Capítulo 7

No me había sentido así en mucho tiempo.

No, mejor dicho, no me había sentido así  nunca en mi vida.

Estoy permanentemente molesto, casi enojado y en un estado de excitación casi permanente. He perdido el interés por divertirme y parezco un gato furioso encerrado en una jaula.

Soy “yo” el que inquieta a las personas…

Nunca, nunca son los otros los que me inquietan a mi.

¿Qué tiene ese tal Roberto que me conmueve?… ¿su seriedad, su gravedad… su formalidad?

Durante el encuentro en la premiación sentí ganas de abofetearlo, de golpearlo y de que de una vez por todas me dejara en paz… pero él no ha hecho nada.

Eso es lo peor de todo.

No ha hecho ni una maldita cosa y me tiene totalmente molesto.

Desde que lo conocí no he vuelto a sentirme completamente tranquilo. Se me aparece en mis sueños cuando estoy dormido y cuando estoy despierto.

Por primera vez camino por los pasillos y salas de la universidad tomando nota de todas las actividades del Centro de Alumnos. Hay muchos carteles y actividades en las que nunca antes me fijé. Mi afiche está por todos lados y mis amigos y algunos otros conocidos me han felicitado por él. Soy capaz de admirar mi propio talento y si… es un afiche interesante, bonito. Me inspire en él… mis dedos se movieron fácilmente entre los lápices, pinceles, papeles y colores. Ni siquiera me tomó demasiado tiempo terminarlo… fue hecho completamente teniendo a Roberto en mi mente…. Que idiota me siento!.  Tengo que terminar con esto de una vez por todas. Tengo que saber de él, tengo que conquistarlo, sentirlo bajo mi cuerpo, recorrerlo… ¡mierda!.. no me estoy ayudando mucho. Esto es algo que tengo que dar por superado a la brevedad.  Está comenzando a afectar seriamente mi vida.

No fue difícil enterarme de la vida completa de Roberto Schuster en la universidad.  Alumno ejemplar de último año, participante del centro de alumnos desde hace 3 años, le gusta la popularidad y se roza de cerca con algunos políticos de verdad. Viene del sur, de una familia muy tradicional, vive con su hermana y un amigo. No, no se le conoce polola ni novia pero es amigo personal de Ángela Herrera. La fabulosa morena que había conocido el día de la premiación.

Muy bien, Ángela va a ser la conexión que necesito entonces.

Se acerca la Feria Universitaria y las oficinas del Centro de alumnos están muy activas, alumnos y personal entra y sale, todos parecen muy ocupados.  Cruzo por primera vez las puertas de esas oficinas y luego de un instante diviso mi objetivo; Ángela Herrera. Me dirijo hacia ella con paso firme y decidido y ensayo la mejor de mis sonrisas

– Hola –

– ¡Skylar!, ¡que sorpresa!, hola – besos a ambos lados de las mejillas. Hay que reconocer que Roberto tiene buen gusto, Ángela es casi perfecta… solo que es mujer.

– ¿Qué puedo hacer por ti? – me pregunta

– No, hoy soy yo el que va a hacer algo por ti – mi sonrisa derriba cualquier barrera antes que Ángela siquiera las pensara – se que están muy ocupados y he venido a ofrecerte mi ayuda –

– ¿En serio?, tenemos mucho por hacer…- entusiasmada y totalmente ajena a mis verdaderas intenciones, Ángela me indica varias actividades en las que puedo cooperar, se alegra mucho de mi presencia, me presenta a diferentes personas y paso casi todo el día ayudando en la organización. Soy bien recibido en la mayoría de los grupos y rápidamente nos hacemos cargo de sacar adelante las tareas que nos indican. Me sorprendo al darme cuenta que en realidad me gusta participar con más personas, he sido un solitario por mucho tiempo. Sólo me escapo para cumplir con un par de horas de clases. No me gusta perder mis clases.  No veo a Roberto en todo el día ni me atrevo tampoco a preguntar por él. ¿Dónde está? ¿por qué no aparece?. ¿no es esta su feria y su organización?.

Al final de la tarde, casi al anochecer,  las oficinas se fueron vaciando lentamente. Me despido de los alumnos con los que hemos compartido y trabajado durante el día.

 Skylar, gracias por venir – Ángela esta lista para irse

– ¿volverás mañana?

– Claro. Lo pasé bien hoy día – es curioso, tengo que admitir que en realidad me divertí cooperando con todos ellos. Salimos juntos de las oficinas en dirección a los estacionamientos

– ¿Vas para tu casa? – ¿o vas a reunirte con él?

– Si, estoy cansada, creo que me voy a quedar dormida en cuanto llegue – buena chica Ángela!… dime, ¿donde esta Roberto?

-¿Sabes? En realidad eres diferente a lo que aparentas – Ángela me sonríe casi maternalmente – en realidad eres un chico bueno con envase de chico malo

– ¡Hey!, ¿Que tiene de malo este envase?

– Nada, eres muy buenmozo, pero tienes ese aspecto de… no sé, diferente… creo que te gusta parecer un chico malo, pero no lo eres

– Bueno… muchas personas no estarían de acuerdo contigo

– Si, he escuchado rumores… pero

– Ángela, mi aspecto es el de un chico gay… eso es lo que soy

– Lo sé… sé lo que eres, pero no todos los chicos gay tienen tu aspecto… no eres afectado, ni amanerado… hoy más bien parecías un chico dulce un poco perdido en medio de la multitud

Ángela me da un beso en la mejilla y sube a su auto.

Me quedo cerca de mi moto repitiéndome lo que acabo de escuchar “un chico dulce perdido en la multitud” ¿es a eso a lo que me ha reducido este idiota?… ¿a parecer un chiquitín perdido?  La rabia me hace hervir la sangre. Me subo a la moto y me alejo a toda velocidad.

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