Giovanni 9

CAPITULO 37

VUELVE A MI 3

Espero sentado  en la cama a que salga de la ducha. Las ropas que llevaba están sobre el sillón del dormitorio. Escucho el sonido en su celular de un mensaje que acaba de recibir… Me levanto de un salto y saco su teléfono de entre las ropas… dudo un segundo antes de mirarlo… pero finalmente no resisto y leo el mensaje.. “Gracias, fue maravilloso”… es todo lo que dice… no hay nada más escrito excepto el nombre de quien lo envía “Camilo”.  Dejó el teléfono de vuelta sintiendo que fui el mayor estúpido del mundo… Qué fue lo que quise demostrar?? Quise ser generoso? Grande?…demostrarle que lo amo por sobre todo?…  Dios!! no sé qué fue lo que intenté hacer cuando le dije que podía estar con Camilo pero apenas han pasado 24 horas y he cambiado totalmente de opinión… me siento sobre la cama con las manos tapando mi boca y las lágrimas a punto de saltar… “fue maravilloso…”  no quiero ni pensar en que fue lo maravilloso.

Giovanni sale del baño y se acerca a la cama con la intención de acostarse… luego retrocede a buscar su teléfono. Lo abre, ve el mensaje y sonríe. Con el teléfono en la mano sale del dormitorio. Aprieto fuerte los ojos…  no voy a llorar…  siento que mi mundo se está desarmando. Me voy al baño y al salir paso a buscar una pastilla para dormir… tengo que trabajar al día siguiente y no quiero estar desvelado pensando en Giovanni y ese mocoso… ya he sufrido todo el día… no quiero más, no resisto más. Me meto en la cama y apago la luz.  Rato después lo siento entrar en nuestra cama… me muero de ganas de darme vuelta y abrazarlo… besarlo, hacerle el amor y decirle que fui un estúpido. Giovanni apaga la luz y se acomoda para dormir. Me quedo mirando el vacío hasta que me duermo.

Dos días más pasaron en las mismas condiciones. El segundo día fui yo quien tuvo que salir más temprano de nuestra casa. Giovanni se quedó durmiendo, estaba rendido. No quise  pensar en los motivos de su extremo cansancio. Apenas me despedí con un beso, jurándome a mí mismo que en cuanto pudiera hablaría con él. Lo fui a buscar a la hora de almuerzo, pero me dijeron que no había venido a trabajar hoy. Sintiéndome casi un extraño en su vida por no saber de él, lo llamé varias veces por teléfono pero no respondió. Me quedé parado un rato fuera de su set de grabación con el teléfono aún en la mano… quería irme de de inmediato pero no podía… tenía que volver atrás y saber si Camilo estaba o no en el set. Creo que ya sabía la respuesta…  pero me quedaba una pequeña esperanza…  No. Por supuesto, tampoco estaba. 

El auto fue nuevamente mi refugio. Me subí y manejé sin saber bien a donde iba… solo quería estar solo y que nadie me viera. Después de un rato, ya más tranquilo, al menos en apariencia, tuve que regresar a grabar algunas escenas. Para mi desgracia nos desocupamos tarde. Llegué a nuestra casa luego de haber pasado a comprar algunas cosas especiales para la cena… todo lo favorito de Giovanni…

No me sirvió de nada. Me fui a acostar pasada la 1 de la mañana y Giovanni no había llegado… ni había llamado, parecía que yo había dejado de importarle. Pensé que era mejor que me durmiera puesto que estaba tan enojado que no podía pensar con claridad… tenía miedo de lo que podía hacerle o decirle en esas condiciones… nunca me había enojado tanto con él.  Lo escuché llegar un poco más tarde pero no me moví, me quedé quieto pretendiendo estar dormido. Sentí su peso mover la cama cuando se acostó a mi lado… Dios! Cuanto quería abrazarlo y a la vez matarlo… ¿cómo había podido?… ¿Por qué me había hecho caso??… estaba aún enojado y confundido… no debió tomar en serio mis palabras… me di cuenta que estaba intentando culparlo de lo que yo mismo había comenzado. Tal vez si no le hubiera dicho nada. Giovanni no lo habría buscado ni habrían hecho lo que fuera que hicieron que fue “maravilloso”…

Al tercer día nos levantamos juntos. Giovanni se ve feliz… sin ninguna preocupación ni culpabilidad… claro! ¿Por qué habría de sentirse culpable?? La única cosa diferente es el cansancio en su rostro… lleva tres días acostándose muy tarde… y seguramente muy cansado. Siento que estamos más lejos de lo que nunca hemos estado aunque estamos sentados frente a frente.

– ¿Llegaste muy tarde anoche?-

– No se… no vi la hora-

Sé perfectamente a qué hora llegó. Quiero preguntarle dónde estaba pero no quiero saber la respuesta…

– Gio… ¿Quieres que almorcemos juntos hoy día?-

Me mira como si le hubiera preguntado algo muy extraño…

– ¿Hoy?… si, buena idea- me sonríe y su sonrisa me devuelve un poco de tranquilidad.

Respiro mejor. Hasta aquí ha llegado el juego. Hablaremos a la hora de almuerzo y estoy seguro que podremos encontrar juntos una solución, juntos, como siempre. Voy a decirle derechamente que me equivoqué, que no soy tan liberal como pensaba y que no quiero que vuelva a ver a ese niño…  me imagino que ya se habrá sacado las ganas de él y podremos reanudar nuestra vida sin ningún intruso que interfiera.

Durante la mañana pienso en que todo va a volver a ser como antes y yo voy a tener que encontrar la forma de perdonar y olvidar todo esto… y jamás, nunca más, volver a tener una estúpida idea como esa. Si Giovanni quiere experimentar algo diferente tendrá que ser conmigo. Mis pensamientos se vuelven tristes al pensar que ya perdí la oportunidad de ser el primero en algo más en la vida de Giovanni. Era yo quien debía ser su primer pasivo… debió probarlo conmigo… no con ese mocoso, pero al menos puedo ofrecerle la posibilidad de que lo intentemos.

Un poco antes del mediodía recibo una llamada de Giovanni.

– Francisco… lo siento pero no puedo almorzar contigo-

No… no puede ser cierto… todo lo que he pensado durante la mañana se va a tarro de la basura y volvemos a punto muerto… necesito hablar con él, aclarar esto ahora mismo antes de que siga avanzando…  no soporto más lo que está sucediendo

– Giovanni… ¿Qué pasa ahora? –

– Es que estoy atrasado con el guión y no puedo salir a almorzar… voy a comer algo rápido y seguir trabajando…-

Tengo que creerle, necesito confiar en él… pero no sé si puedo hacerlo

– Gio… necesito hablar contigo –

– Francisco, en serio no puedo ahora-

– ¿En la noche?-

– Si… trataré de llegar temprano-

– No!.. no trates.. llega temprano porque tenemos que hablar en serio-  debe ser primera vez que le hablo a Giovanni de esta manera. Escucho el silencio al otro lado de la línea.

– Voy a hacer todo lo posible- me responde algo molesto.

– Nos vemos en la noche-

– Nos vemos –

 

El resto del día se me hace muy largo y estoy impaciente porque termine.

Al llegar a casa Giovanni aún no ha llegado, pero reconozco que he vuelto algo más temprano de lo habitual.  Frente a un café, en la cocina, me siento a pensar en que voy a decirle y cómo tengo que admitir que fue mi culpa por habérselo sugerido… pero también fue su culpa por decidirse a hacerlo… no debió escucharme y mucho menos debió… no..alto! Esto no está bien… no puedo recriminarlo por hacer lo que yo mismo sugerí… Tal vez Giovanni no habría hecho nada si yo no le hubiera dicho… Dios! Ya no sé qué pensar… solo quiero que llegue luego para hablar.

Los minutos pasan. Para tranquilizarme un poco me doy una ducha, cepillo mis dientes… me cambio de ropa… inconscientemente elijo la ropa que le gusta a él…  sonrío con un poco de tristeza ante mi imagen en el espejo… me he vestido para agradarle.

Un poco antes de las 9, Giovanni entra a nuestra casa. Como siempre, me quedo mirándolo… su aire de niño y su precioso look… Puedo ver que está cansado y lo siento por él, pero no voy a posponer ni un segundo más esta conversación

– Hola Fran– me saluda dese la puerta… nos miramos diferente…

– Hola Gio – me acerco a besarlo… como es lo usual entre nosotros. El abrazo que siguió a continuación no era algo de siempre… pero en el momento en que lo tuve a mi lado no pude evitar que mi cuerpo quisiera sentirlo cerca…

– ¿Y este abrazo?… ¿a qué se debe? – me pregunta aún muy cerca sorprendido por la efusividad con que lo he sostenido entre mis brazos

– Necesitamos hablar… – le digo aún reteniendo su cuerpo. Me empuja suavemente…

– ¿Es urgente?… no he comido nada y estoy muerto de cansancio. ¿Podemos hablar mañana?- sé que es verdad todo lo que me dice pero me pregunto si no estará haciéndolo a propósito… tengo la impresión de que Giovanni quiere evitar el tema…

– No Giovanni. No puede esperar- le respondo serio

– De acuerdo. Solo dame unos minutos, okay?-

Desaparece en nuestra habitación. Escucho la ducha… me da pena y le preparo algo rápido para que coma. Supongo que cansado y con hambre lo más probable es que fácilmente se ponga de mal humor y terminemos peleando… no quiero pelear con él, no me gusta. Las pocas veces que hemos estado enojados, ambos hemos terminado odiando como nos hemos sentido… Tendré que usar todo mi autocontrol para que esta conversación no termine en guerra… Ni siquiera se bien por dónde empezar pero tengo claro lo que quiero conseguir… Camilo, puedes olvidarte de mi niño para siempre… odio haberlo compartido contigo… no vas a volver a tocarlo nunca más.

– Aquí estoy- reaparece en la cocina. Aún vestido con ropas que él llama “cómodas” se ve precioso, su pelo aún mojado…

– Te preparé algo de comer – le extiendo el plato y espero a que se siente frente a mí. Lo prueba, le gusta y se lo come rápidamente.

– Bien, ¿De qué quieres hablar?- me pregunta con tranquilidad.

– Camilo- respondo con una sola palabra.

Veo el rostro de Giovanni cambiar. Repentinamente se borra cualquier gesto amable y su rostro es una máscara seria.

– No vamos a hablar de eso… no voy a discutir ese tema contigo-

– Si vamos a hablarlo Gio… tenemos que hablarlo- respondo con firmeza.

Posiblemente Giovanni es la persona que mejor me conoce en este mundo, mejor que yo mismo incluso y sabe que cuando le hablo de esa manera es porque no estoy dispuesto a ceder.  Me mira analizando que tan seria es mi posición.

– Francisco… no quiero hablar de eso contigo… es… es ridículo– se para y camina… me levanto y voy a su lado

– No quiero que me cuentes nada… de hecho no quiero saber nunca nada de lo que hiciste – lo abrazo y él se deja abrazar y besar- pero ya no más amor… ya no quiero que lo veas más 

Se gira para mirarme de frente

– ¿Cambiaste de idea? –

Cómo diablos admito frente a Giovanni que cambie de idea 3 minutos después de haberle dicho que podía???… y que llevo tres días en el fondo del infierno por culpa de mi brillante idea??? Nos miramos y de pronto una idea aún más terrorífica y amenazante surge en mi mente… le pregunto con mucho miedo

– ¿Quieres seguir viéndolo?- lo sujeto de ambos brazos, apretándolo quizás un poco más fuerte de lo que debiera

– Lo voy a seguir viendo todos los días Fran… estamos trabajando juntos y nos quedan muchos meses más-

Meses!! No.. no… esto no está bien. Un miedo casi irracional se apodera de mi cordura.

– Giovanni, no me estas respondiendo lo que te pregunté…  sabes que no me refiero a tu trabajo con él, sino a… a lo otro-

– ¿lo otro?-

– Si, Lo otro… al hecho de que estás viendo a Camilo en forma privada y… – me enredo, me duele decirlo y mucho más pensarlo… de pronto un dolor muy fuerte se atora en mi garganta y no me deja hablar… el dolor comienza a disminuir en el mismo instante en que las lágrimas comienzan a correr por mis mejillas, desbordándose de prisa y sin control. Giovanni me mira sorprendido… se demora en reaccionar y cuando lo hace me pasa un par de servilletas para secar mis lágrimas

– ¿Y esto?…  no entiendo Fran… ¿Por qué estas llorando?-

– ¿En serio no sabes? – no me sostengo más de pie y me dejo caer sentándome en la primera silla que encuentro…  Ya no me importa que sepa todo lo que he sufrido…  no quiero seguir ocultándole nada…  me duele que haya estado con otro aunque yo mismo se lo sugerí… es mi niño, mi precioso y amado niño… solo mío… quiero que vuelva a ser como antes, como siempre

– Dime por qué– su voz ha cambiado. Ya dejó de ser dura y distante. Ahora está a mi lado, aún no me toca pero sé que está conmigo.

– Me duele… – me llevo mi mano al pecho para indicarle que es mi corazón el que sufre-me duele mucho Giovanni… no puedo imaginar que estuviste con él…  te amo demasiado…  no puedo más

Me mira de una manera extraña

– Francisco… no puedes decirme eso ahora… tu mismo me dijiste que podía… tú me dijiste!!! – me grita… supongo que también se siente extraño ahora.

Abrazo su cintura y lo atraigo hacia mi… no me importa mojar su camisa y su piel con mis lágrimas

– Si amor… lo sé… sé que yo te dije…  se que yo fui el estúpido que te dijo que podías… fue mi culpa– mi voz sale entrecortada por culpa de las lágrimas…

Lo sujeto fuertemente… no quiero ni pensar en que Giovanni pudiera haberse entusiasmado demasiado con Camilo y ahora no quiera alejarse de él… necesito que me vuelva a asegurar que sus sentimientos y su cuerpo son sólo para mi…  que él es todo mío como yo soy de él… que le basta conmigo de la misma manera en que a mí me basta con él… es todo lo que quiero y necesito… yo ya supe lo que era perderlo hace tiempo atrás y no puedo volver a pasar por eso…

– ¿Cambiaste de idea?- me pregunta una vez más. Tomo aire y me tranquilizo… puedo notar que Giovanni también está alterado

– Giovanni… Cambié de idea un par de minutos después de habértelo dicho… –

– ¿Por qué me lo dijiste, entonces??!!-  me grita pidiendo explicaciones

– Porque… te vi entusiasmado con él… en el set de filmación… pensé que necesitabas probar algo diferente… sé que me amas pero eso no evita que el chico te guste… creí que podría soportar que jugaras un poco, darte libertad porque confío en ti…   él te mira con adoración y sé que eso te gusta… pero no puedo, no lo soporto, mi niño…  por favor, dime que no lo vas a ver nunca más-

Estoy abrazado a su cintura suplicando… Giovanni me acaricia como si yo fuera un niño, sus manos sujetan mi cara apretándola contra su cuerpo

– Francisco…- despacio baja hasta llegar a mi boca y me besa muy lentamente… es su sabor de siempre, el que tanto he deseado y echado de menos estos días… la desesperación y el miedo me hacen levantarme de un salto y abrazarlo sin control, besarlo sin poder detenerme y empujarlo suavemente hacia el dormitorio… necesito a mi niño, quiero sentirlo ahora mismo… es mío y lo necesito.  Giovanni me deja, sigue obediente mis indicaciones y finalmente quedamos de pie al lado de la cama sin haber dejado de besarnos. Le quito su ropa y la mía… nos abrazamos sintiendo el calor de nuestra piel fundirse…

-Gio…- tomo su cara entre mis manos y miro sus ojos- dime que no lo vas a ver más-

– ¿Eso es lo que quieres?-

– Si-

Giovanni asiente y por fin asoma una leve sonrisa en su rostro

– No voy a salir con Camilo-

Lo retengo suspirando aliviado y queriendo volver a llorar pero esta vez de alegría… siento el peso desaparecer… no sabía lo mucho que me pesaba hasta que desaparece y vuelvo a sentirme liviano y tranquilo… mío… solo mío… muero sin él

Suavemente caemos sobre la cama. Giovanni bajo mi cuerpo… juego a besar su piel, encendiéndolo y tocándolo en todas las partes que sé que le gusta… quiero darle todo el placer posible…  Giovanni gime despacio y se abandona en mis manos… le gusta lo que le estoy haciendo con mis dedos, mi lengua, mis labios y dientes en su precioso cuerpo… entonces recuerdo… un leve estremecimiento me recorre, pero estoy dispuesto a intentar algo nuevo si eso lo hace feliz y lo mantiene satisfecho. No seré el primer pasivo en su vida… pero quiero que sea feliz por sobre todas las cosas… conmigo, solo conmigo.  Me tranquilizo un poco y sin dejar de acariciar su piel me tiendo a su lado y busco sus ojos

– Giovanni… quiero preguntarte algo-

 

CAPÍTULO 38

VUELVE A MI 4

 

– Giovanni… quiero preguntarte algo

Gira su cara hacia mi…  estamos a escasos centímetros de distancia

– ¿Qué?

– Quieres…  nunca lo hemos hecho, pero…  si quieres..

Giovanni sonríe dulcemente al verme nervioso, sin entender lo que intento decirle

– ¿Qué quieres Fran?

Respiro profundo… no puede ser tan difícil, verdad? Es Giovanni… mi niño, el amor de mi vida… puedo hacerlo, puedo con cualquier cosa por él.

– ¿Quieres penetrarme tú a mí esta vez?

Me mira asombrado… no sonríe, su rostro adquiere una extraña expresión. Entiendo que no esperaba esa pregunta…  acaricio su pelo y sostengo su cara entre mis manos

– ¿Quieres?- insisto

Muevo mi cabeza afirmando… estoy algo nervioso por el hecho, supongo que me voy a sentir raro, pero cuando veo la sonrisa que se forma en su boca y como sus ojos adquieren un brillo de entusiasmo, sé que quiere hacerlo. Le gusta la idea…

– Nunca me lo preguntaste antes…– me reprocha apenas

– No se me había ocurrido… ¿y a ti?- quiero saber si lo había pensado y no me lo había dicho

– A veces…- me responde con sinceridad- Cuando te acaricio y paso mi mano por tu entrada… a veces paso muy despacio tocándote y pensando cómo sería…-

– ¿Por qué nunca me dijiste?- estoy en verdad asombrado… pensé que sabía todo deGio…

– Era solo un pensamiento loco… soy feliz como somos… no andaba todo el día pensando en ello…  es que…  solo a veces se me ocurría…

– ¿Quieres hacerlo?- le pregunto lleno de ternura… quiero que sea feliz y que haga conmigo lo que quiera, que no se quede con las ganas

– Si… si quiero intentarlo– me sonríe con picardía… como si fuera un niño pequeño planeando una travesura… le sonrío de vuelta y nos acercamos hasta que nuestras bocas se encuentran y nos besamos en un beso con mucho significado para ambos…

– Francisco… ¿por qué justo ahora?

Tengo que responder sinceramente…

– No quiero que busques más en otra parte lo que yo puedo darte… quiero que seas feliz conmigo… intentemos lo que quieras mi niño… pero solo conmigo

Me mira serio unos segundos para luego regalarme una de sus sonrisas enamoradas… esas que me hacen saber que es feliz también. Su sonrisa me llena el corazón de un cálido sentimiento…

– ¿Lo vas a hacer por mi?

– Si mi niño… Haría cualquier cosa por ti

Sigue sonriendo…  sus ojos brillan… está realmente entusiasmado y excitado

– ¿Te ha gustado mucho  la idea, eh?- me estoy riendo un poco de él… pero me gusta mucho verlo así…  excitado ante la idea de entrar en mi.

Asiente moviendo su cabeza y mordiendo su labio… señal inequívoca de que no tengo vuelta atrás…  vuelvo a buscar su boca

– Házmelo, mi niño- le digo en su oído… el cuerpo de Giovanni se estremece al escucharme…

– y… ¿si no te gusta?- preocupado

Bueno… eso es algo que no pensé… pero es Giovanni y él quiere intentarlo.

– Eso no lo sabremos hasta que lo hayamos intentado, verdad?- le contesto con una sonrisa para tranquilizarlo. Vuelve a sonreír. Toma un par de almohadones y con su mano me indica que gire

– Déjame ver tu precioso trasero – me dice intentando sonar más firme y seguro de lo que en realidad se siente.  Lo complazco. Aunque me siento extraño… nervioso, lo voy a dejar hacer lo que quiera y estoy dispuesto a disfrutarlo. Las almohadas van a parar bajo mi vientre, dejando mi trasero levantado para él.

– No te olvides de esto… por favor

Le digo entre risas, sacando el lubricante de la mesa de noche y poniéndolo en sus manos

GIOVANNI

No lo había pensado una sino muchas veces… cuando acariciaba a Francisco y mis dedos rozaban la sensible zona de su ano… a veces me imaginaba lo que se sentiría penetrarlo… pero no era un pensamiento que me volviera loco ni me hiciera desconcentrarme de lo que hacíamos… solo… lo pensaba, nada más. Pero ahora mismo, el que me lo ofreciera así… sabía muy bien de dónde venía ese ofrecimiento y que era todo lo que había pensado para llegar a este punto. De seguro me imaginó a mí con Camilo y como yo soy mayor y con más experiencia… no le costó mucho imaginarse quién de los dos jugaba que rol…

Creo que en algún momento le habría preguntado a Francisco si me dejaba hacérselo… tal vez más adelante… no sé, no sentía que lo necesitaba hasta que vi su rostro preguntándome si quería…  me excitó mucho la idea de penetrarlo… el traste de Francisco es muy bonito, firme, redondeado y la idea de hundirme en él me hizo subir la temperatura rápidamente. Terminé de acomodar los cojines bajo su vientre más nervioso y excitado de lo que quería reconocer… su trasero levantado es una deliciosa invitación. Mi pene está reaccionando desde el momento mismo en que lo escuché preguntarme si quería hacerlo. Pienso en todas las veces en que nos hemos hecho el amor y las que más recuerdo no son las de sexo salvaje y descontrolado sino las de infinita ternura… las que han involucrado sentimientos y dulzura, aquellas en que recuerdo la cara de Francisco expresándome su amor y haciéndome sentir amado y deseado con todo su cuerpo y su ser. Ternura y dulzura son la clave entonces.  Beso su espalda y mis manos lo acarician… me acomodo entre sus piernas, separando sus nalgas con mis manos y lo toco despacio… su ano se contrae varias veces… vuelvo a besarlo y a apretar su piel entre mis dedos. Una de mis manos busca su miembro… duro como roca también

– Veo que tampoco te desagrada la idea– le digo en su cuello mientras lo masturbo un poco. Me mira y sonríe con esa sonrisa de placer que tanto me gusta ver en su cara… Dios! Como lo amo…

– Me gusta lo que me estás haciendo…

Lo sigo abrazando y besando… su piel tibia en mi boca… no puedo negar que me siento raro… nunca he jugado el rol de activo… me gusta… no, me encanta sentir a Francisco dentro mío y todo el placer que me provoca… amo sentirme lleno de él… pero esto es algo nuevo, entre los dos, nuestro… lo sigo tocando, besando y acariciando hasta que estoy tan excitado que ya quiero hacerlo… Desde hace mucho tiempo Francisco y yo no usamos protectores… me pregunto si debería usar uno ahora. Sin pensarlo mucho tomo uno de la mesa y me lo pongo junto con mucho lubricante… muy despacio entro en él con uno de mis dedos llenos de lubricante… lo siento estrecho y apretado…  más aún porque me doy cuenta que está nervioso y tenso

– Hey… relájate… tú mismo me enseñaste a relajarme contigo…-

– Parecía fácil cuando te lo decía…-  sonríe nervioso

Sonrió ante su ansiedad… sé lo que debe estar sintiendo… lo he sentido muchas veces y me encanta… espero sinceramente que sea lo mismo para él… no estoy pensando cambiar nuestros roles para siempre ni nada parecido… amo ser penetrado por Francisco y llenarme de él… me gusta ser lo que somos… pero esto es una novedad y también me resulta muy excitante.

Francisco está tratando de mantenerse relajado… he procurado causarle placer con mi dedo dentro suyo y mi boca mordiéndolo despacio y acariciándolo… el segundo dedo se une al primero y puedo sentir como pierde un poco de relajación

– Fran… ¿estás bien?- murmuro cerca de su cara…

– mmhh- me responde sin palabras

– ¿Te duele?

– No…

En verdad quiero saber si para él resulta tan  placentero como lo es para mí pero no quiero desconcentrarlo ahora hablando y preguntando… ni tampoco quiero distraerme yo… la visión de su cuerpo y su entrada a mi disposición me hace sentir muchas cosas nuevas…  Finalmente Francisco suelta la tensión y lo siento comenzar a relajarse y si… creo que está comenzando a gustarle lo que le estoy haciendo…

Con mucho cuidado introduzco un tercer dedo, los separo y estiro hasta que creo está bien… Mientras tanto, estoy dolorosamente duro… me pregunto como lo ha hecho Francisco para contenerse y controlarse todas aquellas veces en que se ha tomado el tiempo para prepararme antes de penetrarme… sobre todo luego de que hemos estado separados por algún tiempo y nos volvemos a juntar…. Estoy comenzando a entenderlo mejor…

Retiro mis dedos… Francisco gira su cabeza y me mira, separo sus piernas con un poco de risa nerviosa y ansiedad en mi cara y con mi mano ubico mi pene justo frente a su entrada. Nuestros rostros están cerca… siento que quiere decirme algo pero no me habla

-¿Qué pasa?…- pregunto al mismo tiempo que comienzo a empujar suavemente sintiendo la presión… esto es diferente… es muy diferente a su mano o a su boca… continuó muy despacio… no quiero causarle dolor o molestia, quiero que sea muy especial para él. Recuerdo toda su ternura la primera vez que me enseñó y me hizo el amor.

Fran niega con la cabeza… no quiere hablar, pero sé que quiere decirme algo. Me detengo. Esto no resulta bien si Francisco no quiere hablarme

– Dime que tienes… ¿no te gusta?- pregunto sin moverme… a medio camino y atrapado, sintiendo la resistencia y que me gusta mucho y sin ganas de retroceder

– Lo siento Gio… es que… me habría gustado… ser el primero con quien lo hicieras… solo eso

Bien, los sentimientos de culpa son terribles y Francisco se los está viviendo a concho… sujeto sus hombros con mis manos y mi cara muy cerca de la suya… termino de entrar en él… Francisco respira de manera diferente… su piel se ha vuelto  sudorosa… posiblemente algo de dolor, recuerdo cuanto me dolió la primera vez… pero estar en él es una sensación diferente… estoy en Francisco, dentro de él!!! ¿es así como se siente cada vez que me lo hace??... un sentimiento muy cálido y dulce me llena mi pecho, en todo mi cuerpo… quiero abrazarlo y no soltarlo nunca más… Francisco es el amor de mi vida, el hombre que me hace feliz cada día y que, por creer que estaba haciendo lo mejor para mí, se equivocó rotundamente y ha estado sufriendo en silencio creyendo que yo no me daba cuenta…

-Fran… eres el primero

Se gira despacio y sus ojos se clavan en los míos… preguntando

– Pero… y..

– SShhh… no lo nombres, no ahora– le digo sin quitarme la sonrisa de satisfacción y comenzando a moverme muy despacio aunque en realidad quiero hacerlo  rápido y fuerte…  pero sé bien lo que es estar al otro lado y lo que él necesita ahora – no vale la pena 

– Giovanni… pero  ¿y el sexo con él?.. ¿o qué?… como fue? …- no puede aguantarse la curiosidad… su cara hace gestos cada vez que me muevo y me fascina verlos… jadea… me siente en él… pero aun así insiste en preguntar…

– Shhhh…  que te calles

Con la seria intención de callarlo cubro su boca con la mía… lo que eran suaves embestidas de mi parte se van transformando en algo un poco más rápido…  lo siento respirar agitado en mi boca y reaccionar a mis movimientos… no me cansaría jamás de mirarlo, lo amo a morir y por eso… solo por eso, voy a terminar de una vez con su agonía

-Eres el primero y el único con quien tengo sexo Francisco… ¿en verdad creíste que necesitaba a alguien más que a ti?

 Francisco no dice nada pero el gesto en su cara es una mezcla de muchas emociones… alegría, tranquilidad más que nada… se emociona y lo puedo ver claramente.

– Te amo Francisco… solo a ti…

– Giovanni…

– Después Fran… después… déjame… ahora… hacer lo que…  estoy haciendo….Aahhaa

– Más fuerte amor… más rápido..- ha recuperado la alegría y la fuerza en su voz

– ¿No te duele?

– No.. no me duele nada hoy día… haz conmigo lo que quieras… soy entero tuyo…

– Lo sé… siempre has sido mío… y yo tuyo

Siento la alegría y la entrega en todo su cuerpo que se mueve hacia mí, pidiendo más, ofreciéndome todo…

En silencio, solamente interrumpidos por nuestros jadeos, el sonido de nuestras respiraciones agitadas y las palabras de amor que me salen en forma natural decírselas, me corro por primera vez dentro de Francisco… no puedo describir la sensación…  me gusta mucho… casi tanto como cuando está dentro mío…  Francisco… no sé si de alegría o de excitación se corre un poco después ayudado por mi mano en su sexo… emocionado…

– Giovanni??- aún no recupera su ritmo normal de respiración pero no puede aguantarse más… a pesar del cansancio y de la emoción que me embarga…  me río…  solo Mariana y yo sabemos lo que hicimos.

– Dime?…- respondo totalmente inocente, demorando lo que quiere saber

– No juegues conmigo, por favor… lo he pasado muy mal pensando que estabas con…

– Lo sé… quería que lo pasaras mal… lo siento, pero te dejé sufrir a propósito

Ahora me siento un poco mal, pero solo un poco… quise enseñarle una lección a Francisco y tenía que ser dura… para que no se le olvidara nunca más.

– ¿Qué fue lo que hiciste?..-  esta derrotado… vencido en su propio juego. Ahora solo me mira deseando saber de una vez que fue lo que pasó. Tendidos sobre la cama… aún desnudos, muy cerca, le cuento lo que ha pasado conmigo

– Francisco… me dolió mucho cuando me dijiste… cuando me diste permiso para estar con alguien más… pensé que ya no me querías, que ya no te importaba tanto… se sintió horrible Fran…

– No mi niño… no es así… es todo lo contrario, yo quería 

– sshhh.. lo sé… lo sé. Déjame continuar

Francisco toma mis manos y las mantiene sujetas

– Me encerré a llorar en el escritorio… de a poco me fui calmando y me quedé con la duda de porque lo habías hecho… tengo que admitir mi culpa… me gusta Camilo… es bonito, sé que está loco por mí… y su admiración es en verdad muy atrayente… pero soy capaz de resistirme, Fran… de eso se trata el amor… no es primera vez ni será la última que alguien que nos atrae se ponga en nuestro camino… pero… ¿estás dispuesto a  arriesgar lo que tenemos por alguien más?…

Francisco se queda mirándome como si me viera por primera vez después de mucho tiempo

– No Gio… yo jamás pondría en peligro nuestra relación nuevamente… eres todo para mí

– Exacto!!… y tú lo eres para mí– me acerco a besarlo para reafirmar lo que le estoy diciendo

– Me gusta divertirme con él y mi ego queda en las nubes cada vez que estamos juntos… pero luego… solo quiero llegar a casa contigo Francisco… no es a él a quien quiero besar ni con quiero estar, sino contigo… lo siento si te hice pensar lo contrario

Francisco suelta mis manos y se lleva las suyas a cubrir su cara… se gira y queda boca arriba…

– Pensé que… no sabes todo lo que pensé…

suelta la tensión y en un suspiro de abandono las lágrimas ruedan por su cara. Mi corazón llora con él… yo también lo pasé mal creyendo que el cariño de Fran por mi había disminuido… que era capaz de pensar en compartirme… morí de pena y dolor. Corrí a refugiarme en Mariana… ella me ayudó a entender que no era así… conoce a su hijo también y me hizo ver el otro lado… el del amor extremo, el miedo, la culpa. Lo abrazo fuerte… soy suyo, el es mío… nadie va a cambiar eso.

– Si, si lo sé… pero estaba muy enojado y dolido Fran… quería hacerte sufrir por atreverte a decir que eres capaz de compartirme… yo no podría compartirte…

– Gio… mi niño… solo quería que fuera feliz… darte todo lo que  quieras…- Se ha ido tranquilizando

– Lo tengo contigo Fran… tengo todo… entiende que si yo te viera con alguien más le saco los ojos y me lo como en pedacitos pequeños… no quiero a nadie cerca de ti como Camilo esta cerca de mí

Juntos. Muy abrazados, mirándonos a los ojos… Francisco entiende y razona lo que le acabo de decir

– Gio… eso no tiene sentido… ¿Tú puedes tener a ese mocoso dando vueltas a tu alrededor pero yo no podría tener a nadie?

– Exacto!… es tu castigo… por atreverte a pensarlo y hacerme sufrir

– Gio… no quiero ver más a ese mocoso rondándote– ahora Fran está algo molesto

– Lo siento… demasiado tarde… ya metiste la pata y ahora vas a tener que aguantarlo

Se levanta brusco y me sujeta

– No lo quiero cerca de ti

me repite lentamente y muy serio

– Bueno… ¿y qué vas a hacer para solucionarlo?

 Sonrió… ahora está entendiendo por fin.  Luego de mirarme fijo un rato, una leve sonrisa torcida se asoma tímidamente en su rostro…

– ¿Eso quieres?… ¿quieres que pelee por ti?

– No es necesario que lo golpees… pero es lo que yo haría si te viera interesado en alguien

Me abraza muy apretado… suspira tranquilo…

– El teléfono… te mandó un mensaje…- está resolviendo sus últimas dudas

– No… Mariana me mandó un mensaje a esa hora.

– ¿Mi mamá?… ¿lo hiciste todo a propósito?

– Si… estuve con ella todo el tiempo que creíste que estaba con él… solo así me creerías en caso de que dudaras y peleáramos

Salgo de la cama y tomo mi teléfono. No quiero que le quede ninguna duda. Busco el supuesto mensaje de Camilo y de ese mismo mensaje me cuelgo para marcar el teléfono… en la pantalla se lee “Camilo”… sin embargo es la voz de Mariana la que responde

– Hola?…

– Hola Mamá…

 La voz de Francisco es de alivio y de sentirse estúpido al mismo tiempo…

– Oh… ¿eres tu hijo?… ¿ya solucionaron todo?

– Si, mamá… gracias… ya lo solucionamos

No puedo evitar sonreír… espero sinceramente que Francisco haya aprendido algo de todo esto… yo no soy “compartible”… no quiero saber que quiera volver a compartirme con nadie… lo quiero celoso y posesivo conmigo.

– ¿Más tranquilo?- Pregunto sintiéndome victorioso

– Si… pero aún no hemos terminado este tema

– Lo sé- me acurruco en sus brazos sintiendo cómo el cansancio del día me está pasando la cuenta 

– Soy tuyo… solo tuyo Fran, desde a primera vez…

– Giovanni?

– mmhhh?

-¿Te gustó?

– Fue lo mejor Fran… te quiero follar todos los días por el resto de mi vida…

lo veo abrir enormes sus ojos y no me aguanto la risa…

– Fue increíble amor…me encantó…  pero te prefiero dentro mío-

Su gesto de alivio me causa más risa aún

– Y tú… ¿Qué tal se sintió?

– Me gustó saber cómo te sientes… ahora sé que tengo que hacer mejor… pero te prefiero como siempre, mi niño… – me abraza y me acaricia- además…

– ¿Además qué?… ¿Qué cosa?

– ¿Cómo lo haces con lo que está chorreando ahora?

Mi risa suena fuerte y llena el espacio…

– Vete al baño a ducharte Fran… hoy te toca a ti…

– De acuerdo… ahora entiendo

se levanta mientras yo me acomodo para dormir sin poder quitarme la sonrisa

Francisco entró caminando despacio al set de filmación donde estaba trabajando Giovanni. Como hacía generalmente, se quedó en el sector oscuro detrás de las cámaras hasta que logró verlo. Estaba en uno de los extremos, donde no filmaban en ese momento. A su alrededor estaban Camilo y una actriz. Los 3, con los guiones en la mano, conversaban seguramente respecto de una escena. Francisco comenzó a acercarse de a poco. Algunas personas se acercaron a impedirle el paso,  pero al ver de quien se trataba, solo lo saludaron y lo dejaron pasar. La actriz se retiró dejando solos a Giovanni y a Camilo en el set… el chico, como tenía por costumbre, se acercó más a su niño, puso su mano en la cintura de Giovanni y comenzó a hablarle muy cerca… sonriéndole y mirándolo con esa cara de admiración y coquetería… Francisco respiró profundo sintiendo como la molestia comenzaba a surgir. Se quedó mirándolos un rato… entonces se fijó en esos pequeños detalles a los que debió prestar atención antes… El cuerpo de Giovanni no se reclinaba hacia el del chico sino que se mantenía estable… el de las sonrisas y gestitos era Camilo… Giovanni no participaba ni coqueteaba… Francisco se llevo la mano a su pera… pensando, moviendo sus dedos y acariciando su propia piel…

Salió de las sombras y cruzó decidido hacia su niño, a reclamar su propiedad.

Camilo lo vio antes que Giovanni y se soltó inmediatamente, mirándolo con algo de respeto y retrocediendo un paso… mal que mal, él era un actor de prestigio y alguien importante en los medios nacionales, además de ser la pareja estable de Giovanni.

– Hola Gio…

Lo abrazó y besó con propiedad…  lo sostuvo entre sus brazos… sintiéndolo… era suyo y lo dejó claro, tocándolo y acercándolo a su cuerpo, moviendo lentamente sus manos por la espalda de Giovanni hasta llegar justo al límite de la decencia.  Giovanni soltó lo que tenía en las manos para abrazarlo y corresponderle. Una sonrisa iluminó su rostro

– Fran… hola…-

no era propio de ninguno de los dos demostrarse amor frente a todo el mundo, siempre eran discretos y preferían guardarse para la intimidad de su casa o de sus amigos, pero en esta ocasión se dieron un beso que no dejó lugar a ninguna duda respecto de sus sentimientos… sus cuerpos muy juntos.  Francisco se separó levemente de Giovanni.

-¿Cómo estás, mi niño?- sonrieron ambos… sabían lo que estaban haciendo

– Bien, amor…- le dedicó una dulce mirada… – Oh, Francisco… él es Camilo, Camilo él es Francisco… mi pareja

Camilo los miraba sin hablar ni pestañear… completamente sorprendido… sabía desde siempre que ellos eran pareja… todo el mundo lo sabía, pero nunca se imaginó verlos juntos, era algo difícil verlos expresarse en público… en el set Giovanni siempre estaba solo y tan accesible…  pero ahora estaba pensando si todo había sido solo un gran error de su imaginación… Giovanni tenía otra vida con Francisco… se notaba el amor entre ellos… la forma en que se tocaban… Francisco era un tremendo tipo… con razón Giovanni jamás había respondido a ninguna de sus claras insinuaciones… no le había sonreído jamás como sonreía ahora ni sus ojos brillaban de esta manera cuando lo miraba a él… se sintió un niño estúpido… Giovanni estaba perdidamente enamorado de ese hombre… mierda!, quien no lo estaría!!!

– Hola..- estrechó la mano que le extendió Francisco

– ¿Terminas temprano hoy día? – pregunto Fran coqueteando y sonriéndole a Giovanni

– Si…- contesto prometiendo muchas cosas en su sonrisa.

Camilo supo que estaba de sobra… no tenía una batalla que luchar… le gustaba Giovanni a rabiar pero supo que  había perdido la guerra antes de empezar… la forma en que se comunicaban esos dos frente a él…

– Los dejo… voy a … hacer algo- se dio media vuelta y arrastró fuera su bonita humanidad…

Se miraron cómplices. Francisco no había quitado su mano del cuerpo que tanto le gustaba.

– Crees que sea suficiente?- pregunto Francisco sonriendo encima de la boca de Giocon muchas ganas de volver a besarlo

– Pues… no sé… es joven… ya sabes, sangre caliente

– ¿Me estas llamando viejo?

– mmhhh… treinta y uno… no es precisamente un niño, no??

– Creo que necesitas que te demuestre un par de cosas, Gio… te lo estas buscando hace rato..

– ¿Qué vas a demostrarme, abuelo?- se reía con esa risa enamorada que lo enloquecía

– Estas en problemas Giovanni… serios problemas– en su mente, Francisco ya estaba pensando en todo lo que iba a hacerle en cuanto llegaran a casa… su niño aún tenía ese cuerpo de adolescente que lo encendía y lo volvía loco en un par de segundos… planearía todo con cuidado… lo sorprendería, lo dejaría agotado y pidiendo que se detuviera… y él no se detendría hasta asegurarse que Giovanni había recibido todo el placer y la felicidad que podía entregarle… él, que estaba dispuesto a todo por hacerlo feliz, ahora más que nunca… solo él era el único que Giovanni necesitaba para ser feliz… lo sabía con seguridad… lo sentía… nadie más que él y estaba dispuesto a gritárselo en la cara a cualquiera que volviera a atreverse a tocar a su niño nuevamente.

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