M&M 20

Capítulo 58

Los suaves golpes en la puerta asustaron aún más a Sergio. Se quedó quieto esperando… la puerta se abrió dejando entrar una suave luz y la silueta oscura de una persona… un hombre…

-. ¿Por qué lloras? – preguntó con mucha suavidad, evitando asustarlo más

Sergio hizo el intento de ponerse de pie… tenía que irse de prisa… hablar con el encargado y explicarle… tendría que pagar lo que había quebrado… solo quería que todo terminara pronto… estaba muerto de pena y vergüenza y este desconocido también lo alteraba

-. Ya me voy…- se sentía débil y se afirmó contra la pared

-. Sshhh tranquilo

La sombra cerró la puerta y se quedó con el dentro del pequeño cuarto en total oscuridad, sin tocarlo   

– ¿Quieres contarme que te pasa?

Sergio no sabía si debía asustarse más por estar encerrado con uno de esos locos del club… estaba sobrepasado por el problema… había perdido la única buena oportunidad que se le presentaba en tanto tiempo… y ese chico encadenado… no podía quitárselo de su mente… debería haberlo ayudado… quitarle las venda y cadenas y correr con él. El recuerdo de todo lo pasado lo hizo tambalearse y llorar nuevamente… el desconocido habló

-. Ven. Siéntate en el suelo y dime qué te pasa –

Sonaba tan reconfortante… contarle  a alguien todo lo que lo afligía… desahogar las penas de su corazón…

-. No sé quién es usted… – respondió a medio convencer

-. Soy una persona que quiere escucharte… no importa mi nombre

Hablaba con mucha confianza, como si supiera exactamente lo que tenía que hacer. Sergio se dejó convencer… perdería unos cuantos minutos más hablando con un desconocido pero hablar aligeraría la gran carga de su corazón.

-. Soy nuevo… recién había empezado a trabajar hoy día… es que mis padres son mayores y están viejos… ellos necesitan de mi… mi madre está enferma… era mi primer trabajo en serio… pero entonces… vi a ese chico… 

Comenzó a hablar… de a poco fue dejando que la debilidad volviera a apoderarse de su cuerpo y resbaló hasta sentarse al lado del perfecto extraño que escuchaba callado… a ratos lo interrumpía para hacer preguntas o pedir aclaraciones… era curioso como Sergio nunca antes había tenido la capacidad de abrir su corazón y su mente a otra persona… no tenía amigos excepto el vecino con quien hablaba de vez en cuando… pero a esta sombra dentro del closet le contó su vida entera… estaba demasiado abrumado por la carga de sus problemas… necesitaba compartirla. Era fácil hablar con alguien que no conocía y a quien no le veía los ojos… lloró al referirse a sus padres y al dolor de las enfermedades y la pobreza… le contó del abandono de su madre, de su falta de experiencia, del tipo del sindicato que lo había manoseado y reído de él…  del chico de la sala, amarrado y tomado por dos hombres al mismo tiempo… de los espectadores que no hacían nada por ayudarlo… de la bandeja y los licores en el suelo que tendría que pagar… del traje indecente que llevaba y que lo hacía parecer desnudo pero que había aceptado usar porque necesitaba el dinero para vivir…  lo que pensó que serían minutos se convirtió en una hora…  cuando terminó de hablar, el extraño también quedó en silencio…

-. ¿Es verdad todo lo que me has dicho?

Solo entonces Sergio cayó en la cuenta de lo patética que resultaba su historia… seguramente este hombre extraño estaba acostumbrado a lo que sucedía en este club y un chico de su edad quejándose de su estúpida vida era un drama muy corriente…  se puso de pie de un salto, arrepentido de haber hablado

-. No importa… nada importa. Le ruego me disculpe por haberle quitado su tiempo…

El extraño se puso de pie a su lado

-. ¿Cómo te llamas? – preguntó Nazir…

NAZIR

Caminaba por el pasillo en busca de algo interesante que ver… era miembro asiduo del club desde hacía muchos años. Tenía 28 años y creía haberlo visto y experimentado casi todo… se aburría de las repeticiones… no sabía a ciencia cierta qué era lo que quería pero si sabía que era algo diferente a lo usual. Entonces lo vio correr de prisa… escuchó los sollozos dentro del closet… se detuvo a comprobar si escuchaba correctamente… la curiosidad fue más fuerte. Golpeó  y abrió la puerta para saber quien lloraba con tanto sentimiento… no había mucho luz pero pudo distinguir la forma de un cuerpo delgado y un rostro muy delicado y hermoso que lo miraba con miedo… quedó prendado de inmediato de esos ojos tristes y la expresión de temor…

-. ¿Por qué lloras? – quería saber quién era y que le había sucedido… quería escucharlo hablar… esta criatura llorosa en el closet era algo fresco y diferente…

Cuando Sergio hubo terminado de hablar, Nazir estaba fascinado de lo que había escuchado… no solo parecía hermoso por fuera sino que tenía un alma pura e inocente… delicada y preciosa… algo muy difícil de encontrar en un lugar como este club donde todos se sabían el juego y las reglas, fingían con naturalidad y mentían a cada instante… este chico no tenía idea del mundo… era sentimientos puros y nobles. La historia del amor por su madre y su sufrimiento le había tocado las fibras más sensibles.  La intimidad del reducido espacio y la falta de luz hacían que todo estuviera rodeado de un aura mágica… dos desconocidos en el closet…

Se asustó del creciente encantamiento que estaba sintiendo por alguien que recién conocía y que no podía ver… ¿existía de verdad un alma tan bonita como esa?

-. ¿Es verdad todo lo que me has dicho?

Tenía que preguntar… necesitaba confirmación. Había pasado una hora embelesado escuchándolo… era la brisa fresca que andaba buscando… pero necesitaba saber que no era una manzana podrida engañándolo.

Lo sintió retraerse y ponerse de pie. En solo segundos y aun sin poder verlo, Nazir sintió que el chico creaba una barrera entre ellos

-. No importa… nada importa. Le ruego me disculpe por haberle quitado su tiempo…

No. no. no. Así no era como debía ser. Necesitaba saber su nombre y cómo era…  no lo iba a dejar partir…

-. ¿Cómo te llamas?

Era un dominante neto y sabía que se encontraba frente a un sumiso, aunque el chico no tuviera idea de quién o qué era eso.

El tono autoritario de su voz intimidó a Sergio quien respondió de forma automática

-. Sergio

Nazir se levantó. A tientas buscó el interruptor de la luz y lo presionó.

Sonrió casi deslumbrado… era más bonito que todo lo que había imaginado… lo contempló como si fuera una joya exquisita. Tenía ojos castaños claros y candorosos, un increíble pelo oscuro y una expresión adorable… un autentico diamante en bruto… le miró la boca y deseo comérsela…  al chico no le gustaba el traje que llevaba… si tan solo pudiera verse como él lo estaba viendo entendería lo hermoso que era y lo tentador que lucía… tenía el cuerpo delgado y apetecible… quería tocarlo y acariciarlo… quería hacerle muchas cosas… era… un deseo hecho realidad

-. Soy Nazir – dijo extendiéndole la mano ansioso por tocarlo…

-. Ya debo irme… tengo que arreglar el desastre que hice… gracias por escuch…

Nazir no le soltó la mano…

-. Voy contigo. Soy amigo del dueño

Sus palabras no admitían réplica.

Encontraron a Ricardo, uno de los dueños, que ya estaba al tanto de lo que había pasado. Nazir intercedió por él

-. Nadie le explicó nada… eso fue muy irresponsable. No puedes culparlo-

Nazir no solo era un cliente importante del Club sino que además era uno de los hombres de mayor riqueza de la ciudad y el país. La fortuna de su familia era considerable y estaba en sus manos.

-. Si… tal vez fue un error, pero..

-. Nada de “peros” Ricardo. Sergio necesita el trabajo. Lo hará bien a partir de mañana, ¿no es así? – lo miró preguntando sin admitir una negación

Sergio estaba confundido y exhausto, lo asustaban estos hombres tan intimidantes que hablaban de él. Deseaba el trabajo pero no deseaba ver escenas como la del chico ese… pensó en las propinas y el sueldo… en su madre… Lo haría. Aguantaría lo que fuera por la salud de sus padres.

-. Si, señor. No volveré a cometer un error

Ricardo suspiró aceptando. Si Nazir no hubiera intervenido lo habría despedido sin piedad.

-. Bien. Entonces vuelve mañana y ten más cuidado de ahora en adelante

Agradeció a Nazir. Huyó de la oficina hacia el vestuario. Se cambió de ropa y salió hacia la calle. Eran cerca de las 4 de la madrugada y estaba muy helado. Tenía una hora de caminata por delante. Suspiró casi con dolor cuando el aire frío entró a su organismo y echó a andar. Llevaba las propinas en el bolsillo de su chaqueta y se sentían muy bien. Tenía un trabajo… había conocido a un hombre que lo había deslumbrado… No. Mejor no pensaba en eso. Nada de hombres deslumbradores…

Caminaba de prisa con las manos en los bolsillos.

Pero era imposible no pensar en el desconocido del closet…  que hombre tan imponente… no había una cualidad en particular que lo hiciera atractivo… pelo castaño bien cortado, ojos café, altura y peso normales… muy bien vestido…  pero era la persona más especial que había conocido en sus 18 años… daba la impresión de que algo lo envolvía y le concedía condiciones diferentes y atractivas… un aura de poder y sabiduría… lo había sentido muy cercano, como si lo hubiera conocido de siempre y pudiera confiar plenamente en él… Nazir… le gustaba el nombre… diferente a lo común… ni siquiera sabía su apellido… tampoco sabía su edad ni sus gustos ni nada… pero él sabía todo lo que había que saber de su persona… Dios!! le había contado todos sus secretos!!! Debió pensar que estaba loco… que era una persona inestable… que…

El ruido de un vehículo deteniéndose a su lado lo distrajo de sus pensamientos

-. Sube

Nazir conducía el vehículo y se detuvo para ordenarle subir. Sergio no lo dudó. Subió sin siquiera recordar que no sabía nada de este desconocido… solo su nombre.

-. ¿Dónde vives?

-. No tiene que llevarme. Yo puedo caminar…

-. ¿Dónde vives? – insistió como si Sergio nunca hubiera hablado.

Le dio una dirección aproximada. No quería que viera el lugar donde vivía. Ya bastante había hecho con decirle su vida…

-. ¿Por qué no tomaste un taxi? O esperaste el bus?

Bajó la cabeza apenado… tenía el dinero de las propinas pero no iba a gastarlo en tonteras. Era el dinero para su madre…

Nazir pareció entender la falta de respuesta.  Se mantuvo en silencio como si analizara la situación.

-. ¿Pensabas caminar hasta tu casa?

-. Lo hago siempre

Asintió en silencio…

-. ¿Tienes novio?…

La pregunta quedó flotando en el aire como un cuchillo a punto de herirlo…

Sergio cerró los ojos y volvió su rostro hacia la ventana… así es que Nazir lo había deducido… se había dado cuenta que le gustaban los hombres y ahora su vergüenza era tal que quería arrojarse del vehículo en movimiento y estrellarse contra el pavimento para desaparecer… No!! no podía hacerlo.. ¿Quién cuidaría de sus abuelos si algo le pasaba?

-. No, señor- respondió mansamente

La respuesta de Sergio lo dejó boquiabierto… “no. señor”… “Si, señor”… mientras estaba desnudo bajo su dominio… sumiso y entregado… quieto, esperando a que él lo tocara y…”  la imagen lo asaltó en su mente provocándole un incendio interior… un temblor que no sentía desde hacía mucho tiempo.  Tuvo que hacer un esfuerzo para controlarse, aferrando sus manos al volante. No volvió a preguntar… no estaba seguro de manejar su voz y su mente con claridad…  Sergio lo había afectado mucho…

-. ¿Cuál es tu casa?

-. Yo… me bajo aquí-

Hizo ademán de abrir la puerta pero Nazir apretó el cerrojo impidiéndole bajar

-. ¿Cuál es? – repitió lentamente

Calló porque no quería decirlo… era una calle tan fea y pobre…

-. Déjeme aquí por favor. Ya estoy muy cerca – estaba a punto de llorar

-. Son las 4 y tanto de la madrugada y estamos casi bajo cero. ¿Me dices donde vives, por favor?-

Suspiró vencido. Levantó la mano e indico hacia adelante. Las calles se volvieron oscuras y el pavimento desapareció para dar paso a un camino de tierra lleno de hoyos y barro.

Volvió a levantar la mano para indicar hacia la izquierda y luego a la derecha

-. Es aquí, señor-

Esta vez era su casa de verdad. En medio de la oscuridad y la pobreza

-. Bien. Vete a descansar ahora-

-. Si… muchas gracias, señor… por todo-

Sergio descendió, Nazir no se movió hasta que lo vio entrar a su casa. Solo entonces encendió el motor y se alejó.

Demasiadas emociones para una sola noche… Sergio comprobó que sus padres descansaban bien y luego se metió a la cama agotado… Nazir… era en verdad un nombre bonito para un hombre aun más hermoso… el primer hombre atractivo que conocía en su vida… ¿Quién era? ¿Qué hacía?… algo importante, sin duda. Se durmió casi de inmediato.

Nazir condujo hasta su casa en el más absoluto silencio… solo su respiración agitada daba a entender que no estaba tranquilo…  en su mente iba escuchando la voz de Sergio y reviviendo una y otra vez la forma en que  movía su cara o sus manos… el detalle de quitar su pelo del rostro o de bajar la cabeza avergonzado… la suavidad con que hablaba… el movimiento triste de sus pestañas…  la vergüenza en sus mejillas… el torso desnudo atravesado por las tiras de cuero y remaches… las piernas enfundadas en esas mangas de cuero ajustado… demonios!!! No podía sacarlo de sus pensamientos ni quería hacerlo tampoco…  su imaginación estaba desbordada…

Se metió a su cama pensando en él… el cuerpo lleno de hormigueos y sensaciones extrañas.  Tenía que volver a verlo.

Nazir era el mayor de los tres hermanos. 12 años de diferencia lo separaban conAdamir.  Desde que podía recordar había tenido una magnífica relación con su hermano menor. Se había criado en una gran casa con muchos sirvientes y comodidades, propias de su clase social alta. Su padre y sus tíos eran dueños de la empresa naviera más grande del país, heredada de sus abuelos. Como hijo y sobrino  mayor, Nazir siempre supo que su destino estaba programado desde su nacimiento y tenía diversas tareas que cumplir que eran incuestionables y estaba muy vigilado por sus padres y familia en general.  Fue un niño ejemplar, estudiante modelo, se tituló en la profesión que todos esperaban, se casó con la mujer apropiada a los 25 años, tenía los hijos necesarios para continuar la tradición y se integró como futuro presidente a las empresas de la familia. Demostraba un carácter cortés pero fuerte, interés por aprender y respeto por los mayores; era apreciado por todos, a pesar de su juventud.

Nadie de su familia sabía nada del otro aspecto de su vida. Era fácil disimularlo puesto que nunca dejaba de cumplir sus obligaciones y nadie dudaba de él.

A los 12 años se sintió atraído por un chico de su clase y eso lo asustó. A los 14 estaba enamorado de una chica pero los chicos seguían llamando su atención… a los 16 tuvo su primera experiencia sexual con una chica y sintió que había sido muy bueno y por fin se aclaraban las dudas que atormentaban su existencia. Eso fue hasta que un nuevo chico se atravesó en su camino removiéndole el piso y dejándolo en una disyuntiva peor. Le molestó sentir que volvía a las interminables preguntas sobre su identidad sexual. Le molestó tanto que cuando finalmente tuvo su primera experiencia sexual con el chico aquel,  fue violento y cruel…. Estaba enojado por no poder quitarse de encima esta atracción hacia alguien de su mismo sexo y porque lo estaba disfrutando mucho. Lo humilló y trató con severidad pensando que de esa manera el chico se asustaría y lo dejaría en paz.

Fue el inicio de todo…

El chico nunca se alejó.  Se volvió cada vez más servil y sumiso mientras él escalaba en la dureza de sus acciones y de su sexualidad. Muy rápido se dio cuenta que el placer que obtenía al dominar sobre el chico lo satisfacía doblemente. La sensación de bienestar era mucho mayor que el temor. Dejó de tener miedo y aprendió a manejarlo y disfrutarlo. Su único temor era ser descubierto.

Mantuvo la relación con él a escondidas durante todo el resto de la secundaria. Nadie habría podido adivinar lo cercanos que eran. Apenas se saludaban en clases.  Nazir se las ingeniaba para cumplir con todas sus obligaciones a tiempo de manera de disfrutar del poco tiempo libre que tenía a su entero gusto.

La primera vez que entró a un Club BDSM tenía 18 años  y a los pocos minutos supo que su destino estaba sellado. Quería ser parte de ese mundo. La excitación rayaba en la locura. Aprendió a dominar y a usar elementos de castigo y dolor. Se volvió visitante asiduo y experimentó con todos los sumisos que tuvo a su alcance. Se asombró de la capacidad de aguante de algunos de ellos, de lo manipuladores que eran otros y más que nada, se sorprendió al conocer su verdadera naturaleza dominante.  Abusó al punto de poner en riesgo su carrera. Una única y estricta llamada de atención de su padre lo volvió al camino correcto.

Dos días antes de contraer matrimonio con Laura le confesó su verdad. “Es un matrimonio arreglado” respondió ella demostrando una seguridad impresionante “ni tú me amas ni yo a ti, pero podemos tener una buena vida juntos”. Llevaban 3 años casados y tenían dos hijos preciosos que Nazir adoraba. Algunas noches no llegaba a dormir. Ella entendía y nunca preguntaba.  Laura había puesto solo dos condiciones:Nazir jamás intentaría ejercer su actitud dominante en la cama con ella y la segunda era su discreción. No le importaba lo que hiciera de la puerta de su hogar para afuera, pero le exigía mantener su otra vida en silencio y lejos de su familia.

Nazir siguió experimentando. Aprendió de los maestros. Viajó a diferentes ciudades y países, invitado por otros amos. Tuvo sumisos de ambos sexos… no tenía una preferencia especial por uno de los sexos… le gustaba quien llamara su atención. Entre los 18 y los 28 conoció casi todo lo que había que conocer; pasó por etapas de violencia y perdición, se enamoró en forma fugaz para desilusionarse al poco tiempo, conoció sumisos que rayaban al borde de la locura en sus exigencias y otros que eran maestros en el arte de mentir para obtener lo que deseaban, se encantó y desencantó con la misma rapidez. Vivió, sintió, probó, observó y aprendió de manera intensa.

Se volvió un amo respetado y buscado en el submundo al que acudía de noche. Podía elegir entre una amplia gama de sumisos que se postraban frente a él… En su otra vida crecía a pasos agigantados en el ámbito profesional, tenía una esposa bonita y elegante que mantenía su casa funcionando perfectamente y con quien tenía una cordial relación. En sus hijos encontraba Nazir el cariño y la ternura que necesitaba para mantener el equilibrio. En su hermano menor reposaba la amistad y el compañerismo.

No era una mala vida y podría haber seguido así por siempre…

Pero había visto un chico correr a esconderse en un closet. Solo alcanzó a verlo fugazmente… un cuerpo delgado y bonito que llamó su atención… ¿Qué hacía tanto rato en el closet? Luego lo había escuchado llorar…  muchos de sus sumisos lloraban… no había ninguna novedad en ello… pero este le pareció un llanto diferente, con sentimiento y tristeza. No era el llanto habitual que escuchaba.  La curiosidad lo impulsó a entrar al closet… lágrimas con sentimiento en un cuerpo joven y atractivo despertaban su interés…

Ahora no estaba seguro de que hubiera sido una buena idea entrar allí…

En la sala de reuniones estaban su tío,  el gerente del área y tres militares de alto rango que lo miraban muy serios esperando una explicación por el atraso en el plazo de reparación de un buque de guerra… veía los ojos fríos de los presentes con sus uniformes llenos de condecoraciones relucientes, la mesa de caoba lustrosa iluminada por los rayos del sol que entraba por el ventanal… y solo podía pensar en que nada brillaba más bonito que los preciosos ojos de Sergio bañados con lágrimas de tristeza…

La imagen del chico lo acompañó todo el día impidiéndole funcionar con normalidad…

Se le había metido en el pensamiento y debajo de la piel…

Tenía que volver a verlo… ya fuera para sacárselo de la cabeza o para convencerse de que era alguien especial y merecía el esfuerzo de conquistarlo… 

Nazir era una persona ordenada y sus horas normalmente estaban programadas con anticipación pero este día todo era diferente. Terminó más temprano de lo acostumbrado y dejó cosas pendientes para el día siguiente. Se fue a su casa, comió, se duchó y se vistió para salir.  Besó a su mujer y a sus hijos y subió a su vehículo.

Era una de las pocas veces que llegaba temprano al Club. Normalmente su horario de llegada era alrededor de las 11 de la noche, pero hoy no quería dejar a Sergio solo… Deseaba estar ahí cuando llegara e iniciara su segundo día de trabajo… podía ser que necesitara ayuda… o se sintiera nervioso…

Mentira. Todo eso era mentira. Nunca se había mentido a sí mismo y era estúpido hacerlo ahora. Quería verlo y no dejar que nadie más pusiera sus ojos en él… la verdad es que se había fascinado como un adolescente y quería más de lo que había sentido la noche anterior.

El club era bastante grande y tenía varios salones y rincones exclusivos. Nazirgeneralmente entraba directamente a los salones privados del tercer piso donde llegaba lo más selecto. Hoy entró al salón del primer piso… solo unos cuantos clientes tempranos ocupaban algunas de las mesas. Alguien lo reconoció y se ofreció acompañarlo al sector exclusivo pero Nazir negó con la mano.  Tomó asiento en una de las  mesas apartadas en un rincón oscuro y pidió un trago. Sus ojos se acostumbraban a la oscuridad y buscaban por el salón… su corazón pegó un brinco cuando lo vio salir de la cocina con una bandeja en las manos… lo siguió deseando no perderse ni uno de sus movimientos. Se acomodó en su sillón y bebió de su vaso encantado de poder observarlo sin que él supiera que estaba siendo estudiado y analizado.  Volvía a vestir el “uniforme”… Nazirsonrió al recordar que no le gustaba… hay que ver cómo marcaba las curvas de su cuerpo, su culo firme y parado… Sergio caminaba entre las mesas dejando los pedidos. Por sus movimientos se podía notar que estaba nervioso. Aun no tenía suficiente confianza para moverse con soltura. Más clientes fueron llegando. Veía como Sergio se acercaba a los clientes, les hablaba mirándolos exactamente lo necesario y sonreía con cortesía pero sin verdadera amabilidad… eso estaba bien. No quería que anduviera coqueteando con nadie más. Apareció nuevamente con la bandeja llena y comenzó a repartir los tragos en una mesa de varias personas… cuando terminó, uno de los hombres le habló algo y sonrió exhibiendo ante Sergio un billete de alta numeración…Nazir se tensó en el asiento… el hombre movía el billete frente al rostro de Sergio y parecía esperar una respuesta… Sergio endureció su gesto e intentó alejarse… el hombre lo sujetó de la muñeca y se largó a reír… Con calma buscó el cuerpo de Sergio y comenzó a meter el billete por la cintura de su pantalón, frente a su entrepierna… Nazirestaba en llamas… Sergio estaba sufriendo con el gesto del hombre pero no se atrevía a hacer nada… Justo cuando Nazir se iba a levantar de su asiento enfurecido, Sergio dio un paso atrás, soltándose del hombre y el billete cayó al suelo. Dio media vuelta y se alejó como si huyera de vuelta a la cocina…

-. Hey chico… es tuyo!! – gritó el hombre recogiendo el billete y volviendo a alzarlo mientras lo movía… Sergio no volvió atrás.

Nazir puso atención a su propio estado… respiraba como si fuera un toro frente al matador, su cuerpo estaba caliente, sus puños apretados y su miembro duro como una roca…  ¿Cuánto tiempo hacía que no tenía una reacción así de violenta?… en todo sentido… excitado, ardiendo de deseo, de ganas de darle una lección al imbécil ese y por sobre todo.. ganas de ese chico que le confirmaba con sus gestos todo lo que había contado la noche anterior…

No le cupo ninguna duda más…

Lo quería… necesitaba tener a Sergio… tendría que esperarlo a que terminara su turno y hablar con él…  convencerlo… explicarle de las rarezas de su mundo de dominante, enseñarlo… seducirlo… atraerlo… quitarle los miedos…

El hombre de la mesa no se daba por vencido…  se puso a llamarlo a gritos… estaba molesto porque el chico había desaparecido sin haber recibido su dinero…

Vio a uno de los mozos antiguos ir en busca de Sergio, seguramente para evitar problemas… el chico apareció tímidamente escoltado por otro mozo… se acercaba al hombre empujado por el mozo más antiguo… se veía el miedo en su rostro…

A Nazir, siempre tan medido y educado, se le acabó la paciencia y las ganas de esperar.

Se puso de pie con firmeza y caminó decidido deteniéndose  justo en el camino entre al hombre y el chico.

Sergio se detuvo y lo miró sorprendido abriendo mucho los ojos…

-. Tú te vienes conmigo…

No habló fuerte, no gritó, pero no hubo ninguna duda de que sus palabras tenían que ser obedecidas.

Sergio sonrió sin darse cuenta de que lo hacía… estaba feliz de verlo… había estado pensando en él muchas veces en el día sin atreverse a preguntar o a esperar volver a verlo… creía que todo había sido solo una casualidad que no se repetiría… y ahora, ahí estaba de nuevo protegiéndolo… tan seguro e imponente…  lo asustaba con la misma intensidad que lo atraía… siempre aparecía a rescatarlo en el momento en que lo necesitaba. Era una señal…

Se desprendió de las manos de Clarence que lo sujetaba y caminó hasta detenerse frente a Nazir… ni siquiera pensó en su trabajo, en las instrucciones de mantenerse alejado de los clientes, en nada…  solo en el hombre que estaba mirándolo con ojos ardientes que lo hacían temblar de emoción y de nervios… se sentía seguro a su lado.

-. Ven aquí, chico – gritó el hombre desde detrás de Nazir, aun moviendo el billete en el aire.

Nazir estiró la mano y tomó a Sergio por la muñeca. Le gustó el contacto con su piel y la mansedumbre que Sergio mostraba. Tiró de él dirigiéndose hacia el interior del club. Sergio caminó detrás sin preguntar ni oponerse…  Llegaron a las salas del tercer piso. Había una en particular que Nazir gustaba de ocupar

-. Quiero mi sala – pidió al encargado de siempre que conocía bien. El hombre lo miró y luego su vista se dirigió a Sergio que miraba hacia abajo y a la mano de Nazir que sostenía la de Sergio… dudó solo un instante

-. ¿Algún problema? – preguntó Nazir impaciente sabiendo que eran muchos los problemas que estaba ocasionando al entrar a esa sala con un empleado del club pero estaba aprovechándose del beneficio de su nombre… estaba apurado, urgido… quería estar a solas con Sergio, ya mismo!!!

– No. Ninguno señor – respondió el hombre muy servicial entregando la llave para que otro empleado abriera la puerta.

Cruzaron la puerta de la mano…

CAPÍTULO 59.

Estaban solos en el cuarto.

Nazir lo soltó y se quedó mirándolo, recorriendo su cuerpo con todo detalle… la emoción lo embargaba por completo… llevaba años esperado por alguien especial como Sergio y ahí lo tenía, justo  frente a él, totalmente obediente, confiado y un poco asustado… exactamente los ingredientes  necesarios para excitarlo más… tendría que controlarse… no quería asustarlo…  Vaya!!!…  su erección se volvía incómoda y su excitación aumentaba cada segundo. Había olvidado lo que era controlarse y conquistar…

Sergio esperaba asustado e inquieto… los acontecimientos de los últimos minutos escapaban totalmente de su control… no tenía claro lo que sucedía pero sabía que era algo especial y quería ser parte de ello… Nazir lo encantaba… no era el mismo de siempre cuando estaba con él…

Pasaron varios minutos en que solo se comunicaban con las miradas…

-. ¿Sabes lo que soy? – preguntó tentativamente Nazir

-. No, señor

Si lo sabes… me llamas “señor” y me hablas tan sumiso porque lo sabes, aunque no estés consciente de ello

-. Soy un amo. ¿Entiendes que es eso?

-. No estoy seguro, señor

-. Soy un dominante… Me gusta el control y que todo se haga como yo deseo.

El cuerpo de Sergio reaccionaba con las palabras de Nazir… no sabía que era un “amo”, pero si tenía claro que ese hombre delante de él era alguien a quien obedecer y en quien podía confiar… ¿cómo lo sabía?… ni la más remota idea… solo lo tenía claro y le parecía excitante y maravilloso.. esto que le estaba pasando era como un sueño… una de esas historias de las películas que les pasaban a otras personas… solo que era real… un hombre increíble estaba hablándole y se interesaba en él.. en él!!  Ni siquiera se atrevía a respirar muy fuerte… casi sentía que necesitaba el permiso de Nazir para hacerlo…

Entonces Nazir se acercó hasta quedar a su lado y le habló suave y firme al oído

-. Quiero dominarte…

Sergio cerró los ojos y un temblor involuntario y delicioso lo recorrió de arriba abajo… un sonido parecido a un jadeo se escapó de su garganta…  Nazir seguía cerca suyo… parecía esperar una respuesta pero Sergio no estaba en condiciones de hablar… solo respiraba agitado y trataba de calmar la locura que se había vuelto el ritmo de su corazón…

Nazir pareció entenderlo…

-. Quiero que te entregues a mí y me dejes ser tu amo…

El color en sus mejillas, el asombro, la inocencia… el gesto de sumisión… se veía hermoso y deseable… su piel se había erizado lo que significaba que estaba tanto o más excitado que él mismo… retrocedió un paso.  Tendría que irse con calma y recordar lo mucho que Sergio se había asustado la noche anterior… calma pero firmeza… dejar muy claro desde el principio el rol de cada uno y que es lo que esperaba de él…

-. Desnúdate – ordenó con voz tranquila y segura, sin duda de que sería obedecido

Sergio volvió a cerrar los ojos al escuchar la orden. Su cuerpo se estremeció hasta la última célula… no hizo ningún gesto ni se atrevió a mirarlo… estaba excitado… acalorado como nunca antes… tragó saliva… trago aire… tragó todo lo que necesitaba para juntar el valor que iba a necesitar… nunca había estado desnudo frente a otra persona… sin embargo, sus manos no parecían moverse impulsadas por él sino por una energía distinta… deseaba obedecer la orden que había recibido… no era el mismo, era otro Sergio que quería responder a la orden dada y sentir todo lo que Nazir tuviera para ofrecerle …  comenzó a quitar las tiras de cuero de su pecho con manos nerviosas… una a una fueron cayendo… se desprendía de la ropa y su cuerpo aumentaba en calor… ¿Qué estaba haciendo?… ni siquiera sabía bien quién era ese hombre… no… no sabía..no importaba… había perdido la razón… Con la vista baja solo alcanzaba a ver los pies de Nazir pero era suficiente saber que estaba ahí mirándolo atentamente y esperando… desabrochó el apretado pantalón, respiró muy rápido y comenzó a bajarlo por sus piernas hasta que hubo salido… “desnudo” había dicho… Con dedos temblorosos, Sergio tomó la última prenda de ropa sobre su cuerpo y la deslizó hasta quedar totalmente expuesto frente a Nazir…  nunca en su vida se había sentido tan excitado y vivo… por primera vez tomaba consciencia de cada parte de su cuerpo que vibraba anticipando y deseando… las mariposas y serpientes que se retorcían en su estómago y el mareo afiebrado en su cabeza… su miembro erecto y duro y hasta sus testículos parecían haberse elevado. En un gesto de tardío pudor, Sergio se llevó ambas manos a cubrir sus genitales…

Nazir avanzó dos pasos hacia él

-. No…- dijo suave y firme. Le tomó las manos y las apartó dejándoselas a los costados pero sin soltarlas.

Sergio estaba asombrado de su propia desfachatez… aturdido y sin saber qué hacer ni atreverse a moverse… desterró cualquier otro pensamiento de su mente… solo existían ellos dos en este momento… no sabía que mas vendría, que sería de él mañana ni adonde lo llevaría esta insensatez… pero era tan grande lo que sentía que, por ahora, nada más importaba

La mano cálida de Nazir subió por uno de sus brazos y pasó por su mandíbula en un primer contacto cariñoso… Sergio ladeó su cabeza hacia el mismo lado, deseando apresar esa mano y que le acariciara el cuello, la oreja y todo.  La otra mano levantó su barbilla… labios candentes y posesivos sobre los suyos… un beso!! Su primer beso… era una delicia sentir los labios de Nazir sobre los suyos. De pronto los cuerpos se tocaban y las manos de Nazir lo sujetaban con fiereza de las nalgas desnudas hundiendo los dedos en su carne y agarrando con posesividad… Sergio abrió la boca para emitir un jadeo de asombro… Nazir aprovechó el momento y se apropió de la boca del chico hundiendo con suavidad su lengua y tanteando despacio hasta sentir su sabor y la sedosa textura de su lengua…

Los gemidos que Sergio escuchaba eran suyos, provenían de su garganta y no sabía cómo detenerlos… Los labios de Nazir abandonaron su boca y bajaron por su cuello hasta la parte posterior…

-. No tengas miedo de mi 

Le fascinaba Sergio, la obediencia inmediata y sin preguntas… su sabor, sus gemidos, su cuerpo… sus nalgas firmes entre sus manos…  su inocencia y nervios… lo iba a volver loco este chico… respiraba con fuerzas conteniendo las ganas de ponerlo en el potro y penetrarlo hasta saciar su deseo…  lo deseaba como pocas cosas en su vida… pero no era solo eso lo que deseaba de Sergio.  Lo sujetó del pelo y tiro despacio para obligarlo a alzar sus ojos

-. ¿Sabes lo que me estás haciendo? – preguntó con voz rasposa muy cerca de sus boca

Sergio negó moviendo la cabeza… sin ser capaz de despegarse de sus ojos

Nazir se fascinó un poco más con la inocencia que leía en su rostro… en verdad, Sergio no sabía lo que le estaba provocando y cómo lo tenía

-. Me traes loco por ti… mira, te metiste bajo mi piel y no puedo dejar de pensar en ti… me gustas… te deseo…

Sergio volvió a gemir… era como un sueño… una película… no quería despertar.. nuncapensó que alguien le diría cosas tan bonitas.. mucho menos un hombre tan importante como este…

-. Vas a ser mío – susurró Nazir volviendo a apoderarse de su boca en un beso que le robaba el aliento y la voluntad – mío y de nadie más

Cada palabra y gesto de Nazir desataba con más fuera la insensatez en Sergio…  lo que estaba haciendo era una imprudencia… contra todo su sentido común… siempre había evitado el tema del sexo y tenía miedo del día en que se viera enfrentado a el, pero aquí y ahora estaba escuchando a este hombre decirle que lo tomaría y lo haría suyo y en lo único que podía pensar era en cómo se sentiría tenerlo ya dentro suyo aunque doliera…  estaba loco de deseo…

-. Algo que decir? – pregunto Nazir buscando sus ojos nuevamente

– No, señor- respondió en un hilo de voz tiritona

La respuesta de Sergio era perfecta… respiró con satisfacción sintiendo el calor y el orgullo repartirse por su cuerpo. Sin poder aguantarse más se fundió con él en un abrazo.

-. ¿Quieres ser mío? – preguntó lamiendo la curva de su oreja

-. Si, señor – respondió Sergio entre jadeos…

Si hubiera sido cualquier otro chico, Nazir no habría dudado ni un momento en tomarlo inmediatamente y satisfacer la exigencia de su carne pero después de tanto experimentar, había llegado a entender la importancia de la buena preparación y la paciencia… no quería un Sergio por diez minutos o diez días… lo quería para mucho más tiempo…

-. Voy a enseñarte – Le habló con dulzura

Sergio asintió… sabía de que estaba hablando Nazir… de lo que había visto en las últimas horas en este lugar… las cadenas y las vendas. Se sintió desfallecer cuando recordó lo del chico encadenado y su cuerpo reaccionó expresando temor

-. ¿Tienes miedo?

-. Si, señor – respondió avergonzado pero incapaz de mentirle

Nazir cruzó sus brazos alrededor de él en un gesto de protección. Sergio respondió al instante apretándose contra su pecho, conociendo su olor y sintiendo el calor de su cuerpo a través de la camisa…

-. No debes temerme. Voy a cuidarte y protegerte siempre. Vas a aprender de todo conmigo. Tendrás que ser valiente… ¿entiendes de qué hablo?

Sergio apenas conocía el mundo en el cual Nazir lo quería integrar… no sabía si entendía claramente de que hablaba… pero si él decía que iba a cuidarlo y protegerlo, eso sí era capaz de creerlo…

-. ¿Habla de lo que le hacían al chico anoche? – preguntó tímidamente pegado a la camisa que cubría su pecho

Nazir pensó un momento antes de responder

-. Hablo de eso y de mucho más… Quiero que me entregues tu cuerpo y tu voluntad… te voy a hacer feliz aunque a veces te haré llorar y te va a doler, pero siempre voy a estar contigo, cuidando de ti sin dejar que te pase nada verdaderamente malo-

 Sintió a Sergio temblar en sus brazos. Seguramente lo había asustado pero no quería mentirle. En verdad deseaba hacerle todo tipo de cosas y que fuera suyo de todas las maneras posibles en que un amo podía poseer a alguien…

– Es una promesa, Sergio. Siempre voy a estar contigo y a cuidar de ti–

Volvió a besarlo, a dejar que sus manos lo tocaran por todos lados…

-. Voy a ser tu amo. Solo yo puedo tocarte y causarte placer o dolor. ¿Estás de acuerdo?-

Lo sintió temblar y dudar… le buscó los ojos y espero a que le hablara

Sergio se mordía la boca y pestañeaba de prisa… dolor… dolor… a él no le gustaba el dolor…

-. Háblame. Dime que sucede

-. Es que… – ladeaba el rostro y huía de sus ojos, pero Nazir le sostuvo la barbilla obligándolo a volver a mirarlo y exigiendo con la mirada

-. Me da miedo el dolor – susurró tiritando y casi a punto de llorar. No quería echar todo a perder y que Nazir se arrepintiera… pero tenía que decirlo

Sergio era tan hermoso y perfecto que rayaba en lo irreal… su alma era deliciosa y quería tenerla… ¿dolor?.. aahhh.. le enseñaría todo lo necesario aunque se demorara años en hacerlo… lo convertiría en su adicción, en su vicio, en su perdición… Nazir ladeó el rostro con el atisbo de una sonrisa muy confiada al responderle

-. Te enseñaré con paciencia… ya te dije. No tienes que temer nada de mí. Voy a hacerte feliz. ¿Confías en mi? – la última frase fue preguntada con voz grave y mirada seria

-. Si, señor – fue la respuesta inmediata

-. Eso es todo lo que necesitamos

Le buscó la boca… Sergio estaba a su disposición, correspondía a sus besos, sin experiencia pero con deseo y entusiasmo, le permitía tocarlo sin impedirle acceso a ninguna parte de su cuerpo… tembló y jadeo cuando las manos de Nazir finalmente acariciaron su miembro y sus testículos… era enloquecedor… sexo… de esto se trataba… de este mareo placentero y embriagador… aaahhh… más… quería mucho más de lo que él le estaba haciendo…

Nazir Puso sus manos en los hombros de Sergio y, lenta pero firmemente, fue empujándolo hacia abajo

-. Arrodíllate –

Tocó el suelo con sus rodillas y esperó sin saber que pasaba… Nazir se alejó unos cuantos pasos. Lo escuchó moverse pero no se atrevió a mirar. Luego vio los pies desnudos acercarse hasta que la tela del pantalón de Nazir tocó su mejilla y sus manos le acariciaron la cabeza con ternura…

-. Abre el cierre – ordenó Nazir…

Sergio levantó la vista lo suficiente como para ver que el pantalón era la única prenda de ropa que quedaba sobre el cuerpo de Nazir…  ver la piel de su torso le despertó el apetito… jadeo mirándolo… deseaba tocarlo…  Nazir era hermoso… cierre… cierre…. Él no tenía ropa por lo tanto la única opción era el cierre del pantalón de Nazir. Lo bajó con calma para no equivocarse… detrás de la tela había un bulto hinchado y palpitante… sin que Nazir diera una orden, Sergio entendió lo que debía hacer. Metió su mano y con extrema delicadeza tocó por primera vez un miembro viril que no fuera el suyo… la exclamación de Nazir al sentirse acariciado aumentó su excitación. El miembro cabeceó vigorosamente frente a su rostro. Nazir se movió acercando su miembro al rostro de Sergio… lo pasó acariciando sus mejillas con lentitud para luego llegar a sus labios. Iba a dar una orden cuando los labios de Sergio se separaron tímidamente

-. ¿Quieres probarlo?

-. Si, Señor

-. Bien. Te lo has ganado

Si. Exactamente así fue cómo Sergio sintió el miembro de Nazir en su boca. Como un regalo especial con el cual era premiado… la mano segura de Nazir le sostuvo la cabeza, sin forzarlo ni empujarlo, haciéndole sentir que todo estaba bien… el pene ocupaba casi todo el espacio en su boca, un suave y delicioso pedazo de carne caliente que lamió y chupó con deleite, aprendiendo, saboreando, atorándose pero más que nada, excitado y feliz… 

No sabía quién era ni que había pasado con el otro Sergio… ese que nunca hablaba de sexo ni se atrevía a pensar en que le gustaban los hombres, el que nunca había besado a nadie y tenía cero experiencia sexual… ahí estaba, de rodillas y desnudo frente a un hombre fabuloso, con un miembro duro dentro de su boca y garganta, ansioso por recibir el placer y dolor con que lo había amenazado… temeroso, si y asustado también… pero confiando ciegamente en cada palabra que le había dicho y prometido…

Los movimientos de Nazir se volvieron más bruscos… el líquido caliente le invadió la boca y la mano de Nazir permaneció sosteniendo su cabeza… Sergio entendió y lejos de asustarse o rechazarlo, pensó que era el premio mayor y lo tragó lamiendo hasta la última gota…

Nazir no quitaba sus ojos de él admirando y deleitándose con cada uno de sus movimientos… la entrega y la forma en que Sergio estaba disfrutando de su miembro en la boca era algo que no podía enseñarle… técnicas si podía, pero el placer de hacerlo nacía solo de él…  Acababa de marcarlo con su semen dentro de su garganta… ahora parte de él estaba dentro del cuerpo de Sergio. Serían muchas las marcas que le haría hasta que le perteneciera por completo, cuerpo y alma…  quería cada pedazo de ese glorioso chico arrodillado delante de él… se emocionó un poco más… era perfecto… era autentico, real, virgen, dulce, lindo… era lo que había buscado en tantos otros y por fin había encontrado…

-. Voy a enseñarte algo más esta noche – dijo cuando se hubo recuperado de la deliciosa sensación de correrse en su boca inocente y dejarle su marca.

-. Ven aquí

Nazir sonrió satisfecho y entusiasmado… Si. Entusiasmado como no lo estaba desde hacía años… quería enseñarlo, educarlo, moldearlo… sería una tarea maravillosa y disfrutaría cada momento. Ahora quería darle una muestra del placer que él iba a otorgarle

-. Tus manos detrás de la nuca… los codos hacia fuera… eso es

Así… exactamente así, obediente, sumiso y nervioso, era como lo había soñado… Lo fue tocando despacio, descubriendo cuales eran los botones correctos que debía apretar, dónde le gustaba ser tocado y de qué manera… le encantaba el cuerpo dócil y delgado de Sergio… los jadeos y gemidos de placer que salían por primera vez de su garganta inexperta… eran excitantes y provocadores…

-. Cierra los ojos.  Solo siente mis manos y mi boca en tu cuerpo.

Sergio obedeció una vez más… Ni en el mejor de sus sueños había llegado a imaginar lo que estaba sintiendo… las suaves lamidas en su clavícula y sobre la línea de su mandíbula… los besos exquisitamente tiernos en su boca… los labios exigentes atrapando sus tetillas hasta hacerlo gemir…  la boca de Nazir acercándose a su miembro tan rígido y caliente como nunca antes lo había tenido… la suavidad con que lo frotaba y acariciaba… el calor acumulándose en su interior… ya no podía mantenerse quieto como le había pedido que estuviera… las manos detrás de la cabeza estaban a punto de soltársele … sentía un enredo ardiente en su sexo a punto de emerger… era angustiante y delicioso a la vez… era imparable… iba a sucederle..

-. Señor!!… – gimió Sergio sin poder controlarse más

En respuesta, Nazir lo frotó con mayor intensidad y lo cubrió con su cuerpo para encontrarle la boca y hundir su lengua en el…

Sergio dejó correr sus emociones libremente… el placer lo hizo sentir desfallecer… las emociones se desbordaron de sus ojos, en gemidos de su garganta y en un chorro de líquido blanco que emergió entre ambos cuerpos

-. Me perteneces, Sergio. Por fin te encontré- Nazir lo abrazó sintiendo el placer del chico en su propio cuerpo… todo estaba bien… se sentía completo y feliz.

-. Ya no trabajas aquí – dijo Nazir al subir ambos a su vehículo más tarde, cuando habían vuelto a vestirse y se alejaban del Club

-. No?

-. Voy a buscarte otro trabajo y ya no tendrás que preocuparte por dinero para tus padres

-. Pero… – él no quería ser un mantenido. No quería que le dieran dinero sin que se lo hubiera ganado.

-. Toma. Esta es mi tarjeta. Quiero que estés mañana a las 9 en esa dirección y preguntes por mi. ¿lo harás?-

-. Haré lo que me diga que haga, señor

No fue una respuesta pensada… Sergio simplemente dijo lo que le nacía del corazón… Se había desnudado a una sola orden suya, lo había recibido en su boca y había tragado su semen, le había permitido tocar su cuerpo y masturbarlo hasta terminar gimiendo y eyaculando en sus manos… haría lo que fuera.

Nazir inspiró calmándose del impacto producido por las palabras de Sergio… su sumisión era tan hermosa que lo conmovía a cada instante… Era como volver a nacer en este mundo de amos y sumisos, olvidar todo lo vivido y encontrar a la persona justa que completaba su existencia…

Frente a la casa de Sergio, en medio del barro y la pobreza, Nazir descendió del vehículo y lo acompañó hasta la puerta

-. Te estaré esperando dentro de unas horas

-. ¿Puedo soñar con usted? – preguntó Sergio muy seriamente

 Nazir río…

-. Puedes soñarme, pensarme y desearme.

Le tomó ambas manos llevándolas hacia la espalda de Sergio para poder abrazarlo también…

-. Buenas noches – lo besó en la boca sin importarle nada… deseaba hacerlo… eran las 3 de la madrugada y con ese frío lo más probable era que nadie los estuviera viendo.

Volvió al automóvil y se dirigió a su casa con la sensación de ir flotando en una nube esponjosa…

“¿Puedo soñar con usted?”

¿En serio le había pedido permiso para soñarlo?

Tenía una sonrisa boba en el rostro… lo sabía y no le importaba… estaba dichoso y quería sonreír como estúpido… Si!!! Podía soñarlo, pensarlo, desearlo, acariciarlo, tocarlo, besarlo, sentirlo, amarlo y…

De pronto la boca se le quedó abierta y la mirada fija en el camino…

¿Había dicho “amarlo”??    ¿por qué había dicho eso?… amor?  amar?…

Pero que es lo que estaba pasándole?…

Nunca su vida secreta se había traspasado ni un centímetro hacia su “vida real”…

Pero… pero… ¿si recién le había pedido que estuviera mañana a las 9 en su “oficina real”?!!!

Y ahora andaba pensando en “amor”??!!!….

Mantuvo la vista pendiente del camino…  algo no estaba bien…  estaba comenzando a trasgredir los límites entre ambas vidas… le había prometido a Laura que nunca lo haría… se lo había jurado a sí mismo también…  sus padres, su familia, sus hijos.. laempresa..

Sergio…

No pudo evitar que la sonrisa tonta volviera a su rostro…

Había hecho esas promesas antes de encontrarlo…

-. Cuidado Nazir – se dijo a sí mismo en voz alta dándose cuenta que no iba a retroceder… Algo estaba cambiando terriblemente… y era mejor que nadie le pidiera poner en la balanza cuanto le importaba una vida o la otra porque quizás se llevarían una sorpresa…

Capítulo 60                                                  

Llegó un poco antes de las 9 a la dirección que indicaba la tarjeta. El edificio era impresionante, pero claro!… era de esperarse… alguien como Nazir debía tener un buen trabajo y ser muy apreciado por sus superiores. Cada minuto que pasaba estaba más asombrado de haber sido elegido por Nazir. ¿Qué había visto en él?… si cuando se miraba al espejo solo veía un chico delgado, pobre y sin gracia particular. Avanzó hacia la chica de recepción temiendo que la burbuja en que flotaba se rompiera amargamente en cualquier momento.

Tímidamente entregó la tarjeta a la señorita de la recepción.

-. El señor lo espera – respondió ella con una amable sonrisa, poniéndose de pie y guiándolo al ascensor.

¿Me espera?… me espera!!… no se olvidó… suspiró relajando sus hombros.  Alguien más lo recibió en el último piso… un lugar muy lujoso. Los nervios se apretaban en su estómago…

– Por aquí, señor

Una mujer alta y atractiva, que se identificó como su secretaria, abrió una puerta y le indicó el camino…

La oficina de Nazir era grande y luminosa. Al verlo,  una sonrisa traviesa se le dibujó en la cara. Sergio no pudo ocultar su nerviosismo y sorpresa… se veía imponente detrás del gran escritorio… suspiró sintiendo que las piernas se le volvían débiles… ¿Qué cargo tenía?… ¿Qué hacía para vivir?…

-. Eres puntual. Me gusta – Nazir se puso de pie.

Lo reconocía en este ambiente y eso tranquilizó a Sergio. No sabía que esperar… ciertamente no esperaba una oficina como esta…

Cuando la puerta se cerró, Nazir se acercó y lo abrazó muy lentamente… le tomó la boca por asalto y los sentidos de Sergio, ya alterados por el lugar, se confundieron aún más.

-. ¿Quién es usted?

Preguntó sin poder aguantarse la curiosidad y cierto temor que comenzaba a crecer en él.

-. Soy el mismo a quien te entregaste anoche- respondió alegre y jovial…  Nazirmantuvo su agarre en la cintura de Sergio. Había despertado contento esa mañana y cuando recordó la razón de su alegría se sintió mejor aún. Había pasado por su pensamiento la posibilidad de que Sergio no asistiera… pero lo había descartado luego de recordar su sumisión innata. Verlo en su oficina era algo completamente nuevo. Sus mundos comenzaban a mezclarse y lejos de estar preocupado, estaba contento.

-. ¿Trabaja para usted? – preguntó Sergio refiriéndose a la estupenda mujer que teníaNazir de secretaria

Nazir sonrió acariciándolo… la inocencia de Sergio era refrescante. Lo besó nuevamente y luego lo llevó hasta el gran ventanal del séptimo piso.

-. Mira hacia allá.. ahora al otro lado.. aquí abajo… ¿ves todos estos edificios.. lagente y las máquinas? Es el astillero de mi familia y yo soy quien maneja todo esto. Todos trabajan para mi– No había una gota de arrogancia en sus palabras pero a Sergio el miedo se le volvió espeso en las venas. Se soltó del brazo de Nazir y retrocedió

– ¿Qué sucede?

Todo!… sucedía todo… estaba mal. Nazir era una persona muy importante y de mucho dinero y él… Dios!!! él era tan insignificante y tonto… se había ilusionado de un imposible… había creído que podrían… ¿cómo se le ocurría?…

Sergio fue caminando hacia atrás hasta llegar a la puerta…

Nazir no esperaba esa reacción pero pudo entenderla. La mayoría de la gente se fascinaba con su dinero y  poder y trataban de volverse cercanos a él, pero había otros que se intimidaban al punto de tartamudear y marearse en su presencia. Sergio era de los segundos.

Bueno. Ahora tenía dos opciones: correr y detenerlo por la fuerza antes que escapara por la puerta o comenzar a ejercer su dominio sobre él…

Dejarlo ir ya no era una opción posible.

-. Sergio – Bajo, controlado y firme. 

Surtió efecto. Sergio se detuvo y agachó la cabeza respondiendo a la voz dominante deNazir. Su respiración errática…

-. Señor…- respondió en un hilo de voz

Nazir mantuvo su posición aunque deseaba estar a su lado y fundirlo en su cuerpo. Necesitaba controlarse para no echarlo todo a perder. El siempre tenía que saber qué hacer y demostrarle a su sumiso que podía confiar en él.

-. ¿Te asusta mi poder o mi dinero?

-. Las dos cosas, señor

-. ¿Te asusta tanto como para salir por esa puerta y no volver a vernos nunca más?

La boca de Sergio se abrió pero no emitió ningún sonido… Si. Tanto poder lo asustaba mucho… pero dejar de verlo lo asustaba mucho más. Comenzó a respirar casi hiperventilando… ¿Qué iba a hacer Nazir con una persona tan común como él?… se aburriría  en segundos… podía tener a quien quisiera…  sería un juguete en sus manos… mejor se alejaba ahora antes de ilusionarse, enamorarse y sufrir… ya estaba sufriendo…

-. Soy la misma persona de anoche y de ayer –

Nazir dio unos cuantos pasos hacia Sergio. Lo vio encogerse y temblar… de pronto, al chico se le doblaron las rodillas. Cayó al suelo y mantuvo esa posición en espera de él.

-. Levántate – ordenó cuando estuvo a su lado tendiéndole una mano. Sergio tomó la mano y se puso de pie, aun temblando y con la cabeza gacha.

-. Si vas a arrodillarte frente a mí que no sea por temor al dinero o poder de mi familia – levantó la barbilla de su sumiso más convencido que nunca de la buena elección que había hecho – Si te arrodillas frente a mi es porque me reconoces como tu amo –

-. Lo lamento, señor – estaba confundido. No quería perder a Nazir antes de comenzar pero tenía temor de no ser todo lo que el hombre esperaba de él.

-. No hay nada que lamentar. Estas conmigo y yo estoy contigo ¿entiendes lo que significa eso?-

Procesó las palabras hasta entenderlas. Estaba con Nazir. El se encargaría de todo… ¿en verdad era así de simple?

-. Creo que si, señor

-. Mírame. Estoy contigo. Eres mío desde anoche, me perteneces. Yo te protejo y cuido. No tienes nada que temer.

El momento era especial. Sergio se daba cuenta del verdadero alcance y poder de Naziry todo lo que involucraba. No había esperado que fuera tan importante.

-. ¿Lo entiendes?

Entendía lentamente… se preguntaba cuanto tiempo duraría el interés de Nazir en él…

-. Si, señor. Ahora le pertenezco.

El tiempo que fuera… lo disfrutaría… se enamoraría como idiota aunque tratara de evitarlo y luego sufriría… pero no podía alejarse. EL magnetismo de Nazir lo había embrujado.

-. Así es – para confirmarlo, Nazir lo acercó a su cuerpo y saqueó su boca hundiendo su lengua profundamente en la boca de Sergio. Lo mantuvo entre sus brazos, acariciando su espalda,  hasta que lo sintió tranquilizarse.

-. Voy a presentarte a una persona con quien vas a trabajar. Va a enseñarte y tú vas a aprender, ¿de acuerdo?

-. Si. Señor

-. Cumplirás el horario normal de trabajo. No me buscarás durante las horas de trabajo.

Se notó la desilusión en el gesto de Sergio…

Entonces, Nazir murmuró en su oído.

-. Pero cada noche a las 8 en punto te quiero ver esperándome en la misma sala de anoche, desnudo y listo para comenzar a aprender.

Las palabras lo excitaban, la cercanía de Nazir lo hacía perder la calma. Con un apasionado beso cerraron el trato. Se quedaron apretados el uno contra el otro, solo respirándose y sintiéndose, empapándose de la dicha de estar juntos. Nazir contuvo sus ganas de arrojarlo sobre el escritorio y comenzar en ese mismo momento a enseñarle todo lo que quería que aprendiera… tenerlo su cuerpo delgado apretado contra el suyo le producía placer.  Los golpes en la puerta los obligaron a separarse aunque la respiración de Sergio aún no recuperaba su ritmo normal.

A primera hora de la mañana, el jefe de contabilidad había recibido instrucciones directas de Nazir de preparar un nuevo empleado en su área disponiendo para ello de los recursos que necesitara. El hombre entró a la oficina de Nazir a buscarlo y se llevó de vuelta al tercer piso a un jovencito muy nervioso que comenzó a enseñar tal como su jefe había pedido. Los números le gustaban a Sergio. Al cabo de un par de horas estaba sumido en su aprendizaje y muy feliz al ver que podía hacerlo.

Varios minutos antes de las 8 de la noche, Sergio entró a la sala del club. No tuvo problemas para llegar a la sala ya que Nazir había dado las instrucciones necesarias. Miró a su alrededor con detención…  se arrepintió muy rápido. Recordaba al chico que había visto en las salas de abajo… Comenzó a desnudarse pensando en que uso tendrían todas las cosas que había en la sala. Mejor no pensarlo… concentrarse solo en Nazir… había dicho que cuidaría de él y hasta ahora le había demostrado que lo estaba haciendo.

A las ocho en punto Nazir abrió la puerta aparentando una tranquilidad que estaba lejos de sentir. Había estado flotando entre nubes de algodón y fuertes descarga de energía erótica todo el día. Saber que Sergio estaba en el mismo edificio que él, solo unos pisos más abajo era, a la vez, desesperante y reconfortante. Era suyo. Había llegado a la hora que le indicó en la mañana y estaba trabajando para él. Todo funcionaba según lo planeado… excepto la locura que se apoderaba de él y le hacía difícil no bajar corriendo las escaleras, irrumpir en las oficinas de contabilidad y levantar a Sergio en sus brazos para comérselo en un beso apasionado, elevarlo por el aire hasta dejarlo sobre el escritorio, desnudar su delicada piel y cubrir de besos su garganta y estómago y… 

¿Qué le había hecho Sergio?…

Había estado luchando por mantener su concentración en el trabajo, dejar sus manos y pies tranquilos… suspiraba a cada instante y sus pensamientos se perdían repasando cada instante vivido con Sergio…  su cuerpo se llenaba de ganas y deseaba verlo… se sorprendía sonriendo como un bobo…  Se obligó a mantenerse alejado del tercer piso y lo consiguió con bastante dificultad.

Cuando llegaron las ocho, Nazir estaba más que preparado para su sumiso… una deliciosa sensación de placer lo recorrió de arriba abajo al verlo desnudo en el centro de la sala… le gustaba su cuerpo, el color de su piel… apretó los puños en un intento de mantenerlos bajo control y que no escaparan furiosas a tocarlo y abrazarlo… ¿cuándo fue la última vez que se había sentido así? ¿Cómo un colegial enamorado y tembloroso?… ¿con el miembro erecto tan solo al ver a Sergio? Su belleza lo conmovía… su inocencia era un arma tan poderosa que lo desarmaba y lo debilitaba de puro placer…  sonrió ante lo estúpido de su propia pregunta. Nunca se había sentido así frente a un sumiso antes.

-. Buenas noches, Sergio – caminó despacio hasta él disimulando la agitación que sentía.

Sergio estaba arrodillado en el medio de la sala pero no conocía la postura adecuada

-. Buenas noches, señor-

– Deja caer tu peso en los tobillos, tu espalda recta,  separa tus piernas, rodillas hacía afuera y pon tus manos sobre los muslos… eso es… palmas hacia arriba. Tu cabeza siempre hacia abajo

Sergio sentía cada indicación de Nazir como una caricia excitante…

-. No te está permitido mirarme a menos que te lo ordene…

Las instrucciones lo hacían sentir vivo e importante… Separó sus piernas y se quedó desnudo en el medio de la sala en una posición vulnerable… exhibía su cuerpo paraNazir, erección incluida… era increíble que mientras más expuesto estaba, más aumentaba su nivel de excitación… un desvergonzado exhibicionista… y lo estaba disfrutando.

-. Me esperaras así cada noche –

-. Si, señor –

-. Te ver hermoso de esta manera. Me agradas

El gesto fue demasiado breve, la mano de Nazir pasó rápida por el pelo sedoso de Sergio…

Ladeó su cabeza para sentirlo… anhelaba ser tocado pero  Nazir tenía otros planes. Lo perdió de vista un momento. Lo escuchaba moverse pero no sabía que hacía… estaba nervioso e impaciente por su contacto.  Se preguntó si tenía miedo y para su propia sorpresa descubrió que no. Nazir no le provocaba miedo sino un conjunto de emociones fuertes e intensas que incluían su estómago apretado y lleno de serpientes revoloteando… las mariposas eran demasiado pequeñas para ejemplificar lo que estaba sintiendo…

-. Levántate y ven aquí

Obedeció de inmediato. Avanzó hasta donde provenía su voz.

-. Debemos aclarar algunas cosas –  

Sergio sintió una bata suave cubrir su cuerpo. Nazir tomó asiento en un sillón y le indicó el otro. Dudó antes de sentarse… era como ponerse a la misma altura de Nazir… finalmente obedeció.

Durante media hora aproximadamente, Nazir le explicó a Sergio en qué consistía una relación entre un amo y un sumiso. Le habló de anteponer sus necesidades… tenía que olvidarse de sí mismo y ser lo que Nazir deseaba que fuera. Su amo y su placer estaban por sobre todas las cosas, a la hora que fuere y en cualquier circunstancia. Nazirdecidiría todo por él y se encargaría de que su vida no tuviera más problemas. Nada sería más importante que él de ahora en adelante. Necesitaba que fuera todo para él.

Sergio lo escuchaba extasiado, no solo por la seguridad con que hablaba  y lo miraba sino por lo que decía… sonaba como una locura y un nivel de egoísmo que sobrepasaba todo límite… pero era lo que deseaba, anhelaba que su único objetivo fuera pertenecerle, servirle, complacerlo…  arrastrarse a sus pies para hacerlo feliz… le daría obediencia absoluta y entrega total… su felicidad radicaba en eso.

-. ¿Entiendes todo lo que te he explicado?

-. Si, Señor   

-. ¿Quieres preguntar algo?

-. ¿Podré ver a mis padres, señor? – preguntó tímidamente. Era lo único que le preocupaba

-. Si. Siempre podrás verlos. Seguiras viviendo con ellos ahora-

-. Gracias, señor

Le habló de su palabra de seguridad y le explicó de que se trataba

-. Si dices “rojo” me detendré pero si no lo haces, seré yo quien decida cuando has tenido suficiente.

Sergio asintió. Comprendía todo. Confiaba. “rojo”… un buen color. No pensaba usarla jamás.

-. Sergio, entiendes que puedes decidir qué quieres que haga contigo y lo que no deseas, pero yo elegiré cuándo y cómo hacértelo-

¿Qué cosas no le gustaría que Nazir hiciera con él?… el pensamiento vino rápido a su mente… el chico del piso de abajo que era penetrado por dos hombres con espectadores en la sala…

-. Esto es un contrato. Léelo con cuidado y responde cada una de las preguntas – Puso en su regazo varias hojas impresas – podemos cambiarlo más adelante, pero esto será la base de nuestra relación –

Algo se resquebrajó dentro de Sergio…

¿Un papel sería la base de su relación?… ¿Su firma en un papel?… ¿y donde quedaban el romanticismo y las estúpidas ilusiones que había estado haciéndose?

Nazir se dio cuenta de la desilusión que se reflejaba en los preciosos ojos que lo habían atormentado todo el día

-. Sergio

Solo su voz bastó para que la atención de Sergio volviera hacia él

-. Apenas nos conocemos. No sé cuáles son tus límites y no quiero causarte daño. Este documento es importante

No lograba cambiar la decepción en la mirada de Sergio

-. Lo entenderás más adelante y me lo agradecerás – insistió Nazir… comenzaba a sentirse frustrado al ver que no lograba cambiar al expresión de Sergio

-. Maldición!. Sé de lo que hablo. Es por tu bien –

Un contrato era necesario para proteger al sumiso y él deseaba protegerlo.

Sergio escuchaba la insistencia de Nazir y podía entender lo que decía… pero él era un tonto romántico incurable que creía en los cuentos de hadas y Nazir era el príncipe azul montado en caballo blanco que había venido a rescatarlo…

-. ¿Qué quieres, entonces? – preguntó Nazir de pie frente a él

-. Enséñeme

-. ¿Cómo sabré dónde están tus límites?

Sergio movió la cabeza negando. Los príncipes no llegaban con contratos en las manos

-. ¿No?… ¿no qué?

-. Dijo que siempre me cuidaría y me enseñaría todo con paciencia  

Algo instintivo llevo a Sergio a levantarse del asiento, arrojar lejos la bata y arrodillarse desnudo frente a Nazir, como le había enseñado… Dios!! Se sentía bien estando así… quería ser perfecto y estar arrodillado a sus pies, ese era su lugar… a los pies del hombre en espera de una caricia que lo hiciera temblar

Nazir entendió lo que Sergio intentaba decir… pero no estaba seguro de que fuera una idea inteligente

-. No sabes de lo que soy capaz…

Por toda respuesta, Sergio agachó aún más la cabeza y su posición demostró mayor sumisión…

-. Sé que me cuidará, señor

Estaba dispuesto a ser y aceptar lo que Nazir deseara, sin límites… ni siquiera recordando lo que había visto que hacían con el chico… por Nazir sería capaz de cualquier cosa…

-. Siempre cuidaré de ti

Una especie de gruñido ronco broto inconscientemente de la garganta de Nazir…   le gustaba… demasiado… tenía un cuerpo precioso que lo encendía y se lo estaba entregando completamente… aceptando lo que fuera que quisiera hacerle… nadie había confiado en él de tal manera ni se había entregado así…

De acuerdo. No habría contrato por ahora. La dura erección en su entrepierna le dijo que Sergio había ganado esta partida momentáneamente.

-. De pie – ordenó con la voz ronca… quería verle la cara, los ojos mientras comenzaba su primera lección 

– Mírame – ordenó

Ya se había controlado demasiado…

Enredó su mano tomando un buen mechón del pelo de Sergio y lo atrajo hacia su boca besándolo de forma hambrienta… tenía un sabor dulce que lo extasiaba… ansiaba probar su cuerpo y esa mirada de niño inocente perdido que ha encontrado su hogar… y el hogar era él… Dios!! iba a enloquecer… Sergio había sido hecho a mano para satisfacerlo… como si alguien hubiera reunido en él todo lo que necesitaba para perder la cordura…

Sergio sintió la lengua de Nazir rozar sus labios y los separó de inmediato para dejarle paso. Una ola de calor descendió hasta su sexo. Se sintió pequeño y dominado… no había imaginado que un beso y las manos que lo sostenían podían transmitirle tal grado de posesividad…  gimió arqueando su espalda y respondiendo a la exigencia de su amo… su dueño… su señor… saboreaba la palabra en la boca gustosamente al tiempo que se derretía en sus brazos sintiéndose esclavo de instintos carnales que despertaban en él con ferocidad… se asustaba de lo que sentía pero no deseaba limitarse…

-. Discutiremos el contrato más adelante…

La respuesta de Sergio a sus besos y al contacto de sus manos era apabulladora… Nazirsabía, con toda seguridad, que podía hacer lo que quisiera con él…  volvió a sentarse llevándoselo con él y durante varios minutos sació su necesidad, la que había sentido durante todo el día, besándolo profundamente,  mordiendo y chupando sus labios, enterrando su lengua volviéndose dueño de su boca… bajó hasta su garganta y siguió succionando su camino más abajo… mordisqueó y tiró de las tetillas hasta que escuchó sus gemidos ahogados. Sus manos no se quedaban quietas alternando entre las nalgas, el pene y los testículos…

Sergio gemía y era material maleable en sus manos… enloquecía de placer que no sabía controlar… en algún momento intentó devolver las caricias pero sus manos fueron sostenidas con firmeza…

-. Solo me tocarás cuando te lo permita

Entendió de prisa, era frustrante… pero estaba demasiado ocupado en las sensaciones nuevas. Mantuvo sus manos quietas aunque sus gemidos y gimoteos fueron imposibles de controlar… su cuerpo estaba afiebrado y se retorcía bajo las caricias

-. Me gusta como gimes… me gusta tu piel caliente y erizada de deseo… quiero poseerte

Sergio se removió inquieto en sus piernas…

-. Tómeme, por favor- pidió

Bruscamente, Nazir detuvo todos sus movimientos. Su rostro serio lo miraba fijamente

-. ¿Qué hice? – preguntó Sergio congelándose al sentir la fría mirada

-. Esto no está bien – dijo Nazir moviéndolo para dejarlo de pie y comenzando a caminar recolectando algunos objetos de la sala

-. ¿Qué no está bien?

No, no.. no podía dejarlo así… estaba inflamado de deseo… quería a Nazir de vuelta sobre él… dentro de él. ¿Qué lo había enojado?

-. Veamos…- dijo el amo volviendo con las manos llenas y depositando objetos sobre la mesa cercana  

– Hablaste sin mi autorización, estas pidiendo lo que TU deseas, y te has olvidado tres veces de llamarme Amo– enumeró con calma

Sergio abrió la boca demasiado aturdido para responder… era injusto. No le había advertido que no podía hablar…

-. Pero yo no sabía… Amo

-. Voy a enseñarte a no olvidarlo

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