Capítulo 2

No volvieron a tocar el tema. A la mañana siguiente cada uno actuó como si nada diferente hubiera sucedido… aunque a solas ambos sabían que si había ocurrido algo importante. Javier intentó seguir como si nada hubiera pasado pero sus miradas lánguidas y una cierta tristeza por el rechazo lo hacían sentirse un poco más alejado de Pedro que antes.

Cuando Javier cumplió 14 no quiso celebrarlos. Estaba cambiando de a poco y se sentía más solo que nunca. La relación con Pedro parecía la misma… pero había pequeños cambios que, aunque sutiles, hacían sufrir a Javier. El contacto físico y personal era ahora muy limitado… hacían las mismas cosas de siempre pero Pedro se mantenía físicamente distante. Javier no había intentado nunca volver a tocarlo o a entrar en su dormitorio pero escuchaba el cerrojo pasar luego de que Pedro entrara en su cuarto, cuando lo iba a buscar ya nunca lo abrazaba… se habían terminado los abrazos y las caricias casuales, las demostraciones físicas de cariño dejaron de existir.

Javier lo echaba de menos… anhelaba uno de sus abrazos o volver a sentir su olor…  pero entendía que era una locura personal… su propia locura y Pedro no quería ser parte de ella.  Comenzó a buscar en otra parte lo que ya no tenía disponible… comenzó una nueva etapa en su vida.

Había en el colegio, en los cursos mayores, un par de chicos que desde hacía mucho tiempo lo miraban e intentaban hablarle… sabia que ambos eran gay… se veían amables, siempre estaban juntos y habían cientos de rumores sobre ellos.  Un día decidió responderles… ambos eran buen mozos… y él necesitaba desesperadamente, algún tipo de contacto físico con el que calmar su ansiedad. Desde que Pedro lo mantenía a distancia, su necesidad de él parecía aumentar… ya no le bastaba con tocarse a sí mismo… quería… ansiaba,  algo más fuerte y real.

Los chicos, Ramiro y Arturo, eran alumnos del último año. En poco tiempo se volvieron muy cercanos y un día cualquiera, Javier aceptó la invitación para ir a la casa de uno de ellos. Sabía a qué iba y quería ir. Necesitaba lo que ellos querían darle. Los chicos cambiaron nada más cruzar y cerrar la puerta de la casa. En público jamás se tocaban, pero tras la puerta cerrada de la casa, sin nadie más que ellos, se besaron en la boca y se tocaron levantando la ropa y cruzando sus manos en la piel del otro. Javier miró asombrado… excitado… deseando formar parte… quería ser tocado y besado de esa manera. Ramiro, el mayor, se separó de Arturo y estiró su mano… sonriendo… invitándolo. Javier avanzó sin dudarlo. Fue recibido por las manos y la boca de Ramiro… el chico mayor sabía lo que hacía… tenía 19 años y bastante experiencia…  lo beso largamente mientras Arturo lo acariciaba en la cintura, en la espalda… no tenían problema alguno en compartir su cariño con él

-. Hemos esperado mucho por ti- dijo Ramiro sonriente

– ¿En serio?- preguntó asombrado

-Ven…- Arturo tomó su mano y él se dejó llevar

Muy pronto habían llegado a la habitación de Ramiro y los dos chicos estaban sobre su cuerpo semi desnudo

-. Eres virgen, Javier?- preguntó directamente Ramiro

– Si…- respondió algo nervioso… uno de ellos bajaba sus boxers y se quedaba desnudo

– ¿Quieres seguir siéndolo?- pregunto mientras su mano se cerraba en su pene y comenzaba a frotarlo… luego su lengua lamía sus testículos

– No- respondió seguro

– ¿Estás seguro? – preguntó Arturo en su cuello… besando y lamiendo– no queremos obligarte

– Estoy seguro- respondió entre suspiros y gemidos

– Bien… ¿Quién quieres que te lo haga? – preguntó Ramiro entre sus piernas

La pregunta en sí era irreal… Javier volvió a la realidad por un par de segundos y los miró a ambos…

-Tú- le dijo a Ramiro. El aludido sonrió satisfecho

– Sabía…- dijo Arturo decepcionado. Como consuelo, Ramiro tiró de él bruscamente y lo besó violentamente en la boca

– No protestes… te lo haré a ti después

– Arturo?- preguntó Javier bajo ellos.

Arturo lo miró… le caía bien Javier, siempre le había gustado este chico tan mono con esos ojos tan impresionantemente bonitos y ese cuerpo delicado… no tenía nada en contra de él… solo le habría gustado ser elegido, pero entendía… Ramiro siempre era el activo, mientras que él podía jugar ambos roles

– No te preocupes Javier… está todo bien- para corroborarlo volvió a besarlo y a seducirlo con su lengua y su boca…

Ramiro sacó un par de cosas de su mesa de noche… lubricó sus dedos y de a poco los puso dentro suyo… era una locura… se sentía tan bien todo lo que le estaban haciendo… sabía que era una degeneración total pero no le importaba… estaba con dos chicos  al mismo tiempo y uno de ellos lo preparaba para penetrarlo… todo se sentía maravillosamente bien… Cuando sintió las primeras punzadas de dolor al tener el miembro de Ramiro en su recto pensó en Pedro… en que le habría gustado tanto que fuera él… que lo abrazara y consolara… secara sus lágrimas y le dijera las palabras dulces que quería escuchar… pero ya no lo tocaba ni lo quería como antes… el dolor físico que sentía y la pena de recordarlo se mezclaron en las lágrimas que corrían por sus mejillas

. Tranquilo Javi… solo duele la primera vez… después te va a encantar- Arturo seguía excitando su cuerpo…

Pedro notó el cambio en Javier el mismo día que volvió tarde a la casa, tan cansado que solo fue capaz de ducharse y acostarse a dormir. No quiso comer ni hablar. Lo notó diferente de inmediato. No sabía de dónde venía ni con quien había estado, pero conocía tan bien sus gestos que supo que estaba diferente tan solo de verlo pasar caminando frente a él.  Quiso entrar a su cuarto a hablarle, pero se encontró con la luz apagada y el chico durmiendo dentro… cerró la puerta y se fue a dormir preocupado. Se daba cuenta como él y Javier se estaban distanciando y le dolía profundamente. Lo echaba de menos… en Javier había encontrado siempre alegría, paz y tranquilidad… ahora no sabía que esperar… pero ciertamente lo seguía queriendo y lo necesitaba de vuelta en su vida.

La misma historia se repitió durante varios días. Parecía que Javier huía de él cada vez que intentaba acercarse.

La situación explotó luego de que una noche no llegara hasta pasada la medianoche. Javier no le había avisado que saldría, ni con quien estaría… y, para variar, Pedro estaba solo. Su mujer se había quedado en la capital. Normalmente habría salido a buscarlo y lo habría traído de vuelta a la casa sano y salvo… pero al pensarlo se dio cuenta que no sabía dónde ni con quien podía estar Javier. Le molestó mucho no saberlo… era su niño… ellos eran tan cercanos… que había pasado?… cómo habían llegado a estar así de distantes??. Pedro lo esperó despierto hasta que lo escuchó llegar. Estaba muy enojado y lleno de sentimientos contradictorios.

-. Javier!!!- lo llamó desde la sala a oscuras, al ver que el chico intentaba pasar rápidamente a su habitación.

Javier se detuvo un momento, sorprendido de escuchar la voz de Pedro llamándolo molesto… pero luego reanudó la marcha y siguió hacia su dormitorio sin responderle.  Pedro lo sujetó del brazo justo antes de que entrara en su cuarto.

-. Un momento… necesitamos hablar– le dijo más serio y molesto que nunca antes.

Javier no se asustó… había iniciado una etapa de rebeldía y enojo contra su padrastro que le negaba su presencia y su cariño, que no creía en su amor… que lo trataba con indiferencia… y que le dolía tanto… oh si… por Dios que dolía… No soportaba estar con él y no sentirse querido.

– Estoy cansado y tengo sueño. No quiero hablar- respondió sin mirarlo y tratando de liberar su brazo del firme agarre

– No me importa. Ven conmigo

Tiró fuerte de él arrastrándolo hasta la sala.

Aunque Javier hubiera hecho uso de toda su fuerza, jamás habría logrado comparar su fuerza con la de Pedro. Él siempre le iba a ganar. Javi había crecido y se había desarrollado pero su figura andrógina, no tenía músculos fuertes sino pura suavidad.

Pedro lo dejó sentado en uno de los sillones. Él se quedó de pie

– ¿De dónde vienes?

– Estaba en casa de unos amigos- respondió cansado y desganado

– ¿Qué amigos?… ¿cómo se llaman?… ¿Qué hacías tan tarde en su casa?

– Eso no te importa– respondió molesto…

– Javier!!!… te estás ganando un castigo… tú no eres así hijo…

Algo reventó en la mente de Javier al escucharlo llamarlo hijo y amenazarlo con castigos… quería otra cosa… se sentía tan distinto… había pasado la tarde desnudo con Ramiro y Arturo… dándose placer unos a otros… sin poder alejar de su mente a su padrastro… lo amaba con desesperación… sufría y lloraba por él cada vez que tenía un orgasmo… lo amaba tanto.. y él… estaba tan lejano…

-. No soy tu hijo!!!- gritó enceguecido deseando herirlo.

Pedro no esperaba esto de Javier. Le dolió escuchar una verdad así de grande.

-. Javier!!!

– No soy tu hijo y no te debo respuestas!!!

Su reacción fue inesperada… nunca le había pegado a Javier, no era partidario de la violencia…  sin embargo, levantó la mano dispuesto a dejarla caer sobre el chico pero al mirar sus ojos, muy abiertos, se detuvo… asustado de lo que iba a hacer.

-. Hijo…- murmuró asustado de si mismo bajando la mano y escondiéndola

Pero Javier se había puesto de pie y lo miraba a los ojos dispuesto a atacarlo

-. Ya que tanto quieres saberlo te voy a decir.  Estuve teniendo sexo toda la tarde!!! – le gritó descontrolado, poniendo en sus palabras todo el odio y el amor que bullía en su corazón – ahora quiero dormir – hizo el intento de largarse pero de un solo manotazo Pedro volvió a sentarlo.

Nunca había sentido tanta rabia antes… ¿era cierto lo que le estaba gritando Javier?… ¿Con quién demonios había estado?… suspiro para tranquilizarse… se asustó de sí mismo, había sentido tanta rabia que por un momento pensó en golpear a Javier… a su adorado Javier… Dios!! ¿Qué le estaba pasando??

-. Lo siento… nunca sería capaz de golpearte– se disculpó primero.

Ese acto fue suficiente para tranquilizarlos a ambos. Ahora Javier se sentía muy mal de haberse dejado  llevar por la rabia y haberle dicho todas las idioteces que había dicho

– Lo siento…- murmuró despacio

– Javi… ¿es cierto?… lo del sexo

Javier se mordió los labios y cerró fuerte los ojos… no podía… simplemente no podía hablar de esto con él… con cualquier otra persona, pero no con él.

-. Discúlpame… en verdad estoy cansado y quiero dormir

Pero Pedro no lo dejó moverse

-. Quiero respuestas Javier

– No tengo nada más que decirte… ya te dije todo

-. ¿Con quién estuviste?- tenía miedo de preguntar pero era peor no saberlo… creía tener la seguridad de que el nombre que iba a escuchar era de hombre

– No tiene importancia– contestó cansado

– Si la tiene. Dime su nombre!!!

Estaba perdiendo la paciencia… Javi tenía 14 años y era su responsabilidad… Quería a ese niño con toda su alma y no lo iba a dejar perderse

– No es un nombre…- empezó a reír… demasiado aturdido y emocionalmente exhausto… lo que en realidad quería era llorar… pero seguía riendo- son dos nombres…

– No sabes lo que estás diciendo ni haciendo – Pedro retrocedió y tembló al escucharlo… tembló porque le creyó

– Si sé… y son dos chicos…- seguía riendo pero había comenzado a llorar…

Pedro movía la cabeza negando…

– No tienes permiso para verlos nunca más. Estás castigado y tus salidas controladas!!! No quiero que los vuelvas a ver ni a hablar, me estas escuchando!!!- le estaba gritando… de solo imaginar a Javier teniendo sexo con dos chicos… algo rugía dentro de él y sintió que podía cometer una locura

Se alteraron ambos… mirándose y desafiándose

– Yo veré a quien quiera!!!

– No te dejo… te voy a tener controlado y castigado Javier!!!- se miraban muy de cerca

-. Claro… no comes ni dejas comer…- respondió muy lento y siseando

-. ¿Qué estas di…

Se calló al comprender lo que Javier le estaba diciendo… El chico se puso de pie y se fue a su habitación cerrando de un fuerte portazo.

Pedro quedó solo en la sala… completamente solo… En verdad siempre se había sentido acompañado por Javier… bastaba con que estuvieran los dos en la misma casa, aunque estuvieran en cuartos separados o haciendo cosas distintas, igual sentía su compañía, pero ahora…    Se llevó ambas manos a la cara… necesitaba frotársela para despejar las imágenes de Javi y esos chicos que se formaban en su mente… no… no era posible que su niño estuviera haciendo eso… con dos chicos.. no.. no.. NO!!!  No podía ser… era un niño, tan chico… comenzó a dolerle la cabeza. Cerró los ojos y borró las imágenes de su imaginación.  De acuerdo… eran chicos y no chicas… tendría que aprender a lidiar con eso… Javier era homosexual entonces… se había decidido por los chicos?… ¿cuándo había pasado eso?… ¿por qué él no lo sabía?   respiró tranquilizándose…  necesitaba pensar, concentrarse… estaba demasiado alterado…

Javier siempre lo supo… siempre lo tuvo claro…

Era él quien no había querido creerle, pero ahora se daba cuenta que Javier desde un principio había tenido claro que le gustaban los chicos… se lo había dicho y él no había sabido responderle… le había fallado… sintió el aguijonazo de la culpa… le había fallado en algo tan importante como eso… y…  ¿Qué diablos era eso de no comer ni dejar comer?… acaso… acaso seguía pensando en él… de esa misma manera?… se puso de pie de un salto y empezó a dar vueltas en la sala… aquel beso y esa confesión… había sido hacia un año atrás… no la había olvidado… de hecho la recordaba más de lo que creía conveniente… sobre todo cuando veía a Javi volverse más bonito cada día… ahora que su pelo estaba más largo y sus ojos más azules… que había crecido y desarrollado esas facciones tan suaves… lo echaba de menos cuando lo sentía alejarse de él…  cerrar la puerta y dejarlo fuera de su vida…  lo extrañaba…  seguía siendo el más importante en su vida y lo extrañaba mucho.

Javier cerró la puerta de un golpe seco… necesitaba ducharse y dormir pero estaba tan alterado… conversar así con Pedro solo conseguía alterarlo mucho… Enojado, se metió a la ducha y se lavó exhaustivamente… cepilló sus dientes, se puso el short con el cual dormía y volvió a su cuarto.  Se sentó sobre su cama… ¿cómo había podido decirle eso?… gritarle que no era su papá cuando en realidad era la persona más importante en su vida… lo había herido… era un mal nacido y un desgraciado…  Pedro le había dado todo su tiempo y su cariño, significaba todo para él y le estaba pagando de esta manera… empezó a llorar despacio y para cuando se dio cuenta eran sollozos a gritos los que escapaban de su garganta… todos los sentimientos contenidos de los últimos meses

Pedro escuchó el llanto cuando iba en aumento… se quedó inmóvil escuchando… queriendo correr a consolarlo y a abrazarlo como cuando era un niño y todo era tan fácil… Javi seguía llorando con tanta pena y dolor… no podía dejarlo solo… tenía que verlo… consolarlo… lo necesitaba.

Abrió la puerta del cuarto totalmente y lo quedó mirando de pie en el umbral… a pesar del fuerte portazo Javier había olvidado pasar el cerrojo… estaba a oscuras… a Javier le gustaba llorar a oscuras… como estaba sobre la cama, mirando hacia la puerta, lo vio de inmediato pero no dejó de llorar… no podía calmarse tan rápido.

Decidido, Pedro entró hasta sentarse en la cama a su lado… Dios!!… Javier estaba casi desnudo… tenía un pequeño short que apenas lo cubría… y… dolía el pecho de ver lo bonito que era… lo recorrió entero con la vista… no sabía lo que estaba haciendo… Estiró sus brazos y lo acogió en un abrazo como esos que se daban antes…

-. Javi.. Javi.. lo siento… lo siento…- al tenerlo de nuevo en sus brazos se dio cuenta de lo mucho que lo había extrañado

Javier creyó que el mundo había perdido su rumbo… de pronto se encontró envuelto en los brazos de Pedro y respirando ese embriagador aroma a él… el olor de su amado que tanto había echado de menos…  a través de la camisa de Pedro podía sentir en su piel el calor de la otra piel… lo abrazó y de a poco se fue calmando y dejando el llanto… esta era otro tipo de locura… la de abrazarlo y sentirlo, la de olerlo y desearlo…

-. No, Yo lo siento… perdóname… no quise decir todo lo que dije… no era en serio…

La mano de Pedro pasaba por su pelo y la otra lo sujetaba de la espalda desnuda

-. Lo sé Javi… lo sé… no te disculpes

Se volvían a apretar el uno contra el otro… disolviendo lentamente el alejamiento de los meses anteriores… recuperando algo valioso… Pedro lo sostenía contra su cuerpo con calor y ternura… de una manera diferente… había algo claramente diferente…  Javier no supo cómo ni  en qué minuto su boca buscó la de Pedro… fue un acto instintivo que no pudo controlar… solo fue consciente de que estaba besándolo de nuevo… recordaba claramente la suavidad de su boca y el sabor que lo había acompañado y atormentado desde hacía un año…

Pedro se dio cuenta antes de que lo hiciera. Supo que Javier iba a besarlo… y no se movió… Más bien se asombró de sí mismo. Se quedó tranquilo esperando sentir los labios de Javier sobre los suyos… Cuando los tuvo, una ola de alivio lo envolvió… respondió muy lentamente besándolo de vuelta de la misma manera en que Javier lo besaba… las manos sujetaban la cabeza del otro y se movían buscando el mejor ángulo… ninguno de los dos sabía los que estaban haciendo… habían perdido la razón y la locura se había apoderado de ellos… pero se sentía tan bien…

-. Pedro… – jadeo Javier, sorprendido… encantado y temiendo que todo terminara en un rechazo nuevamente

Apenas podía respirar… quería mirarlo, ver sus ojos, saber que en verdad había respondido a su beso… lo había sentido responder… Dios!!. Iba a morir ahí mismo sobre la cama… con él tan cerca suyo…

Pedro se separó despacio… parecía en trance… Quitó a duras penas sus manos de Javier… le estaba costando separarse de esa piel…  respiraba agitado y sentía algo extraño darle vueltas en el cuerpo… deseo? Angustia?… lo había besado… había besado a Javi… y le había gustado hacerlo.  Puso sus dos manos frente a él para mantener a Javier a raya… esto era demasiado

– Javi… yo… no sé… qué…-

– NO.. shhhh .. shhhhh- lo hizo callar decidido, quitando de un solo golpe las manos frente a él que le impedían acercarse y buscándole la boca de nuevo… había esperado casi toda su vida para esto y ahora que estaba sucediendo no lo iba a dejar pasar… Sabía que hoy era distinto.. algo había cambiado.

Pedro se mantuvo tranquilo el primer instante. Su lado racional intentó mantener la tranquilidad y separarse de Javi con suavidad…pero luego… los duces labios.. los ojitos ansiosos y el cuerpo cálido pudieron más… Volvieron a besarse como antes… un poco más tranquilos o tal vez más desesperados… ambos conscientes de lo que estaban haciendo.     Pedro sentía un dolor hondo en el pecho… estaba convirtiéndose en un monstruo… estaba besando a su propio hijo… su boca húmeda sabía tan bien… ¿era este el precio a pagar por seguir siendo cercanos?..  lo pagaría… aunque le doliera por el resto de su vida se dio cuenta que estaba dispuesto a hacerlo.

– Me besaste- dijo Javier mirándolo tan cerca y directo a sus ojos

– Si- respondió vencido… avergonzado, desviando la vista

Javier sonrió,  casi riendo…. Pasó su mano por la mejilla del hombre… se sentía explotar de felicidad… dejó un pequeño beso en la mejilla… luego otro y otro y otro… su mejilla rozaba la de Pedro… sus manos se atrevieron a levantarse y  tocarlo tímidamente, aún sin atreverse a abrazarlo definitivamente… estaba tentando a su suerte… Pedro no estaba huyendo… Quería irse con calma…pero no tenía la edad suficiente para usar el control… aún así, Javier tuvo miedo de darse de bruces contra la pared… estaba sucediendo y era demasiado bueno para ser verdad…  tenía temor… ¿se iba a terminar en cualquier momento?… ¿Pedro iba a volver a decirle que era un tonto adolescente confundido?… siguió besando muy suavemente… acercándose con cuidado…

Supo que había ganado cuando la frente de Pedro se dejo caer despacio sobre la suya, soltó la respiración que había estado manteniendo en sus pulmones y las dos manos de su padrastro lo sujetaron de la cintura posesivamente haciéndole sentir tan pequeño y feliz

– No sé que estoy haciendo Javi… no sé qué te estoy haciendo– se apoyó en él… totalmente derrotado

– Feliz… me estás haciendo feliz-

Volvieron a besarse… ya sin temor de la boca o reacciones del otro…  ambos sabían, ambos accedían y querían… se estaban probando por primera vez con calma…  sintiendo el sabor del otro.  Pedro fue el primero en romper el contacto de sus bocas. Lo hizo despacio, tranquilo… sosteniendo a Javier de los hombros… lo miró a los ojos… no sabía que decir… era tan extraño lo que estaba pasando

– No volveré a verlos- dijo Javier apresurado refiriéndose a los dos chicos

Pedro lo atrajo a su cuerpo y lo abrazó… agradecido. No quería que volviera a verlos nunca más… no quería que nadie tocara a Javier… era suyo, solo suyo…

– Gracias, Javi

– ¿Ya te vas?

Quería sujetarlo y retenerlo… mantenerlo a su lado… tenía miedo de que no volviera a repetirse lo que había pasado recién. Pedro asintió moviendo la cabeza… estaba muy confundido… necesitaba estar a solas

– Buenas noches Javi- murmuro en su oído, aun manteniéndolo abrazado.

– Buenas noches… Pedro- era extraño llamarlo por su nombre después de tantos años de llamarlo de otra manera.  Se levantó para salir de la pieza… Cuando Pedro iba a medio camino en la habitación Javier sintió temor… algo le decía que no lo dejara irse…

Cuando Pedro iba a medio camino en la habitación Javier sintió temor… algo le decía que no lo dejara irse…

– Pedro!!..- saltó de la cama y se detuvo frente a él, colgándose de su cuello y aferrándose a él con todo su cuerpo

– Si?

– Tengo miedo

– Miedo? De qué?… de mi?- preguntó sintiendo que la culpa se apoderaba de él…  -yo.. no voy a hacerte nada – añadió para calmarlo

-. No es eso – Javier negó con la cabeza…. su brazos se movieron solos, sujetándolo… cruzándose en su espalda y abrazándolo.

– Tengo miedo de que mañana vuelva a ser como antes

Pedro suspiró… no sabía… honestamente no sabía que podía hacer o decir… que sucedería mañana… es que… había perdido el control y… ahora..

– Quédate conmigo… por favor

– Javi… yo… no…

– No quiero nada… solo quédate conmigo… duerme conmigo, nada más… por favor

Estaba mal… estaba todo mal pero dio media vuelta y volvió hasta la cama de Javier… se quedaron tirados encima de la cama, abrazados… Javier se apoyó sobre su pecho y al poco rato se durmió agotado de todas las emociones vividas en el día, envuelto en el olor que más le gustaba en el mundo. Pedro lo mantuvo abrazado… sabía que estaba mal… no podía dejarse arrastrar en este juego… tenía claro cuál era su rol… pero se sentía tan bien tener a Javier durmiendo sobre su pecho… lo había echado tanto de menos durante el último tiempo…

Cerró los ojos con una sensación de dolor en el pecho. No iba a pensarlo más por esa noche.

Tomó un cobertor y lo puso sobre ellos… en la intimidad que eso les brindaba se acomodó para dormir… acarició a Javier mirándolo como si fuera primera vez que lo veía.. analizando cada detalle de su rostro,,, era tan lindo… su boca sabía mejor que cualquier cosa que hubiera probado… sus ojos, su sonrisa… su alegría… su cuerpo… se sentía pleno y completo teniendo a Javier entre sus brazos… entonces lo supo… supo que no iba a detenerse, que le gustaba demasiado este niño que reposaba confiado sobre su pecho. Un par de lágrimas escaparon de sus ojos al darse cuenta de la realidad… se sentía demasiado a gusto con él pegado a su cuerpo y compartiendo esta intimidad. Lo apretó un poco mas fuerte mientras lloraba al darse cuenta de su terrible realidad.

Amanecieron juntos. Se arreglaron por separado. Todo fue casi como una mañana normal, excepto el suave roce de los dedos de Javier sobre su antebrazo mientras tomaban desayuno, tranquilo… posesivo, como si Javier quisiera reforzar que existía algo entre ellos y dejarle una huella para que no lo olvidara durante el día…  Tenía el chico una sonrisa de suprema alegría cuando pasó por su lado y lo besó en la boca  al despedirse para salir de la casa

– No puedo besarte en la calle- le dijo por toda explicación, sin una gota de vergüenza o arrepentimiento. Frente al colegio se bajó del vehículo como todos los días. Nada había cambiado… excepto lo que sentían y como se habían besado horas atrás.   Lo vio alejarse… un niño más, uno cualquiera de entre todos los estudiantes que acudían a clases…

Pedro estuvo todo el día distraído en el trabajo. Sus pensamientos volvían a Javier una y otra vez. El sentimiento de culpabilidad no lo dejaba mirar su propia imagen en un espejo, pero cuando llegó la hora en que Javier salía del colegio ni siquiera se planteó la posibilidad de no hacerlo… terminó su consulta temprano…  estaba completamente ansioso por verlo. El día le había parecido eterno sin él… recordaba su rostro tan alegre, sus movimientos suaves, los besos, el roce… estaba loco, lo sabía… iba a terminar en la cárcel, o muerto a manos de Sofía o quizás en donde… pero no podía dejar de pensar en Javier y de desear estar con él.  Se estacionó afuera del colegio a esperarlo.

El día para Javier era uno de los mejores de su vida… no tuvo idea que materias pasaron en clases ni de que habló el profesor… apenas comió… solo suspiraba, dibujaba en su cuaderno y quería que las horas pasaran rápidas… su mirada se perdía en las nubes que surcaban el cielo a través de la ventana del colegio… quería volver a ver a Pedro… se pellizcaba los brazos fuerte y se mordía los labios por dentro a ratos, cuando su nivel de felicidad subía de tal manera que estaba a punto de desbordarse a llorar o de pararse en medio de la clase y comenzar a chillar de alegría… Nunca… jamás se le había ocurrido que pudiera sentirse así de bien.

Ramiro y Arturo lo ubicaron en uno de los recreos. Tenían planes para ellos en la tarde y querían incluirlo. Javier les agradeció pero rechazó el ofrecimiento. No les dijo que ya se había acabado su relación con ellos… se los diría de a poco. Ahora tenía todo lo que lo hacía feliz en su propia casa.

El timbre que indicaba el término de clases sonó. Javier tenía sus cosas listas desde hacía mucho rato. Las tomó y salió corriendo para dirigirse a su casa.     Se paró en seco al ver el vehículo de Pedro estacionado afuera… esperándolo… más aun cuando lo vio bajarse del vehículo con una sonrisa…  sintió que se quedaba pegado al piso… que sus huesos eran de lana y se derretía completamente… quiso llorar y gritar… cientos de otros chicos pasaban por su lado mientras él trataba de poner su cuerpo en funcionamiento. Algo tan grande burbujeaba dentro de él al comprobar que no solo él sentía… Pedro estaba esperándolo… había venido por él y estaba mirándolo. Caminó despacio porque apenas podía hacerlo. Pedro tenía ambas manos apoyadas sobre el techo del vehículo y su rostro sobre ellas… lo miraba con una cálida sonrisa… quiso llorar de la pura emoción.

– Hola Javi…- sonreía… si Pedro sonreía todo estaba bien…

– Hola- no sabía que más decirle… quería gritarle que lo amaba, que era feliz, colgarse de su cuello y fundirse con él… llorar callado en su hombro embriagado de él. Se subieron callados, no se miraban pero sabían. Sonreían sin mirarse.

– ¿Cómo te fue? – Preguntó Pedro

– Pensé en ti todo el día – respondió aún mirando por la ventana. De pronto la mano de Pedro envolvía la suya que estaba apoyada en el asiento…

– Yo también

 Javier sintió que se elevaba del asiento… algo tan grande e inmenso que no le cabía en su cuerpo… tanto había soñado, tanto había deseado… ¿Entendía Pedro lo que esto significaba para él?… ¿Le creería si le contaba lo que sentía?

Se bajaron y entraron a la casa como todos los días.  Sofía siempre llegaba más tarde que ellos, tenían al menos un par de horas para estar solos. Tras la puerta cerrada se habían quedado mirando sin saber claramente que hacer… Pedro temeroso de volver a tocarlo aunque quería hacerlo… la culpa y las dudas aun dando vueltas… fue Javier el que se acercó y se tiró a sus brazos como cuando era niño… pero lo besó como grande.  Pedro no sabía porque reía con él entre sus brazos y en su boca… pero se sentía feliz… a pesar de la enorme culpa, se sentía feliz.

– No fue un sueño…- Javier se había preguntado varias veces si lo había soñado

– No Javi… es real, muy real

Lo besaba disfrutando de su sabor, intentando que sus besos fueran suaves y controlados pero costaba mucho cuando Javier se entregaba por entero y ponía toda su pasión.

Cuando Sofía llegó del trabajo, un par de horas después, los encontró sentados en el sofá de la sala. Pedro miraba televisión y Javier dormía en sus piernas. Sonrió tranquila… la calma había vuelto a su hogar, su hijo y su marido parecían llevarse tan bien como antes.

Siguieron besándose y abrazándose a escondidas durante al menos dos meses. Dormían en la misma cama, sin tocarse, más que besos y abrazos, cada vez que Sofía estaba fuera y buscaban cada momento del día para sonreírse y sentirse a gusto estando juntos.  Pedro fue, de a poco,  dejando de lado la enorme culpa y cambiándola por un sentimiento más tranquilo… la sonrisa que iluminaba la cara de Javier cuando estaban juntos era suficiente para disculparlo y liberarlo de cualquier grado de culpa que sintiera que tenía… era el adulto, era quien debía poner razón y lógica… pero no podía  ni quería alejarse de él nuevamente.  No sabía que nombre tenía esto que hacía y que sentía, solo tenía claro que no quería detenerse… Javier en su boca y pegado a su cuerpo era una droga, una adicción… lo más fuerte que había sentido jamás.

A veces, cuando se besaban y se acariciaban, se apasionaban de tal manera que el roce de sus cuerpos se volvía inevitable…  Javier intentaba traspasar la barrera de su ropa pero el límite de Pedro llegaba hasta ese punto… el adulto en el reaccionaba de inmediato…  le sujetaba las manos y lo tranquilizaba… lo entendía… el también sentía, no era de fierro y se excitaba de la misma manera… sentía la sangre circular rápida y caliente por sus venas… el deseo de tocar la piel y de explorar el cuerpo delgado y suave de Javier… pero la culpabilidad era aun demasiado grande… tocar a Javier era algo que aún no podía hacer… ni tampoco dejarse tocar por él. Lo había pensado mucho… su lógica le indicaba que era tan malo besarse con él como hacer cualquier otra cosa… pero… ¿cómo podía ser tan malo si se sentía tan bien besarlo?… su mente ansiaba dejarse llevar solo por lo que sentía, dejar la lógica y las razones… más no podía.

Cada día que pasaba se perdía un poco más dentro de esta espiral de sensaciones que lo alegraban, lo hacían sentirse vivo… y lo preocupaban, a ratos se sentía frustrado y mal genio, pero se controlaba rápidamente para no ocasionarle más problemas a Javier… sabía perfectamente lo que el chico quería de él y trataba por todos los medios de mantener la situación bajo control.

El buen clima terminó y dio paso al frío invierno. Sofía tenía clases en la universidad solo un par de veces a la semana pero terminaba tan tarde que se quedaba a dormir en la ciudad y regresaba temprano al día siguiente directo a su trabajo.

Javier estaba casi en paz con la vida… tenía a su lado al hombre que significaba todo para él… cada vez que pensaba en Pedro una sonrisa enamorada aparecía en su rostro… esa seguridad y tranquilidad le permitían funcionar de mejor manera en el colegio y en todas sus otras actividades, el apoyo  y el cariño de Pedro eran un aliciente para él. Se esforzaba más para estudiar y para rendir en todo. Seguían haciendo las mismas actividades que antes y las disfrutaban por  igual, ahora más cercanos y con mucha complicidad… A veces pasaban horas estudiando juntos y las notas de Javier eran las mejores del curso… Pedro tenía paciencia infinita para el chico aunque Javier aprendía rápido. Habían aprendido a disimular sus miradas y deseos frente al resto de la gente, pero cuando estaban a solas se buscaban y necesitaban tocarse… se sentían bien estando unidos, la complicidad que tenía sobrepasaba las palabras… bastaban sus miradas y sus gestos para entenderse.

Javier se aproximaba rápidamente a cumplir 15 años. Su sangre joven y caliente se excitaba con mucha rapidez cuando estaba con Pedro. No había vuelto a tener sexo desde que se alejara de Ramiro y Arturo y de eso hacía ya un buen par de meses.  No quería volver con ellos, no había sentimientos por ellos. Echaba de menos el sexo pero no quería que fuera con ninguna otra persona, nunca más. Ahora sabía que lo quería con Pedro. Intentaba controlarse cuando estaban a solas en el sofá, cuando dormían juntos y sus cuerpos estaban tan cerca… tan íntimos, quería llegar más lejos con Pedro…  cada vez le resultaba más difícil… se excitaba de solo pensar en él… el más mínimo roce del hombre sobre su cuerpo era suficiente para que su sexo se volviera vivo y le recordara dolorosamente que no podía tenerlo porque Pedro mismo lo frenaba… cuando se besaban y abrazaban… se calentaba rápidamente al sentir su cuerpo de hombre, firme y duro, tan cerca… sabía que Pedro se excitaba también… podía sentir el bulto que se formaba en su entrepierna cuando estaban mucho rato juntos… en un par de ocasiones había intentado tocarlo pero Pedro no lo dejaba… sus manos lo sujetaban y su mirada lo detenía totalmente.

– No Javier…

– Pero quiero tocarte… 

Desde su perspectiva, no encontraba una razón lógica para el rechazo de Pedro… lo quería, quería pertenecerle en todos los sentidos y entregarle su cuerpo le parecía una manera muy lógica de demostrarle su amor… quería que Pedro lo poseyera, anhelaba el placer y el dolor, el consuelo y las palabras de amor… quería ser suyo.

Pedro se confundía… se sentía horrible y delicioso a la vez… desear a Javier… era un pecado terrible, dolía en el alma pero cada vez lo sentía con más fuerza… cada vez con más confianza se atrevía a buscarlo, a besarlo y a tocarlo… el sentimiento del deseo carnal asomaba con garras mordiéndole la consciencia. Había dejado atrás gran parte de la culpa y el dolor de querer estar con él… ahora solo disfrutaba de lo que tenían… se cuestionaba mucho el tema del sexo… no era idiota… se daba cuenta de la ansiedad de Javi… y de sus propias ganas de él… era médico, sabía que se hacía y como se hacía… tenía toda la teoría clara y lo que le faltaba de información la había buscado… entendía todo… solo que no podía aun tocar a Javier de otra manera sin sentirse sucio, depravado… sentía que le haría daño… no podía negar que lo deseaba… cuando se apasionaban sentía la excitación recorrerlo entero, el cuerpo tan lindo y suave de Javier, la dulce curva de su cintura… las nalgas redondeadas… su voz en su oído diciéndole lo mucho que lo amaba… queriendo entregarse a él, retorciéndose contra el suyo y haciéndole subir la temperatura… las ganas … ponía freno y control… se alejaba y lo apartaba… pero el precioso chico quedaba revoloteando en su mente todo el día… a veces lo volvía mal genio y se descargaba con quienes no tenían nada que ver…  siempre lo recordaba cuando tocaba a su mujer… cuando hacía el amor con ella  y quedaba frustrado y enojado… cuando tenía un momento de tranquilidad en su consulta y lo recordaba…  sentía su sangre calentarse y su corazón latir un poco más rápido… cuando despertaba excitado en las mañanas al dormir juntos y se paraba rápidamente para dirigirse a la ducha… ¿poseer a Javier?… quizás… algún día podría ser… tendría que crecer y pensarlo y conversarlo… no se negaba a la idea pero definitivamente no era algo que tuviera pensado hacer ahora mismo ni a corto plazo.

Javier tenía otros planes…

 

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