M&M 9

CAPITULO 25

MAXIMILIAN

Estaba quieto y solo en la más completa oscuridad.

El miedo se había apoderado completamente de mi ser. Qué pasaría si mi nariz se obstruía y no podía respirar?… o si me atoraba y no podía toser?…. me ahogaría?

Ni siquiera podía llorar… o gritar… o quejarme de todo lo que me molestaba en mi cuerpo… solo.. abandonado… sin dominio de mi cuerpo… intentando respirar…

No sé cuánto tiempo llevaba en ese estado de semi inconsciencia pero me parecía eterno…  al borde de la locura en el silencio y la oscuridad… había tratado de contar los minutos… pero la ausencia de aire y movimiento me volvían loco… no podía retener nada en la mente más que por unos segundos… luego… necesitaba aire… No me atrevía a moverme a pesar de estar atado.

Sabía que Adamir había abandonado la habitación por los ruidos que hizo al salir.  Cómo se había atrevido a dejarme solo… así?…  en realidad quería matarme?… o solo demostrarme su poder sobre mi?… Asustarme hasta enloquecerme?

La única orientación que me mantenía conectado con el mundo eran los pequeños sonidos que escuchaba… a lo lejos, el reventar de las olas, los pasos de alguien que caminaba fuera de la habitación… algún pájaro en el cielo… otros que no lograba identificar… el crujido de la madera… todo, cualquier cosa me servía para saber que estaba vivo. Mis oídos eran mi única conexión con el mundo. El principal sonido era el silbido del aire que entraba apenas por mi garganta.  Me había puesto algún tipo de correa dura que apretaba mi garganta, dejando apenas paso para el aire. Podía respirar con dificultad.  Estaba mareado, cansado. No podía dormir, ni descansar ni nada…. La desesperación me estaba ganando… exhausto…

Morir… descansar para siempre… el pensamiento ganaba fuerza en mi mente cada segundo que pasaba… lo único que quería era morir.

“Eso no me lo has quitado”… Pensé y me hubiera reído si hubiera podido…

Aún podía morir… terminar con todo esto.

Dejé de respirar. Me prometí a mi mismo no volver a abrir la boca ni dejar pasar aire por mi nariz. Aguante… el corazón latía muy rápido y fuerte… dolía… seguí aguantando hasta que sentí que todo se oscurecía y caía en un pozo sin fondo… los pulmones ardían como si fueran a estallar…  me dolía todo el cuerpo… no recuerdo nada más.

Desperté asustado… había tenido una pesadilla horrible… sudaba entero… todo era oscuro, quise moverme y gritar… pero el sonido no salía más allá de mi garganta y la oscuridad seguía sobre mis ojos… Dios!! No había sido una pesadilla.

– Estás despierto

Su voz primero me asustó… pero luego, me produjo tanta tranquilidad y agradecimiento saber que no estaba solo en la habitación.

Me hubiera echado a llorar a gritos si hubiera podido.

Oh Dios!! Podía respirar a mi antojo!!! Al menos había quitado la correa de mi garganta. Solo me quedaba un leve dolor en el cuello. 

Creo que el resto de las cosas aún seguían en mi cuerpo. Trate de pensar… coordinar algún pensamiento lógico. Comencé de a poco a dejar de temblar y pensar. Sentí como estaba mi cuerpo… las malditas cosas que me había puesto seguían en mi…  excepto… si, el tapón que había puesto en mi trasero también había desaparecido… ¿cómo puede uno ser tan idiota y sentirse agradecido por eso?

No había muerto… ¿ni  para eso sirvo en estas condiciones?  Siempre había creído que era fácil morirse… ahora me daba cuenta que no era así.

Aun estaba sobre a camilla… todo seguía igual excepto por las dos cosas que había retirado de mi cuerpo.

Escuché como Adami se movía en la habitación… sentí su mano sobre uno de mis brazos. Dios!!  me odié a mi mismo por agradecer el contacto. Estaba vivo, podía sentir y respirar.

Moví mi cabeza en forma desesperada y las partes de mi cuerpo que aún podía mover. Emití gruñidos que apenas se escuchaban… me dolía la boca…

– ¿Qué quieres Max?

¿Qué quiero??!!!.. pero si serás idiota… Suéltame!! Déjame tranquilo… suéltame, por favor

– Si quieres que te libere… ya sabes lo que debes hacer a cambio

Amo… tenía que llamarlo amo, no mirarlo, pedir su permiso para todo… jamás decir “no”…  tenía que transformarme en su esclavo… no.. no y no.. mil veces no… ¿por qué no había muerto?… 

Me tranquilicé…  sentía saliva resbalar por el costado de mi boca y los músculos de la mandíbula muy cansados y adoloridos… el resto de mi cuerpo parecía no pertenecerme… era como una extensión dolorosa inmanejable… había pasado del dolor a la simple inconsciencia…

– No.. creo que aún no estás listo. Solo llevas unas cuantas horas

Horas?.. solo unas cuantas horas??!... no era cierto.. me estaba engañando una vez más… debían haber pasado muchas horas… un día entero? O quizás solo me lo parecía. Cual era la verdad???… entonces noté el vacío en mi estómago y  la garganta seca… hambre y sed… supe que mentía… tenía mucha hambre… esa sensación que se siente luego de pasar muchas horas sin comer…. Un día… posiblemente todo un día. Yo había pasado hambre y sed muchas veces antes y conocía perfectamente esa sensación.

Adamir se movía a mi alrededor… escuchaba sus movimientos. No supe que hacía pero tocaba algo que estaba pegado a mi muslo. Sentí alivio… El sonido de un líquido correr y de pronto entendí… era mi propia orina la que él estaba liberando… se sentía muy chocante no tener dominio sobre ello… humillante… extraño… pero un descanso enorme a la vez.

Algún día voy a matarlo con mis propias manos… solo necesitaré la ocasión

– Vas a comer algo-  no preguntaba. Estaba ordenándome comer.

Me quitó la máscara oscura que cubría mi cara. Aún no podía ver por el antifaz sobre mis ojos pero había algo más de claridad y menos presión sobre mi cabeza.  Sus manos desataban la correa que liberaba mi boca… el dolor fue peor al quitarla. Intenté cerrar la boca pero el dolor me hizo saltar lágrimas. Me guardé bien de no emitir sonidos. Moví los músculos lentamente hasta recuperar parte del movimiento normal.

Se escuchó un ruido y la parte de la camilla que sostenía mi torso comenzó a subir hasta dejarme semi sentado. Todo me dolía… eran muchas horas en una misma posición. Quise llorar y gritar, pero lo imaginé observándome y me aguanté. Maldito hijo de puta… no iba a darle en el gusto de verme más humillado aún.

Algo entraba en mi boca… una pajilla

– Bebé- me ordenó

Dios!!. Tenía hambre, sed…  como anhelaba chupar de esa pajilla fuera lo que fuera que llegara a mi boca… cualquier cosa iba a servirme para matar la sensación de vacío en mi estomago y la sed que me secaba la garganta… el mareo en mi cabeza… Dios!! Tenía tan pocas fuerzas…  Tan solo un poco de agua… lo que fuera … sentí cómo las lágrimas corrían de mis ojos … apreté los labios con cuidado sabiendo que iba a dolerme por la herida reciente…

– No vuelvas a morderte Max!!!-  su voz sonó muy dura. Alejó la pajilla de mi boca y pude escucharlo hablar muy cerca de mí – si vuelves a hacerlo inmovilizaré tus labios y te alimentaré a través de una sonda

Una sonda?… no sabía que era una sonda pero imaginé algo terrible… solté mi labio… cansado… adolorido… no sabía qué mierda era una sonda pero supe que no era capaz de resistir mucho más sin empezar a rogarle…

– Mejor. Mucho mejor – su voz sonaba complacida…

Sentí mi orgullo herido… el maldito me estaba ganando.

– Ahora bebé y no hagas ninguna estupidez

La pajilla nuevamente en mi boca… la sentí sobre mis labios unos segundos…

Solo tenía que chupar

Solo chupar y nada más… solo eso y me sentiría mejor…

No podía…

– no- dije muy despacio, empujando el objeto fuera de mi boca con la lengua y sintiendo una insólita y dolorosa satisfacción… no iba a chupar y acababa de decir la palabra prohibida…  moría por un poco de agua pero no podía…   no sabía que era con lo que me había amenazado pero de seguro acababa de ganarme una de esas…

 

ADAMIR

Realmente me estaba llevando a perder la paciencia verlo así…  Max se lo merecía… más que ningún otro esclavo que hubiera pasado por la isla alguna vez, Max se merecía lo que le estaba pasando.

Rechazó el alimento que intentaba hacerle tragar. Es que no se daba cuenta de nada??!!… estaba en total desventaja… no había comido nada en todo el día. Lo había vigilado constantemente a través de las cámaras en la habitación…  debería estar quebrado y suplicando.  Maldito Max.

De golpe dejé caer la camilla nuevamente a su posición horizontal. Moviéndome con deliberada calma a pesar del fuego interno que sentía, busqué algo que me iba a servir. Tenía varios modelos. Tomé el que buscaba. Con esto, mantendría la boca de Max abierta. Lo forcé dentro de su boca que se resistía, hasta que las piezas de metal quedaron ubicadas y la cadena firmemente sujeta en su nuca.

Su boca abierta, imposible cerrarla.

Tomé nuevamente el vaso que contenía el alimento y despacio lo fui vaciando en su boca.

Escupía… gritaba, maldecía y me amenazaba con todas las venganzas posibles… se atragantaba y tosía… pero parte de lo que vertía en su boca entraba a su organismo. Sus gritos se mezclabas con un extraño llanto hasta que se atragantó seriamente… me quedé esperando hasta que finalmente pasó.

Entonces dejó de gritar. Una extraña calma cayó sobre él…  como si sus fuerzas se hubieran extinguido… solo había lágrimas mojando el antifaz.  Terminé de alimentarlo con más tranquilidad.  Quité los fierros de su boca. Ya no gritaba. Los primeros síntomas del extremo cansancio se estaban notando.  De su garganta escapaban pequeños quejidos. Me alejé para buscar algo con que limpiarlo y guardar lo que estuvo en su boca. Luego, me detuve a mirarlo. Tuve que reconocer que Max estaba soportando más de lo que creí que podría. Puse una nueva mordaza de cuero sobre su boca. Menos molesta que el gag pero necesitaba que experimentara la sensación de opresión que representaba.

– Espero que la próxima vez que te ordené abrir la boca me obedezcas

Mis palabras parecieron no tener ningún efecto sobre él. Algo de su resistencia estaba muriendo… tal como yo esperaba que sucediera. Lo observé un instante más, pero no hubo reacción. Max no se movía. Aún le faltaba tiempo.  Decidí salir un rato… tal vez ir a comer algo para luego revisar los últimos detalles de la subasta. Volvería en poco tiempo.

No sé que fue exactamente lo que me impulsó a hacerlo pero luego de abrir la puerta del dormitorio no pude salir… esperaba ansioso ver alguna reacción en Max… quise quedarme a observarlo mientras él me creía fuera, así es que fingí salir, cerrando la puerta de golpe y moviéndome muy despacio dentro del dormitorio. Me quedé de pie, apenas respirando para no hacer ningún ruido. Max siguió sin moverse ni reaccionar unos cuantos minutos… entonces, su cabeza comenzó a moverse como si estuviera buscando… un extraño sonido, muy callado, como si estuviera preguntando, salía de su boca… ¿me estaba llamando?… luego se quedo inmóvil… minutos después comenzó a llorar muy bajito… el sonido fue subiendo de intensidad conforme pasaban los minutos… un sonido desgarrador y lastimero en su garganta… Max lloraba… su cuerpo temblaba… 

Max quebrado… vencido.

El espectáculo me resultaba fascinante… escuchar su llanto y saber que pronto estaría dispuesto a obedecer me producía una increíble sensación de triunfo. Lo seguí observando sin atreverme a moverme y delatar mi presencia.

Lo imaginé sumiso, dócil… obediente. Sonreí y esta vez abandoné la habitación completamente tranquilo y victorioso, sin importarme ya que se diera cuenta de que había estado escuchándolo.

En mi oficina revisé una vez más los detalles de los productos que se venderían al día siguiente. Casi todo estaba ya negociado. 6 esclavos serían entregados y retirados por sus nuevos amos. Las ganancias de las ventas superarían con creces el dinero invertido en ellos. Eran productos valiosos… bien preparados y dispuestos para satisfacer hasta el más mínimo capricho de sus nuevos dueños… tendrían una buena vida… posiblemente mucho mejor de la que hubieran soñado alguna vez. 

Mis pensamientos volvieron una vez más a Max… miré las pantallas que me mostraban directamente lo que pasaba en la habitación. Max seguía inmóvil.  Lo miré fijamente a través de la pantalla… su cuerpo sobre la camilla… controlado por mi… ¿cómo era su vida anterior?… ¿a qué se aferraba tanto que no podía dejar? ¿había pasado algo por alto?.

Busqué entre los archivos hasta encontrar la carpeta con su nombre. Volví a leerla mientras imaginaba las calles por donde se había movido, las personas y lugares mencionados y sus breves pero intensos encuentros con la policía y en las casas de acogidas. No había nada en aquella vida que sugiriera que Max había tenido amor, atenciones o siquiera una buena vida, no había registro de amistades ni personas cercanas.

Todo había estado en su contra siempre… Quizás eso lo explicaba todo

– No podías ser débil para sobrevivir en la jungla que te tocó…

El equipo de tierra siempre investigaba muy bien antes de actuar. Hasta ahora no se habían equivocado nunca. Ahora mismo estaban en otro país, en otro continente, esperando el momento oportuno para traer unos cuantos nuevos productos a la isla.

Dejé la carpeta sobre la mesa… fijé la vista en la imagen que me mostraba la pantalla…  Max… tan rebelde… un guerrero… Mis pensamientos volvieron a lo que había visto hace un rato atrás… llorando al pensar que estaba solo… quebrándose frente a mis ojos…¿cómo podía no ser así?… lo estaba forzando a una condición extrema y casi inhumana… solo tenía 13 años…  ¿por qué no entendía que tenía todo lo necesario para ser un esclavo perfecto?... había tenido que recurrir a las peores condiciones para romper su resistencia… testarudo… obcecado…

– Deberías haber suplicado en cuanto te saqué la mordaza- le hablé a la pantalla, algo molesto

Es lo que habría hecho cualquier otro esclavo… implorar que lo soltara y aceptar cualquier cosa con tal de verse libre… ¿estaría ya dispuesto a aceptar su condición de esclavo?… recordé su cuerpo estremeciéndose al ritmo del llanto… ¿por qué no lo aceptaba de una buena vez y terminaba con su propia agonía?…

Un sentimiento de molestia se apoderó de mí… molestia, enojo… urgencia.

Max era probablemente el esclavo mas difícil que me hubiera tocado educar… pero tenía claro que una vez que venciera su resistencia todo se volvería muy fácil… sabía por instinto y profundo conocimiento, que su cuerpo estaba hecho para el placer… para complacer a quien fuera a ser su futuro dueño…

Max podía ser lo mejor que jamás hubiéramos tenido en esta isla. Un precioso diamante en bruto en espera de ser pulido. Imaginaba su resistencia adaptándose a los exigentes requerimientos de un amo… soportaría todo… pediría más…

Quise que llegara luego el momento de verlo así.

Esperaba tanto de él.

-. Solo  un poco más de paciencia…

Le hablé nuevamente a la pantalla. No recordaba haberme tomado tanto tiempo ni molestias con algún otro esclavo anteriormente… supuse que lo hacía con Max porque tenía el convencimiento de que él iba a ser perfecto.

Suspiré recurriendo a mis reservas de paciencia.

De a poco cerré los ojos. Estaba cansado. El día anterior y este habían sido muy exigentes. Entonces pensé en lo mucho peor que estaban siendo para Max. Abrí los ojos de golpe y los fije en la pantalla.

Tenía que presionar a Max hasta el máximo de su resistencia para terminar con esto de una vez por todas y comenzar su educación. Estaba ansioso porque sucediera.

CAPITULO 26

MAXIMILIAN

No supe cuando tiempo había pasado cuando escuché que Adamir entraba nuevamente a la habitación. Como mis oídos eran la única conexión con el mundo, estaba aprendiendo rápidamente a reconocer e interpretar los sonidos a los que antes no prestaba atención. Eran los pasos de Adamir. Y según su velocidad, podía deducir que estaba entusiasmado, o agitado o enojado.  No eran esos pasos lentos que da cuando esté pensando algo.

Estaba conmigo en la habitación nuevamente.

Solo saber eso me produjo tranquilidad.

Debo ser el mayor estúpido del mundo pero aparte de adolorido, estaba asustado. Claro que no pensaba demostrárselo.

Por la intensidad del sonido,  Adamir estaba cerca de mí.

Me quedé esperando a que me hablara, me tocara o cualquiera de las cosas que podía hacerme. No es que pudiera relajarme en la posición en que estaba; mis brazos y piernas estiradas ya habían pasado por todas las etapas de dolores hasta caer en una especie de adormecimiento total… mi cuerpo entero dolía de una manera que no creía posible.  Pero  saber que estaba cerca hacía que mis músculos se pusieran aún en mayor tensión y doliera con más ganas. No sé cuantas horas llevaba en esa misma posición… un día entero??

Su mano tocó la piel sobre mi estómago. Fue un contacto simple, apenas un leve toque… pero se sintió como si me hubiera puesto electricidad… una mezcla de sensación intensa y algo de dolor… volvió a tocarme más arriba… de a poco me acostumbré a sentir su mano deslizarse por mi cuerpo… se sentía… bien. Quise llorar de la frustración. No había nada de excitante ni de sexual en ese toque… agradecía simplemente saber que no estaba solo y que podía sentir.

Volvió a manipular lo que estaba insertado en mí. Es muy difícil describir la extraña sensación de sentir que la orina sale de mi cuerpo pero yo no estaba haciendo ningún esfuerzo ni movimiento… él lo controlaba.

Luego estaba de pie detrás de mí. Sus manos sostenían mi cabeza, una a cada lado…

– ¿Cómodo Max?

Lo estaba disfrutando…  se deleitaba al tenerme dominado y bajo su control.

Quise pelear… gruñir, contestarle, a pesar de no poder hablar… sentí que algo caliente comenzaba a distribuirse por mis entrañas… pero no era suficiente… más que nada sentía cansancio… agotamiento y dolor… mi cabeza martilleaba y no me alcanzaban las energías para pelear con Adamir.  Solo un leve movimiento de mi cabeza,  intentando quitarme de encima sus manos… me molestaba sentirlas 

Se dio cuenta de lo que hacía

Escuché el sonido de una sonrisa…

– No cedes, eh?…

NO IDIOTA!!! NO CEDO… NO ME RINDO… NO SOY UN ESCLAVO!!!

– Veras Max… empiezas a cansarme…

Se estaba moviendo alrededor…  

¿Cansarlo? Qué bien!!!… me alegro!!!… espera… y entonces? ¿qué haría conmigo cuando se cansara?.. me soltaría? Podría irme?… eso es.. sueña Maximilian… sueña… ¿qué harás cuando te canse?…

– Dime… ¿no te gustaría que soltara estas esposas… te devolviera tu cuerpo… darte un baño en el jacuzzi para relajar tus miembros adoloridos, cenar algo tranquilo y luego… dormir en mi cama?

En tu cama?? Contigo?… y que me violes hasta el cansancio??… obedecer y ser tu juguete??!!…

NO!!.. no.. nooo… … mi voz mental se fue apagando y convirtiéndose en un quejido… mis ojos se llenaron de lágrimas lo que me causó aún más frustración… soltarme… libre… si, si quería… maldición!! Si quería… quería que me soltara y poder volver a tener el dominio de mi propio cuerpo, mover mi cuello, respirar mucho aire hacia mis pulmones, tocar mis brazos y piernas… sentirme…  hundirme despacio en el agua de la tina gigantesca… flotar… abrir mis ojos y ver a mi alrededor… maldicióooon… si quería…

– Lloras?…-

Mierda!!! se había dado cuenta de mis lágrimas… ya me quedaba muy poco control sobre mí mismo.. Ahora tenía miedo de perderlo todo y largarme a suplicar… estaba llegando al límite de lo que podía tolerar… ¿cuánto tiempo planeaba tenerme así?

Sus manos volvieron a tocarme. Esta vez se aferraron firmemente a mis hombros y su voz me hablaba muy de cerca

– Entiende… Podrías tener una vida diferente… una vida buena… soñar con cosas que nunca has tenido… una vida llena de placer y fantasía… un amo que te tratara bien…  solo acéptalo de una vez-  su dedo pulgar tocaba se movía sobre mi hombro… una especie de caricia.

Sonaba tan fácil y tentador… solo complacer y callar a cambio de una vida regalada… una vida de esclavo donde mi voz nunca más sería tomada en cuenta… no volver a levantar la vista.. un objeto de placer…. a cambio de todas las comodidades que jamás he tenido… una cama, comida, techo, ropa, protección… maldición… MIL MALDICIONES!!!

– Te dejaré tranquilo para que lo sigas pensando Max- su voz se alejaba – no te tomes mucho tiempo. Se me agota la paciencia

NO!… por favor, no…  ¿iba a salir de nuevo?? Por instinto reaccioné en forma nerviosa y me agite todo lo que me permitían las correas que me sujetaban… ¿dónde iba?.. ¿Qué hora era?.. ¿Cuánto tiempo llevaba aquí?… ¿hasta cuando?…

Sin embargo el siguiente sonido fue uno muy leve y que me costó identificar. Se repitió varias veces. El suave crujido de la cama y los cobertores al moverse… ¿era de noche, entonces?… ¿se había acostado a dormir?… estaba en su cama… su cama de sábanas crujiente y blancas… suaves y delicadas… blanda… esponjosa.

Sin quererlo las lágrimas volvieron a salir acumulándose en el borde inferior del antifaz.

Muy bien… aún me quedaban varias horas entonces. Escuché atentamente aguzando el oído. Solo sonidos externos. Adamir estaba en el dormitorio pero no había un sonido que me permitiera identificarlo… se había dormido el muy animal… se durmió dejándome aquí…

De acuerdo… todo me dolía y no había nada que pudiera hacer contra eso… solo intentar acomodarme… mis brazos estirados hacia arriba estaban completamente muertos… cualquier pequeño movimiento era mucho dolor.

No pensar… no sentir… cerrar los ojos e intentar dormir… evadirme de esta realidad… salir de mi cuerpo…

Fueron quizás las peores horas de mi vida.

Despertaba con los calambres en mi cuerpo… sin poder ni siquiera gritar o quejarme mucho menos estirar la parte que me dolía… despertaba ahogándome… queriendo gritar… asustado.. temblando… sudando de miedo

Las horas pasaron lentas… dormitaba a ratos… finalmente, en algún momento de la noche llegó la bendita inconsciencia y mi mente se apagó.

– Buen Día, Maximilian

Me negaba a despertar… tan pronto estuve consciente el movimiento de mi cuerpo me recordó donde estaba y como estaba.  Ya no me bastaba con llorar… no podía mover mi cuerpo, completamente entumecido…   su voz parecía alegre, descansada…

– Dormiste bien?

Algún día me vas a pagar por todo esto… lo juro…

– ¿Hay algo que quieras decirme?

Callé… la seguridad de los días anteriores desaparecía…  me abandonaba… hasta cuando soportaría???… esclavo… un maldito esclavo… ¿podría yo ser un esclavo?.. ¿SU esclavo?… apreté los ojos y la boca mordiendo la mordaza.

No. No tenía nada que decirle.

-. Bien… esto es realmente aburrido y cansador

Sus palabras sonaban finales y decididas. ¿Qué estaba pensando?

Las manos de Adamir volaban sobre mí. Lo primero que sentí fue una especie de correa en mi cuello que me hizo sentir desfallecer… ¿iba a ahogarme de nuevo?.. nooo noooo por Dios no… ¿esta vez si me iba a matar?…quise moverme pero mi cuerpo estaba muerto… solo un extraño ruido de temor salió suplicando de mi garganta. Una vez la amarró en la parte posterior de mi cuello, la dejó tranquila.

Escuché el ruido de una cadena… luego algo frío sobre mi pecho. La cadena estaba apoyada en mi.

Adamir seguía dando vueltas a mi alrededor. Se detuvo en mis genitales y comenzó a hacer algo. No supe que era hasta que sentí como algo serpenteaba a través de mi uretra… un leve ardor… Dios!! Me había quitado la sonda… sentí orina mojar mi cuerpo pero no me importaba… al menos era yo quien la estaba empujando…

Las esposas de mis tobillos fueron saliendo… una a una liberó todo lo que me ataba, exceptuando la mordaza, el antifaz y mis muñecas… el resto de mi cuerpo estaba libre…. Pero no podía moverme.

– De pie, Maximilian

Tiró de la esposa en mis muñecas. El dolor del primer movimiento luego de tantas horas fue muy intenso… grité en mi garganta… de a poco me ayudó hasta ponerme de pie. Cuando me soltó caí un par de veces, humillado y enojado, luché hasta que estuve de pie. No tan firme ya que mis piernas temblaban y apenas se sostenían, pero se sentía bien que la sangre volviera a circular. No podía ver ni preguntar.. pero al menos había recuperado el dominio de mi cuerpo.

¿Y ahora qué?…

La respuesta me llegó en el tirón en mi cuello…

-. Camina, esclavo

Sostenía la correa y me obligaba a seguirlo.

DESAFIO

El collar en el cuello molestaba mucho menos que cualquiera de las otras cosas que lo habían mantenido sujeto durante tantas horas. Caminar era un esfuerzo mayor… sus músculos estaban entumecidos y adoloridos. No se quejó. Cerró la boca fuertemente y caminó a ciegas siguiendo el tirón que sentía en su cuello… asustado y nervioso pero sin demostrarlo. Intentaba mantener su cuerpo firme y recto, aunque a veces tropezaba y se movía torpemente. El aire fresco de la mañana se sentía agradable sobre su piel.  No era la temperatura habitual. Max supuso que debía ser muy temprano… madrugada quizás. Estaba desnudo. No tenía idea si alguien más lo veía… tampoco le importaba demasiado. El cansancio y el agotamiento físico eran tremendos. En realidad, casi nada le importaba en este momento. ¿a dónde lo llevaba?

Tras unos cuantos minutos de difícil caminar, la mano de Adamir lo sujeto en su pecho. Se detuvo. Respiraba agitado. Tantas horas sin moverse habían logrado alterar el ritmo de su cuerpo y estaba físicamente exhausto.  No sabía dónde estaban ni que estaban haciendo a la intemperie. Escuchaba diversos sonidos como las olas reventar en el mar, el viento silbando entre las plantas y palmas… también había un extraño y oscuro silencio.

Algo no le gustó a Max… había un silencio espeso… se quedó inmóvil. Esperando. Sabía que Adamir estaba a su lado por la mano que aun se mantenía abierta en su pecho, pero no emitía ningún sonido.

El silencio y la inmovilidad de prolongaron por varios segundos interminables.  Su mano fue lo primero que se movió. Ascendió hasta sus hombros, arrastrando los dedos… lentamente…

– ¿Sabes cuantos esclavos han pasado por mis manos?

Fue una pregunta extraña en una situación todavía más extraña. La voz de Adamir era tranquila… demasiado tranquila.

Su mano comenzó a vagar por el cuerpo de Max. Adamir se movía a su alrededor.  Dos de sus dedos tocaban el cuello y bajaban por la espalda…

– No tengo la cuenta exacta… tal vez unos cien?- respondió el mismo

No supo cómo fue que comprendió que el rostro de Adamir estaba al lado del suyo, pero lo supo con seguridad. Las dos manos del hombre lo sujetaban de los hombros en una rara caricia…

– He aprendido que es lo que hace un buen esclavo… cuando un chico común y corriente se puede transformar en un producto maravilloso, con una perspectiva de vida fantástica… cuando un chico tendrá un amo que  se volverá loco por él y lo complacerá para tenerlo contento… una vida que nunca habrías imaginado… solo lujo y placer… incluso amor en algunas extrañas circunstancias… todo eso pudo ser tuyo, Max

Max lo escuchaba asombrado. Entendió que Adamir estaba hablando para sí mismo tanto como para él. ¿Por qué le estaba contando todo esto??

Ahora, las manos de Adamir se habían posado en sus nalgas y las sostenían con ambas manos… fuertemente. La pelvis de Adamir lo rozaba… sentía sus formas a través de la ropa que él llevaba. El calor de su cuerpo pegado al suyo.

– Eres hermoso Max…- le habló al oído… tan cerca que lo hizo temblar… se sentía muy desconcertado… había un misterio  en la voz y palabras de Adamir… todo era extraño –quería hacer de ti el mejor- arrastraba las palabras… arrastraba los dedos por su piel…

No soy un esclavo… esta vez lo pensó pero no fue capaz de decirlo… el agotamiento lo había noqueado en más de un sentido… tenía temor de lo que Adamir pudiera hacer… todo era como un sueño… una pesadilla. Max permaneció en silencio… solo escuchaba, con sus sentidos completamente alertas.

Adamir bajó por su cuerpo y al llegar a sus tobillos, con una agilidad extrema, volvió a esposarlos. Max quiso protestar… moverse… no dejarlo… pero estaba demasiado débil como para impedirlo…

Una vez más estaba a completa merced de Adamir. En un lugar abierto… ¿Dónde estaban y que hacían aquí?

Entonces, algo más extraño aún sucedió.

Fue un leve suspiro rápido… casi un jadeo seguido del contacto total del cuerpo deAdamir con el suyo… lo abrazaba… con sus brazos, sus manos y todo su cuerpo en contacto. Sentía el rostro de Adamir hundido en el espacio de su cuello y sus labios tibios sobre su piel. Adamir lo besaba despacio en el inicio de su cuello. Le habló encima de su piel…

– Sé que habrías sido el mejor Max… – otro suspiro cargado de intención – habría hecho de ti un esclavo perfecto… si tan solo hubieras cooperado

Las antenas de Max se dispararon en ese momento… por qué…?? mierda!! ¿Por qué parecía que Adamir se estaba despidiendo?

Todo sucedió muy rápido. Las manos de Adamir lo volvieron a sujetar de los hombros y su cuerpo presionaban al suyo obligándolo a retroceder unos cuantos pasos.

– Adiós Max

Empujó sus hombros violentamente y en un segundo, Max se vio suspendido en el aire, colgando de la nada, sus pies sin apoyo… caía… nada lo sostenía… luego… un golpe de frío y el agua que envolvía su cuerpo… agua!!! Estaba en el mar??!! En una piscina??Donde estaba???…

 

MAXIMILIAN

Mi cuerpo se adaptó rápidamente al agua pasada la sorpresa inicial. Cerré la boca como pude. Por instinto, mis manos y pies quisieron moverse para intentar buscar la salida… aire… superficie… pero era imposible debido a las esposas que me aprisionaban todas las extremidades… sentía que caía lentamente… me hundía sin remedio… peleaba y me movía… quería gritar… enrabiado…  ¿era así como terminaba mi vida?!!!… en el fondo de este lugar oscuro, esposado y sacrificado como un animal???

Mil imágenes pasaron por mi mente que, en una rápida sucesión, me mostraban mi vida… me vi de niño… mis primeros recuerdos… lugares oscuros, fríos, sucios… solo, mal vestido, siempre hambriento… peleador, llorando… rostros que esporádicamente habían sido mi compañía… pero nadie realmente importante… nadie que me diera cariño… ningún lugar a donde yo perteneciera…  ¿y donde están mis recuerdos alegres?… no tenía.. simplemente los rato alegres eran tan escasos que no aparecían en estos recuerdos…  

Comprendí que nunca tuve oportunidad…  luché y di todas las batallas… pero tal parece que había nacido para ser un perdedor y no ser nunca nada ni nadie…

Me llené de pena y dolor al comprender esa injusticia…

Si hubiera podido tragar aire habría llorado desconsoladamente en estos último segundos de mi vida… enojado con el mundo, enojado con Dios.. si existía, ¿porque me lo había hecho todo tan difícil?… una oportunidad!!!… tan solo una… para demostrar que tal vez si había algo en mi por lo que valía la pena arriesgarse… pero no… nunca me dio nada… ni siquiera una verdadera madre??… nunca tuve una madre!!! Nada me diste!!!Le grité a Dios mismo… Cada pequeño paso que di en mi vida fue con dolor y esfuerzo… con hambre y con frío… siempre peleando por todo…

Mi cuerpo toco fondo. Me asusté con el contacto. Era una superficie lisa… era la piscina… estaba en el fondo de la piscina… unos cuantos metros de agua sobre mi… ni siquiera tanta… una chispa de esperanza… podría salir si quería… impulsarme y patalear y… … …… ¿y para qué?…

De pronto todo dejó de importarme… nada importaba, el dolor de mi cuerpo desaparecía y era reemplazado por un estado de entrega total… no había razón alguna que valiera la pena hacerme intentar liberarme de esta cárcel de agua. Había tratado de morir hacía unas horas atrás dejando de respirar pero no lo había logrado… bueno, aquí estaba la respuesta… me quedé tan quieto como una roca… así terminaba mi vida… sin pena ni gloria alguna… solo un peón movido por cables ajenos… los segundos pasaban y comenzaba a necesitar aire desesperadamente… aguantaba… tenía miedo…  sabía que me iba a doler cuando el agua entrara a mis pulmones… aguantaba quieto en el fondo de la piscina…  Lo imaginé… pensé en Adamir parado en el borde de la piscina mirando como yo dejaba este mundo… ¿lo había cansado?  Aquí estaba mi respuesta… esto era lo que hacía con los que lo cansaban… ¿De cuántos otros como yo se habría deshecho?… maldito… mil veces maldito… te maldigo en este segundo de mi muerte… jamás habría querido que me tocaras, que mis ojos te vieran… que hicieras conmigo todo lo que me hiciste… morir en manos tuyas… así… entregado y sometido a tu voluntad… … …  NO…no,  no era así como tenía que haber sido… no era así.. No!! No debía ser así… nunca debió ser lo que tú quisieras…

Quizás fue la sorpresa de darme cuenta de  que estaba ganándome una vez más…  la vida pareció volver a mí… podía sentir la adrenalina calentando mis venas… quería vivir… quería ser yo quien eligiera como terminaba mi vida…  en solo una fracción de segundo estuve plenamente despierto y consciente… me moví como pude y me impulse a tratar de subir..  por la fuerza que me nacía del odio y la desesperación abrí la boca y trague agua… se sentía horrible… dolorosa.. desesperante… aire… necesitaba aire… el agua quemaba mi garganta y me volvía loco… no.. no en tus manos maldito Adamir… si voy a morir va a ser por mi gusto y por mi voluntad.. pero no por la tuya… movía mi cuerpo furiosamente… tengo que salir… subir… ya sé a lo que voy… no importa por ahora… ya sé que me has ganado maldito… solo sácame de aquí… me supe vencido… doblegado… supe que sería su esclavo.

 

ADAMIR

Seguía de pie al borde de la piscina. Me había quitado el pantalón y la camisa… solo estaba esperando una señal de Max… sabía desde el principio que estaba jugando con fuego. Existía la posibilidad de que Max se rindiera… de que aceptara rápidamente la muerte.. antes que pudiera sacarlo.

Nunca habían sido mis manos las que asesinaran a un chico. A lo largo de los años en la isla habíamos tenido dos muertes pero ninguna había sido causada en forma intencional. En el fondo, eso era bueno. Los amos sabían que los chicos que educaban eran rostros sin nombres, olvidados y perdidos del mundo… chicos que nadie extrañaría si llegasen a morir.

No quería matar a Max… solo quería llevarlo hasta el límite máximo y quebrarlo de una vez… asustarlo tanto que se diera cuenta de que su vida estaba en mis manos y podía hacer con él lo que quisiera… demostrarle, sin lugar a dudas, que soy su amo. Necesitaba que se desesperara y quisiera seguir viviendo… tenía que hacerlo…

Mis ojos no se apartaban de su silueta en el fondo de la parte más profunda de la piscina. Quieto… seguía demasiado quieto…

Vamos Max… vamos… no te des por vencido ahora…

Mi mente funcionaba a toda marcha… mi cuerpo listo para saltar al agua a rescatarlo… pero tenía que pedirlo con su cuerpo… tenía que indicarme que quería vivir… si lo rescataba antes de que se aterrorizara, entonces habría ganado él y ya nunca tendría posibilidades de doblegarlo… su desesperación era la señal de su aceptación… de su necesidad de ser rescatado… de volverse mi esclavo.

– Max… vamos Max!!!..

Esta vez no solo lo pensé sino que las palabras salieron de mi boca… la adrenalina corría furiosa por mis venas…

Contaba mentalmente y ya estaban pasando demasiados segundos… seguía quieto… entregado a la muerte…  la desesperación me estaba comenzando a ganar… la ansiedad estaba viva dentro de mi…

No puedes rendirte ahora… no después de todo lo que has luchado… vamos maldito mocoso!!…

Entonces lo vi sacudirse… su cuerpo se volvió un remolino en el fondo y comenzó a intentar subir… se impulsaba con los pies en el fondo e intentaba subir… sus hombros se agitaban violentamente…

Suspiré tranquilo soltando finalmente todo el aire que había retenido… Max estaba pidiendo ayuda… necesitaba salir de ahí y jamás podría hacerlo por sí solo.

Lo miré con una sonrisa de agradecimiento y triunfo durante unos segundos… lo dejé llegar al máximo de la desesperación y luego me arrojé a la piscina y estuve a su lado… lo tomé sujetándolo con cuidado… un brazo alrededor de su cuello y el otro en su torso… estaba desesperado pero se calmó un poco al darse cuenta de mis intenciones y me dejó sostenerlo… subí con él hasta la superficie, se dejó guiar. Una vez que su cabeza salió del agua, tomo aire con grandes ruidos de su garganta, a pesar de la mordaza. No lo solté y nadé con él hasta la parte más baja donde sus pies podían tocar el fondo y su cabeza se mantenía por sobre la superficie… seguía respirando y ahora sollozaba. No le dije nada. Quité la mordaza de su boca y el antifaz de su cara…

Ver su rostro me resulto terrible… choqueante.

Había sufrido mucho y todo el sufrimiento estaba reflejado en su mirada. Sus ojos rojos, hinchados… su mirada perdida de terror y dolor. Me impactó profundamente. Me mantuve firme a pesar de todo lo que sentí por dentro. Nos mirábamos de frente… Max aun mantenía sus manos y piernas esposadas.

Su mirada…  me estaba alterando más de lo que esperaba…

Me tomé un momento para calmarme y luego le hable

– ¿Sabes por qué te salvé?

Se tranquilizó al escucharme hablar… sus sollozos se fueron apagando. No me soltaba, sus dedos aferrados a mis brazos… pero su energía estaba desapareciendo.

– Si… lo sé

Max bajó los ojos… oh Dios!!! Un primer gesto de sumisión… mi alma hervía… explotaba de alegría, de deseo… Con mi mano derecha lo tomé de la barbilla y la levante hasta que sus ojos volvieron a mirarme… aún tenía lágrimas en ellos… lloraba callado… con mucho sentimiento…

– Entonces?- mis ojos fijos en sus ojos castaños y húmedos…

Se tomó su tiempo… ¿Cuántas batallas estabas luchando Max? ¿ De dónde te quedaba energía para seguir pensándolo?. Finalmente se decidió a hablar. Se podía sentir la pesadez de sus palabras y el dolor de pronunciarlas

– Soy… tu… tu esclavo, señor– pronunció casi al borde del desmayo

Su rostro… sus ojos… tan bello y sufriente… el dolor reflejado en toda la postura de su cuerpo que aun temblaba, su rostro sus ojos… sus manos… todo.

Respiré llenándome de aire y de la mansedumbre de lo que acababa de escuchar… “soy tu esclavo”… todo había valido la pena… todo lo sucedido con tal de escucharlo decirme esto

– Es Amo Max… soy tu amo

Ya había agachado su cabeza nuevamente y continuaban sus sollozos tranquilos

-. Si amo.-

Lo tomé de la mano que me entregó fácilmente y no intentó quitarla ni alejarla… me sujetó fuertemente… con mi otra mano sosteniendo su hombro salimos del agua. Tuve que ayudarlo por las esposas. Me acerqué a mi pantalón y tomando la llave lo liberé de todo…

Mío… todo mío.

Capítulo 27

Matías dormía muy cerca de Santiago… su respiración tranquila, pausada… su sueño, verdaderamente profundo y reparador. 

Santiago estaba despierto desde hacía mucho rato. Apoyado sobre un codo lo miraba dormir sin atreverse a despertarlo aún… era tan pacifico verlo descansar… lo recorría con la vista… su piel pálida y aterciopelada era un invitación para hacerle de todo…

¿Qué tan lejos podía llegar con Matías?… se preguntaba entre varias otras cosas mientras lo observaba…

Estaba listo… lo sabía. Podía tomar a su niño esclavo cuando quisiera… Matías ya estaba preparado.  Volvió a mirar su rostro de niño… era tan pequeño… tan inocente…  Era increíble lo que le estaba pasando… jamás habría supuesto que a él le sucedería esto…  se estaba preguntando si él estaba preparado para hacerlo…  absurdo… ridículo… pero ahora le importaba demasiado… se preguntaba si Mati estaba emocionalmente listo para consumar su cariño en una relación sexual… lo deseaba tanto… le importaba tanto.

Estiró una mano y paso su dedo suavemente sobre los labios de Matías… labios de bebé… tan suaves y dulces… luego ascendió por la pequeña nariz… trazó un círculo alrededor de sus maravillosos ojos verdes… ahora cerrados mientras dormía… llegó hasta su pelo y detuvo su avance enredando su mano entre su cabello…

Tan pequeño… 12 años… amaba a una criatura de tan solo 12 años…

Estaba loco… se le encogía el estómago de pensar en la locura que estaba vivendo… sentía un extraño temor… una sensación que le resultaba desconocida… tenía miedo de dañarlo… Dios!!!  Si era para la risa… había poseído a tantos otros chicos… de la misma edad de Matías, los había tratado sin contemplación ni miramientos… habían sido mercancía que necesitaba preparación y él la había proporcionado sin nunca pensar en la edad que tenían o en lo que podían haber sentido… habían sido solo productos para la venta.

Y ahora estaba Matías… llenándolo de preocupación y de temores… de felicidad y del sentimiento más puro y maravilloso que había experimentado en su vida… sus pensamientos se nublaban y se enredaban… por sobre todos, primaba una felicidad nueva y desconocida… y el increíble sentimiento de preocuparse por el bienestar de Matías…

– Hola- la voz del pequeño lo sacó de sus pensamientos trayéndolo de vuelta a la realidad.

A escasos centímetros, le sonreía y sus ojos, aun cargados de sueño, brillaban llenos de sentimientos

– Hola…- respondió en un susurro… acercó despacio sus labios para apenas rozar los deMati.

El niño estiro sus manos y lo acogió en un abrazo. Santiago se dejó abrazar… levanto con sus brazos el cuerpo de Mati y lo posó sobre el suyo… ambos completamente desnudos… se abrazaron y enredaron… permanecieron en silencio simplemente disfrutando de la cercanía… Matías totalmente entregado sobre el cuerpo de Santiago… lo abrazaba con total abandono y seguridad… confiaba nuevamente en él. Santiago movía sus manos acariciándolo… y seguía pensando…

Luego de la limpieza, siguió el desayuno.  Santiago lo observaba detenidamente mientras comía lo que él le había indicado…

Matías quería reír al verlo tan serio desde hacía rato y preguntarle por que lo observaba tanto… pero por instinto sabía que no debía hacer ninguna de las dos cosas… estaban en el comedor y había más amos y más esclavos…

Generalmente, al terminar el desayuno hacían algún tipo de actividad física como nadar, ir a la playa o el gimnasio… otras veces pasaban el tiempo aprendiendo.

Avanzaban por entre los edificios camino hacia la playa. El niño tenía su mano dentro de la de Santiago y una hermosa sonrisa tranquila en su rostro.  El aire estaba agradablemente cálido y el sonido de las olas invitaba a correr hacia ellas.

Adamir venía caminando en sentido contrario. 

Fue extraño como Matías, a pesar de su corta edad, pudo sentir de inmediato como la tensión se apoderaba del cuerpo de su amo… supo que la razón era el hombre que se acercaba… el hermoso hombre de pelo claro sonreía y parecía feliz de ver a su amo mientras sus pasos lo traían cada vez más cerca… pero Santiago estaba tenso… apretaba con más fuerza su mano. Matías dejó de sonreír. Agachó la cabeza… adoptó una actitud de total sumisión y algo de temor… si su amo estaba nervioso… supuso que con mayor razón debería estarlo él.

– Santiago… justo el hombre que necesitaba encontrar!! – las palabras del hombre sonaban seguras y alegres

– Hola, Adamir

 Santiago también intentaba sonar tranquilo. Soltó la mano de Mati y este se quedo de pie tras su amo… completamente sumiso… completamente esclavo.

– Estarás conmigo en la subasta hoy en la tarde. Dentro de unas horas comenzaran a llegar

– Por supuesto. Todo está listo

Matías los escuchó seguir conversando pero no los vio… no se atrevería jamás a levantar sus ojos y mirar a Adamir… lo recordaba… era el amo de todo y le daba mucho temor.  De pronto hubo silencio…  sintió los ojos del hombre que se posaban sobre él… algo incómodo lo recorrió, mezcla de nervios y temor… Adamir se aproximo hacia él…

– ¿Cómo va?

Santiago sentía el hielo recorrer su espalda… rogó para que no se notara en su voz… odiaba que Adamir hubiera puesto sus ojos en Matías, que hubiera notado su presencia.

-. Bien. Todo normal

La mano de Adamir tocó el rostro de Matías. Levantó su barbilla… ni aún con ese gesto Matías se atrevió a mirarlo… desvió sus ojos… tenía miedo de Adamir… pero él lo sujetaba con fuerzas y lo seguía examinando.

Adamir lo contempló en silencio… era bonito el esclavo de Santiago… lo recordaba… era un niño sumiso y sensible que se había dejado examinar con aceptación… un delicado sumiso… justamente lo que él necesitaba experimentar para calmarse luego del torbellino que lo atormentaba y lo enloquecía… Max.

– Lo quiero…

Pronunció con seguridad dejando a Santiago helado… Durante un par de segundos Santiago no pudo encontrar palabras ni comprender lo que Adamir estaba diciendo… solo lo miraba intentando adivinar… algo de desesperación comenzaba a crecer en su interior… ¿lo quería?… ¿se lo iba a llevar?… ¿Qué..??

– Recuérdamelo durante el intercambio, lo quiero a él – Adamir soltó el rostro deMati y volvió su atención a Santiago – Nos vemos más tarde – dio un par de pequeños golpes en la espalda de Santiago y ya se alejaba.

Matías no se movió durante el rato que le tomó a Santiago recuperar el ritmo normal de su respiración y volver a estirar sus puños apretados. Lo miró disimuladamente… su amo tenía la mandíbula apretada y sus ojos miraban el infinito sin realmente ver nada… despedían fuego… lo conocía… Santiago estaba furioso… se estaba conteniendo… ¿Qué había pasado?… Esperó en silencio.

Lentamente, Santiago se giró hacia Matías. Lo miró de una manera intensa y especial hasta que Mati comenzó a ponerse nervioso pero no se atrevió a preguntar. Entonces, Santiago estiró su mano y apresó fuertemente la pequeña mano de Matías. Reanudaron el camino hacia la playa.

No fue un día igual a los anteriores. Estuvieron en la playa pero, si antes Santiago parecía ausente de tanto observarlo… ahora estaba completamente ido. Estaba físicamente con él… pero su mente estaba muy lejos… Matías corría y jugaba, se deleitaba en la arena y en el agua… volvía a ser un niño con un castillo de arena y mucha agua… una gran sombrilla  y todo el tiempo que necesitara…

La mente de Santiago era un torbellino de sensaciones… la primera era de una infinita rabia contra sí mismo… ¿cómo había podido pasarle esto??… por los mil demonios!!!¿Cómo se había enamorado de Matías?…

Volvía a mirarlo correr y buscarlo… Dios!! Era tan perfecto… quizás solo era él quien lo veía de esa manera… no… Adamir también lo había visto… ¿por qué?…

No estaba haciéndose la pregunta correcta… sin quererlo y a pesar de todo lo que lo preocupaba… sonrió tontamente al mirarlo… ¿cómo podría no haberse enamorado de él?… era lo más hermoso y adorable que hubiera conocido jamás… todo él… toda su pequeña persona era un poema… una delicia…

– Ven aquí-

Matías, obediente, se acercaba y Santiago, una vez más, llenaba su delicada piel de protector solar… lo acariciaba lentamente mientras esparcía el protector… sus pensamientos se volvían lujuriosos…

Adamir… lo quería…

Era una daga directamente en su pecho…

¿Compartirlo??!!!… mierda!! su sentimiento de propiedad era para la risa… ¿Qué iba a compartir si nada era suyo?… Matías no era suyo… Matías era un esclavo que sería vendido…

Alejó esos terribles pensamientos… la venta de Matías aún era algo lejano… lo enfrentaría en el momento que tuviera que hacerlo… moriría cuando tuviera que morir…  pero por ahora…  el intercambio de esclavos estaba muy cercano…

Generalmente, se realizaba pasado un par de meses desde que hubieran comenzado el entrenamiento como practica habitual… Los amos se reunían y comprobaban el progreso de los jóvenes esclavos intercambiándolos por un tiempo limitado… a veces unas horas y otras veces pasaban días… todo dependía del tiempo que el amo suplente quisiera compartir con el esclavo del otro… algunos de ellos eran crueles… mierda!!! Santiago estaba considerado entre los peores… su gusto por las agujas era muy temido… La idea tras el intercambio era que los amos corrigieran y apoyaran el trabajo de los demás… todo quedaba entre ellos… algunos eran buenos enseñando algún tipo de cosas pero fallaban en otras…

¿Qué tanto le había enseñado él a Matías?… poco. Demasiado poco.

Y ahora… Adamir quería probar a Matías… Su Matías!!! Diablos… dolía como fuego…. Imaginarlo a él con su niño… él sabía bien como era Adamir… habían sido amantes… había sido su amo… no era particularmente cruel pero era exigente y esperaba siempre obediencia total… le gustaba experimentar con muchas cosa diferentes…  imagino a Adamir con su niño… supo que a él le encantaría la sumisión y la entrega obediente de Matias… se detuvo cuando escuchó un extraño sonido y se dio cuenta que eran sus propios dientes que rechinaban.

Tengo que hacerlo… tengo que enseñarle todo a Mati….  Estoy poniéndolo en riesgo si no lo hago… tiene que aprender…  Lo seguía mirando mientras jugaba… ¿eran sus últimas horas de tranquila inocencia?…

Solo esta mañana se preguntaba sobre la capacidad emocional del niño para manejar una situación sexual con él… ahora la pregunta estaba demás… él lo deseaba con locura y además… tenía que hacerlo… iba a ser intercambiado y probado nada menos que porAdamir.  Sin lugar a dudas, el sexo con su niño esclavo sería maravilloso… solo que ahora… una leve amenaza pendía sobre ellos…  ahora había una exigencia obligada.

-. ¿Amo? – Matías corrió hasta su lado… la alegría brillaba en sus ojos – ¿Por qué estas tan callado?

Santiago se demoró en responder… Matías se puso nervioso pensando que tal vez la pregunta lo había molestado.

-Estoy pensando Mati

– ¿En mi?- preguntó sonriendo

-. También en ti… – se derretía con la sonrisa…

-. ¿Es por ese señor que encontramos?

-. Por él y por otras cosas…

– ¿Para qué me quiere?…

La pregunta lo tomó por sorpresa… las imágenes que había formado en su mente de Adamir y su niño juntos se sintieron como una patada directamente en su estómago…

– Te lo explicaré luego

Matías asintió callado. Si su amo no quería hablarle, el no podía hacer más que esperar a que quisiera hacerlo.

– Amo, ¿Qué es una “subasta”?

Había escuchado la palabra y le sonó importante, pero no sabía lo que significaba.

Santiago podría haberle respondido… “es una venta al mejor postor… el esclavo es vendido a quien paga mayor cantidad de dinero por él…” pero no quiso hacerlo… no quiso que Matías supiera desde ahora cual iba a ser su trágico y maldito destino…

– Tenemos que volver

Estaba preocupado y se le notaba claramente. Aún así, Matías logró animarlo lo suficiente para que corrieran por la arena y hacerlo reír con su animada conversación camino de vuelta al dormitorio… no podía con él… le ganaba… lo conquistaba con su dulzura y su alegría…

LA SUBASTA.

Al mediodía llegaron los primeros compradores en sus helicópteros privados o en grandiosos yates. Fueron recibidos en el salón especial y agasajados con un delicioso almuerzo. Hoy serían vendidos 7 esclavos de entre 14 y 16 años. Los había de todo tipo… entre ellos, un chico rubio y delicado que parecía un ángel caído del cielo; un moreno de grandes ojos oscuros, felino y pasional, que mantendría a su amo más que contento; dos chicos asiáticos de preciosos ojos almendrados y movimientos delicados quienes,  a pesar de todo el entrenamiento recibido, seguían pareciendo dos delicadas vírgenes de porcelana… la variedad era importante.  10 compradores, o sus exclusivos representantes, llegaron a comprobar, en persona, los productos para la venta. Los chicos fueron exhibidos. Su comportamiento fue perfecto. Los compradores estaban encantados. Conocían bien el trabajo de Adamir y siempre era un gusto adquirir sus esclavos.  En solo unas cuantas horas se confirmaron algunos de los acuerdos previos hechos online. Los precios fueron cerrados en privado y luego de breves conversaciones, algunos de ellos se retiraron orgullosos con sus nuevos trofeos en las manos. Quienes no obtuvieron un nuevo esclavo se retiraron con la promesa de Adamir de buscar para ellos algo especial durante la próxima subasta. A las 7 de la tarde todo había terminado. Algunos amos quedaban desocupados y el equipo de tierra comenzaba rápidamente el trabajo de obtener nuevos chicos para ocuparlos.  Tendrían al menos una semana de descanso en la que, probablemente, abandonarían la isla para volver luego a retomar su trabajo.

La cuenta corriente de Adamir engrosaba en unos cuantos ceros. Estaba muy satisfecho. Todo se había desarrollado perfectamente.

Santiago había estado pendiente de todo. Mientras Adamir negociaba a puertas cerradas, Santiago atendía al resto de los compradores. Así lo llevaban haciendo desde hacía mucho tiempo. Trabajaban muy bien juntos y se entendían con gestos y miradas. Siempre había existido complicidad entre Adamir y Santiago.

Cuando todo volvió a quedar en silencio, Adamir se retiró y dejó a Santiago en libertad de acción.

Estaba algo cansado. El día había sido largo y estresante. Se detuvo un momento antes de entrar al dormitorio donde sabía, Mati esperaba por él.

Quería verlo… quería tocarlo… quería mirar sus ojos limpios y transparentes… jugar con él y sentirlo muy cerca… su piel de niño… su cuerpo… mil demonios!! Quería todo con Matías… hasta su llanto y su dolor…

Miró la puerta cerrada…

Tenía que hacerlo…

Quería hacerlo…

Necesitaba hacerlo…

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