Acerca de Ángeles Guzmán

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¡Hola!

Sí, ya sé que es una forma muy simple de iniciar, pero es el saludo oficial de la cordialidad. Es fácil de usarla tanto para con mis conocidos como para con todos los demás que espero conocer.

Antes que todo, quiero agradecerles por regalarnos un poco de su tiempo y visitar este espacio. ÁTAME, es sin duda, uno de los proyectos más importantes en mi vida. En el cual, tengo la fortuna de compartir esta pasión con dos escritoras a las que empecé admirando y naufragando en el mar de sus historias, hasta que fui totalmente absorbida por su pasión y ese toque tan propio que cada una le pone y que vuelve sus novelas adictivas. Confió en que a ustedes les sucederá lo mismo.

Uno no siempre tiene la suerte de toparse con personas con el valor que ellas tienen para mí. Angélica y Nani, son un regalo precioso que quizá no hubiera podido obtener, si Erika, quien aparte de fungir como editora, publirrelacionista, lectora apasionada y en muchas ocasiones, la voz de mi conciencia. Además de mi amiga, no hubiera florecido como margarita, entre la nieve de mi primera historia. Motivándome siempre ha seguir adelante y siendo apoyo y también regañandome cuando así me lo merecía.

Así mismo, para dejar este espacio lo más bonito y presentable posible, he tenido el orgullo de hacerme de más familia y ahora tener como mi querido sobrino, a Pablo, un chico coqueto y alegre a quien le estoy muy agradecida por limpiar siempre nuestro desastre y hacernos “Tutoriales para principiantes”.

Y aunque este espacio es para presentarme, no podía iniciar sin mencionarlos a ellos primero.

Con respecto a mí, puedo resumirlo de la siguiente manera:

En la medida que lleguen a conocer a mis personajes, sabrán quien soy y de lo que puedo ser capaz.

Inicie cuando era aún muy joven, con casi diez años escribía sobre lo que para entonces, era el amor. Sin duda, una palabra muy prostituida, pero que en aquel, era mi sueño y meta. Estaba obsesionada con la vieja escuela, en la que escribías con bolígrafo y el cuaderno terminaba lleno de tachaduras y líneas sobrepuestas. Fui creciendo y con el paso del tiempo, mi opinión sobre las relaciones, los sentimientos y el uso de la mecanografía me obligó a despertar y ver una realidad, cruda, difícil pero sumamente interesante.

Los primeros amores que rescindieron en “tragedia” terminaron apagando mi entusiasmo, infantilmente cimentado en el: Y vivieron felices por siempre.

Fue entonces que apareció la computadora y casi al mismo tiempo, alguien me contó lo que hasta esas horas, escapaba de mi imaginación. Las relaciones entre chicos.

En México era tanto como un tema Tabú, en el que hablar de fantasma, personas sin fe, inseminación artificial y homosexuales, se veía igual de mal.

Debo confesar que no me esperé a cumplir la edad legal para investigar sobre ciertas cosas. Pero a las fechas, puedo ver y escribir lo que se ha vuelto más que una pasión. No hay en mí, el menor resquicio de morbo, los hombres me han encantado desde que tengo memoria, con eso en mente, imaginarlos sentimental e íntimamente ligados, me hace muy feliz.

No hay una historia triste detrás de todo esto, me gusta y punto.

Compartir lo que escribo, por primera vez, sin el uso de un seudónimo. Me emociona y preocupa, sin embargo, no hacerlo, sería tanto como negar a mis personajes. Ellos que son ese tesoro emocional que lo mueve todo. Y sin quienes escribiría sin sentido y sobre todo, sin sentirlo.  Son mi fuerza de realidad, la emoción, el misterio del dictado de ese diálogo que surge sin saber de dónde, pero que me hace teclear con convicción cada letra y con una lucidez sorprendente. A ellos me debo y para estoy.

Todo lo demás, es otra historia.

Acerca de Angélica Morillo

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Hola a todos.

Soy de nacionalidad colombiana y vivo en la capital del país, en lo que muchos podrían llamar una jungla de concreto. Un lugar con una magia bastante particular, donde la mayoría de personas se ven absorbidas por la lucha diaria con el tráfico, la pelea contra el reloj  y el afán del día a día, y yo… Pues yo también ando de afán, pero mientras me preocupo por coger el transporte a tiempo para llegar sin retrasos al trabajo, mi mente también se ocupa de decidir el mejor destino para los personajes en mis historias.

Originalmente nací en una ciudad costera llena de gente alegre, colorida y charladora; ese tipo de lugar en los que con mucha facilidad puedes hacerte amiga de la persona con la que se comparte el asiento en el bus y obtener de ello que te cuente la historia de su vida, así que supongo que puedo culpar un poco a este tipo de situaciones y a mis orígenes del hecho de que la escritura —Ese medio bendito que te permite transformar e interpretar la realidad a tu antojo— sea tan importante e incluso algo vital para mí.

Fue en la incómoda etapa de mi adolescencia donde descubrí que los libros eran el escape perfecto, un lugar acogedor que me hacía sentir cómoda. Pronto me volví codiciosa y decidí que ya no me era suficiente con entregarme a las historias de los demás, así que decidí que el lápiz, además de servirme para entregarme a mi otra gran pasión (el dibujo), también podía servir de instrumento para darle vida a mis propias historias y a mis propios personajes.

…Y luego llegó el género que lo catapultó todo para mí… La homoerótica se convirtió en «Mi nicho». Supongo que esto se debe a que me enamora la idea de que el amor pueda traspasar cualquier tipo de barrera, incluso aquellas que parecen infranqueables, además de porque pienso que en lo mínimo que tiene derecho a decidir una persona sin que los demás se atrevan a juzgar o a querer imponerse, es en la manera en la que se escoge manejar la sexualidad y a quién decide entregársele el corazón.

Mi vida es sencilla, tranquila y feliz, estoy casada hace unos años y tengo tres perros. Todos mis ratos libres los dedico a la escritura y al dibujo. Gracias a que por azares del destino me he encontrado con las cofundadoras de este espacio en la red, he decidido compartir mis historias con todos ustedes sin utilizar un seudónimo, pues he decidido ser tan valiente como algunos de mis personajes y estas historias y esta pasión hacen parte de quien soy… Espero que las disfruten.

Con mucho cariño…

Angélica —Angye para los amigos— Morillo.

 

Acerca de Nani…

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Hola.

Soy Nani.

Soy Chilena y vivo en el sur de este hermoso país, en el campo, rodeada de un paisaje de ensueño que facilita el contacto con la naturaleza, la tranquilidad y el fluir de incontables personajes que pueblan mi mente.

Siempre he sentido afición por la escritura y la lectura. Cuando encuentro una buena historia, me sumerjo en el libro y el mundo real desaparece temporalmente hasta que lo he terminado.

Comencé a escribir cuentos e historias cuando era muy pequeña. He escrito sobre temas muy diversos que incluyen, entre otros, poesía e historias infantiles.

En el 2012 descubrí las historias homo eróticas. El impacto fue grande y fantástico. El tema  me atrajo de inmediato por ser diferente, un poco prohibido, menos conocido y, particularmente, por tener un enorme campo para desarrollar personajes e historias.

Mi primera historia, Giovanni, la escribí en apenas diez días, en noviembre de 2013, aunque debo reconocer que pasé meses  informándome sobre el tema.  La he vuelto a leer ahora y me doy cuenta que hay mucho que podría mejorar, pero voy a conservarla tal cual. Cada historia que he escrito después muestra la evolución que he ido experimentando y cómo he ido aprendiendo a construir mejor las historias, su trama, personajes y escenas. Me he preparado y estudiado para ello…  pero no demasiado tampoco. No quiero que nadie me borre la originalidad ni me alimente con ideas preconcebidas sobre “como debe ser una buena historia”. No creo que exista esa fórmula.

A los únicos que les permito “meterse de lleno” en las tramas  y argumentos de mis historias es a los personajes de las mismas. Se aparecen en mi “pantalla mental” cuando escribo sobre ellos y me cambia los diálogos y los acontecimientos… incluso, en una de las historia me cambiaron el final. Pero siempre tienen razón y es por eso que les hago caso. Ellos son capaces de “ver” más allá de lo que yo puedo ver respecto de sus vidas y lo que quieren vivir. Para mí, ellos están tan vivos como el resto de mi familia.

Me hace feliz escribir.

Más feliz me hace saber que hay lectores a quienes les agrada lo que escribo y son capaces de alegrarse, enojarse o emocionarse con las palabras que he usado para formar una frase, describir un sentimiento y contar la historia de un personaje.

Gracias a mis lectores por el cariño que me han manifestado a lo largo de estos 3 años. A riesgo de sonar muy cliché debo decirles que son la fuerza que me impulsa a seguir creando y la única y valiosa recompensa por el tiempo y el esfuerzo que le dedico a esta hermosa pasión.