Miguel Capítulo 49

Capitulo 49

LIDIA

Lidia miró repetidas veces el video hasta convencerse. Luego,  abandonó la tienda de prisa. Necesitaba hablar con Daniel. Lo encontró en casa, cenando con la familia. Se sentó a su lado, donde siempre, sintiéndose agitada y ansiosa. Quería contarle rápido. Con gestos le indicó que necesitaba hablarle. Desaparecieron juntos hacia la habitación de Lidia.  Daniel escuchó, luego llamó a Coque… se jugaban la última carta.

María llegó a la tienda de Lidia alrededor de las 4 de la tarde del día siguiente. Venía a recoger su vestido para el matrimonio. No tenía clara la razón pero le simpatizaba Lidia… era alegre, atractiva, sincera, decidida… era el tipo de mujer que le agradaba. Odiaba a las mujeres débiles.

Esta vez había viajado en compañía de un solo protector… de un único guardaespaldas y persona de absoluta confianza de Don Lino… Esteban. Lidia los miró entrar con nuevos ojos. María avanzo decidida hacia ella, a saludarla. Lidia ya no fijaba sus ojos en ella… era imposible leerla, sabía disimular y protegerse… su padre la había enseñado bien, pero Esteban no sabía jugar bien ese juego… en los ojos del hombre se notaba el amor y la devoción por la princesa de hielo.

– Tu vestido de matrimonio está listo- la saludó Lidia con su mejor sonrisa… de reojo notó como Esteban tragaba saliva y apretaba los puños… tan claro su gesto- vas a ser una novia muy bonita- entonces notó la agresividad en ella… por supuesto!! Ahora entendía todo!!! María se volvía más agresiva como una forma de protección, para evitar el dolor y no sentir angustia… se volvía más fría y más dura cuando se sentía triste o nerviosa… Sonrió, Lidia… solo había que saber leer a la niña… entender sus gestos desde un punto de vista diferente. La guio hasta el probador. Esteban quedó fuera

María se probaba el vestido…

– Perfecto… luces muy bien… Gonzalo estará feliz de tener una novia hermosa…. Bueno… tal vez..- se reía a propósito… con una risa tonta… sin sentido

– ¿Por qué dices eso?- preguntó sin perder la compostura… solo le había llamado la atención la extraña risa de Lidia… le estaba comenzando a tomar aprecio a su futura cuñada… era una mujer cálida y cariñosa, ella también compartía el secreto de Coque y Daniel.

– Bueno… ya sabes cómo es Gonzalo– por supuesto que ella no tenía idea de cómo era

– No… no sé cómo es

– Gonzalo es… tiene intereses variados

– ¿Estás hablando de su gusto por los chicos?

Diablos!!… si que era directa la princesa gélida

– Si, entre otras cosas- se alejó de ella. Se sentó en el sillón a mirarla con un gesto de calidez… invitándola a conversar. María detuvo sus movimientos también… se miraron estudiándose… se les estaban acabando las caretas… no quedaba tiempo… era la oportunidad perfecta para que pudieran hablar.

– Cuéntame cómo es- ordenó María sentándose a su lado

Lidia sintió que tenía una sola oportunidad… lo había pensado bastante

– Gonzalo es un gran hombre. Será el esposo perfecto. Dirigirá tu familia de la mejor manera posible. Tiene una mente increíble para los negocios y las oportunidades. Nadie podría hacerlo mejor que él-  Dios!!… esperaba no haberse equivocado

– Le tienes mucho cariño…

– Es mi hermano

– ¿En verdad es tan perfecto?

– Ya lo verás… todo funcionará de maravillas… nadie más podría hacerlo mejor que él- entonces notó un pequeño gesto de desagrado en María… solo un pequeño movimiento en su boca…. Sonrió… lo estaba haciendo bien – dirigirá todo con eficiencia… esperará de ti que seas igual… ninguna equivocación, una vida perfecta, programada, ordenada y segura- se calló para darle tiempo a que pensara el trasfondo de sus palabras – es la vida que esperas, ¿no?-

– Si, me gusta el orden y la seguridad

– Me alegro. Entonces todo irá bien entre ustedes. Lo que es a mi?… Oh Dios!!! Yo amo la locura de mi vida con Andrei… la forma en que me sorprende cada día… la aventura, la pasión… no lo cambiaría por nada del mundo!!-

– Estas muy enamorada…- suena casi como un reproche

– Si… mucho… es el hombre de mi vida… es el único capaz de hacerme rogar por sus besos y sus caricias… es el que hace que mi corazón pierda el ritmo al verlo… solo tomar su mano, mirar sus ojos y ver el amor en ellos…  amarlo de esta manera es tan intenso… no sabes lo maravilloso que es amar así… dejarte llevar por la pasión y las ganas de.. Dios!! perdón… ya estoy hablando demasiado-  pero ya era tarde y lo sabía… María la miraba fijamente… su respiración levemente más acelerada de lo normal

– ¿Vas a casarte con él?- su pregunta tenía un leve toque de ansiedad

– Voy a compartir mi vida con él… lo amo tanto- Lidia suspiró… Cuando hablaba deAndrei se apasionaba en serio   –espero que algún día llegues a sentir lo mismo María…- Bingo!!  La vio cambiar… frente a sus ojos cambió su expresión… había bajado su guardia… ahora si parecía tener los 19 años… Lidia no se atrevió a moverse… apenas a respirar

-¿Por tu hermano?- parecía como si se estuviera preguntando a si misma…

– Si… claro… será tu esposo por los próximos ocho años… tiene que ser por él, no?-

Silencio… Lidia no quiso interrumpir ni apurar, necesitaba que María lo pensara muy bien… que sus palabras hicieran efecto en su mente

– ¿Crees que… – María miró a Lidia… sus ojos preguntaban… llenos de duda- ¿Crees que llegue a quererlo?-

Lidia miró los ojos claros siempre fríos de María preguntándose si era ahora el momento en que debía ser completamente sincera… Sabía que María estaba especialmente sensible… algo tan raro…

– Gonzalo es… especial. Si sabes cómo tratarlo se podrán llevar bien-  deseó poder dejar de mentirle… decirle directamente lo que quería

– Pero… no crees que llegue a amarlo, ¿verdad?- Lidia podía jurar que María en su vida había mirado a otra persona con esa cara de ruego y preocupación que tenía ahora… seguramente no se daba cuenta de cómo había bajado sus defensas y se mostraba vulnerable… alcanzó a sentir un pequeño ramalazo de pena por la chica…

– Espero que no, María… espero que no llegues a amarlo nunca-

Se tomó el tiempo para escuchar y pensar…

– ¿Por qué?- estaba un poco a la defensiva ahora pero Lidia había abierto esta compuerta y tenía que continuar

– Porque…  él nunca va a amarte… no sería justo que tú lo amaras-.  

María sonrió con un poco de tristeza

– ¿Tu hermano está enamorado?-

Lidia no respondió… pero calló lo suficiente como para que entendiera que con su silencio le estaba dando su mejor respuesta… la cara de María cambió un poco más… eran gestos muy leves que indicaban su angustia

-. ¿Pero aún así se va a casar conmigo?-  

Esa pregunta no necesitaba una respuesta… Lidia volvió a guardar silencio un rato

– Tú también te vas a casar con él…-  estaba cruzando una línea muy fina… María la miró con los ojos muy abiertos…

– Pero yo no estoy enamorada de nadie-  ahí estaba… la princesa de hielo había vuelto en gloria y majestad. Se levantó del sillón, alzó su barbilla y la miraba desafiante. Lidia permaneció sentada y tranquila… con una sonrisa amigable y comprensiva

– Lo sé… y me alegro por ti, sería muy triste que tuvieras que dejarlo por una obligación… yo no podría hacer eso jamás –

– Lo harías si estuviera en juego el futuro de tu familia-

La respuesta de María la dejó callada… no supo que responder por unos instantes…¿casarse con otro por negocios, por su familia?… ¿dejar a Andrei?. Esta vez se puso de pie para estar a su misma altura. Ya no quería parecer amistosa sino decidida

– No. Jamás podría causarle ese dolor al hombre que amo… humillarlo de esa manera – caminó hasta mirarla muy de cerca- el amor es demasiado valioso para arriesgarlo… no te olvides que yo ya sé lo que es vivir separada de él… no lo haría.-

Se miraban… había un mudo desafío entre ellas

– Pero Gonzalo si va a hacerlo, entonces?… si va a tirar su amor a la basura?-

Dios! Si que podía ser odiosa la mujercita esta… había dado el golpe justo donde más dolía

– Ya te lo dije… Gonzalo cumplirá con lo que  mi padre le ha pedido-

María se miró al espejo detenidamente. Había vuelto a su máscara habitual

– Se ve bien, verdad?-

Lidia no supo que pensar… ¿había servido de algo?… ¿había traspasado en verdad alguna barrera?…

– Te ves muy bien, María…-  su voz sonó un poco triste.

 

GONZALO.

Andrei entra a mi oficina como todas las mañanas seguido de Miguel… Generalmente hablamos de lo que hay que hacer en el día, revisamos cosas pendientes… siempre tenemos mucho trabajo… pero hoy es diferente. Me voy a ausentar por un periodo no demasiado largo… tengo que aprender a fondo lo relacionado con el negocio de Don Lino y eso me va a quitar mucho tiempo. Andrei y Miguel tienen que hacerse cargo de todo… necesito dejar lo que tenemos funcionando en sus manos ahora. Confío en ambos, pero la experiencia la tiene Andrei. Estoy seguro de que Miguel aprenderá rápido… lo necesito para responsabilizarlo de algunas cosas… mantenerlo ocupado y con algo de poder… seguro eso le gustará… así dejará de pensar en estupideces… como esa de mandarse a cambiar… no me puedo quitar ese pensamiento de la cabeza… los días pasan demasiado rápido y no logro sacarle una respuesta definitiva… cada vez que lo hablamos terminamos discutiendo.

Cierran la puerta tras ellos. Nos habíamos separado hacia apenas unas horas atrás cuando Miguel se fue con Andrei del departamento, muy temprano, pero de todas maneras me gusta verlo en mi oficina. Aunque estamos viviendo juntos lo echo de menos cada momento que no está conmigo… cada vez siento más fuerte esta necesidad tan grande de él… es doloroso… me pregunto si siente lo mismo… quiero que sienta igual… quiero tenerlo a mi lado todo el día… quiero saber donde está a cada instante… no logro controlar a Miguel, la incertidumbre… la falta de una respuesta concreta me está volviendo obsesivo… no sé qué pasa por su cabeza… quiero convencerme de que lo que me dice son solo tonteras… todo eso de mandarse a cambiar… no he olvidado que lo dijo aunque no ha vuelto a mencionarlo… no me dice nada…  me gusta verlo frente a mí. Miguel permanece aparentemente indiferente mirándolo todo, en silencio… me molesta su actitud tranquila cuando yo no lo estoy… quiero  saber que me necesitaba de la misma forma en que yo a él…

Andrei me mira esperando que comencemos. Nunca me distraigo en nuestras reuniones, siempre estoy enfocado y dedicado al trabajo… pero hoy… mierda!!!…  no puedo ni siquiera acordarme de que tenemos que conversar esta mañana.

– Y tú?- me paro frente a Miguel que se desconcierta al verme tan encima suyo. Jamás es personal cuando estamos en el edificio de las oficinas… menos frente a Andrei o alguien más.

– Yo, qué?- mira a Andrei… no entiende que me pasa. Lo tomo de la cintura atrayéndolo… no me importa que Andrei este presente

– Estas muy tranquilo…- mi cara muy cerca de la suya

– Estoy… como siempre- intenta alzar sus manos para empujarme pero no lo dejo. No sé qué me pasa ni que quiero… solo estar cerca de él.

– Quiero…- lo beso sujetándolo… eso… eso es lo que quiero… sus besos… su atención… no quiero su aparente indiferencia cuando está cerca de mí. Responde apenas… Nos separamos y lo noto sonrojado… no puedo evitar sonreír al verlo avergonzado… Andrei nos mira con infinita paciencia…

– Si quieres espero afuera…- dice Andrei sonriendo

– No… ya  terminé– me separo unos pasos de Miguel y vuelvo rápidamente a concentrarme en lo que hay que hacer… ahora, que ya tengo su atención y su mirada enojada sobre mí, puedo hacerlo.

Una de las cosas que lamento es que el matrimonio y mis futuras ocupaciones me van a impedir estar a cargo del nuevo proyecto ahora que tan solo faltan unos pocos días para echarlo a andar… He invertido tanto tiempo y energía en el… es importante para mí pero me estoy quedando fuera… solo podré manejarlo a la distancia… se lo estaba entregando todo a Andrei y a Miguel. Confiaba plenamente en ambos. La mañana se nos pasa rápida en explicaciones y preguntas…

Nos vamos a almorzar y en el camino se nos une Daniel que sigue trabajando en las oficinas pero ha vuelto donde Andretti luego del anuncio del matrimonio. Papá me está dejando tiempo y espacio para arreglar mis cosas antes de hacerme cargo de lo de Don Lino. También tendré que pasar tiempo aprendiéndome todo su negocio… mierda!… será María la que me va a enseñar?… espero que no… eso me molestaría mucho. Tal vez Esteban podría introducirme en el mundo del negocio de esa familia… preferiría tratar con él antes que con ella…

Como siempre que se juntan, Daniel y Miguel hablan mucho y demuestran tener una conexión especial… pero eso ya ha dejado de molestarme; sé que su amistad es solo eso ahora y que es importante para Miguel tener a Daniel de amigo… se ven bien juntos, cómodos… no puedo negar que cuando los veo demasiado juntos y se tocan por casualidad o se abrazan recuerdo que mi hermanito pequeño se quedó con la primera vez de Miguel… eso va a dolerme siempre… pero es una de las cosas que he tenido que aprender a tolerar por amor a Miguel.   Mirando a Daniel recuerdo de pronto al hijo menor de Lino, al heredero… Daniel está con él… me pregunto si mi hermano entiende como los cambios que vienen van a afectar su relación con ese chico… ¿entiende lo que va a suceder una vez que ese chico se haga cargo de su familia?… el cambio será fuerte y brusco. Ojalá Daniel tenga la fortaleza que se necesita para aceptar todo lo que se viene y seguir al lado del chico… Se ve agradable  e inteligente… me cayó simpático el heredero… además, será un refuerzo adicional a nuestro dominio sobre el puerto.

Miguel se sienta a mi lado. De pronto no me importa nada y varias veces paso a tomar su mano o a acariciarlo mientras almorzamos… es mío… quiero que todo el mundo los sepa… sé que no debo… Daniel y Andrei me miran sorprendidos, nunca antes me habían visto hacer algo así, les devuelvo la mirada… hay una comunicación sin palabras… les dejo claro que se lo que estoy haciendo… es mío, maldición!!! Quiero gritarlo.

Al terminar el almuerzo, Andrei y Miguel tienen varias cosas que hacer… hora de separarnos… no quiero… quiero más de Miguel… estamos en un lugar público y no puedo ni besarlo ni tocarlo de la manera en que tengo ganas de hacerlo.

– Sube a mi oficina un momento – le digo a Andrei. Sé que Miguel va a venir con él. Subimos juntos en el ascensor. Andrei me mira disimuladamente desde atrás y sonríe burlándose de mi… diablos!!… ¿tan trasparente le resulto a mi amigo?… sabe lo que quiero. Tanto así que al llegar a mi oficina me detiene en la puerta y me habla despacio

– Puedo hacer todo solo – se da media vuelta y se va. Miguel mira todo este movimiento rápido e intenta seguirlo pero sujeto su mano y tiro de él. Lo aprisiono entre la puerta cerrada con seguro y mi cuerpo

– Te quedas conmigo-

– Estas manipulándome

– Soy tu jefe… hago lo que quiero contigo-

– Abusador…- pero sonríe… desde hace un par de noches no ha dejado de sonreír… me rodea con sus brazos y nos olvidamos de todo lo que sucede fuera de nuestros cuerpos en contacto… él lo quiere tanto como yo… estar juntos… no separarnos durante el tiempo que nos queda para nosotros… solo unos pocos días.

– Te quiero conmigo-

– Ya me di cuenta – su sonrisa es confiada… me sujeta de la camisa y me acerca -¿quieres que repita lo que hicimos hace unos días?…-

No puedo evitar la risa… adoro ver a Miguel así de confiado y canchero conmigo… me gusta su seguridad… pero no…  no quiero repetir lo de hace un par de noches…  ahora lo quiero mío. Lo levanto y en un segundo lo dejo sentado sobre mi escritorio… algunos papeles caen… no interesa… solo él… mis manos bajo su ropa… dentro de su pantalón. Agarrando su trasero…

– Desvístete- le ordeno al oído. Me mira dudando pero le confirmo la orden con mis ojos. Comienza a quitarse la ropa… sin chistar ni protestar… me gusta dócil y obediente… me excita aún más… del cajón saco el lubricante… desnudo sentado en mi escritorio… solo abro mi pantalón y bajo el cierre… separo sus piernas y me instalo entre ellas… sin quitar mis ojos de los suyos…  nos besamos y bajo mis manos por su espalda agarrándome de su trasero… jadea… cierra sus ojos y siente mis caricias… lo beso en todas partes… esta tan tranquilo y entregado… de pronto Miguel me empuja suavemente hacia atrás… baja hasta que su boca queda a la altura deseada… casi arrodillado frente a mi… toma mi pene entre sus dedos… lo besa y lame muy lentamente… luego lo pone en su boca… es hipnótico verlo desnudo en mi oficina haciéndome una felación… entro en su boca… caliente y húmeda… su lengua me hace sentir… chupa la cabeza de mi glande… continúa hasta que tengo que detenerlo.

– Me gusta tu sabor…- hay fiebre en sus ojos… lo vuelo a sentar en el borde del escritorio… sus piernas muy abiertas y algo levantadas… se cruzan en mi espalda… empujándome hacia su cuerpo… mierda!!… no hay mejor lugar en el mundo que dentro de él.

– Mocoso… mocoso mío… me vuelves loco– las palabras salen solas de mi boca… quiero hacerle sentir mi cariño… todo mi amor… no es solo sexo… lo sabemos hace tiempo… es amor del bueno. Miguel me empuja más hacia él… retrocede su cuerpo sobre mi escritorio… algunas cosas caen al suelo… los papeles se desparraman  y arrugan… pero nada es más importante que lo que estamos sintiendo… reímos ante el desorden que estamos provocando para volver a buscarnos con más ganas… con mucha fuerza dentro suyo… gime y se muerde los labios… mis manos lo masturban… nos corremos en un mar de sensaciones y gruñidos… completamente agotado sobre su cuerpo…

No voy a separarme más de él… ni un momento siquiera…  hasta el sábado.

Durante la tarde me tomo un momento para hablar a solas con Andrei. Le explico que necesito su ayuda para que “acompañe” a Miguel durante todo el día sábado… el día de la ceremonia.

– No quiero que lo pierdas de vista ni un momento, Andrei-  Me mira… ¿dudando??… esto sí es inesperado – ¿Qué pasa?- pregunto a la defensiva. No me esperaba esta reacción de Andrei

– Nada- responde de inmediato

– ¿Tienes algún problema para hacer lo que te pido?-

– No. Ninguno-

Nos miramos fijamente… Andrei es el único a quien puedo pedirle esto… es mi amigo del alma… ambos sabemos que contamos con el otro en forma incondicional… por eso me extraña tanto su mirada llena de dudas

– Andrei… –

– Haré lo que me pides– responde tajante cortando el tema.

– Es importante– le recalco

– Lo sé- vuelvo a ver a mi amigo de siempre.  Sellamos el acuerdo con un serio apretón de manos.

 

Viernes en la tarde, faltaba poco para terminar el día.  Mi secretaria, que ya se retiraba al igual que todo el resto del personal, me anuncia que mi padre quiere verme. Espera afuera. Supuse lo molesto que debía estar por tener que ser anunciado y esperar, pero esas eran mis instrucciones desde que Miguel estaba conmigo todo el día. Fui a abrir la puerta y no me fijé  en la reacción de Miguel. Soltó todo lo que tenía cerca suyo, se puso de pié muy rápido y se acercó a la puerta junto conmigo.

– ¿Qué pasa?- le pregunté justo antes de abrir viéndolo a último momento.

– Te espero abajo – me dijo pasando por mi lado y saliendo de la oficina. Se encontró de frente con mi padre. Ambos se miraron y pude ver claramente la sorpresa y molestia en los ojos de papá… Miguel estaba de espaldas a mí, pero eso no evitó que viera la cabeza baja y la actitud de temor y sumisión… ¿Qué diablos estaba pasando aquí?… Miguel nunca reacciona así con nadie…  su orgullo… entonces me di cuenta que ni siquiera se habían saludado… me quedé expectante… pensando… tenía que haber una explicación para este cambio de actitud de ambos…

– Papá…- entró a mi oficina, ignorando mi mirada de pregunta…

– ¿Está todo listo?-

– Si señor. Andrei se hará cargo de casi todo…- observé atentamente su reacción a mis siguientes palabras – junto con Miguel-

No movió ni una pestaña…

– Bien… tienes que estar disponible de todas maneras por si tiene preguntas o dudas. Quiero que Andrei pueda contactarte cada vez que lo necesite–  Bien, la indicación que no me daba su cuerpo me la daban sus palabras… solo Andrei, Miguel era ignorado completamente

– Los dos podrán contactarme cuando quieran. No voy a dejarlos abandonados- Volvió a ignorar mis palabras. Nos concentramos en detalles que quería que le explicara. 15 minutos más tarde estaba más tranquilo.

-Espero que Andrei sepa reemplazarte- me dijo antes de salir de la oficina

– Confío en él…  en ambos- Desde la puerta me miró… una mirada extraña… sólo unos pocos segundos. Luego sonrió

– Mañana serás un hombre diferente hijo… estoy muy orgulloso de ti- su sonrisa le ilumina el rostro… en verdad está orgulloso… debería sentirme bien con sus palabras… después de todo siempre he querido ser como él… poderoso, frío, calculador… llegar hasta lo más alto… ¿Por qué mierda me siento podrido entonces?   Sus palabras me molestan más de lo que me agradan.  Doy vuelta y miro los papeles que aún quedan sobre el escritorio… viernes, 6 de la tarde… mañana me caso… Miguel me espera abajo… me siento frente al escritorio sin ánimo de moverme… dormir?… desaparecer?… no me había sentido así nunca antes…

 

MIGUEL.

Si ha existido una semana extraña en nuestras vida definitivamente ha sido esta… no me deja solo ni un momento… encima de mi todo el día… intentando controlar cada uno de mis movimientos… meterse en mis pensamientos… convencerme… no me quejo… adoro su atención puesta en mi, su mano que me busca aún cuando está muy ocupado y hay más de sus hombres presentes… ni siquiera se da cuenta que lo está haciendo… solo aprieta un poco mis dedos y sigue haciendo lo que hacía… es como si quisiera confirmar que estoy a su lado aunque me esté viendo… sus ojos que se detienen en mi en el medio de una reunión con más personas… Gonzalo parece estar desafiando a su buena suerte… intentando gritar que somos pareja… no sé quien en este edificio no se habrá enterado de ello a estas alturas… aunque todo es disimulado y nadie se atrevería a mencionarlo en voz alta… todos saben que Gonzalo va a casarse… mañana.

No estoy preparado… nunca voy a estarlo…

La llegada de Don Jaime a la oficina de Gonzalo me hizo salir corriendo. Sé que tenemos que encontrarnos más tarde.  Mientras conversan arriba en la oficina me siento a esperarlo en el lobby. Intencionalmente me pongo a pensar idioteces… a contar los cuadrados de baldosas del piso…  no quiero recordar lo que va a pasar… los empleados abandonan el edificio… se va quedando vacío.

Mientras aguardo a Gonzalo recibo un mensaje que no esperaba… Don Jaime. Me espera en su oficina ahora mismo… mierda!!… no lo pienso dos veces… tomo el ascensor de vuelta y me dirijo a su oficina… está para el lado contrario a la de Gonzalo

Entre directamente, la puerta estaba abierta y Don Jaime me esperaba. Hoy no había sonrisas ni apretón de manos… nada de saludos ni charla estúpida. Fue directo al grano. Me entregó un sobre grande.

– Ábrelo-

Vacié el contenido sobre su mesa. Documentos, llaves, dinero…

– Nadie sabe de este negocio en la frontera norte.  Hay dos personas que te estarán esperando. La información está en los papeles. Trabajarán para ti. Estas a cargo, Miguel. Aprende bien y no te equivoques o te lo cobraré muy caro. Solo te comunicaras conmigo una vez al mes para informarme. Los detalles están todos en los documentos. Hay un mapa del lugar. Está totalmente aislado y protegido

Hojeo los papeles… tráfico ilegal, productivo por lo visto… el mapa… efectivamente aislado hasta del poblado más cercano… nadie sabría de mi en mucho tiempo.

– Es un recinto muy seguro. Tiene bastantes comodidades. Necesitaras una moto para recorrer las distancias en la frontera. Compra la mejor. Si necesitas escapar agradecerás tenerla. Tienen instalaciones de satélite, radar… todo lo necesario. No hay nada en ese lugar que lo vincule conmigo. Procura que se mantenga así

Don Jaime ha pensado todo muy bien. Las cifras en los documentos eran impresionantes.

– ¿Preguntas?-

– Ninguna- respondo. Me mira fijamente…

– Te irás mañana- ¿necesita confirmarlo varias veces?

– Si señor-

– ¿Y ahora?-  ¿ahora?… ¿quería saber qué iba a hacer ahora?…

Me callo… no voy a responder a eso. Entiende mi silencio. Su cara se torna molesta.

– Cuida que no tomé demasiado. No lo quiero atrasado o con cara de muerto mañana. Se va a casar-

– Si señor-  respondí atragantándome con las ganas de llorar

La conversación había terminado.

Guardé el sobre en mi cuerpo distribuyendo los fajos de dinero en diferentes bolsillos… nunca había tenido tanto dinero en mi poder… me sentía sucio y barato.

Bajé de prisa y me senté a esperarlo. Después de un rato corto llega.

– ¿Qué fue lo que paso arriba… con mi padre?- pregunta mientras conduce… mierda!!… fui descuidado… ni siquiera pensé en una buena excusa para darle ahora

– Supuse que querrían hablar en privado-

No vuelve a mencionarlo hasta que entramos al departamento. Ahora si… mirándome directo a los ojos y sin dejarme mover me vuelve a preguntar, analizándome cuidadosamente…

– Quiero saber qué pasa con mi padre… y no me mientas-

– No pasa nada- sus ojos encima… son nuestras últimas horas juntos… aunque él no lo sepa… me da lo mismo mentirle, solo no quiero pasar el tiempo discutiendo y peleando – es tu padre… me da vergüenza que nos vea juntos…- supongo que por el hecho de mentirle tan descaradamente me sonrojo… lo suficiente para que me crea.

– ¿Me estás diciendo la verdad?-

– ¿Confías en mi?- pregunto en vez de responderle directamente

Me besa… ya no nos quedan besos suaves y tiernos… solo nos queda desesperación y falta de tiempo… ganas de dejarnos marcas y huellas… dolorosas y fuertes… sus dientes muerden mis labios y su lengua es una intrusa que lo recorre todo… duele.. mis gemidos quejándome solo lo excita más… le devuelvo la misma cuota de violencia en mis besos y caricias… la ropa desaparece rápido… tengo la precaución de envolver el maldito sobre entre mi ropa mientras me la quito… Gonzalo ni siquiera se toma el tiempo para prepararme… ahí mismo en la sala… me gira de golpe contra la pared… separa mis nalgas y me penetra bruscamente…hasta el fondo… entero en mi… duele… me deja sin respiración… me encanta, su agresividad me excita a morir y lo sabe… sus manos sostienen mi pene y mis bolas… me acaricia llevándome hasta el borde del dolor… jugando a asustarme… muerde mis hombros, mi cuello… me embiste con violencia… sus dedos me sujetan fuerte… sé que mañana voy a tener varias marcas más en mi piel pero las quiero todas y cada una…. Ojalá pudiera dejarme marcas permanentes que me recuerden siempre momentos como este…

 

 

– Vístete… vamos a salir-  son cerca de las 10 de la noche. Nos hemos quedado desnudos sobre la cama… no tenemos mucho más que decirnos… solo estar juntos. Escondo el sobre en un lugar seguro. Obedezco el resto  en silencio. Hago lo que me diga que haga… cualquier cosa que quiera… no sé qué más puedo hacer que complacerlo… no hay nada más… claro, aparte de cortarme las venas y dormirme para siempre en sus brazos… sobre su pecho… vaya!! No lo había pensado antes… no es tan mala idea… dejar que la vida se me escape mientras me acurruco en su pecho…

Llegamos al mismo club que me había llevado antes… esta vez si me atrevo a bailar con él… hoy me atrevo a lo que sea… a desafiar a la muerte misma si me lo proponen… la música fuerte, las luces y el ruido no nos dejan pensar en nada mas… solo movernos al mismo ritmo… sentir sus manos pasearse por todo mi cuerpo… la champaña corre por mis venas y por la suya… la bebo en su boca, en sus manos… la quiero beber en su cuerpo… en su ombligo… se lo digo y sonríe.

– Dentro de un rato mocoso… te lo prometo – me besa… su promesa suena a mucho placer. A ratos pareciera que estamos haciendo el amor en la pista de baile… enredados y apegados… moviéndonos sinuosos… nada más importa… es mi última noche con él… no quiero que me vea triste… cuando lo recuerdo se me caen las lágrimas… me giro y las quito… vuelvo a sonreír… mas champaña por favor… en alguna parte de mi mente suenan las palabras de Don Jaime encargándome que Gonzalo no beba demasiado… a la mierda… que se lo beba todo… hasta que quedemos inconscientes y nos olvidemos de mañana…

Volvemos al departamento cerca de las 3 de la mañana… chispeantes y calientes… riendo como si no tuviéramos preocupación alguna… corro hacia el dormitorio mientras me quito la ropa… lo quiero… lo deseo dentro de mi cuerpo… fuerte, duro… Gonzalo aparece con una botella de champaña… la destapa y el liquido sube chorreando por su mano… nada importa… ni la alfombra que se moja, ni que se casa dentro de unas horas…

– Ven aquí- lo llamo tentándolo… desnudo sobre la cama…

Deja la botella en el velador mientras se desviste… lo miro detenidamente… quiero recordar cada detalle… la luz sobre su piel… sus formas… se arroja sobre mi… nos damos vueltas en la cama… beso su cuerpo… tomo la botella y derramo champaña en su ombligo… corre por su piel… lamo su cuerpo… chupo, muerdo… me desespero… no hay mas… es la última vez… nunca más voy a tener el cuerpo de Gonzalo para mi… Mierda!!… el dolor quema y me ahoga… Oh Dios!!… es tan fuerte que me hace gemir de dolor… mi respiración se agita violentamente como si hubiera recibido un puñetazo… es una realidad… quiero morir…

– Miguel…- Me estruja en un abrazo… sus ojos también están húmedos… recuperamos de alguna parte el último beso lleno de calidez y ternura… es largo, lento y dulce como la miel… nos sujetamos las caras… lloramos juntos… enredo mis piernas en su cuerpo… atrapándolo sin soltarlo… su boca… sus labios… me estoy despidiendo y muriendo… mi Gonzalo… ya no mas..

– Ya déjalo… voy a volver Miguel… te amo. Solo espérame– me mira a los ojos- dime que me vas a esperar-

Dios… es tan hermoso… ¿cómo voy a poder seguir viviendo sin él?… sin mirar sus ojos tan intensamente profundos… sin escuchar su voz… vuelvo a recordar morir en su pecho… me parece tan agradable la idea ahora…

– Miguel!!… dilo… por favor- me pide algo que no puedo decirle… sé que tengo que responderle algo… algo que lo deje medianamente tranquilo, sin mentirle demasiado sino esto va a terminar en una guerra…

– Lo hablaremos… después…- respondo entre sollozos… pero Gonzalo se alegra… le he mentido, le estoy haciendo creer que me va a encontrar cuando vuelva y que entonces podremos hablar… soy una mierda… le estoy mintiendo pero no se qué otra cosa puedo decirle… Hacemos el amor de mil maneras… llorando… gimiendo… abrazándonos y enterrando nuestras uñas y dedos en la piel del otro… duele… no solo físicamente… duele en el alma…

En su pecho… cansado y soñoliento… peleando para no dormirme… rodeado de su olor… solo necesito un corte rápido… sería un final perfecto para mi vida…

 

El ruido de la puerta del baño que se abre me despierta… fue una noche larga y difícil… llena de emociones… me duele la cabeza y casi todo el cuerpo… lo veo salir del baño… es un golpe directo… viste un terno oscuro de diseñador… camisa blanca… algo muy helado… frío… me recorre la columna… se detiene al verme despierto y se acerca a la cama.

– Vuélvete a dormir… Andrei ya está por llegar…-

-¿Andrei?… ¿por qué?-

– No quiero que te quedes solo– me besa… huele a limpio… delicioso. No quiero dormir. Me levanto y caminando con dificultad me meto a la ducha… me visto. Gonzalo está tomando un café mientras me espera. Andrei ya llegó.  Gonzalo mira el reloj. Se acerca y me abraza.

– Tengo que irme… recuerda lo que me dijiste-

Irse?… ya?… … … …  no puedo hablar… ni llorar… ni nada… el miedo me paraliza… solo lo miro y esbozo una  pequeña sonrisa… un suspiro… es todo lo que soy capaz de hacer… me besa en los labios… me sostiene con delicadeza y me dice al oído.

– Te amo… no se te olvides que eres el único en mi corazón mocoso. Te amo con todo mi ser-

Sigo sonriendo como si mi rostro se hubiera petrificado… vuelve a darme un beso rápido y comienza a caminar hacia la puerta. Le dice algo a Andrei y está a punto de salir… mi respiración se comienza a agitar…

– Gonzalo!!!- corro hacia él y cruzo mis brazos en su cuello… lo retengo contra mi…- te amo también-

– Lo sé –

– Necesito tu promesa-

– Promesa?-

– Prométeme que vas a respetar mi decisión-

– ¿Qué decisión?-

– La que tome… la que sea que yo decida- hablo rápido… la necesito escuchar ahora mismo

– Miguel…-

– Tu promesa, Gonzalo- le pido con urgencia

– No sé de qué estás hablando… no puedo prometerte algo que no sé que es…-

– Solo… prométeme que vas a respetar mi decisión. No es tan difícil-

Se queda en silencio… pensando y analizando…

– Miguel… respeto tus decisiones… lo hablaremos a la vuelta-

– Tu promesa!!! La quiero ahora… antes de que te… – subo la voz exigiendo. Gonzalo puede ver mi desesperación y mi necesidad de escucharlo decirlo… se que está apurado. Posiblemente Don Jaime lo esté esperando abajo.

– De acuerdo… prometo respetar lo que decidas… siempre y cuando lo hablemos antes-

Mierda!! así no me sirve de nada…  es una promesa a medias…

– ¿Prometes respetar lo que decida?- insisto

– ¿No es lo que acabo de decirte?-

– Solo responde!!! Si o no?- estoy conteniéndome a duras penas… mis manos están entre las suyas… sus manos… sus dedos pulgares acarician mis manos… adiós manos… adiós dedos… adiós olor… adiós vida… Ve mis lágrimas. Hace un gesto maldiciendo y me abraza fuerte, aguantándose las propias ganas de llorar.

– Si… te prometo lo que quieras, mocoso…- me sostiene de los hombros y vuelve a besarme. Se aleja y sonríe de medio lado con esa cara que adoro… esa hermosa sonrisa enigmática que nunca sé lo que me depara… no… ya no… ya no me depara nada más… Dios!!… no… nunca más será para mi…

-¿Contento ahora?

– Si…

Un último beso amor mío… un beso para llevarte mi vida… lo sujeto firme y lo beso entregándole todo… solo espero que algún día se de cuenta de lo que significa besarlo de esta manera… lo que le estoy diciendo… adiós amor… gracias… se feliz y poderoso y tan grande como las estrellas…

Se aleja de mi… Gonzalo cruza la puerta, se vuelve a mirarme y me envía un beso en el aire… desaparece de mi vista.

La puerta se cierra… por unos segundos me quedo esperando a que algo suceda… retrocedo hasta sujetarme de un mueble.. de cualquier cosa que me sostenga… me cuesta respirar… un sonido ahogado crece en mi garganta… incontrolable… me llevo las manos a la boca pero no puedo evitarlo… lloro desconsoladamente… Andrei me mira… entiende… siento que me estoy quebrando en muchos pedacitos… crack… crack… corazón roto…

– Miguel, toma bebe. Siéntate. – me acerca un vaso con agua… intento beber pero no puedo… solo aire…

Levanto mi mano para agradecerle e indicarle que estoy bien… necesito estar solo y calmarme. También tengo algo que hacer ahora… tengo que desaparecer para siempre.

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