Capítulo 9

Al quinto día, luego de enviar el correo electrónico, Cristián acomodaba las cosas en su nuevo hogar.  La televisión estaba prendida cuando escuchó la noticia…

 “… se esta investigando a un grupo de empresas por posible fraude al fisco… las sumas podrían ser millonarias… involucrado reconocido empresario… una denuncia anónima”…

Corrió hasta el televisor… estaba comenzando a suceder.

Se dejó caer sobre el sillón… los cojines aún estaban guardados en una de las cajas…   no terminaba de desempacar lo que le había tomado solo un par de horas empacar… su energía se había ido a la mierda… todo se había ido a la mierda…

Su teléfono celular antiguo volvió a sonar en ese momento… lo había dejado en el dormitorio… no sabía porque no lo había tirado… No, eso no era verdad… si lo sabía. Tenía un celular nuevo con otro número y ese era el que estaba utilizando… pero el celular antiguo era su única conexión con su mundo anterior… con Juanfe.  Se levantó con energía, producto de la rabia que sentía, y apagó el aparato para que no lo molestara más. Ni siquiera se molestó en mirar la pantalla del celular. Sabía que era Juanfe  quien intentaba encontrarlo.

No lo había llamado…

No le había enviado un mensaje con su dirección ni pensaba hacerlo.

Había tomado una decisión por su propio bien.

No estaba dispuesto a mendigar por el amor de Juanfe. Era más fácil olvidarlo y seguir el camino que se había trazado desde un principio. Necesitaba surgir, ganar dinero y triunfar… no tenía tiempo que perder persiguiendo a un mocoso de quince años que andaba jugando a experimentar… que lo consideraba un hermano… que le volvía la vida patas arriba cada vez que se veían… por él cual ya había hecho demasiadas locuras… le había permitido entrar demasiado en su vida y lo estaba pagando muy caro. Su profesor se lo había advertido pero no supo escucharlo… Juanfe podía ser el más bonito del mundo… el más adorable, dulce y deseable mocoso… pero él, Cristián, no lo iba a perseguir ni iba a gastar más de su tiempo en él.  Juanfe ya no lo necesitaba. Había aprendido a salir adelante y tenía un nuevo amigo… pronto vendrían otros y, de seguir cerca de él, estaría obligado a ser testigo de cómo descubría el amor en otros brazos… escucharlo hablar del tarado de Enrique o de otros…

A la mierda con todo… no tenía tiempo ni ganas que perder en tonterías.

Se iba a olvidar de su existencia. Iba a borrarlo de sus recuerdos hasta que fuera solo una imagen borrosa.  Ya lo había decidido.

No había forma de que Juanfe lo encontrara.

En un último y doloroso cambio, Cristián había buscado otra universidad que reconociera sus ramos ya aprobados y no perdiera años de estudio. Lo habían recibido con los brazos abiertos debido a su excelente historial académico. Le costaba más dinero y había tenido que hacer uso de toda su  pequeña reserva… en este momento no tenía nada, pero se había conseguido un trabajo temporal y estaba a la caza de uno permanente. No lo asustaba la pobreza. La había vivido durante demasiado tiempo y podía adaptarse. Si lo asustaba desviarse del camino que se había trazado.

Era bueno en lo que hacía. Se lo decían todo el tiempo. Podía llegar lejos e iba a hacerlo. Entendía que había estado a punto de echar todo a perder… sus planes para el futuro y la expectativa de una vida mejor… tenía personas a quienes debía demostrarle lo mucho que valía… pero por sobre todo, tenía que probárselo a sí mismo.

– No volveré a caer

Sentenció en voz alta al tiempo que apagaba el antiguo celular y lo guardaba en un cajón. Del rostro alegre y sonriente que Juanfe había logrado rescatar no quedaba nada. Cristián había vuelto a ser el chico serio y frío… más frío que nunca.

– Ahí te quedas para siempre

Cerró el cajón con fuerzas… era un pequeño acto simbólico. El cajón cerrado representaba lo que dejaba atrás, olvidado y enterrado.  Ya pronto dejaría de doler y estorbar.

JUANFE

Corrió hacia el departamento de Cristián cuando salió de clases… pero llegó tarde.

El portero le informó que se había mudado temprano ese mismo día y el departamento estaba vacío…

Fue tanta la angustia de Juanfe que el hombre tuvo que abrir el departamento y mostrarle que no quedaba ningún mueble ni nada. Juanfe revisó cada uno de los rincones y paredes desnudas… nada… ni una letra para él… ni un papel con una dirección… nada de nada… solo el vacío de su partida…

Sentía como si le hubieran arrancado un pedazo de su persona… miedo, nervios… el suelo se tambaleaba… no sabía dónde estaba Cristián y no le respondía el teléfono… quizás le había pasado algo y por eso no contestaba… se sentía desarraigado… perdido… su lugar de refugio había desaparecido… y la persona que lo cobijaba y protegía… ¿dónde estaba???

– Dígame donde se fue– pidió con desesperación

– No sé. Dijo que él pasaría de vez en cuando por aquí en caso de que le llegara una carta o algo… pero no quiso decir donde se cambiaba… bien porfiado su amigo…

– Pero no puede haber desaparecido así nada más!!!- gritó.

– Mira chico… el joven pagó lo que debía y desapareció… no sé donde está. No puedo ayudarte – respondió el portero con brusquedad. Segundos después desapareció dejándolo solo en el medio de la entrada del edificio…

Solo…

Estaba solo.

Salió a la calle y se sentó en las escalinatas. Tomó el celular una vez más y volvió a llamarlo… lo había hecho ya más de 20 veces desde la noche anterior y Cris nunca respondía…

– Responde!!- gritó mirando el teléfono, sintiendo crecer un  verdadero temor de que Cristián hubiera desaparecido de su vida para siempre – por favor, responde…

 El miedo fue aumentando a medida que pasaban las horas y se convertían en días y no tenía ninguna noticia de él… pasaba día y noche pendiente del teléfono, se volvió irritable y triste, dejó de prestar atención a los profesores… al mundo a su alrededor, olvidó comer y estudiar, lloraba en cualquier momento y la ausencia de Cristián se convirtió en una pesadilla.

¿No lo quería?… era la única explicación… el temor de haber cansado a Cris con su presencia constante se veía confirmada por este desaparecimiento tan repentino… pero entonces recordaba lo que le había dicho aquella noche mientras lo besaba y tocaba… se había sorprendido de saber lo que Juanfe pensaba y le había asegurado que no era una molestia ni abusaba… le dijo que era parte de la casa…  que siempre era bienvenido… ¿por qué le dijo eso si no era verdad?… no, estaba equivocado… Cristián no le mentía… nunca le mintió…

Entendía menos, las lágrimas caían de sus ojos sin control… ¿para qué lo había llamado esa noche entonces?.. cuando le contó que se iba…

Trataba de calmarse para poder pensar… 5 días de ausencia habían hecho estragos en su inseguridad y aunque Juanfe no se daba cuenta, estaba en su dormitorio, acurrucado en una esquina, como un animalito asustado, como el chico de los primeros días luego del incidente con Adrián… Le faltaba Cristián… lo echaba tanto de menos.

Había vuelto a ver a Enrique, a insistencia de él, pero no le había vuelto a dar oportunidad de estar a solas ni de acercarse, aunque él las buscaba y se molestaba al no lograr momentos de intimidad.

– Juanfe… quiero besarte de nuevo

Le decía con cariño, recurriendo a toda su paciencia

– Ahora no. Tengo que buscar a Cristián

La sola mención de Cristián hacia que Enrique se molestara.

Dejaron de verse.

Enrique esperaba que al alejarse, Juanfe lo buscara…

Juanfe tenía toda su energía puesta en encontrar a Cristián.

Al tercer día fue a buscarlo a la universidad. Se quedó esperándolo en la salida donde se encontraban usualmente… recordaba su horario. Estuvo más de dos horas sentado, esperando… pasaron cientos de chicos y adultos pero ninguno era Cristián. No se atrevió a preguntar, hablar con extraños le producía pavor.

Volvió a su casa tarde cuando ya estaba oscuro… se había aguantado el miedo a la oscuridad por la única esperanza de encontrar a Cristián.

Lo llamaba al celular por necesidad… cada vez con menos esperanzas de que le respondiera… pero tenía que seguir haciéndolo… quizás en algún momento…

La esperanza se negaba a morir.

La segunda vez que fue a la universidad a buscarlo se demoró mucho rato en decidirse pero, finalmente, se atrevió a detener a unas chicas que salían del mismo edificio donde estudiaba Cristián. Preguntó por él.  Parecían amigables e inofensivas… por eso se les acercó tímidamente.

Si… conocían a Cristian pero no lo habían visto.

– No ha venido a clases hace días… tenemos una clase juntos pero… ahora que lo mencionas…  no lo he visto

Las chicas sintieron lástima por el chico tan triste que preguntaba por su amigo y se le aguaban los ojos… parecía tan esperanzado de encontrarlo… se tomaron un tiempo para hablarle y le indicaron dónde estaba la oficina de secretaría. Allí podrían informarle mejor.

– Buena suerte…- le dijo una de ella con una sonrisa triste

Mirando a todos lados y sintiéndose muy nervioso, Juanfe se internó en el edificio. Gente entraba y salía, el pasillo… buscó el letrero que indicaba “secretaria”… había varias personas adentro… intimidado, pero sobrepasado por la necesidad de saber de Cris, se acercó a una de las mujeres que atendían y pidió información. Mintió al decir que era su primo y lo estaba buscando por un asunto familiar. La mujer se tomó unos minutos y volvió con un papel en la mano

– Ya no estudia aquí… se retiró hace dos días.

-. Como?.. no.. es un error. Él estudia aquí.

-. Lo siento pero se retiró

– No es posible… ¿dónde estudia ahora?

– Eso no lo sé… pidió los papeles para hacer el cambio pero no sé donde los habrá llevado–

La noticia lo dejó impactado. Ahora si no tenía ninguna oportunidad de encontrarlo más que el teléfono que Cris no respondía… su animó terminó de desmoronarse.

Volvió a su casa y pasó frente a su madre sin verla ni saludarla… sumido en su pena y confusión.

Ella lo llamó pero Juanfe no la escuchó ni se detuvo…

Su mamá comenzaba a desesperarse. Veía que Juanfe no comía, tenía los ojos rojos e hinchados todo el día y parecía enfermo.

Hacía tiempo sospechaba que algo más pasaba en la vida de su hijo, pero él había cerrado las puertas de la comunicación y la dejaba fuera. Tenía miedo y dudas sobre cómo tratar con este adolescente que dejaba de ser un niño y se convertía en hombre…

Fue tanta su preocupación que partió al colegio a averiguar qué pasaba… Juanfe era una sombra triste y oscura.

En el colegio le agradecieron la visita y le dijeron que estaban a punto de llamarla ya que estaban tan preocupados como ella. Nadie sabía que pasaba. Juanfe no quería hablar… pegado al teléfono marcaba repetidas veces como un autómata… su vida se había centrado en el repiquetear del celular que nunca contestaba y en un mensaje que nunca llegaba.

Su mamá golpeaba la puerta del dormitorio… sabía que tenía que responder pero no se movió de la cama… solo levantó la mano y miró su celular… vacio… ni mensajes ni llamadas… apretó las teclas como autómata… desde hacía unas cuantas horas las llamadas no pasaban. Cris había apagado su teléfono en una clara señal de no querer ser molestado…

– Hijo… ven a cenar

No se molestó en responder… no tenía ánimo.

– Juanfe… ven a comer algo- gritó un poco más fuerte

No lo asustaban los gritos de su madre… nada podía ser peor que el abandono de Cristián.

La mujer no aguantó más… le había preparado la cena y esperaba conversar con su hijo. Entró al cuarto de golpe. Juanfe ni siquiera reaccionó… solo seguía pegado al teléfono, ignorándola

– Ven a comer…- ella intentó de buena manera sin obtener respuesta…

– Pasas el día pegado a ese teléfono… si no vienes a comer te lo voy a quitar

Todo se volvió rojo… negro… caliente

-. NO TE VOY A PASAR MI CELULAR… NO TE ATREVAS A QUERER QUITARMELO

Estaba de pie… con la mano en alto…miraba a su madre desde su altura… con rabia… furioso… ella retrocedía…

– Juan Felipe, ¿Qué es lo que te pasa?

No reconoció la voz de su madre… asustada. La miró como si despertara de un trance… Bajó la mano de prisa…

– Hijo…

– No quiero hablar, déjame solo!!!-

Cerró la puerta despacio. La escuchó alejarse.

Apretó el teléfono en sus manos… no podía perderlo… era su única posibilidad… quizás si lo cansaba lo suficiente Cristián accedería a responderle… aunque fuera para gritarle… Pero que estaba pensando??… Cris nunca le había gritado… excepto esa vez que lo besó a la fuerza… el recuerdo del beso desató lágrimas… Cristián le había enseñado… lo había tocado con tanta ternura y cariño… nadie más podría tocarlo y hacerlo sentir como él… era lo mejor de este mundo, con él se sentía mejor que con nadie más… y se había marchado sin decirle adonde podía seguirlo… oh si… lo seguiría a donde se fuera… era la persona más importante en su vida… nada tenía significado si no podía compartirlo con Cristian…

Las lágrimas no se detenían jamás… se quedó dormido tirado sobre la cama y seguía sollozando aun en sueños.

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 La mamá de Juanfe se quedó afirmada en la pared, un poco más adelante… conteniendo la inmensa pena que sentía pero dejando escapar las lágrimas que inundaban sus ojos tristes.

Desde hacía meses sentía que había perdido a su hijo. Al principio fue solo preocupación de verlo cambiar… era un niño y podía sucederle algo… quería protegerlo a toda costa… no había un padre en la casa… ella corría con todas las responsabilidades.  Con el paso de las semanas se fue dando cuenta que su hijo estaba cada vez más lejos… hasta sentirlo un completo extraño.  Juanfe cambiaba y ella no era partícipe de los cambios… dejaba de ser niño… se relacionaba con otras personas, tenía horarios diferentes, no le preguntaba ni le obedecía… la distancia entre los dos crecía como un abismo.

La pena comenzó a invadirla… es cierto que nunca tenía tiempo, pero Juanfe era todo el motivo de su vida, la razón por la cual hacia todos los sacrificios. Se había equivocado?… la respuesta fue dolorosamente afirmativa… no sabía cómo reparar el daño; Juanfe era inaccesible.

Comenzó por lo más básico.  Los cambios que había hecho en sus días ni siquiera fueron notorios para Juanfe; llegaba más temprano y le preparaba comida que el chico apenas miraba… lo esperaba para hablar pero Juanfe pasaba directo a su habitación… apenas la saludaba y no respondía a sus intentos de acercarse… quizás era demasiado tarde… quizás ya había perdido a su hijo para siempre…

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Despertó en su cama, muy  temprano,  tapado con las cubiertas… ¿su mamá?

Lo primero que hizo fue un acto automático. Apretó las teclas del teléfono y escucho la grabación que indicaba que el usuario no estaba disponible. Su cabeza estaba pesada y no se sentía bien. No recordaba cuando fue la última vez que había comido o bebido algo.

En la cocina encontró a su madre. Al mirarla, la imagen de ella, asustada bajo su mano levantada le llegó como una bofetada. Se sintió podrido… cómo había sido capaz…

– Mamá… perdóneme, No sé que me pasó- dijo acompañado de las pocas lágrimas que le quedaban. Se quebraba con facilidad.

La mujer estiró sus brazos y se movió…

Juanfe no supo que pasaba… se encontró envuelto en el abrazo de su madre… en su palabras de tranquilidad y en su olor de siempre… el de su infancia… primero fue un instante de desconcierto ante lo inesperado del gesto… sin embargo, su sensibilidad no aguantó permanecer indiferente… lo de Cristián le había golpeado duro y estaba extra sensible… el gesto de su madre desarmaba todas las defensas…  quiso aguantar y contenerse.. pero no pudo y se aferró a ella con todas sus ganas… rompiendo el dique de contención de sus emociones…  era el único posible salvavidas que le quedaba en el mundo… Vertió todas la fuente inagotable de lágrimas en sus hombros… mojando su ropa y su pelo… sollozaba y su cuerpo temblaba, pero su madre lo sostenía con fuerzas.

– Dime como puedo ayudarte Juanfe… ya no te conozco… no se qué hacer por ti – le pasaba las manos por el pelo y lo abrazaba…también lloraba – te quiero hijo- Juanfe no hablaba, solo se sujetaba a ella, a su calor y al amor que tanto necesitaba encontrando un poco de alivio para su adolorido corazón.

– Mamá… mamá…

No podía hablar nada más… solo sostenerse de su cuerpo y su cariño…

Cuando se calmó, se miraron como hacía tanto tiempo no lo hacían. En silencio, con los ojos llenos de agua y una sonrisa de amor…

Su madre le sirvió desayuno…  lloraban… se volvían a conectar y toda la pequeña fortaleza de Juanfe se resquebrajaba… la necesitaba… la amaba… era su madre… no le quedaba nadie más.

– Come

Ya le haría las preguntas más tarde… solo estaba feliz de haber vuelto a encontrar a su hijo

Comió frente a ella devorando todo con rapidez… de carreras corrió al baño a vomitar… su madre lo sostuvo hasta que ya no tenía nada más que arrojar.

– Voy a llevarte al doctor-

– No. No tengo nada- protestó

Entonces, fue como si su madre se rompiera… el torrente de lágrimas bajaba por sus mejillas y las palabras salían todas atropelladas, causadas por el miedo y el dolor

– Como puedes decir que no tienes nada… has perdido peso, estas demacrado… apenas te sostienes… me estoy muriendo de la preocupación hijo… desde hace meses que eres otro y no me dejas ayudarte… te espero en las tarde pero no me hablas… ya no te conozco… has cambiado tanto… dime qué te pasa Juanfe por favor

Nunca la había visto así… siempre había pensado en su madre como una mujer fuerte y dura, segura…  pero la persona frente a él estaba sufriendo tanto como él…

En el suelo quedo todo rasgo de fortaleza…

– Me violaron mamá… me violaron… 

Volvía a ser un niño pequeño y asustado

La vio arrugar el gesto, abrir los ojos y llenarse de amargo dolor…

En el pasillo, frente al dormitorio, recibió el abrazo que tanto había necesitado aquella vez… el sonido ahogado del grito de su madre que lo estrujaba sin soltarlo… el calor que le traspasaba al acogerlo… resbalaron hasta quedar arrodillados en el suelo, desarmados… despojados…

– Ni niño… ni pobre hijo… 

Su llanto era desgarrador… lleno de culpa y tristeza.

Juanfe había abierto el pozo del dolor que tanto se había esforzado en sellar y lo dejaba escapar todo… las palabras corrían por su boca en medio del llanto… herían los oídos de su madre haciéndole sentir el infierno que había vivido… Le habló de todo… de su gusto por los chicos, de la soledad de su vida… del desprecio de los demás… del miedo y la soledad… de Cristian, de cuanto lo había ayudado. No podía detenerse… su angustia disminuía a medida que le hablaba… se volvía más liviana… necesitaba desahogar todo el tormento que llevaba cargando… le contó todo…

No supieron cuanto rato permanecieron abrazados en el suelo… nada importaba más que los brazos de su mamá que seguían rodeándolo a pesar de haber escuchado la cruda verdad de su vida.

No se separaron en todo el día y esa misma tarde ella le rogó que lo acompañara al doctor. Juanfe no quería ir pero su mamá le prometió que estaría con él y que no tendría que contar nada que no quisiera. Fue un chequeo rápido. Juanfe estaba deshidratado, demasiado bajo de peso y con las defensas muy bajas dictaminó luego de unos exámenes.

Al menos físicamente no tenía nada más.

Mentalmente era otra historia.

Regresaron a casa y como cuando era niño, compartieron la misma cama y se entregaron cariño… había tantas preguntas que ella quería hacer, pero tendrían que esperar pues veía la fragilidad de su hijo… la culpabilidad se la comía viva… había fallado como madre, pero esperaba tener tiempo de reparar todo lo que no había hecho por Juanfe cuando la necesitaba.  Después tendría tiempo de seguir lamentándose.

Hablaron mucho, lloraron mucho más y volvieron a tejer delicados lazos de confianza entre los dos.

– Mamá… necesito encontrar a Cristián

Estaba apoyado en su hombro. Con su mamá le pasaba algo parecido a lo que sucedía con Cristián… ella podía tocarlo y si quería asfixiarlo con su cariño… lo necesitaba, se sentía tan bien.

– ¿Estás enamorado de ese joven?

Resultaba extraño preguntarle eso a su hijo, ella había soñado con nietos y otra vida para él, pero resultaba peor perderlo y verlo sufrir sin poder ayudarlo

La pregunta tomó por sorpresa a Juanfe… su boca quiso responder que “no” en forma automática… pero algo en su cerebro se atascó y no pudo hacerlo… miró a su madre extrañado… como si estuviera cuestionando lo que le preguntaba

– No me asusta hijo… no me importa que estés enamorado de un chico si eso te hace feliz

¿Enamorado de Cristián?… no… no… no?? Solo es mi mejor amigo…no… es que él… solo cuida de mí y me hace sentir bien… nos reímos y… cuando me toca es como… si él tuviera algo en sus manos… enamorado??!!  Pero … no… uno sabe cuando se enamora… no?… siempre sabe.. es que… uno siente cosas… especiales… por… esa persona… 

¿Cómo las que tú sientes por él?

El dialogo se desarrollaba en su mente… seguía apoyado en el regazo de su madre… ella lo miraba sin entender todos los gestos de sorpresa que Juanfe hacía… abría los ojos y la miraba interrogando…

– No… creo

Hablo muy lento y titubeando… Cristián representaba tanto… lo abarcaba todo… enamorado???… ¿Cómo sabe uno cuando está enamorado?…

Su madre esbozo quizás la primera sonrisa del día

– Está bien hijo 

Aceptaba lo que fuera, lo que Juanfe quisiera entregarle… lo estaba recuperando con una carga de dolor profunda… todo lo que Juanfe le había contado entre sollozos le había partido el corazón pero sabría ser fuerte para su hijo… ella era una mujer luchadora, había salido adelante sin un padre para Juanfe ni nadie que los apoyara. Saldrían delante de esta también. Solo le importaba que estuvieran juntos. Demasiado tiempo habían estado separados. Cambiaría su vida, cambiarían sus prioridades… estaba entendiendo que su hijo era más importante.

– Juanfe… perdóname por no haber estado contigo… te trate como un niño y no supe ver como cambiabas- 

Todo era tan fuerte… la perdida de Cristián lo dejaba desolado pero el cariño que le estaba demostrando su madre llenaba huecos de soledad y dolor en su alma… agujeros oscuros enormes que pensó que tendría para siempre… se limpiaba… se calmaba y sentía que el mundo no era tan horrible…

– No importa mamá… ya nada de eso importa

Se abrazaba más fuerte y buscaba refugio en ella.

Por primera vez en varías noches durmió sin llorar.

Su madre pidió permiso en su trabajo y decidió faltar por varios días. Su hijo la necesitaba.

Mientras tomaban desayuno la televisión estaba encendida… pensó que se había equivocado al ver la imagen de un hombre salir custodiado entre dos policías… había mirado de reojo y cuando quiso prestar atención ya había pasado… pero se quedó con la mirada fija en el televisor y prestó atención a lo que hablaban.

“Producto de una denuncia anónima se descubre la mayor red de estafadores del país… el cabecilla ha sido detenido… juicio comienza la próxima semana…”

Lo mostraron una vez más y esta vez pudo distinguir perfectamente como la siempre sonriente cara de Adrián estaba descompuesta en miedo y enojo… gritaba a las cámaras de los reporteros, un par de policías lo llevaban esposado y lo subían en una patrulla. Detrás, otros policías portaban computadores y documentos de su propiedad”

Adrián era un estafador y había sido detenido…

Su mente quedó en estado de shock…

La justicia se encargaba de castigar al culpable de haberle causado tanto daño… no eran sus manos las que lo castigaban, ni era por su causa… pero le alegraba profundamente saber que ya no estaría suelto para seguir acosando y violando a otros como él…

Respiró profundamente aliviado… sintiendo como el aire entraba de lleno en sus pulmones… Adrián iba a ir a parar a la cárcel.  Si había una justicia divina…

Tomó el celular y rápidamente marcó el número de Cris… tenía que contarle… tenía que compartir esto con él… era muy importante… Cuando escuchó la grabación recordó… Cris no le respondía… se había ido para siempre…

La alegría provocada por el encierro de Adrián se sintió opaca y reseca…   si Cristian no estaba para que celebraran juntos no se sentía como una venganza tan dulce…

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