Capítulo 27

 

CAPITULO 27

 

La música en el vehículo era una canción sensual, de esas que invitaban a la intimidad. Bruno le contaba a Carline como había visto el concurso desde su asiento, lo que opinaba la gente a su alrededor y lo mucho que se había alegrado cuando las nombraron ganadoras.

-. ¡Todos estábamos con ustedes! ¡Leila es increíble y tú… tan hermosa!

Carlitos asentía, escuchaba pero no lograba concentrarse. La verdad, moría de nervios. Ya no podía echar pie atrás. Había tomado una decisión y lo haría. Confiaba en Carline. Ella tendría que demostrar que tanta influencia tenía…  ¡Oh Rayos! Estaba asustado. Nunca volvería a confiar en ideas que fraguara después de la medianoche

-. Estamos llegando

Estaban en las afueras de la ciudad. Se habían demorado, debido al tráfico, en llegar a los suburbios de la ciudad.

-. Estas muy callada – dijo Bruno quitando una mano del volante y tomando la de ella

-. Estoy un poco cansada

-. Lo siento. Que desconsiderado de mi parte. El stress del concurso debe haberte agotado

-. Solo un poco – murmuró Carline apretando suavemente la mano de Bruno. El pequeño gesto tuvo efecto inmediato. Bruno aceleró su respiración y le dedicó una mirada intensa.

-. Quiero estar contigo – dijo agravando la voz y retribuyendo la caricia en la mano de Carline

-. Yo… también

Los ojos grises de Bruno brillaban luminosos de excitación… Detuvo el vehículo al costado del camino y buscó los labios de Carline en un beso que había estado conteniendo. Tenía hambre de ella. Como pudo, cruzó su mano por la espalda y la atrajo

-. Moría por besarte… – jadeó Bruno estrechándola contra su cuerpo y perdiéndose en su cuello–  No he dejado de pensar en ti desde que hablamos anoche y de imaginar y desearte – más besos en su boca – Estoy loco por ti

La reacción de Bruno tomó a Carlitos por sorpresa; no podía acostumbrarse a la familiaridad con que de improviso lo tocaba y besaba. Jah! Mejor lo superaba pronto. No le quedaba mucho tiempo antes de que tuviera intimidad con él. Los labios de Bruno se sentían bien en su boca…  respondió a los besos, pero no pudo con las palabras. No sabía que decir. Era tan agradable sentirse deseado y querido.

-. Te miraba mientras estabas en ese escenario y me sentía lleno de orgullo. Es tan difícil creer que eres real y estás conmigo. Podrías tener a quien quisieras. Soy tan afortunado – confesó Bruno sosteniéndola como si fuera algo delicado y precioso.

Carlitos no esperaba lo que estaba sintiendo; la emoción y fuerza que Bruno le estaba transmitiendo en ese momento lo estaban dejando paralizado. Él, realmente estaba loco por Carline y se lo demostraba con sus palabras y gestos. Era abrumador sentir su necesidad de ella.

-. Ah Carline, eres tan hermosa – la miraba con adoración – No quise que lo hiciéramos en el auto.  Tiene que ser un lugar digno de ti. Lo tengo todo bien planeado

Bruno echó a andar el auto y, sin cortar el contacto de sus manos, comenzaron a avanzar. Minutos después, cuando ya la ciudad desaparecía, Bruno ingresó a un camino lateral.  El “Hotel y Restaurant Carillon” era un lugar sencillo, pero de buen gusto.  Él detuvo el auto y corrió a abrirle la puerta, extendiéndole la mano para ayudarla a bajar. Había poca gente en el restaurant debido a que era temprano. Sin embargo, Carlitos notó como las miradas de los presentes se dirigían hacia ella al pasar. Algunos la seguían con la vista abiertamente y otros de manera disimulada, pero nadie quedaba indiferente ante la hermosa chica que flotaba en gasas y elegancia. Bruno le rodeo la cintura posesivamente mientras eran guiados hacia una mesa discreta y agradable.

-. Todos te miran – comentó Bruno con más admiración que celos

-. Es por el peinado, el maquillaje y el vestido – respondió, quitándole importancia.

¿Cuándo había comenzado a acostumbrarse a recibir miradas?

-. No. Es porque eres preciosa

Carlitos pidió un plato liviano solo porque recordó que había comido muy poco en el día y no quería desmayarse de hambre cuando ellos estuvieran en… en… lo que iban a hacer.

-. ¿Quién era el hombre que estaba con el fotógrafo? – preguntó Bruno

-. Es el dueño de la mejor agencia de modelos

-. ¿Tu jefe?

Rayos!

-. Eehh.. no. Yo trabajo para otra agencia, pero él desea contratarme. Tengo que verlo el lunes.

-. Ahora las agencias se van a pelear por ti

Bruno le buscó sus manos por sobre la mesa. Parecía que no podía evitar deseas tocarla

Vas a ser muy famosa y todos te van a querer tener

-. No… yo…¿tú crees? – preguntó Carlitos, en verdad intrigado.

-. ¡Claro que sí! Mírate nada más. No solo eres la belleza que acaba de ganar un concurso nacional, sino que eres una mujer dulce, inteligente, comprensiva, elegante y…

-. Espera… – río Carlitos un poco aturdido de escuchar tantos halagos. No era algo que le sucediera a menudo – ¿Tú en verdad crees que yo soy todo eso?

-. Lo eres. – de pronto, Bruno se volvió serio – eres una persona increíble Carline, lo mejor que me ha pasado en la vida. Yo estaba perdido… había cosas en mi vida que no tenían sentido, muchas dudas y dolor, estaba confundido y… asustado, pero entonces apareciste tú y lo cambiaste todo… cambiaste mi vida y aclaraste mi mundo.

¿Qué demonios era eso que estaba sintiendo al ver como él le abría el corazón?… Los hermosos ojos grises de Bruno eran libros transparentes donde él podía leer su confesión… Bruno le estaba diciendo lo que sentía, aunque se lo decía a Carline… pero… a fin de cuentas… era él, ¿no? Carline era una parte de sí mismo y los dos eran uno solo… Sí!!! Él, de la forma que fuera, era quien daba vida a Carline y lograba que Bruno se sintiera así, confiado, enamorado y dispuesto a compartir sus secretos íntimos. Súbitamente, Carlitos se dio cuenta de todo lo que había crecido y cambiado desde que comenzara con esta idea de la venganza y la creación de Carline. El repentino descubrimiento le provocó una sensación nueva… una mezcla de agrado y sobresalto. Solo semanas atrás era un mocoso asustado, abusado, resentido, sin futuro y con demasiadas complicaciones… y ahora… las posibilidades que se presentaban para su futuro eran tan buenas. Quien iba a pensar que al crearla estaba fabricando la puerta de entrada a una vida mejor.  Algo en su espíritu se sintió liviano y agradecido

Los platos fueron servidos en ese momento, pero ninguno de los dos prestó mucha atención. Estaban concentrados el uno en el otro

-. Yo… me alegro de estar contigo- dijo Carline

-. Tú no tienes idea de lo importante que eres para mi

Bruno estaba teniendo un momento muy especial; se veía vulnerable y despejado, como si todas las capas de agresividad, arrogancia y mentiras con las que se cubría a diario hubieran caído y, finalmente, le mostraba quien realmente era… Quizás eran todas las emociones, nervios y descubrimientos del día que estaba surtiendo efecto, pero Carlitos no podía despegar sus ojos de él… se veía muy atractivo, levemente frágil y enamorado… Bruno estaba demostrándole sus sentimientos por él… por ella… ¡Que importaba!!! eran una misma persona.

-. Creo que estoy enamorado de ti – dijo él con la esperanza relampagueando en sus ojos grises apenas cubierto por el pelo rubio. Bruno estaba increíble en ese instante… elegante y sensible… Carlitos pensó que era la primera vez que alguien le declaraba su amor y aunque no fuera del todo real, era imposible no sentirse transportado a las nubes y flotar de emoción

-. ¿Qué sientes tú? – pregunto Bruno cuando ella se mantuvo en silencio

Bien!.. me siento muy bien, feliz… contento… quiero que sigas hablando y que esto no termine

-. Yo, también siento lo mismo

Carlitos quiso seguir hablando, pero sin previo aviso, se le había instalado un nudo atorándole la garganta, algo que dolía físicamente… Ay no! No solo estaba deslumbrado por la belleza física de Bruno sino que, por alguna rendija en su pecho, se estaba colando un feo sentimiento de culpa…  Rayooooos!!! ¿Se estaba sintiendo culpable de engañarlo y mentirle???… Noooo… ¿podía acaso ser más idiota??

-. ¿Por qué soy importante para ti? – preguntó Carlitos con igual sinceridad

Bruno respondió de inmediato

-. Uf! ¿Por dónde empiezo?  No todo en mi vida es fácil. Ya sabes… problemas de familia y cosas que no le he contado a nadie – se notaba era fácil para Bruno hablar de este tema – pero siento que en ti sí puedo confiar. No es simple… tengo algunos dolores guardados aquí – Bruno se llevó la mano al corazón

Carlitos sintió que la molestia atorada en su garganta se expandía por el pecho… sentía un dolor que tenía que ver con el daño que iba a causarle a Bruno, pero no al idiota que lo atormentaba en la escuela sino a este Bruno que estaba al otro lado de la mesa… ¿acaso era diferente?… SI!!! Si… si lo era… No sabía cómo explicarlo porque era un asunto de sensibilidad y emociones, pero tenía claro que el Bruno idiota y abusivo jamás hablaría así ni mostraría debilidad… En un instante, Carlitos sintió que la emoción lo sobrepasaba y no podía hablar porque si lo hacía iba a llorar… ¡Por todos los cielos!!! ¿Qué le estaba pasando? ¿No era eso lo que tanto deseaba? ¿Encontrar las debilidades de Bruno para herirlo hasta destruirlo? ¿Dónde estaban sus sentimientos de odio? Cerró los ojos con fuerza. Quería recordar lo malo de Bruno, el dolor que le había causado por tantos años, pero las sensaciones que le despertaba el rubio atractivo que estaba al frente eran demasiado fuertes

-. Si quieres, puedes contarme – dijo despacio

-. Es una historia larga… tiene que ver con mi familia y mi hermano… – Bruno calló indeciso… se acercó más a ella – ¿sabes que cuando te miro me olvido de todo?

¿Así tal como le estaba pasando a él?

Carline desvió sus ojos y sonrió, aceptando el hecho de que, por unos segundos, en ese momento, ambos estaban conectados y sintiendo cosas parecidas, como si fueran una pareja y los sentimientos los hicieran pensar solo en ellos… Vaya!… Entonces él tenía razón… Carline era capaz de hacer que Bruno olvidara todo.

-. Tengo que confesarte algo más. También reservé una habitación – dijo Bruno con adorable sonrisa maliciosa incluida y nada de timidez

-. Lo supuse – respondió Carline

-. ¿Estas molesta?

-. No

Fue sorprendente descubrir que en verdad no estaba molesto sino halagado por todas las molestias que Bruno se había tomado para estar con Carline a solas

-. ¿Quieres postre? – preguntó él

Carline negó moviendo su cabeza. Ninguno de los dos quería seguir en el restaurant

Se levantaron y tomados de la mano, fueron a pedir las llaves de su reserva a las chicas de recepción.

-. Aquí está, señor. Solo necesito su documento de identidad y el de su acompañante

¿Qué?!!! Carlitos no tenía ningún documento que la identificara como Carline…

-. Oh, lo siento… yo no traje mi bolso ni mis documentos

Su respuesta atrajo la atención de la otra recepcionista.  Carline vio como la miraba fijamente y luego abría mucho los ojos y la boca en señal de asombro

-. Ohhh es usted!… es Carline. La modelo del concurso. ¡La vi en televisión hoy en la tarde!!! ¡Felicitaciones!!!

¿En serio?… la estaban reconociendo??? Ambas chicas la miraban boquiabiertas

-. Gracias… – balbuceó Carline aturdida

-. Es un honor que se quede en nuestro hotel. Solo escriba sus datos aquí, por favor

– Yo…  salí de prisa del concurso y olvidé traer mis documentos de identidad – explicó Carlitos

-. No se preocupe… – insistió la chica

Bruno estaba boquiabierto… casi tan asombrado como estaba él de que alguien lo reconociera. Recogieron la llave y se iban a alejar, cuando la chica volvió a hablar

-. Disculpe ¿puedo tomarme una foto con usted? – preguntó la muchacha apenada pero decidida

Lo inesperado de la solicitud hizo que Carline dudara un instante. Bruno aprovechó el momento para sostenerla de la espalda y empujar levemente para que se retiraran

-. Ahora no – respondió Bruno dejando a la chica con el teléfono en la mano y una expresión de tristeza

No habían avanzado más de 5 pasos cuando Carline se soltó del brazo de Bruno y se volvió atrás

-. ¡Claro que si! ¡Encantada de tomarme una foto contigo!

¡Tenía una admiradora!!! ¡Era importante para otra persona que deseaba guardar un recuerdo con él!!! Carline levantó el mentón con orgullo y se tomó varias fotos con ambas chicas. En sus ojos se podía ver la alegría que estaba sintiendo y lo increíble que esto le parecía.  ¿Iba a ser así su vida de ahora en adelante??? ¡Maravilloso!!!

-. ¡Gracias!!! – dijeron las chicas a coro

 

-. Vamos

Nuevamente, manos posesivas en su espalda y cintura la guiaron al ascensor. Los nervios volvieron a apoderarse de Carlitos. Tenía que ser capaz de controlarlo y controlarse: posiblemente seguir con vida dependía de ello… aunque, por tonto que pareciera, el haber sido reconocida le hacía sentir que tenía algún tipo de apoyo

-. Es aquí – dijo Bruno abriendo la puerta de la habitación

Carline entró y recorrió el cuarto; un dormitorio amplio pero sencillo con una cama matrimonial y un baño.

-. ¿Esta todo bien? – preguntó Bruno inseguro

Carline asintió… la visión de la cama hizo que se le apretara el estómago

-. Estamos solos – dijo Bruno cerrando la puerta.

Un escalofrío cruzó la espalda de Carlitos. Respiró intensamente. ¡Suficientes nervios por el día de hoy! Era un gran día por muchas buenas razones. Ahora mismo, necesitaba tomar el control. Era hora de su mejor actuación. Sonrió como si la idea de estar solos lo hiciera muy feliz y se acercó a  Bruno

-. Si. Por fin solos – sus dedos tocaban los labios de Bruno que pensaba besar…

-. Oh, Carli…

¿Carli? … ¿le había dado un diminutivo cariñoso?

Al instante se encontró envuelta por el cuerpo de Bruno, sus manos la levantaban en el aire, como si fuera una novia

-. Bruno! ¿Qué haces? – lo regañó entre risas, sujetándose de su cuello

Él la dejó caer suavemente sobre la cama, le quitó los zapatos, se quitó la chaqueta y se ubicó a horcajadas sobre ella

-. He imaginado tantas veces este momento

La besaba despacio y tímidamente comenzaba a acariciarle el cuerpo por sobre la tela. Carlitos pasó revista rápidamente y concluyó que todo estaba en orden; la faja donde correspondía y sus pechos falsos eran imposibles de distinguir.  Bruno estaba concentrado en desearla y disfrutar de lo que estaban haciendo. Carline lo besaba de vuelta. Levantó los brazos y se atrevió a abrazarlo. Bruno se sentía grande, compacto y firme sobre él… era… agradable sentir su peso y tenerlo ahí.

-. Eres tan bella – dijo él mirándola detenidamente unos segundos para luego dirigirse a su cuello – sueño contigo dormido y despierto, Carli.

-. Aahh…

Carlitos se sorprendió al escucharse a sí mismo gimiendo. Rayos!… Si, si.. era excitante estar así con alguien aunque fuera Bruno.. y el rubio idiota lo deslumbraba con su atractivo y su cuerpo… y le decía y hacia cosas que se sentían tan bien… pero él no podía perder el control. No!!!

-. Nunca me había sentido así con alguien. me encanta tu cuerpo…  – dijo Bruno besando su clavícula expuesta y bajando a su hombro donde le dejó sentir sus dientes en un suave mordisco erótico

-. Aaahhh…

El segundo gemido tembloroso de Carlitos hizo sonreír de satisfacción a Bruno. Rayos!! Él rubio tenía la experiencia que a él le faltaba y esto no estaba funcionando como lo había planeado en su cabeza. La pasión iba creciendo… El momento de actuar llegó cuando Bruno comenzó a levantar las capas de su vestido para llegar a sus piernas. Carline se movió de prisa y le sujetó las manos con decisión. Bruno estaba desconcertado. Prueba de fuego

-. ¿Qué pasa?

-. Bruno ¿recuerdas que ayer te dije que no te ilusionaras demasiado?

Tras un momento de desconcierto Bruno pareció procesar lo que escuchaba

-. ¿Qué quieres decir?

Carline se alejó un par de centímetros y se sentó en la cama para que pudieran hablar. Necesitó recurrir a toda su fuerza para decir la siguiente frase sin que le temblara la voz

-. Hoy no puedo tener sexo contigo de la manera en que lo has imaginado

-. ¿Cómo??

¡Su rostro era un espectáculo! Bruno estaba totalmente perplejo

-. Hay dos razones importantes por las que hoy no puedo hacerlo.

-. Carli… ¿es una broma?

-. No. Es en serio, pero…

-. ¡Qué razones??!!! – Bruno casi chillaba

Carline se acercó a él y tomando la iniciativa, le buscó la boca. En verdad deseaba calmarlo y evitar una escena mayor que pudiera dar paso a la violencia. Si Bruno se ponía agresivo posiblemente él se iba a aterrar

-. Tranquilo. Escúchame y entiende, por favor

-. ¿Qué razones? – preguntó Bruno intentando calmarse

-. La primera razón tiene que ver con mi trabajo. Especialmente ahora que está en juego un contrato con la mejor agencia del país. No puedo llegar de vuelta donde Leila y Joao luciendo como si hubiera estado en la cama con alguien… yo te expliqué que para mantener mi trabajo se me exige no tener novio ni mucho menos, tener sexo con alguien. Es parte del contrato que tengo

-. ¡Pero Carli, estamos solos! ¡Nadie va a saberlo!! Seremos cuidadosos.

Carline meneó la cabeza con plena confianza.

-. No entiendes…

Se puso de pie para mostrarle.

-. Este vestido es de un diseñador importante que se lo prestó a Leila. Está cosido a mano a la medida de mi cuerpo y para quitarlo hay que desarmar cada puntada cuidadosamente.

Bruno miraba estupefacto. Carline le enseñó los puntos que el asistente le había cosido unas horas atrás. ¡Gracias al cielo por eso!

-. Pe… pero… ¿no es tuyo el vestido?

-. No. Las modelos usamos la ropa de los diseñadores importantes para lucirla y promocionarla. Generalmente es muy cara para que la llevemos a diario – explicó Carline con dulzura deseando que él entendiera y creyera su enorme mentira.

-. Carline, No me importa! ¡Le compro el vestido a tu diseñador!!! ¡Le compro todo lo que tenga!!! – había un leve tono de agresividad en la voz de Bruno

El rostro de Carlitos quedó demudado ante la desaparición de la dulzura para dar paso al otro Bruno de respuestas arrogantes y brutales. Ahí estaba ese que él conocía bien; abusivo y prepotente. Carlitos sintió como la burbuja de ensueño en la que estaban se rompía y se llevaba la angustia que había sentido minutos atrás. Mitad temor y mitad fingiendo, Carline se llevó una mano al rostro y sus ojos se llenaron de lágrimas

-. Yo te advertí – dijo lloriqueando

-. No, no, no… mi hada preciosa. Por favor no llores

Bruno abandonó toda presión y se volvió disculpas y explicaciones

-. Discúlpame Carli, por favor. Yo.. entiendo.. es que tenía tantas ilusiones..

-. El vestido no se puede comprar ni romper. Mi carrera está en juego

-. Si.  disculpame, Carli. Por favor no llores

Carline permitió que Bruno la abrazara. Se reclinó contra su pecho aliviada.

-. ¿Recuerdas que te lo advertí anoche? – gimoteó Carline

-. Si… si. Perdóname…

Bruno estaba angustiado por sus lágrimas y Carlitos se había recuperado del temor. ¡Tenía que estar agradecido por esa bravata de Bruno!! ¡Oh sí! Tenía que estarlo. Bruno se había encargado de recordarle que era un presuntuoso arrogante, el idiota homofóbico y despreciativo que disfrutaba humillarlo en la escuela. Era… un alivio sentir que todo volvía a la normalidad y era capaz de odiarlo como siempre. Carlitos se sintió “cómodo” recuperando el sentimiento de aversión que tan bien conocía. Era mucho más fácil tratar con este Bruno.

-. También tengo otra razón- dijo fingiendo que terminaba el llanto – es… que no te compré un regalo para tu graduación de mañana

Bruno elevó las cejas pasando de la preocupación a la confusión

-. No lo hice porque mi regalo va a ser muy especial

-. ¿Qué…? No entiendo de que…

Carline levantó las manos y se señaló a sí misma, de arriba abajo con una sonrisa complacida

-. Yo voy a ser tu regalo, mañana

Bruno recuperó el color de la cara. El interés se pintaba en su rostro

-. ¿Tú vas a ser mi regalo? – dijo volviendo a ser el tipo agradable de antes

-. Si. Mañana podrás ver y tocar todo lo que hay tras este vestido – dijo Carline juguetona – siempre que tú quieras

-. Aaahhh, no hay nada que quiera más en el mundo. Te lo juro, Carli

Había reanudado el contacto. Intentaba volverla a la cama pero Carline lo detuvo

-. No creas que soy tan mala… hoy voy a darte un anticipo – dijo ella moviéndose para cambiar de ubicación. Se acomodó en la cama y palmeando sobre ella, invitó a Bruno a ubicarse a su lado.  Complacido, vio como Bruno obedecía.

-. ¿Qué anticipo? – preguntó él

Carline subió su mano por el brazo de Bruno, palpando los músculos bajo la tela, Oh Dios! Esto era excitante. Lo tenía expectante…  aunque también sentía un hormigueo furioso en su propio sexo.  Bruno se quedó quieto… esperando. Carline se aventuró hasta llegar a los botones de la camisa y comenzar a desabrocharlos. Sonrió lascivamente cuando le respondió

-. Hoy me vas a dejar hacerte feliz

-. Carli! – exclamó sorprendido al entender

Fue recorriendo los brazos y el torso envolviéndolo en besos y caricias con sus manos y boca. Bruno se estremecía, gemía y jadeaba… aunque Carlitos también lo hacía… era imposible no excitarse… bajo sus dedos sentía la piel de Bruno erizada, firme, tibia y deliciosa… y era una sensación increible.

-. Carli – jadeó Bruno agitado, buscando abrazarla

-. Tss, tssss – dijo ella meneando la cabeza y volviendo a bajarle los brazos – no seas un chico malo y déjame hacer lo que deseo

Lo estaba logrando.. lo estaba haciendo!!!

-. ¿Me deseas, Carline? – preguntó Bruno

-. No te imaginas cuanto – respondió ella con igual gravedad haciendo que Bruno volviera a intentar tocarla – pero tendremos que esperar hasta mañana

– Sabes que te deseo ahora pero voy a respetar lo que me pides. No quiero causarte problemas.

-. Shhh, por favor no digas nada. Estoy nerviosa.

Había terminado de abrir la camisa y se la quitó con su ayuda. Ahora tenía a Bruno con el torso descubierto y a su disposición. Carline temblaba por dentro, pero sin dudarlo, se acercó a besar la piel erizada… deseaba hacerlo. Bruno tenía los músculos muy marcados en ondas firmes pero su piel era suave y muy agradable… Carlitos cerró los ojos mientras sus manos y labios recorrían el torso de Bruno, su lengua fue explorando

-.  Déjame tocarte… – pidió él una vez más

-. Mañana…

Carlitos se detuvo al llegar al pantalón. Sabía lo que tenía que hacer, pero no podía evitar sentir nervios. Iba a desnudarlo!!! A desnudar a Bruno!! ¿Cómo iba a… ?  No tuvo que preocuparse mucho. Sin que Carline se lo pidiera Bruno levantó sus caderas para permitirle desvestirlo. Carlitos sintió que el cuarto daba vueltas… nervioso, fue quitando los pantalones, arrastrando sus manos por las piernas largas y fuertes, deteniéndose a sentirlas…

-. Carli …

Bruno estaba jadeando su nombre y pidiendo por ella… Carlitos sintió que estaba en control y aunque estaba muy nervioso y excitado, necesitaba mantener la cabeza fría. Ignoró el incendio que sentía en su vientre y en su cabeza. Tenía que seguir adelante. Su mirada se quedó pegada unos segundos en el bulto que Bruno exhibía debajo de la última prenda de ropa que tenía que retirar. Con manos resueltas tomó la tela y sin mirar, tiró de ella para quitarla. Rayos!! Ahora tenía a Bruno desnudo y más que dispuesto. Casi se le escapa un grito de júbilo… no sabía si era por sentirse orgulloso de lo que estaba haciendo o porque la belleza de Bruno era completamente arrebatadora… o porque estaba nervioso y excitado como nunca antes en su vida… la visión de Bruno completamente desnudo lo maravillaba…  La curiosidad pudo más que el pudor y Carlitos se atrevió a mirarlo de arriba abajo, deteniéndose sobre el paquete erecto que se alzaba glorioso entre sus piernas. El pene de Bruno era firme, brillante e imponente… era fascinante

-. ¿Te gusta lo que ves?

Bruno se había sentado y lo sorprendía exhibiéndose sin vergüenza y buscándole los labios para abrirle la boca y tomar posesión de ella . La fuerza de la pasión del rubio le provocaba debilidad… sentía la desnudez de Bruno abrazándose a su cuerpo y trasmitiéndole calor que se iniciaba donde depositaba besos y caricias y se diseminaba descontrolada por cada parte de su cuerpo. Independientemente de que Bruno fuera un idiota, era extraordinariamente atractivo y bien hecho. Lograba excitarlo, marearlo y confundirlo. Carlitos sentía que estaba en una montaña rusa con furiosas caídas, curvas peligrosas y vertiginosos ascensos. ¿Cómo creía que estaba en control? Un paso en falso y perdería todo

-. Mucho. Eres magnífico… hermoso

Rayos! Lo había dicho de corazón.

-. Tu eres preciosa…

Bruno la mantenía sujeta mientras asaltaba sus sentidos… de pronto, las piernas de Carline estuvieron al alcance de la mano del rubio quien no dudo un segundo y las acarició, reptando hacia sus rodillas y continuando hacia arriba por debajo del vestido con un claro destino: sus nalgas. Carlitos quiso detenerlo pero Bruno no soltaba su boca…

-. No…  Hoy es solo para ti

-. Carli… te deseo tanto.

-. Bruno, déjame tocarte, si?

Las palabras de Carline surtieron efecto. Bruno estaba perdido en la excitación y el ofrecimiento que ella le hacía era imposible de rechazar. Carlitos lo empujo con suavidad hasta ubicarlo sobre la cama de manera que tenía acceso a todas partes de su cuerpo. Sin demora, fue acercando su boca hasta los genitales de Bruno. El corazón le latía tan fuerte que lo sentía reventar en el cerebro… la adrenalina corría desbocada por sus arterias… repetía en su mente que todo estaba bien y que lo estaba logrando… pero la piel de Bruno… su olor, el calor de su cuerpo… todo era un choque a sus sentidos que comenzaba a causarle urgencia y efectos  indeseados: su miembro estaba duro y comenzaba a doler, sus bolas intentaban subir causándole incomodidad. Acomodó su postura para tratar de reducir las molestias y concentrarse en lo que venía a continuación. Sus labios suavemente tocaron el glande que se agitó vigorosamente al contacto…

-. Ah Carli… Carli – Bruno gimió repitiendo su nombre con voz ronca y sensual

Carlitos respiraba entrecortado y continuaba explorando abandonándose a lo que le dictaba su instuición… En un movimiento instintivo, sacó la lengua y comenzó a lamer… lo sorprendió la suavidad de la polla y la agitación que se apoderó de Bruno. Sintió el miembro volverse aún más duro y lo sostuvo con ambas manos. No podía creer lo que estaba haciendo… su vientre ardía y  la necesidad de restregarse contra el cuerpo de Bruno lo estaba volviendo loco, cualquier fricción que aliviara el dolor que crecía en su polla comprimida.

-. Carli.. Carli…

Cada jadeo con su nombre era una nota más alterada. Bruno había comenzado a alzar sus caderas acercándolas a su boca. No lo dudó. Separó los labios y abriendo la boca se preparó para recibirlo. Lo guio sosteniéndolo con sus manos y de pronto, el miembro del rubio estaba en su boca y su necesidad de tocarse se había disparado. Carlitos gimió acompañando los sonidos descontrolados con que Bruno llamaba su nombre. La verga le llenaba la boca y los movimientos de Bruno la impulsaban más hacia dentro. La saliva escurría por los costados de su boca pero todo era de una sensualidad sorprendente. Quería más, quería todo de Bruno y a la vez quería calmar el descontrol de su cuerpo que clamaba por satisfacción. Retuvo el aire en sus pulmones y tomó de Bruno todo lo que pudo caber en su boca. El rubio se agitaba, balbuceaba su nombre y le sostenía la cabeza con delicadeza. La verga caliente, dura y resbalosa casi chocaba con el fondo de su garganta aunque no resultaba desagradable sino deliciosamente apasionante… más… quería más y lo succionaba con fuerza

-. Carli!!!

Súbitamente, el llamado fue alarmante. La verga se deslizó de su boca dejando un vació incómodo.

-. Aaahhgg

Con un largo gemido, Bruno descargó su semen sobre las manos de Carlitos. Se estremecía y temblaba con cada descarga. Carlitos lo observó boquiabierto y fascinado. Bruno,  en el momento de máximo de placer, era lo más hermoso que había visto en su vida

-. Carli, Carli… eres maravillosa – balbuceó Bruno satisfecho y aun jadeando

Carlitos no podía emitir sonido… la incomodidad de la erección pugnando por espacio resultaba dolorosa y urgente. La forma brusca en que todo había concluido lo había dejado vacilante e inseguro y por sobre todo… lo había logrado!!!

-. Yo… discúlpame

Moviéndose con incomodidad y aun sosteniendo el semen en sus manos, Carlitos logró bajar de la cama y llegar al baño. De prisa, dejó que el agua limpiara sus manos y se aseguró de cerrar la puerta con pestillo. Solo entonces se permitió apoyarse contra la pared y expresar la frustración en su rostro. Tenía los ojos vidriosos. Con desesperación levantó las capas del vestido y soltó los broches de la faja

-. Mmmggghhh…

Su miembro salto estirándose por fin. Envolvió su verga adolorida friccionando con avidez. Apretó los labios con fuerza y evitó hacer ruido mientras se masturbaba furiosamente.

-. Carli ¿estás bien?

Bruno preguntó en el mismo instante en que Carlitos llegaba a un silencioso y solitario orgasmo

-. Si. Estoy bien – respondió con segundos de tardanza

No. No lo estaba.

Se apoyó contra el lavabo mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas. No entendía que causaba su llanto. Todo había resultado mejor de lo planeado.

-. Carli! – llamó Bruno preocupado

No tenía tiempo para pensar ahora. Se lavó la cara, acomodó su ropa y chequeó en el espejo que todo estuviera bien. No pudo evitar quedarse mirando la imagen de sí mismo en el espejo. El maquillaje ya no estaba intacto… Carlitos podía ver su propio rostro detrás de la apariencia de Carline ahora que el labial, las sombras y el rubor apenas se notaban…

¿Cómo es que Bruno no puede verme?

-. Carli!!! – insistió Bruno casi gritando

-. Estoy bien – dijo Carline abriendo la puerta

Bruno, que se había vestido a medias, la envolvió en besos y abrazos.

-. ¿Qué pasa? – preguntó inquieto

-. Nada – respondió Carline escapando de su abrazo

Bruno la siguió. Le tomó las manos y le habló mirándola directamente a los ojos

-. Estuviste increíble

Si. Todo había sido increíble pero… ¿por qué no estaba saltando de alegría?

-. ¿Estas feliz? –preguntó Carline

-. Si. Aunque estoy seguro que mañana será mucho mejor

Volvió a abrazarla

-. Carli, no quiero que haya secretos entre los dos. Dime que te pasa

Carline enterró su rostro contra el pecho de Bruno. ¿no quería secretos entre ellos?… eso sí que era para reír. Se moriría de la risa si no estuviera sintiéndose tan raro

-. Prométeme que no vas a reírte si te lo digo

-. Lo prometo – juró Bruno con solemnidad

-. Soy virgen. Es primera vez que hago algo así

La declaración sorprendió a Bruno que se tomó unos segundos para asimilarlo

-. ¿Virgen? Pero entonces… mañana… Oh Carli. Esto es muy importante para mi

Estaba alegre, conmovido. No se le ocurrió dudar de la declaración de ella

-. Para mi también es importante – dijo Carline reponiéndose de la súbita tristeza y volviendo a pretender ser la chica conquistadora – Mañana termina un ciclo de mi vida y comienza otro más importante

-. Estoy feliz de ser parte del nuevo ciclo – dijo Bruno entendiendo lo que deseaba entender y abrazándola con orgullo.

 

El viaje de vuelta resultó agradable. Bruno estaba tan contento que no había fuerza capaz de hacer que dejara de sonreír y mirarla con adoración. El cansancio lo obligó a cerrar los ojos…

Bruno lo despertó cuando se detuvo frente a la casa de Leila, pasada la medianoche.

-. Buenas noches, Bruno

Carline tomó la iniciativa del beso de despedida frente a la puerta de la casa

-. Voy a soñar contigo, con lo que hicimos y a imaginar todo lo que te haré mañana – susurró él lentamente en su oído, deseando prolongar la despedida

-. Mañana será un día que recordarás siempre – dijo ella enigmática

-. Lo sé. Cada día contigo es especial – Bruno mantenía la felicidad pintada por todo su rostro

-. Tengo que entrar… el vestido y todo eso… – dijo ella

-. Buenas noches, mi amor

Bruno la besó dulcemente en los labios y bajó los peldaños de la entrada como si flotara en el aire.

-. Ya te extraño – gritó el rubio antes de subirse al auto

Carline sacó la llave y abrió la puerta de manera automática.

“mi amor”

Nunca nadie le había dicho “mi amor”…

 

 

 

 

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About Átame novelas

Autoras. Con muchas historias por contar.

2 Responses to Capítulo 27

  1. Ritsuko says:

    Rayos, deseo tanto el siguiente episodio. En verdad que empiezo a ver un Carlitos que deja entrar a Bruno demasiado a su corazón. Deseo tanto la venganza de Carlitos jajaja me la he imaginado tantas veces es mi cabeza. Pero se que Nani sabra darnos un final genial como en todas sus historias.

  2. Itzel R. Estrada says:

    Waaaaaaaaa!!!! 😱 ¿Qué es esto que se está gestando? ¿Qué va a pasar con Carlos? Deseo venganza, pero el corazón de Carlos está tan vulnerable y lastimado que temo está venganza suya se convierta en lo último que su amor propio pueda aguantar 😢

    Por fin pude retomar la lectura de C/C 😍 Hasta tuve que regresarme un par de capítulos para agarrar de nuevo el hilo de la historia jejejeje 😅

    Gracias por compartir.

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