Martin Clergue, el administrador

Martin Clergue, el administrador.

 

A mis 31 años finalmente he llegado a sentirme feliz y orgulloso del trabajo que tengo.

Al principio, me pregunté muchas veces si me habían contratado por mi aspecto físico o por ser descendiente de franceses y pronunciar correctamente el nombre de cada plato o dulce, lo que impresiona mucho a los clientes.

Era degradante pensar que así fuera.

Muy pronto entendí que no. Paul no malgastaría su tiempo en una tontería como esa.  Es un hombre muy ocupado y que se toma muy en serio lo que hace.   A veces deseo poder hacer más por mi cuenta y darle a Paul el tiempo libre que tanto necesita para estar con Laurent. Pero eso nunca va a pasar. Paul es el propietario y siempre va a estar presente. La Confiserie es su bebé y su orgullo. El hombre ama el local casi tanto como a Laurent. No contradice mis instrucciones y me da su apoyo frente a los empleados y clientes aunque, a veces, en privado, me corrige. Debo admitir que admiro mucho a Paul. A sus 58 años sigue siendo un hombre activo y dispuesto a innovar.

Administro la Confiserie desde hace 7 años. Nunca pensé que terminaría haciendo este tipo de trabajo cuando estudiaba en la escuela de administración.

Desde niño tenía grandes sueños. Quería ganar mucho dinero y ver el mundo. Nunca se me ocurrió pensar que ser homosexual sería un impedimento para lograrlo. Las puertas se fueron cerrando una a una; algunas con una sutil sonrisa de mi entrevistador y otras con un fuerte portazo y miradas de reproche por mi evidente condición sexual.

De acuerdo. No puedo disimularlo y pretender que soy un macho recio y agresivo. Amo la música y las flores, me emocionan los atardeceres y lloro con las películas tristes, me visto bien y cuido de mi cuerpo. Mi físico colabora también. Soy de estructura mediana y no tengo grasa acumulada en ninguna parte. No hago ejercicios pero cuido mi dieta.  Mi pelo es castaño claro y ondulado. Lo llevo siempre corto y bien peinado. Nariz recta y pómulos marcados. Mis ojos castaños no pueden evitar tener un aspecto de dulces y soñolientos… como si viniera despertando de una agradable siesta. “Ojos soñadores” decía mi madre, Dios la tenga en su gloria. No soy un semental arrebatador pero soy agradable de mirar. Cultivo un  aire clásico y distinguido que hace que las personas confíen en mí y crean que siempre tengo la razón. Ayuda mucho en mi trabajo.

Tampoco ando por la vida como si fuera bailando delicadas piezas de ballet… pero cualquier persona puede darse cuenta de quién soy luego de hablar conmigo unos cuantos minutos.

Paul y Laurent me recibieron cuando estaba cansado y dolido con el mundo por el constante rechazo al que había sido expuesto. Mis padres no me habían preparado para ello. En mi casa el tema de la sexualidad no se hablaba y todos pretendíamos que yo era tan normal como mis hermanos. Honestamente pensé que así sería mi vida… normal. Las burlas y puertas cerradas en mis narices me volvieron temeroso, empequeñecieron mis sueños y de a poco me fui conformando con encontrar un trabajo cualquiera que me permitiera independizarme y dejar de ser una carga para mis padres.  Dejé de lado las ropas llamativas y accesorios audaces que amaba y comencé a vestirme imitando a la masa uniforme que marchaba por las calles cada día. Era solo uno más del montón y eso facilitaba mi vida en esos momentos. Llegué a una entrevista en la Confiserie bastante desilusionado. Administrar una pastelería no era el trabajo soñado precisamente.  Que poco conocía del mundo a mis 26 años.  Paul me entrevistó por primera vez en la que hoy es mi oficina. Eran cientos de postulantes y me costó entender que hubiera tantas personas peleándose un puesto que a mí me parecía poco importante.

Para la segunda entrevista, días después, Paul y Laurent me recibieron en un hermoso salón de su casa. Decoración de calidad junto a un ambiente refinado, flores frescas y calidez humana. Así como son ellos en la vida real.  Fueron cálidos y cariñosos. No me di cuenta en qué momento  desarmaron mis barreras de protección y terminé contándoles casi toda mi vida. Laurent trajo té y pasteles. Ambos eran deliciosos y la suavidad y dulzura de los sabores que se deshacían en mi boca  pareció aliviar lo amargo de mi historia. Habíamos pasado más de dos horas hablando, tenía un nuevo trabajo y la protección de dos grandes hombres dispuestos a confiar en mi para administrar su preciado negocio.

Al cabo de un mes había entendido que es la Confiserie y la enorme cantidad de dinero que mueve. Más que muchas de las empresas a las que había postulado buscando un trabajo importante.

Paul y Laurent tienen una regla que les gusta cumplir; contratan, de preferencia, a personas homosexuales. Pero deben estar calificados y ser capaz de demostrarlo. La buena atención y la queja de un cliente se toman muy en serio en la Confiserie.  Llegan muchos postulantes cada semana; estudiantes universitarios, desempleados, jóvenes descarriados,  inmigrantes en busca de mejor vida, etc. pero no cualquiera puede trabajar aquí. Hay que ganarse el puesto ya que la paga es buena y las propinas, mejores.

Uno de mis deberes más complicados es supervisar el buen desempeño y convivencia de los empleados. Hay discusiones y problemas todos los días. Soy el único, además de Paul, que no tiene horario fijo de trabajo. Mi jornada, en ocasiones, se extiende por más de doce horas. Recibo un buen sueldo. Me gusta lo que hago. Finalmente he llegado a comprender que administrar el salón de té y pastelería más prestigioso de la ciudad es un honor.

La excusa de mi trabajo es muy buena cada vez que alguien me pregunta por qué no tengo pareja… ¿Quién querría estar con alguien cuya vida es solo trabajar? Sirve bien como excusa, ¿no es cierto?

La verdad es diferente pero no la explico. No tengo pareja porque he decidido que no vale la pena arriesgarse. Me han desilusionado muchas veces y mi corazón es tan sensible que se agrieta por nimiedades que a otros no les importaría. He tenido que aprender a parecer duro y frío para poder llevar el local adelante. La convivencia entre más de 25 personas siempre presenta desafíos de los cuales debo encargarme.

Durante toda mi adolescencia  estuve encandilado por el chico guapo del colegio. Cuando finalmente se cansó de mis miradas lánguidas me habló y fue para reírse de mi junto a sus amigos. Me llamó abiertamente marica y dijo que le daba asco.

Tiempo después, cuando me repuse del desengaño y me di cuenta de lo poco valioso que era mi ídolo juvenil, mi atención se desvió hacia uno de mis vecinos un par de años mayor que yo.

Morton era un hombre muy atractivo cuya mirada me encontraba cuando estaba en mi dormitorio, con la ventana abierta o cuando salía de mi casa hacia la calle. Nos encontramos frente a frente un día. Conversamos. Me invitó a su casa. Acepté con mucho temor pero atraído por la idea de estar con él. Morton me hizo saber lo mucho que le gustaba. Me sentí halagado.  Iniciamos una relación a escondidas. Aprendimos juntos sobre sexo y satisfacción. A los 20 años era inocentemente feliz y me parecía que todo podía resultar. Hice planes. Cuando hubiera terminado de estudiar haríamos público nuestro noviazgo y viviríamos juntos. Un año después, y sin yo sospecharlo, Morton se declaró comprometido en matrimonio con una mujer de muy buen nivel social. Dijo que me quería mucho pero lo nuestro no podía ser… “no hay futuro para una relación como la nuestra”. Se casó. Nunca más lo volví a ver.

Mi corazón se fue endureciendo. No estaba dispuesto a entregárselo a nadie más para que me volvieran a hacer sufrir.

Cuando estaba terminando la universidad conocí a un chico de cuarto año. El me seguía por los pasillos y se sentaba cerca de mí en la cafetería. No tenía interés en conocerlo a pesar de su atractiva apariencia. Luego de varios encuentros casuales, su sonrisa dulce me fue ganando y volví a caer en la tentación de ilusionarme un poco. Creí en su interés y ternura. La locura me duró hasta que lo encontré en la cama con otro.

-. Tu amor es agobiante – me dijo como explicación- yo solo quería sexo-

¿Cómo es que desear cuidarlo y preocuparme por él podía ser agobiante?… ¿Es que ya nadie busca una relación verdadera sino solo encuentros sexuales? ¿Qué hay de la ternura y la amistad? ¿Qué pasa con todos?

Me adapté a las circunstancias. Los encuentros casuales me sirven desde entonces. Confío más en el servicio profesional proporcionado por Luka a cambio de dinero en el local que acostumbro a visitar, a unas cuantas calles río abajo.

Comencé a frecuentarlo hace tiempo y siempre probaba con diferentes hombres. A Luka lo conocí hace ya casi seis meses. Es joven, menor que yo, aunque no se su edad. Nunca habla mucho de sí mismo. Solo puedo contar que es un moreno atractivo, alto, con ojos oscuros intensos, músculos marcados y manos fuertes. Casi nunca sonríe. Aun así, desde el primer momento en que se me acercó, él supo cómo tratarme. Fue como si hubiera abierto una puerta hacia mis más oscuros deseos y estuviera adivinando que la suavidad y delicadeza no eran lo que yo buscaba y no me atrevía a pedir. Me daba vergüenza siquiera pensar en lo que quería que me hicieran.

Cada encuentro con Luka me deja exhausto y dichoso. Siempre quiero volver al día siguiente pero me lo ha prohibido.

Si. Me lo ha prohibido.

Solo una vez cada quince días.

Al principio no podía creerlo y pensé en decirle que se podía ir a buena parte con sus instrucciones. Luego me detuve a pensarlo. Creo que lo hace a propósito para volverme loco y tenerme comiendo de su mano… y eso, es parte de su encanto. Me mantiene ansioso y pensando en él durante esos 15 días… ahogándome lentamente en las ansias de verlo.

Los primeros meses fueron desesperantes… Luka se me volvía una adicción. Su enorme verga ensartándome dolorosamente, abriéndome como si yo fuese un objeto deshaciéndome en sus manos, me quitaba el sueño y la tranquilidad. Los moretones y marcas en mi cuerpo, luego del sexo, me lo recordaban por varios días…

Pero por más que pregunté nunca me permitieron verlo si no era en las fechas que él estipulaba y por el tiempo que él decidía.

Que fastidio!! Después de todo estamos hablando de alguien que cobra por sus servicios… ¿Que de malo puede tener que le pague extra por su tiempo??? El dueño del local en persona apareció a decirme que Luka no aceptaba; cada quince días o nada.

Me acostumbré, supongo. A Luka no se lo puede manejar ni siquiera con dinero. Es libre de elegir…

A veces, pienso en buscar a otra persona. Me avergüenza mi fascinación por lo que me hace un hombre al cual le pago. Pienso en el amor y el romanticismo… En todas las cosas que había soñado mientras estaba con Morton pero que nunca fueron realidad. Quizás en alguna parte de mi cerebro sigo siendo un romántico soñador… pero con el tiempo ha dejado de importarme.

No quiero todos los riesgos que conlleva buscar un compañero sentimental. Estoy bien como estoy.

Me asustan lo traicioneros que son de la mayoría de los hombres. La fidelidad no está en sus genes. Mienten y engañan con facilidad asombrosa. La mayoría son fugaces y veleidosos. Un minuto están enamorados a morir y al día siguiente ya cambiaron de pareja. No me explico cómo pueden hacerlo… Cambiar de pareja como si fueran ropa desechable.

Mi ego no se queja. Recibo atención casi todos los días… miradas coquetas, sonrisas que pretenden seducir y, los más intrépidos, se me acercan con frases osadas.  Este local, al ser atendido por personal mayormente gay, es frecuentado por muchos de ellos. Los veo llegar, coquetear con uno y otro, y  dispuestos a irse con cualquiera. Son volubles y frívolos. La experiencia me ha hecho volverme indiferente y desconfiado. Me molesta cuando soy objeto de sus atenciones y respondo con frialdad que raya en la descortesía.

Quiero mi vida tranquila.  Me resulta cómoda.

Paul y Laurent son la excepción. Pero ellos son extraordinarios. Yo no lo soy.  No va a llegar ningún príncipe azul a llenar de fantasía mis días.

Luka es lo más cercano a un sueño.

A veces… muy de vez en cuando, me permito fantasear con él… con el atractivo hombre que recibe mi dinero a cambio de darme satisfacción sexual, por un par de horas, cada quince días.

Está bien. No soy enfermo y sé lo que hago.  Puedo crearme mis propias fantasías cuando me concedo pequeños lujos como un closet con ropa de buenas marcas, tickets para conciertos, viajes, un departamento amplio, cómodo y muy ordenado, como me gusta. Soy maniático del orden y la limpieza. Una pareja no entendería mis gustos y posiblemente terminaría volviéndome loco.

La soledad no me molesta. Hay tanta gente entrando y saliendo de la Confiserie todo el día que agradezco el aislamiento y el silencio. Puedo leer tranquilo o programar mi próximo viaje. Aprovecho cada vacación para conocer un nuevo país. Mis viajes casi nunca duran más de quince días y ya sabemos porque.

 

-. Me gustaría que asistiera a este Congreso Internacional – Paul me muestra un aviso del periódico. El Congreso más importante del rubro pastelería a nivel mundial a desarrollarse en un país Europeo

Carlos te acompañará – termina Paul, dándome a entender que es un hecho consumado y no puedo negarme

-. Carlos desea visitar Viena y aprender algunas cosas nuevas con unos amigos suyos. Te hará bien acompañarlo, Martín

Carlos es el Jefe de Pastelería. Un genio en su rubro pero su carácter es de temer. Cuando Carlos esta de mal humor todos se alejan de su cocina. Es uno de los integrantes del exclusivo círculo de amistades de Paul y Laurent aunque tiene considerable diferencia de edad.

-. ¿Cuánto tiempo estaremos fuera? – es lo único que se me ocurre preguntar

-. No es mucho. Veinte días en total. Vacaciones pagadas, Martín. Aprovéchalo

Paul me entrega una de sus hermosas sonrisas.

Yo trago el nudo que se me ha formado en la garganta y empiezo a buscar frenéticamente las fechas del congreso en el aviso del periódico… dos semanas!!. Partiremos al Congreso dentro de dos semanas… Entonces no podré estar con Luka hasta dentro de…. MAS UN MES!!!  Cinco semanas exactamente.

Paso el resto del día en un cambiante estado de ánimo que no me deja concentrarme en lo que tengo que hacer.

Cinco semanas…

No creo poder esperar tanto.

Poco a poco me voy sintiendo más y más molesto. Enojado por el hecho de poder ver a Luka solo cuando a él se le antoja. Es humillante.  Desearlo con tanta desesperación y que me haya “prohibido” acercarme a él antes de tiempo.

Cuando el día termina y Paul informa con orgullo que nuestros tickets aéreos ya están listos, mi humor está peor que el de Carlos en un mal día sin embargo, a diferencia de él,  sé disimularlo.

Los dos días siguientes intento entusiasmarme con el viaje, no pensar en Luka. Europa siempre es hermosa. Viena será una magnífica oportunidad…

Siento que detesto a Luka.

Viernes en la noche y no he podido resistir más.

Me visto con cuidado especial. Frente al espejo me examino hasta que encuentro aprobación en mis ojos. No puedo comer ni beber de los nervios. Voy a ver a Luka nuevamente.

 

Por fuera parece un local cualquiera. No hay luces de neón ni música estridente. Solo un portal grande con un discreto letrero.

-. Quiero ver a Luka– le digo al chico nuevo que está a cargo de las citas ese día.

-. Pero si no tienes cita es difícil, cariño – me contesta – Luka está muy ocupado – me guiña un ojo y sonríe

Lo sé. Sé que Luka está ocupado atendiendo a otros pobres tontos como yo que también deben babear por sus servicios. Me desprecio a mí mismo por estar aquí.

-.¿Crees que podrías preguntarle? – ya no sé qué más bajo puedo caer. Estoy disimuladamente entregándole un billete al tiempo que le hablo.

-.Veré que puedo hacer. Espérame aquí, cariño-

Pregunta mi nombre y desaparece por el pasillo, cerrando la puerta que comunica con las habitaciones. Me siento miserable esperando ahí… Voy hasta la barra y pido un trago que posiblemente no voy a beber pero necesito hacer algo para mantener la poca dignidad que me queda.

El chico vuelve y se me acerca.

-. Estas de suerte. Luka dice que…

-. ¿Qué haces aquí, hoy día? – la voz de Luis, el dueño del lugar, suena fuerte y sorprendida. Hemos hablado un par de veces. Siento como mi cara enrojece ante su pregunta. Me ha pillado infranganti.

-. Estoy buscando a Luka – confieso mortificado bajando la mirada

-. No está aquí- responde Luis de inmediato

-. Pero.. el chico dijo que…- lo señalo pero a un gesto de Luis el chico permanece en silencio

-. Luka no está – responde categórico

-. Si está. El me lo dijo. Quiero verlo ahora – esto es más de lo que puedo tolerar. Luis me lo está negando y yo sigo esperando.

-. Dijo Luka?  – el chico me mira pretendiendo estar confundido – Ay qué cabeza la mía!! No.. él no está.. es que le entendí mal

-. Será mejor que vuelvas el otro fin de semana-

-. No puedo… estaré fuera del país  – estoy avergonzado hasta la raíz del pelo…  Entonces, de la nada me llega un acceso de rabia. Me lo están negando. Sé que Lukas está ahí, detrás de esas puertas -Esto es ridículo. Exijo verlo – digo con firmeza, levantando la voz y desafiando a Luis

-. Pero ya sabes lo que él dijo…

-. No me importa. Quiero verlo ahora mismo – estoy casi gritando al tiempo que me atraganto aguantando las lágrimas que amenazan con desbordarse de mis ojos.

La mirada compasiva de Luis es la máxima humillación de la noche.

-. Escucha. Sé que quieres verlo. Hablaré con él. Vuelve mañana, por favor-

Luis se ha dado cuenta de mi desesperación que, combinada con la frustración,  me vuelven alguien un tanto peligroso.  Con su mano en mi hombro y hablándome en forma amigable me conduce hasta la puerta. Me despide con la esperanza de que mañana podré verlo… si es que Luka accede.

El día siguiente pasa demasiado lento…  los minutos se arrastran y cada vez que miro la hora parece no avanzar. Me retiro temprano del trabajo. En mi departamento tomo una larga ducha mientras intento tranquilizar todas las mariposas que aletean en mi estómago.

Recuerdo que estuve con Luka el sábado anterior

Cada vez que entro a la habitación donde él me espera sus ojos se iluminan y su cara se alegra… a veces olvido que solo está fingiendo y es parte de su trabajo hacerme sentir deseado…

-. Ya te estaba echando de menos – dice al tiempo que me sujeta con fuerzas y me besa. No debería… sus besos… no sé a cuantos hombres tocan sus labios cada día pero no puedo negarme… me asusta pensar en si estoy contagiándome algún bicho raro aun así lo permito… sus besos son apasionados y bruscos, su lengua toma posesión de mi boca y yo dejo de pelear, sintiendo que desfallezco. Es caliente y atrevido.  Luka sabe exactamente cómo hacer que me rinda y lo deje hacer lo que quiera con mi cuerpo. Sus manos quitándome la ropa, tira brusco de mi cabeza hacia atrás y deja mi cuerpo expuesto para ser tomado

-. Separa las piernas… ábrete para mí, Martín – 

Y yo obedezco.

-. Aguanta tus ganas – cierra su mano en torno a mi pene y lo aprieta en su base…- no te corras sin mi

Y yo me aguanto

-. Gime para mí. Hazme saber cuánto te gusta lo que te hago

Y yo gimo y lloriqueo mi placer porque sé que escucharme lo excita aún más

Lubrica, dilata, se entierra con fuerza en mi recto haciéndome sentir vivo y pleno… el dolor no me importa.  Nunca es delicado. A veces sus dedos aprietan mis tetillas hasta convertirlas en dos pequeñas rocas que él succiona y muerde hasta que asoman las lágrimas en mis ojos; otras veces son mis testículos los que reciben su atención, los comprime hasta el punto del inicio del dolor…

-. ¿Qué puedo hacer hoy contigo?

Sé a respuesta

. Lo que quieras, Luka

Suspira complacido y muerde mi cuello. Sus marcas estarán por todas partes los días siguientes.

-. Bien. Muy bien…

Como si fuera un perro amaestrado me premia con el roce intenso de su miembro sobre mi próstata hasta que casi enloquezco y pierdo el control. Su mano apretando me recuerda que no debo correrme pero el orgasmo comienza a acumularse

-. Ah ah.. no. No tienes permiso aún

-. Luka – lloriqueo

-. Te estas portando mal – sale de mi haciéndome sentir vacío y ansioso… lo necesito de vuelta. Mi culo hacia atrás le hace saber cuánto lo deseo

-. No. Me portaré bien, Luka. Por favor… –

-. Pídemelo educadamente, señor administrador y tal vez te complazca

Es vergonzoso… humillante… me trata de administrador porque sabe que de esa manera es aún más denigrante que le ruegue

-. Tómame por favor. Luka

-. No… creo que no lo estas pidiendo bien. No lo deseas tanto

Muero por él y lo sabe… Quiero que me lleve hasta el orgasmo que solo él sabe darme… suplico cayendo de rodillas a sus pies

-. Por favor Luka… métemela hasta que me duela… Te deseo tanto, por favor

Mis ruegos lo enloquecen.

Con su cuerpo grande me domina y me gira hasta buscar la posición que le acomoda. Me embiste con brusquedad… soy arcilla en sus manos. Cerca del orgasmo su boca vuelve a buscar la mía y repite mi nombre…

-. Martín… Martín…

Acabamos en medio de jadeos y caricias intensas.

Luka siempre me hace sentir que soy especial para él. A veces su mirada es tierna y dulce después del orgasmo… como si quisiera acurrucarme y sujetarme por más rato… pero el tiempo comprado se nos acaba de prisa.

Salgo del cuarto pisando en el aire… flotando… repitiéndome la promesa que me dice antes de salir

-. Dentro de quince días, Martín 

Siempre quiero protestar pero su mirada severa y dominante me hace callar. Si no digo nada y bajo mi cabeza en señal de aceptación me premia con un último beso…

-. Eso es. Buen chico

Soy mayor que él. Tengo título universitario, un trabajo importante y bien remunerado. Sin embargo, el me hace sentir que lo único que vale la pena es haberle obedecido.

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FERNANDO

Soy Fernando salas, 28 años, separado, dos hijos.

Vivo en una casa de huéspedes en una ciudad ubicada entre cerros y más cerros de pura arena caliente.  Dejé a mi novia embarazada a los 18. Ni siquiera estaba enamorado pero acepté la imposición de casarme y asumir mi responsabilidad. Viví cinco años de infierno en la casa de mis suegros. Las cosas mejoraron levemente cuando terminé de estudiar y nos mudamos al norte. Ganaba más dinero y por un par de años ella pareció alegrarse de mejorar su nivel de vida. Pero la mina de Chuquicamata está ubicada en medio del desierto más árido del mundo y muy pronto se aburrió de estar aquí. Se fue de vuelta a la capital con los niños, alegando que nunca me había amado y que extrañaba a sus amigas y vida social.

Respiré tranquilo. Yo tampoco la había amado nunca. Tener sexo con ella había sido un castigo. Eran los hombres quienes hacían que mi cuerpo temblara.

Me quedé en la mina porque no tenía nada más.  Soy técnico del equipo de mantención del segundo turno. Nadie muy importante. Para matar el tiempo libre me aficioné a los deportes; volleyball, tenis, ciclismo, natación… cualquier deporte que ayudara a pasar la soledad y me permitiera compartir con otros hombres. Verlos ducharse y vestirse en los casilleros era un gusto y un sufrimiento a la vez.

Como resultado, mi cuerpo se ha vuelto firme y musculoso y mis rasgos físicos,  bastante normales, ahora destacan con mayor claridad. Mi ex mujer me decía que mis ojos, aunque son de un castaño bastante común, parecen delineados por las gruesas y largas pestañas y dan miedo cuando miran directamente por mucho rato. Hubo un tiempo en que a ella le gustaba mi pelo oscuro rizado y mis rasgos varoniles. Pero supongo que nunca fue amor, solo atracción.

Durante mis días libres comencé a viajar a la ciudad para ver a mis hijos y a mi padre enfermo. No sabía qué hacer en las tardes y noches. Recordé a Luis y fui a visitarlo una noche. El y yo habíamos sido compañeros de trabajo en la mina. Una noche, mientras estábamos de turno, se produjo un accidente que casi le costó la vida. Si no hubiera sido por mi intervención y mi fuerza bruta, Luis habría perdido ambas piernas. Estuvo bastante tiempo en recuperación y yo lo visitaba casi todos los días. El accidente lo había hecho pensar mucho en su vida y ya no quería seguir en el closet  Me confesó que era gay y que estaba interesado en mi. Debo reconocer que su confesión me dejó bastante choqueado. Yo no se lo había contado a nadie pero él pudo adivinarlo.

Luis se recuperó de prisa. Acepté sus caricias… las manos de otro hombre en mi cuerpo se sentían bien.. extrañas. Descubrí asombrado que no me incomodaba y, al contrario, era excitante.  Tuvimos sexo muchas veces. Era un buen maestro y me enseñó lo que significaba estar dentro del cuerpo de otro hombre.

Cuando Luis se fue me pidió que me viniera con él a la ciudad pero no accedí. Mi separación era reciente y no estaba preparado para vivir con otro hombre. Aun no había decidido que me gustaba en verdad… Solo sabía que lo que había descubierto con Luis era muy interesante.

El se fue. Con dinero que recibió, instaló un negocio  de “escorts” masculinos, como él lo llama elegantemente. Son chicos de compañía a los que se les paga por sexo.

Luego de una tarde de discusiones con mi ex mujer y una deprimente visita al asilo donde vive mi padre enfermo, sentí que necesitaba compañía… hablar con alguien y distraerme. Llegue temprano al local de Luis. Me recibió con alegría. Bebimos y nos pusimos al día. Me presentó a su pareja. No había nada que temer. Yo solo era el tipo que le había salvado la vida.

Seguí yendo a verlo cada vez que venía a la ciudad. Me fui acostumbrando de a poco a ver hombres tocándose y acariciándose. Llegó un momento en que mis prejuicios desaparecieron y fui capaz de mirar a un hombre y encontrarlo atractivo sin que ello me incomodara.

La primera vez que vi a entrar a ese hombre me llamó la atención de inmediato. Parecía tan fuera de lugar en el salón de Luis. Vestía elegante y tenía un aire señorial…  como si fuera un político importante o un diplomático… Era atractivo más allá de lo que podía resistir. No dije nada cuando lo vi desaparecer tras las puertas con uno de los chicos pero por primera vez, quise ser yo quien estuviera con él. Volví a verlo tres veces más. Mis ojos lo seguían encandilados con su atractivo… Resaltaba fácilmente entre tanto hombre común. Él era especial. Se me había metido entre ceja y ceja y había comenzado a llevármelo de regreso en mis pensamientos cuando volvía a la mina. Me intrigaba su presencia en el local de Luis y más que nada me intrigaba saber qué había debajo de esa ropa elegante.

El sueño y el descanso en la casa de huéspedes en el frío desierto se volvió más duro y difícil de obtener.

Una noche de aquellas, estando en la ciudad con Luis,  apareció mi misterioso hombre atractivo. Algo le molestaba y se quejaba discretamente con el encargado. Luis intervino. El hombre quería ser atendido por alguien diferente…  El corazón se me disparó en el pecho y me temblaron todos los músculos… pero no dudé ni un minuto en suplicar a Luis

-. Déjame atenderlo a mi

-. Qué?.. pero si no tienes idea… – me miraba como si yo hubiera perdido la razón.

-. Sé lo suficiente.  Por favor. Déjame hacerlo 

-. Fernando ¿estás loco? Es un cliente… ¿sabes lo que quiere?

-. Si.. lo sé. Por favor

No sé qué cara de ruego tendría yo que Luis finalmente accedió. Habló rápidamente con el cliente y le pidió que esperara unos instantes mientras iba a buscar a Luka

-. Luka? – pregunté yo mientras me llevaba a la rastra hasta una de las habitaciones

-. Luka es mi mejor trabajador. No se me ocurrió otro nombre!!!- Chilló un poco histérico

Cerró la puerta y me explicó en rápidas instrucciones lo se esperaba de mi. Me hizo quitar la ropa, todo, excepto el jeans

-. Estas en muy buena forma… ¿podrías trabajar para mí en serio 

-. No. Solo me interesa él…

-. Esto es una locura… no sé porque te permito…

-. Todo va a estar bien.

-. ¿Por qué ahora?… ¿Por qué antes no quisiste…?

Entendí lo que me estaba preguntando. Quería saber porque no lo había elegido a él.

-. No sé… pero ese hombre que está aquí afuera me fascina – respondí atontado… asustado… nervioso pero más decidido que nunca. Me iba a meter de lleno en la locura.

-. Trátalo bien… es un cliente importante y no quiero problemas – me respondió preocupado y triste a la vez.

Podía sentir el latido de mi corazón en mi garganta. Las manos me temblaban. Estaba rogando para que mi voz saliera firme. La puerta se abrió y él entró. En un rápido gesto los dos nos recorrimos de arriba abajo…

-. Hola, Luka

Me estiró la mano para saludarme… el gesto me desconcertó. No lo esperaba en este tipo de negocio.  Tardé en reaccionar y corresponder al saludo. Su mano era más pequeña que la mía, tibia y suave… el contacto con su piel me produjo una intensa descarga de calor…

-. ¿Cómo te llamas?- pregunté acercándome a su cuello sin llegar a tocarlo. Me había preguntado tantas veces su nombre. Trataba de adivinarlo porque no me atrevía a preguntar… su perfume era embriagador…

-. Martin- susurró poniéndose nervioso con mi cercanía… ¿Yo lo estaba poniendo nervioso a él?…

-. ¿Qué quieres esta noche, Martin? – pregunta sugerida por Luis… mi voz era ronca y oscura… puro deseo agitándose en mi cuerpo

-. Yo.. no sé… nada extraño – se alejó un paso hacia atrás. No me gustó. Pero me sirvió para comprobar que en realidad yo lo ponía nervioso.

-. Eres un hombre hermoso, Martin – levanté la mano para sostenerlo de la nuca y evitar que siguiera alejándose – quiero ver lo que hay debajo de esta ropa  

-. ¿Quieres que me desvista?

Corrección. No eran solo nervios en su voz. Había excitación… le gustaba las ordenes…

-. Si. Sé un buen chico y quítate todo – no pude evitarlo. Lo tenía tan cerca… mis manos lo sujetaron con fuerza de las nalgas y le hice sentir la dureza de mi erección.

-. AAhhh-  un jadeo alterado y tiritón escapó de la garganta de Martin…. Martín… hasta su nombre era bello y elegante.

Comenzó a desvestirse a mi lado. Lo hacía en forma lenta y ordenada… como si tuviera un ritmo interior. Era tan agradable mirarlo. Las elegantes manos desabrochaban los botones de su camisa y la piel de su cuello quedaba expuesta… sus hombros angulosos y suaves… la piel sobre su pecho y dos oscuras tetillas… Ni siquiera con mi ex mujer había sentido excitación igual. Sin pensar en lo que hacía, estiré mis manos y sostuve los oscuros pezones entre mis dedos. Martín gimió sorprendido y fue mi momento de tomar por asalto sus labios… realmente se sorprendió cuando lo besé

-. No.. se… supone… que me… beses – protestó entrecortado pero sin alejarse ni prohibirme el paso a su boca

-. Deseo besarte… quiero comerme tu boca y todo tu cuerpo – respondí porque era la verdad

Otro gemido de Martin…  las palabras crudas lo excitaban.  Yo estaba nervioso también lo que me llevó a ser un poco más brusco con él debido a la falta de control de mi propia excitación…

Martín estuvo encantado… le gustaba la fuerza bruta y ser humillado. ¿Quién iba a imaginarlo?… tras esa elegante fachada se escondía un hombre al que le gustaba ser sometido y forzado.

Le hice el amor en forma ruda. Quizás fue la falta de experiencia. Sin embargo el resultado fue inmediato. El orgasmo lo dejó temblando y sudoroso… sus ojos estaban anegados de lágrimas y se aferraba a mi, temblando

-. Luka… tú… ¿cómo supiste lo que me gustaba?

No puedo vanagloriarme de algo que fue una casualidad… el resultado de su necesidad y mis nervios. Sin embargo mi respuesta fue diferente

-. Te di lo que querías, ¿no?

-. Oh Dios!! Si… SI!!! Quiero verte mañana y todos los días de la semana por el resto de mi vida

No!! No podía. Tenía que estar de regreso en mi trabajo y solo podía venir a la ciudad fin de semana por medio. Es el horario de trabajo en la mina.

-. No será posible – respondí serio y un poco asustado. La desilusión en su rostro fue hermosa… Me deseaba más… Quería estar conmigo nuevamente!! Le había gustado!!!

-. ¿Por qué?

-. Solo cada quince días, señor administrador. No voy a darte más que eso – Por todos los cielos!!! Yo también lo quería todos los días y a cada rato… pero había 1500 kilómetros de distancia entre los dos… literalmente.

Se enojó, protesto… exigió verme cuando él quisiera… me recordó que era un cliente que pagaba, que tenía derecho a mi tiempo…

Ame cada una de sus quejas pero me mantuve firme

-. Será como yo digo o nada

Sus ojos se abrieron grandes. Le había dado a  Martin algo que le gustaba mucho y ahora tenía miedo de perderlo

-. Está bien – aceptó poco convencido.

Ha sido así desde hace ya seis meses.

A Luis no le gusta lo que pasa entre Martín y yo en su local. La broma de pretender ser Luka ya no le parece graciosa. Martin en un cliente y puede traerle serios problemas. Me pide todo el tiempo que le diga la verdad… no lo hago y sigo viniendo a verlo. Luis tolera lo que a nadie más le soportaría solo por su gratitud conmigo.

Puede parecer agotador tanto viaje en avión pero la ilusión de seguir viéndolo es mayor.  Tengo miedo de pensar que me estoy enamorando de él. El hombre delicado y tierno que hay detrás de los elegantes ternos me tiene cautivado. Su aparente fragilidad me seduce. También puede ser muy fuerte cuando adopta su aire de serio administrador. Me cuenta de su vida y su trabajo. Intenta que le cuente de mi vida pero hablo muy poco. Cualquier error puede delatarme y la dulzura y ternura de nuestras conversaciones post orgásmicas pueden jugarme una mala pasada.

He pensado varias veces en decirle la verdad… luego me cohíbo cuando me repite que lo que tenemos ahora es lo mejor para su vida. No quiere enamorarse. Lo han herido y desilusionado muchas veces. Yo soy lo ideal para él. Un amor pagado por horas…

——————-

La llamada urgente de Luis me hace inventar una excusa en mi trabajo y tomar el primer avión rumbo a la ciudad. Luis está preocupado de lo que pueda hacer Martin si se da cuenta del engaño. No quiere que nada afecte la reputación de su negocio.

Cuando llego a su local me lleva directamente a un privado

-. Se acabó, Fernando. O le dices tú o le digo yo!!

-. No. No vamos a decirle nada – me da mucho miedo perderlo

-. Pero ya sospecha… Anoche vino decidido y el chico nuevo de las citas casi lo hizo pasar donde el verdadero Lukas! Esto ya no se sostiene.

-. Por favor Luis… solo dame un poco más de tiempo

No sé cuánto tiempo necesito… quiero decírselo pero a la vez me aterra… En la vida real él es el administrador de un floreciente negocio de mucho prestigio y yo no soy más que un mecánico de segunda categoría… además, va a odiar saber que le he mentido…

-. Me vas a meter en problemas. Por favor dile de una vez!!!-  veo lo complicado que está mi amigo. No se atreve a forzarme pero quiere terminar con este problema.  Estoy siendo un cobarde de la peor clase.

-. Está bien. Veré si puedo decirle

-. Gracias – Luis suspira aliviado

 

MARTIN

Camino ágilmente pero sin parecer ansioso.  Reconozco que estoy nervioso. No sé cómo va a reaccionar Luka. Espero que no se enoje por mi insistencia.  Me presento puntual y perfectamente limpio, vestido y arreglado.

El chico me hace pasar a una de las salas. Luka no está dentro. Esto no es normal.  Espero impaciente.

-. ¿Por qué me buscas antes de tiempo? – pregunta él bruscamente abriendo la puerta. Está molesto y completamente vestido. Un claro signo de que no le agrada que haya venido. Mi corazón cae hasta mis pies y me cuesta encontrar las palabras que tanto había ensayado.

-. Es que me voy de viaje y no podré verte en cinco semanas…

Mi voz se va apagando conforme hablo… su mirada intensa sobre mi me corta la inspiración

-. ¿Dónde vas?

-. Europa… un congreso

-. ¿Y querías despedirte de mi?-  Luka ha suavizado su voz y mi corazón retoma su lugar en mi pecho…

-. Si. Quería verte antes de partir- respondo meloso y aliviado

-. ¿Cuánto tiempo estarás fuera? – se acerca despacio. Su mano se enreda en mi cabeza y me acerca a su boca… me dejo hacer lo que sea… solo quiero que me toque y me haga lo que tan bien sabe hacer…

-. Vein… te…  días..- respondo entre besos.  En solo segundos se ha vuelto el dueño de mi voluntad. Mi boca abierta lo recibe hambrienta y su lengua me acaricia por dentro. Sus manos estrujan mis hombros y siento el calor de su musculoso cuerpo pegado al mío

-. Tienes mucha ropa para una despedida apropiada

Comienzo a quitármela. Me gustaría tirar todo lejos de prisa pero con un gesto me recuerda que a él le gusta que lo haga lento y sensual… Obedezco a Luka… me gusta hacerlo.

-. Eres hermoso, Martín

Me olvido de que sus frases son repetidas y esto es un negocio. Cierro los ojos y tiemblo al escuchar cómo me dice cosas bonitas y sucias mientras besa y acaricia mi cuerpo.  Quiero creer todo lo que me repite al oído, entre besos y lamidas…

-. Voy a hacer que me recuerdes muchos días 

Su amenaza surte efecto. Me excita que me anticipe sus deseos de marcarme y ser brusco conmigo. Me obliga a arrodillarme. Abre el cierre de su pantalón y veo su hermoso miembro, suave y caliente, balancearse frente a mi

-. Chúpalo – ordena sujetando mi cabeza

Dudo un solo segundo pero él se da cuenta

-. Estoy limpio, Martín  

La cabeza de su miembro roza mis labios…. delicada, deliciosa… mi boca se abre y por primera vez tengo el miembro de Luka llenando mi boca

-. Voy a hacerte el amor en todos lados hoy día. Comenzando con tu boca

No es a primera vez que hago sexo oral aunque no es una de mis especialidades. Luka mantiene mi cabeza sujeta y su miembro se inserta con ganas hasta lo más profundo de mi garganta. Relajo mis músculos al sentir arcadas… solo quiero complacerlo… estar desnudo y arrodillado frente a él mientras folla mi boca es una de las cosas más excitantes que me ha sucedido. No tiene piedad ni compasión… me folla con ganas. Siento el sabor de su semen por primera vez en la pequeñas gotas que caen de su glande… lo sostengo entre mis manos… succiono, lamo, chupo y acaricio con mi lengua… me gusta… me encanta hacerlo y ni siquiera lo sabía. Siento la rigidez de su miembro…

-. Suficiente…

Me levanta y me envuelve en besos y caricias…

-. Desnúdame

La excitación me recorrer por todas partes. Le quito la ropa sintiendo su mirada fija en mi en todo momento… osadamente me atrevo a tocarlo… al ver que le agrada continúo besando su cuello y bajando hasta sus tetillas… su brusco abrazo me estampa contra su piel

-. Ahora quiero tu culo

Si… si… Oh si!!

Me dobla contra la mesa y sus dedos me van dilatando de prisa…

-. Voy a extrañarte, Martín

Mis piernas se doblan y sus palabras hermosas, acompañadas de besos en mi espalda,  me provocan debilidad

Va a extrañarme…

Quiero creer que es verdad… que va a echarme de menos tanto como yo a él

Me llena con su miembro en una sola estocada certera. El gemido ruge profundo desde mi interior… duele pero es maravilloso a la vez… me gusta ser poseído de esta manera… Luka me embiste una y otra vez. En medio de la pasión terminamos enredados sobre la cama. Separa mis piernas y se instala entre medio… esta vez me penetra lentamente y sus ojos no se despegan de los míos… no dice nada pero hay un mensaje oculto en sus ojos… estoy abrumado… extasiado… me abraza y bombea dentro de mi

-. Eres increíble señor administrador… recuérdame cuando estés lejos

Devuelvo su abrazo como puedo y muy juntos llegamos al orgasmo con segundos de diferencia…

Luka no tiene prisa por soltarme esta vez. Aprieta mi cuerpo contra el suyo. El semen corre por mis piernas pero no voy a moverme… estoy demasiado a  gusto entre sus brazos y pegado a su pecho, escuchando su respiración normalizarse.   Es todo tan real… pareciera como si de verdad le importara a Luka…

-. Martín. Tenemos que hablar

NO.

¿Va a decirme que ya no quiere verme?.. ¿Está enojado porque me adelanté de fecha?.. ¿Qué?… ¿Por qué esa voz de ultratumba?

Levanto mi cara para ver sus ojos

-. Quiero contarte algo de mi

Suspiro aliviado… Si. Eso sí.

-. Mi nombre es Fernando – comienza a hablar. Se nota que está complicado. Las palabras le salen a tirones. Se sienta en la cama y busca mi cara.

– ¿Por qué te dicen Luka?

– Solo tú me conoces por ese nombre

¿Solo yo? ¿Y qué hay del resto de sus clientes?…

-. No entiendo

-. Antes de seguir quiero que sepas que nunca quise engañarte con mala intención.

-. ¿De qué hablas?

La palabra “engaño” ha captado toda mi atención

-. Todo comenzó como una locura… es que te vi y no pude resistirme… espero que me entiendas

Hay algo muy diferente en Luka mientras me habla. Estoy poniéndome muy nervioso

-. Mi nombre es Fernando. Soy mecánico en la mina de Chuquicamata-

Luka me mira fijamente esperando una reacción de mi parte… pero no sé de qué habla… ¿es su pasado?.. ¿es una broma?… lo miro sin entender

-. Viajo cada quince días para poder estar contigo. No trabajo aquí. No soy Luka. Luis, el dueño, es mi amigo

Mirarlo…

Mirarlo y respirar… entender… respira…

No. No quiero entender…

El es Luka y yo le pago por sus servicios…

-. Martín?… – toca mi hombro, preocupado

Salto en la cama al sentir su contacto.

Mi respiración se ha agitado al punto de volverse difícil tragar aire…

-. ¿No trabajas aquí?

Niega con la cabeza…

-. Pero… ¿no eres Luka?… ¿no eres uno de los escort?

-. No, Martín. Soy Fernando. Trabajo en la mina. Viajo a verte porque…

-. Me engañaron??!!!- estoy gritando y lo sé… yo que siempre me controlo estoy completamente desbocado… fuera de mi… – ¿todos aquí me engañaron?!!!-

Una súbita sensación de frío y mareo me recorre de arriba abajo… creo que estoy hiperventilando…

-. Cálmate. No fue así

Luka… Fernando o como se llame, se acerca con la intención de abrazarme pero me alejo abriendo la boca en busca de aire y tomando mi ropa para vestirme de prisa.

-. Me gustaste desde que te vi. Quería conocerte. Por eso le pedí a Luis que me permitiera ocupar el lugar de uno de sus chicos…

-. Me engañaste… no eres Luka… no existe Luka– estoy hablando como robot. Ni siquiera estoy pensando. Me engañó… es todo lo que sé

-. Si existe. Pero no soy yo

-. NO… tu eres Fernando. El mecánico de una mina

-. Si. Cálmate, por favor

-. Calma??!! Quieres que me calme??!! – los demonios se han desatado en mi… he sido engañado por el dueño de este maldito establecimiento y por este grandísimo hijo de…

– No me voy a calmar!! Lo que voy a hacer es demandarlos!!!… ¿Cómo se atrevieron a reírse de mi? Engañarme como si fuera un idiota.. cómo deben haber reído a mi costa!!

-. NO.. NO…  Nadie se ha burlado de ti…

-. Tú te has burlado… todos!. Todos aquí!!

-. Martin

Me enredo al vestirme tan de prisa… con los pantalones puestos y la camisa a medio abrochar  me dirijo a la puerta.

Luka me detiene

-. No te vayas. Por favor. Quiero explicarte

-. NO ME TOQUES!! – grito casi histérico

-. Martín… por favor escúchame

-. Déjame salir!!!

Choco con personas que me miran extraño… quizás es porque todos saben y siempre se han reído de mi… no puedo con la vergüenza y pena que siento.

Salgo de prisa y ya en la calle me pongo a correr hasta mi departamento. Me derrumbo nada más entrar.  No existe Luka… todos sabían … muero de la vergüenza…  Una vez más me han engañado…  la soledad y el dolor se vuelven insoportables… no hay nadie en este mundo en quien pueda confiar.

Al día siguiente todos me preguntan que me sucede y debo hacer milagros para aparentar normalidad.

-. Nada. Tal vez dormí muy poco – respondo calmado, cuando en realidad, por dentro, estoy gritando furioso… indignado. Me ha estafado emocionalmente una banda de delincuentes sexuales… me estuve acostando con un tipo que no sé quién es… disfruté y lo obedecí creyendo que era un escort profesional…  maldito… maldito Luka…  No. No es Luka. Ni siquiera se llama así… Dios!!

Me encierro en mi oficina. Necesito la soledad para que nadie vea la vergüenza que me cubre como un pesado revestimiento…

El día pasa lento y tedioso. Los problemas cotidianos hoy me parecen enormes y agobiantes. La ayuda de Paul hoy es invaluable. Me he quedado sin energías… desangrado… vacío.

Al terminar el día suspiro de alivio. Está de noche cuando giro las cerraduras del local.

-. Martín…

No puedo moverme… Su voz… es él que me espera en la oscuridad

-. Martín

Me doy vuelta con la furia quemándome. Todo lo que no le grite ayer y tengo atorado en la garganta amenaza con salir a gritos

-. ¿Qué haces aquí?– mi voz es fría y carente de emoción. Estamos solos en la pequeña calle… mis compañeros de trabajo se detienen un momento al verme alterado pero les indico que se retiren. No quiero que me vean así…

-. No pude irme. Tengo que verte y hablar contigo – en cambio la de él es mansa y suplicante

-. ¿No te basta con todo el daño que ya me causaste?

-. No, no quise dañarte… nunca

-. Mira Luka… o como sea que te llames. No quiero volver a verte en mi vida. Ahórrame la vergüenza y las molestias. Es lo menos que puedes hacer

-. Déjame explicarte… por favor

-. No me interesa.

-. Martín… por favor

-. No vuelvas a usar mi nombre de esa manera. Ya te reíste lo suficiente de mi

-. Dame diez minutos… solo escúchame y después…

-. Vuelve a tu mina del fin del mundo. No me interesa nada de lo que quieras decir

Termino de cerrar y comienzo a caminar.  Fernando no se mueve y me sigue con la vista y una expresión de dolor… ¿dolor?.. pero quien se cree??!!!!  ¿Qué es lo que le duele?.. ¿Qué ya no tendrá un juguete cada 15 días?… ¿Qué se le terminó la farsa?…

Acelero mis pasos cuando el dolor de recordar los momentos que pasé con él me llega de golpe… hiriéndome…

-. No quiero perderte!!!

Fernando sube la voz para que lo escuche… esta en medio de la calle mirándome esperanzado

-. ¿Perderme?- sonrío con cinismo – nunca me tuviste. Te pagué por tus servicios

Veo el efecto que mis palabras producen en él. Me giro de prisa y me alejo sin volver a mirar atrás. No quiero volver a verlo en mi vida.

Otra noche de insomnio y soledad… ya no existe Luka con quien soñar… No hay nadie…

El día siguiente es una repetición del anterior… me pregunto si será siempre así de ahora en adelante…

La calma de mi pequeña oficina me permite relajar mis hombros tensos y ocupar mi mente en el trabajo

-. Señor. Una persona quiere hablar con usted- anuncia Jesús, uno de los camareros

Me pongo tenso de inmediato

-. ¿Quién es?

-. Dice que es el señor Acevedo

La tensión no disminuye… el “señor Acevedo” podría ser cualquier persona… no conozco el apellido de Fernando. No voy a dejarlo entrar a mi oficina. Me pongo de pie y desde la puerta le pido a Jesús que me señale al hombre… No es Luka. Es Luis. El dueño del local de citas… nuestras miradas se cruzan y él acorta la distancia antes de que pueda reponerme del impacto

-. Necesito hablar con usted

-. No. No hay nada que hablar

-. Por favor. Será solo un momento – insiste decidido

Jesús nos mira a ambos, muy asombrado. En mis siete años en la Confiserie nunca he dado un motivo de comentarios.

-. No. Váyase – respondo

-. Martín. Permítame explicarle… – intenta avanzar hacia mí pero Jesús interrumpe en medio del camino. Es un chico alto con actitud agresiva.

-. ¿Quiere que le indique la salida, señor? – Jesús me pregunta a mí pero sus ojos se mantienen en Luis.

Estamos comenzando a llamar la atención. Algunos de los otros camareros están atentos a lo que sucede… lo único que faltaba!!… un escándalo de mi parte!!!

-. Gracias Jesús. Lo recibiré solo un momento – depongo mi actitud.

Siempre pido a los chicos no dar motivo de rumores ni  escándalo…  Me hago a un lado para permitirle el paso. Estoy odiando verlo entrar en mi santuario privado

-. Seré muy breve, señor Clergue. No tengo palabras para expresarle lo arrepentido que estoy de haber permitido que Fernando tomara el lugar de uno de mis trabajadores. Lo hice solo por la gran deuda de gratitud que tengo con él. Salvó mi vida y eso..

-. ¿Eso le permite arruinar la mía?-

-. No. El estaba interesado en usted desde la primera vez que lo vio. Nunca había visto a Fernando volverse loco por alguien

-. ¿Qué es lo que quiere, señor?- ya estoy alterado. No quiero escuchar sobre nada bueno sobre Fernando – Sus excusas no son válidas conmigo. Lo que usted me ha hecho….

-.Dígame algo, señor Clergue – me interrumpe bruscamente – ¿Acaso Fernando no le dio exactamente lo que usted quería?

Su desfachatez me deja mudo…

Debería estar suplicando mi perdón por lo que me hicieron…

Lo peor de todo es saber que tiene razón en lo que está diciendo. No voy a admitirlo. No. NO.

-. Ese no es el punto, señor

Luis sonríe burlonamente…

-. Usted está indignado y el otro anda desesperado. Bonita pareja hacen!!

-.Como se atreve a llamarme pareja de ese… ese infeliz??!!! se aprovechó de mí… me hizo creer que era…

Luis saca un sobre de su chaqueta y lo deja caer sobre mi escritorio.

-. Esto es suyo – da media vuelta y al pasar por mi lado se acerca lo suficiente como para murmurar cerca de mi oído

-. Bien que le gustó que se aprovechara de usted

Solo mi carácter me impide golpearlo…. Estoy en el límite de la indignación… sobrepasado por la furia… nunca nadie me había faltado el respeto de esta manera….

Reacciono cuando el hombre ya está saliendo de mi oficina

-. Váyase de aquí y no vuelva nunca más!! – no puedo controlar el grito.  Luis me mira de soslayo y sonríe alejándose.

Jesús y algunos de los otros chicos acuden a verme…

-. Jefe ¿está bien?

Estoy temblando… incontrolablemente… tan furioso que no sé qué hacer… Paul entra detrás de los chicos y los hace salir a todos.

-. Siéntate, Martín

El tiene un efecto calmante, como siempre. La seguridad de su voz y su mano en mi hombro me hacen retomar el control de mi persona.

-. Estoy bien – le digo una vez sentado y respirando normal

-. No. No lo estas pero vas a estarlo

Paul, en un gesto tan único, toma mi mano y la retiene entre las suyas. La calidez del contacto me hace bien. Me recuerda que hay más personas en mi entorno

Puedes irte a casa por el resto del día. Estas temblando

-. No. Estoy bien. En serio-  no soportaría estar solo pensando en él… en lo que pasó.

-. Si quieres quedarte lo entiendo. Solo tómatelo con calma. Yo puedo hacerme cargo por hoy.

-. Gracias…- es como si Paul tuviera un radar mágico que le indica lo que uno necesita.

-. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? Lo que sea – leo la sinceridad del ofrecimiento en sus ojos…

-. No. Voy a superar esto muy pronto

-. Si me necesitas ya sabes dónde encontrarme. Soy muy bueno escuchando

Paul me conmueve… es tan afectuoso. Olvidando todo protocolo me abraza con cordialidad

-. Las emociones fuertes son parte de la vida, Martin

Vaya!.. miren quien lo dice.. él que ha recibido emociones casi inaguantables.  Estoy al borde de quebrarme y ponerme a llorar en su hombro… pero recuerdo quien soy y me trago las lágrimas. Paul me contagia un poco de su fortaleza.

-. El viaje te hará muy bien – me recuerda

Si. El viaje será una buena distracción. Tengo que sobreponerme. Mi vida no termina porque un estúpido minero me haya hecho creer en la felicidad…

Agradezco a Paul su cariño y me quedo solo en mi oficina.

Encima del escritorio está el sobre que dejó Luis. Estoy casi seguro de saber lo que es…  lo miro largo rato con soberano desprecio… pienso en la posibilidad de arrojarlo a la basura sin abrirlo… de dárselo a un necesitado en la calle… de quemarlo…

Lo abro. Ahí están apilados, en un pulcro montón, todos los billetes que pagué por los servicios de Luka…

Es aún más ofensivo…

Ni siquiera puedo pensar que compré sus servicios ahora

¿Lo hizo por lástima?.. ¿Para reírse un buen rato?.. ¿se juntaban con Luis y le contaba lo que me hacía y como yo lo disfrutaba?  ¿Es por eso que me llamaba señor administrador?… todo me parece terriblemente vergonzoso ahora… ¿Por qué seré tan controlado?… quiero hacer algo llamativo y escandaloso con ese dinero como ir a su local y arrojárselo de vuelta en el rostro… escupirlo… herirlo del mismo modo en que él me ha herido…

Guardo el sobre en un cajón del escritorio, con llave.

Cuando se acaba mi momento de locura, salgo de la oficina y continúo mi día como si nada hubiera sucedido. Un par de chicos me miran con curiosidad pero todo termina rápido al ver que me desenvuelvo como siempre.

-. ¿Todo bien, señor? – Jesús es el único que se atreve a preguntar. Tiene una gran personalidad alegre este chico y es muy querido por sus compañeros y los clientes.

-. Todo bien, Jesús – confirmo.

Me sonríe mostrando su perfecta hilera de dientes blancos en su rostro bronceado. Jesús es muy atractivo y coquetea con cualquier cosa que esté viva y respire.

No hay más novedades hoy.

Cierro temprano y me alejo con el grupo de empleados. Nada de quedarme solo en ninguna parte.

 

Los días siguientes me concentro en trabajar y preparar el viaje con Carlos.  Hay mucho que hacer y responsabilidades que delegar.  Cada noche cierro de prisa y me uno al grupo que parte a sus casas…

Duermo mal así es que recurro a las pastillas y  soluciono el problema.

Mi maleta esta lista lo mismo que todos los documentos necesarios.  Voy tranquilo sentado en el avión. Deseo alejarme…

Carlos resulta ser un gran compañero de viaje. Nunca lo había visto en otro plano que no fuera el del chef exigente y perfeccionista. Fuera de su cocina es un tipo agradable y gozador de la vida. A todas partes donde vamos tiene amigos y conocidos. Europa es mucho más entretenida con él. No hay tiempo para pensar ni deprimirse. Luego del seminario frecuentamos clubes y restaurants. Todo llama la atención de Carlos. Su curiosidad lo lleva a investigar y conversar con chefs de todas partes y cada noche es una fiesta. Su ritmo es agotador pero me hace bien. Me divierto a su lado. Durante todo el viaje no he tenido tiempo para deprimirme ni recordar.

Veinte días pasan de prisa.

Me encuentro de vuelta en mi departamento como si hubiera sido ayer que lo dejé.  Es bueno estar de vuelta.

Temprano al día siguiente llego a trabajar lleno de energía. Cariñosa recepción que incluye un ramo de flores en mi oficina. El trabajo me absorbe de inmediato. Hay cosas que han quedado pendientes esperándome y no tengo ni un minuto libre

Cuando pasa el peak de la hora de almuerzo y el local está más desocupado, me siento a almorzar con Carlos.

-. Es injusto. A ti te esperan con flores y a mi no!! – su protesta no es real sino risueña… pero…

Me paro de prisa y corro a mi oficina. Di por supuesto que las flores eran del personal de la Confiserie. Desesperado busco entre las flores…

“Bienvenido”

Una tarjeta blanca escrita a mano… la firma es solo una letra.  “F

Las flores no tienen ninguna culpa pero de todas maneras ya no las quiero en mi oficina y van a parar al comedor de empleados.

Me ha recordado su existencia.

Luka… Fernando… está de vuelta y quiere hacerme saber que no me ha olvidado.  Las memorias de los momentos que pasamos juntos vuelven a golpearme intensamente. Me sostengo para no caer… odio extrañarlo y lo que me hace sentir su recuerdo.

Ya no vuelvo a continuar el almuerzo. He perdido el apetito y las ganas.

El resto de la tarde pasa normal… mientras no recuerde las flores.

Alrededor de las seis de la tarde salgo de la oficina para revisar el público del local y el servicio del personal.

Siento la mirada sobre mi antes de verlo…

En una esquina, solitario frente a un gran ventanal, está sentado Fernando… sus ojos clavados en mi. Mi reacción es genuina sorpresa… boca abierta y ojos grandes…

-. Pero que desfachatez!!

-. Lleva allí más de media hora, señor – Jesús esta a mi lado. – creo que lo está esperando a usted –

-. ¿Y tú que sabes?

-. Es el mismo hombre que lo vino a buscar una noche, hace unas cuantas semanas

Me callo. No quiero saber más del asunto. Mis asuntos privados deberían permanecer privados.

– ¿Quiere que lo eche a la calle?

Me siento tentado a decirle que si… que lo eche a patadas a la calle. Pero este lugar no es un club de mala muerte. Esta es la Confiserie. Orgullo nacional y de todos nosotros. Aquí no se trata mal a los clientes, aunque sean una porquería como ese tipo sentado solo y mirándome con cara de súplica.

-. No. Es un cliente. Trátalo como tal  

Mi siguiente pensamiento es de volver a encerrarme en la oficina hasta que se vaya… No. No voy a hacer eso. No voy a rebajarme y demostrarle que me incomoda. Continuo mi trabajo pretendiendo que no pasa nada aunque de reojo lo mantengo en mi radar visual. No me acerco a él. Lo ignoro. No existe.

Media hora después, Fernando se va en silencio.

Solo entonces me doy permiso para encerrarme en la oficina y desahogar mi rabia…  Luka… no puedo pensar en él como Fernando… ¿por qué ha decidido torturarme así?… Sería tan fácil no saber de él nunca más.

Fernando vuelve al día siguiente… y al siguiente… y al que le sigue…   Todos los días a la misma hora. Mis nervios están a punto de reventar.  No hay nada que pueda hacer para evitar que entre al local, tome asiento, ordene algo de beber o comer y me siga con la vista…  ¿acaso cree que voy a ir a preguntarle que hace aquí?.. ¿O a darme por enterado de su existencia?… quiero olvidar… olvidar lo bien que Luka me hacía sentir… pero su constante presencia no me permite hacerlo.

Luego de una semana ya todos en la Confiserie comentan sobre el tipo que se sienta en solitario, cabizbajo y triste… saben que viene por mí. Algunos chicos me miran como si la pena de Fernando fuera mi culpa. Que saben ellos!!!  Sigo sin darme por enterado de su existencia.  En algún minuto se tendrá que cansar o volver a su trabajo en otra ciudad.

Han pasado 10 días y Fernando no parece darse por vencido.  Lo más increíble es que ahora los chicos se pelean por atenderlo y se quedan a conversar con él. Fernando habla poco. Por su propio bien espero que no les esté hablando de mi.  Nadie me dice nada pero hay una cierta tensión en el ambiente. Yo paso la mayor parte de mi tiempo rumiando mi rabia contra él para callado y fingiendo que todo está bien.

Es agotador.

Al decimo primer día se me acaba la paciencia al verlo entrar manso y callado, con su mirada de perro apaleado. Me dirijo a su mesa para hablarle muy serio

-. ¿Qué crees que vas a conseguir viniendo aquí?

-. Que me hables – responde despacio pero esperanzado. Sus ojos castaños, de largas pestañas, brillan de ilusión

-. Puedes seguir esperando eternamente

-. Martín, por favor

Suficiente. Me alejo. No sé qué hacer. No puedo negarle la atención. Es un cliente. Me prometo a mi mismo no volver a hablarle.

Desde ese día, Fernando intenta hablarme cada vez que entra o se va del local pero no doy chance a que ello ocurra. Puede irse con sus ruegos al fondo de la mina si quiere y quedarse ahí para siempre

-. Jefe. Ya llegó – No es Jesús sino Alex quien interrumpe en mi oficina la siguiente tarde

-. ¿Quién llegó?- pregunto con toda honestidad…

-. Su amigo… ya sabe

Hay un sentimiento de lástima en Alex… lástima por Fernando!!

Esto es más de lo que puedo soportar. Todos están enterados y comienzan a simpatizar con él… Yo soy el malo de la película!!!  YO!!!  En serio es hora de ponerle fin a esto.  Me levanto raudo como un rayo y lo busco entre los clientes.

-. Ven a mi oficina

Me giro sin esperar a ver su reacción. Sé que viene caminando detrás de mi. Las miradas de todo el personal están puestas en nosotros. Me aseguro de cerrar la puerta. Mi oficina es pequeña. La distancia entre los dos no es suficiente… esto no es cómodo.

-. ¿Hasta cuándo? ¿Por qué no entiendes que no quiero nada contigo?

-. No te creo – la respuesta de Fernando es tranquila. Está seguro de lo que dice y me molesta su seguridad

-. Eres un vanidoso… no me interesas.

-. Pero tú a mi si… no creo que me hayas olvidado tan de prisa

-. Pero que voy a olvidar!!! Yo nunca sentí nada por ti – miento sin siquiera pensarlo.

-. Eso no es verdad. Tú me deseabas y sentías…

– Lo único que deseo es que te vayas para siempre de mi vida. No me conmueven tus miradas lánguidas ni tus flores!!! – estoy siendo altanero

Fernando me escucha y me mira como si recién en ese momento descubriera algo… sonríe con aún mayor seguridad… ¿Qué le pasa?.. ¿Está loco?…

-. No te conmueven mis ruegos… ni las flores…- repite

-. Eso es lo que dije así es que ya puedes irte y no regresar jamás

No sé que he hecho pero Fernando se queda en silencio… pensando

-. ¿Eso es lo que en verdad quieres? ¿Qué me vaya para siempre?

-. Si, por el amor de Dios, Si!!!

Asiente despacio moviendo la cabeza…

-. Muy bien. Fernando se va – En un movimiento rápido, Fernando sale de la oficina sin volver a mirarme ni hablarme…

¿Eso era todo lo que se requería?.. ¿Fernando se va?… Me quedo observando la puerta abierta… sigo su figura hasta que sale del local y se pierde en la calle…

Bien. Se fue. Se terminó

No va a volver.

Nunca más.

Me dejo caer sobre el sillón y miro un punto fijo en el techo…

Problema resuelto…

Se fue.

No apareció al día siguiente.

No es que lo estuviera esperándolo tampoco. Me alegró saber que no volvía.

Al segundo día tampoco vino. Los chicos comentaban entre ellos. Nadie me preguntaba nada pero sus miradas decían más que las palabras.  Ninguno de ellos sabía la verdad. No tenían derecho a mirarme ni mucho menos a juzgar. Si supieran lo que me había hecho… hacerse pasar por un escort para tener sexo conmigo!!… que importaba si yo le gustaba desde que me vio?.. no fue correcto.. No. no lo fue.

El tercer día fue tranquilo. Dejé de estar pendiente de la puerta de entrada cerca de las seis de la tarde. Fernando no volvería. Había visto la decisión en sus ojos.

Cuando se fue el último de los clientes  me tomé un momento para ordenar algo. Era de noche. Unos minutos más tarde estaba cerrando el local cuando escuché su voz

-. Me estoy cansando de esperarte, Martín

Me volví y ahí estaba él. Su voz me provocó un escalofrío. Era él… pero a la vez no era. Ya no estaba viendo a Fernando. Quien estaba frente a mi era Luka… plantado firmemente en el suelo con sus piernas separadas y una actitud segura… su forma de hablarme y el modo descuidado en que su camisa estaba abierta mostrando su musculoso pecho, sus jeans muy ajustados y la forma en que su mano se estiraba hacia mi.

Mi respiración se aceleró… no podía hablar

-. Si no te decides pronto voy a tener que castigarte

Castigarme???

Pero… ¿Qué…?…

Mi cuerpo me traicionó… mi miembro bailoteó como si hubiera recibido una bomba de calor y mis piernas tambalearon…

Luka se acercó caminando con confianza hasta que su brazo pasó por mi cuello y me sostuvo la cabeza… estaba a solo unos centímetros de mi boca y yo no estaba haciendo nada más que respirar agitado y sentir estrecho el pantalón…

-. Quiero hacerte cosas malas y sucias… muy sucias

Mi boca traicionera se abrió para gemir…

Luka aprovechó la oportunidad y me sostuvo firme antes de besarme salvajemente…

Oh por Dios… sus labios y su lengua nuevamente marcando su propiedad en mi

Una voz muy remota gritaba desde el fondo de mi cerebro… No.. no.. no… Pero un remolino gigante que giraba por mi cuerpo gritaba que “si” a viva voz…

-. Luka… – gemí.. si. gemí!! Ni siquiera fui capaz de hablar…

-. Al fin me reconoces – con sus fuertes manos apretadas en mis nalgas me atrajo contra su cuerpo

-. Bésame, Martín

Abrí la boca pero me detuve…  quería obedecer… a la vez que deseaba mandarlo al demonio…

-. Bésame. Aún no sabes lo que significa desobedecerme

Un espasmo violento de placer…  Su voz era la misma que empleaba cuando estábamos solos y me ordenaba.

-. ¿Qué estás haciendo? – pregunté. Al fin una neurona funcionó correctamente en mi cerebro… pero para ese entonces estaba yo atrapado entre sus brazos y su boca buscaba la piel de mi cuello para besar y lamer…

-. Tomando lo que es mío – me habló sobre mi boca

-. Yo.. no… soy

-. Eres mío. Me perteneces aunque te mueras de miedo. No te voy a dejar escapar. Si tengo que obligarte a quererme voy a hacerlo – me sujetaba tan firme y me hablaba tan dulcemente –  Déjame amarte

-. Me engañaste…- protesté débilmente

-. Todo lo que pasó entre los dos fue real

Me callé mordiendo mis labios… lo sabía… sabía que había sido real… sus miradas de cariño y ternura, el deseo. Sus besos y esa maravillosa forma de poseerme… siempre supe que era real…

-. Ríndete de una vez. No tengas miedo

¿Rendirme?… dejarme llevar por lo que siento… oh que dulce abandono… que maravillosa idea… lo miré asombrado, escéptico… aterrado… no tenía forma de luchar contra lo que estaba ofreciéndome… pero el miedo me estaba carcomiendo.

-. Estamos en medio de la calle – dije porque no sabía que mas hablar… rendirme era todavía una opción muy difícil para mi…  no me podía quitar la idea del engaño aunque mis brazos se hubieran aferrado a su cuerpo y mi boca correspondiera a sus besos

-. Llévame a tu casa – ordenó – o voy a hacerte el amor aquí mismo

Accedí… completamente atontado y subyugado por su control. Tenía ganas de llorar por dejarme seducir nuevamente… pero Luka frente a mi, amenazándome con castigarme y hacerme el amor en la calle era más de lo que mi cerebro podía tolerar sin morir de placer…

Mientras caminábamos por las calles  junto al río, un calor diferente iba creciendo en mi interior y de a poco se iba expandiendo por mis músculos, mi sangre…  no era algo sexual… era la simple magia de caminar con él a mi lado y comenzar a admitir que su amor y su persecución me estaban ganando…

-. No confío en ti – dije en el camino aunque nuestras manos iban entrelazadas

-. Aprenderás a hacerlo. Nunca más te daré motivos para dudar

Seguíamos caminado en silencio el trayecto a mi casa. Tenía ganas de llorar, gritar, abrazarlo y golpearlo…

-. ¿Por qué no estás trabajando en la mina?

-. Renuncié. Tengo algo mejor aquí

-. ¿Otro empleo?

Sonrió… Luka sonrió y sus ojos se iluminaron brillantes…

-. No. tú no eres un empleo

-. ¿Renunciaste por mí?

Me detuve en la acera y lo enfrenté… sonaba tan irreal… nadie hacía cosas así por mi… nadie me demostraba tanto amor y locura

-. Estoy buscando otro trabajo. Pero aquí. Cerca de ti

Sus manos enmarcaron mi cara… me sentí como un adolescente…

-. Perdóname, Martín. Sé que estuvo mal mentirte sobre quien soy pero mis sentimientos siempre fueron reales

Luka era como un remolino caliente que iba destruyendo toda mi resistencia… era la fantasía más grande y real… sus manos grandes, su cuerpo duro como roca y su mirada de amor… Dios!… eso que veía en sus ojos era mucho más que deseo… había dejado su trabajo para estar conmigo… me esperó muchas tardes en la confiserie… dejó que todos vieran su interés en mi… nadie me había dado pruebas de amor tan concretas… nunca…

Por primera vez Luka y yo nos besamos sin secretos… un beso dulce que muy pronto se transformó en pasional y excitante…

-. Quiero poseerte

Bajé la cabeza porque el rubor y la excitación me cubrían por completo…

Estaba ahogándome en pensamientos que me tiraban en todas direcciones… miles de preguntas que requerían respuesta… yo no soy una persona de actuar sin pensar… sin embargo ahora…

Un par de minutos después estábamos en mi hogar. Luka me envolvió en un abrazo y un beso salvaje…

-. ¿Dónde está tu dormitorio?

Se lo indiqué con la mano… entramos y pareció calmarse.

¿En verdad íba a permitir que Luka y yo tuviéramos sexo en mi propia cama?…

-. Deja de mirarme así – no me estaba preguntando sino ordenando

-. ¿Así cómo? – me defendí

-. Como si me tuvieras miedo

Pero es que lo tengo!!!

-. Ven aquí  

Se sentó sobre la cama y me indico sus piernas… aceptar era una rendición… ¿no me había rendido ya cuando le permití besarme y entrar en mi casa?…

Me senté sobre sus piernas sintiéndome extraño… sus abrazos y besos lograron tranquilizarme

-. Vine para quedarme contigo. Creo que estoy enamorado de ti y tú lo estas de mi

– Eso no lo sabes…

-. Lo sé y ya deja de comportarte como un taimado

-. Pero… – iba a protestar y levantarme pero sus brazos me sujetaron

-. ¿Sabes que eres taimado, orgulloso y altanero?

Luka estaba hablando con calma. Sus manos me soltaron para comenzar a quitar mi ropa

-. Yo no soy así…

-. Lo eres. Pero voy a enseñarte mejor

-. ¿Cómo??!!

-. Tú no quieres a Fernando. Tú quieres a Luka, quieres que te domine y controle… Acepto, Martin. Acepto ser quien quieras.

Su boca se deslizaba suave por mi hombro desnudo. Me hizo levantar para quitar mis pantalones…

Cerré los ojos… de pronto las preguntas habían desaparecido de mi mente y solo había silencio y paz… solo podía pensar en ver el cuerpo desnudo de Luka…

-. Yo… no sé lo que quiero…

-. Pero yo si sé… sé que te da miedo enamorarte y lo entiendo. Es aterrador en verdad. Querer estar con una misma persona por el resto de tu vida y sentirte bien con eso.

-. ¿Eso es lo que tú quieres?… – pregunté sorprendido mientras estaba desnudo y siendo acariciado y besado como si fuera valioso y precioso para él…

-. Te quiero a ti… ahora y siempre

Sus dedos exploraban mi cuerpo con desesperante lentitud… su boca me besaba y lamía… pequeños mordiscos… suspiros y jadeos… Luka cerró su mano en torno a mi polla erecta

-. Y tú ¿Qué es lo que quieres?

Oh Dios!!… sabía la respuesta… pero tenía tanto miedo de decírsela…

Luka apretó con más ganas y su mirada se clavó en mis ojos, exigiéndome rendición…

-. ¿Qué quieres, Martin Clergue?

-. Lo que tú quieras, Luka

Sonrió… se quitó la ropa con la rapidez del viento

-. Eso es. Buen chico – me empujó despacio sobre la cama

-. No soy un chico. Soy mayor que tú… ¿Qué edad tienes?

-. 28 y eres mi chico. No quiero protestas  

Protestar?… con dificultad podía seguir coordinando mi respiración… sumido en el exquisito martirio de sus caricias.

-. Aahhh… me gusta tanto lo que me haces…- si esto era rendirme… de acuerdo.. me rindo…

-. Lo digo en serio. Martín. No más protestas

¿Cómo podía hablar de eso cuando su lengua estaba lamiendo mi polla?

-. Ahá… – respondí ausente

-. ¿ahá, qué? –

Tuve que prestar atención cuando detuvo sus caricias. Su mirada severa hizo que se me helara el corazón

-. ¿Qué?… ¿qué dije?

-. No me respondas de manera irrespetuosa, señor administrador

Solo pude pestañear rápido y mirarlo con la boca abierta…

-. No quiero más “ahá”. De ahora en adelante me hablarás con respeto y me llamarás señor cuando estemos en la cama

Por un segundo no supe si reírme o ponerme a llorar.

Me quedé como idiota, desnudo, excitado, confundido y mirándolo como si viniera de otro planeta…

-. ¿Es en serio? -. Pregunté con un hilo de voz…

Fernando me devolvió una mirada seria y tranquila

-. Necesito saber que eres mío, que me perteneces. Tú… no tienes idea de lo que eres, Martín. Tan distinguido y elegante… tan señorial y lejano… cuesta tanto llegar a ti y estar a tu altura… Te amo y quiero tener la seguridad de que eres mío

¿Yo era eso para él?… ¿me veía de esa manera ante sus ojos?…

-. Si estás de acuerdo, me gustaría que fuera así entre nosotros – continuó

-. Si, señor – respondí sintiendo que enloquecía de alegría…

Fernando me miro sonriendo con complicidad… rodamos enredados por la cama…

-. Aprenderemos juntos – Fernando exudaba alegría por cada poro… sus manos me sujetaban con una nueva seguridad.

-. Si, señor – respondí nuevamente degustando con calma el sabor de aquellas palabras en mi boca y el efecto que producían en Fernando… Luka… en mi señor

-. Ahora, entrégame tu cuerpo. Yo sé cómo darte placer

La última barrera cedió en mi mente y quise entregarle todo lo que soy…

Aprenderíamos juntos…

3 comentarios en “Martin Clergue, el administrador

  1. Me ha encantado!! Deseando leer más, aunque me da penita que siguiente capítulo no sea sobre ellos, esperaré ansiosa!! Gracias!

    Por cierto, felicidades por la página!! Recientemente me enteré del Facebook, ya que leía las historias en amor Yaoi, y del nuevo proyecto, me gusta mucho, leeré a partir de ahora por aquí!!😊

    Un beso

    • Hola Rous!! Gracias por las felicitaciones. Estamos orgullosas y felices, llenas de ideas y proyectos para este sitio.
      Las historias de La Confiserie son muchas, alrededor de 20, y siempre voy a estar agregando comentarios sobre las historias de los personajes que ya conocen. Yo me he ido encariñando mucho con algunos de ellos. Te comento que por primera vez me he puesto “fechas” para actualizar esta historia. Espero poder hacerlo religiosamente cada 15 dias. Será un gran esfuerzo de mi parte ya que soy terriblemente desordenada. Gracias, Besos para ti también. Nani.

      • Gracias por contestar Nani! WordPress es de los blogs que más me gustan, y la verdad que os ha quedado muy chulo <3

        Qué bien!! Deseando leer el siguiente, y si dices que será en 15 días o así genial! Además el capítulo ha sido bastante largo, así que es comprensible si tardas algo más, porque no son capítulos cortitos.

        Un bikiño y gracias!!

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