Capítulo 32

Roberto  

La última vez que lo vi fue hace ya casi tres semanas… salió del hospital, asustado, enojado… pude ver todas esas emociones en su rostro. Skylar no me vio, nunca supo que yo estuve allí, escondido, mirando mientras salía del hospital y subía al vehículo para alejarse. Amanda si sabía. Me miro directamente y me sonrió con pena justo antes de subir al auto.  Amanda es en verdad una tremenda mujer. Me ha llamado un par de veces para saber de mí y para contarme sobre Skylar. Me cuesta creer lo que me cuenta pero las llamadas entre Claudia y yo me lo confirman. Hablamos todos los días, se ha convertido en mi cómplice y me cuenta exactamente que hace o deja de hace Skylar, cómo esta y el carácter endemoniado que ha tenido estas últimas semanas. Aún no quiere verme y ya me estoy cansando de esperarlo…No voy a darme por vencido. Me he preguntado mil veces que hará si simplemente llego a su casa a verlo… ¿echarme?… bueno… físicamente no tiene fuerzas así es que todo lo que puede usar en mi contra son sus palabras… puede herirme con ellas… pero estoy  preparado para que descargue su rabia y su dolor conmigo.  Entiendo la profundo angustia que debe estar pasando y la pena inmensa de verse así.

Las cosas acá se han tranquilizado bastante. El paramédico aquel fue suspendido de sus funciones en el hospital y hay un juicio pendiente sobre él por lo sucedido el día del accidente.    Mis padres siguen sin hablarme. A causa de ello he decidido buscar un trabajo… ya me faltan solo un par de semanas para mi examen final y obtener mi título. No quiero recibir nada más de ellos.

La semana pasada tuve la última reunión en el Centro de Alumnos, sólo me falta entregar el cargo al nuevo presidente que será electo dentro de poco. Hay varios postulantes… entre ellos esta Ángela. Solo volví a hablar con ella una vez más para decirle que entre nosotros no hay relación alguna. Es una mujer terca y porfiada. Aún insiste en que voy a volver por ella algún día y en burlarse de Skylar. Más tarde, los chicos de la revista universitaria me entrevistaron por última vez. Hablamos sobre los últimos 3 años, los hechos importantes y uno de ellos pregunto sobre el futuro presidente… creo que daban por hecho mi apoyo a Ángela… después de todo habíamos trabajado juntos por tres años

– Que cualidades debe tener el futuro presidente

 – Bueno.. Cada candidato tiene habilidades únicas, pero es importante que cuenten con alguien que sepa bien como respaldarlos y ser su mano derecha… en mi caso, debo decir que tuve la mejor de todas, Ángela Herrera es la mejor ayudante que cualquier líder puede esperar tener, ojala pudieran seguir contando con ella 

Un silencio total cayó sobre los chicos… el mensaje quedo claro.  Esa misma tarde recibí la visita de una indignada Ángela en la oficina, mientras yo retiraba mis escasas pertenencias

– ¡¡¿COMO TE ATREVES??!! … cómo pudiste denigrarme y llamarme la “perfecta ayudante”???

 – Hola Ángela – 

Frente a mí, tan molesta que hasta ha perdido su habitual compostura y solemnidad.

 – También puedo dirigir  soy mejor líder que tú!!!

Le dedico una mirada de total indiferencia….

-Entiendo… No vas a apoyarme, ¿verdad?.. ¿Aún estas enojado por el problema con tu noviecito???

 – No te atrevas Ángela!!! – me detengo y la miro amenazante

 – No vas a estropear mi futuro tal como lo hiciste con el tuyo…… exijo que llames a los chicos y cambies esa declaración 

Ya me cansó… me cansó de verdad.

– Si cambio la declaración va a ser para contar lo peor de ti, lo dura y fría que eres, interesada, manipuladora… egocéntrica, clasista, homofóbica, discriminadora… ¿quieres que siga? Si dependiera de mi, no obtendrías ni un solo voto 

Sus ojos se abren desmesuradamente… le cuesta creer lo que está escuchando…

 – No serías capaz… – pero no hay convencimiento en su voz

 – Si Ángela… le hiciste daño a Skylar, así es que no me pidas que tenga compasión contigo ni que te ayude –  la veo dudar…

 – ¿Tú..?¿tú en serio quieres a …. ese….a Skylar?

 – Si Ángela. En serio, si

 – ¡Eres un idiota! –  esta increíblemente enojada. Le sonrío feliz, sólo para hacerla enojar más.

 – Si, pero soy un idiota felizmente enamorado 

Salgo de la oficina para no volver a verla nunca más

A raíz de toda la publicidad que recayó sobre mi recibí otra llamada del senador Rabbs… quería volver a conversar conmigo. Le dije que no me interesaba pero insistió en encontrarnos Demasiado amable, considerando nuestro último encuentro. Accedí llevado por la curiosidad. Fue una reunión diferente en la que me quedó clara la manera extraña y retorcida en que funciona la política en este país… Lo primero que me contó fue que “la Srta. Herrera” se comunicó con él para solicitarle “ocupar el lugar que yo había dejado vacío”, sin embargo el partido no la consideró capaz así es que fue cordialmente rechazada.  Parecía como si se hubieran olvidado completamente de la reunión anterior… resulta que ahora mi imagen pública es importante, … la gente me reconoce y me identifica… ahora represento a las minorías,  puedo ser  la voz de los que no tienen voz y que, súbitamente, son interés del partido por lo mismo… quieren ser el partido que los defienda y los apoye y les interesa mi imagen que ya es conocida … 

Lo dejé hablar… a él y otro par que lo acompañaban, creo que sentí un poco de pena, realmente parecían convencidos de lo que hablaban…

 – Senador… y ¿qué pasó con el respeto de las tradiciones y la familia?

 

– Se respetan Roberto… pero también debemos respetar a todos aquellos que son minoría y no tienen quien hable por ellos, también son votantes

 ¿Y al partido no le importa que yo sea gay?, ¿Qué tenga una pareja?

 – ¡Hombre!, no es necesario ser tan directos… podemos discutir como presentar esta situación o mantenerla en silencio…

 – Le agradezco el ofrecimiento… pero no me interesa.

En verdad, hacía rato ya que había dejado de interesarme. Quizás soy un idealista pero aspiraba a algo mejor.

La noticia sobre Skylar ya dejó de ser importante aunque el público sigue adorando su imagen  y lade su familia… también nuestra historia… nadie sabe que Skylar no quiere verme.  No me lo creo… no creo que en serio no quiera verme… lo atribuyo al accidente, al dolor, a cualquier causa externa que debe estar afectándolo ahora, pero yo sé que en verdad me debe echar de menos y necesitando. Es así.. lo sé… lo sé bien.

Nancy ha intentado comunicarse con él también pero sin éxito alguno.  Skylar se ha aislado de todos… pero ya no aguanto más. Necesito verlo. La imagen que tengo en mi mente es demasiado triste, a pesar de lo que me cuentan Amanda y Claudia…  necesito saber que esta mejor, quiero sentir su olor… verlo… tocarlo, aunque sé que antes voy a tener que enfrentarme con toda su resistencia.  No me importa. Lo conozco bien, sé lo difícil e hiriente que puede llegar a ser, pero estoy dispuesto y preparado para ello. Su indiferencia me resulta intolerable. Sé que no sólo hay heridas físicas, las de su mente y su ego son más grandes aún.

Lo primero que hice fue pedir la autorización de Amanda para visitarlos y ella accedió feliz. Creo que sabe que necesita ayuda para sacar a Skylar del estado en que se encuentra aunque él insiste en negarse a saber de mi. Luego le conté a Erica… mi querida hermana Erica que se puso de mi lado durante el fuego cruzado con nuestros padres. Hemos conversado mucho sobre el tema de Skylar y lo que necesita para vencer el estrés post traumático y tengo claras todas las instrucciones precisas sobre lo que tengo que hacer… honestamente no sé como agradecerle todo lo que ha hecho por mi… es la mejor hermana del mundo.  Sé que cuando cree que no la escucho habla con mi mamá por teléfono y le cuenta sobre mi… aún insiste en tratar de convencerla.  No puedo decir que no me importa… pero quizás algún día mi mamá cambie de opinión… y tal vez mi papá también… no lo sé. He relegado esos pensamientos dolorosos al fondo de mi cerebro por ahora. No tolero más tristeza de la que tengo por él.

Las instrucciones para llegar a la casa de Amanda son simples, el lugar donde viven es fácil de reconocer en una ciudad relativamente pequeña.

La casa es grande, preciosa, con un jardín grande y muy cuidado en el frente. Pasado el mediodía llego hasta su puerta.  No puedo negar que estoy nervioso, no sólo por llegar a esta casa y conocer a todas las mujeres en la vida de Skylar, sino porque sé que él no va a estar feliz de verme… me lo he repetido una y otra vez… hasta el cansancio, me he tratado de convencer de que no debo prestar atención ni creer nada de lo que me diga, pero Sklylar es astuto, inteligente y mordaz… su sinceridad puede ser aplastante… no, no y no… no debo dejar que me importe.

La primera en salir corriendo a recibirme es Claudia… cómo me gusta la hermana de Skylar, no sólo es preciosa sino además encantadora.

– ¡Roberto!… al fin llegas… ya no sabemos qué hacer con mi hermano… ¡esta insoportable! 

Me abraza fuerte y me ayuda con mi equipaje.

No vengo por unas horas, ni siquiera por un día… vengo por él.

 Nos acercamos a la puerta y entonces confirmo todo lo que Skylar me contó sobre su familia… una a una aparecen más y más mujeres… de todos colores, figuras y edades… cada una sabe mi nombre… mi historia con Skylar y se muestran felices de conocerme… se presentan como la tía, prima, amiga… me reciben con cariño… como si me conocieran de siempre y puedo ver en sus ojos el alivio que representa que alguien venga a ayudarlas con él. Todas lo quieren y todas están preocupadas pero no pueden llegar a él, saltar los muros que ha construido a su alrededor.  Amanda me abraza y suspira aliviada

 –No sabe nada – por supuesto está preocupada

  Esta bien… yo me encargo – mi voz suena más segura de lo que en realidad me siento

 – Roberto.. él puede ser …

 – Sé cómo es… vengo preparado

 – Ven conmigo 

La sigo y me lleva hasta un corredor largo en la parte posterior de la casa, me enseña el dormitorio que han reservado para mi… está al lado del dormitorio de Skylar. Por los ventanales alcanzo a divisar un enorme patio posterior, piscina y una preciosa pérgola donde hay algunas chicas jóvenes.  Amanda y Claudia se sientan conmigo y me cuentan las últimas novedades sobre él. Me da mucha pena escucharlas… es difícil creer que Skylar, tan lleno de vida y alegría, se ha convertido en la sombra que me están describiendo.  Me muero por verlo.  Amanda se levanta y la sigo. Ella entra al dormitorio de Skylar. Espero afuera… Claudia me sonríe alentándome. Amanda sale y no dice nada pero en su rostro hay un gesto que me indica que sigue sin querer saber de mi.

 – Esta bien… no te preocupes… yo lo conozco bien 

Tomo la manilla de la puerta y la abro. Esta fría. Es como una advertencia de lo que me espera adentro.  El dormitorio esta oscuro, las cortinas están cerradas. Me toma un par de segundos acostumbrar mis ojos a la oscuridad.  Recorro la habitación… ¡Skylar!… está tendido en la cama, el brazo izquierdo cubre su cara.

 – Te puedes ir por donde mismo entraste  

¡Dios! su voz es del mismo tinte de hielo que usaba cuando estábamos peleados… ya se a quien me enfrento.

– Hola Skylar  

No quería que mi voz sonara temblorosa pero la emoción de verlo es demasiado fuerte aunque aún no veo su rostro… estamos en la misma habitación. Camino despacio hacia él. 

-¿Cómo estás?  

Sé que está incomodo con mi presencia, no quiere que lo vea así… lo entiendo

 – ¿NO ME ESCUCHASTE?… QUIERO QUE TE VAYAS.. DEJAME SOLO!!!– 

 – No me voy a ir Skylar… no importa lo que digas 

Por fin se gira hacia mi… su expresión es de enojo, rabia pero me alegra tanto ver su cara de nuevo… esta más delgado, tiene ojeras que antes nunca tuvo… los moretones ya han desaparecido a excepción de una pequeña mancha violácea en su frente… su pelo es una adorable pelusa rubia que cubre su cabeza… ¡Dios!.. como te he echado de menos amor…

 – Eres patético… arrastrado… NO QUIERO VERTE 

Rápido, estira su mano derecha hacia la mesa de noche y toma un reloj del tamaño aproximado de un puño y sin dudarlo un segundo lo arroja con fuerza hacia mi… el reloj pasa silbando cerca de mi rostro y se estrella tras de mi rompiéndose en pedacitos… La sorpresa me deja mudo un instante… nunca antes lo vi actuar con violencia… Skylar esta levemente levantado apoyando su peso en su brazo derecho

– ¡LARGATE! – Grita indignado… yo solo puedo pensar en que se ve tan hermoso enojado… quiero comerlo a besos pero lo más probable es que si me acerco mucho, me muerda.

 – También me da gusto verte – le digo, tranquilo

 – NO ME INTERESAS.. 

 – Espero que ese no fuera un recuerdo de familia – le digo refiriéndome al reloj y caminando hacia las ventanas… abro la cortina un poco y la luz del sol entra a raudales iluminando la habitación… Skylar reacciona tapando su rostro con el brazo nuevamente y gritando molesto.

 – No quiero luz.. cierra la cortina!! 

Me doy media vuelta dejando la cortina un poco abierta y lo miro con detención mientras junto valor y me recupero de la emoción… Está un poco demacrado, su piel está más pálida que antes, sus ojos siguen siendo de un perfecto azul pero carecen del brillo que tenían… me muero por tocarlo, sentir su calor nuevamente, sin embargo lo que hago es caminar hasta un sillón cercano a su cama y me siento calmadamente. Su dormitorio es amplio, muy bien decorado en tonos blancos y Burdeos, guitarras y otros instrumentos musicales, libros y equipo deportivo descansan en un mueble grande que ocupa toda una pared, fotos y recuerdos en la pared tras él, un televisor grande, un escritorio pegado a la pared y dos sillones con una pequeña mesita cerca de su cama sobre la que hay flores frescas.  Es un dormitorio muy cómodo y acogedor

 – ¿No me estas escuchando?… lárgate, ándate… no quiero verte

 – No me voy a ir… mejor anda acostumbrándote –  intencionalmente me acomodo en el sillón… Skylar me mira sin poder creerlo

– Pero te volviste idiota o que??!

Con dificultad comienza a intentar girarse para darme la espalda. Puedo ver en su rostro cuanto le cuesta el esfuerzo que hace… mis dos manos se sujetan firmes al sillón… quiero correr a ayudarlo, quiero quitarle el dolor, pero no debo moverme.  Skylar termina de girarse… efectivamente está más delgado

 – Me gusta tu casa… el jardín es precioso ¿Quién lo cuida?. No sé quien es pero hace un muy buen trabajo

Se mantiene en absoluto silencio. El único movimiento es el de sus costillas que suben y bajan al ritmo de su respiración un poco agitada…¡Dios! como quiero abrazarlo y decirle que para mi es precioso siempre… que lo amo hoy y siempre. Mis manos siguen pegadas, fijas a los brazos del sillón

– ¿sabes?… cuando me contabas las historias sobre las mujeres de tu casa pensé que exagerabas pero todo era verdad…  no sé si voy a alcanzar a aprenderme todos los nombres y a reconocerlas a cada una–  

Su respiración se detiene un momento…

 – ¿Piensas quedarte mucho tiempo?

 – Pues si… voy a quedarme unos cuantos días… me gusta mucho tu casa

 – No eres bienvenido aquí – nuevamente el hielo en su voz

 – ¡AH!  Te equivocas… Amanda y las chicas están felices de tenerme aquí!! – le contesto realmente alegre

 – ¿Amanda?… llamas Amanda a mi mamá??? ¡vaya!.. ya la tratas por su nombre

  Skylar… tú no sabes todo lo que vivimos juntos  en ese hospital.. ella y yo estu

 – CALLATE!!!  no me hables.. no quiero saber nada…-Ahora si está realmente alterado… la sola mención del hospital ha agitado su voz y su respiración.

 – De acuerdo…. de acuerdo… 

Me callo un momento.  Me queda claro que está tratando de borrar esos dolorosos recuerdos…  mientras pienso veo el ritmo de movimiento de su cuerpo cambiar… ¡Dios!… está llorando callado… todo mi cuerpo grita por acercarse y estrujarlo en el más fuerte de los abrazos… besarlo hasta hacerle olvidar todos los malos momentos vividos… reconfortarlo y acariciarlo…  pero esa sería la forma más segura de hacerlo más difícil… Me aguanto. Cierro fuerte los ojos y tomo una gran bocanada de aire para evitar el llanto que se me ha atorado en la garganta… no puedo quebrarme después de tan poco rato de estar con él… dije que estaba preparado… ahora es cuando tengo que demostrarlo.

 – No hablaremos de eso si no quieres – no me responde – Ya no soy presidente del centro de alumnos… 

Desvío su atención… le hablo de todo un poco, le cuento cosas de mi vida…  quiero que vuelva a saber del mundo que compartimos juntos… le cuento de la universidad, de lo que me sucedió con el senador y el partido… la mención de Ángela altera su respiración nuevamente… Recuerdo que ella fue la causante de su abrupta partida en moto…  Le dejo claro que ya no me relaciono con ella y que no le ha ido muy bien últimamente. 

Skylar se ha sumido en el silencio. No me responde, me ignora completamente pero permanezco ahí mismo… dispuesto a esperar eternamente.

Cerca de una hora después, Amanda entra al dormitorio

 – Hijo.. tus remedios 

Camina con cuidado al darse cuenta de los pedazos del reloj aún repartidos en el suelo. Skylar se mueve despacio, se gira lentamente hasta quedar de espalda. Se apoya en su brazo para enderezarse levemente. Todo movimiento le cuesta mucho.

 – ¿Tú eres parte de esto? 

Le pregunta enojado a Amanda, refiriéndose a mi

– Si estás hablando de Roberto sí. Lo invité a visitarnos por un tiempo 

Su respuesta es segura y decidida.

 – ¿Y mi opinión no te importa, mamá? 

Amanda no responde.  Skylar toma sus medicina de mala gana  y nuevamente se vuelve de espaldas a mi.

 – Roberto, ven conmigo a comer algo

 

– Estoy bien aquí Amanda, no tengo hambre, gracias

 – Lárguense los dos!!! 

 – ¡Skylar!

 – Esta bien Amanda… 

Ella se acerca a mi y sujeta mi hombro

– Le pediré a Claudia que te traiga algo – está preocupada

 – Gracias – le sonrío para tranquilizarla

Las horas siguientes son de muchísima tensión. Skylar se niega a comer, a hablarme… si pudiera, creo que dejaría de respirar solo para hacerme saber su molestia.  Sigo contándole cosas generales. Sé que me escucha aunque no me responde. 

En la tarde, la llegada de la kinesióloga me obliga a dejarlo solo. Se niega a hacer los ejercicios en mi presencia. Claudia me toma del brazo y me lleva hasta la pérgola del patio.

– ¿Cansado? – me pregunta.

Creo que reflejo el cansancio y la tensión en mi cara

– Algo… pero no importa  

Como por arte de magia, las mujeres de la casa ponen un mantel, té, kuchen, pan recién horneado y otras cosas deliciosas frente a mi. Me veo rodeado por todas ellas y su amabilidad. Compartimos un agradable rato. La tensión desaparece un poco de mis hombros en su compañía.

La kinesióloga demora alrededor de una hora. Cuando se va, vuelvo a entrar a su dormitorio. Skylar está muy cansado y adolorido. Esta vez me habla con verdadero esfuerzo en su voz

 – Déjame por favor  

Por un instante me siento tentado de hacerlo… darle lo que me pide…  pero no.

– No. Quiero quedarme contigo

 – Por favor Roberto, quiero descansar… solo 

 – Bien… hagamos un trato, te dejo descansar ahora si dejas de ignorarme 

Skylar me mira con los ojos cansados… está exhausto… su rostro sigue siendo hermoso… triste, pero hermoso… lentamente niega con la cabeza.

 – Haz lo que quieras

La tristeza en su voz me hiere más que su enojo y sus palabras duras… por primera vez desde que llegué me acerco hasta su cama, me arrodillo frente a él… nuestros rostros están separados solo por unos cuantos centímetros

  Skylar … – suplico

Despacio muevo una de mis manos hacia él… desde que llegué que quiero tocarlo… Skylar no se mueve, está demasiado cansado, sus ojos se cierran.

 – Vete… por favor 

el movimiento de mi mano se congela

 – ¿Sabes por qué estoy aquí, verdad? 

no me muevo de su lado… niega con la cabeza

 – No… no sé a qué diablos viniste… no quiero verte 

– Te amo… te amo y no voy a dejarte hasta que vuelvas a ser feliz 

Un profundo silencio sigue a mi declaración… de a poco, una extraña sonrisa se dibuja en su boca

 – Tu no entiendes nada, ¿verdad?

 – ¿Qué es lo que no entiendo? – pregunto

-. No existe – se demora en responder…

-. ¿Qué no existe?

 – El Skylar que tu amabas ya no existe…

Hay una tristeza tan grande en su voz que me desconcierta por unos instantes… su desprecio y enojo son más fáciles de tratar que esta dolorosa tristeza

 – No es cierto – le contesto con total seguridad

– El Skylar que amo esta aquí mismo… frente a mis ojos

 Skylar no me responde pero abre sus ojos y me mira intentando leer mi rostro…  los minutos pasan… el cansancio puede más y sus ojos se cierran.

Me quedo un buen rato a su lado, escuchando su respiración, viendo como su pecho sube y baja al ritmo del aire que entra y sale de sus pulmones… Doy gracias… le agradezco a Dios porque Skylar  sigue respirando y  está vivo. Tengo la oportunidad de hacerlo feliz… Varias veces debo detenerme porque estoy a punto de acariciarlo pero no quiero despertarlo… no quiero asustarlo tampoco.  Finalmente lo dejo descansar tranquilo.

En esta casa siempre hay actividad. Termino sentado en la cocina conversando y riendo con las mujeres de la casa.  Amanda me pregunta, quiere saber si hay algún progreso

 – Dale un poco de tiempo… está muy deprimido y enojado, pero sé que va a salir de esta 

 – Gracias Roberto 

 Antes de dormir vemos una película juntos; en realidad Skylar se negó a mirar la pantalla del televisor directamente pero creo que de alguna manera también se entretuvo.

Poco antes de la medianoche Amanda le dio una pastilla para dormir y al poco rato se durmió… sin hablarme, sin mirarme… sin reconocer mi presencia en su casa ni en su vida… Me quedé sentado mirándolo nuevamente… tiene una belleza diferente, triste, dolorosa pero sigue siendo el hombre más hermoso que he conocido. Con la seguridad de que estaba totalmente dormido me acerqué hasta él y bese su mejilla… sentí su piel en mis labios y estuve a punto de enloquecer… quise besarlo entero, perderme en él… pero ya vendrá… más adelante voy a volver a comerlo entero a besos. Lo sé.

Esa noche dormí intranquilo… no había ruido que me despertara, no había nada que me molestara pero desperté muchas veces, inquieto… preocupado. En dos ocasiones me levante de la cama y entré a verlo… también dormía intranquilo… el yeso y el brazo tampoco le ayudan mucho a estar cómodo para dormir. Me sentí impotente, incapaz de hacer nada más para ayudarlo… me habría gustado estar en la cama con él, abrazarlo, acariciarlo, protegerlo… tranquilizar al menos las pesadillas que pueblan su mente… hacerle el amor hasta dejarlo físicamente exhausto para que se duerma rendido… ya llegará el momento Roberto… me repetí … ya llegará.

La actividad en la casa de Amanda comienza temprano, pero siempre he sido un madrugador así es que no me importó.  Todas las chicas jóvenes habían partido a sus estudios y varias de las otras mujeres a sus trabajos u otras actividades. Entro a su dormitorio. No estoy seguro pero creo que no está dormido, aunque no se mueve ni me habla.

 – Buenos Dias Skylar  

Lo escucho suspirar profundamente mientras me dirijo a abrir las cortinas

– ¡Oh Mierda!… pensé que había sido una pesadilla

  Nop… Soy yo, en carne y huesos… ¿cómo estas hoy?

La luz del sol inunda la pieza. Skylar cubre su rostro con la mano derecha y hace un gesto de molestia

 – ¡¡ Pero qué manía con la maldita cortina, ciérrala!!  Pero no le hago caso. Quiero un dormitorio luminoso y alegre para él.

– Es un día hermoso…- ¿Quieres ir afuera un rato?…  podemos tomar desayuno en la pérgola… 

Espero ansioso su respuesta.. quiero escucharlo decir que si, quiero que su ánimo suba y se recupere de a poco

 – NO – intenta girarse en su cama. Quiero ayudarle pero su mirada me detiene – ¡déjame! 

 – ¿Qué quieres de desayuno?

– Roberto…  no te atrevas a comportarte como si fueras parte de esta casa… no eres nadie… NADIE!!!… yo no te quiero aquí.   Estas aquí sólo porque no puedo levantarme y echarte a la calle… pero no te sientas con ningún derecho a nada… Respiro profundo varias veces… yo sabía que esto iba a llegar en algún minuto… duele… dejo que las frases resbalen por mi piel.. no quiero que penetren en mi mente o se queden pegadas en mi… me resulta… sus palabras desaparecen y ya ni siquiera las recuerdo.

 – Entonces… ¿desayuno para dos?

– Idiota!!! No estás escuchando… 

Entonces me doy cuenta… el color de su piel es diferente hoy día… se parece un poco más al de antes… sus ojeras casi han desaparecido y su ánimo… ¡Dios! está peleando conmigo pero tiene ánimo para hacerlo…  tiene energías y ganas de pelear y gritar

 – Solo voy a escucharte cuando seas amable conmigo 

Con una sensación de felicidad interna salgo del dormitorio en busca del desayuno.

Hasta hoy Skylar comía poco y sin ganas… pero hoy fue diferente. Me observaba de reojo, enojado, al mismo tiempo que masticaba con ganas y expresaba sus sentimientos masacrando lo que trituraba entre sus dientes.

La mañana pasa lenta y tranquila. Le sigo hablando aunque no me conteste y siga pretendiendo que no existo. Casi me desconozco. No sabía que era capaz de hablar tanto de temas tan diferentes…

Cerca del mediodía aparece la enfermera a revisar su brazo.  Las laceraciones fueron profundas al punto de requerir trasplante de piel en algunas partes del brazo. Amanda entra con ella a la habitación. Imagino que Skylar va a quererme fuera de su habitación… sin embargo, al ver a la mujer, sus ojos me buscan… estudiando mi reacción… esta desafiándome. Decido quedarme. Con mucho cuidado, la enfermera retira los parches que cubre completamente el brazo. Son, en realidad, varias cicatrices que tiene en su brazo… solo dos de ellas aún requieren curaciones.  Skylar sigue atento a mi reacción.. ¿Qué estas midiendo? ¿si voy a asustarme al verte así?… ¿si voy a escapar c orriendo? ¿es eso lo que crees?

Me levanto y camino hasta la enfermera, mis ojos fijos en sus heridas

– ¿Cómo está? – le pregunto con voz firme

 – Mejor… casi completamente sano 

– Que bien  

Mis ojos encuentran los suyos.. ¿pasé tu examen?… me mira diferente. Mantiene su obstinado silencio.

 Después de almuerzo, Skylar se durmió nuevamente. Salí al patio un rato. Quería unos minutos para pensar detenidamente y relajarme.  No hago mucho… no sé si en realidad lo estoy ayudando… tal vez sólo lo estoy alterando, poniéndolo de mal humor…. Aunque he estado con él poco más de 24 horas… es muy poco tiempo aún. 

Cuando vuelvo a su dormitorio Skylar está despierto y la televisión encendida. Al verme, reacciona como un niño, apaga el televisor y se gira dándome la espalda. No puedo evitar reí al verlo reaccionar así y con eso solo logro que este aún más molesto.

 – Dime… ¿Viniste a buscar sexo? – okay…aquí vamos de nuevo – porque estás perdiendo tu tiempo

 – No.. vine a verte porque estoy preocupado por ti y porque te quiero mu

 

– Ya no me interesa tu cariño…  para nada

Ssi no lo conociera tan bien creo que podría confundirme la seguridad con que lo dice, pero sé lo que está intentando. 

-¿Por qué no te busca otro amante?  ¿Alguien que te resulte más fácil… mas de tu tipo?

– ¿Y cuál es mi tipo? – tengo claro que no debería haber preguntado, pero…

 – Con ovarios… útero y un buen par de te…

 – Porque te prefiero a ti. Me gustas tú más que nadie. 

Lo interrumpo bruscamente. Me quedo cerca de él, a los pies de su cama 

– No pierdas tu tiempo tratando de herirme… no te va a resultar 

Me mira con curiosidad y luego retorna a su silencio e indiferencia.  Pero algo ha cambiado ya.  Durante el resto de la tarde no vuelve a atacarme, solo me ignora. Para mi eso es una pequeña victoria.

Roberto  

La última vez que lo vi fue hace ya casi tres semanas… salió del hospital, asustado, enojado… pude ver todas esas emociones en su rostro. Skylar no me vio, nunca supo que yo estuve allí, escondido, mirando mientras salía del hospital y subía al vehículo para alejarse. Amanda si sabía. Me miro directamente y me sonrió con pena justo antes de subir al auto.  Amanda es en verdad una tremenda mujer. Me ha llamado un par de veces para saber de mí y para contarme sobre Skylar. Me cuesta creer lo que me cuenta pero las llamadas entre Claudia y yo me lo confirman. Hablamos todos los días, se ha convertido en mi cómplice y me cuenta exactamente que hace o deja de hace Skylar, cómo esta y el carácter endemoniado que ha tenido estas últimas semanas. Aún no quiere verme y ya me estoy cansando de esperarlo…No voy a darme por vencido. Me he preguntado mil veces que hará si simplemente llego a su casa a verlo… ¿echarme?… bueno… físicamente no tiene fuerzas así es que todo lo que puede usar en mi contra son sus palabras… puede herirme con ellas… pero estoy  preparado para que descargue su rabia y su dolor conmigo.  Entiendo la profundo angustia que debe estar pasando y la pena inmensa de verse así.

Las cosas acá se han tranquilizado bastante. El paramédico aquel fue suspendido de sus funciones en el hospital y hay un juicio pendiente sobre él por lo sucedido el día del accidente.    Mis padres siguen sin hablarme. A causa de ello he decidido buscar un trabajo… ya me faltan solo un par de semanas para mi examen final y obtener mi título. No quiero recibir nada más de ellos.

La semana pasada tuve la última reunión en el Centro de Alumnos, sólo me falta entregar el cargo al nuevo presidente que será electo dentro de poco. Hay varios postulantes… entre ellos esta Ángela. Solo volví a hablar con ella una vez más para decirle que entre nosotros no hay relación alguna. Es una mujer terca y porfiada. Aún insiste en que voy a volver por ella algún día y en burlarse de Skylar. Más tarde, los chicos de la revista universitaria me entrevistaron por última vez. Hablamos sobre los últimos 3 años, los hechos importantes y uno de ellos pregunto sobre el futuro presidente… creo que daban por hecho mi apoyo a Ángela… después de todo habíamos trabajado juntos por tres años

– Que cualidades debe tener el futuro presidente

 – Bueno.. Cada candidato tiene habilidades únicas, pero es importante que cuenten con alguien que sepa bien como respaldarlos y ser su mano derecha… en mi caso, debo decir que tuve la mejor de todas, Ángela Herrera es la mejor ayudante que cualquier líder puede esperar tener, ojala pudieran seguir contando con ella 

Un silencio total cayó sobre los chicos… el mensaje quedo claro.  Esa misma tarde recibí la visita de una indignada Ángela en la oficina, mientras yo retiraba mis escasas pertenencias

– ¡¡¿COMO TE ATREVES??!! … cómo pudiste denigrarme y llamarme la “perfecta ayudante”???

 – Hola Ángela – 

Frente a mí, tan molesta que hasta ha perdido su habitual compostura y solemnidad.

 – También puedo dirigir  soy mejor líder que tú!!!

Le dedico una mirada de total indiferencia….

-Entiendo… No vas a apoyarme, ¿verdad?.. ¿Aún estas enojado por el problema con tu noviecito???

 – No te atrevas Ángela!!! – me detengo y la miro amenazante

 – No vas a estropear mi futuro tal como lo hiciste con el tuyo…… exijo que llames a los chicos y cambies esa declaración 

Ya me cansó… me cansó de verdad.

– Si cambio la declaración va a ser para contar lo peor de ti, lo dura y fría que eres, interesada, manipuladora… egocéntrica, clasista, homofóbica, discriminadora… ¿quieres que siga? Si dependiera de mi, no obtendrías ni un solo voto 

Sus ojos se abren desmesuradamente… le cuesta creer lo que está escuchando…

 – No serías capaz… – pero no hay convencimiento en su voz

 – Si Ángela… le hiciste daño a Skylar, así es que no me pidas que tenga compasión contigo ni que te ayude –  la veo dudar…

 – ¿Tú..?¿tú en serio quieres a …. ese….a Skylar?

 – Si Ángela. En serio, si

 – ¡Eres un idiota! –  esta increíblemente enojada. Le sonrío feliz, sólo para hacerla enojar más.

 – Si, pero soy un idiota felizmente enamorado 

Salgo de la oficina para no volver a verla nunca más

A raíz de toda la publicidad que recayó sobre mi recibí otra llamada del senador Rabbs… quería volver a conversar conmigo. Le dije que no me interesaba pero insistió en encontrarnos Demasiado amable, considerando nuestro último encuentro. Accedí llevado por la curiosidad. Fue una reunión diferente en la que me quedó clara la manera extraña y retorcida en que funciona la política en este país… Lo primero que me contó fue que “la Srta. Herrera” se comunicó con él para solicitarle “ocupar el lugar que yo había dejado vacío”, sin embargo el partido no la consideró capaz así es que fue cordialmente rechazada.  Parecía como si se hubieran olvidado completamente de la reunión anterior… resulta que ahora mi imagen pública es importante, … la gente me reconoce y me identifica… ahora represento a las minorías,  puedo ser  la voz de los que no tienen voz y que, súbitamente, son interés del partido por lo mismo… quieren ser el partido que los defienda y los apoye y les interesa mi imagen que ya es conocida … 

Lo dejé hablar… a él y otro par que lo acompañaban, creo que sentí un poco de pena, realmente parecían convencidos de lo que hablaban…

 – Senador… y ¿qué pasó con el respeto de las tradiciones y la familia?

 

– Se respetan Roberto… pero también debemos respetar a todos aquellos que son minoría y no tienen quien hable por ellos, también son votantes

 ¿Y al partido no le importa que yo sea gay?, ¿Qué tenga una pareja?

 – ¡Hombre!, no es necesario ser tan directos… podemos discutir como presentar esta situación o mantenerla en silencio…

 – Le agradezco el ofrecimiento… pero no me interesa.

En verdad, hacía rato ya que había dejado de interesarme. Quizás soy un idealista pero aspiraba a algo mejor.

La noticia sobre Skylar ya dejó de ser importante aunque el público sigue adorando su imagen  y lade su familia… también nuestra historia… nadie sabe que Skylar no quiere verme.  No me lo creo… no creo que en serio no quiera verme… lo atribuyo al accidente, al dolor, a cualquier causa externa que debe estar afectándolo ahora, pero yo sé que en verdad me debe echar de menos y necesitando. Es así.. lo sé… lo sé bien.

Nancy ha intentado comunicarse con él también pero sin éxito alguno.  Skylar se ha aislado de todos… pero ya no aguanto más. Necesito verlo. La imagen que tengo en mi mente es demasiado triste, a pesar de lo que me cuentan Amanda y Claudia…  necesito saber que esta mejor, quiero sentir su olor… verlo… tocarlo, aunque sé que antes voy a tener que enfrentarme con toda su resistencia.  No me importa. Lo conozco bien, sé lo difícil e hiriente que puede llegar a ser, pero estoy dispuesto y preparado para ello. Su indiferencia me resulta intolerable. Sé que no sólo hay heridas físicas, las de su mente y su ego son más grandes aún.

Lo primero que hice fue pedir la autorización de Amanda para visitarlos y ella accedió feliz. Creo que sabe que necesita ayuda para sacar a Skylar del estado en que se encuentra aunque él insiste en negarse a saber de mi. Luego le conté a Erica… mi querida hermana Erica que se puso de mi lado durante el fuego cruzado con nuestros padres. Hemos conversado mucho sobre el tema de Skylar y lo que necesita para vencer el estrés post traumático y tengo claras todas las instrucciones precisas sobre lo que tengo que hacer… honestamente no sé como agradecerle todo lo que ha hecho por mi… es la mejor hermana del mundo.  Sé que cuando cree que no la escucho habla con mi mamá por teléfono y le cuenta sobre mi… aún insiste en tratar de convencerla.  No puedo decir que no me importa… pero quizás algún día mi mamá cambie de opinión… y tal vez mi papá también… no lo sé. He relegado esos pensamientos dolorosos al fondo de mi cerebro por ahora. No tolero más tristeza de la que tengo por él.

Las instrucciones para llegar a la casa de Amanda son simples, el lugar donde viven es fácil de reconocer en una ciudad relativamente pequeña.

La casa es grande, preciosa, con un jardín grande y muy cuidado en el frente. Pasado el mediodía llego hasta su puerta.  No puedo negar que estoy nervioso, no sólo por llegar a esta casa y conocer a todas las mujeres en la vida de Skylar, sino porque sé que él no va a estar feliz de verme… me lo he repetido una y otra vez… hasta el cansancio, me he tratado de convencer de que no debo prestar atención ni creer nada de lo que me diga, pero Sklylar es astuto, inteligente y mordaz… su sinceridad puede ser aplastante… no, no y no… no debo dejar que me importe.

La primera en salir corriendo a recibirme es Claudia… cómo me gusta la hermana de Skylar, no sólo es preciosa sino además encantadora.

– ¡Roberto!… al fin llegas… ya no sabemos qué hacer con mi hermano… ¡esta insoportable! 

Me abraza fuerte y me ayuda con mi equipaje.

No vengo por unas horas, ni siquiera por un día… vengo por él.

 Nos acercamos a la puerta y entonces confirmo todo lo que Skylar me contó sobre su familia… una a una aparecen más y más mujeres… de todos colores, figuras y edades… cada una sabe mi nombre… mi historia con Skylar y se muestran felices de conocerme… se presentan como la tía, prima, amiga… me reciben con cariño… como si me conocieran de siempre y puedo ver en sus ojos el alivio que representa que alguien venga a ayudarlas con él. Todas lo quieren y todas están preocupadas pero no pueden llegar a él, saltar los muros que ha construido a su alrededor.  Amanda me abraza y suspira aliviada

 –No sabe nada – por supuesto está preocupada

  Esta bien… yo me encargo – mi voz suena más segura de lo que en realidad me siento

 – Roberto.. él puede ser …

 – Sé cómo es… vengo preparado

 – Ven conmigo 

La sigo y me lleva hasta un corredor largo en la parte posterior de la casa, me enseña el dormitorio que han reservado para mi… está al lado del dormitorio de Skylar. Por los ventanales alcanzo a divisar un enorme patio posterior, piscina y una preciosa pérgola donde hay algunas chicas jóvenes.  Amanda y Claudia se sientan conmigo y me cuentan las últimas novedades sobre él. Me da mucha pena escucharlas… es difícil creer que Skylar, tan lleno de vida y alegría, se ha convertido en la sombra que me están describiendo.  Me muero por verlo.  Amanda se levanta y la sigo. Ella entra al dormitorio de Skylar. Espero afuera… Claudia me sonríe alentándome. Amanda sale y no dice nada pero en su rostro hay un gesto que me indica que sigue sin querer saber de mi.

 – Esta bien… no te preocupes… yo lo conozco bien 

Tomo la manilla de la puerta y la abro. Esta fría. Es como una advertencia de lo que me espera adentro.  El dormitorio esta oscuro, las cortinas están cerradas. Me toma un par de segundos acostumbrar mis ojos a la oscuridad.  Recorro la habitación… ¡Skylar!… está tendido en la cama, el brazo izquierdo cubre su cara.

 – Te puedes ir por donde mismo entraste  

¡Dios! su voz es del mismo tinte de hielo que usaba cuando estábamos peleados… ya se a quien me enfrento.

– Hola Skylar  

No quería que mi voz sonara temblorosa pero la emoción de verlo es demasiado fuerte aunque aún no veo su rostro… estamos en la misma habitación. Camino despacio hacia él. 

-¿Cómo estás?  

Sé que está incomodo con mi presencia, no quiere que lo vea así… lo entiendo

 – ¿NO ME ESCUCHASTE?… QUIERO QUE TE VAYAS.. DEJAME SOLO!!!– 

 – No me voy a ir Skylar… no importa lo que digas 

Por fin se gira hacia mi… su expresión es de enojo, rabia pero me alegra tanto ver su cara de nuevo… esta más delgado, tiene ojeras que antes nunca tuvo… los moretones ya han desaparecido a excepción de una pequeña mancha violácea en su frente… su pelo es una adorable pelusa rubia que cubre su cabeza… ¡Dios!.. como te he echado de menos amor…

 – Eres patético… arrastrado… NO QUIERO VERTE 

Rápido, estira su mano derecha hacia la mesa de noche y toma un reloj del tamaño aproximado de un puño y sin dudarlo un segundo lo arroja con fuerza hacia mi… el reloj pasa silbando cerca de mi rostro y se estrella tras de mi rompiéndose en pedacitos… La sorpresa me deja mudo un instante… nunca antes lo vi actuar con violencia… Skylar esta levemente levantado apoyando su peso en su brazo derecho

– ¡LARGATE! – Grita indignado… yo solo puedo pensar en que se ve tan hermoso enojado… quiero comerlo a besos pero lo más probable es que si me acerco mucho, me muerda.

 – También me da gusto verte – le digo, tranquilo

 – NO ME INTERESAS.. 

 – Espero que ese no fuera un recuerdo de familia – le digo refiriéndome al reloj y caminando hacia las ventanas… abro la cortina un poco y la luz del sol entra a raudales iluminando la habitación… Skylar reacciona tapando su rostro con el brazo nuevamente y gritando molesto.

 – No quiero luz.. cierra la cortina!! 

Me doy media vuelta dejando la cortina un poco abierta y lo miro con detención mientras junto valor y me recupero de la emoción… Está un poco demacrado, su piel está más pálida que antes, sus ojos siguen siendo de un perfecto azul pero carecen del brillo que tenían… me muero por tocarlo, sentir su calor nuevamente, sin embargo lo que hago es caminar hasta un sillón cercano a su cama y me siento calmadamente. Su dormitorio es amplio, muy bien decorado en tonos blancos y Burdeos, guitarras y otros instrumentos musicales, libros y equipo deportivo descansan en un mueble grande que ocupa toda una pared, fotos y recuerdos en la pared tras él, un televisor grande, un escritorio pegado a la pared y dos sillones con una pequeña mesita cerca de su cama sobre la que hay flores frescas.  Es un dormitorio muy cómodo y acogedor

 – ¿No me estas escuchando?… lárgate, ándate… no quiero verte

 – No me voy a ir… mejor anda acostumbrándote –  intencionalmente me acomodo en el sillón… Skylar me mira sin poder creerlo

– Pero te volviste idiota o que??!

Con dificultad comienza a intentar girarse para darme la espalda. Puedo ver en su rostro cuanto le cuesta el esfuerzo que hace… mis dos manos se sujetan firmes al sillón… quiero correr a ayudarlo, quiero quitarle el dolor, pero no debo moverme.  Skylar termina de girarse… efectivamente está más delgado

 – Me gusta tu casa… el jardín es precioso ¿Quién lo cuida?. No sé quien es pero hace un muy buen trabajo

Se mantiene en absoluto silencio. El único movimiento es el de sus costillas que suben y bajan al ritmo de su respiración un poco agitada…¡Dios! como quiero abrazarlo y decirle que para mi es precioso siempre… que lo amo hoy y siempre. Mis manos siguen pegadas, fijas a los brazos del sillón

– ¿sabes?… cuando me contabas las historias sobre las mujeres de tu casa pensé que exagerabas pero todo era verdad…  no sé si voy a alcanzar a aprenderme todos los nombres y a reconocerlas a cada una–  

Su respiración se detiene un momento…

 – ¿Piensas quedarte mucho tiempo?

 – Pues si… voy a quedarme unos cuantos días… me gusta mucho tu casa

 – No eres bienvenido aquí – nuevamente el hielo en su voz

 – ¡AH!  Te equivocas… Amanda y las chicas están felices de tenerme aquí!! – le contesto realmente alegre

 – ¿Amanda?… llamas Amanda a mi mamá??? ¡vaya!.. ya la tratas por su nombre

  Skylar… tú no sabes todo lo que vivimos juntos  en ese hospital.. ella y yo estu

 – CALLATE!!!  no me hables.. no quiero saber nada…-Ahora si está realmente alterado… la sola mención del hospital ha agitado su voz y su respiración.

 – De acuerdo…. de acuerdo… 

Me callo un momento.  Me queda claro que está tratando de borrar esos dolorosos recuerdos…  mientras pienso veo el ritmo de movimiento de su cuerpo cambiar… ¡Dios!… está llorando callado… todo mi cuerpo grita por acercarse y estrujarlo en el más fuerte de los abrazos… besarlo hasta hacerle olvidar todos los malos momentos vividos… reconfortarlo y acariciarlo…  pero esa sería la forma más segura de hacerlo más difícil… Me aguanto. Cierro fuerte los ojos y tomo una gran bocanada de aire para evitar el llanto que se me ha atorado en la garganta… no puedo quebrarme después de tan poco rato de estar con él… dije que estaba preparado… ahora es cuando tengo que demostrarlo.

 – No hablaremos de eso si no quieres – no me responde – Ya no soy presidente del centro de alumnos… 

Desvío su atención… le hablo de todo un poco, le cuento cosas de mi vida…  quiero que vuelva a saber del mundo que compartimos juntos… le cuento de la universidad, de lo que me sucedió con el senador y el partido… la mención de Ángela altera su respiración nuevamente… Recuerdo que ella fue la causante de su abrupta partida en moto…  Le dejo claro que ya no me relaciono con ella y que no le ha ido muy bien últimamente. 

Skylar se ha sumido en el silencio. No me responde, me ignora completamente pero permanezco ahí mismo… dispuesto a esperar eternamente.

Cerca de una hora después, Amanda entra al dormitorio

 – Hijo.. tus remedios 

Camina con cuidado al darse cuenta de los pedazos del reloj aún repartidos en el suelo. Skylar se mueve despacio, se gira lentamente hasta quedar de espalda. Se apoya en su brazo para enderezarse levemente. Todo movimiento le cuesta mucho.

 – ¿Tú eres parte de esto? 

Le pregunta enojado a Amanda, refiriéndose a mi

– Si estás hablando de Roberto sí. Lo invité a visitarnos por un tiempo 

Su respuesta es segura y decidida.

 – ¿Y mi opinión no te importa, mamá? 

Amanda no responde.  Skylar toma sus medicina de mala gana  y nuevamente se vuelve de espaldas a mi.

 – Roberto, ven conmigo a comer algo

 

– Estoy bien aquí Amanda, no tengo hambre, gracias

 – Lárguense los dos!!! 

 – ¡Skylar!

 – Esta bien Amanda… 

Ella se acerca a mi y sujeta mi hombro

– Le pediré a Claudia que te traiga algo – está preocupada

 – Gracias – le sonrío para tranquilizarla

Las horas siguientes son de muchísima tensión. Skylar se niega a comer, a hablarme… si pudiera, creo que dejaría de respirar solo para hacerme saber su molestia.  Sigo contándole cosas generales. Sé que me escucha aunque no me responde. 

En la tarde, la llegada de la kinesióloga me obliga a dejarlo solo. Se niega a hacer los ejercicios en mi presencia. Claudia me toma del brazo y me lleva hasta la pérgola del patio.

– ¿Cansado? – me pregunta.

Creo que reflejo el cansancio y la tensión en mi cara

– Algo… pero no importa  

Como por arte de magia, las mujeres de la casa ponen un mantel, té, kuchen, pan recién horneado y otras cosas deliciosas frente a mi. Me veo rodeado por todas ellas y su amabilidad. Compartimos un agradable rato. La tensión desaparece un poco de mis hombros en su compañía.

La kinesióloga demora alrededor de una hora. Cuando se va, vuelvo a entrar a su dormitorio. Skylar está muy cansado y adolorido. Esta vez me habla con verdadero esfuerzo en su voz

 – Déjame por favor  

Por un instante me siento tentado de hacerlo… darle lo que me pide…  pero no.

– No. Quiero quedarme contigo

 – Por favor Roberto, quiero descansar… solo 

 – Bien… hagamos un trato, te dejo descansar ahora si dejas de ignorarme 

Skylar me mira con los ojos cansados… está exhausto… su rostro sigue siendo hermoso… triste, pero hermoso… lentamente niega con la cabeza.

 – Haz lo que quieras

La tristeza en su voz me hiere más que su enojo y sus palabras duras… por primera vez desde que llegué me acerco hasta su cama, me arrodillo frente a él… nuestros rostros están separados solo por unos cuantos centímetros

  Skylar … – suplico

Despacio muevo una de mis manos hacia él… desde que llegué que quiero tocarlo… Skylar no se mueve, está demasiado cansado, sus ojos se cierran.

 – Vete… por favor 

el movimiento de mi mano se congela

 – ¿Sabes por qué estoy aquí, verdad? 

no me muevo de su lado… niega con la cabeza

 – No… no sé a qué diablos viniste… no quiero verte 

– Te amo… te amo y no voy a dejarte hasta que vuelvas a ser feliz 

Un profundo silencio sigue a mi declaración… de a poco, una extraña sonrisa se dibuja en su boca

 – Tu no entiendes nada, ¿verdad?

 – ¿Qué es lo que no entiendo? – pregunto

-. No existe – se demora en responder…

-. ¿Qué no existe?

 – El Skylar que tu amabas ya no existe…

Hay una tristeza tan grande en su voz que me desconcierta por unos instantes… su desprecio y enojo son más fáciles de tratar que esta dolorosa tristeza

 – No es cierto – le contesto con total seguridad

– El Skylar que amo esta aquí mismo… frente a mis ojos

 Skylar no me responde pero abre sus ojos y me mira intentando leer mi rostro…  los minutos pasan… el cansancio puede más y sus ojos se cierran.

Me quedo un buen rato a su lado, escuchando su respiración, viendo como su pecho sube y baja al ritmo del aire que entra y sale de sus pulmones… Doy gracias… le agradezco a Dios porque Skylar  sigue respirando y  está vivo. Tengo la oportunidad de hacerlo feliz… Varias veces debo detenerme porque estoy a punto de acariciarlo pero no quiero despertarlo… no quiero asustarlo tampoco.  Finalmente lo dejo descansar tranquilo.

En esta casa siempre hay actividad. Termino sentado en la cocina conversando y riendo con las mujeres de la casa.  Amanda me pregunta, quiere saber si hay algún progreso

 – Dale un poco de tiempo… está muy deprimido y enojado, pero sé que va a salir de esta 

 – Gracias Roberto 

 Antes de dormir vemos una película juntos; en realidad Skylar se negó a mirar la pantalla del televisor directamente pero creo que de alguna manera también se entretuvo.

Poco antes de la medianoche Amanda le dio una pastilla para dormir y al poco rato se durmió… sin hablarme, sin mirarme… sin reconocer mi presencia en su casa ni en su vida… Me quedé sentado mirándolo nuevamente… tiene una belleza diferente, triste, dolorosa pero sigue siendo el hombre más hermoso que he conocido. Con la seguridad de que estaba totalmente dormido me acerqué hasta él y bese su mejilla… sentí su piel en mis labios y estuve a punto de enloquecer… quise besarlo entero, perderme en él… pero ya vendrá… más adelante voy a volver a comerlo entero a besos. Lo sé.

Esa noche dormí intranquilo… no había ruido que me despertara, no había nada que me molestara pero desperté muchas veces, inquieto… preocupado. En dos ocasiones me levante de la cama y entré a verlo… también dormía intranquilo… el yeso y el brazo tampoco le ayudan mucho a estar cómodo para dormir. Me sentí impotente, incapaz de hacer nada más para ayudarlo… me habría gustado estar en la cama con él, abrazarlo, acariciarlo, protegerlo… tranquilizar al menos las pesadillas que pueblan su mente… hacerle el amor hasta dejarlo físicamente exhausto para que se duerma rendido… ya llegará el momento Roberto… me repetí … ya llegará.

La actividad en la casa de Amanda comienza temprano, pero siempre he sido un madrugador así es que no me importó.  Todas las chicas jóvenes habían partido a sus estudios y varias de las otras mujeres a sus trabajos u otras actividades. Entro a su dormitorio. No estoy seguro pero creo que no está dormido, aunque no se mueve ni me habla.

 – Buenos Dias Skylar  

Lo escucho suspirar profundamente mientras me dirijo a abrir las cortinas

– ¡Oh Mierda!… pensé que había sido una pesadilla

  Nop… Soy yo, en carne y huesos… ¿cómo estas hoy?

La luz del sol inunda la pieza. Skylar cubre su rostro con la mano derecha y hace un gesto de molestia

 – ¡¡ Pero qué manía con la maldita cortina, ciérrala!!  Pero no le hago caso. Quiero un dormitorio luminoso y alegre para él.

– Es un día hermoso…- ¿Quieres ir afuera un rato?…  podemos tomar desayuno en la pérgola… 

Espero ansioso su respuesta.. quiero escucharlo decir que si, quiero que su ánimo suba y se recupere de a poco

 – NO – intenta girarse en su cama. Quiero ayudarle pero su mirada me detiene – ¡déjame! 

 – ¿Qué quieres de desayuno?

– Roberto…  no te atrevas a comportarte como si fueras parte de esta casa… no eres nadie… NADIE!!!… yo no te quiero aquí.   Estas aquí sólo porque no puedo levantarme y echarte a la calle… pero no te sientas con ningún derecho a nada… Respiro profundo varias veces… yo sabía que esto iba a llegar en algún minuto… duele… dejo que las frases resbalen por mi piel.. no quiero que penetren en mi mente o se queden pegadas en mi… me resulta… sus palabras desaparecen y ya ni siquiera las recuerdo.

 – Entonces… ¿desayuno para dos?

– Idiota!!! No estás escuchando… 

Entonces me doy cuenta… el color de su piel es diferente hoy día… se parece un poco más al de antes… sus ojeras casi han desaparecido y su ánimo… ¡Dios! está peleando conmigo pero tiene ánimo para hacerlo…  tiene energías y ganas de pelear y gritar

 – Solo voy a escucharte cuando seas amable conmigo 

Con una sensación de felicidad interna salgo del dormitorio en busca del desayuno.

Hasta hoy Skylar comía poco y sin ganas… pero hoy fue diferente. Me observaba de reojo, enojado, al mismo tiempo que masticaba con ganas y expresaba sus sentimientos masacrando lo que trituraba entre sus dientes.

La mañana pasa lenta y tranquila. Le sigo hablando aunque no me conteste y siga pretendiendo que no existo. Casi me desconozco. No sabía que era capaz de hablar tanto de temas tan diferentes…

Cerca del mediodía aparece la enfermera a revisar su brazo.  Las laceraciones fueron profundas al punto de requerir trasplante de piel en algunas partes del brazo. Amanda entra con ella a la habitación. Imagino que Skylar va a quererme fuera de su habitación… sin embargo, al ver a la mujer, sus ojos me buscan… estudiando mi reacción… esta desafiándome. Decido quedarme. Con mucho cuidado, la enfermera retira los parches que cubre completamente el brazo. Son, en realidad, varias cicatrices que tiene en su brazo… solo dos de ellas aún requieren curaciones.  Skylar sigue atento a mi reacción.. ¿Qué estas midiendo? ¿si voy a asustarme al verte así?… ¿si voy a escapar c orriendo? ¿es eso lo que crees?

Me levanto y camino hasta la enfermera, mis ojos fijos en sus heridas

– ¿Cómo está? – le pregunto con voz firme

 – Mejor… casi completamente sano 

– Que bien  

Mis ojos encuentran los suyos.. ¿pasé tu examen?… me mira diferente. Mantiene su obstinado silencio.

 Después de almuerzo, Skylar se durmió nuevamente. Salí al patio un rato. Quería unos minutos para pensar detenidamente y relajarme.  No hago mucho… no sé si en realidad lo estoy ayudando… tal vez sólo lo estoy alterando, poniéndolo de mal humor…. Aunque he estado con él poco más de 24 horas… es muy poco tiempo aún. 

Cuando vuelvo a su dormitorio Skylar está despierto y la televisión encendida. Al verme, reacciona como un niño, apaga el televisor y se gira dándome la espalda. No puedo evitar reí al verlo reaccionar así y con eso solo logro que este aún más molesto.

 – Dime… ¿Viniste a buscar sexo? – okay…aquí vamos de nuevo – porque estás perdiendo tu tiempo

 – No.. vine a verte porque estoy preocupado por ti y porque te quiero mu

 

– Ya no me interesa tu cariño…  para nada

Ssi no lo conociera tan bien creo que podría confundirme la seguridad con que lo dice, pero sé lo que está intentando. 

-¿Por qué no te busca otro amante?  ¿Alguien que te resulte más fácil… mas de tu tipo?

– ¿Y cuál es mi tipo? – tengo claro que no debería haber preguntado, pero…

 – Con ovarios… útero y un buen par de te…

 – Porque te prefiero a ti. Me gustas tú más que nadie. 

Lo interrumpo bruscamente. Me quedo cerca de él, a los pies de su cama 

– No pierdas tu tiempo tratando de herirme… no te va a resultar 

Me mira con curiosidad y luego retorna a su silencio e indiferencia.  Pero algo ha cambiado ya.  Durante el resto de la tarde no vuelve a atacarme, solo me ignora. Para mi eso es una pequeña victoria.

2 comentarios en “Capítulo 32

Deja un comentario