Giovanni 3

Capítulo 19. Angustia.

Cobarde, cobarde, mil veces cobarde… tomo aire con la boca abierta y aún así siento que me ahogo…pero no puedo, simplemente no puedo…,  ni siquiera pensar en encontrarme con él, en realidad, me niego a creer lo que esta pasando. Sin embargo, ahí estaba Francisco en la foto de la revista, más hermoso que en mis recuerdos, su cuerpo más de hombre aún. El impacto ha sido tremendo. Me siento mareado, aturdido. Entro a un café y pido algo. Me siento en una mesa alejada. A esa hora de la mañana hay muy poca gente por lo que nadie nota mi presencia. Esta aquí… ¡Dios mío! Esta de vuelta. Dolor, alegría, angustia, ansiedad, todo los sentimientos marchan al mismo tiempo, confundidos y enredado.. Tomo el celular y marco un número ya muy conocido.  Una voz familiar de mujer  responde.

– ¿Giovanni? – seguramente estaba dormida aún

– ¿Es verdad que está de vuelta? – no tengo tiempo para saludarla ni para ser cortés. Quiero… necesito saberlo de inmediato. Pero ella se queda en silencio antes de responder bajito.

– Si –

– ¿Está con ustedes?

– Si … Giovanni… – corto la comunicación. Después de todo lo que Mariana y yo hemos compartido me siento desilusionado. Pensé que la mamá de Francisco me avisaría con tiempo si algo así ocurría pero ahora me doy cuenta que he sido el último en enterarme. El teléfono suena insistentemente. Es Mariana. Estoy molesto, sumamente alterado. Pulso el botón pero no hablo, solo escucho.

– No sabíamos que venía, fue una sorpresa, ¿alo?, hola, ¿estas ahí?

– Estoy escuchando –

– Llegó ayer muy tarde… yo, discúlpame, debí haberte avisado –

– No..no importa. ¿Mariana? Podemos…- no sé cómo decirlo pero tengo que hacerlo

–. Perdóname pero no quiero saber nada más. No voy a volver a llamarte hasta que … 

¿hasta qué imbécil? ¿Hasta que se vaya? Idiota, está aquí para filmar esa teleserie… está aquí para quedarse por un tiempo largo – yo… adiós – Mariana lo entiende.

Mariana, la mamá de Francisco, y yo hemos mantenido una extraña relación de amistad desde hace 5 años, cuando fui a dejar esa carta a su casa. Comenzó con simples llamadas telefónicas en las que compartíamos nuestra pena.  Yo no tenía amigos en Santiago y a Mariana le faltaba un hijo desde hacía tiempo.

El teléfono vuelve a sonar. Sé que es Marcos pero no quiero contestar. En este momento no soy capaz de hablar con nadie. Salgo del café y comienzo a caminar hacia mi departamento. Son muchas cuadras pero necesito pensar,  calmar mi corazón.  Varias llamadas telefónicas entran a mi celular mientras camino pero ni siquiera me molesto en mirarlas.  Simplemente lo apago. Cuando llego al departamento cierro la puerta con llave, quiero dejar afuera todos los malditos demonios que Francisco me ha traído de vuelta. Me duele mucho la cabeza…, ya no quiero pensar más.   Me acerco a la ventana y me quedo perdido contemplando la ciudad sin realmente verla.

Las horas del día pasan y sigo en completa inactividad. Pero mi mente no deja de funcionar, quisiera huir, escapar, dejar todo tirado y empezar de nuevo donde no vuelva a encontrarlo nunca más, pero se que no voy a tener otra oportunidad igual en la vida. Han sido muchos los años de esfuerzo, la generosidad de Marcos y estoy haciendo lo que mas me gusta. Él tuvo su oportunidad y la aprovechó.  Me convenzo de que mi reacción durante la mañana fue exagerada.  Claro, me sentí impactado por la noticia, pero han pasado tantos años y tanta agua bajo el puente que lo más probable es que ya ni siquiera importe lo que alguna vez existió entre los dos. Sonrió al pensar en la tontera que hice. Me siento nuevamente lleno de energía, desafiante e incluso algo violento.  Son las cuatro de la tarde. Aun tengo  tiempo para llegar al canal.

EL set está en plena actividad. Paso directo a la sala de control en el segundo piso sin mirar a nadie. Allí en las pantallas veo su rostro después de tantos años de añorarlo, llorarlo.  Me siento abrumado, es demasiado. Me quedo hipnotizado mirando sus pequeños gestos y expresiones, el color de su piel, el movimiento de sus labios. Me siento mareado… no voy a llorar. Solo yo se lo que estoy sintiendo. No me he quitado los lentes oscuros y aparentemente todo esta bien.

Busco al director y me disculpo, discutimos algunos detalles. Como si tuviera un imán mi vista se desvía constantemente a la pantalla. Tengo que acostumbrarme a verlo, a escucharlo. En cualquier minuto voy a encontrarlo frente a mi.  Me quedo en la sala hasta que termina la grabación del día y Marcos sube a buscarme.  Sé que él esta aún en el set y me demoro en bajar. Finalmente bajo con Marcos y nuevamente sin mirar a ningún lado salimos directo hacia los estacionamientos. Subo a mi auto y desaparezco rápidamente.

Marcos quiere que vaya con él y le cuesta entender mi necesidad de soledad, pero finalmente lo acepta a regañadientes. Estoy solo en mi departamento.  Me siento frente al computador pero una tras otra tengo que borrar las páginas que escribo.  Mi teléfono suena repetidas veces, Marcos, Mariana,  Gianna. No quiero hablar. Ha sido un día miserable.  Estaba en paz, estaba sintiéndome tranquilo y comenzando a adquirir confianza. ¿Por qué tenía que volver? Me meto a la cama e intento dormir.

En la mitad de la noche me despierto llorando como me sucedía hace 6 años atrás, cuando Francisco se fue.

Capítulo 20 – Un asiento sin dueño

A la mañana siguiente estoy cansado, molesto. Debería ser uno de los mejores días de mi vida, por fin estoy consolidando mi futuro, tengo más de lo que jamás soñé tener, puse mucho esfuerzo y horas de trabajo en perfeccionar el guión para esta teleserie… y sin embargo, aquí estoy, pálido, ojeroso, asustado. Me siento como el niño perdido de hace seis años atrás. Mi estómago apenas puede retener la taza de café que tomo. La ansiedad me esta consumiendo.

Todos los días de grabación se inician con una pequeña reunión alrededor de una mesa ovalada al lado de la oficina del director. Tengo la certeza que hoy no voy a poder escapar de esa reunión. Me imagino la escena muchas veces mientras conduzco hacia el canal. Quiero vivirla en mi mente una y otra vez para acostumbrarme. Es temprano y soy de los primeros en llegar. Llevo puestos mis lentes de sol.

Han llegado ya casi todos, sobre la mesa hay café, galletas y varios otros que normalmente yo estaría comiendo. Hoy no me muevo de mi asiento, saludo, me río y converso con quienes están cerca mío. Pero mis ojos, detrás de los lentes, están pendientes de la puerta de entrada. Faltan solamente el director, Marcos quien siempre quiere hacer una entrada especial, Sara, la actriz principal y Francisco. A mi lado hay un asiento vacío. Todos saben que es para Marcos. Sara y Francisco cruzan la puerta conversando. Ella lleva puesta su mejor sonrisa, él… ¡Dios! Él es una aparición divina, mi mente se queda en blanco. Él busca con los ojos en la sala en cuanto entra y se detiene en mi. El director y su asistente ingresan unos segundos después y ya todos comienzan a tomar asiento y guardar silencio. Me quedo helado cuando Francisco comienza a caminar hacia el asiento que esta vacío a mi lado. Cuando esta a punto de llegar, Sara lo llama por su nombre. Todos se han quedado expectantes. En ese instante Marcos cruza sonriendo, reparte saludos aquí y allá y se dirige a su asiento, a mi lado.  Sara le indica un asiento a su lado a Francisco.  He mantenido mi vista pegada a la mesa. Todo sucedió en no mas de 30 segundos pero para mi acaba de pasar una eternidad.   Siento la mirada de Francisco sobre mi pero no puedo mirarlo. Marcos jamás me ha tocado en público, a menos que estemos en su círculo de amistades muy privado, no más de 10 personas. En este momento me gustaría mucho un abrazo o que tomara mi mano. Necesito fuerzas para seguir. Aunque no lo estoy mirando, se que él me esta mirando a mi.  ¿Cómo podemos estar los dos en la misma sala, así… cómo extraños?  Me angustio. Mis ojos se llenan de lágrimas. Sólo espero que nadie me pregunte nada porque no creo poder hablar.

La reunión termina. Uno a uno todos comienzan a salir  de la sala. Francisco esta aún en la sala. No quiero salir aún. Tengo miedo de encontrarnos juntos en la puerta. Pongo mi mano sobre el brazo de Marcos y le pregunto cualquier tontera. Sólo quiero sentir que está ahí, como siempre.

– ¿Que te pasa hoy día? – me pregunta despacio acercándose a mi.

Marcos nunca ha sabido interpretar mi ánimo así es que hoy debo estar notoriamente mal para que se haya dado cuenta.

– No dormí bien – respondo sintiéndome un poco más tranquilo. Está conmigo.

– Eso te pasa por dormir solo – sonrío. Miro a Francisco. Se ha quedado petrificado mirándonos. Desvío mi vista. Salto de mi asiento y camino hacia la puerta. Quiero correr.

– ¿Giovanni? – escucho la voz de Francisco llamar mi nombre – ¡Giovanni!- pero no me detengo

Marcos aún esta sentado. Es actor, tiene la sensibilidad a flor de piel. Algo acaba de suceder aquí pero no sabe bien que fue. Sin levantarse sonríe y pregunta a Francisco.

– ¿De donde lo conoces? – Francisco esta cerca de la puerta, aún desconcertado.

– Hace tiempo nos conocimos – también es actor, también sabe actuar.

La mente de Marcos esta sumando dos más dos y el resultado no le está gustando nada. Sabe toda la historia anterior de Giovanni, él mismo se la contó pero nunca mencionó nombres. Marcos mismo fue quien le ayudó a juntar sus pedazos dispersos y volver a re-armarse, volver a sentir y a quererse cuando quedo con el corazón aplastado y pisoteado. Esta reuniendo las piezas en su mente, los datos que tiene y las reacciones de Giovanni estos dos últimos días.  Todo encaja demasiado bien.

– Tal vez ya no te recuerda – se pone de pie, a la misma altura de Francisco.

“Tal vez me recuerda demasiado bien” – piensa Francisco pero no lo dice. Sabe bien quien es Marcos y sabe lo importante que es mientras que él, es el actor recién llegado que aún necesita abrirse camino en este país. Se miran, se están midiendo. Marcos sale de la sala.

Ese día fue el inicio de muchos días difíciles. Las grabaciones marchaban bien, los actores en general habían captado la esencia de los personajes. Francisco era… sensacional como actor, siempre tuvo razón; se apoderaba del personaje y lo actuaba maravillosamente bien. El director y el resto de los actores estaban encantados con él.  A mi me parecía un sueño verlo en esa pequeña pantalla. Yo había pasado a ser una sombra. Llegaba temprano y subía directo al segundo piso donde me refugiaba en el rincón menos visible. Luego me retiraba sin conversar con nadie. Evitaba encontrarme con él de todas las maneras en que me era posible y si estaba obligado a estar en la misma sala con él, necesitaba a Marcos a mi lado y él parecía entenderlo, siempre estaba conmigo.

El viernes por la tarde, después de los primeros 5 días de grabación, todos estamos algo cansado. Terminamos temprano y la mayoría del personal se retiró de inmediato. El director me llamó a su oficina; quería hacer algunos cambios. Nos demoramos bastante en ponernos de acuerdo. Al salir, estaba comenzando a oscurecer y el lugar estaba casi desierto.

Ahí, justo al lado de mi auto estaba Francisco apoyado en otro auto, con los brazos cruzados… esperando.  Me congelo por unos instantes, el recuerdo de los días en que me esperaba en la parte posterior del supermercado me deja un nudo en la garganta y me cruza por la mente la idea loca de dar media vuelta y correr, pero no lo hago. Sigo avanzando como en un sueño.

“Estonoestapasando, estonoestapasando” me repito mentalmente mientras me acerco.

– Hola Giovanni – pensé que nunca más iba a escuchar mi nombre así

– hola – contesto sin mirarlo

– ¿Hasta cuando me vas a evitar?

No hay enojo en su voz, tal ves pena… dolor. Estamos frente a frente y me quiero morir ahí mismo

– ¿Evitarte? – me encojo de hombros –  No tengo nada que hablar contigo – tomo las llaves. Quiero abrir rápido el auto y subirme.

– Yo si tengo que hablar contigo – NOOO, no uses ese tono de voz conmigo. Recuerdo esa voz tan claramente. –¿Podemos hablar en alguna parte?, ¿por favor Giovanni? – se acerca aún más a mi. Doy un paso atrás.

– No – quiero que mi voz suene mas firme pero fallo el intento. Esta tan cerca de mí que puedo sentir su calor, su olor.

– Necesito hablarte, por favor… no podemos seguir así, como extraños

– Somos extraños

– no es cierto… no puedes evitarme para siempre

Su mano toca mi brazo y en ese momento algo explota dentro de mi, siento rabia, angustia y un deseo violento me sacude

– ¿Ahora quieres hablarme? – la violencia de mi voz lo sorprende y da un paso atrás

– ¿Ahora si quieres explicarme? ¿Ahora si quieres que te escuche?, pues ahora YO no quiero escucharte, YO no quiero saber nada de ti. Ya lograste lo que tanto querías así es que déjame en paz –

– Giovanni… necesito… –

– No me interesa lo que tu necesites… no me interesa nada de ti 

Subo al auto, lo enciendo y me alejo. Francisco se queda mirándome, desconcertado.

EL sentimiento de violencia y rabia me dura hasta llegar a mi departamento. Quiero golpear algo o alguien. Mientras conduzco recuerdo todas las cosas que debí haberle dicho, todo lo que me hizo sentir y sufrir. Miro hacia atrás en el tiempo y siento pena de mi mismo, siento pena por ese mocoso inocente, enamorado y destrozado, pienso en lo que pudo haber sido y nunca fue… por su culpa.  Ya en el departamento me desmorono por completo. Lloro y grito mi rabia y mi dolor. Siento que he retrocedido en el tiempo.

El sábado me fui a casa de Gianna más temprano de lo planeado. No quería estar solo.  Me recibió con un abrazo y de inmediato me llevo a la cocina tirando de mi mano.

– ¿Ya lo viste, no? – no era necesario preguntar de quien hablaba. Asentí con la cabeza. Lo último que quería ahora era hablar de él.

– ¿hablaron? –

– No Gianna. No hable con él ni pienso hablarle –

– Bien. Bueno… ¿cómo está? –

– No sé Gianna, no sé

Me molestó sentir que Gianna, a pesar de todo lo pasado, le importaba saber de él. Siempre congeniaron. Quise explicarle que estaba viviendo un infierno, que preferiría no haberlo visto nunca más y haber seguido mi vida tranquilo sin él, pero estaba tan preocupada por mi que me callé. Mi sobrina era un sueño y el bautizo estuvo precioso.

El domingo amaneció soleado, un día perfecto para pasear o disfrutarlo. Lo único que yo quería era descansar, no hacer nada. Prendí la televisión y me quede tirado en la cama.  Poco antes del mediodía los golpes en la puerta me indicaron la presencia de Marcos. Me alegré por la interrupción y la compañía.  No era Marcos. En el umbral de la puerta, Francisco me miraba de arriba abajo con sus hermosos ojos, pidiéndome unos minutos de mi tiempo

– ¿Como subiste? – me molesta verlo ahí, se supone que nadie puede pasar sin ser anunciado. Se encoje de hombros. De seguro convenció al guardia con su capacidad de actuación

– ¿Podemos hablar? –

– No – intento cerrar la puerta pero su pie se atraviesa y me lo impide

– Al menos escúchame y después me voy –

La situación es absurda pero no tolero la idea de verlo invadir mi espacio. No quiero en el futuro entrar a mi departamento y recordar que él estuvo ahí.

– Solo quiero hablar contigo Giovanni –

Siempre fue más fuerte que yo, no puedo cerrar la maldita puerta. Dejo de forcejear, la puerta está a medio cerrar, no la abro

–         Te escucho…

–         Déjame entrar

– No. Dime lo que tienes que decir y ya – Francisco suspira al otro lado de la puerta.  Puedo escuchar su respiración pero no puedo ver su cara

– ¿Tienes miedo? – la rabia me invade nuevamente e intento cerrar la puerta pero sigo sin poder hacerlo

– Okay.. okay  – dice Francisco – solo dime que me vas a escuchar y no vas a cerrar la puerta – no contesto. Él retira su pie y yo.. estúpido, no cierro la puerta

– No sé por donde empezar Giovanni, no se como contarte todo lo que viví… te dije que era un cobarde – reconozco esa voz, esa pena en su timbre de voz… – dejarte fue lo más doloroso que me ha pasado en la vida, más que cualquier otra cosa. Escúchame por favor..  mi mamá me encontró finalmente, me había estado buscando y finalmente dieron conmigo. Mi papá no sabía nada. Él aún estaba enojado conmigo. Pero mi mamá… es mi mamá, nos queremos a pesar de todo. Apareció una noche. Me sentí tan feliz, no te puedes imaginar cuanto la extrañaba… no podía volver a mi casa, mi papá no me perdonaba todavía. Le dio pena saber lo que estaba haciendo y como estaba viviendo. Me contó de mi hermano, me tranquilizó.  Le dije…  le dije que… le hablé de ti y de… de lo felices que éramos. En serio le hablé tanto de ti. Me ofreció la única salida disponible, enviarme a estudiar fuera y ayudarme con los gastos –

Le costaba hablar, sus frases salían entrecortadas y el aire se le escapaba entre suspiros. Mis piernas ya no me sostuvieron y me quedé sentado en el suelo escuchándolo, sin verlo, con las piernas recogidas en mi pecho y los ojos completamente aguados. Su voz era el bálsamo que necesitaba hace 6 años atrás.

– ¿Como le dices que no a una oportunidad así?… me estas escuchando?… dime ¿Qué habrías hecho tu?.. ¿qué habrías hecho?. ¿Qué más podía hacer?. En serio que fui un cobarde pero no podía despedirme de ti, estabas tan feliz, eras tan dulce. No pude.. no pude decírtelo, fue la elección mas dolorosa del mundo, si no hubiera sido por ti no sé como habría soportado ese año. Fuiste… eres lo mejor que me ha pasado jamás.  No fue fácil. Mi mamá me mandó a una de las mejores escuelas de actuación.. todo debería haber sido fácil excepto…bueno.. estaba solo, de verdad sólo.. ¡mierda!, no estabas tu Giovanni,.. mi corazón se quedo acá, contigo… no hubo un día que no pensara en ti, hubo días…. pensé que no soportaba más y me quería volver… siempre estuve esperando volver.. no saber de ti fue una tortura… te traicione… se que no tengo derecho a pedirte nada, pero… por favor… déjame entrar

La voz de Francisco se había quebrado hace rato atrás y sus palabras brotaban entre lágrimas… yo sigo meciéndome como un niño… un largo silencio sigue, sólo se escuchan sus lágrimas y las mías.

– Giovanni – grita de pronto – ¿me  estas escuchando?,

Si…,  si Francisco, si te escucho pero no quería escucharte, no quería saber nada de esto, pienso dentro de mi mente. Llévate tu dolor, aléjate de mi, quiero estar tranquilo.

– Me dejaste solo – mi voz sale tan bajito que no se si me escuchó – me dejaste sólo… nunca me dijiste nada… ¿sabes lo que me hiciste?¿sabes cuanto me dolió?

Estiro la mano  y lentamente cierro la puerta. Él no hace ningún intento de sujetarla. No se en que momento se fue. Yo me quedé en el mismo lugar mucho rato… no podía moverme.

Mas tarde Marcos apareció en el departamento. Su presencia fue un aire de frescura. Me sentía ahogado. Ordenamos comida y vimos una película. Su cariño era tan simple, sin problemas ni angustias.

– ¿Estas bien? – me pregunta de improviso. –Te ves triste-

– Solo estoy cansado-

Estamos en la cama pero no nos hemos tocado. Me doy vuelta hacia él. Marcos es en verdad atractivo. Paso mi mano por su pelo y me entretengo jugando con él, lo besó y me pongo sobre él. Marcos sonríe sorprendido, le gusta. Solo entonces me doy cuenta que es la primera vez que tomo la iniciativa en estos 4 años… pero necesito sentir amor, hoy necesito su cariño. 

CAPITULO 21 – Registro de Propiedad.

El lunes, como siempre, llegué temprano al canal. El auto de Francisco ya estaba ahí. Esperé sin bajarme. No sabía que estaba sintiendo pero ya me estaba cansando de que su presencia alterara así mi vida. Quería volver a sentirme tranquilo, recuperar mi vida de antes. Marcos llegó a los pocos minutos y entramos juntos al set. De pronto me sentí mas confiado.. unpoquito mas seguro. Decidí quedarme en el set un rato, en vez de esconderme en mi agujero habitual. Algunos actores se acercaron al verme y comenzaron a pedirme más indicaciones sobre los personajes y situaciones o a sugerir algún tipo de pequeños cambios. El trabajo me absorbió. Francisco estaba ahí. Sentía su mirada… también sentí su lejanía.  De alguna forma supe que no se iba a acercar a mi.. Francisco ya me había dicho lo que tenía que decir. El día transcurrió sin problemas

 Marcos estaba a mi lado cada minuto disponible que tenía. Eso no era algo normal en él cuando había más gente alrededor nuestro. Últimamente se mostraba más protector y posesivo que nunca, incluso en ocasiones me tocaba o abrazaba delante de algunas personas que no eran tan cercanas a nosotros. Creo que estaba tratando de demostrar que yo era de su propiedad.   

Con la confianza recién adquirida y la distancia que Francisco mantenía conmigo, me volví a mover tranquilo, casi como antes, aunque siempre, siempre sabía exactamente en que parte del set estaba Francisco.

Pasaron varias semanas de filmación. No sé en que momento empezó el juego sólo sé que trataba de evitarlo pero no podía; Francisco me miraba desde donde estuviera, a través de personas, luces, cables y el montaje, sus ojos encontraban los míos, la podía sentir como si fuera una caricia que llegara hasta mi, le devolvía la mirada  y entonces sonreía, me dedicaba la mas secreta y la mas hermosa de sus sonrisas. 

El trabajo se intensificó hacia fines de mes y todos estábamos ansiosos esperando el momento de lanzar el programa al aire. 

La noche antes del lanzamiento nos reunimos a cenar en un restaurant del barrio alto de la ciudad. Sara, Francisco, el director y algunos otros eran parte de este selecto grupo. La cena fue agradable y la conversación bastante amena. Marcos esta cariñoso, posesivo esta noche. Me toca y me abraza insistentemente. Cada vez que Marcos me toca o se acerca demasiado a mi, Francisco esta mirando, sé que está molesto.  Por alguna razón eso me hace sentir bien. Me siento algo tenso y pido un trago, me lo bebo rápidamente.  Francisco cada vez se hacía más conocido en el ambiente nacional y le llovían las preguntas sobre su vida. Todos querían saber algo más de él. Con paciencia contestó algunas cosas sobre su vida privada. Sara insistía en saber si tenía pareja

– No… estoy sólo – respondió sin mirarme

– ¡Pero cómo!! En todas las entrevistas has dicho que estas enamorado! Todos nos preguntamos quien es tu misterioso amor

– Si, estoy enamorado – su mirada rozó la mía… apenas

– Que romántico, ¿un amor no correspondido? 

Se produjo un silencio expectante. La sangre me comenzó a hervir. NO tenía derecho a hablar de eso… no era posible. Marcos, que estaba a mi lado, me tomo la mano por debajo del mantel. Quité mi mano, no quería su contacto en un momento en que me sentía tan violento.

– No lo sé.. no se si mi amor es correspondido 

Ahora me miraba directamente. Se podía escuchar el vuelo de una mosca. Todos quedaron en silencio

– Tal ves es un amor olvidado, tal vez es alguien que ya no te recuerda

En ese momento mi voz si sonó firme y con fuerza. Todas las miradas se volvieron a mi. Necesitaba salir… ahora mismo.  Me levanté y me dirigí al baño. Eché a correr el agua fría y me mojé la cara y las mano. Necesitaba el contacto con el agua fría. La puerta se abrió violentamente, Francisco entro directo hacia mi y sin darme tiempo a reaccionar me sujeto entre sus brazos.. ¡Dios!.. sus labios, su deliciosa boca, su sabor… quiero ahogarme en este beso, quiero morir aquí mismo, pegado a su cuerpo, a su olor. Como si necesitara marcar y reconocer su territorio su lengua invade mi boca, como antes… igual que antes, mejor que antes, con violencia y dolor. Si no me hubiera estado sujetando con sus  brazos habría caído. Me separa de él con la misma violencia.

-¿En serio me olvidaste? – sonríe, pero esta enojado…  muy enojado –de lo que te olvidaste es que puedo leerte niño, se exactamente que estas pensando y cuanto me estas deseando, puedo leer el miedo en tus ojos y te estoy dando tiempo… no te olvides que  me dijiste que eras mío y estoy de vuelta para reclamar mi propiedad –me besa nuevamente

– ehemm… – Marcos esta en el umbral de la puerta – ¿y tienes el registro de propiedad?– pregunta mirando a Francisco. Reconozco su tono de voz. Esta indignado. Me alejo de Francisco. Esta situación si es absurda.

– No lo necesito. Sé que me ama – Se da vuelta y lo enfrenta

– Wow… después de tantos años, creo que ni siquiera te recuerda. No sabes en que te estás metiendo – Marcos estira su mano hacia mi.

– Giovanni… – Francisco me está llamando también. 

– Esto es absurdo!!! – grito muy fuerte y me voy.

No vuelvo a la mesa sino que me subo a mi auto y manejo sin rumbo alguno. La única estupidez que puedo pensar es que Francisco me llamo “niño” nuevamente.

No sé cuanto tiempo estuve dando vueltas sin rumbo. No quería llegar a mi departamento. Creo que tenía miedo de enfrentar a Marcos…. Lo había dejado botado. Marcos que ha sido tan bueno conmigo, me ha abierto todas las puertas y me lo ha dado todo…¿cómo pude hacerle eso? ¿como pude?. La respuesta me llega tan clara como si hubiera estado escrita en alguno de los letreros luminosos de publicidad en la calle “Porque no lo amas” . 

Son cerca de las 3 de la madrugada cuando finalmente me estaciono frente a mi departamento. Estoy emocional y físicamente exhausto. Al salir del ascensor lo veo inmediatamente. Esta sentado en el suelo. Se pone de pie al verme. Su mirada es de esperanza, llena de expectativas, de ruego y de súplica… Francisco esta en la puerta de mi departamento.

CAPITULO 22 – Cicatrices viejas y nuevas

 

Son cerca de las 3 de la madrugada cuando finalmente me estaciono frente a mi departamento. Estoy emocional y físicamente exhausto. Al salir del ascensor lo veo inmediatamente. Esta sentado en el suelo. Se pone de pie al verme. Su mirada es de esperanza, llena de expectativas de ruego y de súplica… Francisco esta en la puerta de mi departamento.

– ¿Que haces aquí? , lárgate –

– No.  Necesitamos aclarar esta situación – puedo ver el cansancio y la ansiedad en él

– No hay ninguna situación Francisco, solo existe en tu mente – abro la puerta del departamento

– No, no es cierto – me toca la espalda y se acerca hacia mi.   No sé si fue el cansancio, el dolor acumulado o puramente rabia pero, a pesar de nuestras diferencias de tamaño, me volví hacia él y lo golpee en el rostro con el puño cerrado y toda la fuerza de 6 años de dolor. No se lo esperaba. Levantó sus brazos para protegerse pero un segundo golpe lo hizo tambalear y retroceder. Ya no tengo control sobre mi y le grito

– Me dejaste… yo te amaba, te habría esperado toda la vida si me lo hubieras pedido… me rompiste el corazón 

Quiero seguir golpeándolo. Me atrapa los brazos que intentan golpearlo nuevamente, me abraza fuerte inmovilizándome mientras trato de liberarme

– Giovanni… Giovanni… tranquilo, perdóname por favor… no podemos seguir así 

Estamos dentro del departamento. Ya me esta besando nuevamente. El deseo me surge de las entrañas, intenso, doloroso, casi quemándome. Con desesperación correspondo mordiéndolo y buscando su lengua, quiero sentirla entera dentro de mi boca, tiene sabor a sangre, creo que le rompí el labio o algo, pero no me importa. No me quiero detener. Suelta mis brazos y toma, más bien aprieta mi cara entre sus manos. Tiro fuerte de su ropa al tiempo que él me quita la mía, ¡Dios! Que ansiedad… por fin toco su piel, abro mis manos enteras para sentirlo con las palmas y los dedos y recorrer su espalda, su pecho… sé que estoy llorando pero no me importa.

– Niño… mi niño – me dice al oído

Estoy perdido, totalmente perdido en su cuerpo, en su voz, en su olor.  Me toca y me busca en cada rincón. Lloro, gimo y dejo de lado toda resistencia… no sé que haré mañana pero en este momento nada en el mundo me hará moverme de sus brazos.  El departamento sigue a oscuras. Sin soltarnos, con prisa y sin separar nuestras bocas lo guío a mi habitación.  Las cortinas están abiertas. Nos hemos quedado solamente con los pantalones. Se acerca y comienza a quitármelos.

– ¿Podrás perdonarme algún …?

– Cállate Francisco… cállate 

Estamos desnudos, frente a frente, como antes. Es hermoso, es tan hermoso. Con urgencia nuestros cuerpos se enlazan, caemos a la cama. No tengo tiempo de mirarlo como quisiera, ahora sólo quiero sentirlo, sentirlo en todo mi ser. Separo mis rodillas y empujo su cabeza,  sin demora puedo sentir su boca envolviendo mi pene, entero, me chupa con fuerzas, su lengua me envuelve, había olvidado la maravillosa sensación de placer que siento con él,   arqueo mi espalda, arqueo todo mi cuerpo buscándolo, sus manos sujetan firmes mis caderas.  Aun tengo su cabeza entre mis manos, lo acaricio, me abandono. Estoy a punto de acabar nuevamente en su boca y el solo hecho de pensarlo me hace gemir y eyacular de una vez.  Me quedo agotado, me siento tan bien…

– Nuevamente en tu boca – le digo aun jadeando. Está a mi lado. Rodeándome con sus brazos.

– Sigues teniendo un sabor delicioso niño –

– Ya no soy un niño –

– Siempre vas a serlo – siento mi propio sabor en su boca al besarlo. Estiro mis manos. Su miembro esta completamente duro y caliente. Me separo de Francisco un instante y lo recorro entero con mi vista mientras mi mano vaga curiosa por su cuerpo. El cierra sus ojos y  me deja hacer lo que quiero. Su respiración es entrecortada, su boca esta abierta, expectante. Lo siento mío,.. entregado.  Acerco mi boca y despacio, muy despacio, comienzo a saborear su magnifico sexo… quiero hacerlo sufrir, quiero que me ruegue. Paso mi lengua por la punta de su pene y sólo me entretengo en tocar esa parte. Una de mis manos se desliza entre sus testículos y más atrás. Juego peligrosamente cerca de su ano a ponerlo nervioso, puedo sentir como sus músculos se tensan y él se excita mas cada vez que mis dedos pasan cerca.

– Giovanni… – me esta pidiendo, arquea sus caderas hacia mi. No le hago caso y sigo lamiendo la cabeza de su pene, es delicioso.

– Odio que hayas aprendido a hacer esto –

Se bien que esta erecto y excitado desde hace rato. Debe estar algo adolorido. Me pongo a horcajadas sobre él, una rodilla a cada lado y acerco una de mis manos a su boca mientras con la otra, tomo  la suya y comienzo a chupar sus dedos, uno por uno. Sé que eso lo excita aún más. Es absolutamente erótico sentir mi mano dentro de su boca, su lengua succionando mis dedos, uno a uno. Mi cuerpo roza el suyo… me estoy excitando nuevamente. Francisco levanta su otra mano para abrazarme. No lo dejo. Mis dedos quedan mojados con su saliva. Llevo mi mano hasta mi parte posterior e introduzco un dedo en mi propio ano. Francisco me mira hipnotizado, me arqueo y gimo, es una sensación tan extraña pero placentera, sintiendo su cuerpo bajo el mío

– Déjame hacerlo – se levanta y ahora nuestros cuerpos se tocan

– No – protesto sin mucha convicción

– Entonces déjame ayudarte –

Pone sus dedos en mi boca, los chupo y los mojo. Inmediatamente introduce un dedo al lado del mío. Siento dolor, siento fuego, siento la urgencia enorme de tenerlo dentro mío. Nuestros dedos se entrelazan, estando dentro mío. Con un rugido de su garganta me besa intensamente, dulce, profundo, delicioso.  Creo que esto es el éxtasis.  Tiemblo entero. Francisco de hace cargo de la situación. Yo ya no puedo más. Mueve nuestros dedos fuera y siento su glande tocar mi ano. Se que me va a doler pero le doy la bienvenida al dolor, lo quiero sentir.  Me abraza fuerte y con una sola embestida ya está dentro mió. La segunda embestida me duele aún más, no se si volví a llorar o nunca he dejado de hacerlo. Francisco esta completamente dentro mío. Es doloroso y delicioso a la vez … ¡maldición! ¡Me siento completo!, ahora sé cuales son las piezas que me faltaban para ser feliz. Se queda quieto un rato. Me esta dando tiempo pero yo no quiero

–        Amor… ¿estas bien?-

–        ¿Soy tu amor?

–        Siempre. Siempre mi amor, mi hermoso niño-

Me muevo hacia delante y hacia atrás. Y entonces vuelvo a sentirlo… su miembro roza el punto donde se genera el más exquisito placer y la sensación me hace estremecerme y gemir. Comienzo a sentir ese placer que durante 6 años había olvidado. Francisco no se controla más y se mueve con fuerzas ahora. Es una sensación mágica sentir sus sacudidas de placer dentro mío, escuchar sus gemidos y abrazar su cuerpo sudoroso, escucharlo dejar su alma en mimientras pronuncia mi nombre en el más dulce de los gemidos

– Giovanni… –

– Aquí estoy… aquí estoy Francisco –

– Perdóname… perdóname… –

De mi cuerpo escurre el semen de Francisco. Estamos tan abrazados, tan apretados que nada cabe entre los dos. No quiero soltarlo. Finalmente, la silueta que buscaba detrás de las personas, en los pasillos del hospital y en todos los caminos ha llegado.

El sol entra a raudales por la ventana. Aún es muy temprano pero es el día del lanzamiento y tengo que prepararme no solo para ir al canal sino también para ordenar el desorden en el que se ha transformado mi vida. Intento levantarme a cerrar las cortinas pero Francisco me atrapa y no me deja. Ha sido así toda la noche. No me ha dejado separarme de él ni un  solo instante.

– Quiero cerrar las cortinas – protesto

– No, quédate aquí –

– Son 2 metros y vuelvo – me río

– No – me abraza más fuerte aún.

–  Tenemos que ir a trabajar –

Silencio, no me contesta ni se mueve

– Francisco, ¿que pasa? –

Lo miro y se que algo esta pasando por su mente, puedo suponer que mil cosas están pasando por su mente pero no puedo adivinarlas. 

– Giovanni… – ahora esta serio, muy serio – se que no tengo derecho…

– Dilo de una vez… ¿que pasa? –

– ¿Que significó lo de anoche?… no quiero perderte –  Me quedo en silencio. No sé que contestar.

– Te amo niño, nunca dejé de amarte –

– Dame tiempo Francisco – le dijo cuando finalmente hablo

– ¿Cuanto tiempo? –

– No lo sé –

– Dime al menos que anoche significó algo – ¿Si significó algo?.. significó volver a vivir, significo inyectarme la vida de vuelta, significo morir y volver a revivir… pero no le digo nada

Me doy vueltas en la cama, quiero reír, y entonces, a la luz del día, me doy cuenta de lo que le hice; su labio inferior esta roto, aun con restos de sangre y su mejilla izquierda, justo al lado del ojo, tiene colores que van del rojo intenso al violeta.

– ¡Tu cara! – estiro mis manos para tocarlo y entonces  la vista de Francisco se clava en mis muñecas… en las líneas rojizas que cruzan mis brazos. Me sujeta por ambas muñecas.

– Giovanni… – me está preguntando, yo sé lo que quiere saber, le respondo que si moviendo la cabeza.  Se lleva una de sus manos para cubrirse los ojos – quiero que me cuentes todo… necesito escucharlo – Francisco esta llorando en mi cama mientras besa las marcas en mis brazos.

– Ya no tiene importancia – ¿cómo puedo explicarle el infierno en el que viví?

– Necesito saberlo… por favor –

Entendí que Francisco quisiera saber y de a poco comencé a contarle mi parte de la historia. Me interrumpía para abrazarme, besarme y pedirme perdón. Se que le hacía daño escuchar lo que estaba diciéndole pero creo que él y yo necesitábamos sanar esta parte de nuestras vidas. Le conté de Martita, de Marcos… le conté todo. Cuando terminé me sentí … ¿liviano?,  aliviado, sentí que mi carga no era tan pesada

– Giovanni, te prometo que nunca más voy a causarte daño-

– No puedes prometer algo así, no sabes lo que puede suceder – Me toma la cara, algo violento y me mira directo a los ojos

– Ya aprendí. De ahora en adelante tú estarás en  primer lugar… no voy a volver a causarte daño ni a ocultarte nada… desde ahora todo claro y todo limpio contigo niño, ¿me entiendes? – asiento con la cabeza. Estoy emocionado por sus palabras. Le creo y me asusta mucho creerle.  Me besa la boca, no hay urgencia en su beso, me invade con su lengua, sus manos acercan mi cuerpo al  suyo, esta excitado nuevamente, se pone encima mío y comienza a recorrerme con su boca y su lengua, con infinita paciencia se detiene en cada rincón de mi cuello, mi pecho, mis tetillas y sigue su camino hacia abajo. Esta vez con dulzura, sin la urgencia de la noche anterior. Me pregunto como fue que pude vivir tanto tiempo sin sentirme de esta manera.

Capitulo 23 – El amor de mi vida.

Llegamos al canal por separado. La reunión diaria ya ha comenzado. Me dirijo como siempre a mi asiento al lado de Marcos. No puedo mirarlo y pretendo concentrarme en lo que están tratando en ese momento. Unos minutos después se abre la puerta. Francisco esta recién duchado, hermoso, con su ojo golpeado en colores granate y violeta y su labio partido, aún inflamado. Se produce un murmullo general

-¿Pero… pero que te paso?!!- el director salta de su silla. Supongo que le preocupa más la continuidad del rodaje que la salud de Francisco

– Golpes – contesta sin mirarme dirigiéndose a su asiento

– ¿Te peleaste con alguien? ¿Quién te golpeó? – todos están un poco alterados

– Me golpeó el amor de mi vida – contesta Francisco sin alterarse, con una leve sonrisa de autosuficiencia.

– ¡Vaya puños de la señorita! – se ríe Sara

– Nunca dije que fuera una mujer – La tranquilidad de Francisco es impactante. El silencio que sigue a sus palabras es total.  Marcos esta pidiéndome explicaciones con los ojos. Estoy sumamente concentrado en una pequeña ralladura que tiene la mesa. No sé que va a pasar ahora. El director llama a Francisco y ambos se van a  su oficina. La reunión termina abruptamente en medio del más completo caos. Sigo concentrado en la mesa. Marcos y yo quedamos solos.

– ¿Fuiste tú? – Me demoro pero finalmente asiento  con la cabeza

– ¿Estuviste con él? – pensé que Marcos se iba a enojar, tal vez a gritarme sin embargo en su voz hay dolor. No puedo mentirle.

– Si –

Se pone de pie violentamente, y comienza a pasearse por la sala, se lleva las manos a la cabeza como tratando de entender lo que acabo de confirmarle.

– Giovanni… llevamos cuatro años juntos, ¿no significan nada para ti?, tenemos una historia juntos –  Me callo, no se como contestar a su pregunta – ¿estas enamorado de él?, ¿también es el amor de tu vida? – sale a relucir la rabia finalmente – ¡contéstame! –

¿El amor de mi vida?…no solo eso, es la vida misma , es la energía que me mueve, el aire que respiro, es todo.

– Marcos, lo siento, yo… –

– No., no, no… escúchame, tengo planes para nosotros. Me han hecho una propuesta excelente del extranjero, quieren que me vaya a filmar una película con ellos, tu… tu te vienes conmigo, nos iremos a vivir lejos… –

Tal vez ayer temprano me habría ido con él sin pensarlo mucho, pero hoy, hoy ya no puedo. Lo miro y sonrió con tristeza.

– Vas a estar bien… en serio – Marcos entiende que no me voy con él y que esto es una despedida.

Salgo de la sala de reuniones. El ambiente en el set es de locura.  Francisco aún esta con el director y otras personas importantes del canal.  Todos están pendientes de lo que sucede. Sigo de largo, necesito un poco de tranquilidad.  No me vuelvo al departamento. Conduzco el auto hasta una plaza cerca de la casa de Francisco. Desde allí llamo a Mariana. Ella aparece a los pocos minutos. Nos sentamos en una banca cerca del lugar donde a Juan Jesús le gusta jugar.

– ¿No estas enojado comigo? – me toma la mano. Nos tenemos cariño y confianza.

– No, ya se me pasó – sonrió mirando las montañas al fondo del paisaje, su mano entre las mías

– Pasé la noche con tu hijo – No sé por que pero necesito que lo sepa. Su mano aprieta más fuerte las mías. Sonríe. Me abraza.

– ¿Qué quieres que te diga?-

– Dime que… que puedo confiar en él – sigo mirando al horizonte

– ¿Aún lo amas? –

– Más que a mi propia vida-

– Tiene tu amor… ahora tendrá que ganarse tu confianza –

– Tengo miedo –

– lo sé… ya se te va a pasar –

Mariana me insiste en que vaya a su casa, está tan feliz por mi, por Francisco… quiere vernos a ambos. Acepto algo asustado. Don Jaime me ha visto muchas veces en su casa, con Mariana y con Juan Jesús pero aún tengo la idea de que no le gusta verme ahí y puedo entender perfectamente que se sienta así.  Pero ahora no está. No recuerdo haber visto a Mariana así de feliz antes… sus ojos brillan y su caminar es ligero.. como si flotara. Me abraza muchas veces y ríe a cada rato. Hoy quiere preparar ella misma el almuerzo para todos nosotros. Me entretengo con Juan Jesús mientras espero a Francisco. La situación es especial, diferente, pero lo curioso es que no me siento un extraño en compañía de ambos, me siento muy cómodo con ellos.

 Capítulo 24 – La historia de Francisco – 1

Sabía que estaba mal, muy muy mal , huir como un cobarde para no ver tu dolor, que no era lo correcto .. pero no podía evitarlo. Unos meses atrás me habría ido sin ningún dolor, con la conciencia tan tranquila y el alma llena de felicidad… que mejor que conseguir exactamente lo que has soñado desde niño.. lo que siempre has esperado y sentido y dejar todo atrás sin siquiera pensarlo. Pero ahora… no … no puedo pensar en el dolor que estoy causando, en lo que me duele a mí.. es tan frágil, tan hermoso, tan dulce… se que voy a morir sin él… pero ¡mierda! No hay nada que yo pueda hacer en esa maldita ciudad ni siquiera en este maldito país .. comosobrevivo…necesito dejar de vegetar, quisiera ser un simple obrero, quiero no tener sueños, quiero tener una sola neurona que me alcance exactamente para trabajar en ese supermercado toda mi vida y amarte… amarte cada día, besar tu deliciosa boca.. ver tus ojos verdes llenarse de lagrimas cuando te emocionas, sentir tu cuerpo estremecerse bajo el mío cuando te toco… escuchar solo tu respiración cuando duermes a mi lado.

Me quedo mirando por la ventana mientras el avión comienza a ascender… te amo madre pero te odio por lo que he tenido que hacer… te quiero tanto… ¿Por qué tenías que quererme tanto tu también?.. siento que me voy partiendo en miles de pedazos. Quiero correr a la puerta del avión, abrirla y dejarme caer de vuelta a ti.. antes que veas nada.. antes de dañarte.  ¡Dios mío! He sido el cobarde más grande en la historia de los cobardes de este mundo, egoísta, maldito… ni siquiera puedo llorar.. me duele demasiado hasta para respirar en forma normal… mucho menos soy capaz de hacer rodar una lágrima.

“Excusas Francisco.. solo excusas..” me repite una voz en la cabeza.. ¿mi conciencia?, ¿estoy divariando? Espero que si, espero volverme loco y no pensar más, espero … no espero nada… no espero perdonarme a mi mismo… quiero que este maldito avión se caiga, reviente en el aire y termine con el dolor que me quema y no me deja pensar.

Nueva York es helado, gris, indiferente…el viento siempre sopla, cortante y congelante. No se por que la gente dice que es bonito. Me subo un poco mas el cuello de la chaqueta y sigo caminando. Han pasado meses..meses y no he sabido nada de ti, la necesidad física de ti me quema cada día pero sin embargo te tengo conmigo cada día y a cada instante. Cuando me acuesto en la noche te imagino a mi lado, te deseo tanto..duele como si me quemara…cuando despierto imagino que ya te levantaste y por eso no estas aquí… se que en realidad no estas pero .. me duele tanto pensarlo. Me miento a mi mismo, se que me estoy mintiendo pero de tanto repetírmelo me quedo algo más tranquilo.  Son tantas las veces que me he arrepentido de haber dejado mi teléfono allá.. ¿me habrías contestado?.. ¿me habrías esperado?.. que injusto, ¿Cómo podría haberte pedido eso?… No tengo amigos, no quiero conocer a nadie, solo converso cuando me es absolutamente necesario para no ser un mal educado. Tengo las raíces de una buena educación tan implantadas dentro de mi que no puedo evitarlo …¿por qué no fui una persona más simple, sin necesidad alguna de querer ser más?… ¿Qué es de ti mi amor?… ¿Qué estas haciendo?…¿me odias?. Supongo que me odias con toda tu alma. Mejor.. el sabor amargo del dolor me llena la garganta.. ódiame por favor… ódiame , es más fácil así. Ódiame con todo tu hermoso ser.. pero no me olvides… sigue odiándome eternamente.  Llego al instituto.. tanto que soñé con este lugar, desde niño fue mi sueño estar aquí. Y ahora que finalmente estoy.. me siento tan vacío… solo quiero estar contigo. Suspiro, últimamente es lo que más hago, suspirar. Por estar aquí lo dejé así es que ahora tengo que sacar esto adelante… hace rato dejé de preguntarme ¿Cómo pude?… pude  y por eso soy una mierda. Estoy solo… tengo que seguir.

Nueva York en verano es aún peor que en invierno, el calor es insoportable y en esta ciudad nunca hay silencio.. recuerdo el río y el silencio bajo el sauce, tus ojitos mi niño.. descarto esos pensamientos rápidamente. No puedo, hoy día no puedo. Tengo que concentrarme en lo que estoy estudiando, es importante.. cada palabra escrita en estos texto, cada historia de amor puedo relacionarla contigo, mientras más intensos son los textos mas echo de menos tu amor… nunca mas volveré a amar de esta manera.. lo sé, y lo deje ir… te deje abandonado. Hablé con mi mamá anoche… me cuesta tanto hablar contigo mamá…sé que lo ves y se que estas preocupada por mi.. mi mamá.. ya te perdoné por quererme tanto, por darme lo que yo más quería y alejarme del que más quería.  NO quiero que me cuentes nada, me basta con que me digas que esta bien. No soporto la urgencia cada vez que hablo contigo.. la urgencia de dejarlo todo botado… ¡¡ BASTA!!. ¿Dónde esta el maldito libro?… tengo que estudiarlo…

Una vez más el profesor me elige para el rol principal en desmedro de todos los otros que me miran con resentimiento… no hago más que estudiar, concentrarme y sacarme la cresta.. dejo el alma en lo que estoy haciendo, me merezco este rol aunque sea una obra tan pequeña y sin mucha  importancia, pero a esto es a lo que vine y voy a darlo todo.  Todos los estudiantes querían ese rol… Tengo que buscar un agente, ya me lo han dicho todos los profesores… ¿Qué me detiene?  Muchos de los otros estudiantes tienen agentes y algunos ya trabajan en pequeños roles o sesiones fotográficas para comerciales de TV.. No somos muchos alumnos ahora. El primer año éramos cerca de 50 pero ahora, después de tres años, sólo quedamos los elegidos, como nos llaman, somos 16 y yo debo ser el único que no tiene agente ni le interesa tener uno… ¿Cuándo va a terminar el dolor?.. ¿Cuándo me voy a sentir normal de nuevo?.. Hace unos días me llamó mi papa, ni siquiera me sorprendió. Mi mamá ya me había contado… la sorpresa es que van a venir a verme. Quiero ver a Juan Jesús, mucho. No se si quiero ver a mi mamá… voy a leer en tus ojos mamá.. finalmente he llorado y duele tanto…  

No pude leerla.. no supe interpretar sus ojos ni sus movimientos.. solo sentí cariño de parte de ella, cariño y compasión. Abrazos largos y apretados cuando mi papá no miraba y la sonrisa tan dulce de mi hermano… fue difícil verlo, recordar el daño. Creo que mi mamá tiene razón, él ya lo ha olvidado pero somos nosotros los que seguimos recordándolo, somos nosotros los adultos los que mantenemos el recuerdo de la tragedia vivo en nuestra mente… yo te tengo siempre presente en mi mente niño. Me costo mucho no preguntar, tuve muchas ocasiones de hacerlo. Estuvieron en nueva York más de dos semanas y asistieron a cada una de las presentaciones. Fue una limpieza de familia. Abrazar a mi hermano, no ha cambiado, es impermeable al daño, su fantasía y su espíritu pueden más que un desgraciado…. Un desgraciado.. ¿es eso lo que piensas tu de mi ahora?, seguro debe ser… lo pienso yo mismo de mi…  La noche antes de volver mi papá finalmente me perdonó. Nos abrazamos con lágrimas en los ojos. No podemos jamás olvidar lo que paso, pero podemos aprender a vivir con ello.

Lauren es mi agente. Es una chica joven pero tremendamente entusiasta. Llegó a Nueva York hace un par de años y esta dejándolo todo por salir adelante en su difícil carrera de promover artistas. Me aconsejaronalguien con experiencia, para manejar mi carrera, pero el entusiasmo de Lauren es desbordante y contagioso. Quiero con desesperación volver a sentirme así, apasionado, entusiasta.. estoy seguro de que alguna vez fui así, pero me faltan la energía para llegar hasta arriba, me quedo corto en la ambición.. no se adonde quiero llegar ahora… no, eso no es cierto. Se exactamente adonde quiero ir, adonde quiero estar. Pero es imposible. Ya nada es posible contigo, ha pasado tanto tiempo. Te he relegado a un rincón de mi mente, allí tengo guardado lo mas valioso de mi vida, tu amor, tus sonrisas, tus pataletas, tu curiosidad por aprender conmigo, tus gemidos de dolor y pasión cuando te enseñé, tu cuerpo, tu voz…. reviso uno a uno los recuerdos que tengo cuando me armo del valor suficiente pero la pena y en dolor me desbordan, la nostalgia de ti.. por ti .. no se como pude mi niño hermoso… no se como pude.

He tenido algunos encuentros, pero son chicas.. dulces, suaves redondas, perfumadas. El sexo no es malo..pero no es bueno tampoco. Toco sus cuerpos suaves y redondeados.. mis manos recorren sus curvas y mientras lo hago extraño tu cuerpo angular, duro, hermoso… tu energía, tu vitalidad..tu risa y sinceridad, la entrega total de tu cuerpo y tu vida… te pusiste en mis manos, me lo diste todo… eres tan hermoso Giovanni..me hago a la idea de que nunca más en mi vida el sexo será lo que fue.. pero fue mi decisión, .. mi maldita decisión privarme de ti para conseguir lo que estoy logrando ahora, sonrío con mucha pena, al menos que valga la la pena todo el dolor causado y autoinfligido, si así lo quise, entonces mejor lo hago bien. 

Lauren me trata en forma especial. Creo que mi pena la conmueve. Ella también esta sola en Nueva York .Hace ya un par de meses que es mi agente y hemos logrado avanzar en algunas entrevistas y casting, pero aún no he sido llamado para algo importante. Se que Lauren se esfuerza y creo que a veces es culpa mía… tengo que dar aún mas, tengo que lograrlo. 

Miro las revistas una y otra vez. Ahí esta mi foto. He guardado varias para mi mamá. Se alegró mucho al saber de mi primer trabajo. Algunas personas pasan años en esta profesión antes de conseguir algo. Supongo que el mayor esfuerzo aquí ha sido de Lauren. Ella insiste en que debería partir al otro extremo de USA, la costa oeste es un mejor escenario para triunfar..  “eres muy atractivo Francisco, es más fácil que se abran las puertas para tu carrera” me repite constantemente, pero no lo he pensado en serio. “¿Qué es lo que en verdad quieres?” me pregunta constantemente… “actuar” es mi respuesta. Hay momentos en que siento que eso es lo único que he estado haciendo desde que llegué aquí.. actuando el papel de un estudiante, de un aspirante a actor.. cuando mi verdadera esencia, mi ser se quedó allá… o se murió definitivamente cuando se alejo de ti. Ya van más de cuatro años… ¿será que el dolor nunca va a separarse de mi?… ¿Vas a dolerme por todo el resto de mi vida niño?

 Son ya varias las revistas que se acumulan sobre la mesa, en cada una de ellas está la foto de mi.. del actor que ahora llaman modelo… hot, sexy, atractivo.. son las palabras que usan para describirme. ¡Que lejos están de la realidad! Me marean los set de fotografías, el calor constante, las tomas interminables que duran más de 24 horas para lograr sólo una fotografía, los chicos que se me acercan.. manoseados, ofreciéndose, voluntarios… sólo pienso en ti, puro dulce, inocente.  Hay días en que quiero dejarlo todo en verdad. ¿Soy un quijote peleando contra los molinos? Mi papa me recibiría con los brazos abiertos y me enseñaría rápidamente a llevar sus negocios, pero ahora .. ¿como podría?, ¿de que habría servido todo el dolor? Si dejo todo botado no solo sería un cobarde sino además un perdedor.. un insignificante ser sin valor… aún así lo pienso. Tendría que volver a mi país. Eso no sería tan malo… supongo.

Recuerdo la última vez que me subí a un avión con el corazón estrujado de dolor. Esta vez mi corazón esta aterrado. Vuelvo a mi país. Vuelvo en calidad de actor invitado para filmar la primera serie de mi vida.

Fue Lauren misma la que lo sugirió. “Aquí siempre serás un actor secundario, en tu país puedes ser el primero”. La primera vez que lo dijo ni siquiera la escuche, mucho menos la tomé en serio.. ¿volver a mi país?. Jamás.

Hizo los contactos sin decirme nada. Contacto a los canales de televisión, les habló de un actor y modelo de su mismo país, envió la evidencia necesaria. Tuvo varias respuestas positivas. Lauren es una negociante hábil y con el tiempo se ha perfeccionado mucho. Pasaron varios meses hasta que finalmente tuvo que decírmelo porque el resultado de la negociación fue exitoso.  Me querían de vuelta en mi país para filmar de verdad.  Mi primera reacción fue de enojo, negación… ¿cómo podría volver?… volver.. volver… la palabra de dio vueltas en la cabeza por muchos días hasta que perdió el poder de asustarme y se convirtió en una posible realidad. No fue hasta que Lauren me entrego el guión de la futura filmación que me convencí que tenía que volver.  No puedo negar que vuelvo con el corazón temblando… a ratos el miedo me paraliza y me pregunto que estoy haciendo… no espero más que verlo de lejos, saber que esta bien, que es feliz. En el guión esta el nombre del autor…… no se cómo, pretendo averiguarlo pero el autor de esta historia es mi niño.

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