Capítulo 27

Piso sobre carbones calientes… camino con cuidado, siento el calor sobre mis pies y estoy a punto de quemarme… Despierto de golpe, asustado. Desde hace ya varios días duermo intranquilo.  Roberto… Algo no funciona… puedo leerlo en él… en los suspiros callados cuando mira televisión…  en la mirada perdida cuando cree que nadie lo ve, en la forma en que me abraza cada noche… buscando protección.

Nuestra relación no ha variado y todo parece normal… pero sólo lo parece.. siento que es la calma que precede la tormenta… quisiera que sólo fuera mi imaginación pero algo dentro de mí presiente que no es así. No son sus palabras… es justamente lo que no me dice, lo que calla. Me alegro que tenga el apoyo de su hermana. Erica, gran chica. Quiere juntarnos pero ella le pidió un poco más de tiempo. De acuerdo, lo entiendo. No debe ser fácil aceptar al “novio” de tu hermano. Nos conocemos pero no nos hemos visto como cuñados y el juntarnos significa su completa aceptación.  Al menos está del lado de Roberto y eso es importante para él.  Nancy sigue presente en mi vida… ahora en nuestras vidas.

Han pasado un poco más de tres semanas. Sé que está intentando cambiar pero un cambio de verdad no toma un par de semanas, no… probablemente le tome toda la vida. ¡mierda! sé que se está esforzando.. y sé lo agradezco, pero… miedo… Tengo mucho miedo del minuto en que Roberto me diga que no puede…  no… no, no.  No puedo aceptarlo, no puedo ni siquiera pensarlo.

Esta huyendo, no va a la universidad, no hace ninguna de sus actividades normales, no se junta con sus amigos… lo estoy destruyendo. No quiero eso… dicen que si en verdad amas a alguien quieres que sea feliz.. ¡Estúpida idea! Quiero que sea feliz… pero conmigo.  Soy egoísta, pero lo quiero conmigo. No… no solo es eso. Es que sé que es feliz conmigo, tengo la certeza de que su sonrisa y su tranquilidad cuando está a mi lado son reales… ¡Roberto, por la mierda!  Me convenciste que podíamos hacerlo diferente, me hiciste creer en ti y llenarme de esperanzas. Ahora necesito que me lo demuestres.  Inseguridad… maldita inseguridad… malditos todos los sentimientos que me convierten en lo que ahora soy… no estoy seguro de que me guste en quien me he convertido. Era más fácil vivir tranquilo antes del amor.  Al menos mi estado de ánimo era más estable, ahora vivo alternando entre la intensa felicidad cuando está conmigo y me repite una y otra vez que soy su amor y este miedo.. este escalofrío que me da cada vez que su cuerpo y su actitud me indican algo diferente a sus palabras.

Algo extraño e importante… Roberto sólo está asustado con el resto del mundo, conmigo no, conmigo se ha vuelto más dominante y posesivo… ¿y lo que es más extraño aún?.. ¡mierda! me gusta… me gusta este Roberto que se siente seguro de mi amor y ha decidido tomar el control … ¡pero me corto la lengua antes de decirle una sola palabra al respecto! Su actitud  hacia mi… la forma en que mezcla su ternura con gestos posesivos… le pertenezco y me lo hace sentir… no me pregunta… solo me busca, me seduce y me toma cuando se le da la gana…  intento cambiar nuestros roles sobre la cama.. no me deja… no me importa… me gusta sentirlo dentro de mí duro, fuerte, brusco.. dulce… tierno… puede ser de tantas maneras. Me satisface completamente… soy feliz a su lado, por eso mismo tengo tanto miedo. Odio el miedo… odio como me hace sentir….Quiero soltarme… quiero abandonarme, quiero dejar ir todas las trabas que me sujetan y me contienen… esto también es nuevo… las ganas de jugar con él, de aprender a expresar ternura y cariño como aprendió él… ¿me atreveré alguna vez a llamarle amor o algo parecido?.Aun no, aun no puedo… pero quiero  que me des la oportunidad de aprender, ¿es mucho pedir?…¡mierda! ¿estoy pidiendo demasiado de la vida?

Tomo mis cosas y salgo del departamento, molesto. Tengo clases.

La cafetería está llena de estudiantes. Es la hora punta del almuerzo. Nancy, algunos otros amigos y yo estamos en una de las mesas cerca de los ventanales riendo y bromeando mientras almorzamos.  ¡Roberto!… lo veo pasar a través de los cristales. Nancy me mira cómplice, sonreímos callados. Vuelvo a mirar…¡como no! Un par de pasos más atrás y caminando rápido se acerca Ángela. Roberto se detiene, conversan unos segundos y reanudan la marcha…. juntos. No soy celoso… no, en serio no lo soy, menos de esa flacucha fea… pero como te atrevas a tocarlo… La mirada de Nancy sobre mi es diferente… sus ojos me están pidiendo que mantenga la calma. Cierro los ojos, aprieto fuerte mis manos y respiro profundo… Roberto me ama… sonrío… soy su amor.  Abro mis ojos y le sonrío a Nancy… tranquilo… estoy tranquilo, no pasa nada…me hace un gesto indicando que estoy loco… río. Lo sé, totalmente loco.  Entonces la risa se congela en mi rostro. Roberto acaba de entrar a la cafetería… con ella. Toman un par de bandejas y lentamente comienzan a llenarlas con diferentes alimentos… conversan.. ella sonríe… toca su antebrazo… avanzan un poco.. él toma una ensalada y la pone en la bandeja de Ángela… ella vuelve a dedicarle una sonrisa… alguien pasa y los saluda a ambos, los abraza juntos… los relacionan juntos.. veo esta escena en cámara lenta… no tengo ni cabeza ni vista para nada más que no sean ellos dos… juntos. Pasan por la caja y se detienen a buscar una mesa…..entonces ella me ve… pasa su vista sobre mi y sus ojos siguen avanzando… pero vuelve atrás y me mira directamente… ¿Qué tiene esta mina??… ¿por qué me mira así?… es su gesto, su forma de mirar y la manera en que sonríe en forma altiva y satisfecha la que me hacen tener la completa seguridad de que ella sabe… ¡Ángela sabe de mi relación con Roberto!!. Nancy se mueve rápida y se sienta a mi lado. Me toma la mano y  se acerca a mi oído

 – Ni se te ocurra…-

Su voz me vuelve a la realidad. La miro preguntándome de que habla

– En serio Skylar, NO

Roberto y ella encuentran una mesa bastante lejos de nosotros. Con una última mirada hacia mi, Ángela desaparece momentáneamente de mi vista al sentarse. No sé qué hacer, quiero levantarme e ir hasta él, sacarle a esa perra idiota de encima… ¿sabe?…creo que sabe. A pesar de la mano de Nancy, que me sujeta fuerte, me pongo de pie… solo quiero verlos… sus ojos me están esperando… ahora no me cabe duda alguna de que sabe, Roberto está de espaldas a mi… no hay posibilidad alguna de que me vea… pero ella está directamente en línea recta… Ángela le coquetea… reconozco los gestos que está haciendo, la forma en que ubica su pelo detrás de la oreja, lo mira insistentemente, juega con su collar… y sonríe como si Roberto fuera el personaje más chistoso… de vez en cuando, sus ojos me buscan y me sonríe arrogante, victoriosos… ¿Cuál es tu mensaje en esa sonrisa mujercita idiota??!! Cada mirada me hace hervir de rabia…

 – Vamos – La mano de Nancy me tira fuertemente – ven conmigo – me repite con voz autoritaria. Me levanto y la sigo por entre los estudiantes hacia la salida de la cafetería. Los miro una vez más. Ángela esta mirándome mientras salgo… su rostro es de ganadora…  se siente triunfadora. La veo estirar su mano y acariciar la mejilla de Roberto aunque él no mueve un músculo… … … …  Así es que estos son los condenados celos, ¿Este ardor que me corroe son los celos??!! ¿por qué dejas que te toque?!. Nancy me arrastra fuera de la cafetería. Tengo la sangre demasiado caliente .. no me puedo quedar así.  Entonces tomo una decisión… no quiero seguir caminando en esta cuerda floja en la que me encuentro… Roberto sostiene un extremo del cable y tiene la capacidad de hacerme cruzar a salvo o soltar la cuerda y dejarme caer… pero quiero saber ahora… de una vez y para siempre que va a hacer… no quiero tener más dudas. Nancy sigue tirando de mi mano obligándome a caminar.

 – NO – la suelto y me detengo

 – Skylar… no le hagas caso, tu sabes que él te…

 –  No.. no lo sé…

Le contesto lentamente pero con toda seguridad, Nancy vuelve a buscar mi mano para tirarme pero por puro instinto la meto en el bolsillo de mi chaqueta… y ahí la siento… dentro del bolsillo, plana, redonda… primero no sé que es, pero al segundo recuerdo. Lo siento como una señal… no puede ser otra cosa.

 – Deséame suerte – Digo y me alejo de ella sin esperar respuesta… no quiero que me detenga.

Vuelvo a entrar a la cafetería y esta vez camino directamente hacia ellos, pasando por entre los estudiantes que repletan el casino. No miro a Ángela… este no es un asunto que quiera tratar con ella sino con él. inesperadamente me paro frente a Roberto. Me mira y se pone de pie de inmediato, nervioso… intenta decirme algo pero no lo escucho. Solo miro sus ojos pensando si esta va a ser la última vez que los vea mirarme de esa manera…

En un gesto absolutamente teatral tomo su mano derecha, saco la ficha blanca de mi bolsillo, la pongo en su palma y cierro sus dedos sobre ella. Me acerco y le digo en voz bastante alta para asegurarme que él escuche.

 – Estoy cansado de tener miedo. Decídete de una vez

Empujo su mano y la dejo apoyada sobre su corazón.

Todo pasa en menos de un minuto… Roberto no tiene tiempo para reaccionar cuando yo ya estoy nuevamente fuera de la cafetería… agitado… confundido… dolido… enrabiado… celoso… asustado… principalmente miedo. Acabo de darle un ultimátum… y debe responder. Mi vida, mi tranquilidad, mi felicidad están en sus manos, en esa simbólica ficha blanca.  Empiezo a caminar rápido hacia el estacionamiento…  nunca estuve tan aterrado en mi vida…

– Skylar!! –

Es la voz de Nancy… no quiero hablar ahora. Me alejo corriendo. Busco las llaves de mi moto… suelto el casco, me lo pongo, me subo y enciendo el motor… quiero escapar… quiero alejarme,.. más aire… velocidad. Salgo del recinto universitario a toda marcha y enfrento la avenida principal… la vista se me nubla por culpa de las lagrimas… ¿qué hice?… porDios.. que hice? ¡Mierda Roberto!.. Ya no puedo más con esta incertidumbre… no quiero estos sentimientos ni este instante de mi vida… no quiero ser frliz a ratos.. lo quiero todo contigo…  me estoy desmoronando yo y te estoy arrastrando… por favor… decídete por mi…¿Qué..?

Voy a mucha velocidad… no veo de donde sale… rojo, es un vehículo rojo… sólo me doy cuenta que no alcanzo a frenar ni tengo espacio para esquivarlo… pienso en mi mamá… en mis hermanas… en la casa llena de preciosas mujeres… mis amigos del colegio… mis primeros años en la ciudad desfilan en una sucesión rápida de imágenes frente a mis ojos… Roberto… sus besos y su amor…  y luego todo se apaga … solo la oscuridad… ruido de metal retorcido… alguien grita….y frío… mucho frío.

Nancy volvía lentamente hacia su siguiente hora de clases. Aun faltaba un rato… tampoco sabe si ella hubiera aguantado ver la escena que presenció Skylar sin haber reaccionado de alguna manera… ¿en qué está pensando Roberto?… La curiosidad por saber a que había vuelto Skylar a la cafetería era mucha, pero él partió sin contarle nada… ya le contaría más tarde, solo esperaba que no hubiera hecho una estupidez. Caminaba despacio, sumida en los problemas de su amigo cuando el teléfono sonó en su bolso.

– Hola…

Sus pasos se congelan, su rostro cambia de la tranquilidad al miedo y al dolor… Da media vuelta y corre desesperada…

No, no.. no Skylar no…

El accidente fue a solo un par de cuadras de la universidad. Muchas personas que pasaban por el lugar a esa hora eran universitarios y conocían a Skylar. Fue uno de ellos el que avisó a Nancy pues sabía que eran buenos amigos. Ella fue una de las primeras personas en llegar al lugar. Nadie pudo detener su loca carrera… tampoco había quien la detuviera aún… el cuerpo de Skylar parecía una marioneta desarticulada en un charco de rojo líquido espeo… un rastro de sangre que se arrastraba por varios metros… en la distancia escuchó el ulular de una sirena, probablemente la ambulancia. La gente gritaba, el dueño del auto rojo se acerco a decirle algo… no lo escuchó… se quedo aterrada mirando esta escena pavorosa… la moto destrozada un par de metros más allá y Skylar…¡Dios no..no… aun tenía el casco… no se atrevió a quitárselo… despacio se acerco y quiso tomar su mano… saber si estaba tibia..o fría.. saber si…

 – ¡NO.. no lo toques! – grito alguien muy cerca de ella. Lo miró, era un chico de la universidad – Es gay… puede tener sida

Nancy miró a su alrededor… todos parecieron retroceder aún más asustados. Nancy, aturdida, tomó la mano inerte y ensangrentada de su amigo… estaba fría… muy fría.

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