Lucas 12

CAPITULO 34

DANNY 22

 

Muy tarde ya, Danny cruzó el espacio entre el pasillo y el salón… se veía físicamente agotado pero con una extraña tranquilidad en los ojos y en el cuerpo. Al primero que buscó con la vista fue a Lucas. En cuanto se vieron, el chico se puso de pie y caminó hacia él…..

– ¿Cómo estás?

Lucas lo tocó suavemente de los hombros… Danny se veía exhausto, Suspiró… profundamente… ¿Qué si estaba bien?… ¿cómo podía explicarle a Lucas lo que sentía en solo unas palabras? Ni siquiera podía explicárselo bien él mismo… solo sabía que estaba tan sensible y llorón… y feliz… y triste a la vez…

– Estoy bien Lucas… Gracias

Se abrazó a él sorprendiéndolo… lo abrazaba porque estaba llenos de emociones, porque si Lucas no hubiera existido entonces Klaus jamás habría dado con él… porque… estaba feliz… tan agradecido con él… porque necesitaba un abrazo…

– ¿Quién es Klaus, Danny?

En ese momento Klaus salió del corredor y se dirigió a la mesa donde ya se despedían los otros invitados. Sus ojos claros se cruzaron con los de Danny… se hablaban sin necesidad de palabras… no hubo sonrisas… solo fueron unos segundos pero la comunicación fue intensa

– Alguien importante Lucas… luego voy a contarte todo… ahora…

Sus ojos buscaron a David y Antonio… los vio juntos en una de las mesas… tragó aire en una buena cantidad poniéndose más firme y empuñando las manos

– Ahora tengo otro asunto que arreglar- su voz estaba algo agitada… todo había cambiado… tan rápido… ahora todo era diferente.

– Danny… estoy aquí si me necesitas- Lucas sintió la necesidad de decirle eso… que supiera que no estaba solo

– Lo sé Lucas

Le dio un beso en la mejilla… cada día Lucas le era más cercano y preciado.

Lucas volvió de prisa a su mesa mientras Danny se alejaba hacia la mesa que compartían David y Antonio. Sus invitados se retiraban. Se despidió de todos. Solo quedaba Klaus que parecía no tener ganas de retirarse… estaba tanto o más sensible que Danny. No podía controlar mucho sus ojos… se le iban a mirar a Danny una y otra vez…

– Klaus… ¿estás bien?- le preguntó Lucas directamente… lo veía igual como a Danny… cansado pero con una extraña tranquilidad… una seguridad que no tenía hasta hace unas horas… algo brillaba en sus ojos ahora… como si supiera algo importante que antes no sabía

– Si, perfectamente bien – le sonrió cómplice. Si antes estimaba a Lucas, ahora le estaba infinitamente agradecido

– Lucas… no tienes idea lo importante que ha sido esta noche.

Lucas esperaba la reverencia de Klaus, pero en vez de eso fue atrapado por su brazo izquierdo y le dio un abrazo cariñoso.

– Estoy en deuda contigo para siempre, Lucas. Gracias-

Le sonrió y con tranquilidad Klaus dio media vuelta y comenzó a alejarse junto a los demás.

– Qué fue eso?- pregunto Emilio entre sorprendido y sonriente… había visto el abrazo y el murmullo de Klaus al oído de Lucas.

El chico seguía mirando como Klaus se retiraba… son una sonrisa de alegría y comprensión…

– Creo que… no estoy seguro… no sé –Le respondió muy despacio a Emilio… sospechaba que había algo fuerte entre ellos… Danny y Klaus, pero no tenía nada claro…- creo que… amor, tal vez?-

 

Quedaba poca gente… ya era muy tarde… Danny caminó despacio… tragó saliva… pocas veces sus nervios lo habían atacado de la manera en que lo hacían ahora… estaba agotado, todos sus sentimientos a flor de piel… solo quería… ni siquiera él mismo sabía que quería… se sentía débil…   tiempo para estar solo, para mirar la nada y sonreír… digerir todo lo que estaba pasando y entender la importancia.

David y Antonio estaban compartiendo la misma mesa y lo esperaban

– Danny- Antonio se puso de pie, seguido de David… Danny se sintió pequeño e indefenso… ¿por qué diablos estaba metido en esta situación?

– Hola… sé que dije que iba a hablar contigo… con ustedes… pero

– Necesito hablar contigo Danny, ahora– exigió Antonio. No era un hombre acostumbrado a esperar y ya llevaba demasiados días esperando por Danny.

Danny no tenía fuerzas ni ánimo… la conversación con Klaus había sido demasiado para sus sentimientos… no podía… ahora no.

Negó suavemente con la cabeza apretando los labios… las lágrimas a punto de caer…

-Lo siento… no puedo ahora… me disculpo… no puedo

Todo lo que había pensado y planeado para su futuro se enredaba y se diluía… nada era igual ahora…

– ¿Estás bien?

David conocía esos pequeños gestos de Danny… le notó el agotamiento y que estaba haciendo un gran esfuerzo. Intentó sostenerlo

– Estoy..- suspiró largo y profundo- estoy… cansado

– Te llevo a tu casa

David se puso de pie y tomó a Danny del brazo en una actitud un poco protectora… Antonio se puso al otro lado de Danny… era una situación un poco absurda. Danny se detuvo… estaba en verdad agotado pero de pronto  ya no le importaba nada…  solo tenía ganas de llorar y rendirse, de abandonarse y no pensar… que alguien más cuidara y se hiciera cargo de él por una rato…  los miró… ¿Alguno de ellos entendía lo que le sucedía?.. ¿Podían saber lo que estaba sintiendo?… no, ninguno… ninguno de ellos lo conocía como Klaus ni era capaz de ver un poco más allá… de conocerlo tan íntimamente como Klaus… él lo miraba y llegaba directo a su alma… ninguno de los dos podía hacer eso… ni podrían jamás…. Es cierto que David lo besaba y lo dejaba temblando, es verdad que su cuerpo respondía de inmediato a cada toque y a cada roce de David… tenía magia en su cuerpo para hacer reaccionar el suyo… pero no confiaba en David… siempre iba a tener desconfianza, era casi tan inseguro como él, tal vez más que él mismo… tuvo la oportunidad en sus manos de enamorarlo para siempre, de hacerse dueño de su corazón cuando él se lo ofreció integro… solo le había pedido que no lo hiriera… y fue justamente lo que hizo…  dejó pasar la oportunidad… no le dio importancia ni supo reconocerla hasta que fue demasiado tarde… solo cuando lo perdió se dio cuenta que lo quería… de paso dañándolo y volviéndolo más y más desconfiado… lo había echado todo a perder… irremediablemente…  no era agradable recordar eso… y Antonio?… Dios!!  Antonio era una bellísima persona, era todo lo que alguien como él podía desear para ser feliz… dispuesto a compartir con él todo lo que tenía y a  asegurarle una vida cómoda y protegida para siempre… una vida tranquila, sin sobresaltos… sin tener que trabajar, lejos de todo… en la hacienda… viviendo tan regalado y protegido… no… tampoco quería eso para su vida, no quería sacar a su abuelo de su casa y llevarlo lejos, no quería dejar de bailar y ser dependiente… no quería encerrarse y olvidarse de vivir bajo las luces y el aplauso… le gustaba su libertad… su independencia… quería una vida llena de emociones intensas y profundas… de pasión y de locura…  le gustaba y lo hacían sentir vivo… quería estar con alguien que lo tomara de la mano y se sintiera orgulloso de besarlo en público o en privado… que lo exhibiera como su pareja… frente a todos…

-Danny?

Antonio y David lo miraba raro… habían llegado al exterior del club… Danny estaba llorando callado… le había tomado semanas pensar en Antonio y David… ahora sabía claramente porque le había costado tanto… ninguno de ellos podía ofrecerlo todo lo que él quería…  no era tanto tampoco, él no exigía demasiado… pero… ya sabía… ahora que había tenido frente a él a alguien que si le ofrecía todo lo que esperaba… ahora sabía… ahora entendía que podía dejar sus protecciones de lado… podía olvidar sus barreras y simplemente entregarse entero… eso podía hacerlo con él… pero no con ninguno de quienes lo miraban ahora.  Su llanto se fue transformando en sonrisa… los miraba a ambos y aunque las lágrimas seguían resbalando despacio por sus ojos, su boca tenía una sonrisa y sus ojos un brillo especial…

– Lo siento…- dijo tan callado y triste

– ¿Por qué lo sientes?

David quiso sostenerlo pero Danny dio un paso atrás… levantando las manos  pidiendo espacio… alejándose de ambos

– Lo siento… yo no sabía… lo siento

Dio media vuelta y echo a caminar de prisa hacia el taxi que esperaba un poco más allá. Se subió y se alejó sin volver a mirarlos… estaba huyendo… no tenía fuerzas ahora… no podía enfrentarlos ahora y decirles lo que había descubierto… era injusto… pero mañana… seguro que mañana podría hacerlo.

KLAUS

Klaus salió fuera del club y tomó su auto. No era un auto deportivo de lujo…  ni uno demasiado caro tampoco. Klaus había heredado dinero que le dejó su padre pero ahora, luego de la dramática experiencia en la cárcel, se había vuelto más sabio y maduro… no necesitaba tantas cosas superfluas y lujosas… por supuesto le gustaban, pero por ahora, invertiría todo en salir adelante con su productora… ya más adelante vendrían los gustos y los lujos.   Condujo despacio… estaba algo desconcentrado y muy emocionado…. Danny… suspiró profundamente… ese era el mayor lujo que podía tener en su vida… el regalo más exquisito… su pequeño Danny… tan maravilloso como lo recordaba… precioso… no sabía cómo había sido capaz de separarse de él hacia unos minutos atrás… si hubiera podido, se habría quedado pegado a su piel para siempre… Danny… lo dejó solo, con ellos… con esos dos hombres que esperaban por él, no le había gustado hacerlo pero lo dejó porque Danny se lo pidió. Le había contado sobre ellos… obviamente no le gustó escucharlo, odiaba saber que alguien más se había enamorado de Danny, que lo había besado… tocado… que lo esperaban porque querían estar con él… apretaba fuerte los puños mientras Danny le contaba y él imaginaba… sentía la puntada de los celos quemándolo… no tenía derecho,  lo sabía… solo le cabía esperar que aún hubiera un espacio en el corazón de Danny para él…  entendía…  habría sido muy estúpido suponer que él sería por siempre el único… sobre todo cuando Danny había creído que lo había dejado botado… No iba a pensar en Danny conversando con ellos ahora…  Solo quería recordar que lo había encontrado, que se habían besado y que Danny le había dicho que volverían a hablar… que le habían brillado los ojos y se habían mirado con tanto amor… tenía todas sus esperanzas puestas en esas simples palabras que le había dicho… “Volveremos a hablar Klaus”… esperaba y confiaba en él… confiaba en que el poco rato que habían estado junto hubiera sido para Danny tan fuerte e intenso en emociones como lo había sido para él.

Llegó a su casa. Estaba agotado. Ya en la cama quiso cerrar los ojos para dormirse… las imágenes de Danny bailando, sorprendiéndose, sonriendo, llorando… hablando… besándolo… todas las mil emociones de la noche desfilaban frente a él… no se dio cuenta que sonreía… estaba tan feliz en su interior… tan en paz… finalmente en paz.

————– 0 ————–

 

David y Antonio quedaron inmóviles, como estatuas, mirando el taxi alejarse

– ¿Qué fue eso?

David lo sospechaba… presentía pero no quería aceptarlo… no quería

Antonio lo miró en silencio… había mucho reproche en sus  ojos… ya no contra David… no tenía sentido seguir molesto con él, ambos habían perdido… ¿es que acaso este rubio idiota no se daba cuenta?

– No voy a rogarle… no soy el perro faldero de nadie

Declaró Antonio a nadie en especial… Pensaba compartir su mundo con Danny… le había ofrecido todo lo que tenía… su propio mundo a su disposición… le había costado tanto encontrar a alguien así de especial… estaba herido y enojado.

– ¿Crees que… ?

– Ahh por Dios!!! Que no lo viste??!!!

Antonio subió la voz, dio vuelta y volvió a entrar al local… debería irse… su hotel estaba cerca, pero sentía que hervía por dentro… tenía mucha rabia… había visto a Danny desaparecer de su alcance en solo unos minutos…  el chico se había alejado de ellos… no solo físicamente… su mirada… lo habían perdido… idiotas!! Peleándose entre ellos para que llegara ese tal Klaus y se los levantara en frente de las narices!!!.

Pidió una nueva copa en la barra… con voz fuerte y molesta… David llegó a su lado

– Esta vez invito yo- dijo Antonio sin mirarlo

– No… gracias. Ya me voy

David parecía más destrozado que antes… había entendido

– No quiero beber solo

Declaro Antonio mirando al rubio con detención por primera vez desde que lo conocía… David le devolvió la mirada… desafiante… incrédulo… ¿le estaba pidiendo que lo acompañara? Aceptó la copa que le ofrecía y sin decirle nada se dirigió a una de las mesas más solitarias y  oscuras del local… no quedaba mucha gente.  Antonio lo siguió por inercia… se sentía un poco perdido además de enrabiado.  Durante varios minutos bebieron en silencio…  David estaba notoriamente más afectado que Antonio.

– No ha dicho nada aún… no puedes asegurar nada…

– Hombre!!… ¿Qué acaso no lo viste?!!… ¿no se supone que lo conoces mejor que yo?… ¿no te fijaste en su cara?!!

Le molestaba que David se aferrara a un imposible… que pusiera esa cara de lástima y dolor… que quisiera seguir creyendo cuando estaba todo tan claro… ese tal Klaus vuelto a aparecer de la nada… diablos!!Danny ya no era para ellos… para ninguno de ellos

– No lo creeré hasta que Danny me lo diga

Antonio se largó a reír… había algo patético en David… la forma en que se empeñaba en sufrir y tener esperanzas… él sabía de esto…

– Eres patético… Danny nos dejó fuera a los dos

David lo miró incrédulo, dolido, afectado…  estaba sufriendo por Danny desde hacia tanto tiempo… se cansaba del dolor… de quererlo y esperarlo… de sentir tanta culpa por haberlo dejado ir la primera vez… pero lo amaba… ¿sería verdad que lo habían perdido?… quería esperar hasta escucharlo de la boca misma de Danny… pero algo en su interior le decía que si… se quedó mirando fijamente a Antonio sin pensar mucho en lo que hacía… sus ojos fijos enlos otros y su mente en otra parte… Antonio era un hombre buenmozo… imponente… ¿tendría razón?…

De pronto la mirada de Antonio estaba fija en él también… nunca antes se había detenido a mirarlo… era un rubio muy bien parecido… con esos ojos grises tan tristes, semi cubiertos por el mechón rebelde que caía cubriéndolos… tenía un cuerpo bien formado y siempre vestía tan elegante… tuvo ganas de remecerlo, de zarandearlo hasta hacerle entender que ambos habían perdido… que dejara de estar triste y esperanzado… no había nada más para ellos… Antonio estaba enojado… molesto… con la adrenalina a mil… excitado.

David notó claramente como la mirada de Antonio cambiaba… volvió de golpe a la realidad… sintió el calor recorrerlo… ¿se estaba excitando con la mirada de este hombre?… desvió sus ojos… diablos!!… seguro había bebido demasiado…

– Deja de mirarme así… – la sola idea lo hacía reír…

– ¿Así cómo?

Sonreía arrogante al preguntar… seguía mirándolo intensamente… recién se daba cuenta que David tenía unos ojos perfectamente grises y bonitos… tal vez era el alcohol, el despecho y la molestia hablando a través de ellos.

– Solo… olvídalo

David se bebió el resto de su copa al seco sin quitar la mirada desafiante de sus ojos, se puso de pie y se alejó rápidamente dejando a Antonio solo y molesto.  Necesitaba aire… pensar… aclarar su mente… pensar en Danny… y este loco que lo miraba… No!!  Se fue a buscar sus cosas hacia su oficina que había construido al lado de las salas de baile… estaban todas desocupadas a esta hora de la madrugada.  Antonio??… estaba loco… ¿Qué hacía pensando en él?… la forma en que lo miraba… no… ni siquiera por despecho… él nunca… además… él no era un maldito pasivo… Diablo!!! Por qué se estaba explicando algo tan tonto como eso?… no tendría ni siquiera que estar perdiendo el tiempo pensándolo.

Recogió sus cosas… muy de prisa. Dio media vuelta y salió al salón. Antonio ya no estaba… respiró tranquilo. Abandonó el Club.  Ya no vivía con Emilio, ahora tenía su propio lugar. No estaba lejos, siempre iba y venía caminando pero hoy estaba cansado y molesto, hubiera preferido irse en su auto. Comenzó a avanzar por la acera. Escuchó el vehículo detenerse a su lado

– Sube

No tuvo que mirarlo. Antonio estaba a su lado… lo miraba con la ventanilla abierta y muy cerca suyo…

– No, gracias- respondió mirando hacia el frente, quitándose el mechón de los ojos con un movimiento seco y levantando la barbilla… ¿Quién diablos se creía este arrogante?.

Antonio avanzó lentamente en su vehículo a la par con los pasos de David por un par de metros y luego aceleró alejándose

– Como gustes rubiecito…- le gritó, pero un poco más adelante se detuvo bruscamente y bajó del auto a encararlo, tan enojado que parecía haber perdido el control, se acercó amenazante… alto, grande y muy molesto…

– ¿Cuál es tu maldito problema?!!! Solo intento ser amable contigo…

Antonio estaba en verdad enrabiado con todo lo que había sucedido en una sola noche… y David parecía ser ahora el objeto en el cual descargar su ira… pero el rubio tampoco estaba en paz, David rara vez se exaltaba o decía garabatos pero ahora brotaron solos de su garganta, a gritos…

– Mi problema???!!! Mi problema eres tú, maldito huevón arrogante!!! Lárgate al infierno!  Puedes meterte tu amabilidad por donde te quepa!!!

Lo desafiaba con la vista y los movimientos… se medían… dándose cuenta de la existencia del otro por primera vez…

– No estoy pretendiendo violarte en mitad de la avenida!!! Solo iba a llevarte a tu casa!!!

– Violar…!!! Crees que soy idiota huevón??

Ambos se gritaban… Antonio sonrió con sarcasmo…

– No deberías usar palabras tan feas, rubiecito

– Rubiecito??!!!

David se había estado conteniendo pero no aguantó más… ese nombre, aplicado a él, en boca de Antonio, desató su ira, lo empujo con ganas, aun sabiendo que el otro era mucho más alto y fuerte

– A quien mierda llamas rubiecito??!!!

Este hombre era desesperantemente arrogante…

La sorpresa de verse empujado hizo que Antonio tambaleara levemente… tenía fuerza el rubiecito después de todo… quizás era efecto del alcohol también… devolvió el empujón

– A ti!!  Tú eres un rubiecito, no?

De pronto Antonio cambió su mirada y su mano se fue directamente al pelo de David… lo tocó tomándolo entre sus dedos

– Es rubio…

Tiró del pelo y lo sostuvo con fuerzas… no supo lo que hacía cuando besó a David con furia… sujetándolo del pelo mientras el otro intentaba soltarse… forcejeaban… lo empujó hasta dejarlo aprisionado entre su cuerpo y su vehículo… era un beso animal, feroz… de puro instinto, de pura excitación… su cuerpo entero presionaba contra el del rubio.  David dejó de luchar y comenzó a responder… con tanta fiereza como la que recibía… peleaban y se exploraban violentamente… ambos intentando ganar el control. Se separaron cuando sintieron que les faltaba el aire… se miraban sorprendidos… ninguno de los dos entendía nada… no sabían que acababa de suceder…

– Imbécil!- masculló David… sin soltarlo

-Idiota!- Antonio seguía sonriendo con ferocidad

-Tarado

Volvieron a juntar sus bocas en un acto nacido de la rabia… tironeándose y tratándose en forma brusca.

De pronto Antonio comenzó a reír despacio… no era una risa alegre ni sincera… era forzada y dura… extraña…

– Nos vemos rubiecito, mal genio

Con una rapidez increíble volvió a besarlo, luego subió a su auto y desapareció a toda velocidad…

A David le tomó unos minutos hacer que su cerebro conectara nuevamente con el resto de su cuerpo… estaba aún más indignado… qué diablos!!! Se habían besado… NO!!! él lo había besado… él había sido el idiota que lo había besado…  qué demonios le sucedía al tipo este???!!!… que bicho le había picado??!!! Se pasó el dorso de la mano por la boca en un claro gesto de intentar eliminar el beso aquel… Muy agitado, siguió caminando hacia su casa… todo lo ocurrido durante la noche le daba vueltas… la imagen de Danny que le causaba pena y preocupación se mezclaba con la imagen de Antonio que le provocaba rabia y enojo… se durmió de prisa, muy cansado.

 

 

Antonio había instalado una verdadera oficina en la suite de su hotel. Su secretario personal le ayudaba en todo y era su mano derecha. Fue él quien recibió a Danny muy temprano cuando entró pidiendo hablar con Antonio. Lo conocía, sabía quién era y la importancia que tenía para su jefe así es que lo hizo pasar de inmediato. Antonio se puso de pie en cuanto lo vio. Danny estaba precioso esa mañana… vestía de colores claros y sonreía con timidez… él lo miró sintiendo pena… era primera vez que llegaba a su hotel y ya presentía a que había venido.

– Quiero hablar contigo- le dijo Danny con voz muy suave, acercándose. Antonio lo abrazó… ya sabía… comenzaba a despedirse y le dolía

– Ya lo sé

Lo retuvo pegado a su cuerpo grande y protector… Danny se dejó abrazar… solo tenía sentimientos de gratitud hacia Antonio… le había ofrecido poner el mundo a sus pies pero no podía aceptarlo… no quería venderse, no estaba enamorado de Antonio…

Danny comenzó a explicarle… Antonio lo detuvo.

– Solo dime a que has venido, Danny

Se miró las manos en un gesto tan enternecedor… Antonio quería recordarlo siempre con ese gesto…

– Vine a decirte que… que no puedo aceptar tu ofrecimiento. Lamento haberte hecho esperar tanto pero necesitaba tiempo

Eran solo palabras y Antonio no quería escucharlas, ya sabía lo importante… Danny había venido a despedirse y a rechazar su ofrecimiento. Vio la determinación en sus ojos y supo que la decisión era definitiva

– Yo también lo lamento

Dolía el amor propio, los sentimientos… todo dolía en muchas partes de su cuerpo

– No siempre se puede ganar

– Gracias por todo Antonio. Fuiste muy generoso conmigo pero…

– Sssshhhh. No quiero saber lo mucho que me agradeces o me estimas, no es eso lo que quería escuchar

Puso sus dedos sobre la boca de Danny. Él se quedó en silencio. Quería decirle muchas cosas y agradecerle todo, pero Antonio no quería escuchar nada de eso. Se guardó las palabras, no podía decirle lo que quería él escuchar. Se miraban… no había mucho más que decir entonces.

– Te habría hecho muy feliz… te lo habría dado todo

– Lo sé… sé de tu generosidad pero… tú no quieres que yo este contigo por interés… mereces más que eso… eres muy bueno

No era nada fácil para Antonio seguir pretendiendo estar tranquilo cuando por dentro se sentía muy triste… había alcanzado a imaginar una vida completa y feliz junto al chico que tenía frente a él en ese momento…. Recordó lo que le había dicho anoche al rubiecito mal genio… él no era un perro faldero que rogaba por cariño.

– Bien, Danny-  pero no, no estaba bien… se sentía desilusionado… dolido- no me amas… no puedo forzarte a amarme

– Lo siento… en verdad lo siento mucho

Minutos más tarde Danny abandonó el hotel sintiéndose triste pero más tranquilo. Había dado el primer paso hacia el camino definitivo.

Antonio lo observaba alejarse desde la ventana de su suite… sentía un vacío en el estómago…

-Nos vamos de vuelta a la hacienda– le dijo a su secretario – no tengo más que hacer aquí

 

CAPÍTULO 35

DANNY 23

Danny respiró tranquilo al abandonar el hotel. Sentía un peso desprenderse de sus hombros. Antonio era fácil de tratar… un caballero… con él podía conversar sin problemas y fue fácil que entendiera lo que quería decirle. Tal vez debería sentir pena por lo que había pasado pero solo sentía tranquilidad y una cierta ligereza.  Antonio era ahora solo un buen recuerdo y la completa seguridad de que el dinero no era lo que lo hacía feliz. Tenía la urgencia de ser libre. Ahora tenía una razón importante para desear cortar todos los lazos que lo ataran con alguien.

Siguió caminando pensando en lo que venía…  David… no iba a ser tan fácil pero necesitaba urgentemente hacer con él lo mismo que acababa de hacer con Antonio… tenía que terminar lo que fuera que hubiera tenido con David. Ya no podía seguir con ninguno de ellos… no ahora que había comprendido la razón porque nunca ellos pudieron llenar completamente su vida… Klaus… suspiro y sus labios no pudieron evitar curvarse en una deliciosa sonrisa… Klaus… Klaus… Klaus… quería gritarlo… No importaba demasiado cual fuera el resultado de lo que pasara entre ellos…  Suspiró y siguió caminando mientras pensaba… no se habían prometido nada, él no le había dicho con palabras que quería que iniciaran una vida juntos… no habían tenido tiempo de hablar más que del pasado y explicarse y entenderse… por ahora, Danny solo tenía la seguridad de que Klaus no tenía comparación alguna con nadie más y él… no quería menos que eso, quería lo máximo.

Caminaba rápido sintiendo que flotaba… sus pies apenas tocaban el pavimento y volvían a alzarse con ligereza… su cuerpo no pesaba nada… en su mente se mezclaban recuerdos de lo que habían sido sus momentos con Klaus cuando todavía era un crío y se habían seducido, jugando, en aquel cuarto destartalado de la okupa, recordaba como Klaus le enseñó que el sexo podía ser sin dolor y placentero… la inmensa felicidad cuando vivieron juntos… era hasta hoy, la mejor época de su vida… luego lo que recién había pasado la noche anterior, cuando lo abrazó sobre el escenario y luego en la oficina de Emilio… y sobre todo… Dios!!! sobre todo, pensaba en lo que esperaba que fueran los momentos que crearían juntos en el futuro.  Su caminar era ágil y elástico, liviano… fluido… hacía tanto tiempo que no se sentía así de bien y feliz… sentía los rayos de sol sobre su piel… la brisa en su pelo… todo se sentía bien.

Llegó al club mucho más temprano de la hora acostumbrada y buscó a David inmediatamente. Sabía que él debería estar en su oficina a esa hora.  Era triste tener que hablar con David, lo había visto sufrir y preocuparse por él… era un buen hombre pero… no lo amaba, no sentía por él ni la mitad de la emoción que Klaus despertaba en él …  Klaus… por Dios!!! estaba idiotizado!!!  no podía evitar sentirse feliz… pensar en Klaus lo hacía sonreír y sentir emociones en todo su cuerpo… había estado todo el día revoloteando en su mente… quería volver a verlo. Pensó en ir a buscarlo muchas veces durante el día… Lucas sabía dónde podía encontrarlo, pero se contuvo pensando que, aunque no tenía ningún compromiso formal, aún tenía un lazo con David… tenía que romper todo, cortar todo y estar libre, disponible… Klaus… habían tantas promesas en sus ojos anoche, en su abrazo, en lo que se dijeron, de la forma en que lo hablaron y cómo se miraron… recordaba todo, cada detalle de su rostro, de sus preciosos ojos claro… el abrazo en el escenario… Diablos!, tenía que enfocarse y concentrarse. Ya estaba llegando a la oficina de David. Se detuvo un momento y respiró profundo antes de golpear y abrir la puerta.

-. Hola… ¿puedo entrar?

Se asomó apenas por la puerta semi abierta.

David estaba sentado a medias sobre la mesa del escritorio y leía unos documentos que tenía en sus manos. Al verlo, se puso de pie de inmediato y dejó los papeles de lado. Su cuerpo se tensó.  También presentía pero, a diferencia de Antonio, David no tenía esa fortaleza ni estaba preparado para dejar ir a Danny… aún tenía una pequeña esperanza que se negaba a abandonarlo. El chico era todo lo que tenía ahora que Emilio y él habían clarificado su relación.  Su trabajo y Danny formaban su mundo… no se convencía de que lo estaba perdiendo, no quería.  Lo miró, serio… preparándose para el dolor… por algo Danny estaba en su oficina a esta hora tan temprana… quería verlo…  pero no quería escucharlo.

– Hola Danny…- caminó hasta él. Se miraron unos instantes… sus miradas hablaban diferente lenguaje esta vez… luego David lo abrazó. – Pasa. Siempre eres bienvenido –

Danny sintió el temor en ese abrazo, David estaba nervioso y asustado y tal vez, tenía la razón para estarlo. Su pena se volvió grande pero… ¿qué más podía hacer? Se sentaron en el sillón.

– David… necesito hablar contigo

– ¿Quieres un jugo, café… algo? 

El rubio hizo el intento de ponerse de pie pero Danny lo sujetó de la muñeca y tiró de él suavemente.

– No quiero nada. Siéntate. Tenemos que hablar- su voz era suave pero firme.

Aun de pie, David suspiró profundamente sin mirarlo y procedió a sentarse.

– Claro. Dime

Esto era mucho más difícil… pensó Danny. No le gustaba hacerle daño pero estaba viendo directamente frente a sus ojos como se lo estaba causando.

– He tomado una decisión, David y quiero decírtela

David asintió moviendo la cabeza y lo miró esperando a que continuara hablando. No dijo ni una palabra

– Yo… te tengo mucho cariño… aprendí a conocerte y creo que eres una gran persona – bajo el tono de voz – pero no estoy enamorado de ti. Lo siento

Ambos se quedaron en silencio… mirándose… largo rato.

– Es por Antonio?- preguntó David

– No… no es eso..

– Es el tipo de anoche, entonces?

Danny calló. Quiso insistirle en que la razón era que no lo amaba pero luego pensó que no tenía sentido mentir… definitivamente Klaus era la razón por la cual ahora tenía todo tan claro… además, si Klaus y él llegaban a tener algo, era más que seguro que alguna vez vendría a buscarlo al Club y David los vería juntos… solo estaba suponiendo pero….  Calló. No dijo nada esperando que David entendiera su silencio.

Y así fue. David comprendió que lo que Antonio había dicho la noche anterior era totalmente cierto… Klaus les había arrebatado a Danny en solo unos minutos…

– Danny… no lo conoces bien… no sabes cuánto puede haber cambiado… solo estuviste un rato con él… ¿cómo puedes estar seguro?… a mí me conoces bien y sabes…

Danny lo calló. Pocas veces en su vida había estado tan seguro de algo como de lo que sentía por Klaus, de quien era Klaus y de lo maravilloso que era… cada segundo que pasaba sentía crecer su ansiedad, su amor, sus ganas de verlo, de escucharlo… tocarlo… segurísimo… tan seguro que llegaba a doler la falta de él.  Tomó una mano de David y se la llevó sobre su propio corazón

– Estoy seguro aquí… aquí dentro sé lo que siento-

– Te dejó abandonado una vez… te hizo daño, no deberías confiar en él

– Tú no deberías hablar de daño, David… tú menos que nadie

Se estaban acalorando y comenzando a herirse. Se dieron cuenta y se calmaron.

– Danny… no sé qué hacer con lo que siento por ti

Danny entendió. Recordó la época en que el moría de amor por Klaus creyendo que lo había abandonado… esos sentimientos de dolor y angustia, de amor no correspondido, eran tan fuertes…  supo cómo se sentía David pero no tenía la solución… no sabía que decirle para evitarle el sufrimiento… Hizo lo primero que se vino a su mente y lo abrazó.

– Lo siento, David. Perdóname, pero no puedo

David lo abrazó de vuelta, apretándolo contra su cuerpo con muchas ganas.  Era un abrazo diferente… una despedida dolorosa.

– Te ofrezco mi amistad… es todo lo que puedo darte

– Lo sé Danny… es solo que… yo quería más de ti

Danny no quiso decirle que lo había tenido todo… que lo tuvo incondicionalmente a su merced y lo dejó escapar… pero ahora no era el momento de ahondar más en la herida. Danny solo quería terminar en paz… sin herirlo… no quería terminar en una guerra, David y él se seguirían viendo en el club. Tal y como se sentía ahora, lo único que deseaba era terminar todo en paz para poder correr como loco a los brazos de Klaus… estaba siendo egoísta, pero por una vez en su vida, quería serlo.

Se separaron y se pusieron de pie. Se miraban con algo de tristeza.  Danny estiro su mano.

– Amigos?- propuso con una sonrisa triste

David lo miró largo rato antes de decidirse a estirar lentamente su propia mano, reticente… pero finalmente asintiendo lentamente con su cabeza

– Amigos- sentenció. Estrechó su mano, con fuerzas… de pronto tiro de ella y tuvo el cuerpo de Danny pegado al suyo

– Es mi despedida Danny– le advirtió al tiempo que lo sujetaba de forma posesiva y buscaba su boca… Danny no lo esperaba pero a pesar de la sorpresa no fue capaz de negarse a recibir un beso de David… quiso mantener sus labios juntos pensando que solo sería un casto beso de amigos… pero David no se lo permitió… lo obligó a separarlos y a dejarlo entrar en su boca… se tragó su sabor, acarició su lengua, se despidió de cada recoveco en la boca de Danny hasta dejarlo sin aire y temblando… en verdad los besos de David eran sensacionales.

– No vuelvas a hacer eso… ya no puedes- jadeaba entrecortado… acelerado… algo molesto consigo mismo por seguir sintiéndose excitado con los besos de David.

– No dejes que me acerque a ti, entonces– sonrió David sintiéndose orgulloso de lo que sabía provocaba en Danny

Se miraron… sonrieron… era el final de la relación que habían conocido. Danny entendió… David se despedía de él a su propia manera.

– De acuerdo. No vuelvas a acercarte a mí

Amenazaba con una sonrisa que no podía evitar ser dulce… Danny era, en esencia, un chico demasiado bueno y dulce.

David solo movió sus cejas en un gesto que indicaba que no sabía si lo haría o no. Danny siguió sonriendo y negó moviendo la cabeza… salió despacio de la oficina de David. Cerró y se quedó pegado a la puerta por fuera… suspiró.   Ahora era libre… ahora tenía toda la libertad para dedicar su vida y su tiempo a lo que más quería en este mundo… Klaus.

 

KLAUS.

Despertó temprano y contento. Recordó de inmediato. La sonrisa de Danny… el abrazo y todo lo que habían hablado bailaba en chispazos en su mente. Se levantó lleno de energía.

El día en el trabajo se le hizo largo y tedioso… estaba haciendo lo mismo que hasta ayer le fascinaba pero ahora estaba ansioso e inquieto porque el día terminara pronto… más aún cuando trabajaba mirando a Lucas en la sala del lado y el chico le recordaba tanto a Danny… a su Danny. Lo había pensado todo el día… a ratos se tocada los labios y recordaba los beso que se habían dado… se llenaba de una emoción tan grande… Danny… estaba a tan solo unos pasos de él… se preguntaba qué diablos hacía en su trabajo cuando podía ir ya corriendo a encontrarse con él…  ¿parecería demasiado ansioso?… ¿sería demasiado repentino si volvía a buscarlo hoy mismo?… Diablos!! Que importaba!!…  no le importaba nada… era Danny y se conocían demasiado bien… Danny siempre había sabido la locura que él era capaz de desatar en sus sentimientos y en su cuerpo… como lo volvía loco…  Tenía que verlo. No bastaba con ayer… lo necesitaba.

Cerca de las 5 de la tarde ya no aguantó más y dejó a su ayudante terminando el trabajo mientras él se dirigía de prisa a su casa. Se duchó, cambió ropa, pensó en que debería comer algo pero no podía tragar nada ahora… lo único que quería en su boca eran los labios de Danny… su sabor único.

Llegó al club cerca de las 7 de la tarde. Estaba nervioso… inquieto por volver a verlo, como si fuera un adolescente. Recordaba haber dejado a Danny hablando con esos dos hombre anoche… y aunque le había dicho que no tenía de que preocuparse, se preocupaba igual. Danny seguía siendo tan lindo como siempre y posiblemente aun no terminaba de darse cuenta de lo que era capaz de provocar. En las puertas del club ni siquiera estaban los guardias… aún no abría el local. Entró sin que nadie lo detuviera y caminó despacio acostumbrando sus ojos al cambio de luz.

– Klaus?- se sobresaltó al escuchar su nombre. Emilio se cruzó en su camino.

– Emilio. Hola– se saludaron y se miraron analizándose

– ¿Buscas a Danny?- la pregunta lo tomó por sorpresa. No esperaba algo tan directo… pero si, era  a quien buscaba. Asintió con la cabeza antes de pronunciarlo en palabras.

– Si… yo… quiero ver a Danny

Klaus nunca había sido tímido sino todo lo contrario… pero estaba muy nervioso ahora,

– Ven conmigo. Debe estar en la sala de vestuario

Emilio entendía todo… quizás si hubiera sido otra persona lo habría tratado de manera diferente pero sentía que Lucas estaba involucrado en todo esto y casi era su deber ayudar a Klaus. Lucas no lo perdonaría si no lo hacía… y a Emilio no le gustaba nada cuando Lucas se enojaba. No pasaba casi nunca, Lucas tenía muy buen temperamento.  Solo en un par de ocasiones Lucas se había enojado con él, pero Lucas enojado … le producía una pena enorme y unas ganas de solucionar todo de inmediato para evitar su molestia, para que volviera a sonreír… adoraba demasiado a su crío como para verlo enojado con él.

– Dame un segundo

Emilio se perdió tras una puerta y Klaus esperó inquieto frente a la puerta cerrada. Solo unos segundos después la puerta se abrió… Danny estaba frente a él y lo miraba con la misma cara de asombro que tenia él. Emilio pasó por el lado… dijo algo pero ninguno de los dos lo escuchó ni se dio cuenta… estaban demasiado concentrados en ellos mismos… fijando sus ojos en los contrarios, sintiendo el corazón alocado… repentinamente intimidados… queriendo abalanzarse sobre el otro… pero no sabiendo que hacer…

– Hola… tenía que verte

Klaus se explicaba. Danny no necesitaba explicaciones. Frente a frente, sin tocarse

– Yo también…

Yo también todo… verte, tocarte, hablarte... no lo dijo con palabras pero estaba implícito en su mirada, en lo que le decía con sus ojos y su cuerpo.  Siguieron mirándose y de a poco fueron dibujando una sonrisa… tierna y dulce. Se hablaban sin palabras.  Klaus estiro su brazo y paso rozando el cuello de Danny que se inclinó hacia la mano para sentirlo. El contacto le erizó toda la piel… el brazo de Klaus en su cuello. Cerró despacio los ojos. Klaus lo acercó suavemente, empujándolo desde la nuca hasta  llegar a su boca. Ninguno se opuso ni necesitaban preguntarse… lo deseaban y besarse les parecía lo natural entre ellos. Danny sintió los labios de Klaus sobre los suyos… primero, solo una leve presión, tan etérea y ligera como una pluma… calor sobre su boca.

– Danny…- suspiró Klaus… sentía sus labios y los reconocía como los de su amor… el de siempre… el chico que le había robado la calma desde que lo conociera… la emoción lo embargaba.

Danny seguía con los ojos cerrados pero el cuerpo completamente entregado hacia Klaus… solo quería sentirlo. Se besaron despacio, reconociéndose… acercaron sus cuerpos hasta tocarse completamente. La mano de Klaus lo sostenía de forma posesiva. Danny abrió sus labios al contacto con la lengua de Klaus que de pronto se volvía más exigente… cerraban sus labios en un contacto perfecto… lo sentía, su sabor, su lengua húmeda dentro de su boca, queriendo absorber todo de él… encendiendo algo que estaba dormido desde hace tanto tiempo… quiso entregarle todo…

La puerta se abrió de pronto interrumpiendo el maravilloso contacto y uno de los bailarines pasó por su lado, disculpándose. Se separaron un poco, respirando agitados…  se miraban…  se comían con los ojos… se expresaban tanto en el brillo de sus miradas… estaban comenzando a sentir la locura que significaba volver a encontrarse… las palabras estaban demás… ambos sabían… la emoción los embargaba desde la punta de los pelos de la cabeza hasta los pies… solo podían mirarse y emocionarse casi hasta las lágrimas… se fundieron en un apretado abrazo que dejó sus cuerpos en contacto total

– Klaus… Klaus…

Era una mezcla de suspiros y gemidos con su voz de niño dulce… lo sentía duro contra su cuerpo, respiraba su aroma… se sentía mareado… no había mejor lugar en el mundo.  Klaus lo apretaba contra él, sosteniéndolo firme.

– Ven conmigo- susurró en su oído. Danny asintió… ahora, ahora mismo. No podían esperar ni un minuto más. Luego tendrían tiempo de hablar… de ponerse al día y de decidir cosas importantes.. pero ahora mismo… sentían las ansias vivas del uno por el otro.

Danny entró al cuarto de vestuario y se acercó a Yuko… le murmuró algo al oído, vio la sorpresa en la cara de su amigo pero no tuvo tiempo para detenerse a pensar ni a esperar… no podía. Por primera vez en tantos años dejaba todo botado… le pedía a Yuko que lo reemplazara porque él se iba con Klaus en este mismo minuto.

Salieron caminando de prisa por la puerta principal, tomados de la mano con firmeza, como si no pudieran separarse, la mano de Danny encajaba perfecta en la de Klaus. Nadie detuvo a Danny ni le preguntó nada. Él no se habría detenido tampoco. Nunca en su vida había sentido la urgencia que sentía en este momento con tanta seguridad de estar haciendo lo correcto. Quería a Klaus en su cuerpo, sobre él, dentro de él… como nunca había querido a nadie. No se hablaron… no era necesario.

Subieron, en perfecto silencio, al auto de Klaus y este condujo de prisa al primer lugar que vino a su mente. Danny no lo reconoció al principio hasta que estuvieron dentro del cuarto… entonces recordó esa habitación.

Klaus había recordado el motel al que lo llevara cuando aún era un crío… el lugar donde planearon su vida juntos y decidieron tantas cosas… le pareció que era el lugar apropiado para volver a encontrarse y plantearse nuevos desafíos. No era la misma habitación, pero todas eran muy parecidas.  Aún de la mano cruzaron la puerta.

– Klaus… este es el mismo lugar…

Por la voz de Danny se podía deducir toda la emoción que estaba sintiendo

Klaus sentía que no podía hablar… un nudo apretado cerraba su garganta…  el tiempo había retrocedido y todas las cosas horribles que le habían sucedido se disolvían… el dolor desaparecía y en su lugar se instalaba este sentimiento caliente y agradable que tomaba por completo el control de su cuerpo… deseo que lo derretía… por ese chico frente a él que le sonreía con cariño y amor… por sus ojos de color miel, su pelo suave y ondulado… su cuerpo menudo, perfecto… excitante… era un momento completamente mágico que había soñado tantas veces desde el sufrimiento de aquella horrible celda… Sin soltar su mano lo abrazó hundiéndose en su cuello… besándolo sin detenerse… convenciéndose de que era una realidad.

Danny levantó su mano y se quitó el pelo del cuello ofreciéndoselo a Klaus, quería darle todo lo que le pidiera… quería ofrecerle todo lo que era… se rendía ante él.

– ¿Quieres algo de beber?- preguntó Klaus muy despacio separándose brevemente pero aun sin soltarlo. Lo miraba con tanto amor.

Danny negó con la cabeza… solo quería a Klaus… lo tenía frente a sus ojos… lo miraba y su respiración se aceleraba notoriamente… estaba al borde de las lágrimas… Klaus que nunca lo había dejado intencionalmente… Klaus que había sido su primer amor verdadero… su Klaus… una seguridad muy grande se apoderó de él… estaba frente al hombre que era su compañero de por vida… lo supo con toda seguridad… nadie más podía darle todo lo que recibía de Klaus… sintió que la emoción lo consumía al tener esa certeza… se llevó ambas manos a la boca para suprimir un gemido que amenazaba con escapar de su garganta… sus ojos se nublaron…

– Danny?- la voz de Klaus también temblaba, Se daba cuenta del estado de Danny pero se sentía incapaz de tranquilizarlo ya que él estaba igual… urgido, necesitado… excitado… de su cuerpo, de su ser, sus palabras, su cariño… lo quería todo con él, absolutamente todo, quería a Danny en su vida para siempre… tal y como era… lo bueno, lo malo… todo… solo Danny lo hacía sentir que la vida era hermosa y que valía la pena.

La urgencia les llegó de golpe, consumiéndolos como si de un incendio se tratara… su bocas se juntaron enloquecidas, y sus cuerpos afiebrados de deseo. Klaus levantó la ropa de Danny quitándosela de la parte superior del cuerpo… Danny levantó sus brazos para ayudarlo… Klaus lo miraba… en silencio y con la emoción en los ojos… se acerco y lo tocó… Solo eran las manos de Klaus sobre los músculos de su pecho… sobre sus tetillas… pero eran las de él y eso era suficiente para hacerlo gemir y respirar entrecortado. Eran sus dulces palabras en su oído… su lengua en el cuello… en sus orejas… Danny quitó la camisa de Klaus… se miraban y sonreían… se besaban, se tocaban, se decían lo mucho que se habían extrañado y repetían sin cesar el nombre del otro… los pantalones desaparecieron rápidamente. Se miraban… Klaus, son un pequeño esfuerzo,  tomó la cara de Danny entre sus manos

– Soy un bruto Danny… debería reconquistarte lentamente y hacerte saber todo lo que siento antes de tomarte así… pero no puedo… te deseo demasiado… me vuelves loco

Tomo la mano de Danny y la puso sobre su entrepierna… dolorosamente duro y erecto. El efecto de Danny sobre Klaus siempre había sido devastador… se volvía loco de solo mirarlo

Danny sonrió al escuchar lo que le decía… ¿reconquistarlo?… para qué?… si era suyo… le pertenecía a Klaus… ¿acaso no se daba cuenta?… ¿Cómo creía que él también podía esperar?…

-. Soy tuyo Klaus… siempre lo he sido- con su mano lo acariciaba…

Klaus cerró los ojos al escucharlo… suyo… su Danny. Estaba rebosante de felicidad y amor… todo el triste  pasado desaparecía de la mano de su amor… él curaba y cerraba todas las heridas con su cariño y sus palabras.

Danny lo besó intensamente… pasando sus manos por el cuerpo de Klaus… la tregua se acabó. Despacio cayeron sobre la cama. Ambos se necesitaban de inmediato.

Klaus separó las piernas de Danny y se instaló entre ellas… con sus dientes mordisqueó suavemente su piel hasta llegar a su erección… por sobre la tela del bóxer lo mordía y chupaba. Danny temblaba de gusto y se arqueaba… recordaba que Klaus siempre hacía eso… comenzaba desde la parte interna de sus muslos, subiendo hasta llegar a su pene… Klaus tomó la última prenda de ropa sobre el cuerpo de Danny y tiró de ella con su único brazo, hasta quitarla…. En el proceso fue dejando un reguero de besos y caricias que lo hacían temblar y pedir más… volvió a subir por la cara interna de sus muslos… lo sujetaba de las caderas y con delicadeza lamía su miembro humedeciéndolo con su saliva… abría su boca y lo engullía… goloso… lo quería todo.

Danny recordaba… siempre había sido así con Klaus… nadie más lo hacía sentirse de esta forma… se entregaba por entero, ninguna barrera entre ellos… podía ser quien era… se sentía maravilloso poder estar así… totalmente abierto y entregado sin reservas.

El rostro de Klaus al lado suyo, ambos mirándose fijamente… Klaus se abría camino despacio dentro de Danny… dolía un poco… hacía tiempo que Danny no tenía sexo… pero aún así se ofrecía, con su cuerpo entero dispuesto hacía él.  Klaus se daba cuenta y por ello iba despacio pero no podía parar… su deseo por Danny era lo más grande que hubiera sentido jamás… además, él lo alentaba con sus besos y su cuerpo lo pedía… ondulaba y se acercaba hacia él a pesar del gesto de dolor

– Me detengo?- pregunto sabiendo lo difícil que sería hacerlo

-No… no… no

Danny abría su boca respiraba jadeando… era el mejor dolor del mundo y quería sentirlo… Klaus estaba en su cuerpo… eran uno solo en ese momento… quería todo el dolor y todo el placer que eso le causaba. Danny lo abrazó cruzando ambos brazos a su alrededor y atrayéndolo más hacia él… Klaus entendió y lo embistió profundamente hasta quedar completamente dentro del cuerpo de Danny.

– Te amo, Danny… te amo con locura, lo sabes, verdad?

– Si… si… te amo Klaus, te amooooo..

Jadeaba, respiraba de prisa y se sentía en un sueño. Dolía… lloraba, reía, se abrazaba a él y quería gritar y dar las gracias por estar con él y haberlo vuelto a encontrar… tan lleno, tan pleno… tan feliz.

 

LUCAS

Lucas estaba a punto de entrar a la oficina de Emilio cuando vio a Danny y a Klaus… se miraban en el fondo del pasillo y hablaban algo despacio…  solo para ellos, sin percatarse de su presencia ni de nada de lo que sucedía a su alrededor… concentrados solo en ellos. Le gustó mucho lo que veía… había tanta ternura en ambos al mirarse… Sonrió y suspiró… los miró unos segundos más y luego entro decidido… sin recordar golpear, obviamente, hasta que ya estaba dentro.

Cuando Emilio se cruzó con Klaus fue porque venía recién llegando al club, algo muy poco usual en él que pasaba casi todo el día trabajando en su negocio. Pero este día era especial.. no porque él recordara las fechas ni nada parecido… simplemente porque había decidido que quería un día especial con Lucas… por lo tanto había decidido crear una fecha imaginaria para celebrarlo juntos… en realidad no sabía cuánto tiempo llevaban juntos… meses, claro!!! pero no tenía idea del tiempo exacto… lo que si sabía era que estaba feliz, enamorado,  que Lucas había cambiado su vida y eso, merecía ser celebrado.

Entró a su oficina y se puso a trabajar de inmediato. Las personas entraban y salían. Llegada cierta hora la mente de Emilio se predisponía para pensar en Lucas… era como un reloj automático…. Lucas siempre terminaba de trabajar y volaba hacia él. Era curioso cómo podía estar todo el resto del día sin pensar mucho en él, pero en cuanto llegaba la hora en que Lucas aparecía, sentía como su cuerpo comenzaba a necesitarlo… sus pensamientos eran solo para él y aunque tratara de concentrarse en su trabajo o en cualquier otra cosa… solo su crío dominaba su mente…  Emilio lo esperaba… se quedaba expectante hasta que lo veía aparecer… ¿sabría Lucas el efecto que tenía sobre él?… sonrió tontamente… claro que lo sabía y se aprovechaba de ello… aunque no iba a quejarse… era maravillosa la forma en que Lucas se aprovechaba.

– Hola

Lucas le quitaba los papeles, tomaba las manos de Emilio y las ponía en su cintura… lo miraba y lo derretía. Tiró del crío hasta dejarlo sentado en su regazo… antes de besarlo le acarició el rostro… Lucas se dejaba acariciar y sonreía con los ojos cerrados al sentir las manos de Emilio en su cuerpo.

– Hola, mi crío hermoso

No sabía cuántos miles de besos se habían dado hasta ahora pero era interminable su necesidad de más y más de Lucas… le encantaba su sabor, sus labios, la forma en que respondía y lo provocaba… Emilio se sentía cada día más enamorado. Adoraba a Lucas… ¿Cómo pudo preocuparse alguna vez de la diferencia de edad entre ellos?

Se besaban como si no existiera nada más importante en este mundo que ese contacto entre ellos dos…

– ¿Viste quien está con Danny? – pregunto después de un rato. A Emilio le gustaba mucho esa cara de complicidad con que Lucas lo miraba… hoy estaba muy especial… se veía bonito, con una de esas fachas increíbles que le ponían en la agencia… estaba feliz… y él esperaba hacerlo más feliz aún.

– Klaus

– ¿También los vistes juntos?

– Lleve a Klaus hasta Danny

La sonrisa de Lucas se ensanchó. Sabía que Emilio rara vez permitía o alentaba los romances dentro del club.

– ¿Tú lo llevaste?

– Danny es tu amigo, no?

Lo abrazó agradecido. Entendió que lo había hecho por él. Emilio nunca terminaba de sorprenderlo. A veces actuaba como un crío igual que él, y otras veces era un adulto completo…solo sabía que lo amaba, que le llenaba su vida… que estaba loco por él.

– Gracias Emilio

Lo besó en la boca… con ganas… comenzando a sentir como su cuerpo respondía al contacto con Emilio… siempre le sucedía, siempre lo deseaba… a veces se preocupaba de si era normal lo que sentía… tanto deseo y ganas de él… hacer el amor con Emilio era, lejos, lo mejor de su vida.

Emilio lo conocía bien. Él mismo le había enseñado todo a Lucas hasta que de pronto quiso comenzar a experimentar por su cuenta… le pedía cada cosa a veces… pero todo era maravilloso con él…  aprendían juntos y lo disfrutaban.  Ahora sentía como el cuerpo de Lucas sobre él, había cambiado su forma de moverse… ya no era el chico cariñoso que había entrado unos segundos atrás… ahora se movía sinuoso y le hacía saber que se estaba excitando y lo deseaba.

Emilio se mantuvo frío unos instantes. Lo puso de pie a su lado.

– Dame un segundo Lucas

Terminó de ordenar unos papeles frente a él mientras Lucas lo miraba con curiosidad… quería que terminara pronto para arrojarlo sobre el sillón.

– Muy bien, vamos- lo tomó de la mano y lo guió hasta la puerta

– ¿Dónde vamos?… espera

Esto era diferente ¿A dónde quería llevarlo?… reunión?, trabajo… él quería otra cosa… lo quería desnudo sobre el sillón

Emilio se giró hacia él y puso su mano sobre la boca de Lucas.

– Sshhhh sígueme, crío

Había algo en la forma en que Emilio lo miró y le habló que lo hizo callar y seguirlo obedientemente… intrigado. Sus ojos brillaban… cuando a Emilio le brillaban los ojos solo era por algo muy bueno.

Salieron del club, subieron al auto y Emilio condujo hasta su departamento. Subieron y ya frente a la puerta se volvió hacia Lucas.

– Espérame aquí un segundo, por favor?

Su cara seguía misteriosa y sus ojos brillaban más aún. Lucas asintió… ¿de qué se trataba?… no lo sabía pero estaba muy intrigado… curioso. Emilio entró y unos minutos después abrió la puerta y lo miró con una de las sonrisas más bellas que le hubiera visto jamás

– Pasa Lucas…

Lo tomó de la mano tirando suavemente. Las luces del departamento estaban apagadas. Solo una muy tenue luz indirecta iluminaba la mesa perfectamente puesta para dos en la terraza… uno de los chef del club esperaba para servirles, sin mirarlos, muy discreto.  La música sonaba suave en el fondo… y el resto era un escándalo de velas en cada rincón y flores… muchísimas flores… alzó los ojos y los vio… globos rojos en forma de corazón, cada uno escrito con letra de Emilio… “Te amo, crio”… “eres maravilloso”… “Feliz día mi amor”… “gracias por hacerme feliz”… ooohh era todo tan hermoso… Lucas había visto algo así solo en las películas de televisión… se paró en la sala sin poder creer lo que estaba viendo. Emilio lo abrazó pegándose a su espalda y volviéndolo a la realidad

– Feliz aniversario mi amor

– ¿Aniversario?… pero no es…

– Si lo es… es nuestro aniversario, es el día perfecto para celebrar que nos amamos y que me has hecho el hombre más feliz de la tierra

Lucas estaba tan sorprendido que no podía hablar… no era su aniversario… el sabía perfectamente los días y las fechas… pero Emilio había preparado toda esta belleza para él??… sintió un nudo en la garganta… Dios!! Como amaba a este hombre…

– Feliz aniversario Emilio

Se giró hasta quedar de frente… hablo entrecortado, sobrecogido por la emoción… suaves lágrimas caían por sus mejillas… se besaron. Emilio lo miró de frente… era un hombre y estaba loco por Lucas. Había preparado todo esto porque sabía que a él iba a gustarle y quería agradecerle la felicidad que había traído a su vida

– Lucas…- estaba serio, lo miraba directo – gracias. Soy muy feliz contigo

Lucas no pudo más… lloraba como un crío abrazado a Emilio… miraba los globos y leía lo que había escrito en cada uno… se había tomado el tiempo para preparar todo esto… se sentía tan especial….

Cenaron en la terraza entre velas y flores… aguantándose a duras penas las ganas que tenían de arrojarse el uno sobre el otro. Cuando terminaron el plato principal, el chef llevó el postre y se retiró. Era el postre favorito de Lucas. No tenía muchas ganas de seguir comiendo… la verdad es que quería a Emilio de postre… pero se portó educado y hundió la cuchara en el postre… chocó contra algo duro. Curioso, miró a Emilio. Sonreía… demasiado confiado. Sin poder aguantar más hurgó con la cuchara hasta encontrar un pequeño tubo que extrajo con los dedos. Emilio seguía sonriendo

– ¿Qué es esto?- preguntó…

Emilio se encogió de hombros

– Mmmhh cosas de los postres.. creo…

– ¿Cosas de los postres?

Lucas abrió el cilindro. Dentro había una nota escrita con la preciosa caligrafía de Emilio

“Vive conmigo”

Trago aire a montones… las lágrimas caían sin que llorara… miró la nota varias veces antes de atreverse a mirar a Emilio

– Soy muy desordenado…- fue lo primero que pensó

– No me importa- respondió serio

– Escucho música demasiado fuerte…

Seguía necesitando más aire… se le atoraban las emociones en la garganta…

Emilio se daba cuenta de lo que estaba pasando… Lucas estaba tan emocionado que no pensaba con claridad… era un gran paso y lo sabía… era chico, también lo sabía… pero más que nada tenía tan claro que lo necesitaba en su vida… quería dormirse y despertar con él todo los días, aguantar su desorden y su música, sentir su olor al entrar a la habitación, ver su ropa y sus cosas en el dormitorio, tomar desayuno juntos… mimarlo… quererlo… a su lado.  Se acercó y se acuclilló al lado de Lucas, poniendo las manos en sus rodillas y acariciándolo. Las lágrimas no dejaban de caer de los ojos de Lucas aunque pareciera que no hacía intento alguno por llorar… solo resbalaban… Lucas no se atrevía a mirarlo aún

– Lucas… mírame- pidió despacio

Lentamente, él enfocó los ojos de Emilio… ¿en serio quería que viviera con él?… ¿cómo?… ya era tan feliz como estaban y ahora Emilio le ofrecía la posibilidad única de ser más feliz aún…

– No tienes que decidir de inmediato– lo tranquilizó – puedes pensarlo si quieres

– No..- respondió despacio. Mirándolo

– No?- pregunto Emilio sintiendo que el alma caía a sus pies

– No quiero pensarlo… ya sé la respuesta

Se levanto y moviendo la silla se acuclilló a su lado

– Si… si quiero vivir contigo

Lloraba y reía… vivir con Emilio… era un paso tan serio, tan de grande… pero quería hacerlo. Su tío no lo echaría de menos y su vida podía continuar… mejor que nunca.

Riendo se besaron… el aire olía a flores, la música sonaba deliciosa en el fondo… se desprendían de la ropa… sus cuerpos se veían hermosos a la luz de las velas y mientras hacían el amor, Lucas se desconcentraba mirando los globos de corazón que flotaban y pensando que jamás quería olvidar este día… era el mejor, el que marcaba el inicio de una nueva etapa en su vida.

CAPITULO 36

DAVID

Miraba distraído a sus perros en el jardín… nunca le había pasado esto anteriormente. Los perros esperaban para jugar con él y él?… … …  él esperaba por algo más… algo que no sabía que era pero que lo había mantenido inquieto durante todos los días que llevaba en su hacienda… sintiendo que el silencio y la tranquilidad lo oprimían. Quizás, habían sido demasiados días seguidos en la ciudad… se había quedado con el gustillo por  las luces, el ruido y la ciudad… el club…  demasiadas noches seguidas en el club de Emilio… ahora, después de casi una semana en la hacienda,  sentía que la quietud del campo, que antes era todo para él, se volvía una carga de soledad  demasiado pesada… algo le faltaba… lo intranquilizaba al terminar el trabajo diario y volver a su casa… ya no quería prender el computador y seguir ocupándose de sus negocios… que lo hiciera su secretario y todo el montón de gente que trabajaban para él en sus empresas… no tenía cabeza para ello ahora… ¿sería Danny aún dando vueltas en su mente?… quizás el chico era más importante de lo que él mismo creía…   se sentía solo y no le gustaba. Cerró la cortina de golpe, sin mirar a los animales nuevamente. Tomó una decisión. No tenía nadie a quien responder por sus actos. Como siempre, haría lo que se le diera en gana hacer.  Mañana volvería a la ciudad y esta vez no sabía qué motivo lo impulsaba a volver.

 

Fue extraño como se sintió casi en casa cuando llegó a la misma suite del hotel en la que había estado antes. Le gustó la forma familiar en que lo recibieron y le dieron su misma habitación. ¿Sería lo mismo cuando llegara al club?  Estaba ansioso… no sabía bien porque… seguramente, volver a ver a Danny lo tenía ilusionado… no entendía bien… sabía que Danny estaba con otra persona… ¿habría terminado también con el rubiecito mal genio?… ¿estaría de muerte el rubiecito al sentirse abandonando?…  sonrió… una sonrisa muy tonta se dibujó en su cara al recordar de pronto como había besado al rubiecito… que temperamento que tenía ese hombre!!!… bueno, no solo temperamento… tenía muchas cosas más…  ese pelo rubio que le caía sobre sus ojos grises… la forma de  mirar de esos ojos… peligroso… despedían fuego cuando se enojaba… como esa noche en que lo besó…  y su facha… siempre con esos trajes tan elegantes… como si quisiera demostrar siempre lo apuesto que podía verse… y lo conseguía el muy tarado… se veía apuesto… muy apuesto…

Antonio miraba por la ventana y seguía sonriendo, aún con más ilusión, sin darse cuenta de lo que estaba haciendo y sintiendo.

Entró al club poco antes que se iniciara el espectáculo. El lugar estaba casi lleno. Siempre había muchos clientes pasándolo bien en el local. Pidió su mesa habitual a uno de los chicos y este, al reconocerlo, le sonrió con amabilidad y lo condujo hasta la misma mesa. Antonio se sentó solo. Sabía que, con solo un par de llamadas telefónicas, habrían sobrado amigos para acompañarlo esa noche… pero por alguna razón no quería compañía… quería estar solo para poder actuar mejor y más tranquilo… ¿actuar?… ¿qué estaba pensando?… Danny??… que iba a decirle o hacer con él?…  se sentía en blanco… algo perdido… no sabía que quería con Danny. Suspiró. Dejaría que la suerte y el destino decidieran. Por lo pronto solo se sentaría a observar y a disfrutar… a eso había vuelto, no?.   Recorrió el local con la vista…   mirando… buscando… se quedó pegado en el extremo de la barra cuando lo vio. El corazón se le agitó y su respiración se detuvo un instante… se tomó un trago apurado… ahí en la esquina, vestido mejor que nunca y con su gracia y desplante habitual, David conversaba con un par de clientes… en un ángulo desde el cual no podía ver a Antonio…  siempre haciendo relaciones públicas e intentando controlar el funcionamiento del local… llamativo… atractivo… intrigante… su trato amable y la seguridad que demostraba con los clientes era parte de lo que hacía….  Antonio sabía cuál era el trabajo del rubiecito en el club… lo había aprendido a conocer cuando esperaba por Danny… había sido su rival y a él le gustaba saber con quién se enfrentaba. Se acomodó en la silla y lo siguió mirando atentamente aprovechando que él no podía verlo. David hablaba y se movía con confianza… sonreía con mucha amabilidad… tenía una sonrisa bonita… a él nunca le había sonreído… de pronto quiso que esa sonrisa y esa gentileza fueran para él. Siempre que habían hablado, habían discutido… pero ahora…. Ahora era diferente… quería ver a David de otra manera…  era el encargado de atender a los clientes, no?… pues, él era un cliente… un buen cliente… quería que lo atendiera a él…   Dios!!! ¿Qué estaba pensando?… El rubiecito mal genio??… pero… si era divertido desafiarlo… le gustaba mucho cuando se enojaba… y lograba hacerlo perder el control… era hermoso el rubiecito cuando se enojaba, su cuerpo se ponía tenso y sus ojos destilaban furia…

David, ajeno al escrutinio al que lo estaba sometiendo Antonio, continuaba su conversación con un par de clientes. Parte importante de su trabajo eran las relaciones públicas y lo disfrutaba. Invitar a un trago, darles la bienvenida, solucionar pequeños y grandes problemas, hacerles sentir bien… todo ello lo manejaba a la perfección, Los clientes volvían y él quedaba satisfecho.  Se despidió de quienes hablaban con él para moverse por el local. Ya pronto empezaría el espectáculo y podría sentarse tranquilo a mirarlo.

Antes de verlo sintió que alguien lo miraba fijamente.  Estaba acostumbrado, sabía que tenía un look muy atractivo y eran muchos quienes se le insinuaban pero él nunca se enredaba con los clientes… eso era genial para su ego, pero nada más… había conversado con algunos en más de una oportunidad… pero solo había sido Danny al único al que había dejado entrar en su corazón. Giró despacio intentando ubicar al propietario de la mirada que sentía sobre él… un pequeño escalofrío recorrió su espalda y se quedó inmóvil observando los ojos de Antonio que apenas le sonreía desde su mesa… sintió que la rabia crecía en él… ese idiota… el idiota tarado y anormal que lo había besado a la fuerza… no… maldición. Suspiró relajando su mandíbula y sus hombros que se habían puesto en tensión al verlo… no era posible que estuviera de vuelta. Decidido y muy molesto, caminó derecho hasta su mesa.

– ¿Qué haces aquí?- inquirió

Antonio sonrió… Hermoso… enojado se veía muy hermoso, se sentía muy a gusto con él al lado… ahhh… esto era vida.

Se puso de pie y lo miró desde su altura

– Hola rubiecito mal genio

Saludo con voz melosa y profunda…  mirándolo directamente a lo profundo de sus ojos grises, sabiendo que lo molestaría

A David la molestia le subió a nivel máximo cuando escuchó como lo llamaba y el tono de voz que usaba… que se creía este imbécil??!!.

– Deja de llamarme así!!!- demandó enojado y cortante. Nadie le faltaba el respeto a él… nadie que estuviera en este club lo trataba de esa manera

– Veo que sigues igual de mal genio…

Sorbió un trago de su bebida sin apartar sus ojos del rostro de David… le gustaba lo que veía…  el rubiecito enojado…  le gustaba mucho.

– ¿A qué has vuelto?

– Se supone que me des la bienvenida y me digas que estas feliz de verme de vuelta en el club…

Su tranquilidad y su sonrisa de prepotencia eran pasmosas y enfurecía aún más a David

– ¿No estás feliz de verme?

– Y una mierda que estoy feliz de verte!!-  ladró – feliz estaría de saber que no vuelves nunca más

Antonio  era más alto… y arrogante… y lo miraba de esa manera que lo enfurecía, pero no pensaba callarse ni ser agradable con él aunque fuera su trabajo

– responde… ¿a qué volviste al club?

Se miraron retándose… desafiándose… Antonio sentía la sangre correr rápida por su cuerpo…. Dios!! Le gustaba discutir y molestar al rubiecito… lo estaba disfrutando… movió su vista de los ojos de David a su boca… ni cuenta se dio de lo que estaba haciendo hasta que tuvo los labios de él en su visión… y un deseo loco de volver a besarlo se apoderó de él

– ¿Qué haces?

David retrocedió un paso… se dio cuenta de dónde miraban los ojos de Antonio y eso fue demasiado…

– Nada… no hago nada

De pronto dejó de ser divertido… le estaba produciendo otro efecto… se estaba excitando al mirar la boca del rubio y recordar ese beso… se sintió molesto. Le dio la espalda y se sentó a su mesa en silencio.

– Mantente lejos de mí

David siseó yendo hacia la barra. Ver al animal este lo había alterado. Pidió un trago y se quedó observando el show que ya comenzaba.  La escena le recordaba una semana atrás… ambos, en posiciones casi idénticas, esperaban por Danny y todo había salido mal… pésimo. Se llevó la mano a la boca e inconscientemente la pasó por sus labios.

Antonio estaba silencioso en la mesa, concentrado en sus propios pensamientos… se había asustado al mirar la boca de David… al hacerlo se dio cuenta de lo mucho que la deseaba besar… de golpe sintió que encontraba la respuesta a la intranquilidad que lo había estado agobiando… respiró agitado… planteándose algo que no le cabía en su propia mente… no era por Danny que estaba ahí… eso ya lo había dado por superado…  entonces… ¿había vuelto por el rubiecito?… sentía los latidos de su corazón  acelerados nuevamente… la energía rugiendo por sus venas… las ganas de tomar otro beso por la fuerza o como fuera… pero quería otro beso… diablos!!! esto no estaba bien… el rubiecito era terrible, mal genio, temperamental, belicoso… arrogante… salvaje… mierdaaaa.. era muy excitante!!!    Le gustaba… no era amor… no… nada de eso… no tenía ningún sentimiento por el más que las ganas locas de querer besarlo y … Dios!! Se tomó la cabeza con las manos y despacio volvió su vista atrás hasta ubicarlo en la barra… lo recorrió de arriba abajo… comprobando si sus pensamientos estaban  en lo correcto… Maldición!! Estaba demente… Si, si quería desnudarlo y tenerlo bajo su cuerpo… saber cómo era…  poseerlo en forma dura y violenta… nada de dulzura ni de caricias tontas… solo sexo crudo y salvaje… con ese salvaje que no quería saber nada de él.

Las luces disminuyeron de intensidad y el espectáculo comenzó.  Antonio movió levemente su asiento… quería tener  a David dentro de su rango de visión… bebió lentamente… miraba a ambos lados… David y el chico que bailaba. Se calmó un poco. Cuando salió Danny fue imposible dejar de observarlo… bailaba tan bien y con tanta gracia… estaba más hermoso que antes si es que eso era posible. Al terminar su baile, de las primeras mesas saltó Klaus a aplaudirlo de pie… Danny lo miraba, Klaus le devolvía la mirada… había allí algo mágico de lo cual él no era partícipe pero podía reconocer… amor del más fuerte y puro. Se movió un poco y sus ojos tropezaron con la mirada de David sobre él… serio, grave, sin sonreír. Antonio levantó su copa saludándolo… David dio media vuelta y se alejó hacia su oficina sin responder a su saludo. Antonio sonrió. Le gustaba el desafío… le gustaba mucho que no lo tuviera servido en bandeja.

– Esto va a ser interesante

Terminó su copa y se levantó en dirección a donde el rubiecito había desaparecido.

 

David cerró la puerta de su oficina de un solo golpe seco. Le molestaba sobremanera la presencia de Antonio en el club… no podía echarlo, no tenía razón alguna para hacerlo… pero no quería verlo… maldito prepotente… y la forma en que lo miraba… quien mierda se imaginaba que era???… acaso creía que porque tenía tanto dinero todos iban a rendirle pleitesía??… que le dieran… que se fuera a la mierda…

– Maldito imbécil!!- gritó a toda voz arrojando un libro contra la pared… el ruido lo tranquilizó… ver lo que había hecho lo calmó.

– ¿Quién es el imbécil?

Tan fuerte había sido el golpe al cerrar la puerta que solo rebotó en la cerradura sin realmente cerrarse. Antonio la encontró a medio abrir y cruzó, colándose en la oficina. Se quedó apoyado contra la pared… mirándolo maldecir y desahogar su rabia… ¿tanto lo molestaba?… su sonrisa se ensanchó… el rubiecito molesto era de lo mas mono… le encantaba cada vez más.

– Sal de mi oficina!!! – pidió David encaminándose hacia la puerta y manteniéndola abierta para que saliera

Antonio caminó en dirección contraria, adentrándose más y mirando todo alrededor

– Tienes buen gusto

La oficina era pequeña pero con una decoración exquisita. A David le gustaba el lujo. Ya se había dado cuenta en su forma de vestir.

– Que te largues, imbécil

– Imbécil?… entonces… ¿soy yo el imbécil al que maldecías?

– Ya te lo quisieras..

Jamás lo reconocería frente a él… era un idiota y no le iba a dejar ver cuanto lo afectaba

– Si no te largas llamaré a los guardias para que te saquen a patadas y no puedas volver nunca más-

Antonio se volvió despacio… le hacía gracias la amenaza y el descaro de David… ¿Cuánto tiempo había pasado sin que alguien se atreviera a amenazarlo a él??… todos tenían miedo de su poder y dinero… y ahí estaba David… con sus ojos fieros y el mechón rubio cayendo sobre su rostro… sin ningún temor de él…

Caminando con calma se acercó al rubio, tan cerca que pudo sentir su olor… inesperado… se sintió aturdido… era delicioso.

-Hueles muy bien…

Las palabras salieron de sus labios antes de que pudiera pensarlas

David, que se había erizado al sentirlo tan cerca, se enfureció al escucharlo… ¿Qué diablos le importaba a este gigante cómo olía él?… acaso intentaba coquetearle… se largó a reír

– ¿Huelo bien?… si… me lo han dicho antes…- respondió con descaro, riéndose un poco de Antonio-  ahora largo!!!

Antonio se molestó al escucharlo reír… quería dominar la situación pero las palabras se habían escapado de sus labios. No le gustó que se riera así de él… Con un golpe fuerte de su pie en la puerta, la cerró y obligó a David a soltarla. En un movimiento rápido lo atrapó por ambos brazos y lo empujó contra la pared más cercana… lo inmovilizó al mantener sus brazos sujetos… era ahora o nunca… sin dudarlo y antes de darle tiempo a reponerse de la impresión, estampó sus labios sobre los del rubiecito… la sorpresa de lo que hacía era excitante… Mierda!… tibios, húmedos, suaves… le gustaba lo que hacía y con quien lo hacía. Chupó gustoso los labios que estaba saqueando e intentó abrirse paso hacia su interior… rápido antes que David lo mordiera o pateara.

David sintió que la puerta escapaba de sus manos y su cuerpo era empujado contra la pared… los labios de Antonio estaban sobre los suyos, chupando y provocándole… todo con asombrosa rapidez… pero… pero… No de nuevo!!! ¿Qué mierda le pasaba a este hombre??!!!!… quiso gritarle pero su boca se lo impedía… moverse, pero su cuerpo grande lo mantenía inmóvil… levantar una rodilla y darle donde más le doliera, pero sus piernas estaban plantadas firmes frente a las suyas… se ahogaba… el beso le robaba el aire… no le quedaba más opción.

Un cuarto de segundo  antes de sentir los dientes de David en sus labios, Antonio se separó de él… agitado y revolucionado…  mierda con el rubiecito!!!… como le gustaba besarlo a la fuerza…

– QUE MIERDA TE PASA??!!!- grito David enfurecido

Antonio aún lo mantenía sujeto… era mucho más grande y fuerte. Aunque David intentaba soltarse, no podía. Tenía las manos ocupadas así es que solo disponía de su boca…

– Solo estaba saludándote

Soltó lentamente sus manos pero la respuesta de David fue impresionante. Al sentirse libre, actuó como una fiera embravecida y se abalanzó sobre él golpeándolo fuertemente en el rostro y el estómago… Antonio retrocedió por la fuerza del golpe… David se quedó con las manos y el cuerpo en posición de ataque… esperando para volver a golpearlo… sus ojos eran brasas brillantes

– Si, yo también te saludo como corresponde

Estaba tan enojado que a duras penas controlaba sus ganas de hacerlo pedazos… quebrarle los huesos… romperle la cara… era más bajo y con menos cuerpo que Antonio pero en ningún caso era debilucho y además, la furia que sentía, lo volvía un rival poderoso.

– Me gustó más mi saludo…- respondió Antonio sobreponiéndose a los golpes recibidos y sobándose el mentón. Era una fiera… salvaje y difícil… Diossss!! Le gustaba… así… belicoso y embravecido… ¿se atrevería a enojarlo un poco más aún?  Sin pensarlo y con la cabeza algo agachada se lanzó de golpe contra su cuerpo en un movimiento que David no pudo anticipar… no lo esperaba…  el golpe los lanzó contra la pared e hizo que David perdiera el equilibrio… Antonio lo sujetó y lo volvió a inmovilizar pero no se atrevió a besarlo… esta vez no estaba desprevenido y posiblemente lo mordería, así es que, sujetándolo,  pasó su boca por el rostro de él mientras su cuerpo lo aplastaba… tocando suavemente… oliendo, sintiéndolo… furioso, respirando agitado y gritándole barbaridades… no hizo caso de nada… concentrado en sentir el cuerpo del rubio contra el suyo y su piel en sus labios… sonrió. Ya había sido bastante por una noche.

Se alejó, soltándolo y preparado para cualquier tipo de reacción de él…

David se había dado cuenta de la inmensa fuerza de Antonio… a pesar de toda la rabia que sentía, el gigante lo había dominado… se sintió algo intimidado pero no se lo iba a demostrar… ¿Qué diablos hacía oliéndolo y besuqueando su rostro y su cuello?…  El cuerpo de Antonio era grande, fuerte, duro.. había podido sentirlo contra el suyo… ¿Qué q.uería de él?… no entendía… nada de nada… ahora si estaba totalmente desconcertado…

Antonio lo soltó y vio como David, en vez de reaccionar intentando golpearlo, se quedó mirándolo con mucha curiosidad… no entendía que estaba pasando… por qué insistía en besarlo y tocarlo… ¿qué estaba buscando?… ¿qué quería Antonio?… ¿por qué con él?

Se miraron fijamente por escasos segundos… Antonio leyó la duda y las preguntas en los ojos grises de David… desconcierto… intrigado… Suficiente por una noche. Se enderezó y sin mirarlo caminó hacia la puerta de salida.

– Antonio – llamó tranquilo David un segundo antes que saliera de su oficina.

Antonio se detuvo al escuchar su nombre, expectante…

– Dime…- esperaba que le dijera de todo… que lo amenazara con los infiernos y quien sabe que mas.

David se acercó demostrándole que no le tenía miedo y le habló muy cerca y mirándolo fijamente

– No te vuelvas a acercar a mi… jamás

Lo pensó un instante… alejarse?… olvidar toda esta locura y volver a refugiarse en la tranquilidad de su vida cotidiana… su casa, sus perros, sus negocios.. su vida???… NO mierda!! no quería eso… quería quedarse molestando al rubiecito y robándoles más momentos como el que acababan de vivir… se sentía eufórico, lleno de vida… el rubiecito lo alegraba, le aceleraba el corazón… lo excitaba…  Sonrió al mirarlo y respondió irónico

– No puedo asegurar que cumpliré tu petición

El rostro de David al escuchar la respuesta era de total incredulidad y rabia contenida. Su respiración se aceleró notoriamente. Se acercó hasta tocarlo con su dedo índice sobre el pecho, demostrándole que estaba controlado y que no le importaba su poder ni su dinero ni le tenía una gota de miedo, dispuesto a matarlo si se atrevía a volver a intentar algo…

– Escucha… quizás no me hayas entendido. No quiero que te acerques a mi

Se miraban midiéndose… desafiándose

– Te escuché… pero no creo poder cumplirlo. a medida que Antonio decía las palabras se daba cuenta de lo ciertas que eran.

– me gustan… demasiado- dijo despacio… casi al aire, como si lo estuviera analizando y descubriendo el mismo también

– ¿Qué demonios es lo que te gusta?-

Sonrió… esto era demasiado entretenido… sentía excitación y locura en todo el cuerpo. Quería volver a tocarlo, a besarlo… quería mucho con David…  quitarle el mechón de los ojos… saber cómo se sentía su piel… más besos… muchos más.  Se alejo un paso antes de responder… por su propia seguridad. Ya estaba claro que el rubiecito mal genio se las traía y podía enfurecerse y atacarlo

– Pues… tus besos– se encogió de hombros, sonriendo arrogante, dio media vuelta y salió de la oficina antes de que David respondiera. Tendría que ser suficiente por hoy.

David se quedó mirando cómo se alejaba… estaba tan enojado que necesitaba hacer algo o sentía que iba a reventar… la puerta fue nuevamente el blanco de su furia. El fuerte ruido del portazo retumbó en toda la oficina… se quedo temblando… de rabia, impotencia… ganas de matarlo… caminó unos cuantos pasos de ida y vuelta intentando calmarse… se quitó el pelo de la cara con un manotazo violento.  ¿Le gustaban sus besos???… se quedó pensando… ¿le gustaban los besos que le había robado a la fuerza??… de pronto empezó a reír como loco

– Y todavía no sabes cómo podría besarte yo…

 

Ese estúpido pensamiento loco fue suficiente para que David cambiara su forma de pensar respecto de Antonio. De pronto dejó de ser un personaje molesto para convertirse en un desafío… alguien que no lo conocía… que no sabía quién era él ni cómo eran sus besos y que necesitaba una lección para enseñarle algo de humildad.   David se encontró pensando en él con una sonrisita de autosuficiencia durante el resto de la noche y el día siguiente.

Cuando el Club abrió sus puertas al público, David vigilaba constantemente la puerta, esperando verlo aparecer.

 

Poco antes de las 12 de la noche, Antonio hizo su ingreso. Había tenido algunos problemas en su empresa durante el día y se había desocupado tarde, estaba cansado… pensó dormirse temprano y olvidarse de todo por una noche… Ya en la cama, se dio cuenta que no podía descansar… David perturbaba su tranquilidad… traía al rubiecito a su mente y se llenaba de adrenalina, de excitación y de sentimientos que le resultaban confusos pero que lo hacían sentirse bien. Hacía tiempo que no se sentía así de bien. Era inútil intentan seguir ahí. De un salto salió de la cama.  Se duchó de prisa y salió hacía el club.

Se vieron nada más entrar Antonio a la sala… parecía que se esperaban mutuamente… Se miraron fijamente. Ninguno de los dos hizo un gesto para saludarse o sonreír… solo se siguieron con la vista  por unos cuantos minutos de intensa comunicación sin palabras.

David estaba en una mesa con algunos clientes pero así y todo, Antonio fue capaz de distinguirlo de inmediato… tan rubio… tan llamativo.  Era tarde y el Club estaba lleno esa noche. No quedaban mesas disponibles así es que Antonio se sentó en uno de los taburetes de la barra. Con su vaso en mano, bebió lentamente mientras observaba con todo descaro al rubio. Se le aceleraba el corazón… se sentía lleno de vida al verlo.

David sabía que estaba siendo observado… volvieron a cruzar sus miradas unas cuantas veces más… La arrogancia con que lo miraba Antonio lo enfurecía aunque él también lo miraba con todo descaro. Se tomó el tiempo para recorrerlo de arriba abajo… mierda! era impresionante el muy imbécil!!! Tenía que reconocer que era un tremendo tipo…

El juego de miradas descaradas duró mucho rato. Ambos sentían electricidad cuando sus ojos se quedaban pegados en los contrarios… pero ninguno de los dos hizo el intento de acercarse a conversar… solo se miraron.

De pronto uno de los chicos del bar se acercó a David y le hablo al oído. David lo escuchó, se puso de pie excusándose con sus invitados, salió tras el chico. Cruzaron una de las puertas y se perdieron. Antonio esperó pacientemente a que volviera. Quería más… de lo que fuera, pero quería más.  Después de un rato bastante largo, vio pasar al mismo chico que se había ido con David. Lo interrogó

– ¿Dónde está Don David?- lo sujetó y preguntó en forma brusca

– Don David se retiró del Club hace un rato, señor- respondió el chico asustado

¿Se había ido??… maldición… lo dejaba con ganas de más… ansioso, deseando volver a besarlo. Molesto, dejó el dinero sobre la barra y se retiró de vuelta al hotel.

El rubiecito estaba jugando con él a propósito.

 

La noche siguiente, Antonio volvió al club. Esta vez no pidió su mesa habitual sino que se quedó de pie en uno de los extremos de la barra. Ahora tenía muy claro a que iba y necesitaba una “posición estratégica”. David demoró en aparecer. Había tenido algunos pequeños contratiempos con la entrega de mercaderías y estaba atrasado. Antonio lo siguió con la mirada desde que lo vio entrar… mierda! era capaz de perdonarle lo que había hecho solo por la forma en que iba…  el rubiecito se veía muy bien. Vestía un traje impecable de colores oscuros que le daba un toque extra de sensualidad contrastando con su piel clara, sus ojos grises y el pelo intensamente rubio.

Sin saber que era objeto de un detallado seguimiento, David se desplazaba tranquilo y seguro entre los clientes del Club, comprobando que estuvieran a gusto y que no hubiera problemas… se detenía y conversaba con algunos de ellos… Antonio observó por primera vez como David era seguido por muchos ojos más que lo miraban con deseo e intención…

– Vaya… vaya con el rubiecito- murmuró para sí mismo

No le hacía gracia comprobar que no era el único con intenciones hacia él… pero también se dio cuenta de la indiferencia con que David reaccionaba a tantas miradas y palabras de halago. Bueno, ciertamente  interesados no le faltaban…

Un par de personas que Antonio conocía por sus negocios ingresaron al lugar y se ubicaron cerca de él. Cuando lo reconocieron se acercaron a saludarlo.

Terminó siendo invitado a sentarse en la mesa con ellos. Accedió. Era difícil explicar que prefería estar solo en el rincón observando al rubiecito…

David lo vio cuando salió de las sombras y caminó hasta la mesa acompañado de un par de personas. Era imposible no verlo, su figura alta y enérgica llamaba siempre la atención. Su primera reacción fue sentir molestia al verlo aparecer de la nada… ¿Cuánto rato llevaba observándolo?… pero luego… sintió algo más… una especie de inquietud que lo hizo dibujar una leve sonrisa en su rostro mientras desviaba su rostro hacia otro lado. Ahora conocía la razón de porque Antonio estaba de vuelta en el Club y posiblemente en la ciudad… “le gustan mis besos” pensó llenó de vanidad, recordando que aún no conocía lo que en realidad era un beso suyo. Desde ese momento David cambió. Se sabía observado por él, el juego continuaba, pero en ningún momento cruzó su mirada con Antonio ni le hizo saber que reconocía su presencia. Se volvió más amable y sonriente con los clientes y conocidos… los saludaba más cariñoso y compartía con ellos pasando un buen rato, sonriendo y rozándolos levemente con su mano o su brazo… inclinándose hacia ellos en forma intencional… riendo con quien le hablara… se sabía objeto de miradas de algunos de ellos y por primera vez se permitió devolver algunos comentarios galantes y aceptar el halago de aquellos que nunca antes habían sido alentados por el frío y sensual David. Circulaba lentamente entre los clientes. Hoy todos querían hablar con el rubio que de pronto era acosado por muchos interesados… hoy no eran desalentados ni detenidos por los fríos ojos grises sino que eran recibidos con una sonrisa…

Antonio apretaba el vaso fuertemente entre sus manos… el rubiecito estaba actuando muy especial esta noche… ¿era un espectáculo privado para él?… ¿Qué mierda era lo que estaba haciendo y porque no se dignaba mirarlo?… ¿era su forma de demostrarle lo poco que le importaba?… si, entendía… posiblemente lo estaba haciendo a propósito para molestarlo… conocía la naturaleza humana y David estaba recurriendo a juegos que eran estúpidos… pero diablos!! Sabía toda la teoría de lo que sucedía… eso no evitaba que estuviera sintiéndose molesto y agitado… lo estaba ignorando y siendo objeto de atención de los demás… su jueguito estaba resultándole… furia… la sentía dentro suyo y le estaba costando manejarla… David no era así… nunca, en todo el tiempo que había pasado en el club, había visto que David dejara que otros coquetearan con él… se reía y conversaba con todos.. era el centro de atención hoy día… El humor de Antonio comenzó a cambiar lentamente… el rubiecito lo estaba provocando… a pesar de que sabía que lo hacía a propósito… igual sentía… ¿Qué mierda era lo que sentía?… molestia… rabia… ganas de apartar a todos esos tipos de un solo manotazo y llevarse a David a un lugar donde pudiera besarlo y tocarlo a su antojo… sin importar todo lo que gritara y se enojara… que llorara de rabia… quitarle ese traje tan elegante a tirones y  descubrir que era lo que lo tenía loco por él…

Tuvo que dejar ese hilo de pensamiento cuando su cuerpo comenzó a reaccionar… notoriamente excitado y un poco nervioso por las imágenes casi violentas que había visto en su mente. Quitó su vista del rubio y se concentró en la conversación con sus amistades por un rato.

El espectáculo comenzó y las luces bajaron de intensidad. Los chicos bailaban muy bien y resultaban muy atractivos, pero, como siempre, Danny era la estrella. Antonio fue capaz de mirarlo esta vez de manera diferente… Danny despertaba en él una especie de ternura… recordaba con cariño lo que habían vivido… Danny era pura dulzura. El rato que pasó sin ver a David le hizo bien. Volvía a estar tranquilo y dueño de su persona.

Cuando las luces regresaron a la normalidad, Antonio comprobó que David ya no estaba en la sala, lo buscó disimuladamente con la mirada pero no lo encontró. ¿Estaría en su oficina?… moría por levantarse y comprobarlo. Se excusó y partió hacia la oficina de David.

Desde el fondo de la barra, en la misma parte oscura y poco visible en que Antonio se ubicara al principio, David sonreía y seguía con la vista los movimientos de Antonio.

Golpeó varias veces la puerta hasta que finalmente la abrió para comprobar que David no estaba dentro. Dio media vuelta y entonces lo vio, a unos cuantos metros, apoyado contra la pared…

– ¿Me buscabas?- preguntó son una sonrisa de arrogancia

Antonio se quedó inmóvil. Atrapado en su propio juego. El rubiecito lo estaba provocando hoy día más que nunca…

– Si. Quiero hablar contigo

Antonio se acercaba lentamente. David se puso en guardia. Sabía que usando la fuerza Antonio siempre le iba a ganar

– Mantén tu distancia!- le advirtió

Antonio sonrió pero se detuvo. Entendía. Hoy… ahora… en este momento… no supo que le pasaba, pero no quería molestarlo… de pronto quería otra cosa con él… las sonrisas y la amabilidad que tenía con esos otros…

– Sal conmigo- le pidió mirándolo a un metro de distancia.

David ciertamente estaba preparado para cualquier estupidez de Antonio… pero esto lo tomaba totalmente por sorpresa… ¿salir con él?..

– ¿Salir?…

– Una cita… cenar, conversar… lo normal que hace la gente en una cita

Repentinamente era muy importante que David aceptara… quería pasar tiempo con él, quería conocer que había detrás de esa apariencia tan bonita… quería conocer a David… antes de volver a besarlo. Sabía, con toda certeza, que iba a besarlo nuevamente.

– Estás loco

David se enderezó y comenzó a alejarse. En un par de trancos, Antonio estaba a su lado y lo tomaba fuertemente del brazo

– No estoy loco. Sal conmigo

David se quedó estático. Sentía la fuerza de la mano de Antonio en su brazo y estaba impresionado… pero no estaba asustado ni enojado esta vez… solo que… no quería aceptar… tenerlo cerca era peligroso… era… tentador, era una estupidez pensarlo siquiera. Respondió sin mirarlo

-No

– Sabes que no ruego… así es que acepta de una vez

– No

Liberó su brazo del agarre y se alejó un par de pasos. De pronto se giró y lo miró

–. Pero estoy muy halagado por tu interés– había mucho sarcasmo en sus palabras –mejor búscate a alguien que te sirva…

Antonio se confundió al escucharlo…¿Qué le sirviera?.. ¿A qué se refería? David rió abiertamente al ver su expresión confundida… valientemente volvió a acercarse a él antes de hablar

– Tu y yo somos iguales. Búscate un chico lindo y dócil para besarlo

David sabía que se estaba arriesgando al desafiarlo así pero no podía aguantarse las ganas de provocarlo y molestarlo… verlo confundido era genial.

Antonio entendió… mierda!! Nunca se había detenido a pensar en ese pequeño gran detalle. Lo volvió a tomar del brazo y a sujetarlo firmemente

– No quiero un chico lindo y dócil… ya encontré lo que me interesa

– Pues a mí no me interesas. Suéltame

– Solo si accedes a salir conmigo

Estaban tan cerca… sentía el calor del cuerpo de David pegado al suyo… lo enloquecía tener al rubio cerca y no poder besarlo… quería besarlo, perderse en ese olor y hacerle cosas. Se acercó con esa intención pero el rubio lo vio venir y giró su rostro dejándolo con las ganas

David sonrió de forma irónica… despectiva

– Olvídalo!!! 

En esa palabra resumía todas las respuestas… el beso, la invitación, todo. Nuevamente liberó su brazo en un movimiento brusco.

Antonio lo dejó ir… activos… ambos eran activos… eso era lo que le estaba diciendo… mierda!! miraba a David alejarse pensando en la verdad que le había dicho… se movía bien… era desafiante hasta en su forma de caminar.. altivo, altanero el rubiecito… lo quería… activos ambos?… Repentinamente sonrió… ¿por qué David había pensado ya en eso?… sonrió con más ganas… si llegó a esa conclusión era porque también había estado pensando en él… el rubiecito también estaba interesado. No era un problema… el juego solo se volvía más interesante.

Con una amplia sonrisa abandonó el Club.

David siguió caminando tranquilo hasta que desapareció de la vista de Antonio. Necesitaba urgente un momento a solas pero no quería ir a su oficina… cruzó rápido el salón y se refugió en la oficina de Emilio. Cerró la puerta con fuerzas. Temblaba. Había estado a punto de caer… tentado completamente por la cercanía de Antonio… ¿qué le estaba pasando?… Era un idiota ¿Salir con él?.. estaba loco el prepotente ese… no iba a salir con él… no.. en serio que no!!! ¿Había encontrado lo que le interesaba?… ¿estaba en serio interesado en él?… la cabeza le daba vueltas.. ¿cómo era posible que estuviera perdiendo tiempo pensando el Antonio?…  Quería darle una lección, quería verlo descender de su torre de arrogancia, que cayera de bruces al suelo y dejara de molestarlo… eso era lo que iba a hacer y nada más… no!! Absolutamente nada más… se dejó caer en el sillón… todavía no recuperaba el total dominio de su cuerpo… era tan grande… tan imponente… y esa voz de mando que tenía… no pedía, ordenaba… mierda… no se había encontrado con alguien así antes en su vida… era impresionante… ya basta!!!… solo quería enseñarle una lección, demostrarle que con él no se juega. Un par de horas más tarde se retiró a su casa. Antonio estaba en sus pensamientos cuando se durmió y lo volvió a estar cuando despertó.

 

A Antonio le pasó algo parecido. Saber que David pensaba en él y había analizado su situación le subió el ánimo y le infundió confianza… pero luego recordó que no aceptaba salir con él ni cedía un poquito en sus intentos de mantenerse distante… tenía trabajo por delante… le encantaba.

Funcionó un poco ausente ese día. Esperaba el momento para volver al Club.  Llegó temprano. Había invitado a un par de personas. Esta vez fue él quien decidió iniciar un nuevo juego y no mirar a David ni prestarle atención. El rubiecito se sabía atractivo… quizás le haría bien un poco de desprecio.

David se paseaba por la sala sin acercarse a su mesa. Antonio intentaba mantenerse en la conversación con los amigos o mirando el espectáculo… pero inconscientemente sus ojos buscaban al rubio… solo una rápida ojeada para saber que hacía y volvía a su conversación.

David entendió rápidamente el juego… también pretendía no prestarle atención. Se sorprendió mirándolo en un par de ocasiones pero se sintió desilusionado al ver que Antonio no lo miraba ni se daba por enterado de su existencia. Que se imaginaba!!!… lo perseguía… lo invitaba a salir… y luego ni se acordaba que existía??!!! Era insoportable!!!

En cierto momento de la noche, la molestia de David pudo más que su interés. No soportaba ser ignorado. No lo había mirado en ningún omento y parecía muy entretenido con sus amigos. Sin volverse y con su mejor caminar cruzó el salón y desapareció rumbo a su oficina.  Fueron solo unos cuantos los pasos que alcanzó a dar en el pasillo, antes de sentirse atrapado y empujado dentro de una de las salitas de baile privado

– Estas esquivo esta noche, rubiecito

Antonio le hablaba en su cuello.. sentía el aliento caliente… pasaba despacio dejando un reguero de calor.

Así es que ahora le interesaba y decidía atenderlo… pues él no estaba  de humor ahora… se giró para enfrentarlo y decirle que se fuera al demonio… pero algo pasó entre ellos… la mano aún lo sostenía del brazo… los rostros estaban demasiado cerca y los ánimos demasiado calientes… no alcanzó a decir nada… se miraron en silencio… ambos sabían lo que iba a pasar…

Antes de besarlo, Antonio lo sujeto firme de los brazos, no quería que el rubiecito se moviera. Luego buscó su boca y lo besó con desesperación… necesitaba hacerlo… pegó sus labios a los de David buscando un contacto que deseaba con desesperación

David no quería moverse… estaba esperando este momento… en su mente lo había imaginado varias veces… quería enseñarle por fin lo que era un beso verdadero.

Antonio no esperaba lo que sucedió.

David comenzó a responder a su beso. Separó él mismo sus labios sin que tuviera que forzarlo… lo dejó entrar un instante en su boca para luego empujar su lengua con la suya e invadir lentamente su boca… moverse en ella provocándolo y despertándole sensaciones desconocidas…   inesperadas… deliciosas… excitantes… sus labios se movían expertos sobre los de Antonio y su lengua le hacía cosas… que.. Dios!!! . David levantó uno de sus brazos, librándose del agarre y sostuvo a Antonio por el cuello… lo besó de la forma más experta que conocía… jugando, provocando y seduciéndolo… supo que había tenido éxito cuando después de unos cuantos segundos, Antonio se quedó inmóvil y no atinaba a reaccionar. Se separó despacio mirándolo a los ojos. Antonio era todo sorpresa

– Mi Dios!!!- atinó apenas a murmurar.

No. No es tu Dios. Soy yo- respondió David sintiéndose victorioso… Ya está. Le había demostrado que con él no se juega… al menos en el campo de los besos, él era el mejor

– Que forma de besar…

Estaba impresionado… el beso ese había sido, lejos, el mejor de toda su vida… el rubiecito… mi madre!!! David besaba como los dioses… ¿de qué más se estaba perdiendo en la vida??!!!

David estaba más que satisfecho con lo que había logrado… la cara de sorpresa de Antonio era su triunfo… ahora… tenía que irse… alejarse y dejarlo con las ganas… ahora que sufriera  al saber lo que se perdía y que se largara para siempre. Quiso escabullirse pero Antonio lo atrapó contra la pared. Respiraba agitado y le buscó la boca

– No te muevas- le ordenó logrando enfurecerlo una vez más.

Este beso fue una guerra… David ya le había demostrado lo bien que sabía besar y quería escapar… pero Antonio, ahora más que nunca, quería más… mucho más. Lo besó deseándolo del todo… David no respondió al principio.. se movía tratando de soltarse… poco a poco fue dejándose llevar… encendiéndose con el beso… algo lo estaba entusiasmando… la forma en que lo intentaba… en que lo sujetaba y quería persuadirlo… cómo su cuerpo se pegaba al suyo e intentaba convencerlo… Antonio era insistente… atractivo… grande… y estaba loco por él… terminó respondiendo… el contacto se fue transformando en algo salvaje y violento… se agredían con los labios y la lengua al intentar dominar el beso… ambos competían de igual a igual. Se separaron, sin aliento ambos, solo lo suficiente para tomar aire y volver a unir sus bocas… sus brazos atraían el cuerpo del otro contra el suyo, sujetándose y agarrándose… estaban sintiendo puro deseo y pasión descontrolada…  se quedaban sin aire.

David fue el primero en reaccionar al escuchar voces cerca de ellos… alguien se acercaba. Puso sus manos frente a él, separándose y sin decir nada caminó hasta su oficina. Antonio lo siguió, no pensaba dejarlo ahora.  Cerró la puerta tras él. Frente a frente, muy cerca… se miraban con ojos nuevos…

– Bésame como sabes hacerlo – ordenó Antonio tomándolo bruscamente y atrayéndolo hacia su cuerpo

Las órdenes enfurecían a David. Era tanta su rabia que le buscó la solo boca para demostrarle de lo que era capaz… Antonio enloquecía con la forma de besar del rubio… despacio lo fue empujando hasta chocar contra una pared… así era como lo quería tener… inmóvil y bajo su cuerpo… el beso era intenso y salvaje… querían más… buscaban más el uno del otro… se dejaban llevar por lo que estaban sintiendo… pura pasión fuera de control

Me gustas rubiecito – le sostenía la cara con sus dos manos… se alegraba de ver como David se dejaba acariciar y no intentaba alejarlo… estaba excitado a morir, completamente encendido por el rubio entre sus brazos

David estaba más confundido que antes… estaba loco… sentía fuego en las entrañas, en el cerebro… ardía… este hombre le estaba quitando la cordura… los besos con él eran tan… Dios!! Tan fuertes e intensos… él sabía hacerlo, besar era su especialidad… pero Antonio tenía algo que hacía que todo se volviera locura y descontrol… no lo dejaba pensar… él siempre era tan  medido, sabía cómo actuar y que hacer en cada situación… pero Antonio con su brusquedad, su prepotencia, sus palabras y su experiencia… esa forma que tenía de intentar dominarlo…  lo hacía perderse.. es más..Por Dios!!  quería perderse..  quería esta locura que no había vivido nunca antes.. solo dejarse llevar…

– Cállate – respondió poniendo su mano en la parte de atrás del cuello de Antonio y empujándolo hacia él… jugaba con sus labios… chupaba… mordía despacio y luego lo asaltaba brutalmente con su lengua… luchaban por el dominio de la boca del otro…

Antonio no era él mismo cuando estaba con el rubio… era una fiera que desconocía… con brusquedad, ya sin temer a su reacción, le quitó la chaqueta… David se dejó hacer, bajo sus brazos para ayudarle… también estaba necesitando más contacto. Hizo su parte con la ropa de Antonio… los botones saltaban y la urgencia era palpable… a ninguno le importaba lo que sucedía con las prendas de ropa… tironearon con desesperación hasta que estuvieron desnudo de la cintura hacia arriba y sus pieles quemaban al contacto con la otra… se besaban, lamían, gemían ambos, se dejaban chupones en los hombros y el cuello.. se mordían el lóbulo de la oreja.. la oficina era un hervidero de pasión y gemidos… habían perdido completamente el control de lo que estaba pasando allí dentro.

Antonio intentó girar el cuerpo de David y ponerlo de espaldas a él… sabía hacia donde iba. David entendió de inmediato y lo empujó fuerte, haciéndolo retroceder… el pelo desordenado, los labios hinchados de tantos besos y mordiscos… el torso del rubio desnudo, respiraba agitado… lo miraba amenazante

– No…

Antonio se repuso del empujón… lo miró y sintió que no respondía de sus actos de ahora en adelante… era lo más excitante que había visto en su vida

– Si

Se acercó y volvió a arrinconarlo, sujetándolo por la fuerza y girándolo de cara a la pared. David intentaba soltarse, entre beso y beso… chupones y lamidas… estaba mareado de tanta excitación

– No… no te atreverías

La mano de Antonio se colaba entre la tela y la piel… los glúteos de David en su mano… duros, firmes…  aaahh  mierda..  no podía aguantarse… tenía que tener al rubio a como diera lugar…

– Si, si me atrevo Rubiecito… voy a metértela- Apretó sus nalgas y lo besó con violencia – y te va a gustar

Nunca… jamás, entendería que fue lo que le pasó esa noche, pero al escuchar decir eso a Antonio, sintiéndose  arrinconado y dominado… David quiso que se la metiera… deseó sentir como el miembro de Antonio lo rompía en pedazos y lo hacía partirse de dolor y placer…  fue una sensación tan fuerte que sus piernas se doblaron y solo pudo expresarla con un par de lágrimas que cayeron de sus ojos… no entendía que le estaba pasando

Antonio lo sintió tambalear y lo sujetó… no podía detenerse ahora… buscó el botón, el cierre… le bajó el elegante pantalón y todo el resto, bruscamente, dejando su culo al aire… era hermoso… quiso besarlo y lamerlo… chuparlo y marcarlo, dejar sus dientes en esa carne tan blanca y suave… pero tenía una urgencia mayor… sobre todo ahora que David parecía haber dejado de pelear

David estaba asustado de lo que sentía… nadie lo había penetrado jamás… siempre había sido él quien poseyera a sus acompañantes… ¿Qué estaba haciendo?… ¿por qué de pronto quería ser penetrado por la brutalidad de Antonio?… el hombre era demasiada energía en movimiento, arrasador, atropellador… se lo llevaba consigo… cerró los ojos para evitar que más lágrimas cayeran… Antonio iba a hacerlo y él iba a dejarlo…

– Estas listo?- preguntó él despacio lamiendo su oído

Antonio se había quitado la ropa lo más rápido posible… de un bolsillo extrajo un protector y enfundó su pene que demandaba atención… alcanzo a duras penas a esparcir algo del lubricante que siempre tenía a mano… David contra la pared… los dos desnudo… el rubio estaba quieto… demasiado bueno… lo quería ahora mismo

David no respondió… no podía hacerlo… responder era consentir… acceder… dejarse… y no debía… no debía pero lo hacía… ardía.. se consumía en un sentimiento que no entendía.

Antonio lo abrazó cruzando sus brazos a la altura del los hombros, sujetándolo y acariciándolo al mismo tiempo

-. Vas a ser mío rubiecito

La cabeza de su pene tocaba su ano… empujó y lo sintió entrar… un molestia fuerte acompañada de una sacudida de excitación que fue a dar a su propio pene

– No.. no..- alcanzó a protestar con el último rastro de cordura que le quedaba… movía su cabeza negando pero acercaba su trasero deseándolo. Sus manos abiertas contra la pared y las de Antonio sobre ellas…

– Demasiado tarde, ya eres mío, rubiecito

Antonio empujó penetrándolo… se daba cuenta de lo apretado que entraba y de cómo el cuerpo de David era la funda perfecta para su pene… empujó una vez más entrando su pene hasta la mitad y comenzando a sentir gloria.  David gritó… le dolía… era un bruto, lo sabía… pero no podía aguantarse. Se detuvo un momento dándole tiempo a David para respirar. No se atrevía a preguntarle por miedo a lo que pudiera decirle.  Quitó una de sus manos y con cuidado, temiendo a la reacción, tomo el miembro erecto de David en sus manos… caliente, duro… suave y sedoso… lo quería en su boca pero no podía ahora… David volvió a gemir… no supo si de placer o dolor… comenzó a masajearlo… de pronto era importante que David también se sintiera bien. Le buscó los ojos y vio lágrimas… sintió que era un bruto, un animal… y lo peor de todo era que quería serlo con él…

– Lo siento… lo siento…- murmuro mientras besaba su cuello, le soltaba la otra mano y con las suyas lo masturbaba… gemían ambos… Los sonidos de David lo enloquecieron nuevamente. Se acabo el tiempo de paciencia y Antonio volvió a moverse, esta vez entrando completamente en el rubio de una sola fuerte estocada.

David esperaba cualquier cosa pero no el maldito dolor que estaba sintiendo… cuando pensó en que deseaba ser partido en dos no se refería a que fuera literalmente cierto… dolía como el infierno… no podía ni siquiera moverse… apenas respirar… las manos de Antonio en su pene lo distraían levemente haciéndolo sentir un poco de placer… quería más… quería olvidarse que había permitido que lo penetraran, lo violaran… había entregado el control de lo que sucedía…  quería placer. Le buscó la boca a Antonio y comenzó a jugar con ella al tiempo que tragaba aire en pequeñas cantidades… jadeaba… al sentir las suaves embestidas… se calentaba… dolía pero a la vez era placentero… extraña maldita mezcla… Entre sus dientes el labio inferior de Antonio.. lo fue mordiendo despacio cada vez que Antonio lo embestía… el sabor metálico de la sangre en su boca… no lo soltó… se enredó en más besos con él mientras su trasero ardía de dolor y placer.

Incontrolable… le gustaba todo de David… comenzó a embestirlo con más fuera y rapidez… sentía que el orgasmo estaba cerca. Su cuerpo chocaba contra los glúteos del rubiecito y producían un sonido erótico.. eran sus pieles chocando y aplastándose… aceleró las caricias sobre el miembro de David al sentir que se corría… Aaahhhh… poderoso… se derramaba en el rubio… delicioso… mágico… acababa dentro de ese magnífico culo y se perdía en el placer

David gimió, jadeo y grito al mismo tiempo… dolía todo, se sentía hecho mierda… pero el chorro de semen escapaba con fuerza de su pene ensuciando las manos de Antonio y dejándolo sin aliento… agotado.

Se separaron y tal como estaban resbalaron despacio hasta el suelo… uno al lado del otro… David apenas podía con el dolor de sentarse… agitadísimos… recuperando su ritmo normal de respiración.  En silencio… recobraban también la cordura y la sensatez.. esa que habían perdido completamente hacia un rato atrás.  Antonio fue el primero en hablar. Aun no eran capaces de mirarse a los ojos.

– Eres lo máximo, Rubiecito

– Vuelve a llamarme así y juro que te rompo la cara

Antonio se rió despacio… con algo de ternura…

– ¿David, entonces?

– Si. Ese es mi nombre

– ¿Estás bien?

David quiso decirle que estaba adolorido… que lo había hecho mierda, que apenas se podía mover y que… que estaba feliz?? Que se sentía dichoso?.. que no sabía donde habían escapado todas sus neuronas??… que había perdido la cordura??… siguió respirando agitado… ahora no se atrevía a mirarlo… tenía miedo de lo que ese hombre había hecho con él… lo había anulado y se sentía bien.  Se quedó en silencio, cabeza gacha… reuniendo valor para ponerse de pie y alejarse. Quizás alguna vez lograría olvidar lo que había pasado recién.

Antonio se puso de pie. Desnudo se veía más imponente aún. Frente a él, estiró su mano. David lo miró sintiendo que quería abofetearlo

– Déjame ayudarte… por favor

Antonio había cambiado su tono de voz. No había arrogancia ni desprecio… lo miró dudando. Finalmente estiró su mano y él la sujetó, ayudándolo. David se paró con dificultad. Ahora dolía más que antes. El baño de su oficina estaba a un costado. Caminó de la mejor forma que pudo y se encerró en el baño, dejándose caer despacio bajo el agua de la ducha… lloraba… ¿Qué era lo que acababa de hacer?

Antonio esperó pacientemente. Pudo haber tomado su ropa y desaparecer… pero no pudo… lo que había sucedido era especial… tenía que hablar con el rubiecito… con David.

Varios minutos después salió del baño completamente repuesto.

Caminaba más lento y cuidadoso pero su rostro volvía a tener la confianza de siempre. Antonio lo esperaba apoyado a medias sobre su escritorio.

Se miraron sin saber cómo empezar.

David solo quería que se fuera de una vez y para siempre de su vida. Había llegado al límite de lo que podía aguantar. Le temía…  lo había subestimado… había hecho con él lo que se le dio la gana. Lo manejó a su gusto. Era más peligroso de lo que creyó.

– ¿Aún aquí?- pregunto pretendiendo no darle importancia a lo que había sucedido.

Antonio lo miró y entendió de inmediato. Estaba asustado.

– David, Ven aquí un momento

Estaban a un par de metros de distancia. Caminar esos pasos hasta él suponían para David una rendición… NO… no más.

Antonio entendió una vez más. Se puso de pie y se acercó al rubio que se había quedado quieto… deseando que abandonara su oficina ahora mismo pero sin atreverse a pedirlo.

Frente a él, Antonio comenzó a acariciar su rostro mirándolo con ternura.

– Eres magnífico… me vuelves loco

David escuchó sintiendo que el corazón se le desbocaba y sus neuronas nuevamente perdían todo orden lógico… ¿Qué estaba diciendo?

– Por favor, acepta salir conmigo… déjame conocerte

Por fin levantó la vista… Antonio lo miraba con verdadera adoración en los ojos… estaba completamente cautivado por todo lo que había vivido con el rubiecito, por la forma en que le infundía vida a su vida… por lo que era, por sus besos, su cuerpo… su genio y la locura que le contagiaba… quería mas de eso… mucho más… lo quería todo.

Fue desconcertante para David verlo así… pidiéndole y mirándolo esperanzado… no se estaba riendo, ni se estaba burlando… estaba hablando en serio.

– ¿En serio quieres salir conmigo?

– Si… por favor di que si

Diablos! Que tenía que perder?… solo la cordura nuevamente… y volver a repetir lo que ya habían hecho… ¿Qué tan malo podía ser?… sonrió para sí mismo… no era malo… le había gustado y mucho.

– Solo si me llevas al mejor restaurant de la ciudad- respondió con una hermosa sonrisa…

 

 

 

 

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