M&M CAPITULO 90

CAPITULO 90

ADAMIR

No

No

Simplemente no

Nazir debió explicar mal o no supo pedir lo que realmente quería….

Quizás el comprador no entendió bien… Max?… quedarse con ese hombre? No. Imposible

-. Quiero verlo  – exigió en una frase y actitud que no estaban sujetas a discusión.

-. No es factible. Ni siquiera sé si están en el país

Nazir había previsto que esto sucedería

-. ¿Dónde está? Quiero ir a buscarlo

-. El comprador no quiso decirme, pero tal vez sea posible que vuelva a llamarlo y tú puedas hablar con el chico

-. Max!!! – dijo Adamir perdiendo los estribos y acercándose demasiado a Nazir para gritarle. – Se llama Max y es mío!!!

La falta de respuesta de Nazir ante los gritos de Adamir lograron enardecerlo aún mas… lo sabía… por mucho que gritara a los cuatro vientos que Max era suyo, la verdad es que estaba en manos de otra persona. Pero nadie lo entendía… nadie sabía lo que estaba sufriendo… Él estaba dispuesto a ser diferente y a tratar mejor a Max

-. Entonces quiero hablar con él

-. Creo que puedo arreglar eso – respondió Nazir soltando el aire lentamente, dichoso de que todo estuviera resultando como lo había planeado.

-. Ahora, es importante que Santiago y tu vengan conmigo. Tienen que dejar el país cuanto antes.

-. ¿Dónde iremos?

– Es un país que tiene pocos habitantes y extensas zonas poco pobladas. Les será fácil permanecer aislados en algún pueblo pequeño o rancho.

A pesar de lo inusual de la situación, Adamir fue capaz de reír

-. ¿Un rancho?… ¿en serio? ¿¿Y qué demonios voy a hacer yo en un rancho???!! ¿Criar vacas? ¿Cosechar tomates?? – había ido subiendo el tono de voz para demostrar su inconformidad

-. Mantenerte en libertad y proteger nuestra familia– respondió Nazir, tanjante. – Eso es lo que vas a hacer

A un gesto de Nazir, Santiago se acercó

-. Da instrucciones a los hombres para que terminen el trabajo aquí y el helicóptero volverá por ellos mañana. Asegúrate de que no queden evidencias visibles. Pero Adamir y tu tienen que partir hoy mismo

Santiago asintió

-. Vamos a un rancho en un lugar del fin del mundo -dijo Adamir lleno de ironía, esperando el apoyo de Santiago

-. Me parece bien. Nunca he vivido en un campo, pero suena bien

El comentario molestó a Adamir que lo hizo saber con un gesto de desagrado.

-. He tenido que pedir muchos favores arriesgándome con personas a quienes conozco poco para poder sacarlos del país.

-. No entiendo. ¿no viajamos en avión? – preguntó Adamir

Nazir sonrió burlón y molesto a la vez

-. Te buscan en todas partes. ¿No puedes entenderlo? ¿Quieres arriesgarte a pasar por el chequeo de un aeropuerto?

Adamir retrocedió y negó con la cabeza

-. Eso pensé. Escucha. El capitán de uno de nuestros barcos de carga se dirige hacia ese país mañana por la tarde. Es imposible que aborden en el puerto o astillero porque están vigilados, pero una persona que conozco los llevará para que aborden el barco en altamar.

-. ¿Cuándo?

-. Esta misma noche

Adamir negó rotundamente moviendo la cabeza, las manos y el cuerpo

-. No. No. Yo no me voy sin Max.

-. Intentaremos que hables con él una vez en tierra firme pero ya te dije que el chico… Max.. no quiere volver contigo.

-. No creo eso – acusó Adamir

Nazir respiró y se preparó para continuar hablando

-. El nuevo amo del chi… de Max es un hombre de cente y es primera vez que compra un esclavo. Lo está tratando bien y le ha concedido muchas libertades. Es extraño pero el hombre desea conquistarlo más que mantenerlo a la fuerza. Está intentando ganarse su confianza y cariño.

Santiago eligió ese momento para emitir una sonrisa jactanciosa. Vaya que suerte la de Max. No era nada fácil encontrar un amo así. Adamir no podría contra eso.

Adamir lo fulminó con la mirada

-. Necesito hablarle y decirle… decirle que todo será diferente. Max no sabe lo que yo quiero ahora… él tiene que escucharme.

– Ya te dije. Haré todo lo posible para que hables con él. Ahora, este señor es uno de mis abogados de confianza.

Nazir señaló al hombre de terno que esperaba pacientemente

-. Hay papeles que poner en regla, permisos que debes otorgarme y otros asuntos legales que atender.

El hombre abrió un maletín y comenzó a sacar documentos. Explicaba cada firma que le pedía a Adamir pero el amo solo firmaba sin escuchar. Quería partir luego. Necesitaba hablar con Max y convencerlo. Saber dónde estaba para ir a buscarlo. ¿Les alcanzaría el tiempo?

El helicóptero pisó tierra en una zona desconocida a las 6:30 de la tarde. Montañas verdes y el mar hacia un lado y verdes praderas hacia el otro costado. Era un área alejada del país y con poco movimiento. Solo un pequeño pueblo turístico que, por no ser época de vacaciones, se encontraba tranquilo y sin mucho movimiento.

Los esperaba un vehículo. El piloto acompañó a Nazir, Santiago y Adamir en su excursión por fuera del pueblo, camino al lugar de encuentro con el yate que los transportaría al barco. Se detuvieron en un pequeño restaurant a comer. Adamir sujetó a Nazir antes de entrar.

-. Llámalo – ordenó.

Nazir asintió y tomando el teléfono marcó un número, cruzó un par de frases con el “comprador” y pronto tenía a Max en el teléfono. Adamir seguía cada movimiento,  ansioso e impaciente

-. Es Max – dijo Nazir al pasarle el teléfono.

Adamir lo tomó con fuerzas y hablo anhelante

-. Max? Hola…

Un segundo de silencio al lado contrario

-. Hola, Adamir

Adamir dejó escapar una exhalación de alivio.. Dios!! Era la voz de Max… era en realidad él.

-. ¿Dónde estás? Quiero ir por ti

-. No sé dónde estoy. Mi amo no me lo ha dicho

Adamir arrugó la nariz al escuchar a Max llamar “amo” a  alguién más

-. Escucha, no tengo mucho tiempo, pero si puedes averiguar dónde te encuentras iré a buscarte para que…

-. No

Un simple monosílabo que le cortó todo el torrente de palabras a Adamir. No estaba bien. Tenía que escucharlo y decirle que si

-. Max… tu no entiendes. Te necesito. Todo será diferente. Yo quiero estar contigo. Me haces mucha falta. Tu venta fue un error. Yo jamás pensé en venderte, ¿entiendes? Exequiel quiso vengarse de mi, pero te quiero de vuelta a mi lado

Silencio al otro lado de la línea… silencio demasiado largo

-. Max…

-. ¿Tú me necesitas? ¿Tú me quieres? Tú y solo tú – preguntó Max con algo de tristeza en la voz

Adamir sintió un golpe en su cerebro… Max estaba a la defensiva… no. Así no tenía que ser… ¿Que estaba haciendo? ¿Por qué no le decía lo que sentía??

-. No Max! No solo se trata de lo que yo quiero. Me importas tú… te daré lo que quieras… yo… no sabes cómo ha sido mi vida estos días sin ti.. te he estado buscando, pero no te podía encontrar. Todo es un lío enorme. Me haces falta… nada funciona sin ti..

Otro largo silencio en que Adamir lograba escuchar el sonido de la respiración agitada de Max

-. Mi nuevo amo es bueno conmigo. Él me pregunta y le importa lo que yo siento.

¿Max estaba poniéndolo a prueba? Pues podía con eso… claro que si

-. Yo soy el mejor amo que jamás tendrás. Te conozco Max y me perteneces. Sabes que somos el uno para el otro… Recuerda lo que sientes cuando estamos juntos… Escucha… yo en serio te necesito… siento… siento que… – la voz, inesperadamente,  comenzó a quebrársele

-. ¿Que sientes…? – quiso saber Max con un tinte de emoción en la voz

-. Siento cosas que nunca antes había sentido por nadie… yo… ven conmigo, Max.

Adamir jamás esperó emocionarse y sentir que se rompía en pedazos… se desmoronaba y un nudo grueso y caliente se le atoraba en la garganta.  Nunca imaginó tampoco que de su boca saldrían las palabras que dijo

-. Por favor, Max. Vuelve conmigo.

El amo estaba rogando… él, que nunca había hecho algo ni remotamente parecido, estaba rogando imaginando su chico de ojos castaños y pelo alborotado.

.

MAXIMILIAN

Nazir y Sergio se habían sentado con él la noche anterior y le habían explicado en términos muy generales que tendría que hablar con Adamir por teléfono. Max saltó de inmediato, nervioso, y buscó ayuda en Sergio quien lo calmó con sus gestos.

-. Es solo una llamada, Max.

Luego Nazir, muy gravemente, le había señalado las palabras que podía o no responder, sin dar ninguna explicación extra. Max no preguntó, aunque tenía muchas dudas, pero nadie parecía tener ánimo para responder.

Sergio estuvo pendiente del teléfono en la tarde, y cuando la llamada llego, le pasó el aparato en voz abierta para que todos escucharan y se quedó a su lado vigilando, junto a un guardia y otro hombre extraño.

Max apretó el teléfono con tanta fuerza que le dolieron los dedos. La voz de Adamir se escuchaba tan llena de dolor… Por tan solo unos segundos pudo visualizarlo y un sentimiento extraño se apoderó de él. Si habían tenido buenos momentos y pantallazos de risas y caricias pasaron por su mente… sexo intenso y el hermoso cuerpo del amo… Además, recordó que Sergio le había dicho tiempo atrás que Adamir lo amaba y por la forma en que le estaba suplicando… tal vez…

-. ¿Qué sientes? – volvió a preguntar Max con fuerza, escapando completamente del libreto que le habían dado la noche anterior.

De un manotón firme, Sergio le arrebató el teléfono y lo puso bloqueo

-. ¿Qué haces? – preguntó Sergio con los ojos en llamas

-. Tú me dijiste una vez que el amo sentía algo por mi. Solo quiero saber si es verdad

La simple respuesta desarmó a Sergio que, para su propio beneficio, era demasiado sensible y bondadoso

-. Max, no hagas ninguna tontera – advirtió levantando un dedo y mirando al guardia

-. No. Solo quiero saber –respondió el chico.

Sergio le devolvió el teléfono lentamente. Su mirada al guardia le advirtió que estaban prestos a reaccionar si decía algo indebido.

Max presionó la tecla para volver a hablar

-. ¿Max? – repetía Adamir

-. Aquí estoy

-. Escucha. Debo partir lejos, hoy mismo. Quiero que vengas conmigo. Dime donde estas y te iré a buscar donde sea…- Adamir desesperaba rogando

-. No me respondiste – dijo Max cargado de una rara melancolía

-. Ah Max… Max… ya te dije. Siento que te necesito a mi lado como nunca antes necesité a nadie. Los dos hacemos un buen equipo. Tú eres perfecto para mi.

Max alzó sus ojos tristones para mirar a Sergio y encontrar una mirada compasiva y preocupada.  Luego Max miró al vacío sin ver ni escuchar nada por largos segundos. Adamir seguía hablando, pero él ya no estaba escuchando

-. Adios, Adamir – dijo Max de pronto con insólita tristeza, entregándole el teléfono a Sergio y alejándose rumbo a su habitación.

-. No. No!! Max! Max escucha… no me cortes, Max!!!

-. Buenas tardes. Soy el amo de Maximilian – dijo el hombre extraño que los acompañaba con voz grave y fría.

Adamir sintió odio instantáneo

-. ¡Quiero que me devuelva a Max!!! – exigió frenético

-. Como le dije a su hermano, es decisión de mi esclavo y él no quiere volver con usted.

AAAhhh demonios.. como dolía escuchar a ese hombre hablar de Max como si le perteneciera… NO ES TU ESCLAVO, MALDITO!!!

-. Es que él no entiende… no sabe… dígame donde esta – demandó Adamir

El supuesto amo miró a Sergio para que le diera instrucciones. Moviendo su mano, Sergio le indicó que terminara la conversación.

-. Usted ya lo escuchó. Maximilian se queda conmigo. Buen viaje, señor.

Muerta

La línea estaba muerta y Adamir no lo podía creer

Lo había escuchado

Max lo había dicho

Pero aún así…

-. Te dijo lo mismo ¿no? – la voz de Nazir perturbaba su irrealidad. Adamir lo miró recién volviendo a conectar con la oscura realidad, incapaz de moverse…

-. Lo lamento, hermano. Max se queda dónde está y tú te vas lejos.

Adamir jadeo repetidas veces antes de que su dique de contención se rompiera

-. Adamir…- dijo Nazir acercándose

El amo estiro la mano para detenerlo. Negó moviendo la mano y se alejó hasta más allá del estacionamiento del restaurant donde se detuvo para dejar escapar lo que no quería que nadie viera.

.

Maximilian no quería ser el esclavo perfecto.

No quería que el fuera su mejor amo

No quería hacer un buen equipo

No quería ser devuelto porque había sido un error venderlo

En realidad, no quería nada de lo que Adamir le había dicho…

Sergio entro despacio al cuarto de Max. Lo encontró sentado en el sillón con la mirada fija en el suelo. Ni siquiera se movió el escucharlo entrar

-. ¿Max?

-. Dijo que se iba

No era necesario aclarar de quien hablaban

-. Si. Tiene que irse por un tiempo – confirmó Sergio

-. ¿Mucho tiempo? – preguntó Max

-. Creo que si

Max asintió varias veces antes de levantarse y por fin, mirar a Sergio

-. Bien – dijo encogiendo los hombros – Ojalá no vuelva nunca.

.

MATIAS

Santino era una buena persona, lo había tratado bien las pocas veces que se habían encontrado a escondidas en el yate. Los encuentros tenían lugar algunos viernes en que Matías terminaba temprano sus clases y Santino se retiraba temprano del trabajo para salir a “pescar”. Al principio había sido terriblemente difícil hacer el intento de responder a un nuevo amo pero había sido bien entrenado y era capaz de bloquear sus sentimientos y solo responder a lo que debía hacer; Matías era la personificación misma de la perfección en cuanto a sumiso se refería. Sin embargo, la relación entre ellos aún era dudosa e incierta. Quizás por eso mismo… porque Matías era demasiado “sumiso” para un hombre casi honorable con familia e hijos y que solo buscaba un escape temporal, una relación de fantasía con un chico delicioso, pero definitivamente, Santino no sabía casi nada respecto del manejo del dolor y los castigos; para él, unas palmadas sonoras en el culo eran suficiente excitación. Por otro lado, no ayudaba para nada que Matías fuera compañero de escuela de su hijo ni que él conociera a Clara.  Matías estaba confundido; hacia todo el esfuerzo posible y recordaba cada lección aprendida con Santiago; la postura perfecta, las respuestas precisas, obediencia total… sin embargo, Santino era incapaz de satisfacer lo que Matias esperaba. El chico podía estar horas complaciéndolo, desvestirse con la lentitud o rapidez que deseara, lamerlo por completo y soportar casi con dulzura los pequeños castigos físicos que el nuevo amo le imponía

-. Más… por favor más – pedía Matías con los ojos cerrados y en angustiosa espera de que el dolor aumentara y pudiera, por fin, ser transportado a un placentero viaje al submundo privado donde podía olvidar todo y solo existiría el placer en su más puro estado… ansiaba un viaje de esos.. sabía que, si volaba, podría desaparecer por unos instantes el permanente dolor que acarreaba el recuerdo de Santiago.  Más de una vez, Matías había suplicado por castigos más fuertes y se había atrevido a mencionar azotes y agujas, pero Santino había retrocedido horrorizado. Era algo impensable para él que solo buscaba un chico lindo, dócil y complaciente para distraerse.  Ya era más que suficiente emoción que ambos fueran hombres, que Matías fuera hermoso y tan joven… pero ¿atreverse a lastimarlo?… No! Jamás. No sabría por dónde empezar ni cómo hacerlo. Eso no era lo suyo.  Cuando estas situaciones ocurrían, el hombre se detenía de golpe y le anunciaba que debían volver a tierra pues se hacía tarde y su familia lo esperaba en casa. Matías agachaba la cabeza, lleno de decepción

-. Si, amo – respondía respetuoso. Pero la frustración estaba comenzando a acumularse y la ausencia de Santiago se notaba mucho más. Mati deseaba tanto encontrar a alguien que llenara su soledad y el hueco inmenso que le había dejado la partida de Santiago. Recién estaba comenzando a comprender lo difícil que sería encontrar a alguien que pudiera reemplazarlo y tuviera el coraje de hacer lo que Santiago le había enseñado a amar.

El resto de sus días se habían vuelto rutinarios y cómodos. En la escuela mejoraba cada día un poco más, con la ayuda de Tobi y de Clara que le dedicaba muchas horas al estudio conjunto. En corto tiempo había dejado de ser el más atrasado del curso y aunque el esfuerzo de aprender era enorme, Matías lo hacía porque le estaba comenzando a encontrar el gusto a los conocimientos: le fascinaban las clases de historia donde escuchaba y leía sobre hazañas y guerras y sobre todo le gustaba mirar el mapa del mundo… entender su inmensidad y saber que él era un pequeño punto insignificante entre todos los habitantes del planeta. Su mirada se perdía apreciando la inmensidad del mar en el planeta…

Todos los días dejaba un poco de tiempo para su huerta; las frutillas comenzaban a decaer, pero habían plantado otras verduras que también requerían su atención y cuidado.  Compartía esta actividad con Clara y la relación entre ellos había entrado a una etapa estable y muy cercana al cariño de familia.  Aún habían secretos y los dos lo sabían, pero clara no insistía. Estaba segura de que cuando Mati estuviera listo, le contaría lo que fuera necesario.

Cualquiera que viera la vida de Matías desde fuera podría decir que era un chico normal y feliz… pero al indagar un poco más profundamente habría descubierto su frustración por la fallida relación que mantenía con Santino y por las agujas que aún escondía en su dormitorio y que seguían siendo su principal forma de alivio y placer. Participaba en clases, tenía amigos, era el hijo de Clara, pero por sobre todo eso, Matias pensaba en sí mismo como un sumiso sin amo que necesitaba desesperadamente encontrar uno para ser feliz. 

-. Quiero que me acompañes esta noche – dijo Santino encontrándose “casualmente” con él cerca de la escuela, sin bajarse de su vehículo.

-. Pero hoy es miércoles – respondió Matías disminuyendo el paso

-. Quiero que vengas – dijo Santino con la voz firme – se trata de algo especial

-. Si, señor – respondió Mati pensando en que excusa le daría a Clara

– Volveremos temprano. Será un viaje corto, dos o tres horas nada más.

-. Si, señor.

-. Quiero que estés en el muelle a las 6 en punto – dijo Santino alejándose en su vehículo

Mati se detuvo y lo miró alejarse. No tenía derecho a pedir nada, pero le hubiera gustado un poco más de cariño y atención.

-. Veremos películas con los chicos – anunció Matías a Clara – no volveré muy tarde

-. Cuídate – respondió ella logrando acercarse lo suficiente para depositar un ligero beso sobre la cabeza de Mati.

Desde hacía unas semanas, Clara lo dejaba moverse con más libertad. Matías se veía menos triste y Clara pensaba que estaba comenzando a salir del cascarón de su encierro y tristeza. Creía que los nuevos amigos eran la causa del cambio en Matías y no cuestionaba la amistad ni los permisos. Lo miró marcharse tranquila y volvió a las clases que estaba preparando para su alumno del día siguiente.

Santino siempre estacionaba su yate en el mejor sector del puerto, iluminado y visible. Lo había elegido hacía mucho tiempo atrás, para que todo el pueblo pudiera admirar la belleza de la nave. El lugar ahora era una molestia mayor. Matias era visible desde todos los ángulos posibles. Así es que Santino había comprado un carro especial, grande y moderno, en el que transportaba sus enseres de pesca y a nadie se le habría ocurrido preguntar por qué era tan grande, si hasta cabía una persona dentro.

El yate zarpó lentamente con Santino al timón a las 6:10. 15 minutos después se habían alejado lo suficiente como para que Matías saliera de su escondite.

-. Ven aquí – pidió Santino que había anclado el yate lejos de la costa y de miradas indiscretas para que pudieran moverse con libertad por la nave. Espero de pie sobre la cubierta. Matías se acercó con actitud sumisa. Santino lo sostuvo de los hombros cuando lo tuvo cerca. Le levantó el rostro para verle los ojos. Le gustaba mucho cuando Matías mantenía esa actitud tranquila y dócil. Se demoró apreciando la delicada joya que tenía entre sus manos. Con algo de prisa, le quito la camisa y se deleitó acariciando el delgado cuerpo del chico. Lo hacía con lentitud y estudiando los gestos de Mati. Estaba aprendiendo y no quería pasarse de la línea; ya había descubierto que cuando el chico se excitaba mucho, perdía el control y pedía cosas que él no sabía cómo manejar. Se preguntaba qué clase de persona había tenido Matías de amo anteriormente… alguien que abusaba de él abiertamente y había acostumbrado al niño al dolor intenso… había escuchado sobre esas prácticas terribles en el club de la ciudad, pero eso era algo que él no podía ni quería hacer.  Las primeras veces se dejó llevar y levantó la mano firme dejándola caer con fuerza en el pequeño culo redondeado… los gemidos de gozo del chico habían sido toda una exquisita revelación. Sus nalgas enrojeciendo. Golpeó más fuerte… más… Matías se acercaba y exponía su cuerpo ofreciéndolo y él había comenzado a ponerse nervioso. El nivel de gemidos en aumento no era lo que esperaba por muy dulces que fueran… mucho menos suponía que Matías pediría más

-. Ah.. más amo, por favor… más dolor… más fuerte…

 No podía negar que se había asustado mucho cuando el niño le había pedido dolor intenso, hablando de viajes y éxtasis. Se sintió atemorizado. Pensó en terminar la relación… pero luego, Matías volvía a ser todo dulce y sumiso y le proporcionaba placer glorioso tan largo y en completa sumisión, Santino se arrepentía y continuaba su relación con él. Nada demasiado cercano. Solo algunos viernes para no despertar sospechas en el pueblo ni en su familia.  

De pronto, las manos de Santino llevaban demasiado tiempo acariciándolo. El brillo en los ojos de Matías comenzaba a intensificarse y su torso se retorcía acercándose a él.

-. Amo… – pidió con esa suave voz engañosa y los ojos comenzando a volverse turbios.  Santino detuvo las caricias al instante.

-. Compláceme – ordenó, desnudándose y tomando asiento con las piernas abiertas.

-. Si, señor

Matías sabía técnicas para chuparlo de forma perfecta; comenzaba tanteando suavemente y luego arremetía tragándoselo entero, le acariciaba los testículos y podía estar mucho rato subiendo y bajando la intensidad para prolongar su placer.  Era en esos momentos cuando Santino pensaba que tenía suerte de haberlo encontrado. El chico sabía tan bien lo que debía hacer… lo miraba y por un segundo se estremecía al pensar que era un amigo y compañero de clases de su hijo… casi un niño, pero el chico había sabido demostrarle que conocía formas de placer que resultaban inesperados. Su boca, su lengua, labios, manos eran una fuente inagotable de sorpresas y delicias. Matías tenía un entrenamiento increíble.  Solo en un par de ocasiones, Matías se había desnudado por completo frente a él, pero la tensión y las exigencias iban más allá de lo que Santino estaba dispuesto a hacer. Sabía que no era justo no retribuirle de igual manera el placer recibido, pero complacerlo por completo estaba más allá de sus capacidades. Matías era un misterio total y, a pesar de su sumisión, no lograba que el chico hablara de su vida pasada.

Matías recibió los blancos chorros de semen en su rostro y cuello. Santino respiraba agitado y sonreía satisfecho. Abrió los ojos lentamente… aaaahhh era todo tan exquisito. Volvió a la realidad como regresando de un sueño. Más abajo, sobre la cubierta de su yate, los ojos de Matías suplicaban en silencio. Santino sintió una punzada de culpa y temor.

-. Ya no tenemos tiempo. Ve a limpiarte al cuarto de baño – ordenó

Lo vio bajar los ojos con tristeza y seguir sus instrucciones de inmediato.  Lo siguió con la vista hasta que Matías desapareció bajando las escaleras. Tener un sumiso de manera permanente no era tan fácil como había creído. Sabía que tendría que buscar otra manera de que esto funcionara, pero por ahora, miró el reloj y se vistió de prisa. En solo 20 minutos más tenía que regresar a la costa y recoger a sus pasajeros incognitos para llevarlos mar adentro hasta donde los esperaba un barco de carga.  No iba a negar que se había sentido honrado cuando Don Nazir en persona lo había llamado para solicitarle el favor. Sorprendido era la palabra que describía la situación. Recordaba que habían cruzado palabras en un par de ocasiones en el Club de la ciudad. Santino, como corresponde a un agente de banco, sabía que Nazir era alguien muy importante y de mucho dinero. No sabía por qué lo había llamado a él y le había pedido este extraño favor. Le había dicho que le agradecería mucho si pudiera mantener la operación en secreto y que estaría en deuda con él. Vaya!! En realidad, podía ser lo contrario. Santino se sentía afortunado de poder ser de utilidad para alguien como Nazir y que lo hubiera recordado. Estaba dichoso de ayudar y no se le ocurrió preguntar quienes ni por qué, sino solamente acceder de muy buena gana.

Matías volvió limpio y le ordenó vestirse. El yate se puso en movimiento nuevamente.

-. Quiero que te quedes abajo, en el cuarto, y no salgas para nada. Por ningún motivo.

-. Si, señor

-. Tengo que hacer algo importante y se supone que tú no deberías estar aquí… pero tenía ganas de verte – agregó Santino, finalmente obsequiando una sonrisa a Matías y un gesto cariñoso en la espalda.

-. Toma, bebe esto y yo te avisaré cuando puedas salir

-. Gracias, señor – dijo Matías tomando su refresco y descendiendo nuevamente.

Santino había pensado en todo. Una bebida dulce que enmascaraba el sabor de un somnífero hipnótico, rápido y de corta duración. Tenía que asegurarse de que sus misteriosos pasajeros no supieran de una presencia extra en el yate. Don Nazir había pedido máxima discreción, pero ¿Qué peligro podía representar el dulce Matías??

.

.

NOTA DE LA AUTORA: Los invito a jugar!!! ¿Hay algo que les gustaría saber de los personajes? o tal vez, ¿preguntarles y que ellos respondan directamente? Hagan sus preguntas aqui mismo o en mi pag. facebook (Nani Moroa) o en la de Atame Novelas. Pueden preguntar lo que sea. Yo me encargaré de que ellos respodan con sinceridad.

5 comentarios sobre “M&M CAPITULO 90

  1. Ahora que Adamir caiga por la borda y se muera jijijiji :3

    Pobre Mati :'( el qué culpa tiene? Pero así como aprendió a amar el dolor, ¿podría aprender a amar de otra manera?
    ¿Qué va a pasar? ¿De verdad no se va a enterar de los pasajeros misteriosos? Tan cerca y tan lejos :O

    1. Jajajajajaa no te preocupes. Adamir está tan triste y choqueado que tal vez él mismo salte solo por la borda.
      NI Matias ni Max tienen culpa alguna de lo que les ha pasado. ¿Que si Mati puede aprender a amar de otra manera?.. mmmhhh… esta comenzando a sentir apego por Clara y eso es algo que antes no conocía. las personas pueden aprender a crear lazos de amistad y cariño en cualquier momento a lo largo de su vida pero esas relaciones estarán siempre condicionadas a su personalidad y caracter básico. En el caso de, Matías, cuando llegó a manos de Santiago, era como un animalito tímido y asustado que nunca había recibido atención ni educación, sino que se dedicaba meramente a sobrevivir cada día. Por lo tanto, lo que aprendió con Santiago es lo que él ahora reconoce como «amor» (calidez, satisfacción incluso familia) y es ese tipo de relación lo que él va a buscar toda su vida para poder ser feliz. (eso explica porqué acepta a Santino). Son importante varias cosas en ese punto: la edad en que Matías comenzó con santiago (12 – 13) es como la edad límite en que los niños aprenden conductas que luego repetiran toda la vida si no se les enseña a modificarlas y en este caso, no hay nadie que pueda modificar las conductas de Mati porque Clara, la única persona cercana a él, por mucho que lo quiera y se preocupe, no ha sido capaz de ganarse la confianza de Mati y que él se abra con ella. Creo que aunque lo hiciera, el lazo que tuvo (y aún tiene en su corazón y mente) con Santiago es demasiado intenso y fue para él, feliz en extremo, comparado con lo que había tenido en su vida. a sus ojos, santiago fue y será lo mejor que le ha pasado. Agrégale a esto la intensidad del drama de creer que se suicidó por no querer dañarlo y ya tienes un Matías completamente «dañado» para el resto de su vida. Una cosa más… importante también, Matías tenía en su carácter «materia prima» de sumiso y Santiago supo trabajar con ello, agregándole el masoquismo, y supo hacerlo bien, con firmeza y muchisima ternura. wow! espero que este testamento te aclare un poco la duda que tenías. Saludos! gracias. <3

      1. Hola!
        Sí, porsupuesto que esto amplía, y mucho, mi entendimiento de Mati, y eso me da más tristeza aún :'(
        Venir de una vida en la calle, a saber qué tan salvaje y podrida, y llegar a un lugar donde te alimentan bien, te cuidan, te visten, etc. y lo único que tienes que dar a cambio es tu tu cuerpo y voluntad… Y muy a tu pesar le agarra el gusto al placer del sexo, pues ni como ver más allá de eso :'(

        Ahora estoy deprimida, Nani. Voy a tener que ir a terapia y es por tu culpa. ¿Para que escribes personajes tan… reales :'(
        Te voy a cobrar lo que me cueste la terapia jajajaja

        Muchas gracias por compartir tu talento a través de tus historias <3

  2. Por favor , no demores mucho en entregarnos nuevos capítulos. Me gustaría tanto que Matías y Santiago puedan sanar sus corazones, si fuese posible con terapia y estar siempre juntos.

    1. Hola Marisabel!. Aqui está el nuevo capítulo y sigo escribiendo. Si ellos pueden o no estar juntos lo dirá el destino y todo lo que aun tienen que pasar para sanar sus corazones y todos los problemas que enfrentan. La vida se les ha vuelto complicada a algunos de nuestros personajes y ya ves… tienen que abandonar el lugar donde se encuentran los chicos. Ya veremos si vuelven o no a estar juntos alguna vez. Gracias! saludos cariñosos. Nani.

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