Miguel 2 Capítulo 72

Capítulo 72

MARIA

No tenía preocupación alguna por la presencia de sus hombres en el frío y oscuro galpón. Siempre habían estado a su alrededor desde que era una niña. Además, lo que hacía era, en gran parte, dedicado a ellos. Estaba en sus manos la tarea de devolver el honor a la familia agraviada y ultrajada por los Rojas y en particular por Domingo. No sentía miedo… ansiedad… nervios… pero nada de temor. Sin embargo, justo antes de bajarse del vehículo detuvo a Esteban poniendo su delicada mano enjoyada sobre el pecho del hombre que amaba… el anillo de matrimonio brilló como si fuera una señal de algo. Se miraron en silencio…

-. Voy a entrar contigo– pidió él sabiendo lo que pasaba por la mente de ella

-. No podré hacerlo si estás ahí dentro – respondió con un lastimero tono de súplica

Entendía. Maldición!! Lo entendía y le enojaba entenderlo. Conocía a María mejor que nadie, sabía de la niña dulce y juguetona que habitaba en el interior profundo de su peligrosa amazona pelirroja.  La amaba en todas sus facetas y con todas sus mil caras. Pero también entendía que ante él, ella se volvía otra persona y le cedía las fuerzas. Esteban podía darse por satisfecho al saber que era al único a quien ella ponía por sobre su persona.

Quiso preguntarle y decirle muchas cosas pero no había tiempo… ¿iba a estar bien?… ¿tenía miedo?… ¿entendía que la amaba de todas maneras y que esto nada cambiaría? pero solo movió brevemente su cabeza en un gesto único, asintiendo, y con su mano grande cubrió la de ella sobre su pecho con un gesto brusco, protegiendo y acariciándola en el mismo gesto.

-. Me ocuparé de otros asuntos– dijo  para tranquilidad de su mujer.

María le dedico una sonrisa rápida. Descendió del vehículo que se llevó a Esteban lejos.

El sonido de sus tacos retumbaba en el amplio espacio del galpón. Avanzó seguida de aquel tipo que últimamente era su sombra y de algunos de sus hombres. A un gesto de su brazo levantado los hombres se detuvieron y solo continuó acompañada del tipo misterioso.

 

Domingo siempre se había jactado de ser inmune al dolor, pero la verdadera razón por la que ganaba las peleas y aguantaba más que el resto, era por su gran tamaño y su tremenda fuerza de voluntad. No le gustaba ser derrotado. Pocas cosas lo asustaban. Incluso ahora, atado y desnudo, no sentía mucho dolor más que el escozor en el lugar donde tironeaban los gruesos hilos que cerraban sus labios. Molestias si tenía y sabía a qué atribuirlas… ¿Qué pretendía la perra colorina al darle a tragar viagra?… ¿acaso deseaba que le demostrara lo buen macho que podía ser?? Reprimió la risa cuando sintió que las cuerdas estiraban dolorosamente la piel sobre los labios. Su miembro estaba en estado de erección desde hacía mucho rato y era incómodo… había comenzado a sentir un temblor interno y la imperiosa necesidad de fricción… si tan solo pudiera tocárselo con las manos… intentaba moverse para lograr contacto pero lo habían atado fuertemente a uno de los pilares de fierro y cemento que sostenían la estructura de la bodega y le habían dejado las gruesas piernas algo separadas lo que impedía cualquier posibilidad de frote. Era malditamente incomodo pero si la bruja creía que una molestia así lograría doblegarlo estaba muy equivocada Tenía mucho aguante… todo esto ni siquiera calificaba de tortura. Jamás diría nada sobre el paradero de su padre. Como se notaba que no había una cabeza cuerda dirigiendo esta familia de pacotilla… si hasta le habían cerrado la boca!!!  Tembló un poco pero no era su culpa… La bodega era muy fría. Jamás entraba el sol y le habían quitado la ropa… lo único caliente era su miembro y sus bolas… necesitaba tocarse. Estaba comenzando a sudar y a desesperar.

El silencio del lugar fue interrumpido por el sonido de los tacos… un nuevo tirón en los labios le recordó que era mejor no reírse de la pelirroja bajo riesgo de tensar demasiado las cuerdas y romper la piel… la miró avanzar… ¿pero a quién demonios se le ocurría dejar a esa niña escuálida a cargo de una familia??!!! Se preguntó por enésima vez… lo que siguió fue inesperado… fue inevitable verla y reaccionar… su miembro, duro por demasiado rato, cabeceó generándole un espasmo doloroso… de haber podido se habría encorvado para evitar el doloroso calambre… maldita ramera! Golpeó su nuca bruscamente contra la pared gruñendo en su garganta para distraerse del dolor… solo esa parte de su cuerpo podía mover

-. ¿Recuerdas a mi padre? – preguntó la colorina con voz suave dejando su bolso sobre una mesa

Domingo le dirigió una mirada fiera por respuesta

-. Si. Veo que lo recuerdas – continuó hablando y respondiéndose sola, con esa vocecita de niña mimada, agitando su mano al buscar algo en su bolso…

Quizás si hubiera sido Esteban quien entraba, Domingo se habría sentido inquieto, aunque tampoco lo asustaba un segundón. No se atreverían a hacerle nada. Era Domingo Rojas y su padre era importante. Teddy mataría a quien le hiciera daño… se repitió mentalmente… si lo haría. Su padre lo defendería… por el honor de la familia… lo haría. Lo molestó la breve sensación de inseguridad… la descartó de su mente y volvió a centrarse en la colorina desde su altura, al menos 30 centímetros más que la mujercita… lo que sentía eran ganas de gritarle fuerte, arrojarla contra la pared o el suelo, como si fuera una muñeca de trapo, y clavarse en ella sin piedad para satisfacer la urgencia de su rígido miembro…  el corazón latía de prisa, una gota de sudor resbalaba en su sien derecha y su entrepierna estaba turgente, ardiente y temblorosa de necesidad…  pero nada tenía relación alguna con el miedo o la mujer delante de él sino con las malditas pastillas que le había forzado dentro de la boca…  ¿acaso la muy puta deseaba mirarlo erecto??…  ¿era esa la razón por la que Esteban no aparecía?… un nuevo tirón en los labios le recordó que era mejor no reír.

-. ¿Sabes que hay algunos que creen que mi padre tomó una decisión equivocada al dejarme a cargo?– María hablaba con la voz controlada y tranquila.

Yo entre esos muchos… quiso gritarle. No son algunos, somos todos mujer tonta!!!

Tal vez se lo expresó con los ojos porque la vio enfurecerse para luego volver a controlarse

-. Él me conocía bien. Me enseñó él mismo.

Se acercaba caminando despacio con las manos tras la espalda

Domingo fijó su vista en el escote de la blusa e imaginó los pechos debajo… era pequeña pero bien formada la pelirroja… la necesidad de su miembro se volvía irritante… tenía la boca seca, quiso tragar saliva pero no tenía… fue desagradable… agitó lo poco que podía mover su cuerpo para indicarle su molestia y su poco temor

-. Aunque debo decir que no solo aprendí cosas con mi padre. Mi madre también me enseñó –

María seguía hablando estupideces y él ya estaba bastante fastidiado como para escucharla… ella era una hormiga que podía aplastar con tan solo levantar un dedo… aterrorizarla con solo gritar fuerte en su rostro y de un manotazo dejarla convertida en un culo al aire que follar… Dios!! necesitaba follar… sentía calor irritante en las venas de su miembro… esa malditas pastillas lo estaban poniendo muy nervioso… y esta tonta hablando frente a él lo alteraba más aún… ¿qué demonios creía que hacia paseándose frente a él con tanta parsimonia?? Por un instante Domingo volvió a pensar seriamente en que María deseaba verlo desnudo… esa era la única razón que encontraba para su falta de ropa… quiso mover sus caderas hacia adelante en un gesto obsceno pero era imposible. Gruesas cuerdas y cadenas lo mantenían completamente inmovilizado. Volvió a gruñir aunque el furioso sonido apenas se escuchaba

-. Con mi madre aprendí a cocinar ¿sabes cuál era una de sus especialidades? – María se detuvo justo frente a él, casi tocándolo.

Domingo sintió ganas de derribarla de un golpe, una patada directo en el rostro imbécil que lo miraba como si a él le importara algo lo que ella hablaba… a quien mierda le interesaba lo que hacía una mujer en la cocina!!! Si quería charlar que se fuera al infierno con sus amigas…

-. Mi madre preparaba el más delicioso prosciutto. Era el favorito de mi padre. ¿Lo has probado?-

¿Quién no lo ha probado cabeza hueca??!!!  Los ojos de Domingo despedían chispas de furia… era una tortura escucharla hablar tanta estupidez

Entonces se fijó en que María quitó las manos de su espalda, estaban cubiertas por guantes quirúrgicos. Un delgado instrumento brilló en su mano derecha…

-. La gracia del prosciutto está en saber rebanarlo muy delgado… láminas casi transparentes… –

María movió el filoso cuchillo de acero pasándolo de costado sobre la palma de su antebrazo izquierdo…

Domingo ladeó la cabeza todo lo que las amarras le permitían frunciendo el ceño intentando entender el cambio de situación…

Por primera vez el hombre se fijó en los penetrantes ojos celestes de  la mujer

Tuvo en su mente un pensamiento absurdo que lo hizo contener la respiración y olvidarse de la molestia en su entrepierna…

María tomó nota. Ahora si tenía toda la atención de Domingo…

Una milésima de segundo antes de que sucediera, Domingo se percató del verdadero peligro

El movimiento fue extremadamente rápido. De pronto el pene de Domingo era dolorosamente apretado por la mano izquierda de María y la mano derecha movía el cuchillo sobre su miembro dejándole una sensación de hielo… vio la sangre muy roja brotar antes de sentir algo…

-. Rebanadas así de delgadas –

María levanto un pedazo de piel sangrante y lo miró tranquila, sin cambiar su expresión ni su moderación…

Domingo miró consternado… los latigazos de dolor lo hirieron con fuerza subiendo desde la ingle a su cerebro…  Domingo entendió lo que había pasado… el horror le llegó de golpe aturdiéndolo y cortándole el paso del aire en la garganta… miraba espantado su miembro mutilado y lo que María sostenía frente a sus ojos…

¿QUE DEMONIOS HABIA HECHO ESA BRUJA MALDITA??!!! Como pensaba repararlo??!!!

Sin pensar en lo que hacía, cegado por la furia, el pánico y el dolor, no pudo controlar el rugido encolerizado y sobrehumano que nació en el centro de su cuerpo y subió raudo por la garganta…  se escuchó gritar…

NO… Nooo

Solo cuando las primeras cuerdas rebanaron y rompieron sus labios Domingo recordó que no debía abrir la boca…

Quiso volver a gritar pero la sangre le inundó la garganta provocándole una sensación de ahogo y un acceso de tos…

NOOO… era una pesadilla y tenía que despertar…

Todo estaba mal… el era Domingo Rojas.. DOMINGO ROJAS Y NADIE LE HACIA ESTO!!! Como se atrevía a tocarlo en su masculinidad??!!… a dejarlo lisiado??!! La mataría… iba a matarla ahora mismo con sus manos y dientes… aplastarla como a una mosca asquerosa… intentaba como loco soltarse de la prisión de las cadenas… otro acceso de tos debido a la sangre en su boca le impidió seguir pensando en nada que no fuera volver a respirar.

EL silencio era sepulcral en el galpón. Los hombres observaban fijamente apretando las armas en sus manos y tragando saliva para seguir respirando normalmente

María levantó levemente las comisuras de sus labios en una actitud de satisfacción. Bajó su brazo antes de que la sangre se deslizara fuera de los guantes. Observó el pedazo de piel… no era tan delgada como el prosciutto que cortaba para su padre pero dadas las circunstancias y la rapidez con que había actuado, estaba bien. Se alejó un par de pasos. Domingo Rojas se había hecho mierda los labios y desparramaba sangre por montones… de algunas partes de su labio superior colgaban las cuerdas ensangrentadas que enredaba en su lengua al toser y escupir

-. MHIDHMMGGHHR…. HMMMGGKJJJ

Domingo intentaba gritarle mirándola con odio… volvía a toser y a ahogarse en su propia sangre.  Aun no se había dado cuenta de la imposibilidad de usar el labio inferior y parte del superior que se había desgarrado y colgaba en jirones convirtiéndolo en un asqueroso monstruo. La mitad inferior de su cara estaba cubierta enteramente de sangre que comenzaba a deslizarse por su pecho. Intentaba infructuosamente librarse de las ataduras. Tenía los ojos desorbitados y la expresión de furia e impotencia lo hacía verse como un demente peligroso.  Los ruidos que producía en su garganta eran perturbadores.

María llegó hasta la mesa caminando con la misma aparente tranquilidad y solo entones tuvo la necesidad de afirmarse y contener las nauseas que amenazaban con subir por su esófago. Respiró calmándose. Recordó el momento en que vio a Coque luego de ser rescatado… todo maltrecho, violado y a punto de morir. Su pequeño hermano, el más dulce de los chicos.  Las fuerzas regresaron a su organismo. Estaba lista para continuar. Pensó en pedirle al médico que la acompañaba que realizara el paso siguiente pero pronto comprendió que no podía mostrar debilidad ahora frente a todos sus hombres que la observaban atentamente y de manera distinta..  Saco el fajo de gasa y una botella de líquido transparente. Giró y volvió sus pasos atrás. Con extrema frialdad y sin que le importara el sufrimiento de Domingo que chillaba, jadeaba y boqueaba intentando expresar su furia y dolor, María  vertió el alcohol sobre el corte que practicara a lo largo de su asqueroso pene y envolvió fuertemente el miembro mutilado… el mismo con el que había violado a su pequeño hermano…

-. Volveré más tarde. Seguiremos hablando de los tipos de cortes para el prosciutto –  su voz al amenazarlo tenía la misma fría tranquilidad que había mantenido todo el tiempo. Su mano enguantada apretaba fuertemente el pedazo de carne sangrante.

-. Detenga el sangramiento de su boca. No quiero que muera antes de tiempo ni que pierda el conocimiento – instruyó al doctor.  Eso no podía hacerlo ella debido a la altura de Domingo pero tomó asiento y observó mientras el tipo misterioso vendaba y cosía a la bestia humana con la ayuda de un par de hombres que sostenían su cabeza. Sus bramidos eran brutales.

Cuando todo se hubo calmado y solo se escuchaba el gruñido cansado de Domingo, María volvió a levantarse frente a él. Los ojos de la bestia destilaban rencor, rabia y desprecio… odio en su más pura expresión. A María no le gustó lo que observó. Deseaba ver miedo… temor. Deseaba que la observara con el debido respeto que merecía por ser la jefe de una familia y lo haría sufrir hasta ver ese miedo en su mirada.

-. Cometiste un error al subestimarme. Mi hermano se recupera bien y muy pronto nadie se acordará de ti ni de tu familia –

Los ojos de Domingo expresaron lo contrario… no iban a desaparecer. Su padre y su hermano mayor estaban más cerca de lo que todos pensaban y le iban a sacar los ojos y cortarla en pedacitos por lo que acababa de hacer.

 

CLEMENTE

Una buena parte de su vida había mejorado. La universidad le ofrecía desafíos, la posibilidad de desarrollar sus capacidades y sobre todo una fuente de distracción para olvidar a su familia y sus problemas. Clemente, a diferencia de sus compañeros de estudio, no se quejaba por los trabajos y deberes para presentar a sus profesores. El sabía lo que había sacrificado para poder estar ahí. Tras varios días asistiendo a clases, se sentía renovado, lleno de energía.

Al principio pensó que las dos inmensas moles que lo seguían de cerca, por “sugerencia” de Gonzalo, serían un problema pero muy pronto se convenció de lo contrario. La universidad constaba de cientos de alumnos, las calles cercanas estaban llenas de comercio donde circulaban otros tantos miles de personas… tanta gente aumentaba considerablemente las posibilidades de encontrar algún resentido por su traición con deseos de venganza. Cada vez que atravesaba un grupo de personas, Clemente sentía temor e inconscientemente buscaba a los guardaespaldas para tranquilizarse. Los había aceptado y los agradecía. Sabía el largo de los tentáculos de las redes de su padre y hermano mayor… Ningún lugar era suficientemente seguro.

-. ¿Vas a ver el concurso?

Escuchó preguntar al joven de  jeans y casaca de denim muy cerca de él pero no se dio por aludido. No conocía a nadie. Entonces sintió la mirada curiosa de su compañero de clases.

-. ¿Qué concurso? – preguntó inseguro

-. Vamos hombre!! – el chico de pelo negro y ojos castaños sonrió esperando una reacción -todo el mundo espera el concurso de canto universitario.. ¿a que no sabes? –  Se veía un joven simple y amistoso. Clemente buscó a los guardias que estaban atentos a él desde la puerta del salón

-. Lo siento. Soy nuevo. No sé de qué hablas – Clemente se disculpó pero se quedó en el mismo sitio esperando a que el chico continuara hablando. Un concurso, un partido, un juego… cualquier actividad que cambiara en algo su aburrida rutina le parecía una buena idea.

-. Si. MM había dado cuenta que eres nuevo… hola. Soy José – el chico extendió su mano además de la una sonrisa.

Clemente la estrechó indicándole su nombre

-. ¿Dónde es ese concurso?

-. En el auditórium de la universidad. Dentro de un rato. Se junta mucha gente. ¿Quieres ir conmigo? –

-. Si. Me gustaría.-

Era bueno integrarse a las actividades universitarias y hacer cosas diferentes. A pesar de los estudios y tareas, Clemente tenía demasiado tiempo libre y todavía no se decidía a comenzar a trabajar con Gonzalo aunque hablaba casi a diario con él y con Andrei. Lo haría. Sí quería hacerlo… pero más adelante.

Acordaron juntarse en la entrada del auditórium con José, poco antes del evento. Clemente fue a comer algo rápido a la cafetería ilusionado con la idea del concurso. Al salir de vuelta al auditórium se acercó a los guardias para contarles sus planes. No les gustó que fuera un lugar tan lleno de gente pero no había razones concretas para impedirlo.

El concurso de canto universitario era un acontecimiento que atraía jóvenes de todas partes de la ciudad. Participaban estudiantes de los colegios, institutos y universidades. Se llenaba de juventud ansiosa de pasar un buen rato cantando y defendiendo a sus concursantes preferidos.

Clemente se acercó al auditorio entusiasmado de ver a tantas personas y buscando a su nuevo amigo. Se detuvo en la entrada y comenzó a escanear a todos quienes ingresaban… de pronto un grito de alegría salió de su garganta

-. Nali!!!

Nali había conseguido permiso para asistir al concurso porque era un evento seguro en el que participaba una de sus amigas y porque iba acompañada de otras adolescentes. Además,  varios metros detrás había dos personas pendientes de ella. Escuchó su nombre en un grito y se volvió hacia el lugar donde se había originado…

-. Clemente!! –

Clemente se movió entre las personas acercándose hasta ella. Por unos instantes se miraron confundidos sin saber cómo saludarse… recordando la forma en que se habían conocido… pero les salió del alma cruzarse los brazos en un apretado abrazo…

-. Hola. Oh Dios!! Que gusto encontrarte –

Clemente había pensado mucho en ella.  Nali había calado hondo en su corazón desde aquella noche en que compartieron sufrimiento y confesiones pero sabía que era una esperanza que no debía alimentar… ni Gonzalo ni Miguel ni nadie les permitirían mantener una amistad… así es que había dejado de lado su interés. Pero al verla pasar no pudo evitar alegrarse y llamarla.

-. ¿Cómo estás? me he acordado de ti–

De todas las cosas malas que le habían pasado a Nali durante el tiempo que estuvo con los Rojas, el recuerdo de Clemente era lo único rescatable. Quizás por instinto, Nali no había vuelto a mencionarlo porque sabía que despertaría celos y desconfianza de su hermano y cuñado… pero tampoco había podido dejar de pensar en él y desear saber de su vida. Encontrarlo aquí, ahora, era una gran alegría.  Nali miró hacia los guardaespaldas para indicarles que todo estaba bien. Ingresaron al auditorio luego de que José se les uniera. Se pusieron al día en sus vidas. Solo se habían visto un par de veces antes pero el nivel de intimidad e intensidad que habían vivido juntos los hacía sentirse cercanos; Nali le contó de su vida actual y Clemente se sinceró con ella sobre cómo se sentía

-. Estoy bien, agradecido con Gonzalo… volví a la universidad… pensé que era un sueño imposible y aquí me tienes – sonrió con algo que pretendía ser felicidad pero arrastraba una importante carga de tristeza

-. ¿Qué pasó con tu hermano menor… el que iba a venir contigo?-

Clemente sintió un aguijonazo en su corazón…

-. No se pudo…- y su rostro reflejó toda la tristeza que eso le provocaba.

Nuevamente el instinto de Nali actuó antes de pensarlo mucho y extendió sus brazos para acoger a Clemente en un abrazo que el correspondió…

-. Quiero volver a verte – pidió él en un suspiro de tristeza y esperanza

-. Es complicado – respondió Nali pensando en que ella también lo deseaba pero…uufff… lo que diría Miguel, su madre, Gonzalo y medio mundo más…

-. Por favor –  insistió.  Le gustaba la muchacha… se sentía triste, solo, necesitado de cariño y compañía. Nali era alguien que le atrajo desde el primer momento que la vio, que sabía su historia y lo entendería sin explicaciones. Quería conocerla mejor y tal vez… aspirar a algo más.

Nali miró los ojos oscuros de Clemente…

-. De acuerdo… pero ya te dije. Será complicado- respondió sonrojándose. Ambos habían olvidado completamente el concurso, los cantos y a su recién conocido amigo… solo tenían ojos para mirarse y leer las promesas que expresaban sin hablar

-. Vale la pena – respondió Clemente muy cerca de su oído…  No fue necesario que preguntara donde estaban las complicaciones. Lo sabía perfectamente.

Intercambiaron números de teléfono que ambos guardaron bajo nombres ficticios. Nadie estaba hablando de una relación amorosa… solo querían volver a juntarse pero no estaba demás tomar precauciones. Pertenecer a familias rivales que involucraban traición y muertes no era la mejor idea para iniciar una relación… sin embargo ahí estaban los dos, sonriendo como tontos, concertando una cita y olvidándose de los guardaespaldas que se conocían entre ellos y observaban lo que sucedía con preocupación.

Cuando el concurso terminó, Nali se despidió con una simple sonrisa y abandonó el lugar rápidamente seguida de sus cuidadores. Clemente la miró alejarse

-. ¿Es tu chica? – preguntó su nuevo amigo

-. No.. es.. una amiga-

-. Es bonita –  se giró brusco para encontrar a José sonriendo

-. Si. Lo es –

-. ¿Te vas para tu casa? Voy a comer algo… si quieres venir conmigo –

Era tarde, tenía trabajos que hacer para la universidad pero su mente se había quedado pensando en Nali.. no tenía cabeza para concentrarse ni tampoco ganas de estar solo.

-. Vamos –

Comieron con calma en un restaurant cercano. José le contó un poco de su vida y Clemente eligió cuidadosamente las frases que deslizar acerca de la suya para no parecer mal educado.

-. ¿Andan contigo? – preguntó José, curioso, señalando a los hombres que constantemente vigilaban a Clemente desde la puerta del lugar.

-. Mmhh si… no son importantes – se encogió de hombros queriendo restarle importancia y pensando rápido en una explicación que no tenía

-. ¿Por qué? ¿Eres famoso, millonario o algo así? –

-. Algo así… – respondió evasivamente atacando el sándwich para no tener que seguir respondiendo.

-. ¿No me vas a contar? –

-. No vale la pena… no hay nada que contar –

José lo miró con una sonrisa burlona para luego encogerse de hombros.

-. Está bien hombre misterioso. Ya me contarás otro día-

Clemente suspiró agradecido. No tenía una excusa para dar y obviamente, la realidad era imposible de contar. Se alegró de que José no fuera tan curioso. Cada momento que pasaba le iba cayendo mejor y se alegraba de conocer a alguien que podría ser un amigo.  Terminada la comida se despidieron y cada uno partió por su lado. Clemente llegó a su departamento con una sonrisa. Hoy había sido un buen día. Había conocido a un compañero de clases y lo mejor de todo, tenía una cita con Nali para dentro de unos días… Nali y su preciosa figura… su pelo oscuro y brillante, los ojos alegres y tan intensos… bonita… inteligente y dulce…

Entusiasmado, se metió de prisa a la cama y tomo su teléfono para enviar un mensaje de texto. Esperaba no ser inoportuno ni poner a Nali en problemas. Era tarde pero estaba ansioso y actuando como un adolescente…

“me gustó mucho verte de nuevo”

Esperó varios minutos y cuando creyó que ya Nali no respondería, su teléfono vibró

“a mi también”

Su sonrisa se ensanchó de oreja a oreja. Un simple texto escrito lo aceleraba a mil y le dejaba el corazón bailando dentro del pecho…

“ No sé si podré esperar hasta el viernes para verte”

Escribió Clemente sin dejar de sonreír…

Nali estaba sola en su cuarto mientras todos la creían dormida. Leyó el mensaje y apretó el teléfono contra su pecho callando un grito de alegría que se atoraba en su garganta…

“No falta tanto”  respondió aunque a ella también se le hacía eterno esperar cuatro días más…  Era el único día que disponía de una buena excusa para escapar y reunirse con Clemente. Los viernes tenía práctica deportiva en las tardes. No eran de asistencia obligatoria pero eso no lo sabía ni su madre ni su hermano ni Gonzalo.  Pensó en todos ellos… Desde que había tenido aquel problema, su madre vivía preocupada, de sus horarios y amistades, donde estaba y que hacia… aunque era menos exagerada que Miguel quien le exigía cuentas por todo, no la dejaba salir de casa si no iba acompañada de los hombres y con un programa estricto que cumplir… hasta calculaba el tiempo que le tomaba ir de un lugar a otro!!!

Cielos!- suspiro apesadumbrada

Sería muy complicado encontrarse con él… pero era mucho peor no darse la posibilidad de conocerlo mejor y descubrir qué clase de persona era… se sentía atraída… Clemente no solo era un hombre atractivo físicamente sino que le parecía alguien de personalidad rica e interesante. Sonrió tontamente de nuevo y se despidió de él con un último mensaje. Cuatro días pasaban rápido y además podrían comunicarse a través del teléfono cada vez que lo quisieran…

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