Miguel Capítulo 50

CAPITULO 50

 

ANDREI

Andrei estaba en un verdadero dilema… sabía que algo iba a pasar en cualquier momento… algo que podría cambiar su vida para siempre… su vida… y pensaba literalmente en el hecho de que su corazón siguiera latiendo y su cuerpo funcionando… estaba en manos de Don Jaime… enojarlo, molestarlo o hacer algo que lo disgustara podría equivaler a una muerte como la de su padre…  Dios!!! Quizás peor aún… era responsabilidad de Gonzalo… pero la otra parte de su vida… la de las emociones, sentimientos, trabajo y la felicidad estaba en manos de Lidia y Gonzalo… en este momento estaban confrontándose esas dos realidades. Hubiera preferido quedarse fuera por esta vez… no hacerse cargo de Miguel porque sabía que Don Jaime iba a intervenir… lo esperaba en cualquier momento… lo veía venir… pero Gonzalo se lo había pedido y no pudo negarse… sabía lo importante que era para Gonzalo no dejar que Miguel desapareciera… ¿tendría en verdad intenciones de hacerlo?… paseaba por la sala… lo había visto quebrarse… romperse… lo entendía claramente… le tenía mucho aprecio a Miguel… llevaban meses trabajando junto… lo había visto crecer y cambiar… desde el cuerpo golpeado y casi sin vida que conoció en las bodegas abandonadas hasta el chico seguro y enamorado que era… hasta hace unas horas atrás… Dios! Sí que lo estaba pasando mal, pero insistía en hacerse el fuerte. Se había encerrado en la habitación de Gonzalo… lo dejó… no había mucho en lo que pudiera ayudarle… estaba deshecho de dolor y él, honestamente, no sabía que decirle… no estaba de acuerdo con lo que estaba haciendo Gonzalo… no debería haberlo abandonado.

Andrei fue a buscar una taza de café cuando su teléfono celular sonó… miro el numero antes de contestar… lo sabía… mierda, mierda!!! no había pasado ni media hora desde que se fuera Gonzalo…  tragó saliva… respondió, no tenía sentido no hacerlo. Él sabía dónde estaba, con quien estaba y que estaba haciendo

– Andrei… ¿por qué no estás con Lidia camino del matrimonio?- no parecía molesto lo cual lo hacía más peligroso

– Don Jaime… es que… no puedo asistir a la ceremonia– qué sentido tendría explicarle cuando sus hombres debían haberle informado de todo ya.

– Tonterias!… toma el vehículo y vente inmediatamente- Dios… tenía tan claro que esto iba a suceder… lo supo desde el principio…- Es una orden- ahora su voz era dura.

– Si señor- cortó el teléfono sintiéndose partido en dos… iba a traicionar a Gonzalo… a Lidia. No lo perdonarían nunca si Miguel desaparecía pero no podía hacer otra cosa… dio varias vueltas… estaba jugando con su vida si desobedecía esa orden… ¿qué mierda podía hacer ahora??

Golpeó la puerta del dormitorio de Gonzalo. Miguel no respondió. Volvió a golpear y abrió.  Sobre la cama Miguel intentaba dormir… aun entre sueños sollozaba. Lo miró más de cerca… volvió a sentir lástima… a Miguel le tomaría tiempo recuperarse de esto.

– Lo siento Miguel… tengo que irme- habló más bien para sí mismo… Miguel dormía.

 

MIGUEL

Cuando escuché el llamado a la puerta tiré todas mis cosas bajo la cama y me arrojé de prisa sobre ella. Seguía pensando de qué forma iba a pasar sobre Andrei para salir de este lugar… lo escuché hablarme y luego lo vi alejarse… salir del departamento. Solo entonces salté de la cama. Recogí las ultimas cosas que me quedaban… no era mucho lo que me llevaba. Tal vez lo más valioso que tenía en mi pequeño equipaje era la camisa que Gonzalo había usado ayer, con su olor y una foto suya que me había robado… me era imposible cortar con todo tan bruscamente… quizás en el futuro sería capaz de deshacerme de todo… pero por ahora, necesitaba de estos pequeños recuerdos. Tomé el sobre, el dinero. Sobre la mesa del velador dejé las llaves del departamento… la nota que le había escrito hacía un rato… también sentí como dejaba un trozo de mi vida.

Caminé hacia la puerta… con la manilla en mi mano me giré lentamente a observar el departamento por última vez… cerré los ojos en cuanto sentí las lágrimas asomar. Tenía mucho que hacer ahora. Ya tendría tiempo para llorar cuando estuviera solo en aquel lugar olvidado del mundo.

– Adiós…- una sola maldita palabra y mi voz se quebró al decirla. Cerré de golpe.

 

Llegué a la automotriz. Comprar una moto era fácil. Me atendieron de maravillas. Supongo que siempre había soñado con hacer esto… pedir la mejor de todas y darme el lujo de pagarla y ni siquiera regatear el precio… me miraron asombrados… pero no había nada que me hiciera feliz hoy día. No sentí satisfacción alguna al hacerlo. Solo pagué rápidamente, recibí los papeles correspondientes, me subí en ella y conduje hacia el departamento de mi mamá. En el camino me detuve en una tienda de mascotas. Estaba seguro que Nali echaría de menos a “sombra” así es que le compré un cachorro pequeño y precioso.

Despedirme de mis mujeres fue también difícil. Habían vuelto al departamento de siempre… a mi departamento. Mamá se había acostumbrado a trabajar en un horario más cómodo y pasaba mucho más tiempo en casa. Naliestaba preciosa, le gustaba el colegio y sus amigas,  me sentía orgulloso de ella. Me iba con la tranquilidad de saber que las dejaba bien. Don Jaime había dicho que se encargaría de que estuvieran bien y su palabra valía tanto como la de Gonzalo… también sus amenazas.

Era un poco antes del mediodía cuando estaba listo para irme. “Sombra” en una mochila especial en mi espalda. Mi única compañía de ahora en adelante. Lo acaricié.  Tenía casi 2000 kilómetros que recorrer…  supuse que esa distancia sería suficiente…  2000 kilómetros entre los dos… avancé por las calles y avenidas… no podía llorar, el casco no me permitía secarme los ojos… tenía que controlarme para no chocar. Llegué a la Panamericana norte en corto rato…  ahora estaba aún más lejos de él… atrás quedaba la ciudad… atrás quedaba la vida que había vivido hasta ahora… ni idea de cuánto tiempo pasaría antes de que me permitiera volver… años seguramente… y ni soñar siquiera con volver a verlo… mierda!!  lágrimas no… aceleré a fondo… sobrepasando todos los límites permitidos… velocidad suicida… para algo me había comprado la mejor de todas, no?…

 

GONZALO.

El chofer se dirigió a casa de mis padres. Era temprano aún. La ceremonia se realizaría pasado el mediodía. En la casa reinaba el caos. Mi mamá y Lidia nunca estarían listas a tiempo. Se decidió que viajarían en otro vehículo junto a Claudio. Papá, Daniel y yo partimos primero. Teníamos una hora de camino aún hasta llegar al puerto. El rostro de mi padre expresaba toda la felicidad y el orgullo que sentía. No recordaba haberle visto esa expresión de satisfacción antes. Me miraba y sonreía… palmeaba mi rodilla y hablaba de lo bien que iría todo a partir de ahora.

Daniel permanecía callado frente a nosotros. Me miraba… había reproche en su mirada. Entendí porque sin que me lo dijera. Daniel estaba del lado de Miguel.  Había algo en los ojos de Daniel que me hizo sentir mal… por primera vez me costaba mirar los ojos de mi hermano menor sin sentirme avergonzado… culpable… pensé en Miguel…

Miguel… cerré los ojos y me encerré en mis propios pensamientos… agradecido de tener finalmente un rato de tiempo para pensar durante el viaje… mi vida había estado bastante agitada desde la vuelta de Miguel y la noticia del matrimonio… solo cerrar los ojos y pensar… sentía el leve movimiento del auto al avanzar. Miguel… estaba triste cuando salí… mierda!! como te amo mocoso… como una película muda fui recordando cada capítulo de nuestra historia… la noche en que lo conocí peleando contra esos pandilleros… su molestia cuando lo encontré en el barrio universitario… su reacción a la propuesta… (sonreí al recordar su enojo)… quería golpearme… la primera vez que lo besé en el departamento… ¿sabía que iba a ser tan adictivo? ¿pensé alguna vez en lo que estaba haciendo con Miguel?… no, no tenía idea de en qué me estaba metiendo… en ese entonces solo quería al mocoso para divertirme… me había encaprichado con él… me pareció atractivo y divertido tener mi propia mascota… no sabía lo que iba a sentir por él… cómo iba a cambiarme… la primera vez que lo toqué… excitado a pesar de sus miedos, asustado de mí, de lo que sentía el mismo… orgulloso a pesar de todo… (no sé qué tenía dentro de mí pero comencé a sentirme mal… algo no me parecía bien… Miguel y su orgullo… lo más fuerte de él… y yo… lo estaba pisoteando)  incluí en mis recuerdos el daño que le causé… (ya no era tan agradable recordar…) pero fuimos capaces de recuperarnos… si… los dos… juntos… el miedo que sintió cuando volví a tocarlo… el maravilloso momento en que volvió a confiar en mí y su entrega total… pudimos volver a reconstruir nuestra historia… a hacerla fuerte e importante… Ah mierda!! Sé que lo hago sentir intensamente… que su amor por mí es… lo mejor que tengo… él también sabe lo que me hace sentir… como nadie antes… el único que ha estado en mi… (volví a sonreír)… estaba orgulloso… y yo emocionado… Miguel… suspiro sin poder evitarlo. El auto sigue avanzando hacia el puerto.  Tras mis ojos cerrados recuerdo su rostro hace apenas un rato atrás… sufría, lo sé… mierda!! estaba tan triste… su pena me duele… quiero verlo feliz… quiero el sonido de su risa y el brillo travieso de sus ojos… lo amo siempre pero especialmente cuando está feliz… ¿por qué le hago esto entonces?... pero… es que…  No debería sufrir… sabe que lo amo… es el único y más importante… su sonrisa, su felicidad… su fragilidad aunque parece tan fuerte… por un instante todo se quedó en silencio… no escuchaba ningún ruido… solo mi respiración… si es lo más importante… si Miguel es lo mejor que tengo… ¿por qué lo estoy haciendo sufrir así?… ¿por qué estoy camino a casarme con alguien que no es él?... abrí los ojos de golpe respirando apurado… el corazón me latía rápido… miré a mi padre que leía unos documentos sin percatarse de mis reacciones y a Daniel que jugaba en su celular frente a mi… ¿Qué diablos estaba haciendo?

Sentí que comenzaba a transpirar helado… me había dicho que se iba a ir… no… que me iba a esperar… que hablaríamos cuando volviera… Andrei no lo dejaría moverse… sentí la urgencia de asegurarme que Miguel estuviera esperándome… quise dar la vuelta y volver… verlo… asegurarme…  ¿por qué estaba sintiendo miedo?… ¿miedo?? ¿Yo?… si… miedo… es demasiado importante para mi.  Respiré profundamente. Volví a cerrar los ojos, con fuerzas, consciente de todas mis sensaciones… demasiado agitado para hablar… tenía que ordenar mis pensamientos… estaba confundido y asustado… yo… idiota de mi… ¿Qué estaba haciendo?… Piensa Gonzalo… piensa tranquilo.  Este matrimonio es poder… mucho poder… Dentro de unas pocas horas me iba a convertir en el más poderoso de las familias… todos me tendrían respeto… amo el poder… lo admito… es  importante… un estimulante muy efectivo… por eso es que iba a casarme… ¿hay algo que ame más que el poder?… Sentí un fuerte golpe directo en el estómago… un dolor intenso… Daniel me miró curioso ladeando la cabeza… supo que algo me pasaba…  por Dios!!!  Miguel!!   Me pasé las manos por el pelo intentando calmar el loco zapateo dentro de mi pecho y la ansiedad que comenzaba a invadirme… si… si.. mierda.. SI!!! Lo es… es lo más valioso…  no sé en qué momento de mi vida Miguel pasó a ser más importante que todo el resto… pero lo es… LO ES!!! entonces… ¿por qué estoy tratándolo de esta manera?… ¿por qué estoy jugando y arriesgando lo que tanto quiero?…  es que…  Miguel sabe… él sabe que esta ceremonia es solamente… es solo… nada más que…  mi mente se queda en blanco de repente… incapaz de seguir pensando en la maldita ceremonia… todo mi pensamiento ocupado en Miguel… en su orgullo dañado ahora… en verlo… en saber que está bien… debí quedarme a calmar su dolor… jamás debí dejarlo… ¿qué mierda es esto?… ¿Qué estoy haciendo?

 

MARÍA.

Coque entró con una bolsa con hielo a la habitación de María. Era al único que le permitía entrar. Jamás nadie la había visto así como estaba ahora. Coque  tampoco se había imaginado que ella podría llegar a llorar tanto. No conocía esta faceta de su hermana y estaba algo asustado. El mismo día de su matrimonio no era el mejor momento para dárselas de Magdalena sufriente y dejar que sus ojos se hincharan así como los tenía. Le paso el hielo y ella lo puso de inmediato sobre sus ojos.

– Gracias…- aun sollozaba despacio

– Mari… no tienes que hacerlo…- le dijo una vez mas.

Había hablado con ella la misma noche en que Daniel lo llamó para contarle lo que habían descubierto sobre Esteban y ella. No había sido fácil… ni hablarlo con ella ni tampoco creerlo él mismo… María y Esteban???… Pero luego de cortar con Daniel, Coque se puso a pensarlo… su hermana pasaba todo el tiempo al lado de su padre… si no estaba en clases, estaba con él, siempre… no tenía oportunidad alguna de conocer chicos en otra parte… no había un solo lugar al que María fuera sola jamás… su padre la vigilaba como una de sus posesiones más valiosas… era su niña consentida, la que sabía los secretos de su negocio y solo confiaba en Esteban para que la cuidara cuando él no podía… Coque sonrió… era más que obvio que se habían fijado el uno en el otro entonces!!!… le calzaba a la perfección lo que Daniel le había dicho… ¿Cómo era posible que nunca se hubiera dado cuenta?    Esteban era un buen tipo. Llevaba 15 años con la familia. Había comenzado muy joven… 17 años tal vez… era el chico de los recados de su padre, hijo de uno de sus choferes más antiguo; de a poco se fue ganando el espacio, el respeto y el cariño al lado de su padre, era inteligente, despierto, muy astuto y controlado… ahora era el segundo en importancia… siempre que no lo contaran a él.  Era bastante mayor que María… 32, 33 años quizás… pero no se notaba ni tampoco importaba mucho; con el carácter que tenía su hermana era mejor que se encontrara a alguien maduro y formado que pudiera entenderla… un chico joven, de su misma edad, solo le serviría de juguete a ella.

Aquella noche, nervioso y todo después de la conversación con Daniel, golpeó la puerta de la habitación de su hermana y entró decidido a hablarle. En la cabeza de Coque había nacido un plan que podía resolverlo todo… era arriesgado y complicado… casi imposible… pero si ellos dos estaban de acuerdo, existía un pequeño porcentaje de posibilidades de que todo resultara bien. Solo tenía que convencer a María y eso… no podía ser tan difícil, verdad?

María estaba sentada frente a su mesa de tocador… recién comenzaba con la tarea de cepillar muchas veces su pelo… lo único que cuidaba con idolatría en este mundo.

– Hola… pasa… ¿qué quieres?- con Coque no tenía voz fría ni actitud de hielo. Con su hermano era una chica normal de 19 años, sin ninguna careta que le sonreía, feliz de verlo entrar a acompañarla.

– Nada… solo conversar– avanzó hasta sentarse en la cama a unos cuantos pasos de ella.

– ¿De qué?-

– De tu matrimonio…-

María calló. No le gustaba ese tema… no le gustaba para nada pensar en ese matrimonio… Gonzalo no le caía bien… era un prepotente, arrogante, engreído… era mayor y dominante… le daba miedo pero jamás iba a demostrárselo… nunca!!!… entendía lo que eso significaba. Una vida llena de discusiones y peleas constantes… de cenas solitarias, de miradas de reproche… de vida en tensión… de desafíos diarios… pero ella era fuerte y podía con todo eso. Al menos podía con lo que significaba Gonzalo.

– Mejor hablemos de otra cosa- se fue hasta la cama y se tiró sobre ella… le pasó el cepillo a Coque indicándole que lo pasara por su cabello.

– Bien, ¿de qué quieres hablar entonces?-

– No sé… me da igual pero no hablemos de ese… de Gonzalo-

Coque lo pensó un segundo… se puso nervioso pero estaba ahí con un propósito… iba a cumplirlo.

– Va a ser tu marido-

– Lo sé-

– No te gusta, verdad?-

– No tiene que gustarme-

– Mari… vas a estar casada con él, lo vamos a tener en la oficina y en la casa todos los días y te vas a ir al dormitorio con él cada noche!!!-

María guardó silencio… un nudo enorme se amarraba en su garganta… Cielos!! Lo había pensado… todo eso que Coque le decía ella ya lo había pensado y se asustaba mucho… ¿Por qué su papá le pedía un sacrificio tan grande?… ¿Por qué tenía que haberse enfermado?… y los idiotas de sus hermanos mayores… cobardes!! Los odiaba, no quería verlos nunca más… habían decidido hacer su vida lejos de ellos… nunca más los dejaría volver a la familia!!! No señor… ella estaba sacrificándose por todos ellos… nadie sabía ni entendía lo que ella estaba sacrificando… nadie…  pero iba a exigir sus derechos también… Coque la miraba… vio gruesas lágrimas salir de los ojos cerrados de su hermana

– Mari…- su corazón se estrujo… ella estaba sufriendo también.

– No es nada- dijo ella intentando quitar las lágrimas… pero Coque fue más rápido y la abrazó… María no estaba acostumbrada al cariño, a las demostraciones de afecto y se sintió desarmada ante esta muestra de amor de su hermano… se dejó abrazar…

– Tenemos que hablar- le dijo Coque acariciando su precioso cabello.

No quería hablar… no quería escuchar… le costaba mantenerse firme y decidida… tenía tanto en juego… sus sentimientos que los ocultaba y negaba… los relegaba al fondo de su mente donde no la invadieran… podía hacerlo, ella podía ser la esposa de ese idiota de Gonzalo si solamente la dejaban mantener intacta su coraza de hielo… pero si Coque se empeñaba en destruir su protección… no.. Dios!! Se iba a desarmar en mil trocitos dispersos….

– No Coque… no quiero hablar –  parecía una niña pequeña un poco asustada… no le gustaba estar así… débil y necesitada de consuelo. Coque tenía una extraña sabiduría… la misma que aplicaba a veces con Daniel. La miro con su rostro de niño tan dulce y cariñoso.

– No tienes que casarte Mari… no cuando estas enamorada de otra persona…-

Pensó que había escuchado mal. Se paró de golpe… alejándose de Coque que seguía mirándola sin cambiar su expresión de comprensión

– ¿Qué estás diciendo?- era imposible que lo supiera… nadie… absolutamente nadie lo sabía… solo ella y él… Ambos se habían asegurado de que jamás otra persona los hubiera visto o sospechado siquiera.

– No te asustes… es normal que te enamoraras de él-

– Coque!! De qué estás hablando… estás loco!!!- no le gustaba la tranquilidad y seguridad de su hermano. La había hecho descontrolarse y eso no debía pasar… se reía mientras pensaba desesperadamente…

Coque camino hasta alcanzarla. La detuvo y la miro de frente… los ojos claros de ambos eran casi idénticos

– Esteban hermana… hablo de tu relación con Esteban –  Ahora estaba seguro de ello. Las reacciones de María en los últimos minutos lo confirmaban todo. Lidia había visto bien.

Se quedaron mirando inmóviles… María pensaba a toda velocidad… en alguna parte de su cuerpo el miedo comenzaba a filtrarse… cómo se había enterado Coque?… ¿Quién más sabía?… ¿Había hecho algo Esteban?… le había prometido que no haría nada… ¿se habría atrevido a romper su promesa?

 

LAS FAMILIAS 

Los representantes de 8 de las familias más importantes del país ya habían llegado al lugar donde se celebraría el evento. Curiosamente, Rojas figuraba entre los invitados. Tanto Don Jaime como Don Lino estuvieron de acuerdo en invitarlo puesto que ahora no representaba ningún peligro para la familia de Don Jaime.  Al contrario, esta era la oportunidad de mostrarse magnánimos… hacerles saber a todos que, a pesar del poder inmenso que adquiría uno de ellos, el delicado balance que hacia funcionar los negocios de todos ellos, sería mantenido y respetado… era el momento en que Don Jaime, especialmente, podía mostrarse generoso y grandioso, asegurarles su amistad y sus deseos de que todo continuara igual.

Los autos de lujo con sus choferes esperaban cómodamente estacionados y atendidos. En los salones, Don Lino se paseaba en su silla de ruedas conversando con uno y otro. Aprovechaban el tiempo para crear nuevos negocios, revisar acuerdos o reafirmar viejos lazos de amistad mientras bebían y probaban delicatesen exclusivas… todos pendientes del momento en que Gonzalo ingresara… ninguno de ellos muy feliz con este nuevo arreglo… más bien molestos porque se rompía el equilibrio del poder… una familia, una cabeza… así había sido siempre y ahora lo estaban cambiando.  No sabían demasiado de Gonzalo… era el hijo mayor de Don Jaime, sabían de sus habilidades pero no habían tratado con él… ¿se podía confiar en Gonzalo?… los ponía nerviosos pensarlo… algunos de ellos todavía no terminaban de decidirse de cual lado estar… esperaban hablar con Gonzalo en persona… mirarlo de frente y saber. Sabían que oponerse significaba la guerra… si uno de ellos se manifestaba en contra posiblemente perdería la batalla… pero si todos ellos juntos se negaban a este compromiso y le hacían frente a este quiebre de igualdades, entonces era posible que terminaran destruyendo a una familia completa… por eso era que tanto Don Lino como Don Jaime se habían reunido con cada uno de ellos para explicar detalladamente la situación… Gonzalo no pasaba a ser el dueño de dos familias… la familia de Don Jaime seguía bajo su mando y la Familia de Don Lino solo esperaba a que creciera el heredero y se hiciera cargo… los jefes de las otras familias escuchaban… pero veían la realidad… Gonzalo era hijo de Jaime… en la realidad, el poder de ellos iba a doblar el suyo… más aun, al volverse controladores del puerto.  Ese era el delicado ambiente que reinaba entre los invitados a la ceremonia. Aún faltaba tiempo para que los novios llegaran, pero casi todos los invitados importantes se encontraban reunidos esperando, conversando y negociando.

 

MIGUEL

Me había obligado a no volver a pensar en él y en lo que sucedía a cada minuto allá lejos, en el puerto… tenía que comenzar a aprender a olvidar. Por lo pronto, me estaba divirtiendo avanzando a toda velocidad… arriesgándome a desafiar las leyes de tránsito y al resto de los automovilistas…  la moto era una maravilla… me quedaban cientos de kilómetros aún.

Me detuve en una estación de servicio. Sentí las miradas de admiración… la moto llamaba la atención de las personas. Saqué a “sombra” de la mochila y lo dejé a caminar mientras comíamos algo. Miraba distraído a las personas y el paisaje. Mente en blanco… sin pensar.   De pronto mi celular comenzó a vibrar… mierda!…  me había olvidado del teléfono. Recordé que entre las cosas que Don Jaime me había entregado había uno nuevo. Tendría que sacarlo ahora mismo.  Tomé en mis manos el que vibraba ahora… un poco nervioso y miré la pantalla…”Gonzalo”… un golpe de dolor fuerte en el centro del pecho… mi respiración se detuvo… apreté fuerte el aparato… queriendo romperlo y que dejara de sonar… pero seguía vibrando… Gonzalo estaba tratando de comunicarse conmigo… repentinamente quedó en silencio… aún lo sostenía en mis manos… miraba el aparato con odio… entonces empezó a vibrar nuevamente… Gonzalo insistía… rápido y molesto lo abrí quitando la batería… silencio total… muerto… impulsado por una fuerza extraña comencé a destrozar el aparato… a quebrar las pequeñas piezas de plástico y metal… algunas personas me miraban levantando las cejas… cuando ya estaba completamente inservible y no pude seguir destrozándolo en más partes, me dediqué a terminar mi comida, me costaba tragar. Me levanté y arroje todos los pedazos inútiles en un basurero. Tomé a sombra y volvimos a la moto. Aún nos quedaba mucho camino. Abandonamos la estación de servicio a toda prisa…

Me había llamado… estaba a punto de casarse y se había acordado de mí… ¿ya se habría dado cuenta que me había marchado para siempre?

 

ANDREI

Hice lo único posible que se me ocurrió… no sabía cómo quedar bien con ambos al mismo tiempo… maldición con la lealtad!!!… al salir del departamento de Gonzalo llamé al hombre de mayor confianza nuestra… de Gonzalo y mía. Estaba claramente arriesgando mi cuello… pero era mi amigo… era Miguel a u vez… mierda!! lo tenía que arriesgar… si alguna vez valió la pena correr riesgos era ahora.

No me moví hasta que lo vi llegar y estacionarse. No me acerqué. En alguna parte los hombres de Don Jaime vigilaban también… Miguel era objetivo de mucha atención hoy día.  Mis instrucciones a través del teléfono fueron claras. Te quedas abajo y me avisas si Miguel sale, lo sigues y no lo pierdas de vista.  Es todo lo que necesito saber.  Esperaba con toda mi alma que Miguel se quedara tranquilo… pero dentro de mí, sabía que no iba a ser así.

Conducía hacia el puerto luego de haber pasado  a mi casa a cambiarme ropa cuando nuestro hombre me llamó. Miguel había salido de prisa con un bolso… se iba.  Detuve el auto al costado del camino… ahora sí que estaba en problemas… en ese momento de extrema tensión solo pensé en la persona más importante de mi vida. Llamé a Lidia.

– ¿Dóndes estas Lidi?-

– Cerca del puerto… y tú?-

– Cariño… no hagas ningún gesto extraño ni nada extraño… dime ¿Está Gonzalo contigo?-

Lidia entendió de inmediato que Andrei estaba pidiendo algo importante

– No, claro que no…- sonrió como si se tratase de una amiga con la que hablaba- voy con Mamá y Claudio-

– Okay, Lidi…  Necesito pedirte algo importante y no quiero que nadie más escuche-

– Si claro!! Puedes hablar. Te escucho–  estaba nerviosa pero intentaba disimularlo. Escuchó atentamente a Andrei… diablos… diablos… todo estaba echándose a perder…

Daniel intentaba jugar en su teléfono pero no dejaba de mirar a Gonzalo… lo veía con los ojos cerrados, pensando…  su expresión cambiaba y a ratos sonreía… se notaba que estaba pensando en serio… abría los ojos a ratos y se lo quedaba mirando… estaba intrigado por lo que pasaba por la mente de Gonzalo…  Se iba a casar… con la hermana de Coque… mierda… de nada había servido todo lo que habían hecho… no era mucho pero… por un rato había alimentado su esperanza de que Miguel y él pudieran permanecer juntos. Lo sentía tanto por Miguel… era su amigo… era más que un simple amigo… se conocían bien, su relación era muy cercana. Daniel sabía del tremendo orgullo de Miguel… no sabía bien que iba a hacer ahora… no había tenido tiempo para conversar con él sobre eso, pero tenía claro que no iba a aceptar de buena gana quedarse al lado de Gonzalo en esas condiciones… su hermano era un idiota… estaba perdiendo el amor de su vida… Miguel era lo mejor que le había pasado jamás… ¿cómo mierda no se daba cuenta?. Debió haber dicho que no desde un principio… ¿el puerto?… ya verían como lo solucionaban… no eran una familia cualquiera… eran una de las más poderosas… ¿no servía eso de algo? Podían presionar… además… él era la pareja del futuro heredero… ¿no había pensado en eso Gonzalo??

El mensaje de Lidia interrumpió su juego. Primero leyó la parte de no hacer gestos y parecer tranquilo… luego leyó el resto. Tenía que hacerle saber eso a Gonzalo ahora mismo… sin que su padre se diera cuenta. Estaban solo a unos cuantos kilómetros del puerto…

 

GONZALO.

¿Por qué había dejado que esta idiotez llegara a este punto?… mi respiración no era normal desde hacía unos cuantos minutos… desde que me había dado cuenta del error que estaba cometiendo… y había tomado una decisión…

– Detén el auto- le ordené en voz muy alta al chofer quien se movió hacia la orilla de inmediato. Daniel miraba su teléfono y papá se puso en guardia.

– ¿Qué pasa Gonzalo?

No le respondí. Me bajé del auto y empecé a caminar alejándome. Tomé el teléfono. Necesitaba escuchar la voz de Miguel… necesitaba pedirle perdón… decirle lo que había decidido… saber que estaba conmigo a pesar de todo lo imbécil que yo era… lo necesitaba…  con una urgencia que no había sentido nunca antes… escuchaba la voz de mi padre llamándome a gritos… el celular de Miguel sonaba pero no respondía… ¿se había vuelto a dormir?… volví a llamar… nada… lo intenté una tercera vez y supe que algo estaba mal… esta vez la llamada no pasó… el teléfono había sido apagado a propósito. Estaba marcando a  Andrei cuando Daniel llegó corriendo a mi lado

– Se fue

No me pregunté de quien hablaba ni cómo lo sabía Daniel, no me importó como lo sabía, le creí… entendí de golpe lo que me estaba diciendo… Miguel??  se había ido??… no.. no era posible… ¿había cumplido su amenaza?…  seguía mirando a mi hermano… ¿por eso el apuro de la promesa en la mañana?… ¿por eso su beso de despedida tan entregado e intenso?… ¿por eso las lágrimas que no paraban?… se había despedido de mi para siempre… No…  Miguel me dijo que hablaríamos… sentí miedo… ahora que sentía que podía perderlo, sentí miedo de verdad…

-. ¿Alguien lo sigue?- no reconocí mi propia voz

– No sé

– Y Andrei ?

Daniel levantó las manos… indicándome que no sabía y que no quería meterse en ese terreno… marqué a Andrei de inmediato, Me respondió al instante

– ¿Cómo que Miguel se fue?!!!- le ladré comenzando a sentir rabia y desesperación…

– Gonzalo…

– ¿Lo dejaste solo?!!!

– Tuve que hacerlo. Dejé a alguien vigilando

– TUVISTE QUE HACERLO??!!!- le grité furioso… recordé la duda en Andrei cuando le había pedido… ¿Qué mierda estaba ocurriendo?… – Será mejor que tengas una buena explicación

– La tengo- se apresuró a responder

– Sabes dónde está ahora?

– Creo que si

Andrei creía que si??  más le valía que alguien supiera donde estaba Miguel… Papá caminaba hacia nosotros… se notaba lo molesto que estaba…

– Gonzalo! Daniel!. De vuelta al auto. No podemos llegar tarde– estaba enojado… pero ahora si lo iba a poner furioso

– No voy a casarme, padre– declaré fastidiado caminando decidido hacia él…  le hablé en voz alta, clara y desafiante…

Me miro como si supiera de antemano… lo había estado esperando…

– ¿QUE DIABLOS ESTAS DICIENDO?- me sujetó de la chaqueta…

– ¿Cómo se te ocurre?!!- estaba gritando y a punto de golpearme.

– Papá… déjalo

Daniel se acercó, también decidido y sujetó el brazo de nuestro padre…  Daniel se estaba arriesgando a defenderme?... Papá se desconcertó al ver a sus dos hijos haciéndole frente.

– SABES LO QUE ESTAS DICIENDO??!!!- me grito encima… su rostro estaba casi deforme de la rabia…

– Lo sé

– Estas muerto Gonzalo… estas firmando tu sentencia de muerte!!!

Había una mezcla de rabia y temor en las palabras de papá… no lo sé, no había pensado demasiado en la otra parte… posiblemente tenía razón papá… no podía ofender de esa manera a la hija de Don Lino, a toda su familia y pensar que me iba a salir tan tranquilo del problema… mierda!!… mierda!! Solo sabía que no iba a casarme con ella… harto tarde había tomado la decisión pero no estaba dispuesto a cambiarla… cualquiera fuera el precio a pagar… no iba a perder a Miguel, lo había decidido a morir y estaba dispuesto a defenderlo… no podía entender cómo no había sido capaz de verlo antes… quizás podía excusarme diciendo que no había tenido tranquilidad para pensar en lo que quería hasta ahora… todo había sido un torbellino de emociones y presiones durante las últimas semanas… nunca me senté a pensar tranquilo como lo hice ahora durante el viaje… ordené mis emociones y pude ver con claridad… si lo hubiera hecho antes habría descubierto hacía rato que no podía hacerle esto a Miguel… no puedo… que lo amo con todas mis fuerzas… que me declaro vencido por su amor… que es lo más importante en mi vida… mocoso de mierda!!!… ¿dónde estás?  te necesito ahora.

Papá seguía mirándome con rabia… Daniel me sonreía por fin, divertido y entusiasmado con la situación… mierda!!!  Esta ofensa era imperdonable… ¿Qué hacía ahora?

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