Miguel Capítulo 14

Miguel

Hoy lunes salí de mi casa sintiéndome diferente… era como si estuviese condenado y fuese mi último día de libertad… una sensación extraña,  no sé cómo va cambiar mi vida de aquí en adelante pero si tengo claro que va a cambiar.

Estuve en clases, contesté las preguntas, leí lo que correspondía… almorcé y nuevamente volví a clases pero no me sentía yo mismo… sabía que a las 7 en punto, al terminar mi última clase, Gonzalo me iba a estar esperando. Pensé mucho en Daniel, a cada rato su recuerdo me golpeaba fuerte dejándome atontado… su ojos… sus maravillosos ojos verdes, tristes y dulces, pidiéndome más… no puedo Daniel… no puedo.  Al terminar la clase de las 4 de la tarde me fui a encerrar al baño… me sentía enfermo de pena y ansiedad… me fallaron las fuerzas y me quede solo sentado en el piso afirmado contra la pared fría y dura… nuevamente pensé en arrepentirme… pensé en devolverle todo y decirle que lo olvidara pero no es así de fácil…  no puedo deshacer un trato así si ambos no estamos de acuerdo…  ni soñar que Gonzalo aceptaría…  tome el teléfono.… me di cuenta que mis manos temblaban… creo que temblaba entero pensando en las 7 de la tarde…. lentamente, uno tras otro marco el número de teléfono de Daniel… me lo sé de memoria… no sé porque lo hago, no pienso llamarlo… no sé por qué presiono el botón…se supone que a esta hora está en clases y no debería contestarme… mantengo el aparato pegado a mi oído… solo quiero escuchar su voz una vez más…

Hola… Miguel?… hola

No soy capaz de responderle… su voz me suena a salvación.. a música, a tranquilidad. Quiero dejar todo botado y correr sin detenerme hasta llegar a él y que me abrace de la forma en que solo él sabe hacerlo.

– Miguel… ¿estás bien?

 

 Daniel no corta, sabe que estoy al otro lado de la línea.. me habla despacio suplicando

– Contéstame por favor…

 

– Si… estoy bien… yo… discúlpame, es que… 

 

– sshhh… no me mientas.  Puedo escucharte. Sé que no estás bien

Tengo un nudo en la garganta que me impide hablarle

¿Dónde estás?… quiero verte

 

– NO… lo siento, no debí llamarte… adiós

 

– Miguel No!!!, espera…. Está bien… como tú quieras… No cortes por favor

No corto… sigo escuchando su voz. Daniel respira profundo antes de volver a hablarme

– Ya sé que  no quieres que nos veamos pero al menos háblame… dime qué te pasa

Me tomo unos segundos antes de responder

– Nada… en serio, estoy bien

Es Daniel el del silencio ahora. Sabe muy bien que estoy mintiéndole

Es por él.. ¿verdad?.. es por él que estas así?…

No le respondo y los segundos pasan mientras seguimos escuchando la respiración del otro

 

– Vi tu película favorita anoche…

 

Daniel está intentando distraerme

– y… te gusto? – le está resultando aunque sé lo que hace… me estoy calmando

 Si… mucho. Te pareces a uno de los actores – sonrío un poco.

– ¿En serio?… creo que no

– Si… algo… tu eres más lindo que él

 

¿qué te estoy haciendo Daniel?.. ¿Por qué te sigo buscando?

 

– Tengo que cortar Daniel 

 

– Miguel…  llámame… por favor, cuando puedas… 

Me hace daño escucharlo.. le hago daño al llamarlo… para que alargar este sufrimiento?

– No sé si pueda…

– Miguel… lo prometiste 

No puedo contra el miedo en su voz…

– Esta bien

Lo escucho suspirar aliviado

– ¿Cuándo? ¿mañana?

– No.  Mañana no… no puedo… te llamo el viernes

– Falta mucho para el viernes…

Lo sé Daniel, pero necesitamos aprender a estar separados.

– Daniel… recuerda lo que me prometiste… no me llames

– Te echo de menos Miguel… mucho

– Adiós Daniel

Corto la llamada. No debí llamarlo, mucho menos debí decirle que lo llamaría de nuevo.

 

–Te amo también, Daniel

Digo mirando la pared cuando ya he cortado la comunicación… me siento sin energía… agotado… vacío.

Me lavo bien la cara y vuelvo a mis clases sintiéndome miserable. Las horas pasan rápidas y la última clase termina. Lentamente reúno mis cosas, como siempre soy el último que queda en la sala. Termino y salgo.   Me sorprende no encontrar a Gonzalo esperándome. Vuelvo a recorrer el lugar y veo su vehículo estacionado un poco más adelante. El estomago se me contrae violentamente y mis manos aprietan muy fuerte la carpeta que contiene mis clases. Camino directo hacia el jeep.

La puerta del vehículo se abre unos segundos antes de que yo llegue. Gonzalo me mira sonriendo satisfecho

 -. Hola Miguel

El jeep se pone en movimiento. Gonzalo maneja rápido. Llegamos al sector más exclusivo de la ciudad. Se detiene en el estacionamiento de una torre alta de departamentos de lujo. Lo sigo…

El departamento está en uno de los pisos altos y es verdaderamente bonito, espacioso y con grandes ventanales a través de los cuales se pueden ver el río que cruza la ciudad y las luces que lo iluminan… está decorado en tonos blancos y grises, metal…es elegante y agradable.  En los pocos minutos que me quedo solo trato de fijar mi vista en las cosas que me rodean… no quiero pensar, no quiero recordar…  no importa lo que yo quiera, si estoy aquí es porque yo lo decidí y lo mejor que puedo hacer es tratar de cumplir mi parte del… ¡mierda! A quien estoy tratando de engañar?… pienso en Daniel una vez más y decido llevar su recuerdo a un rincón profundo de mi corazón y mi mente, donde no me duela tanto… donde no vuelva a salir… si hubiera sabido antes que esto me iba a pasar… que me iba a sentir así por ti… jamás… jamás te habría buscado… que estúpido fui…no debió haber sido así…  Ya pasó, ya terminó. No debo seguir dándole vueltas. Tengo que olvidarme de ti y concentrarme en lo que está sucediéndome ahora. Acepté, Gonzalo ha cumplido cada parte del trato … ahora es mi turno. Ya sé de qué se trata y …tengo que reconocer que me agrada, al menos el sexo con Daniel fue extremadamente agradable… tal vez… ¿por qué no con Gonzalo? Finalmente estoy obligado, así es que mejor trato de relajarme y hacerlo lo mejor posible

Gonzalo vuelve, sonríe tranquilo portando dos copas alargadas en una mano y en la otra tiene una botella

– Te gustó la otra vez… pensé que tal vez querrías…  champagne

Vierte el líquido dorado en las copas y me entrega una… se queda muy junto a mi, tengo el corazón acelerado y siento que mis manos están comenzando a sudar… tiene la habilidad de ponerme nervioso con solo estar a mi lado… sé lo que va a pasar… no hay suspenso ni misterio, pero… igual se molestó en recordar lo que me había gustado. Le sonrío de vuelta mientras llevo la copa a mi boca.

-. Me gusta cuando sonríes Miguel, es raro verte sonreír…- me toma del brazo y me lleva hasta el sillón.- ¿te gusta?

Me indica el departamento. Toma un control remoto de la mesita y rápidamente la música comienza a sonar… lenta, melodiosa… cadenciosa

 

– Es … impresionante

Me devuelve la mirada y sus ojos se quedan fijos en los míos… me recorre un escalofrío…No sé que tiene Gonzalo… no sé si alguna vez voy a poder descubrir que misterio tienen sus ojos… sus labios tocan los mío muy lentamente, su lengua roza mi labio superior causándome sensaciones que me recorren entero… instintivamente retrocedo

– No Miguel… vuelve aquí

Suave… con su voz cargada de emoción… de deseo… no me sujeta ni me toca, está esperando a que yo solo me acerque a él. Vuelvo a su lado, al alcance de su boca y me quedo temblando, esperándolo… el suave roce me estremece más que si fuera un choque brusco… sus labios, su lengua juegan con mi boca… es… es… (suspiro)… es delicioso lo que me está haciendo. Se demora hasta que ya siento que quiero más… entonces sus labios cubren los míos completamente, traspasándome su calor y su lengua acaricia el interior de mi boca… con cuidado, seductora… caliente, áspera… derritiéndome.  Me sorprendo al darme cuenta que quiero más.. mis labios se mueven respondiendo y mi lengua acaricia la suya. Hay un pequeño movimiento de satisfacción en el cuerpo de Gonzalo, le gusta que le responda. Me acerco más a él buscando un mayor roce de nuestros cuerpo.. no puedo evitarlo, me está excitando y lo puedo sentir en mis genitales. Sus manos fuertes y posesivas me rodean la cintura y me acerca a su cuerpo, duro, firme, caliente… intrigante. No sé en qué momento mis manos cruzan su cuello por atrás y lo sostengo pegado a mí. Sus labios se separan de mí un instante y los extraño en ese mismo momento… nos quedamos a escasos centímetros de distancia, mirándonos… yo asombrado de lo que me está pasando y él absolutamente satisfecho de lo que está logrando. No me habla, solo sus ojos fijos en los míos mientras su mano acaricia mi pelo y lentamente comienza a descender hasta llegar al borde de mi camisa…

– Quítatela… – me ordena suavemente

Comienzo a desabrochar los botones. Bajo la vista hacia lo que estoy haciendo pero él levanta una de sus manos y gira mi barbilla hacia el… no quiere que deje de mirarlo. Me quedo en sus ojos… termino de quitarme la camisa bajo su atenta mirada… la arrojo a un lado y me siento expuesto… vulnerable… supongo que es así como me quiere tener… Gonzalo pasa la punta de sus dedos por mi espalda causándome escalofríos.  Abro mi boca… jadeo…necesito aire… No sé que habrá delatado mi rostro pero Gonzalo sonríe complacido ante mi reacción y me vuelve a besar, ya no tan suavemente. Esta vez su beso es más demandante e intenso. Su lengua serpentea en mi boca y mi saliva se mezcla con la suya. Sus fuertes manos me levantan

– Ven aquí

Gonzalo me deja sentado a horcajadas, frente a frente. Sus ojos me recorren descaradamente… la punta de sus dedos sigue deteniéndose y avanzando por cada parte de mi pecho y espalda

eres hermoso Miguel

 

¿Tengo que empezar a creérmelo?… no lo soy.

Quiero decir algo pero me doy cuenta que no puedo coordinar muy bien cuando sus boca toca mi cuello chupando con suavidad y firmeza a la vez y su lengua humedece mi piel. En vez de hablar, abro la boca y es solo un gemido involuntario lo que se escucha. Gonzalo no se detiene y sigue marcando mi cuello y mis hombros… me empuja suavemente hacia atrás, solo sus manos me sostienen para no caer… se detiene en mi tetilla derecha, la moja con su lengua… y luego la chupa con ganas… me duele… pero me hace volver a gemir, esta vez más fuerte… mi respiración esta brutalmente acelerada y mi cuerpo le responde pidiendo más

– Eres delicioso mocoso

En un instante se ha cambiado a mi lado izquierdo y repite lo mismo con mi otra tetilla, la moja con su saliva, chupa despacio… fuerte y sus dientes muerden y tironean hasta dejarla dura, mojada y adolorida  …y yo… ¡mierda!, queriendo más, respirando apurado y tratando de ahogar los miles de gemidos y gritos que amenazan con salir de mi garganta. Gonzalo sigue bajando por mi estómago… ¡Dios! Si que sabe lo que hace y cómo lo hace… En un solo movimiento brusco me toma fuerte por la espalda y me pone de pie. Me quedo entre sus piernas separadas. Me desabrocha el pantalón y lo baja, muevo mis piernas y queda tirado a un costado… Gonzalo no tiene prisa… se deleita observándome. Toma su copa de champagne y bebe un par de sorbos mientras sus ojos me siguen inspeccionando y su rostro está complacido. Me siento extraño… me agrada gustarle.. me agrada saber que le gusta lo que está mirando pero a la vez, el rebelde que hay en mi está enojado y molesto al sentirse observado y analizado como una pieza en exhibición

– ¿Qué?!!- le reclamo molesto.

Gonzalo se ríe… me tira hacia él y me vuelve a dejar sobre sus piernas. Ahora si estoy nerviosos. Tomo mi copa y rápidamente me despacho su contenido

– Tranquilo mocoso… no quiero que te vayas a marear

– ¿Más de lo que ya me tienes? – uuppss!..no quería decir eso…

Ahora si Gonzalo sonríe de oreja a oreja

 

– ¿Te mareo Miguel?

Prefiero no decir nada más… aún sonriendo me ordena

¿Qué te provoco Mocoso?… dime..

– No sé.. – respondo atontado..

– Bésame

Se reclina sobre el sillón. Me acerco a su boca… los labios de Gonzalo son tremendamente sensuales… suaves… parecen haber sido hechos para besar solamente. Sigo sus instrucciones… me siento algo torpe… toco despacio sus labios con mi lengua.. repito lo que él hizo conmigo un rato antes… siento su deliciosa suavidad y temperatura… me gustan.. a él le gusta también. Me demoro en unir nuestras bocas y finalmente me atrapa con ambas manos y me besa casi con violencia… es una sensación poderosa… estoy descubriendo de que manera le gusto a Gonzalo y que está loco por mi…

 

– Me gusta tu boca mocoso…

Me dice encima de mis labios, volviendo a besarme.

 Me siento en desventaja total. Gonzalo está completamente vestido. Mis manos comienzan a abrir los botones de su camisa … sonríe complacido y se acomoda mejor para dejarme hacer en libertad… le quito la camisa… el cuerpo de Gonzalo es tan excitantes.. sus músculos marcados, tonificado… delicioso… no me cuesta mucho pasar mis manos y lentamente recorrerlo… admirarlo.. se siente bien tocarlo, olerlo… exuda un exquisito aroma a hombre… creo que esto no va a ser tan desagradable

De pronto no aguanta más, se levanta y con ambas manos me alza por la cintura, cruzo mis piernas en su espalda para no caer y me lleva hasta el que supongo es su dormitorio. Con cuidado, como si fuese algo valioso, me deja caer sobre la cama… ¡mierda!.. es ahora… ahora es cuando va a suceder

GONZALO

Miguel no tiene idea del efecto que me causa y prefiero que  nunca lo sepa… creo que jamás antes había deseado tanto a alguien… me enloquece su cuerpo delgado y elástico.. el color y la textura de su piel.. sus miembros largos y torneados, su mirada rebelde y algo agresiva… sus labios. No sabía que el simple hecho de tocar sus labios me pudiera despertar todas las emociones que me hizo sentir… valió la pena esperarte mocoso!!! Pero te juro que ahora ya vas a ser mío.

– ¿Estas asustado?

Miguel me mira desde la cama, apoyado en ambos codos, solo quedan sus boxer cubriendo sus partes íntimas… el resto de su deliciosa piel está expuesta para mi… ¿Qué tiene este mocoso que me encanta?

 

– No… – pero su voz no es ni tan firme ni tan segura.

Sus ojos oscuros siguen cada uno de mis movimientos, alerta, como siempre… quiero que ya llegue el momento en que deje de estar así… tan alerta y asustado… quiero verlo totalmente relajado…entregado… pidiéndome más. Mi camisa quedo tirada en la sala. Ahora es el turno del resto de mi ropa salir de mi cuerpo. Sin despegar mis ojos de los suyos, me quito el pantalón y la ropa interior… la reacción de Miguel al ver mi cuerpo desnudo es exactamente la que esperaba… sus ojos me miran detenidamente y su vista se queda en mi pene… esta erecto y muestra en plenitud su tamaño y grosor.

-. ¿Te agrada lo que ves?

Sus mejillas se colorean al instante y traga saliva con dificultad… me encanta como revela sus emociones tan fácilmente

 

– No podías ser normal, ¿verdad?- me pregunta agitado.

Me río y me acerco a la cama. Tomo sus rodillas con cada una de mis manos y separo sus piernas… sus ojos se abren grandes, su respiración se acelera, jadea, pero no se resiste… solo empuña firmemente las manos al costado de su cuerpo y se aguanta mientras lo observo detenidamente… me gusta su cuerpo delgado… es hermoso… lentamente comienzo a ascender desde la parte interior de las rodillas… a morder y a chupar dejándole pequeñas marcas… algo dolorosas tal vez…. Miguel se tiende completamente sobre la cama… sus músculos están tensos y muerde sus labios con fuerza. Sonrío… ya voy a escucharte… lo sé. Sigo subiendo, turnándome entre ambas, hasta llegar al borde de sus  boxers.  Tomo el borde de su última protección y lo bajo, solo un poco, para poder hacer lo mismo con la suave piel de su vientre… caliente al tocarla.,.  firme… aterciopelada… pidiendo a gritos ser acariciada y tocada… su pene se mueve solo, está completamente erecto… pidiendo atención… lo estoy reservando para el final. La piel de Miguel se eriza entera cada vez que la toco, chupo, muerdo o paso mi lengua sobre ella… finalmente, le quito la última de sus barreras…  su hermoso cuerpo aparece ante mí en gloria y majestad… tendido  sobre la cama.  Lo miro con detención mientras mis manos se mueven por su cuerpo… quiero grabarme el color, la forma y el sabor de sus caderas… de su ombligo, de su pene erecto… de todo el conjunto que forma esta preciosa criatura. Me arrodillo sobre la cama y tiro de sus tobillos hasta que queda frente a mi, aún tendido en la cama… con su piernas abiertas y yo en medio. Con mucha calma toco con mis labios la suave cabeza de su glande… mis manos aprietan con cuidado sus testículos sintiendo su tamaño y forma… Miguel se mueve inquieto

 

– Gonzalo… – es apenas un jadeo… pero su voz me devuelve a la realidad

 

– ¿Qué pasa?

Sé lo que le pasa… está tremendamente excitado… no me contesta… solo escucho su forma errática de respirar, y veo sus ojos fuertemente cerrados … paso uno de mis dedos por la delicada zona entre sus testículos y el ano… ejerciendo una medida justa de presión… Miguel arquea su cuerpo en rápida respuesta… Mocoso!.. ya no aguanto más…

-. Date vuelta – le digo.

Aun sin soltar sus labios apretados, se gira y sus nalgas redondas y firmes quedan a mi disposición. Quiero recorrer cada parte de su cuerpo… con mis manos acaricio sus nalgas apretándolas entre mis dedos, sintiendo su firmeza .. la excitación es mucha… llevo tantos días esperándote, mocoso. En el cajón de la mesa de noche hay todo un surtido completo de diversos aparatos que uso para juegos sexuales…. también hay novedosas formas de aplicar lubricante. Abro el cajón, tomo un preservativo y extraigo una jeringa sellada de lubricante. La abro… el sonido llama la atención de Miguel que se gira hacia mi… y me pregunta nervioso

– ¿Qué es eso?- protesta

Separo con cuidado sus nalgas…  pongo un poco del lubricante en mis dedos y lo esparzo sobre el ano de Miguel que se contrae violentamente… es una pequeña invitación, ¿verdad Miguel?… Mis dedos traspasan su privacidad e invaden su cuerpo en un rápido movimiento

– mmmhhhh – es el primer gemido que escucho y me deleito al escucharlo

– Gime para mi Miguel –  le digo al oído al mismo tiempo que  mis dedos se abren en su interior… algo sucede… aunque el interior de Miguel es muy estrecho sus paredes parecen ajustarse a la medida de mis dedos… los retiro e inserto la jeringa lubricada dentro de su ano… Miguel instintivamente aprieta los músculos

– Sshhhh… tranquilo… relájate

 

– ¿Qué es? – aún apretando, rechazando la intrusión.. lo sostengo firme

– Solo es lubricante… suelta 

A regañadientes obedece mis instrucciones y vacío el contenido de la pequeña jeringuilla en su interior. Miguel está listo. Decidido, me ubico sobre él… puedo sentir que está muy nervioso… beso su espalda y su cuello … mis manos sujetan firme sus caderas. Con una de ellas me ayudo para ubicar mi pene justo en la entrada

-. Gonzalo??…  despacio..ok?

Demasiado tarde Miguel. Sé que lento o brusco voy a causarle dolor debido al tamaño. De un solo movimiento aproximadamente la mitad de mi miembro se desliza fácilmente dentro de él… Miguel grita e instintivamente quiere moverse pero mis manos lo sujetan firme y con un segundo movimiento, termino de entrar en su cuerpo

aahhh..  Gonzalo… me duele..

Su respiración acelerada y entrecortada y su voz denota el dolor que siente

– No me voy a mover aún.. tranquilo…  ya va a pasar … relájate

Me quedo quieto… la sensación de estar dentro de él es todo y mucho más de lo que esperaba… sus músculos se contraen fuertemente alrededor de mi pene, el interior es caliente…suave… este mocoso me enciende como nadie antes… mis manos cambian rumbo… lo abrazo y comienzo a acariciarlo al mismo tiempo que inmovilizo sus brazos… es algo nuevo… me gusta sentir el cuerpo de Miguel indefenso bajo el mío… sentir su dolor me excita.  Su espalda.. lisa, suave,  perfecta, levemente brillante de sudor es un imán para mi boca y mis dientes…  Me muevo despacio. Miguel gime bajo mi peso… cualquier movimiento mío agudiza el dolor

– Relájate…

Beso su cara… esta tensa y sus labios apretados a morir…Su cuerpo comienza a sudar, adolorido… retrocedo y vuelvo a entrar en él, sus nalgas golpean contra mis caderas produciendo un sonido excitante

– aaahhh… mierda!! Gonzalo!  

– Me gustas mucho mocoso

Embisto con fuerza su trasero… algo en la reacción de su cuerpo me indica que he tocado el centro del placer en Miguel… su boca se abre instintivamente buscando aire… aprovecho para buscarlo y besarlo… quiero tragarme su dolor y sus sensaciones… vuelvo a empujar aun con mis labios en los suyos y sé, con certeza esta vez, que estoy provocándole placer y dolor al mismo tiempo

¿Qué sientes Miguel?

Me mira de lado con la cara bañada en sudor… el pelo pegado a su piel…sus ojos aguados de lágrimas y placer… no me dice una palabra… Dios!… qué hermoso se ve… sé que esta adolorido pero no lo va a admitir frente a mi… con sus ojos aún en mi, vuelvo a empujar fuertemente en su interior… el rostro de Miguel se contrae en una mueca de dolor… y placer… como me gustas…  beso su cara.. paso mi lengua que captura las gotas de sudor de su cuello… Lentamente lo giro hasta que quedamos de lado… con mi mano tomo su pierna y la paso hacia atrás… sobre la mía, luego, finalmente vuelvo a abrazar su pene… caliente, duro… expulsando líquido pre-seminal… lo embisto un par de veces más y muerdo y beso su cuello y oreja… Miguel ya no puede controlarse más y, aunque intenta evitarlo, los gemidos y jadeos escapan de su boca deleitando mis oídos… su cuerpo adquiere movimiento y se adapta al mío… lo abrazo fuertemente… me gusta como se mueve… siento la tensión acumularse en mi interior… estoy a punto de eyacular … Miguel gime fuertemente y el semen fluye a través de su miembro… unos segundos más tarde llego al clímax y libero un espeso chorro de semen dentro de Miguel… es especial… diferente a todas las mil veces anteriores…No lo suelto… lo sostengo firme contra mi…  ¿Qué me estás haciendo sentir maldito mocoso?… es mejor, mil veces mejor… la sensación física y las emociones mezcladas como nunca antes… Recupero el ritmo normal de mi respiración y me retiro despacio de su cuerpo… en su rostro aún hay una pequeña mueca de dolor. No he soltado mi abrazo… Miguel se hace un pequeño ovillo para calmar su cuerpo adolorido.  Beso su cuello… su cara. Me levanto y vuelvo pronto con un vaso de agua y un analgésico en mi mano extendida

– Tómalo

Me mira con sus preciosos ojos… vencido… derrotado… cansado. No pregunta nada. Simplemente estira su mano y se traga la pastilla con un sorbo de agua.  Me acuclillo frente a la cama hasta quedar a la altura de sus ojos, con el dorso de mi mano lo acaricio, quito un mechón de pelo de su rostro y seco los restos de alguna lágrima en su mejilla… está agotado… no quiere pelear ninguna guerra pero yo si

– ¿Miguel?…- me mira apenas..- ¿Quién fue el primero en tu cuerpo?

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