Capítulo 23

Han pasado casi diez días desde la última vez que estuve con Roberto…  Cada noche que puedo voy a buscarlo, pero nunca llego hasta él. El orgullo me lo impide… simplemente no puedo. Él me dejó, él se quiso alejar de mi… No voy a arrastrarme pero no puedo controlar las ganas de verlo… asé es que voy y solo me quedo observando las ventanas de su departamento y sintiéndome estúpido, enojado, ansioso. No sé por qué lo hago… es infantil…  Lo echo de menos, a pesar de todo lo que digo y hago, sigo sintiendo… no puedo arrancarme los sentimientos y arrojarlos a la basura como quisiera… que estúpida idea es esta del amor…  Nunca, jamás debí dejar que me sucediera. Me alejo rápido en la moto, molesto conmigo mismo. Últimamente, cada vez más, conduzco a una velocidad suicida pero no me importa. Debería irme a descansar pero no quiero estar solo… el barrio Bellavista y sus alrededores han sido testigos de mis mas alocadas noches …me reciben con los brazos abiertos… se que es arriesgado, fuerte, pero la compañía es fácil y disponible, no exige nada a cambio, solo sexo, puro y sin problemas de sentimientos… y un condón de protección…así debió ser siempre, jamás debí dejar que mi corazón sintiera algo.  La música suena fuerte, bailo… bebo y me refugio en los abrazos y las caricias que me ofrecen… no los conozco, no me importan, solo busco satisfacción inmediata. Llenar mis noches para no recordar, para no sufrir…. ¡qué mierda!, ¡nunca he servido para sufrir!

He construido un muro de orgullo, rabia, dolor y arrogancia, una fortaleza donde no dejar entrar nunca más el dolor que me provocó su rechazo… no conocía este maldito sentimiento y lo odio… la inesperada ruptura de la perfecta burbuja de felicidad en la que estuvimos viviendo… quiero una fortaleza que no me permita volver a caer nuevamente en la estúpida idea del amor… ¡que idiota fui!

Pero cada relación me deja un vacío más grande que el que ya tenía… las aventuras de una noche terminan a la mañana siguiente y el vacío sigue creciendo … los abrazos, los besos y las locas relaciones de una noche me hacen anhelar aún con mas ansias lo que tuve con él… el sentimiento especial que me daba el roce de su mano después de hacer el amor, el abrazo que me llenaba toda el alma y el cuerpo …la sonrisa cómplice… su mirada dulce… eso no puedo encontrarlo ni aquí ni en ningún otro que no sea él… eso es lo que busco cada vez que me detengo frente a su departamento sin que él lo sepa o cada vez que, desde una segura distancia, lo veo salir de su oficina sin que él me vea. Me siento mal, humillado, derrotado, espiándolo de esta manera pero no puedo evitarlo… necesito verlo aunque sea de lejos. Siento mil cosas a la vez, odio, rabia, dolor, amor… y orgullo, más que nada un orgullo tremendo por sobre todos los otros sentimientos. No voy a buscarte no voy a humillarme frente a ti. Ya me humillaste una vez al dejarme.

Nancy me buscó cuando vio la foto de Roberto y Ángela en los diarios. Se referían a ellos como “la joven pareja”… ella supo de inmediato que yo la necesitaba y llegó sola hasta mi …   Quise presentarle mi imagen de rebelde y gozador de la vida, pero con ella es difícil… se empeñó en taladrar cada una de mis capas hasta llegar al interior… entonces me derrumbe y dejé que ella entrara de lleno en mi vida, como nunca antes. Me permití mostrarme débil y adolorido, quebrado y estúpidamente enamorado de un imposible. Ella, con su sabiduría de bruja pequeña, lo entiende todo y nunca me juzga ni me critica, solo se mantiene a mi lado, vigilante, lista para sostenerme cuando me quiebro y estoy a punto de derrumbarme, cuando hasta mis clases dejan de importarme, ella me empuja y me obliga. Me acompaña cuando salgo y mantiene sus ojos sobremi para evitar que me meta en líos. Me ha vuelto a llevar a las casas de nuestros amigos de siempre.

-. Cariño… no puedes seguir así! – Nancy me toma entre sus brazos – ya vente a bailar conmigo

Acompaño a Nancy a bailar. No tocamos el tema porque aún me duele mucho, pero ambos sabemos que está pasando.  Nancy conoce mis estados de ánimo y no me obliga a hablar cuando no quiero. Me dejo llevar por la música abrazado al pequeño cuerpo de mi sabia amiga. Sé que está ahí cuando la necesito.

-¿Ves algo que te interese?  Recorro la sala con mi vista… hay un chico que me observa desde hace rato, es joven y bastante atractivo, puedo ver que está interesado. Quizás en otra oportunidad me habría lanzado sobre él sin pensarlo, pero hoy día no.

– Nancy.. creo que me voy

– ¿A esta hora?, por DiosVas a escandalizar a todo el mundo!!!

Nancy se burla pero me acompaña hasta la moto

– ¿Quieres que vaya contigo?

Me acerco y la beso… necesito un beso de cariño. Como siempre, ella me besa de vuelta, solo labios contra labios, cariño puro.

– Te veo mañana…- lo que más agradezco de Nancy es no ver compasión ni pena en su mirada, solo comprensión.

– Nos vemos

– Te quiero Sky

Subo a la moto y me alejo. El tiempo ya no está tan frío y la noche esta agradable. Manejo rápido culebreando entre los vehículos, sólo quiero avanzar.  En un rato llego a mi destino … detengo la moto a una cuadra del departamento de Roberto. Estoy seguro que a esta hora no voy a verlo, son ya más de la 1 de la mañana. Hay luz en su dormitorio. Mis ojos se fijan a esa ventana iluminada como si pudiera extraer de ella algo de la esencia que vive en su interior.  Me quito el casco y apoyado sobre la moto enciendo un pitillo y lo fumo despacio…¿estás solo o estas con ella?… ¡qué gusto por el masoquismo mierda! Desde cuando me volví así de idiota…

Estoy tan concentrado en mis propios pensamientos que no la escucho acercarse hasta que ya está frente a mí. Es una chica de unos veinte y tantos años, pelo castaño corto, atractiva sin ser bonita, que me mira insistentemente mientras se acerca decidida, muy sorprendida, sus ojos oscuros muy abiertos.

– ¿Eres Skylar, verdad?

Trato de recordar su rostro infructuosamente, no sé quién es.

– Si…. disculpa pero no recuerdo tu nombre … – estoy sorprendido y algo nervioso por esta pequeña intrusa desconocida que me habla en forma tan familiar, en este lugar y esta hora de la madrugada…¿de dónde salió?

-. No… no nos conocemos, al menos no formalmente– se acerca más aún y me extiende su mano – Hola, soy Erica

Automáticamente tomo su  mano… ¿Erica? … ¿Erica?… no puedo relacionarla con nada… miro detenidamente su rostro y de pronto sé exactamente quién es… el parecido con Roberto es asombroso. Erica Schuster, estudiante de último año de sicología, Roberto me habló de su hermana en varias oportunidades. Ella sonríe al darse cuenta que he hecho la conexión en mi cerebro.

Erica Schuster – repite. Suena como un eco de mi  propia mente.

Suelto rápidamente su mano. ¡Mierda! No debería haber venido…

– ¿Qué haces aquí? – Su voz es dulce pero la pregunta me incomoda. Ya no quiero estar aquí.

– Nada, ya me iba-  le contesto molesto.

Tiro el resto del pitillo al suelo, lo apago y hago ademán de subirme a la moto, pero su pequeña mano me sujeta el brazo con fuerza

 – No te vayas por favor… tenía muchas ganas de conocerte… quiero hablar contigo

– ¿De qué?-  Pregunto en un tono de voz un poco más brusco de lo que me hubiera gustado. Me mira tranquila

– De mi hermano – contesta muy segura.

¡Mierda!, me doy cuenta por su voz y sus gestos que ella sabe… me debato unos instantes entre irme o quedarme a conversar… su cara es amable, su mano aún sostiene mi brazo y hay un pequeño gesto de súplica en su rostro.

– ¿Qué pasa con tu hermano? – me quedo.

Erica me indica un pequeño banco de piedras donde podemos sentarnos para conversar. ¡Mierda!…algo me indica que debería irme… mil alarmas en mi cabeza me dicen que no siga… pero la necesidad de saber de él es mayor y no escucho ninguna de las advertencias. Nos sentamos sobre el pequeño muro

– Roberto está … diferente – comienza Erica tanteando terreno – ha cambiado–  no le contesto nada… no me siento cómodo, no sé cuánto es lo que sabe; más bien quiero escucharla que hablarle, sobre todo cuando recuerdo que cursa último año de sicología – yo… yo sé que me estoy metiendo en algo delicado, pero necesito saber para ayudar a mi hermano – me mira con una sonrisa triste, recuerdo los ojos tristes de Roberto y la pena me embarga de inmediato.

– ¿Ayudarlo? – repito sus palabras

Erica mira el horizonte por unos segundos como sopesando si seguir dándome detalles y luego continúa

– Si, él necesita ayuda… no está bien – nooo… no quiero escuchar esto. Mi corazón está comenzando a latir más rápido… ¿por qué me quedo a escuchar?

– Creo que está muy ocupado con sus actividades políticas… –

Erica no responde de inmediato. Ella tampoco sabe cuánto contarme ni que decirme

-. Ssssiii  está muy entusiasmado con eso pero…-

– Pero ¿qué?… –

Se produce un incómodo silencio. Erica me mira detenidamente de arriba a abajo, sin disimular su franca curiosidad

-. ¿Sabes?… te describió perfectamente –

-¿Cómo? – ¿Roberto hablo de mi con ella?  No puedo creerlo!!!

– Si, me dijo tal como eres solo que… – baja la vista – no me dijo que eras un hombre-

– y tú … lo averiguaste sola?

– algo así… fue sin querer-

– ¿Choqueada?-

– Sorprendida –

– ¿Enojada?-

– No… ya no – su tono de voz se vuelva más suave

– ¿Cómo…qué averiguaste?- pregunto dudando. Erica se gira hacia mí, su mirada es directa y sincera

¿Por qué mejor no me cuentas tú que paso entre ustedes? –  ahora soy yo el del silencio.

– No me corresponde a mí … –

– Skylar… sé que mi hermano tuvo una relación contigo, sé que … – su voz se corta y nuevamente queda en silencio mirando sus manos – Tiene una foto tuya escondida en su velador–  me lanza sin imaginar el peso que esas palabras tienen sobre mi…¡¡Roberto tiene mi foto en su velador… mi garganta se cierra y mis ojos…¡mierda! Se llena de lágrimas, me giro hacia otro lado, me bajo el muro… quiero correr a buscarlo, mi corazón se siente a punto de reventar ..¡mierda! ¿por qué? No quiero mostrar mis emociones frente a Erica pero ya es tarde. Se ha sorprendido mucho

– No sé si lo entiendo… no sé si puedo aceptarlo… es mi hermano de quien estamos hablando –

No sé qué contestar a eso. Me quedo callado.

– Te he visto por aquí varias noches… ¿todavía te importa?

Tengo que irme – anuncio de golpe

– Espera – ella corre desde el muro hasta mi – contéstame una pregunta más… por favor Skylar – me subo a la moto y la miro dándole a entender que puede preguntar aunque estoy seguro de que no quiero escucharla.

– ¿Era feliz contigo?

Suspiro fuertemente y recuerdo los momentos de risa y alegría,  de placer y satisfacción  … no sé qué emoción se pinta en mi cara y en mis ojos pero Erica solo me mira y entiende.  Hago partir la moto y junto antes de ponerme el casco ella dice

 – ¿Podemos mantener esta conversación solo entre tú y yo?

La pregunta me descoloca. Di por supuesto que ella ya lo había conversado con él.

– ¿No has hablado de esto con Roberto?

-No… todavía no.

– ¿No sabe que tú sabes?

– No

– ¿Por qué?

– No estoy segura… Creo que… que no quiere saber nada por ahora… esta con Ángela- confiesa bajando el tono de voz

Golpe final. Acuso recibo con un fuerte dolor en el centro de mi alma. Cierro rápidamente el casco y parto a toda velocidad, sin despedirme siquiera. Erica lo sabe todo y esto pasa a ser un nuevo problema… ahora el juego se llama lealtad. ¿Debería avisarle a Roberto que su hermana ya sabe?

Al llegar a mi departamento ya me he decidido. Tomo el teléfono y le envío un mensaje

 “Estas despierto?

La respuesta no demora ni un minuto. Mi teléfono suena.

– Hola

– Hola Skylar , ¿cómo estás?- reconozco su tono de voz, cálido, íntimo… me quiebro por un segundo perdido en lo que su voz me hace sentir y evocar…, pero me recupero de inmediato.

– Bien… yo…, necesito decirte algo– intento que mi voz suene lo más fría y distante posible.

– ¿Voy a tu casa? – esperanza

– No – casi grito por el teléfono, demasiado rápido y demasiado fuerte. Silencio al otro lado de la línea. Sólo escucho su respiración. – es algo delicado pero creo que tienes que saberlo

– De acuerdo, ¿Qué pasa?

 Tu hermana…

-¿Erica?, ¿Qué pasa con ella?

– Ella sabe …. De ti y de mi… ya sabe

Roberto no me dice nada por unos cuantos segundos. Luego escucho su voz totalmente decidida.

-Voy a tu casa. Espérame-  e inmediatamente la línea queda muda.

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