Capítulo 28

Fue una escena teatral, digna de una buena película dramática… pero había sido real, tan real como la ficha blanca que quedó apretada entre mis dedos pegada a mi pecho.  Skylar desapareció… Ángela me mira con los ojos muy abiertos… luego veo una leve sonrisa aparecer en su rostro. Está disfrutando este momento

– ¿Qué fue eso? – me pregunta un tanto irónica.

Aún no sé  qué decir ni hacer… sólo sigo de pie apretando la ficha entre mis dedos…

“decídete de una vez”.. pero.. pero si yo ya me decidí… me decidí por ti Skylar.

Vuelvo a sentarme… Ángela me sigue mirando esperando que responda. A mi alrededor, algunos de los estudiantes me miran con curiosidad… no sé si habrán captado la escena y lo que acaba de pasar. Curioso…no me importa si se han dado cuenta o no…

– ¡Roberto!

Ángela me llama. Veo su mano estirarse hacia mi… en cámara lenta. Recuerdo cuando quise tocar a Skylar y me rechazó tan claramente que no me quedó duda alguna de su rechazo. La mano de Ángela se posa en mi brazo. La tomo con una mano y la levanto bruscamente.

– ¡No vuelvas a tocarme!

He hablado un poco más brusco y alto de lo que necesitaba hacerlo y algunos estudiantes nos miran, Ángela se sonroja intensamente… ¡Skylar!, tengo que ir a buscarlo.

Salgo de la cafetería. Mi mano aún aprieta la ficha contra mi corazón. ¿Dónde podría estar?… miro hacia todos lados.. . no lo veo. ¿Qué fue lo que quisiste decirme Skylar?… yo me decidí por ti… ¿me decidí en serio? ¿Qué he estado haciendo todo este tiempo?.  Camino despacio… no sé claramente a donde voy… necesito un instante para pensar… en los jardines cerca de la cafetería hay bancas de madera… me siento en una de ellas… aún tengo la ficha en mi mano… ¿Qué he estado haciendo?… la respuesta me llega de inmediato… huyendo, escondiéndome… evitando enfrentar el problema. De acuerdo… y por supuesto tú te diste cuenta… ahora y más importante aún…¿Qué es lo que quiero hacer?… en el silencio de ese momento, sentado en esa banca solitaria, con unos pequeños rayos de sol bañándome apenas, barajo las posibilidades que tengo para vivir mi vida… por primera vez estoy realmente pensando que quiero dejando de lado el miedo… pienso primero que es lo verdaderamente importante para mi… su nombre es lo primero que se viene a mi mente…¿es en serio lo más importante?… ¡Dios! si, si lo es… pienso por un segundo en seguir adelante sin él y entonces todo carece de sentido… imagino esa vida que visualice con Ángela y una familia… una carrera política.. ¡qué absurdo!.. si no está Skylar en mi vida entonces no quiero nada… y ¿mis padres?, veo muy difícil que acepten a este hijo diferente pero si es lo que quiero… tendrán que aceptarlo, soy un adulto…… ya veremos que sucede con ellos, pero Skylar conmigo… no lejos de mí.

Busco mi teléfono… siento una nueva energía, una sensación de determinación que no había sentido hasta ahora… necesito hablarle. Lo llamo… suena muchas veces pero no me contesta. Corto. Vuelvo a llamar…

– Hola – Me sorprendo al escuchar una extraña voz de mujer, miro el teléfono para confirmar que he marcado correctamente

– ¿Roberto?- no se quién es pero ella si sabe quién soy yo… está llorando

– ¿Quién habla?

 

– Nancy… Roberto tienes que venir…

¿Nancy? No entiendo nada.. ¿ir?.. ¿Dónde?

– ¿Qué pasa Nancy?… quiero hablar con Sky

– Hubo un accidente Roberto….

De pronto entiendo… el llanto y la voz de Nancy, el teléfono de Skylar… no quiero entender…  el miedo me paraliza…

– Sky Skylar  chocó… y… no sé si… ven por favor.

– Nancy, ¿Dónde estás?. ¿Qué le pasó?.. Nancy!!!

 

 No, no puede ser verdad, estaba aquí hace unos minutos atrás… no, por Dios no…tiene que ser un error…Estrujo la ficha entre mis dedos, el corazón me late tan fuerte que duele y corro a mi vehículo.. es un error.. no puede ser Skylar. Sin detenerme en ninguna parte llegó hasta donde Nancy me indicó… hay mucha gente, una patrulla policial me impide avanzar… más allá veo la sirena de una ambulancia. Dejo mi auto estacionado en la orilla y corro… corro deseando no ver lo que sé que voy a ver… el terror se apodera de mi cuando veo la moto de Skylar …¡Dios! es su moto… no es posible… está destrozada… Dios.. no. no lo permitas.. por favor Dios…  más allá… sobre la camilla, un paramédico manipula sobre alguien…Freno en seco… me detengo a un par de metros… no puedo… no quiero saber… pero una fuerza me impulsa… mis cuerpo sigue acercándose mientras mi mente quiere escapar… dar vuelta y correr… el cuerpo en la camilla esta inerte, cubierto por una sábana blanca… sólo la cabeza esta descubierta…¿Por qué hay tanta sangre?

– ¡Roberto!

Nancy está al lado de la camilla, sostiene la mano de …¿Skylar?.. ¿es Skylar el que está en la camilla?. Corro hasta Nancy pasando por el lado de la persona que atiende a Skylar en ese momento, inserta agujas en su otro brazo, inmoviliza su cuello… se mueve de prisa

– Dime que está bien… ¡dime que está bien por favor!!!

Nancy sólo me mira y las lágrimas caen copiosamente de sus ojos… me armo de valor y miro la camilla… el rostro de Skylar está irreconocible… es solo sangre y contusiones… su pelo… su hermoso pelo rubio esta entero pegoteado de sangre… siento que no me sostengo más de pie… quiero gritar.. estoy llorando a gritos por dentro, pero sin embargo me cubro la boca para no hacerlo.. un dolor sordo, caliente y sofocante se instala en mi cuerpo. No puedo respirar bien… me acuclillo al lado de Nancy… ella se mueve un poco y me extiende  la mano de Skylar… automáticamente la tomo.. fría… sin ninguna reacción

– ¿Por qué esta tan frío? – le pregunto tontamente a Nancy entre sollozos. Ella no me responde

– Nancy?…

El paramédico me indica que debo soltarlo… tiene que llevárselo…suelto su mano… suelto la conexión que me sostiene en este mundo… no puedo moverme, ni hablar, ni pensar… solo puedo sentir un inmenso dolor.

– ¿Adonde lo llevan? – pregunta ella

– Urgencias del Hospital Central

Lo suben a la ambulancia. Me quedo de pie en el medio de la calle sin saber cómo sigo respirando. Nancy se acerca y me abraza. Algunos policías toman declaraciones a los testigos mientras otros miden y analizan…

– ¿Está bien? – no reconozco mi voz

No quiero preguntar… no quiero que me conteste.

Nancy aprieta aún más su mano en mi cintura.

– No sé Roberto  no sé… dijeron que… grave, muy grave

 – Vamos-  caminamos de prisa de vuelta al vehículo. Nancy sube sin preguntar.

 – Fue mi culpa… fue mi culpa- ¿por qué no lo retuve?, ¿por qué no salí tras él de inmediato?…

 – No.. si alguien tiene la culpa fue tu amiguita

 – ¿Ángela?

Nancy me cuenta todo lo que pasó en la cafetería, la batalla muda que él y ella sostuvieron sin que yo me diera cuenta.

– Se demoraron en atenderlo … – la voz de Nancy baja de nivel.. enojada, contenida

– ¿Qué? – no entiendo que dice

– Se demoraron mucho en atenderlo cuando llegó la ambulancia

 

-¿por qué? – no sé de qué habla pero me da rabia lo que está diciendo

– Alguien les dijo que era gay y podía tener sida… todo fue muy lento… se asustaron….les daba miedo tocarlo, sólo uno de ellos quiso atenderlo… el otro se negó

No puedo contestarle, la indignación y un sentimiento de violencia muy fuerte se apoderan de mi

– Pero… ¿Cómo?..  Skylar no tiene sida…  son profesionales…– recuerdo que hace meses atrás conversamos el tema. Estoy seguro de lo que digo.

– Lo sé… pero igual estaban asustados

 

Voy conduciendo rápido. No quiero seguir hablando de eso ahora por que la rabia me está ganando. Me hago una nota mental para recordar pedirle a Nancy que me cuente los detalles después. Quiero saber por qué se cometió una injusticia con él.  Seguimos en silencio… solo su llanto y mis suspiros se escuchan. Llegamos al hospital y nos dirigimos corriendo a urgencias.  Este submundo es un completo caos… todos corren, nadie tiene tiempo para contestar… a esta hora del día hay cientos de personas, todos tratando de averiguar algo o conseguir atención… Finalmente la tensión me hace estallar, sujeto del brazo a una enfermera que va pasando y le exijo me entregue información.

– ¿Qué relación tiene con el paciente?

No lo dudo ni un segundo

– Es mi pareja – respondo seguro

 la enfermera me indica que la siga. Nancy se pega a mí y avanzamos por un pasillo hasta llegar a una pequeña sala de espera.

– ¿Cuál es tu nombre? – me pregunta

– Roberto…

 

– Muy bien Roberto. Iré a averiguar y volveré a informarte en cuanto pueda, esperen aquí, ¿de acuerdo?-

 

–        Gracias

Nos quedamos sentados mirando los minutos pasar sin más compañía que el miedo y el dolor. De pronto pienso en la familia de Skylar, Nancy tiene su teléfono.

– Nancy… dame el teléfono de Skylar

Me lo entrega y busco en el listado de contactos hasta que encuentro la palabra “mamá”. Decidido llamo y hablo con la mamá de Skylar.  Me identifico como su amigo y le cuento lo sucedido, no le miento y le digo que aún no sabemos la gravedad pero… no sé más… y es ahí hasta donde llegan mis fuerza… se me acaba la voz, se me acaba la energía… siento que se me acaba la vida… le paso el teléfono a Nancy que termina de hablar con la mamá de Skylar mientras yo me desmoronó en un sillón. Va a viajar a la capital de inmediato. Nancy corta e intenta acercarse a mi

– Roberto…- con un gesto la detengo

– No Nancy… ahora no me digas nada

No quiero su consuelo, no quiero que me diga nada… me porté como un cobarde… un idiota… lo hice sufrir solo porque estaba asustado… no valgo la pena… no merezco el cariño de Skylar… él es fantástico… me hago un ovillo en el asiento, me siento como un niño pequeño asustado, castigado, arrepentido, culpable y profundamente adolorido.

Y esperamos… esperamos temblando en silencio ver aparecer a esa bendita enfermera que tiene el poder de alegrarnos o darnos un golpe mortal. Los minutos continúan pasando hasta desesperarnos…

-¿Roberto?-  la enfermera cruza las puertas blancas, salto del asiento – el doctor va a venir a hablar contigo en un momento – miedo… miedo paralizante.. no quiero que me digan algo malo.. no Dios, por favor no

– Dígame como está, por favor – le suplico.

Se detiene y me mira, suspira y se decide a hablarme

– Esta…vivo  Dios.. gracias  Dios.. gracias – pero está bastante delicado… el doctor te puede informar mejor –

Con una sonrisa cargada de lástima la enfermera se aleja. Nos abrazamos con Nancy y volvemos a esperar pero al menos ya sabemos que tras esas puertas Skylar sigue respirando… y es en ese instante en que me doy cuenta de una verdad tan grande y tan clara… es una revelación que debió haberme llegado hace rato atrás… no hay nada, nada más importante en este mundo que saber que el aire sigue entrando y saliendo de sus pulmones y su corazón continua bombeando sangre en su pecho…  esa es toda la verdad que necesito para poder vivir yo también.  Mi mente recorre cada momento compartido con Skylar… su sonrisa, su cariño, su generosidad… su alegría, su entusiasmo … su entrega…¡Dios! es todo, absolutamente todo lo que necesito para ser feliz… y puede que lo pierda para siempre.

El doctor habló con nosotros, se demoró bastante en venir. Quería hablar con un pariente directo de Skylar  pero como aún no llegaba, habló conmigo cuando le aclaré nuestro tipo de relación. Ni siquiera me importó decirlo. El estado de Skylar es crítico, tiene múltiples fracturas, contusiones, posibles heridas internas, traumatismo encéfalo craneano, y uno de sus brazos sufrió una seria abrasión al contacto con el pavimento…  están efectuándole una serie de exámenes para determinar con mayor precisión su estado

– Necesita donadores de sangre… perdió mucha sangre…

El mundo, la sala y mi cuerpo comienzan a girar sin que pueda detenerlos. Me dejo caer en el asiento pues temo caer directamente en el piso.

– ¡Perdió tanta sangre porque se demoraron en querer atenderlo!

La voz de Nancy suena alta, enojada y segura. El doctor la mira sin entender

– Los de la ambulancia… sólo uno de ellos quiso atenderlo… el otro se negó, ¡Se negó a atenderlo!! – Ahora está gritando y llorando al mismo tiempo.  El doctor la mira intrigado… quiere saber más. Tranquilizo a Nancy. El doctor espera hasta que ella vuelve a hablar.

– Alguien les digo que mi amigo es gay y podía tener sida… Yo sé que no, pero fue suficiente para que uno de ellos no quisiera…. – vuelve a llorar. El doctor mueve la cabeza. Entiende. Le hace un gesto de comprensión a Nancy.

– Posiblemente eso explica la gran pérdida de sangre… se demoraron mucho en traerlo.  Estamos haciendo todo lo posible- y con esas palabras vuelve a desaparecer tras las puertas blancas.

Nancy y yo entendemos con precisión que es lo que hay que hacer y de inmediato comenzamos una campaña para conseguir los donantes que se requieren… Skylar siempre ha sido popular y es impresionante como rápidamente los estudiantes responden… Ella y yo somos los primeros en presentarnos. Al menos estamos ocupados haciendo algo. Es terrible la espera… el miedo de ver aparecer al doctor para que te diga que…. No, no quiero ni pensarlo.. yo… solo quiero rezar… quiero pedirle a Dios que no lo deje morir.  Crítico… Skylar está en estado crítico.

Deja un comentario