Capítulo 13

Solo… llego solo hasta mi departamento… sin necesidad de que yo hiciera nada más. Bueno,  en realidad hice bastante cruzándome en su camino por varias semanas, pero, pero creí que … Me desconcierta Roberto. No responde a ninguno de mis modelos conocidos. No es igual a nadie que me haya encontrado antes. Mucho menos lo que pasó anoche.  Pensé que si alguna vez llegaba a tener a Roberto cerca iba a ser un típico angustiado, perseguido… puro sufrimiento y arrepentimiento pero no, no hubo nada de eso anoche. Fue increíble…

Estoy sorprendido… no, sorprendido no es la palabra adecuada, estoy encantado ¿Sería muy estúpido decir que estoy fascinado por este hombre?

El despertador vuelve a sonar y me levanto lleno de energía. Me ducho, visto y en poco rato estoy listo para comenzar el día. Cuando voy saliendo del departamento me doy cuenta que voy sonriendo… ¡Qué me pasa?!.

La sonrisa idiota me dura todo el día y me hace difícil concentrarme en mis clases. Me descubro varias veces al día pensando en Roberto y en lo que pasó anoche. Quiero verlo… Me siento extremadamente tentado de ir a dar una vuelta por las oficinas del centro de alumnos pero me contengo. Estoy seguro de que tarde o temprano Roberto va a volver sin que lo busque.

Mis amigos están programando una fiesta más tarde… ¿estoy en serio dudando asistir?.. les respondo que tal vez. Me molestan y me insisten, preguntan riéndose quién es el nuevo de turno. Saben que cambio de pareja con la misma velocidad que cambio de ropa… No respondo, no podría responder. Siento que Roberto no clasifica para juegos y quiero conservarlo solamente para mi, es absolutamente privado.

En la cafetería de la Universidad me siento a tomar un café con mis compañeros mientras revisamos algunos proyectos en los que tenemos que trabajar. Es una cafetería grande con inmensos ventanales. De pronto, como si me lo indicara expresamente un radar, veo a Roberto pasar por fuera de la cafetería, va caminando de prisa con su infaltable compañera, Ángela Herrera y una tercera mujer que no conozco.

Lo siento Ángela… ya te gané.

Lo observo moverse. Roberto camina derecho, relajado, con pasos firmes, es muy seguro de si mismo, todo su lenguaje corporal expresa… autoridad,  poder, sus gestos son seguros, claramente autoritarios…¡mierda! Una ola de deseo me toma por sorpresa, quiero levantarme, arrastrarlo a algún lugar y poseerlo ahí mismo… me quedo pegado pensando en la palabra que usé en mi mente…¿poseerlo?  La risa se viene sola a mi boca sin que pueda evitarlo. Creo que Roberto no me va a dar chance alguna de poseerlo completamente… nunca.

El desafío me estimula terriblemente y ya no puedo concentrarme más en lo que estaba haciendo. Me termino el café y ordeno los papeles. No puedo concentrarme más aquí. Dejo a mis compañeros y me voy de vuelta a mi departamento a ver si allá puedo estudiar tranquilo antes de decidir si los acompañaré a esa fiesta.

Han pasado varias horas y ya terminé lo que tenía que estudiar… pero aún no me decido, vago frente al televisor cambiando los canales constantemente… No tengo excusa alguna para no irme de fiesta con mis amigos… excepto… ¡mierda! NO,  No voy a quedarme sentado esperándolo.

Tomo el celular y me contacto con mis compañeros, me ducho rápido y me cambio de ropa.

Cuando estoy a punto de salir, el timbre de la puerta me distrae.. ¿Ya llegaron mis amigos?, abro descuidadamente sin fijarme quien pueda ser.

Roberto nuevamente de pie en el umbral

Mi corazón se olvida de latir un par de veces y siento como las comisuras de mi boca se curvan en una sonrisa…

Esto sí que no me lo esperaba.. pensé que se iba a demorar varios días en volver a buscarme. Finjo que su presencia en mi puerta es la cosa más normal del mundo. Entra rápidamente y cierra la puerta tras de él. Es todo calor, todo labios, lengua, abrazos, gemidos, caricias, piel… posesivo… me toma y me toca como si le perteneciera. Me he olvidado por completo de cualquier fiesta u otro programa… mi mundo se enfoca completamente en este hombre frente a mí. Con urgencia me está quitando la ropa que acabo de ponerme. No me ha dicho una palabra, pero no creo que sean necesarias… lo deseo a morir. Aun tiene su ropa puesta pero dirijo mi mano directamente a su entrepierna, por sobre la ropa lo acaricio. Esta duro, erecto… ¡Dios!, es fantástico. La pasión nos enciende en cosa de unos segundos, sonrío, sonrío con ganas sintiéndome verdaderamente alegre… Estoy feliz de verlo aquí conmigo, sin juegos ni dobleces… directo.  Secretamente desee verlo durante todo el día,

 Skylar 

¿ Mmhhhh?

– Deja de reírte  tan satisfecho de ti mismo

– No….me.. río de ti – mi voz entrecortada

– Más te vale – estoy desnudo, mis ropas desaparecieron de mi cuerpo. Aun besándonos, sin soltarnos llegamos al dormitorio. Me empuja sobre la cama y se queda de pie mirándome, aun completamente vestido.

– ¿Sabes lo hermoso que eres? – se está quitando su ropa lentamente mientras me mira fijo

– No…

– Eso no es cierto… sabes perfectamente bien que eres … eres … –

– ¿Qué soy?

Su jeans cae al suelo y desnudo se tiende al lado mío, sus manos me buscan ansiosas, siento mi erección comenzar a crecer bajo el roce de sus dedos

– Eres una princesa de cuentos de hadas – debería enojarme sin embargo la frase me causa risa

– Y tu eres un idiota

– Si… soy el idiota que … – ya no se está riendo más

– ¿Qué?

– No importa… después

– No, quiero saber

– Dije que después

Me calla la boca con un beso intenso, su lengua entera en mi boca, dulce, caliente, dominante… el peso de su cuerpo sobre el mío ¿Qué me estas haciendo Roberto? me estas enloqueciendo… sus manos bajan directamente a mi pene sin enredarse en ninguna otra parte mientras su lengua se entretiene provocándome deliciosas sensaciones en mi cuello y mis orejas… no se que tiene Roberto pero me hace sentir de una manera que no sentí nunca antes.  Es diferente con él…. ¿Por qué soy su primer hombre?… no.. no es solo eso…

No quiero quedarme tranquilo, quiero tocarlo.. ¡ mierda! Lo que en realidad quiero es tumbarlo sobre la cama, comérmelo a besos y penetrarlo… pero me va a costar un siglo de convencimiento llegar a ello… creo.

Me siento en la cama detrás de Roberto. El se queda sentado delante de mí, pegado a mi, nuestras piernas enredadas y mi pene aplastado contra sus nalgas, duro, pulsante. Lo abrazo y mis manos se dirigen a su miembro, lo froto despacio. Roberto gime… cambio intensidad… rápido.. lento… . juego durante un rato a complacerlo… me guío por su respiración para saber que le gusta. Roberto apoya su cabeza en mi hombro, mordisqueo su oreja… aspiro su olor… intoxicante… ¿qué pasó con mi habitual impaciencia?…

– Me gusta tu olor a sexo – mi lengua dentro de su oreja lo hace gemir más fuerte… me excita su sonido ronco… varonil.  Sé que mañana va a odiarme pero no puedo evitar dejar chupones en su piel…  dejar una marca temporal de mis besos sobre su cuerpo… quiero que cuando se mire al espejo, me recuerde… estoy tan excitado que es doloroso. Uso una de mis propias manos para tocarme, lo necesito.

– Estas haciendo trampa

Se da vuelta y tira de mis piernas sin avisarme. Quedo debajo de su cuerpo, su boca me envuelve, lento, con seguridad.  Me toma desde abajo y siento la punta de mi pene chocar contra su garganta…  una y otra vez. ¡vaya alumno!  Vas a aventajar al maestro,  su lengua me recorre entero y sus manos sujetan fuertes mis piernas, separándolas

 Skylar?– su voz me suena distante, cargada de deseo

– ¿mmmhhh?

– Quiero penetrarte

Vuelvo a la realidad de inmediato.

Ambos estamos arrodillados sobre la cama, frente a frente… Lo miro como si estuviera viendo un ser de otro planeta… ¿en serio me dijo lo que acabo de escuchar?  Quiero convencerme de que escuché bien… sus ojos me miran ansiosos… creo que está algo asustado.  Si. Eso fue exactamente lo que dijo y espera una respuesta…

Me relajo un poco… en serio tenemos que hablar.

– Repite lo que acabas de decir – trato de que mi voz suene tranquila. Roberto no retrocede, al contrario, se acerca y posa una de sus manos en mi mejilla

– Quiero estar dentro tuyo –

¡mierda, mierda!!! Hay tanta ternura en su voz…

– ¿Diste por hecho que yo asumo el papel de pasivo?

Mi pregunta lo desconcierta totalmente. Me doy cuenta por su reacción que si, efectivamente, lo dio por hecho.

– ¿No? – me pregunta extrañado.

Respiro profundamente, me tomo la cabeza con ambas manos… ¡mierda! es una situación inesperada…

– No

Sonrío con sarcasmo, mirando al vacío…¿Por qué cresta tenía que interesarme tanto este maldito heterosexual?!!

Frustración es la palabra que mejor describe nuestros estados de ánimo en este minuto. Seguimos enredados sobre la cama, brazos, piernas, torsos… abrazados sin hablar… Aún no le he dado una respuesta…  sé que voy a terminar cediendo, pero quiero que ceda él también. No va a ser la primera vez que lo hago, pero no es lo que prefiero. ¡idiota! Voy a hacerlo por ti, solo por ti, pero…

– Supongo que no tienes idea de cómo hacerlo, ¿verdad?

Con el solo hecho de preguntar eso estoy dando mi brazo a torcer…

– No… pero puedes enseñarme, ¿cierto?

– Roberto… de acuerdo, te enseño pero… una vez cada uno

Silencio, dejo que mis palabras penetren despacio en su mente. Lo siento ponerse tenso y apretar los músculos de su cuerpo. Sus manos lentamente se contraen.

– No… no… No sé…   me confiesa abiertamente

– Si yo puedo, tu puedes – tajante

– ¿Te das cuenta lo que me estas pidiendo?

– ¡¡ idiota…!!

En un instante me ha inmovilizado bajo el peso de su cuerpo y sostiene mis brazos por sobre mi cabeza. En su rostro no hay ninguna duda, Esta hablando en serio.

 Skylar, en serio, ¿te das cuenta lo que me estas pidiendo?-

– LO MISMO QUE ME PIDES TU!!!

– Es diferente… yo no soy…

– ¿Qué?.. ¿Qué es lo que no eres? ¿Gay?

– Eso mismo

– Pues para no ser gay estas bastante desnudo en la cama conmigo, ¿no?

Le contesto molesto.

Me suelta. Algo ha cambiado. Lo siento alejarse. Se sienta en el borde de la cama, la cabeza entre sus manos. Suspira…  me acerco despacio y lo abrazo por detrás. Lo retengo fuerte contra mí.

– Te deseo, igual que tu a mi

– No sé… en serio, no sé si puedo

Roberto está realmente complicado. Lo entiendo, pero sé que es solo porque tiene miedo.

– Déjame mostrarte… intentémoslo  

Vuelve a suspirar… no dice nada por unos minutos que me parecen eternos. Cuando me responde puedo sentir el sufrimiento y la duda en su voz

– ¿Puedes darme tiempo, al menos?

Lo abrazo aun más fuerte. Sé que está cediendo de a poco, por mi. No quiero presionar más.

– Si.. por supuesto que si

Me acerco a sus labios. Me besa de vuelta pero me puedo dar cuenta que el tema lo ha desconcentrado totalmente de lo que estábamos haciendo.

– Roberto, déjalo ya

No me gusta verlo así… poco a poco vuelve a encenderse,  a olvidarse. Quiero borrar la preocupación de su mente y hago mi mejor esfuerzo,  con paciencia y experiencia lo llevo hasta el  borde del clímax en repetidas ocasiones hasta que finalmente termina arqueando todo su cuerpo hacia mi y rogándome. Lo complazco y Roberto eyacula una vez más en mi boca.

 Al menos, por esta noche, el tema ha quedado atrás… pero no olvidado.

 

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