Capítulo 4

CAPITULO 4

La experiencia del restaurant le dio la razón a Leila y cuando volvieron a casa, Carlitos aceptó definitivamente ser parte del concurso que ayudaría a Leila a mantener su negocio. Si por alguna misteriosa razón llegaran a ganar, el dinero extra le sería muy útil.  Practicaron cada noche. Leila se había inscrito a última hora y tenían solo cuatro días para prepararse.  Carlitos se estresaba con todas las instrucciones pero Leila lo calmaba diciéndole que el trabajo se lo llevaría ella y él solo tendría que estar allí y prestarle su pelo, rostro y cuerpo para que ella lo hiciera lucir perfecto.

El día del concurso llegó. El nerviosismo hacía del chico su presa. Había tantas cosas que podían salir mal; que se desprendieran las extensiones del cabello, se torciera los tobillos sobre los tacos o se enredara al caminar con vestido y su peor temor… encontrarse con alguien que lo reconociera detrás del maquillaje.

Pero nada de eso pasó.

Leila, con increíble serenidad, trabajó en su cabello y aspecto general frente a los jueces sin prestar atención a su competencia.

-. No te pongas nervioso. Transpiras y se corre el maquillaje – susurró ella sin perder la calma.

Leila era muy buena y compitió contra otros seis participantes.  Carlitos no sabía qué clase de brujería utilizaba su amiga pero era imposible reconocerse en el espejo cuando miró el resultado.

 

“Ahora las participantes desfilaran ante el jurado”

 

-. Rayos!!! Desfilar??!! Ay Dios… no puedo.

¿Caminar frente a todos sin tropezar?

-. Tranquilo. Vamos a ganar. Recuerda sonreír – dijo Leila antes de empujarlo suavemente para que comenzara a desfilar.

Los labios de Carlos, en un bonito rosa mate con delicado brillo en el labio inferior, se congelaron en la sonrisa. Un paso, mover cadera, levantar el taco, espalda recta, hombros atrás, balancear los brazos, barbilla en alto… ah! Mostrar el peinado!!! No podía disimular el nerviosismo pero recordó cada instrucción que había repasado mil veces con Leila.

Todos admiraron el resultado. Carline se veía estupenda y quizás a causa de la tensión, caminaba con más elegancia que las otras concursantes. La elección del vestido había sido muy acertada. Su sonrisa tímida y nerviosa era un gran aporte al carisma natural. Carline transmitía cercanía al público que lograba identificarse con la “modelo” sin aires de arrogancia o antipatía sino que parecía uno de ellos. Los asistentes la aplaudieron mucho y por difícil que resultara creerlo, Carline conquistó el voto de los jueces.   Leila obtuvo el primer lugar y Carline estuvo junto a ella para recibir el premio. Posaron para unos pocos fotógrafos y periodistas, se abrazaron y emocionaron.

-. Es solo una pequeña noticia en el periódico – Dijo Leila restando importancia a la preocupación de Carlitos por las fotografías.

-. Vamos a casa.

Le ayudó a quitarse el maquillaje y todos los artificios que llevaba.

-. Toma, cariño. Esta es tu parte

Leila repartió el premio equitativamente. Él recibió el equivalente a más de un mes de trabajo. Estaba tan contento con el entusiasmo de Leila que se comprometió a ayudarla en el concurso regional, unas semanas después.

-. Quiero llegar a la final – dijo ella satisfecha, besándole la frente justo antes de irse a su casa.

 

Sin embargo, a medida que fueron pasando los días, sucedieron cosas que Carlos no esperaba.

El martes siguiente, Carlos estaba trabando en el restaurant cuando escuchó a unas compañeras hablar del concurso mientras miraban videos en sus teléfonos. Se quedó paralizado pero la curiosidad fue más fuerte y se acercó.

-. ¿De… qué hablan?

-. Del Concurso de Salones, lo ganó una desconocida

-. Si, es increíble. Le ganaron a Monbeau!! – dijo la otra chica como si eso fuera importante

-. ¿Quién es Monbeau? – preguntó Carlitos intrigado

-.¿No sabes? Es una gran cadena y tiene salones repartidos por todo el país. Siempre gana el concurso!!

-. Abrieron una sucursal aquí hace poco.

-. Debe estar con ataque ahora que salió segundo. Ah! Mira esto…

Carlos miró la pantalla del celular… AY POR DIOS!!! Ahí estaba él desfilando con la sonrisa congelada!!! Retrocedió espantado mirando a las chicas que no se percataban de su estado de shock por estar pegadas a  la pantalla

-. Es bonita y camina con estilo

-. Seguro la trajeron de la capital

-. Ni siquiera sabemos su nombre pero es carismática

-. Si. No es muy alta pero es regia!!!

Que???  Bonita??!!! Estilo?!!? Carisma??!!!

Estaban hablando de ella!!! NO! de él… de Carline!!!

Quiso salir corriendo a refugiarse en su casa y olvidar que se había comprometido a volver a hacerlo pero tuvo que aguantar hasta la hora del cierre, mirando a las chicas a cada instante, esperando el momento en que se largaran a reír y lo reconocieran.

Leila estaba en la casa cuando llegó esa noche

-. Hay videos de Carline circulando en las redes!! – chilló angustiado – Las chicas del trabajo los estaban mirando

-. ¿En serio? ¿Y qué decían?

-. Leila!! Yo nunca pensé que se volvería público. Solo era un concurso pequeño y ya!!!

-. No te asuste, Carlitos ¿Quién va a creer que esta preciosura eres tú?

Leila había encontrado el video del que Carlitos hablaba

-. Ven a ver – lo invitó.

Carlos se miró detenidamente. Era una chica que se deslizaba sonriente sobre los tacones con un vestido que se le ajustaba muy bien y caía fluido, su peinado y maquillajes perfectos… Carline cruzaba una pierna delante de la otra moviéndose con gracia, tenía estilo en cada paso como habían opinado sus compañeras de trabajo pero no era altiva como las modelos de verdad… Carline se veía genial y, en verdad, esas imágenes  no tenían relación alguna con él.

-. ¿Ya viste cuantas veces lo han reproducido?- preguntó Leila

Carlos miró el recuadro inferior de la pantalla y abrió los ojos desmesuradamente

-. Son muchas veces…- balbuceó asombrado

-. Lee los comentarios, cariño – dijo Leila pasándole su propio teléfono y mirándolo con ternura.

Carlos se recogió en el sillón y comenzó a leer. La gente no opinaba sobre el concurso sino que hablaban de ella… “bonita” “estilosa” “preciosa” “carismática” “graciosa” eran las palabras que más se repetían junto a mensajes pidiendo su nombre y más datos de ella

-. Las personas te aman – dijo Leila cuando Carlos terminó de leer

Carlitos se levantó y fue directo a su dormitorio. Necesitaba estar solo para analizar los acontecimientos y procesarlos en su mente. Nunca, jamás, había siquiera rozado la popularidad ni la fama. Siempre en la sombra. No sabía que pensar ni sentir. Era como estar en la cima de la montaña rusa a punto de caer…

-. No me aman a mi – dijo en voz alta – ellos aman a Carline.

 

En los días siguientes Carlos descubrió asombrado que su popularidad seguía en aumento. Ya no solo era el video y las fotos que circulaban en las redes sociales sino que la noticia del concurso fue mencionada dos veces más en el periódico local acompañada de una foto de ella, sonriente y estupenda en su ajustado vestido. Se anunciaba la segunda etapa del concurso. Resultaba curioso e inesperado ver como Carline iba adquiriendo notoriedad.  Carlitos revisaba varias veces al día los comentarios que las personas le dejaban a Carline y se preguntaba si debería responderlos… ¿Cómo se hacía eso? ¿Qué inventaba sobre Carline? ¿Tendría que crearle una personalidad?

* * * * *

-. ¿Qué miras tan concentrado, princeso?

Rayos!!! El golpe en la cabeza anunciaba la sorpresiva llegada de Bruno. No lo había notado por estar chequeándose en Youtube. Se maldijo por haber bajado la guardia durante el recreo y apretó el teléfono en la mano, tratando de ocultarlo

-. Nada

Pero Bruno le arrebató el celular y junto  a Jeffrey y los demás lo levantaron para mirar sin que Carlitos pudiera quitárselos

Carlos sintió que el suelo cedía bajo sus pies y el corazón se le paralizaba… Ahora si estaba jodido de por vida.  Podía considerarse muerto. Nunca más volvería a clases o saldría de su casa. Tendría que cambiarse de ciudad o de país… ahora si iban a golpearlo cuando se dieran cuenta que estaba vestido de mujer…

Carlitos esperó, con los ojos cerrados y el cuerpo encogido a que comenzaran los golpes pero su sorpresa fue mayor cuando comenzó a escuchar comentarios desconcertantes

-. Mira!!! Es ella!

-. Es la misma chica!!!

EEEHHH???

-. ¿Qué haces tú mirando a esta chica? – preguntó Bruno frío y agresivo

AH???

-. Ella es muy linda – dijo Teo

-. Está como quiere! Mira ese cuerpo. Le daría con todo – se jactó Jeffrey sin quitar los ojos de Carline en la pantalla

-. Tú?? Una chica así jamás te daría ni la hora!!! – rieron sus amigos

-. Oye!!  Que yo soy guapo y las chicas me aman!!! – se defendió Jeffrey. Carlos no lo habría definido como “guapo” porque le caía mal, pero innegablemente Jeffrey no era feo: tenía pelo oscuro,  era alto y atlético como todos ellos.

-. ¿Por qué estas mirándola? – volvió a ladrar Bruno, con un nuevo manotón en su cabeza, esperando su respuesta

Carlitos ni siquiera respiraba. La sorpresa traspasaba su comprensión. ¿En serio eran tan tontos para no darse cuenta???!!! Llevaban seis años estudiado juntos?? Viéndose a diario!!! Lo conocían bien y… … AH, vaya! Ahí estaba la respuesta. No lo conocían para nada.

-. Es un concurso… – balbuceó buscando una salida

-. Un concurso de peinados y ropas!!! El princeso quiere aprender a ser bello – dijo Jeffrey

La risotada fue general. Bruno no soltaba el teléfono ni quitaba la vista de “Carline”

-. ¿Ella participa en un concurso aquí en el pueblo? – Bruno le gritaba encima, imponiendo el tamaño de su cuerpo

-. Si… es que… mi tía trabaja ahí – respondió Carlitos sin pensar en el error que cometía.

De pronto hubo silencio.

-. Espera! – gritó Jeffrey poniendo toda su atención en Carlos -¿Tu tía  trabaja con esta preciosura?

-.  Si – respondió Carlitos permitiéndose una leve arrogancia. Un segundo después se desinflaba por completo al ver claramente en los ojos de todos ellos, las intenciones que traían.

-. Queremos conocerla – ordenó Jeffrey con tono de amenaza

-. NO! No… Yo no puedo… –gritó asustado hasta el alma

-. Haz que se pueda! – interrumpió Bruno cargado de provocación– Quiero conocerla y si tu tía la conoce, conseguirás que yo la conozca

-. Mira, pendejo. Es un favor que le hacemos a ella. Seguro estará feliz de conocernos – agregó Jeffrey engreído

Carlitos retrocedió hasta chocar con la pared. Los cuatro sobre él, amenazantes

-. ¿Aprecias mucho tu teléfono?

-. ¿O tu vida?

Bruno se guardó su celular en el bolsillo en un abierto acto de abuso

-. Voy a cuidar de tu teléfono mientras nos consigues una cita con ella ¿entiendes, princeso?

Carlos tenía los labios apretados y no respondió.

-. ¿Entiendes?! – gritó Bruno, zamarreándolo bruscamente

Carlitos asintió

Los otros chicos se alejaron hablando de lo que sucedería al conocer a Carline

-. Me va a ver y va a caer loquita  – El estúpido de Jeffrey se creía irresistible

-. Espera a que me conozca a mi – dijo Elías sacando pecho

 

-. ¿Tú la conoces? – preguntó Bruno cuando los demás no podían escucharlo

-. No – respondió Carlitos sin ganas de dar información y abrumado por la situación en que lo habían puesto. Bruno repentinamente perdió interés en él

-. Quiero conocerla y pronto

Le repitió golpeándole el pecho con un dedo y luego le palmeó fuerte la mejilla. Después se alejó con los demás llevándose su teléfono en el bolsillo

Carlos soltó el aire que estaba reteniendo. Al menos no lo habían golpeado demasiado fuerte pero el imbécil tenía su teléfono y solo se lo entregaría cuando pudieran conocer a Carline.  A Carline??!!!! Oh Dios!!! Por un instante todo le dio vueltas y no supo qué hacer

. Pero qué grupo de tarados!!!  – casi lo gritó largándose a reír para luego quedarse vacío y con ganas de llorar. Ahora si estaba metido en un lío enorme.

 

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