Capítulo 36

Al llegar la noche Skylar y yo nos despedimos de todas las mujeres de la casa y caminamos de la mano hasta su habitación… ni siquiera nos preguntamos si íbamos a dormir juntos… simplemente no me cabía en la cabeza separarme de él e irme a dormir a otra habitación. … A Skylar  no le gusta ver su brazo ni tampoco mostrarlo, no quiso enseñárselo a ninguna de sus hermanas y se cubrió con una remera de mangas largas pero ahora, al desvestirse y antes que volviera a cubrirlo, lo lleve despacio hasta la cama y lo senté entre mis piernas. Sin palabras lo acaricié suavemente y tomé la crema que le habían dejado prescrita.  Despacio, en un gesto de amor,  la esparcí por su brazo… con cuidado y cariño mientras besaba su cuello y volvía a respirar su delicioso olor… sé que no debería estar jugando con fuego, después de todo soy yo el que va a quedar con una erección fenomenal que me va a obligar a ir a encerrarme en el baño…pero no puedo evitarlo… la tentación de tenerlo cerca de mi cuerpo y acariciarlo es demasiado… me gusta tanto… mis manos y mi cuerpo lo buscan sin que mi mente pueda hacer nada para controlarlo.  Termino con la crema y Skylar no se mueve, su cabeza echada hacia atrás, sobre mi hombro y su torso desnudo completamente pegado al mío… en silencio… bajo mis manos por sus brazos, despacio y vuelvo a subir por sus costillas… una y otra vez, sintiendo como su suave piel se eriza al pasar mis dedos…

Skylar

No me contesta… no dice nada porque sabe lo que quiero.  Abre los ojos y se gira hasta que su boca queda al lado de la mía

– ¿Cuánta paciencia tienes?- su rostro esta triste

– Toda la que necesites

Le contesto con seguridad, con mis manos acariciando sus hombros y mi boca sobre la suya

– Yo.. también quiero.. pero..

– Amor… tranquilo… yo te espero, no hay apuro…

Dios! Erica me lo había advertido, me habló de lo difícil que resulta para las personas con un trauma severo volver a confiar y entregarse completamente, pero jamás pensé contar a Skylar entre ese tipo de personas… es solo que, su personalidad… siempre tan presumido, llevándose a todos por delante y siendo él quien se regodeaba a quien poseer que noche… el rey y dios del sexo…me produce una ternura infinita verlo así, asustado y temeroso…conmigo, Dios!!! Conmigo, que lo amo más que nada en el mundo y que todo lo que sé me lo ha enseñado el mismo… fue mi maestro y ahora… solo tengo que esperarlo, sé que de la misma manera en que se ha recuperado de sus otras heridas también se recuperará de esta y volverá a ser el de siempre… volverá a darme todo tipo de placer y a exigirme más.

– ¿Tu pijamas?- le pregunto al oído

 Nooo…. Yo no uso pijamas…  quiero dormir así… contigo- me dice con voz de niño mimado

– Ni lo sueñes… no sabes lo que te puedo llegar a hacer… ponte ese pijamas Skylar!!

Se ríe de mi orden pero termina con el pijamas puesto.

– Eres hermoso amor… nunca dejas de sorprenderme

Skylar me mira sin creerme

– ¿En serio?

Se acerca.. coqueto… alegre, con sus maravillosos ojos azules brillantes y sonrientes

– ¿Soy hermoso para ti?

Sabe que lo es… solo quiere que se lo repita

– Muy en serio… sabes que la primera vez que te vi pensé que eras…  pensé que eras una mujer, creí que nunca había visto a una chica tan hermosa… sigo pensando lo mismo

– ¿Aquella noche en el jardín de la universidad?… fue cuando nos conocimos

– Si… me asustaste mucho… tenía pánico de admitir que me habías gustado

Lo sé… siempre supe que estabas asustado… sabía que te atraía pero nunca me imaginé que ibas a ser el amor de mi vida

Skylar lo dice tan tranquilo… como si no tuviera importancia alguna.

– Dímelo de nuevo…

Quiero escucharlo mil veces… hasta que me canse… no,, nunca me voy a cansar de escuchar eso

– Roberto… eres el amor de mi vida… te amo, te amo…te amo

Con mucho cuidado… lentamente,  como si le costara un esfuerzo grande hacerlo, Skylar acerca sus labios a los míos y sus brazos me rodean…  me está buscando… me quedo quieto aunque en realidad quisiera abalanzarme sobre él, recorrer cada pequeño detalle de su exquisita piel con mi lengua y fundirme con él hasta perder el sentido de la realidad… hasta que olvide todos sus temores y sólo pueda suplicarme por mas placer…  pero me quedo tranquilo, sin mover más que mis labios para responder a su dulce beso.  Nos metemos en la cama. Skylar está cansado, después de tantos días de inactividad, hoy fue  un cambio brusco. Prende la tele pero al poco rato lo siento relajar su cuerpo y acomodarse a mi lado para dormir.  Tengo que volver a la ciudad, tengo que arreglar unas cuantas cosas importantes en mi vida… no quiero dejarlo, no ahora que comienza a salir a flote… pero lo que tengo que hacer es importante para nuestro futuro… juntos.

Al día siguiente, mientras tomamos desayuno en la cocina de la casa le cuento que tengo que volver y le explico de inmediato las razones por las que debo hacerlo.

-. No quiero seguir dependiendo de mis padres… necesito comenzar a trabajar… además… tengo mi examen de grado en dos semanas más- Skylar se sorprende

– ¿Dos semanas? … tiene que prepararte… ¡es muy poco tiempo Roberto!!!..

– Tengo todo bajo control…

-¿Qué?… ¿ya lograste controlar a mi hijo?

Amanda se sienta con nosotros a tomar un café

– No mamá… Roberto tiene que volver a la ciudad… va a dar su examen de grado en dos semanas más

 Que bien!!! Tus padres han de estar muy orgullosos, verdad?  Skylar me mira confundido…

– Mamá… los papás de Roberto están… bueno, no están de acuerdo con nuestra relación y…

– Mis padres no quieren saber nada conmigo

Interrumpo la conversación… no me importa que Amanda lo sepa. La reacción de ella es de genuina sorpresa

– lo siento tanto… yo no sabía… espero que con el tiempo puedan aceptarlo

– No puedo negar que me da pena, pero no voy a cambiar 

Mi mano inconscientemente busca la de Skylar

– No quiero seguir recibiendo nada de ellos… tengo que buscar un trabajo también

– Roberto… el departamento de la ciudad está desocupado… por favor siéntete en libertad de usarlo como si fuera tu casa por tiempo indefinido

Para sellar su ofrecimiento me abraza con el mismo cariño que le dedica a Skylar… su generosidad es inmensa.

– Gracias Amanda

Que diferente es su actitud a la de mis padres… hay un abismo tan grande entre ellos, no puedo evitar sentir algo de pena.

Decido partir temprano al día siguiente… debería volver hoy mismo pero quiero pasar otra noche con Skylar… quiero volver a dormir abrazado a su piel.

El día se nos pasa rápido sin separarnos ni un instante, el hecho de saber que tenemos que separarnos en pocas horas más nos hace apreciar más cada minuto juntos. Solo la visita de la kinesióloga interrumpió nuestra cercanía. Aproveché ese momento para recolectar mis cosas y preparar mi maleta… me sentí deprimido… triste, no quería dejarlo a él ni a esta hermosa casa… no sé cuándo volveremos a estar juntos así nuevamente… no quería volver a la ciudad… aunque tenía que hacerlo.

-. Me van a quitar por fin este yeso

Está sentado en la cama, me estira sus brazos y me envuelve con ellos…

– Ya era hora… vas a estar bien

Lo empujo hacia atrás y me quedo a horcajadas sobre él

– ¿Cuándo vas a volver?

Sus ojos azules fijos en los míos… expectantes

– No sé… no sé cuándo pueda volver… tengo que empezar a trabajar

Me tira bruscamente hacia él y sus brazos me cruzan estrujándome, pegado a su cuerpo

– No te atrevas a dejarme…  no te atrevas- reconozco esa voz… el miedo en su voz.

 Skylar… amor, nunca voy a dejarte… volveré en cuanto pueda, lo prometo

Esta vez la paciencia se me agota y busco su boca con impaciencia… sus deliciosos labios responden de inmediato… mi lengua reconoce el sabor de la suya… toco cada rincón queriendo grabar en mi mente toda esta delicia que es su boca. Ya casi sin aire nos separamos… agitados, excitados

-. No puedo estar lejos de ti mucho tiempo

Es todo lo que le digo… solo la verdad.

La tarde se termina lentamente y seguimos abrazados en su cuarto… sin hacer nada más que hablarnos, mirarnos y acariciarnos … creando suficientes recuerdos y cariños para llenas los días que no estaremos juntos.

Amanda dispuso  una cena especial para despedirme.   Fue otro momento especial, sentir el cariño de todas estas hermosas mujeres que son parte de la vida de Skylar, cada una de ellas me expresó su cariño y sus buenos deseos para mis planes futuros.

Al terminar la cena me despedí de todas ellas ya que partiría temprano en la mañana y nos retiramos a su cuarto a descansar.  Sentí la urgencia de su piel, de sus besos…  de hacer el amor todo él, pero no quise presionarlo. Me di cuenta de su tristeza y de algo parecido a una nota de culpabilidad en su forma de besarme y mirarme, casi como si estuviera disculpándose.  No puedo negar que me sentí tentado a forzar un poco la situación… pero al ver sus dulces ojos un poco asustados y tristes recordé todo lo que hemos pasado… el largo y difícil camino  que hemos recorrido para estar juntos por fin y decidí que bien puedo esperar hasta que él se sienta dispuesto y confiado nuevamente.  Nos dormimos tarde… conversamos mucho y no nos separamos ni un instante… dormimos sin recordar ni reconocer donde empezaba mi piel y terminaba la suya… tan unidos como si fuésemos solo uno.

Las despedidas son tan tristes y odiosas. La alarma del teléfono me despertó muy temprano. Skylar despertó también e instintivamente sus brazos me apretaron para retenerme.

-. Sigue durmiendo

Lo besé y me fui a la ducha. Ya vestido me acerqué despacio a despedirme… No estaba durmiendo… sus ojos azules me miran intentando mantener la calma pero se inundan lentamente sin que pueda evitarlo

-. Lo siento… yo… que estúpido

Manotea sus ojos para quitar las lágrimas…Entonces, de la nada, mis ojos se vuelven dos ríos de tristeza. En silencio nos abrazamos hasta traspasarnos todo el cariño y los sentimientos, hasta que nuestros corazones recuperan la calma

– Sabes que te amo, ¿verdad?

Le digo mientras sostengo su rostro apretado entre ms manos y su boca a solo centímetros de la mía

– Y yo a ti… te amo– me besa una y otra vez

 Skylar… estamos bien, nos amamos… nos tenemos el uno al otro, volveré lo antes posible, ¿de acuerdo?… solo cuídate mucho

– Si… lo sé, no sé qué me pasa… es que… te voy a extrañar mucho… soy un idiota, no me hagas caso

– Yo también voy a extrañarte mucho

– No apagues nunca tu celular… por favor

– Prometido… tú tampoco

Le doy un último beso y salgo rápido para no alargar esta lenta agonía… no vuelvo a mirarlo porque sé que si lo hago me va a costar más dejarlo… tomo mi maleta y recorro con mis ojos una vez más esta casa donde me pasaron tantas cosas… donde aprendí a ser el hombre que Skylar necesita,  dónde sentí el amor inmenso de una familia maravillosa y donde también conocí el valor que un strudel puede llegar a tener.

De vuelta en la ciudad, Érica me recibió feliz, quiso saber todas las noticias sobre Skylar y sentí que se alegraba en verdad al saber que estaba mejor.  Creo que ahora está más que dispuesta a conocerlo mejor y a compartir tiempo con él.

De mis padres supe a través de ella… no hay cambio alguno… mamá sigue intentando que mi hermana me convenza de cambiar y papá no quiere saber nada de mi… está bien. Lo entiendo.

Por ahora me concentro en mi próximo examen final y paso la mayoría del tiempo encerrado en el departamento estudiando y repasando una y otra vez. Necesito prepararme lo mejor posible y obtener una buena calificación; mi vida va a cambiar mucho sin el apoyo económico de mis padres y este título será la mejor herramienta para salir adelante.    Los días se me pasan iguales, uno tras otros… temprano al despertar, llamo a Skylar y conversamos un largo rato…es la hora en que hablamos tonteras y nos decimos con dulzura y deseo cuanto nos echamos de menos y  nos necesitamos… es la hora en que nos dejamos llevar por lo que sentimos en el momento y podemos pasar mucho rato pegados al teléfono repitiéndonos tonteras cursis y dulzonas una y otra vez… puedo perfectamente imaginarlo en su cama… en su dormitorio y sentirme cerca de él. Luego estudio casi todo el día con una pequeña interrupción para almorzar, a veces solo y otras veces con mi hermana. Al llegar la noche, antes de dormirme generalmente es él quien me llama y me cuenta como estuvo su día, del mío no hay mucho que contar… solo estudiar, respirar y echarlo de menos… Skylar ya no tiene el yeso y está trabajando fuerte con la kinesióloga. Me gustaría tanto estar con él pero no puedo.

Finalmente las dos semanas que me parecían eternas llegan a su fin. Hace unos días atrás sentí que debía comunicarle a mis padres sobre el examen final, después de todo quizás sea una oportunidad para mejorar las relaciones y de paso, no sentirme tan solo; esta ocasión generalmente, es un acontecimiento familiar… tengo que admitir que muy en mi interior tenía la esperanza de que mis padres accedieran a acompañarme y darme su apoyo durante este etapa final de mi  carrera… pero no fue así. Sólo pude hablar con mi mamá quien, a pesar de lo emocionada que estaba por hablar conmigo, no cambió su opinión… no quieren saber nada de mí.  Corté la comunicación y me quede sentado un buen rato sin saber claramente que hacer o sentir… odio?… dolor?… pena?…una mezcla de todo un poco pero jamás ninguno de esos sentimientos podría superar el que mayormente predomina en mi… mi amor hacia Skylar es invencible e insuperable… solo recordar su rostro… su olor y lo que me hace sentir son suficientes para ayudarme a borrar las huellas de cualquier sentimiento negativo.

Bueno, pensé, no seré el primer estudiante que de su examen final sin la compañía de sus padres… Érica me va a acompañar y será quien me abrace después que termine.

Finalmente es el gran día. Tengo que estar a las 9 de la mañana en punto frente a este grupo de profesores que van a examinarme. Érica me revisa completamente con sus ojos, arregla una arruga imaginaria en mi terno y alisa mi corbata.

-. Te vez muy bien, ¿estás listo?

– Si… vamos

Del brazo salimos del departamento y nos dirigimos a la universidad.

Hay otros compañeros y conocidos esperando para su examen también, todo ellos acompañados de sus familias, nerviosos e inquietos. No sé bien cuál es la razón pero no me siento nervioso, tal vez un poco ansioso. Solo quiero que termine luego para poder seguir con la etapa siguiente de mi vida.  Me separo de Érica quien se sienta entre el resto de los familiares y amigos de los otros alumnos a esperar mi examen y me voy a la salita a esperar.  No pasa mucho rato hasta que me llaman. Sin volverme hacia el público ni una sola vez respondo con calma y precisión las preguntas que me hacen… sin titubear ni dudar… nada de lo que me preguntan me parece difícil o complicado de responder… al contrario, siento que puedo dar buenas respuestas y plantear soluciones a lo que me están preguntando. Lo que pensé que sería una lenta tortura se transforma en una rápida sucesión de preguntas y respuestas. Finalmente los profesores se quedan en silencio mientras cada uno me evalúa y decide que nota otorgarme.  Aprovecho ese momento de tranquilidad para volver mi vista hacia atrás y buscar a Érica… entonces los veo… un montón de cabecitas perfectamente rubias y hermosos ojitos azules… Amanda y Skylar al lado de Érica, sus hermanas y algunas tías y amigas.  La emoción me embarga y el corazón se sacude fuerte en mi pecho… vinieron… viajaron a acompañarme… mi mirada se fija en los ojos de Skylar quien me sonríe cómplice… precioso.

-. Sr Schuster

 mi atención vuelve hacia los profesores. Mi nota es la máxima… mi examen ha sido evaluado con la mejor nota y los profesores me felicitan. Soy un arquitecto… tengo mi título que lo acredita. Escucho sus aplausos y me siento tremendamente feliz…  Ahora si me vuelvo hacia ellos… son multitud y todas quieren abrazarme pero delante de todos, ya sin yeso y con su preciosa sonrisa conquistadora esta él… viste sus típicos  jeans desgastados y esta vez, una camisa manga larga… las pulseras y colgantes han vuelto, como también su aire de confianza …  camina hacia mí con firmeza y seguridad,  nos abrazamos fuerte, conteniendo nuestras ganas de besarnos y acariciarnos delante de todo este público

– Felicidades arquitecto

Su voz en mi oído… la misma voz de antes…ya sin miedos ni titubeos

– Gracias… no me dijiste que venias– no lo quiero soltar.

– Era una sorpresa… te amo arquitecto

Nos separamos y recibo el abrazo de todas ellas. Érica está muy emocionada

-. Rob… felicitaciones… como me habría gustado que nuestros padres estuvieran aquí… estoy muy orgullosa de ti hermano-

– Yo también estoy orgullosa de ti

Amanda me abraza, cariñosa como siempre

-. Felicitaciones Roberto

Su amor y cariño me ayudan a olvidar la pena de la ausencia de mis padres. Amanda nos invita a todos, incluida Érica,  a almorzar a un restaurant muy elegante.

Camino al restaurant, Skylar y yo nos vamos por separado.

– Roberto… ¿sabes cómo te vez de bien con ese terno y corbata?…

No me aguanto las ganas y detengo el auto.

-. ¿Y tú… con tu típica facha de niño rico malcriado?…

Ambos nos buscamos con ansiedad y nos besamos tratando de recuperar los días de ausencia

-.Gracias por venir a acompañarme

Lo sostengo abrazado fuerte, pegado a mí, respirando su aroma… me es tan valioso

– Tenía tantas ganas de verte

– No me lo habría perdido por nada del mundo cariño- su voz dulce y .… un momento!!! …¿Cómo me llamó?

 Skylar repíte lo que acabas de decir

Es muy divertido ver algo que jamás pensé que vería… el color lentamente sube a sus mejillas hasta que quedan muy rojas… he logrado sonrojar a Skylar y ponerlo nervioso

– Ya!!!… si no te gusta no te lo digo nunca más… se me salió… no lo pensé… es que…

Lo callo con otro beso… estoy tan feliz

– Me gusta… dímelo mil veces

– No… sólo te lo voy a decir de vez en cuando…  sólo cuando te lo merezcas

Celebramos con champaña el resultado de mi examen… Érica y Amanda congeniaron de maravillas y no pararon de conversar y reírse durante todo el almuerzo, las hermanas y tías estuvieron igualmente encantadoras.  Erica y Skylar quedaron sentados bastante separados pero casi al terminar el almuerzo, Érica se levantó y se dirigió directamente a Skylar.

-. Me alegra mucho verte bien– hay mucha emoción en su voz

– Gracias … sé que estuviste en el hospital y… te agradezco todo… todo lo que hiciste incluyendo el apoyo que has sido para Roberto

Skylar se pone de pie, a su altura, para hablar con ella…también está emocionado

– ¿Vas a volver a estudiar?

– No… no creo este semestre… el próximo año-

– Bueno… igual nos vamos a estar viendo… espero que nos conozcamos mejor

Ambos se abrazan. Ahora es mi turno de emocionarme

-. ¿Y ahora que harás?- me pregunta Amanda

– Bueno… ahora tengo que buscar la forma de mantenerme… voy a buscar un trabajo

– Bien, recuerda mi ofrecimiento. Todavía está en pie

Al terminar el almuerzo, Amanda y las chicas quieren ir de compras, convencen a Érica de acompañarlas.

– Gracias Amanda… fue una excelente celebración … gracias por venir a acompañarme –

-.Un placer Roberto.. tú sabes lo mucho que te queremos-  nos despedimos y ella se dirige a Skylar

– Hijo… nos volvemos alrededor de las 7… llámame y te pasamos a buscar

Yo tengo planes diferentes. Subimos al auto y sin dudarlo ni preguntarle conduzco hasta mi departamento. Estaciono y nos quedamos mirando… sonriendo.. sin bajarnos aún.

.¿Cómo estás?- estiro mi mano y tomo la suya

– Bien… todo bien

Sonríe… es esa maravillosa sonrisa de siempre… canchera, acogedora, conquistadora… siento que me derrito, que me quemo… que no aguanto las ganas de…. ¡Dios!!! me está volviendo loco de verdad. Abro la puerta, me bajo y le ordeno

– Bájate y ven conmigo ahora mismo

Skylar se baja lentamente y se apoya en el techo del auto mirándome graciosamente

– y… ¿Qué planes tienes?

No parece tener apuro alguno…  Me doy la vuelta al vehículo y me pego a su espalda.. a su delicioso trasero..

– ¿Quieres hacerlo aquí mismo???.. te juro que no me importa…

Una sonrisa de satisfacción brota inmediatamente en sus labios, cierra la puerta y pasa por mi lado rumbo al departamento

– No serías capaz… no me amenaces si no te atreves a cumplirlo– camina orgulloso sin mírame

– Ven acá

Lo sujeto y busco su boca…brusco, algo violento y desesperado… sujeto su cabeza…y nuestros cuerpos se tocan por completo  ¡Dios!!. no sabe cuánto lo deseo y lo amo… Nos separamos, Tomo su mano y entrelazo nuestros dedos.  Así, sin soltarlo ni un instante  subimos al ascensor y llegamos al departamento. Me encantaría tener la paciencia para mostrarle el departamento y conversar unos instantes…  pero no la tengo… sólo sé que lo necesito y lo quiero ahora mismo

 Skylar?..- pregunto encima de su boca

– Si cariño.. si

Me responde besándome y dándome a entender que está dispuesto

– Sólo dame un segundo…. Dime donde está..?

Lo llevo a mi dormitorio y le indico mi baño.

Con impaciencia y la ansiedad a nivel máximo me siento a esperarlo… me paro e intento recordar dónde mierda tengo algún protector… abro uno de los cajones de mi closet… están los protectores… y también está mi salvación… nunca pensé que fuera a ser importante, ni siquiera me imaginé que alguna vez la usaría pero ahora la tomo en mi mano y siento que es la única esperanza a la que puedo aferrarme. La sostengo fuertemente apretada en mi mano sintiendo un tremendo alivio… doy gracias por haberla encontrado.

Skylar  sale del baño y se me acerca coqueto… encantador, nuevamente dueño de la situación. Nuestras bocas se juntan en un beso apasionado, desesperado… muerde y chupa despacio mis labios mientras sus manos comienzan a quitarme la chaqueta… corbata… cuando comienza a soltar los botones de la camisa lo llevo hasta la cama y suavemente lo empujo. Levanto su camisa y beso la piel… deliciosa… que cubre su estómago, suelto el broche del jeans y bajo el cierre… mi lengua vuelve a sentir el sabor que tanto anhelaba… Skylar en mi cama vuelve a subyugarme… a quitarme el aliento con su extraordinaria hermosura… Aún sobre él, abro su camisa y se la quito… deslizo mis manos por sus brazos…. Beso sus cicatrices que ya se ven bastante mejor… Skylar hace el intento de levantarse para besarme pero mi mano empuñada lo detiene… Skylar me mira confundido… sostengo su mirada y lentamente abro mi puño y sobre su corazón, en el medio de su pecho, dejo la última de las fichas blancas.  Skylar la mira… se ríe sin poder evitarlo y toma la ficha entre sus dedos…  con la más seductora de las sonrisas me pregunta:

-. ¿Y… qué es lo que quieres?

– A ti- respondo segurísimo

– Ya me tienes

– De vuelta en la universidad ahora… mañana mismo

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