Rodrigo: resumen

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Historia corta homoerótica que narra la vida de un hombre que ha pasado gran parte de su vida enamorado de uno de sus mejores amigo sin tener la valentía necesaria para decírselo pero estando siempre cerca de él en momentos importantes de su vida.  La oportunidad de cambiar las cosas se presenta de manera fortuita pero las posibilidades de éxito le parecen casi nulas considerando que la persona, objeto de su amor, es heterosexual, joven, egoísta y alocado.

Esta historia es apta solo para mayores de 18 años.

Capítulo 3

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-. Invité Pablo y su señora a comer con nosotros mañana- anuncié una tarde. Me miró nervioso

-. ¿Por qué? –

-. Es nuestro amigo… no necesito una razón especial para invitarlo, no?-

Se quedo en silencio mucho rato… pensando

-. ¿Sabe?… ¿le contaste de nosotros?-

-. No… ¿Quieres que le cuente?-

-. NO!!! No le digas nada!! prométeme que no le vas a decir!!-

– Andrés… tranquilo, no voy a decirle nada si tú no quieres-

– No quiero-

– Bien… asunto olvidado, no se hable más del tema-

Llegaron abrazados, destilando amor y felicidad por cada poro. Pablo y Andrés no se habían visto en mucho tiempo y el rato se nos fue recordando nuestras aventuras de adolescencia. Ya en la mesa, la cena fue deliciosa… íntegramente preparada por Andrés… me sentí orgulloso de él.

Pablo no se separaba nunca de ella… su lenguaje corporal expresaba claramente lo unidos que estaban… la trataba con dulzura y delicadeza… al amor hacia ella fluía por cada uno de sus poros… sus miradas eran encantadoras… estaban rodeados de un aura de amor que los hacía especiales… Sentí una sana envidia; yo también quería esa relación, pero con Andrés… quería que nos miráramos así y nos comunicáramos sin palabras. La cena fue entretenida y muy agradable. Cuando se fueron, Andrés cayó en un silencio del cual no podía sacarlo. Le hablaba y preguntaba pero solo me respondía con monosílabos mientras lavábamos y ordenábamos. Luego, quiso quedarse solo un rato… me pidió que lo dejara tranquilo, que subiría más tarde. Subí a acostarme preocupado, sin saber si mi intento de presión había resultado bien o mal… quería que Andrés viera la felicidad en una pareja, especialmente en alguien tan cercano como Pablo que nos quería mucho a ambos y entendería perfectamente si algún día le dijera que Andrés y yo nos amábamos… yo mismo sentí envidia al verlos tan felices… esperaba que hubiera pasado lo mismo con él… solo que Pablo tenía esposa… mujer… tal vez me había equivocado y era en eso en lo que estaba pensando.

Llegó un buen rato después. En silencio y sin encender muchas luces se desnudó y se acostó a mi lado.

-. ¿Estás despierto?- preguntó despacio

-. Si…- no podía dormir, estaba muy preocupado… ¿por qué tengo que ser tan inseguro?… solo lo soy con él… cada gesto suyo me preocupa… tengo siempre tanto miedo de perderlo…

-. Rodrigo… – lo escuché tragar saliva… cuando utilizaba mi nombre completo era algo importante… me quedé expectante… esperando

– Si?-

– Enséñame…-

Respiré aliviado… me sentí inundado de alegría… empapado de amor por él… me acerqué… solo entonces me di cuenta que estaba completamente desnudo… ¿debía ponerme a rezar y agradecer a los dioses?…

– ¿Qué quieres que te enseñe?- pregunté con mi boca en su cuello y mis manos en su piel

– Lo que tú me haces… quiero aprender-

– Se llama felación…-

– Ya lo sé… solo… no lo digas así..-

– ¿Así cómo?-

– Pues no sé… así… suena tan… pervertido, degenerado..-

Me calmé… eso no me había gustado. Encendí la luz. Necesitaba ver sus ojos para conversar.

-. Andrés… es un acto de amor y placer, no tiene nada de malo. Soy feliz cuando te lo hago-

– Lo siento… es que… me cuesta… entiéndeme… no te enojes-

– No estoy enojado- volví a cruzar mis brazos sobre él y a atraerlo hacia mi cuerpo- quiero que entiendas que esto, lo que hay entre nosotros, no es malo-

– Estoy aprendiendo… vas a tener que usar toda tu paciencia conmigo… soy un cabeza dura y me cuesta mucho…-

– Andrés… ¿puedo decirte algo sin que salgas corriendo?–  lo sentí ponerse tenso

– Dime…-

– Me juras que no te vas a asustar?

– Si… lo juro…-

Me acerque a su oído y muy bajito susurre

-. Te amo…. Eres el amor de mi vida y te amo-

Se quedó callado… su cuerpo tampoco se movía… de pronto supe que estaba llorando muy callado

-. Estas tan seguro de lo que sientes… lo que me dices…-

– Si, sé que te amo-

– Quiero sentirlo… quiero amarte así…-

Me quitó el pijamas… fue un momento de fuerte tensión vernos desnudos por primera vez. Intenté calmarlo acercándome muy lentamente… con suaves caricias y muchas palabras dulces en sus oídos… finalmente se tranquilizó… yo también necesitaba un poco de calma… ver su cuerpo desnudo en mi cama, sentirlo a mi lado… estaba excitado y no podía disimular absolutamente nada… pero él también lo estaba… era normal sentirnos así… teníamos que aprender a aceptarnos.

-. Quiero tocarte…-

– Tócame… quiero sentirte- respondí en su boca desconociendo mi voz

Andrés me acarició como nunca antes lo había hecho… sus manos fueron firmes en mi piel por primera vez, tocándome con ganas y sintiendo mis emociones… esta vez todo su cuerpo buscaba el mío… su boca en mi pene era puro sabor a gloria… para ser su primera vez, técnicamente hablando, fue un desastre… pero lo disfruté como si hubiera sido la mejor de las felaciones que había recibido nunca… era Andrés y estaba intentando aprender conmigo… todo lo que faltó de experiencia fue sustituido por cariño y ternura entre los dos…

Me sentí más tranquilo de su amor… él quería quererme y esa era la mejor noticia que podía haber recibido. No me dijo que era lo que había estado pensando mientras estuvo solo pero en su mente muchas cosas debían estar pasando haciéndolo dudar, preguntarse… sentir… sin embargo, había vuelto a mí con más ganas e interés.  Estábamos bien

Nos dormimos desnudos… abrazados, ya sin importarme si mi cuerpo le demostraba con un flagrante erección lo mucho que lo deseaba.

Al pasar las semanas nuestra vida se fue normalizando y parecíamos cada vez más una pareja…

Andrés de a poco aceptó lo que al principio se negaba rotundamente; ahora podíamos salir al cine o a cenar… aun no me dejaba llevarlo a bailar o a un club entretenido, pero existía un acuerdo de no tocarnos mientras estuviéramos en público. Lo respetaba… pero no puedo negar que hubiera preferido tomar su mano y abrazarlo.

En las noches seguíamos durmiendo desnudos y proporcionándonos placer por medio del sexo oral y mucho cariño… a veces quería presionarlo un poco pero bastaba que Andrés sintiera mi miembro cerca de su entrada para que saltara y se alejara mirándome como si hubiera intentado violarlo…

-. No voy a forzarte… te lo dije mil veces-

– Lo siento, me pones nervioso-

Quiero hacerlo contigo, pero no quiero forzarte… quiero que sea cuando tú quieras…

Es que te acercas y pienso que…-

– De acuerdo… lo reconozco quiero tocarte… prometo que no voy a intentar penetrarte…-

Lo vi palidecer… era la primera vez que mencionábamos la palabra “penetración”. Desvió su mirada…

-. Andrés?…-

– No sé si alguna vez podré aceptarlo…-

El silencio se volvió espeso entre los dos… ¿Podría vivir con él y solamente sexo oral el resto de mi vida?... Dios!! Lo único que tenía claro era que no podía ni quería vivir sin él

-. Está bien… no es necesario que nos preocupemos de eso ahora…-

-. Si lo es!!!.. Quiero que lo discutamos, que lo conversemos Rodrigo… es importante- Se alejó de mi lado para quedar frente a mi.

– De acuerdo, hablemos entonces-

– Me da terror… estuve leyendo sobre el sexo entre dos hombres…  no sé si alguna vez voy a ser capaz de hacerlo-

– Andrés ¿qué te da tanto miedo?-

– Pues… todo-

– La penetración… va a ser dolorosa la primera vez… pero no será insoportable… te prometo que mejorará muy rápido-

– ¿Cómo lo sabes?-

– Lo sé… tienes que creerme, no quiero dañarte, te amo-

De todo lo que había leído e investigado eso me había quedado muy claro… la primera vez no iba a ser agradable para él, pero procuraría hacérselo lo menos doloroso y desagradable posible… además, quería brindarle seguridad… tampoco lo había hecho nunca, pero quería que confiara en mi y en que juntos podíamos lograrlo

-. Andrés… mira cómo estamos y dónde estamos-

Miró a su alrededor sin entender de qué estaba hablándole

-. Hasta hace unos meses atrás esto que tenemos ahora era una locura, un sueño irreal de mi mente… pero aquí estamos los dos, desnudos… sobre mi cama, dormimos juntos… puedo decirte que te amo y no te asustas… tú también sientes algo por mi… todo llega a su tiempo, no te estreses ahora con algo que no te estoy pidiendo todavía-

– Todavía?…

– lo siento… fue una forma de decir-

– No… no fue eso… sé que en algún momento me lo vas a pedir en serio y ese es el momento que me asusta… no sé si voy a ser capaz, te voy a defraudar y…-

Me acerque a callar sus protestas con un beso… no quería seguir escuchando sobre como creía que me iba a defraudar

-. Siempre te voy a querer, algún día lo haremos, cuando tú lo quieras-

– ¿Y si no quiero nunca?-

– Pues, entonces lo hablaremos y veremos que sucede, de acuerdo?

– de acuerdo…- respondió muy poco convencido.

Volvió a acostarse a mi lado y no volvimos a hablar del tema en varias semanas, tampoco intenté volver a tocar su zona delicada aunque me moría de ganas de hacerlo.

Nuestra vida juntos se volvía cada día más feliz… los besos espontáneos de Andrés eran ahora algo normal, dentro de las cuatro paredes de nuestro hogar éramos  una pareja normal, nos tocábamos, besábamos y hacíamos muchas cosas juntos; fuera de ella éramos los amigos de siempre, que no se tocaban pero que podían compartir una visita al cine o al bowling o a cualquier otra actividad que nos entretuviera.

El invierno había terminado hacia semanas y la primavera estaba en pleno apogeo, aprovechábamos la terraza para cenar con velas encendidas y los fines de semana vivíamos en el jardín. Andrés estaba entusiasmado cultivando su propio jardín de hierbas… me gustaba verlo  así, cuidando las plantas con amor y hablándoles como si fueran bebes. Nos reíamos juntos… a sus 20 años, bajo el sol, en mi jardín… no había nada más hermosos que su imagen… estaba completamente enamorado de él.

Procuraba estar el menor tiempo posible en la oficina, quería usar mi tiempo con Andrés, pero en esos días Pablo y yo teníamos un proyecto grande que entregar y nuestros clientes nos habían invitado a cenar; Pablo,  su señora y a mí.

-. Vuelvo temprano. Espérame despierto-  dije sonriendo y pensando en lo que podíamos hacer cuando volviera.  No me sonrió ni nada. Desde hacía rato la cara de Andrés era diferente, triste, desanimada y pensativa, pero no quería decirme qué le pasaba. Lo intenté por última vez

-. ¿Qué te pasa-

– Ya te dije que nada, deja de molestarme– su respuesta fue brusca y cortante.

-. Andrés… te conozco mejor que nadie, sé que te pasa algo-

– No quiero hablar, no tengo la obligación de decirte todo, o si?-

– No… no tienes ninguna obligación-

– Lo sé… Ninguna!!! – me grito y desapareció dentro de la casa. Tuve ganas de salir tras él y aclarar qué demonios estaba pasando pero se me estaba haciendo tarde y además, era mejor enfriar los ánimos un poco.

Desde el restaurant lo llamé un par de veces pero no me respondió. Me quedé preocupado. La cena terminó relativamente temprano. Solo quería llegar luego a casa.

No puedo explicar lo que sentí al entrar y no encontrarlo. Nuevamente era una casa oscura y sin vida… sin él.

Mi mundo se quebró en millones de pedacitos… me quedé sentado en el último peldaño de la escalera intentando frenéticamente ubicarlo en su celular… no me respondió. Llame mil veces pero no me respondió.  Se había ido… una vez más se había ido…

No fui a trabajar en varios días pretextando una enfermedad… Pablo era capaz de encargarse de todo… Lo busqué en los lugares que frecuentábamos, cerca de a casa… en su trabajo… pero también lo había dejado… nadie sabía nada de él ni lo habían visto. Andrés no quería ser encontrado.  Durante días fui solo una masa de dolor y tristeza… me olvidé de comer y casi de respirar… aún quedaban algunas de sus cosas en su dormitorio… el que nunca más había usado, pero la mayoría de ellas habían desaparecido. No sabía cuando era de día o de noche, todo me daba igual… esta vez su partida me había dejado completamente destrozado… apenas me alcanzabas las fuerzas para respirar y llorar…

Al cuarto día de dolor, tirado en mi cama sin haber abierto las cortinas en días ni duchado ni afeitado ni nada, lo escuché entrar al dormitorio… respiré de nuevo dejando por fin entrar suficiente aire en mis pulmones… se veía bien, limpio, precioso y tranquilo… casi sonriente

-. ¿Ya moriste?- me preguntó sentándose a mi lado en la cama

– Aún no idiota… pero puedo matarte– me senté de golpe impulsado por una tremenda energía y lo abracé con todo mi cuerpo… lloré en su hombro con verdaderos sollozos y lo sujeté sin intención alguna de dejarlo moverse de mi lado nunca más

– No llores… por favor ya no llores-

-. ¿Por qué te fuiste?… no podías habérmelo dicho… o llamado, o algo!!- quería insultarlo y besarlo con la misma intensidad. Estaba de vuelta… no podía dejar de llorar.

Me miró con sus preciosos ojos grises también emocionados… había una nueva luz en ellos, algo diferente y definitivo.

-. Rodri… ve a ducharte y arréglate. Tenemos que hablar-

Volví a abrazarlo… “tenemos que hablar”… ahora si se terminaba todo??

Me duché, afeite y en poco rato estuve decente. Andrés había preparado un par de tazas de café. Nos sentamos en la misma mesita donde pasaban las cosas importantes de nuestra vida

-. Tengo algo que decirte– me dijo… sonriendo. ¿no estaría sonriendo si fuese algo feo, ¿verdad?

– Dime– mi voz sonaba normal…

– ¿Cómo estuvo tu cena de negocios?- preguntó sin dejar de sonreír

– Que?!!-

– Sí… tu maldita cena de negocios… a la que fuiste sin mí!!-

– Por Dios Andrés… ¿eso es lo que te molestó tanto?!!-

– Si… y deberías agradecer que me haya molestado tanto–  había dejado de sonreír

– No entiendo… explícame por favor-

– Tus clientes… invitaron a Pablo y a su esposa… pero a mí no me invitaron… soy tu pareja Rodrigo… pero no me invitaron-

– Andrés es que tú…-

Si vuelves a interrumpirme no te cuento nada… ya me está costando bastante trabajo decirte lo que estoy diciendo…  así es que mantén silencio, por favor-

– Si.. de acuerdo. Lo siento-

– Me sentí excluido, fuera de tu vida… solo aquí dentro de estas 4 paredes eras mío… éramos pareja pero nadie más lo sabía. No sabes cómo me sentí… quería ser parte de toda tu vida… Rodrigo, tú eres mío, yo soy tuyo… no quiero que vuelvas a dejarme fuera nunca más-

Estaba llorando de nuevo… escucharlo hablar de ser suyo y mío era más de lo que podía aguantar sin emocionarme…  mi Andrés había vuelto y ahora estaba más seguro que nunca

-. Escucha… sé que yo mismo lo había pedido, pero si vamos a ser pareja, vamos a serlo en todos los sentidos… “todos”, Rodrigo– recalcó la palabra… supe de inmediato de qué estaba hablando, que era lo que ese “todo” incluía. Tomé sus manos por sobre la mesa… no podía estar un segundo más sin tocarlo

– Te amo… te amo con todo mi ser Andrés-

– Lo sé… por eso vamos a intentar todo, ¿quieres?-

De pie en la cocina nos volvimos a reunir en un abrazo de cuerpo y almas, en besos apasionados y desesperados…

-. No vuelvas a desaparecer nunca más… me muero si no estás conmigo– supliqué

– Rodrigo… volví para quedarme para siempre-

– Eres mío… te voy a tratar como mío, a cuidar y a querer… no te voy a dejar salir de esta casa nunca más en tu vida… mejor te acostumbras…-

Andrés rió abrazado a mi… entendía mis miedos mejor que nadie…

-. Ven- tomó mi mano y subimos al segundo piso; mi dormitorio era un desastre así es que entramos al suyo. Me dejó en la cama y desapareció unos instantes. Ya solo, pude dar rienda suelta a todas las emociones que sentía, reía solo y quería gritar… Andrés estaba de vuelta y ahora estaba seguro de querer quedarse conmigo… nada era más importante que eso, nada.

– Bien… ahora vamos a aprender cómo funciona esto- dejó frente a mí los condones y el lubricante que estaban en mi mesa de noche.  Lo miré y sonreí… enamorado y alucinando con lo que venía a continuación… lo que él quería ahora. Mi cuerpo respondía anticipándose.

Te dije que algún día tú mismo lo ibas a querer-

– Me pasé tres días pensando Rodri..-

– ¿Que pensaste?…-

– En todo… toda mi vida hasta antes de lo nuestro… nunca fue muy real, siempre vivía a medias… inventando y creyendo mis propias historias… una vida de mentiras… Tú eres lo más real que he tenido jamás…- ahí estaba nuevamente ese brillo de seguridad en sus ojos que lo volvía diferente… más hombre, más seguro- descubrí algo importante…-

– Que?

– Te amo…- dijo muy despacio mirando al suelo. Levanté su barbilla y miré sus ojos

– Dilo de nuevo-

Le tomó un minuto de silencio reunir el valor para decírmelo mirando mis ojos

– Te amo, Rodrigo-

– Te amo, Andrés-

Juntamos nuestros labios… hundí mi lengua buscando la suya, su exquisito sabor nuevamente mío, ahora para siempre y con seguridad. Sus manos quitaban mi ropa. Quité la suya. Reíamos como si fuéramos dos chiquillos.  Desnudos sobre la cama, enredados en besos y caricias.

-. Ahora Rodri, hazme el amor- me pidió con voz sería

Sus piernas atraparon mis caderas y me acercó a él… su rostro nunca fue tan bonito como en aquel momento.

Estaba nervioso pero decidido. Con el lubricante en mis manos busqué con cuidado y toqué por primera vez su ano, sabía lo que tenía que hacer… un dedo… dilatar con paciencia y procurando que fuera placentero

-. Andrés, si te duele tienes que decírmelo-

– Rodri… no juegues… los dos sabemos que me va a doler mucho pero… confío en ti y quiero hacerlo… solo ve con calma… puedes seguir haciendo eso que estás haciendo… se siente bien…- sonrió y movió sus caderas impulsando su ano hacia mis dedos que ahora eran dos.

– Andrés… te amo-

– Lo sé… yo te amo a ti… pero me va a doler igual…- sonreí ante su lógica… era muy probable que así fuera.

Mantuve mis dedos en su interior hasta que sentí sus paredes más relajadas… ahora era yo el que estaba nervioso pero lo deseaba con todo mi ser. Quería ser uno solo con él… ansiaba estar unido con Andrés, reclamarlo y marcarlo como mío.  Me puse el protector, lo unté generosamente en lubricante. Andrés me miraba y sonreía… con una extraña ternura

-. ¿Estás nervioso?- me pregunto abriendo sus piernas para dejarme espacio entre ellas

– Si… pero sé lo que tengo que hacer, no te preocupes…- dije con una calma que estaba muy lejos de sentir… todo excitado y rogando por cada gota de auto control

– Rodrigo… te amo… cuando me di cuenta que te amaba supe que el dolor no era importante, ni tampoco el que yo estuviera abajo, ni que tú fueras quien me penetraría… quiero ser tu amante… te quiero dentro mío-

Entre sus piernas… con mi mano sujetando mi pene frente a su entrada… Andrés totalmente entregado a mi…

-. Ahora es cuando tú te relajas…-

– Seguro…- sonrió sabiendo que era casi imposible que lo hiciera.

Presioné despacio hasta sentir que la cabeza había entrado en él… su rostro, serio, era de mucha concentración controlando su respiración pero no había dolor reflejado… estiré mi torso para besarlo… Andrés me abrazó y me atrajo aún más hacia su cuerpo…

-. Sigue Rodri… sigue así-

Empujé despacio sintiendo la resistencia del cuerpo de Andrés a la intrusión… pero se sentía tan bien… estaba entrando en su cuerpo, estábamos más unidos que nunca. El dolor se manifestó muy pronto. Andrés respiraba agitado y supe que le estaba doliendo pero de alguna manera seguía pidiéndome continuar.

-. Entero Rodrigo… te quiero entero dentro de mi-

Empuje despacio el último trayecto… sintiéndome dueño del mundo… todo estimulado y deseando penetrarlo mil veces… Cuando sentí que ya no podía entrar nada más me detuve y lo miré… necesitaba besarlo… secar las lágrimas que habían asomado a sus ojos.

-. Te amo… eres lo más importante en mi vida Andrés… te amo tanto- lo mantuve apegado a mi cuerpo, estaba sudado y adolorido. No me dijo nada… concentrado en aguantar y no quejarse… solo sus brazos que me seguían apretando eran su forma de decirme que todo estaba bien.

– No me voy a mover…- quería hacerlo con muchas ganas pero podía aguantarlo por él… para no dañarlo

Rodrigo… hazme el amor… no me estoy aguantando el dolor por las puras… quiero aprender contigo… hazme el amor

Adoré su valentía. Sonreí besando toda su cara y la piel que estaba a mi alcance. Lo abracé aún más fuerte. Sentí su erección rozándome. Andrés, adolorido y todo, tenía una erección y estaba excitado a morir

-. Dime cuando te duela menos entonces… solo ahí voy a moverme– dije tomando su pene entre mis manos y acariciándolo… frotándolo para ayudarlo a sentir algo diferente al dolor… luego de unos minutos abrió sus preciosos ojos…

– Está bien… creo que… puedo aguantarlo- su expresión ya no era de intenso dolor

Me moví muy lentamente, atento a sus reacciones… Andrés se relajó un poco… mis movimientos se reflejaban en su rostro… cada vez que lo embestía, aunque fuera muy suavemente su rostro me hacía saber lo que estaba sintiendo… de a poco dejó de doler tanto para volverse soportable y en algún minuto la excitación y el placer estaban de la mano con el dolor… su boca abierta, jadeando… sus caderas que se acercaban hacia mí, sus dedos y uñas enterrándose fuerte en mi espalda… eran una señal de que sentía algo diferente.  No puedo decir que fue fácil, pero ambos conseguimos un orgasmo que nos dejo temblando, sudorosos y fascinados…

-. Andrés… Amor… ¿estás bien?-

– Si… – se abrazó a mi ocultando su cara en mi pecho… emocionado y aún adolorido – nunca había estado tan bien en mi vida Rodrigo… me duele todo, hasta para pestañear… pero no me arrepiento… te amo… quiero hacer el amor contigo siempre…-

– Gracias amor… gracias-

Nos quedamos sobre la cama muy juntos… sabía que tenía entre mis brazos a la persona más valiosa de mi vida… estaba agotado pero a la vez tan lleno de felicidad, una extraña mezcla que me mantenía semi-dormido sin dejarme descansar del todo.

Andrés quiso ir al baño en algún minuto, supe que estaba muy adolorido por su forma de moverse. Me levanté de un salto para ayudarlo pero me encontré con su mano extendida, rechazándome

-. Puedo solo– me dijo gastando sus energías en una sonrisa avergonzada. El líquido blanco chorreaba por sus piernas, mi semen…

-. Lo sé… sé que puedes solo pero no quiero dejarte solo-  Me acerqué decidido a ayudarlo, sin importarme ni su mano extendida ni su terquedad. Necesitaba y quería estar para él siempre de ahora en adelante –no voy a dejarte solo nunca más- sonrió vencido ante mi insistencia y se apoyó en mi para dejarme ayudarlo.

– Rodrigo… no voy a ducharme contigo-

– ssshhh… deja ya de ser tan terco… tengo la mitad de la responsabilidad…- dije acariciando su rostro con infinita ternura… sonriendo, confiado, sintiendo una nueva seguridad que me gustaba mucho sentir. Me clavó una mirada que pretendía ser  enojada, pero hice como que no lo veía y lo apreté contra mi. Entramos juntos al baño… abrí el agua y preparé la ducha…

– Rodri… déjame solo, por favor…-

– Okay… de acuerdo… espero afuera-

Algo había cambiado en mi… quería cuidar de Andrés como si la vida se me fuera en ello… Me había entregado tanto… no era solo su virginidad, su sufrimiento… era toda su vida que la había cambiado para estar conmigo, para aprender a amarme… Sonreí alegre pegado a la pared mientras lo esperaba… todo era diferente ahora… no más incertidumbre, no más miedo… Andrés estaba conmigo para quedarse… un Andrés nuevo y diferente, hermosos como siempre, pero enamorado y fuerte… dispuesto a sufrir por hacerme feliz… él que siempre había sido tan egoísta y egocéntrico… ahora había dejado todo eso por mi… Nunca me había sentido  tan grande y poderoso en mi vida… era el mejor momento de mi existencia y lo supe reconocer… el momento donde su camino y el mío se unían para seguir uno solo, juntos. La sensación de poder y felicidad era embriagadora.

Salió del baño envuelto en una toalla y me buscó en un pequeño gesto que me emocionó. Adolorido y todo se veía hermoso. Caminamos juntos de vuelta a la cama. De mi dormitorio traje analgésicos y de la cocina subí café y otros alimentos en una bandeja que puse frente a él con mi mejor sonrisa. Me sonrió de vuelta… mitad alegría, mitad vergüenza

-. No soy de cristal sabes… no me rompo, puedo aguantarte-

– Lo sé amor… pero quiero cuidarte-

– Rodrigo… no me digas “amor”… nos conocemos desde niños!!!-

– Pero solo nos amamos ahora Andrés… vas a tener que acostumbrarte y dejarme porque pienso cuidarte y malcriarte, consentirte y mimarte…- de seguro la sonrisa en mi cara era la del más estúpido enamorado… pero nada importaba porque me sentía rebosante de felicidad… la podía sentir saliendo por cada poro de mi piel…

-. Amor… amor.. mi amor…- le repetí besándo su boca, sus ojos cerrados y bajando por su mejilla. Andrés estaba ahí para besarlo cuanto quisiera…

Andrés volvió a sonreír… esta vez mirando mis ojos, en una mirada llena de amor

-. Bien. Creo que puedo aprender a vivir con eso… – su mano atrapó mi barbilla acercándome hacia su boca… fue un beso dulce y enamorado… la ternura estaba comenzando a brotar entre los dos… aprendíamos a estar satisfechos y felices… todo estaba bien… no había más mentiras en nuestras vidas.

 

 

Capítulo 2

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Tras cerrar la puerta me abandonan las fuerzas y caigo de rodillas, resbalando por la puerta… mi boca se abre grande y se me escapa un gemido adolorido… no me aguanto las lágrimas… ¿qué hice??.. por Dios.. Que acabo de hacer??!!!

-. Rodri… abre… abre, por favor- está en mi puerta… golpeando enojado porque la he cerrado con seguro… golpea una y otra vez… sentado en la cama solo quiero que se vaya para poder llorar en paz y morir de pena de una buena vez…

– Abre!!, Rodrigo, abre la puerta!!-

Por supuesto… de idea fija como todos los curados… no importa que no le haga caso. Manoteo mi cara para eliminar las huellas de las lágrimas que rodaban de mis ojos.  Abro bruscamente la puerta… violento… molesto… Andrés  casi al perder su punto de apoyo

-. Qué??- respondo de mal humor… dispuesto a todo…

Andrés clava sus ojos en los míos…  hay tanta duda en ellos

– Rodrigo… lo que dijiste… no es posible… es una broma, verdad?- me mira suplicándome que le confirme que no es verdad, que todo seguirá igual entre nosotros… No se da cuenta… no quiere darse cuenta… estamos tan cerca… él, afirmado contra la pared… yo, sujetándome con fuerzas de la puerta… lo he perdido… toda mi vida… siento el dolor tan grande y el deseo mordiéndome con ganas… está aquí… ya lo sabe… qué más da, ya lo perdí todo… con una rabia y una energía que desconozco, tomo su cara con mis dos manos y bruscamente lo beso en sus labios… muero con la sensación… no sé lo que está haciendo él ni me importa… tampoco sé que estoy haciendo yo… loco, loco de deseo, rabia, amor…. todo, absolutamente todo mi mundo y mi vida en este momento es solamente ese roce con su labios… Rodrigo no reacciona… mi lengua intenta traspasar la barrera de sus labios fuertemente cerrados… pero es imposible…  me separo para respirar… miro sus ojos, abiertos, grandes… sorpresa, incredulidad… su boca se abre para intentar decir algo… veo sus labios moverse, abrirse despacio… tan cerca de mi… esta vez mi lengua entra en su boca y toca la suya… sintiendo por primera vez su sabor… mierda!! estoy llorando como idiota mientras lo sujeto y lo beso… mi sentencia de muerte… este es el único beso que te daré Andrés… mi recompensa por amarte en secreto durante 12 años… al pensar eso pongo aún más pasión y más agarre en esa única vez que tendré para recordar el resto de mi vida… su sabor… su saliva…

Sus manos en mi pecho me empujan con firmeza…

– Rodrigo…- es un reproche… está herido, dolido, asustado, asombrado… me alejo… no está enojado ni quiere golpearme

– Lo siento Andrés.. lo siento… perdón- no es verdad… no lo siento para nada… es más… Quiero seguir haciéndolo, quiero volver a besarlo y tocarlo…

Me mira con lástima… pena… quiero desaparecer…

– Vete… por favor, déjame solo –

Niega con la cabeza… no quiere irse, entiendo lo que está pasando con él… su lástima por mí es muy grande… hemos sido amigos por tanto tiempo y nunca me vio sufrir… ahora no es capaz de dejarme pero tampoco es que quiera nada más… esta confundido…

– Rodrigo… ¿podemos hablarlo?… estoy… Rodri… no sé qué hacer… pero… no llores… –

De pronto me abraza, como lo hemos hecho siempre… un abrazo fraterno de amigos, casi hermanos… me rompo… no aguanto más y lo abrazo con fuerzas dejando mi cara en sus hombros y lloro como si fuera un niño pequeño… abandonado al dolor de saber que he echado a perder todo… que Andrés ya no volverá jamás a buscarme….  Es el último abrazo…

Despacio entramos a mi habitación. Andrés camina afirmándose en mí y yo en él… mi mano en su hombro… siento el calor que emana de su piel…el roce de su cadera… el deseo surge rugiendo en mis entrañas… nunca he estado con un hombre pero las ganas de verlo desnudo… de tocar su piel y hacerle el amor son muy fuertes… duelen.

– Andrés… mejor vete… déjame solo, por favor-

Estamos sentados en mi cama, mirándonos, ambos algo empapados de alcohol… es el peor lugar del mundo para tener a Andrés… o el mejor… ya perdí el control con él al besarlo y no sé cuanto autocontrol más tengo… o si quiero usarlo…

-. Yo… no sabía Rodrigo… nunca supe… siempre estabas para mi… pero nunca me imagine…- me mira con sus ojos que ahora están más oscuros que claros… su pelo desordenado… su ropa algo desarmada… no me ha reprochado el par de besos que le di…

– Nunca pude decirte nada… siempre tenía miedo-

12 años??… ¿desde que nos conocimos?- me mira casi sonriendo… con incredulidad evidente… es extraño, pensé que iba a querer matarme, o golpearme…

– Si… yo… desde siempre…-

Nos quedamos sentados, sin tocarnos aunque muero de ganas de saltar sobre él y volver a besarlo… acariciarlo con ternura… desnudarlo… he visto su cuerpo en ropa interior muchas veces… o en traje de baño… sé lo hermoso que es… pero nunca lo he visto completamente desnudo… tengo que dejar de pensar en eso ahora… estoy dolorosamente duro de solo pensarlo…

-. Rodri… nunca pensé que tú fueras gay …. No pareces…-

Es el fin… el adiós…

Me echo hacía atrás en la cama…

– Nunca he estado con un hombre… esto sólo me pasa contigo- lo sabía… si comenzaba a hablar iba a terminar contándole todo

– Pero… yo no soy gay…-

-. Por eso nunca te lo dije… porque sé que no lo eres-

Andrés, posiblemente sin tener idea de lo que está pasando por mi mente, se recuesta a mi lado… mirando hacia el techo, concentrado en lo que piensa… es difícil contenerme… está en mi cama… son 12 años de esperar por él…

-. ¿y… cómo sabes que tú en verdad lo eres?… dijiste que nunca has estado con ningún hombre…-

¿Está provocándome?… no, posiblemente sea el alcohol que no lo deja pensar con claridad… seguro que es eso, sino, no estaría tirado aquí en la cama conmigo… habría salido corriendo de mi casa hace rato… es lo que va a hacer mañana, en cuanto despierte y recuerde lo que le confesé… va a salir volando y no voy a verlo más…

-. Te deseo Andrés… por eso lo sé-

¿Ese fui yo?… ¿me atreví a decirle eso??… pestañeo rápido… ¿en verdad fui yo quien dijo eso?…

-. Pero… somos hombres Rodri… dos hombres!!–

Me mira con los ojos muy grandes y sonríe estúpidamente… como si no lo supiera… algo pasa en mi… su sonrisa, su cara que tengo tan claramente grabada en mi corazón… su cuerpo en mi cama, tan relajado y sin preocuparse… si supiera todo lo que quiero hacerle… correría a perderse.

Me levanto un poco y me giro hacia él… mi intención escrita en mi rostro

– No… no te atrevas…- pero sonríe… ¿desafiándome??… es mi imaginación…  es el alcohol, debe serlo… ¿por qué mierda no sale de mi pieza?? de mi vida??…

Me atrevo… muy lento me atrevo a volver a acercarme y besarlo

-. Rodri… no lo hagas…- es lo último que alcanzo a escuchar… luego, su boca bajo la mía… todo se vuelve sensaciones y sentimientos… las ganas mordiéndome en todo el cuerpo… el deseo exigiéndome que tome más…

Cruzo mi mano por su cuerpo y lo atraigo hacia mí por la cintura… Andrés no es un chico delgado y debilucho… tiene un hermoso cuerpo de hombre y solo es un poco más bajo que yo… pero, si quisiera, bien podría de un golpe fuerte alejarme de él en unos segundos…  siento el calor que emana de su cuerpo pegado al mío…  lo beso con desesperación… saboreando los labios que tan bien conozco en mi mente… con todo el amor retenido durante tantos años y mi cuerpo se acomoda aún más cerca del suyo… Andrés permanece quieto… tan tranquilo que me desconcierta… me separo un poco para mirarlo

– Somos hombre… – es lo único que vuelve a repetirme serio… antes de que atrape su boca abierta y vuelva a invadirlo… esta vez estoy más tranquilo y pensando un poco más… acaricio su lengua que esta quieta… tan asustada pero deliciosa… su paladar.. cada uno de sus dientes… su sabor me intoxica… no dejo de besarlo por un largo rato hasta que siento que sus labios se han movido apenas… respondiendo… mi respiración acelerada a mil… responde?.. Andrés me responde??

– Andrés??…- necesito saber… preguntar… solo me mira… muy abierto sus ojos, pero no hace ningún gesto… tampoco se aleja. Me atrevo a más… mis dedos se mueven despacio sobre su ropa… sintiendo su piel bajo la tela… con mucho susto… estudio sus reacciones… nada… los muevo un poco más confiado… entonces su respiración cambia… se vuelve un poco más rápida, en una inspiración brusca… un solo gesto que para mi es una clara invitación… estoy loco… lo sé… enloquecí esta noche… pero no quiero detenerme… mis labios retoman su posición sobre la de él… dentro de su boca mi lengua… mis manos levantan su ropa y tocan su piel… frenesí, locura, descontrol… cúlpenme de todo lo que crean que soy culpable… no puedo controlarme ya más… no quiero hacerlo… recorro su preciosa cara con mis labios.. la línea de su mandíbula… su cuello… perdiéndome completamente en el camino… mis sentidos perdidos en él… su piel bajo mis dedos… Andrés no me dice nada mientras lo sigo tocando, besando… mis caricias se vuelven más audaces y mi lengua se atreve a explorar sintiendo el sabor de su piel… mis dedos abren los botones de su camisa… recorro su pecho con mi boca, mi lengua, chupo despacio… todo en él es precioso para mi… me levanto a mirarlo con el corazón agitado y temeroso… sus ojos fuertemente cerrados, sus labios entreabiertos… no va a detenerme… continúo, no sé lo que hago… solo quiero más de él, vuelvo a su boca, mis dos manos en sus tetillas… en su pecho… respiro tan agitado que creo que me va a dar un ataque o algo… al borde de la locura… ¿y si me atrevo a continuar?… si me atrevo a… que mierda!! ya me atreví a romper el dique que contenía mis sentimientos y ya sé que esta será solo una oportunidad en mi vida… luego desaparecerá para siempre… me odiará… pero ahora… me permitirá?… pienso todo esto y mientras lo sigo besando… bajo mi mano hasta el borde de sus jeans, busco el broche y lo abro… entonces, en un solo movimiento brusco su mano detiene la mía.

-. No… no Rodrigo…- sabe perfectamente lo que iba a hacer. Su mano envuelve firme mi muñeca evitando cualquier movimiento de la mía…

Siento que mi cara enrojece… es un ardor casi insoportable… vergüenza… deseo, frustración… he tenido en unos minutos mucho más de lo que tuve jamás… pero quiero más… lo quiero todo con él.

-. Andrés…–  me he quedado sin palabras… no sé qué decir… esta con la camisa abierta, lleno de mis marcas y más bonito que nunca antes… el deseo duele en mi sexo… tan duro…

Me alejo de él tendiéndome sobre la cama a su lado… mi mano busca la suya… entrelazo mis dedos con los suyos… me deja… sus dedos no aprietan los mío pero me deja… intento calmarme… tranquilizar la locura interior que siento… los minutos pasan… silenciosos… solo su mano y la mía. De pronto su respiración se vuelve acompasada y tranquila. Andrés se ha quedado dormido en mi cama… atravesado sobre ella… lo miro con ternura… le hago cariño despacio en su cara de niño grande… su pelo… beso su hombro… el beso lo despierta un poco y se mueve acomodándose de lado… en posición casi fetal… como un niño… la ternura me invade… pero la excitación no disminuye. Me levanto y voy al baño… con una masturbación rápida y el recuerdo de las poderosas imágenes que acabo de vivir, soluciono mi problema.  Ya más tranquilo pienso en cargarlo hasta su dormitorio… pero luego lo pienso mejor… la vida me está regalando una oportunidad… traigo un par de cobertores y muy despacio para no despertarlo, me acomodo pegado a él… sintiéndolo respirar y disfrutando de su olor y su cercanía. Me duermo con una sonrisa y mi brazo cruzado sobre él… a pesar de que tengo claro que es la última vez que estaré tan cerca de él.

Mañana será otro día… el peor de los días de mi vida…

Amanecemos juntos… despierto con la alarma y la apago rápido. Andrés seguía durmiendo… Dios!.. me duele la cabeza como si me la estuvieran partiendo. Lo miro y su rostro está apacible… sereno… Dios!! Irá a recordar todo lo que pasó anoche???… que pregunta más tonta??!! Como un ladrón me escabullo de mi propia cama, me ducho rápido… me detengo frente a mi cama a mirarlo… ultima vez, supongo… ahora, a la luz del día y sin el alcohol, no me atrevo a tocarlo…   Salgo hacia la oficina cargando con el peso de lo que hice anoche… sufriendo por anticipado.

El día pasa lento y cada minuto es una tortura… no puedo evitar preguntarme e imaginar… ¿ya despertó?… ¿ya se fue?… ¿ya me odia para siempre?… Llegan las cinco y no quiero irme… quiero mantener la incertidumbre… no quiero la certeza ni la vergüenza ni nada…

6: 30 de la tarde… invierno… sigue lloviendo y ya está oscuro cuando cruzo el portón de entrada a mi casa. Bajo del auto… todo me duele, todo me pesa… ya ha comenzado el duelo de mi amor… quiero un rincón tranquilo para morir por unos días… sin que nadie me hable o me moleste… solo respirar y morir.

Entro… esta todo oscuro, como antes, como siempre…debería prender las luces y tal vez comer algo… pero no puedo ni quiero… camino hacia las escaleras…

– Llegaste tarde hoy día-

Mi pie queda en el aire y mi mano sujeta en el pasamano evita que me caiga… Andrés sale de la cocina… que si está iluminada

-. La cena estará lista en media hora… si quieres descansar…- vuelve a perderse en la cocina… dejándome temblando y sin haberme atrevido a girar mi cara para mirarlo… no fue mi imaginación… Andrés sigue aquí… no se ha ido… ¿no recuerda?… ¿no sabe ¿lo que pasó?… imposible… amaneció en mi cama… tiene que saberlo.

Dejo mis cosas en un sillón cualquiera y muy lentamente… como si me costara dar cada paso, sin convencerme de la evidente realidad, me acerco a la cocina… aterrado es una buena palabra para describirme…

Esta iluminada, hay un delicioso olor a comida, la música suena y Andrés se mueve en ella como si fuera el dueño de todo… como si nada hubiera pasado anoche… ¿pasó?.. o estuve soñando?… no.. no fue un sueño… lo miro asombrado… aguantándome la respiración desde la puerta… me mira casualmente y sigue haciendo lo suyo…

-. ¿Cómo te fue hoy?…-

Esto es irreal…

– Bien-  respondo automáticamente… ¿Qué es lo que pasa aquí?… ¿por qué actúa tan normal?… no me atrevo a moverme ni a preguntar… ni a nada… Andrés está en mi casa aún… no quiero hacer nada que lo pueda llevar a irse…

Sigue actuando como si nada hubiera pasado. Me cuenta cosas que escuchó en la radio y que no le importan a nadie… lo escucho en silencio… Luego sirve los platos. Cenamos y me habla y pregunta como el día anterior antes de la locura… como todas las veces anteriores… yo… estoy tan desconcertado, lo miro repetidas veces…  no me atrevo a preguntar… no quiero decir o hacer nada que pueda estropear esto… no sé qué es esto… no hay nada diferente en él…  pero está aquí… conmigo… pensé que no lo vería más y sigue aquí… sonriente, alegre… mi amigo de siempre.

Luego de la cena nos sentamos en la salita pequeña a ver televisión… es lo que hacíamos antes… una película o serie… no puedo concentrarme en nada… lo miro, recuerdo anoche… él está mirando la tele como si nada hubiera sucedido…

– Andrés…- lo llamo despacio… tentativo… me mira desviando su atención de la tele…

– mmhhh?- no hay nada especial en sus ojos… parecen los de siempre

– Nada…-

La lluvia cae fuerte afuera… el frio invierno es cruel… aquí dentro de mi casa, en esta pequeña salita estoy comenzando a sentir un poco de calor… no se fue… sigue siendo mi amigo… no sé que estamos haciendo pero… esta aquí. Es lo único que me importa.

Cuando la película termina, subimos a nuestras habitaciones.

– Buenas noches Rodri…- desaparece rápido en su habitación y cierra la puerta. Ni siquiera fui capaz de responderle.

Ya en mi cama el desconcierto es tan grande… que me cuesta mucho conciliar el sueño… lo recuerdo… anoche… los besos… su cuerpo… no entiendo que pasa… ¿será que en realidad no tiene ningún otro lugar donde ir?… dijo que soy su único amigo…  pero tiene a su novia… ex novia… Dios… no sé qué pasa… ni sé cómo debo actuar ahora. He vivido toda mi vida ocultando este amor tan grande… he vivido una mentira… la realidad ahora es diferente pero ninguno de los dos parece querer enfrentarla…  Andrés está durmiendo en la pieza del frente… en mi casa, bajo mi techo… y lo sigo amando… suspiro profundamente. En piloto automático me meto a la cama y me duermo.

Las cosas siguieron exactamente iguales durante dos días más. Andrés me esperaba al llegar de la oficina y actuaba como lo había hecho siempre… yo había perdido un poco el miedo de aparecerme en mi propia casa y no encontrarlo… pero la incertidumbre me estaba carcomiendo de a poco… tenía que hablarlo con él en algún momento… solo que nunca era el momento adecuado… y nunca iba a serlo tampoco.

– Necesito un par de cosas Rodri… ¿podemos ir al supermercado?-

Sonrío apenas y digo que si… es primera vez que Andrés me lo pide directamente… antes siempre insinuaba o sugería… pero ahora es… como si fuéramos una pareja… primer cambio… estoy loco??… me imagino que nuestra vida normal sería así si fuéramos pareja… no, no sería tan así… estaría pegado a él todo el día cubriéndolo de besos y de amor…

El supermercado está lleno de gente a la hora en que llegamos… entre ellos encontramos a una mujer joven bastante atractiva y bien vestida que Andrés se acerca a saludar…

– Rodrigo… ella es Claudia-

Mi mano sale en forma automática a saludarla… Claudia… la novia que quiere casarse… una sonrisa glacial…

– Hola… mucho gusto- no… no es un gusto conocerte.

Sigo de largo y se quedan conversando… Echo varias cosas en el carro mientras recorro lo pasillos esperándolo… no tengo idea que estoy echando ni que estoy haciendo… está con la novia… vuelta a sentir el temor de perderlo… vuelta a los mismos sentimientos enfermizos de pena y dolor… ahora ya no se que más esperar. De pronto siento rabia… quiero que este sufrimiento eterno termine, han sido 12 años de sufrir por él…

Cuando estoy tomando las bolsas para llevarlas al auto, sin esperarlo, él aparece y toma algunas. En silencio caminamos al estacionamiento. Ninguno de los dos dice nada en el trayecto de vuelta, ni cuando dejamos las bolsas sobre la mesa de la cocina… Estoy molesto… La tensión es terrible, la puedo sentir en el aire… entonces juntos, al mismo tiempo, intentamos tomar una bolsa y nuestras manos se tocan…  ambos las retiramos como si el contacto nos quemara… ninguno de los dos vuelve a moverse… ambos sabemos que tenemos que hablarlo…

-. Andrés… – estoy super agitado… siento el corazón latiéndome en la boca

– Rodrigo…- 

– Sí recuerdas lo que pasó y lo que te dije… verdad?-

No nos estamos mirando… yo al menos, no me atrevo a hacerlo… no todavía

– Si-

Trago saliva…

– ¿y..?-

Bruscamente abre una de las bolsas y comienza a guardar el contenido en los diferentes cajones… no se queda quieto ni me mira. No me habla. Me paro frente a él y le impido moverse…  no sé si tocarlo… mis manos quietas, pegadas a mis propias piernas aguantándome para no tocarlo

– Quiero saber qué piensas– ahora si miro su rostro… por unos segundos me mira y luego desvía su vista…

– No sé, Rodri… no sé que pienso-

De pronto me parece más niño aún de lo que es… por un instante siento que él necesita más ayuda que yo… está muy confundido. No podemos seguir evitando esta conversación…

– Siéntate…-

Me hace caso. Nuevamente estamos frente a frente en la mesa de la cocina… allí mismo donde se inició todo hace unos días atrás…. Andrés no está enojado, está nervioso… asustado diría yo… ¿por qué?… soy yo quien va a perderlo… ¿no es así?… Una pequeña luz de esperanza me ilumina, tan débil, que casi no a quiero sentir… ¿voy a perderlo?… será posible que…

– ¿Cómo que no sabes Andrés?, te dije lo que sentía por ti… te dije que…-

– No lo repitas… por favor… no todavía-

¿no todavía?… qué.. qué diablos significa no todavía?… me atraganto intentando respirar normal… el aire se me ha vuelto demasiado liviano…

– ¿Qué quieres decir?-

Ahora baja sus ojos… juega nervioso con sus manos…

– Necesito que… yo necesito… que..- Dios… está comenzando a transpirar…

– ¿Qué cosa necesitas Andrés?-

¿Tiempo para encontrar otro lugar donde irte?… ¿tiempo para arreglar tu vida con Claudia?…  ¿necesitas dinero para sobrevivir en otro lugar?… que es lo que quieres?… dímelo de una vez, maldita sea!!!

– Necesito que… me des… tiempo para aceptarlo… para… yo… es todo nuevo Rodri… no sé cómo…-

Mi mano se va directo a mi boca… el aire… lo necesito… muerdo mis uñas.. mis dedos..

Lo miro fijamente.

– Andres… – mi voz tiembla… literalmente, mi voz tirita al salir de mi garganta- ¿Qué me estás diciendo?… habla claro por favor…-

Ahora… solamente ahora, sus ojos vuelven a mirarme

– Bueno… eso… necesito que me des tiempo para aprender-

– ¿Aprender a qué?- 

Esperanza… mi vida pende del hilo de la esperanza… nunca sentí tanta ansiedad…

-. Recuerdo que me besaste… muchas veces…- a Andrés le cuesta más hablar… su voz es entrecortada y nerviosa… sus ojos, a veces, me miran y luego vuelven a sus manos…

– Si… te besé porque… porque tenía tantas ganas de hacerlo… yo lo siento si te disgustó…-

– No…-

– No, qué?

– No me disgustó… al principio si pero… luego… ya no-

Me paro de un brinco… necesito caminar, moverme… quiero abrazarlo, volver a besarlo, gritar… pero entiendo que me está pidiendo tiempo… mis manos quitan el agua de mi cara… lágrimas… no le molestaron mis besos… Dios!!…

De pie, a su lado…

– ¿Vas a quedarte?- 

Las notas de mi voz son profundas… aterrado por segunda vez… esperando… rogando.

Por largos segundos Andrés no dice nada… luego su cabeza se mueve asintiendo…

-. Si…- muy despacio… apenas se escucha

Me quedo contemplando… tan agitado que duele contenerme… me giro y saco un vaso, lo lleno de agua y comienzo a beber… agua fría… muy fría… es exactamente lo que necesito ahora.

Vuelvo a sentarme… sonrío… me río solo… lo miro y me río… Andres sonríe tímidamente…

– No sé que estoy haciendo Rodri…-

– Lo sé… yo tampoco sé-

Nos miramos… Andrés toma mi vaso y bebe un par de tragos… del mismo vaso… es simbólico… no me cabe tanta felicidad en el cuerpo… tengo que expresarla de alguna manera

– Puedo… abrazarte?… solo abrazarte- prometo rápidamente

Se ríe nervioso…

– Si..-

De pie en la cocina lo abrazo con cuidado, como si pudiera huir o quebrarse en cualquier momento… tratando de hacerme a la idea de que ha decidido quedarse e intentarlo conmigo… es el sueño de mi vida y acaba de volverse realidad… sus brazos también tímidos al principio, de pronto se aferran a mí… su cabeza descansa en mi hombro…  su olor me envuelve… intensificamos la fuerza de la unión… sintiéndonos por primera vez de manera diferente… no me alcanza el cuerpo para contener tanta emoción…

-. Andrés… puedo hacerte feliz… puedo hacer que seas muy feliz conmigo-

– Rodrigo… tranquilo, de acuerdo?…- me mira y luego baja su vista – tengo… miedo-

-. No Andrés… no tengas miedo… por favor- necesito tranquilizarlo.. sé que debe estar muy asustado… pero está conmigo, en mi casa y en mis brazos… no puedo permitir que el miedo lo haga huir.

– No puedo prometerte nada.. solo sé que… no estoy huyendo y quiero intentarlo.-

Suspiro intensamente apretándolo con suavidad… conteniéndome. Me basta con eso… es más de lo que jamás esperé.

-. Y Claudia?-

– Terminamos-

Otro suspiro de alivio… vuelvo a acentuar la fuerza de mi abrazo… una de mis manos acaricia su espalda por sobre la ropa… nos separamos despacio… su rostro… me mira… sus labios invitan…

– Puedo…?- pregunto pero sin espera respuesta acerco mi boca a la suya… esta vez, besarlo sin culpa, es lo más maravilloso que me ha pasado… sus labios responden apenas a mi beso y se mueven buscando con lentitud y ansiedad…  entiendo y me tranquilizo… solo un beso suave a pesar de que siento rugir mi interior… tenemos que aprender de a poco… él a quererme y yo a controlarme para no asustarlo… pero la mentira ha terminado… en mis brazos tengo la prueba de ello

La siguiente semana podría calificarla como la más hermosa de mi vida… todo adquirió un significado nuevo… salía tarde de mi casa para desayunar juntos y volvía corriendo justo a las cinco de la tarde… Andrés me esperaba… lo besaba al entrar… todavía reíamos avergonzados, como si estuviéramos haciendo algo malo… pasábamos el tiempo juntos haciendo lo que nos gustaba… en las noches cada uno dormía en su cuarto… el último beso era justo frente a la puerta de su habitación… procuraba besarlo rápido  y desaparecer… quería con locura entrar a su cuarto y aprender con él… tocarlo… Me dormía excitado pero dichoso…

Recuerdo con absoluta claridad la primera vez que Andrés me besó por su cuenta… estábamos cenando y él había invertido mucho tiempo preparando algo muy especial… un plato difícil, pero que le quedo espectacular. Puso la comida frente a mí y se quedó de pie esperando a que le dijera como estaba… lo probé… posiblemente una de las mejores cosas que he probado en mi vida… aparte de sus labios, su boca..

-. Está delicioso… – sonrió alegre y se acercó a besarme… un beso rápido, nada apasionado… pero me besó… luego nos miramos, ambos sorprendidos… se ruborizó completamente… me puse de pie y lo abracé..

-. Gracias… me besaste…-

– Si… me gusta… besarnos…-

Sonreí con el pegado a mi cuerpo… quise besarlo con locura, apasionadamente, desnudarlo y recorrerlo entero, mostrarle como se sentiría besarlo en todas parte, enloquecerlo… pero solo respiré… su aroma y besé su pelo…

-. Me haces feliz Andrés… muy feliz-

Lo escuché sonreír también…

-. Y tú a mi…-

Durante la siguiente semana nos atrevimos a llegar un poco más lejos… nos distraíamos de la televisión o de otras ocupaciones… y de pronto nos encontrábamos enredando nuestros cuerpos en el sillón… besándonos y acariciándonos con un poco más de violencia… entonces, cuando la cosa amenazaba con escaparse de control, Andrés saltaba y se aleja de mi… tranquilizándonos ambos.

Nunca le reproché ni le dije nada porque entendía perfectamente lo que le pasaba… a mí también me ponía nervioso pensar en el sexo entre los dos; habíamos sido amigos desde siempre… pero ahora nos mirábamos de forma diferente… nos deseábamos pero, sobre todo para él, se sentía raro… sin embargo, mis manos y mi cuerpo pedían por él… dolorosamente.

La escena volvía a repetirse día tras día… ambos las buscábamos… creo que los dos estábamos un poco al límite de nuestra capacidad de aguante. Fue en esos días en que compré condones, lubricante y todo lo necesario… me sabía de memoria todo lo que había que hacer después de leer mil páginas en internet y de soñar otras dos mil veces en hacerlo con él…   me excitaba con solo tenerlo frente a mi… el beso de buenas noches frente a su puerta, en las noches, se volvió largo y desgarrados… ambos lo entendíamos…  el deseo estaba presente pero veía la mirada de susto en Andrés y me contenía, ni siquiera lo presionaba… tenía ya mucho más de lo que había soñado… podía esperar todo el tiempo que él necesitara.

Una noche de esas, el temporal de invierno arreciaba sobre la ciudad. Comenzó una tormenta eléctrica muy fuerte y la electricidad desapareció dejándonos sin la televisión que mirábamos y completamente a oscuras… estábamos abrazados sobre el sillón… recién terminábamos una ronda de besos apasionados… nos quedamos quietos… a oscuras, ocasionalmente un relámpagos nos iluminaba levemente…  ninguno hizo el intento de moverse para buscar una linterna…  Fui yo… tenía que ser yo el que diera el primer paso… estaba dispuesto a detenerme a la primera señal pero quería intentarlo… busqué su boca con cuidado y lo acaricié con mis manos… pronto mis dedos tocaban su piel… Andrés solo respondía a todo lo que le hacía… volví a abrir su camisa como lo había hecho aquella primera vez… me dejó… sé que estaba agitado por su forma de respirar pero no me estaba deteniendo ni rechazando… a ciegas, exaltados mis sentidos por la falta de luz, besé su cuello y comencé a bajas por su torso… lo escuché gemir muy despacio… no podía detenerme… estuve besándolo y conociendo su sabor por varios minutos… bajé mis manos resbalándolas sobre sus jeans… quería saber… sonreí muy bajito al sentir su erección… Andrés había dejado de respirar cuando mi mano lo tocó por sobre la ropa… subí a buscar su boca… para recordarle respirar y para evitar que me dijera un “no”… quería callarlo y ayudarlo… quería todo de él… mi mano siguió acariciando su erección hasta que sentí que ya se había acostumbrado… entonces solté el broche y abrí el cierre de su pantalón…  se movió inquieto… creo que quiso hablar pero finalmente solo dijo mi nombre

-. Rodrigo…- no sonó como un rechazo… sonó a invitación…

Busqué entra la tela y su piel… encontré lo que quería… lo envolví en mi mano… casi al borde de las lágrimas nuevamente… tenía el sexo de Andrés en mis manos y su boca abierta bajo la mía… algo que era el más loco de mis sueños hasta hace unos meses atrás… moví mi mano sobre su erección, quería hacerlo sentir placer… mi otra mano abandonó su pecho para abrir más su pantalón y buscar sus testículos y acariciarlos… envolverlos. Pasado el susto inicial, Andrés se relajó y me dejó hacer… su pene aumentó de tamaño más aun y subió su temperatura… estaba excitado a mil… quería más… bajé a besarlo y a lamerlo, a absorberlo en mi boca y a hacer con mi lengua sobre él, todo lo que había leído… era mi primera vez también, pero en mi mente lo había practicado muchas veces… era delicioso sentirlo así… lo escuchaba jadear y gemir… se había abandonado a mis caricias y le gustaban. Supuse que no estaba haciéndolo tan mal ya que luego de unos minutos de intensa felación Andrés se corrió en mi boca…  sentí su chorro caliente en mi paladar, en mi garganta… maravilloso… no puedo describir lo que sentí… era el mejor de los sueño hecho realidad. Respirábamos agitados.

– ¿Estás bien?- pregunte un poco más tranquilo

– Si…- respondió y supe que estaba sonriendo…  Quería saber más… ¿que había sentido?, ¿le había gustado?… ¿podía competir con sus mujeres?… pero no dije nada… creo que tenía un poco de miedo a su respuesta.

Volví a quedarme a su lado… mi mano lo acariciaba descuidadamente… estaba muy excitado, queriendo tocarme pero no iba a hacerlo delante de él

– Rodri…-

– Dime…-

Silencio… por su respiración entrecortada supe era algo importante lo que quería decirme

– ¿Que pasa Andrés?… puedes decirme lo que sea..- pensé de todo en pocos segundos… el sexo había sido horrible… no le había gustado… quería irse… Dios.. ¿qué era??

-. ¿Puedo…? no sé cómo hacerlo pero… ¿puedo tocarte?- habló muy rápido

Apreté los labios y los ojos… demasiado feliz de lo que acababa de escuchar… busqué su boca en la oscuridad… tocándolo con mi mano hasta encontrarla y besarlo…

-. Nada me haría más feliz…-

Sus manos inseguras comenzaron por mi cara… mi cuello… abrió mi camisa muy lentamente… desesperantemente lento, para luego tocarme con cuidado… lo escuché moverse, sentí sus besos en la piel de mi pecho, sobre mi estómago…  suaves y alucinantes…

-. ¿Qué sientes…? – él se atrevía a preguntar lo que yo jamás me atreví…

– Me encanta que me toques… no te asustes Andrés pero me excitas mucho… –

– Lo sé…-

– ¿Como lo sabes?-

– Porque me pasa igual cuando me tocas…-

Me sentí aliviado… me gustó saber de su boca que se excitaba cuando lo tocaba… ya lo había comprobado pero fue hermoso escucharlo.

Andrés no se atrevió a llegar más lejos aquella noche pero para mí, habíamos avanzado a pasos agigantados.  Al despedirnos nos demoramos mucho rato en besarnos y acariciarnos… la oscuridad se había vuelto nuestra cómplice y nos costaba más separarnos. Aún abrazados, me atreví a sugerir…

-. ¿Quieres dormir en mi cama?… solo dormir Andrés… no voy a forzarte ni nada… lo prometo-

Retrocedió… su  cuerpo se movió instintivamente hacia atrás… solo un poco… sé que lo estaba asustando… pero tal vez…  me quedé esperando… pensando en lo que le había dicho y deseando ser capaz de cumplirlo

– Solo dormir?…- no sé si estaba pensando en voz alta o preguntándome…

– Solo dormir…- confirme volviendo a acercarlo hacia mí.

Dormir juntos por primera vez fue un asunto difícil… nos metimos a la cama… generalmente duermo desnudo pero busqué un pijama. Nos acostamos sin tocarnos…

– Rodrigo… ¿te molesta si… si me abrazas?-  su voz era la de un niño asustado… sentí que me derretía de ternura… me moví en la cama y lo abracé… nuestros cuerpos quedaron juntos, acomodados para dormir… no puedo decir que me dormí de inmediato y tranquilo con él en mis brazos… me costó mucho dormirme porque estaba a mi lado y lo sentía respirar y moverse… desperté muchas veces… recordaba que estaba durmiendo conmigo y sonreía… lo abrazaba con más fuerza y cerraba los ojos sintiéndome en paz… tan feliz como pocas veces lo había sido.

Despertar juntos no fue tan fácil… mi erección se erguía como un muro entre los dos… imposible de ocultar, imposible de disimular… estábamos durmiendo juntos y él tendría que haberla sentido tocando su cuerpo. Andrés aún dormía así es que intenté moverme discretamente, escabullirme de la cama para ducharme e irme a trabajar

-. No te vayas todavía…-

Me sentía incómodo… Andrés y yo habíamos sido amigos casi gran parte de nuestra vida… pero vernos así como estábamos ahora era algo nuevo…

-. Tengo que ir a trabajar…-

– Si, pero quédate un rato más conmigo-

¿Sabía lo que estaba pidiendo??… ¿o solo era mucho sueño hablando a través de sus labios??..

Volví a acostarme a su lado sin poder resistir la tentación… intentando mantener una distancia prudente. Andrés se giro y su brazo pasó sobre mi pecho… su cuerpo pegado al mío… su erección tan dura como la mía, tocándome… sonreí sin poder disimular mi agrado… dejó de importarme… si a él no le importaba… lo envolví en mis brazos…

– ¿Qué vas a hacer hoy?-

– mmmhh. No sé… quiero buscar un trabajo. Necesito hacer algo

La sola idea de pensar en que Andrés saliera de casa a buscar algo que hacer me asustó… siempre encontraba algo y a alguien… pensé en todas las veces anteriores que partió detrás de un sueño y de una mujer…

-. No necesitas trabajar…- las palabras salieron de mi  boca antes que pudiera pensarlas

Abrió los ojos y me miró

-. Si necesito… tengo que hacer algo-

Quédate en mi casa… cuida de mi, de nuestro amor… haz de este lugar nuestro hogardéjame cuidarte y protegerte  pero no lo dije. Solo suspiré pensando en la nueva amenaza para lo que recién estábamos comenzando.  Lo atraje un poco más subiendo su cuerpo sobre el mío…

De pronto me soltó y me miró… primero asustado y luego sonriendo apenas… su piel lentamente comenzó a adquirir una intensa tonalidad roja… nuestras erecciones estaban muy cerca… casi tocándose

– Prometí no tocarte… pero no puedo evitar excitarme– expliqué con tranquilidad.

Andrés cerró los ojos…

– Yo tampoco…-

– No puedo controlarlo Andrés… pero no voy a tocarte si no lo quieres…-

-. Si quiero… pero… solo eso…- sé lo que estaba diciéndome… la palabra “penetración” era un tema al cual aún no llegábamos…

Bajé mis manos buscando su pene… duro, caliente… excitante… me moví hasta que quedaron tan cerca que pude juntarlos con mis manos… masajeándolos despacio, unidos… se sentía bien… Andrés, en su primer movimiento valiente,  unió su mano a la mía… sus ojos seguían cerrados… aumentamos el ritmo… buscando satisfacción… más y más intenso..

-. Mírame- pedí cuando estábamos cerca…… sus ojos siguieron cerrados…

-. Andrés… mírame – quería que tuviera claro que estaba conmigo… no quería suponer que estaba pensando en alguna de sus novias anteriores.  Abrió los ojos y me miró directamente… nuestras miradas juntas fueron un detonante intenso…

Nos corrimos ambos casi al mismo tiempo, nuestros ojos anclados… ver el placer tan claro en su mirada fue algo especial que me gustó mucho y me dejó sonriendo todo el día.

Desde ese día comenzamos a dormir juntos. Las cosas de Andrés seguían en su dormitorio pero en la noche, solo se metía en mi cama… nos acostábamos temprano… mirábamos televisión en la cama… leíamos… conversábamos… acariciándonos y casi todas las noches teníamos algún tipo de actividad sexual ligera… caricias, roces… besos y de vez en cuando me dejaba tenerlo en mi boca, pero aún necesitaba convencerlo… excitarlo hasta que no pudiera negarse.  Andrés sentía que todo era malo y estábamos equivocados… no sabía cómo explicarle que mi amor y necesidad de él era tan grande que no podía ser mala… para mi, amarlo era lo mejor del mundo… la mejor sensación… no podía ser un error… Lo veía dudar y me volvía esa sensación eterna de miedo… de que se fuera y me dejara solo nuevamente… de que decidiera que no valía la pena…

Esa misma semana Andrés encontró un trabajo, eran solo unas pocas horas al día en una tienda muy grande, pero él estaba contento y me alegré con él. Por un lado me gustaba que fuera un lugar con tanta gente puesto que eso evitaba el contacto tan estrecho con alguna mujer pero a la vez, las posibilidades de conocer otras personas eran mayores… tenía algo de miedo… lo reconozco. Andrés ahora se había vuelto toda mi vida… estas semanas que habíamos pasado juntos significaban todo para mi… Sabía que él también tenía sentimientos hacia mi… pero le costaba aceptarlos y mucho más reconocerlos. Decidí que era tiempo de presionar un poco… el miedo no iba a ganarme.

Capítulo 1

0

Salí de mi oficina cerca de las 8, cansado y con frío. Normalmente termino a las 5 pero hoy teníamos un trabajo importante y mi socio y mejor amigo, Pablo, me pidió terminarlo. Estamos recién comenzando nuestra empresa y a toda costa queremos cumplir con nuestros clientes. Pablo a sus 25 años está casado hace apenas 1 mes y su adorable  mujer lo estaba esperando para celebrar. Yo, a diferencia de él, vivo solo, soy el eterno soltero que vive pegado a su trabajo. Accedí, por supuesto, y a pesar del horrible clima en el exterior, me quede sentado cuando todos se fueron y logré terminarlo a tiempo.

Cerré la oficina y me enfrenté al frío exterior corriendo bajo la lluvia hasta mi auto. Pronto llegue a mi casa… ubicada en uno de los mejores barrios de la ciudad… me pareció que, a pesar de lo hermosa, era una casa grande y fría, aislada de las demás por una gran extensión de terreno, lo que permitía mucha privacidad… pero sin nadie que me esperara dentro desde que mis padres fallecieron hace ya varios años… y él se había ido…

Cené algo liviano y, muy cansado, me acosté a dormir de inmediato.

Más tarde, me levanté de la cama dudando si en realidad había escuchado el sonido del timbre o si solo era producto del ruido causado por la ventolera y el aguacero que caía sobre la ciudad. Mire la hora al pasar y dude seriamente que el timbre sonara a la 1 de la mañana de un día miércoles cualquiera, pero  esta vez lo escuché muy claro cuando volvió a sonar.

Debería haberlo supuesto…

Ahí estaba él en mi puerta una vez más, cortándome la respiración con solo verlo.

Lo último que  esperaba encontrarme en esta fría y lluviosa noche de invierno era a él… después de un año, tres meses y unos cuantos días… temblé al verlo, reconozco que en verdad temblé al mirarlo y no era de frío… quizás debí haberlo supuesto… ¿quien más tocaría mi puerta a estas horas de la noche y con este clima maldito?.

Mi boca cae abierta y lo observo sorprendido como si no tuviera su hermosa cara grabada a fuego en mis ojos y en mi mente… como si no pensara  en él cada día de mi vida por los últimos 12 años…. ¿12 años ya?..

-. Hola Rodrigo, ¿puedo entrar?-

Sus palabras preguntan con una sonrisa pero su actitud me ordena moverme a un lado y dejarlo pasar.

Andrés no ha cambiado ni un poquito siquiera, pasa por mi lado y es el mismo de siempre, altivo, orgulloso, precioso…  a pesar de estar completamente mojado… con su caminar seguro y estilizado y la más hermosa de las sonrisas en su rostro angelical, rodeado por una espesa mata de pelo castaño que resalta sus alucinantes ojos claros… indefinidos, como solía decirme cuando éramos menores

– Algunos días son celestes o grises o verdes… depende de la luz del sol o de mi estado de ánimo- era su explicación favorita.

Me quedo temblando y sintiendo que mis piernas no me iban a sostener… Andrés acaba de pasar caminando por mi lado y la sorpresa  de su llegada me tiene mareado y alucinando…

– ¿Qué haces aquí a esta hora?

Cierro la puerta y me voy detrás de él como si tuviera un imán del que no me puedo despegar… lo miro por detrás y a duras penas soy capaz de contener la emoción… adoro todo de él… su cuerpo, su forma de caminar… hasta las gotas de lluvia que chorrean por su espalda…

Tuve un discusión con mi novia… me echó de su casa y bueno… me acordé de ti Rodri. Eres el único amigo que tengo

Por supuesto!! había una novia de por medio.

Allí estábamos una vez más, él llegando de improviso a mi vida cuando necesitaba refugio y comprensión y yo, estúpido, una vez más, dejándolo entrar como si fuera el regalo más esperado del mundo, sintiéndome afortunado de poder verlo e intentando calmar el loco zapateo de mi corazón idiota que saltaba de alegría en mi pecho.

-. ¿Puedo quedarme contigo unos días?…  sólo hasta que encuentre un lugar donde vivir

Quédate conmigo para siempre” contestó una voz interna en mi mente… “por favor, quédate para siempre”.

-. Si, claro que si-

Sé que está mal y que debería echarlo con un golpe hacia el frío de la calle. Su presencia en mi casa lo abarca todo, mi mundo se vuelve él cada vez que aparece por horas, días o semanas…  sé que nuevamente va a romperme el corazón y aunque no debo, otra vez voy a ilusionarme y a volver a creer que quizás algún día…

– ¿Quieres beber algo?  Pregunto sin poder evitar ser cortes y educado… como siempre, me desvivo por atenderlo y hacerlo sentir bien.

Andrés deja un bolso pequeño sobre el sillón y me mira sonriendo

Si… un whisky podría ayudarme

Siempre le ha gustado el whisky. Yo apenas bebo licor… pero tengo en mi despensa varias botellas del mejor whisky. Las tengo solo para él.

– Claro…- me encamino hacia la cocina y lo escucho caminar detrás de mi- ¿y qué pasó con tu novia?.. digo, si es que quieres contarme…- no la conozco, no sé nada de ella pero no me gusta pensar que existe.

Ah!, ya sabes cómo son las mujeres. Siempre buscando la forma de atraparte.  Claudia quiere casarse, dice que ya está en edad de ser madre y todo el rollo completo, pero yo aún no quiero

 ¿casarse???… ¿hijos?? sigo caminando por inercia, no sé quién controla mis movimientos porque mi alma abandono mi cuerpo al escuchar e imaginar la idea de Andrés casado y con hijos… es un dolor físico indefinido en todas partes de mi ser

– ¿Quieres comer algo? – curioso… mi voz suena casi normal cuando en realidad me siento morir… odio a esa tal Claudia con todo mi ser

– No gracias – por supuesto, que estúpido!, Andrés jamás come tarde…  controla su peso como si fuera un asunto de importancia vital. Siempre ha estado obsesionado con la idea de la hermosura y la perfección de su cuerpo… siempre tratando de alcanzarla. No tiene idea que, desde que lo conozco, ha sido el más hermoso y perfecto.

Preparo su bebida y se la entrego.

– ¿Y tú? ¿cómo estás?-

De vuelta en el salón, se sienta en el más cómodo de los sillones, el que prefiere desde niño y dónde siempre lo recuerdo.

Bien, Pablo y yo hemos comenzado una empresa hace ya casi un año – “el mismo  año en que no te he visto” pienso recordando cada uno de los días de su ausencia

– Que bien…  Pablo!!, hace mucho tiempo que no lo veo!-

Andrés y yo nos conocemos desde hace 12 años; yo era aún un adolescente… Pablo y yo estábamos en último año de primaria cuando nos encontramos a este chico, varios cursos más abajo que el nuestro, llorando solo en un rincón del patio de juegos. Nos sentimos apenados de verlo tan lindo y tan triste y nos acercamos a saber cuál era su problema. Fue entonces cuando sentí el primer golpe directamente en el corazón… sus ojitos claros húmedos y rojizos me provocaron la más profunda de las penas, a medida que lo miraba detenidamente, la pena de esa carita preciosa, surcada de lágrimas, me caló hondo en el corazón… era un niñito hermoso, de ojos intensos y mirada asustada… dulce… mi mente y mis sentidos quedaron totalmente prendados de él…

Andrés nos contó que había ingresado hacía solo una semana al curso y que sus compañeros se habían burlado de él durante la clase porque tartamudeaba y le costaba mucho hablar una frase de corrido. La rabia se apoderó de mí y a pesar de contar con solo 12 años quise golpear a todos esos niños que no sabían apreciarlo.  Como chicos mayores nos sentimos en la obligación de ayudarlo y hacerle ver lo estúpidos que eran sus compañeros de clases.  Andrés se quedó con nosotros ese recreo y todos los siguientes por el resto de la secundaria. Aunque sus clases y horarios eran diferentes a los nuestros, él siempre se las ingeniaba para estar con nosotros y nuestro grupo de amigos que muy pronto lo consideraron uno más, tanto así que la mayoría de los chicos y profesores del colegio estaban convencidos de que Andrés era nuestro compañero de curso.

Cuando creció, Andrés pasó de ser el chico dulce y tímido a ser uno de los más populares, canchero y muy sociable; se había desarrollado y vuelto hermoso. Las chicas se volvían locas por él y siempre tenía una muy atractiva colgada de su brazo… las cambiaba todas las semanas… siempre quería tener una nueva y más bonita para lucirla. Le gustaba mucho pavonearse frente a nosotros, los mayores, mostrándonos lo bonita que era su última conquista.  Mis amigos le tenían envidia y admiración… yo… nunca supe bien como sentirme respecto a eso… me molestaba, más que nada, aunque nunca se lo dije.

Alrededor de los 15 años comencé a sentirme inquieto cada vez que Andrés estaba cerca… y eso era casi todos los días y a toda hora; mi ánimo cambiaba cada vez que él aparecía, peleábamos mucho, me enojaba con él con mucha facilidad… pero eran muchas más las veces que lo pasábamos bien, reíamos y hacíamos tonteras juntos… solos los dos. De a poco comprendí que mis sentimientos hacia él no eran normales… Cuando me excitaba y masturbaba quería hacerlo recordando el cuerpo de una chica pero invariablemente terminaba pensando en él y sintiéndome sucio y culpable; cuando escuchaba una canción romántica asociaba la letra con él y sufría mucho cada vez que lo veía besarse o acariciarse con la última chica de la larga lista.

Finalmente, cuando estaba a punto de cumplir los 16 dejé de negarlo y de sentirme morir cada vez que lo hacía… era homosexual y estaba enamorado de Andrés, del más imposible de todos los imposibles.

Esta terrible verdad marcó mis años de adolescencia como una marca de fuego quemada en mi piel. De ser su protector pasé a convertirme en su seguidor y su mejor amigo, ese que lo llevaba y lo traía, el que le solucionaba los problemas, que hacía lo que él pidiera solo para estar cerca suyo; Andrés se daba cuenta de mi sumisión y se aprovechaba de mi… ha sido así desde entonces, Cada vez que tiene un problema serio de verdad aparece ante mi puerta pidiendo mi ayuda y comprensión y siempre, invariablemente, ha encontrado mi puerta abierta y la mejor de mis sonrisas. Me exprime, me estruja, se lleva lo mejor de mis energía y mi amor para, un día cualquiera, volver a desaparecer detrás de un sueño imaginario que nunca logra cumplir, dejándome con el corazón hecho mierda, las energías agotadas y las ganas eternas de haberle dicho aunque fuera una sola vez lo mucho que lo amo, haber tocado su boca con mis labios… una sola miserable caricia que me hubiera bastado para enloquecer… pero no… siempre entraba y salía de mi vida dejándome con las ganas de atreverme a decirle algo… de pedirle que se quedara…

– ¿Y qué estás haciendo con tu vida ahora, Andrés?-

– ¿No te conté?no, no me has contado, hace un año, tres meses y varios días que no nos vemos… pienso algo enojado, sin decírselo, pero me doy cuenta que eso él no lo sabe ni le importa tampoco. Para él, yo soy alguien que siempre está ahí, a su disposición, alguien con quien puede contar cada vez que tiene un problema… De algún modo, siempre se las ingenia para llegar a mi cuando estoy comenzando a olvidarlo y pensando en rehacer mi vida… pareciera que vuelve siempre a recordarme lo importante que es…

Estoy trabajando con mi novia, tiene una agencia de modelos

Otro de tus sueños imposibles, pienso, pero no le digo nada, totalmente embobado por su mirada y movimientos…  Andrés tiene solo 20 años y es un completo irresponsable. A los 17 termino la secundaria e ingresó  a estudiar ingeniería. Tal vez alcanzó a asistir a clases un par de meses y luego fingió seguir estudiando durante un año completo. Sus padres, personas de escasos recursos,  pagaron todos sus gastos hasta que algo les hizo sospechar y acercarse a preguntar para darse cuenta de la fea realidad. Andrés no se había aparecido por ahí en todo el año y tampoco había entregado los dineros que eran para su educación. Su padre reaccionó muy mal y lo corrió de la casa prohibiéndole volver a ella hasta que fuera “un hombre de bien”.

Fue esa la primera vez que llegó hasta mi casa para quedarse. Por supuesto no me contó la verdad y quiso engatusarme con una de sus fantásticas mentiras… y yo, estúpido, fingí creerle, fingí aceptar la terrible situación que me contaba y hasta compadecerme de su suerte… todo, con tal de tenerlo cerca de mí. Poco más de dos meses duró mi suerte esa vez. Dos meses durante los cuales mi casa volvió a ser un hogar cálido y feliz. Andrés podía ser un mentiroso total y un maldito vago de mierda pero tenía una habilidad innata para cocinar cosas deliciosas y convertir una fría estancia en un verdadero hogar. Fueron dos meses de flores frescas y aromas deliciosos provenientes de mi cocina en la que pasaba horas preparando exquisitos platos.

– ¿Cómo sabes preparar todo esto?- preguntaba raspando hasta la última migaja del plato

– No sé… sólo lo veo en una revista o en la internet y puedo prepararlo – nunca le creí. Siempre pensé que su mamá le había enseñado o que tal vez había tomado un curso de cocina y no quería contarme. Pero no me cuestioné mucho su habilidad para cocinar, simplemente quería que siguiera ahí todo el resto de los días de mi vida… no me importaba pagar la cuantiosa cuenta del supermercado ni la florería ni ninguna de las otras locuras que se le ocurrían con tal de mantener mi casa viva y acogedora y a él, dueño de todo aquello, esperándome cada tarde.

Pero un día desapareció tan súbitamente como había llegado. Sin previo aviso ni despedida. Solo una nota en mi mesa de noche en la que me agradecía haberlo hospedado y me recalcaba lo importante de nuestra amistad.  Me costó meses recuperarme del profundo dolor de su partida… me había acostumbrado a su alegre presencia y compañía… hasta llegue a pensar que tal vez… con un poco más de tiempo, habría podido decirle lo que sentía y tal vez…  pero se fue tras una supervisora que había conocido en sus viajes casi diarios al supermercado. No me cabía duda alguna de ello. Andrés es tan atractivo que la mayoría de las mujeres se vuelve a mirarlo en la calle y muchas de ellas le coquetean descaradamente, algo que él no puede resistir.  Esa fue la primera de varias más, todas inesperadas, en todas me vuelvo a ilusionar y aunque la lógica me indica que nunca va a cambiar y que no debo volver a ilusionarme… no puedo evitarlo. Su personalidad me envuelve, su alegría de vivir me contagia y aunque sé que la mitad de lo que me cuenta solo existe en su imaginación, siempre quiero volver a creerle, siempre quiero que se quede conmigo para siempre.

– ¿Y qué haces en la agencia? – no me aguanto la curiosidad de saberlo

Bueno, le ayudo a conseguir las modelos y a manejar su negocio, ya sabes, representaciones y eso– bebe de su whisky

– Claro… claro- una vez más pretendo creerle y miro a sus ojos tratando de encontrar alguna verdad… Dios!! Por qué es tan hermoso?? Ante mis ojos no hay nadie que pueda siquiera comparar con este hombre que me robó la razón y la cordura cuando aún éramos niños y jamás se ha dado cuenta.

Hablamos un poco más y luego nos dirigimos a dormir. No necesito indicarle cual es la habitación que ocupará, es la misma de siempre, frente a la mía.

Una vez en mi cama me cuesta mucho volver a conciliar el sueño. Andrés está aquí, a unos cuantos pasos de mi cama… estoy feliz, estoy emocionado… ya me estoy comenzando a ilusionar con la idea de que vuelve a introducirse en mi vida… no sé por qué estoy llorando.

Todo volvió a ser perfecto. Cuando salí en la mañana Andrés dormía aún muy cansado. Abrí despacio la puerta y entré a su dormitorio sintiéndome un intruso en mi propia casa… necesitaba verlo. Me quedé en silencio mirándolo… absorto en la contemplación… seguía siendo el más hermoso de todos… ¿cómo no amarlo?… querer protegerlo?.. hacerlo feliz?…. Quise pasar mis dedos por su pelo desordenado… por sus hombros y sus brazos… quise verlo completo… su cuerpo desnudo…

Cerré despacio y me marché a trabajar… demasiado alborotado para continuar en mi propia casa.

A las 5:20 estaba de vuelta. Entre por la puerta de atrás con el corazón en la mano… volvíamos a lo de siempre… ya estaba comenzando a sufrir… ¿estaba aún en mi casa o ya había vuelto a desaparecer? Luego de caminar dos pasos en el interior de la sala supe que estaba ahí aunque no lo veía… Había un jarrón grande de flores amarillas en la mesa redonda, los muebles estaban en diferente sitio… las cortinas abiertas dejaban entrar un poco de la débil luz invernal… y el fuego de la chimenea hacia de la estancia un lugar más cálido y acogedor…  mi casa se veía mucho mejor y un delicioso aroma a postre casero inundaba mis sentidos. Respiré tranquilo… emocionado… agradecido de saber que estaba aun conmigo

-. Bienvenido Rodri…-

Se ve tan lindo, saliendo de la cocina, con un delantal antiguo que él mismo trajo alguna vez, un par de manchitas de harina y esa sonrisa que me derrite…

-. Hola Andrés..- me quedo de piedra… no sé cómo puedo responderle… ¿cómo es que nunca lo nota? Yo siento que el amor y el deseo se me escapan por todos los poros… soy transparente frente a él… pero no me ve.

– Deja tus cosas y ven a probar…-

Se vuelve a internar en la cocina y yo lo sigo de cerca… es el amor de mi vida, el ser que idealizo en todos mi sueños… lo seguiría a donde me quisiera llevar…

– Prueba– me extiende una cuchara y la sostiene esperando a que me acerque… siento que es Eva y yo soy Adán… mordería mil veces la manzana si viene de su mano…

– Delicioso… ¿qué es?-

– No sé… acabo de inventarlo, no hay muchos ingredientes en tu cocina

Como siempre… no estoy seguro de creerle… inventarlo recién??… y sabe así de bien??… no le doy más vueltas… no me importa… está en mi casa, en mi cocina, preparando un postre como si perteneciera a este lugar… lo estoy haciendo de nuevo…  estoy cayendo en el abismo nuevamente…  irremediablemente…

No hay mucho en mi cocina??? Escuchar eso de su boca equivale a una orden.

Pronto estamos de vuelta del supermercado llenos de paquetes. Andrés está entusiasmado en la cocina preparando la cena, me admira la habilidad que tiene con sus manos para cortar, pelar, revolver… su don para esto es innegable… lo miro preparar los alimentos, tocarlos con sus dedos y los imagino en mi… tocándome a mi… siento escalofríos.  Bebemos un vino delicioso mientras esperamos que todo se cocine, hablamos, le cuento de mi día y mis proyectos… mirándolo absorto… él está escuchándome y genuinamente interesado en lo que hago… todo es perfecto… deberíamos ser así siempre… se siente tan correcto en mi mente… debería atreverme y decirle… maldición!!! por una sola vez en mi vida debería atreverme a jugarme el todo por el todo… aunque… lo más probable es que después de decirle que lo amo no vuelva a verlo nunca más… soy un verdadero cobarde… jamás me voy a atrever… voy a morir amándolo y él nunca se va a enterar.

-. Qué crees Rodri… ¿llamo a Claudia o mejor espero?- pregunta después de la tercera copa de vino

Siento como me desangro gota a gota por dentro..

-. No sé Andrés… ¿la amas?- se me va la vida en esa pegunta. Andrés se ríe…

– No sé… si la amara tal vez querría casarme con ella, no crees?… pero…-

– Pero qué?..- Dios!! Por qué tengo que sentirme esperanzado por cada una de sus palabras… espero más que atento su respuesta…

– Naahhh… no me imagino el resto de mi vida con ella– ahora se ha vuelto serio… no la ama, no es importante… respiro tranquilo… me quedo sentado aunque quiero dar saltos de alegría.

-. ¿Por qué no esperas a que te busque ella?quizás se demore toda una vida?… podría ser…

– No sabe donde estoy… no quiero responder sus llamadas– toma su teléfono y lo arroja lejos…  en ese momento me doy cuenta de que Andrés bebió un poco más de la cuenta… sonrío mirándolo con ternura… está un poco ebrio y me gusta verlo así.

– ¿Dónde tienes más vino? – pregunta mirando su copa vacía

Creo que ya bebiste suficiente…-  respondo dudando…

Tengo más… ¿debería dejar que se emborrache?… quizás… quizás si está borracho no recuerde nada mañana… la esperanza… la locura…

– Voy por la botella – digo poniéndome de pie… camino sintiendo mi corazón latir muy rápido… ¿qué estoy haciendo?

– Gracias Rodri… – estira su mano cuando paso por su lado y me toca sonriéndome tontamente como solo los borrachos saben hacerlo….  Me obligo a seguir caminando de prisa… un solo contacto de su mano es capaz de desatar una erupción en mi interior…

Dejó la botella abierta sobre la mesa, frente a él… supongo que es para tranquilizar mi conciencia; no voy a servirle el vino…

Media hora después, hemos terminado con la cena… y con la siguiente botella… Andrés está alegre y relajado…

-. Y… qué pasó con esa novia que tenías, Rodri?… esa del pelo largo…- su voz suena pastosa y poco clara

-. Eso fue hace mucho tiempo… terminamostermino con todas… solo son sustitutas… ninguna se parece a ti ni remotamente…

Andrés ríe… sin ningún motivo…

-. ¿Cuándo vas a buscarte una novia, eh??.. eh??-  sus movimientos y su hablar se han vuelto un poco torpes…¿estará suficientemente ebrio para no recordar mañana??…

-. No quiero una novia…- me atrevo a contestarle por primera vez, mirándolo fijamente, mi corazón late fuerte, asustado…  Andrés sigue riendo.

– ¿Cómo que no?… todo queremos una novia linda y sensual… hahajaa.. jaa

– Pues yo no– respondo serio… casi agresivo. Tengo miedo… mucho miedo de comenzar a hablar y no detenerme más… de decirle de una vez todo lo que siento… ¿se enojará?… ¿intentará golpearme?… pues… entonces se irá para siempre y no volverá a buscarme… podría entonces comenzar a olvidarlo e intentar vivir una vida diferente, sin su presencia… nunca lo había pensado así… siempre tenía un miedo irracional a que me dejara, a no verlo más… ahora pienso que si deja de buscarme quizás sea una bendición… no volver nunca más a sufrir cada vez que vuelve y abre mi herida, escarba en la llaga y me deja más sangrante… sufriente y enfermo de pena cuando vuelve a desaparecer…

Me está mirando fijamente aunque sus ojos enfocan a medias…

-. Y que quieres entonces, Rodri??… ya tienes de todo, no??… tienes una casa preciosa, tu trabajo…, eh?? Que quieres??-

Aprieto los labios con fuerza… quiero decirlo pero tal parece que no tengo fuerza… quiero gritárselo… mi mente ordena pero mi lengua se niega… respiro profundamente… relajándome… voy a decirle… voy a perder para siempre al amor de toda mi vida… pero prefiero eso a esta incertidumbre y dolor eterno e inútil… son ya tantos años… tan vacío…

-. Pues… yo.. yo quiero… quiero lo que he querido toda mi vida-  mi voz, al principio dudosa se afirma y habla con tranquilidad que estoy lejos de sentir

– ¿Qué… que has querido… siempre?- tiene la copa en su mano y bebe otro poco.  Dios!! Espero… confío en que no recuerde nada mañana

– Siempre he estado enamorado, Andrés… siempre he esperado que la persona que amo sienta también algo por mi-

– Enamorado?… nnaaaahhhh.. ¿Tú enamoradoooo??, de quien Rodri… de quien? Dime!!!- sonríe… está interesado y sorprendido

Me sirvo otra copa de vino y bebo de prisa… había pensado no beber más porque tengo que trabajar mañana, pero eso fue antes de decidirme a arruinar mi vida para siempre…

-. Llevo doce años enamorado de una persona, Andrés…-

-. DOCE???!!!- sus ojos se abren muy grandes y su voz es casi un grito… de pronto me parece que no está tan ebrio como yo creía… su mirada ahora parece casi normal

-. Sí, doce…- otro sorbo pasa rápido por mi garganta.

– Rodri… ¿Quién es ella?.. ¿la conozco?…¿cómo se llama?… ¿por qué no te has casado con ella?… tú eres un excelente partido… por qué??-

Este es posiblemente la última inhalación que hago utilizando algo de cordura…

-. No es una “ella”, Andrés…-

Silencio…

Me mira fijamente… no entiende pero está haciendo el esfuerzo de intentarlo.

Sé perfectamente cuando ha llegado a una deducción lógica… la expresión de su rostro me lo dice todo.

– Rodri… ¿eres gay?-

¿Lo soy???… nunca he tenido sexo con otro hombre… sí con mujeres, pero no podría pensar en tocar a otro que no fuera Andrés.

-. No sé… supongo que sí- me encojo de hombros- pero…-

– ¿pero qué…?-

– Es solo él… no me interesa ningún otro hombre-

– Dime quien es Rodrigo- Repentinamente está más sobrio de lo que estaba hace unos minutos atrás

Frente a frente en la mesa de la cocina… solo la botella de vino entre nosotros…

-. Tú- 

Ya!!!… lo dije… se siente bien… oh Dios!! Se siente maravillosamente bien… no sé porque entonces me estoy ahogando y no puedo respirar… me tranquilizo… no soy capaz de mirarlo

– Eres tú, Andrés- refuerzo como si no bastara con lo que ya dije

Me mira como si estuviera loco… no está sobrio, está completamente en shock y confundido… asqueado, quizás??… creo que ni siquiera se ha acordado de respirar…  estira la mano y la copa vuelve a sus labios… escucho como el vino pasa por su garganta… me mira… inconscientemente su cuerpo retrocede, alejándose hacia el respaldo de la silla… poniendo más distancia entre los dos… maldición!!, me duele ese pequeño gesto…

– No te preocupes…- intento reír – no voy a lanzarme encima de ti ni a violarte…-

– Rodrigo… … no sé qué decir… ¿es en serio?-

Rodrigo?… y que pasó con Rodri??… ha comenzado a alejarse… duele.

– Ya mejor olvídalo

Quiero alejarme… quiero irme a mi dormitorio y desahogarme, llorar, gritar, darme de cabezazos contra la pared… … comenzar a olvidar de una vez… morir… supongo que mañana Andrés habrá desaparecido para siempre. La garganta me arde… quiero llorar… no frente a él…

Diablos!!!… Me pongo de pié para dirigirme al dormitorio… ya me ha comenzado a doler. Al pasar por su lado, sujeta fuertemente mi muñeca con su mano… es un gesto inconsciente…

– Rodri… no te vayas… no puedes irte así nada más-

No quiero mirarlo… sé que voy a ver asco, repulsión o rechazo en su cara…

– Suéltame Andrés… estoy cansado-

Sin soltarme se pone de pié…   tambalea al tratar de mantenerse erguido, empuja la mesa… la botella se da vuelta pero ya no queda nada…  el instinto me hace sujetarlo para evitar que se caiga… una mano en su hombro y la otra en su cintura… muy cerca… nos quedamos anclados mirándonos… son sus mismos ojos claros de siempre… no hay nada extraño en ellos… solo son tan bellos… respiro para intentar tranquilizarme y al hacerlo toda su esencia … el olor de Andrés, entra a mis fosas nasales aturdiendo mis sentidos… vuelvo a respirar aún con más ganas… sus ojos… en mi…  control Rodrigo… me consumo por un beso… un roce con su piel… lo necesito… de pronto veo miedo en sus ojos…. no puede ser más incómodo que esto. Lo suelto como si su piel quemara mis dedos y a trancos firmes y grandes subo casi corriendo a encerrarme en mi dormitorio.