Capítulo 37

La ficha resbala de mi mano y lo miro con los ojos realmente abiertos   ¿volver ahora?… pero… pero… no estoy listo… yo…  de repente me siento ahogado, la petición de Roberto me ha pillado totalmente de sorpresa.

-¿Eso quieres?… ¿de verdad?

No me ha quitado los ojos de encima, observando mi reacción

-Si… es lo que quiero. – Está totalmente seguro – no quiero estar ni un día más separado de ti… en serio amor

Roberto aun me mantiene prisionero entre sus piernas pero… necesito pensar, necesito aire… despacio lo empujo hasta poder ponerme de pie… camino unos cuantos pasos… ¿volver ahora?…  recuerdo las imágenes de televisión y tanta gente opinando sobre mi accidente y lo que ocurrió posteriormente… ¿dejar la comodidad y la protección de mi familia?… enfrentarme a todo…  mierda!!! ¿Qué me pasa?…  ¿por qué estoy tratando de encontrar una excusa para no volver?… ya no tengo yeso, puedo seguir mi terapia aquí… puedo estar con él todos los días si vuelvo…

– Pero he perdido más de un mes de clases!!

– Eres el mejor alumno, puedes recuperarlo y lo sabes

 Detengo la caminata sin sentido que había iniciado en su cuarto.  Roberto sólo me observa desde la cama…   en su mirada hay un poco de súplica y un poco de temor…  tan dulce, tan hermoso…  tan valiente contra el mundo pero tan nervioso conmigo ahora…  suspiro profundamente…  se me acaban las excusas, no puedo dar un paso más solo me quedo mirándolo …  no puedo negarme…  no cuando me mira de esa manera y cuando él ha pasado por tanto para poder estar juntos… yo le pedí y él cumplió con todo lo que me prometió… “todo o nada” le dije. Se tomo su tiempo pero me lo dio todo… bueno,  ahora es mi turno, verdad?.

 Sin que yo se lo diga, Roberto se da cuenta que he cedido y que me ha ganado. Sonríe triunfador y se levanta de la cama, se acerca…  frente a frente,  sin decirme una palabra, muy juntos pero sin tocarme, abre uno a uno los botones de su camisa…  sólo puedo respirar sintiéndome hipnotizado… mierda! Es Roberto… ¿Por qué vuelvo a estar así de nervioso?… no, expectante, anhelante… si, asustado. Se quita toda la ropa. Desnudo, precioso… aún más lindo de lo que recordaba.  Su cuerpo me atrae como un imán, lo miro descaradamente… Dios!!  Como me gusta este hombre… desde el primer momento que lo vi lo quise para mi… sus piernas largas y fuertes plantadas tan seguras frente a mi…  sus caderas, por delante coronadas con un glorioso pene erecto…  por detrás, su exquisito trasero…  firme, moldeado… cierro un instante los ojos y recuerdo su textura entre mis manos… mi cuerpo está reaccionando de prisa… su torso, su pecho… mío!, mierda es mío!!!… este pecho firme y seguro…  puedo  reclinarme sobre el siempre que quiera…  buscando cariño, protección o seguridad… tiene tanta fortaleza… me mira preguntándome si estoy listo para él antes de volver a tocarme.  Por repuesta, me quito los pantalones y quedamos desnudos… frente a frente, comiéndonos con los ojos.

Es él quien da un paso hacia adelante y me abraza con exquisita ternura…

– Skylar… estas temblando

Es cierto… ¿nervios, excitación?… no sé…  pero aquí entre sus brazos siento el  miedo diluirse y desaparecer… No queda ninguno de aquellos sentimientos anteriores, ni susto, ni ansiedad… solo la absoluta certeza de que estoy en el lugar correcto y con la persona correcta… estoy enamorado a morir de él.

– Solo abrázame fuerte…-Me refugio de en el calor de su cuerpo… lo abrazo apoyando mi cara en el espacio sobre sus hombros…. su aliento en mi cuello, provocándome…   su aroma me envuelve excitando todos mis sentidos… nuestros cuerpos en contacto nuevamente, deseándonos con locura…  sus manos en mi espalda acarician mi piel, moviéndose despacio hasta llegar a mis nalgas.

– Eres tan hermoso Skylar… me vuelves loco- su voz ronca de deseo y anhelo.

Roberto.. amor..

Busco su boca en un beso que no tiene nada de suavidad… labios aplastados, lenguas enredadas…  sonidos excitados  y húmedos que salen de mi garganta y de la suya. Sus manos y mis manos en la cabeza del otro, sujetando y acercándonos aún más si fuera posible, mientras nuestras caderas se arquean hacia adelante buscando rozarse y volver a sentirse. El deseo se apodera de mi mente y de mi cuerpo… quiero a Roberto tanto como él me quiere a mi… ahora mismo. Ahora vuelvo a sentirme como antes, capaz de seducirlo y enloquecerlo aún más. Sonrío y pongo mis manos sobre su pecho

– Tuviste mucha paciencia, pero ahora quiero complacerte cariño…

Lo empujo unos pasos hasta chocar con la pared…  bajo lentamente por su cuerpo deteniéndome a chupar, besar y morder cada una de sus partes sensibles… me gusta su sabor… me gusta lo que le provoco, se que esta tan excitado… lo conozco bien, recuerdo exactamente que botones debo apretar para excitarlo aún más… Roberto me deja, gime despacio, ronco…  se queda inmóvil sintiendo como su erección crece aún más en mi boca mientras yo disfruto de su exquisito sabor, mis manos en sus testículos…

– Dios Skylar!!… amor…detente

Me pide con la voz entrecortada y la respiración agitadísima…  no quiere correrse antes de empezar.

– Tú no te detuviste en el baño cuando te lo pedí…-le recuerdo sonriendo.

– Te gustó, no lo niegues- sus manos en mis brazos me tiran despacio hacia arriba

Lo chupo una última vez, lento e intenso, pasando mi lengua por toda su extensión y sosteniendo su mirada. Volvemos a besarnos, enredo una de mis piernas tras él atrayéndolo y empujándolo hacia mi… quiero fundirme con él… ser uno solo. Brusco, me lleva hasta la cama… De pronto se acabó la tranquilidad y es urgente tocarnos y sentirnos con todo… nuestros cuerpos desnudos están en contacto después de tanto tiempo de extrañarse y se necesitan… Roberto me sujeta y me besa en forma descontrolada… todo lenguas, labios, saliva… y jadeos desesperados, me sostiene firmemente, tirando de mi pelo para no dejarme ir, mi boca en la suya y nuestros cuerpos completamente enredados…

– Mi vida… te deseo tanto

Roberto no puede aguantarse más tranquilo… su erección, dolorosamente dura, tocándome, frotándose contra mí

– Hazme el amor Roberto…  ahora..

Le ruego en su oído.  Mis palabras arrasan con el poco y nada de control que pudiera haberle quedado. Me muerde y chupa mi piel queriendo exprimirme mientras gime mi nombre en mil diferentes sonidos de amor… me abandono y me entrego totalmente.

– Amor… voy a dañarte…no me aguanto-

– Soy un chico grande – le sonrío – no me vas a dañar 

Llevo sus dedos a mi boca… rápido… los cubro totalmente con mi saliva.  Le sonrío con todo descaro y sin cortar jamás el contacto son sus ojos, inserto uno a uno sus  dedos en mi… … Roberto me mira anhelante… gimo despacio…  le hago saber con el movimiento de mi cuerpo lo bien que se siente que me tenga así, completamente entregado.  Mueve sus dedos dentro de mi hasta que encuentra lo que estaba buscando… un súbito golpe de placer me corta la respiración y me deja temblando. Su otra mano me aprieta firme contra su pecho.

Nooo… aahhhggg…mierda…Si si

-¿No?..  ¿si?- riéndose de mí …  orgulloso de lo que me está causando

– Mierda Roberto!… no pares

totalmente sumiso lo dejo hacer en mi… su caricia es tan exquisita…  sólo puedo gimotear a punto de llorar…  el placer aumentado cien veces más porque es él… el amor de mi vida.

– Skylar

– Si cariño… si

Quita sus dedos y me siento vacio… necesito su contacto, ahora.  Desenrolla el protector sobre su pene aunque sus manos tiemblan de excitación.

Me besa con brusquedad, quitándome el aire  mientras se acomoda frente a mi entrada. Sus manos sujetan mis piernas,  abiertas para él. Muevo mis caderas invitándolo a entrar….deseoso de sentirlo dentro de mi.  Busca mis ojos con su mirada llena de lujuria y empuja despacio pero con seguridad, abriéndose camino dentro mío… sin detenerse… su expresión refleja el placer que está sintiendo… gime muy callado, solo para mis oídos, me excita escucharlo….. de pronto, dolor!… jadeos que cortan mi respiración…  hace tanto tiempo…  Roberto se da cuenta y con un esfuerzo mayor se detiene

– ¿Estás bien amor?

asiento con mi cabeza sin poder hablar.  Solo quiero sentirlo muy dentro de mí, sé que el dolor va a pasar muy luego.  Clavo mis uñas en su espalda y mi respiración se acelera hasta jadear…  Relajo mi cuerpo para permitir un acceso más fácil …  sus manos ahora en mis caderas me sujetan firme… siento mi recto abrirse para recibirlo…duro, caliente…  doloroso… exquisito… placentero …por segundos me corta la respiración… pero quiero más… no se detiene hasta entrar completamente, me llena con su miembro hinchado, palpitante… con sus gemidos y deliciosas palabras de amor en mi oído, con mil besos sobre mi cara… me siento completo… me siento totalmente seguro, lleno y feliz

– Skylar, adoro tenerte así… hacerte el amor, entrar en tu cuerpo… – murmura en mi oído, apretándome en un abrazo cerrado mientras comienza a empujar.

-Tuyo… sólo tuyo de ahora en adelante…

– Mi rubio precioso… te amo tanto

Estamos tan unidos, piel con piel,  nuestros cuerpos son uno solo moviéndose al mismo compás.  Las oleadas de placer llegan rápidas, una a una. Envuelve mi miembro en su mano y me masturba siguiendo los movimientos de su cuerpo. Estoy totalmente rendido, entregado a su amor y pasión… una masa de carne moldeable a su gusto y me siento tan bien. Nuestro ritmo se acelera más y más hasta llevarnos a culminar en una explosión de placer… soberbia, magnífica.

Nos quedamos abrazados, sudados, pegados, satisfechos… sin querer soltarnos ni un segundo, solo se escucha el sonido de nuestra respiración agitada.

– Te amo… eres todo para mí Skylar. Soy tan tuyo que me da miedo… ya no me acuerdo como era mi vida antes de ti– me dice con su respiración aun irregular

 – Sabes… tenía mucho miedo cuando me di cuenta que estaba enamorado de ti, pensé que era tan difícil amar y ser amado… eres lo más importante en mi vida ahora… para siempre

los minutos pasan y seguimos sin soltarnos… quiero quedarme así para siempre. Estoy feliz, completo como nunca antes.

– Lo sé amor, a mí también me costó mucho abandonarlo todo por ti, pero vale la pena, amarte vale la pena Skylar

En silencio, abrazados, tan compenetrados, sintiéndome tan en paz conmigo mismo, con él a mi lado… no necesito nada más.

– ¿Sabes que me ganaste, verdad?, me quedo contigo – le pregunto sonriendo… mi mano acaricia su espalda

– Lo sé, soy egoísta… perdóname por pedírtelo pero  te quiero aquí, a mi lado

– ¿Vas a estar conmigo? me quiero quedar pero no va a ser fácil – entrelaza mis manos con las suyas y las besa

– Si amor… voy a estar contigo ahora y siempre – sonríe triunfador – No regañes Skylar… Tú tampoco puedes estar sin mí

– Eres un engreído!!…  te vas a ir conmigo al departamento-  nuestros cuerpos se siguen tocando. Me mira algo sorprendido… ansioso.

-¿Vamos a vivir juntos?

– ¡Ahá!…  que serio suena eso…  ¿te asusta?

Se toma unos segundos y me contesta con seguridad

– No, amor… no me asusta-  me besa nuevamente, ahora con dulzura y suavidad –me enloquece pensar que voy a hacerte el amor todas y cada una de las noches que vivamos juntos

– ¿Es una promesa?… porque voy a cobrártela- me mira y se ríe

– Voy a amarte cada minuto que pasemos juntos…   hasta cuando nos enojemos y discutamos voy a seguir amándote…

ahora está encima mío acariciando mi pelo y hablándome justo frente a mi rostro.

– ¿Siempre, siempre? – pregunto mimoso

– Siempre amor

 Bueeeeeno…  Que no se te olvides cuando yo quiera estar arriba…- me río… me mira fijo unos instantes pero sonríe

– Lo podemos discutir… – Roberto baja por mi brazo dañado, besándolo –ahhh… igual te voy a amar siempre, hagas lo que hagas conmigo

– Lo sé amor… ya aprendí

Acaricio su pelo me siento bien, por fin me he dado permiso para liberar la ternura, para permitirme ser cursi y jugar con él… sonrío feliz al darme cuenta de ello

– Roberto… mi cielo, mi vida, mi amor…  también te voy amar cada segundo,  aunque tenga miedo, rabia o sea un mimado…

– ¿Vas a volverte mimado conmigo?- me pregunta mientras deja mil besos pequeñitos sobre la piel de mi cuello y mis hombros

– Ya lo soy… ¿quién crees que me va a hacer strudel?

estamos jugando el más dulce de los juegos… jugando a planificar nuestro amor y nuestra vida juntos

– Okay… Strudel… pero el control remoto es mío, de acuerdo?

– Ohhh! Esa fue una jugada sucia…

Nos volvemos a enredar, a besar y a seguir decidiendo quien estará a cargo de que. El sentimiento que nos envuelve es mágico… juntos… ¡mierda!!! Vamos a vivir juntos.

Mi mamá ni siquiera se sorprendió mucho de mi decisión, no se opuso. Creo que más bien se lo esperaba. No quise volverme con ellas pero pasaron a despedirse. Mamá nos miró a ambos

– Sólo porque estás tú – le dijo a Roberto – Confió en ti – se abrazaron

– Hey!!, no soy un paquete, no pueden traspasarme de uno a otro… – protesté

– No lo eres hijo, pero todavía necesitas cuidado y apoyo.

Comenzó a buscar algo en su cartera y muy luego apareció con las llaves del departamento. Hizo el intento de entregárselas a Roberto.

– Mamá… ya tiene llaves

Ffue mi turno de verlo sonrojarse y reírme de ellos un poco.

 Me quedé con Roberto esa noche en su departamento. Érica preparó la comida y cenamos los tres juntos. Luego Roberto llevo las cosas sucias a la cocina.  Nos quedamos solos en la mesa ella y yo. Comenzamos hablando de cualquier tontera. Muy rápido me di cuenta que es muy fácil conversar con ella, es una chica directa y abierta. Seguimos conversando entretenidísimos y de pronto me descubrí contándole mis sentimientos respecto del accidente y cómo me sentía… lo que aún no había hablado con nadie más se lo estaba diciendo a ella, el miedo, el dolor, el temor…  Érica me estaba llevando a soltar mis emociones

– ¿Me estas sicoanalizando?? – le grite riéndome… no podía creerlo… con esa cara de niña inocente me llevo exactamente hasta donde quiso. Se sintió algo cohibida pero lo admitió

– Si, lo siento… me gustaría ayudarte, si quieres-  miré sus ojos, tan parecidos a los de Roberto

– ¿Lo necesito?

– Sufriste un severo accidente y estuviste expuesto a la prensa del país… puedo enseñarte a enfrentar mejor las cosas- me contestó adquiriendo un aire de sicóloga profesional

– Pero…

– Sólo quiero ayudarte… eres parte de mi familia ahora

Nos miramos viéndonos diferente por primera vez

– Gracias Érica. Acepto tu ayuda… pero mis secretos te los llevas a la tumba, ¿de acuerdo?

– Eh, Eh!!…sólo quiero ayudarte con lo del accidente y todo eso… no quiero saber tus pervertidos actos con mi hermano 

Nos quedamos conversando hasta muy tarde. Roberto estuvo a mi lado, la mayor parte del tiempo en silencio, solo escuchándonos, sin soltar mí mano.  Creo que yo no había terminado de comprender bien todo lo que pasó y como me cambió. Tampoco había dimensionado la enormidad de lo que hizo Roberto por mi y como lo afectó y lo cambió; me eligió a mí y eso significó cambiar sus valores, sus posibilidades en la vida… su familia que se quebró, sólo su hermana sigue con él… pero estoy yo… estamos juntos, nos tenemos el uno al otro y a muchas personas más que nos quieren. Juntos podemos lograr lo que queramos.  Secretamente doy gracias por mi madre y mi familia, agregando una bendición especial por lo bien que han aceptado a Roberto y todo el cariño que le han entregado. Lo miré y no pude contenerme… Érica discretamente se fue a su dormitorio mientras lágrimas calientes rodaron por mis mejillas… tomé sus manos y aunque quiso callarme supe que tenía que decírselo.

-. Gracias…

 sólo eso, yo sé que el entendió bien todo lo que había detrás de esa palabra

– De nada…

Me respondió también con los ojos aguados. Fue su forma de decirme que no importaba todo lo malo que le había pasado, me seguía eligiendo y era feliz. No fue un beso igual a los de siempre… fue callado, significativo… totalmente entregados fundiéndonos el uno en el otro. Había aprendido de la manera más difícil a entender el verdadero significado de amar… darlo todo y ser feliz.

Nos fuimos a acostar cansados pero felices, sintiéndonos más unidos que nunca

-Buenas noches amor

Me besa en la boca antes de acurrucarnos como cucharitas, él pegado a mi espalda, desnudos, muy juntos.

La primera vez que moví mis caderas Roberto pensó que me estaba acomodando… la segunda vez suspiro un poco inquieto… la tercera vez sus manos atraparon mis caderas y su pene, ya erecto, presiono contra mi entrada… su voz en mi oído

–  Si te mueves una vez más, provocándome, te lo voy a meter sin ningún cuidado Skylar  

Sonreí…

 Me moví

Dormimos pegados, satisfechos y sonrientes, piel contra piel, compartiendo la ilusión de nuestra nueva vida juntos a partir de ese momento.

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