Capítulo 4

Pedro se levanto y salió de la habitación,  dejándola sola y un poco confundida… era su hijo!!! Es verdad que Pedro era su padre según la ley… pero ella lo había parido sola!!! y ella vería con quien viviría Javier y por supuesto sería con sus verdaderos padres… su papá tenía tantas ganas de conocerlo…

Cuando Pedro salió furioso de la habitación vio a Javier en la oscuridad del pasillo cerca de su habitación… estaba sentado en el suelo abrazando sus rodillas y meciéndose… obviamente había escuchado toda la conversación. Su furia desapareció por arte de magia para dar paso a la preocupación

– Javi…-corrió hacia él bajando hasta abrazarlo

– No dejes que me lleve… no quiero conocerlo, no quiero que me separen de ti-

– Tranquilo… tranquilo… nunca voy a dejarte…-

 

La tensión durante los días siguientes era muy fuerte… se sentía en el aire.

Sofía había hablado con su hijo y le explicó sus planes… no esperaba una reacción tan negativa cuando ella estaba ilusionada y llena de expectativas… pero eso no importaba, Javier se iría con ellos de igual modo, le anunció… Entonces vino la peor reacción de Javier;  habían peleado a muerte, Javier le gritó toda la rabia que sentía sobre ella, el abandono en que lo había dejado, le gritó fuerte que la odiaba y lo mucho que quería a su padrastro… que nunca había sido merecedora del amor de Pedro, que era mala y no la amaba… se mezclaban todos los sentimientos en sus gritos, dejando a Sofía sombrada y herida.

Pedro miraba y escuchaba con el alma en un hilo… sin atreverse a intervenir por miedo a que la situación se escapara totalmente de control… veía los ojos de Javier… le suplicaban ayuda y él lo tranquilizaba desde la distancia… pidiéndole que se contuviera… Javier entendía pero no quería hacer caso… ella seguía insistiendo en que se lo llevaría y en que tenía que darse la oportunidad de conocer a su verdadero padre. Javier solo sentía indignación… no quería conocer a ese maldito que nunca se había preocupado de él durante 15 años; por su culpa su madre había perdido a su familia, eso le daba pena… pero mucho menos, por nada del mundo quería alejarse de Pedro.

En los días siguientes se volvió irritable y mal genio… Los adultos seguían adelante con sus trámites de separación… a Sofía ni siquiera le cabía en serio la posibilidad de pensar en dejar a su hijo… las discusiones estallaban en cualquier minutos y Pedro sentía que tenía que hacer algo.  Lo pensó muy bien y ese día fue a buscar a Javier a la salida del colegio. Se subió al auto callado… últimamente sonreía poco y se irritaba de inmediato. El auto tomó un rumbo diferente.

– ¿Dónde vamos? – preguntó al darse cuenta

– Quiero mostrarte algo– respondió un poco misterioso  sonriendo. Se alejaron del pueblo por el camino que llevaba a la ciudad, el camino que su madre transitaba todas las semanas…

– Javi… he estado pensando-  lo notó de inmediato en su tono de voz… Pedro se estaba dando por vencido

– NO!!! No voy a irme con ella- gritó de inmediato sintiendo tanto miedo… Tenía terror de alejarse de Pedro, era tan fácil para él encontrar otra persona, enamorarse de alguien más y olvidarse de él.,. era un niño, un chico… una molestia…  por supuesto que otro adulto sería mejor para él… una mujer.. no, no se iría, no lo dejaría nunca, jamás.  Pedro vio la desesperación, guardó silencio. Javier lo leía demasiado bien. Ya le explicaría mejor sus planes. Lo tomó de la mano mientras conducía.

– No voy a dejarte nunca, Javi

Esas palabras tuvieron el efecto mágico de tranquilizarlo…. A ambos.

Después de unos 20 minutos, el vehículo entró por un camino lateral y avanzó un poco, subiendo por un terreno algo empinado, hasta cruzar un cercado y llegar a una hermosa parcela, de cuidado jardín con una casa muy bonita al costado de un pequeño bosque de robles. Pedro detuvo el auto cerca de la casa.

– ¿Qué lugar es este?

Pedro se bajó del vehículo… seguía teniendo esa sonrisa dulce y misteriosa… Javier lo siguió.

-¿Quién vive aquí?- miraba para todos lados, esperando ver aparecer a alguien.  Pedro cruzó la terraza anterior de la casa y llegó hasta la puerta…

– Contéstame… ¿Quién vive aquí?- Javier se había contagiado un poco con su sonrisa… habían sonreído tan poco últimamente… adoraba el rostro de Pedro cuando sonreía. Tomo de la cintura al menor y lo acercó… le habló encima de su boca

– Aquí… viviremos tu y yo- lo miraba expectante, con aire de triunfo…

Javier se tomó unos segundos para entender… pestañeó varias veces y lo miraba para confirmar que había entendido bien

– ¿Es tuyo?

– Nuestro…

– Pedro!!..

Del bolsillo del pantalón sacó un juego de llaves que le pasó a Javier… el chico abrió la puerta… la casa era magnífica… aunque estaba vacía, no había muebles… pero de todas maneras se podía apreciar la hermosura que sería vivir en ella… con él… los dos juntos…

Volvió a sentir sus 15 años, corrió para todos lados… en el patio posterior había una piscina… cuando terminó de recorrer todo, volvió a los brazos de Pedro

– No me vas a dejar partir, verdad?

– Javi… tenemos que hablar… ven

En la terraza había unas cuantas bancas de madera solida, entre macizos de flores…

– Dijiste que no me ibas a dejar nunca…

– Jamás voy a  dejarte, te amo Javi…- le hablaba con seguridad mientras lo acariciaba

– Pero?…- preguntó algo más calmado. Esas afirmaciones de Pedro lo tranquilizaban pero algo le decía que no todo iba a ser tan fácil.

– Escucha, sé que no quieres pero tienes que darte el tiempo para conocerlo…

– No, no quiero conocerlo. Él no es mi padre… tú eres mi…- se calló… tragó saliva… ambos sabían lo que iba a decir y lo raro que sonaba.

Pedro sonrió con un poco de tristeza… ya no sabía lo que era… era su padre y era su amante… eran todo el uno para el otro

– Siempre vas a ser mi hijo- le dijo.

– No me alejes, por favor…

– No grites ni te enojes… solo escúchame hasta que termine, de acuerdo?

Javier no quería escucharlo… presentía que no iba a gustarle, pero asintió… se quedaría callado hasta que terminara de hablar y luego le diría lo mismo… que no se iba a ir.

– Esta casa está a mitad de camino entre la ciudad y el pueblo… la compré por eso más que nada. Solo estaremos a media hora de distancia. Sofía no se va a quedar tranquila, podemos tener serios problemas… además,  tienes el derecho de conocer al hombre que te engendró…

Quiso protestar, no le gustaba lo que estaba escuchando pero le había prometido guardar silencio.

– Te irás con ella a la ciudad y… ssshhh , tranquilo… espera a que termine de hablar antes de mirarme así…- le dio varios besos en la boca hasta quitarle la cara de enojado – Haz la prueba Javier… yo voy a estar aquí, te vendrás todos los fines de semana y los pasaremos juntos… si no te gusta te prometo que iré a buscarte y te vendrás de vuelta conmigo aunque tenga que pelearte en una corte… pero por ahora…- no terminó la frase, también le dolía lo que estaba diciendo

– Pero no quiero…

– Lo sé… yo tampoco quiero pero… será solo por un tiempo Javi… te lo prometo

Javier se tomó unos instantes antes de responder.

– ¿Lo prometes?

– Javi… no puedo estar sin ti mucho tiempo

Era tan cierto lo que decía… tenía su trabajo, los deportes y algunas buenas amistades… pero su mundo era Javier… sabía que él iba a sufrir mucho al separarse pero solo sería temporal… no sabía cuánto tiempo… quizás un par de años. Suponía que Javier se entusiasmaría con la ciudad grande, un colegio nuevo, amistades nuevas y… dios!! No quería ni pensar que se encariñara con ese otro hombre… con su padre biológico.

– Pedro… si no vas a buscarme voy a volver por mi cuenta- Javier le hablaba con mucha seriedad, a pesar de que tenía ganas de llorar y le dolía mucho estar accediendo a lo que le pedía.

– Siempre serás bienvenido… es tu casa, mi pequeño amor

Como siempre, Pedro estaba pensando de una manera y Javier de otra totalmente diferente. La manera en que medían el tiempo era distinta.  Pedro pensaba en una separación temporal que podía cubrir un par de años… quizás hasta que Javi saliera del colegio… ya podría entonces decidir por sí  solo donde quería estudiar y vivir… podría ir a la universidad desde la parcela…  podría entonces volver a vivir con él… si es que para ese entonces aún lo seguía amando… Corría tanto riesgo, Javi podía encontrar a alguien más… pero no sabía que más hacer… Sentía que Javier iba a estallar en cualquiera de las peleas con Sofía y le iba a decir que eran amantes… entonces lo perderían todo… absolutamente todo. Prefería compartir con él sus fines de semana a no verlo nunca más…

Javier pensaba en semanas… jamás podría estar lejos de Pedro más tiempo que eso.

Volvieron a la que todavía era su casa, tristes pero tranquilos. El tema de la separación los afectaba mucho. Al llegar a la casa Sofía los esperaba

– Dónde estabas??!!- le preguntó nada más entrar a Javier… incluso había llegado a pensar que Pedro podía haberlo secuestrado…  Javier pasó a su dormitorio sin siquiera responderle o mirarla. Detrás entró Pedro

– Se irá contigo… va a hacer la prueba, pero si no le gusta, me lo traeré de vuelta- sentenció

– Le gustará- respondió ella triunfante.

Aprovecharon cada minuto que tenían a solas durante los últimos días antes de irse. Se amaron de todas las formas posibles… la tristeza estaba siempre presente… pero también la esperanza. Javier se derrumbaba casi todas las veces y lloraba o se consumía de pena. Pedro lo consolaba y lo distraía recordándole que solo era temporal… siempre se tendrían el uno al otro… secretamente tenía tantas esperanzas de que así fuera para siempre…

El último día antes de mudarse, Pedro lo llevó hasta la parcela nueva… habían comprado juntos algunas cosas básicas para la casa… soñaban esperanzados. Estaban tirados sobre la cama nueva… acababan de hacer el amor por segunda vez…

– Me va a gustar vivir aquí contigo- dijo Javier de la nada, de pronto.

Pedro sonrió… esperaba que así fuera… algún día vivirían juntos, lo sabía… si los sentimientos de Javi seguían iguales entonces vivirían juntos en la parcela, pero estaba preparado para todo… estaba preparado para que Javier cambiara y  le dijera un día que había encontrado otra persona… más joven… no supo como el sentimiento de miedo y tristeza le ganó en ese momento… se sintió totalmente sobrepasado y se encontró con que sus ojos se llenaron de lágrimas y no podía hablar

– Pedro!!…

Javier se dio cuenta de inmediato. Pedro lo tomo en un abrazo apretado… Dios!! Le estaba costando tanto dejarlo partir… lo amaba con locura…  Entonces los papeles se invirtieron y fue Javi el que aportó la cordura y tranquilidad… en ese momento se dio cuenta de lo mucho que Pedro también estaba afectado… podía ser débil y frágil como él a veces…

– Voy a volver… ya sabes que voy a volver

Le hacía cariño y lo tranquilizaba… era un hombre adulto completamente desarmado porque su amor se alejaba… temporalmente, pero se alejaba y se exponía a perderlo para siempre… quiso decirle.. “no te enamores de nadie más… no mires a nadie… no dejes que nadie se acerque mucho a ti…que nadie más te toque… no te das cuenta de lo hermoso que eres” Pero no podía hacerle eso.. lo amaba tanto que siempre iba a darle toda la libertad que Javi necesitara.  Se calmó rápidamente

– Te amo tanto Javi…- aún quedaban restos de lágrimas en sus ojos

– No me vas a alcanzar a echar de menos- sonrió Javier… ya se había dado cuenta de que Pedro iba sufrir sin él…

Al día siguiente, Sofía cargó en su vehículo las pocas cosas delicadas que quería llevar ella misma.

– Nos vamos hijo

Javier salió mal humorado de su cuarto casi vacío. Solo quedaban las cosas que eran importantes y que Pedro llevaría para la casa nueva.

– Pedro me va a llevar- respondió mirándola amenazante

– No, nada de eso… tú te vas conmigo- se molestó mucho

– Yo voy a llevarlo y a ver el lugar dónde va a vivir mi hijo- Pedro tenía las llaves de su vehículo en la mano.

En un acto totalmente descuidado pero que les nació del alma, se tomaron de la mano y caminaron juntos hasta el auto de Pedro. Sofía estaba tan molesta que la acción se le pasó por alto… ni siquiera lo pensó… si hubiera puesto atención se habría dado cuenta de lo apretadas que estaban esas manos, de cómo los dedos se acariciaban muy despacio, de la extrema cercanía de sus cuerpos, de la familiaridad en el roce…

La despedida en la ciudad tuvo que ser rápida. Estaban en la entrada de la casa donde iban a vivir y el hombre había salido a recibirlos… por supuesto no esperaba encontrar al ex marido de Sofía. Pedro conoció al padre biológico de Javier y quedó muy impresionado… Javier era la copia exacta de ese hombre… pelo oscuro, buen físico y ojos profundamente azules… Javier miró al hombre que le sonreía… con una sonrisa y un gesto tan igual a los suyos… lo odió nada más verlo. La situación era muy incómoda. Pedro sabía que Javi estaba mal. Lo abrazó en uno de esos abrazos de padre, apartándolo un poco de los otros dos… le nació del alma protegerlo y hablarle muy despacio… solo para él

– Dijiste que ibas a hacer la prueba… no lo odies antes de conocerlo

– Quiero irme contigo… llévame por favor– le rogó

– Javi… se fuerte… nos veremos en unos días… por favor hij… por favor, amor– lo abrazaba sin soltarlo mientras los otros dos los miraban atentamente. Quería besarlo… Javi lo miraba desafiante… Javi también quería besarlo

– No Javi… no lo echemos todo a perder ahora-  vio como el deseo se apagaba en los ojos del chico…

– ¿Me llamarás?

– Cada hora…-  Javier sonrió… a Pedro no le gustaba hablar por teléfono y le estaba diciendo eso

Se dieron un último abrazo… se soltaron sin ganas… Pedro dio la vuelta muy de prisa, se subió a su auto y se fue sin volver a mirar atrás… dolía… como el infierno… le dolía el pecho y toda el alma… nunca se había separado de Javier en los últimos 7 años… odiaba que tuviera que pasar él solo por esto… como quería habérselo traído de vuelta… protegerlo, evitarle el dolor… pero no podía.

Manejó de vuelta a la antigua casa en completo silencio, ni radio ni música… solo sus pensamientos tristes y enredados.   Se sentía un extraño en esa casa donde ya no estaba su pequeño amor… comenzó de inmediato a sacar sus cosas de la casa de Sofía… estaba ansioso por irse… quería preparar su casa para cuando Javi viniera.

Durante la primera semana que estuvieron separados, se llamaban varias veces al día. Javier evitaba contarle demasiado lo mal que lo estaba pasando… no le gustaba el hombre con el que vivía su madre, odiaba la ciudad y tampoco le gustaba el colegio… le cargaba la casa, el olor de la ciudad… el ruido… la comida… todo estaba mal y solo quería volver con él.

Pedro también omitía… intentaba que su voz sonara normal… pero moría de pena y soledad… nunca pensó que lo iba a afectar tanto… las tarde se le volvían muy vacías y dolorosas y las noches interminables… la  falta de Javier era un dolor muy grande… recordaba su cuerpo, sus sonidos, la forma en que se movía… su sonrisa… su voz… no dormía pensando en él.

El día viernes al terminar las clases en el nuevo colegio, Javier, a pesar de la resistencia de Sofía y de ese hombre, que de pronto quería asumir su rol de padre, cuidarlo y protegerlo, se subió a un bus en cuanto salió de clases con rumbo al pueblo de siempre… destino: el amor de su vida.

El bus se detuvo en el camino frente a la parcela cuando el sol estaba comenzando a bajar en el horizonte. Javier se bajó corriendo… la energía había vuelto a su cuerpo… a la entrada del camino de tierra lo esperaba Pedro. Corrió como loco hacia el vehículo. Pedro, en vez de correr hacia él, entró al auto… Javier sabía porque y sonrió. Tiró su mochila al suelo y se subió por el otro lado del auto… se tiraron uno en brazos de otro, apretándose, buscándose la boca y sujetándose con ganas, se besaban aplastándose los labios hasta más no poder… enredaban sus lenguas ansiosos de saborearse

– No me sueltes

– Al fin… no, no te suelto

Javier tiró fuerte de la camisa hasta sacarla de los pantalones y metió sus manos para tocarlo… gimió del puro placer de volver a tocarlo

-Vamos a casa

Se pasaron el fin de semana haciéndose el amor,  comprando juntos más muebles y cosas para decorar la casa, cocinando, poniendo plantas nuevas en la terraza… se sentían dichosos

– No quiero volver… no hay nada que me guste allá… odio todo

– Javi… solo ha pasado una semana… tienes que darte un poco más de tiempo

– ¿Cuánto tiempo?

– No lo sé… pero inténtalo

Se levantó de su pecho apoyándose en el codo y lo quedó mirando… no le gustaba lo que estaba escuchando… Pedro lo alentaba a quedarse en ese otro lugar, lejos de él.

– ¿Cuánto tiempo?- casi gritó

Pedro entendió de inmediato…

– Ya estás en ese colegio… al menos tómate este año de tiempo. Seguiremos viéndonos todas las semanas… sabes que…

Javier saltó de la cama, se vistió con lo que encontró a mano y salió corriendo… un año… estaba hablando en serio… un año entero… en un año Pedro iba a olvidarlo… alguien más ocuparía su lugar… corrió hasta que se quedó sin aliento. Se sentó afirmado en unas rocas a pensar… un año!! … tenía que hacer algo.

Volvió al cabo de unos 20 minutos. Tranquilo y decidido, como si nunca hubiera pasado nada. Pedro lo esperaba en la terraza, sabía que Javier necesitaba unos minutos a solas y volvería cuando estuviera listo. Entendía lo que estaba pasando por la mente del adolescente… la forma en que median el tiempo era diferente para ellos… nada más verle al cara supo que Javier había decidido algo

– Javi?…

– Tengo hambre… ¿quieres comer?- pasó de largo hacia la cocina y comenzó a preparar algo.

Pedro entró tras él. Lo agarró de la cintura… esperaba un rechazo o al menos que se pusiera tenso luego de lo que había pasado, pero Javier lo sorprendió una vez más. Aceptó tranquilo su agarre, se giró y lo besó con su mejor sonrisa.

– ¿Quieres hablarlo?- preguntó Pedro

Javi se encogió de hombros y siguió en lo suyo

– ¿Para qué?, ya me dijiste lo que esperas

– Quiero saber que estas pensando-

– Pienso… en si compraste queso o lo olvidaste- abrió el refrigerador. Por supuesto no lo había olvidado

– Javier…

Era un reproche, una llamada de atención que Javier ignoró completamente. Se sentó a comer con muchas ganas, algo extraño en Javi que siempre picoteaba apenas.

Cuando se terminaba el día, Pedro lo llevó de vuelta a la ciudad. Se demoraron cerca de 40 minutos de la puerta de su parcela hasta la casa donde estaba ahora.

– Te llamo más tarde…

Estaban estacionados fuera de la casa de Sofía. No se atrevía a besarlo a pesar de estar en el vehículo aún, pero tenía sus manos tomadas.

– No, mejor no… voy a dormirme temprano. Yo te llamo después

La respuesta lo dejó totalmente desconcertado.

– Te amo, eres mi vida, no lo olvides nunca- dicho esto, Javier brincó fuera del auto y se perdió dentro de la casa… ni siquiera le dio tiempo de responderle.

Se quedó preocupado, muy preocupado. Javier  estaba actuando extraño. Sabía que algo grande estaba pasando por la mente del chico… nunca le había dicho que no lo llamara… Javier se despertaba a propósito en las noches solo para hablar con él… esto era muy inusual.

Los temores de Pedro se vieron confirmados durante el día siguiente. Lo llamó temprano, antes de salir de la casa, como lo hacía todos los días… antes de que Javier se fuera al colegio y no le respondió. Volvió a insistir 3 veces más, antes del mediodía, pero no respondió a ninguna de sus llamadas, volviéndolo molesto e irritable… ya sabía que Javier planeaba algo, lo sabía!!! La sucesión de llamadas se repitió a lo largo del mediodía y la tarde… cerca de las 7 de la tarde Javier había apagado su teléfono y Pedro estaba emputecido… estaba a punto de tomar el auto e ir a hablar con él. No se aguantó y llamó a Sofía.

Javier?.. si, está en la casa, en su cuarto…si, te doy con él… lo siento, dice que está ocupado ahora pero que te llamará más tarde… no, todo está bien, por qué lo preguntas?…de acuerdo, adiós.

Colgó preguntándose que estaba tramando… esperó inquieto la llamada que nunca llegó. Apenas durmió esa noche… ¿Quería darle una lección?… ¿estaba Javier intentando hacerle ver lo que se sentía al no estar juntos?… pues lo sabía muy bien!! Sabía perfectamente lo mal que se sentía!!…

Volvió a llamarlo a lo largo del todo el día siguiente y nunca respondió. Le envió varios mensajes en los que le pedía que por favor respondiera, pero nada. Para cuando terminó el día Pedro estaba del peor humor de su vida… exactamente a las 7 de la tarde, Javier volvió a apagar su teléfono.  No llamó a Sofía, habría sido demasiado sospechoso… no fue a buscarlo tampoco… Tenía 15 años y no iba a enseñarle a él lo que tenía que hacer. Pedro, que siempre había sido un hombre de buen carácter, estaba de un genio intratable… si Javier quería desesperarlo, pues lo había logrado de maravillas.

Se aguantó hasta despertar temprano y mal humorado al día siguiente… tomó el teléfono con rabia y lo llamó… ninguna respuesta… como se le notaban los 15 años!!! Estaba furioso… comenzó a escribir un mensaje… “si no me respondes voy a ir a buscarte”… cuando estaba a punto de enviarlo se fijó en lo que había escrito… diablos!! Eso era exactamente lo que Javier quería!!!… desesperarlo para que fuera a buscarlo… pero cómo?… ¿cómo diablos llegaba a la casa de Sofía y ese hombre a quitarles a su hijo?… se sintió impotente… aprisionado por sus sentimientos… lo amaba, lo adoraba, no podía estar sin él y si… a Javier le estaba resultando lo que estaba haciendo… sentía el peso de su ausencia.

Trabajo apenas, funcionó a medias y supo con toda certeza que Javier lo iba a hacer sufrir durante toda la semana. Se resignó a esperar el fin de semana para hablar con él… buscarían una solución… ya estaba decidido.

El día viernes cerca del mediodía su teléfono sonó mientras atendía un paciente. Era Sofía. Supo que algo raro pasaba. Respondió con la intención de decirle que la llamaría de vuelta en cuanto se desocupara pero había una urgencia total en la voz de Sofía. Se disculpó con su paciente

– Es Javier!!… está internado… no me di cuenta… como no me di cuenta..

– Sofía ¿Qué le pasa a Javier?!!- el miedo lo recorrió de arriba abajo en unos segundos

– Estaba extraño… no sabía lo que estaba haciendo… lo encontramos inconsciente en su dormitorio

-SOFIA… QUE LE PASÓ??!!!

– Lleva toda la semana sin comer… nada Pedro… Nada!!!… se niega a comer o a tomar agua… no quiere nada… solo ahora me di cuenta…el doctor…

Colgó y se disculpó con todos quienes lo esperaban. Tenía una urgencia mayor que atender. Se demoró la mitad del tiempo normal en llegar a la ciudad y directamente a la clínica donde estaba Javier.

Sofía lo esperaba. Javier había vuelto el domingo pasado con una extraña actitud, aislándose y encerrándose todo el tiempo. Los primeros días no se dieron cuenta, todos comían a horarios distintos, solo durante el desayuno estaban juntos… pero luego… el trabajo, el colegio… además Javier ya andaba triste… así es que ninguno de los dos notó nada raro… la falta de ánimo y energía no les pareció nada anormal.  Entonces, el jueves, Javier se había desmayado temprano en el colegio y la llamaron. Lo llevó a la casa y se quedó con él todo el resto del día. Fue entonces cuando se dio cuenta que su hijo ni comía ni bebía nada. Quiso obligarlo pero se volvió violento y se negó rotundamente… no hubo forma de obligarlo a tragar nada a pesar de que tenía muy poca fuerza.  Hoy en la mañana había amanecido con la puerta cerrada con llave y cuando por fin lograron abrirla lo encontraron inconsciente, helado… Lo trajeron a la clínica de inmediato… lo estaban tratando ahora… tenía miedo, mucho miedo por su hijo.

– ¿Sabes por qué lo hace, no?- preguntó Sofía mirándolo fríamente. Pedro enmudeció… lo suponía.

-¿No está feliz en la ciudad?

– Quiere volver contigo al pueblo – Sofía comenzó a llorar – no me quiere… dice que soy una mala madre… solo quiere estar contigo… no le gusta nada de este lugar… no habla con José, lo ignora 

 Javier se recuperó pronto pero el doctor a cargo no quiso darle el alta hasta asegurarse, con exámenes, de que no se habían producido daños en su organismo… además, recomendó con urgencia una hora con el sicólogo.

Cuando Pedro entró a verlo, Sofía estaba presente también. Javier lo miró… sonreía desde la cama… victorioso, arrogante y desafiante… Pedro sintió alivio al mismo tiempo que, por primera vez, ganas de darle un castigo, una lección… no sabía el riesgo que había corrido ni el susto que los había hecho pasar. Tenía mucha rabia con él… pero estaba tan feliz de verlo bien. Se abrazaron en silencio. Pedro cruzó sus brazos sosteniendo su torso con delicadeza… oliendo su aroma… apenas aguantándose las ganas de perderse en su cuello, besarlo… morderle los labios…  todo…  no soportaría perderlo… moriría de pena… era tan valioso para él.

– Puedes irte con Pedro – dijo Sofía, vencida, mirándolos con los ojos llenos de lágrimas,  abandonando el cuarto de la clínica y dejándolos solos.  Su hijo y su padrastro tenían una comunicación que ella jamás podría entender. Siempre había sido así.  Estaba re-iniciando su vida con un nuevo amor… Javier no los quería y se lo demostraba intentando matarse… así tanto era su desagrado de vivir con ellos.

– Me voy contigo – su mirada derrochaba arrogancia y triunfo.

– No tienes idea del riesgo que corriste… estoy muy enojado contigo

– Me puedes castigar después… cuando ya estemos juntos en nuestra casa… prometo que aceptaré el castigo que quieras darme… pero ahora…- estiró sus brazos…

No les importó el lugar donde estaban… se besaron al tiempo que ambos gemían sintiéndose el sabor y el calor de los labios… Javier una vez más ganaba… siempre se salía con la suya.

Se volvieron juntos. A Javier no le costó nada despedirse de su madre y olvidar al desconocido de su padre biológico. La felicidad de volver con Pedro, de vivir juntos, solos al fin, era demasiado.

Pedro lo pensó durante todo el camino de vuelta… Javier… siempre conseguía lo que quería… era un adolescente encantador, bonito… el más hermoso ante sus ojos, pero voluntarioso como ninguno y llevado de sus ideas… cuando quería algo no conocía límites y hacía lo que fuera por conseguirlo…  De acuerdo, estaba contento de que volviera con él… seguramente él no lo habría conseguido tan rápido ni tan fácil, pero había arriesgado su vida y eso lo tenía muy enojado… Javier necesitaba aprender una lección… necesitaba enseñarle que no siempre se puede conseguir todo lo que se anhela ni presionar a los demás a costa de su salud y su vida… tenía que aprender que la satisfacción no siempre puede ser instantánea.

– Este es tu dormitorio- le dijo dejando sus cosas sobre la cama de la pieza al lado de la suya… sabía que Javier iba a poner el grito en el cielo y se preparó.

– ¿Qué?!!… pero…

– Pero ¿qué?- lo miró de frente

– No quiero este dormitorio… quiero dormir contigo

– Por ahora Javi, este es tu dormitorio

Se calló y lo miró… analizando… pensando…

– Me estas castigando, ¿verdad?

– Javi- se acercó hasta tenerlo en sus brazos– estoy feliz de que estemos juntos, pero había otras maneras… sin que arriesgaras tu vida

– No me pasó nada

– Pero pudo haberte pasado… además, ¿sabes el miedo que sentí?… ¿lo que sintió Sofía?… prométeme que nunca más arriesgaras tu vida así

Lo miró entendiendo… si, de acuerdo, había sido extremo… pero había conseguido lo que quería

– Bueno- bajó la cabeza aceptando – lo prometo

– Gracias- seguía en sus brazos… se moría por besarlo y hacerle el amor, pero tenía que cumplir también con su rol de padre, y por ahora, primaba ese sentimiento.

-¿Cuánto tiempo me vas a tener durmiendo aquí… solo?

– Hasta que hayas pensado lo suficiente en lo que hiciste?

– Y eso!!! ¿Cuánto tiempo es?

– Te lo haré saber- lo besó en la frente con un cariñoso beso paternal y lo dejó solo en la habitación.

Javier lo miró salir… no le importaba demasiado… estaba feliz de estar de vuelta con él… ahora tenían todo el tiempo del mundo, además, entendía claramente que lo que había hecho asustó mucho a Pedro… de todas maneras, tendrían muchas cosas que hacer juntos, la vuelta al antiguo colegio, su vida juntos… Cielos!! Su vida juntos… se reía solo… la emoción lo embargaba por completo… ahora eran solo ellos dos… Comenzó a arreglar sus cosas en el closet… alegre a pesar del castigo… seguía pensando… De pronto se detuvo a mitad de la habitación… ¿dormir sólo?… sonrió mirando al vacío… ya vería si dormiría solo.

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