M&m CAPITULO 91

CAPITULO 91

Llegaron al lugar de encuentro con 5 minutos de retraso. El antiguo embarcadero pertenecía a un hotel incendiado años atrás y ahora abandonado. Solo quedaban restos tétricos de lo que fuera una espléndida construcción. El pequeño muelle, aunque bastante venido a menos, seguía en pie, y al final estaba el yate de Santino esperando por ellos. Bajaron de prisa. El piloto cargaba dos maletas. Fue el primero en llegar al yate y, tras saludar a Santino con una venia, procedió a dejar las maletas en cubierta.  Santino, llevado por la curiosidad, bajó del yate y se acercó a los tres hombres que estaban a unos cuantos metros de él.

-. Buenas tardes – saludó cohibido

Los tres giraron a mirarlo. Reconoció a Nazir de inmediato y se adelantó a saludarlo.

-. Le agradezco nuevamente el favor – reiteró Nazir –  lamento haber tenido que molestarlo

-. No es ningún problema – respondió Santino, servicial

Los hombres volvieron a concentrarse en ellos sin hacer ninguna presentación ni dar el nombre de los pasajeros. Nazir estrechó firmemente la mano de Santiago en señal de despedida. Ya había hablado con él todo lo que era necesario. Confiaba en Santiago. Más que eso, lo necesitaba para mantener a Adamir en control y poder salir airosos del potencial peligro que enfrentaban.

-. ¿Me acompaña al yate, por favor? – pidió Santiago

Santino reaccionó de prisa y ambos caminaron hacia la embarcación. 

En el muelle, Nazir y Adamir se miraban sin hablar

-. Saldremos bien de esta – afirmó Nazir sin poder evitar que la emoción lo embargara. El hombre delante de él era su hermano menor… y era él el responsable de haberlo iniciado en la clase de vida que ahora lo estaba destruyendo

-. Lo sé. Tú… tú siempre puedes resolver todo – le temblaba la voz a Adamir

Silencio…

Adamir se negaba a moverse aún

Ninguno de los dos quería decir “adiós”

Como si se hubieran puesto de acuerdo, ambos se acercaron en un apretado abrazo… un abrazo sin palabras, pero lleno de fuertes emociones. Quizás habían pasado mucho tiempo sin una muestra de cariño entre ambos, y ahora la impresión de llegar a separarse los golpeaba fuerte

-. Estaremos en contacto – dijo Nazir. Los ojos nublados de lágrimas – vas a estar bien

Adamir asintió. No podía hablar. Estaba cargado de emociones, turbación y agitación… dolor y pérdida. Todo lo malo que había pasado en tan corto tiempo le estaba cobrando la cuenta justo ahora. No encontraba su propia voz para separarse de su hermano.

Nazir estiró la mano y en un inusual gesto fraternal retiró un mechón de pelo del rostro de Adamir y le acarició la mejilla, manteniendo su mano

-. Cuidate, hermano –logró balbucear acercándolo del cuello para tocar su frente con la de él.

Adamir sonrió achinando sus ojos dorados y su rostro fue en ese momento un poema a la tristeza y al sufrimiento… una sonrisa plena de angustia… una mueca de súplica que Nazir no podía responder. No era posible devolverle el mundo de felicidad a su hermano menor. Sintió gran pesar. Tras una última mirada desconsolada, Adamir dio media vuelta y comenzó a alejarse rumbo al yate.

Nazir se estremeció siguiéndolo con los ojos. Movió la cabeza para espantarse la congoja que sentía y se llevó las manos a los bolsillos de la chaqueta. Ups. ¡Los documentos!

-. ¡Hermano! ¡Espera!!! – gritó corriendo hacia él.

Adamir se detuvo y recibió el sobre con sus nuevos documentos de identidad que Nazir había olvidado entregarle. Un último abrazo apurado y ambos caminaron en direcciones opuestas sin volver la vista atrás.

.

Santino acomodaba a Santiago en la cubierta del yate, pero seguía de reojo cada movimiento de las personas en el muelle. Su curiosidad estaba que desbordaba… ¿Quiénes eran? ¿Podría preguntarles? De pronto escuchó a Nazir llamar “hermano” a la persona que estaba con él. Levantó las cejas en un gesto de asombro. Vaya! Transportaría nada más ni nada menos que al hermano de Don Nazir. Había escuchado historias increíbles sobre él contadas por algunos de los miembros del club… historias tan asombrosas y demenciales que costaba creer que estaba mirando al personaje mismo.

Adamir subió a paso firme a la embarcación. Santino le indicó de inmediato un lugar para sentarse, protegido del viento fresco que comenzaba a levantarse

-. Partiremos de inmediato – dijo sonriente moviéndose hacia el timón, pero sus pasajeros parecían perdidos en sus propios pensamientos.

El yate abandonó el muelle y se internaron hacia el mar.

La travesía duraría casi una hora y el mar estaba en calma. Santino dejó el automático un instante para buscar una botella y tres vasos. Ofreció a sus pasajeros que aceptaron aun en silencio, pero ya más conectados con la realidad

-. No será un viaje muy largo – dijo a modo de iniciar una conversación

Adamir no solía beber, pero aceptó de buena gana el vaso que Santino le extendió. Necesitaba despejar su garganta de tanto nudo que lo tenía atorado. Bebió un trago de algo fuerte que le quemó al pasar, pero se sintió bien

-. Asi es que usted es hermano de Don Nazir. Es un gusto conocerlo – se aventuró a decir Santino. Después de todo estaban en su yate, no?

Santiago y Adamir lo miraron bruscamente.

-. He.. he escuchado historias… increíbles sobre usted – dijo a modo de disculpa apurando su vaso

La situación le causó gracia a Adamir. Escapaban en secreto del país y lo hacía con este idiota nervioso que sabía perfectamente quien era él. ¡Bueno! ¡Que más daba a esas alturas! Para mañana ya estaría lejos y fuera del alcance de quienes querían dañar a su familia. Si Nazir lo había elegido era porque podía confiar en él.  Estiró el vaso y Santino se lo llenó de inmediato

-. ¿Qué historias ha escuchado de mí? – preguntó reclinándose en el asiento

-. Ahh. Este.. en el club.. en la ciudad.. comentaron que usted era el mejor – Santino sonrió torpemente

-. ¿El mejor en qué?

Santino estaba a punto de comenzar a sudar

-. Ya sabe.. con los sumisos.. usted era el mejor para prepararlos

Adamir se mantuvo estático unos segundos para luego sonreír con prepotencia. Santino soltó el aire, aliviado y respondió a la sonrisa

-. Algo de eso hay… – comentó Adamir, misterioso

-. Debe ser increíble saber bien cómo manejar a los chicos

Adamir podía notar que el hombre estaba nervioso, impresionado con él y deseoso de hablar

-. ¿Usted tiene algún chico? – preguntó bebiendo otro gran sorbo

Santino abrió la boca y respiró de prisa… La pregunta lo desconcertaba porque jamás, nunca en la vida había hablado de su relación con los chicos… tenía un pretigio y una cara decente que mantener ante la comunidad que le importaba mucho más que los chicos… pero esta era una oportunidad inigualable. Ninguno de ellos tres podría decir que estuvieron juntos alguna vez ni mucho menos contar algo de lo que conversaran… sería como hablar con el viento.

-. Tengo un chico desde hace poco tiempo. Es primera vez, ¿sabe? Antes solo viajaba al club de la ciudad de vez en cuando pero este chico… apareció como de milagro aquí mismo en el pueblo.

-. Eso es bueno – dijo Adamir por responder algo. El que Santino mencionara que tenía un chico por primera vez le recordó a otro hombre que también tenía un chico por primera vez. Levantó el vaso y se bebió todo el contenido de una sola vez

-. No.  En realidad, no es tan bueno – indicó Santino rellenando rápidamente el vaso de su huésped. Se acercó a ofrecer al tercer hombre, pero Santiago no parecía estar ahí con ellos. Su mirada estaba perdida en el mar y no había tocado su bebida

-. ¿Cuál es el problema? – quiso saber Adamir que seguía la conversación más que nada por llenar el tiempo y no ser descortés

Santino se puso intranquilo. Miró a Adamir estudiándolo y vio un hombre que le respondía con una mirada clara y directa

-. El chico es complicado. No es lo que esperaba

Adamir amplió la sonrisa

-. Debe manejarlo con mano muy firme, ¿entiende? No puede permitir que su sumiso sea desobediente – aconsejó

-. No… no es eso sino lo contrario – respondió Santino casi sin mirarlo

Adamir se sorprendió, esperando una explicación

-. El chico es muy obediente. Él es… casi perfecto – Santino pensó en Matías dormido en su cama en la parte de abajo del yate. Se sentiría orgulloso de mostrárselos a estos caballeros, pero no podía

-. Algo tiene el chico en su pasado… digo, debió tener otro amo o alguien que lo enseñó mal

Santiago dejó de mirar el mar para dar un leve vistazo a Santino. No le interesaba el tema, pero era curioso ver la falta de experiencia que tenía el hombre que estaba hablando de no poder manejar un sumiso obediente.

-. Explíquese mejor – pidió Adamir que ahora si parecía genuinamente interesado en la conversación

-. No hay forma de satisfacer al chico… él pide cosas… imposibles

Adamir sintió que entendía el problema de inmediato. Un hombre demasiado débil que se había buscado un sumiso exigente

-. ¿Pero el chico sí lo satisface a usted?

-. Si… digo… es complicado

-. ¿Y qué es lo que su sumiso le pide? ¿joyas? ¿dinero? ¿ropa?

 -. No, no. Nada de eso. El chico… bueno.. el chico pide

-. ¡Hable de una vez hombre! – exigió Adamir

-. Dolor!!! – chilló Santino – El chico pide que le cause dolor

-. ¿Dolor? – repitió Adamir sin escandalizarse

-. Él nunca está satisfecho ni feliz. Siempre busca la forma de hacerme saber que desea ser castigado con dolor – confesó Santino hablando de prisa y revelando sus miedos

Esta vez no fue una sonrisa en Adamir sino una risa burlona y directa.  Ya entendía el problema y también sabía, por lo poco que ya había visto, que el asunto no tenía solución

-. Tiene un masoquista de sumiso – explicó como conclusión – el hombre siempre va a pedir dolor para sentir placer

-. Es que… No es un hombre. Es apenas un niño

-. ¿Un niño?! Peor aún. Si aún no termina de crecer y ya está pidiendo dolor, imagínese como irá a ser en un tiempo más.

Imágenes terribles pasaron por la cabeza de Santino

-. Entonces, ¿Que me recomienda hacer? – preguntó creyendo que tenía una oportunidad única en sus manos de ser aconsejado por el maestro de maestros

Adamir se rascó la cabeza e hizo un gesto extraño con la boca. Bebió otro poco antes de responder.

-. Si el chico le gusta mucho, aprenda a causarle dolor y problema resuelto

Adamir se mostró satisfecho con la respuesta, pero no se dio cuenta de la cara de espantó que puso Santino

-. Pero… yo no puedo… cómo voy a…

-. No se asuste hombre. Si el chico se lo está pidiendo es porque lo desea. Aprenda a castigarlo y todos felices.

Ciertamente no era la respuesta que Santino esperaba.

Súbitamente, el yate pegó un corcoveo y Santino se levantó de prisa para atender el timón. Las palabras de Adamir resonando en su cabeza.  Automáticamente se fijó en la lectura de los aparatos frente a él que indicaban su ubicación.

-. Casi estamos llegando – anunció – el barco debería estar cerca

Adamir se puso de pie a mirar el horizonte. Estaba oscureciendo.

Santiago se levantó también, pero se dirigió a Santino

-. Voy a pasar al baño – anunció sin preguntar si podía o no hacerlo

Santino se puso tenso. No esperaba eso y deseaba bajar con él e indicarle el camino, pero no podía dejar el timón. Sin embargo, recordó que todo estaba bien. La puerta del dormitorio estaba cerrada y el baño quedaba hacia el otro lado

-. Claro. Abajo, a la izquierda –  anunció desde su puesto en el timón… sin considerar que estaba de frente a Santiago.

.

Santiago bajó el corto trecho de escalera. Se detuvo un momento a pensar izquierda… derecha… Camino directamente hacia la puerta del dormitorio.

Empujó la puerta esperando encontrar el baño y se sorprendió al ver un dormitorio apenas iluminado. Ups. Equivocado. Retrocedió. Iba a cerrar la puerta cuando notó una figura humana sobre la cama

-. ¿Pero que…???

¿Se había atrevido su transportador a traer a alguien más? Recordaba claramente que Nazir le había exigido secreto y privacidad. Abrió la puerta, molesto al descubrir que habían sido engañados. ¿Qué pretendía este hombre subiendo a alguien más a bordo? La tenue luz del cuarto no le permitía ver con claridad, pero le extrañó que la persona sobre la cama no se moviera con el ruido que él había hecho al entrar. ¿Estaba dormido?. De pie al lado de la figura envuelta en sábanas, Santiago espero a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad. Cuando sus ojos ya pudieron ver mejor, fue a estirar la mano para remecer a la persona, pero su movimiento se quedó a medio camino… un leve estremecimiento lo sacudió… Entornó los ojos y ladeó la cabeza. Aun con la mano estirada, sin moverla… alcanzaba a ver el pelo y una pequeña parte de la mejilla… La persona…

Se parecía tanto a…

Con su vista recorrió las formas en la cama… mantuvo el aire en sus pulmones, incapaz de exhalarlo…

Era igual a su… pero… pero ¿Que estaba pasando aquí???

De un gesto brusco, la mano terminó su movimiento y en vez de mover a la persona para despertarla, quitó la sabana que le cubría el rostro

Un gemido espontaneo brotó de su garganta… de sus entrañas… de su corazón.  Un gemido de animal herido

-. ¿Matias? – la voz se le escapó en un hilo espasmódico.. un susurro angustiado

No era posible

¿Por qué estaba soñando esto?

Tenía que ser un sueño…

Bruscamente levantó la mano y se abofeteo la mejilla. Volvió a mirar y todo seguía igual

Dios!! Matías estaba dormido en la cama en ese cuarto del yate…

¿Cómo..? ¿Por qué..?

Se le doblaron las piernas y cayó arrodillado al lado de la cama

Sus manos buscaron de inmediato tocar el rostro dormido. Con extrema delicadeza, como si tocara una nube celestial, Santiago puso sus manos rodeando las mejillas de Matías

-. Oh Dios…

Se sentía débil.

No era posible…

Y sin embargo ahí estaba su niño dormido.

Sus pestañas suaves y sedosas.. su piel prístina.. su delicada boca…

Santiago lo recorrió.. en los ojos el hambre de emociones  más pura de todas

Sin pensar en lo que hacía, adelantó su cuerpo, estiró los brazos y tomó a Matías en un fuerte abrazo contra su pecho. Lo movió de la cama para atraerlo, sin que nada importara más que tocarlo, olerlo y poder sentirlo. Lo miró varias veces para confirmar y volvió a abrazarlo apretadamente

-. Mati… Mati… ¿Qué haces aquí? ¿estoy soñando?

Lágrimas desbocadas caían de sus ojos sin que él hiciera esfuerzo alguno. El dulce olor del niño le inundaba la nariz y los sentidos, mareándolo y aturdiéndolo… Sus manos tocaban despacio y temeroso la piel de Matias.

-. Creciste… – balbuceó

 Era inútil intentar describir la sensación que lo embargaba… no había palabras con las cuales nombrar el milagro de tener a Mati en sus brazos

-. No es posible… mi niño amado…

Le hablaba al oído, pegado a su piel, acariciando la mejilla de Mati con sus labios y mojándolo con sus lágrimas. Santiago podía notar como la energía de la vida regresaba de golpe a él… el adormecimiento en que estaba desde hace meses desaparecía…

¿Qué milagro era este?

Su niño… su hermoso niño volvía a estar en sus brazos y, aunque dormido, Santiago sintió que ya no era un hombre en pedazos parchados, sino que volvía a fusionarse y ser una persona completa…

-. Mi esclavo perfecto…- dijo lleno de risa y lágrimas besándole los labios  

Las palabras de Santino acudieron de golpe a su mente.

Por un segundo el hielo lo recorrió de arriba abajo… Por todos los demonios!!!  ¿El tipo de allá arriba había estado estaba hablando de SU niño?

Odio, alegría, confusión…

. Mati.. Matias, despierta…

Necesitaba vele los ojos y que lo mirara.   Lo remeció con algo de brusquedad, pero sin poder dejar de darle besos y tocarlo.

-. MMmhh…- Matías emitió un sonido

-. Matí, despierta!!!

Matías estaba profundamente dormido. En alguna parte de su cerebro sentía que Santiago lo abrazaba y le hablaba y se negaba a abrir los ojos para que el sueño no terminara

-. Matías! Abre los ojos! – ordenó Santiago

Oh Dios… dos hermosos pozos verdes de esperanza y deseo… dos hermosos cristales brillantes… Dos luces que le abrían el camino de la vida…

Santiago los alcanzó a ver fijos en él por una fracción de segundo antes que volvieran a cerrarse. Comprendió al instante. Matías estaba drogado porque de otro modo habría despertado a su orden. Se tendió en la cama pensando y sintiendo.  Abrazó a Matías con todo el cuerpo. Sus manos resbalaban por sobre la ropa y en su mente pensaba en que tenía que hacer…

Su primer pensamiento fue llevárselo con él… marcharse con el niño a un lugar lejano y dejar todo abandonado. Pero entonces se dio cuenta que no tenía documentos para Mati ni podía explicar su relación con él.  Tampoco tenía una vida que ofrecerle al chico más que ser fugitivos… Aún era menor de edad. Y lo peor… Nazir. Demonios! No podía fallarle y quedarse con su dinero y dejar a Adamir a su suerte. Si caía uno, caerían todos…

-. Maldita suerte… maldita vida.. – gimió derrotado

Lo abrazó más fuerte. No dejaba de tocarlo y besarlo, olerlo y empaparse de él. Reía solo y se angustiaba pensando.  Esta bien – pensó. Al menos ya sé dónde estás y que estas bien. Algo sí estaba claro: en manos del idiota de allí arriba no podía quedarse…

De pronto, los brazos de Matías se cerraron en torno a él y el niño exhaló un gran suspiro

-. No.. me dejes… – exclamó Mati en sueños

Santiago se desbordó de emociones descontroladas por varios segundos.

-. Mati.. Mati por favor despierta

Le golpeo el rostro y lo zamarreó con fuerza hasta que logró que el chico volviera a mirarlo. Tenía que hablarle y decirle cosas importantes… pero la mirada verde de Matías y la sonrisa de éxtasis que puso al verlo , lo desarmaron por completo

-. Estas aquí…- logró decir pestañeando, atontado

-. Si Mati. Estoy aquí. No puedo llevarte ahora, pero volveré por ti. ¿Me escuchas?

-. Santiago… –

-. Si. Soy yo. Volveré por ti. No te fallaré de nuevo.

Fuertes pasos bajaban la escalera del yate. Santiago se puso de pie de un salto, alerta.  ¿Qué haría Adamir si supiera que Matías estaba ahí en el yate?

-. ¿Dónde estás? – escucho que Adamir llamaba

-. Ya voy- respondió sujetando la puerta en caso de que quisiera entrar

-. Apúrate. Ya llegamos al barco.

Los pasos resonaron nuevamente al subir la escala.

Dios!.. Tenía que dejarlo de nuevo y era desgarrador…

Todo lo que Santino había dicho de Matías daba vueltas en su cabeza…

Sentía que enloquecía de tristeza, dolor y furia a la vez

Volvió donde Mati. Lo abrazó completamente deshecho.

-. Mi niño… te amo, Matías. Te amo tanto.

Lo acarició, estrechándolo. Un pequeño bulto en el bolsillo de la chaqueta de Matías le llamó la atención…

En la cubierta, Santino maniobraba con destreza para acercarse lo suficiente sin que su nave se estrellara. Un bote había sido puesto en el agua y dos marineros se acercaban a ellos.  Adamir y Santino esperaban impacientes por Santiago.

-. ¡Por fin apareces! – gritó Adamir

Santiago, sin decir palabra, tomó ambas maletas y dirigiéndose al costado las acercó a los marinos del bote, tirándolas con inusitada fuerza

-. Adios – dijo Adamir caminando hasta el timón – Muchas gracias –

-. No hay de qué. Buen viaje– respondió Santino

Con un gesto, Santiago le indicó a Adamir que subiera primero. Fue tan decisivo su gesto que Adamir obedeció sin preguntar. Fue el turno de Santiago de dirigirse al timón

-. Buen viaje…- comenzó Santino, pero se calló cuando Santiago cruzó violentamente su espacio personal y lo agarró del cuello

-. El niño que tienes allá abajo es hijo de mi hermana – ladró con inusitada violencia, apretando el cuello de Santino con ambas manos y toda la furia en su interior

-. Ahg.. yo.. aahhgg – el miedo escapaba de los ojos inmensamente abiertos de Santino

-. Sé quién eres y tú sabes quiénes somos. Si vuelves a tocarlo, volveré a matarte a ti ya tu familia

Aaahhh como deseaba Santiago destrozarle el cuello, aplastar los huesos blandos que sentía debajo de su mano… odiaba el rostro de ese hombre… odiaba su mirada asustada y su debilidad… quería matarlo por haber tocado a Matias… odio puro e intenso, tan potente que se le escapo en forma de lágrimas de sangre y furor

-. No te atrevas a tocarlo – dijo con tanta vehemencia que Santino sintió que iba a morir ahí mismo a manos del loco desquiciado que lo sostenía del cuello

-. Santiago!!!

El grito de Adamir lo sacó del trance violento en que se encontraba. Soltó el cuello amoratado de Santino quien tosió y se retorció al verse liberado

-. Yo no sabía señor. Le juro que no volveré a tocarlo.. nunca!.. ¿Como iba a saber que era su sobrino?

-. Lo cuidarás – sentenció Santiago apuntándolo fieramente con el dedo – vigilaras que él y mi hermana estén bien.

-. Si.. si.. lo haré.. si señor

Santiago iba a dar vuelta, pero le costaba dejar la nave y a Matías en manos de ese idiota. Se giró brusco hacia él nuevamente y Santino retrocedió de un salto del miedo y la impresión

-. Volveré a matarte si sé que lo has vuelto a tocar

-. No.. no lo haré. Se lo prometo señor. Cuidaré de su sobrino

-. Y no le dirás nada. Nunca le dirás que estuvimos aquí.

-. No diré nada – repitió Santino más asustado de lo que nunca había estado en su vida

Santiago caminó hacia la orilla del yate para abordar el bote, pero antes de subir volvió a mirarlo y gritar

-. Tu vida y la de tu familia dependen de que cumplas

De un salto brusco, Santiago desapareció del yate.

Santino quedó solo y aterrado. Solo se escuchaba el ruido del motor alejándose y el golpeteo de las olas contra los costados del yate. Se tocó el cuello y volvió a toser.., sentía que tenía algo fracturado atravesado en su garganta… le dolía. El tipo ese estaba loco.. loco de remate… mierda! Y más loco estaba él por arriesgar su vida y reputación con un niño desconocido.  Un niño que estaba relacionado con esa familia… Claro!!! Ahora entendía algunas cosas… Matías tenía algo que ver con el hermano de Nazir y lo que decían que hacía a los chicos.. la causa de las peticiones de dolor de Matías. Se llenó de aire gélido en la espalda NO. No… no quería saber nada de eso.  El amaba su vida tranquila y decente.  Instantáneamente toda su preocupación se volcó hacia Matías. ¿Cómo iba a imaginar quién era??? Giró todo el timón de prisa. Deseaba alejarse de allí lo antes posible, regresar a tierra, despedir a Matías y no volver a saber nunca más de él.  Retomar su vida normal, con su familia y su trabajo.  ¡Maldición! Ahora tenía que cuidar de Matías y de la señora Clara!. ¡Se lo había exigido ese hombre!. Santino golpeó fuerte el timón de rabia. Le dolió la mano del fuerte golpe. Su vida estaba patas arriba porque se le había ocurrido traer al chico en el yate… nada menos que uno de los chicos de los que se contaban historias… ¿Qué  iba a hacer ahora?

.

.

Todo era calma y silencio cuando Matías abrió los ojos despertando del hipnótico sueño. Mantuvo los ojos cerrados negándose a despertar. No recordaba cuanto tiempo hacía que no se sentía tan bien y contento. Sonrió… restregándose contra las sábanas. Había tenido un sueño maravilloso. Subió los brazos y movió las piernas para estirarse con ganas

Entonces las sintió…

Se quedó inmóvil como si un fantasma hubiese entrado en la habitación

Antes de mirar, movió asustado su mano hasta la ingle.

Oh Dios!!!

Se sentó de golpe y se miró el cuerpo… en su estómago y piernas había restos de semen… su propia eyaculación…

Pero había algo más…

Los ojos se le llenaron de lágrimas ante el asombro que veía

A un costado de la cama estaban los restos del paquete que siempre portaba en su bolsillo, y en su ingle, con algunas delicadas gotitas de sangre, un corazón dibujado con agujas en su propia piel.

11 comentarios sobre “M&m CAPITULO 91

    1. Hola Marisabel! Un poco extremo el capítulo pero fue un agrado escribirlo. Voy por el siguiente. Ya te habrás dado cuenta que estoy intentando actualizar de prisa. Mati… Matias no es fuerte en elmismo sentido que Max pero tiene otro tipo de fortaleza que nos va a demostrar dentro de poco. Saludos cariñosos! <3 Nani.

  1. Hola! 😀

    Mmm… Pensé que me iba a emocionar más, pero pos no jejejejejeje
    A ver qué pasará luego 😉

    Gracias por la actualización ❤️

    1. Hola son interesantes tus comentarios, esta es mi historia favorita de nani me encanta leer los comentarios mas en capítulos como este que juega con mis emociones, me encanta que nunca estemos en sincronía

      1. Hola Idalia. Gracias!! Me alegra saber que es tu historia favorita. Sé que es extrema y bastante cruda pero siempre hay que recordar que solo es imaginaci{on en movimiento. Creeme por favor que son los pesonajes los que juegan con los sentimientos de todos nosotros.. si vieras como me hacen sufrir y llorar a mi!!! Y lo que dices es muy cierto; es simplemente maravilloso que no a todos nos guste ni emocione lo mismo, hay quienes aman a Adamir y hay otros que lo odian y desean su muerte… hay algunos que mueren por Max y sin embargo, a mi me derrite Matías. Pero lo interesante es que esta historia da para todos los gustos extremos, verdad? Gracias por tu opinión. Tus comentarios son importantes para mi. Cariños!! Nani

      2. Es que sí me gusta la historia, y mucho. Pero no sé, este cap… :-/ no me movió la fibra. Igual ya se me desgastó tanto la fibra con los capítulos anteriores y las otras historias de Nani, que ya no me queda nada que se me conmueva jajajajajajaja

  2. Nazir y Adamir me dan ternura… ¿Por qué? No lo sé. Solo es muy bonito ver la fraternidad que los une a pesar de todo. Y para Santiago debió ser muy difícil dejar ahí a Matías… Pero, como dice, al menos ya sabe dónde encontrarlo, no como Adamir jajaja. En serio no les deseo ningún mal. Ojalá Santiago pueda ayudar a Adamir a afrontar todo y, quién sabe, volver a estar cada uno con su pareja… Ah, soñar es gratis. ¡¡¡Gracias por actualizar tan seguido!!!

    1. Hola. A mi también me provocan ternura y es porque aparte de que sean buenas o malas personas, ellos mantienen una relacion de hermanos de mucho cariño, comprension y apoyo. Santiago está muy mal… destrozado. Encontrarlo y volverlo a perder ha sido horrible para él. Veremos que les depara el futuro en los proximos caps y, si tal vez existe la posibilidad de que alguno de ellos logre ser feliz. Gracias!! Cariños. <3 Nani

  3. Nani casi me pongo a llorar en cuanto comprendi que paso, ooo fue hermoso triste pero hermoso talvez tengan que crecer un poco pero confio en que terminaran juntos y no solo habló de Santiago y mati

    Pd. Por favor miki aparece

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