M&M CAPITULO 89

ADAMIR

Había permanecido en inquieto silencio la mayor parte del vuelo. Le costaba pensar en las instrucciones que Nazir les había dado. Entendía. ¡Claro que entendía los problemas que le había planteado! Pero… ¿su isla??? … su mundo… le había tomado gran parte de su vida e inversiones construir su negocio, buscar el personal idóneo, crear conexiones… amaba esa isla… la sentía como su verdadero hogar… amaba los sonidos, la vista, los edificios… ser el amo y señor de su propio sueño. No podía convencerse de lo que significaba este vuelo.  Levanto la vista y la fijó en los paneles del techo del avión sin realmente verlos, absolutamente abstraído en sus pensamientos… casi al borde de la desesperación… ¿Cómo era que su magnífica vida se había vuelto un caos?… ¿Culpa de Exequiel que había vendido a Max?… no. En realidad, todo había comenzado antes… Cuando Santiago lo abandonó por enamorarse de un esclavo… cuando su madre lo miró llena de tristeza y dolor… cuando Max se volvió tan… ¿Qué era exactamente lo que se había vuelto?…. ¿Su razón de respirar? ¿Sus ganas de vivir?  Es que estar con él lo había cambiado… Max era delicioso, perfecto…   se había vuelto adicto a su piel y a su compañía… a su pelo rizado, sus preciosos ojos risueños… Max era demasiado importante…  ¡Rayos!!! ¿En qué clase de idiota se había convertido? ¿Acaso todo lo que estaba pasando era culpa de Max?… le había revolucionado la vida y lo había transformado… podía sentir en sus huesos que era alguien distinto… ¡y cómo no!! Si había descuidado el negocio porque su principal pensamiento era desear estar con él

¿Cuando?!!! ¡Por todos los cielos!!

¿Cuándo él había necesitado de alguien?…

Ja! Pero si él se reía y burlaba de quienes decían necesitar un sumiso…. Y aquí estaba él ahora retorciéndose como idiota por Max… Lo necesitaba… Recordarlo le produjo emociones incoherentes; se conmovía hasta la última fibra de su cuerpo deseando volver a tenerlo cerca, escucharlo, abrazarlo y sumirse en su cuerpo y su boca… se conmovía tanto que comenzaba a sentir que le faltaba el aire y le dolía el pecho… era un dolor físico extrañarlo tanto y sufrir por él… aunque por otro lado lo fastidiaba sentirse así… quizás todo habría sido más fácil si nunca se hubiera hecho cargo de él… Si no lo hubiera conocido, si Max jamás hubiera llegado a la isla, no tendría ninguno de los problemas de ahora ni andaría como demente persiguiéndolo, dejando todo botado y sintiendo que no podía ser él mismo por completo… que le faltaba una parte… que nada ni nadie, sino Max, podía llenar ese enorme agujero doloroso que llevaba en su interior. No estaba preparado para continuar su vida sin él, pero era tan humillante necesitarlo tanto

-. AAhhh maldición!!!

Se dio cuenta que había gritado cuando sintió las miradas de todos fijas en él

-. No se preocupe, Adamir. Lo haremos todo rápido y en un par de días habremos terminado.

Joel trataba de calmarlo confundiendo sus emociones

Adamir no pudo responderle. Todo lo que estaba sucediendo era demasiado, aún para él, que se consideraba un hombre fuerte. De pronto sus ojos tropezaron con los de Santiago y se quedaron mirando fijamente… Si. Santiago sí entendía lo que él estaba pasando… podía notarlo en sus ojos duros. Adamir desvió los ojos sin poder sostenerle la mirada. No quería pensar que Santiago había pasado por lo mismo por culpa de él y casi había muerto a causa de sus sentimientos por el chico de los ojos verdes… ¿Podría él llegar a extrañar tanto a Max que ya no deseara vivir?… NO. Sacudió la cabeza firmemente. Nazir le ayudaría a encontrarlo y todo volvería a estar bien. Tenía fe en su hermano. Si alguien podía encontrarlo con todas sus conexiones era él.  

.

El avión aterrizó en la isla a media tarde. Adamir reunió a todos y les explicó que por un tiempo sus servicios no serían necesarios. Él mismo los contactaría a cada uno cuando pudieran retomar el trabajo. Les pagó generosamente y el piloto inició un nuevo viaje llevando a tierra firme a todos quienes no fueran necesarios.  Al resto, 12 de los más fuertes que quedaban en la isla, Joel los reunió en un grupo y les explicó lo que iban a hacer. Miradas desconcertadas y confundidas. Todos se dirigieron hacia Adamir esperando su consentimiento. El asintió, dando a entender que estaba bien sin demostrar lo que bullía dolorosamente en su interior. Minutos más tarde, los hombres comenzaron a preparar lo que necesitaban, trajeron las máquinas de la bodega, las mismas que habían usado para aplanar la tierra y construir las edificaciones de la isla y se fueron repartiendo las tareas que debían hacer. Joel daba instrucciones a cada uno, Santiago supervisaba.

Adamir dejó que ellos se encargaran de organizar el trabajo y se alejó para caminar hasta lo que quedaba de su casa. Se le encogió el corazón ver el desastre que quedaba de la casa que tanto le gustaba. Avanzó sorteando los restos peligrosos. Su mano se deslizaba por las ruinas de objetos que hasta hace poco eran cotidianos y ahora añoraba. Lo único que se mantenía intacto era la magnífica vista hacia la playa y el mar. Apretó los labios hasta formar una sola línea para ocultar las emociones que amenazaban con desbordarse. Dejó para el final pasar por el que fuera el cuarto de Max. Aquí lo había visto por última vez… nunca imaginó que el maldito de Exequiel lo traicionaría… ¿por qué no lo había llevado? ¿Por qué lo había descuidado? Si tan solo se hubiera preocupado un poco más…

-. Estamos listos para comenzar

Santiago era el único que se atrevía a interrumpirlo cuando estaba a punto de derrumbarse. Inspiró profundamente y se giró cuando sintió que volvía a estar en control de sus emociones.

-. Está bien.

Volvió con los hombres y dio la orden con la respiración agitada y el estómago revuelto. Tenía que hacerlo… por más increíble que pareciera, tenía que decirlo.

-. Destruyan y quémenlo todo

Las maquinas partieron aplastando todo lo que quedaba en pie. El sonido de las motosierras subía de intensidad. Quienes entendían, instalaban cargas explosivas compradas por Joel y avisan a gritos antes de detonarlas. El lugar se volvía un campo de batalla.

Santiago se había hecho cargo de una de las máquinas pesadas. Su primer objetivo fue lo que quedaba de los dormitorios de los amos. El estrepitoso sonido de las paredes cayendo y rompiendo todo el interior le agradaba. Sonaba bien. Se sentía a gusto echando todo abajo. No había querido volver nunca a esta isla, pero ya que estaba aquí, al menos disfrutaría destruirla. Su mano apretaba firme la palanca de cambios, retrocedía y volvía a embestir una nueva pared para que no quedara nada de pie. Era hermoso ver como nada se resistía al paso del bulldozer. Retrocedió una vez más y giró la cabeza para ver el camino… de reojo alcanzó a ver algo que lo paralizó. Miro fijamente las ruinas a su derecha… se llevó las manos a la boca para no gritar aunque nadie lo habría escuchado con el ruido infernal que había. Detuvo el motor y descendió de la máquina. Caminaba tembloroso… se detuvo y quedo estático en medio de las ruinas que quedaba del cuarto que había compartido con Matías. Cerró los ojos con fuerza estresando cada músculo de su cara… pero al abrirlos, las lágrimas cayeron igualmente de sus ojos rodando calientes y agresivas por sus mejillas. A pesar del barro y el desastre del lugar, reconoció la cama.. sucia, embarrada, con restos de murallas, el sillón…roto y sin una pata… los restos de la barra donde colgaba a Matti y lo hacía volar…

Diooooos… Mati… como dolía por todos los malditos infiernos…

Quemaba tan fuerte recordar a su niño precioso…

Soltó el aire en exhalaciones rápidas. Se llevó las manos al rostro para limpiarse y recomponerse de la sorpresiva emoción que lo había descompuesto. Miro alrededor por ultima vez y giró para volver a la máquina y entonces se fijó en que Adamir lo estaba observando unos cuantos metros más allá. Le chocó sentirse observado en un momento de debilidad. Lo enfureció la mirada lastimera y cargada de culpa de Adamir. De un salto subió a la máquina y con furia arremetió con todo contra los restos del cuarto. Una y otra vez hasta que no quedara nada. Solo se detenía de vez en cuando para levantar su mano y limpiarse los ojos de las estúpidas lágrimas que le nublaban la vista.

.

Al caer la noche, las columnas de fuego se elevaban majestuosas y siniestras. Motosierras, explosivos y equipo pesado había sido necesario para destruir lo que el huracán había dejado en pie. Habían avanzado mucho en un par de horas. Adamir estaba silencioso y retraído, los hombros bajos y la mirada fija en las fogatas destructoras.

Se encontraban alrededor de a una fogata, frente al único techo que quedaba en la isla donde pasarían esa y la siguiente noche. Alguien había preparado comida y había café. El aire soplaba alejando el humo de los incendios hacia el mar

-. Mañana buscaremos los cuerpos para arrojarlos al mar – dijo Joel

Adamir se sorprendió porque él no había dado esa orden, pero supuso de donde venía. Asintió en respuesta.

-. Te indicaré dónde está cada resto en esta isla – indicó

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Al caer la noche del día siguiente, los restos aun humeantes no permitían distinguir que tipo de construcción o casas habían existido en la isla; solo eran montones de cenizas y el terreno parecía los restos de un campo minado. Aún faltaba rellenar y emparejar todo y dejar la superficie relativamente lisa.   El helicóptero había volado lejos mar adentro, llevando los restos y arrojándolos al mar para que nunca nadie pudiera encontrarlos y asociarlos con ellos. Quizás en unos meses o años, cuando la vegetación hubiera vuelto a cubrir todo y se viera uniforme, nadie podría decir que allí alguna vez hubo algo.

-. Volveremos a levantar todo – Dijo Adamir acercándose a Santiago, ofreciéndole una taza de café, y sentándose cerca sobre unas rocas. Habían hablado poco, pero habían trabajado mucho.

– Esperaremos a que pase el peligro y lo haremos. Esta vez planearemos mejor para hacerlo más funcional – continuo Adamir con un toque de entusiasmo en la voz, a pesar de la indiferencia de Santiago.

– Podemos hacer el complejo más grande y eficiente. – Adamir miraba el espacio delante de ellos como si en su mente estuviera ya trazando los planos de las nuevas construcciones

Santiago había recibido la taza de café y bebía lentamente

-. No cuentes conmigo – dijo con fría tranquilidad

-. Por supuesto que cuento contigo… Tú siempre estarás conmigo, solo que esta vez será diferente.

Había tal fervor en la voz de Adamir que Santiago deseó escucharlo… solo por curiosidad

-. ¿Diferente?

Adamir sonrió complacido. Para él, la pregunta de Santiago significaba que comenzaba a aceptar su propuesta

-. Todo será mejor que antes, pero con una gran diferencia; tú y yo dirigiremos el lugar y seremos diferentes al resto. Construiremos una casa para ti y otra para mí y en ella podremos vivir con quien quieras, ¿entiendes?

Santiago bebió otro sorbo de café que pasó difícilmente a través de su garganta apretada. Si tan solo hubiera dicho esas palabras tiempo atrás… cuando él necesitaba oírlas.

-. Ahora puedes buscar a tu chico y traerlo. No habrá ningún problema. Yo encontraré a Max y él vendrá a vivir conmigo.

El hecho de que Adamir mencionara a Matías enardecía a Santiago.

-. Puedes elegir el lugar donde quieres tu casa – siguió planeando Adamir, ajeno a lo que bullía en la cabeza de Santiago – Siempre te gusto el prado cerca del acantilado… quizás Matías y tú podrían vivir allí

Adamir no alcanzó a ver el momento en que Santiago se puso de pie y descargó su furioso puño contra él. Solo sintió algo doloroso y muy caliente en el rostro que lo empujaba de espalda y hacía que su cabeza rebotara contra el suelo. Solo al volver a abrir los ojos se dio cuenta que Santiago lo había golpeado.

-. Pero qué…???

Santiago, aun con la adrenalina agitándose en su interior, tomó a Adamir de la solapa y lo levantó como si fuera un muñeco

-. Nunca vuelvas a mencionar a Matías – dijo descargando un nuevo golpe en pleno rostro 

Adamir Alcanzó a reaccionar y esquivarlo en parte, pero su equilibrio falló y cayó al suelo nuevamente

-. Y que te quede claro que yo jamás volveré a pisar este maldito lugar

Para reforzar sus palabras, estiró el brazo y descargó un nuevo golpe en las costillas de Adamir.

Joel y los hombres se acercaron corriendo al ver lo que sucedía.

-. ¿Señor? – preguntó Joel con la clara intención de ir tras Santiago

-. No. No… está bien. – respondió Adamir permitiendo que lo ayudaran a ponerse de pie y que Santiago se alejara.

Me lo merezco” pensó Adamir recordando el momento en que Santiago le había pedido vivir con Matías en la isla y él se lo había negado… luego el intento de suicidio y el increíble milagro de no haber muerto, los daños físicos, la recuperación de Santiago. Se pasó la mano por la mejilla. Dolía… pero seguro dolía menos que todo lo que le había hecho pasar a Santiago.

Mientras más rápido descargue su rabia, más pronto volveremos a trabajar juntos, como antes

.

Al día siguiente Santiago reanudó su trabajo, pero se mantuvo distante de Adamir y de todos. Pasado el mediodía, el lugar comenzaba a lucir como si nunca hubiera habido nada. Todo estaba siendo cubierto con toneladas arena dorada de playa y rocas, traídas desde los alrededores.  Adamir, a pesar de los golpes recibidos, estaba animado y deseoso de terminar. Estaba confiando ciegamente en que una vez terminado el trabajo en la isla volverían a la ciudad y Nazir lo esperaría con noticias sobre el comprador de Max… incluso, quizás, lo habría recuperado.

Le extrañó cuando cerca de las 5 de la tarde escucharon un helicóptero acercarse. Minutos más tarde, Nazir en persona descendía de la nave. Su rostro de gravedad y el hombre de terno que lo acompañaba no presagiaban nada bueno.

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CRISTIAN.

Esta vez entró a la oficina de Nazir sin sentir nada más que mucha energía. Habían pasado exactamente 24 horas y estaba de vuelta, rebosante de información y, si su carácter no fuera tan tranquilo, Cristian habría entrado dando saltos de júbilo. Odell, el inspector local que lo acompañaba, por el contrario, estaba nervioso.

-. Buen día, Inspector. Aquí está la información sobre la nave – Nazir, omitió los saludos protocolares y los recibió deseando expulsarlos lo antes posible.

-. Ah! Excelente! – dijo Cristian recibiendo el documento que Nazir le había extendido al local. Sin preguntar, tomó asiento frente al escritorio de Nazir y se puso a hojear los papeles recibidos.  El otro hombre se mantenía de pie y miraba inquieto las paredes

-. ¿Hay algo más en que pueda ayudarlos? – preguntó Nazir con fría cortesía.

Cristián escuchó perfectamente, pero se permitió mantener la vista fija en los papeles unos segundos más antes de volcar su atención a Nazir.

-. ¿Dónde podemos encontrar a su hermano Adamir?

-. Lo siento. No sé dónde está – negó Nazir

-. Bien. Me temo que tendremos que continuar esta conversación en la estación de policía, entonces.

-. ¿Cómo dice?

-. Digo que va a tener que acompañarnos a la estación para responder un interrogatorio

Un aire gélido recorrió la espalda de Nazir. El descaro de este joven inspector no tenía límites.

-. ¡Como se le ocurre! Ya le entregué la información que necesita. He demostrado mi cooperación.

-. Verá… no se trata de usted sino de su hermano Adamir. Pero como él no se encuentra presente, usted tendrá que responder algunas interrogantes sobre él

Nazir sintió que el suelo se volvía pesado y comenzaba a hundirse, pero no se permitió bajar la guardia

-. ¿Qué interrogantes?

Cristian y el inspector local intercambiaron significativas miradas. Durante las últimas 24 horas apenas habían dormido. Siguiendo el curso del huracán habían llegado a dos islas pequeñas; una de ellas estaba cerca del continente y era un conocido resort que había sido evacuado antes del huracán y descartado como posible sitio de heridos. Por lo tanto, su atención se concentró en un pequeño punto distante en el mapa. Una isla desconocida. Buscaron en los archivos correspondientes el nombre del propietario, pero al seguir el rastro se dieron cuenta que el lugar figuraba a nombre de una empresa pequeña con base en el caribe cuyo rastro era prácticamente imposible de rastrear ya que se ramificaba en varios otros nombres. Algo que parecía hecho a propósito para no descubrir el nombre real de el o los propietarios.  Habían llegado a un punto casi muerto y el inspector local bajaba los brazos en señal de desaliento. Cristián solo estaba comenzando. Tenía buena intuición.

-. Esta isla debe tener un dueño y si es este hermano perdido, me gustaría saber sobre él.

-. ¿Qué quiere saber? – Pregunto Odell

-. ¿Puede obtener los registros bancarios de este hombre?

-. Necesitaré una orden del juez – dijo el local

-. Consígala – dijo Cristián mostrándole lo que él ya había obtenido a través de su investigación personal. El listado del patrimonio financiero y propiedades del señor Adamir era impresionante. Los números que manejaba en sus cuentas bancarias eran simplemente inexplicables.

-. ¿Cómo… como obtuvo eso? – preguntó el inspector local más que sorprendido. Pero Cristian no respondió

-. Necesitamos que sea oficial. Consiga esa orden

Se pasó el resto de las horas comparando lo que Adamir recibía de los astilleros y no había forma de que los números calzaran. Sus cuentas bancarias sobrepasaban con creces cualquier posible utilidad recibida. Para ello tenía como evidencia lo que recibían Nazir y su otro hermano.  ¿A que correspondían estos depósitos enormes en las cuentas de Adamir dos veces al año durante los últimos 15 años? ¿En que trabajaba que era tan lucrativo? ¿Por qué, por más que buscara en todas partes de la red, no podía encontrar nada sobre su residencia o trabajo, pago de impuestos o contribuciones? No existían fotos de él ni artículos ni nada. El hombre simplemente no existía… excepto por sus cuentas del banco.

-. Venga conmigo y traiga todo eso – dijo el local – tendremos que mostrar algo para convencer al juez.

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ADAMIR

Nazir bajó del helicóptero seguido de su abogado de confianza. Obviamente el hombre no sabía todo lo que había que saber, pero tampoco necesitaba estar informado. Él estaba allí para cumplir otra función.  Nazir se fijó en todo el trabajo que habían hecho y francamente se sorprendió. En tan poco tiempo habían logrado desaparecer lo que antes había. Dios! Esperaba que fuera suficiente.

-. ¿Qué haces aquí?- preguntó Adamir acercándose

-. No traigo nada bueno – respondió Nazir pasando su mano por la frente en un gesto nervioso – tenemos que hablar

No quedaba ninguna construcción así es que ambos hermanos caminaron alejándose del resto hasta un pequeño claro entre los árboles

-. Dime de una vez. ¿Qué pasa?  ¿Se trata de Max? – Adamir esperaba que las malas noticias no tuvieran que ver con Max

-. Ojalá fuera eso – respondió Nazir irritado -. No hay forma suave de decirte lo que ha sucedido así es que voy a contarte todo lo más claro y resumido posible.

Nazir comenzó relatándole su desagradable experiencia en la estación de policía local donde, a pesar de tratarlo con mucho respeto, lo habían interrogado exhaustivamente acerca de su hermano menor.

-. Quieren saber todo sobre ti. Tuve que decir que apenas tenemos contacto y no sé mucho de tu vida. Que vives viajando y nadie sabe tu paradero. Pero la policía ya ha descubierto la isla. No saben a quién pertenece, pero ya la tienen identificada y vendrán a investigar

Adamir no cabía en sí de la conmoción… era casi imposible de creer que a Nazir lo hubieran llevado a interrogar y que la policía quisiera venir a su isla.

-. ¿Vendrán hasta aquí?

-. Si. No dije nada y ellos tampoco saben mucho. Pero… eso… no es todo

-. ¿Hay más? – preguntó alarmado

-. Hermano… No sé cómo decírtelo, Adamir

Nazir se acercó a él y le puso una mano sobre el hombro. Adamir sintió que ese gesto era demasiado dramático y precedía algo horrible

Mientras investigaban tu paradero dieron con tus cuentas en los bancos. Lo único que tienen seguro es la irregularidad de tu dinero… fueron con un juez y…  tus cuentas bancarias han sido congeladas hasta determinar la procedencia de los fondos.

-. ¿Có… cómo??

-. No puedes tocar tu dinero

-. Pero… mi dinero… no… es posible…

Como en cámara lenta, Adamir fue retrocediendo hasta encontrar apoyo en un árbol para no caer. Miraba a Nazir con los ojos desorbitados, el rostro ladeado… desenfocado… aturdido

-. Es mí dinero. ¡El banco debe responder!!!

-. Es dinero ilegal. Estamos en un lío mayor

-. Pero si no tienen ninguna prueba de nada… ¿cómo…? Ellos no pueden… – gritó Adamir completamente fuera de control, los ojos dorados despidiendo chispas y el pelo largo se agitaba sobre el rostro – No existen pruebas!!!

-. ¿Qué tan segura es tu conexión de intranet? – pregunto Nazir recordando subastas, ventas y un sinfín de compradores

-. La mejor – afirmó Adamir con seguridad

-. Bien. Borra todo. Elimina hasta el último rastro. El inspector extranjero es bueno en eso… muy bueno.

-. Jamás podrá acceder. ¡Es un sitio seguro!!

Nazir se adelantó, amenazador y exigente

-. Borra todo – ordenó duramente – el desgraciado es una máquina experta en computación, ¿entiendes?

-. Pero si hago eso… ¿Cómo me conectaré con los clientes si eliminó sus datos?

Nazir lo miró como si Adamir estuviera loco…

Adamir le respondió la mirada como si el loco fuera él

-. ¿No entiendes? En unos días el maldito inspector movilizó a toda la policía, interpol, servicio de impuestos, bancos… ¡TODOS ESTAN BUSCANDOTE Y NO PUEDES EXPLICAR NADA!!!

Nazir, que rara vez perdía el control, estaba gritándole

Tenemos a un maldito policía pisándonos los talones. No voy a pasar mi vida en la cárcel y no creo que tú quieras hacerlo. La venta de esclavos no es bien vista por los jueces, sobre todo si son niños secuestrados de todas partes del mundo… ¿crees que alguien te perdonaría o comprendería?

-. Pero… pero… entonces…?

-. Se acabó… tu negocio en esta isla ya no puede existir

Adamir estaba mareado y demasiado choqueado para procesar todo… la isla, el dinero… parecía una mala broma

-. Santiago y tú tienen que marcharse del país y no volverán hasta que ya nadie se acuerde de este asunto.

-. ¡Pero si no hay ningún asunto!!!

Nazir se tomó un instante para dejar que Adamir se calmara. Miró hacia el sector donde habían estado las construcciones

-. Se ve muy bien… ¿crees que si excavan un poco podrían encontrar evidencias?

-. Usamos explosivos. No hay cuerpos ni restos

-. Pero deben haber quedado pedazos de concreto… tal vez restos de algunas cadenas… ¿esposas?…¿un dildo plástico que toma cientos de años en desaparecer?… ¿trozos de látigos?

Adamir palidecía más y más…

 -. Basta un pequeño detalle para que ellos unan las piezas y nunca más vuelva a sentir la libertad

Adamir bajó la cabeza sabiendo que Nazir tenía razón. Se sentía mal. Enfermo, angustiado… Bajo la cubierta de arena podrían haber quedado innumerables evidencias…

-. ¿Qué vamos a hacer?

Adamir era incapaz de pensar claramente. La destrucción de su mundo amenazaba con alcanzarlo a él también físicamente hablando. Sentía que no era él mismo… estaba viviendo una pésima pesadilla. Se mantenía de pie solo porque estaba afirmado contra un grueso tronco

-. He arreglado que uno de nuestros barcos los lleve a ti y Santiago hasta un país en otro continente. No debes preocuparte por el dinero, no te faltará nada. Yo me encargaré de eso, pero debes prometerme que llevaras una vida tranquila y sin notoriedad en algún lugar remoto y pequeño

Adamir boqueaba cual pez fuera del agua… movía las manos, la cabeza… articulaba silabas incoherentes…

-. Yo.. no sé si podré…

-. Tienes que hacerlo si quieres seguir viviendo en libertad. Recuerda que si caes tu, caemos todos.

Dios!! No.. esto no era real.. no estaba pasando… Adamir se sujetaba firme la cabeza y renegaba

-. Max!…  -gritó de pronto

Nazir levantó la cabeza y demostró firmeza al hablar

-. Encontré al comprador – anunció

Adamir suspiró atontado y un gesto de enorme alivio comenzó a dibujársele en la cara. Ninguno de estos cambios parecían tan importantes si tenía a Max con él

-. Oh Dios! ¿Dónde está?  Quiero verlo

-. No es tan fácil. El comprador es un hombre respetable y entendió cuando le explique que Max había sido vendido por error y lo necesitábamos de vuelta. Le ofrecí devolverle su dinero más una generosa compensación por las molestias

-. Le daré lo que pida… solo dime donde esta – rogaba Adamir con una media sonrisa boba, al borde del colapso

-. Bueno…

-. ¿Qué? – mantenía el alma en un hilo delgado

-. El hombre me pidió unos minutos para hablar con el chico y luego me llamó de vuelta

Adamir estaba expectante… no se movía ni para respirar… tenso hasta la punta de los dientes

-. Adamir lo siento mucho, pero Max no quiere volver contigo. Está feliz donde está y quiere quedarse con  su nuevo amo.

.

7 comentarios sobre “M&M CAPITULO 89

  1. Hasta ahora, pensaba que nada dolería más que la separación de Matías y Santiago pero… Todo este asunto, toda la destrucción de la isla, todo lo que le pasa a Adamir… Yo sí le tengo cariño y me duele el giro que están tomando las cosas. Es decir, está muy, pero que muy interesante. Pero igual es dramático. Ah, ¿cómo no lo he visto venir? Gracias por actualizar.

    1. Hola NaniChan! en realidad es algo super curioso y me llama la atención como las letras han sido capaces de inspirar odio y amor por Adamir; al principio yo tambien lo odiaba a pesar de entenderlo.. pero me pasa lo mismo que a ti…ahora le tengo cariño y sus «perversidades» son parte de él y se aceptan… casi. B ueno.. la historia esta tomando giros inesperados para el señor puto amo de la isla (ahora que ya no puede volver a su isla) y quien sabe que más pasara… Solo puedo decirte que los siguientes capítulos la intensidad va subiendo cada vez más y no me demoraré mucho en actualizar. Gracias por tu comentario. en realidad me da mucho ánimo para continuar escribiendo. saludos cariñosos. Nani.

  2. Dios!! Sabia que todo terminaria pero esto es doloroso. Y max feliz con otro amo adamir jamás lo creeria conose demasiado a max pero con todo el problema de la venta de esclavos, puede imaginar que max simplemente lo dice para no volver con el hay nani me tienes echa un manojo de nervios

    1. Hola Idalia! Yo también estoy un poco nerviosa viendo en mi «pantalla» las cosas que van pasando y sintiendo el dolor y la desesperación de Adamir y de cada uno de ellos. Tines razón en algo importante… Adamir si conoce bien a Max, muy bien, pero en estos momentos de extrema tensión no es capaz de pensar claramente y Nazir, por otro lado, esta dominando el juego y debe lograr que Adamir siga sus instrucciones para que no terminen en la carcel. Gracias por tu comentario. Actualizo lo antes posible. Saludos cariñosos!! Nani

  3. ¡¡¡BIEEEN!!! Por fin algo de justicia.
    Adamir tiene que pagar y con arrepentimiento no es suficiente. Ojalá llegue pronto esa justicia final.
    ¡Se tenía que decir y se dijo! Jajajaja

    Me molesta tanto este personaje que hasta olvidé qué más iba a escribir jajajajajaja

    1. Hola Itzel!! Tu has odiado a Adamir desde el principio… ¿por qué seguiste leyendo al historia si en realidad lo odias tanto?… yo creo que en el fondo.. muuuuuy en el fondo si le tienes algo de cariño jajajajajaaa. ya sabes, del odio al amor es solo un pequeño paso. En todo caso, el señor amo de la Isla.. ups.. nop. ya no.. el señor adamir esta pasando un mal momento pero recuerda que las personas como él, Nazir y Santiago son capaces de superar mucho más que esto. Veremos que tan clever es Cristian y hasta donde llega. Gracias. <3 Saludos cariñosos. Nani

      1. Holoooooo!
        Sigo leyendo por pura empatía con los chiquillos y porque mi anhelo de justicia aplica hasta en la ficción jijijijiji Más ahora que Cristian está tras los pasos de ese animal O:-)

        Y no, no existe dentro de mi, ni en lo más hondo, profundo, hundido, oculto, etc. una traza de buen sentimiento hacia Adamir 🧐
        (Que dramática me acabo de sentir jajajajajaja)

        Dicho lo anterior, me voy al siguen episodio jijijiji

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