba muy lógico. Siguieron comiendo cerezas en silencio.

Llegó a la misma hora de siempre e intentó hacer lo mismo de todos los días…  El día viernes era uno de los de mayor clientela así es que había mucho trabajo. David aparecía a ratos y se quedaba mirándolo…  sonreía… Danny no podía resistirse a la sonrisa del rubio… sonreía de vuelta. Cuando terminó de ensayar lo buscó. Quería seguir siendo sincero con David, aunque doliera

– Tengo que decirte algo- dijo decidido, tomándolo del brazo y llevándolo a un lugar donde pudieran hablar tranquilos. David lo siguió sin protestar…  pasó sus manos por la cintura e intentó alcanzar su boca. Se sorprendió cuando Danny lo rechazó poniendo su mano por delante.

– No… esta vez necesito que me escuches-

– Bien… ¿qué pasa? – seguía sosteniéndolo muy cerca. Danny quiso alejarse pero no se lo permitió

– David… es en serio. Necesito decirte algo y no sé cómo hacerlo- David se estremeció un poco… Danny estaba demasiado serio. Había pensado mucho en él, todos los días y casi a toda hora. Esperaba que Danny tomara una decisión luego pero a la vez temía que lo hiciera

– Te escucho- dijo soltándolo

– Es que… solo quería decirte que… – miró sus ojos grises… tan expectantes y llenos de esperanza…   de pronto se sintió horrible, muy, muy mal -Diablos! No sé cómo hacer esto, David!!!… no sirvo para esto!!- dio media vuelta y quiso alejarse pero la mano de David en su brazo lo sujetó firme. Le habló tranquilo

– Danny… puedo escuchar lo que tengas que decirme-

Retrocedió y se quedó frente a él… sin mirarlo

– Solo quería decirte que Antonio va a estar aquí esta noche

David recibió el golpe fuerte y directo, como un verdadero puñetazo en su estomago…

– Entiendo…- se quedaron en silencio sin mirarse… Danny porque no podía soportar ver la cara de tristeza de David… no quería, y David porque no quería demostrarle a Danny lo mucho que lo había afectado lo que acababa de decirle… ¿tendría que ver a Danny abrazado con Antonio?…

– ¿Viene por ti?- supo que la pregunta era tonta pero tenía que hacerla de todas maneras

– si – respondió apenas en un susurro

David midió lo más cuidadosamente posible lo siguiente que quería preguntar… no debía… pero tenía que saber…

– Danny… ¿vas a pasar la noche con él?-

Eso era… un poco más de lo que creía que podía tolerar…

– No-

– ¿No?-

– No… ni contigo ni con él… mientras… no tome una decisión- recién levantó sus ojos para mirarlo y de esa manera reafirmar lo que estaba diciendo. David lo abrazó fuerte… sintió el cuerpo delgado pegado al suyo… dolía… el amor de Danny estaba doliendo mucho. Suspiro fuerte y luego de darle un beso en el pelo se alejó sin volver a mirarlo.

Danny sintió el dolor de David… se quedó quieto en el mismo lugar por varios minutos…

 

LUCAS.

– Levanta el mentón Lucas…- el fotógrafo le enseñaba y le tomaba cientos de fotos… escuchaba el “Click” de la cámara repetirse cientos de veces…

– Eso es, inclínate levemente hacia la luz… eso, perfecto.. quieto, no te muevas!!!

Parecía más entretenido de lo que en realidad era. Llevaba horas aprendiendo y estaba cansado y tenía hambre… pero no se quejaba… hacía lo que le decían sin demostrar su cansancio… tenía que aprender todo y muy rápido… Pablo y Cristian le estaban dando la oportunidad de su vida y no iba a desperdiciarla. Corría a cambiarse ropa, soportaba que muchas manos lo tocaran al mismo tiempo; alguien arreglaba su pelo, otra le ponía maquillaje, una tercera echaba una crema… y entremedio, le daban instrucciones para la siguiente toma.  Respiraba profundo, era joven… podía soportarlo todo… añoraba a Emilio a su lado, se sentiría mejor si lo tuviera ahí pero era un imposible… también tenía que trabajar. Se conformó pensando que estarían juntos más tarde… como lo echaba de menos… cuando Emilio estaba cerca se sentía capaz de cualquier cosa…

Estaba comenzando la siguiente toma… Lucas ponía todo su empeño. Pablo entró callado al estudio, sin molestar al fotógrafo y a sus ayudantes. Estaba acompañado de otros dos hombres jóvenes, alrededor de los 25. Los tres centraron sus miradas en él, pero ya no le molestaba, se estaba acostumbrando a ser el centro de atracción, al menos ya no se sonrojaba como antes y era capaz de seguir sonriendo sin preocuparse de los ojos encima de él.

Cuando se produjo un descanso, los tres se acercaron a él

– Lucas… quiero que conozcas al productor musical y su ayudante… estarán a cargo del sonido del comercial.

Los saludó cordialmente, ambos parecían agradables. No se había imaginado la cantidad de gente que se requería para filmar solamente un comercial de minutos de duración. Los dos hombres que acompañaban a Pablo eran jóvenes y atractivos; uno rubio, que parecía el jefe, y el otro de pelo oscuro. Ya que había vivido tanto tiempo entre ellos, Lucas podía distinguir claramente cuando estaba frente a alguien gay… ambos lo eran. Pero era una política de Pablo y Cristian… siempre que tenían que solicitar ayuda a otras empresas procuraban hacerlo a quienes como ellos, eran de su mismo género… sabían lo difícil que era abrirse camino en los negocios siendo homosexual, sobre todo para quienes no lo ocultaban.

-Estamos recién empezando– le aclaraba el rubio a Lucas- pero este comercial tendrá el mejor sonido del mundo- le gustaba su voz y la forma de hablar, como sus ojos claros lo miraban directo… el rubio tenía un carisma increíble

– Me gusta tu entusiasmo- dijo Pablo abarcándolos a ambos con la mirada – pero sabemos bien la clase de trabajo que realizan a pesar de ser tan nuevos…  son buenos y confiamos plenamente es su capacidad– sonreía

Gracias… estoy seguro que será un placer trabajar todos juntos– se despedía educadamente – Fue un gusto conocerte Lucas. Nos estaremos viendo muy seguido-

Se despidió con una leve reverencia. Lucas lo miró algo sorprendido… las venias y reverencias eran algo de la antigüedad… pero en el rubio resultaba muy natural y graciosa. Era mucha la gente que estaba conociendo y estaba feliz. Todos eran amables con él.

– Estamos listos Lucas… siguiente toma!!!-

Suspiro dándose ánimo. Solo una hora más y ya estaría con Emilio… las mariposas aún bailoteaban en su estómago al pensar en él…

 

 

Lucas 9

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CAPITULO 25

DANNY 13

David siempre había sido un verdadero solitario… no le gustaba hablar de su vida ni mostrar sus emociones… se conocieron con Emilio en los primeros años de escuela… ambos provenían de familias humildes y tenían caracteres parecidos. Se hicieron amigos rápidamente.

Al ir creciendo, David se fue dando cuenta de tres cosas muy importantes: una, no le atraían sus compañeras sino los chicos, dos, se estaba enamorando de su mejor amigo y tres, las probabilidades de surgir y salir de la pobreza eran remotas. Las tres cosas le preocuparon de diferente manera; con las dos primeras podía tener paciencia y aceptarlas, pero la tercera necesitaba solucionarla de prisa… quería surgir y tener una vida mejor. Barajó sus posibilidades… eran todas remotas. Incluso para estudiar una profesión necesitaba dinero que no tenía. Aspiraba a las cosas que veía en las páginas sociales de las revistas… en los diarios… en la televisión… quería un poco de ese glamour en su vida.  Solo vio un camino para lograrlo… era atractivo, tenía buen porte, el pelo muy rubio y los ojos grises… el conjunto era muy agradable de mirar…  eso tendría que servir como su puerta de entrada.

De pronto David se volvió sonriente, sociable, interesado en los demás, amigo de todo el mundo, servicial, atento, divertido, cariñoso… especialmente con aquellos que eran de más alto nivel económico en su escuela. Las chicas comenzaron a acosarlo y los chicos a incluirlo en sus fiestas y reuniones… poco a poco fue “escalando” en la pequeña sociedad escolar hasta que David era indispensable al organizar fiestas, reuniones, competencias… cualquier evento… sabía bien cómo hacerlo y se desvivía por lograr buenos resultados. Todos lo querían tener.

Nadie sabía nada. Nadie tenía idea de todo el trabajo y el esfuerzo que había detrás de cada sonrisa, cada chiste que contaba, cada halago que profería… todo lo ensayaba, todo lo aprendía, todo lo practicaba muchas veces frente a un espejo… tenía mucho miedo de que alguien se diera cuenta de que solo era un chico pobre tratando de entrar en el mundo de los que tenían más que él, desesperadamente enamorado de Emilio, pretendiendo ser un don Juan con las chicas, enamorándolas y conquistándolas… sonriendo y complaciendo a todos sus nuevos amigos, sin dejar jamás ver su verdadera naturaleza. Todo era un juego pero lo jugaba tan bien que pronto formó parte de su forma de ser.

El esfuerzo rindió sus frutos. Pronto, David fue el más popular y amigo de todos, sin querer había aprendido a organizar y desarrollar fabulosos eventos. Ahora lo llamaban de diferentes partes para que organizara todo tipo de fiestas.

Emilio estudió fotografía y en cuanto se presentó la oportunidad, le abrió la puerta para que ingresara al mismo periódico en que él trabajaba. Aceptó encantado y agradecido. Se desenvolvía de maravillas en la sección de sociedad y sus contactos ahora eran mucho más elevados. Había logrado uno de sus más importantes propósitos en la vida. El otro… Emilio, era una incertidumbre que prefería no aclarar… Emilio lo necesitaba, eran amigos del alma, se conocían tan bien… pero David presentía que el día que ambos se sentaran a conversar sobre el tema de su relación… no iba a gustarle nada de nada el resultado, así es que lo dejaba pasar y vivía en la fantasía de ser su compañero aunque nunca… nunca se tocaban más allá de un abrazo o roce ocasional. Lo sabía… pero cerraba los ojos y seguía viviendo sin pensar… sin Emilio se sentía perdido.

Danny había sido el único que lo había distraído del camino, se había “colado” en sus pensamientos sin buscarlo intencionalmente y se sentía muy extraño el verse atraído por otra persona… y atreverse a manifestarlo… De alguna forma, David sentía que estaba engañando a Emilio, pero… el chico era precioso… irresistible y él era débil… necesitado. Allí en la quietud de la noche, con la sonrisa de Danny frente a él, David sintió que algo estaba cambiando en su vida.

Si lo analizaba honestamente, quizás ni a Emilio le había contado todas las cosas que le contó a Danny aquella noche en el auto, frente al mirador del mar… excluyendo su relación actual con Emilio, de eso no mencionó nada y Danny tampoco preguntó. El chico tenía una habilidad especial, sabía escuchar y se interesaba genuinamente en las personas. David se sintió desarmado por el interés en los cálidos ojos de Danny… cada vez que abría una pequeña ventana de su vida, Danny lo miraba con ojos curiosos en su linda cara y quería saber más, preguntaba más… a él nunca nadie le preguntaba por su vida y sus cosas… siempre era David el que tenía que escuchar a los demás y demostrar interés… pero ahora era al revés y se sentía bien, se sentía muy bien que alguien quisiera saber de él.

Hablaron por casi una hora… la mano de Danny siempre estuvo entre las de David y ocasionalmente volvía a besar los dedos, los nudillos…

– Ya te conté demasiado… –

– Pero aun quiero saber más…-

– Pero ya no quiero hablar –  no, definitivamente no quería hablar. Quería otra cosa. Su vista se quedaba pegada en los labios de Danny… lo acercó atrayendo suavemente su nuca hacía él y volvió a besarlo… la electricidad surgió a los pocos segundos. Sus brazos se enredaron en los cuerpos, acercándose, tocándose con cuidado y curiosidad… sin atreverse a cruzar ninguna línea aún.  Se besaron apasionadamente por largo rato hasta que el aire desapareció de sus pulmones y los labios de Danny comenzaron a dolerle… deliciosamente adoloridos

– Y tú… ¿quién eres tú?- preguntó David sosteniendo su rostro muy cerca. Le había contado casi toda su vida, cosas muy intimas que guardaba solo para él… ahora quería saber de Danny.

– Un chico que… se muere de sueño…- contesto riendo… cansado, apoyándose confiado en el hombro de David mientras este lo acariciaba. Eran cerca del las 4 de la mañana.

– ¿Me contarás mañana?-

¿Mañana?… ¿una segunda cita?… ¿tan rápido?

– Claro… te contaré todo mañana- respondió sin dudar

David inició el viaje de vuelta. Frente a la casa de Danny volvieron a besarse… ansiosos, acariciándose un poco más… sin ganas de separarse… tenía que bajarse del auto y no quería… ambos estaban encantados con el otro… David lo sujetaba atrapándolo con sus brazos

– Me encantas Danny… en serio me encantas-

– Y tu a mi– confesó Danny finalmente. Le dio un último beso largo, profundo… se quedo jadeando… queriendo aún más… mucho más. David con el mechón rubio descuidado sobre su cara, los primeros botones de la impecable camisa abiertos y el deseo en los ojos… era difícil alejarse de él… sacudió la cabeza riendo… mejor se bajaba rápido antes de que no pudiera hacerlo.

– Nos vemos…- bajó del auto casi arrancando y se metió en su casa… en su cama… algo dentro de él bailaba sin que le hubiera dado permiso… las mariposas revoloteaban sin que las hubiera invitado… apretaba su labio inferior… lo mordía a ver si de esa manera podía evitar la tonta sonrisa que no quería desaparecer de su cara..

– David…- se quedó dormido sonriendo esa tonta sonrisa…

 

Danny despertó aún sonriendo y la sonrisa duró todo el día en su cara…

David despertó tranquilo… no saltó de su cama de inmediato para correr a la ducha como era habitual en él… pasó las manos por detrás de la cabeza y se quedó mirando el techo… pensando… se sentía bien… Danny… bueno… Danny era… Danny… no supo poner en su pensamiento una frase que resumiera lo que sentía o lo que Danny estaba significando en su vida…

Se cruzaron un par de veces en el club y si alguien hubiera puesto atención se habrían dado cuenta de inmediato del intercambio de miradas y la electricidad que se generaba entre ellos… pero ni se hablaron ni se acercaron.

Al amanecer… un poco más temprano que el día anterior, volvieron a escapar como niños alejándose de un castigo…

David había gastado varias horas pensando donde podían conversar con mayor tranquilidad… esta vez fue un parque… no hacía frío, y a esa hora eran remotas las posibilidades de encontrarse con alguien. Extendió un cobertor sobre el pasto, entre los jardines de flores.

– Un pic-nic de media noche??- río Danny entusiasmado – esto sí es romántico – David lo miró entusiasmado… le estaba gustando mucho la sonrisa de Danny… lo alegraba.

– No traje la cesta de comida…- le siguió el juego

– No importa… no tengo hambre… – contestó sonriendo – no de comida al menos.– dijo solo para sus oídos…

Lo primero era lo más importante… pensó David,  no se había sacado al chico de la cabeza en todo el día… quería más de él. Comenzó besándolo muy lentamente… más bien jugando con sus labios y su lengua sin llegar a besarlo de verdad… se reían… Danny seguía el juego… quería los besos de David… eran muy ricos… lo excitaban. Luego lo besó en serio… hundiendo su lengua en su boca… lamiendo su paladar y dejando electricidad entre ellos. El calor crecía en ambos… pero ninguno de los dos avanzaba un poco más allá de los besos y las caricias…  tenían diferentes razones para no hacerlo… pero ambos lo deseaban.

– Bien… ¿Quién eres Danny?-

Sonrió ampliamente… había pensado mucho durante el día… que respuesta daría a aquella pregunta… era mucho lo que podía contar sobre él pero no todo era bueno… más bien era malo… así es que respondió contándole fracciones de su vida… solo una pincelada de la verdad… necesitaba conocer mucho más a David para contarle la verdad de su vida… “si alguien supiera de primera todo lo que he vivido supongo que se alejarían de mi corriendo”… fue lo que pensó Danny…

– ¿Te gusta lo que haces ahora? – pregunto David intrigado… le parecía que no era mucho… bailar en un club no parecía una carrera de verdad…

-Me encanta!!! no lo cambiaría por nada – le brillaban los ojos… él había vivido la miseria… recordó cuando dormía tirado sobre un pedazo de alfombra vieja…

Sus mundos y aspiraciones eran diferentes… necesitaban entenderse el uno al otro… para Danny, bailar en el club era la realización de un sueño… para David era muy poco…

– Pero… ¿no quieres hacer otra cosa? –

– Cómo qué?-

– No sé… algo más-

– Bueno… supongo que no bailaré toda mi vida pero puedo hacer otras cosas en el club…o en otra parte-

-¿No te da miedo el futuro?-

Miedo el futuro??? Más bien no creía mucho en el futuro… ¿qué más cosas terribles de las que ya había vivido podían pasarle??… esperaba vivir día a día… el pasado había sido duro y terrible… el presente se lo estaba forjando el mismo, peleando cada día por su poquito de alegría… el futuro.. no, no le asustaba en lo más mínimo… él podía, con sus propias manos, labrarse el futuro, él no necesitaba mucho para ser feliz

– No… para nada… ¿por qué habría de temerle?

– No sé… yo necesito la seguridad…-  David venía de otro mundo… de diferentes necesidades

– ¿A qué le temes?-

– A perder lo que tengo… mi trabajo es muy importante… a quedarme solo, tengo muy pocas personas cerca de mí… a todo lo malo que pueda venir… que me arrebate lo que he conseguido…-

Danny creyó entender sus miedos pero no los compartía… él tenía tan poco, su trabajo, sus ahorros en el banco, el cariño de su abuelo y quizás el de Lucas y de algunos otros bailarines… pero no temía al futuro… más bien temía a los recuerdos del pasado… ahora se sentía capaz de superar muchas cosas…

-. Pero… si pierdes lo que tienes, puedes volver a conseguirlo, no?… tienes tus manos, tu inteligencia… siempre puedes salir adelante – para él parecía tan fácil… para David, perder lo que tenía significaba el fracaso de todo su esfuerzo…

– No sería lo mismo…-

– Siempre se puede-

– ¿Eres siempre tan optimista?- rió David… le gustaban sus respuestas y la seguridad con que hablaba… estaba comenzando a admirarlo… y eso era algo difícil de conseguir

– Optimista?!… no sé… solo soy como soy-

– Eres lindo… eres muy lindo, Danny-

Volvió a besarlo… esto se podía convertir en una adicción… Danny tenía unos labios perfectos para ser besados… se anticipaba pensando en que el resto del cuerpo de Danny también era perfecto… esta vez la temperatura subió de grados rápidamente… se encontraron tendidos sobre el cobertor, David envolviendo el cuerpo de Danny con el suyo… se acercaban y se acaloraban cada vez más…

– Danny?-

Danny supo lo que le estaba preguntando… pero él no estaba listo todavía… necesitaba un poco más de seguridad… después de todo, cada vez que había entregado el corazón se lo habían roto de una u otra manera… aplastado, triturado… David le gustaba mucho… estaba demasiado cerca de poder ser un amor de verdad y eso… eso lo aterrorizaba…

-David…- tenía que explicarse… ahora era cuando tenía que decir lo que no había dicho hacia un rato atrás cuando habló de su vida…

– Necesito más tiempo…- su mano lo empujó suavemente. David se tendió a su lado, apoyando la cabeza en su mano…

– ¿Por qué?- no dejó de acariciarlo… solo quería entender… lo deseaba mucho… muchísimo

– Es que… me he enamorado un par de veces y… siempre me han roto el corazón…- miró a un punto indeterminado… malditas lágrimas que acudían cuando nadie las llamaba… ocultó su rostro… no quería que David lo viera así.

– No voy a romperte el corazón, Danny- para romperle el corazón a alguien necesitas que ese alguien se enamore de ti… él no iba a enamorar a Danny… se entendían, le gustaba, lo admiraba… se moría por tenerlo en una cama y hacerle el amor… pero no iban a enamorarse…

– David… sólo dame más tiempo… en serio lo necesito-

– ¿Cuánto tiempo?… ¿sabes cómo me tienes?-

¿Podía darle una fecha?… ¿cómo podría saber por anticipado cuando?… no había forma

– No lo sé… no sé cuánto tiempo… no es una asunto de días u horas… –

– ¿Qué es entonces?-

– Necesito conocerte mejor-

– Me vas a volver loco mientras tanto, Danny– se perdió en su cuello dándole suaves besos mezclados con deliciosos mordiscos… respiro profundamente… el olor de Danny era exquisito… con su mano lo atrajo hacia él y unió sus cuerpos… a través de la ropa pudo sentir que David tenía una erección completa… él también tenía algo de aquello…

Cuando David se fue a dormir aquella noche, le costó un poco conciliar el sueño… y no era por la excitación… ya se había encargado de eso… las palabras de Danny hacían eco en su mente… la seguridad con que el chico hablaba del futuro, de no tener miedo… eso le llamaba poderosamente la atención… se durmió pensado en donde estaba la raíz de sus miedo y temores… ahora no solo le gustaba con locura sino que quería aprender más de Danny… por eso había logrado arrebatarle el compromiso para una tercera cita…

La tercera cita coincidió con el día libre de Danny. Despertó temprano para lo que era habitual en él y tomó desayuno con su abuelo. Isaías lo miraba curioso, sin atreverse a decir nada… pero se había dado cuenta… Danny estaba feliz nuevamente… ¿Quién era el responsable?… no le quitaba los ojos de encima

– ¿Qué pasa abuelo? – preguntó Danny que sentía las miradas

– Nada… nada…- sonreía Isaías

– ¿Hay algo que quieras saber? – Danny lo conocía demasiado bien y ya presentía lo que estaba pasando

– ¿Hay algo que quieras decirme?- preguntó el viejo sonriente… esperando.

Danny terminó de comer y se levantó. Tomó los platos sucios y se acercó a darle un beso en la frente, mientras los llevaba para lavarlos

– No todavía abuelo… aún no tengo nada que contarte– pero no pudo evitar otra sonrisa.

David pasó a buscarlo cerca del mediodía. Se subió al auto sintiéndose cómodo, confiado y tranquilo… David lo hacía sentir especial y disfrutaba de su compañía. Ese día, había cambiado sus ropas siempre elegantes y finas por jeans de marca y una camisa deportiva… Danny suspiró al verlo pensando que se veía mejor que nunca y se le estaba haciendo cada vez más difícil mantener las manos alejadas de su cuerpo.

Fueron a almorzar a un restaurant pequeño y tranquilo al lado del mar. David tenía mucha curiosidad por saber más de la forma de pensar de Danny y de su seguridad… hizo muchas preguntas y recibió respuestas rápidas y simples… su admiración por Danny crecía sin que se diera cuenta… solo era consciente de que le gustaba mucho, que le fascinaba su risa, su boca… la forma en que movía la cabeza y su pelo se agitaba… la manera directa y simple con que le hablaba… era como un niño grande en el exterior pero por dentro había tanta sabiduría… quería tocarlo, quería desesperadamente tenerlo… era tanto su deseo y atracción que hacía ya varios días que había dejado de pensar en Emilio… pero no se había dado cuenta.

Estuvieron gran parte de la tarde juntos y cuando volvían, David detuvo el auto un poco antes de llegar a la casa de Danny. Se quedó mirándolo… no sabía cómo decirlo para hacerle entender lo que sentía… él tenía claro que Emilio era lo más importante y el primero en su vida… aunque Emilio era algo distante… imposible… irreal… pero Danny… diablos!! Danny estaba tan presente… era tan delicioso… se estaba volviendo loco… tenía su mente y su cuerpo llenos del chico…

– ¿Qué pasa?- pregunto Danny mirándolo con una leve sonrisa de curiosidad…

David se mantenía serio, observándolo. Estiro su mano y tomo unos mechones de su cabello con los que empezó a jugar… luego de unos minutos de silencio pero de intensa comunicación visual se acercó a besarlo… profundo, dulce… húmedo y embriagador

– Danny, me tienes loco…- lentamente tomó la mano de Danny y la puso sobre su entrepierna… estaba nuevamente completamente duro a causa del chico… Danny entendió… sentía la presión sobre él… quería conocerlo mejor antes de involucrarse más con él, si, era estúpido… solo era sexo… pero…  su sentimientos… Dios!!! ¿Por qué era así y no era más frío… menos sentimental?

– Tengo una regla, David– No quitó su mano de donde la había dejado David… sentía el bulto duro y grueso bajo su palma… tenía que explicarse mejor… él necesitaba protegerse… lo habían herido tantas veces… era tan doloroso después…

– Dime-

– No salgo más de tres veces con una misma persona…– sentenció Danny.

– ¿Es una broma?… ¿por qué?!!!– casi grito… no podía hacerle esto ahora… no…

– Es que… te lo dije… he sufrido mucho, me han destrozado emocionalmente varias veces y no estoy preparado para sufrir otra vez- lo miraba sin pestañear… serio y algo triste…

– Danny… no voy a hacerte sufrir… me gustas mucho– dijo lo que realmente sentía… él no tenía intenciones de hacerlo sufrir… solo lo quería… necesitaba de él…

– Lo sé… tu me gustas a mi también, pero…-

– ¿Pero, qué?-

– No te he contado todo sobre mi vida… en serio lo he pasado mal… –

– Danny… mírame… no voy a dañarte…- sus ojos grises lo miraban directo… David no estaba mintiendo en ese momento… él mismo no tenía intención alguna de causarle daño a Danny… era tan dulce y apetecible, no, por supuesto que él no lo heriría… al contrario… quería aprender de él, con él… pasar mucho tiempo en su compañía, se sentía tan bien… parecía que Danny era lo que necesitaba en su vida… Decidido, se acercó a besarlo…

Danny sabía que si recibía ese beso estaba aceptando… estaba entregándose de nuevo… estaba poniendo en riesgo sus sentimientos… pero… David estaba siendo sincero, verdad?… Emilio y Lucas estaban juntos… sus manos estaban protegiéndose… frente a él, conteniendo el pecho de David para evitar su cercanía… las dejó caer… David… mierda!!… ya no tenía barreras… Los labios de David ya estaban sobre los suyos haciéndole olvidar todo lo que estaba pensando… sus manos lo sostenían… fue un beso diferente, más brusco y pasional… los dejó a ambos temblando… como si hubiera sido el primero… se miraban… agitados… aún con las bocas tan cercas… abiertas… queriendo más…

– Danny?- era una pregunta dolorosa… intensa… solo una palabra que resumía todo…

Estaba excitado, Danny estaba al borde del abismo… todo lo que había pensado y decidido sobre su futura pareja se estaba yendo por el desagüe… ¿sería David?… ¿por qué estaba tan asustado de lo que sentía?… supo la respuesta en el mismo instante en que se formuló la pregunta… porque podía fácilmente enamorarse de David… entonces???…

Fue él quien lo besó aceptando… sintiendo que estaba perdiéndose en el sentimiento que experimentaba… ofrecía su corazón en bandeja nuevamente…

 

CAPÍTULO 26

DANNY 14

Minutos después el vehículo se detenía en unas pequeñas cabañas frente al mar… David se bajó del auto y volvió a los pocos segundos con un par de llaves en las manos.

Entraron juntos, muy pegados… una vez que la puerta estuvo cerrada y se quedaron solos no perdieron un minuto de tiempo… David quería vivir ese momento con toda intensidad… nunca había sido así, el siempre tan controlado y medido, se desbordaba de sentimiento por Danny. Se besaban ahogándose, buscándose y moviéndose lentamente hacia la cama… las ropas iban quedando tiradas en el suelo… de pronto Danny estuvo desnudo en la cama… David lo miraba… sabía que iba a ser así… precioso, perfecto… sus ojos se llenaban deleitándose con las formas del cuerpo de Danny mientras lo acariciaba y besaba sin poder detenerse…. Su autocontrol completamente perdido… en manos de este chico que le sonreía con picardía y lo incitaba… lo tocaba de maneras que nadie lo había tocado antes y le hacía cosas que nunca había imaginado… lo ponía a punto de la manera más deliciosa que podía haber imaginado… nunca nadie lo había tocado así ni le había hecho perder todo el pudor y el control… Danny estaba poniendo en práctica todo lo que había aprendido a lo largo de los años… quería que David supiera de lo que era capaz… y él podía entregar mucho placer… con sus manos, su boca y su cuerpo dejó marcas y caricias por el cuerpo trabajado y firme de David… en los lugares más remotos y deliciosos… le gustaba… si… le gustaba mucho este rubio de ojos grises… con los ojos llenos de brillo y excitación, gimiendo y jadeando bajo sus manos… él era el experto… él era quien sabía cómo enloquecerlo aún más. David estaba bien dotado… Danny se estremeció anticipando el placer… manos y cuerpos se enredaban y sentían intensamente… cuando estuvo listo, Danny se ubicó solo donde quería estar, abrió sus piernas y le indicó a David con la cara sonriente y toda la picardía que podía reunir dónde lo quería ahora… dentro suyo… David lo penetró son cuidado, pendiente de no dañarlo y solo causarle placer… Se olvidó por un momento de sí mismo para mirar al delicioso chico que lo acompañaba en esta locura… Dios!! El rostro y la expresión de Danny bastaba para llevarlo un peldaño más allá de todo el placer que había conocido hasta ahora… lo sujetó con ambos brazos estrechando su cuerpo…su miembro envuelto, enfundado en Danny quien se movía dándole a entender lo bien que lo hacía sentir… todo era nuevo… maravilloso… estaba perdido en el placer que experimentaba con él… era lo mejor que había tenido en su vida… Danny era tan suave, tan entero, tan experimentado… jamás lo imagino capaz de causarle tanto placer y tantas emociones… apretaba el torso de Danny contra el suyo al sentir que lo embestía y ambos disfrutaban… gemía… quería todo… lo penetraba más rápido buscando el orgasmo que no se demoró en llegar para ambos… Fue su nombre el que salió de sus labios al llegar al clímax

-. Danny… Danny… – no quería soltarlo a pesar del galope desbocado de su corazón y de la agitada respiración… era magnífico… Danny era lo mejor.

Danny se apretó a él también… se sentía satisfecho… David era un amante cuidadoso, delicado y gentil… él lo había guiado y llevado a conocer algo diferente y David se había dejado llevar… obtuvo su propio placer…

-. Danny… eres lo mejor –

Danny sonrió suavemente… aún tenía muchos trucos guardados…  Se quedaron muchas horas en aquel lugar… acariciándose, conversando, mezclando besos y sexo… conociéndose y entregándose placer.

Cuando Danny llego a su casa era de madrugada… la sonrisa estaba fija en su cara… no le había pedido una cuarta cita…  ambos habían dado por supuesto que ya no era necesario pedirse citas… sabía que David y él tenían para largo tiempo juntos… había visto la cara de David cuando estuvieron juntos… le gustó, le encantó poder asombrarlo en algo al menos… David sabía mucho más del mundo, había vivido mucho más, podía darle clases sobre muchas cosas…  pero él podía ser su maestro a la hora del sexo… Danny se había comenzado a enamorar… le había abierto la puerta a David para que ingresara en sus sentimientos.

Siguieron encontrándose casi todos los días… fuera del club. Danny nunca le preguntó directamente las razones que David tenía para hablarle y tocarlo solo lejos de las miradas de quienes los conocían… pensó en razones de trabajo… de privacidad… en realidad no lo pensó mucho, simplemente se dejó llevar por este nuevo torbellino que había llegado a revolucionarle la vida, haciéndolo sonreír nuevamente.

David era el mejor alumno que Danny tuvo jamás… nunca había sido un profesor pero le enseñó a David todos los secretos del sexo que él conocía… David seguía ciegamente sus instrucciones y se dejaba hacer de muy buena gana…  se deleitaba en todo lo que practicaban… nunca quería separarse de él, cuando llegaba la hora de volver a sus respectivos hogares, David siempre protestaba… quería más de Danny… siempre quería más. Danny reía… como loco, se sentía lleno, feliz… su corazón rebosante también de sentimientos nuevos hacía David… le gustaba cuando luego de hacer el amor, David lo trataba como a un niño pequeño, lo acariciaba y acunaba con tanto cariño y gentileza… no se cansaba de repetirle lo maravilloso que era y lo afortunado que se sentía de haberlo encontrado… Danny creía cada una de las palabras de David…

De pronto, el tiempo lo pilló de sorpresa, un nuevo año había pasado y cumplía 19… Danny se mantuvo muy tranquilo y callado el día de su cumpleaños, ya no quería celebrarlos… los cumpleaños le recordaban cosas tristes. No le dijo a David ni a nadie más. Solo su abuelo lo saludó ese día…  También lloró antes de dormirse… el día de su cumpleaños siempre lloraba y volvía a pensar en todos lo que, por una u otra razón, no estaban a su lado… los extrañaba… algunos habían sido buenos, otros muy dañinos… pero eran gente que había sido importante en su vida y ya no estaban con él. Los extrañaba…

Lucas y Emilio progresaban lentamente en su relación. Los veía mirarse, jugar a atraerse pero Lucas aún no lograba que Emilio diera el paso definitivo… Lucas le había dicho lo que sentía, pero Emilio pensaba en él como en un crío menor y, aunque se moría de ganas… no se atrevía.  Lucas y Danny se volvieron a juntar varias veces… lo alentaba a seguir el plan que juntos habían desarrollado para hacer caer la barreras de Emilio, pero a Lucas le costaba ser paciente… quería a Emilio luego… su impaciencia le causaba gracia… Danny disfrutaba en grande de su amistad con Lucas y sufría con él todos lo que pasaba en esa relación.

Una noche, mientras bailaba en el escenario, de reojo los vio aparecer juntos… de la mano… con la cara llena de rubor y felicidad… Lucas lo había logrado!!! Por fin Emilio reconocía sus sentimientos!!! No podía mirarlos con claridad… tenía una rutina que seguir mientras bailaba… pero entre un movimiento y otro se fijó en la cara de orgullo que traía Emilio y las sonrisa de locura que portaba Lucas… y las manos unidas… siguió bailando con una enorme sonrisa en la cara… quería contarle a David… nunca antes había hablado del tema, Lucas se lo había contado en forma confidencial y él respetaba mucho los secretos que en él confiaban… Emilio y Lucas juntos!!!… en público… ya podía contar… Entonces vio aparecer a su rubio. David se acercó a Emilio y comenzó a hablarle sin prestar atención alguna a Lucas… Danny presintió que estaba molesto… quizás lo leyó en la forma de moverse y en sus expresiones… no podía escuchar lo que hablaban pero quedo intrigado… algo no estaba bien…  En cuanto terminó la música corrió a vestirse y volvió de inmediato donde Lucas… su amigo estaba feliz!! Emilio y él finalmente eran pareja… Danny se alegró casi tanto como el mismo Lucas… quiso saber de David

– ¿Qué pasó con David?-

La cara de Lucas perdió su alegría

– No le gustó vernos juntos… se fue a la oficina a hablar con Emilio – las alarmas se encendieron todas dentro de la cabeza de Danny… ¿por qué podría no gustarle esto a David?… ¿Qué podía importarle a él lo que hicieran Lucas y Emilio

-. ¿Por qué lo dejaste ir? – sabía que era una pregunta tonta… Lucas no habría podido retener a David… pero eran sus dudas las que estaban hablando…  Dejó a Lucas sentado comiendo y corrió por el pasillo hacia la oficina de Emilio… Al llegar ante la puerta se detuvo… ¿estaba cometiendo una estupidez?… si, posiblemente si pero necesitaba saber de qué estaban hablando… se arrepintió de no haber preguntado nunca… de haber confiado en lo que David le había dicho… jamás habían hablado de Emilio… abrió el pomo de la puerta con mucho miedo y se quedo pegado a la pared escuchando claramente la conversación a gritos… no tenía tanto temor de que lo sorprendieran como de lo que iba a escuchar…  en el interior de la oficina David y Emilio discutían… David le recriminaba la falta de amor… el aire abandonó sus pulmones de una sola vez… sintió que se doblaba… se empequeñecía… no.. no de nuevo… no… sintió que las piernas se volvían de lana… en su mente las imágenes de David y él haciendo el amor… ¿alguna vez fue amor?… ¿por qué?.. ¿Por qué había sido tan estúpido una vez más?… recordó lo que le había dicho… “no te voy a dañar”… respiraba muy rápido aguantando el dolor que estaba naciendo quemando su pecho

– Me voy Emilio… no tengo nada más que hacer aquí- amenazaba David dentro de la oficina a un complicado Emilio que intentaba retenerlo…

Danny no creía lo que escuchaba… ¿nada más que hacer aquí???!!! Y qué diablos era él entonces??!!… no era nada?… todo lo que le había dicho eran mentiras??… se resbalaba por la pared… sentía que sus sentimientos, lo que había recibido de David se resbalaban y caían también…

– ¿Quieres que me quede?- preguntaba David a gritos

– Si… por favor-

– Entonces deja al mocoso ese y quédate conmigo

¿Deja al mocoso?… Emilio dejar a Lucas??… ¿quedarse con él??… con él… con Emilio… Siempre había sido Emilio, no él… él había sido solo un juego… solo un estúpido juguete de David… ¿Por qué?… le dolía la garganta de tanto retener el llanto… de pronto sonrió una risa amarga  e hiriente…

– Porque me estaba sintiendo feliz, verdad?… no soportas que yo sea un poco feliz y me lo tienes que arrebatar todo siempre… – sus palabras pronunciadas tan despacio las escuchó solo él… Danny hablaba con la vida… le recriminaba una vez más que se estuviera burlando de él y cobrándose tan caro el que se sintiera confiado y feliz… un sentimiento más hondo que la pena empezó a crecer dentro de él… más negro, mas fuerte… se ahogaba en rabia e impotencia… ¿por qué lo había engañado?… ¿por qué lo había dejado sentir algo por él?… él fue sincero… siempre fue sincero con David…

– Yo también te quiero Emilio… llevo toda mi vida queriéndote… a ti, solo a ti –David suplicaba  dentro de la oficina… suplicaba por el amor de Emilio…

Fue la gota que colmó el vaso… Danny jamás en su vida había sido violento ni agresivo, sino todo lo contrario pero en ese momento algo explotó y la rabia se desbordó del canal de contención en que siempre la mantenía… salió por sus poros y sus ojos… ya estaba cansado de que todos lo dejaran y se burlaran de sus sentimientos… también merecía un poco de felicidad… empujó la puerta con fuerzas hasta abrirla entera… entró caminando decidido, ambos, David y Emilio, se volvieron hacia él al verlo… Emilio abrió mucho los ojos sin entender qué diablos hacía Danny entrometiéndose así en su oficina y en su conversación privada… siguió mirando la puerta pensando que tal vez Lucas venía tras de Danny pero no era así…  David abrió los ojos un poco más que Emilio… más asombrado… más sorprendido… él sabía perfectamente por qué Danny había entrado de esa manera y sus ojos reflejaban sorpresa y temor.  Emilio vio la escena como en cámara lenta. Danny paso frente a él sin mirarlo y se plantó con fuerzas frente a David… levantó su mano derecha cuya palma estalló de lleno en la mejilla izquierda de David

– Danny… No…  no es …- no alcanzó a terminar la frase

– Mentiroso!!! – escupió Danny frente David –¿Todo lo que me dijiste era una mentira??!!!-Danny grito pero David no alcanzó a contestar – eres muy falso… te creí, como un idiota, te creí… No quiero volver a verte.

Dio media vuelta… no miro a Emilio… no podía mirarlo y saber que era a él a quien David en verdad quería… salió de la oficina, recogió sus cosas de prisa de la sala de vestuario y se fue directamente a su casa… solo… nuevamente solo, con las ilusiones destrozadas… sufriendo de nuevo por amor… es que nunca iba a aprender??!!! Era un grandísimo imbécil… un perfecto idiota que se dejaba llevar por las palabras bonitas… ¿por qué era tan tonto??!!! nunca más… nunca más iba a volver a traicionarse a si mismo… nunca más se iba a volver a enamorar… siempre… pero siempre, siempre le pasaba lo mismo…

Se quedó dormido llorando… las palabras de David rebotaban en su mente y en sus sueños… lo que le había dicho a él… lo que le había dicho a Emilio… sollozaba dormido… le había creído… como pudo ser tan estúpido y creerle…

Despertó cansado y dolido, miró su rostro al espejo… “la cara de un idiota”… pensó al mirarse. Estaba enojado con David, lo había engañado… pero más que nada estaba enojado consigo mismo por haberse dejado engañar… ¿cómo, por Dios?!!! Por qué no preguntó??… habría sacado algo en limpio?? Qué le habría respondido David si le hubiera preguntado?… ya daba lo mismo… ahora no importaba nada… se había terminado… él amaba a Emilio.

Tomó desayuno callado, cabizbajo y pensativo. El abuelo Isaías lo miraba… se daba cuenta que Danny estaba triste una vez más… esperaba que fuera temporal… ¿por qué su niño tan bueno no encontraba el amor de verdad?… se lo había preguntado muchas veces… Danny era tan especial, merecía a alguien especial, tal vez por eso se demoraba en llegar.

Danny meditaba sobre lo que iba a hacer ahora… Nuevamente realizaba una lista mental de su vida… tenía a su abuelo, sus ahorros en el banco… su amistad con  Lucas… odiaría perder eso por causa de David… y su trabajo… su trabajo que tanto le gustaba… pero David estaba en el mismo lugar… ¿respiró profundamente?… sintió mucha pena… ¿tendría que dejar su trabajo también?… pensó en Don Mauro… en el primer día que llegó al club sintiéndose tan perdido y asustado… lleno de ilusiones… el club significaba mucho más que un simple trabajo, Danny tenía sentimientos y recuerdos involucrados en ese lugar… De golpe volvieron las imágenes de la noche anterior… Emilio!! Emilio era ahora el dueño… ni siquiera le había dado una explicación… Con la cabeza llena de confusión se vistió rápidamente y partió al club más temprano de lo habitual… el corazón encogido de susto y sentimientos encontrados ¿Qué habría pasado con David??… NO quería verlo… le había hecho daño… había jugado y se había burlado de él… no quería ver sus ojos grises que tanto le habían gustado…

Emilio lo recibió amablemente, le explicó que no sabía nada de David… había llegado al departamento que compartían y ni David ni sus cosas estaban… no sabía donde se había ido… estaba preocupado.  Danny se disculpó por la grosería de haber escuchado tras su puerta y haber interrumpido su conversación.  Emilio dio la vuelta al escritorio hasta sentarse a su lado…

– ¿Qué fue lo que pasó Danny?- Emilio era una buena persona… pero Danny no quería hablar de lo estúpido que había sido… si hubiera sido Don Mauro, probablemente le habría contado todo y habría terminado llorando con él… pero era Emilio, su hijo… de quien David estaba enamorado…

– Discúlpame Emilio pero preferiría no hablar de eso-

Emilio guardó silencio un rato…

– Danny… David y yo no somos más que muy buenos amigos… no somos pareja ni nada parecido- Sabía que Emilio era sincero y tenía buenas intenciones, pero el problema era él… el estúpido había sido él… y no quería compartir eso con nadie más  

– Lo sé… tu y yo lo sabemos… pero él no lo sabía… él creía otra cosa-

– Lo siento… ¿cómo puedo ayudarte?-

– Estoy bien… gracias , pero estoy bien-

Obviamente no lo estaba. Salió de la oficina y se dirigió a la sala de vestuarios… al menos seguía teniendo su querido trabajo y David no estaba por ninguna parte. Mejor así. Que se fuera al demonio y se quedara allá para siempre… ojalá le pasara algo terrible y no volviera a saber nunca más de él… Que se fuera lejos y se quedara allá para siempre.

Se puso sus ropas de baile y salió a practicar… consciente sólo de los pasos y movimientos que tenía que realizar…

Fueron varios los días que Danny estuvo odiando intensamente a David… sentía solo furia en su corazón… contra él mismo, contra David, contra la vida… hasta que muy lentamente empezó a echarlo de menos… NO. No iba a recordarlo ni se iba a poner triste por un imbécil mentiroso y traicionero… Subía de volumen la música y seguía bailando exigiéndose cada vez más… la rutina más complicada y los pasos más difíciles. Recordaba una de las últimas cosas que aprendió de Don Mauro… trabajar tanto que no tengas tiempo de recordar la pena… Llegaba más temprano, practicaba muchas horas, su agenda estaba llena todos los días… era de los últimos en irse y no tenía un minuto de tranquilidad… no quería tenerlo.  Procuraba no quedarse a solas pensando… sabía que si lo hacía iba a ponerse a llorar  de nuevo… ya se había dado cuenta… lo echaba de menos terriblemente… sentía un vacio hondo en el centro de su pecho… el maldito rubio de ojos grises se le había colado en el corazón y no era tan fácil patearlo hacía fuera…

 

EMILIO.

La desaparición de mi amigo de toda la vida me tenía muy preocupado, Habían pasado ya casi 4 semanas desde que se había ido sin dar ninguna señal de vida. Nadie sabía de su paradero… los amigos en común que teníamos tampoco sabían de él… lo único que me tranquilizaba era suponer que si algo malo le hubiese pasado… ya lo habría sabido. Él era lo más cercano a un familiar en mi vida y yo lo era para él también…  David había confundido sus sentimientos y ahora yo podía reconocer que posiblemente yo lo había alentado con esa confusión… me gustaba tener a David cerca de mí… era mi compañero y confidente, mi mejor amigo y egoístamente quería toda su atención en mi… no lo hice en forma consciente… nunca pensé en lo que era nuestra relación… simplemente se dio así y ambos la aceptamos porque nos resultaba cómoda. Pero Lucas vino a alterar este orden en nuestras vidas… Lucas… sonreí… mi Lucas… no solo había alterado eso sino que toda mi vida… Mi precioso crío había descubierto recién el sexo y … Oh Dios!! Cómo le gusta… De acuerdo, no me puedo quejar… no me estoy quejando… no… la verdad es que… soy muy complaciente para ayudarlo con su más reciente descubrimiento… pero tengo que reconocer que a ratos me asombra… tiene sólo 17, acaba de descubrir el sexo conmigo y… aún así, puede sorprenderme su capacidad, su entrega, su aguante y las locas ideas que se suben a su preciosa cabecita… cada día más bonito y resplandeciente… a ratos me quedo mirándolo y pensando que es lo que ve en mi para mirarme cómo me mira y quererme como me quiere… él… él es… Lucas es lo más lindo que he tenido y que probablemente llegue a tener en mi vida. Es hermoso por si solo… pero tengo que admitir que lo que le hacen y le enseñan en la agencia lo convierte en diez veces más atractivo… No. No voy a caer en el juego de los celos… ya sé que es precioso… y que está todo el día rodeado de otros chicos, tanto en el colegio como en su trabajo… a ratos lo pienso… no puedo ser el único que ve como es y cómo se vuelve mejor cada día… habrá otros cerca de él que también lo vean… me muerde un poco el bicho de los celos… pero luego, lo veo llegar… nunca llega tranquilo aunque esté muy cansado… siempre llega corriendo, desesperado por verme, tocarme y besarme… me tranquilizo totalmente al tenerlo a mi lado…   Estamos bien… muy bien y felices… quizás el único punto oscuro en nuestra vida es la desaparición de David y la preocupación de Lucas por Danny. Sé que lo quiere mucho… es, creo, el único amigo que tiene… veo como Danny no lo está pasando bien, en el escenario es siempre igual… tal vez mejora cada día por las largas jornadas de práctica que se ha auto-impuesto pero no quiere ayuda, no quiere hablar… Danny se ha cerrado y Lucas no puede traspasar la barrera de la falsa sonrisa y su apariencia de “no me pasa nada”.

– Don Emilio… llegó el otro candidato para la entrevista

Uno de los chicos interrumpe mi trabajo. David hacía muchas cosas en el club sin que me hubiera dado exacta cuenta, mantenía todo coordinado y funcionando a la perfección, los detalles grandes y pequeños eran su especialidad… su relación con los clientes era muy personal y perfecta… todos los días me preguntan cuándo volverá… lo extrañan, cumplía en el club un rol que nadie más sabe cumplir… su personalidad es única para este tipo de trabajo. Tuve que poner un aviso buscando otra persona para ocupar su puesto, pero no he podido encontrar a alguien con sus cualidades.

Luego de la entrevista me siento desanimado. El nuevo postulante no es malo… su historial es impecable pero tampoco es el adecuado para reemplazar a David…

La puerta se abre de golpe… retengo el aire en mis pulmones… solo hay una persona capaz de entrar así en mi oficina… sonrío anticipando… antes de levantar los ojos de los papeles sé perfectamente quien es…

– Emilio… – me abraza por detrás y ladeando su cara comienza a besarme… su olor, sus brazos envolviéndome… sus labios llenos, abriéndose para dejarme saborearlo…  me he olvidado de todo lo que tenía frente a mi… me lleno de mi crío…

– Hola – estoy completamente feliz y enamorado y se me nota hasta en voz… en un movimiento brusco lo tomo de la cintura y lo siento sobre mis piernas… Lucas ríe y se deja… me vuelve a abrazar y seguimos besándonos

– ¿Cómo ha estado tu día sin mi?- pregunto

– Bien… pero acaba de mejorar-

Lo miro detenidamente… se inmediatamente que viene de la agencia… su pelo, la ropa… todos los detalles pequeños que transforman a mi crío en una joya preciosa…

– Y espero que mejore aún más…- su sonrisa… con los ojos brillantes y la boca levemente curvada… ya he aprendido a conocer esa sonrisa… es la que me anticipa que la temperatura de Lucas ha comenzado a subir… y por lo tanto, la mía también

– Y… ¿tu día?… ¿qué tal?- pregunta con toda inocencia mientras sus deditos curiosos han comenzado a soltar los botones de mi camisa…

– Bien… no encuentro aún quien reemplace a David– intento mantenerme serio

Por un segundo me mira entendiendo, pero de inmediato reanuda su trabajo

– ¿No has sabido nada de él?-

– No…- ha terminado de abrir mi camisa y su boca comienza a besar mi cuello…

– ¿Estás muy triste?-  pregunta sin dejar de besar… subiendo hasta lamer y chupar el lóbulo de mi oreja… las sensaciones comienzan a hormiguear en mi cuerpo

– Algo triste…-

– ¿Puedo hacer algo para alegrarte?-  vuelve a sonreír de esa manera mirándome… sus manos tocan mis tetillas… ya se ha vuelto un experto en causar estragos en mi pecho y en todo mi cuerpo… me quedo esperando y deseando que continúe… que no se detenga… no queda nada del chico tímido e inexperto de hace un tiempo atrás… he creado un pequeño pervertido, adicto al sexo… y no puedo estar más feliz con el resultado. Me empuja hacia atrás en el asiento… mi pecho queda a merced de su boca, sus dientes y su lengua..

– No sé… tal vez… un poco… de esto… o de esto… podrían alegrarte…-

Me muerdo los labios… me conoce tan bien y sabe como encenderme en pocos segundos. Se acomoda sobre mis piernas quedando a horcajadas sin dejar de lamerme y besarme… mueve sus caderas

– Lucas…-

– mmhhh?-

– Estamos en mi oficina, crío.- lo regaño con muy poca fuerza. Lucas se endereza de golpe y me mira con cara de asombro

– Oh!, tienes razón…- de golpe salta de mis piernas y corre hasta la puerta… pasando el seguro e impidiendo que alguien pueda entrar… al volver hacia mí camina despacio, quitándose algunas prendas de su ropa… – ¿ahora si? – si no lo conociera bien podría creer en su cara de inocencia…

Me pongo de pie, vencido, totalmente excitado y en sus manos… quiero lo que sea que haya pensado esa cabecita peligrosa

– Si, ahora si Lucas…- no reconozco el sonido de mi voz..

Sonríe de oreja a oreja… sabe que me ganó. Se me acerca semi desnudo. Solo quedan sus pantalones sobre él… su torso… precioso y delicado, frente a mis manos. Lo tomo aguantándome las ganas de tirarlo bruscamente sobre la alfombra y hacerle el amor como un loco… Lucas queda aprisionado entre mi cuerpo y mi escritorio… mi camisa desaparece y el roce de nuestros torsos vuelve aún más excitante el momento…

– Emilio…- suspira mi nombre… sabe que me encanta que lo haga… cierra sus ojos y se deja llevar por lo que siente ante mis besos y mis manos en su cuerpo… el deseo me nubla la razón… solo quiero hacer el amor con él, tocar su cuerpo, sentir su calor húmedo abrazándome, mi sexo ya erecto…  mis manos se apoderan del cierre de sus pantalones… todo se desliza por sus piernas hacia abajo… solo queda él… su preciosos cuerpo y nuestras erecciones rozándose juntas, ambas en sus manos… las junta, las frota… se respiración y la mía agitadas… Despacio, con su boca aún unida a la mía, gira su cuerpo dejándome ver su precioso culo… sus manos firmes sobre mi escritorio… se suelta de mis labios y me sonríe, sosteniendo parte de su labio inferior entre los dientes…

– ¿Podrías, por favor…?- estira rápido su mano y abre uno de los cajones de mi escritorio del cual saca un tubo de lubricante que me pasa junto a un beso y su lengua profunda dentro de mi boca… sus caderas se mueven, sus nalgas me atrapan… friccionando e incrementando aún más mi deseo de él…

– ¿Podría qué?- sujeto su rostro y pregunto tan cerca de su boca abierta… quiero escucharlo pedir… me excita… Lucas me mira… respira jadeando… sus ojos azul oscuro brillan exageradamente y su pelo cobrizo esta todo desordenado por su rostro… es la viva imagen del descaro y el placer…

– ¿Podrías follarme… por favor, Emilio?- ríe dentro de mi boca y su lengua me recorre… precioso… irresistible

– Pequeño pervertido…- pero estoy abriendo el tubo a toda prisa…

– Por favoooor??- jadea intensamente al sentir mis dedos dentro suyo… silencio… solo escucho los cambios en su respiración… ahora es un gatito silencioso que apenas gime… se ha concentrado en el placer que le estoy provocando

– Lucas… mi Lucas- mis dedos se saben bien el camino para llegar hasta donde le gusta.

– Siempre tuyo, Emilio-

Mi mano, que sujetaba su cadera, comienza a frotar su pene… sus ojos cerrados… mi boca en su cuello y en sus hombros… no debo dejarle marcas… por las fotos, el modelaje y la ropa… pero hay veces en que simplemente no resisto morder o chupar su piel… Después de unos minutos sé que mi crío está listo para mi… está intranquilo esperándome… me abro camino en su interior… mi sexo duro y expectante comienza a desaparecer en su interior… Lucas gime despacio… hasta adentro, hasta el fondo… hasta que mis bolas chocan con su piel y ese roce vuelve todo aún más delicioso… aún con cuidado y delicadeza… nunca olvido que es un adolescente… nunca quiero dañarlo… comienzo a moverme muy lento, aumentando de a poco la intensidad cuando él mueve sus caderas pidiendo más… su miembro sigue en mis manos…  a ratos busca mi boca y me besa… su cara me enloquece y el movimiento de sus caderas también…

– Te quiero mi pequeño pervertido…-

Sonríe al escucharme, luego su rostro adquiere el gesto del máximo placer cuando está a punto de eyacular… una mezcla de placer y dolor

– Emilio…- su boca abierta es en ese momento la mejor invitación a besarlo y lamerlo… solo un segundo de quietud y mi semen, caliente y espeso, deja mi cuerpo para quedarse en el de él… mágico, tan placentero y perfecto…

 

– ¿En qué estábamos?…- pregunta volviendo a entrar a mi oficina ya limpio y vestido nuevamente

No puedo evitar la risa…

– Eres muy caradura crío… – mis brazos se abren para sumergirlo en un abrazo

– Es lo que tú me haces… te quiero todo el día y a cada rato- su rostro se ha vuelto repentinamente serio…

– Lo sé amor mío… yo también te deseo cada vez que te veo- la sonrisa de tranquilidad vuelve a su rostro… Se sienta frente a mí y muy serio me ayuda a revisar algunas facturas y otros papeles… mi mundo es casi perfecto… Lucas lo hace así… solo necesito saber dónde está David para que sea completamente ideal.

 

DANNY.

No tenía ganas de levantarse… estaba agotado, eran cerca de las 11 de la mañana de su día libre y aún daba vueltas en la cama… Isaías había entrado ya dos veces a buscarlo para que tomaran desayuno juntos, pero Danny seguía enredándose en las sábanas, negándose a moverse.  Escuchó los pasos del abuelo acercarse una vez más… está bien, le dio un poco de pena… se levantaría entonces…  Isaías entró a su cuarto

– Ya desperté abuelo– Le sonrió con el sueño aún en la cara… Isaías no tenía la culpa de ninguna de las cosas que le pasaban a él… solo era culpable de ser su adorable abuelo y quererlo mucho

– Danny… tienes visita- El hombre lo miraba preocupado. Danny alzó las cejas extrañado…

– ¿Visita?… quien?…- comenzó a salir de la cama

– Te está esperando en la sala… dice que necesita hablar contigo. Se llama David

Danny sintió el suelo moverse… se volvió a dejar caer sentado en la cama

– David?…- su voz fue apenas un susurro

 

CAPITULO 27

DANNY 15

DANNY.

No tenía ganas de levantarse… estaba agotado, eran cerca de las 11 de la mañana de su día libre y aún daba vueltas en la cama… Isaías había entrado ya dos veces a buscarlo para que tomaran desayuno juntos, pero Danny seguía enredándose en las sábanas, negándose a moverse.  Escuchó los pasos del abuelo acercarse una vez más… está bien, le dio un poco de pena… se levantaría entonces…  Isaías entró a su cuarto

– Ya desperté abuelo– Le sonrió con el sueño aún en la cara… Isaías no tenía la culpa de ninguna de las cosas que le pasaban a él… solo era culpable de ser su adorable abuelo y quererlo mucho

– Danny… tienes visita- El hombre lo miraba preocupado. Danny alzó las cejas extrañado…

– ¿Visita?… quien?…- comenzó a salir de la cama

– Te está esperando en la sala… dice que necesita hablar contigo. Se llama David

Danny sintió el suelo moverse… se volvió a dejar caer sentado en la cama

– David?…- su voz fue apenas un susurro

– Es un hombre rubio y…-

– No quiero verlo abuelo-

– Él… él dijo que ibas a decir eso y me pidió que… por favor, escucha lo que tiene que decirte- el viejo se sentó a su lado y le tomó la mano dándole suaves golpecitos cariñosos…

– Pero…-

– Solo dale unos minutos de tu tiempo-

– Abuelo!!, tú no sabes lo que él me hizo!-

– Lo que haya sido… quiere que lo escuches… sólo unos minutos… por favor- Isaías aún era capaz de poner caritas para conseguir lo que quería de su nieto

Se miraron fijamente… Danny era incapaz de negarle algo a su abuelo… solo que él no sabía… Isaías no tenía idea de lo que le estaba pidiendo ahora… hablar con David?… pero… pero…

Isaías miraba a Danny…llevaba tantos días triste… hacía semanas que había olvidado reírse y que caminaba arrastrando su pena… lo habían dañado una vez más y él de desesperaba al no encontrar la forma de ayudarlo, más que preparándole las cosas que le gustaba comer, entregándole cariño y siendo su compañía permanente… pero al ver al rubio en su puerta  sintió que, tal vez, había esperanza.

– Buenos días – saludo David nervioso- ¿Podría… podría hablar con… Danny, por favor?-

– ¿Quién eres? – interrogó el abuelo con cara de poco amigos… el aspecto, los nervios y el titubeo… de seguro tenía algo que ver con la tristeza de su nieto… estaba demasiado viejo para perder el tiempo con rodeos y vueltas… le pregunto directamente

– Soy David… trabajábamos juntos en el club…- explicó con poco convencimiento

– ¿Eres el culpable de la tristeza de mi nieto?- lo apuntó con el dedo.

El rubio apretó las manos, los labios y se puso completamente tenso

– Creo… que si… – respondió despacio mirando el suelo… Isaías avanzó un paso hacía David

– ¿Viniste a devolverle la sonrisa?- lo miro inquisitivamente… necesitaba leer los ojos del rubio

– Eso espero, señor– tragó saliva, preocupado… Isaías no dejó de mirarlo hasta que quedó convencido de su sinceridad…

– Pasa… iré a buscarlo-

– No.. no creo que quiera verme…- anticipó David. Isaías volvió sobre sus pasos

– Dijiste que venías a hacerlo feliz, verdad?-

– Si, señor-

– Espera ahí, entonces. Yo lo traigo

Danny llegó hasta la sala caminando despacio… nervioso… enojado, angustiado… no quería escuchar más de él, ni saber nada, solo le recordaba lo estúpido que había sido… ¿Por qué había vuelto?… Ahí estaba David… se sujetó de la pared brevemente… no se había peinado ni arreglado… apenas se lavó la cara y cepilló rápido sus dientes… se quitó el short del pijama, que era lo único que usaba para dormir y se puso los jeans desgastados y la primera polera que tomó del closet… no le importaba en lo más mínimo como lucía… no le importaba que David lo viera así… inspiró tragando mucho aire, levantó la cabeza y se decidió a caminar con paso seguro… no se daba cuenta de lo adorable que se veía así como iba…

– Hola David-  Se detuvo a un par de pasos de él… sintiéndose agitado por dentro pero disimulándolo perfectamente. Tenía la cara sería, sin una gota de amabilidad o sonrisa.

David se giró despacio al escuchar su voz… Danny… Danny finalmente estaba frente a él… tenía solo una oportunidad… ahora era capaz de caer de rodillas al suelo para rogar su perdón… ahora sabía y entendía todo… había sido tan tonto… pero antes no sabía… ahora necesitaba explicarse con él… sus ojos estaban llenos de arrepentimiento y pena… dio un pequeño paso hacia él

– Hola Danny- le temblaba la voz

Por unos segundos demasiado largos se miraron estudiándose… las imágenes de ellos juntos acudieron de golpe a la mente de Danny… no quería sentirse agitado como se estaba sintiendo… prefería tener la capacidad de darle un buen golpe y mandarlo de vuelta por el mismo camino por donde había venido y que ojalá se perdiera para que no pudiera volver jamás… nunca…

David sentía diferente… necesitaba hablar con él y por fin lo tenía al frente suyo… llevaba más de un mes añorando ver su cara, escuchar su voz y tenerlo cerca… un mes en el que su mundo se había puesto de cabezas… todo, todo lo que creía había cambiado …

 

4 SEMANAS ATRAS

David salió del Club enojado… indignado. Caminó, casi corriendo hasta el departamento. La imagen de Emilio y Lucas de la mano, frente a todo el mundo se repetía una y otra vez en su cabeza haciéndolo hervir de rabia… Emilio lo había traicionado, era su mejor amigo, su pareja… siempre habían estado juntos, vivían juntos, como se había atrevido?… Reunió sus cosas y se largó en su auto sin saber qué rumbo tomar… solo tenía claro que necesitaba alejarse de Emilio. Condujo casi toda la noche y buena parte de la mañana, no tenía sueño, era tanta la adrenalina y la indignación… Se detuvo en un café a un costado de la carretera. Había un pueblo cerca de la costa. Entró sin importarle qué lugar era y buscó un bonito hotel cerca del mar. David siempre había ganado un buen sueldo, tenía bastante dinero ahorrado y por ahora necesitaba estar solo para ordenar sus pensamientos… y sentimientos.

Durmió casi todo el día y buena parte de la noche se la pasó pensando y recordando su vida junto a Emilio … estaba solo ahora… él le había fallado, lo había traicionado… sintió el peso de la soledad a la que tanto le temía. Se durmió agotado.

Estuvo varios días rumiando su enojo y su angustia sin saber que hacer… hasta que una mañana, mientras tomaba desayuno se detuvo a mirar a una pareja que ocupaba una mesa cercana… eran dos chicos jóvenes, él la abrazaba con ternura y ella sonreía con extrema dulzura y entrega en sus ojos… se veían tan hermoso…  había tanto amor en los ojos de ambos…  esos ojos… esa mirada… tan dulce… sintió una especie de descarga eléctrica en su cuerpo… él había tenido esa mirada y esa dulzura todo el tiempo frente a sus ojos!!! Danny!!!… Danny le sonreía y se entregaba de esa manera…  como esa niña miraba con idolatría al muchacho… Danny lo miraba así… apuró el café y salió de prisa al exterior, necesitaba aire… Danny!!… Danny?? Entonces le llegó el dolor de verdad… ese dolor que lo cortó la respiración y lo dejó temblando… no supo explicárselo bien… pero su mente fue ocupada totalmente por las imágenes de Danny… ahora le dolía más y estaba completamente confundido… Danny era solo un juego… o no?…

Hacía mucho tiempo que no tenía la tranquilidad ni la soledad que ahora lo rodeaba… caminó muchísimo, habló muy poco y quiso mantenerse alejado de todo el mundo… necesitaba re-ordenar su vida.   Al final de la segunda semana se dio cuenta que desde hacía mucho tiempo que no amaba a Emilio de verdad sino que se había acostumbrado a la idea de amarlo… era cómodo, fácil… una especie de “coraza” de protección que le permitía seguir viviendo sin tener que preocuparse del amor…  tenía tantas otras preocupaciones intentando ser quien era… ahora analizaba con todo lujo de detalles sus actitudes y las de Emilio… eran buenos amigos, él se había confundido porque nunca habían sido nada más que eso… le resultaba fácil… y Emilio se había dejado querer… sonrió al darse cuenta que su amigo, sin querer, lo había manipulado para tenerlo cerca y él… se había dejado manipular… Dios! En algún momento de aquellos días se dio cuenta que ya no sentía celos… sino un sentimiento nuevo de fraternidad hacia Emilio… Esperaba que fuera feliz con Lucas… se notaba que estaba loco por ese niño… y él?… fue en ese mismo momento en que se dio cuenta que estaba locamente enamorado de Danny… sonreía de solo recordarlo… tan lindo y dulce y … todo. Si no hubiera sido por sus largas conversaciones y las ideas que Danny había deslizado en su mente, probablemente ahora mismo se estaría muriendo de miedo… recordaba cuando le había contado a Danny sobre las cosas que le daban mucho miedo en la vida… quedarse solo… sin trabajo… sin un ingreso de dinero… tal y como estaba en ese momento… estaba solo, sin amigos ni trabajo… sin amor… solo. Quizás antes de Danny se habría aterrado y habría salido disparado a buscar a sus contactos y conocidos para volver a recuperar todo lo perdido… pero ahora… ahora recordaba sus conversaciones con Danny y se daba cuenta que él chico tenía razón… podía volver a recuperar lo que tenía… era inteligente, hábil y tenía habilidades que lo hacían especial… no le sería difícil encontrar otro trabajo… pero a Emilio y a Danny… eso era otra cosa… no podía encontrar un amigo como Emilio en cualquier parte ni alguien que llenara su corazón como Danny… necesitaba volver… recuperar lo que le era más preciado… Pensó mucho en todo lo que Danny le había contado sobre su vida… se daba cuenta que lo había dañado de la peor manera y que Danny le había advertido sobre ello… mierda!! ¿Por qué no lo escucho?… ¿por qué no puso más atención a lo que le decía y a lo que esperaba de él?… Danny le había dado todo, se había entregado por entero… confió en él y… mierda… él lo había dañado de la peor manera… intentaba recordar cada palabra que había hablado con Emilio aquella noche… estaba tan ofuscado y enojado… dijo muchas tonteras… de seguro había herido a Danny de la peor forma… tenía que arreglarlo… Danny tendría que darse un minuto para escucharlo…

 

– ¿A qué has venido? – Danny estaba en su casa, en su terreno… a pesar de eso, mantuvo una prudente distancia de David

– Necesito hablar contigo… ¿puedes escucharme, por favor?…  sé que estas enojado y que te causé mucho daño… pero… tengo  que hablar contigo-  mientras hablaba se había aproximado un par de pasos hacia Danny… inseguro

– David… no tengo ganas de escucharte… no me interesa lo que quieras decirme…- se encogió de hombros… solo quería que se fuera… dolía demasiado verlo ahí, en su propia sala…

– Danny… por favor… solo escúchame– se acercó otro poco – es importante… – estaba demasiado cerca para el gusto de Danny pero no quiso moverse hacia atrás… no iba a demostrarle que aún tenía la capacidad de ponerlo nervioso al estar tan cerca. Entonces hizo lo contrario… caminó hacia él y paso de largo por su lado para ir a sentarse en uno de los sillones más alejados… solo.

– No sé que pueda ser importante para ti… está bien… habla… solo voy a darte unos minutos-

No quería escuchar sus explicaciones… estaba claro que había jugado con él y que amaba a Emilio… así es que cualquier cosa que dijera daba lo mismo…

David había pensado mucho en lo que le iba a decir y como iba a hacerlo… era muy importante para él conseguir el perdón de Danny… necesitaba a Danny de vuelta en su vida… lo amaba… lo miraba ahora sentado frente a él tan serio y lejano y le dolía… quería tocarlo, besarlo… sentirlo como antes. Respiro profundamente y comenzó hablando en forma tranquila y segura… se remontó al principio de su “enamoramiento” de Emilio… le contó cómo había descubierto que en realidad no amaba a Emilio sino que estaba confundido…

Danny lo escuchaba y se daba cuenta que jamás debió haberlo escuchado… no amaba a Emilio??… entonces… que mierda había sido todo aquello de romperle el corazón por gusto???… se había reído de él de todas maneras… nunca lo había tomado en serio… o eso también iba a negarlo??

– Lo nuestro… no sé bien cómo explicártelo Danny… cuando te vi bailar a solas en aquella sala… me cautivaste… me quedé totalmente prendado de ti… no podía apartarte de mi mente… no pude sacarte nunca más de mi cabeza… no te voy a volver a mentir nunca más… jamás me di cuenta de lo que estaba sintiendo por ti…  cómo ibas llenando cada espacio de mi vida… tu dulzura… tu forma de ser… me enseñaste tanto… te admiro… todo lo tuyo me encanta… siempre creí que era… bueno… creí que amaba a Emilio pero no era así… tuve que perderte para darme cuenta que Emilio es como un hermano para mí y que estoy completamente enamorado de ti… –

David se había sentado cerca de Danny… le hablaba con seguridad total… mostrándole sus verdaderos sentimientos.

¿No amaba a Emilio?… algo daba vueltas en la cabeza de Danny… ¿Porqué…?… ¿Porqué tenía la sensación de que él siempre había sabido eso??… ¿por la forma en que David lo miraba a él??… no se pudo explicar las razones pero tuvo la certeza de que él sabía de antes lo que David le estaba diciendo… solo que ahora tomaba conciencia de ello… al escucharlo decirlo… Había visto en amor en los ojos de David cuando lo miraba a él… quizás si tenía razón cuando decía que se había acostumbrado a creer que amaba a Emilio y no era verdad… dolía escucharlo… pensarlo… el que le confesara todo esto… que lo amaba… sus sentimientos… no quitaba el hecho de que lo había utilizado… se había burlado de sus sentimientos y le había mentido… él había sido sincero, se había comenzado a enamorar de él y una vez más lo habían herido… recordaba haberle pedido que no lo hiciera… y no… no iba a volver a caer… no iba a volver a sentir nada más por ese rubio frente a él… definitivamente no

– Danny…. ¿crees que puedas perdonarme?- se movió en el asiento quedando aún más cerca suyo… tanto que con solo mover un poco su mano podría tomar la de Danny…

Sintió la rabia volver… él le había explicado, le había pedido… y David no lo había escuchado. Lo hirió. Estaba cansado de que lo hirieran.

– ¿Eso es todo lo que querías decirme?- preguntó con una frialdad de la que no se creía capaz

David sintió el hielo… cerró los ojos con fuerza… Danny… se le estaba escapando de las manos… como si estuviera tratando de retener agua entre sus dedos… no podía perderlo… ¿sabía ese chico cuanto lo amaba???… ¿lo importante que era para él?… ¿las ganas que tenía de besarlo y abrazarlo?… no podía haberlo olvidado tan rápido…

– Danny… sé que hice mal… reconozco mi culpa y te pido perdón… no sé cómo decirte lo mucho que siento haberte dañado… no volveré a hacerlo nunca más… por favor… dame una oportunidad de demostrarte que he cambiado y lo importante que eres para mi…-

“Por supuesto que no vas a volver a hacerlo nunca”… pensó Danny sintiendo de pronto ganas de llorar y gritar…”Jamás vas a volver a tocarme”

– Mira… entiendo lo que me estás diciendo… te diste cuenta que no amas a Emilio… okay… lo entiendo…- habló pausado para luego continuar molesto pero jugaste conmigo, con mis sentimientos y eso no puedo perdonarlo – de dónde le salía esa frialdad cuando por dentro se sentía temblar?… nervioso… sin saber qué pensar o qué sentir… no… no quería sentir nada más por David…

– Danny, por favor… reconozco mi error… te suplico me perdones… déjame intentar hacerte feliz…-

– Ya te escuché David… no tengo nada más que decirte- Se puso de pie… temblaba… se estaba conteniendo… quería que saliera de su casa para poder soltar todas las emociones que estaba reprimiendo…

David se quedó unos segundos más en el sillón mirando sus manos y sintiendo que había fallado miserablemente… Danny… no lo quería de vuelta… ni siquiera sabía si había entendido todo lo que le había dicho… quería decirle otras cosas… convencerlo, pero Danny, de pie frente a él, no quería escuchar nada más.

Lentamente… con el cuerpo pesándole más que al entrar, se puso de pie… estaban tan cerca… al subir, el olor de Danny le llenó los sentidos… no supo lo que hacía cuando su mano se movió por cuenta propia y cruzó por la cintura de Danny… solo entonces lo miró… tomó aire rápidamente… Danny temblaba… lo podía sentir en su mano… su cuerpo temblaba… pudo ver las emociones en sus ojos durante una fracción de segundo antes de que volvieran a ser fríos y duros… Danny tenía miedo… amor… pena… estaba nervioso, igual que él…  lo había echado tanto de menos… lo añoraba tanto… su otro brazo subió hasta sujetar la cabeza de Danny y su boca buscó su contraparte sin que pudiera hacer nada para evitarlo… demasiado rápido y sorpresivo…

Danny quiso protestar un sonido que murió en su garganta… no… así no… no podía volver a besarlo ni a tocarlo… nunca más… así no…  loa labios expertos de David lo hacían perderse… Cuando pudo reaccionar lo empujó. David se separó de él… lo miraba con los ojos abiertos de la sorpresa y una leve sonrisa…

– No me has olvidado…- no estaba preguntando… lo sabía… Danny no pudo responder…

– No vuelvas a tocarme!!!- se alejó un par de pasos… sintió que sus piernas iban a doblarse en cualquier momento, el corazón latía desbocado… lo había besado… lo había besado… de esa forma que solo él sabía hacerlo y él… grandísimo idiota  e imbécil!!… él se había quedado sintiendo que quería más

– No me olvidaste Danny…. Dame una oportunidad… solo una… por favor, Danny?-

El beso lo había desarmado… un remolino de emociones en su cabeza y en su corazón… necesitaba tiempo… pensar… no quería volver a actuar como loco y dejarse llevar por el momento… mierda! lo había besado y… era tan rico. David lo miraba esperando una respuesta… había una nueva seguridad en su forma de verlo ahora…

– Necesito pensarlo…- dijo despacio.  David sonrió más ampliamente

– No sonrías… no te he dicho que si… ni siquiera cercano a un si – volvía a ser dueño de la situación- solo dije que voy a pensar en todo lo que me dijiste y en lo que pasó antes– la sonrisa desapareció del rostro de David

– Danny… solo toma en cuenta lo que te dije ahora… fui un estúpido antes… no te valoré como debí haberlo hecho… estaba confundido… eres muy importante para mi ahora, lo más importante– se acercaba nuevamente y tomó su mano, más confiado y seguro. Danny lo miro fijamente. Quitó su mano.

– Voy a pensar en todo, David. Es lo único que puedo decirte ahora-

David no supo si sentirse alegre o triste… pensarlo… supuso que era necesario… pero tenía tantas ganas de él…

– Esperare lo que sea necesario-  había una leve seguridad en su voz…

Danny asintió. David pasó despacio por su lado para retirarse. Intentó besarlo nuevamente, esta vez muy despacio y sin sujetarlo pero Danny movió su cabeza… no quería. David no pudo evitar un gesto de dolor en su cara… le dolió el rechazo… se lo merecía… Avanzó caminando despacio.

– Voy donde Emilio ahora– Fue lo último que le dijo antes de desaparecer.

Danny se sentó en el asiento más cercano a él… las palabras de David dando vueltas en su cabeza… lo amaba!!!.. dijo que estaba enamorado de él… sentía peces en el estómago… se había dado cuenta que estaba equivocado… todos tenían derecho a equivocarse… había jugado con él… nunca lo había tomado en serio… pero ahora si lo amaba… demasiado arriesgado… ¿podía volver a confiar en David?… no lo sabía, él nunca había tenido una segunda oportunidad con nadie… ¿era capaz de perdonarlo y volverlo a amar?… ¿volver a entregarse en cuerpo y alma?… tiempo Danny.. tiempo… no hagas nada apresurado, tómate todo el tiempo del mundo… si tiene que esperar que espere… se hablaba a sí mismo.

No volvió a saber de David hasta el día siguiente cuando llegó a trabajar pero el rubio estuvo en su mente todo el tiempo. Recordaba, pensaba y aún no decidía nada. No iba a dejar que lo apuraran tampoco… ni David ni su abuelo preguntándole que había pasado con David… que se jodieran todos. Él iba a decidir solo, eran sus sentimientos los que iba a arriesgar, no?.

Entró al club como todos los días, temprano, antes de los clientes y del movimiento… pero se frenó en seco al escuchar la voz de David repartiendo órdenes saliendo de la cocina… ambos se miraron quedándose quietos… estaban a bastantes metros de distancia.

– Hola Danny- 

Diablos!, ¿por qué usaba ese tono de voz para saludarlo… y esa sonrisa?

– Hola-  Avanzó de prisa por el pasillo hacia la sala de vestuarios. David fue tras él.

– Hablé con Emilio. Me devolvió mi trabajo-

No supo que sentir… alegría porque estaría todos los días en el club… temor por la misma causa… lo vería a diario quisiera o no…

– Qué bien- apretó los labios y sin mirarlo entró a la sala cerrando la puerta tras él. Se quedó pegado a la puerta… estaba solo. David estaba justo al otro lado de la puerta… respiro intentando tranquilizarse. Tendría que acostumbrarse a verlo, a que volviera a acercarse a él y le hablara. Podía hacerlo… sí que podía hacerlo.  Se puso su ropa y fue hasta el escenario a practicar su rutina… lo vio pasar un par de veces y mirarlo… pero muchos de los que trabajaban en el club pasaban y lo miraban… no se detuvo ni le prestó mayor atención… al menos eso parecía.

Lucas entró corriendo a la sala de vestuario cuando había terminado de practicar

– David volvió- le dijo mirándolo de frente sin dejar de sonreír

– Ya lo vi- respondió tranquilo

– Habló con Emilio ayer… ¿quieres saber que le dijo?-

¿Quería?… diablos! si, si quería saber.

– Le dijo que estaba equivocado, que lo quería cómo a un hermano –  Danny dejó de respirar unos instantes… finalmente se lo había dicho… había reconocido por fin que no estaba enamorado de Emilio… no solo se lo había dicho a él… sintió tranquilidad y unas gotas de alegría – me pidió disculpas por haber sido pesado conmigo-

– También dijo algo más…- canturreó Lucas jugando con él. Danny sonrió mirándolo. Lucas se acercó, lo tomó  de las manos y le habló despacio cerca del oído – dijo que está perdidamente enamorado de ti –

Se quedó quieto disfrutando de las palabras que entraban y flotaban por su cerebro haciéndole cosquillas en todo el cuerpo… se emocionó pero no quería emocionarse… no quería…

-Danny!!… ¿escuchaste lo que dije??!!- Lucas estaba emocionado también…

-Si… te escuche-

-¿Y no vas a decir nada?- lo miraba expectante

– No, todavía no-

– Pero…-

– Pero nada Lucas… me engañó, jugó conmigo…-

– Danny, se equivocó… todos podemos equivocarnos-

Solo sonrió levemente… si, era cierto, todos podían equivocarse… solo que con él la vida se había equivocado demasiadas veces.

Su baile fue diferente aquella noche, al menos así lo sintió él. Estaba desconcentrado y preocupado. No quería mirar y buscarlo entre el público, Sabía que estaba en alguna parte…

Cuando volvió a la sala de vestuario había un hermoso ramo de rosas… la tarjeta decía “Te Amo. Perdóname. D”. Volvió a emocionarse como un niño… pero no dejó traslucir su emoción. Apretó la tarjeta en su mano y la guardo en su pantalón antes de irse. No buscó ni vio a David.

Durante una semana David esperó a que Danny se acercara a él. No quería acosarlo más de lo que ya lo hacía cruzando en su camino y espiándolo mientras bailaba… estaba loco por ese chiquillo… recordaba cómo era hacer el amor con él, como esa cara tan dulce y suave se transformaba en una fiera en la cama y era capaz de dejarlo exhausto y con una sonrisa que duraba por horas… pero una semana sufriendo era mucho tiempo. Necesitaba que Danny reaccionara y le respondiera.

Se había distraído buscando un lugar donde vivir e instalándose en su propio departamento. Pero echaba de menos a Danny… ya todos sabían en el club que David estaba loco por él y esperaban que en cualquier momento Danny le respondiera afirmativamente. La historia de lo que había pasado ente ellos y el estatus actual había circulado de boca en boca… todos estaban expectantes.

Cuando Danny terminó de bailar aquella noche se dirigió rápido a la sala de vestuario. Había otros tres bailarines adentro pero abandonaron la sala muy de prisa al ver entrar a David, nuevamente vistiendo uno de esos ternos elegantes. Se quedaron solos. Danny estaba nervioso pero ni dijo nada ni se dignó a mirarlo tampoco. Continuó con lo que estaba haciendo.

-Danny?…-

– Dime?- indiferencia total

– ¿Puedo invitarte a salir?-

Sonrió por dentro… mariposas estúpidas!!! No tenían nada mejor que hacer que revolotear en su estómago??!!! Lárguense!!!

– Estoy cansado…- no era cierto, pero no iba a ser tan fácil…

Yo también… quiso gritar David… estoy cansado de esperar… te quiero ahora, te necesito… Respiró profundamente. El mango de la sartén estaba completamente en manos de Danny, era él quien se había equivocado y lo había herido… ahora tenía que aguantarse

– ¿Mañana?-

– No puedo mañana. Es mi día libre- contestó con seguridad, anticipando su pequeña venganza. David estaba a solo unos cuantos pasos de distancia

– ¿Por qué no?- preguntó con verdadera curiosidad… había sentido algo extraño en la seguridad con que Danny le había respondido

– Ya tengo un compromiso-

– ¿Vas a salir con tu abuelo?-

Danny por fin se dignó a mirarlo… sonrió

– Eso… no es asunto tuyo-

David acortó la distancia, pero esta vez Danny estaba preparado. Se giró a enfrentarlo anticipando la reacción del otro. David se detuvo a escasos centímetros de él

-¿Con quién tienes un compromiso? –

– Ya te dije… no es asunto tuyo-

David lo tomó del brazo… acarició despacio la piel de su antebrazo… Danny se dejó…

– No juegues conmigo, por favor- pidió David

Nunca se imaginó diciéndole eso a Danny ni a nadie más… pero estaba nervioso… sintiéndose inseguro y un poco asustado… ¿era verdad que iba a salir con alguien más?… no, seguro que no, solo lo decía por molestarlo… ¿Por qué hablaba con tanta seguridad?…

– No estoy jugando… entre tú y yo no hay nada. Puedo hacer lo que quiera-

David aprovechó la cercanía… Danny no había quitado su brazo ni tampoco parecía incómodo con su cercanía… paso su otro brazo por su espalda atrapándolo más cercasuyo… Danny tampoco se alejó ni protestó.. Dios!!.. era un si???

– Danny?…- le quiso preguntar antes de besarlo… Danny nunca respondió a su pregunta… pero lo miró y entonces David se perdió… sus labios buscaron los de Danny… Ah Dios!! Tal como los recordaba… se entusiasmó de forma tal que su lengua se apoderó completamente de la boca de Danny… degustó cada rincón de esa boca que lo perseguía en sueños, sus labios se abrieron para permitirle acceso total… sus manos lo sujetaron acercándolo a todo su cuerpo… Danny suspiraba… los besos de David eran los mejores que había recibido en toda su vida… no podía evitar responder a su deliciosa forma de besar… despacio subió sus brazos para rodearlo… David enloqueció un poco más al sentir que lo abrazaba d vuelta.

– Danny, Danny…- David estaba feliz…- ¿saldrás conmigo mañana?- lo mantenía apretado contra su cuerpo y le hablaba despacio en su boca mientras chupaba sus labios. Anticipaba la emoción de estar juntos nuevamente

– Ya te dije que no puedo-

Fue un balde de agua fría… se separó lo suficiente para mirar sus ojos…

– No entiendo…-

– No hay nada que entender… voy a salir con otra persona-

– Danny… me acabas de besar…- el desconcierto era clarísimo en David

– No, TÚ me besaste a mi– no perdía la tranquilidad

David tomó aire y procuró tranquilizarse… Danny estaba jugando con él… de acuerdo… se lo merecía también… no le gustaba, no lo quería, pero entendía… le estaba pagando con la misma moneda…

– ¿Puedo saber quién es?- preguntó francamente molesto y celoso

– No creo que lo conozcas– se encogió de hombros, teatralmente.

David estaba enojado… ¿en serio iba a salir con otro tipo después de haberlo besado así?… ¿y no iba a contarle quien era?

– No quiero compartirte– salió del fondo de su corazón… ni siquiera pensó en lo que estaba diciendo, simplemente se escaparon las palabras por su boca.

Danny lo miro, serio…

– No te pertenezco… no estás compartiendo nada-

– Respondiste a mi beso!! – estaba comenzando a perder la paciencia

Danny se tomó un instante antes de responder… casi sonreía… coqueto

– Me gustan tus besos-

Fue como si se lo hubiera pedido nuevamente. Volvió a sujetarlo y a  besarlo y a encender esas chispas de electricidad entre ellos. Le gustaba el sabor de Danny… besarlo era muy rico… quería más, quería todo lo que había tenido antes con él

-Danny… no salgas con nadie más- Aún lo sostenía y sus cuerpos estaban tocándose. Danny aun respiraba agitado después del tan apasionado beso… su boca abierta, tan cerca de la de David…

– Lo siento. Ya me comprometí- no perdía la tranquilidad para hablar… Danny sonreía seguro.

 

Antonio vivía en su hacienda del campo, muy lejos de la ciudad donde se encontraba ahora… era alto, delgado, pelo oscuro y ojos color miel, tenía casi 35 años, una fortuna bastante importante y sus negocios agrícolas se expandían por casi todo el país. Se lo conocía como uno de los solteros más codiciados del país… no solo era millonario sino que además era muy atractivo y siempre asistía a los eventos de sociedad. Vestía siempre todo o parte del atuendo típico del huaso, participaba activamente en las fiestas y celebraciones criollas, montaba los caballos mejor que nadie y los periodistas de espectáculos lo amaban por su carisma, su constante rechazo a dejarse fotografías y su eterna soledad…  Estaba en la ciudad por negocios, no le gustaba mucho salir de su hacienda aunque tenía una activa vida social.   Ingresó al club invitado por un par de buenos amigos, de los pocos amigos que conocían su verdadera identidad sexual… una vez adentro, muchas personas lo reconocieron pero nadie hizo mayores aspavientos; en el club cada quien respetaba a los demás y la privacidad les convenía a todos.  Se sentaron en una de las mesas principales. Cuando comenzó el espectáculo, Antonio se fijo de inmediato en el chico atractivo que bailaba en el escenario… le gustó nada más verlo… se grabó el nombre cuando lo despidieron del escena… se acercó a pedir un baile privado con él pero estaba todo copado esa noche… le pidió a uno de los camareros que ubicara al chico y lo invitara a su mesa… recibió la misma respuesta de siempre

– Lo siento señor, Danny no acepta invitaciones-

Volvió a sentarse a la mesa con sus amigos con la intención de olvidarse del tema… pero entonces lo vio pasar nuevamente caminando tranquilo y con una leve sonrisa hacia las salas del fondo… sus miradas se cruzaron solo un segundo pero fue suficiente para que Antonio sintiera algo especial… le gustó mucho lo que vio… las formas del cuerpo, la manera en que se desplazaba y sonreía con tranquilidad, sintiéndose dueño del mundo… como se movía su pelo al caminar… el aura que iba dejando tras él… Diantres!! Todos lo miraban… lo quería… de algo tenía que servir tener tanto dinero, no?. Volvió a levantarse y se acerco a solicitar un baile privado para el día siguiente. Lo logró… pagó por estar una hora a solas con el chico en uno de los privados… le advirtieron que solo se trataba de bailar y no habría sexo en el lugar. Aceptó… quería conocerlo. Hacía mucho tiempo que nadie había llamado su atención como este chico lo había hecho ahora.

Lucas 8

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CAPITULO 22

DANNY 10

 

La tristeza le duró bastante tiempo a Danny… seguía trabajando, bailando, su vida parecía normal pero interiormente se sentía muy apagado… profundamente triste. Intentaba fingir delante de su abuelo para no preocuparlo, pero a veces, cuando estaba sumido en sus propios pensamientos, encontraba la mirada preocupada de Isaías sobre él. El viejo se acercaba y lo abrazaba… le hacia un pequeño cariño en el pelo… solo para recordarle que era su abuelo y estaba con él.

Felipe se desvivía invitándolo, sorprendiéndolo y no dejándolo solo nunca, se estaba volviendo demasiado posesivo con Danny, le gustaba cuidarlo, protegerlo y acompañarlo en todo momento… estaba bien, Danny no se quejaba, pero a ratos necesitaba estar solo… aunque le daba pena decírselo, así es que seguía el ritmo que Felipe marcaba pero a veces, sin demasiado entusiasmo… Julio lo había dejado triste, se fue, desapareció… y se sentía aliviado, pero con ello también había desaparecido toda esperanza de su familia real… había quedado con una terrible sensación de vacío y abandono.

Dos semanas después del desaparecimiento de Julio, Felipe le hizo un regalo espectacular a Danny… tenía en su mano dos boletos de avión para viajar a otra ciudad del país… a Felipe le habría gustado llevarlo lejos, al Caribe, a Disney…  a otro lugar donde se olvidara completamente de los problemas, pero Danny no podía viajar sin autorización de sus padres… y conseguir eso era un imposible. Ya tendrían tiempo para ello cuando Danny fuera mayor de edad.

Don Mauro aceptó darle permiso a Danny aunque la idea de que viajara con Felipe no terminaba de convencerlo mucho… había cambiado, pero nunca sabía a qué atenerse con ese chico… siempre esperaba cualquier locura de él. Habló con Danny, le dijo que confiaba en él para que supiera cuidarse solo ya que Felipe no sabría hacerlo. Se despidieron del abuelo que estaba muy bien en esos días. Subieron al auto y se fueron rumbo al aeropuerto.  Nunca en su vida había viajado en avión, ni siquiera en un bus o en un tren… solo en un camión cuando abandonó su ciudad natal. La aeromoza los ubico lado a lado en sus asientos de primera clase y les sirvieron todo tipo de cosas ricas. El avión se elevó y Danny se moría de gusto… volar era maravilloso. Apretaba fuerte la mano de Felipe quien parecía más que maravillado de ser él quien le enseñara todas estas cosas nuevas a Danny. Llegaron a destino luego de unas horas. Felipe arrendó un auto, el hotel era el más lujoso de la pequeña ciudad turística a los pies de un hermoso volcán y con vista al inmenso lago azul. Entraron al hotel tomados de la mano… Felipe pidió su reserva en la mejor suite… nadie les dijo nada ni escucharon ningún comentario. Danny sentía que estaba soñando. Se besaron con ganas al entrar a la habitación, sin importarles que el chico de las maletas estuviera mirando. Felipe le dio un par de billetes y el chico desapareció sonriendo agradecido. Estaban solos.

-Es precioso… es muy lindo, me encanta. Felipe, mira!!!- Danny corría de un lado para otro, finalmente entusiasmado y dejando de lado el desgano que lo estaba consumiendo días antes…  mirando toda la magnífica habitación, la vista preciosa que tenían del lago y del volcán

– Nada es más lindo que tú – lo atrapó por la cintura… Danny se detuvo… sabía, pero también quería. Sus manos rodearon el cuerpo de Felipe acercándolo al suyo, sintió el calor de su piel a través de la ropa… sus labios se encontraron en un beso diferente a todos los otros… ambos sabían que ese beso era el inicio de algo más grande… Felipe estaba loco por Danny desde hacía tiempo… lo entendía, sabía que era lo que le había pasado y por qué se contenía y se alejaba… pero él ya no aguantaba más.

– Danny?- preguntó lleno de intención

– Tengo una deuda contigo…- contestó sonriendo con picardía y comenzando a intensificar las caricias y los besos

– Te deseo tanto Danny… eres precioso, perfecto, me encantas – Sus manos levantaban la ropa y la quitaban del cuerpo. En pocos segundos estuvieron desnudos… Se  miraron con curiosidad descubriendo que ambos se gustaban mucho… eran cuerpos diferentes… Danny delicado y precioso… Felipe más grande, alto y con más cuerpo… igualmente hermoso… sonreía con sus ojos brillantes de deseo y emoción… Pronto estuvieron ambos tocando sus cuerpos desnudos sin darse un minuto de tregua… labios hambrientos…  ganas acumuladas desde hacía semanas, pequeños sonidos ansiosos… Felipe envolvió completamente el cuerpo más pequeño de Danny sobre la cama, sus manos tocaban cada pedacito de esa delicada piel, saboreaba con su lengua… para ninguno de ellos era la primera vez… ambos sabían que tenían que hacer, que pedir, que usar…. Se tomaron todo el tiempo del mundo para aprender a conocerse, Felipe estaba maravillado del cuerpo y los gestos de Danny… quería verlos una y otra vez… la forma en que gemía suavemente cuando chupaba sus tetillas y como estas intensificaban su color rosa oscuro… pidiendo más… enrojeciéndose y sensibilizándose… el suave arqueo de su espalda al besar más abajo de su cintura… la quietud en que se quedaba cuando lamía sus testículos y como comenzaba a moverse inmediatamente al chupar su glande… todo, todo quería saberlo y aprenderlo Felipe… sus sabores, su olor… la calidez de su piel… Danny seguía cautivándolo y ahora lo enloquecía. Con calma y sin quitarle los ojos de encima destapó el tubo de lubricante…

– ¿Hace tiempo…? – preguntó esperando a que le respondiera afirmativamente… quizás no debería haber preguntado pero quería saber.

Danny se sonrojó. A Felipe le encantaron sus mejillas sonrosadas, cuando desvió sus ojos y respiró agitado

– Si…- moría de vergüenza

– Entonces lo haremos con calma- lo besó antes de comenzar – date vuelta…- lo ayudó a girar… lo tomó de la cadera y  lo acarició con su mano entera abierta… las costillas,  las preciosas y redondeadas nalgas… el cuerpo de Danny se mantenía firme y elástico a causa del baile… era un placer mirarlo y más aún tocarlo…

Despacio bañó sus dedos en lubricante y los introdujo uno a uno, lentamente, dilatando la cerrada cavidad de Danny… se sentía delicioso… Danny se dejó hacer… Felipe sabía cómo tratarlo… cerró los ojos… de pronto se estremeció por dos razones que juntas aparecieron en su mente… Felipe había rozado su próstata … nadie más lo había hecho aparte de… de él… él que se había ido sin decirle nada… no iba a pensar en él ahora… no cuando Felipe estaba haciéndole sentir tan maravillosamente bien… le daba pequeños besos y mordiscos en su espalda… Danny sonreía y separaba sus piernas… abandonado en manos de Felipe… todo le gustaba, los dedos húmedos en su interior, la forma en que acariciaba su cuerpo. Felipe tomó un par de cojines y los puso bajo el vientre de Danny… quitó sus dedos cuando estuvo suficientemente dilatado y se ubicó entre las piernas abiertas de Danny. Tiró hacia atrás sus caderas… despacio entró en él sintiendo cada músculo y movimiento… cada suspiro y gemido de Danny…se sentía estrecho, caliente, húmedo y delicioso… lo abrazó fuerte… estaba loco por él… no quería que esto terminara nunca… lo beso tomando por asalto la boca y lo que había comenzado con suaves y delicados movimientos en el interior de Danny se convirtió en un ritmo fuerte y rápido… Gemía él, gemía Danny… el uno en la boca del otro, sujetándose con las manos y los brazos, manteniéndose unidos… Danny estiró una mano para tocarse pero Felipe la quito y se hizo cargo de esa parte también… Ambos cuerpos eran jóvenes, elásticos, se movían acompasados… descubrieron que el sexo era una conexión maravillosa entre sus cuerpos… sabían entenderse a la perfección. Llegaron al clímax perdiéndose en la sensación de felicidad y placer…

No volvieron a salir del dormitorio durante ese día… repitieron el ejercicio una y otra vez, con cuidado, con alegría… con un delicioso estado de agotamiento físico… con un sentimiento de entendimiento increíble entre ellos…

Felipe volvía a estirar sus brazos una y otra vez, buscándolo cada vez que despertaban… Danny respondía de inmediato… sonriendo

– No me voy a poder mover… – se quejaba sin mucho ánimo Danny…- Quiero conocer el lugar-

-Mañana… te lo prometo… – era demasiado rico estar dentro del cuerpo del Danny… apretado… cobijado por su calor y su humedad… ambos se sentían cómodos y satisfechos… era agradable saber lo que querían… Felipe había sido muchas veces el primero en la vida de alguno de sus anteriores parejas y recordaba con algo de malestar lo difícil que era la primera vez y lo mal que resultaba a veces… Danny era todo lo contrario… sabía lo que hacía, lo que quería, no dudaba en pedirlo ni en entregar lo que le pedía… su cuerpo se adaptaba a todas las formas y posiciones… era elástico, sensible… delicioso y capaz de entregar muchísimo placer… no tenía vergüenza en decir lo que le gustaba e indicarle cómo hacerlo, a la vez que aprendía como complacer a Felipe… Danny por su parte estaba satisfecho y en un delicioso estado de agotamiento… su cuerpo quedaba exhausto y temblando de placer… se dormía… se perdía… completamente cansado y sonriendo… para luego despertar sintiendo las manos de Felipe en su piel… sus besos… la forma en que sus dedos entraban en él casi jugando y comenzaban a hacerle el amor antes de que hubiera terminado de despertar completamente… antes de que lo hubiera penetrado son su sexo… sonreía y se dejaba llevar nuevamente… los dedos de Felipe eran expertos en lo que hacían… su cuerpo comenzaba a moverse buscando y entregando… se besaban de todas formas… Danny olvidaba todo lo demás, solo Felipe y el placer que estaba sintiendo quedaban en su mente.

Cuando llegó el carrito con la comida horas más tarde, ninguno de los dos tenía fuerzas para levantarse a pesar de que tenían hambre…  Riéndose, usaron sus últimas gotas de energía y se arrastraron hasta la cena… bebieron licor… un delicioso postre que terminó sobre la piel del estómago de Danny mientras Felipe lamía y se volvían a encender de pasión y deseo… eran dos niños jugando a ser adultos… enloquecidos de deseo y cariño… de habilidad física para entregarse placer… de ganas de conocerse el uno al otro hasta en los más mínimos detalles y lugares… se durmieron agotados y no abrieron los ojos hasta cuando el sol casi brillaba en lo alto del cielo del día siguiente.

Luego de un par de analgésicos para Danny y muchas sonrisas de complicidad, subieron al volcán… volvieron al hotel… nadaron en el lago y rápidamente volvieron al hotel… navegaron, descansaron… pero volvían una y otra vez a encerrarse en la pieza del hotel… todo era entretenido, todo era fantástico … pero nada superaba la sensación que acababan de descubrir… entregarse placer el uno al otro mejoraba a cada momento… establecieron una extraordinaria relación de confianza y seguridad cuando estaban en la intimidad… era simplemente excepcional.

El fin de semana terminó demasiado rápido. Regresaron a la ciudad cansados pero tan relajados y satisfechos que todo el esfuerzo había valido la pena. Habían aprendido a conocerse de una manera diferente y les había resultado mucho mejor de lo esperado… ya no podían alejarse… se entendían demasiado bien. Ahora ambos sonreían cada vez que se miraban… sabían… les gustaba… siempre querían más.

El Abuelo Isaías fue el primero en notar el cambio en Danny

– ¿Estás contento?… me gusta verte así Danny-

Lo abrazó y estampó un sonoro beso en la mejilla de su abuelo.

– Si abuelo… estoy feliz de nuevo-

El hombre se alegraba. Danny le alegraba la vida y cualquier cosa que lo hiciera feliz era buena para él.

Felipe continuó apareciendo en su casa y en su vida a toda hora… casi parecía un miembro más de esta pequeña familia. En el club, ambos eran considerados una pareja oficial y en la casa de Danny, Felipe podía entrar y salir a plena voluntad. Muchas veces pasaron la noche juntos en la casa del abuelo… muchas otras las pasaron en una habitación de motel o de hotel… y algunas otras las pasaron solos y separados, echándose mucho de menos.

La felicidad les duró casi diez meses. Fue el tiempo que se tomaron los padres de Felipe para reaccionar y enterarse que su hijo estaba diferente… se había enamorado… de un bailarín en un club para gente gay… para ellos, todos estaban enfermos y eran peligrosos…

Los padres de Felipe lo llamaron expresamente para hablar con él, una pequeña reunión de familia… Felipe reaccionó muy intrigado y casi divertido… antes se asustaba cada vez que lo llamaban… se preparaba y generalmente resultaba dañado y herido… pero ahora hacía mucho tiempo que no se ocupaban de él y le resultaba curioso esta “cita” con sus padres. Llegó hasta el salón de su propia casa a la hora señalada. El padre bebía sin dejar de trabajar frente a su computador mientras lo esperaba y la madre terminaba de hablar por su celular de última generación. Se sentaron juntos, frente a él. Le explicaron directamente y sin ningún tipo de adorno que estaban muy preocupados y no querían verlo más con “ese bailarín de un club para enfermos”. Felipe se largó a reír en su propia cara… en verdad le causó mucha gracia escucharlos… que se preocuparan ahora… después de tantos años era simplemente absurdo.

– Estoy enamorado – dijo Felipe cuando dejó de reírse con un dejo de orgullo y burla–No pienso dejarlo.- Los padres callaron… no esperaban una respuesta de ese tipo… Felipe… estaba diferente?.. se veía más… normal???… ambos se dieron cuenta de que algo diferente había en su hijo… diferente en el buen sentido de la palabra…

– ¿Cómo es ese… bailarín?-

– Se llama Danny, tiene 17 años y es maravilloso– su voz sonaba muy entusiasmada-¿quieren conocerlo?-

Se miraron estupefactos… conocer a ese… ese… Dios!!! Era necesario?… Felipe parecía diferente… sería posible que ese chico lo hubiera cambiado…. ¿cómo?

-No Felipe. No estamos discutiendo eso ahora. No tenemos ningún interés en conocer a ese… ese.. chico – soltó el padre rápidamente… demasiado rápido, pensó la madre… amaba a Felipe pero temía por su futuro… era tan difícil ser… así como era él… diferente a sus hermanos… era… Dios!! Ni siquiera podía ponerle nombre en su mente a lo que Felipe era. A veces se preguntaba cómo era posible que hubiera salido de su propio vientre.

-Felipe… – continuó el padre, esta vez levantándose del sillón y comenzando a caminar hacia él- nuestra preocupación por ti es muy grande. Comprenderás que ya eres casi un adulto y no puedes seguir viviendo como lo has hecho hasta ahora-

Felipe no sonrió abiertamente pero pensó “ya vamos con el discurso de nuevo… a ver cuánto les dura el amor esta vez”

– Queremos que hagas algo Felipe – dijo su madre con voz angustiada… a veces… muy pocas veces, Felipe sentía algo de pena por ella y se sentía tentado de abrazarle y contarle que era feliz… que no estaba enfermo ni nada de eso… pero sabía que era una pérdida de tiempo

– y ¿qué es lo que quieren que haga?- pregunto descaradamente echando hacia atrás en el sillón

– Te irás a estudiar fuera… elige una carrera, una universidad… elige lo que quieras hacer, pero vas a hacer algo con tu vida y tendrá que ser en el extranjero

“por supuesto… mientras más lejos mejor, verdad?” pensó Felipe… se avergüenzan tanto de mi que ya no quieren tenerme más cerca suyo… iba a replicar que no pensaba hacerlo cuando lo que dijo su padre lo dejo congelado donde estaba.

– Si no lo haces de aquí a un mes, voy a cerrar todas tus cuentas y tarjetas… no recibirás más dinero de nosotros y dejarás la casa a partir de esa fecha… ni coches, ni ropa ni nada… saldrás por esa puerta tal como estés…-

Felipe lo miró detenidamente… necesitaba encontrar el signo de debilidad que le indicara que su papá estaba bromeando… que era una más de las amenazas de siempre… que se iba a olvidar de lo que estaba diciendo dentro de unos minutos más… se quedo petrificado cuando no lo encontró… tampoco en su madre… ¿era en serio?… ¿estaban hablando en serio el par de idiotas progenitores que tenía??!!!

No me voy a ir a ninguna parte… puedo estudiar aquí!!!-

– No hijo… tiene que ser lejos… en Estados Unidos, o Europa… donde quieras- esa fue la voz de su madre… también echándolo de su propia casa… dolió… dolió fuerte dentro de su corazón

– Esta vez no es un juego Felipe… o nos obedeces o te quedaras en la calle- la voz de su padre era diferente a todas las veces anteriores… se había acabado la fiesta eterna

– Pues me iré a la calle!!! – gritó descontroladamente…- no voy a irme al extranjero ni voy a hacerles caso…-

Salió corriendo del salón, fuera de la casa y a la calle… corrió un par de cuadras y se detuvo… asustado, por primera vez sentía la posibilidad real de perder su vida principesca… con el corazón latiéndole a mil por hora. Se sentó en el suelo con la espalda pegada a una casa cualquiera… lloraba mientras pensaba… ¿dejar a Danny?… ¿ser pobre?… mierda, él no servía para eso… estaba acostumbrado a que se le cumplieran todos sus caprichos y a vivir la vida regalada de niño rico… ojalá se murieran sus padres ahora mismo así el heredaría una fortuna y no tendría que hacerles caso…  tuvo el ataque de rabia más grande que había tenido en su vida… lamentablemente estaba solo en la calle y no tenía nada que romper ni con quien pelear. Pero sentía la indignación correr por sus venas… caliente, negra… quemándolo… no importaba que no volviera a su casa en 10 días… nadie lo iba a echar de menos… sus padres estaban acostumbrados a que no llegara nunca y ya hacía tiempo habían dejado de preguntarse donde y con quien estaba… ¿qué mierda les pasaba ahora?… ¿era tanta la vergüenza que no podían soportarla?… volvió caminando muy despacio a su casa… como si los pies le pesaran y fueran de plomo… no se iría al extranjero… no se alejaría de Danny… lo amaba, lo adoraba, Danny era el único que si se preocuparía si el desapareciera… cómo iba a vivir sin su cuerpo abrazándolo… sin sus dedos hurgueteando dentro de él haciéndolo gemir y reír… sin sentir el calor de la delicada piel abrazándolo y envolviéndolo… ¿acaso ellos tenían idea de lo que sentía y cómo lo necesitaba? … estaban locos… no iba a dejarlo… no podía.

Llegó tarde de vuelta. La casa estaba igual que siempre… inmaculada, impecable, todo ordenado y silencioso…  Entro caminando despacio… como si no sintiera un torrente caliente de odio recorrerlo en vez de sangre en sus venas… pensó en subir la escalera y llegar hasta su dormitorio y matarlos… pero en vez de eso tomó las llaves de auto… esta vez la fiesta iba a durar un mes completo…

Llegó hasta el club y Danny, tan solo al mirarlo y antes de que abriera la boca, supo que algo grave le pasaba… Felipe estaba diferente aunque su caminar parecía el de siempre, su ropa seguía siendo perfecta y la sonrisa estaba igual en su cara… pero algo le pasaba, sus hombros estaban tensos y sus manos apretadas. Le preguntó sutilmente pero él contestó que estaba bien… sin embargo pidió una y otra vez que llenaran su copa… parecía el antiguo Felipe, al que tenían que echar del club cuando causaba revuelo y alboroto… el que todos creían que Danny había hecho desaparecer… Cuando Danny subió al escenario Felipe se quedó en completo silencio… lo miró moverse desde la oscuridad completamente absorto… adorando lo que sus ojos veían y recordando las muchas veces que había acariciado, besado, tocado y penetrado ese hermoso cuerpo… en verdad había bebido mucho… no podía soportar el dolor de pensar que iba a perderlo… Danny era tan especial… lo hacía sentir importante, era el único para quien él era importante y significaba algo… ¿podría el vivir sin el dinero al que estaba acostumbrado?…¿le alcanzaba el amor para dejar todo botado?… adiós autos, cenas, ropa… su vida de príncipe… Dios!!… no podía… no supo cuando empezaron la lágrimas a correr por sus mejillas mientras Danny seguía bailando y los hombres gritaban y aplaudían… a Felipe generalmente no le molestaba eso… sabía que esto era solo un show y que Danny era solo de él… pero esa noche le molestó, le dolió que alguien más también quisiera a su Danny… era solo suyo, ¿por qué era tan lindo y todos lo querían?… que iba a pasar si él no estaba cerca?? Cualquiera de ellos podría acercarse a su Danny… Algo más estalló en él, estaba lleno de una rabia profunda que se lo estaba comiendo… no quería que Danny lo viera así, todavía era capaz de razonar y pensar en que tal como estaba podía dañarlo… se paró botando la silla y causando un revuelo… salió del club disparado hacia su auto…

Danny estaba aún en el escenario… lo vio salir pero no pudo hacer nada… sabía que algo le pasaba a Felipe… no le había querido contar. Seguramente volvería más tarde y ya entonces hablarían.

Felipe no volvió más tarde… Felipe no volvió nunca más.

 

CAPITULO 23

DANNY 11

 

A solo unas cuantas cuadras de distancia del club el auto de Felipe se estrello a una velocidad vertiginosa en contra de un poste del alumbrado público… luego de perder el control y dar varias vueltas…  el vehículo quedó prácticamente partido en dos partes y el fuerte golpe que Felipe recibió en su cabeza terminó con su vida en menos de un segundo…

Danny aún estaba en el club… Don mauro lo llamó a su oficina justo cuando estaba a punto de irse… había estado haciendo tiempo, a propósito, esperando a Felipe… Don Mauro lo hizo sentarse y se lo dijo de manera directa, sin rodeos

-. Danny… Felipe tuvo un accidente… su auto se estrelló y murió– se quedo a su lado esperando su reacción… Danny lo miraba sin cambiar la expresión… Felipe… no… Felipe estuvo con él solo hacía unas horas atrás… no podía… era imposible… él lo estaba esperando… iba a llegar en cualquier momento… no… se quedó mirándolo mucho rato hasta que la noticia finalmente entró completamente a su cerebro… entonces su cuerpo reaccionó… lo primero fue un grito de animal herido y la pérdida de la firmeza en sus piernas que se doblaron sin poder sostenerlo

– ¿Dónde está?- preguntó aguantando la desesperación caliente en la garganta y en la boca del estómago

– Ya no está, Danny-

– Quiero verlo… por favor-

Don Mauro dudo… había sido uno de sus clientes que se retiraba del club el que reconoció los restos del auto y supuso quien era el chofer… conocía a Danny y a Don Mauro… le había avisado al tiempo que le contó de la gravedad del mismo

-. Danny… no queda nada del Felipe que conociste-

– Tengo que verlo… por favor, tengo que verlo… ¿dónde está?-  tenía que mirar con sus propios ojos para convencerse… necesitaba verlo aunque estuviera roto en mil pedazos… tenía que ser un error… no… no podía ser verdad.

– Ven conmigo-  Don Mauro le pidió a otro de los chicos que lo acompañara… todos estaban expectantes en el club… era el novio de Danny el que acababa de morir

La escena era desgarradora… había policías, ambulancia y bomberos recién llegados que instalaban sus herramientas y otros para intentar sacar el cuerpo incrustado entre los fierros del vehículo… Danny no lloró ni gritó… estaba viendo todo como si fuese otra persona… como si no fuera Felipe el que estaba destrozado en el auto ni fuera él quien se acercaba a mirarlo… se acercó callado, sin ningún escándalo… sin siquiera respirar… tan liviano y asustado…  Don Mauro lo acompañaba… lo dejaron pasar hasta estar tan cerca que alcanzó a reconocer los restos de la ropa que llevaba Felipe puesta aquella noche… Felipe estaba aplastado en un revoltijo de fierros y vidrios rotos… solo un pequeño gesto en la boca de Danny… amargo, tenso… denotaba el dolor que estaba sintiendo… lo miro desde una distancia muy cercana… la mano de Felipe estaba aun intacta y colgaba sobresaliendo… extrañamente intacta… Quiso ir hasta él y tocar su mano pero un bombero se interpuso en su camino haciéndolo reaccionar… entonces miró a Don Mauro y se acabó toda su fortaleza… se volvió una gelatina sin huesos y cayó sobre el hombre que esperaba para sostenerlo… Felipe estaba muerto.

El funeral se realizó en forma privada pero Don Mauro consiguió que Danny pudiera asistir luego de hablar con los padres y pronunciar serias y duras amenazas.  Eran gente especial… dura, insensible pero que reaccionaron de inmediato al mencionar un posible escándalo en los periódicos y revistas de farándula. Don Mauro usó toda su influencia y prepotencia para que Danny lograra entrar al funeral. Llegó acompañado de su abuelo, de Don Mauro y de uno de los porteros gigantes que tenía instrucciones de que nadie molestara a Danny. El chico estaba impecablemente vestido de negro, muy sobrio y llevaba lentes oscuros para no mostrar sus ojos hinchados de tanto llorar. Se sentaron en uno de los lugares al frente, destinado a los parientes más cercanos,  sin que nadie pudiera negárselos o moverlos de ahí. La madre de Felipe lo miraba con curiosidad. No podía verle los ojos por los lentes oscuros… pero Danny se veía frágil, delicado…

“No se ve un chico tan terrible…” pensó la mujer dentro de su pena… “quizás si hubiéramos…” pero ya no valía la pena pensar más sobre el tema. Su hijo había pasado por esta vida sufriendo el terrible castigo de haber nacido así y ahora solo le quedaba rezar para que fuera perdonado y pudiera descansar en paz.

Terminada la ceremonia, los padres y hermanos de Felipe estaban despidiendo a quienes los acompañaron y recibían las condolencias en forma solemne… de pronto los amigos de Felipe miraron hacia él…

-Danny…- dijo uno que lo reconoció, acercándose a darle un apretado abrazo – lo siento mucho amigo…– todos los otros lo siguieron… muchos de los asistentes preguntaron quien era ese chico… rápidamente se corrió la voz… era la pareja de Felipe y muchos de ellos se acercaron a darle el pésame, ante la mirada atónita de los familiares…

Danny recibió todos aquellos pésames como correspondía… son dolor y dignidad… apoyándose en el abuelo y en Don Mauro… se veía más frágil aún al lado del guardaespaldas tan grande que no lo dejaba de observar y cuidar… Danny no sentía nada de esto como real… seguía viviendo un sueño del que quería despertar… un hondo dolor en su  pecho… Felipe había sido su pareja, su compañero… habían vivido y compartido mucho… había sido su príncipe azul que le había enseñado a ver el otro lado del mundo… pero como siempre… una vez más, lo habían dejado solo… siempre se quedaba solo.

Ya no quedaba mucha gente y comenzaron a retirarse…

– ¿Tú eres Danny?- se acercó uno de los hermanos de Felipe.

Danny recordaba haberlo visto en fotos y lo reconoció de inmediato, aunque tenía los ojos hinchados de tanto llorar

– Si – contento muy bajito, consumido de pena y tristeza. El hermano de Felipe lo abrazó con los ojos llenos de lágrimas… Danny respondió al abrazo y sus ojos ya no contuvieron más el torrente de agua

– Te quería mucho…- dijo el hermano

– Lo sé… yo también– contestó entre sollozos.

El resto de la familia lo ignoró y Danny hizo lo mismo.  Cuando iban saliendo, de pronto el abuelo Isaías se quedó de pie pensando… entonces retrocedió y se acercó a los padres de Felipe… ya no quedaba nadie más en el cementerio

-. Lo siento mucho…- dijo estrechando la mano del padre que lo miraba sin reconocerlo– Yo quería mucho a Felipe… siempre me ayudaba en el jardín… tenía una habilidad especial para las plantas y para la cocina… fueron muchas las veces que preparamos la cena juntos y nos reímos mucho mientras la compartíamos… su hijo era un gran chico… tan alegre, educado y cariñoso… lo vamos a extrañar mucho– estrechó la mano de la madre y se alejó dejando a los padres sumidos en el más completo desconcierto… ¿Felipe en el jardín?… ¿sabía de plantas?… ¿se reía con ese anciano?… ¿sabía cocinar?… ¿Alegre?… nunca fue alegre con ellos… menos cariñoso… ni que hablar de educado…¿Quién era ese abuelo que sabía más de su hijo que ellos mismos? ¿por qué parecía haber disfrutado de un Felipe diferente al que ellos conocieron?… o que quizás… nunca conocieron??… Miraron a Isaías acercarse a Danny y abrazarlo con cariño… se alejaron apoyados el uno en el otro… ¿de qué se habían perdido ellos?… ¿por qué parecía como que nunca hubieran sabido quien era su hijo y ellos sí?… ¿cómo si ellos tuvieran algo especial de Felipe que ellos, sus propios padres, desconocían?… se miraron entre ellos… ambos tenían el mismo sentimiento de culpa, vergüenza, dolor y un vacio irrecuperable… nunca se dieron el tiempo para conocerlo y ahora ya era muy tarde… tal parecía que Felipe había vivido una vida diferente de la cual ellos nunca supieron… el vacío, el dolor y la culpa se quedaba con ellos para siempre.

El abuelo Isaías derramó unas cuantas lagrimas al salir. En verdad se había encariñado mucho con Felipe y quería que sus padres supieran lo mucho que habían perdido al no conocerlo.  Ahora tendría que ser fuerte para su nieto. Lo iba a necesitar y el viejo quería estar ahí para él.

Danny se tomó dos semanas de descanso… costaba volver a pensar en bailar… sonreír y sentirse sexy en un escenario…  se quedó en la casa… algunos de los chicos del club se acercaron a saludarlo y a acompañarlo… hasta el pequeño Lucas llegó a quedarse con él una tarde. Lucas nunca conversaba mucho, era tímido pero Danny sentía un cariño especial por él. Se sentaron en la pequeña terraza mirando al jardín y se hicieron mutua compañía. Le agradó mucho su visita.

Danny tuvo tiempo de sobra para pensar… por primera vez en su vida no tenía nada que hacer… despertaba temprano para quedar absolutamente desocupado… el abuelo cocinaba y nada le faltaba… solo la compañía y el cariño de Felipe… lloraba mucho y sentía que nunca iba a poder recuperar lo que había perdido…¿cómo iba a poder bailar de nuevo?… volvía a llorar… ¿Qué iba a ser de su vida ahora?… estaba claro que nunca iba a dejar el club… tenía un trabajo estable y posiblemente le duraría toda la vida… pero ¿y sus sentimientos?… volver a empezar… Felipe había dejado una huella tan intensa y profunda… había sido quien más lo había mimado y regaloneado… con él conoció un mundo diferente…su cariño por él era especial… muy especial… una mezcla de agradecimiento y entrega, de dejarse llevar y guiar porque Felipe siempre supo más que él… Felipe era quien había manejado su relación…  echaba de menos su cariño, su entusiasmo, su sonrisa… siempre alegre… su cuerpo… su amor y la manera tan especial en que se entendían en la cama… ahora estaba solo de nuevo… no podía ni siquiera pensar en volver a salir con alguien…¿valía la pena volver a enamorarse?… honestamente creía que no… para Danny en ese momento valía mucho más la compañía y el cariño de su abuelo y de Don Mauro… ellos eran permanentes en su vida y no iban a dejarlo… ¿verdad que no podían dejarlo?…

Algo pasó en la mente de Danny que desde esos días en adelante comenzó a sentir un extraña obsesión por la salud del abuelo… no podía perderlo, era viejo, estaba enfermo, ya sabía todo lo que tenía que saber sobre la diabetes y lo cuidaba en forma exagerada… ambos se vigilaban el uno al otro, cuidándose y acompañándose más que nunca.

Fue Don Mauro el que puso la vida de Danny en orden nuevamente cuando pasaron las dos semanas de plazo. Necesitaba re-estructurar el show y quería que Danny se hiciera cargo… lo llenó de trabajo, le encargó comprar nuevo vestuario, re-decorar y modificar el escenario… cambiar las luces, el piso… tratar con los contratistas y trabajadores… buscar nuevos bailarines…Danny estaba a cargo de todo ahora y lo necesitaba de vuelta ya…

Los primeros días Danny sentía que iba a llorar a cada instante… no tenía fuerzas para hacer lo que Don Mauro le pedía, quería responder a lo que le había encargado pero sentía esta muralla enorme de nuevas responsabilidades y cómo, en cualquier momento, iba a aplastarlo… estuvo a punto de renunciar más de una vez… tenía demasiados recuerdos de Felipe en todo lo que hacía… hasta cuando respiraba… pero de a poco se fue recuperando… lentamente se fue interesando por las nuevas luces del escenario… por saber cómo iba a quedar el nuevo piso… que no fuera muy resbaloso… el vestuario nuevo también llamó su atención… telas, colores, formas… los chicos estaban siempre con él… Lucas en particular se pegaba a Danny como un pequeño chape y no lo dejaba nunca solo. Siempre tenía una sonrisa en el rostro y le ayudaba en lo que fuera que necesitara.

Don Mauro lo espiaba sin que Danny se diera cuenta… podría haber contratado a un diseñador o a una empresa para que se hicieran cargo de ese trabajo… pero necesitaba sacar a Danny de esa pena que lo consumía y que mejor forma que manteniéndolo ocupado todo el día, llenar sus horas de trabajo y así permitirle caer rendido de cansancio en la noche y descansar, para volver a comenzar al día siguiente…   En lo único que Don Mauro fue flexible con Danny fue en permitirle buscar su propio tiempo para volver a pisar el escenario… los clientes lo pedían pero él no quiso obligarlo… dejó que fuera Danny quien decidiera cuando estaba listo para volver.

Se tomó casi dos meses… un día cualquiera decidió que tenía ganas de bailar… que la música subía y bajaba por sus venas nuevamente… que ya no dolía tanto tener movimiento en su cuerpo una vez más y volvió a subirse al escenario… desde allí recordó la última vez que vio a Felipe… saliendo sin despedirse… nunca supo lo que le había pasado a Felipe ni porqué estaba triste aquella noche… revisó muchas veces, en su mente, los últimos días que estuvieron juntos y no encontró ninguna razón que pudiera haber sido la causa de su pena… no había sido él… al menos de eso estaba seguro esta vez… las últimas veces juntos rieron, hicieron el amor y estuvieron en paz… tal vez nunca iba a saber que había pasado… pero para el caso… ya no tenía ninguna importancia

Derramó más lágrimas pero no se detuvo… la vida no se detenía, verdad?… había que llevar el paso que marcaba… tampoco era muy generosa con él… más bien siempre le quitaba todo lo que quería, lo que lo hacía feliz… él siempre había querido poco y esperado poco… se conformaba con un poquito de felicidad… no pedía más que eso… pero ni eso era capaz de tener.

Ese hilo de pensamientos dio vuelta durante varios días en la cabecita rubia hermosa de Danny… ¿Qué sacaba con cuidar y guardar tanto si no podía disfrutarlo?… Felipe lo tenía todo y había muerto tan joven… su hermano tenía una vida de mierda aunque parecía feliz… Klaus… no sabía que había pasado con Klaus… esperaba que hubiera encontrado lo que fuera que buscaba y que fuera feliz…  Tal vez ya era hora de que él mismo empezara a buscar un poco de felicidad… no en otra pareja… no en grandes viajes ni en tremendos gastos… no en volverse loco… solo necesitaba un poquito de felicidad cada día…

Comenzó gastando un poco más del dinero que tan cuidadosamente ahorraba anteriormente… un día cualquiera se preguntó para que lo ahorraba… tal vez iba a morir dentro de una semana… se reuniría con Felipe… sería fantástico… Pero invitó al abuelo a almorzar a un restaurant elegante… él pagó la cuenta y no dejo que el abuelo gastara un peso. Luego, unos días después, cometió la terrible irresponsabilidad de gastar en prendas de ropa que le encantaron en una vitrina de una tienda cara…

Danny comenzó lentamente un sin sentido de la vida que se fue agudizando conforme pasaban los meses… no esperaba nada… el futuro no parecía traer nada bueno para él… ya no creía en el futuro… la vida se había ensañado tanto con él que ahora estaba dispuesto a pelear con ella… iba a ser feliz cada día… solo le interesaba el presente… vivía el momento y no pensaba ni le preocupaba el día siguiente… algún día iba a conocer a un tipo con mucho dinero que lo hiciera feliz y lo mantuviera como a un príncipe…no iba a volver a enamorarse nunca más… tenía casi 18 años y estaba completamente curado de espanto con el amor… no volvería a cometer ese estúpido error que siempre le costaba tan caro. Siempre lo iban a dejar, ya no confiaba en nadie más…  así es que buscaba entre quienes se acercaban a él alguien con quien pudiera ser medianamente feliz… de quien estuviera seguro no se enamoraría jamás… solo una buena vida… durara lo que durara-  Salía con quien lo invitaba… reía, bailaba y parecía haber olvidado todas las tragedias que le habían sucedido… disfrutaba de lo que le regalaban o del lugar al que lo invitaran… si su acompañante le gustaba lo suficiente volvía a salir una o dos veces más… pero nunca, nunca había una cuarta vez… tres era su nuevo límite… después de eso corría el riesgo de interesarse demasiado y que nuevamente todo volviera a repetirse… Solo saldría una cuarta vez cuando encontrara a quien creía podría ser su nuevo compañero… aquel con quien tendría una vida tranquila, buena… de quien no se enamoraría nunca.

Sus parejas, quienes lo invitaban,  no entendían nada… Danny era tan apetecible, se volvían locos de gusto cuando aceptaba salir con ellos… no entendían por qué súbitamente cortaba la relación y luego pasaban a ser casi desconocidos. No había ruego ni llanto ni regalo ni nada que lo hiciera cambiar de opinión.

Isaías miró atentamente todos estos cambios a lo largo de los meses siguientes. Le parecía que Danny estaba herido, confundido y desilusionado pero no sabía qué hacer para ayudarlo. Un día de esos, en que estaba demasiado preocupado, fue a conversar con Don Mauro. Era primera vez que lo hacía y solo se atrevió a molestarlo porque sabía que ambos querían mucho a Danny.

Don Mauro también lo había notado… la extraña ligereza y frivolidad con que Danny parecía tomarse la vida ahora… pero entendía que era parte de su duelo, de su dolor y de sus profundos miedos. Hablaron bastante con el abuelo quien comprendió un poco mejor lo que le pasaba a Danny.  Isaías aprovecho de pedirle un favor a Don Mauro… necesitaba traspasarle todos sus pocos bienes terrenales a su nieto y no sabía cómo hacerlo. Don Mauro se lo pidió a sus abogados y muy pronto, todo lo que Isaías poseía estuvo a nombre de Danny sin que este supiera nada.

Se acercaba su cumpleaños número 18 y sentía que iba a ser el peor de todos… la fecha de su cumpleaños tenía un sabor horrible este año… Felipe no estaba…

Lo celebraron en la quietud de la casa con una pequeña cena a la que asistieron algunos de sus compañeros, el pequeño Lucas y Don Mauro. Fue muy tranquilo… Cuando Danny se fue a acostar aquella noche las lágrimas lo hacían llorar una vez más… siempre lloraba para sus cumpleaños… ahora lloraba por Felipe…porque nunca alcanzaron a celebrar un cumpleaños juntos… y siempre, siempre, iba a llorar recordando el cumpleaños con el idiota de Klaus que había desaparecido sin decirle nada ni volver nunca más.

El tiempo, por primera vez, fue generoso con Danny… volvía a estar contento con su trabajo, su cuerpo y su belleza mejoraban notoriamente con el paso de los meses, nunca le faltaba compañía… pero solo tres citas como máximo, y estaba ganando una cantidad importante de dinero cada mes… el abuelo estaba mejor que nunca… hasta había hecho amistad más cercana con algunos de los chicos nuevos del club… todo estaba bien… tan bien que Danny tenía miedo… sabía que no debía confiarse… vivía con el temor constante de que algo malo fuera a sucederle a su vida que ahora estaba de nuevo en calma.

Y lamentablemente no se equivocó. Solo pasaron unos pocos meses más para que nuevamente perdiera a alguien importante.

El accidente que costó la vida de Don Mauro y toda su familia causo revuelo general en el Club y en la ciudad. Era una persona muy querida y respetada… Danny sintió su muerte como algo muy fuerte y personal… Don Mauro ocupaba uno de los pilares que sostenían su vida… sintió que de alguna manera quedaba huérfano… le quedaba su abuelo, es cierto… se aterrorizaba cada vez que pensaba en que el abuelo se enfermara o se agravara su condición… pero Don Mauro había sido la fortaleza, el empuje… la protección.

Esta vez fue un duelo colectivo… todos en el club compartían juntos el mismo dolor aunque Danny era quien había estado más cerca… estuvieron en silencio durante una semana luego del funeral… todos lo habían querido mucho y sentían enormemente su partida…  Asistieron juntos al funeral y se dieron fuerzas y apoyo entre ellos. Ahora existía también la incertidumbre respecto de su futuro laboral… ¿Qué pasaría con el club y con ellos?..

Danny volvió a caer en un estado de pena… la vida le volvía a recordar que la felicidad y la tranquilidad no eran para él… que no se confiara nunca porque no iba a llegarle… a pesar de las dolorosas circunstancias, Danny sonrió… se estaba acostumbrando…  las cosas buenas pasaban de él… solo lo rozaban, le sonreían por unos días y luego se alejaban para siempre.

Quedó con la cara triste… echaba de menos a Don Mauro de una manera diferente a Felipe… más honda, más profunda en sus cimientos… sentía que estaba desprotegido… solo… no había nadie que lo defendiera esta vez… su abuelo lo quería pero el hombre fuerte había sido Don Mauro.  Tenía que volverse fuerte… tenía que aprender a defenderse por sí mismo ahora… bruscamente, tomó conciencia de que su vida solo dependía de él ahora… no había nadie más.

 

 

CAPÍTULO 24

DANNY 12

 

Cuando Emilio llegó al club por primera vez y todos lo conocieron, Danny, al igual que todo el resto, pensó que era un hombre joven muy agradable, atractivo y simpático, pero que no iba a durar ni una semana… el negocio se lo iba a comer… no parecía el hijo de Don Mauro… pero nunca, ninguno de ellos pensó en que el pequeño Lucas, tan tranquilo, tímido y callado, escondía más de una sorpresa bajo aquellas enormes ropas… había una mente brillante, tenía toda la información que Emilio requería almacenada en su cabeza además de un cuerpo precioso… Lucas, trabajando lado a lado con Emilio, logró traspasarle sus conocimientos y motivarlo lo suficiente como para que el negocio pudiera seguir funcionando y hasta comenzara a prosperar aún más. Respiraron aliviados, su trabajo continuaba existiendo y no parecía haber posibilidad de que el Club fuera a cerrar.

De pronto, Danny y todo el resto de quienes trabajaban en el club, se dieron cuenta que ya no podían seguir tratando a Lucas como lo había hecho hasta ahora… el niño se estaba convirtiendo en hombre, en la mano derecha del dueño y se estaba ganando una posición de respeto dentro del negocio. A Danny le agradaba eso… le simpatizaba mucho Lucas y todos los cambios que experimentaba. Lo único que no le gustaba era cuando, a veces, Lucas le decía que ahorrara dinero y no se gastara todo en tonteras… ¿qué sabía él de su vida?… entendía acaso que él necesitaba un poquito de alegría cada día??… la vida le negaba todo, le quitaba todo, por eso él se buscaba la felicidad a diario… peleando con garras y dientes un gramito de felicidad… solo reía y le contestaba que ya aparecería un hombre rico que se hiciera cargo de él así es que no tenía para qué ahorrar… su respuesta era mitad verdad mitad cuento… en su interior estaba tan triste y desilusionado… pero por fuera seguía pareciendo el mismo chico alegre y despreocupado de siempre.

Luego de unas cuantas semanas, un día cualquiera, por la puerta del club entró David. Todos fueron informados que era el amigo del dueño y que venía a trabajar con él… pero al verlos juntos pensaron que era la pareja de Emilio… se trataban con tanta familiaridad y David llamaba a Emilio por nombres divertidos y cariñosos…lo abrazaba y lo tocaba. Nadie creyó que fueran otra cosa más que amantes.

Fue en esos días en que Lucas y Danny se volvieron más amigos… Lucas había cambiado tanto y ya no quedaban restos del chico retraído y tímido que se vestía con esas ropas monstruosas. Ahora era un adolescente precioso que hacía volver las miradas. Se acercó a Danny en busca de apoyo… del amigo que nunca había tenido. Danny lo recibió encantado… tampoco tenía un amigo.

Emilio quería hacer cambios, Lucas lo impulsaba y David tenía ganas de llevarlos a cabo. Comenzaron a levantar las nuevas salas de bailes privados…

Los cambios en la vida de Lucas distraían a Danny, se sentía de alguna manera, acompañado por él y un poco partícipe de su nueva vida. Lo había llevado a  comprar ropas, esa fue una de las alegrías de cada día… regalarle algo al pequeño Lucas fue simbólico… él, era él esta vez quien ayudaba a alguien más!!!  Lucas confiaba en él y lo trataba como a un amigo.

Mientras tanto, él salía de vez en cuando con alguno de los hombres que lo invitaban… se había vuelto muy selectivo y elegía pensando en lo que necesitaba para su futuro… fríamente…pero no había nadie que mereciera una tercera ni mucho menos una cuarta cita.

Una tarde, Danny estaba, como siempre, ensayando sus bailes cuando David se acercó a pedir ayuda… quería saber el espacio necesario para poder bailar cómodamente en las salas pequeñas. Necesitaba que Danny bailara en una de las salas… mediría el tamaño de las futuras plataformas. Danny accedió a ayudarlo un poco alentado por la curiosidad… David era un misterio para todos ellos… Tan atractivo y algo altanero… se mantenía alejado y distante… los trataba con una fría cortesía.

Hizo lo que le había pedido, se concentró pensando en la posibilidad de tener que bailar para un cliente y solo recordó moverse. La música terminó y solo entonces reparó en el rostro de David… ese gesto… la forma en que se había quedado inmóvil mirándolo… lo había visto tantas veces en los ojos de otros hombres… solo que estos ojos tenían una intensidad pocas veces vista… había un deseo intenso en los ojos de David… una cierta súplica y una forma dolorosa de expresión… Danny supo de inmediato lo que le pasaba a David. Se sorprendió. No lo esperaba de él… estaba acostumbrado a recibir y manejar ese tipo de miradas… pero verlo en David fue una rara novedad. Se miraron largo rato… sin palabras había un entendimiento entre ellos… el silencio… las miradas… ambos sabían que estaba pasando… David pensando, sin poder reaccionar… sin querer hacerlo tampoco… Qué tenía este chico de especial?… ¿por qué nunca antes había notado la hermosura de su cuerpo y la gracia de su rostro?… Dios!! Estaba caliente como un adolescente en plena revolución hormonal… tenía una erección causada por ver al chico bailando… le gustó sentirse así… sentir algo fuerte e intenso por alguien que no fuera Emilio.

Danny analizaba… ¿David?… ¿no se supone que es la pareja de Emilio?… entonces… ¿por qué hay ese anhelo tan fuerte en sus ojos?… había sincera curiosidad en Danny.

– ¿Lo hice mal?- pregunto sólo para romper la tensión del momento.

David se tomó un momento antes de responder, logro curvar las comisuras de sus labios en una pequeña sonrisa, sus ojos gris claro aún no se despegaban de Danny

– Sabes que no… sabes que lo hiciste muy bien- estaba reconociendo lo que le había causado… al menos estaba siendo sincero.

Un nuevo silencio… los ojos de David hablaban mucho más que las palabras.

– Bien… espero haberte ayudado– Danny sonrió ladeando levemente un solo lado de su boca… sintiendo un raro gusto a victoria, y alegría. Dio media vuelta y se alejo

– Por cierto que si…- respondió David cuando Danny estaba lo suficientemente lejos como para no escucharlo.

Se quedó en ese extraño estado bastante rato… anotó al ojo las medidas que creyó correspondían al espacio de la plataforma…  de pronto ya no era tan importante aquello. No se sacó a Danny de la cabeza en todo el resto de la noche. Desde el bar lo observó bailar, con su atención totalmente puesta en él chico por primera vez desde que había llegado a ese lugar… sin hablar ni mirar nada más… volvió a sentirse atraído, excitado… ¿cómo no se había fijado antes en lo adorable que era?…  Esa noche se fue a dormir sin que su último pensamiento fuera para Emilio… en mucho, mucho tiempo.

El juego de miradas duró varios días antes de que uno de ellos se acercara al otro. David no entendía que le sucedía con ese chico pero, inconscientemente, se encontraba caminando por los lugares donde sabía que iba a encontrarlo, a las horas en que sabía que estaba… no se detenía a conversar con él ni se detenía a mirarlo o conversarle… pero había un intenso cruce de miradas por parte de ambos… Se instalaba en un rincón oscuro a observarlo bailar cada noche… le gustaba… le atraía mucho…  David buscaba una explicación… él siempre había amado solo a Emilio… ¿qué le pasaba ahora?… ¿era pura excitación y deseo?

Danny por su parte estaba curioso… comenzando a sentirse atraído por un juego nuevo para él… era divertido y halagador sentirse deseado por alguien como David… serio, buenmozo, elegante, mayor… con ese mechón rubio largo que caía sobre sus ojos grises y le daba un aspecto especial…  solo sonreía coquetamente cada vez que lo veía y seguía en lo suyo… para él, David seguía siendo el compañero de Emilio y eso hacía que estuviera vetado… solo estaban jugando a coquetear… verdad?.

Pero entonces Lucas se acercó a él a pedir su consejo… ¿Lucas tenía una historia de amor?? ¿El pequeño estaba enamorado?? Estaba tan sorprendido como agradado… fue un poco fuerte para él darse cuenta que Lucas se enamoraba por primera vez a los 16 y no tenía idea de nada… estaba aún lleno de la inocencia que a él le habían arrebatado desde tan chico… él, a esa misma edad… sabía más de lo que le hubiera gustado saber.

Antes que Lucas terminara de contar su historia sin nombres, Danny supo que estaba hablando de Emilio… fue sin querer, no era brujo ni adivino… de hecho jamás se le habría pasado ese nombre por la cabeza… lo asociaba con David… pero mientras hablaban, en un rincón del salón del club, Emilio había aparecido cerca del bar… Lucas hablaba, Danny escuchaba y Emilio no quitaba sus ojos de Lucas… de pronto todo hizo click en su mente… ya conocía bien esa mirada que Emilio lanzaba sobre Lucas… la había visto tantas veces… las piezas encajaron perfectamente… Lucas estaba hablando de Emilio y Emilio se estaba muriendo de deseo por el pequeño… fue un sentimiento cálido… en verdad se sintió feliz por Lucas… Emilio era perfecto para él… estaban en una etapa tan linda… recordaba cuando él las había vivido… seguro harían una pareja sensacional… esperaba que la vida no fuera cruel con ninguno de ellos… no como lo era con él… … … ¿y David?… ¿Qué pasaba con David?… ¿POR QUË estaba él pensando en David?… Diablos… ¿por qué?… Emilio estaba fascinado con Lucas… ¿no eran pareja entonces??? … siguió escuchando atentamente a Lucas… le dijo como jugar el juego… era fácil para él, tenía que enseñarle a Lucas… Emilio se acerco a ellos atraído por el chico… Danny los dejó solos… se alejó con una sonrisa de satisfacción… Lucas y Emilio estaban irremediablemente atraídos y ya caerían… de eso estaba seguro… no iban a poder evitarlo… suspiró… David no era la pareja de Emilio… siguió caminando sintiéndose más liviano y agitado… David no tenía pareja entonces…

Los maestros seguían remodelando la parte correspondiente a las salas de baile. Se retiraban justo antes de que el club abriera sus puertas a los clientes. Pronto, las plataformas estuvieron puestas. Con eso, David encontró la excusa perfecta que buscaba desde hacía días… quería verlo de cerca de nuevo… a solas… en verdad, quería mucho más. Danny se le había metido en la cabeza, en la entrepierna y no se alejaba de su mente… él sabía que estaba enamorado de Emilio… pero Emilio no le correspondía… no como él necesitaba al menos… ¿podría Danny ayudarlo a sentirse mejor?… no quería nada serio… él ya sentía que tenía una pareja estable… Emilio, pero… se confundía… el sentimiento de atracción tan fuerte hacía Danny lo confundía… Emilio también…

Lo fue a buscar a la sala de vestuario. Sabía que Danny siempre llegaba temprano. Diablos!! Estaba nervioso… Que estúpido!! Nervioso por un adolescente!!!… Abrió la puerta y se encontró de frente con el único ocupante de la sala… Danny.

– Hola Danny- Su tono de voz bajó varias notas volviéndose más cálido

– Hola… – fue un saludo lento… sonriente… lo miraba de frente… le gustó, le gustó mucho… como si lo estuviera esperando…

– ¿Podrías ayudarme nuevamente?

Trataba de mantener el auto-control. Danny estaba muy cerca… al alcance de su mano… con solo estirar el brazo podría tocarlo… y tenía tantas ganas de tocarlo, de saber cómo era la textura de su piel que parecía suave…

– Claro, ¿Qué quieres?

¿Era idea suya o Danny estaba preguntándole con doble sentido??… le sonreía diferente… ¿estaba coqueteando con él?… sintió su corazón latir más rápido… nadie, sino Emilio había hecho eso con él…

– Es sobre las plataformas… ya están instaladas y quiero que me digas si están bien… tu opinión como profesional… tú… ustedes… van a bailar en ellas.. –¿estaba titubeando al hablarle??!!! ¿Qué diablos le pasaba?… parecía un quinceañero…

Danny bajó su cabeza y los ojos directo al suelo… sonreía con picardía, no podía evitarlo… le gustaba el nerviosismo que provocaba en David pero no quería que lo notara.  David suspiró profundamente… resultaba estúpido negarlo, verdad?… Danny se había dado cuenta que estaba nervioso y estaba sonriendo a causa de ello. Sonrió también…

-Se me nota, eh?- le dijo mirándolo con los ojos grises brillantes y acercándose un paso más a él. Danny no contestó… lo sintió acercarse pero no quiso levantar sus ojos y mirarlo… sabía lo que iba a encontrar. David puso su mano en el brazo desnudo de Danny… y volvió a preguntar

– ¿Se me nota?- estaba a su lado… invadiendo su espacio personal… tocando su antebrazo… olía muy bien… algo fresco, almizclado, mezclado con su propio aroma… su presencia era imponente tan cerca suyo. Lo miró.

– Si… creo que si- habría sido estúpido preguntar “Que?”… ambos sabían, ambos estaban jugando el mismo juego.

David subió su mano por el brazo de Danny, comenzando por su muñeca… sus dedos rozando el suave interior del codo y siguió hacia arriba, pasó despacio por su hombro acariciándolo levemente y se detuvo en la parte posterior del cuello… no había quitado sus ojos de él… se acercó aún más hasta casi juntar sus rostros… presionó suavemente la nuca para acercarlo… Danny sintió el calor del cuerpo de David antes de sentir como sus labios apenas rozaban los suyos… suaves, como aleteos de mariposas…

– Me gustas Danny…- directo y sin rodeos. Danny no contestó, pero con su silencio tampoco lo rechazó… Esta vez la boca de David se cerró fuertemente sobre sus labios posesionándose de ellos… haciéndole sentir un delicioso cosquilleo en todo el cuerpo… Dios!, si que sabía cómo besar este hombre!!! La resistencia de Danny… si es que había alguna, cayó como una pluma flotando al viento. Levantó sus brazos abrazándolo y correspondió al beso juntando un poco más sus cuerpos. David besaba de maravillas. Jugó con sus labios y sus lenguas durante varios minutos provocando en Danny un montón de sensaciones que creía haber olvidado… sus manos lo sujetaron con firmeza de la cintura… de la nuca… se acaloraban… seguían besándose y la intensidad de lo que sentían iba subiendo más y más hasta que Danny sintió que se ahogaba… físicamente y en emociones… retrocedió, un poco asombrado, respirando agitado… casi jadeaba.

David lo dejó alejarse… también estaba sorprendido de lo que había pasado recién entre ellos. Electricidad pura. Necesitaba un minuto para calmarse.  Danny, con sus labios rojos por los besos, el pelo desordenado por las caricias,  la respiración agitada que hacía que su cuerpo se moviera entero y los ojos llenos de excitación era un imagen alucinante… hermoso, excitante… tan tentador… lo quería… en verdad quería conocerlo y poseerlo… era difícil controlarse frente a esa imagen… Danny estaba mirándolo… pero no había reproche ni molestia en sus ojos… al contrario… también estaba excitado y sintiendo lo mismo.

– Eso… fue intenso– dijo casi riendo al tiempo que tocaba sus propio labios con el dedo pulgar… había quedado el gusto de Danny en su boca… le gustaba. Danny le devolvió la sonrisa asintiendo. David cerró a distancia entre los dos

– Quiero verte… fuera de aquí-

Danny tenía muchas preguntas… quería saber un montón de cosas, confirmar otras, pero David solo le estaba pidiendo verlo por primera vez fuera del Club… no estaban hablando de nada serio…ya tendría tiempo después para preguntar… solo era un cita.

– De acuerdo –

– Hoy… más tarde – David volvió a sonreír… no le importaba que se notara que estaba muy interesado

– Pero termino de madrugada…- protestó Danny sin mucha convicción… también quería verlo.

– No importa… si a ti no te molesta…– la mano de David lo tocó nuevamente… lo tomó de la cintura, lo pegó a su cuerpo y lo volvió a besar. Fue más corto esta vez pero tan intenso como antes.    Escucharon ruido… alguien se acercaba. Se separaron. La puerta se abrió y un par de bailarines ingresaron saludando.

– Más tarde, entonces- Dijo David volviendo a adoptar su máscara de indiferencia anterior y comenzando a alejarse.

– David!!…- Danny pasó entre los chicos y se acercó a David- ¿Y las plataformas? – David rió sin poder evitarlo… su mano se detuvo a mitad de camino hacía tocarlo nuevamente… forzándose a controlarse.

– Están bien… te mandan saludos – le dijo muy despacio, admitiendo de esa manera que solo había sido una excusa para buscarlo. Danny quedo de espalda a los chicos, sin volverse… tenía la cara completamente dibujad de sonrisa… y satisfacción… suspiró antes de volverse… alegre, ligero… feliz. Tenía una cita… con David… mas tarde.

 

¿Qué hacer?… ¿Dónde llevar a alguien al iniciar una cita a las dos de la madrugada?… David reía solo al caminar por el pasillo de vuelta al salón… no tenía idea que haría ni donde llevaría a Danny… sabía exactamente dónde quería tenerlo… pero no iba a ser así de bruto con él… un poco de educación , verdad?. Quizás, ni él mismo se dio cuenta de lo liviano que se sentía, de cómo su caminar reflejaba alegría… hacía mucho tiempo que no se sentía de esa manera.

De costumbre David y Emilio viajaban en el mismo auto desde el departamento al club. David se preocupó lo suficiente como para tomarse el tiempo de ir a buscar su propio auto y dejarlo estacionado fuera del Club, inventar una excusa tonta para Emilio, totalmente innecesaria por lo demás.

Un poco después de las dos la actividad estaba en plena efervescencia en el Club pero Danny había terminado todo su trabajo. Fue un simple contacto en sus miradas… desde lejos y ambos se encontraron en el estacionamiento.  Reían… era ridículo, se sentían como chicos escapando de la escuela… David sin preguntar siquiera, tomó posesivamente la mano de Danny y lo llevó hasta su vehículo.

– ¿Quieres ir a alguna parte en especial? – pregunto encendiendo el motor.

Danny aún no se convencía… parecía un juego tan divertido… no sabía por qué el sigilo, el secreto de escapar a escondidas… pero le aportaba un toque aún más excitante a lo que estaban haciendo… le daba lo mismo el lugar, solo quería conocer un poco mejor a David y entender por qué estaba sintiendo mariposas en el estómago anticipando un nuevo beso… de esos tan deliciosos que David le había dado un par de horas antes y que no había logrado borrar de su cabeza… ni tampoco del resto de su cuerpo…

– Me da igual

no lo miró al responder… tenía demasiada sonrisa en la cara… demasiada felicidad… no quería que se le notara tanto lo feliz que se sentía… David?… quien lo hubiera imaginado?…

Venían de un lugar ruidoso, lleno de bebidas, gente, música y alimentos… lo que necesitaban era tranquilidad. David recordó los miradores que había en el camino de la costa. Poco rato después estacionó su auto en uno de estos miradores, estaba en altura y a la distancia brillaban las luces de la ciudad… más allá el océano.  Apenas habían cruzado dos o tres frases en el camino, pero ahora, ahí estacionados, en la quietud de la noche se miraron cómplices, dispuestos a conocerse…

– ¿Quién eres David? – preguntó Danny cuya curiosidad por el atractivo rubio superaba lo normal. David meditó la pregunta unos segundos… mientras pensaba tomó la mano de Danny entre las suyas y la acercó a su boca… beso despacio los nudillos…

– Te voy a contar quien soy…

 

Lucas 7

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CAPITULO 19

DANNY 7

 

Despertó en una sala de hospital conectado a una manguera que dejaba entrar líquido a su cuerpo… se asustó mucho, nunca antes había estado en un lugar como este y no le gustaba nada, ni el olor, ni las aguja, menos en su cuerpo… ni los doctores o enfermeras que disfrutaban torturar

– Mejor no te muevas tanto niño

No estaba solo, había una persona en la cama del lado. Lo miró más asustado aún. Era un hombre mayor, supuso que alrededor de los 75 años, muy delgado, con el pelo casi completamente blanco  pero con un rostro amable y unos ojos grandes de color claro. También estaba conectado a una manguera y tenía además algo que medía los latidos de su corazón

– Quiero irme – fue lo primero que se le ocurrió decir… era verdad. No quería estar ahí… quería irse con…  … entonces se acordó que ya no estaba… que se había ido, que lo había dejado

– No… – suspiró muy bajito sintiendo agua en los ojos y un nudo endemoniado y caliente en la garganta… se dejó caer en la cama… se sintió aplastado por el peso del recuerdo… Klaus se había ido… al norte… con sus amigos… se había ido dejándolo solo. Permaneció aturdido de dolor por un rato… luego, muy lentamente el nudo en su garganta fue disolviéndose… su respiración se calmó y fue volviendo a la realidad… ¿por qué estaba aquí?… ¿cómo había llegado? … de pronto una ilusión se instaló en su corazón… sintió una prisa enorme por salir y volver al departamento… tal vez Klaus había regresado…

– Quiero irme!!!- gritó más fuerte esta vez. El hombre de la cama de al lado lo miró comprensivo

– Nadie se va de aquí sin que lo diga el doctor, hijo-

– Pero tengo que irme…

– Tendrás que esperar a que venga el doctor

EL doctor no demoró demasiado en aparecer. Le informó que estaba anémico y deshidratado. No podía darlo de alta hasta el día siguiente siempre que el resultado de sus exámenes mejorara. Para ello debía comer, tomarse los medicamentos y descansar.

– No es tan malo, hijo – dijo el anciano e la cama del lado – solo tienes que quedare un día más y así me haces compañía – parecía feliz de que alguien se quedara con él… pero Danny no quería estar ahí.

Don Mauro apareció en la tarde. Su presencia era imponente en ese lugar. Se notaba su buena posición económica en su ropa, en su forma de moverse, hablar.  Se acercó a Danny aliviado de verlo despierto. Le contó como el mismo se había hecho cargo de acompañarlo al hospital luego de que cayera en el restaurant. Danny le agradeció… recordaba vagamente parte de lo que había sucedido.

– ¿Por qué me trajo hasta aquí?

– Porque eres apenas un jovencito. Me dijeron tus compañeros de trabajo que estas solo… ¿no tienes familia Danny

Danny no contestó. Estaba dudando, desconfiando… ¿Por qué lo había ayudado?… buscó en sus ojos pero no vio ni una mirada extraña que le indicara razones para desconfiar. Aún así… lo habían sorprendido tantas veces que ahora le costaba confiar.

– No- respondió seguro

– Es muy triste estar solo – dijo el anciano de la otra cama con voz muy queda y amaga

– Bien. Vas a cuidarte y mañana vendré a buscarte

Don Mauro respiraba y emanaba vitalidad y energía.

– ¿A buscarme?

– Si. El doctor dice que te dará de alta mañana

Poco tiempo atrás Danny se habría desecho en agradecimientos y simpatía con Don Mauro… pero ahora algo había cambiado en él. Julio, Klaus, Luna… incluso hasta el mismo Leo… todos no eran lo que parecían ser… todos le mostraban una cara diferente… solo miró mientras el hombre desaparecía tras la puerta sin saber bien que decir.

– ¿No es tu padre? – pregunto su vecino de cama

– No

– Pues debería serlo. Te estuvo acompañando mucho rato mientras dormías y estaba preocupado por ti. Tienes un buen jefe, hijo

No es mi jefe y no soy su hijo… pensó Danny, pero antes de decírselo lo observó con mayor atención.  Se veía débil y cansado.

– ¿Qué enfermedad tiene? – preguntó mas por amabilidad que por verdadero interés

– Diabetes… es una enfermedad muy fea

Danny no tenía idea de que era

– ¿Se va a curar?

– No, hijo… no me voy a curar pero voy a tratar de vivir un tiempo más…

el viejo sonrió y Danny sonrió con él.

Para cuando llegó la noche, Don Isaías y Danny eran buenos amigos; había aprendido a jugar cartas… Don Isaías sacó un mazo de cartas y la enfermera autorizó a Danny para levantarse un rato y quedarse sentado cerca de la cama del vecino. Aprendió en solo un par de jugadas… Isaías estaba feliz, no tenía con quien jugar y menos con quien conversar… hacía tiempo que los amigos habían ido desapareciendo y tampoco tenía familia… aún estaba enojado porque su mujer, después de 42 años de matrimonio se había muerto dejándolo solo en este mundo… de eso hacía ya casi 10 años. Mientras jugaban Isaías habló… habló sin parar sobre toda su vida… le contó a Danny todo lo que tenía guardado en su pecho de anciano y no tenía quien lo escuchara… al principio Danny no sabía qué hacer ni que decirle, Isaías se perdía en sus recuerdos y olvidaba que Danny no conocía a los personajes de los cuales hablaba… pero de pronto se encontró preguntando e intentando seguir el hilo de la historias… eran entretenidas y el viejo tenía mucho que contar. Era un hombre alegre a pesar de la dura enfermedad que soportaba y había tenido una vida intensa y llena de aventuras.

Cuando llegó la noche, Danny, animado por su nuevo amigo,  había comido todo lo que le habían puesto por delante, se había tomado todos los remedios y se sentía acompañado por Isaías. El hombre le preguntó un par de veces por su vida y sus cosas… pero Danny respondió con evasivas y sin revelar nada aún… le gustaba el viejo, era entretenido… pero no quería confiar en nadie más. Justo antes de cerrar los ojos recordó a Klaus… sintió pena y dolor pero el sueño le ganó rápidamente y se durmió.

Don Mauro cumplió su palabra y apareció al día siguiente en el hospital. Danny en verdad se sorprendió al verlo. Suponía que era un hombre muy ocupado.  Llegó con unos papeles en las manos diciéndole que estaba todo listo y podían irse. Antes de salir abrazó cariñosamente a Isaías.

-Volveré a verte

– Claro, claro, hijo– le contestó el anciano con algo de tristeza, sabiendo que nunca más lo volvería a ver.

Dejaron por fin del hospital y se dirigieron al elegante auto.

– Me acompañarás a almorzar, Danny- sonrió para suavizar un poco su orden – Me gustaría conversar contigo

Llegaron a un restaurant tranquilo cerca de una de las playas de la ciudad. Danny no tenía hambre, solo una inmensa curiosidad por este extraño hombre que lo había ayudado y que seguramente se había hecho cargo de su cuenta en el hospital. Tenía prisa por llegar a su casa…  tal vez…  pero estaba en deuda con él y Don Mauro parecía el tipo de persona acostumbrado a que sus ordenes se obedezcan sin preguntar demasiado. Lo obligó a pedir algo para almorzar… tenía que alimentarse mejor.

– ¿Quién eres Danny? – fue lo primero que le preguntó. ¿Quién era?… pues… bueno… él era… eehhh…. ¿Quién era?…

– No lo sé… un chico… corriente… no lo sé

– Creo que tienes poco de corriente Danny, eres un chico especial. Ya en el restaurant noté tu amabilidad y buen trato… es difícil encontrar eso. Quiero que vengas a trabajar conmigo-  Danny sabía que Don Mauro  poseía uno de los más grandes y aclamados clubes en la ciudad. Todos en el restaurant soñaban con trabajar allí

– ¿En su club?- pregunto asombrado

– Si… comenzaras de abajo, de a poco irás aprendiendo y veremos hasta donde puedes llegar. Eres muy joven… ¿Qué edad tienes?, y no se te ocurra mentir – era lo primero que había pensado… pero al ver su mirada seria decidió decirle la verdad…

– Quince

– ¿Por qué no estás con tu familia?

– No tengo familia

– Estas mintiendo. Te pedí que no lo hagas

– Lo siento

Se hizo un incómodo silencio, él esperaba una respuesta y Danny no quería decirla

– ¿Te escapaste de tu casa?

– Si

– ¿Por qué? – la llegada de los platos le dio un momento de respiro que aprovechó para no responder.

– Danny, ¿sabes qué tipo de club es el que tengo?

Claro que sabía… todos sabían qué tipo de club era.

– Si… es un club para homosexuales

– ¿Te molestaría trabajar ahí? – lo miro fijamente

– No

– Bien… es mi primera regla. No quiero a nadie que no desee estar en ese ambiente

Don Mauro no era un hombre suave ni le gustaba perder el tiempo, era un hábil negociante pero tenía un corazón blando y se conmovía fácilmente con las personas y situaciones. . Danny lo había conmovido, al verlo tirado en el suelo en el restaurant sintió lastima por el chico y al saber su historia de soledad y esfuerzo decidió que alguien tan joven y con ganas de salir adelante merecía ayuda.

– ¿Por qué me quiere ayudar?- pregunto serio esta vez. Necesitaba una respuesta para poder seguir. Este hombre no era alguien con quien se podía jugar, instintivamente lo reconoció. Era alguien importante y quería saber claramente que terreno pisaba al tratar con él.

– Porque quiero hacerlo. Voy a darte la oportunidad de salir adelante y que tengas una vida mejor– Se miraron fijamente… Danny estaba comenzando a confiar… pero tenía miedo

– ¿Por qué?

– No te asustes… no quiero nada a cambio. Solo que trabajes lo que te corresponde y que seas leal. No soy gay ni me interesan los niños

Sintió sus mejillas enrojecer. Le había hablado duro y directo.

– Danny, voy a ayudarte a pesar de todo lo que pueda haber en tu vida… Si no quieres contarme de ti ahora mismo, no lo hagas, pero en algún momento tendrás que confiar en mí, No quiero sorpresas, tengo mucho en juego

– ¿Sorpresas?, no entiendo

– Si, padres furiosos, madres con demandas legales, novios celosos ni nada parecido… ocupo un lugar respetable y espero mantenerlo, ¿entiendes?

– Si señor

– Bien. Ahora come. Luego te llevaré a tu casa. Comienzas a trabajar mañana. Te pagaré bien Danny. Siempre pago bien a mis empleados

Terminaron de almorzar. Don Mauro lo llevó hasta el departamento.

-¿Vives solo?

Danny se sintió turbado ante esa pregunta

– Noo.. si

La mirada fija de Don Mauro exigía una mejor explicación.

– Vivía con mi pareja pero creo que me dejó

– ¿Un chico?

– Si señor

– Tendremos que buscarte un mejor lugar para vivir. Eres un adolescente. No debes vivir solo.

Tenía razón… él no sabía vivir solo. Se estaba bajando del auto

– Hablaremos mañana. Te espero a las 9 de la mañana en el club.

Entrar nuevamente al departamento fue un tormento. Peor aún fue descubrir que las pocas cosas que Klaus poseía habían desaparecido. En su lugar había una nota escrita por el hermano de Klaus disculpándose por no poder esperarlo y diciéndole que se llevaba lo de Klaus. Nada más… no decía dónde estaba ni por qué se había ido, ni una dirección ni un teléfono… nada de nada. Se llenó de rabia y golpeo todo lo que tenía en frente, cuando terminó, adolorido, se hizo un ovillo en el suelo hasta calmarse… lloraba de impotencia… no sabía cómo ubicarlo… quería al menos una explicación… que le dijera de frente que ya no lo quería y dónde se había equivocado. Lloró hasta que sintió frío y dolor en su cuerpo. De nada servía… tendría que acostumbrarse a vivir con esa angustia… echándolo de menos y deseándolo todo el tiempo… Klaus se había ido. Ahora con la total certeza de que si su hermano había retirado las cosas de Klaus… significaba que nunca iba a volver… nunca volvería a sentirlo ni a mirarlo ni a reír juntos. Dolía… costaba respirar, caminar y moverse…

 

Pocos minutos antes de las 9 Danny se veía aparentemente tranquilo y sereno al entrar al Club. Don Mauro le mostró todo el lugar impresionando al chico.

– Trabajarás con el barman, se llama Luis y lleva tiempo conmigo. Te aconsejo que no lo hagas enojar, tiene poca paciencia

Don Mauro le indicó el sueldo que recibiría. Danny creyó que escuchaba mal.

– A eso debes sumarles las propinas de los clientes. Puede ser mucho dinero. Espero que sepas cuidarlo- Solo miraba con sus ojos muy abiertos. Parecía demasiado bueno para ser verdad.

– Un par de cosas más Danny, ninguna de ellas negociable; uno, en este lugar jamás tendrás sexo con ningún cliente, no es un prostíbulo, ¿entendido? Y no me mires con esa cara… son muchos los que se te van a insinuar y a acercar… fuera de aquí, es tu vida, pero aquí dentro es mi negocio.

– Si señor

– Segundo, volverás a estudiar

– ¿Cómo?

– No quiero a ningún ignorante trabajando para mí. Te voy a inscribir en una escuela en la que harás dos años en uno. Tendrás clases en las mañanas y no voy a aceptar que repruebes ninguna materia. Necesito todos tus datos… lo que nos lleva al tercer punto… tu historia, necesito saberla

Estaban en la oficina de Don Mauro. Luego de haber visto todo y conversar con él por más tiempo, Danny había decidido confiar en él. Se fijó en la forma en que los empleados conversaban con su jefe y lo trataban. Había respeto y cercanía. Le narró, sin demasiados detalles, lo sucedido en su vida desde que era pequeño, el abuso de Julio, la indiferencia de sus padres y lo que había vivido desde que llegara a la ciudad. Apenas mencionó a Klaus… dolía mucho todavía, no podía hablar de él sin sentir ganas de llorar. Don Mauro lo escuchó, aunque era un hombre fuerte la historia del chico le llegó profundamente. Más aún la forma en que la contaba… sin odio ni rencor, solamente como cosas pasadas. Al terminar Danny de hablar, Don Mauro tuvo el primer gesto cariñoso. De pie, puso sus manos sobre los hombros de Danny

– Te ha tocado duro chico. Me alegro de poder ayudarte. Puedes contar conmigo de ahora en adelante

Esas palabras fueron siempre verdaderas. Don Mauro fue la razón por la cual Danny volvió a la escuela y terminó los años que le correspondían y aprendió a luchar por conseguir lo que quería.  Siempre estuvo pendiente de él y le ayudó en lo que necesitara.

Cuando habían pasado apenas 3 días desde que saliera del hospital y aún no empezaba a estudiar, Danny volvió a ver a Don Isaías.

El viejo aún permanecía en el hospital. Su alegría fue inmensa al saber que había venido solamente a verlo… volvieron a jugar a barajas… Danny lo acompañó un buen rato y nuevamente escuchó sus historias. El viejo se hizo un tiempo para escuchar a Danny y su entusiasmo sobre el nuevo trabajo. Cuando terminó la visita se despidió con un abrazo. El anciano emocionado le agradeció muchísimo. Danny prometió volver.

Extrañaba a Klaus… le dolía cada vez que lo recordaba… Algo malo había en él… algo que alejaba a quienes quería… pero estaba decidido a salir adelante… Los cambios que están sucediendo en su vida lo mantenían ocupado y distraído del dolor… había encontrado a dos personas importantes… Don Mauro lo apoyaba, lo sostenía y lo impulsaba, Don Isaías lo necesitaba, lo escuchaba y lo entretenía… y lo más importante de todo, ninguno de ellos quería meterse en su cama.

 

Cuando Isaías salió finalmente del hospital, un par de días después, Danny estaba con él y lo acompañó hasta su casa. Vivía muy solo en un barrio de clase media no muy lejos del departamento que aún tenía Danny.  Tenía una casa pequeña pero muy acogedora. En el patio tenía árboles con frutos y el jardín delantero, aunque un poco descuidado, tenía hermosas flores. Cuando no estaba trabajando ni estudiando, Danny estaba con Isaías. Al anciano le gustaba el jardín y con mucho cuidado, intentaba arreglarlo y volverlo a su antiguo esplendor, pero sus manos eran demasiado delicadas y débiles por la enfermedad. Danny se hacía cargo de seguir sus instrucciones y trabajaba por él, luego tomaban te o comían y ambos se acompañaban mutuamente.  Dos semanas después, cuando llegó el plazo de dejar el departamento, Danny fue recibido por la enorme sonrisa de alegría de Don Isaías en la puerta de su casa.

– ¿Está seguro que no lo molesto aquí?- Dijo dejando sus maletas en el piso

– No Danny, no me molestas. Eres bienvenido. Puedes llamarme abuelo, si quieres

Y así fue como de su estadía en el hospital Danny se consiguió el pariente más cercano y cariñoso que tuvo en su vida. El abuelo Isaías, que aunque no tenía ningún lazo de sangre con él, entre ambos crearon una enorme red de lazos afectivos y es, hasta ahora, la única familia que Danny se permite recordar.

Don Mauro, que se había hecho responsable de la vida de Danny, entendió y dejó a Danny tranquilo viviendo con Isaías luego de visitar el lugar y comprobar que fuera seguro para el chico.

Durante el primer año trabajando en el club, Danny atendía las mesas con diligencia y amabilidad, las propinas siempre eran generosas y también lo eran las manos largas que intentaban agarrar su trasero o delantera y las invitaciones que recibía constantemente. Le ofrecían dinero, le juraban amor eterno y lo invitaban a los lugares más increíbles… hombres de todas las edades y tipos querían estar con él. Los rechazaba a todos. Había aprendido a decir que no.  No quería saber de nadie que afectara su vida actual.

Había entablado amistad con algunos de los chicos que trabajaban en el lugar y ocasionalmente se juntaba con ellos y actuaba como un adolescente normal de juerga y fiesta. Pero no permitía que nadie se le acercara más allá del límite de la amistad superficial. Danny no quería extender lazos que pudieran significar un nuevo dolor. Además, la imagen de Klaus aún era demasiado fuerte.

Don Mauro estaba siempre presente, conversando con él, aconsejándolo y protegiéndolo. Todos en el club sabían que el chico era su protegido, pero a pesar de eso lo estimaban. Danny trabajaba duro y se había ganado el respeto de sus compañeros.

El abuelo Isaías le entregaba un cariño y un cuidado que nunca antes había recibido, lo ayudaba en sus estudios y vigilaba que nada le faltara. Danny no sabía cómo responder a este cariño desinteresado y hacía lo único que sabía hacer; le entregaba los cariños y cuidados que el anciano tanto agradecía, le dedicaba tiempo y energías para que no se sintiera solo. Ambos se complementaban muy bien.

Don Mauro vigilaba que no fallara en sus estudios ni en su trabajo. Cuando llegaba después del trabajo, en la madrugada, el abuelo Isaías dormía, pero mantenía la casa caliente para Danny y cuando despertaba en la mañana, el abuelo le preparaba un delicioso desayuno y se sentaba con él a escuchar sobre su trabajo o a contarle de sus cosas. Danny estudiaba unas cuantas horas y luego volvía a acompañar al abuelo antes de partir a trabajar. Juntos arreglaban el jardín, veían películas antiguas, jugaban a las cartas, hacían las compras del supermercado, visitaban al doctor del abuelo y llevaban una tranquila vida familiar. Don Isaías jamás lo dejaba salir al trabajo sin haber comido un buen plato de comida. Era curioso ver como la salud del abuelo mejoró notoriamente con la presencia de Danny en su vida. Danny insistía en pagar parte de su estadía pero el abuelo decía que con lo mucho que lo cuidaba y lo acompañaba se sentía más que recompensado. Danny se preocupaba mucho por él y constantemente lo controlaba, le recordaba sus medicamentos y lo hacía reír con su buen humor y alegría natural. Casi no tenía gastos. Fueron juntos con el abuelo a abrir una cuenta de ahorros en el banco, Danny depositaba gran parte de su dinero en esa cuenta.

La imagen de Klaus y el dolor se fueron borrando lentamente. En algunas ocasiones recordaba al alemán y volvía a derramar algunas lágrimas… lo había amado de verdad, con un sentimiento fuerte y profundo… aún le dolía el estómago y sentía fuerte el deseo cuando pensaba en él… siempre se preguntaba qué era lo que había hecho mal para que Klaus lo dejara así… de esa forma tan brusca, sin una palabra ni una explicación… era lo mismo que había hecho Julio… finalmente todos lo abandonaban… pero las ganas de salir adelante y demostrarse que podía hacerlo eran muy grandes. No se permitía flaquear ni distraerse de sus ocupaciones y los hombres de su vida en este momento, Don Isaías y Don Mauro, lo alentaban a lograr sus objetivos.

Cuando cumplió 16 años, Don Mauro lo invitó a almorzar y lo felicitó por los logros alcanzados; había terminado el primer año en la escuela con muy buenos resultados. Con delicadeza, le extendió un sobre que contenía un cheque.

– Feliz cumpleaños Danny. Estoy orgulloso de ti. Te lo has ganado

Danny se sintió especial, nunca nadie había estado orgullos de él. Guardó ese cheque para siempre… nunca lo cambió ni lo gastó. Era su recordatorio de que alguien se había sentido orgulloso de él.

Cuando llegó en la tarde a la casa, el abuelo lo esperaba con una torta y un regalo. Danny estaba agradecido y emocionado. Cuando quedó solo recordó su cumpleaños anterior… no es que este fuera malo… pero lloraba porque el anterior había sido demasiado bueno…

Fue en el verano, los días eran largos y calurosos y las noches en el club más movidas que nunca. Aparte de los clientes habituales, estaba lleno de turistas y con mucho trabajo. Don Mauro había contratado más personal para atender el bar y para el espectáculo. Fueron tres los bailarines que fallaron esa noche… a último momento, cuando ya era imposible buscar un reemplazo, Don Mauro se dio cuenta que el show era muy pobre y estaba muy molesto. Danny no había vuelto a bailar mucho, solo ocasionalmente cuando salía con los chicos, pero se sabía de memoria los bailes de los que faltaban… los veía cada noche.

– Si me deja, yo puedo bailar…- dijo tímidamente. Todos lo miraron.

– Muy bien, muéstrame que puedes hacerlo – Don Mauro siempre era así, tomaba las decisiones en cosa de segundos. Danny subió al escenario, puso la música y se los demostró. Le faltaba mucho… técnica, estilo.. pero  bailaba con mucha gracia y una sensualidad que era mucho más atrayente que la perfección de otros bailarines.

– Vaya!, sí que me sorprendiste Danny!! Te quedas en el show– dictaminó el dueño

– ¿Ya no serviré las mesas? –

– No… ahora vas a bailar y quiero que lo hagas cada vez mejor. Vas a ensayar mucho hasta que sea perfecto. Tomarás clases de baile-  No cabía en sí de felicidad.

Cualquier novato que cambiara tan bruscamente de oficio se habría puesto nervioso durante su primera actuación, pero a Danny no le pasó eso. Recordó que lo hacía por ayudar a Don Mauro, tenía una deuda de gratitud con él y quiso dar lo mejor de sí mismo.  Todo resultó bien, los clientes quedaron encantados con la exquisita sensualidad del chico.

Si antes recibía muchas propuestas de todo tipo, ahora le llovían invitaciones y regalos… Fueron sus nuevos compañeros de trabajo los que lo convencieron de aceptar algunas… era joven, tenía solo 16!!!, no podía vivir eternamente solo, tenía que aprovechar su juventud.

Tímidamente, Danny se atrevió a comenzar a salir y a abrir un poquito la puerta de su corazón. Felipe entró como un huracán, arrasando y derribando todo a su paso y volviendo loco a Danny con su energía y vitalidad. Nunca había conocido a alguien cómo él.

 

CAPITULO 20

DANNY 8

 

Felipe tenía 19 años, era muy atractivo, con el pelo oscuro, largo hasta los hombros y siempre desordenado, ojos grandes y soñadores de color café claro, una boca atractivamente sensual que sonreía con facilidad, vestía siempre a la última moda… tenía mucho dinero y cero responsabilidad… para él la vida era un fiesta continua. Sus padres pensaban que ser gay era una enfermedad seria, como el cáncer, más aún, por ser el menor de tres hermanos no le exigían nada… solo se lamentaban de su condición y añadían un poco más de dinero en su cuenta cada vez que  recordaban su “penosa enfermedad”.

Era conocido en el club por las muchas veces que le habían pedido que se retirara por el desorden que provocaba, por saltarse las reglas y querer hacerlo todo a su loca manera, por beber en exceso… todo en él era extremo e incontrolable; siempre estaba rodeado de un par de fieles amigos con los cuales se besaba y toqueteaba sin ningún orden de preferencias. Ordenaban lo mejor del lugar. Cuando las cosas estaban demasiado fuera de control, bastaba una llamada para que alguno de los empleados de su padre viniera a arreglar el problema discretamente. Don Mauro conocía a su padre, un importante empresario, y solo por eso lo toleraba en su local. Felipe podía ser un serio dolor de cabeza para cualquiera.

Como todas las cosas las hacía en forma intensa, el día que se fijó en Danny no fue una excepción.

Danny llevaba un poco más de 5 semanas bailando en el club, ya nadie recordaba que había sido camarero por mucho tiempo… el baile le salía cada vez mejor, ayudado por las clases de baile, y parecía ser su ambiente natural. Danny, de por si hermoso, se veía aún mejor cuando estaba en el escenario.

Felipe con sus amigos llegaron cerca de las 11:30 de la noche, justo cuando Danny estaba bailando. Pocas veces tenían tiempo para mirar el show pues siempre estaban entretenidos entre ellos mismos. Pero ese día tuvieron que esperar a que el show se detuviera para pasar hasta su mesa.  Quizás de puro aburrimiento y porque los demás clientes los hacían callar fue que se fijó en el chico que bailaba… primero lo miro un poco desdeñoso… hasta que volvió a mirarlo con mayor atención… entonces dejó de hablar con sus amigos… de hecho, se separó de ellos y se acercó un poco más al escenario… Cuando Danny terminó de bailar y sonrió agradeciendo los aplausos, por solo una fracción de segundos, sus ojos se cruzaron. A esas alturas Felipe ya había decidido que lo quería… se había fijado en el chico y lo quería ahora mismo… se sintió atraído por su físico y su rostro, por la forma en que se movía… una punzada en su entrepierna le indicó que lo quería con cierta urgencia…  había algo diferente en él… algo que no sentía muy a menudo… Volvió donde sus amigos y a diferencia de lo que normalmente hacía, se dirigió en silencio a su mesa.

Cuando el mozo vino a tomar su pedido, Felipe lo sujetó fuerte de la muñeca y puso en su mano un billete de varios cero

– ¿Quién es el que estaba bailando?-

– Se llama Danny– contestó el chico molesto al sentirse sujetado pero sin atreverse a pelear con él

– Quiero conocerlo… dile que venga

El mesero sabía que eso era ridículo, Danny jamás venía a la mesa de nadie que lo invitara.

– Eso no va a suceder. Danny no acepta invitaciones-

Bastaron esas palabras para que el interés de Felipe aumentara inmediatamente al doble.

– LLévame a donde está, entonces-

– No puedo hacerlo señor –

– Y entonces ¿Cómo mierda conozco a ese tal Danny?-

El mesero sonrió anticipando una pequeña venganza. Se encogió de hombros

– No se puede-

¿No se puede?… en solo unos cuantos minutos, de ser un perfecto desconocido, Danny pasó a ocupar gran parte del espacio mental de Felipe.

– Haz que se pueda – Felipe lo miro fríamente arrugando un nuevo billete en la mano del mesero. Era un mocoso malcriado acostumbrado a que lo obedecieran sin chistar y a obtener satisfacción inmediata para todo lo que se le antojara.

El mesero dio la vuelta seguido por la mirada molesta de Felipe y se perdió por la puerta que comunicaba a la zona privada del club. En el camino se encontró a Don Mauro que salía de su oficina y que se extrañó mucho de ver al mesero en ese sector.

-Es que ese chico… Felipe, quiere conocer a Danny, me exigió que lo hiciera-explicó mostrándole el billete arrugado

– Esta bien… yo me encargo- Don Mauro tomó el billete y se dirigió a la sala. Ubico a Felipe. Lo conocía bien.  Lamentaba profundamente la vida que llevaba el chico… de sus padres solo recibía dinero, ningún otro tipo de cuidado, era malcriado y caprichoso. Esto no iba a ser fácil, pero podía hacerlo.

– Felipe – saludo fuerte llegando a su lado

– Ah! buenas noches señor Martinelli– Felipe se puso de pie. Era más alto que Don Mauro. Se estrecharon las manos. Acto seguido, el hombre puso el billete arrugado en la mano de Felipe y la sostuvo

– Deja a ese chico tranquilo, ¿entendido?- se quedó mirándolo fijo, dándole a entender claramente que no era un juego

– ¿Por qué?… solo quiero conocerlo, nada más- se atrevió a insistir dibujando una de sus encantadoras sonrisas. Fue recibido por el hielo en los ojos del hombre. No le había hecho gracia.

– No Felipe, Danny esta fuera de tu alcance y no quiero verte cerca de él-

Esta vez el tono de amenaza fue mayor. Felipe no se atrevió a decir nada más… se sentó aparentando estar tranquilo… ahora sí que no había nada en el mundo capaz de detenerlo en su empeño por conocer a Danny… ¿Qué lo hacía tan especial y protegido?… ¿El dueño en persona había venido a alejarlo del rubiecito?… vaya!!… se moría de ganas, había probado tanto y tan seguido, era muy extraño que alguien se negara o tuviera que esforzarse para conseguirlo… generalmente se le ofrecían y tenía de todos…así es  que las respuestas negativas que había recibido sólo incrementaron su interés… Don Mauro intentaba mantenerlo a distancia… Dios!! Esto iba a ser muy entretenido. Sintió la sangre correr más rápido en sus venas. No volvió a concentrarse en sus amigos ni en lo que decían o de qué se reían. Se bebió un par de copas callado, pensando…

Dos noches después, alrededor de las 2 de la mañana Danny salió del club, cansado, con destino a su hogar. El abuelo estaba un poco resfriado y él estaba preocupado. Se subió el cuello de su chaqueta y caminó rápido a través del estacionamiento en dirección al taxi que siempre lo esperaba para llevarlo a su casa. Hacía un poco de frío. Cuando iba por la mitad del estacionamiento una moto muy grande se cruzó en su camino, deteniéndose frente a él e impidiéndole el paso.

– Hola Danny- Felipe tenía una de sus mejores sonrisas seductoras. Danny lo miró algo asustado

– ¿Te conozco? – no lo creía… de seguro recordaría a un chico tan guapo… muy guapo

– Ahora me conoces. Soy Felipe… Vengo al Club todo el tiempo– Felipe estaba encantado. Danny, de cerca y al natural era precioso… ¿cómo no lo había visto antes?…

– Hola Felipe – saludó Danny serio dando por terminada la conversación e intentó esquivarlo pasando por el lado y siguiendo su camino. Felipe saltó de la moto y estuvo a su lado

– ¿Puedo acompañarte? ¿Llevarte a algún lado?-

– No gracias– Felipe se adelantó un par de pasos y se arrodilló frente a Danny y puso cara de súplica

– ¿Por favor? –

– ¿Qué estás haciendo?!!!… Párate!!! – Danny se había detenido

– Sólo si me dejas acompañarte

Danny había conocido en este tiempo a toda clase de tipos que le declaraban su interés, su amor, su admiración, sus deseos… algunos muy suavemente, otros hasta usaban la violencia, pero él había aprendido a ser más fuerte y a decir que no… pero este chico frente a él tenía algo especial… no solo era atractivo sino… no supo bien que era… fue incapaz de identificar qué lo atraía tanto, su seguridad, su desplante… aunque era un perfecto extraño. Dudó un minuto antes de contestar… Felipe lo notó y sonrió satisfecho

– No, gracias- continuó pasando por su lado y llegando al taxi antes de darle tiempo de reaccionar. Cuando estuvo de pie y quiso alcanzarlo el taxi ya se alejaba… ¿lo había dejado arrodillado en el suelo?… increíble. Sonrió feliz. Corrió a su moto y se lanzó en su persecución manteniendo una prudente distancia.

Danny descendió del taxi y se acercó a abrir el portón del jardín. El auto se fue. Escuchó la moto acercarse rápida. Se detuvo frente a su casa y Felipe lo miró victorioso

– ¿Qué haces aquí?!!! Me seguiste??!! –

– Me dejaste arrodillado y sufriendo…-

– Adiós Felipe-

– Al menos te acuerdas de mi nombre-

– No… acabo de olvidarlo– abría el portón y estaba entrando

– Quiero conocerte- se bajó de la moto despacio y se quedó a unos pasos de Danny, mirándolo, directo, simple… sincero. Felipe tenía mucha confianza… demasiada confianza en sí mismo y en su atractivo. Ese simple gesto pudo más que la resistencia de Danny. No cerró completamente la puerta

– ¿Por qué?-

– Porque me gustas mucho-

– No. Adiós- iba a cerrar pero Felipe se acercó impidiéndolo

– Pude haberte mentido… pero te dije la verdad. Me gustas-

– No me interesa– mentía… si le interesaba… un poco… quizás.  Le gustaba este chico insistente que lo había seguido y que le hablaba directo. También lo asustaba. Demasiado interés.

-¿Qué tengo que hacer para que aceptes salir conmigo? –

– No voy a salir contigo-

– Y entonces… ¿Cómo voy a conocerte?– Dios!! Si que era insistente… Danny agachó la cabeza para intentar ocultar una sonrisa. Felipe lo miró encantado… se veía muy hermoso… levemente sonrojado y comenzando a ceder… Danny mantuvo silencio durante unos minutos, pero sonreía sin poder evitarlo.  Felipe esperaba expectante una respuesta

– No lo sé- dijo finalmente

– ¿No sabes cuándo vas a salir conmigo?- preguntó confiando en su buena suerte

– No. No sé cómo lo vas a hacer si quieres conocerme– dicho eso cerró la puerta definitivamente. Se quedo quiero esperando unos instantes con el corazón latiéndole muy fuerte… Felipe no se movía al otro lado del portón.

– Lo hiciste de nuevo!! Me dejaste esperándote!!!- gritó despacio, pretendiendo estar enojado. Danny cruzó el jardín con una enorme sonrisa en su rostro. Entró a su casa sin mirar atrás y más tarde se durmió manteniendo esa sonrisa… por primera vez en mucho tiempo se olvidó de recordar a Klaus antes de dormirse.

Curiosamente, del otro lado del portón Felipe también sonreía. Le habían dado luz verde para iniciar la cacería.

Al día siguiente Danny recordó varias veces al insistente chico, sentía una especie de inquietud respecto de él… ¿se habría dado por vencido o volvería a aparecer hoy?…

Eran 24 rosas rojas perfectamente arregladas en un hermoso bouquet. El hombre que las traía tenía instrucciones de entregarlas personalmente a Danny. Faltaban unos minutos para las 7 de la tarde y tenía que hacer su entrega a las 7 en punto así es que estaba apurado. Uno de los porteros tuvo que acompañarlo dentro, hasta la sala de vestuario pues el hombre discutió y se negó a dejar las flores en otras manos que no fueran las de Danny. No era primera vez que Danny o alguno de los otros chicos recibía flores, pero estas llamaron la atención por lo grandioso del ramo. Danny sonrió… recordó a Felipe… buscó infructuosamente una tarjeta. Nadie sabía quién las enviaba.  Todos hacían bromas y reían especulando sobre el misterioso personaje que había enviado las flores. Danny sabía… suponía… en cierto modo quería y esperaba que hubiera sido Felipe. Solo sonrió sin decir nada.

Unos minutos antes de las 8 llegó nuevamente el mismo hombre. Esta vez era un ramo inmenso de Lilium. El portero nuevamente lo acompañó hasta entregarlo personalmente a Danny. El tercer ramo fue de tulipas. El Portero no dijo nada esta vez. Solo abrió la puerta y le indicó al hombre con un gesto cansado que lo siguiera por el mismo camino que habían hecho ya dos veces. Cuando se iba, el portero preguntó.

– ¿Supongo que nos veremos a las 10?-

– Si señor- respondió el hombre de la florería.

Exactamente cada una hora, hasta la 1 de la mañana, llegó un ramo de flores diferentes, todos hermosos y delicados. El último fue de orquídeas, tan delicadas y etéreas… Ninguna nota acompañó los ramos. Cuando había llegado el segundo Danny estaba casi seguro de que era Felipe. Para cuando llegó el tercero supo sin lugar a dudas que solo un desenfrenado e impulsivo como ese chico se atrevería a hacer algo así.  Todos lo molestaban y en secreto lo envidiaban, tanta admiración y tanto dinero gastado en hermosas flores… Danny seguía sonriendo misterioso… Eran bonitas, pero no eran suficiente esfuerzo. Estaba más que intrigado e interesado, a pesar de que no quería estarlo… pero no iba a ceder así de fácil. Que se fuera haciendo una idea el impulsivo ese…

Cuando tuvo que salir al escenario supuso que lo iba a encontrar entre el público. Mientras bailaba, se sorprendió de estar mirando detenidamente las mesas de los clientes en busca de Felipe. Finalmente lo vio. Estaba solo en una mesa, sin sus compañeros de juerga habitual. Solo lo miró un segundo para cerciorarse de su presencia y no volvió a prestarle atención aunque sus ojos querían volver a mirarlo, se obligó a no hacerlo. Terminó, agradeció, sonrió y se fue de vuelta a la sala de vestuario llena de flores… ¿y ahora qué?… se vistió poniendo un poco más de cuidado que lo habitual. Felipe no dio señales de vida… Danny se encontró pensando en él varias veces durante el resto de la noche… ¿a qué estaba jugando???

Al terminar su horario, puso un poco más de atención a como lucía y salió afuera dirigiéndose a su taxi… forzándose a no buscar una moto entre los autos estacionados.

Ahí estaba Felipe… apoyado en un elegante auto deportivo rojo, esperando

– Buenas noches Danny– le dijo sonriendo, mirándolo atentamente y sin moverse ni un milímetro. Danny se desconcertó por un segundo… esperaba… no sabía que esperaba pero algo diferente…

– Buenas noches– contestó siguiendo su camino. Avanzó… sin detenerse… esperaba que Felipe en cualquier momento volviera a aparecer frente a él, se arrodillara, lo sujetara  o hiciera cualquier otra locura… pero llegó hasta el taxi y se subió. Desde dentro miró hacia el auto deportivo. Ahí seguía Felipe, sin perderse ni un detalle de él, siguiéndolo con los ojos… pero no se había movido…  Danny no sabía que esperar. El taxi comenzó a avanzar. No quería hacerlo pero no pudo evitar darse vuelta y mirar hacia atrás. Felipe no había perdido la sonrisa con la cual aún lo miraba

– Idiota…- masculló Danny despacio… ¿primero le mandaba mil flores y luego no le hablaba?… ¿Qué juego se traía este chico entre manos?… no le gustaba no saber qué esperar… estaba desconcertado… nervioso.  Dejó de pensar en él y reclinó su cabeza en el asiento… era tarde, estaba cansado. Recordó todas las hermosas flores, el abuelo estaría feliz si pudiera verlas… ese hombre amaba las flores y el jardín… pero de ninguna manera iba a salir del Club llevando las flores en sus manos… no pensaba darle una señal de que le hubieran agradado.

– Danny… Danny, ya llegamos- El chofer del taxi le hablaba… había cerrado los ojos sólo unos segundos y se había quedado dormido.  Se bajo casi esperando encontrar a Felipe… no había nadie en la calle.

La historia se repitió durante varios días. Solo cambiaba el orden o el  tipo de flores… pero todos los ramos eran preciosos y llegaban puntualmente cada hora, desde las 7 de la tarde hasta la 1 de la mañana. Cada vez era el mismo mensajero. El segundo día, el portero del Club lo miro molesto de verlo aparecer nuevamente

– ¿Otra vez? – gruño

– Si señor- respondió el mensajero

Cuando terminaba la noche ya se despedían por el nombre y con una sonrisa. Al tercer día se saludaron con simpatía y el mensajero entró directamente, sin compañía, a entregar su orden. Ya se conocía bien el camino.

Dentro de la sala de vestuarios el ambiente era increíble… todos los chicos estaban fascinados y admirados… ¿Quién era el hombre adinerado que gastaba tanto en hermosas flores para Danny??  Seguro era alguien que estaba loco por él… Danny seguía sin decir una palabra respecto del tema.  Se sentía inseguro e intranquilo. La verdad era que Felipe era muy atractivo, estaba cada noche pendiente de él durante el show… pero lo asustaba la impulsividad y la insistencia… no sabía que podía esperar de él…

Cada noche al terminar su trabajo, Felipe estaba esperándolo afuera… no le decía más que “buenas noches Danny” y sonreía mirándolo… esperando.

Al llegar la quinta noche y luego de ya no tener más espacio donde acumular flores, Danny salió del club decidido a detener esta locura. Llevaba dos días enteros pensando en él y se estaba enojando. Felipe estaba, como  todas las noches, reclinado sobre su auto deportivo, esperando verlo pasar. Hacía frío.

– Buenas noches Danny-

Danny se detuvo frente a él. Odiaba tener que ser él quien hablara primero pero ya se había cansando

– Ya está bien Felipe. No sigas haciéndolo… por favor-

– ¿Hacer qué? – preguntó el aludido con su mejor cara de inocencia

– Tú sabes… no envíes más flores– estaba molesto… nervioso… las flores, el misterio… tener que hablarle… no sabía qué terreno pisaba.

– ¿No te gustan? –

– Eso no es lo importante –

– ¿Entonces si te gustan?-

– Si, pero…-

– No puedo dejar de enviarlas si te gustan…-

– ¿Siempre tienes que exagerar?-

– Es que no sabía cuales te gustaban… cómo no me quieres dejar conocerte…-

Danny suspiró mirando a todos lados… Felipe estaba decidido a cansarlo… sólo había una forma de detener esto

– Mañana… martes… y si no te comportas será la primera y última vez– le habló muy rápido y echo a andar hacia el taxi, avergonzado de haber aceptado… feliz de haberlo hecho.

– ¿Estas aceptando salir conmigo?- gritó Felipe encantado con una enorme sonrisa en su rostro.

Danny no respondió, solo alzó su mano y con un gesto le indicó que no molestara más… se refugió dentro del taxi…  sonreía… había muchas mariposas revoloteando en su estómago. Tenía una cita.

Los martes eran su día libre. Generalmente iba a clases en la mañana.  Luego descansaba casi todo el día, regaloneaba al abuelo Isaías, juntos le dedicaban horas al jardín, hacían algunas compras y otras actividades. Cerca de las seis de la tarde empezó a ponerse nervioso… no habían acordado hora ni lugar ni nada… pero estaba seguro que Felipe iba a aparecer.  Se duchó temprano, buscó ropa que le quedara bien… su pelo brillaba lustroso… no sabía donde pensaba llevarlo… no tenía claro qué debía usar… recordó a Felipe… siempre vestía bien y elegante. Él no tenía mucha ropa elegante… busco entre lo que tenía hasta sentirse cómodo con su aspecto… Danny no necesitaba mucho de la ropa, cualquier cosa que se pusiera siempre se le veía bien… era su otro aspecto, su pelo, su cara, su sonrisa… otras cosas las que destacaban de él por sobre la ropa.  Habló con su abuelo y le contó que iba a salir. Isaías tomó sus manos y las palmeo suavemente.

– Está bien hijo. Te cuidas-

Danny era un chico joven… por supuesto que tenía que salir y pasarlo bien.

A las 8:10 Felipe apareció en su puerta. Se puso algo nervioso al verlo tan atractivo y seguro de sí mismo… esa forma en la que sonreía, sintiéndose un ganador…

– ¿Qué te gusta hacer Danny?-  Pregunto Felipe cuando se subieron al auto deportivo. Era primera vez que Danny se subía a un auto de este tipo y si… estaba impresionado.

– No sé, cualquier cosa está bien- No había tenido una cita antes… no sabía bien qué hacer ni que decir ni cómo comportarse. Pero decidió intentar ser el mismo, sin caretas frente a Felipe

– Bueno… voy a elegir por ti entonces.- Felipe manejaba muy rápido. Se estacionó en una calle bastante concurrida y caminaron hasta un teatro. Felipe había comprado entradas para una obra musical

– No sabía que te podía gustar… pensé mucho y…-

Sonrieron al darse cuenta que ambos estaban nerviosos.

-. Nunca he visto una… estoy seguro que me va a gustar-

¿Gustar?.. Oh Dios!! Le había fascinado… era primera vez que veía un musical en vivo y en directo… la música, el baile, el canto… todo le había gustado mucho.  Salió del teatro muy contento, subieron al auto y en unos cuantos minutos llegaron a un elegante restaurant a orillas del mar. Cenaron, conversaron… se rieron. Felipe era alegre, algo superficial pero encantador.  Danny le contó pedazos sueltos de su vida… nada muy personal. Felipe le contó casi todo sobre su vida. Aunque no tenían mucho en común ambos se sintieron bien en compañía del otro… Felipe estaba cada vez más encantado con el chico y eso lo sorprendía. Generalmente, cuando conversaba con las personas se desilusionaba rápidamente… eran libros abiertos que le contaban toda su vida en segundos y podía fácilmente saber cuáles eran sus intenciones… pero con Danny le sucedía al revés… quedaba con ganas de saber más y no tenía idea cuáles eran las intenciones de Danny respecto de él… tal parecía no tener intención ninguna

– ¿Sabes esquiar?-

– No– río asombrado

– De acuerdo, tienes que aprender. Voy a llevarte el fin de semana y enseñarte-

Felipe tomaba las decisiones por él sin preguntarle… a lo largo de la noche había decidido que tenía que enseñarle a esquiar, a nadar, a manejar motos de agua… y sobre todo a divertirse.  Danny se reía de sus ocurrencias. Felipe era divertido… no se medía en nada, todo era hasta el límite. Tenía un atractivo especial y la seguridad que demostraba al moverse en un mundo que Danny desconocía lo habían impresionado… si a eso agregábamos el brillo de sus ojos al mirarlo… la mano que casualmente lo rozaba… como movía la boca al sonreírle coqueteando… la forma sincera y directa con que le decía lo mucho que le gustaba a cada rato… Felipe jugaba a ganador… siempre. Quería hacer con Danny todas las cosas que se le ocurrían… parecía el tipo de persona generosa en extremo y gozador de la vida. Tenía que reconocerlo. Le agradaba… mucho, pero seguía sintiéndose desconcertado al no saber claramente que esperar.

Cuando más tarde el auto se detuvo frente a la casa del abuelo, Felipe estiró sus brazos y lo acercó. No lo besó ni lo forzó a nada, solo se reclino con él en el asiento y lo miro fijamente mientras pasaba la mano por su cara y su pelo.

– ¿Puedo besarte?- preguntó después de un rato de silencio en que solo se habían mirado. Danny tenía ganas de besarlo… le gustaba.  Fue él quien se acerco un poco más y rozó apenas su boca… para luego alejarse sonriendo e intentar bajarse del vehículo

– Nooooooo… que injusto….- se quejó Felipe aún riendo. Danny se detuvo. Sólo eso bastó para que Felipe lo sujetara, lo empujara contra el asiento y lo besara como correspondía… aplastando fuertemente sus labios hasta descubrir su sabor. Danny correspondió… abrió su boca y lo recibió con gusto… lo dejó dominar… hacía tanto tiempo que no besaba a nadie… era rico sentirse así. Paso sus manos sujetando el cuello y acercándolo a él.

– ¿Así está mejor? –

– Mucho mejor-

 

Danny tuvo que aprender con paciencia que Felipe jamás dejaba las cosas a medias y aunque sonara extraño, siempre cumplía con las locuras que ofrecía. Para él todo era posible…

El sábado siguiente a las 6:30 de la madrugada Felipe tocaba su puerta. Se disculpó con el abuelo por molestar a esa hora pero necesitaba llevarse a Danny. El chico solo alcanzó a dormir una pocas horas… pero era momento de aprender a esquiar. El vehículo ahora era uno más grande y con tracción en las 4 ruedas. Tomaron rumbo a la cordillera. A las 9:00 de la mañana Danny estaba vestido y con el equipo puesto. Felipe estuvo pendiente de enseñarle toda la mañana, con paciencia y sabiduría  y no descansó hasta que el chico logró deslizarse unos cuantos metros sin caerse. Gritaba y saltaba de alegría ante esa pequeña victoria… A Danny le gustó la sensación de libertad al deslizarse por la nieve… siguió intentándolo muchas veces hasta que cerca del mediodía pudieron subir juntos al andarivel y bajar esquiando por la primera pista. Solo entonces Danny se dio cuenta de lo experimentado y avanzado que era Felipe en este deporte.

– Vendremos muchas veces-

Había mucha gente alrededor, incluso algunos que saludaban a Felipe por su nombre… pero a él no le importaba nada…  besaba y acariciaba a Danny con total libertad, sonriéndole con ternura.

– Me gustas tanto-  Nunca había vivido una relación así de abierta ni nadie lo había tratado tan bien, haciéndolo sentir más que especial.

A las 4 de la tarde estaban mojados,  exhaustos y completamente felices. Habían esquiado, hecho un gran mono de nieve, una pequeña guerra de bolas de nieve, se habían besado tirados sobre el frío sintiendo el calor de las lenguas y la boca.

Se cambiaron de ropa, comieron algo e iniciaron el viaje de regreso. Danny tenía que trabajar.

Felipe estaba presente cada noche en el club. De a poco, la gente comenzó a reconocerlo como la pareja oficial de Danny. Él mismo se había acercado a conversar con Don Mauro

– Te dije que te alejaras de él- partió molesto el hombre mayor

– Lo siento pero no puedo – había agachado la cabeza. Felipe no era humilde, sino todo lo contrario. Don Mauro se calló frente a ese gesto.

– Si lo quieres para jugar o te portas mal con él…-  Felipe había cambiado últimamente… no había escándalos ni borracheras… los amigos habían desaparecido y su actitud era diferente.

– No señor… no es un juego-

Para Felipe, Danny no era un juego… desde el principio le quedo claro. Al principio le atrajo lo intocable y difícil de alcanzar… luego, al conocerlo, entendió que Danny era mucho más complejo de lo que había supuesto. No confiaba ni se abría fácilmente.  Era dulce pero firme en sus convicciones, no parecía tener 16 sino muchos mas. Sabía que tenía que esforzarse un poco más para lograr llegar al fondo del corazón del chico. Había cosas que Danny dejaba inconclusas… le sorprendía lo mucho que se había encariñado con él y lo poco que sabía de su vida.

Durante los dos primeros meses de su relación, Felipe llevaba y traía a Danny de todas partes, lo sorprendía con deliciosos y extravagantes regalos,  le enseñó todas las cosas que le había prometido y más. Paseaban en el yate de la familia por la costa, Danny nadaba ahora con relativa comodidad, las motos de agua lo habían vuelto loco y adoraba jugar con ellas y los amigos de Felipe lo habían recibido de buena manera, aunque todavía preferían estar solos ellos dos.

Felipe lo trataba con dulzura y locura. Nada le parecía suficiente para poder complacerlo y encantarlo. Estaba feliz de haberse dado la oportunidad y el esfuerzo de conocer a Danny. Sus amigos y conocidos eran tan diferentes, superficiales… aburridos. Danny era lejos una de las personas más interesantes que había conocido en su vida. Estaba fascinado, cada vez más, con el chico que bailaba en el club y le revolucionaba el pensamiento y el cuerpo.

Danny aún no entregaba todo su ser… ni física ni emocionalmente.  Felipe esperaba impacientemente por él. Trataba de  mantener sus manos quietas pero se acaloraba rápidamente y terminaba siempre intentando tocar esa piel que lo traía loco. Pero cada vez que presionaba, Danny se cerraba como una ostra y se alejaba. No sabía que había detrás de aquello, pero sospechaba que Danny tenía alguna historia que contar. Estaba aprendiendo que tenía que respetar el ritmo que Danny marcaba en esta relación.

Mientras tanto había invadido lentamente toda la vida de del chico. Al abuelo Isaías lo conoció una mañana que llegó temprano con pan recién horneado y algunas otras exquisiteces a desayunar, sorprendiéndolos a ambos, no conocía la verdadera historia y creía honestamente, que ese amable viejo era la única familia de Danny. Compartía con ellos las labores del jardín y la casa… de buena gana arreglaba o reparaba lo que hiciera falta… Danny no supo cómo, muy lentamente, Felipe fue ocupando cada espacio de su vida hasta que un día, al despertar, se encontró pensando en lo extraño que era que aún no hubiera amanecido con él a su lado. Se levantó sonriendo y pensando que ya era tiempo de hacerlo. Esta noche sería especial.

Todo el día mantuvo ese pensamiento en su mente. Sonreía anticipando lo que pasaría. Lo deseaba… una noche especial. No le dijo nada. Quería sorprenderlo cuando lo trajera de vuelta a su casa.

La noche fue, efectivamente, una de las más especiales en su vida.

Había hecho los arreglos necesarios para terminar temprano. Recién pasada la medianoche estaba desocupado. Felipe esperaba por él. Juntos salieron abrazados del club.

– Danny – fue un llamado fuerte y urgente que lo obligó a detenerse. Conocía la voz.

No vestía el uniforme pero su forma de pararse, el corte de pelo y todo en él revelaban su carácter… no importaba que no lo hubiera visto en los últimos 4 años… su hermano estaba frente a él.

 

 

CAPITULO 21

DANNY 9

Felipe se dio cuenta de inmediato que algo importante sucedía. La forma en que el desconocido lo  miraba y cómo Danny, instintivamente, apretó su brazo, buscó su mano y se quedó de pie, temblando.

– ¿Quién es Danny?

Sentía que tenía que protegerlo… no sabía de quien o de que, Danny no había abierto la boca pero todo su lenguaje corporal le estaba revelando el miedo que estaba sintiendo.

– Será mejor que no  te metas en esto- Dijo Julio mirando a Felipe – Tengo que hablar a solas con él- Hablaba con autoridad, acostumbrado a hacerlo con los hombres bajo su mando, pero Felipe no le obedecía a nadie…

– ¿Danny?- preguntó mirándolo…

Danny había mirado brevemente a Julio, solo para comprobar que no se había equivocado y que la pesadilla era realidad. Apretó nuevamente la mano de Felipe y trató de respirar normal. Estaba más viejo… solo habían pasado 4 años… ¿sólo 4?… parecían muchos más… se veía mayor, mucho mayor que los años que tenía

– No…- apenas se escuchó su voz… no quería ver a Julio, no quería saber nada de él…

– Llevo mucho tiempo buscándote Danny- Julio dio un paso acercándose. Danny retrocedió

– Un momento– dijo Felipe plantándose de frente al desconocido, dispuesto a cualquier cosa por defenderlo – ¿Qué quieres con Danny?

Julio lo miro en forma despectiva

– Quiero hablar con mi hermano…

Felipe se repuso rápidamente de la sorpresa de saber que ambos eran hermanos… pero no se movió. Danny detrás de él

-¿Danny?- mantenía su vista fija en Julio – ¿Es tu hermano?

– Si… – fue apenas un susurro

– ¿Quieres hablar con él?

Julio tenía chispas de odio en los ojos… sabía quién era Felipe… lo había investigado, era hijo de gente con poder y no le convenía pelearse con el mocoso metiche ese… pero  no tenía ningún derecho a impedirle acercarse a Danny… quien se imaginaba que era??!!!

-. No…

Felipe sonrió burlándose…

– Ya ves… no quiere hablarte… otra vez será – tomó a Danny de la mano e intentaron dar la vuelta y alejarse

– Sé dónde vives

Julio tampoco se movió, solo lo siguió con la vista… se detuvieron. Danny tenía lágrimas en los ojos.

– No… no…

De todo lo que pensaba que podía pasarle en la vida, bueno o malo, Danny jamás recordaba a Julio ni a sus padres… había borrado esa parte de la historia… dolía demasiado… la indiferencia de sus padres… ¿lo habían querido alguna vez??? O siempre fue una molestia para ellos?… Julio tal vez si lo había querido… pero de una manera enferma…  mientras más aprendía y crecía se daba cuenta del daño que le habían causado… evitaba pensarlo, recordarlo… ¿para qué?… no había nada que pudiera hacer para arreglarlo… solo… no esperaba ver a Julio nunca más en su vida… cuando recién llegó a la ciudad cuatro años atrás, se sentía perseguido a veces y pensaba que podía estar buscándolo… pero luego de 4 años?? Lo había olvidado, borrado… su familia era solo el abuelo Isaías… de solo pensar en que Julio pudiera llegar a su casa y perturbar la paz de abuelo sentía muchísima rabia, nadie tenía derecho a hacer eso… el abuelo estaba delicado…. menos Julio… él menos que nadie tenía derecho alguno a volver a dañarlo a él y a su abuelo

– No te atrevas

No supo de dónde le salieron fuerzas para darse vuelta y enfrentarlo, mirándolo directamente a los ojos y haciéndolo retroceder… Danny habría podido matarlo en ese momento… el odio… vivo, sangriento y caliente corriendo por sus venas… finalmente después de tantos años aprendía lo que era el odio. Julio lo miró abriendo los ojos de asombro…  Este chico frente a él no se parecía a su dulce Danny.  Lo había encontrado hacía un par de semanas atrás… y llevaba más de una semana observándolo…  estudiándolo, aprendiendo sobre su vida y… disfrutándolo.

Cuando Danny recién se fue de la casa, los padres se preocuparon mucho… tan chico, le podía pasar algo. Julio los tranquilizó, les dijo que tal vez era mejor así, que Danny tenía que aprender… que él se iba a encargar de encontrarlo y que no se preocuparan. Los padres, por supuesto, hicieron caso de todo lo que Julio dijo. Siguió mintiendo durante mucho tiempo diciendo que lo estaban buscando y que pronto aparecería hasta que, de a poco y sin mucho esfuerzo, se acostumbraron a vivir sin él y cada uno volvió a sus quehaceres normales… cuando Danny quisiera hablar con ellos se comunicaría. Julio moría de preocupación cada día… todos los días, a cada hora, recordaba a su hermano y la culpabilidad, la  preocupación, el amor enfermizo y el deseo le tenían la vida hecha mierda… pero no podía… no podía ni siquiera arriesgarse a hacer pública la desaparición de su hermano… se iniciaría un proceso, se buscarían las causa… todo se sabría y su carrera se iría al demonio junto con su familia y su intachable reputación de buen policía que le merecía premios y asensos cada año. Estaba atado de manos… se guardó todos los sentimientos y siguió su vida lo mejor que pudo. Su mujer quedaba embarazada casi cada año… ya tenían 3 niños… los adoraba, eran unos bebes preciosos, su casa era ahora más grande y perfectamente amoblada, cómoda… su mujer lo quería y lo trataba muy bien… no había ninguna explicación lógica para que sintiera que cada día era una mierda y que no quería levantarse ni seguir así… la misma rutina, el mismo trabajo… el inmenso vacío en su interior… ninguno de sus bebes era más lindo que Danny, la piel de Danny era el lugar más cómodo y perfecto en el jamás había reposado y la cara y el cuerpo de Danny eran el único motivo que lo impulsaba a continuar… lo soñaba dormido y despierto… cada día aumentaba esa enfermiza necesidad de volver a tenerlo… nada valía la pena si no estaba con él… ¿por qué no lo había aceptado en su casa?… que tonto había sido… ¿cómo pensó que podía vivir sin Danny?… hace un par de meses atrás se había atrevido a hacer algo finalmente… ahora tenía un cargo más alto y habló discretamente con algunos del equipo de investigaciones bajo su cargo… era su hermano… sus padres estaban preocupados… si pudieran ayudarlo estaría muy agradecido…  Bastaron un par de días para que toda la información sobre Danny, incluyendo fotos, llegara hasta su oficina en un sobre tachado de “confidencial”. Debía muchos favores, pero estaba más que dispuesto a pagarlos. Leyó con avidez todo lo que contenía el sobre… sus ojos revisaron incontables veces las dos fotos distantes de Danny… Se emocionó de tal manera al verlas que terminó llorando solo, encerrado en su oficina… se sintió enfermo todo el día… de deseo, de culpa, de ansiedad. Sabía dónde estaba… tenía que buscarlo. Pidió unas semanas de permiso… no le bastaba con uno o dos días para lo que tenía que hacer. Se los concedieron sin problemas ya que Julio tenía un historial impecable y era primera vez, en todos sus años de carrera, que solicitaba un permiso de este tipo. Viajó a la ciudad. Llegó casi de madrugada. Inmediatamente ubicó la dirección donde se suponía que vivía Danny… desde la distancia, escondido entre autos, árboles,  jardines, estatuas, multitud de personas, esquinas de edificios… desde donde pudiera se escondía disimuladamente para verlo… su corazón se aceleraba al mirarlo moverse, caminar, respirar… se alegraba y su vida volvía a tener un poco de sentido… era su hermanito… era el amor de su vida. Fueron varios días que lo siguió a todas partes… sabía quién era Felipe en la vida de Danny y lo odiaba por tener el atrevimiento de tocarlo y besarlo… ahora estaban frente a frente, por fin. Esperaba que Danny hubiera experimentado algunos cambios… eso era lógico pero no se esperaba ver la furia con que le hablaba ahora… Danny no se enojaba nunca… se sorprendió demasiado y solo atinó a retroceder asustado y algo nervioso… Danny se veía amenazante.

– No te atrevas…. Si llegas a molestar a mi abuelo en su casa , te …!!!-

-No… no lo molestaría… solo quiero hablar contigo-

Danny había perdido la mitad del miedo al pensar en que pudieran dañar a su abuelo y la otra mitad al ver a Julio retroceder

– No quiero hablar contigo nunca!!!-

– Danny… solo quiero que hablemos… eres mi hermano-

– Ahora recuerdas que soy tu hermano?-

– Danny… un rato?, por favor?-

Danny se quedó unos minutos en silencio, sin mirarlo… si no hablaba con él nunca podría dar por terminada oficialmente esta etapa de su vida… cerrarla, zanjarla, sellarla… olvidar que existían… decirle adiós para siempre… pero tenía que prepararse… no ahora… ahora no podía

– Mañana… hablaré contigo mañana –

– ¿Te paso a buscar a tu casa? – pregunto Julio queriendo alargar sus horas con él… tenía mucho que decirle y convencerlo… mucho

– No te quiero ver cerca de mi abuelo…- la seguridad y la amenaza en sus ojos de 16 años hizo dudar a Julio – nos encontraremos aquí, a las 7-

– No es tu abuelo, Danny…-

Eso lo enfureció más que cualquier otra cosa…

– Es mi abuelo… es mi única familia!!!- le gritó – es el único familiar vivo que tengo y que quiero– su voz se apagó despacio… Julio no se atrevió a rebatirle nada… ya tendría tiempo después. Felipe tomó a Danny de la mano y lo llevó de vuelta a su casa. Cuando el auto se detuvo, Danny aún respiraba alterado, llorando despacio y suspirando con rabia… miró hacia atrás… a los lados…

– ¿Crees que se atreva?- preguntó Felipe

– No sé… no sé…- rompió a llorar con todas las de la ley… sollozaba en los brazos de Felipe que lo abrazaba cobijándolo – No quiero que el abuelo me vea así- respiró profundamente tranquilizándose.

Felipe se bajó del auto con él. Lo acompañó dentro de la casa…no hablaron, no se pusieron de acuerdo, solo lo siguió…  Danny sintió la necesidad de saber que su abuelo estaba bien…  pasó a darle un beso… lo quedó mirando mientras dormía… tranquilo, sus ojos se llenaron de lágrimas de amor por ese viejo que adoraba… tenía miedo de que Julio lo dañara a él también. Luego siguió hasta el dormitorio. Felipe iba tras él. Se tiraron sobre la cama. Ambos vestidos. Felipe lo abrazó. Danny ya no lloraba pero estaba asustado y su cabeza llena de pensamientos que funcionaban a toda velocidad.

– Me voy a quedar contigo– anunció Felipe.

– Felipe… yo… no soy buena compañía esta noche…no creo que…

Felipe lo miró y lo acarició con ternura. Le dio un casto beso en la frente y sonrió

– Solo voy a acompañarte a dormir Danny-

Danny sonrió también… recién en la mañana se preguntaba cuando amanecería con Felipe y ahora tenía su respuesta… solo que era muy diferente a lo que había pensado… tenía que aparecer Julio para arruinarle la vida nuevamente…

– ¿Quieres contarme?-

No sabía si quería pero tal como estaban las cosas y con lo que ya había escuchado… era mejor que supiera toda la historia antes que se pusiera a sacar sus propias conclusiones… posiblemente la realidad superaba la imaginación, en este caso.

Cuando terminó de narrar su historia, Felipe no solo estaba sorprendido sino profundamente enojado… hasta la médula de sus huesos enojado… ahora entendía muchas cosas… que diferente era su vida de la que le había tocado vivir a él…

– No tienes que verlo Danny… no le hables nunca más… déjame…-

– No. Voy a borrarlo para siempre… no lo necesito… ya no es mi familia… no quiero que nadie lo haga por mi… tengo que hacerlo yo mismo. Si tú me ayudas ahora… ¿qué voy a hacer si vuelve una próxima vez y tú no estás?–

– Siempre voy a estar contigo Danny…-

Danny se apegó más a Felipe… le gustaba escuchar cuando le decía esas cosas… aunque sabía que no eran ciertas… al final, todos, todos lo dejaban a él… siempre lo dejaban. Era muy tarde ya y tenía sueño… se sentía mejor luego de haber compartido su trágica historia con Felipe. Se levantó se fue al baño, luego se quitó la ropa hasta quedar solo en su ropa interior y se metió a la cama… Felipe lo miraba asombrado, mudo… Danny era tan lindo… a pesar de las circunstancias, se excitaba de mirarlo.

– Mi cepillo de dientes está en el baño… – le dijo sonriendo mientras se acomodaba en la cama dejándole espacio para que se metiera a su lado. Volvió rápidamente, también solo con su ropa interior. Se metió a su lado en la cama… se acomodó ajustando su cuerpo a la forma de Danny.

– Nunca he dormido con nadie así…- comento bajito Felipe, buscando abrazarlo. El cuerpo casi desnudo de Danny tan cerca suyo…

– ¿Nunca has dormido con nadie?- Eso no se lo podía creer

– No… no sin antes haber tenido sexo…- sonreía seductor en su oído. Sus manos querían seguir moviéndose… pero… Danny no estaba para sexo.

– Entonces seré el primero. Duérmete- rió despacio… el sueño le ganaba…

– Tendrás que recompensarme luego– Danny giró su rostro hasta ver los ojos de Felipe.

-. Si. Te lo prometo– se besaron tiernamente. Con esa promesa en el aire se abrazaron y se durmieron agotados.

 

EL abuelo sólo le dedicó una mirada sonriente a Felipe al verlo aparecer saliendo de la pieza de Danny en la mañana. Lo saludó cariñoso, le gustaba este chico que trataba con tanto cariño a su nieto y trajo otra taza para servir el tardío desayuno. Los tres compartieron lo que el abuelo había preparado. Danny intentaba actuar como todos los días. Tenía un nudo en el estómago de sólo recordar que se vería con Julio más tarde… se rebanaba los sesos pensando qué era lo que podía querer y planeando cientos de respuestas para todas las situaciones… tenía claro lo que quería… no quería verlo ni saber de él nunca más… y de sus padres… sintió un dolor hondo… su madre.. ¿seguiría enviciada con los juegos y las apuestas?… ¿se acordaría que tenía un hijo de solo 16?… y ¿Su padre?… no recordaba claramente a su padre… era solo una figura vaga… sin ningún rasgo en especial … más bien pensaba en Julio cuando pensaba en un padre… se metió rápido en la casa cuando sintió que no podía contener las lágrimas. Felipe se dio cuenta y entretuvo al abuelo… quería correr tras Danny pero también le preocupaba el abuelo…  a veces sentía que Isaías se preocupaba más de él que sus propios padres.

Pasaron lo que quedaba de la mañana arreglando el jardín, se parecía ahora al jardín que el abuelo tenía antes… y le gustaba mucho… llevaron al abuelo a buscar sus anteojos nuevos y Felipe los invitó a almorzar. El abuelo protestaba… pero en el fondo estaba muy feliz de que los chicos quisieran compartir tiempo con él… Danny era la alegría de la vida de este hombre bueno y solitario… no le importaba si en vez de una chica tenía por compañero un chico… menos si ese chico era Felipe… ya le tenía cariño también.

Cerca de las 6 Danny se sintió listo y preparado. Beso y abrazó en forma especial a su abuelo. Felipe lo llevó en su auto. Cuando llegaron al club y Felipe quiso bajarse y acompañarlo, Danny se lo impidió.

– No voy a dejarte solo con ese animal- tenía la rabia apretada entre los dientes…

– Voy a estar bien Felipe– su respuesta era decidida

Felipe suspiró agotado… no le gustaba para nada esto

– Volveré más tarde-

Danny le dio un beso rápido y se bajó. Caminó hacia el club. No había mucha gente a esa hora… solo el personal de aseo, la cocina y alguno que otro de los chicos del show… Julio no se veía por ninguna parte… pero aún era temprano. Se encontró con Don Mauro.

– Esta muy bien tu show hijo… cada día mejoras-

– Gracias…- no era normal escuchar a Danny responder tan falto de ánimo. Don Mauro lo notó de inmediato… algo le sucedía a Danny. Lo tomó del brazo y lo llevó hasta su oficina

– ¿Que pasa Daniel?-

Danny no le mentía a Don Mauro… ya nunca más.

– Es mi… mi hermano… vino a buscarme-

Don Mauro sabía muy bien toda la historia. Retrocedió en su asiento, nervioso. Cualquier persona se sentía con ganas de matar a ese imbécil luego de saber la historia… a él le sucedía lo mismo

– ¿Quiere llevarte de vuelta? – preguntó dispuesto a dar la lucha en caso de que fuera necesario… rápidamente pensó en su abogado de confianza, juicio, demandas y todo lo que estaba dispuesto a hacer y arriesgar por ayudar al chico… sonrió sin querer… estaba dispuesto a ayudarlo a pesar de lo que costara… Danny se lo merecía… además sería un gran gusto mandar a ese hijo de puta a la cárcel

– No sé lo que quiere… ni para que me busca… voy a verlo dentro de unos minutos-

– ¿Se atrevió a venir a buscarte aquí? –

– Si… disculpe si ocasiono problemas… es que apareció de repente y…-

– No es tu culpa Danny

Don Mauro ordenó que desocuparan la sala de vestuario, que nadie los molestara y que conversara allí con su hermano. Le hizo saber que todos allí estaban de su lado y que si necesitaba ayuda no tenía más que pedirla. En privado llamó a uno de los porteros y le pidió que estuviera muy atento pero en las sombras.

Danny esperó sentado afuera… sobre una de las paredes bajas del estacionamiento… Julio llegó solo unos minutos después… antes de las 7. Caminaba de prisa pero se detuvo al verlo.

– Hola Danny– parecía feliz

– Hola – le indico que lo siguiera. Cerró la puerta de la sala de vestuario y se quedó de pie esperando a que hablara.

– Te ves muy bien –

No podía contestarle igual… Julio se veía viejo y cansado.

– ¿Cómo te va Danny?  ¿Qué haces?… quiero saber de ti– solo parecía intimidado, en realidad Julio no se achicaba ante nadie… tomó asiento, sintiendo más tranquilo y dueño de la situación

–  Bien… Bailo… tengo un pequeño show y me va bien-

– Deberías estar estudiando… no exhibiéndote frente a otros hombres-

– No tienes derecho a decirme que hacer… además ya terminé de estudiar

Esa información faltaba en los informes que había visto Julio.

Danny quería preguntar por sus padres… pero tenía miedo de escuchar la respuesta…. Qué pasaría si hubiesen muerto?… Dios… a pesar de todo eran sus padres… y si estaban vivos?… por qué nunca lo buscaron???… daba lo mismo lo que respondiera, por cualquier lado iba a perder

– ¿Cómo están … papá y mamá?

– Bien…– ahí estaba el dolor dentro de él… no lo habían buscado nunca… no les importaba – se acuerdan siempre de ti… te echan mucho de menos –

– ¿Me echan de menos?... no me han buscado en 4 años??!!!  Cómo me echan de menos??– se le acabó la paciencia y el aguante… estaba gritando su rabia y su dolor

– Danny… es que.. yo… yo les dije..- claro… ahí estaba la respuesta… se había olvidado que Julio manejaba siempre la situación a su favor… él los había calmado y ellos le habían creído… nada había cambiado

– ¿Cómo me encontraste?-

– No fue difícil… –

Debería preguntarle por él… por su familia… pero no le interesaba saber nada…

– Danny… yo… te he echado mucho de menos– Julio se puso de pie y se acercó un poco a Danny. Este retrocedió por instinto… alejarse de Julio era ahora instintivo en él.

– Yo no Julio… no te echo de menos ni me acuerdo que existes…-

– No es verdad… soy tu hermano… tu eres como mi hijo… tú me quieres-

– ¿Soy como tu hijo?… por eso abusaste de mi tantos años?? –

– No, no Danny, no fue un abuso… – Julio se veía absolutamente convencido de sus propias palabras- – yo te quería… te quiero… era mi forma de demostrarte amor… a ti te gustaba…- se acercó otro poco

– ¿Me gustaba?, ¿me preguntaste alguna vez si me gustaba?…-

La pregunta pareció descolocar a Julio… ¿cómo que si le gustaba?… lo abrazaba siempre… lo buscaba… por supuesto que le gustaba

– Danny… tú me abrazabas… siempre me abrazabas

– Porque era un niño asustado… con miedo… por dolor, porque tú eras mi hermano y mi única fuente de consuelo… te abrazaba para tratar de borrar el dolor que me causabas…-

– Pero… te quisiste ir conmigo!!!-

– Porque no conocía nada diferente!!!… me había acostumbrado a tu abuso y a tu maltrato!!!-

– No hables así… yo te siempre te traté con amor-

Danny respiró hondo… ¿valía la pena siquiera intentar explicarle???… conocía ahora de hombres así… golpeaban y abusaban y jamás se daban cuenta del daño que causaban, solo veían la realidad que ellos mismos se fabricaban

– ¿Qué es lo que quieres Julio?, ¿Para qué me buscaste ahora?- Danny prefirió cambiar la conversación, saber de una buena vez a que había vuelto Julio a su vida

– Quiero que vuelvas Danny… que vuelvas a vivir conmigo… somos familia, tenemos que estar juntos-

Era la peor pesadilla que Danny podía imaginar… volver al lado de Julio

– No , nunca-

– Eres un niño… no puedes mandarte solo-

– Lo he hecho por cuatro años… ya puedes dejar el papel del hermano preocupado. Mi respuesta es no, no voy a volver contigo jamás-

Julio sintió que algo se quebraba y dolía en su interior… no era así como tenían que darse las cosas… Danny debería estar feliz de volver a verlo, de volver con su familia y sobre todo de volver con él… pero no era tan fácil

– Eres menor de edad… vas a volver conmigo-

Danny sintió un leve estremecimiento… ¿podía obligarlo?

– No… contaré todo lo que me hiciste si me obligas… no quiero volver a verte Julio… ¿Qué no entiendes que te odio?-

La cara de Julio cambió totalmente… ¿odio?.. no, no podía ser verdad… él no podía ser feliz sin Danny… lo amaba… nadie lo satisfacía ni lo dejaba tan contento como él… no podía odiarlo… se acercó hasta abrazarlo… Danny se desesperó… odiaba sentir los brazos y el cuerpo de Julio tan cerca suyo, tocándolo nuevamente

– Suéltame… suéltame o voy a gritar- amenazó en serio

– ¿Gritar? y quien te va a defender… ¿tu noviecito de mierda?… mejor te acostumbras Danny, eres mío, siempre lo has sido y te vas a volver conmigo… ya verás que en unos días se te pasa la tontera y todo volverá a ser como antes- lo apretaba e intentaba besarlo

No… no, nunca… era un pesadilla… volver a tras  ¿a ser abusado y manipulado?? Jamás… primero muerto

La puerta se abrió de golpe. El enorme portero entró acompañado de Don Mauro. Julio soltó a Danny pero no se alejó de él

– Entiendo que usted es el hermano de Daniel – dijo Don Mauro, serio, dirigiéndose a Julio

– Si, soy su hermano mayor – recalcando la propiedad y el derecho-

Don Mauro hizo un gesto al portero para que esperara fuera.

– ¿Usted es entonces quien abusó de Danny desde niño?-

Julio tragó saliva fuertemente… ¿Cómo se había atrevido a contarlo? ¿y a contarlo de esa manera?  no era así cómo había sucedido… este hombre frente a él parecía de cuidado

– No sé quién es usted pero los asuntos privados de mi familia son entre mi hermano y yo-

– Soy el dueño de este lugar, Danny trabaja para mí  y es además mi protegido… Ven hijo– Danny se soltó de Julio y se quedo bajo la protección de Don Mauro. Julio se mordía la rabia que eso le causaba

– Creo que la conversación con su hermano ha terminado y no creo necesario que vuelva a acercarse a él. Entiendo que es policía y que si su historia de abuso se supiera usted tendría muchos problemas-

¿Cómo se atrevía a amenazarlo?… Nadie se mezclaba en su relación con Danny, era su pequeño hermano… Julio buscó instintivamente… pero no tenía su uniforme puesto ni tampoco su arma… hervía de rabia

– Danny se vuelve conmigo, vine a buscarlo. Mis padres están preocupados por él. Es menor de edad y usted está en serios problemas al tenerlo trabajando aquí, exponiendo a un menor al comercio sexual-

– Veo que ha entendido las cosas en forma equivocada… Danny no participa de ningún comercio sexual, el trabajo de Danny es bailar… si, es menor de edad, pero usted no va a hacer nada al respecto… si lo hace le irá muy mal

– No se crea que puede amenazarme… no me voy a ir sin mi hermano. Soy policía y eso puede significar muchos problemas para usted y su porquería de negocio-

Don Mauro pareció de pronto perder la paciencia. Se acercó hasta quedar casi rozando a Julio

– Mira desgraciado… ¿sabes lo que hace en la cárcel con los pedófilos como tú?… tengo mucho dinero y mi porquería de negocio cuenta con protección policial… mucho más arriba que tus pequeñas estrellitas…  estoy dispuesto a defender a Danny hasta las últimas consecuencias…  haría de ti una fiesta nacional… que todo el país sepa la clase de monstruo que eres, tu nombre y tu rostro conocido en cada esquina como el policía más corrupto que abusó de su pequeño hermano… ¿eso quieres?… podemos comenzar una guerra ahora mismo… tengo abogados que estarían felices de volverse famosos gracias a ti…-

Julio se fue achicando de a poco… imaginó en su mente todo lo que Don Mauro decía… no, no.. él no quería nada de eso

– Sal de aquí y no vuelvas a molestar a Daniel nunca más… si te vuelvo a ver cerca de él, ni sabrás cuando tu rostro esté en todos los periódicos del país y tu culo sea el festín de la cárcel-

– Danny…- Julio supo que estaba perdido… su vida futura pasó  delante de sus ojos… una mierda de vida… vacía… sin Danny… dolorosa… quiso al menos despedirse de él… pasó por el lado de don Mauro con la cabeza baja y se acercó a Danny, a abrazarlo, un beso… algo… lo necesitaba.  Danny primero retrocedió… pero luego algo le sucedió a su brazo, a su mano… a todo su cuerpo… con una furia de la que no se creía capaz descargó una lluvia de golpes sobre el rostro y el cuerpo de Julio

– Maldito, eres una mierda… te odio… te odio… me arruinaste… no quiero verte más… te odio… ojalá te mueras!!!-

Al escuchar los gritos descontrolados el portero volvió a ingresar… esta vez supo que Danny tenía problemas con ese tipo y sin dudarlo descargó su mejor derechazo contra el rostro del tipo… Danny siempre era gentil y amable con él… no le gustó que alguien le hiciera daño…  Julio  tambaleó un poco pero se volvió a atacarlo de frente…era policía, sabía defenderse… pero el portero sabía mucho más… trataba todos los días con clientes problemáticos… lo detuvo con otro golpe seco en el rostro y un par más de puñetazos muy fuertes… todos escucharon cuando algo se partía… huesos posiblemente

– Saca esa basura de aquí – le dijo Don Mauro – y si lo vuelves a ver lo echas sin dudarlo-

Danny lloraba… de rabia, de impotencia, de dolor… Don Mauro se quedó con él un rato

– No volverá Danny… tranquilo-

Pero no podía contenerse… lloraba por aquel pobre niño abusado que nunca supo cómo defenderse… que a pesar del dolor seguía aferrándose al cariño del único consuelo que había sido su mismo hermano… lloraba por los padres egoístas que nunca lo quisieron… era más fácil querer y creer solo en Julio… nunca se acordaron de él…  lloraba porque siempre lo dejaban… porque nunca más supo de Klaus… él estaba maldito desde niño… nunca iba a ser feliz… ni sus propios padres lo habían querido… ¿cómo alguien iba a quererlo entonces?…

 

Lucas 6

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CAPITULO 16

DANNY 4

 

Llovía torrencialmente y ambos entraron corriendo a la casona tapándose con unas hojas de periódicos… riendo y gritando. En la entrada, se detuvieron a sacudirse el agua que había mojado sus ropas… Klaus quitó un par de gotas de la nariz y barbilla de Danny con sus dedos… le sonrió con ternura y le dio un suave beso tibio, en los labios fríos… una deliciosa sensación para ambos.   Eran cerca de las cinco de la tarde, sólo por eso habían vuelto temprano. Danny tenía que irse a trabajar, sino, se habrían quedado todo el resto de la tarde escuchando música en el centro comercial… Klaus estaba encantado de poder compartir con él su gusto por la música y Danny estaba comenzando a apreciarla. Le estaba gustando mucho… habían escuchado a una banda de jóvenes que tocaba música alegre y aunque Danny no había bailado en su vida, sintió que su cuerpo agarraba ritmo por su cuenta y se movía encantado… sus pies habían bailado sin poder evitarlo y su cuerpo sentía ganas de moverse al compas de las notas… fue algo nuevo y maravilloso…  una experiencia que lo dejó con gusto a poco… música… baile… Danny estaba descubriendo una pasión. Klaus lo había notado y se sentía feliz por él… esto era algo que ambos podían compartir.

Corrieron persiguiéndose por el pasillo y riendo a gritos hasta llegar a las piezas del fondo. Entraron de golpe en el cuarto de Danny… Klaus lo atrapó por la cintura y tiro de él acercándolo a su cuerpo y aprisionándolo contra la pared del fondo… metiendo la rodilla entre sus piernas y buscando su boca… el beso comenzó con ternura y cariño… Klaus tenía la costumbre de sujetarle la nuca con una mano… firmemente… siempre… él dominaba en la boca de Danny y lo hacía con tantas ganas y despertando muchas emociones en el chico. La otra mano le buscaba la cintura y la piel bajo la ropa…  Danny cruzó sus brazos detrás de él para atraerlo y saborearlo…  se estaban volviendo adictos el uno al otro… se separaron apenas para respirar y aún sonriendo excitados, Danny abrió los ojos para mirarlo…  pero se quedo petrificado…  Klaus no había visto nada pero supo que algo sucedía al sentir la tensión en el cuerpo de Danny… se giró rápido. Luna estaba en la puerta mirándolos con incredulidad y sorpresa total… solo dos semanas había durado el secreto.

– Mierda!!… Luna… – Klaus se volvió hacia ella pero Luna había perdido la razón, los ojos oscuros destilaban odio y gritaba como loca… se abalanzó sobre el alemán golpeándolo con una fuerza muy grande que nacía de la rabia y el dolor… trató de calmarla pero era imposible…

– Maricón de mierda!!… partiéndome el culo por ti y tú… tú con este mocoso cochino… voy a matarlos a los dos – se alejo de Klaus, empujándolo y haciéndolo caer, luego,  muy rápida y decidida, metió la mano en su bota militar sacando un reluciente y afilado cuchillo… Danny se quedo aterrado, pegado a la pared…  Klaus unos pasos más allá…  Luna parecía dudar sobre a quién atacar primero… Danny fue el objetivo elegido…  gritando con todas sus fuerzas se dirigió hacia él…  quiso moverse, gritar…  pero la sombra oscura, con el cuchillo en alto, era demasiado rápida y demasiado furiosa…  solo un cuarto de segundo antes de llegar a él, Klaus se interpuso entre ambos, gritando a su vez y empujando a Luna con su cuerpo, ambos cayeron de golpe al suelo y el cuchillo se enterró profundamente en el brazo de Klaus… la hoja desapareció en su carne… pero parecía no haberse dado cuenta… Luna miró horrorizada lo que había hecho… siguió pateando y chillando… intentando morderlo al verse atrapada…  solo entonces Danny pudo moverse y gritar, Klaus estaba herido… tenía un cuchillo enterrado en su brazo derecho, sintió un calor inmenso, la adrenalina burbujeaba en su cuerpo…  sin saber cómo, tomó a Luna del pelo y a tirones la separó de Klaus… ella seguía gritando que los quería matar… Klaus vio el objeto enterrado en su brazo,  casi justo en su codo…  Danny la sujetó pero supo que si seguían forcejeando así, él iba a perder… ella lo miraba con odio y verdaderas intenciones de dañarlo…  Gloría y varios otros hicieron su aparición en ese preciso momento atraídos por los fuertes gritos. Alguien más sujetó a Luna y la sacaron de la habitación… otros levantaron a Klaus y sin quitar el cuchillo envolvieron fuertemente la herida con una de las camisas de Danny… alguien llamó una ambulancia…  Gloria se fue de inmediato a hablar con Luna… tenía que desaparecer ahora mismo o iría a dar a la cárcel no solo por atacar a Klaus sino también por lo que hacía durante el día y todos estarían en serios problemas… Danny no sabía qué hacer… corrió al lado de Klaus… ahora si demostraba el dolor en su rostro…

Fue un estado de confusión y dolor por varias horas. Gloria lo acompañó hasta el hospital… ya sabía desde hacía días lo que pasaba entre ellos pero no era de su incumbencia…  esperaba que Luna no volviera, pero tendría que andar con cuidado porque la mocosa esa era mala leche y vengativa… bastaba saber que durante el día usaba el cuchillo para robar y obtener dinero… Danny sintió temor… Luna podía volver por él… los doctores preguntaron, la policía apareció y Danny se congeló al verlos… Gloria habló por él dándole la oportunidad de desaparecer en el baño… había sido un ataque malintencionado, alguien lo había atacado en la oscuridad, fuera de la casa… y no, nadie vio el rostro del atacante… solo lo encontraron herido en la vereda… La policía se retiró poco convencida, pero no había mucho más que pudieran hacer. Peleas de pandilleros o de chicos adictos… estaban acostumbrados y casi nunca aparecía el culpable… al menos este sobreviviría.

Después de lo que pareció una eternidad, un doctor finalmente se acercó a hablar con ellos… estaba bien, no se iba a morir pero el cuchillo había pasado a cortar ligamentos internos… iba a ser difícil… operación, larga recuperación… ¿alguien sabía cómo ubicar a los familiares de Klaus?… ¿sabían al menos su apellido?… no, ninguno de ellos sabía nada… Danny solo sabía que se sentía culpable… que quería volver el tiempo atrás y evitar que Luna lo dañara… le dolía mucho el dolor de Klaus… se sentía más perdido y solo que antes…  Gloria se compadeció de él y se hizo cargo, lo acompañó hasta que pudieron verlo.  Estaba pálido, ojeroso, y adolorido, pero sonrío dolorosamente apenas vio a Danny.  Klaus estiró su otro brazo y atrajo a Danny hasta poder darle un beso pequeño y retenerlo cerca suyo.

– Estoy bien… no es tan fácil deshacerse de mi

– Lo siento Klaus – odiaba el hospital, odiaba ver a Klaus dañado… no sabía qué hacer para ayudarlo.  Klaus lo miraba fijo… acaricio muy despacio su rostro y le susurro de frente

– Pues yo no lo siento ni un poquito Danny… valió la pena. Espérame… voy a salir pronto

Esas palabras tuvieron el poder de tranquilizarlo…

– Vas a estar bien? 

– No lo sé… supongo que si.

Danny no quiso volver a la okupa, se quedo con Klaus toda la noche; por un lado quería acompañarlo y por otro lado, recordaba a Luna y se moría de miedo. Klaus dormía a ratos y cuando se despertaba Danny estaba semi dormido a su lado en la silla que había acercado hasta la cama para poder tomarlo de la mano y acariciarlo. Conversaron mucho, como siempre, pero esta vez con mayor honestidad… el ataque los había hecho entender lo mucho que se querían y lo importante que se habían vuelto en la vida del otro… empezaron de a poco y se contaron todos los detalles que faltaban por saber para completar el puzle de sus vidas… no se dijeron lo mucho que sentían uno por el otro… no era necesario… ambos sabían.  Las enfermeras y doctores confundían a Danny con el hermano menor y a ellos les daba lo mismo lo que pensaran.

Al día siguiente, temprano en la mañana, apareció la familia de Klaus. Danny se separó de inmediato de él al verlos entrar. Klaus, que siempre decía lo mucho que los odiaba, se emocionó al verlos, sobre todo a su mamá.  Un hombre mayor, de uniforme militar y una enorme presencia que llenaba toda la pieza… emanaba autoridad por cada poro y en cada movimiento, luego su mamá, que nada más verlo, comenzó a besarlo y a decirle lo preocupada que estaba y que regresaría a la casa en cuanto saliera del hospital y más atrás el hermano… una versión un poco mayor de Klaus, tan atractivo como él, también enfundado en uniforme militar… pero sin la chispa de vida y alegría que caracterizaba al hermano menor. Se notaba que quería mucho a Klaus pero se contenía para no demostrarlo. Se hicieron cargo de la situación. Klaus lo presentó como su amigo, pero apenas lo saludaron y no le prestaron más atención.  Danny se sintió totalmente fuera de lugar y quiso abandonar la habitación, aunque no sabía qué hacer, ni a donde ir… se sentía perdido y cansado… nuevamente parecía no tener rumbo… se sentía perdido sin Klaus.  Se movió despacio y quiso desaparecer callado… pero Klaus no lo dejó.

– Danny… no te vayas – pidió con voz de urgencia y mirada de dolor. Los ojos de todos se fijaron en él.

– Es que… vuelvo después – no supo que contestar

– Quédate conmigo…  no sabes cómo volver…  por favor  

La familia prestó un poco más de atención al niño que parecía ser tan importante para Klaus. Les explicó que Danny era nuevo en la ciudad, que era chico, que le tenía cariño y que necesitaba saber que estaba bien. Por extraño que parezca, la familia pareció entenderlo, pero eso no evitó que Danny se sintiera un intruso y muy incómodo. Se quedó, pero estaba deseando desaparecer… volver después a verlo… a solas… si es que fuera posible.

El doctor entró un rato después, se extrañó de ver a tanta gente y le dio la excusa perfecta a Danny

– Solo la familia – dijo gravemente

Danny le sonrió a Klaus y salió caminando despacio de la habitación… cerró la puerta sintiendo que perdía un pedacito del corazón… y empezó a correr sin detenerse hasta haberse alejado varias cuadras en cualquier dirección… iba llorando, con inmenso dolor…Klaus se iba con su familia… nuevamente se quedaba solo… Klaus se iba… Luna le había enterrado un cuchillo… por su culpa… aunque Klaus dijera que no lo sentía ni un poquito… si no hubiera existido él, Klaus estaría bien, con Luna, con su brazo intacto…  El cansancio lo obligó a detenerse… tenía hambre… no había comido nada desde ayer en a tarde. Se detuvo a comer algo en la calle y se sentó en cualquier parte a esperar que pasara el tiempo.  Quería ducharse, cambiarse ropa, dormir… pero no quería volver a la casona… el fantasma de Luna lo amenazaba… ¿se dedicaba a robar?… ¿estaba esperándolo a escondidas para matarlo?…  no se lo habría imaginado jamás… Gloria sabía… pero a esta hora había muy poca gente en la casona… y nadie que lo ayudara si Luna aparecía.  Hacía frío, el cielo estaba oscuro y dentro de Danny había vuelto la oscuridad… la sentía más negra esta vez…

Se quedo sentado sobre un pequeño muro intentando evitar congelarse bebiendo un café, mientras pensaba que hacer, donde ir… no quería perder su trabajo, ahora era lo único que le quedaba…  pero tenía que volver a la casona… y también quería volver a ver a Klaus, aunque fuera una última vez… al pensar en eso no podía evitar sentir pena y dolor… mucho y muy profundo… no se había dado cuenta todo lo que le importaba el alemán hasta ahora… ¿por qué todo le resultaba tan difícil?… quería un poquito de paz… como la que había alcanzado a tener con Klaus por dos maravillosas semanas… tan poco y tan intenso. Apretó el vaso intentando calentar sus manos…

El hermano de Klaus lo encontró cuando caminaba de vuelta hacia el hospital un par de horas después… se acercó corriendo hacia él en su uniforme y Danny se asustó al verlo… tan parecido a Klaus… pero sonreía con alivio.

– Danny… ¿Dónde estabas?… Klaus está desesperado… llevo más de dos horas buscándote – se paro derecho frente a él y lo tomó apenas del brazo…  Danny quiso llorar, abrazarse a él… ¿no estaba solo?… ¿Klaus lo extrañaba?… en serio quiso derrumbarse al sentir un poco de calor y cariño

– Estas helado… ¿estuviste en la calle todo este rato?- caminaban de prisa hacia el hospital. A Klaus lo iban a operar, intentar reparar los ligamentos… estaría de alta en pocos días.  Se quedó con Klaus y su mamá en la habitación el resto de la tarde, aún sintiéndose incómodo pero al menos ahora sabía que a Klaus le importaba tanto como para armar un berrinche y pedirle a su hermano que lo buscara. Estaba protegido dentro de ese cuarto, aunque la mamá de Klaus no era precisamente amigable, sino silenciosa. Cuando se acercó la hora del trabajo, se despidió de Klaus, desde lejos, y le prometió que volvería al día siguiente. Al despedirse de la madre de Klaus, la mujer se puso de pie y lo acompañó una parte del camino en el pasillo.

– Danny, verdad?- su tono de voz era suave y pausado, pero el movimiento de sus manos era nervioso

– Si señora-

– Mira… Klaus está muy preocupado por ti ¿son muy amigos, verdad?

– Si… es el único amigo que tengo aquí – Danny no había aprendido a mentir bien todavía… por su propio bien era demasiado sincero

– Bueno… él esta tan intranquilo por ti… me pidió que te acogiéramos en nuestra casa… es decir, si tu quieres, puedes irte con nosotros un par de días

Las palabras salían de su boca, pero no de su corazón… Danny pudo leerlo, lo hacía por complacer a Klaus, pero no lo quería en su casa.  Como le habría gustado gritarle que si… que por favor lo llevaran con ellos y le dieran una cama normal, una casa abrigada y un poco de seguridad…… Dios!… como quería aceptar… pero no pudo… ese ofrecimiento no era sincero… ¿de adonde le salía este nuevo y extraño orgullo?

– Gracias señora. Estoy bien. Volveré mañana

– Pero Klaus está muy preocupado…

– Estoy bien

Volvió a repetir alejándose de prisa… no quería arrepentirse, aceptar la caridad impuesta… no tenía derecho a lo que era solo de Klaus. Se alejó de prisa. Afuera del hospital pregunto indicaciones a un guardia y comenzó a caminar hacia la casona… rogando por no encontrarse con Luna… si antes no le importaba morir, ahora si… ahora quería estar con Klaus y no quería dejar este mundo… había encontrado una razón por la cual era importante seguir vivo.

Luna no apareció ese día. Danny se fue a trabajar y esa noche, cuando Leo iba en camino a llevarlo de vuelta, le suplicó que no lo llevara a la casona… que, por último, lo dejara dormir en el patio de su casa o en una cochera o en donde fuera… le explicó lo que había pasado…  todo, incluyendo su historia con Klaus… Sabía que Leo era un chico de muchos recursos… tal vez no de mucho dinero, pero parecía que él siempre tenía una solución para todo… además, cualquier parte… lo que fuera, sería mejor que dormir a saltos… o pasar la noche en vela, esperando que Luna apareciera a matarlo.  Leo detuvo el coche de lujo que había tomado prestado esa noche.

– Me estas pidiendo mucho Danny… y a esta hora

– Lo sé Leo… perdón… pero no sé qué hacer… tengo miedo

Leo dudaba si ayudarlo o dejarlo pasar y no hacer nada…

– Esta bien… solo por esta noche dormirás en mi casa… pero solo una noche Danny… nada más.

Por primera vez parecía haber algo de sinceridad en los ojos de Leo… era un mentiroso por naturaleza, siempre buscaba su propio provecho… pero para Danny no existía otra solución más que Leo y seguía agradecido con él.

– Te buscaré otra cosa para mañana… aunque te va a costar dinero

Giro el auto en sentido contrario a la casona y lo dejó en el estacionamiento del restaurant. Se despidió de los otros chicos de uniforme y esta vez se dirigió a su propio auto… no era lujoso como los de los clientes pero era un auto bonito.

– Vivo solo Danny… y me gusta vivir solo. Estoy haciendo una excepción contigo… además, no me gusta que nadie sepa donde vivo –

Leo tenía un departamento pequeño, de un solo dormitorio pero en el salón había un sofá bastante cómodo. Danny ansiaba una ducha tibia y la tomó con el consentimiento de Leo, que miraba televisión. Salió de la ducha y pasó de prisa hacia el sofá… sintió la mirada de Leo sobre él pero no se detuvo… pensaba dormir en ropa interior tapado con el cobertor que le había prestado, pero luego de sentir esa mirada sobre él decidió dormir vestido…  ya la estaba conociendo…  se estaba dando cuenta fácilmente cuando alguien lo miraba de una manera que indicaba deseo, lujuria…  y Leo lo había mirado así. Por un segundo, antes de dormirse, pensó si estaba seguro en este lugar… quizás no tanto, pero el cansancio le ganó y cayó profundamente dormido antes de poder seguir analizando su situación.

Despertó sobresaltado a la mañana siguiente. Había dormido mucho y el ruido que Leo hacía en la cocina lo había despertado de golpe.

– Buenos días… ven a comer – Leo había preparado tostadas, huevos y otras cosas… fue extraño. Comió con él… Lo miraba raro.

– Danny… ¿Es serio lo tuyo con Klaus? – preguntó mientras mordía otra tostada. Danny se encogió de hombros, suponía que si pero no tenía ninguna certeza… menos ahora que Klaus volvería con su familia… ojalá pudieran continuar viéndose… lo necesitaba… quería seguir con él… un hueco doloroso en su pecho… pero por ahora no sabía nada… además, ya no quería contarle nada más a Leo.  Él lo seguía mirando extraño… como si tuviera algo especial que decir o supiera un secreto importante

– ¿Por qué?

– Bueno…  eres bonito, ¿lo sabes, no? – mierda!! sabía que anoche había visto algo raro en su mirada… ¿Qué diablos se le venía ahora encima?. Se puso a la defensiva…

– Tengo otro tío…- empezó a decir Leo – y él siempre está dispuesto a contratar chicos nuevos y bonitos como tú… podrías ganar mucho más dinero-

– ¿Haciendo qué?- ¿más dinero?… eso si sonaba interesante, tal vez se había equivocado al juzgar tan rápido a Leo

– Ya sabes… mucha gente paga por estar con chicos bonitos como tú…-

… … … ¿le estaba ofreciendo lo que él creía que estaba entendiendo?… su mente se quedó en blanco por unos cuantos segundos… Leo seguía comiendo imperturbable.

– ¿Por “estar” con chicos bonitos?…- repitió pidiendo una aclaración

– Si Danny… no es tan difícil, tengo muchos amigos que lo hacen y se dan la gran vida… hay mucho dinero en ese negocio… además te tratan bien y es el único negocio en el que te pagan por disfrutar…- ahora Leo se reía… le hacía gracia pensarlo…. ¿prostitución?… ¿sería él capaz de prostituirse?… ¿Qué tan complicado podría ser?…

 

CAPITULO 17

DANNY 5

Klaus estuvo en el hospital otros dos días y luego salió con sus padres rumbo a su casa, con el brazo muy protegido.  Le había rogado que se fuera con él… pero Danny no podía aceptar, cada vez que Klaus se lo pedía sentía la mirada reprobatoria de ambos padres… No aceptó, Klaus hizo de todo en poco rato… se enojó, le recordó que tenía que cuidarse de ella, intentó asustarlo, chantajearlo, le suplicó… pero nada lo hizo cambiar de opinión. No recordaba haber sido así de firme nunca antes.

Danny le contó que estaba con Leo… que estaba bien y que tal vez iba a cambiarse a otro trabajo… lo estaba pensando. Klaus quiso saber más detalles pero Danny le dijo que no sabía mucho…  Klaus creyó ver que Danny le mentía, pero no estaban solos… nunca estaban solos ahora… parecía que los padres y el hermano querían recuperar todo el tiempo perdido con Klaus y lo acompañaban a toda hora.

– Danny, espera hasta que me recupere… por favor– quería tocarlo, besarlo, abrazarlo y protegerlo… quizás que mierda le estaba ofreciendo Leo ahora, Klaus no confiaba ni un poquito en Leo… sintió miedo por Danny… ahora la amenaza no solo era Luna sino la propia inocencia e ignorancia de Danny… y él no iba a estar cerca. Danny contestó que sí… que lo esperaría, que lo iría a ver, pero no había mucha certeza en su voz.

En el último momento de la despedida, Klaus no se aguanto y lo abrazó con su único brazo disponible, lo apretó fuerte contra su cuerpo y le habló al oído, tan bajito que solo él podía escuchar

– NO hagas ninguna estupidez que te ofrezca Leo… te quiero Danny… espérame por favor

Sus padres aguardaban… Danny asintió y se despidió.

Le dejó la dirección y el teléfono escrito en un papel que Danny atesoró como si la vida se le fuera en ello… estrujaba el papelito entre sus dedos mientras salía del hospital… solo… rumbo a ninguna parte… todo lo que tenía era el trabajo de noche, la interesada propuesta de Leo… y un recuerdo doloroso que tenía forma de un papel con una dirección escrita…

Leo fue generoso en espera de que Danny se decidiera… llevaba ya una semana viviendo en su casa… cada día lo urgía a aceptar el nuevo trabajo…

– Vamos hombre… haz la prueba una vez… no es como si no supieras de que se trata… ya verás cómo te gusta y tendrás mucho dinero… podrías arrendar tu propio departamento… hacer lo que quieras… –  sonaba tan tentador. Danny no entendía cómo, pero de seguro había algún beneficio para Leo en todo esto

Durante esa semana Danny no buscó a Klaus… no sabía cómo hacerlo… no tenía idea de cómo llegar a su casa y aunque hubiera sabido… tampoco lo habría hecho… tenía una mezcla muy grande de emociones que lo confundían y no lo dejaban terminar de decidirse… culpabilidad… si él no hubiera llegado nunca a ese lugar, Klaus seguiría con Luna y nunca habría sido herido… miedo… se sentía desplazado fuera de la vida de Klaus, ahora todo había cambiado,  él estaba con su familia y allí no había espacio para un mocoso abandonado como él… inferioridad… Se había dado cuenta de la tremenda diferencia entre ellos… él tenía una familia normal con padres que lo querían, que le habían entregado educación y cariño… Danny ni siquiera estaba estudiando… era un ignorante en la mayoría de las cosas… solo tenía un trabajo horrible y poco dinero… ahora entendía la gran diferencia entre él y Klaus… le dolía y lo alejaba… inseguridad… ahora estaban tan distantes. Quizás Klaus ya ni se acordaba de él…  había recuperado a su familia y él no podía competir contra eso… tenía una vida nueva ahora… sabía que tenía que aceptarlo… entenderlo… pero no por ello resultaba menos doloroso.

Partió a trabajar esa tarde… era viernes, uno de los días más concurridos en el restaurant… lleno de gente, el personal gritando alterado, todos corrían apurados, sus manos en el agua lavaban y lavaban sin detenerse… siempre alguien le gritaba que se apurara… ahora se daba cuenta que el dinero que recibía no era mucho… quizás… si hiciera la prueba con el otro “tío” de Leo… sus manos sumidas en el agua y sus pensamientos sumidos en la posibilidad de una vida, tal vez,  un poco mejor… no escuchó el barullo que se armó en la entrada de la cocina cuando intentaron impedirle la entrada… reaccionó sólo cuando alguien gritó fuerte su nombre

– Danny!!!… Danny!!! – Klaus se abría paso entre los hombres vestidos de delantal blanco en la cocina… Klaus… Dios!!!. Klaus estaba ahí… con su pelo rubio un poco más largo, sus ojos celestes emocionados… había venido… se quedó estático… inmóvil… no podía creerlo.

Klaus se abrazó a él como si su vida dependiera de ello… Danny respondió cerrando fuertemente los brazos alrededor del cuerpo del otro…  Klaus movía su brazo con dificultad pero eso no evitaba que lo apretara… respirándose… no les importó nada que todos los ojos se fijaran en ellos, que los brazos de Danny estuvieran llenos de agua… que algunos los miraran feo y comentaran o se rieran…  nadie más…  nada más… excepto ellos dos

– Klaus – era un suspiro en el cual le volvía la vida… la alegría

– Sabía que no ibas a buscarme… lo sabía… te conozco, ¿eres un tonto, sabes?…  – Klaus le tomaba la cara y lo besaba… delante de todos… no importaba nada…  solo la boca de Klaus en la suya y sus cuerpos en contacto

El jefe de cocina detuvo el alboroto y le pidió a Danny que se tomara unos minutos de descanso… afuera… ahora mismo.  Salieron al patio trasero… de la mano… Danny estaba feliz… tanto, que no le cabía toda la alegría dentro del cuerpo… salía en forma de lágrimas y sonrisas incontrolables. Se besaban una y otra vez y sus manos recorrían incansablemente el cuerpo del otro… se pegaban, se rozaban… juntos de nuevo

– ¿Cómo está tu brazo? – preguntó Danny al ver que Klaus tenía algunas dificultades para moverlo…  Klaus no le respondió… lo miraba muy serio… herido?, dolido?, molesto?.

– ¿Qué pensaste Danny?… ¿Qué te iba a dejar así nada más? –  solo tuvo que mirarlo a los ojos para entender la respuesta. Danny bajó la vista… Klaus lo atrajo fuerte hacia su cuerpo – No entendiste nada, ¿verdad?–

– ¿Qué cosa no entendí? – preguntó con el rostro pegado a su pecho, respirando su aroma… empapándose de él

– Lo que me haces… ¿no sabes lo que me haces?… no puedo estar lejos de ti… no quiero… esta semana fue un infierno Danny… Esperé tu llamada o tu visita cada segundo… pero sabía que no ibas a aparecer-

No sabía que decirle… ahora sus razones parecían tan tontas… Klaus lo había necesitado y él no había estado ahí… una razón más para sentirse mal…

– Lo siento …  perdóname… es que..-

– Cállate… cállate y no vuelvas a pensar en alejarte de mí – sus labios lo callaron… sus mejillas pegadas, rozándose…- ahora, anda ahí adentro y avisa que te vas… no me importa lo que te digan… no me voy de aquí sin ti… ahora ya, Danny-

Corrió adentro y gritó que se iba… volvería mañana, si es que aún lo querían…  no sabía dónde iban ni que sería de sus vidas… pero de la mano de Klaus todo estaría bien… nada más era importante.

No se fueron a la casona, ni al departamento de Leo, ni a la casa de Klaus… Detuvieron un taxi y Klaus le indicó la dirección de un motel. Era un cuarto hermoso, con una cama grande, juegos de luces, un pequeño mesón de madera que hacía de bar y un jacuzzi gigante. Danny no preguntó nada… le encantó el lugar y estaba demasiado feliz. Klaus no tenía paciencia para esperar… apenas cruzaron la puerta comenzó a quitarle la ropa con sólo una mano… Danny hizo lo mismo con él… curiosamente, esta vez no había sonrisas… había urgencia y la imperiosa necesidad de demostrarse cuanto se habían extrañado y lo mucho que estaban deseándose. Ya desnudos, Klaus lo abrazó por la espalda… bajando sus manos hasta tocar su sexo y comenzar a masturbarlo mientras su pene, duro y caliente,  pasaba una y otra vez, frotándose entre las nalgas de Danny.

– Estoy enojado contigo… pero no puedo dejar de desearte… – la voz de Klaus era seria… sus manos le seguían provocando placer. Danny quería girarse… tocarlo, besarlo… pero Klaus no lo dejaba

– Quiero tocarte…- gimió despacio, atreviéndose a expresar por primera vez lo que quería hacer… el roce del pene de Klaus entre sus nalgas y sus manos que subían y bajaban en su miembro o acariciaban sus bolas lo habían excitado mucho… se movía buscándolo… ahora que sabía lo bueno que podía ser, quería más

– No… esperé una semana entera a que fueras a verme… no sabes cuánto te eché de menos… y no fuiste – le hablaba en su cuello, mordiendo con un poco más de fuerza de la necesaria, chupando su piel hasta dejarla adolorida… luego le daba pequeños beso y lamía los moretones… estaba marcando su territorio… Danny temblaba como una hoja… intentó girarse una vez más para quedar frente a frente pero nuevamente no lo dejó, en vez de eso lo llevó, empujándolo suavemente, hasta el mesón del bar… aún detrás de él, apoyó a Danny de frente contra el mesón… con sus propias piernas, Klaus separó las de Danny, empujo su espalda hasta dejar su cabeza apoyada contra el mesón… Danny estaba totalmente expuesto, desnudo y abierto esperándolo… Klaus lo dejó solo un instante para buscar un protector y lubricante. Danny no se atrevió a moverse… estaba excitado como nunca… el corazón le latía muy fuerte… le gustaba estar de esa manera, esperando por él… anticipando el placer.  Klaus volvió caminando despacio… embriagándose con la vista que tenía de Danny… tan lindo… ofreciéndose… en espera de él… para hacerlo totalmente suyo… esta vez lo iba a dejar marcado para siempre… tenía tantos sentimientos que entregarle… había pensado en él cada minuto de esa semana… rogaba por que sucediera un milagro y el chico apareciera en su puerta, pero en su interior sabía que no iba a ir… sabía que si él no lo buscaba lo iba a perder irremediablemente… Danny no tenía la seguridad ni el coraje necesario para ir tras él… aunque estaba seguro de que sentía algo por él… pero era tan chico y tan inseguro… tan manipulable… tan bonito… tan delicioso y le hacía sentir cosas que nadie más lograba hacerle sentir… pero igual estaba enojado… había pasado una semana de mierda pensando y esperándolo. A solo unos centímetros de él se detuvo… se agacho y sujetando sus caderas con fuerza, comenzó a lamer y a besar el interior de sus piernas… muy cerca de su sexo… Danny tuvo que sujetarse para no caer de la sorpresa y las sensaciones intensas que experimentaba…  un gemido ahogado… largo y lleno de significado salió de su garganta…  Klaus mordía y lamía… besaba y chupaba… subió por sus nalgas… mordiscos y besos… placer y un leve dolor… Danny ya lo quería dentro suyo… empujaba su culo hacia atrás… buscándolo

– Klaus… – gimió extendiendo sus manos para sujetarse del mesón.  Klaus continuó por su espalda hasta llegar a su cuello y entonces juntó su cuerpo al de Danny… piel contra piel… Sintió los dedos de Klaus entrar… él ya estaba más que preparado para recibirlo.

– Dime al menos que me echaste de menos– sus dedos dentro de él y su cuerpo moviéndose contra el suyo…  Danny quería pensar con claridad, responderle algo medianamente inteligente para que le quedara claro todo lo que lo había extrañado y porqué no había ido y todo… pero no podía… estaba perdiéndose en lo que le provocaba sentir el cuerpo caliente de Klaus sobre el suyo…  sus dedos que se movían provocándolo… la posición en que estaba, el pene de Klaus presionando contra su cadera… el deseo ardiendo.

– Si.. si…- fue todo lo que salió de su boca…

– ¿Ya me quieres dentro tuyo? – lamía su oreja y mordía

– Si… si- volvía a repetir. Las manos de Klaus lo soltaron un instante… escuchó el sonido al romper el sobre del protector… la madera fría contra su cara y sus manos apretando fuerte el mesón… Klaus volvió a sujetar sus caderas y estaba comenzando a penetrarlo… respiró profundo y relajó sus músculos… quería que entrara rápido… no quería ponerle ninguna resistencia… lo deseaba… mucho… muy adentro… hasta el fondo… todo entero dentro suyo. Klaus lo complació entrando completamente… los gemidos de Danny, tan entregado y tan sincero, lo excitaban aún más… se quedó quieto unos segundos… sus manos cambiaron rumbo, una hacia el miembro de Danny y la otra hacia sus testículos…

– ¿Te gusta?- pregunto comenzando a entrar y salir muy despacio

– Si.. –

– Dime qué quieres Danny – empujaba con fuerza. Danny tuvo que sujetarse firme para que sus pies no perdieran contacto con el piso…  sintió vergüenza decirle que lo quería más adentro… con más fuerza… quería que tocara ese lugar que sólo él sabía cómo tocar y hacerlo sentir tan bien… pero Klaus ya sabía… sabía muy bien lo que podía hacerle sentir a Danny. Embistió con más fuerza aún, logrando tocar el punto sensible… lo supo por la forma en que en que el cuerpo más pequeño se estremeció… Danny jadeó y gimió al mismo tiempo… Klaus sonrió satisfecho..

– Es ahí… ¿no es cierto?… solo yo te puedo hacer sentir esto Danny – lo volvió a hacer varias veces… gemía y se le cortaba la respiración… no podía pensar… solo sentir… y en la búsqueda de entregarle placer a Danny logró el suyo propio… toda la semana pensando en hacerlo con él… se corrió dentro de Danny, en un chorro caliente y espeso, sorprendiéndose de la rapidez con que había acabado…  Danny eyaculó en las manos de Klaus… sintiendo que el placer se extendía por todo su cuerpo… caliente y abrumador,  que sus rodillas no lo sostenían tan bien y que necesitaba desesperadamente besar a Klaus. El alemán no lo soltó de inmediato, ni tampoco salió de su cuerpo… se acercó hasta quedar mirando a Danny…  su respiración aún agitada comenzando a calmarse… acercó una de sus manos mojada de semen y despacio comenzó a lamer sus dedos…

– Klaus!!… – pero Klaus no le contestó… siguió mirándolo de frente, muy cerca y lamiendo, extendió su lengua y rozó muy lentamente la boca de Danny… el breve contacto fue como un chispa que necesitaban para buscarse la boca con ansiedad y locura… Klaus salió de él… aún con su brazo adolorido lo hizo girarse para quedar de frente… se besaban con pasión, con ganas… respiraban agitados y volvían a besarse…

– No voy a dejarte Danny… no voy a dejarte – lo sujetaba del pelo, manchándolo con su propio semen

– No quiero que me dejes Klaus…- restregaba su rostro contra las manos de él… nada importaba más que sentir las manos y el cuerpo de Klaus junto al suyo… muy junto

– Solo yo te puedo hacer sentir así… no puedes dejarme- había una cierta desesperación y miedo en sus palabras… sabían lo difícil que sería seguir juntos…

– Tenía miedo Klaus… –

– Lo sé… eres muy chico… no te das cuenta que te necesito…-

Tendrían  miles de problemas… lo sabían bien… pero igual estaba sellando un pacto y decidiendo quedarse juntos… por sobre todo lo demás, querían estar juntos.

Encendieron el jacuzzi… riendo, usaron la espuma para baño… se perdieron en el agua espumosa… volviéndose a tocar y a acariciar… parecía que no podían mantenerse separados, necesitaban recuperarse del susto que habían sentido al creerse perdidos el uno del otro… del miedo del ataque en su brazo… del futuro que tendrían que pelear juntos… de los muchos problemas que tendrían y lo sabían… pero tenían ahora la seguridad de necesitarse y de querer estar juntos.

Cuando la tranquilidad volvió a sus cuerpos y a sus mentes, estaban tendidos sobre la cama, abrazados muy estrechamente… llevaban ya un rato en silencio, solo acariciándose suavemente… cansados y satisfechos

– Nunca podré volver a tocar música –  las palabras sonaban con mucho dolor. Danny sabía bien lo importante que era la música para Klaus…

– ¿Nunca?… ¿no puedes recuperarte?-

– No,  es un daño permanente… puedo moverlo,  pero he perdido la capacidad de hacer cosas como apretar algo fuerte con mi mano…- levantó su brazo un poco… – es inútil ahora… me duele –  Danny se dio cuenta se lo importante que era la confesión que estaba escuchando… Klaus había abandonado la carrera militar por la música, se había peleado con su familia por lo mismo… y ahora nada de eso tenía sentido… no podría volver a tocar la guitarra, ni el teclado ni la batería… nada.  Y él?… lo había dejado solo, no lo había ido a acompañar mientras Klaus sufría y lo necesitaba… él pensando que lo había olvidado… Lo abrazo intentando consolarlo y más que nada, pedirle perdón

– Lo siento Klaus… yo sé lo importante que es la música para ti-

Klaus tragó saliva… no quería volver a llorar y sentirse mal… ya había pasado por eso, solo… cuando se lo dijeron se hizo el fuerte…  era difícil demostrar sentimientos frente a su padre…  pero a solas se derrumbó…  le habría gustado la compañía de Danny porqué él lo entendía… pero ahora ya estaban juntos, aunque el sueño de la música había desaparecido… Luna se había encargado de romperle una parte de su vida… nunca la iba a olvidar…

– No importa – paso su brazo alrededor del cuerpo desnudo de Danny – ya no importa –  se durmieron abrazados.

Danny se enteró de toda la historia a lo largo de la noche y de la mañana siguiente. Los padres de Klaus estaban felices de haber recuperado a su hijo… o al menos eso fue lo que creyeron. Ya el mismo día que lo llevaron de vuelta a casa, el padre habló con él respecto de todo el tiempo que había perdido y cómo se había vuelto casi un parásito inútil… viviendo en la calle como u indigente… tenía inteligencia y debía aprovecharla… ya no era un niño y era tiempo de ponerse serios… que fuera pensando en trabajar o estudiar… es cierto que el brazo podía significar algunas limitantes pero había muchas profesiones que estudiar o trabajos que podía hacer.     Klaus, tímidamente, mencionó que la música era su vida y que ahora no podría tocar… el padre respondió que la música era una entretención… que lo entendía pero eso no era una carrera seria con la que ganarse la vida. Que sería mejor que fuera buscando desde ya que hacer.  La discusión duró toda la semana… fue presionado y obligado por el padre, la madre y el hermano a volverse “una persona seria y responsable… ya tenía 20 años y no podía seguir de vago”.  Comenzó a cansarse de la presión al segundo día… no tenía idea que podía hacer o estudiar… no le gustaba nada más que la música.

Su padre llegó con varios folletos de diferentes institutos y universidades… “elige algo pronto… debes comenzar en cuanto te mejores”… La pelea estalló durante la quinta noche en casa de sus padres… fue una repetición de la grave discusión de hace unos años atrás que terminó con Klaus abandonando a su familia… todo volvía a repetirse. Entonces intervino la madre que no quería volver a perder a su hijo, calmando los ánimos y ofreciendo lo que ella creyó podía ser una solución:

– Hijo, vamos a apoyarte en lo que decidas hacer. Por ahora será mejor que busques un trabajo, cualquiera hasta que te mejores bien y puedas pensar mejor en lo que quieres estudiar. Tu padre y yo te apoyaremos económicamente por un tiempo, pero debes empezar a hacer algo ya

Quizás fue la forma tranquila y segura en que lo dijo, sin gritos ni alterarse… Klaus entendió finalmente que tenían razón… era hora de crecer.

– ¿Me van a apoyar?

– Si hijo, te ayudaremos a que salgas adelante

– De acuerdo–  aceptó Klaus.

Y esa era su situación ahora. Tenía que buscar un trabajo por orden de su familia y un lugar donde vivir por elección propia… no quería seguir con sus padres

– Pero Klaus!! – Danny no podía entender que teniendo unos padres preocupados por él, Klaus los estuviera rechazando – ¿por qué no quieres vivir con ellos? – Cuanto habría dado él por la seguridad de un hogar.

Klaus lo miró con ternura… ¿alguna vez Danny iba a entender lo que le había hecho a su vida?…

– Porque quiero vivir contigo

 

CAPITULO 18

DANNY 6

 

Buscaron un departamento en un barrio bonito, no tan caro ni tan elegante, pero donde podían caminar con tranquilidad de día y de noche. Era un hogar pequeño pero más que suficiente para ambos.

Los padres de Klaus protestaron mucho, no había necesidad de que se fuera, pero Klaus insistió y no hubo forma de que cambiara de idea. Los padres pagaron por adelantado los primeros meses de arriendo. Se sentían culpables de los años que habían dejado a Klaus abandonado… más ahora, que había perdido parte de la movilidad en su brazo.

Esos primeros meses son, hasta el día de hoy, los recuerdos más felices en la vida de Danny… es cierto que no tenían mucho dinero, pero se tenían el uno al otro y compensaban la falta de recursos con tanto amor y alegría… que no les hacía falta más que pasear por un parque mirándose a los ojos y hablando de sus sentimientos… pasar muchas horas desnudos amándose y dándose placer mutuo… conversaban durante horas y otras veces permanecían callados… comunicándose de igual manera… escuchaban música cada vez que estaban juntos… Klaus le enseñó a bailar… Danny bailaba a todas horas… le encantaba… muy pronto estaba inventando pasos y formas nuevas de moverse con una sonrisa permanente en su rostro…  estaba tan feliz… Klaus se sentaba a mirarlo… fascinado… estaba enamorado hasta la última fibra de su ser… ese mocoso sonriente y esforzado, sufrido y adorable le había robado el corazón y le pertenecía totalmente.

Durante la segunda semana en su nueva casa, Klaus consiguió trabajo en un hotel… sabía hablar inglés y eso, mas su entrenamiento militar, le permitieron encontrar trabajo relativamente rápido. Danny seguía lavando platos de noche pero había hablado con Leo, el cual no estaba muy contento con él, pero una vez más había accedido a ayudarlo… necesitaba ganar más dinero… ahora tenían más gastos… por supuesto, dijo Leo, tenía otro tío, en otro restaurant, podía hacer algunas horas como mesero… ya le avisaría.

Klaus duró doce días en su primer trabajo… lo odiaba, no soportaba la forma en que lo trataban… él no tenía pasta para eso…  se sentía prisionero en un uniforme y teniendo que sonreír a todos los huéspedes… lo dejó y salió a la calle a buscar otra cosa que hacer.

Ahora Danny tenía dos trabajos; algunas horas al mediodía en un restaurant bastante más elegante y caro, estaba aprendiendo a servir mesas y lo estaba haciendo bien… descansaba en las tardes, después de almuerzo… antes de las seis se separa de Klaus de mala gana y  corría a su otro trabajo. Leo ya no lo llevaba de vuelta así es que se las arreglaba solo… a veces Klaus lo iba a buscar y volvían caminando, de la mano, hasta llegar a la casa donde se hacían el amor hasta caer rendidos y profundamente dormidos en brazos del otro…  Danny no se quejaba nunca, al contrario, se mostraba agradecido de poder ser útil, aportar dinero y tener la capacidad para trabajar duro.

Klaus pasó, en menos de cuatro meses, por cinco trabajos diferentes… ninguno le gustaba… al principio todos parecían interesantes y él se entusiasmaba pensando que ahora si iba a durar, pero luego de unos días comenzaba a no soportarlos, las personas, el lugar… nada le gustaba y se sentía incómodo, prisionero… atrapado… obligado… hasta que finalmente los dejaba… entonces se quedaba en la casa unos días… su rutina durante ese tiempo consistía en estar con Danny, acompañarlo, ir a buscarlo, enseñarle a bailar y amarlo… pero mientras Danny estaba trabajando Klaus seguía vagando, buscaba a sus padres y volvía con algo de dinero que gastaba rápidamente.

Danny, al cabo de esos mismos meses, había dejado su primer trabajo lavando y limpiando. Ahora trabajaba de tiempo completo en el segundo restaurant y Leo no había tenido nada que ver… se lo habían ofrecido directamente al ver el empeño que ponía y lo bien que lo hacía… los clientes estaban felices con él y el dueño lo notó rápidamente… su sueldo había aumentado mucho, pero por ser menor de edad recibía menos que los demás meseros… aunque trabajaba lo mismo… pero a Danny no le importaba mucho… sus propinas siempre eran mejores y por eso se sentía feliz… era amable y gentil para tratar a los clientes… se sentía bien, contento con lo que tenía y lo demostraba en su rostro y en su actitud.

El día que cumplió 15 años pidió el día libre. Klaus le había pedido que lo hiciera. Quería celebrarlo en forma especial y Danny quiso complacerlo. Temprano en la mañana lo despertó preparándole el desayuno, se ducharon juntos y Klaus lo llevó a un lugar que era una sorpresa… Danny amaba a los animales pero nunca había estado en un zoológico. Ninguno de los niños pequeños que visitaban el lugar disfrutó más que Danny… eran animales vivos, de verdad… Dios!! La jirafa era inmensa y el León… increíble… su favorito, lejos, era el tigre!!! Ah! Pero las serpientes, los osos… quería tocarlos pero no podía…  las aves con sus plumas magníficas… tantos tamaños y colores… Klaus le compró helados para convencerlo de volver a casa… Danny quería seguir mirando a los animales, pero Klaus le tenía preparada otra sorpresa.

Al volver a casa Danny estaba aún tan excitado y no paraba de hablar… solo para callarlo y por ninguna otra razón, Klaus lo tiro en la cama y lo desnudó de prisa… se tomó todo el tiempo del mundo en hacerle el amor… lo volvió loco durante mucho rato en que lo llevaba hasta el límite y se detenía para volver a comenzar… Danny lo quería matar… pero lo estaba disfrutando demasiado… eyaculó dos veces y quedó muerto de cansancio… se durmió con una sonrisa en el rostro.  Pero su día especial no había terminado aún. Klaus lo despertó cerca de las 9 de la noche, le pidió que se duchara rápido y vistiera ciertas ropas escogidas. Intrigado y divertido Danny hizo todo y partieron de la mano, nuevamente con rumbo desconocido.  Había gente en la entrada del club y si Klaus no hubiera sido amigo del portero lo más seguro es que a Danny no lo hubieran dejado entrar por ser menor de edad… el ambiente dentro de la disco era genial… la música, las luces, la gente vestida de manera estrafalaria y extraña….  Muchas parejas de chicos… no eran los únicos… Y la música!!! Lo mejor de todo era la música!!! … sonaba tan fuerte y tan bien que anulaba todos los otros sentidos y solo podías moverte siguiéndola… Klaus lo arrastró a la pista… Danny comenzó bailando con miedo…  tímidamente… era primera vez que lo hacía frente a otras personas… pero pronto se dio cuenta que a nadie le importaba y se sintió libre y espontaneo… su cuerpo se movía al ritmo de las notas y Klaus sonreía mirándolo con adoración… Danny cerró los ojos y se dejó llevar… los abría de repente solo para ubicarse y no chocar o caerse,  pero no veía nada ni a nadie… sólo él y la música… bailaba muy concentrado y en forma apasionada…  una y otra canción… de pronto la mano de Klaus en su cintura lo trajo de vuelta a la realidad… en torno suyo muchas personas se habían quedado paradas mirándolo… Klaus lo tomaba de manera posesiva

– ¿Por qué me miran? – pensó que había hecho algo mano o que se habían dado cuenta que era menor de edad

– Los has impresionado

– ¿Yo? ¿Por qué?

Klaus sonrió… un poco de orgullo y mucho de celos

– Porque te mueves como los dioses y eres más lindo que todos ellos – lo beso en la boca… era suyo y que les quedara claro a todos los que lo miraban codiciándolo – y eres mío – lo atrajo más contra su cuerpo y lo sujetó fuerte de las nalgas… que no quedara ninguna duda.

Fue una día magnífico que culminó con una noche fantástica.  Bailaron hasta el amanecer. Volvieron tan cansados a la casa que solo fueron capaces de besarse y acurrucarse… Danny seguía sonriendo

– Gracias Klaus… fue el mejor cumpleaños de mi vida

– De nada… te amo Danny

– Te amo Klaus

 

Durante el primer año que vivieron juntos, el amor fue más que suficiente para disculparlo todo, incluyendo la falta de estabilidad y aportes por parte de Klaus… seguía sin encontrar un trabajo fijo y aún no decidía si quería o no estudiar… a veces parecía que si no podía ser la música entonces no iba a volver a ponerse de pie… pasaba largas horas mirando televisión o escuchando música…   Fueron muchas las ocasiones en que Danny, de buena gana, gastó todo su dinero en pagar cuentas… luz, agua, gas, comida… no le quedaba casi nada y a veces faltaba… pero no importaba… nada importaba porque estaban juntos y le daba lo mismo… seguía siendo feliz y tenía confianza en que Klaus, en algún momento, encontraría el camino para salir adelante… él no veía ningún problema en su relación,.. lo único que le importaba era estar juntos.

Esa misma confianza que los padres de Klaus habían perdido… ya apenas se hablaban y casi nunca se veían… el padre lo ayudó a buscar un par de trabajos pero al poco tiempo se dio cuenta que el problema no radicaba en los trabajos que comenzaba sino en su hijo que se negaba a mantenerlos, obedecer instrucciones y aprender a volverse responsable… con todo lo que eso significaba…  volvieron a discutir, se acabó el apoyo económico hasta que decidiera tomarse la vida en serio y trabajar de verdad, aguantándose lo que todos quienes trabajaban aguantaban o estudiara algo de provecho… solo entonces volverían a apoyarlo… que los buscara entonces… que dejara de aprovecharse del amigo ese que le pagaba las cuentas… era menor que él y sin embargo mucho más adulto!!! Klaus se enfureció… salió de la casa prometiendo no volver a llamarlos ni a verlos nunca más… les gritó que ya no era su hijo y que se olvidaran de él para siempre… no los necesitaba… tampoco los quería… que se fueran a la misma mierda.

Algo pasó en Klaus ese día que su padre le gritó unas cuantas verdades… de pronto se dio cuenta de la realidad que todos los demás veían menos ellos, que estaban enfrascados en su propia burbuja de  felicidad… Las personas con quienes se relacionaban… el ambiente en el que se movían… ¿Todos pensaban que se aprovechaba de Danny?… ¿tenían razón?… ¿lo estaba haciendo??. La rabia y la autodestrucción empezaron lentamente a carcomer su espíritu pero fue un proceso imparable… sobre todo porque nunca lo conversó con Danny y se quedó mordiendo solo su propia destrucción. Sólo un par de meses bastaron para que Klaus comenzara a cambiar en serio… de pronto eran frases hirientes que deslizaba en la conversación con Danny… o se negaba a acompañarlo a alguna parte donde antes solían ir sin problema… pero como era el dinero de Danny el que pagaba las entradas, ahora, sin darle explicaciones al chico, simplemente no quería acompañarlo… la vida que conocían, feliz, alegre y llena de amor comenzó a volverse fría, distante y dura… Danny se volvía loco tratando de entender que era lo que había hecho mal… se dejaba envolver por la tristeza y el miedo de perderlo… ¿por qué Klaus lo trataba con frialdad?.. ¿había dejado de quererlo?… Es verdad que él se había vuelto más fuerte… había aprendido mucho al lado de Klaus y por eso siempre le iba a estar agradecido…  se sentía más seguro, mas sociable, más querido en su trabajo y con las pocas personas que se relacionaba… pero necesitaba a Klaus como al aire que entraba a sus pulmones cada día…  tenía mucho miedo y actuaba demostrándolo.  Klaus empezó a desaparecer de a poco… odiándose a sí mismo por lo que le estaba haciendo a Danny… Lo amaba sinceramente y veía que el chico estaba preocupado… pero… ahora era él quien sentía una culpabilidad enorme… ¿se había estado aprovechando de Danny como todos creían?… ¿qué le pasaba que no podía mantener un trabajo?… ¿era tan poca cosa que ni siquiera servía, a sus 22 años, para alguna cosa útil?… Hizo el intento una vez más pero esta vez no lo compartió con Danny, no le contó que empezaba a trabajar nuevamente… se sentía mal… esperaba que esta vez si le gustara, pero… ¿Qué pasaba si volvía a fracasar?… con qué cara iba a mirar a Danny… Danny… Danny… pensaba en él a solas… cuando el chico no estaba en la casa y se desesperaba… no merecía a un inútil como él… de seguro Danny podía salir adelante mucho mejor sin llevarlo a él arrastrando… un peso muerto que no aportaba nada.      Esta vez duró más tiempo… pasó el primer mes y se sintió feliz cuando entró a la oficina de pagos a recibir el dinero correspondiente… finalmente entendió lo que significaba sentirse orgulloso del esfuerzo realizado… se había aguantado las ganas de mandar a sus jefes a la mierda… había agachado la cabeza y había respondido “si señor”… necesitaba ese trabajo…  No quería seguir siendo el “mantenido” de Danny… lo horrorizaba esa palabra y el abuso que significaba… aguantaría lo que fuera para poder seguir con él. Estaba a punto de abandonar la oficina de pagos cuando el hombre le anunció que ese no solo era su primer sueldo sino también el único con ellos… no estaban conformes con su trabajo y no lo necesitaban más.  Fue un golpe muy fuerte para Klaus… no se lo esperaba… esta vez no era él quien dejaba el trabajo… simplemente le anunciaban que no servía para ese trabajo…

Salió de la oficina caminando como zombi… Así es que después de todo si era un inútil… Siguió avanzando sin fijarse a qué lugar lo llevaban sus pasos… daba lo mismo, no podía volver a la casa… no podía mirar a Danny a la cara.  ¿Tenía que aguantar la vergüenza y la culpabilidad de que fuera él quien siguiera pagando las cuentas?? Su confianza en sí mismo se quebró. No era nadie… se sentía nadie…

Durante cinco días se perdió completamente… volvió a los lugares que recorría antes de Danny, antes de Luna… alcohol, drogas y sexo… viejos conocidos de la peor clase… lo recordaban… lo recibieron… sentía un vacío tan grande… casi igual a lo que era él… una cáscara vacía… no tenía nada que ofrecerle a Danny…  no bastaba con amarlo…  su padre tenía razón… era un inútil… solo servía para ocasionar problemas… pero lo amaba tanto… sin embargo, aquí, en este horrible lugar, nadie le pedía cuentas ni le exigía nada… en medio de su borrachera habló de Danny con los viejos conocidos, tan drogados y alcoholizados como él mismo, les dijo que se sentía un inútil comparado con él… “no es cierto hombre”… respondieron a coro.. “ tú vales mucho… ¿quieres demostrarle cuanto vales?”…

– Claro- respondió Klaus inmediatamente interesado– pero ¿cómo?

– Es muy fácil – contestó uno que estaba volando muy alto…- en el norte está el dinero… sólo hay que cruzar la frontera y traer el polvo blanco hasta la capital… es mucho dinero, ya te puedes ir preparando para que ese te trate como a un rey  

Klaus escuchó lo mas atentamente que podía a través de la densa niebla de humo y alcohol en su mente… Ellos partirían al día siguiente… lo hacían todo el tiempo y nunca pasaba nada malo.  Se decidió. Iría con ellos y luego volvería a casa con tanto dinero que Danny no tendría que trabajar más… en mucho tiempo… se podrían dar la gran vida… y sus padres??  podían irse al demonio para siempre… tendría mucho dinero… sólo desaparecería un par de días…  genial!!.

Esperó hasta asegurarse que Danny no estaba en casa. La hora en que trabajaba.  Entró a buscar sus cosas en compañía de uno de ellos… llenó una mochila de ropa y aún riendo, con los sentidos perdidos por efecto de lo fumado y lo bebido, salieron del departamento con dirección al norte del país.

 

Klaus y otro de los hombres fueron capturados cuando intentaban ingresar ilegalmente varios kilos de cocaína al país.   Cuando se le terminó de pasar el efecto de la droga y el alcohol, Klaus se encontró tras las rejas de una cárcel en espera de su sentencia. Recién entonces le tomó el peso a la estupidez que había hecho… utilizó el teléfono para llamar a su padre… esta vez suplicó por ayuda. El padre hizo lo que pudo contratando a un buen abogado e intentando rebajar la pena al mínimo… pero Klaus había sido condenado a varios años de cárcel por tráfico de drogas.

Danny esperó con calma durante dos días a que Klaus volviera… se dio cuenta nada mas al entrar al departamento que faltaban algunas de sus cosas… no sabía porque pero presentía que en algún momento eso iba a suceder. Klaus se había ido alejando de a poco de su vida… lo había ido excluyendo, dejando de hablarle, de tocarlo y buscarlo… le dolía mucho… tenía una tristeza mortal… ¿por qué era incapaz de retenerlo a su lado?… ¿dónde se había equivocado?… se le estaban quitando las ganas de respirar y seguir viviendo… ¿Qué tenía él que finalmente lo abandonaban?… sentía que la historia se repetía… Julio lo había abandonado y ahora Klaus lo estaba dejando…

Se levantaba, iba a trabajar, sonreía maquinalmente y atendía a los clientes, volvía a la casa vacía… se acordaba que tenía que respirar y comer… se obligaba a echarse algún alimento a la boca, pero su garganta se negaba a dejarlos pasar… no se sentía vivo… su vida giraba en torno a Klaus… era como los músculos bajo la piel… simplemente no podía sacárselo… lo amaba tanto… ¿Qué era lo que había hecho mal esta vez?…

Al tercer día comenzó a desesperarse, preguntó a los conocidos pero nadie tenía idea ni lo habían visto… recurrió a Leo… él tenía muchos contactos y le suplicó por información. Tenía un miedo enorme de escuchar algo malo… no podía imaginarse la vida sin Klaus, pero necesitaba saber.   Dos días después Leo le informó que habían visto a Klaus viajando hacia el norte en compañía de otros hombres… una tropa de traficantes de baja calaña, antiguos amigos de Klaus… Era todo lo que sabía.

Ese día no fue a trabajar, ni al siguiente tampoco… avisó que estaba enfermo y en verdad estaba muriéndose de pena y dolor… enfermo de tristeza… Klaus lo había dejado… no le había dicho nada… se había ido.

Volvió a trabajar al tercer día pero algo se había roto dentro de él… la pena lo consumía y sus clientes habituales y compañeros de trabajo lo notaron. Danny no estaba bien. El dueño del restaurant lo llamó para conversar en privado pero Danny no reconoció más que, tal vez, un pequeño malestar estomacal… no le pasaba nada, no era necesario preocuparse, podía trabajar. No podía darse el lujo de perder su trabajo también.

Ese día, Don Mauro Martinelli, dueño del famoso club de moda,  junto a otras personas, habían ido a almorzar al restaurant donde trabajaba Danny. Él era uno de sus clientes habituales. Como siempre, lo saludo con respeto y amabilidad, intentó atenderlo de la mejor manera. Don Mauro pidió lo de siempre. Danny traía la bandeja con los platos pero cuando estaba a punto de llegar a la mesa sintió que el suelo se movía… todo comenzaba a dar vueltas y no pudo sostenerse en pie… ¿Cuándo había comido por última vez?… no podía recordarlo… La bandeja, el plato y el joven mesero cayeron de golpe justo a los pies de Don Mauro.

 

 

Lucas 5

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CAPITULO 13

 DANNY 1

 

La reforma del local estaba avanzando más a prisa de lo esperado y eso tenía de muy buen humor a David; siempre se había enorgullecido de poder terminar sus trabajos a tiempo y jamás se atrasaba en los plazos; ni en el periódico donde trabajaba antes de venirse con Emilio, ni en los deberes escolares cuando era estudiante, ni en nada. A David le gustaba cumplir con lo que le pedían, sentía una honda necesidad de no defraudar nunca a nadie… necesitaba de las personas, su aprobación, y esa era una de las formas de conseguirla. Nadie sospechaba que detrás de su fachada de seguridad, aplomo y confianza, había una necesidad inmensa de sentirse aceptado, amado y querido…

Las siete primeras salas estaban en proceso de construcción y David había decidido hacerse cargo el mismo, personalmente, del resultado de esta transformación en el club, aunque tenía claro que no era su idea sino del chiquillo ese, pero no iba a dejar esto en manos de Emilio, que no entendía mucho del tema, ni mucho menos a cargo de Lucas… tan niño que de seguro no sabría qué hacer… ni pensar en el administrador, No!! él no tenía delicadeza alguna para ver un tema como este… así es que sintió que era su responsabilidad preocuparse del buen resultado de este proyecto.  Por naturaleza, David tenía muy buen gusto y lo reflejaba en los objetos que lo rodeaban, la decoración de sus espacios como oficina o dormitorio y en su forma impecable de vestir, fuera un terno elegante o simplemente jeans casuales con un sweater o camisa… en él siempre se veían bien porque sabía cómo llevarlas para darle un toque especial. Tenía buen porte y le gustaba mantener  su cuerpo en forma con una buena dieta alimenticia y ejercicios en forma regular… David necesitaba estar bien siempre… el aspecto físico, la belleza, eran parte importante de su vida… también constituían parte de lo que se necesitaba para ser aprobado por las personas.

– Señor – se volvió a mirar al encargado – necesitamos el tamaño exacto de las plataformas

– Si, está bien, se lo entregaré a primera hora- David recordó que tenía ese tema pendiente… dentro de cada sala iba una pequeña plataforma para que el cliente tuviera una mejor visión del bailarín. Era ya cerca de la hora de abrir el local por lo que los maestros se estaban retirando.  David se encaminó hacia el salón principal… necesitaba ayuda. Tras cruzar la puerta hacia el salón vio de inmediato la figura de uno de los bailarines. Danny. No sabía mucho de él… solo lo que había escuchado comentar a Emilio y a Lucas… que siempre llegaba temprano para ensayar… era uno de los más responsables y perfeccionistas… además de ser el más atractivo y solicitado. Bien, para el caso cualquiera serviría perfectamente. Se dirigió a él

– Hola, Danny? –

Danny detuvo su baile. No le gustaba que lo interrumpieran cuando ensayaba pero esta era una ocasión extraña… David dirigiéndose a él… David!… que desde que llegara, unos días atrás,  no había hablado con ninguno de ellos y los miraba a todos como si fuesen de una clase inferior y diferente. Usando el control remoto detuvo la música que sonaba demasiado fuerte

– Hola – respondió atento a lo que tenía que decir David.  Todos ellos habían hablado de David en la sala de vestuario… hacían conjeturas respecto de él y Emilio, preguntándose si eran amantes o no y comentaban lo hermoso que era con su pelo rubio, los ojos grises y esa forma elegante y enérgica de vestirse y moverse.

–  Necesito de tu ayuda- continuó David, En pocas palabras le explicó cuál era el problema, calcular el tamaño exacto de la plataforma – ¿Podrías venir conmigo y decirme cuántos espacio es el que necesitarías para bailar cómodamente?

– Claro! – asintió Danny bajando de un salto ágil del escenario. Se dirigieron juntos al sitio de la construcción.

– Muy bien Danny. Voy a poner música y me gustaría que bailaras en esta sala… acá,  aquí es donde va la plataforma. Estaré mirando atento para calcular el espacio… –

Danny asintió y así, sin que ninguno de ellos le diera  importancia a lo que hacían, iniciaron su tarea.  David observó primero los pies desnudos de Danny moverse al compas de la música… los miró durante varios segundos preguntándose cómo era posible que un hombre tuviera pies tan delicados… los movía con mucha gracia y exactitud… pies delicados que continuaban en piernas largas y firmes… Danny se movía con soltura y sensualidad… David no supo  en qué momento el foco de su atención se desvió completamente y se sintió subyugado y fascinado por el chico que tenía delante suyo…  Danny se movía con exquisita precisión… era un perfeccionista y se notaba que disfrutaba enormemente bailar… David se concentró en los movimientos de sus caderas hasta que comenzó a sentirse aturdido… excitado… Mierda!! Hacía ya tanto tiempo…

David estaba cansado de esperar por Emilio, vivían juntos pero su máxima expectativa se resumía a observarlo salir de la ducha y cruzar la habitación en busca de la ropa… su habitación estaba frente a la de Emilio y muchas veces esperaba el momento para verlo… no se habría atrevido a insinuarle algo ni mucho menos a entrar a su dormitorio. La suya era una relación por demás extraña; Emilio lo necesitaba… su cariño, su apoyo.. siempreque algo importante, bueno o malo, le sucedía, corría a llamarlo y él siempre, desde que se conocían, muchísimos años atrás, había estado disponible para él.  David conocía toda la historia y toda la vida de Emilio. Solo una vez, durante la adolescencia, David se había atrevido a dejarle ver a Emilio sus sentimientos… ambos tenían 16 años y unas cuantas copas demás en el cuerpo. Fue al final de una fiesta, mientras regresaban a casa. Iban abrazados, como siempre, riendo y conversando. Entonces, David lo detuvo y su abrazo se volvió más cercano… lo retuvo más cerca de su cuerpo… no había nadie en las calles y aprovechando el minuto de distracción de Emilio, le dio un beso en la boca… en aquella boca que observaba callado y deseaba con tantas ganas desde que sus hormonas habían comenzado a volverlo loco.  Emilio lo miro asombrado

-. ¿Por qué hiciste eso?… ¿me besaste?-

David lo miró triunfante… Emilio se limpiaba la boca con el dorso de la mano

-. Porque me gustas mucho… me has gustado desde…-

Entonces Emilio comenzó a reírse…

-. Te dije que no tomarás ese último vaso… ya vez como te pones- y se alejó caminando y riendo sin más… ese había sido un  minuto efímero, sin importancia alguna para Emilio… para él había requerido horas de planificación y había significado la consumación de años de doloroso amor no correspondido. Desde entonces sentía la extraña mezcla de profunda frustración y loco amor por Emilio. Lo había intentado casi todo… indiferencia, meses sin hablarle, sacarle celos con otros chicos y chicas, amenazarlo con dejarlo botado… pero al final nunca podía hacerlo… se sentía perdido lejos de él hasta que ya cerca de los 20 años se convenció de que siempre tendrían esta extraña relación de inseparables… como si fueran una pareja de verdad… solo que las muestras de afecto y el sexo no formaban parte de su vida diaria.

 

Danny no se daba cuenta de lo que estaba pasando por la cabeza de David mientras seguía bailando…  si lo hubiera mirado habría visto la dramática mirada de deseo y excitación recorriéndolo entero, el cuerpo tenso, los puños apretados, la boca levemente abierta y la respiración agitada… el bulto que se formaba rápidamente en su entrepierna…  y cómo los ojos de David ya no miraban el piso midiendo sino que lo miraban a él… dibujando el contorno de su silueta y tratando de grabándose en la retina los deliciosos movimientos sensuales de su cuerpo…  La música terminó y Danny se quedo quieto… sólo entonces miró a David… supo de inmediato, lo había visto tantas veces, en tantos rostros distintos… la misma expresión de deseo…  no… se fijó mejor en David, no era igual… esto era diferente, demasiado intenso, demasiada rendición y súplica en esa mirada…  sus ojos se cruzaron…  Danny supo que él dominaba en ese momento…  la situación estaba en sus manos… David estaba confundido, había sido tomado por sorpresa, no lo esperaba… no reaccionaba… lo miraba pidiendo, buscando una explicación, deseo intenso y doloroso…  ¿Cuándo fue la última vez que alguien lo había mirado así?… con esa adoración y entrega… ¿lo estaba pensando en serio?… empezó a recordar…

 

La noticia del embarazo de Danny fue una completa e inesperada sorpresa para sus padres. Nació cuando ellos ya tenían su vida formada, su hijo mayor estaba casi en la adolescencia y él venía a ocasionar todo un revuelo en la ya estructurada y estrecha vida familiar. Su padre, eterno empleado de una tienda, hombre de rasgos duros y frío, nunca tuvo demostraciones de afecto hacia sus hijos pues consideraba que “estropeaban el carácter de los niños” y su madre estaba más interesada en los juegos de azar del casino, donde pasaba la mayor parte de su tiempo, gastando el dinero que no tenían, esperando tener suerte y poder llevar una vida más cómoda, llegando a olvidar a los hijos que la esperaban en casa.

Danny no tenía recuerdos de cenas familiares o celebraciones de cumpleaños con sus padres o amiguitos… para navidad y otras fechas importantes solo existía el recuerdo de su hermano.  Julio, su hermano, hacía las veces de padre y madre para Danny. Desde pequeño Julio fue el refugio y la alegría en su vida. Tenían una diferencia de 10 años pero su hermano era muy maduro y responsable… se esforzaba mucho para lograr que Danny se sintiera querido y atendido, y aunque a veces faltaban las comodidades en ese hogar… Julio de alguna manera se las ingeniaba para que Danny se sintiera bien y tuviera lo que necesitaba. Corría desde el colegio a casa para preocuparse de él y nunca lo descuidaba aunque tuviera que estar pendiente de sus deberes escolares y de él, que gateaba por la sala, al mismo tiempo. Julio adoraba a esta criatura llena de rulos color rubio oscuro y de unos preciosos ojazos color miel que sonreían siempre para él. Danny era tan diferente a su hermano y a sus padres, todos de pelo oscuro y rasgos comunes mientras él había sido bendecido con finos y delicados rasgos… cada vez que salían a la calle la gente se detenía a mirar al precioso chiquillo de la mano de su hermano mayor y alababan su belleza…  muchos lo confundían con una niñita por el largo de su pelo y sus facciones delicadas.

Como no estaba planeada su existencia en la vida de esta familia, Danny compartió la habitación con su hermano mayor desde que llegó a la pequeña casa familiar. Dormir con Julio era la cosa más normal del mundo aunque él tenía su propia cama al lado de la de su hermano pero desde que aprendió a caminar, invariablemente se cambiaba a la de él todas las noches. Julio lo abrazaba con cariño a pesar del sueño y dormían muy pegados. Su mundo comenzaba y terminaba en su hermano, no necesitaba amigos ni a nadie más si lo tenía a él que lo consentía y lo mimaba todo lo que podía.  Eso fue hasta los 6 años cuando por orden del padre, Danny debía asistir al colegio y comenzar a dormir en su propia cama, sin derecho a buscar refugio en la cama de su hermano, al que adoraba. Entonces Julio inventó un sistema mediante el cual se despertaba antes que su padre y lo volvía dormido a su propia cama. Nunca dejaron de dormir juntos hasta que alrededor de los 9 años, Danny sintió que la cama les quedo estrecha e incómoda y decidió, por su cuenta, no volver a dormir con su hermano. Fue entonces cuando todo comenzó a cambiar.

La primera vez que notó algo raro en Julio habían pasado dos semanas desde que dormía en su propia cama. Estaba en el baño preparándose para bañarse cuando Julio entró de improviso, mirándolo con una sonrisa extraña y cerrando la puerta tras él. Danny estaba en la edad en que la vergüenza y el pudor eran importantes…

– ¿Qué haces?… me quiero bañar…- protestó tímidamente. Se cubrió con una toalla pero su hermano tiró de ella hasta dejarlo desnudo… se rió de sus protestas infantiles y le recordó que eran hermanos… que él era casi como su padre… luego lo tomó de la mano y lo hizo entrar en el agua tibia. Con una esponja y jabón recorrió todo su cuerpo sin hacer caso de las protestas de Danny.

– Te he bañado desde que eras un bebé.. –se rió Julio y siguió pasando la esponja sobre su piel… tocando con demasiada insistencia la zona más sensible de su cuerpo, haciéndole sentir vergüenza e incomodidad. Danny estaba desconcertado. Hacía mucho tiempo que se duchaba y bañaba solo pero su inocencia y cariño por Julio no le permitieron ver maldad alguna en lo que estaba sucediendo. Esa fue la primera de muchas veces más… Julio estaba ahora siempre ahí para ayudarlo a ducharse, bañarse, vestirse, ponerse el pijama. Lo acariciaba y lo abrazaba, su mano tocaba su piel cada vez que podía y le dejaba besos… lo miraba sonriendo… apretándolo en exceso, mientras lo envolvía en una esponjosa toalla y le decía lo mucho que lo quería… pero aunque Danny se sentía extraño y sumamente incómodo, no lograba rechazarlo en serio… tenía miedo de herir los sentimientos de la persona que más le importaba en este mundo y que tantas consideraciones tenía para con él… siguió dejando que Julio estuviera presente en  estas ocasiones que debían ser intimas y solitarias, parecía un precio pequeño a cambio de tanto cariño.

En el colegio era un alumno regular, solo sobresalía en las actividades artísticas y para el resto siempre estaba Julio que le enseñaba con paciencia. No tenía amigos en particular. Cuando Danny cumplió 10 años se aventuró a invitar por primera vez a un compañero a su casa. Llegaron juntos luego del colegio y pasaron derecho a la cocina. Danny estaba sirviendo un vaso de jugo para él y su amigo, ambos reían, cuando apareció Julio. Su cara de molestia al mirar al niño extraño fue muy evidente.

– ¿Y este?… ¿Quién es y de donde salió?- preguntó indicando a su amigo

– Es mi amigo… estamos en el mismo curso. Vamos a hacer los deberes juntos hoy día –Danny se sintió nervioso por la molestia de Julio… le dio todo tipo de explicaciones por la presencia del chico… Julio los siguió con la mirada y no los perdió de vista durante toda el rato que duró la visita de su amigo. Parecía enojado. Finalmente, cuando el chico se fue, Danny subió corriendo las escaleras y se encerró en el dormitorio. Presentía que había hecho algo malo al invitar al chico pero no sabía que… estaba casi seguro que su hermano estaba molesto con él pero no entendía que era lo que había hecho mal. Se quedó sentado en la cama esperando que Julio entrara y lo retara… pero no paso nada. Cuando vio que la puerta no se abría ni nadie entraba a llamarle la atención se sintió tonto y se relajó… no pasaba nada. Tomo su vieja consola de juegos, regalo de Julio, y se puso a jugar su juego favorito olvidándose del tiempo. Pasadas un par de horas comenzó a sentir hambre y salió de la habitación en busca de su hermano. Solo entonces se dio cuenta que estaba solo en la casa… su padre nunca llegaba temprano, su madre seguramente estaba en el casino de nuevo… hasta ahí nada era una novedad…  pero que Julio lo hubiera dejado solo era algo no solamente nuevo sino que era algo que lo asustaba… estaba comenzando a oscurecer y él tenía miedo de la oscuridad… Julio nunca… nunca lo dejaba solo… ¿qué le habría pasado?… ¿dónde estaba su hermano?… el miedo y la preocupación lo embargaron…  no debió haberse puesto a jugar… él sabía que la visita de su amigo había molestado a Julio pero no sabía por qué…  ¿lo estaba castigando?… ¿lo iba a dejar solo toda la noche?… Julio nunca se enojaba con él… empezó a desesperarse… no sabía qué hacer… olvidó el hambre que sentía, quería que llegara alguien y pronto… su papá debería llegar pronto aunque a veces tampoco llegaba temprano… los minutos pasaban y el miedo y el desconcierto crecían en Danny.   Hasta que por fin escuchó la puerta de calle abrirse… miró esperanzado y vio a Julio entrar. Un sentimiento de alivio lo recorrió.

Se tiró corriendo a abrazarlo

– ¿Por qué me dejaste solo? – le gritó aún asustado y lloroso

– No estabas solo – respondió con la voz pastosa… ¿a qué olía su hermano?… ¿a alcohol? – estabas con tu amiguito, no?… ¿Qué?… ¿ya te dejó solo el idiota ese??! –

Lo soltó, nervioso… era primera vez que lo veía y lo escuchaba así…

– ¿Qué te pasa? – pregunto abriendo  mucho los ojos. Julio lo miro y una de esas sonrisas extrañas, cargadas de algo que no lograba entender, pero que lo asustaba, se dibujó en el rostro de Julio

– Ven conmigo…. Es hora de que te bañes – lo tiró del brazo hacia la escalera

– No quiero bañarme… suéltame! – pero Julio había apresado su delgado brazo y lo arrastraba hacia el baño. Sin soltarlo, comenzó a llenar la bañera y a quitarle la ropa

– No… no quiero…  Julio … no quiero – intentaba soltarse pero no podía contra la fuerza bruta de su hermano.  Lo levanto como si fuera una liviana pluma y lo deposito en la bañera. Intentó salirse una vez más pero esta vez el tirón en su brazo fue doloroso y la mirada de Julio lo asustó

– Quédate tranquilo Danny…  no me obligues a castigarte –

Se quedó tranquilo… asustado por primera vez de su propio hermano… del hermano que lo protegía y lo adoraba… un peso enorme en su pequeño pecho… comenzó a llorar a pesar de no querer hacerlo…  Julio había tomado la esponja con jabón y comenzaba a pasarla muy suavemente por su cuerpo mirando embelesado el rastro de espuma sobre su piel cuando reparó en sus lágrimas

– No llores Danny… no me gusta cuando lloras- lo abrazó y acariciaba su pelo… soltó la esponja que tenía en la otra mano y comenzó a acariciar su espalda, dándole pequeños besos…

– No… mi Danny… no llores… ya estoy aquí… no te voy a dejar… sabes que te quiero… lo sabes– con una mano sobre sus hombros lo mantenía fuertemente pegado a él mientras la otra bajaba describiendo figuras imaginarias por su espalda… Danny dejó de llorar… se sentía ahogado y demasiado asustado…  su hermano no paraba de repetirle las mismas palabras…

– Te quiero Danny… no llores… no llores más… te quiero mucho –

Su mano finalmente se hundió en el agua siguiendo la línea de su espalda… siguió bajando por sus nalgas hasta llegar a la línea que las divide… se detuvo un momento y volvió a repetir

– Eres tan lindo Danny… te quiero más que a nadie en este mundo… mi Danny…-entonces todo pasó muy rápidamente… la mano de Julio descendió unos centímetros más hasta encontrar su pequeño ano… sus dedos lo acariciaron unos momentos trazando pequeños círculos y de pronto sintió dolor… uno de sus dedos había traspasado su delicada entrada y se había forzado el camino hacia su interior… dolía

– Julio, no, me duele!!!… no quiero!- gritó asustado y adolorido tratando de soltarse y alejarse, sin lograrlo… su hermano parecía no escucharlo… lo sujetaba fuertemente con uno de sus brazos mientras el otro hacía de intruso dentro de su cuerpo…

– Eres mío Danny… yo voy a cuidar de ti… te quiero mucho…- ahora tocaba su rostro dejando pequeños besos impregnados de alcohol… Danny había vuelto a llorar y habría gritado si no estuviera tan asustado y adolorido… Julio seguía besándolo y su dedo se introducía cada vez causándole dolor… ahora lo besaba en el cuello y en los hombros…

– Déjame… déjame!! – gritó una vez más.- nooo por favor…- sintió un fuerte dolor cuando Julio introdujo otro dedo… esta vez gritó y gritó fuerte… lo que hizo que Julio reaccionara. Con brusquedad quitó sus dedos y lo levantó de la bañera… Danny quería que lo soltara y pataleaba y se agitaba sin resultado. En sus brazos lo levantó y lo llevó hasta la cama que habían compartido tantos años, lo tiro sobre ella aún chorreando agua y comenzó a quitarse la ropa sin sacarle los ojos de encima y estirando su brazo cada vez que el niño intentaba escapar.

– ¿Qué te pasa?… Julio!! Julio!!!- aún adolorido y llorando seguía buscando consuelo y respuestas en el mismo hermano que le había causado el dolor… siempre había sido su refugio y sin pensarlo, seguía buscando su consuelo en él mismo.  Pero Julio, totalmente ajeno a la voz de su hermano, se tiró sobre él, y aplastando su delgado cuerpo completamente, sujetó su pequeña carita entre las manos y lo besó brutalmente en la boca, sabor a alcohol,  al tiempo que se movía de forma que sus pieles quedaran en contacto y se rozaran…

– No tengas miedo Danny… te quiero mucho-

Danny nunca había sentido tanto miedo en su vida… este no era su hermano… era alguien como él pero no era él… quiso gritar pero lo volvía a besar, ahogándolo con su lengua… no podía parar de llorar gritando porque volviera su hermano de siempre… el que lo protegía de todo y lo colmaba de cariño… tan diferente a este animal que tenía sobre él y que manoseaba todo su cuerpo, inmovilizándolo y causándole dolor…  su miedo superaba todo lo posible… entonces Julio lo giró como si fuera una hoja de papel… tan liviano y pequeño…

– Mi Danny… siempre te he querido más que nadie… solo yo te quiero tanto…-

Aplastó su cara contra la cama y volvió a meter sus dedos en su pequeño ano… dolía, quemaba, su piel se rasgaba… Danny lloraba despacio, ahogándose de miedo y dolor… pero hasta entonces no había sucedido nada aún… sintió el cuerpo de su hermano moverse sobre él y de pronto supo que era exactamente lo que planeaba hacer… el terror lo inmovilizó aún más… gritó… desesperadamente gritó tratando de que su voz no se perdiera entre las cubiertas de la cama…

– Eres mío Danny… sólo mío, lo sabes, no? –

Su hermano acomodaba su miembro erecto en su pequeña entrada y empujaba tratando de abrirse camino en tan estrecho canal… lo estaba penetrando y él se estaba rompiendo entero… ahora se iba a morir… dolía… dolía tanto que no podía ni siquiera llorar de tanto dolor… aún para gritar necesitaba tener fuerzas y no las tenía… dolía aún más… no podía moverse, no podía respirar… el dolor era desesperante… Julio entraba y salía de su cuerpo, lo sujetaba fuertemente de las caderas, moviéndolo como si fuera un muñeco… Danny no podía hacer nada más que desear morir rápidamente…  no podía tolerar más el dolor físico y el dolor mental que estaba sintiendo… estaba seguro de que faltaban solo segundos para que muriera… su mundo, su seguridad, la base sobre la que su vida se sostenía se había quebrado y ahora todo era solamente dolor.

Cuando Julio termino de moverse Danny estaba casi desmayado del dolor… aún estaba vivo y no sabía por qué… las lágrimas salían copiosamente de sus ojos y aunque quisiera, no podía moverse… el dolor era demasiado fuerte…  sollozaba callado porque no tenía fuerzas para nada más.

– Danny… mi Danny… ahora eres mío de verdad… mío para siempre- Julio sonreía tranquilo a su lado mientras quitaba sus lágrimas con la mano. – ya no llores mi niño… te quiero mucho…  fuiste muy valiente- le daba besos y lo acariciaba calmándolo. Danny, por instinto, se aferro a él mientras se calmaba de a poco y el dolor disminuía lo suficiente como para permitirle respirar en forma normal. Sentía que de su ano escurría un líquido desconocido… se iba a desangrar hasta morir?.  Entonces Julio nuevamente lo alzó en sus brazos con delicada ternura y lo llevó de vuelta al

baño. Volvió a meterlo en la tina llena de agua y revisó su cuerpo constatando todos los moretones y el daño causado. Julio no dejaba de sonreír… estaba entusiasmado y lo abrazaba y besaba sin parar.

–  Sólo te va a doler la primera vez Danny… después te va a gustar… eres tan lindo…– Danny se dejo consentir porque este parecía el mismo Julio de antes… se abrazaba llorando y queriendo olvidar lo que le había hecho. Lo secó, lo llevó de vuelta a la cama. Danny no podía hablar… solo lo miraba asustado y las lágrimas rodaban sin parar. Con exquisito cuidado le puso una crema especial en su ano adolorido y maltratado. Una vez que lo tuvo envuelto en su pijamas, se acostó junto a él y lo abrazó con cariño

– Deja de llorar por favor – le pidió delicadamente, mirándolo con sus ojos llenos de amor

– Pero me duele mucho –

– Ya  verás que después te va a gustar – lo apretujo entre sus brazos y al poco rato se durmió profundamente… Danny no podía dormirse… las fuerzas solo le alcanzaban para mantener el aire entrando y saliendo de sus pulmones… ¿Qué había hecho su hermano con él?… ¿por qué le había hecho eso?… ¿era su castigo por traer a un amigo a la casa?… ¿pensaba volver a repetirlo?…  esa idea lo aterró…  no volvería a invitar a nadie a su casa… nunca más…  sería bueno de ahora en adelante… haría todo bien y obedecería sin protestar… no quería que lo volviera a castigar así.

Fueron casi cuatro años de soportar una vida torcida y dañina. Al principio Danny creyó que si era un buen niño Julio volvería a quererlo y a tratarlo como siempre… pero nunca volvió a ser lo mismo. Durante el día su hermano era el mejor, lo cuidaba, le ayudaba con los deberes, se preocupaba de su ropa y de su comida… los padres no se cansaban de repetirle lo bueno que era con su hermano pero Danny se sentía agobiado y sin espacio… Julio era el principio y el fin de su mundo… adoraba el cariño y las atenciones de su hermano pero sabía también que tenían un precio y él debía pagar al menos una vez a la semana…  se fue acostumbrando a sentir su cuerpo abusado y maltratado… le susurraba palabras dulces al oído mientras lo sujetaba fuertemente con sus brazos y le abría las piernas para poder penetrarlo de mejor manera… le mentía porque nunca dejo de dolerle, aunque cada vez el dolor era menor… de alguna manera extraña Danny quería que se acabara, que no volviera a repetirlo pero cuando sucedía solo esperaba a que todo terminara rápido para que Julio lo abrazara y lo consolara… le gustaba escucharlo decirle que lo amaba y que era lo más importante en su vida… se había vuelto adicto a las palabras de amor y consuelo de su hermano… le gustaba ser el más importante en su vida.

Julio había terminado la secundaría y había entrado a la academia de policía recomendado por algunos jefes de su padre. Ahora, a sus 23 años, lucía orgulloso un uniforme de la policía. Sus padres lo miraban con admiración y la palabra de Julio era ley en su propia casa. Danny también se sentía orgulloso de su hermano… ahora tenía 13 años y ya había descubierto lo extraña y torcida que era su relación… pero no podía hacer nada para evitarla. Sus padres eran perfectos desconocidos que rara vez se encontraba en la casa, no tenía amigos, no sabía cómo relacionarse con la gente… era un chico solitario y apático y Julio seguía siendo todo su mundo. Hasta que un día Julio llegó a casa con Lucía.  Ella era tímida, bonita y sonriente. La odió antes de verla… escuchó el revuelo causado por sus padres debido a la aparición de la “novia” de Julio en la casa…. Por fin había venido… ya llevaban tantos meses juntos… estaba bien que se casaran y formaran una familia…  …  … Danny escuchaba desde su dormitorio sin poder creerlo… sinceramente no podía creerlo, buscaba estúpidamente una explicación lógica para esta confusión monumental… Julio no tenía novia, no amaba a nadie más que a él y no… NO!!! Por supuesto que no iba a casarse con nadie.

Durante 6 meses Julio le aseguró que nadie era más importante en su vida que él… Lucía iba a ser su esposa y la madre de sus hijos pero nunca… jamás tendría su cariño y su amor porque eso sólo le pertenecía a él… Danny se esforzaba en creerle… a veces dudaba y peleaban y se comportaba como un amante celoso y enrabiado pero Julio siempre le ganaba y lo convencía de que nunca iba a dejarlo y siempre lo amaría… Nunca quiso a Lucía y se lo hiso saber en cada oportunidad que pudo mostrándose mal educado y hasta grosero con ella. Sus padres lo regañaban y castigaban… pero Julio lo defendía sutilmente y el castigo y los regañidos quedaban olvidados.    Lo vio casarse… entró a la iglesia con su madre y salió del brazo de aquella bruja fea y odiosa… quiso gritarlo en el medio de la iglesia… no era de ella… era suyo y ya se iba a dar cuenta muy pronto. Se fueron de luna de miel y Danny nunca se había sentido más solitario que durante los días de ausencia de su hermano… lo extrañaba y solo quería que volviera pronto. Entonces volvió… pero volvió a buscar sus cosas… había sido trasladado a otra ciudad y se iba, con ella, a vivir lejos.  El mundo de Danny desapareció en unos instantes. Todo… absolutamente todo desapareció y no le quedo nada de donde afirmarse y apoyarse… Julio era toda su vida, no sabía cómo vivir sin él… se estaba quedando solo… absolutamente solo

– Pero tú me prometiste…- gritaba desesperado y lloraba golpeándolo. Julio terminaba de guardar las cosas en su maleta y le sonreía con cariño.

– Vendré a verte Danny… en las vacaciones te irás a nuestra casa… sigues siendo lo más importante para mí –

Se fue. Volvió a verlo un par de veces… cada vez mas distanciadas.  Danny usaba todo lo que conocía… se mostraba receptivo y dispuesto… se ofrecía para su hermano… sólo quería que todo volviera a  ser como antes… pero de pronto había un embarazo de por medio… un ascenso en su carrera… siempre había algo que lo mantenía distante. Danny se volvió un huraño, un chico desastrado,  totalmente desinteresado y apático… se volvía un poquito más invisible cada día que pasaba.

Fue tanta la pena y la falta de ganas que sus padres se preocuparon de él por primera vez.

– ¿Qué es lo que quieres? – preguntaron. Necesitaban una respuesta directa para solucionar rápido el problema y seguir con sus cosas

– Quiero vivir con Julio – respondió sin dudarlo… que estúpido… ¿cómo no se le había ocurrido antes??!! Ahora todo iba a estar bien. Era la solución perfecta.

Julio pidió un día de permiso y viajo especialmente a hablar con él y explicarle porqué no podía vivir con ellos. La pelea, la escena de celos, los gritos y los llantos fueron tremendos. Danny trató de explicarle que no podía vivir sin él… que no sabía cómo mierda hacerlo sin él!!! Simplemente no sabía… lo tomó en sus brazos… lo volvió a besar como antes… con prisa le quitó toda la ropa… Danny sonreía, Julio tampoco podía vivir sin él… estiró sus brazos y lo abrazó fuerte cuando su hermano lo penetró… aún era bruto y algo animal, pero le gustaba así, se había acostumbrado y no podía estar sin él… todo estaría bien ahora. Julio acabó dentro suyo… de pronto Julio, por primera vez, tenía los ojos aguados y se estaba vistiendo de prisa…

– Esa fue la última vez Danny…- se abrochaba los pantalones y no lo miraba… NO!!..no, no, nooo era así como tenía que ser

– Me voy contigo- le gritó decidido, también vistiéndose… no lo iba a dejar

– No Daniel – Daniel?… era primera vez en su vida que usaba esa forma de llamarlo – te quedas aquí… no volveremos a vernos en mucho tiempo-  terminaba de vestirse y salía por la puerta… corrió y lo sujetó aferrándose a sus piernas…

Danny lloró, gritó, suplico… le rogó y cuando vio que nada surtía efecto lo amenazó a gritos con contar todo, terminar con su matrimonio y su carrera…  entonces por primera vez Julio levantó su mano y la descargó con fuerzas sobre su hermano menor… una y otra vez lo golpeó hasta que descargó su rabia, el dolor de dejarlo solo y amarlo tanto, la falta que le hacía y la impotencia que sentía por no poder estar juntos… lo amaba más que a nada pero no podía ser…  ahora era padre de familia, respetable y con un buen futuro por delante… Danny se había vuelto un doloroso estorbo en su vida que le recordaba que nunca iba a ser feliz.

Sus padres no intervinieron a pesar de todos los gritos. Como siempre la palabra de Julio era más que suficiente y confiaban en él en forma ciega… además,  Danny se estaba comportando como un adolescente difícil y molesto desde hacía semana. Tal vez unos cuantos golpes le harían bien.

Con el rostro aún lleno de moretones y cortes, Danny empacó pocas cosas en un bolso pequeño. Esperó a que sus padres se durmieran y vació el contenido de la billetera de su papá y la cartera de su mamá, que justo había tenido una buena racha en el casino, sin una pizca de remordimiento o culpabilidad. Salió de noche caminando sin prisa… se dirigió hacia las afueras de la ciudad, encontró una estación de servicio y se acercó al chofer del primer camión que pasó y le pidió que lo llevara. El hombre lo miró dudando pero finalmente accedió pensando que un adolescente tan golpeado merecía huir de quien lo había dañado así.

Se despidió del chofer del camión y se bajó en la entrada de la capital. No sabía dónde ir… no sabía que iba a ser de su vida… no tenía idea donde iba a dormir la noche siguiente ni que iba a comer durante ese día…  no sabía casi nada… sólo sabía con claridad que Julio no lo quería, lo había traicionado y que le daba lo mismo vivir o morir.

 

CAPÍTULO 14

 DANNY 2

Comenzó a caminar temprano con su bolso colgado del hombro… ahora ese bolso era la única posesión que tenía en el mundo. No sabía si tenía motivos o no pero evitó a todos los policías en las calles y volvió el rostro cuando vio alguna patrulla. Caminó mucho… a ratos se sentaba en cualquier parte y algo lograba despertarlo de su apatía y miraba interesado como la gente se apretujaba en un autobús… los grandes edificios, al vendedor ambulante que gritaba tan divertido… los elegantes escaparates que mostraban ropas y cosas tan bellas y tan caras… inalcanzables…. los distintos olores a comida que emanaban de algunos negocios… nunca había estado en uno de ellos y se sentía atemorizado de entrar… Compró unos chocolatines en la calle y siguió caminando casi todo el día hasta que empezó a ocultarse el sol. Entonces se sintió algo preocupado… miró a su alrededor en busca de un lugar donde dormir… un banco… una vereda protegida… un parque con  árboles o arbustos… cualquier lugar daba lo mismo, ni siquiera sentía miedo… si moría esa noche no se perdería gran cosa… solo esperaba que fuera rápido.

Caminó un poco más y se encontró con una avenida amplia, llena de restaurants de lujo, muy iluminada y movida. Cansado, adolorido y hambriento se sentó en una de las bancas de madera en la vereda y se dedicó a observar a la gente elegante que entraba y salía. Llegaban en sus autos, se bajaban sonriendo y conversando entre ellos… entonces uno de los chicos de uniforme rojo se los llevaba mientras los pasajeros entraban a uno u otro restaurant. Estuvo ahí varias horas aguantando el hambre, la sed y el frío hasta que sus ojos comenzaron a cerrarse. En algún minuto se durmió.

– Hey!!!… chico… no te puedes dormir aquí- alguien lo tocaba y lo movía. Danny abrió los ojos sobresaltado. Frente a él estaba uno de los chicos de elegante uniforme que se llevaban los autos. Se sintió intimidado. El chico lo miraba fijamente. Era un poco mayor que él, tenía el pelo oscuro y crespo, algo largo,  los ojos oscuros y chispeantes y una suave sonrisa amistosa en los labios

– No puedes dormirte aquí… vete para tu casa-

Danny lo miró sin hablar… el chico no parecía enojado sino amigable, pero Danny no hablaba con extraños… hacía mucho tiempo que no hablaba con nadie más…

– ¿Me escuchaste?… ay no!!… ¿eres sordo? – le hacía gestos con la mano…- tienes que irte de aquí– seguía gesticulando tratando de darse a entender

– Ya escuché – dijo despacio sin ninguna entonación particular… solo un tremendo cansancio.

– Ah!! Hablas… bien, sabes?, no puedes quedarte dormido aquí… llamarán a la policía si lo haces-

La mención de la policía despertó completamente a Danny. No sabía si su hermano lo estaba buscando y si tal vez toda la policía estaba tras él… o tal vez nadie lo buscaba y hasta se alegraban de su desaparición.  Se puso de pie sin dejar de mirar al chico de uniforme… tenía algo de desesperación en la mirada… mucho cansancio y un enorme vacío…  quiso llorar pero se aguantó… con los pies pesados y el bolso casi a la rastra comenzó a alejarse…

– Hey… oye!!… – el del uniforme lo llamaba. Se acercó unos pasos y lo miró curioso

– ¿Tienes dónde dormir?… no es que me importe pero… es que… te ves tan… golpeado y… – nuevamente gesticulaba como disculpándose el atrevimiento de preguntar

– Si…- mintió Danny y se giró nuevamente. El chico del uniforme lo miro dudando… luego se alejó. Danny casi había llegado al final de la cuadra cuando sintió que el chico corría hasta su lado

– No tienes donde ir, ¿verdad?- le preguntó con voz suave y amigable, tomándolo delbrazo … entonces algo se rompió dentro de Danny… un dolor insoportable se apoderó de sus sentidos y una catarata de lágrimas comenzó a rodar por su rostro… no podía explicarse que le pasaba… tan solo no podía controlar lo que fuera que le estuviera pasando.  El chico lo miraba un poco asustado pero sin intención de alejarse… lo acompañó hasta uno de los asientos y se sentó junto a él hasta que dejó de llorar y pudo calmarse.

Entonces se miraron nuevamente

– ¿Cometiste algún tipo de delito? – preguntó directamente. Danny negó con la cabeza

– ¿Eres un drogadicto o alcohólico o algo así? – nuevamente negó

– ¿Te escapaste de tu casa? – no contestó. El chico entendió.

– Escucha… quédate aquí un momento. Vuelvo de inmediato – de prisa, el chico se largó corriendo dejándolo en la más completa confusión. Los minutos pasaban y nada sucedía… debido a lo avanzada de la hora, la calle estaba ahora casi vacía, la noche estaba helada y él estaba adolorido y confundido

– Hey chico!!! Aquí!!- desde uno de los autos elegantes, frente a él, en la calle, el chico del uniforme lo llamaba. Danny se acercó nervioso, el chico abrió la puerta y en cuanto Danny se subió, arrancó a toda velocidad

– Te llevaré a un lugar que conozco… no es mucho pero al menos es algo…-Manejaba a una velocidad vertiginosa. Por suerte el tráfico era muy poco a esa hora.

– Soy Leo – sonrió – y tú? –

– Daniel – contestó muy despacio

– Bien Daniel, algunos conocidos míos viven en esta casa… ya te dije, no es gran cosa… pero es mejor que la calle… además es gratis – No perdía la sonrisa

Las calles dejaron de estar tan iluminadas y el barrio cambió totalmente… quizás en otra época se habría muerto de miedo, estaba con un desconocido, en un auto posiblemente robado, que lo llevaba a un lugar que “no era gran cosa”… pero no tenía miedo… no sentía nada en particular aparte del cansancio.

– Y  los golpes? – pregunto Leo refiriéndose a su maltratada cara y partes visibles de su cuerpo

– Tropecé – contesto Danny sin querer dar más explicaciones. Leo no preguntó más.

Un rato después el auto se detuvo en una calle oscura, frente a una casa en muy malas condiciones… se veían algunas luces muy tenues dentro.  Se bajaron y sin golpear la puerta, Leo la abrió y le indicó que pasara. Lo siguió caminando despacio mirando a todos lados. Era una casona abandonada… en algunas de las piezas se veían algunos chicos en lasemi oscuridad, solo habían velas para servir de iluminación. Se escuchaba ruido al fondo de la casona… en una sala de mayor tamaño habían reunidos unos 8 a 10 chicos. Todos se quedaron en silencio al verlos entrar, pero muy pronto saludaban a Leo

– Este de aquí es Daniel… no tiene donde dormir y pensé que podría quedarse aquí… Creo que lo ha pasado muy mal – todas las miradas se dirigieron a Danny… tan joven, tan cansado, tan bonito…y tan golpeado – Se tropezó con una puerta… varias veces – Leo reía y algunos de los otros chicos rieron también…. Por extraño que pudiera parecer a Danny le pareció que esos chicos lo entendían y no se reían de él… mal que mal, supuso, todos aquí deben tener su historia

– Hola – una chica mayor se separó del grupo y lo observaba atenta, estudiándolo, el resto guardaba silencio – ¿edad? – preguntó fríamente

– Dieciséis –  mintió sin dudarlo. Estaba algo intimidado

– Daniel… si te trae Leo te puedes quedar. Soy Gloria –  su mirada se suavizo. Usaba el pelo largo castaño tomado en un moño, cero maquillaje y vestía jeans y un sweater abrigado muy raído.

– Escucha, tengo que devolver el auto… volveré uno de estos días. – Leo desapareció de prisa.

Era una “Okupa”… chicos callejeros que se tomaban ilegalmente una casa desocupada y la usaban como vivienda hasta que alguien los echara a la calle nuevamente. Ninguno tenía un trabajo estable… muchos sobrevivían el día a día y eran de naturaleza desconfiada y poco abierta… costaba quebrar esas caparazones que cada uno tenía para llegar a conocerlos… casi todos tenían mil caretas que mostrar antes de poder llegar a sus verdaderos corazones. Danny estaba comenzando a ocupar caretas al mentir sobre él mismo.

Se quedó en ese lugar. Los primeros días se limitaba a estar solo en la pieza que le habían indicado. No tenía muebles ni nada, sólo un pedazo viejo de alfombra gruesa sobre la que se tiraba a descansar.  Sólo salía a comprar algo para comer y caminaba un poco conociendo el triste barrio donde estaba la okupa… pasaba el resto del tiempo tirado sobre un pedazo de alfombra vieja en la casa, esperando que la vida pasara de él… ¿algún día volvería a tener ganas de hacer algo?

De a poco fue comenzando a conocer a la extraña manada de habitantes que ocupaban el lugar y que cada noche se reunían para preparar una “olla común” en la que los que podían aportaban con algo para que todos pudieran comer. Gloria llamaba a Danny cada noche y le entregaba un plato de comida. El agradecía pero comía solo en un rincón. Los veía conversar… reírse y en algunas ocasiones alguien sacaba una guitarra, otros agitaban unos tarros y cantaban hasta tarde.  Él se mantenía a distancia. Sabía que lo observaban y lo estudiaban… no le importaba.

Una de esas noches conoció a una de las chicas de la okupa… ella y su novio ocupaban la pieza al lado de la suya y a veces en la noche los había escuchado… en esta casa no había privacidad. Ella se llamaba “Luna”, era bonita, delgada y tenía una personalidad algo fuerte, pelo largo oscuro y varios piercings en la cara y en el cuerpo… nunca sonreía y usaba unas botas de estilo militar… nadie sabía su historia… simplemente no hablaba de su pasado pero uno podía adivinar que había tenido una buena educación…  curiosamente, fue ella la que se acercó a su puerta.

– Hola… Daniel? – avanzó un par de pasos. Mirándola de cerca no debía tener más de 15 o 16 años pero parecía mayor – ¿quieres venir con nosotros? –

– Donde?  – pregunto sin mucho interés

– Aquí mismo… sólo vamos a conversar un poco… ya sabes… contarnos nuestros dramas… – le indico con la mano un cuarto mas allá

– Claro – No tenía nada más que hacer… no había hecho nada en varios días… ¿Por qué no?.

El grupo de chicos era de lo más extraño… Luna y su novio figuraban entre los más llamativos; ella por su personalidad fuerte y agresiva, su extraño maquillaje casi gótico en contraste con “el alemán”, su novio… un chico de unos 20 años, que había dejado tiempo atrás la milicia, aún vestía algunas prendas del uniforme combinadas con jeans rotos o camisas de colores… era rubio, Luna mantenía su pelo muy corto dándole ese aspecto de militar, los ojos muy claros y un porte y estampa muy atractivo. Luna era terriblemente celosa, no dejaba que ninguna otra chica se sentara cerca suyo ni les permitía hablarle. Danny había visto a Luna salir temprano en las mañanas mientras el alemán seguía durmiendo… ella era una de las que volvía con algo de dinero o cosas para comer y a pesar de su agresividad, era capaz de compartir los alimentos con el grupo.  También había visto al alemán en varias oportunidades. A veces pasaba delante de su puerta y se quedaba mirándolo… parecía que le iba a hablar pero seguía de largo sin decir nada. En otras ocasiones, cuando Danny se levantaba al baño o circulaba por la casa, el alemán se paraba en la puerta de su cuarto y lo seguía con la vista. Incluso una vez, al despertar lo encontró observándolo con algo de molestia y luego se fue sin decir nada. Luna no estaba presente en ninguna de esas oportunidades. Eran, en verdad, una manada extraña.

Se sentó en el suelo, un poco alejado del resto, pero sin quedar completamente fuera del círculo, en torno a un improvisado fuego sobre unas latas y piedras… estaban en la sala más grande y eran alrededor de 12 chicos. La mayor y quien al parecer hacía de jefe del lugar era Gloria.  Todos conversaban y parecían animados. Alguno de ellos tenía un celular del cual se escuchaba música. Luna y su novio se fueron a sentar cerca de él.

– ¿Cuál es tu historia Daniel? – pregunto Luna encendiendo un pitillo de marihuana y dándole una fuerte aspirada. El resto no había escuchado la pregunta… nadie le prestaba atención más que Luna y el alemán

Danny se encogió de hombros… no quería contarla

–  No tengo historia…  no vale la pena –contestó con algo de irritación, pensando en volverse a tirar sobre su solitaria alfombra. No iba a hablarle a nadie de Julio.

– Esta bien… toma- le quito el pitillo al alemán y se lo pasó a Danny.  Había escuchado, sabía, pero nunca había tenido uno en sus manos… Julio no lo habría dejado probarla… Julio… Julio y toda su estúpida familia se podían ir a la misma mierda… incluyendo a su imbécil esposa y a esa criatura recién nacida que no conocía pero odiaba… y su par de estúpidos padres que nunca se habían preocupado de él…  tomó el pitillo y lo quedo mirando… no sabía cómo se hacía. Luna lo miró y el alemán estalló en risas.

– Es así hombre..- le mostró cómo hacerlo. El alemán lo miraba fijamente. Repitió lo mismo… el humo espeso se deslizo por su garganta… sintió ganas de toser pero se aguantó… Luna le indico que lo retuviera y luego lo expulsara suavemente… lo hizo… aparte de la sensación de escozor en la garganta no sintió nada especial… se quedó atento vigilando sus reacciones pero no sucedió nada… el pitillo siguió pasando por las manos de los tres chicos… Luna, el alemán y él… pasados unos minutos ya se había consumido entero y Danny sintió pena… no sabía por qué razón tenía tanta pena…  había sido bonito ver la brasa ardiendo, tan naranja y brillante… se había acabado… era triste… no volvería nunca más a ser una brasa brillante… ya no existía

– ¿Daniel?..-Luna lo miraba. Le devolvió la mirada y entonces se dio cuenta que estaba llorando… por una pequeña brasa extinguida. Nuevamente se reía el alemán  al tiempo que no le quitaba los ojos de encima… tanto que empezó a sentirse incómodo.  Luna sacó otro pitillo y lo encendió

-OHH!! otra brasa – Danny se alegró… estiró su mano para tomar el pitillo de las manos del alemán… Luna miraba hacia otro lado… el alemán no soltó de inmediato el cigarro… estiró sus dedos y en un gesto casi imperceptible acaricio la mano de Danny mirándolo fijamente… tenía unos ojos claros hermosos… cristales celestes, brillantes y mansos… aguados, dulces… duró solo unos instantes pero Danny quiso perderse en esos ojos tan hermosos… sintió el suave roce en su mano y quedó maravillado como la sensación de un leve toque se extendía y ramificaba por todo su cuerpo… Finalmente el alemán soltó el cigarro y Danny aspiro profundamente… no era cierto que hacía daño… se sentía maravillosamente bien.

– Hola mi buena gente- Leo hacía su aparición por la sala… venía cargado de paquetes y bolsas. Las dejó en el piso y rápidamente todos se acercaron dándole la bienvenida. El delicioso olor a comida de verdad se esparció asaltando los sentidos de los moradores de la okupa.

-Hola Danny – Leo se sentó a su lado. Le entregó directamente una de las bolsas que había traído.

– Son del restaurant- aclaró  – ya no sirven para mañana- abrió la bolsa agradecido y encontró varios sándwiches… mordió uno con ganas y hambre. Comió en silencio agradeciendo al cielo y a Leo

– Ya no te ves como un perro apaleado – Leo comentó respecto de sus golpes. Casi todos habían desaparecido o quedaban apenas señales visibles.

– Estoy mejor – siguió masticando el siguiente sándwich

– Y… ¿qué has hecho Daniel? –

– Nada –

– Escucha… no es gran cosa, pero si quieres puedo ayudarte con un trabajo un par de veces a la semana –

Danny se interesó de inmediato… hasta hace poco se estaba preguntando si alguna vez volvería a sentir interés en alguna cosa y ahí estaba el alemán acariciando su mano y despertando extrañas sensaciones con esos ojos melancólicos y dulces y luego aparecía Leo ofreciéndole una oportunidad de ganar dinero

-. ¿Haciendo qué? –

– Tengo un tío que trabaja en uno de los restoranes…  necesita un ayudante… se está haciendo viejo…. Me pidió que lo ayudara pero no puedo… y me acordé de tí-

– No sé nada de restaoranes-

– No necesitas saber… solo tienes que hacer lo que te diga-

– Está bien –

Leo sonreía… Danny quiso sonreír, responder a la cálida sonrisa de Leo, pero no pudo… por alguna razón tenía el alma y el cuerpo llenos de pena.

-. Gracias- murmuró despacio mirándolo. Leo era de naturaleza alegre… siempre parecía sonreír

– Por nada hombre, yo te aviso cuando y como-

Leo se levantó y se fue a conversar con el resto de los habitantes… Luna se había parado y buscaba entre las bolsas que había traído Leo… todos estaban pendientes de las bolsas… habían descubierto cerveza y estaban felices… excepto el alemán, con sus intensos ojos azul claro, que se había quedado a su lado.  Danny seguía sintiéndose profundamente triste… tal vez ese era el efecto de lo que acababa de fumar. Volvió a afirmar su cuerpo contra la pared… cerca del alemán, sentado y sus rodillas cruzadas rozaron levemente las del alemán… él había dejado de mirarlo y sus ojos buscaban ahora a Luna y al grupo… por entre sus cuerpos y sin que se notara, el alemán movió su mano…. Sintió cuando su mano tocó la suya… no lo miraba pero su mano estaba aprisionando sus dedos y envolviendo su mano, disimuladamente…

-. ¿Qué haces? – preguntó Danny en un susurro alarmado

– ¿Qué mierda me haces tú a mi?- respondió el alemán molesto, agresivo, dándole una breve mirada enojada

– ¿Yo?… yo no hago nada- Danny no entendía nada, pero se sintió aún más triste

– Existes… y con eso basta – apretó sus dedos fuertemente, Luna volvía con algo de comida en sus manos. El alemán lo soltó. Danny se paró de un salto, tomó la bolsa que Leo le había pasado y se fue a esconder a su cuarto… ¿qué mierda le pasaba a ese idiota??.Más que nunca deseó tener una puerta para poder cerrar su cuarto… pero allí no existían. Seguramente las habían utilizado como leña durante algún invierno frío. Se sentó sobre la alfombra, con las rodillas tocando su pera y se quedó meciéndose suavemente. Al rato después apareció Leo.

– Daniel… no me vayas a fallar, le voy a contar a mi tío- estiraba su mano para estrecharla

– No… no te fallo. Sólo avísame – le habría gustado marcharse con él…

– De acuerdo – Leo se marchó.

– No es su tío – el alemán estaba recostado contra el marco de la puerta

– ¿Cómo sabes? – se había puesto nervioso, a la defensiva… el alemán lo ponía nervioso cuando lo miraba tan fijamente…  más aún después de lo que había pasado

– Lo ha hecho con casi todos… él te consigue trabajo pero se queda con la mitad de lo que tu ganas – bueno, esa era una noticia nueva que tendría que asimilar lentamente…  igual tendría algo de dinero… ¿Leo hacía eso?… parecía una buena persona…

– ¿Puedo entrar? – pregunto el alemán ya entrando

– ¿Y Luna? – preguntó nervioso esperando verla aparecer en cualquier instante. Le tenía algo de respeto

– Se durmió… demasiadas cervezas-

– ¿Qué quieres? –

– Resolver una duda… una inmensa duda- por su voz parecía cabreado… molesto

– ¿Qué duda? – el alemán se estaba sentando al lado suyo… en su pedazo de alfombra… demasiado cerca

– Quiero saber qué mierda tienes… y por qué te ando persiguiendo como perra en celo… ¿Qué tienes Daniel?… ¿Qué me haces? –

Lo miraba fijo, en verdad parecía molesto…

-. No sé de qué estás hablando – se había puesto a la defensiva… no le gustaba lo que estaba escuchando… le recordaba a Julio diciéndole que todo iba a estar bien.

– Tienes algo… no sé qué mierda es… pero desde que te vi que te quedaste metido aquí– se tocaba la cabeza – y aquí – puso su mano sobre sus propios genitales. Danny se erizó entero. No quería escucharlo ni quería saber… sólo quería que se fuera

– Sal de aquí… no quiero escucharte – intentó empujarlo pero el alemán era mayor y sabía mucho más que él. Lo esquivó sin problemas y se pegó a su lado, sujetándolo con fuerza

– No te voy a hacer daño… solo quiero saber qué tienes que me haces sentir así… eres un maldito hombre y a mi jamás me han gustado los hombres–

Nuevamente era Julio diciéndole que no le iba a hacer daño en su oído mientras sus manos lo perforaban, lo dañaban…

-. Déjame tranquilo… por favor – pidió con voz suave pero firme… aunque por dentro tiritaba entero

– Si, claro… pero entonces déjame tranquilo tú a mi también!!! – lo soltó molesto… pero no se alejó

– Pero si no te he hecho nada!!! – gritó comenzando a desesperarse

– No es necesario que hagas nada… solo basta con mirarte y saber que estas ahí…-el alemán se llevó las manos a la cabeza… – En verdad no sé qué hacer Daniel… te tengo metido en la cabeza…  no sé que me sucede contigo…- ambos se quedaron en un incomodo silencio

– Danny – de pronto había dejado de sentir ese miedo profundo. El alemán, al parecer, no pensaba dañarlo… parecía de verdad desesperado. Él entendía bien cómo era la desesperación.

– ¿Cómo? – lo miró extrañado

– Me llaman Danny, nadie me dice Daniel- el alemán lo miró de manera diferente… ahora sus ojos parecían aún más suaves y dulces.

– Soy Klaus… aunque nadie lo sabe aquí- se miraron, un poco nerviosos. Klaus estiro su mano y Danny se la estrecho con cuidado, temeroso. Lo soltó de inmediato, sin problemas. Klaus, aún sentado sobre su alfombra, se reclinó contra la pared y habló sin mirarlo..

– No quería asustarte… es solo que… no sé qué me pasa contigo… estoy con Luna pero pienso en…-

– No me lo digas… no quiero saberlo – Danny se llevó las manos a los oídos, tapándoselos.

– Mierda… ahora si la hice buena… ¿te asusté, verdad? –  Danny no contestó. Era tan obvio el susto que se había llevado  – Lo siento… soy un idiota… es que… nunca antes me había pasado algo así… eres un hombre… a mí me gustan las minas… ya sabes… y de pronto apareces tú… todo bonito y misterioso… y..-

Danny levantó una mano para callarlo… no quería escucharlo decir esas cosas… se había dado cuenta que Klaus no era malo, solo estaba terriblemente confundido o terriblemente loco o tal vez, terriblemente volado…  además… cuando lo escuchaba le recordaba a Julio.

– Ya… ya no digas nada más, por favor- le dijo en forma exigente… ya no lo asustaba. Se quedo sentado de igual manera a su lado, sin tocarlo.

– Yo… lo siento Danny… si quieres me voy ahora – hizo el intento de ponerse de pie

– No… quédate, pero no vuelvas a decirme… eso –

– Pero lo sigo pensando y sintiendo – sonaba molesto, como si de verdad eso lo tuviera cansado

– No quiero escucharlo… me recuerdas a alguien –

Otro incómodo silencio

– ¿Al que te golpeó? –

– Si –

– No quiero recordarte a ese… ¿Por eso viniste a dar aquí? –

– Si… algo así –

– ¿Quieres contármelo?… me gustaría golpearlo de vuelta – Danny sonrió imaginándolo… le gustó escucharlo, aunque fuera una estupidez.  Klaus sonrió apenas… era la primera vez que lo veía sonreír. Le gustó… apoyado contra la pared, con su pelo rubio corto, sus ojos azules tranquilos y su rostro interesado en él… Danny pensó que era bonito… era terriblemente bonito mirarlo, vestía los pantalones del uniforme militar, botas del mismo estilo y una camisa oscura… no le tenía miedo… le estaba gustando conversar con él… necesitaba a alguien con quien hablar.

– Cuéntame de ti mejor-

Klaus se quedó con él varias horas esa noche, le contó la historia de su vida, familia normal de clase media, padre y hermano militares… se había sentido obligado a seguir la misma profesión pero le gustaban otras cosas… a él le gustaba la música, la pintura, el arte… después de dos años reventó y dejó botado todo… su familia lo repudió y él a su vez, se alejó de todos ellos. De eso hacía más de dos años. Desde entonces había vivido con algunos amigos o parientes pero había terminado quedándose solo… no hacía nada, no tenía dinero para estudiar… vivía en la okupa desde hacía muchos meses y Luna lo había recibido como amigo y amante… ella lo había elegido y era una maldita perra celosa que no dejaba que nadie se le acercara… pero estaba bien, él no necesitaba a otra… Luna se encargaba de él… y todo estaba bien…

-. Hasta que apareciste tú – los ojos azul cielo lo miraron ya sin rabia… ahora expresaban otro tipo de emoción.

 

CAPITULO 15

DANNY 3

 

Esa conversación fue el inicio de una extraña amistad. Quizás, en circunstancias diferentes, Danny jamás se habría vuelto amigo de Klaus, pero tal como estaba su vida… un amigo,  alguien que se interesara un poco en él,  parecía un precioso tesoro.  Danny, de a poco, comenzó a abrirse con Klaus y al cabo de una semana ya le estaba contando algunas partes de su vida, a veces, sin querer, contaba un poco más de lo que debía.… se distraía mirando los ojos celeste tan hermosos y luego se avergonzaba de haber hablado más de la cuenta.  Klaus intentaba comportarse normal con él, pero se sentía miserablemente atraído por el chico de cabello rubio oscuro con ondas, ojos miel, una inocencia robada y tristeza permanente. Se sorprendió al saber que solo eran 14 y no 16. Un sentimiento de protección nació en Klaus respecto del chico al notarlo tan perdido y dolido, pero, aún así, no podía evitar deslizar frases y miradas que le daban a entender a Danny que no solo quería su amistad. Sin embargo, no había vuelto a intentar tocarlo y cuando Danny hablaba, Klaus lo escuchaba con atención.

Había comenzado a trabajar con el “tío” de Leo… en realidad era un trabajo duro lavando y limpiando mugre en un restaurant de baja categoría… pero no se quejaba, a pesar del mucho trabajo que había, y trataba de hacerlo bien… empezaba a las seis de la tarde y Leo lo llevaba de vuelta cerca de las dos de la madrugada, generalmente en alguno de los lujosos autos que tomaba “prestados” en donde trabajaba…  recibía su dinero de inmediato. Leo le entregaba cada vez una cantidad de dinero que a Danny le parecía mucha dado que nunca había tenido dinero propio en su vida…  jamás, hasta entonces,  había necesitado comprar algo, Julio se encargaba siempre de él…  Danny estaba agradecido… tal vez era cierto que Leo se quedaba con la mitad de lo que le correspondía, pero también era cierto que lo estaba ayudando y sin eso, seguiría echado en la alfombra mascullando rabia y tristeza.

– Te está estafando – Klaus lo esperaba despierto todos los días… Luna estaba dormida a esa hora y aunque se había enterado de su amistad, no se sentía celosa de un chico… el alemán se instalaba sobre su nueva colchoneta, que habían comprado juntos recién, y lo esperaba hasta que llegara… muchas veces cansado y con sueño. Entonces el alemán se quedaba con él, sentado con la espalda apoyada en la pared, y Danny se acurrucaba para dormir. Klaus le acariciaba el pelo, las mejillas, los brazos  y la espalda con una suavidad y un cariño que reconfortaba mucho a Danny, todo era por sobre la ropa, hasta que estaba profundamente dormido… habían llegado a un acuerdo… de esos que no se conversan ni tienen palabras, pero que ambos entendían perfectamente… Danny creía entender lo que le pasaba a Klaus y le permitía acariciarlo pero Klaus nunca debía intentar hacer nada más que eso…  Danny confiaba en que Klaus respetaría este extraño trato… esperaba que así fuera porque en verdad, le gustaban sus caricias… era rico que lo esperara cuando llegaba cansado en la noche… casi dormido, y lo acompañara hasta que se durmiera.  Conversaban mucho durante el día… no tenían más que hacer, Klaus le hablaba de lo frustrado que se sentía por no poder estudiar o tocar música… amaba la música con todo su ser… pero no tenía dinero para costear ninguna de esas cosas… Danny se preguntaba cómo es que no trabajaba o por qué no lo hablaba con su familia, pero no se atrevía a preguntarle directamente.

Klaus quería saber más pero Danny no tenía mucho más que contar…  se había ido dando cuenta de lo pobre y limitada que había sido su vida hasta ahora…  comenzaba y terminaba en su hermano… reducida solo a él…  nunca había experimentado las cosas de las que el alemán le hablaba… loa amigos cercanos, las bromas, las fiestas… las relaciones cercanas con otros parientes… nada de eso le resultaba conocido.  Cuando al cabo de un tiempo, Klaus entendió la historia completa se sintió indignado… ¿Por qué no lo había denunciado? ¿Porqué se había dejado abusar por tantos años?… Danny también se preguntaba ahora por que había aguantado?…  no tenía una respuesta. Lloraba al sentirse tan idiota e ignorante. Se daba cuenta ahora del daño que le habían hecho y cómo nunca supo defenderse.

De a poco, Klaus le fue enseñando cosas tan básicas como ir a un supermercado, comprar ropa en una tienda, ir al cine a ver una película, escuchar música gratis en las plazoletas y centros comerciales y más que nada, a relacionarse con la gente; lo obligaba a saludar y a buscar conversación con las demás personas, se reía un poco de él… pero también lo ayudaba, lo animaba y lo presionaba para que lo hiciera… con lentitud y al lado de su único y nuevo amigo, Danny empezó a salir del cascarón.  Todo esto sucedía cuando Luna no estaba… Era amigo de Klaus, pero no de Luna.  Danny no sabía que hacia ella durante el día, salía temprano y cada atardecer regresaba con algo de dinero y algún tipo de alimentos para compartir. Pronto Danny también pudo comprar alimentos. Le habría gustado comprar más cosas… una cama, una puerta… algo de ropa… pero allí, en la okupa, todo eso estaba fuera de discusión…  no era una vivienda permanente.

Aquel día despertó tarde… Leo lo había traído cerca de las 3 de la madrugada y durmió hasta 11 de la mañana. A pesar del frío se duchó con agua helada, la única que había, y pensó en salir a buscar algo para desayunar o almorzar… lo que fuera, solo comida. Pasó frente a la habitación vecina y vio a Klaus. Se detuvo

– Acompáñame a comer–  lo habían hecho muchas veces ya, a Danny no le molestaba compartir su dinero con él…  Klaus siempre accedía y hoy no fue una excepción. En un negocio cercano compraron algunas cosas y regresaron caminando lento a la okupa. En el cuarto de Danny comenzaron a comer… Klaus estaba inusualmente callado…

– ¿Te pasó algo? – preguntó Danny mientras bebía leche chocolatada de una caja. Klaus lo miró algo molesto

– Lo mismo de siempre-  Respondió mirándolo fijo. Ya sabía que era… era él. Klaus seguía sintiendo cosas fuertes por él y a veces eso lo ponía de mal genio, su frustración era inmensa aunque Danny sabía que el sexo con Luna era muy seguido….

– No es lo mismo – le había contestado Klaus días atrás – lo hago con ella… pero estoy pensando en ti-

– Te pedí que no me dijeras – le dijo molesto, no quería saberlo

– Pues quiero que lo sepas…- se acercó a Danny hasta que se miraron de frente, muy cerca uno del otro – quiero que sepas que tengo sexo con ella pero en mi mente estás tú… solo tú, quisiera que fueras tú en vez de ella – sus ojos irradiaban rabia… Danny se quedo quieto hasta que lo soltó

– Lo siento Klaus… en verdad lo siento – casi lloraba… un poco de miedo por la violencia del deseo de Klaus y otro poco porque había recordado la violencia de su hermano… odiaba cuando Klaus se ponía así

– Oh mierda!! Danny… – lo abrazaba y lo acariciaba – perdón… perdón…  me pongo tan idiota contigo a veces… se me olvida que eres tan chico…. es que ni yo me entiendo…  no sé qué me pasa contigo… yo no soy así…– volvía a ser el Klaus tranquilo, su amigo, con el que podían hablar de todo y entenderse hasta en los extraños sentimientos que experimentaban…

Klaus no sabía pero Danny le había dado muchas vueltas…  el alemán era bonito…  no podía negar que se sentía algo atraído por él y más que nada, se sentía halagado de gustarle…  era su único amigo… Leo no contaba como tal, nunca hablaba con Leo. Dejo la leche de lado.

– Klaus… ¿Qué… – suspiro profundo y agitado – ¿Qué es lo que quieres?-

Los ojos celestes se abrieron desmesuradamente…  sólo le tomo un segundo saltar a su lado… tener sus labios sobre los de Danny y saborear su boca con gusto a leche y chocolate… no lo tomó con cuidado y delicadeza sino con la violencia de la furia contenida… sus labios presionaban fuerte los de Danny… chupaba, y lamía… se abría paso en su boca y se desesperaba al darse cuenta que no era suficiente… quería más aún… se estaba volviendo loco…  tenía a Luna y podía tener a cualquiera de las minas del okupa… o de la cuadra…  sabía que era atractivo y que las mujeres lo miraban con deseo…  pero sin embargo, ahí estaba él, el muy idiota, suspirando y babeando por un mocoso… un hombre para peor!!!… pero no podía dejar de pensar en él… no sabía qué diablos tenía que le parecía tan deseable… adorable y atractivo… su físico… se le había quedado pegado en los ojos y moría por tocarlo… su forma de caminar… de moverse, de hablar… mierda!! le gustaba todo de Danny… quería tocarlo…  tocarlo por todas partes y hacerle todo tipo de cosas sucias que habían pasado por su mente…  estaba enojado con él mismo y con Danny por tener y despertarle  esos sentimientos … era otro hombre… Klaus pensaba que si alguna vez llegaba a fondo con él, seguro se iba a dar cuenta de lo idiota que estaba siendo…  un hombre no iba a satisfacerlo como una vagina y un par de generosos senos…  ni siquiera sabía cómo mierda tener sexo con otro hombre!!! Pero ahí estaba, emocionado hasta el dolor por un beso de él.

Sujetó fuerte a Danny de los hombros y profundizó el beso… creyó … estaba seguro que el día que lo tocara de forma un poco más íntima iba a sentir repulsión y asco… pero para su sorpresa estaba sintiéndose maravillosamente bien… Danny estaba respondiendo a su beso… estaba separando sus labios y le permitía ingresar su lengua y saber cómo era y a qué sabía el interior de su cavidad… mierda!!!,  sabía deliciosamente bien. Al contacto con su lengua sintió que su cuerpo se erizaba entero y ondas de excitación pura lo recorrían dejándolo agitado y ansioso. Se separó y lo miro asombrado… en verdad sorprendido de lo que había sentido

– Danny!…-  Danny sonrió… Klaus aprovechó. Estiro sus manos y comenzó a tocar…  lo había tocado antes pero ahora era diferente… comenzó con su pelo largo, lo tomó entre los dedos y sintió la suavidad… su rostro, el cuello, la fina línea de la clavícula… habría podido seguir así toda la tarde, escuchando cómo Danny se estremecía y emitía pequeños gemidos, movía su cabeza hacía donde estaba su mano…

– Quiero verte…- dijo Klaus comenzando a levantar su ropa para quitársela… estaba absolutamente excitado y no se iba a detener… tenía que saber de una buena vez que era lo que le pasaba con este chico antes de perder la poco cordura que le estaba dejando.   Danny lo pensó un segundo, no tenía puerta y cualquiera podía verlos… pero estaban en las piezas del fondo y a esta hora había muy pocas personas en la okupa… además, aquí nadie se metía en los asuntos de los otros… levantó sus brazos y la ropa salió de su cuerpo… Klaus se acercó aún más, arrodillados, frente a frente… se quitó su propia ropa del torso… El alemán era un hombre hermoso… aun tenía músculos marcados, recuerdo de su paso por la milicia, y su cuerpo tenía una hermosa forma… Danny era precioso, delicado… parecía una niña… su cuerpo delgado… lo tocó casi con miedo…  no porque fuera hombre sino porque le parecía increíble lo que estaba sintiendo. Juntó su pecho con el de Danny y el calor del roce fue delicioso… Danny lo abrazó un poco extrañado, no esperaba esto… pensó que iba a tratarlo igual que Julio… brusco, sin ningún tipo de consideración… Julio solo lo consolaba y acariciaba después de dañarlo… pero esta deliciosa sensación al sentir el pecho de Klaus contra el suyo era nuevo… ahora le besaba la piel sobre los hombros y subía por su cuello, le sujetaba con fuerzas la nuca… como si le costara convencerse de que lo tenía en sus brazos y temiera que fuera a escaparse o a arrepentirse… lo volvía a besar, con algo de violencia y dulzura por partes iguales… lo miraba a los ojos y lo hacía sentir avergonzado… extraño, estas muestras de cariño eran algo nuevo y maravilloso

– Esto va de mal en peor Danny- le dijo Klaus mirándolo de frente, con los ojos claros llenos de lujuria y la sangre agolpándose en su sexo. Él, solo respiraba agitado.

– Quiero más de ti… quiero sexo contigo… ahora… no me puedo detener – lo miró esperando su respuesta… Danny se había excitado también pero estaba asustado… sexo…  recordaba…  era algo usualmente doloroso y desagradable. Klaus pego su frente a la de Danny y le hablo casi encima de su boca

– No me pidas que me detenga Danny… por favor… no puedo…- había verdadera súplica y dolor en sus palabras

– ¿Lo harías si te lo pido? –

Klaus apretó fuerte los labios y cerró los ojos.  Suspiro profundamente y se alejo un poco. Cuando abrió los ojos, los tenía completamente aguados…

– Si…  está bien… solo…  eres cruel, ¿lo sabes?-

Danny había preguntado por curiosidad…  necesitaba saber si existía algún control o si él iba a obligarlo como Julio…  se emocionó al ver los preciosos ojos de Klaus llenos de lágrimas… mucho dolor al ser rechazado…  frustración.

– No soy cruel – respondió con una leve sonrisa y acercándose de vuelta a Klaus y dirigiendo su mano al botón del pantalón – dime por favor que tiene un condón a mano- susurró en su oído. Klaus, brusco, lo tomo de los hombros para poder mirarlo… sus ojos brillaban de emoción

– Te mataría… si no fuera porque quiero follarte – Se levantó y sin ponerse la camisa corrió hasta su habitación… de uno de los bolsos de Luna extrajo un par de protectores y volvió a toda prisa. Se arrojó sobre él y rodaron riéndose y besándose por la colchoneta… cuando se acabó la risa y los besos y caricias intensas más el roce de sus sexos por sobre la ropa, ya no alcanzaban para calmar el deseo, Klaus habló primero

– No sé qué hacer, Danny – lo tenía apretado contra él y le hablaba mirándolo a los ojos. Danny sonrió suavemente y le devolvió una caricia sobre el pelo y arrastrando su mano por la espalda de Klaus hasta el borde del pantalón… se sentían tan bien el cariño y los roces.

– Yo sí sé qué hacer – Pensó en el dolor, pensó que tal vez, solo tal vez, podría hacer que fuera diferente esta vez … después de todo él iba a enseñarle a Klaus. Le quitó el pantalón e hizo lo mismo… la ropa interior…  desnudos…  ambos…  Klaus no sintió vergüenza… tenía un cuerpo que valía la pena ser mostrado… más bien no se dio cuenta de su propia desnudez… sólo tenía ojos para mirar a Danny… se acercaron el uno al otro… Klaus claramente quería todo… pero no estaba claro como comenzar.  Esta vez Danny fue el maestro y Klaus se dejó hacer…  nervioso y excitado como nunca…  Con calma Danny hizo lo que Julio tantas veces le había enseñado… Con su mano firme y segura agarro fuerte el pene de Klaus… frotó de arriba abajo…  necesitaba algo de semen para que sirviera de lubricante… tenía claro que podía usar saliva… pero era menos doloroso si estaba mejor lubricado con semen… al principio sus movimientos fueron maquinales… automáticos… esperaba que en cualquier momento Klaus se volviera contra él y lo tomara a la fuerza… Julio lo hacía siempre… por eso se sorprendió mucho cuando Klaus comenzó a acariciarlo de vuelta, repitiendo sobre su miembro lo mismo que él hacía y dejando sobre su pecho y su piel pequeños besos que se sentían muy bien… demasiado bien… eso era tan nuevo y tan dulce… Danny reaccionó…  cambió de inmediato su forma de masturbarlo…  ahora había una especie de sentimiento, mezcla de sorpresa y gratitud… algo de alegría también… estaba “sintiendo” lo que pasaba en Klaus cada vez que movía su mano… y le gustaba saber lo que estaba causándole… le gustaba el gesto de placer… el leve jadeo en su boca… la forma en que lo miraba…  la mano de Klaus imitaba sus movimientos y se sentía deliciosamente bien… sintió su mano húmeda… calmó el ritmo ganándose una mirada reprobatoria de Klaus… Esperó lo peor… pero no paso nada malo… Klaus lo esperaba… él dirigía… se sintió genial. Cuando sus dedos estuvieron suficientemente húmedos llevó su mano a su parte posterior… Klaus lo miraba fascinado… su pene tenía vida propia y saltaba y brincaba anticipando el placer.

– ¿Qué haces?-

–  Dilatar… expandir… tienes que meter eso dentro de mi… no quiero que me duela – contestó con naturalidad. Danny nunca supo el torrente de emociones que esas simples palabras aclaratorias habían desatado en Klaus… mierda!!! dentro de Danny… dentro de la criatura que le estaba robando el sueño y la tranquilidad desde que lo viera, no podía esperar más

– Mierda Danny… me tienes ardiendo!- se movió con cuidado hasta quedar detrás de Danny… no podía aguantarse tocarlo, deslizar su mano por su piel y sentirse completamente enardecido por el espectáculo erótico que era Danny penetrándose con sus dedos… quiso ser él…  acercó su mano a la de Danny y la mantuvo ahí sintiendo el movimiento de sus dedos… su pene estaba tan duro que dolía y el liquido perlado llenaba la cabeza de su miembro

– Klaus… el protector-

Reaccionó al fin, quitando su vista y sus manos, se puso el protector… moría por hacerlo ya. Volvió a ponerse detrás de Danny, acercó su pene a la partidura entre sus nalgas… su piel era suave… parecía de bebé…  separó hasta encontrar el orificio donde antes estuvieran los dedos y comenzó a presionar con lentitud, sintiendo algo nuevo y especial… apretado, estrecho… fantástico.  Danny tomo las manos de Klaus y las puso en sus propias caderas… luego doblo su torso hacia adelante… y se quedo quieto esperando el dolor…

-¿Danny?- la voz de Klaus era entrecortada y ansiosa – ¿no te duele? –

Danny no supo que decir ni hacer… Klaus entraba lentamente y apenas sentía una leve presión… Klaus iba llenándolo de a poco y no… no le dolía. ¿Se estaba preocupando de que no le doliera?

– Estoy bien – respondió completamente extrañado. Klaus se movió un poco más, gimió palabras sin sentido lógico y entro completamente en Danny… lo supo no por el dolor sino porque sintió sus testículos y huesos chocar suavemente contra su piel y se sintió completamente lleno… agradablemente lleno… nuevo, diferente… bueno.

– Mierda Danny… quiero quedarme a  vivir aquí– dijo Klaus totalmente extasiado, intentando una especie de abrazo con el que lo acarició haciéndolo sentir bien. Danny rió… río porque no le dolía, rió porque lo que Klaus decía era una estupidez… pero era lindo escucharlo y sentir como sus manos lo acariciaban y trataban con cariño.

– Muévete despacio alemán loco

Klaus estaba en otro cielo… Danny lo apretaba y lo cobijaba en su cuerpo y él quería todo… ahora sabía lo que quería de Danny… ahora de pronto, al ver su cuerpo de niño expuesto y preparado para él, había entendido que finalmente estaba consiguiendo lo que lo había buscado desesperado durante tantos días… ahora quería estar dentro de Danny, en ese lugar apretado, estrecho y caliente cada día por el resto de sus días… no había ningún lugar mejor en este mundo que dentro de él.   Empujaba y se retiraba con suavidad al principio, pensando en no dañarlo más que en su propio placer… recordó las historias del maldito hermano, que Danny contaba a medias, y no quiso recordárselo… fue cuidadoso y gentil…  hasta que la necesidad lo obligó a ir más y más rápido… necesitaba más … roce, calor… mierda, esto era mejor que el paraíso…. pero Danny no estaba adolorido, cada minuto estaba más sorprendido y excitado… gemía y jadeaba al mismo ritmo que él… en algún momento el alemán entro profundamente dentro de Danny tocando un punto que cambió su percepción del sexo para siempre…  Klaus había dado contra su próstata y la sensación fue lo mejor que había experimentado en su cortos 14 años… gritó de placer y de nervios…  no sabía que había pasado pero quería más… su cuerpo buscó a Klaus y él entendió… lo volvió a tocar una y otra vez, se reía solo, gemía con fuerzas, su respiración se cortaba…  Klaus siguió haciéndolo hasta que Danny llegó al clímax perdiendo sus sentidos en el verdadero placer, por primera vez.  Klaus por su parte, estaba maravillado de lo que sentía,  estaba saciando la sed que lo atormentaba desde que lo había visto… expulsó su semen dentro de él, en el protector, y supo que nunca más Luna podría volver a complacerlo como lo había hecho Danny… ahora era peor… había aclarado su duda solo para descubrir que quería más… necesitaba más de Danny.

Agotados, sonriendo como idiotas y mirándose con una extraña mueca de cariño, quedaron rendidos sobre la colchoneta… Danny tomó unas servilletas de la bolsa de la comida y comenzó a limpiarse… Klaus tomó otra y le ayudó… lo miraba y sonreía… había algo de ternura y vergüenza en ambos… hasta ahora no habían dicho una palabra. Luego se pusieron la ropa interior y los pantalones y se tiraron uno al lado del otro… sin tocarse.  Estuvieron así un rato hasta que su ritmo respiratorio volvió a la normalidad

– Danny…

– Klaus…

Hablaron al mismo tiempo. Se miraron, serios… muy cerca uno del otro… Klaus se levanto, quedando apoyado en un codo y su mano recorrió el dibujo de los labios de Danny, con mucha ternura y suavidad… mirándose a los ojos…  se acercó, estiro su lengua y volvió a recorrerlos, aún sin besarlo…

-. Danny… ahora no se qué hacer… estoy peor que antes… te voy a querer a cada rato –  Danny solo sonrió… quería decirle algo parecido… estaba dichoso, había descubierto recién el maravilloso placer que brindaba el sexo… solo recién… se lo diría después… cerró los ojos y sintió la boca de Klaus besarlo… se dejo llevar por ese beso… ya pensaría después como iban a solucionar el drama que habían comenzado.

 

 

 

 

Lucas 4

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CAPITULO 10

LUCAS

Habían sido, quizás, las semanas más difíciles de mi vida y eso que he vivido bastantes cosas difíciles a mi corta edad… pero tener a Emilio tan cerca, buscándome constantemente… verlo celoso y saber derechamente que le gusto y no poder hacer nada… me estaba costando mucho y exigiéndome más de lo que podía controlar…  pero era lo que Danny me había aconsejado, lo que me dijo que tenía que hacer y, a pesar de que aun no sucedía nada concreto, de alguna manera sentía que algo estaba cambiando… Emilio estaba resquebrajándose… necesitaba que rompiera esa caparazón de protección que no lo deja acercarse a mí y sentía que eso estaba sucediendo lentamente. Su genio, siempre amable y educado, había cambiado y ahora estaba muy temperamental… a ratos amable y encantador, luego enojado y gritón y, en otras ocasiones, frio y cortante… pero me buscaba, cada vez que aparecía por el club, después de mi trabajo y mis clases, sentía que él me buscaba mucho más de lo que me buscaba antes, cada vez que entraba al club aparecía delante de mí… quería saber de mi, que le contara mis cosas… me moría de ganas de correr donde él cada vez que algo nuevo sucedía, en mi trabajo, lo que aprendía, como me entretenía, todo lo que me pasaba… Emilio era la única persona que había logrado acercarse a mí y calar hondo en mi corazón, tenía profundos sentimientos por él, no solo de amor y deseo sino también de amistad y compañía… pero una vez más recordaba los consejos de Danny y solo le entregaba información a medias, dejándolo con dudas y ganas de saber más… a ratos sentía pena, quería ser sincero con él, arrojarme, totalmente entregado, en sus brazos y suplicarle que me volviera a besar, exigirle que reconociera de una vez lo que sentía por mi… quería tener la libertad de tocarlo y besarlo y dejar este juego de manipulación que me parecía algo sucio… pero entonces recordaba sus convicciones y prejuicios… Emilio no iba a tocarme ni a reconocer sus sentimientos si yo mismo no lo forzaba. Me costaba mucho, no tengo la fortaleza ni el entrenamiento necesario para jugar este juego… quería su cariño, sus besos, y mi forma de bailar era la línea de comunicación a través de la cual se lo gritaba en silencio cada vez… bailaba para él… bailaba pidiéndole que me quisiera…  cada paso, cada movimiento era dedicado a él, cada vez que estaba en el escenario y estiraba mi brazo y rozaba la barra pensaba que lo estaba acariciando, al enredar mi pierna en la misma pensaba que me aferraba a él… y aunque no lo miraba directamente, sabía que estaba entre el público cada una de las noches que yo bailaba… él estaba en mi mente mientras me movía… era algo extraño, inquietante… excitante y creo que de alguna forma los clientes podían predecirlo… sentir lo que yo estaba sintiendo… había un profundo estado de sexualidad pura en mi baile… deseo y pasión que ellos podían sentir también.  En cuanto terminaba de bailar me sentía agotado… como si hubiera tenido una maratónica sesión de besos o algo más, con él… sólo pensaba en él cada vez que movía mis caderas, mi cuerpo entero… sentía tantas cosas… me excitaba de solo saber que estaba entre los clientes observándome, quería terminar y correr a su oficina para verlo a los ojos y preguntarle que había sentido, me moría por saber si sus sentimientos eran parecidos a los míos… quería contarle que había bailado solo para él… pero no lo hacía. Hubo una vez especialmente intensa en que no aguanté más y casi corrí hasta él, pero Danny me sujetó

– Si quieres que funcione debes dejarlo reconocer lo que siente y que logre aceptarlo como algo normal… no lo presiones más de lo que ya lo estás haciendo – me dijo mientras sujetaba fuerte mis brazos

– Pero… pero no estoy haciendo nada… no logro que me diga o haga nada… – me queje casi llorando… Danny solo se río

– Ay Lucas!!! ¿Qué acaso no lo has visto??… te come con los ojos, te sigue donde vayas… estas logrando mucho… solo ten un poco más de paciencia…

– ¿Cómo voy a tener más paciencia Danny???…- A ratos sí se me notaba la edad que tenía en la impaciencia que mostraba y en la ansiedad que me devoraba… me contestó muy serio

– Si creer que vale la pena tienes que esforzarte…  si corres donde él ahora, antes de que haya bajado todas sus defensas, solo vas a lograr que se aleje más

Sus palabras me asustaron, no quería que Emilio se alejara más… no… no… apenas podía con la situación actual…  echaba tanto de menos su compañía, su cariño, las conversaciones, los almuerzos juntos, todos los ratos que compartíamos, cuando solo estábamos juntos y todo era tan natural entre los dos … lo extrañaba terriblemente y me dolía alejarme de él cuando me buscaba y me acosaba con preguntas que solo contestaba a medias para luego alejarme inventando cualquier excusa… me dolía de verdad y me costaba un enorme esfuerzo que pareciera todo natural… hubiera preferido quedarme la tarde entera conversando con él… pero una y otra vez recordaba las palabras de Danny…  “Déjalo siempre queriendo más… No le entregues todo, sólo dale un poquito”… estaba confiando en sus consejos casi ciegamente, más vale que Danny estuviera en lo cierto…

Danny fue uno de los primeros que soltó el grito cuando me anunciaron que tenía mi primer baile privado… ¿un solo cliente y por toda la noche??? Eso no le había pasado nunca a ninguno de ellos… ¿Quién tenía tanto dinero para hacer eso???… me sentí halagado… asustado, nervioso… un cliente para mi…  sabía que muchos pedían bailes privados conmigo… pero esta era mi primera vez… mi estado de ánimo era extraño… quería y no quería hacerlo… en el escenario yo era anónimo y si bailaba para él, solo yo lo sabía… los clientes sólo podían presentir algo… pero no lo sabían… en cambio ahora, iba a dedicarle un baile a un desconocido… a alguien que había pagado dinero para verme hacerlo… un leve escalofrío me recorrió la espalda.. se sentía extraño… por un segundo pensé que Emilio tenía razón cuando me decía que no quería verme nunca en los privados… bailando para un cliente cualquiera… ¿por qué entonces había autorizado este baile?. Los minutos avanzaban demasiado rápido para mi gusto y las 12 de la noche se acercaban a mucha velocidad.  Los chicos alrededor mío me indicaban cómo hacerlo mejor… era diferente en un privado que en el escenario… me advertían sobre las manos de los clientes que a veces insistían en querer tocarlos… Yuko no participaba de esta conversación y se mantenía aislado, mirándome de reojo, en una esquina de la sala… tampoco le había gustado saber que iba a bailar en un privado… nos habíamos acercado mucho durante las últimas semanas y aunque él no me hablaba directamente de sus sentimientos, yo sabía lo que él sentía y me daba un poco de pena no corresponderle. Yuko es un chico muy bueno y dulce, me había vuelto a invitar a salir un par de veces pero no acepté… cuando estábamos juntos le gustaba tocarme… pero sin ninguna mala intención… un leve roce en mi brazo… o acariciaba mi pelo un instante.  Emilio nos vio más de una vez conversar juntos… creo que no le gustó… ¿se sentiría celoso quizás??… sonreía de solo pensar en esa posibilidad… hasta que recordaba que solo era una posibilidad.

El reloj seguía avanzando y ya tenía que prepararme… conocía todas las salas de los privados, decoradas en persona por David pero la idea original había sido mía… nunca esperé encontrarme en una situación así… conforme pasaban los minutos me arrepentía mas y mas de habérselo pedido a Emilio… ahora estaba seguro de que no quería entregarle mi baile a un extraño… pero ya era tarde y no podía arrepentirme.  Me tome unos minutos y corrí al baño. Solté las lágrimas de miedo y arrepentimiento que me correspondían. Luego, me lavé la cara cuidando de no estropear el leve maquillaje que los chicos me habían puesto, especialmente en mis ojos. Me miré al espejo y me di cuenta de la ropa que llevaba… totalmente ajustada a mi cuerpo y no me cubrían por completo, parte de mi cintura y mi espalda estaban desnudas… pero ya no tenía tiempo para cambiarme… me sentí más vulnerable aún… que tonto, ¿cómo no lo pensé antes??… ya estaba… no tenía más tiempo…  me decidí a hacerlo.  Cuando salí del baño faltaban solo unos minutos para las 12.

– ¿Estás bien? – Danny me esperaba fuera del baño

– Si… – le respondí tratando de aparentarlo pero me miró con esa cara que pone cuando sabe que estoy mintiendo – No…  tengo…  no sé qué hacer –  me tomó de los brazos

– Baila Lucas!!… es lo que sabes hacer y lo haces bien-

– Pero es un extraño… no sé quien es… yo siempre bailo solo para él- mi voz parecía la de un niño pequeño, quejándose asustado.  Danny me miró diferente… creo que por primera vez no sabía bien que decirme… así es que solo me abrazó.

– Baila Lucas… si no te gusta no vuelvas a hacerlo… pero ahora ya es tarde… solo ve allí y baila… cierra los ojos e imagina que es él… no pienses en nada más– me soltó y me sonrió – ya vete… no quieres llegar tarde a tu primer privado, no es cierto? – le contesté con una sonrisa algo triste

– No… tienes razón, no quiero llegar tarde- un poco más animado y sintiendo el peso de lo que significaba la responsabilidad asumida, levanté mi cabeza, le sonreí a Danny, respiré hondo y partí a la sala que me habían indicado. Corrí despacio la cortina esperando encontrar a alguien dentro de la salita pero solo había oscuridad… me detuve desconcertado, sin saber bien que hacer… sabía que había una plataforma en cada una de las salas para ejecutar el baile, a una distancia prudente del cliente, así es que muy lentamente, tratando de recordar donde se encontraba en esta sala específicamente, comencé a moverme hacía ella

– Hola?-  salude para ver si había alguien más conmigo. Entonces la luz principal se encendió confirmándome que si había otra persona en la sala muy cerca mío y que había presionado el botón para encenderla. La luz daba directo sobre mí y no me permitía ver quién era el que estaba conmigo. Apenas alcancé a llegar a la plataforma cuando la música comenzó a sonar… era mi canción favorita!!!, eso me hizo sonreír… había soñado mil veces en bailar esta canción pero no la había escogido para el escenario porque era un poco más lenta de lo necesario… sobre la plataforma me sentí desconcertado … me hubiera gustado hablar con el cliente y que me dijera que era exactamente lo que quería que hiciera, pero al parecer él no estaba dispuesto a hablar conmigo… había escuchado a los chicos hablar sobre clientes así, que se mantenían ocultos y nunca les veían la cara… no era lo que había esperado  para mi primera vez, pero tal vez fuera mejor así… no tendría que verlo y me permitiría seguir pensando solo en Emilio… por un segundo estuve quieto pero la música me encantaba así es que sin ningún esfuerzo comencé a moverme…  lento, cadencioso… la canción tenía un ritmo que no alcanzaba a ser lento ni tampoco rápido… era perfecta para movimientos extremadamente sensuales y eróticos pero no sé si estaba dispuesto a entregarle eso a un cliente extraño, cuyo rostro no podía ver… así es que comencé, de a poco, a moverme con pasos un poco más relajados… de pronto lo escuché… escuché su forma de respirar, algo agitada y entonces tuve la total seguridad de que ahí, a solo tres pasos de distancia, había una persona que estaba excitándose al verme bailar… halagado???… más bien asustado y recordando las veces que Emilio me había dicho que no quería verme haciendo esto… seguí moviéndome, envolviendo mis manos en mi cuerpo… ¿por qué de pronto lo había autorizado?   pensé con un poco de rabia… entonces recordé las reglas, el cliente desconocido en la sala conmigo no podía tocarme… solo mirarme… no me gustaba la sensación de lo que estaba sucediendo pero algo en mi interior me dictaba que tenía que hacerlo bien, era un cliente, era mi primer baile en privado… unos segundos después me fui relajando y dejándome envolver por los sonidos de la música… cuando ya me capturaron por completo, mi cuerpo sólo respondía a las notas musicales y al ritmo… sentí que mis movimientos escapaban de mi control y mi cuerpo se movía solo… erótico, incitante… sensual… su respiración se volvió aún más agitada y lo escuché moverse… cambió su posición en el asiento y por un segundo alcancé a ver parte de su zapato y su pantalón que quedaron dentro del haz de luz que me iluminaba… mi mente se quedó helada… esos zapatos!!!… ¿era una coincidencia??!! Yo los había visto mil veces… eran los zapatos que Emilio usaba normalmente!!!… Emilio??!!! Dios!!! Estaba Emilio conmigo en la sala??!! Eso explicaba mil cosas en un instante!!!   La cantidad de emociones que pasaron por mi cuerpo me hizo desconcentrarme del baile por un momento y estuve a punto de gritar su nombre… pero algo me contuvo… ¿y si me equivocaba?? Sería una fea metida de pata… tal vez era un cliente que usaba ropas y zapatos parecidos… quizás eran solo mis ganas de que el cliente fuera Emilio lo que me hacía confundirlo con él… quizás… o quizás no… sentí que mi boca sonreía de puros nervios… tenía que saber quién era a toda costa… y si mi baile lo excitaba y lo hacía moverse entonces necesitaba que volviera a sentirse inquieto y me permitiera ver nuevamente aunque fuera un pedacito de su persona… dios!!! Podría ser Emilio quien está conmigo… esta vez me concentré totalmente, cerré los ojos y deje que mi lengua recorriera mis labios para luego morderlos… si era Emilio iba a darle lo mejor de mi… y si no era, entonces al menos, sería un cliente bastante satisfecho. Mis manos resbalaban suaves por mi cuerpo… mis caderas se mecían pensando en él… el baile… había perdido todo control sobre el y solo imaginaba a Emilio sentado en la oscuridad observándome y le estaba ofreciendo lo mejor de mi… completamente insinuante y entregado… pasados unos segundos volví a escucharlo, esta vez fue un pequeño sonido… un gemido??… no sé bien que fue pero se sentía bien escucharlo y pensar que podía ser él… volvió a moverse y mis ojos se fueron directo a sus pies y volví a ver una parte de sus zapatos que quedaron apenas iluminados… entonces no me cupo duda alguna… era la forma en que él se sentaba… eran sus zapatos… Emilio estaba frente a mí!!!, sentado en la oscuridad!!!… la emoción me recorrió por entero y  sentí un fuerte golpe de adrenalina recorrerme y el calor invadir mi cuerpo…  Emilio… ¿puedo destruir tus barreras con mi baile?? ¿Puedo lograr que pierdas el control?? me volví un poco más atrevido en mis movimientos… ¿Qué tenía que hacer?? ¿Qué me habría aconsejado Danny si estuviera aquí conmigo??… lo pensé solo un segundo y me decidí de inmediato… aprovechando los movimientos del baile comencé, de a poco, a acercarme a él… lo sentí agitarse en el asiento… no podía verlo pero al llegar al borde de la plataforma y aprovechando uno de mi pasos, puse un pie fuera de ella, más cerca de él… seguía moviéndome insinuante… ahora que tenía la certeza de que era Emilio mi cuerpo había perdido todo pudor y olvidado cualquier límite… quería que de una vez por todas rompiera con todo y se volviera loco por mí… me estaba moviendo un poco fuera del haz de luz pero no me importó… despacio, di otro paso más cerca de él…  volvió a moverse en el asiento, inquieto, estaba tan cerca que pude sentir su aroma… Emilio!!! … sonreí más insinuante aún y me acerqué un poco más al costado del sillón… sujete una de mis manos en el asiento y seguí moviendo mi cuerpo casi rozando el suyo que permanecía completamente inmóvil…  acerque mi cara a la suya en la oscuridad mientras mordía mis labios y volvía a pasar mi lengua sobre ellos… Emilio respiraba erráticamente… ya fuera del haz de luz, cerré los ojos unos instantes y al volver a abrirlos pude distinguir mejor en la oscuridad…  sus ojos… me miraba hipnotizado y sus manos se sujetaban fuertemente del asiento… su boca estaba levemente abierta… unos cuantos movimientos más de mi cuerpo… pasé mi cara muy cerca de la suya…  mi respiración en su cuello… estaba jugándome el todo por el todo…

– ¿Qué crees que haces? – me preguntó con una voz que no le había escuchado nunca antes… ronca y profunda, cargada de deseo y pasión…. contenida apenas. No dejé de moverme al ritmo de la música

– Bailo…- contesté muy cerca de su boca- sólo para ti… – por fin!!!… Cielos!!! se sentía magnífico poder decírselo así… finalmente una confesión

– Lucas… – una de sus manos soltó el asiento y me sujetó muy firme por la muñeca… envolví su antebrazo con mi mano y tiré de él… obedeció como un muñeco a control remoto… se puso de pie sin soltar mi brazo ni quitarme los ojos de encima… yo no paré de moverme, solo que ahora bailaba pegado a él… moviéndome sinuosamente alrededor de su cuerpo… no sé de donde me salió la capacidad de hacer lo que estaba haciendo pero no iba a detenerme… subí y baje mis caderas rozando su cuerpo… me sostuve de su hombro con mi otra mano y continué moviéndome mirándolo de frente en la oscuridad… sentí el calor de su cuerpo pegado al mío… Emilio estaba totalmente excitado, casi tanto como yo… que sentí que mi cuerpo había cobrado vida nueva… sensible en cada fibra… maldición!!! si no era ahora no iba a ser nunca… tirando despacio solté mi mano de su agarre y puse ambas manos firmemente en sus caderas… iba a comenzar a agacharme, rozándolo, totalmente atrevido… cuando sentí un fuerte tirón… sus manos calientes en mis hombros y al instante, sus labios sobre los míos… gimiendo… sus manos, desesperadas, me sujetaban con fuerza… la cabeza, la cintura… en todas partes… quise llorar de la alegría pero estaba demasiado emocionado como para llorar… el calor no solo provenía de su boca sino de todo su cuerpo pegado al mío… hambriento, me besaba sin detenerse, introduciendo su lengua en mi boca abierta que lo invitaba y lo incitaba… recibiéndolo con inmenso placer… mezclando por fin nuestras salivas y saboreando nuevamente su delicioso sabor… quería gritar y abrazarlo muy fuerte y correr como un loco gritando su nombre… algo dentro de mí se sentía explotar en millones de pedacitos de alegría y liberarse… nos separamos un segundo para tomar aire pero se quedo con su cara pegada a la mía dándome miles de pequeños besos por todo el rostro mientras repetía mi nombre, que a mí me sonaba a puro éxtasis. Sentí calor recorrerme el cuerpo entero… excitación y la molestia que me causaba la ropa ajustada que estaba usando… mi reacción era la de un hombre, no la de un niño

– Lucas… Lucas… ¿Qué me haces Lucas?…- me abrazaba, me besaba, sus manos inquietas me tocaban por casi todas partes… especialmente donde podía sentir directamente mi piel…  mi cara estaba iluminada con una sonrisa al tiempo que también lo besaba y lo abrazaba… solo entonces me permití liberar un par de lágrimas de emoción… la ropa que yo usaba le permitía tocar libremente la piel de mi cintura y el contacto de sus manos en mi piel se sentía maravillosamente bien… tiré de su camisa hasta que salió del pantalón y metí mis manos bajo ella para sentir la suya… se estremeció al contacto, me moví con absoluta confianza por su espalda… apretándolo contra mí.

– ¿Cómo supiste que era yo??- me preguntó muy bajito en el oído con la voz llena de emoción

– Tus zapatos…- le contesté sobre su boca sin dejar de besarlo… mis manos avanzaban sobre su espalda y las suyas se habían quedado pegadas en mi cintura pero él ya no podía controlar lo que sentía y me lo hacía saber con su boca y su lengua en la mía, en mi cara, en mi cuello…

– Emilio…- suspiré su nombre muy profundo agarrándome fuerte de sus hombros. Su mano subió hasta sujetar mi cabeza nuevamente y su boca, posesiva, se apoderó de la mía sin control ninguno… chupando, mordiendo, besando sin pensarlo ni limitarse… mostrándome toda la fuerza del verdadero Emilio sin ninguna contención… haciéndome saber lo que sentía… tal como yo lo quería… había roto las barreras… Danny tenía razón.  Despacio, me llevó con él de vuelta al sillón, se sentó y quedé sobre él, a horcajadas, sin soltarlo… no quería perder contacto con él ni un segundo, no quería darle un momento de tregua para que pudiera pensar. Me acomodé mejor sobre él y al mover mis caderas más cerca sentí el bulto en su entrepierna… sonreí satisfecho… eso lo había logrado yo… yo!!! ¿Cómo podrías negar eso si quisieras?… me sentí seguro, confiado, era yo el que le había provocado esa erección… un sentimiento nuevo, de orgullo, me lleno el alma… me pegue a él más aún y moví suavemente mis caderas hacia adelante rozando su miembro. Emilio me apretó en un fuerte abrazo

– Lucas… Lucas… – retrocedí un poco hasta ver sus ojos

– ¿Qué sientes, Emilio? – ya no podía negarlo..  no podía hacerlo porque su cuerpo entero me estaba demostrando sus sentimientos.  Me miró fijamente… en sus ojos pasaron muchas diferentes emociones… trago aire en una fuerte bocanada y lo expulso despacio… vencido, derrotado, le había ganado… lo supe antes que me contestara… su manos subieron hasta sujetar mi rostro muy junto al suyo

– Por Dios crío!!… te quiero, Lucas… te quiero mucho– pensé que estaba listo, totalmente preparado para escucharlo admitir por fin… pero no fue así… la emoción me sobrecogió por completo al escuchar sus palabras y las lágrimas comenzaron a rodar sin control por mis mejillas… me quiere.. Dios!! Me quiere!!! yo lo sabía… lo sabía…

Nos fundimos en un abrazo apretado… su cuerpo y mi cuerpo pegados, respirando al unísono… solo disfrutando del calor y la emoción tan intensa que ambos sentíamos en el momento y al instante siguiente la desesperación de volver a besarnos y buscarnos, tocarnos…

– Te quiero Emilio… tienes que creerme – lo mire de frente… se tranquilizó un momento… me acaricio despacio, pensando en lo que le acababa de decirle – y no me digas que soy un crío porque… – me calló con su mano sobre mis labios… luego con su boca… esta vez fue lento, intenso, profundo, húmedo… un beso de verdad, totalmente apasionado, con mi lengua y la suya danzando juntas y sintiendo cada fibra que tocaban

– Te creo Lucas… te creo – sus brazos se cerraron fuertemente alrededor de mi espalda y me pegó a su cuerpo, hundiendo su rostro en mi cuello y besando la piel que alcanzaba a tocar con sus labios.  Me sentí morir encerrado en sus brazos, sintiendo su olor tan exquisito envolverme completamente… seguí llorando… sin poder controlar las lágrimas que corrían por mis mejillas… mezcla de nervios a flor de piel, de una intensa emoción y felicidad… levanté mis brazos y me aferré a él con todas mis fuerzas… Emilio me quiere… me quiere a mí.

 

 

CAPITULO 11

EMILIO 6

Nada… nada en este mundo podía compararse con la belleza y la sensualidad que destilaba Lucas al bailar… y ese fue el importante detalle que no tomé en cuenta… No resultó como lo había planeado pero ahora, después de haberlo pensado mejor, tengo que reconocer que mi idea había sido  estúpida y tal vez causada exclusivamente por los celos que me provocaban el imaginarme a Lucas bailando para otros en privado.  El quería, a toda costa, bailar en los salones privados, pues bien, yo quería demostrarle lo difícil que podía ser, quería saber si era capaz de hacerlo… quería ponerlo en una situación difícil donde no viera a su cliente…quería que se asustara y no volviera a mencionar el tema de los bailes privados… todos esos pensamientos fueron los que creí me habían impulsado a hacer lo que hice… pero ahora me doy cuenta que fueron simplemente tontas excusas… en realidad quería ver a Lucas bailando sólo para mi… quería disfrutar anónimamente de su excitante baile… estaba totalmente fuera de mi control… los sentimientos que había logrado hacer crecer en mi me estaban consumiendo por completo pero aún no me atrevía a reconocerlo. Me senté intranquilo en la oscuridad y me aseguré una vez más de que el haz de luz fuera lo suficientemente fuerte como para que quien estuviera en la plataforma no pudiera verme. Esperé unos minutos y Lucas apareció… primero, algo nervioso, comenzó a moverse… al cabo de unos segundos ya tenía la situación totalmente dominada y todo lo que yo pensé que podía suceder… simplemente no sucedió… Lucas no se asustó, no se dejó dominar por los nervios ni se alteró demasiado al ver que su cliente no tenía un rostro visible… sentí una pequeña desilusión pero ese sentimiento fue rápidamente reemplazado por otro más fuerte y poderoso… miraba al crío moverse a escasos pasos de distancia y cada movimiento de su cuerpo provocaba una reacción en el mío… incontrolable… hipnótico total… era tan hermoso verlo moverse… mis ojos no podían apartarse de su cuerpo, de sus movimientos sensuales… mi imaginación se disparó trasladando esos movimientos a otros escenarios…  todo lo que había supuesto se fue al demonio… el crio me estaba excitando con sus movimientos, nublándome la razón y haciéndome hervir la sangre… inquieto me revolví en el asiento…  sintiendo como un imán me impulsaba hacia él, pero apretando mis manos en los brazos del sillón para obligarme a no acercarme… pero todo se fue al traste cuando Lucas comenzó a acercarse a mí… ¿habría hecho esto mismo con cualquier otro cliente??? … después de unos segundos la pregunta perdió toda importancia… Lucas sabía que era yo pero no por ello dejó de moverse e insinuarse… Pero!! ¿cómo podía hacer esos movimiento si era un… crio??.. no ya no lo era aunque igual seguía siendo 10 años menor… mis ojos fijos en sus caderas, en sus piernas… en su precioso trasero redondo… casi estiro mis manos para tocarlo… pero sentí que perdería el control si me soltaba del sillón… entonces, en cosa de segundos, lo tuve a mi lado… sentí su respiración sobre mi y todo se fue al demonio… fue mágico, tocar su boca y sentir electricidad recorriéndome todo el cuerpo…  no podía dejarlo ni soltarlo sólo pude obedecer cuando con un leve tirón me puso de pie y siguió bailando a mi alrededor, rozándome y seduciéndome hasta que ya no aguanté más y busque su boca para callarlo de una vez… para apaciguar esa voz interior que me estaba gritando hacía rato que lo tomara y lo besara… ¿esto es lo que quieres crio??… ¿esto es lo que deseas?… no… noes así… me estaba engañando una vez más… era lo que YO quería y me moría por hacer… no sólo Lucas lo deseaba sino YO también… Se sentían tan bien mis labios sobre los suyos, mi lengua en su boca buscando su suave sabor a niño y su cuerpo tan cerca del mío… tan lindo… tan suave y dulce…  Tuve que reconocer mis sentimientos… todo mi cuerpo  le estaba gritando lo mucho que me hacía sentir, no tenía forma de negarlo ni evitarlo… además… ya no quería negarlo más… estaba cansado y agotado de ocultar lo que sentía y tratar de engañarme a mi mismo

-¿Y ahora qué Emilio? – la música ya había terminado. En el silencio de la sala, aún casi en completa oscuridad, los dos abrazados sobre el sillón. Lucas sobre mí, su cabeza abandonada en mis hombros y mis manos acariciando su suave piel.  Yo, aún asombrado de haber reconocido lo que siento por él pero con un sentimiento nuevo que me hacía sonreír

– Ahora… – pensé mucho qué decir… lo que dijera definiría el futuro de lo que sería nuestra relación – ahora… ¿qué quieres Lucas?- necesitaba saber lo que el crío esperaba de mi.

– Bueno… quiero ser tu pareja…- sonreí… estiré mi mano y pulsé uno de los botones. Una suave luz indirecta me dejó ver su cara… iluminada de alegría y expectativas… sus ojos azul oscuro ansiosos por saber mi respuesta.

– ¿Estás seguro Lucas?… ya sabes la diferencia de edad que te..-  totalmente impulsivo, me calló con su boca sobre la mía… hambriento, Lucas me besó entregándome todo… curioseando con su lengua dentro de mi boca y gimiendo de placer. Lucas estaba dentro de mi boca… una locura… una deliciosa locura…  Sentir su cuerpo moverse sobre el mío fue un asunto delicado… Nos separamos y lo miré asombrado… sus gemidos me habían excitado… y esa forma de moverse y  tocar mis labios… me quedé respirando muy acelerado

– No vuelvas a hablar de esa diferencia… no me importa… sólo quiero saber si te hago sentir bien – se había sonrojado… después del beso y al preguntarme

– Lucas… me siento maravillosamente bien contigo crío… me encantas- acaricie su pelo

– No me digas “crío”… no lo soy- había vuelto a ser el de siempre.

– Si lo eres…-

Entonces me volvió a besar, con ganas, abrazándome y apretando su cuerpo contra el mío… sus caderas se movieron suavemente sobre mi entrepierna… rozándome y produciéndome sensaciones muy placenteras… ¿se daba cuenta de lo que m estaba haciendo?  Nos separamos algo brusco y apreté fuerte los labios para no gemir…  él me miraba mientras lo hacía.

– No soy un crío…- sonrió satisfecho

– De acuerdo- lo abrace muy fuerte… me sentía nervioso, excitado pero feliz – no eres un crio y eres mi pareja- me separé un poco para ver su cara- ¿está bien así? – Sus ojos brillaban de emoción… Lucas no podía hablar… asintió moviendo su cabeza y una lagrima cristalina resbaló por su mejilla

– No llores Lucas… por favor- quité la lágrima con mis dedos… más y más lágrimas comenzaron a caer en desorden. Se abrazó a mi sin poder contener su emoción

– Te quiero Emilio… de verdad te quiero –

– Yo también te quiero, Lucas…– juntos, muy abrazados el uno al otro nos quedamos en la salita hasta tranquilizarnos.  Luego volvimos a besarnos… descubriendo las formas en que podíamos expresarnos amor el uno al otro… sus labios eran deliciosos y su sabor incomparable… Lucas se entregaba entero en cada beso, en cada caricia… con la inocencia de sus años no se daba cuenta de lo que me hacía al moverse de esa manera sobre mi… pasaba mis manos por su piel desnuda y la sentía erizarse y responder mientras él gemía despacio abandonado en mi boca… Este era simplemente uno de los mejores momentos de mi vida… no recordaba alguna otra vez en la que me hubiera sentido así… tan dichoso de tener a alguien con quien compartir cariño y que ese alguien fuera tan especial como lo era este crio para mi… estaba loco por él..

– Lucas… Lucas – demasiado juntos, demasiado calor de parte de ambos… solo que aquí el adulto responsable era yo… pero él no me dejaba ni hablar… estaba decidido a entregarme todos los besos y caricias que había guardado durante todo este tiempo, sus manos me acariciaban por sobre la camisa…

– Emilio… no puedo creerlo…- reía solo y volvía a besarme… la boca, la cara, el cuello… Lucas era aún inocente… aunque su cuerpo se movía indicándome claramente que también sentía más.

Podría haberme quedado horas en esa sala con él… sujetando su cara entre mis manos… podría fácilmente acostumbrarme a estar con mi boca sobre la suya para siempre… me encantaba besarlo y escucharlo suspirar o gemir. Ahora que había dado rienda suelta a mis emociones por él, estaba comenzando a sentir mucho más… Lucas me inspiraba tantas cosas a la vez… ternura, cariño, ansias de protegerlo y hacerlo feliz… pero también provocaba que la tela de mis pantalones se sintiera estrecha e incómoda… mis manos en su espalda, sintiendo su piel y el leve roce de sus caderas sobre mi miembro eran suficientes para excitarme… recordé su edad, su inocencia y los escasos minutos que llevábamos como “pareja”

– Lucas… vamos a otra parte, ¿quiere comer algo? – me miró volviendo de a poco a la realidad… creo que se sentía como en un sueño y no podía quitarse la sonrisa del rostro… acaricie su cara, quitando unos mechones de pelo rebelde de sus ojos y ubicándolos ordenadamente detrás de su oreja… suspiro profundamente antes de hablar

– Si… tengo hambre-  encendí todas las luces. Tomé firmemente su mano y antes de salir lo miré una vez más… esta vez, la iluminación completa nos permitió vernos de manera diferente… reímos juntos, abrazándonos… Lucas completamente sonrojado

– Te vez precioso cuando te sonrojas– lo abracé y se lo dije despacio

– No estoy sonrojado!- protestó débilmente sabiendo que si lo estaba.  Tomé su cara y lo mire a los ojos

– ¿Estás listo? – Lucas entendió claramente lo que le estaba preguntando… mi mano entrelazada con la suya… todos ahí afuera se iban a enterar de  inmediato, incluyendo a su tío y a todo el resto del personal del lugar

– Si… ¿y tú?- me miraba ansioso… más preocupado por lo que yo pensaba y sentía que por él mismo. Me tomé un momento para tranquilizarlo

– Te quiero Lucas… me costó admitirlo… me costó mucho mas decírtelo pero ahora eres mi pareja  y si no te molesta… quiero que todo el mundo lo sepa –sus labios, que se habían vuelto una fina línea, apretados de nervios, se fueron relajando y transformándose en una preciosa sonrisa, algo tímida… adoré cómo se veía en ese momento… en cada uno de los momentos en que revelaba que aún sentía algo de timidez…  la imagen resultaba tan especial y tentadora… su cuerpo envuelto en esa ropa como una piel adherida revelando toda su sensualidad en contraste con esa carita sonriendo con timidez…

– No… no me molesta para nada… vamos- apretamos fuerte nuestras manos y abrí la puerta. Sin soltarlo salimos al pasillo suavemente iluminado que conducía al salón principal. En el camino nos encontramos con un par de clientes que nos miraron sin demostrar ninguna reacción, no nos conocían. El salón principal estaba lleno, como casi todas las noches… desde lejos pude ver que mi mesa estaba desocupada

– ¿Quieres comer aquí o en mi oficina? – le pregunté acercándome lo suficiente como para dejar un beso en su mejilla. Lucas se sonrojó levemente y eso fue para mí la mas deliciosa respuesta… quise besarlo mil veces hasta que enrojeciera completamente… mis emociones se habían descontrolado totalmente… mis ojos lo recorrieron completo ahora que había más iluminación y que estábamos frente a tantas personas… me sentí orgulloso de llevarlo de la mano… Lucas.

– Aquí- me respondió sonriendo cómplice. Supe lo que significaba… quería que todos se enteraran.

– Esta bien- tiré suavemente de su mano hasta que llegamos a mi mesa. En el camino noté algunas miradas sobre nosotros pero, hasta ahora, nadie conocido se nos había acercado. Nos sentamos y a los pocos minutos el chico del bar llegó a tomar nuestro pedido. Fue el primero en darse cuenta. Vi su reacción al abrir mucho los ojos, nos miró a ambos como si fuera a comentar algo, sorprendido de nuestras manos unidas, pero no dijo nada.

– Y agrega un cosmopolitan, por favor-  le dijo con su mejor voz de adulto serio al terminar su pedido

– Solo puedes tomarte la mitad – me acerqué a murmurar a su oído… sólo quería besarlo de nuevo. Nuestros asientos muy juntos y nuestras manos, aún entrelazadas, sobre la mesa.

– Soy mayor de edad… puedo tomarme uno entero y varios más si quiero – me contestó también murmurando y sonriendo desafiante

– No… apenas uno Lucas… no voy a dejar que te conviertas en un alcohólico-

– Emilio… puedo hacer lo que se me de la gana… ya te lo dije-

– No te dejo crío-

– No me digas crío-

– No puedo evitarlo Lucas… me pareces un crío… pero te quiero igual- sonreí estúpidamente mirando su cara entre seria y sonriente

Danny bailaba cerca de nosotros pero no nos había visto. Estaba totalmente concentrado en su baile. Había algo extrañamente dulce en sostener su mano frente a todos… mío???… un sentimiento nuevo y diferente, algo que no había experimentado antes se estaba instalando en mi corazón… tan lindo, tan delicioso… y mío??… suspiré profundamente, se sentía muy bien… una nueva clase de orgullo.

– Vaya!!… esto sí es… nuevo!- conocía esa voz y lo peor es que conocía el tipo de tono que estaba utilizando

– Hola David – dije despacio volviéndome para verlo. Estaba de pie, detrás nuestro, con la vista completamente fija en nuestras manos, los ojos grises brillantes de rabia y el pelo cayendo en mechones rubios desordenados sobre su frente. Levantó su barbilla en un gesto arrogante

– ¿Sabes lo que estás haciendo? – la pregunta era directa para mi

– Sí, sé lo que hago – no solté la mano de Lucas a pesar de que sentí un leve tirón de su parte al ponerse nervioso por la fuerte presencia de David.

– Necesito hablarte ahora mismo… – miró a Lucas – en tu oficina y en privado –agregó siendo completamente grosero-

Sabía lo que me iba a decir y no tenía ganas de escucharlo ni de discutir… ya bastante trabajo me había costado a mi solo admitir mis sentimientos por Lucas como para ahora tener que defenderlos frente a David que me conocía tan bien y sabía mis debilidades… no quería escucharlo cuando me sentía tan feliz.

– ¿No puedes esperar hasta mañana? Vamos a comer ahora y…-

– NO, no puede esperar – sin más, David giró y comenzó a caminar.

Suspiré… era mi mejor amigo, el que había estado a mi lado en los momentos difíciles y el que se suponía estaba un poco encaprichado conmigo…

– ¿Me esperas un momento? – Lucas había observado toda la escena sin decir una palabra

– ¿Vas a ir con él? – está preocupado y un poco asustado

– Vuelvo en unos minutos… lo prometo

– Emilio… ¿David es o fue tu pareja?- lo pregunta con mucha tranquilidad… pero puedo sentir la tensión en su voz. David?… mi pareja?… Bueno, es complejo… es más bien como un hermano para mi aunque sé bien que para él la relación tiene otro sentido…

– Él no es mi pareja… tu eres mi pareja Lucas – sus músculos se relajan al escuchar mis palabras –Pero es mi mejor amigo… vuelvo en unos minutos…¿puedo? –asiente con la cabeza y una leve sonrisa algo preocupada – gracias- de sorpresa le estampo un beso en su boca y me voy caminando rápido hacia mi oficina. Al pasar cerca del bar pude sentir un par de miradas diferentes… de seguro el chico ya repartió la noticia y es muy probable que haya llegado a oídos de Luis… espero que su tío se lo tome bien y no tengamos problemas.

La puerta de mi oficina no está cerrada… adentro David camina de un lado a otro. Me ve entrar y se detiene a mirarme fijamente.  Cierro bien la puerta. No quiero que nadie más se entere de esta conversación que de seguro no va a ser agradable.

En un par de rápidas zancadas está a mi lado…

– ¿Te volviste loco?!!… ¿Qué estás haciendo con ese niño… ese…-

– Cuidado David, estás hablando de Lucas, mi pareja- Diablos!! Se siente maravilloso decirlo… podría repetirlo muchas veces solo para escuchar cómo suena… a pesar de la situación, a pesar de David, tan enojado conmigo, me siento dichoso… me siento lleno de felicidad… Lucas me tiene así, flotando en una nube.

– Tu pareja!!!… no me hagas reír… ¿el chiquillo ese es ahora tu pareja??!!  Y qué hay conmigo??… no pensaste que tendrías que haberme dicho algo antes??!! –David está enojado, pero al mismo tiempo está herido… yo… me hace sentir pena… no pensé que se lo hubiera tomado tan en serio… nunca fuimos pareja… sólo los mejores amigos y no quiero perderlo… es la única familia que tengo en el mundo,… tampoco quería herirlo

– David… tú y yo sólo somos amigos, somos los..-

– ¿Solo amigos??!!  Ahora sólo somos amigos así, tan a la ligera!!!- me interrumpe bruscamente

– Escúchame por favor… tu amistad es lo único parecido a una familia que tengo en este mundo… tú eres muy especial para mí y te quiero mucho, pero mi cariño hacia ti es de hermanos… yo nunca te dije ni te demostré algo diferente… no te engañé-

– Corrías hacia mi cada vez que tenías un problema!!! Cada vez que querías cariño o protección ahí estaba yo, dispuesto a darte lo que quisieras!!!… Dejé todo botado para venirme aquí contigo!!! –  de pronto su voz pierde fuerza y siento que se está derrumbando

– David…- lo abracé como tantas veces lo había hecho antes… sólo que nunca antes David había llorado en mis brazos… siempre era al revés. Nos sentamos en el sillón… esperé a que se tranquilizara antes de seguir.

 

Danny siempre daba lo mejor de sí… era un absoluto profesional de lo que mejor sabía hacer y esa noche no era una excepción. Aún así, vio a Emilio y a Lucas en cuanto entraron al salón… sonrió para sí mismo pero siguió bailando sin que se le notara ningún cambio… bien! El chico había conseguido finalmente derribar toda la resistencia de Emilio… solo bastaba verle la cara a Emilio para saber lo feliz que se encontraba y la forma en que sostenía a Lucas… volvió a reír… Ahhhh!! Debería instalar una agencia matrimonial… tenía pasta para ello, podía presentir las parejas antes que se armaran, sabía bien quien calzaba con quien y quienes no iban a funcionar jamás… Desde su lugar de baile Danny pudo ver claramente la pequeña escena montada por David… le dolió el corazón, esto no era justo!!! No debía estar pasando eso ahora!!.. no señor!!… terminó su baile y antes de comenzar otro desapareció de la pequeña plataforma y corrió hacía la sala de vestuario… realmente estaba muy desnudo para pasearse así por la sala pero necesitaba urgentemente hablar con Lucas y saber que pasaba… tomo una toalla y se secó la transpiración que corría por su cuerpo, luego se puso un par de calzas ajustadas y una camisa larga y suelta y volvió al salón a toda prisa. Solo habían pasado unos minutos. Lucas estaba comiendo, solo.

– ¿Qué pasó? – se sentó a su lado

– Danny!!- Lucas lo abrazó dejando escapar felicidad por todos sus poros – me quiere Danny, me lo dijo… somos pareja… me quiere!!!- casi gritaba de la alegría. Danny se alegró por él. No podía haber recibido mejor noticia que esa…

– ¿Qué pasó con David?-

La cara de Lucas perdió algo de la alegría

– No le gustó vernos juntos… se fue a la oficina a hablar con Emilio –

– ¿Por qué lo dejaste ir? –

– ¿Y qué querías que hiciera?… son amigos de toda la vida… Emilio necesitaba hablar con él-

Danny lo miró pensando en la tremenda inocencia que aún tenía Lucas… él jamás lo hubiera dejado a solas.

– Vuelvo luego- Danny volvió a pasar entre las mesa rápidamente y se metió por el pasillo rumbo a la oficina de Emilio. Sabía que estaba haciendo una estupidez pero, por primera vez en su vida, estaba seguro de que esta estupidez tenía que hacerla. Tomo con seguridad el pomo de la puerta y lo abrió despacio… escuchó las voces al instante… ambos estaban casi gritándose al mismo tiempo… tan ocupados en su discusión que ninguno puso atención a la puerta. Se quedó ahí en la sombra escuchando la discusión

 

– Fui un estúpido… esperándote, creyendo que… No me toques!!! – David había perdido el control sobre sus emociones… Emilio estaba desesperado, nunca imaginó que esto podía suceder. Retiró su mano, con la que pretendía tranquilizarlo.

– David… lo siento mucho… me duele verte así pero yo nunca te prometí nada-

– Pero me dejaste creerlo… me hiciste alimentar ilusiones y esperanzas…- De pronto David se calmó. Con un profundo suspiro dejó de lado las lágrimas-

-Me voy Emilio… ya no tengo más que hacer aquí-

– ¿Te vas? no puedes irte… te necesito-

– Pero yo no te necesito… no necesito nada de este lugar…  quédate con ese chiquillo…  a ver cuánto tiempo pasa antes que te aburras-

– David… no te vayas- la voz de Emilio lo pedía de verdad… no podía darse el lujo de perder a su único amigo

– ¿Quieres que me quede?-

– Si… por favor-

– Entonces deja al mocoso ese y quédate conmigo-

Emilio sintió un hielo correr por su espalda… no podía hacer eso, David lo estaba poniendo a elegir entre él y Lucas… no podía… ya había elegido… Lucas lo llenaba de felicidad… flotaba en el aire de tan solo recordarlo… quería mucho a David, pero de otra manera

-. No puedes pedirme eso… es injusto, yo los quiero a ambos pero de diferente manera… no puedes –

– Si, si puedo y lo hago… yo también te quiero Emilio… llevo toda mi vida queriéndote… a ti, solo a ti –

Fue ese preciso momento el que Danny escogió para hacer notar su presencia… y de qué manera!!!. Empujo con fuerzas la puerta hasta abrirla entera de golpe… había escuchado más que suficiente y se había hartado de aquello… no podía creer todo lo que había dicho… no podía ser verdad….

Entro caminando decidido a la oficina, ambos se volvieron hacia él al verlo… Emilio abrió mucho los ojos sin entender qué diablos hacía Danny entrometiéndose así en su oficina y en su conversación privada… siguió mirando la puerta pensando que tal vez Lucas venía tras Danny pero no era así…  David abrió los ojos un poco más que Emilio… más asombrado… más sorprendido… él sabía perfectamente por qué Danny había entrado de esa manera y sus ojos reflejaban sorpresa y temor.  Emilio vio la escena como en cámara lenta. Danny paso frente a él sin mirarlo y se plantó con fuerzas frente a David… levantó su mano derecha cuya palma estalló de lleno en la mejilla izquierda de David

– Danny… No…  no es …- no alcanzó a terminar la frase

– Mentiroso!!! – escupió Danny frente David –¿Todo lo que me dijiste era una mentira??!!!-  Danny grito pero David no alcanzó a contestar – eres muy falso… te creí, como un idiota, te creí… No quiero volver a verte nunca más!!!

 

CAPITULO 11

 

LUCAS

Emilio había llegado a cambiar mi vida completamente o más bien yo lo había buscado para forzarlo a reconocer sus sentimientos por mí y así entrar en mi vida. No cabía en mi propio cuerpo toda la felicidad que sentía… nunca, nadie ni nada, me había hecho sentir así… lleno de alegría y felicidad… me sentía flotar en el aire… me despertaba sonriendo todos los días y me acostaba igual… cada minuto libre de mi tiempo corría hasta el club para estar a su lado y Emilio me recibía abriendo sus brazos para abrazarme y con una enorme sonrisa de felicidad. Toda mi vida había dado un giro tremendo. Desde que me quité las ropas grandes y volví a vestirme como en realidad me gustaba, comenzaron los cambios. En mi colegio fue raro al principio… algunos me miraron como si no me reconocieran, otros mantuvieron su distancia, algo nerviosos y finalmente hubo otros que se acercaron a mí para felicitarme  y decirme lo mucho que les gustaba este cambio… No permití que nadie me molestara ni se atrevieran a decirme algo pesado, aunque tampoco lo intentaron. Supieron de mi contrato con la agencia de publicidad y eso los hizo mantenerse callados. Creo que todo lo que estoy aprendiendo en la agencia también me ha ayudado, ya no me siento tan inseguro ni asustado, entiendo que siempre va a haber personas a las que no les guste mi forma de ser o de vestir, pero ahora también he comprendido que no es necesario que le agrade a todo el mundo… no necesito que todo el mundo me quiera, he comprendido que me basta con la amistad de Danny y de los chicos, el simple apoyo de mi tío y más que nada, me basta y me sobra con agradarle a Emilio… y si!!!, sé que lo hago… sé que le agrado de muchas maneras… es maravilloso!!!… me encanta la forma en que me mira cuando llego de la agencia con ropa nueva y una actitud diferente… sé que me veo bien y me gusta provocarlo, aunque no me dura mucho rato ya que muy luego empiezo a sentir vergüenza y me desarmo… es algo que me están enseñando en la agencia… hemos pasado por muchas clases y me han enseñado a mover mi cuerpo y expresar diferentes emociones… provocación… es algo que ahora me encanta hacer con Emilio… primero que nada porque me resulta siempre… adoro ver la sorpresa en su rostro… pero luego… me mira de esa manera especial, como si quisiera… no sé… me inspecciona de arriba abajo y sé que le gusta lo que ve… es algo que hace que me sienta completamente avergonzado y tímido nuevamente… es como un juego en el que soy el ganador por un rato pero luego es él quien maneja completamente la situación y hace que termine sintiéndome más niño que nunca… pero no puedo evitarlo… me gustan demasiado los minutos en que soy el ganador y veo en sus ojos la admiración y … deseo?… ahhhh!! Dios!  Nada se compara con esa maravillosa sensación de sentir que soy especial para él y sonríe provocándome también.

Desde que David se fue Emilio no sonríe mucho… lo extraña aunque no me molesta, me ha dejado muy claro que no lo quiere de la forma en que siente por mi… David es como su hermano, es la única persona que lo conoce desde niño, que lo quiere y que ha estado siempre al lado suyo… nunca habían pasado muchos días sin hablar… es algo así como su única familia y se siente mal y culpable de no haber aclarado antes la relación entre ellos y haber terminado de esta manera tan fea. Además, creo que ninguno de nosotros se había dado cuenta de lo mucho que hacía David en el club… tenía todo organizado y manejaba muchas cosas con facilidad… ahora, Emilio ha tenido que volver a hacerse cargo de todas esas cosas junto con Domingo y ya no tiene tanto tiempo libre.  Lo que sucedió entre David y Danny fue algo que nos sorprendió a todos… ninguno se había dado cuenta… a mí en particular, me dolió mucho ver triste a Danny… no se si se habrá enamorado de David o qué fue lo que paso… le he preguntado pero no quiere hablar ni contar nada… se ha encerrado en una burbuja y aunque aparenta estar bien y sigue cumpliendo con su trabajo todos los días de la misma manera, yo sé que lo está pasando mal… me di cuenta que, a pesar de conocerlo por tantos años y confiar plenamente en él, es muy poco lo que sé de su vida… Danny es especial… no sé cómo ayudarlo cuando con dulzura y firmeza me dice que “no quiere hablar de eso” y me busca otro tema y pareciera que todo estuviera bien… pero no es así… es como si la enorme chispa de alegría y energía que siempre tenía se hubiera apagado un poquito… y aunque trata de pretender que nada le sucede… yo sé que esta triste… él me ayudó mucho con Emilio… si no hubiera sido por lo que me dijo que hiciera creo que no habría conseguido que Emilio me dijera lo que siente… pero ninguno de los dos, ni Emilio ni yo, sabemos cómo ayudarle cuando él mismo no quiere ayuda, ni siquiera quiere escuchar hablar del tema…

David se fue ese mismo día. Discutieron con Emilio y lo puso a elegir entre él y yo… eso fue muy cruel de su parte, pero él mismo se lo buscó. Emilio le pidió que se quedara pero cuando llegó de vuelta a su departamento David ya no estaba ni tampoco sus cosas. Trató de llamarlo a su celular pero no le contesta… insiste cada día esperando que en algún momento David quiera volver a hablar con él… también ha llamado a personas que ambos conocen y donde piensa que podría estar pero nadie lo ha visto ni saben de él… han pasado casi cuatro semanas desde que se fue y no hemos sabido nada de él… Emilio no solo lo extraña sino que está muy preocupado.  A ratos no sé qué hacer… no me gusta verlo triste ni preocupado… él y Danny son dos personas que me importan mucho y no sé cómo ayudarlos.

Casi todos los días paso, un rato al menos, por la agencia. Creo que Cristian y Pablo están contentos con mi esfuerzo y mi desempeño, sé que tengo mucho que aprender todavía pero siguen muy entusiasmada con “mi proyecto”. Todos los días me toman muchas fotos. Al principio me sentía nervioso e incomodo, pero de a poco me fui acostumbrando y ahora ya no me molestan las cámaras ni posar… es un juego y estoy aprendiendo a jugar… sé que he cambiado, pero creo que todo ha sido para mejor…

Mi tío no me dijo nada sobre mi relación con Emilio durante varios días. Todos en el club ya lo sabían y él tenía que haberse enterado. Pero no me decía nada. Hasta que finalmente, un día en que estábamos juntos en la casa en la mañana, le pregunté directamente qué opinaba al respecto

-. No es lo que me habría gustado pero si tú eres feliz…-

– Emilio es una buena persona-

– Si…  por eso mismo es que no te digo que no… yo sé que él no está jugando contigo, solo recuerda que es mucho mayor que tú… –

– Lo sé, pero no me importa –

– Lucas… él no se va a conformar con besos y abrazos… – mi tío me miraba directo a los ojos. Sentí un escalofrío. Él había pasado más de la mitad de su vida en el club, sabía todo lo que había que saber sobre relaciones homosexuales, a pesar de ser perfectamente heterosexual… Yo había conocido a varias de sus amigas.

Entendí lo que me estaba diciendo pero quise morirme de la vergüenza…  me seguía mirando esperando a que le dijera algo… pero me había quedado temporalmente incapacitado para hablar o para mirarlo de frente

– ¿Entiendes lo que te estoy diciendo Lucas? – Nunca habíamos conversado algo parecido con mi tío.  Asentí con la cabeza queriendo que el piso se abriera y me tragara…

– Sólo asegúrate de saber lo que haces y cuando lo haces… ya tienes diecisiete y no puedo prohibirte nada… pero no me gustaría que lo pasaras mal-

¿Pasarlo mal?… ¿con Emilio?… ¿de qué estaba hablando?… yo sabía bien que se refería a las relaciones sexuales,.. no soy idiota, pero…¿por qué habría de pasarlo mal?… había escuchado muchas veces a los chicos hablar abiertamente del tema… sabía lo que tenía que saber… ¿pasarlo mal?… de ninguna manera.

A veces Emilio y yo nos quedábamos hasta tarde en su oficina. Comíamos en el club, juntos, y él seguía trabajando. Yo me quedaba a su lado y le ayudaba, cuando no tenía clases al día siguiente… si no, él se encargaba de mandarme temprano a mi casa. No había excepción aunque protestara y me enojara.  Cuando me quedaba con él hasta tarde eran días especiales. Interrumpíamos el  trabajo para estar juntos… sentíamos la necesidad de besarnos y acariciarnos a cada rato… Había aprendido  a besarlo y me gustaba mucho, quería practicar todo el tiempo posible aunque él se reía de mí… pero creo que en el fondo se sentía feliz de que lo buscara y besara a cada rato… tocaba despacio mis labios hasta que me desesperaba y quería profundizar el beso… sentir por completo el gusto de su boca y su lengua acariciando la mía. Chupaba mis labios y me sentía morir de gusto… estábamos así un buen rato, necesitando cada vez más el uno del otro… acercándonos hasta que nuestros cuerpos se rozaban en intensas caricias…   hasta que de pronto Emilio me separaba y se alejaba dejándome con ganas de más

-.Emilio… – protestaba despacio. Me miraba y sonreía con algo de preocupación

– Un momento Lucas… dame solo un momento- tomaba aire para controlar su agitada respiración. Me sentía frustrado

– No quiero… – lo buscaba de nuevo y volvía a besarlo. A veces me dejaba hacerlo y lo sentía apasionarse y que cada vez le era más difícil contenerse… sus manos buscaban mi piel bajo mi ropa y su  cuerpo se acercaba al mío…  me apretaba fuerte, sus dos manos en mi cintura y sus labios buscaban otras partes de mi cuerpo… mis orejas, mi cuello…  los hombros … En algunas ocasiones había logrado pasar mis manos bajo su camisa y tocar su piel… electrizante, alucinante… suave, tibia, Emilio sentía cosas cada vez que lo tocaba… me sentía feliz… yo también quería más pero siempre, siempre se detenía antes de dar un paso más allá. Lo miraba pidiendo explicaciones… yo quería, yo estaba listo…

-Lucas…-

– Qué??-

– Tenemos que… tomarlo con calma- sujetaba mis hombros

– No quiero- repetía como un niño taimado… me soltaba de sus manos y volvía a buscarlo. No me dejaba continuar. Cada vez que la situación amenazaba con salirse de control, Emilio, de alguna manera, lograba recuperarse y enfriaba las cosas…  me distraía con alguna conversación o comida o lo que fuera. Pero ya me estaba cansando y me sentía frustrado…  ¿acaso a él no le pasaba lo mismo?…  yo quería que él me enseñara y estaba dispuesto a pedírselo, aunque muriera de vergüenza al hacerlo.   Ya no quería más quedarme con la molesta sensación que no me dejaba dormir tranquilo.

Ese viernes salí temprano de la agencia y me fui derecho al club. Las puertas principales aún estaban cerradas, pero adentro la actividad era mucha. Pasé primero por la cocina y salí con un plato de cosas para comer. Sabía que Emilio debía estar en su oficina. En el camino pasé por el salón grande. Danny estaba como siempre, practicando su baile.

-. Hola belleza!!!- me gritó sin dejar de bailar. Detuvo la música y se acercó.

– ¿Cómo estás? – extendí mi plato y Danny, sentado en el borde de la plataforma, picoteó algunas cosas de mi plato.  Danny nunca come mucho. Terminamos pronto con la comida.

– Bien…- fue su vaga respuesta – ¿Y tú?, te ves radiante

– Si…- por un instante pensé pedir su consejo para lograr dar un paso más allá con Emilio… pero me acordé de su tristeza, esa que no quería mostrar pero que yo sabía estaba ahí… no quise preguntarle – estoy bien… feliz –

– Se te nota… me gusta tu look hoy día-

– Gracias – necesitaba de ese halago. Quería sentirme aún más seguro para hacer lo que tenía pensado. Mire a Danny a los ojos y por un segundo vi una sombre de tristeza cruzarse en su mirada. Me salió del corazón… ni siquiera lo pensé. Me acerque y lo abracé estampando un beso en su mejilla – estoy aquí si me  necesitas Danny. Puedes contar conmigo-  su reacción no me la esperaba. Agachó la cabeza…  toda su supuesta alegría se desvaneció en un momento

– Gracias Lucas, lo sé – ahora si me estaba dejando ver su verdadera tristeza… me callé y lo dejé hablar. Después de un rato y de un largo suspiro me dijo – ya sé que es muy tonto de mi parte… pero lo echo de menos… no debería… nunca voy a aprender – dicho eso, suspiro nuevamente y de un salto estaba nuevamente sobre la plataforma – ¿me vas a ver bailar esta noche? – sonreía otra vez

– Por supuesto!!- había puesto la música y ya se perdía en sus pasos. Bailaba tan concentrado y se movía con tanta precisión… creo que se estaba refugiando en esos movimientos para evitar la pena y el dolor.

Seguí mi camino hacia la oficina de Emilio. Estaba sentado frente al escritorio trabajando en el computador… parecía muy concentrado, pero siempre era igual… por muy ocupado que estuviera, dejaba todo de lado en cuanto me veía… me detuve junto a la puerta y le sonreí aguantándome las ganas de correr y saltar entre sus brazos y besarlo de inmediato. Se puso de pie y camino hasta quedar a unos pasos de distancia… su cabeza ligeramente inclinada, solo se movían sus ojos que me recorrían de pie a cabeza, devorando cada pedacito de mi cuerpo… sonreía  levemente, apretando su labio inferior entre sus dientes…  le gustaba lo que estaba mirando… eran mis minutos de victoria… me sentía seguro, confiado, atractivo. Sonreí cerrando los ojos un instante de pura alegría. Me encantaba gustarle y que me lo hiciera saber.

– Lucas…- con un gesto de su mano me indico que girara. A veces hacía eso y ya entonces comenzaban mis minutos de vergüenza. Lo hice sintiendo como la vergüenza de a poco se apoderaba de mi

– Estas precioso crío…- se acercó hasta tocarme – eres tan  lindo-  me besó con ganas sujetando mi nuca con una de sus manos y la otra en mi cintura… abrí mi boca para encontrar la suya, adoraba los besos de Emilio…

– ¿Cuándo vas a dejar de sonrojarte? – preguntó encima de mi boca, sonriendo.

– No me sonrojo!! – protesté sabiendo que seguramente estaba como un tomate ya que sentía el calor en mis mejillas. Me estrechó fuertemente contra su pecho

– ¿Cómo estuvo tu día? –  abrazados, me guiaba hasta el sillón. Le conté lo poco que había pasado en el colegio y en la agencia. Pero no estaba concentrado en lo que estábamos hablando… estaba preocupado de lo que quería decirle y creo que se dio cuenta.

– ¿Qué pasa Lucas?…- jugaba con mi pelo… estábamos muy cerca y ya estaba empezando a ponerme nervioso. No le conteste pero a cambio busqué su boca con un poco de desesperación en un beso intenso. Me respondió besándome también… pero se dio cuenta que algo diferente me pasaba… me refugié en su hombro… no podía hablar y decirle si me estaba mirando. Me siguió acariciando la espalda y el pelo

– Lucas… vamos, dime qué te pasa… – me hablaba suavemente.  Trague saliva y junte algo de coraje… no podía comportarme como un pendejo chico si quería pedirle que me hiciera el amor… que me enseñara.

– Emilio… tú… tú… – con mucha suavidad me quitó de su hombro y me dejo mirándolo de frente… ahora si sentí mis mejillas arder…

– ¿Yo qué?- sonreía divertido… creo que mi nerviosismo le causaba gracia

– No puedo decírtelo si me estas mirando –

– Lucas… puedes decirme cualquier cosa –

– Si… lo sé… es que…-

– ¿Tan serio es? –

– Bueno… es importante-

– Bien. Si es importante entonces con mayor razón tienes que decírmelo mirándome de frente-

Ya no se reía mas. Ahora tenía toda su atención puesta en mi… no podía mostrarle lo nervioso que estaba… no, cuando le iba a pedir lo que le iba a pedir. Dejé de mirar el suelo y busque sus ojos. Primero sentí un escalofrío… pero entonces me fije bien en sus ojos… Emilio era todo lo que yo quería y necesitaba, había dulzura y amor en su mirada, recordé toda su calidez y ternura conmigo… la forma en que me cuidaba y me quería. Me acerqué hasta tocar sus labios en un simple beso

– Quiero que me enseñes – dije sin dudar, mirando sus ojos. Emilio entendió de inmediato. Su respiración se aceleró casi imperceptiblemente… abrió la boca buscando una respuesta

– Lucas… ¿sabes lo que me estas pidiendo?-

Asentí con la cabeza antes de contestarle. Emilio no me quitaba los ojos de encima pendiente de cada detalle de mi respuesta

– Si… estoy seguro –

Mantuvo su mirada durante un rato que me pareció eterno… luego sonrió levemente y pasó sus dedos por mi mandíbula en una suave caricia, deteniéndose justo en mi barbilla que sostuvo entre sus dedos

-. Será un honor enseñarte Lucas-

Tiró lentamente de mi barbilla estampado uno de esos deliciosos besos en mi boca… lo retuve… ahora estaba emocionado y excitado… no quería soltarlo. Crucé mis brazos alrededor de él y alargué el beso, acariciando su lengua y disfrutando de su sabor… ambos estábamos comenzando a apasionarnos un poco.

-. Aquí no – me dijo – hoy te vas conmigo al departamento– me miraba de cerca y pasaba sus dedos por mi mejilla.

Asentí como un niño obediente sintiendo mariposas en mi estómago y un deseo intenso en todo el cuerpo. Emilio había accedido. Me costaba controlar mi respiración y las ganas de gritar como loco…

El resto de la noche se me hizo eterna.

Más tarde, cuando empezó el espectáculo, nos fuimos a sentar al salón. No pude comer nada… estaba nervioso y ansioso. Emilio no podía quedarse conmigo todo el rato, la ausencia de David hacía que él tuviera que compartir con los clientes y solucionar cualquier problema que se presentara en el momento. A veces también a mi me tocaba ayudar a solucionar alguna cosa de último minuto y me encantaba poder hacerlo pero hoy estaba completamente distraído pensando en lo que pasaría dentro de un rato… ambos lo estábamos. Cada vez que nuestras miradas se encontraba me sonreía, cómplice y feliz. Tomaba mi mano o me hacía un gesto cualquiera de cariño.

El espectáculo terminó. Todos estuvieron bien… Danny estuvo espectacular… parecía que la tristeza y el dolor lo hacían ser aún más estricto en sus rutinas y movimientos, como si concentrarse en encontrar la perfección le permitiera olvidarse del resto. Los pedidos para un privado con él siempre eran muchos y esta noche ya estaba copado. Pasó por mi lado cerca de la medianoche

– ¿Por qué brillas como una estrella?- me preguntó al oído

No pude evitar sonreír… no le iba a contar nada… pero no pude evitar sonreír. Me miró… ¿tenía algo de brujo?

– Suerte… disfrútalo– me dijo sonriendo y se alejó hacia los privados… ¿tan trasparente soy?.. ¿o es solo que Danny tiene habilidad especial para leerme?

El club estaba lleno y aún había mucha actividad dentro… por eso me extrañó tanto cuando Emilio se acercó por detrás, puso sus manos en mis hombros y me susurró al oído

– ¿Estás listo para irnos? –

Un suave beso en mi mejilla. Mi estómago se apretó.

-. Si-  respondí en otro susurro. Giro hasta quedar frente a mí y me extendió su mano

– Vamos entonces-  tomé su mano

– Pero está lleno de gente aún – no sé porqué dije eso

– Pero tengo algo más importante que hacer– se pego a mi cuerpo – contigo Lucas –

 

 

CAPITULO 12

EMILIO

 

Entramos al departamento besándonos caminando con torpeza pero sin poder separarnos… esta vez ambos sabíamos que no teníamos que poner freno a lo que deseábamos… podíamos continuar hasta el final y estábamos comenzando a dar rienda suelta a nuestros sentimientos y deseos. Prendí las luces y observé atento su rostro… Lucas podía volverme loco sin hacer nada más que mirarlo…  estaba excitado y ansioso, su pelo cobrizo desordenado le caía sobre el rostro, sus labios, rojos a fuerza de tanto roce y chupones, pedían más aún… sus ojos… deseo puro, sin una pinta de engaño o disimulo… Lucas no sabía ocultar lo que sentía y eso me calentaba aún más… pensé nuevamente que él en si era una contradicción… pureza, inocencia, sensualidad y tentación mezclados en una misma preciosa persona. Lo atraje fuerte hacia mí… me di cuenta que estaba nervioso y su cuerpo algo tenso… busque sus labios una vez más incapaz de controlarme… no podía dejar de besar y saborear su dulzura e inocencia… era un manjar demasiado fino y exquisito…  tuve conciencia de que Lucas me estaba ofreciendo lo mejor que iba a poseer en mi vida… levanté su barbilla para que me mirara a los ojos

– ¿Sabes que te amo, verdad? – sonrió con verdadera alegría… esas simples palabras eran capaz de llegar a su corazón y hacerlo saltar de felicidad… me gustaba decírselo hasta el cansancio solo para verlo alegrarse.

– Lo sé Emilio… lo sé!!! – se colgó de mi cuello y me besó…- también te amo-  esta vez dejé que él dominara este beso.. estaba aprendiendo de prisa y experimentaba conmigo en cada ocasión que podía… nos habíamos vuelto adictos a juntar nuestros labios, rozarlos, chuparlos, morderlos, explorarnos…  a veces con suavidad y ternura… y otras veces, como ahora, con urgencia e impaciencia, queriendo más, mucho más.  Sentí su pequeña lengua en mi paladar, sobre mis dientes, acariciando la mía, el sabor de su boca… control Emilio, control…  respire profundo y sin soltarnos lo guié hasta el dormitorio.

– Lucas… voy a ducharme… ¿quieres algo mientras tanto?–

Negó con la cabeza… una pequeña nota de impaciencia y desilusión en sus ojos. Otro beso en su boca.

– Vuelvo en un minuto, lo prometo- sonrió entendiendo que yo también estaba impaciente. Desde el baño lo escuché moverse, caminar, prender y apagar la televisión…  no me demoré más de diez minutos… la costumbre me hizo estar a punto de salir tal cual estaba, desnudo, al dormitorio… luego recordé que era su primera vez…¿habría visto Lucas a un hombre desnudo antes?… posiblemente a casi todos los chicos que bailaban en el club… un pinchazo estúpido de celos me mordió, doliendo… deseché el pensamiento. Era su primera vez y quería que fuera perfecta. No iba a perder tiempo poniéndome celoso por estupideces. Me envolví una toalla en la cintura y salí al dormitorio. Sentado en el borde de la cama… miraba sus pies mientras practicaba un paso de baile…

– ¿Quieres bailar para mí? – me miró sorprendido. Sus ojos se quedaron largo rato en mi torso… recorriendo lentamente el diseño de mi pecho…

– No… ahora no podría –  lo sé mi Lucas… lo sé, yo tampoco podría esperar – ¿puedo?– preguntó indicando el baño, la ducha. No pude evitar el pensamiento y decírselo… Lucas desnudo bajo la ducha… era demasiado tentador para no verlo

– Solo si me dejas ayudarte –  se quedo quieto… mirando el suelo nuevamente… me senté a su lado y busqué su boca. Sus manos, inquietas, se acercaron a mi piel tocando apenas… nervioso, inseguro. Con cuidado, tomé sus manos entre las mías y las planté firme sobre mi pecho…

– Tócame Lucas, me gusta que me toques- sonrió sonrojándose y comenzó a mover sus dedos… explorando, descubriendo… cerré los ojos. Sólo quería sentir su mano en mi piel sin nada más que me distrajera…  las pasó por mis hombros para luego bajar lentamente rozando apenas mis tetillas y llegar al estómago… se sentía bien… demasiado bien… quería más, más intenso… sin abrir los ojos lo sentí acercarse y besar mi piel… sus dedos dejaban pequeñas caricias a las que seguían suaves besos… sentí como mis tetillas se endurecían sin que les hubiera prestado demasiada atención… tomé una de sus manos, besé su palma y la puse contra una de ellas… Lucas entendió de inmediato y comenzó a acariciarlas

– ¿Te gusta? – preguntó con la voz cargada de un matiz nuevo, diferente… sensual.

– Mucho – respondí besando su boca que alcanzó a dibujar una pequeña sonrisa de triunfo

– Lucas, si quieres ducharte es ahora… o no vas a lograr hacerlo – le dije encima de sus labios… con unas ganas locas de empujarlo hacia atrás y comenzar a descubrir su cuerpo, quitar su ropa y tocarlo…  salto de la cama y corrió al baño… justo antes de entrar se volvió

– Sin ayuda Emilio… –

– No puedo prometerte nada – sonreí misterioso y nuevamente la imagen de su cuerpo con gotas de agua deslizándose sobre su piel me pareció lo más tentador que existía.  Cerró la puerta… pero escuche claramente como NO puso el pestillo…  suspiré feliz… eso era un clara invitación.

Me puse de pie y rápidamente recorrí con la vista la habitación… Necesitaba preparar mejor un ambiente especial… apagué las luces principales y dejé encendida la luz de la mesa de noche… música… música…  busqué muy rápido las canciones que se prestaran para la ocasión, un par de mis favoritos… ajusté el volumen para poder escucharla pero que no fuera a molestarme… más que nada en este mundo no quería perderme los sonidos que mi Lucas iba a hacer… los imaginé… me excité un poco más… Dios!!!¿Cuánta excitación cabe en un cuerpo??… siento que nunca antes había llegado a este nivel…  protector?… lubricante? Los iría a utilizar esta noche… comprobé que estuvieran en el cajón correspondiente… si…  me detuve a comprobar que todo estaba bien… no… algo definitivamente no estaba bien… la toalla que me cubría tenía una notoria protuberancia entre mis piernas… no había nada que pudiera o quisiera hacer por el momento… sólo reírme y esperar… valía la pena.

El agua de la ducha dejó de correr… abrí la puerta del baño. A través de los cristales lo vi… Lucas me mira, me esperaba…  lo sé por su forma de mirarme… su cuerpo… con diminutas gotas de agua… de pronto se me olvida cual es el ritmo para respirar…

– Te dije que sin ayuda –  me mira pretendiendo estar enojado…  pero sonriendo y ruborizado hasta la punta del pelo… un ángel puro e inocente y la tentación misma…  mi corazón late tan fuerte

– No cerraste con pestillo-  abro la puerta de la ducha… debería extender la toalla y comenzar a secar su cuerpo de inmediato… secarlo, pero… no puedo… se queda quieto… sonrojado y avergonzado a morir pero valiente al fin y al cabo… me deja observarlo a mi gusto… es como el juego que jugamos cuando llega con ropa nueva y me sorprende… sólo que ahora no termino de reaccionar… sorprendido no es la palabra adecuada… más bien me he quedado sin palabras que puedan describir lo que estoy mirando… Lucas es lo más hermoso que he visto en mi vida… su cuerpo… su piel es luminosa, sus piernas largas, torneadas, sus nalgas redondeadas y firmes… su torso delgado, moldeado, fino… no resisto… necesito tocarlo… en vez de ser él quien salga de la ducha soy yo el que entra irresistiblemente atraído por él… en menos de un segundo lo tengo pegado a mi cuerpo y estoy besando su boca con desesperación… mi pene ruega por un roce con su piel… por un poco de alivio para esta dulce tortura… mis manos no resisten tocar sus caderas y finalmente deslizarse hasta sus nalgas y de ahí los sujeto para atraerlo hacia mí… se siente tan bien tocarlo…

-. Te estoy mojando – dice apenas respirando

– No me importa…- no puedo dejar su boca… – Lucas… Lucas… eres tan hermoso-se sonroja aún más…- te amo crío… te amo con locura – le entrego el alma en este beso… me quedo incondicionalmente rendido ante él… lo abrazo con fuerza intentando calmar el loco zapateo de mi corazón… ¿Qué estará sintiendo él?… ¿se sentirá tan aturdido como estoy yo?…  aturdido, completamente…  ¿Qué estoy haciendo de vuelta en la ducha y dejándolo así, mojado?… dios! Me hace perder la cabeza… no me acuerdo más de pensar… es que… su cuerpo… suspiro resignándome a separarme unos minutos y esperar.

– Ven- salimos de la ducha, extiendo la toalla y lo envuelvo, cobijándolo con cariño, atrapándolo contra mi pecho… no puedo estar lejos… no puedo…

– Emilio…- es una mezcla entre gemido y jadeo… me está pidiendo… apurando… también siente lo mismo… autocontrol?… adiós, no me acuerdo que eres… lo levanto envuelto en la toalla y rápidamente lo deposito sobre la cama… es una maravilla tenerlo en mi propia cama, Lucas no ha dejado esa sonrisa incitante ni un instante

– ¿Sabes lo que me estás haciendo? – niega con la cabeza… pero sé que lo sabe… su sonrisa de victoria me lo está diciendo… se siente orgulloso de lo que me provoca. Con calma, esa que ya no tengo, comienzo a quitar la toalla de su cuerpo, descubriendo el tesoro más valioso que alguna vez voy a tener entre mis manos… arrojo la toalla lejos… entonces, su pequeña mano quita despacio la mía dejándome expuesto, al fin, ambos desnudos frente a frente… Lucas me examina con sus ojos… se detiene en mi sexo… su sonrojo es tan evidente que no puedo evitar sonreír… me mira dándose cuenta que lo he notado

– Eres todo lindo Emilio – murmura bajito a pesar de la vergüenza

– No… aquí el único lindo eres tú- sin perder un minuto más beso sus labios, su rostro, su delicado cuello… me entretengo especialmente en su pequeña oreja logrando obtener unos pequeños gemidos… mis manos acarician sus brazos, subiendo lentamente a sus hombros y luego bajando hacia sus dos perfectos botones rosados… los acaricio pasando mis dedos por la aureola… su respiración se agita y Lucas mueve su cuerpo buscando contacto con el mío… con un pequeño movimiento me quedo sobre él… nos miramos, anclando nuestros ojos que no pueden despegarse aunque nuestras manos siguen acariciando la piel que encuentran en su camino… es intenso sentirse así… muy intenso perderme en el azul oscuro de su mirada mientras su manos están acariciando mis caderas… Dios, quiero todo de Lucas!!! … mi lengua en sus aureolas… primero una hasta endurecerla y luego la otra… escucho otro suave gemido… música celestial… un ángel acaba de susurrar… la urgencia de la profunda excitación que nubla cualquier otros sentido… sólo él y yo, nada más en este mundo. Mis manos se quedan acariciando sus erguidos botones y yo continuo descendiendo… él me acaricia hasta donde sus brazos alcanzan, quizás un poco distraído ya que está profundamente concentrado en lo que está sintiendo…  mi lengua explora su ombligo…. la suave piel se eriza al paso de mis labios… sigo mi camino y de pronto, a punto de llegar a mi objetivo, siento como Lucas se pone tenso…

– Lucas? – no quiero forzarlo a nada… es solo que no me puedo aguantar… pero quiero ver sus ojos antes de seguir, quiero saber que está bien y que solo es nerviosismo normal. Una de sus manos cubre su boca… se está mordiendo su propia mano.

– Lucas… ¿qué pasa?- quito su mano marcada por los dientes… sus ojos brillan como nunca antes

– Es que… tú… ibas a… –  Se muere de vergüenza y yo siento un alivio inmediato al comprobar que solo es eso

– No, no iba a… voy a… – le aclaro – voy a tocarte, a acariciarte, a probar qué sabor tienes –  mis dedos comienzan a simular un par de piernitas caminando por su pecho, dirigiéndose en línea recta hacia el objetivo final… su pene erecto. – ¿me dejas hacerlo? – Lucas me mira con una mezcla de asombro, ansiedad, nerviosismo… su respiración se agita cada vez más… quiero tocarlo y hacerle sentir placer… mucho placer… quiero que sea inolvidable para él… comienzo a besar su boca y su cuello… me responde pero sigue distraído pendiente de los dedos que caminan ahora pasando cerca de su ombligo

– Emilio…

– Si?…

Mis manos llegan por fin a destino… mi crío gime casi dentro de mi boca al sentir que estoy apenas tocando su miembro duro y caliente… sedoso… quiero volver a escucharlo gemir…  me gusta demasiado… mis manos envolviendo su miembro… frotando suavemente… vuelvo a buscar sus ojos… quiero saber que siente… me devuelve la mirada, confiado, excitado… afiebrado de deseo… le gusta… sus gemidos aumentan… me siento en el paraíso…  todo su cuerpo se arquea buscando más placer… mi dedo pulgar se mueve pasando suavemente por la cabeza húmeda de su pene… no me aguanto más las ganas de saber que sabor tienen mi crío… se da cuenta de lo que voy a hacer… lo vuelvo a besar antes de bajar… me deja… con movimientos suaves, solo mi lengua… mojada y ansiosa en la cabeza de su glande… una vez, dos veces… muchas veces… introduciéndose apenas en la pequeña abertura de la uretra… me gusta su sabor suave y levemente dulzón… su excitación está a nivel máximo. Una de mis manos lo sostiene de la base mientras la otra acaricia la suave piel sobre sus testículos estimulándolo aún más… encierro uno de ellos en mi mano… Dios, sus gemidos son  tan excitantes… Ahora quiero sentirlo dentro de mi boca… Pronuncia mi nombre en un jadeo entrecortado…

– Emilio…

No me detengo… sé lo que estoy haciendo… su pene llena mi boca y mi lengua lo acaricia con firmeza, lo chupo hasta el final y lo retiro hasta solo sentir la punta de la cabeza… vuelvo a repetirlo un par de veces y entonces sé que está a punto de eyacular… sus jadeos han aumentado de ritmo y sus suaves gemidos me llenan los oídos

-. Emilio!!- su voz tiene un tinte de urgencia

– Sigue Lucas… quiero que te corras ahora- vuelvo a introducirlo en mi boca y siento los movimientos fuertes de su pene al eyacular… su semen pasa por mi garganta dejándome un gusto a victoria… Lo sujeto con una mano y con delicadeza mi lengua recoge todo rastro de semen, lamiendo y chupando… es un verdadero placer. Subo hasta quedar a su lado. Me busca en un abrazo desesperado…

– Emilio… Emilio…- apenas recuperando su respiración normal… lo abrazo con ternura cobijándolo en mi pecho… está sorprendido y feliz- Fue.. fue maravilloso!!… 

– No he terminado contigo aún..- le dijo sonriendo con satisfacción, sintiéndome victorioso por haber logrado llevar a Lucas a conocer ese tipo de placer

– Lo sé… quiero aprender todo – todo?.. mierda… todo, si… todo…  no puedo pensar ahora, solo quiero sentirlo… Vuelvo a besarlo… esta vez comenzando con calma y ternura… él acaba de tener un orgasmo y su sensibilidad es diferente a la mía en este momento.  Sin separarnos, guió su mano hasta mi adolorido miembro… Su delicado toque se siente maravilloso… Lucas abraza mi pene entre sus manos, se suelta de mi beso y baja hasta quedar a la altura de mi sexo…

-. Emilio… dime si hago algo mal

levanto la parte superior de mi cuerpo, quedando apoyado en los codos, quiero… necesito verlo… comenzando lentamente y con mucho nerviosismo se acerca y su suave lengua húmeda repite lo mismo que yo le hice… pasa la lengua una y otra vez por la cabeza de mi pene enviándome ondas de profundo placer, sus manos se mueven lentamente, frotando… me dejo caer sobre la cama… mi cuerpo, por iniciativa propia, se mueve levemente hacia él… quiero disfrutar de sus caricias… quiero más. Lucas parece entenderlo y no me suelta… un intenso gemido de placer… una de sus manos en mis testículos… Lucas… su boca, húmeda, caliente… no es la primera vez pero nunca antes se sintió de esta manera… lo miro… mi Lucas… entregándome placer, aprendiendo conmigo… tan hermoso, me siento el más afortunado del mundo… de pronto se detiene y me mira… mi pene aun en su boca, sus ojos afiebrados… toda su piel brillante con pequeñas gotitas de sudor… nunca lo voy a amar más que en este preciso momento… tan íntimo, tan nuestro.

– Te amo- murmuro en un jadeo contenido. Lucas vuelve a moverse, su lengua me lame y sus ojos me observan… es intenso, dulcemente intenso, su piel arde completamente ruborizada pero no deja de pasar su lengua.

– Ven aquí – mis manos lo sujetan y nos fundimos en un beso intenso… mi sexo duro contra su piel

– Lucas… ¿en verdad quieres que te enseñe todo?

– Si

– ¿Sabes lo que…?

– Si sé… – me interrumpe– te quiero tener dentro de mi –  me susurra despacio en mi oído… Dios!!!.. cualquier poco de autocontrol que aún tuviera termina de desaparecer con esa frase, es tan honesto y directo…

– De acuerdo… ¿sabes que puede resultar doloroso la primera vez? – asiente con su cabeza mirándome con sus ojos grandes… totalmente dispuesto… puro deseo. Estiro mi brazo hacia la mesita de noche… protector, lubricante… autocontrol, ¿Dónde te metiste?… te necesito ahora… estoy demasiado excitado y no puedo dañarlo… ¿servirá de algo una ducha fría?…

Ansioso, observa cada uno de mis movimientos con mucha atención… me quedo sentado en el borde de la cama, lo atraigo hasta que queda sentado a horcajadas sobre mi… su mano busca mi sexo y su boca la mía… es como si presintiera lo nervioso y ansioso que estoy yo también

– Lucas… así es más fácil que tú controles lo que vas… sintiendo – asiente.

El lubricante sobre mis dedos en generosa cantidad… mi mano busca su entrada, en un reflejo automático su ano se cierra al sentirme cerca… con calma comienzo a pasar mis dedos masajeándolo hasta que se vuelve a relajar y me permite insertar uno de mis dedos… tengo que ver sus ojos… amo a este crío que me ha trastornado la vida… me tiene a sus pies… soy incondicionalmente suyo… no puedo describir su rostro y la expresión de placer en esa cara ya no tan inocente… el interior de Lucas es caliente y muy estrecho… me muevo despacio intentando expandir sus pequeñas paredes…

– Relájate amor… no quiero que te duela

– Emilio…¿Cómo puedo relajarme?… tu dedo esta dentro de mí!!

Sonrío ante su tremendamente lógica respuesta pero al mirar su pene que comienza a cobrar vida nuevamente me doy cuenta que le gusta y vuelve a estar excitado

– Inténtalo… ven, dame un beso… suelta tus músculos amor… así, eso es… ¿sabes que eres delicioso?

Introduzco otro dedo que se desliza fácilmente. Lucas se ha quedado pegado en mi hombro… con mi otra mano acaricio su pelo y su cuello. Puedo escuchar claramente como intenta controlar su respiración y relajarse

-¿Duele?

Niega con la cabeza… mis dedos apenas caben en su estrecho canal… estoy comenzando a preguntarme si tal vez le va a resultar demasiado doloroso… los abro y los muevo… Lucas gime despacito apegado a mi cuello. Luego de unos minutos su canal está más abierto… un tercer dedo, pero antes levanto su cabeza y lo busco en un beso suave y dulce… chupo y muerdo despacio sus labios… introduzco el tercero de mis dedos, siento como se estira la delicada piel alrededor de su ano…  su espalda se contrae y sus músculos aprietan fuerte mis dedos… respira agitado en mi boca… su frente se llena de perlitas de sudor… eso es dolor

– Lucas..¿quieres que salga?… voy a quitarlos

– NO!! – su respuesta es inmediata – no… por favor no… solo necesito un minuto para relajarme… estoy bien, te lo prometo

A pesar de la tremenda urgencia que siento le doy todo el tiempo que necesita para acostumbrarse a mi intrusión hasta que vuelvo a sentir que sus músculos han dejado de apretarme y están relajándose… esta noche es toda para él.

-. Eso es… ¿mejor? – esta vez me mira directamente

– Estoy bien Emilio… te lo juro- para demostrarlo sella sus palabras con un nuevo beso en el que quiere dominar mi boca… lo dejo. Se distrae mientras mis dedos comienzan a moverse en su interior… me doy cuenta de la lucha que sostiene tratando de mantener sus músculos relajados, evitando contraerse cada vez que me muevo dentro… repentinamente me asalta un pensamiento… hay tres dedos míos en Lucas… mi pene recibe una nueva y dolorosa descarga… pronto estaré sintiendo placer dentro de él… aunque cada nuevo pensamiento me excita dolorosamente no puedo evitar pensarlos… nada volverá nunca a ser como esta maravillosa primera vez

– Lucas… voy a sacar mis dedos – los retiro con suavidad… sé que ya está suficientemente dilatado…  protector sobre mi miembro, lubricante sobre el protector…

– Lucas…¿estás listo? – asiente con su cabeza… – quiero escucharte…- pido

– Si… estoy listo – su voz es un susurro sensual… lo necesito ahora mismo.

Lo sostengo de su espalda con una mano mientras la otra posiciona mi pene justo frente a su entrada… el deseo me está matando… empujo despacio rompiendo la primera barrera de resistencia… Dios!! Necesitaba sentirlo, desde hacía mucho rato necesitaba de él. Mi boca en la suya, mi manos ahora separando sus nalgas para permitirme un acceso más fácil… quiero más… lo quiero a fondo… mierda!! autocontrol… no dañar, recuerdas idiota??… pero es que se siente tan maravillosamente bien… estar dentro de mi Lucas…

-. Lucas, muévete despacio hacia abajo… controla y detente si te duele…¿de acuerdo?

Lucas desciende con lentitud, puedo leer las emociones en su rostro… jadea al sentir la intrusión… un par de lágrimas escapan de sus ojos… el mismo las quita con brusquedad intentando evitar que las vea… gime … placer?, dolor?.. no lo sé, necesito toda mi atención ahora para concentrarme en no ser yo quien termine de empujar hasta el fondo

-. Emilio…

con un impulso final mi pene está completamente dentro de él, abrazado por sus paredes adheridas a mi… Si creí que antes lo amaba más que nunca estaba equivocado… ahora, el ver su rostro surcado de dolor y placer simplemente me enloquece, sus ojos retienen a la fuerza las lágrimas que quieren salir. Recurriendo a las últimas gotas de autocontrol me quedo quieto en su cálido interior unos instantes, beso sus ojos que liberan las lágrimas prisioneras, le repito diez veces lo mucho que lo amo hasta que lo siento tranquilo y entregado y luego comienzo a moverme muy lentamente… es una mezcla de placer y dolor para ambos

– Lucas?? – pregunto si todo está bien

– Te amo más que nunca Emilio

Nuestros cuerpos se aprietan muy juntos en un cerrado abrazo, con mis brazos a su alrededor le ayudo a moverse sobre mí y me muevo dentro de él… ahora sus gemidos han dejado de ser de dolor… es delicioso escucharlo gemir al lado de mi oído… saberlo totalmente perdido en el placer… más rápido, más profundo… siento mi alivio llegar en intensas oleadas que me sacuden entero, con una intensidad que no había experimentado antes… busco su boca… besos, piel, sudor… su semen sobre ambos, mi energía y mi esencia dentro de él…  toda de él…  dueño de mi ser

– Te amo

– Te amo

Nuestras palabras se enredan entre las lenguas… confundiendo mi boca con la suya…  somos como uno solo.

Exhaustos… satisfechos, sonriendo, sintiendo como la piel de a poco comienza a enfriarse… mi mano entrelaza sus dedos que reposan sobre su estómago y su cuerpo acurrucado contra el mío

– Emilio…

– mmhhh?

– Fue increíble…-  adoro ese tono de voz soñador y excitante

– TÚ eres increíble… te amo crío… te amo mucho

Beso su cuello, mis ojos se cierran. Me quedo en la retina con todas las imágenes únicas de Lucas, de lo que recién vivimos… me duermo con una tranquila sonrisa en mi rostro, escucho su respiración suave y acompasada… abrazándolo, su cuerpo acomodado entre mis brazos, muy cerca de mi…