Capítulo 7

Cristián se sorprendió por la forma inesperada en que se excitaba con lo que Juanfe le estaba pidiendo… ¿aprender con él?… mirándolo con esos ojos preciosos, suplicando… Era más de lo que podía controlar…  Subió su mano por el cuello de Juanfe, como deseaba hacerlo desde hacía rato… llegó a su mejilla… lo acarició…

– Estás loco… no sabes lo que estas pidiéndome

lo quería… quería hacerlo…

El chico lo miró en silencio unos instantes, luego afirmó moviendo su cabeza…  Cristián no lo asustaba… estaba tan cerca y sin embargo, su mano tocándolo no le causaba ese sentimiento de pánico que había sentido con Enrique…

– Quiero aprender…- confesó con sinceridad…

Cristián era su amigo… su mejor amigo en el mundo… confiaba tanto en él… quería que le enseñara a superar el miedo que sentía…

-. Necesito aprender…

Una pequeña duda quedó dando vueltas en la mente de Cristian al escucharlo… necesitar??

– ¿Por qué ahora?

Sus dedos seguían en la mejilla de Juanfe… deseaba sus labios… recién dándose cuenta de lo mucho que quería besarlo… de la inmensa fuera que tenía lo que estaba sintiendo… su profesor siempre tuvo la razón… entusiasmarse con alguien de esta manera cambiaba todas sus prioridades…

– Es que…  alguien…  quiso besarme

Retiró su mano…

– ¿Fue ese tal Enrique?

-. No pude… me asusté…

Cristián se enredaba… Más confusión se añadía a todo lo que ya tenía en su cabeza… quería que le enseñara para estar con Enrique… le ofrecía su cuerpo… pero enseñarle sería preparar el camino para que otro lo disfrutara…

– Olvídalo

Reprimió lo que sentía… se puso de pie… ya no quedaba ni una gota de la ternura que sentía hace unos instantes

– Pero… te necesito!!!

Cristián no quería escucharlo… la tentación era demasiado grande… pero se arrepentiría después… no era en él en quien estaba pensando Juanfe…

– Tengo que estudiar… déjame tranquilo!!!

Parecía que se lo llevaba el demonio mismo. Estaba furioso.  Dejó su propio cuarto caminando a grandes zancadas…  necesitaba alejarse ahora mismo.

– Cristián!!… Cris… por favor

Juanfe lo seguía… entendía que estaba pidiéndolo demasiado, pero él era su única opción… Casi al llegar a la mesa del comedor, Juanfe lo tomo del brazo y tiro de él con fuerzas…

– ¿Y qué hago entonces?? – gritó – no sé qué hacer… lo miraba… totalmente desamparado…– dime como aprendo??!!!-

Cristián sentía un incendio interior… los sentimientos frustrados de la pasión que había alcanzado a encenderlo unos minutos atrás seguidos de la frustración y el enojo…  estaba en llamas… Se giró rápido al sentir el tirón en su brazo… Juanfe tan cerca… dispuesto… rogándole… con los ojos aguados y la mirada de súplica…

Algo reventó en él… no pudo contenerse más…

Tomó el rostro del chico entre sus manos, con fuerza y, levantando su rostro, le acerco la boca a la suya… no fue un contacto suave ni delicado… fue la expresión de su molestia, su frustración…  lo besaba con brusquedad…

Juanfe sintió un escalofrío recorrerlo… No… así no… no.…no!!!  ¿qué le pasaba a Cristián?… él no era así… de pronto recordó a Adrian por la forma en que lo estaba tratando

-. NO!!!… NOOOOO – lo empujó con fuerzas… se quedó frente a él temblando y mirándolo como si fuera un desconocido.

Cristián entendió en menos de un segundo la estupidez que había hecho y lo mal que estaba…

– Oh por Dios!!… lo siento…  lo siento…

Sin preguntarse qué podría pasar lo acercó, abrazándolo… Juanfe, aún nervioso, se dejó envolver por los brazos de Cristián…  inseguro… temblando, pero permitiendo que cruzara los brazos por su espalda…

– Perdón… no estaba pensando… perdón…

Lo alejó un instante para mirarlo a los ojos mientras le hablaba… los de Juanfe estaban húmedos y dudosos… en los de Cristián había vuelto la ternura y el cariño…  la culpabilidad…

– Así no, Cristián…

– Lo sé… lo siento…

Lo apretó más fuerte contra su cuerpo… era un soberano imbécil… ¿cómo se le ocurría tocarlo así?… Había perdido el control… no tenía perdón

– Mejor me voy…

Se sentía derrotado… destrozado… esto terminaba de quebrar la delicada fragilidad de su amistad con Cristián…

Juanfe intentaba separarse de él… Cristián lo dejó… se sentía tan culpable por la forma en que lo había tocado…  estaba paralizado… sin convencerse de lo estúpido que había sido… besarlo a la fuerza… por Dios!!! no podía ser más imbécil…

El chico recogió sus cosas en silencio…  Algo estaba muy mal… no… todo… todo estaba mal…

Con su mochila en el hombro pasó delante de Cristián, cabizbajo, sin mirarlo… ahora si sentía que su mundo se acababa… se rompía su amistad… nada estaba bien…  aguantaba las ganas de llorar… no podía hablar ni mirarlo… superado por el sentimiento de ruptura…  Llegó a la puerta y se detuvo un momento… era el fin??… se sentía como si lo fuera…

– Adiós…- apenas le salió la voz

Cristián solo podía seguirlo con la vista… lo vio abrir la puerta y salir… también tenía este extraño sentimiento de pérdida… Juanfe se estaba yendo y tal parecía que era para siempre… había algo diferente y definitivo… él había cometido un error mayúsculo…  Escuchaba claramente los latidos de su corazón retumbar en su cabeza… parecía que iba a estallar… el sonido de la puerta al cerrarse lo hizo estremecerse…

 Juanfe

La voz le salió como un murmullo… pero el chico ya no estaba en el departamento

Juanfe!!!

Esta vez gritó… abrió la puerta como un loco y salió tras él.

Juanfe había avanzado unos cuantos pasos cuando rompió a llorar… siguió caminando pero no podía retener las lágrimas y los sollozos… estaba desolado… “Juanfe… escuchó a Cristián llamarlo desde el otro lado de la puerta… se detuvo…  la puerta se abrió de golpe y Cristián estaba detrás de él, corría por el pasillo…

-. No te vayas…

Cristián no sabía que decir ni hacer… nunca antes había enfrentado una situación de este tipo… solo sabía que no podía dejar que Juanfe se fuera… no podían terminar así… todo estaba enredado pero tenían que desenredarlo juntos, aclararlo… volver a ser amigos…

Con todo el cuidado y ternura que antes no tuvo, levantó sus brazos y los pasó suavemente por los hombros de Juanfe que se había quedado quieto… presionó apenas, atrayéndolo hacia su cuerpo… el olor de Juanfe lo invadió… respiró tragándose todo su olor… sintió el pelo en su rostro… su boca al lado de la oreja de chico

– No te vayas… – volvió a repetir…  no tenía idea de qué le estaba pasando, pero sentía algo muy grande expandirse dentro de él… un sentimiento nuevo de calor y ternura que lo abarcaba todo… algo bonito, dulce… – no te vayas…

Con el chico muy apretado entre sus brazos… Giró despacio a Juanfe hasta ver sus ojos…

-. Tenemos que hablar… no te vayas…

-. No sé qué te pasa…

Se leía el desconcierto en su cara confundida y llorosa

-. Ven… – lo soltó despacio del abrazo… no quería cortar el contacto…  arrastró lentamente una de sus manos por el brazo de Juanfe hasta pasar sus dedos por entre los del chico… los entrelazó y con delicadeza apretó la mano de Juanfe entre la suya… tiró de él hasta que volvieron a entrar al departamento. Entendía la confusión del chico… Como no iba a comprender si él mismo estaba tan confundido también… pero tenían que hablar, Juanfe era importante… hasta hace unos minutos atrás, cuando sintió que todo se terminaba,  no se había dado cuenta de lo importante que era…

Se sentaron en el sofá de la sala…  Cristián le soltó la mano… pero no quería cortar el contacto… quería retener la mano de Juanfe entre las suyas… Diablos!! Quería su mano, su brazo… morder su hombro y besar su boca… chupar su cuerpo… lamerlo despacio… lo quería entero, todo… quería enseñarle… Dios!! moría por enseñarle…  Juanfe había sembrado la semilla en su mente y estaba creciendo a la velocidad de la luz…

Lo miró como si lo viera por primera vez… asombradísimo de lo que estaba sintiendo… “lo he tenido cerca de mi todo el tiempo… como no me di cuenta? Al mirar hacia atrás,  Cristián vio como su vida, desde que lo conoció, había comenzado a girar en torno a él… a esperar su llegada y pensar en sus problemas… esperarlo para comer… todo lo hacían juntos. Él le había dejado la puerta abierta y le había permitido introducirse tan profundamente que ahora no quería dejarlo partir… ni mucho menos que se enredara con alguien más…

Cristian no podía notarlo… pero él, siempre tan serio, tenía un sonrisa enamorada pegada en el rostro… el descubrimiento de sus sentimientos lo tenía atontado…  flotando en una nube…

– Tengo miedo

Juanfe no lo miraba… hablaba con su vista en el suelo… en las paredes… Cristian sabía que Juanfe hacía eso cuando tenía miedo de enfrentarlo… ¿por qué tenía miedo ahora?

– No quiero sentirme así

– ¿Miedo de qué te toquen?  

Ese imbécil había tratado de besarlo… 

Cristian no era violento pero sintió ganas de golpearlo aún sin conocerlo

– De eso también… pero tengo más miedo de… de que…

Se cansó de buscar la respuesta en las paredes y lo miró directamente a los ojos

– Cristián… yo no sé qué haría si no me dejas ser tu amigo y venir a esta casa… – lanzó de golpe hablando muy de prisa

El desconcierto de Cristián fue total…

– Espera… ¿de qué hablas?… no entiendo-

– Es que… siento que te molesto… que estoy abusando de tu amistad… que ya no me quieres aquí

Luego de la sorpresa inicial, Cristián solo atinó a sonreír, casi con ternura…

La casa es lo de menos… si supieras como te has metido dentro de mi corazón…  

– No me molestas ni estas abusando… créeme… eres parte de esta casa

Eso debería haber sido dicho acompañado de un fuerte abrazo… pero se contuvo… tenía que ir despacio… no podía volver a perder el control y asustarlo nuevamente.

El alivio salió en forma de un gran suspiro en el cuerpo de Juanfe… conocía a Cristian lo suficiente como para saber que si quisiera que se fuera, se lo habría dicho de inmediato… no era una persona de disfrazar las verdades… solo había estado imaginando cosas…  podían seguir siendo amigos… un peso se alzó de sus hombros… ganas de reír…

– ¿En serio?…

Se solucionaba el mayor de sus problemas… en medio de su alegría no se dio cuenta de lo que hacía… se acerco a Cristián y esta vez fue él  quien lo abrazó…

– Gracias… eres el mejor amigo del mundo

Enterró la cara en el hombro de Cris mientras aún sonreía… pero… de pronto, el contacto cercano lo puso nervioso… sentir su rostro rodeado por otro cuerpo lo alteraba un poco… mucho menos con Cristián que con otra persona… pero aún así… retrocedió intentando mantener la sonrisa en su rostro…

Cristián conocía cada gesto de Juanfe… no lo pensaba conscientemente, solo lo sabía… ahora se daba cuenta de que cada movimiento del chico… él sabía bien cómo interpretarlo…  sintió el cambio en el cuerpo de Juanfe… de estar relajado y alegre mientras lo abrazaba paso a volverse tenso y nervioso cuando se separaba de él… supo que era el miedo al contacto…  no… no quería que tuviera miedo con él.

-. Juanfe

Solo alzó su mano para rozar brazo… ni sujetarlo ni retenerlo ni empujarlo… solo tocarlo… se miraron en silencio… Cristián lo “veía” diferente… todo había cambiado para él… irremediablemente había cambiado… sonreía sintiéndose tonto… retrasado… asombrado… feliz… Cristián había abierto la puerta de sus sentimientos y estos habían agarrado vuelo y ya no los podía detener…  se maravilló de la cara que tenía en frente…  quería comérselo a besos… Dios!!que ciego y torpe había sido todo este tiempo… si hasta le había dado espacio a Juanfe para que dejara entrar a alguien más en su vida…

– Siempre eres bienvenido a mi casa- lo miraba tan intensamente…

Juanfe asintió agradeciendo las palabras…  sabía que Cristián no era un tipo de dulzuras ni delicadezas… por eso,  agradecía doblemente lo que acababa de escuchar… se quedó pensando… era la primera vez en todo este tiempo que escuchaba a Cristián decirle algo agradable… estaban en silencio pero no era un silencio incómodo… ambos estaban tranquilizándose de todas las emociones… parchando su relación, tejiendo nuevas hebras de unión… Ninguno quería que se terminara

Juanfe fue consciente de la mano de Cristian en su brazo… desvió sus ojos para posarlos en la mano que lo recorría, acariciando…

-. ¿Te incomoda?-  pregunto muy suave Cristián. Juanfe negó con la cabeza…

-. No…

Volvió a los ojos de Cristián… estaba diferente… ahora se daba cuenta de que el rostro de Cris y su expresión eran muy distintas a otras veces…

– ¿Aún quieres que te enseñe?…

Juanfe tragó saliva, nervioso…

– Si…- la voz le salió en un susurro nervioso…  confiaba en Cristián…

– Es normal que sientas miedo…

Hablaba despacio, íntimo, cálido… Cristián movió su cuerpo, acercándose, hasta quedar apenas rozándolo… Juanfe abrió grandes los ojos… no se atrevió a moverse pero se estaba poniendo  más y más nervioso

– Yo… no voy a dañarte…

Había sopesado sus opciones y se había decidido… tenía que recuperar la confianza de Juanfe y lograr que borrara de su mente lo que había hecho al besarlo a la fuerza… era el único al que le permitía acercarse, su mejor amigo… tenía mil ventajas sobre ese otro imbécil…  estaba celoso… tal vez a él lo veía solo como a un amigo??… quizás nunca lo había visto de otra manera… tenía que enseñarle.

Cristián siguió moviendo sus dedos por el brazo de Juanfe sin apartar sus ojos… no había entre ellos más contacto que ese y sus rostros muy cerca…

– ¿Te gusta?

Juanfe movió la cabeza para decir que si…  con los ojos grandes muy abiertos y atentos… Cristián subió su mano hasta el cuello…  su olor, su piel…

– Solo dime si algo te molesta…

Las palabras no concordaban con el tono tan cálido que usaba… parecía estar declarándole algo más…  era tan agradable escucharlo hablarle así…  Cristián tocaba su mejilla… se acercó lo suficiente para dejarle un beso y mantener sus mejillas juntas… ahora sentía ambas manos en su espalda y sus torsos casi unidos

-. ¿Todo bien?…-  Cris miraba sus ojos…

Juanfe seguía confirmando solo con movimientos… incapaz de hablar… le gustaba lo que sentía… si… lo ponía nervioso… pero de una manera diferente que no sabía describir… no era miedo… no sabía que era… se le encogía el estómago… tenía calor…

El pulgar de Cristian comenzaba a recorrer el borde de los labios de Juanfe…

– Yo nunca… nunca… he estado…  con…   

– Lo sé…

– Solo esa vez y…

Recordarlo lo alteraba… Cristián lo sintió

 Sshhh… no recuerdes eso ahora…

Continuaba moviéndose con mucha calma hasta que Juanfe se acostumbraba a su manera de tocarlo… esperaba con paciencia y no perdía de contacto sus ojos, transmitiéndole seguridad… tranquilidad… aunque él mismo estaba bastante lejos de sentirse tranquilo.. cada segundo que pasaba se sentía más excitado… no importaba… el podía esperar… lo importante ahora era Juanfe

– ¿Puedo…?

Cristián posó el pulgar tocándole el labio inferior… abriéndolo… preguntando si lo autorizaba a acariciarlo… a besarlo??  Juanfe estaba como hipnotizado… tenía un nudo en la garganta… mezcla de nervios y gusto…

– Si…

Tres veces pasó su dedo sobre los labios… moviéndolos, abriéndolos… preparándolo…  se sentían suaves, calientes e invitadores… quería tocarlos con los suyos…  pero con mucha calma… esta forma tan lenta e intensa de seducir era también algo nuevo para Cristián… desconocía que esta lentitud  pudiera resultar tan erótica…

– Voy a besarte…

No estaba preguntando… tenía que hacerlo

Tocó los labios de Juanfe con los suyos… un beso suave y dulce… el más delicado y consciente roce que Cristian había dado en toda su vida… Cielos!! ¿Cómo podía un toque así de sutil sentirse de esa manera tan potente en todo el cuerpo?… más… quería más…

Volvió a unir los labios, ahora más profundo… jugó con ellos aprendiendo a conocerlos…

Juanfe respondía… se movía, se agitaba y empezaba a sentirlo… ya sabía de qué eran los nervios que sentían… se estaba excitando… Entremedio de su respiración agitada, una especie de suave ronroneo escapó de su garganta… se separó un poco mirando a Cristian algo asustado de haber gemido… Cristián respondió con una sonrisa satisfecha… y con un abrazo fuerte volvió a atraerlo para seguir besándolo…

A Juanfe le estaba gustando mucho lo que estaba sintiendo… todo era nuevo y tan potente…  había llegado a pensar que todo eran cuentos… esto del sexo y el placer… todos hablaban de lo maravilloso que era… para él no significada más que un horrible recuerdo… pero aquí, en este mismo instante, su amigo le estaba enseñando mucho más que simplemente tocar su cuerpo…  la lengua de Cristián en su boca y el calor de su cuerpo… sentía cosas nuevas y fuertes… de esto es de lo que habla la gente entonces…  levantó sus brazos y los cruzó tras la espalda de Cris… era muy agradable… no tenía relación con el espanto que le había provocado Adrián y sus amigos… esto era diferente…  se sentía tan bien en todo su cuerpo y en su mente… especialmente en una zona de su cuerpo que despertaba y crecía… Juanfe se atrevió a sonreír casi con timidez ocultando la cara…  volvía a besar la boca de Cris…

El contacto se fue intensificando… de pronto no bastaba con rozarse y sentir los labios ajenos, las lenguas danzado unidas… Cristián no había calculado bien lo que este lento juego erótico podía hacerlo sentir… fuego vivo quemándolo… deseaba más del chico…  llegó un momento en que ambos necesitaron separarse para no perder el control… respiraban agitados… jadeando…  y se miraban como si se vieran por primera vez… Juanfe caía bajo el hechizo de la excitación… lo hacía sentir tan bien…  no lo había esperado… Cris era su amigo… ¿Qué sentiría entonces si hiciera esto con Enrique?

– ¿Cristian?…

 ¿seguía siendo el mismo de siempre?… lo estaba sintiendo como si fuera diferente…

– ¿Estás bien?

– Si… yo… es que… si…

Cristián sonrió… la confusión de Juanfe era adorable…  mierda!! Era todo adorable… entero… ¿Dónde había tenido los ojos que nunca lo había visto antes?… el rubor en sus mejillas, los ojos huidizos y la agitación de su cuerpo…   Se movió lento pero seguro…  tomó el borde de la camiseta que cubría a Juanfe y la levantó apenas… mirándolo en todo momento para ver si detectaba una señal de miedo para detenerse…  posó su mano sobre la piel con delicadeza y le gustó lo que tocaba… aaahhh Dios!! como estaba necesitando tocarlo…

Juanfe abrió la boca… no era miedo… era sorpresa… y agrado…

Cris se atrevió a aventurarse un poco más, sintiéndose más seguro al ver la reacción positiva del chico. Tiró del borde de la prenda…

– Levanta los brazos…

Pidió hablando en su oído… muy suave

Juanfe lo hizo… levantó los brazos y movió la cabeza para facilitarle la tarea… estaba con el torso desnudo frente a Cristian… algo cohibido… pero dispuesto a seguir… necesitaba aprender pero además… le gustaba mucho lo que estaba sintiendo…

Cristián lo besó por todas partes con mucho cuidado y paciencia… mirándo y vigilando lo que le hacía sentir… sonriendo e invitándolo a participar…  controlando las ganas locas que tenía de chuparlo y morderlo… de dejar sus dientes  marcados en la carne tan tierna y apretarlo con fuerzas hasta hacerlo gritar…   Cuando sintió que Juanfe perdía el miedo y comenzaba a  entusiasmarse, se quitó su camiseta…  Cris tenía un cuerpo firme que Juanfe miró asombrado…  nunca antes lo había visto sin ropa… no lo había imaginado…  parecía un dios griego con el pelo oscuro y largo cayendo por su espalda…

Esta vez, al abrazarse, las pieles de sus torsos quedaron en contacto… se sentían tibias, suaves… deliciosas… Cris se enroscó en su cuello y lo besó, lo lamió guardándose su sabor…  ya conocía el gusto de su boca pero volvía a besarlo… (control Cristián.. control) fascinado por los sonidos primerizos y nerviosos que Juanfe gemía… Cuando sentía que comenzaba a acelerarse demasiado y no iba a poder detenerse, se alejaba…  lo miraba hasta que se perdía en sus ojos y volvía, aún con más hambre, a tocarlo y besarlo, sujetándolo firmemente de la nuca.

Durante todo el rato que se estuvieron acariciando y dando placer, Cristián tuvo en la mente que tenía que ser cuidadoso… respondía… lo acariciaba de vuelta y le abría la boca para que lo besara… incluso lo había abrazado… Cris había pasado por su pecho y espalda con sus manos y su boca varias veces… pero… ¿se atrevía a más?… lo deseaba… morder y succionar sus tetillas hasta dejarlo al borde del dolor… desnudarlo entero y lamer su miembro… abrir despacio su entrada y enseñarle lo bien que podía sentirse… curar todos sus miedos y seducirlo de esta manera lenta y erótica que había aprendido recién con él… no sabía dónde estaba el límite para esta primera vez pero sentía que Juanfe se había rendido y podía continuar… quería continuar…  sin embargo… Diablos!!!  era tan  inocente… no quería asustarlo en su primera vez… si hubiera sido cualquier otro no habría dudado en llevarlo hasta el final…  pero tenía frente a él al único chico que le importaba más que sí mismo… el único que era significativo… y lo quería muchas veces más… no podía apresurar las cosas y echar todo a perder… necesitaba calmarse.

Se separó un poco sujetándolo de los hombros con ambas manos

– ¿Cómo estás?

Volvía a hacerlo… le preguntaba algo tan común pero con esa voz y un gesto que parecía declararle un amor profundo…

Juanfe se tomó unos segundos para volver a la realidad… perdido en un mar de sensaciones placenteras

– Bien…

Cristián le sostuvo la barbilla al verlo un poco avergonzado y lo besó en la boca largamente…  un beso más pausado… una caricia más tranquila…  Luego, tomó la ropa de Juanfe y se la extendió

– Ya ves… puedo tocarte y no pasa nada malo

Pero solo yo puedo tocarte… quiso agregar

Juanfe se puso su camiseta un poco desconcertado… lleno de hormonas revolucionadas y en guerra, dando vueltas por su cuerpo y pidiendo más… la mente un poco nublada de tanto beso y caricia… de tanto placer… del recuerdo de los brazos firmes de Cristian sosteniéndolo y su boca hurgando en la suya… acariciando la lengua y el paladar… haciéndolo sentir cosas que quemaban y se quedaban con gusto a poco… oh cielos!! Esto era maravilloso… ahora entendía todo… porque Enrique quiso besarlo…

Cristian se puso de pie para volver a cubrirse con la camisa y tomar un poco de distancia… Juanfe se quedó en el mismo lugar… muy silencioso por unos minutos…

– ¿Quieres comer?

Cris se dirigía a la cocina…

¿Comer?.. no… no quería comida…  quería desenredar el embrollo que tenía en la cabeza… y las ganas en su entrepierna, pero no se atrevió a decir ni a hacer nada más… estaba bien… feliz… confundido y alegre… no quería comer.    Fue hasta la cocina y observó como Cristian se preparaba algo… miró en detalle cada uno de sus movimientos… el grosor del brazo bajo la tela… sus caderas y su culo… el pelo oscuro y largo… brilloso… lo había sentido en su pecho…. Le había hecho cosquillas… tan rico sentirlo…  y sus manos… ahora sostenían un tenedor pero lo habían tocado y eran tan sensuales… tan… eróticas… se quedó hipnotizado mirándole las manos…

 Juanfe?… ¿Qué pasa?  

Había algo nuevo en la actitud de Cristián… saberse capaz de seducir a Juanfe le había aportado un aire de orgullo y seducción inmenso… se sentía poderoso… Juanfe se había rendido en sus brazos… habría podido hacer con él lo que hubiera querido y sin embargo, había actuado como un hombre de bien y se había detenido a tiempo… se habían quedado ambos con gusto a poco, deseando más… pero eso estaba bien… Juanfe volvería por más y él lo estaría esperando… más que dispuesto a dárselo.

. Nada… no me pasa nada

 Juanfe también había cambiado… Cristián era mucho más de lo que él había visto todo este tiempo… no solo era su mejor amigo en el mundo… también había sido capaz de dejarlo temblando y deseando más caricias y sensaciones…  lo seguía con la vista… sin poder quitarle los ojos de encima… agradecido de tener un amigo tan bueno y especial… siempre sería importante… aunque iniciara una relación con Enrique, Cris ocupaba un lugar especial en su corazón…  pensó en Enrique… un escalofrío lo recorrió… anticipando… ¿Cómo se sentiría con él?…

Lo vio dejar los platos limpios y ordenados… tomar un vaso de agua y sentarse frente al computador con una extraña sonrisa…

 Juanfe, puedes darme una respuestaSin preguntas…

La expresión de Cristian era misteriosa y sonriente… casi alegre… atrevida

– ¿Respuesta a qué?

– No necesitas saberlo… solo dime sí o no

Parecía drogado de felicidad…

– Pero dime qué pregunta estoy respondiendo

Se acercó a Cristian… muy curioso por esta nueva actitud.

Cris ladeó el computador impidiéndole ver la pantalla…

– Si o no, Juanfe– exigió

El chico se detuvo a fingir que lo pensaba… daba lo mismo, no? total no sabía qué estaba respondiendo pero quiso imaginar que Cristián le preguntaba si deseaba volver a repetir lo que habían hecho… aprender más…

– Si- respondió sonriendo con maldad

Cristián escuchó la respuesta… era lo mismo que estaba pensando él…

– Es un “si” entonces… 

Definitivo… su vida cambiaba para siempre… estaba lleno de ilusiones…

Su dedo índice presiono la tecla “enviar”… el correo electrónico que sepultaba la empresa y la vida de Adrian Araneda salió con destino a las autoridades.

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